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Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por el demandante contra el auto de 29 de febrero de 2008, proferido por el Juzgado 18 Civil del Circuito de Bogot�, en el proceso ejecutivo de John Jairo Gil Jim�nez contra Tierras Siembras y Ganados E.A.T. Antecedentes 1. Por medio del auto apelado, el juzgado deneg� la solicitud formulada por el ejecutante para que se reconociera como litisconsortes cuasi-necesarios del ejecutado a M�nica Patricia Zerrate Torres, Julio C�sar Alzate Serna y Gabriel C�rdenas Ovies.
Adujo el juzgado que esa citaci�n no procede en los procesos ejecutivos. 2. El ejecutante formul� reposici�n y en subsidio apelaci�n, alegando que el objetivo de su solicitud es que se declare que los citados son solidarios con la demandada Tierras Siembras y Ganados E.A.T., por la calidad de asociados que ostentan en relaci�n con ella y as� lograr la satisfacci�n de la prestaci�n dineraria que aqu� se persigue, litisconsorcio cuasi-necesario que sustenta en doctrina que invoca, seg�n la cual en trat�ndose de juicios ejecutivos se puede presentar la figura jur�dica porque es frecuente que solo se ejecute a un solo de los deudores solidarios, sin que tal circunstancia evite que cualquiera de los no vinculados pueda hacerse parte en el proceso, como en el caso, donde se exige la citaci�n de los socios que integran la demandada. 3.
Insistida la providencia por el a quo, fue concedida la apelaci�n. Consideraciones 1. Desde el exordio se atisba la confirmaci�n del auto censurado, dado que la pretensi�n para que M�nica Patricia Zerrate Torres, Julio C�sar Alzate Serna y Gabriel C�rdenas Ovies, sean vinculados como litisconsortes cuasi-necesarios de la entidad ejecutada por ser deudores solidarios en la obligaci�n demandada, no puede aceptarse, pues con independencia de la relaci�n sustancial que en ese sentido invoca el ejecutante, no es factible hacerla valer a trav�s de la referida forma de intervenci�n procesal por el aspecto pasivo, pues de esa manera no tiene cabida en el proceso ejecutivo. 2.
El litisconsorcio, t�rmino que significa comunidad o comuni�n de suerte dentro de una litis (litis-consortium), es una especie de pluralidad de partes en los procesos, seg�n la cual una de ellas, o ambas, se forma por varias personas que tienen intereses comunes, como pretensiones, defensas, pruebas, entre otras cosas, respecto de la sentencia que habr� de proferirse, la cual puede afectarlos favorable o desfavorablemente, y se denomina litisconsorcio activo cuando son varios los demandantes, pasivo si son varios los demandados, o mixto si la pluralidad concurre en ambas partes.
Como forma de intervenci�n procesal, en un comienzo el litisconsorcio se clasific� en facultativo o voluntario y necesario, y luego se dio paso al denominado cuasi necesario. El litisconsorcio facultativo o voluntario ocurre cuando varios interesados, que pueden actuar separadamente, a voluntad presentan su demanda en forma conjunta, en trat�ndose del activo, o cuando se dirige contra una o varias de las personas que a su vez tienen comunidad de intereses en la relaci�n jur�dica respectiva, de referirse al pasivo, o por voluntad de los terceros con inter�s en un proceso, cuya sentencia puede afectarlos, intervenir al lado de una de las partes.
Esta forma de intervenci�n procesal no es forzosa y la sentencia, en el mismo proceso o dentro de otro, puede ser diferente para los distintos litisconsortes, motivo por el que el art�culo 50 del C�digo de Procedimiento Civil prev� que "los litisconsortes facultativos ser�n considerados en sus relaciones con la contraparte, como litigantes separados.
Los actos de cada uno de ellos no redundar�n en provecho ni en perjuicio de los otros, sin que por ello se afecte la unidad del proceso". Un ejemplo de esta forma de intervenci�n es cuando varios damnificados de un mismo hecho causante de responsabilidad, demandan conjuntamente sus indemnizaciones. En cambio, el litisconsorcio es necesario, de acuerdo con los art�culos 51 y 83 del C�digo de Procedimiento Civil, cuando la cuesti�n litigiosa debe resolverse de manera uniforme e inescindible frente a los sujetos o partes de la relaci�n jur�dica sustancial objeto de debate, que tambi�n es inescindible, y por ese motivo es necesario que todos conformen una de las partes del proceso, o ambas, vale decir, cuando se requiere forzosamente la presencia de todas las personas titulares o partes de la relaci�n jur�dica respectiva, de tal manera que estando ausente alguno h�cese imposible decidir de m�rito sobre el particular, porque la situaci�n de dichos part�cipes es inseparable.
As�, cuando se demanda la resoluci�n o nulidad de un contrato, deben concurrir a la litis todas las partes de ese negocio, o cuando se instaura acci�n divisoria de bien com�n (actio communi dividundo) deben vincularse todos los comuneros (art. 467 C. de P. C). 3. A su vez, el litisconsorcio cuasi necesario, cuyo fundamento normativo es visto por algunos en el inciso tercero del art�culo 52 del estatuto procesal civil, comparte algo de cada uno de las anteriores formas de litisconsorcio.
Acontece en los eventos en que la comuni�n de intereses est� dada por una relaci�n jur�dico-sustancial indivisible o ligada como coparticipaci�n, as� como la extensi�n de los efectos de la sentencia a todos, aspecto que es propio del litisconsorcio necesario, a pesar de lo cual no es forzoso que comparezcan como parte procesal todos los part�cipes de dicha relaci�n, pues con la intervenci�n de uno s�lo es suficiente para que pueda haber sentencia de m�rito, �ngulo que se asimila al litisconsorcio facultativo.
Sin embargo, aunque no es forzosa la comparecencia de todos los litisconsortes, la estrecha comunidad de intereses en la relaci�n sustantiva, as� como los efectos unitarios de la sentencia, hace aconsejable la asistencia conjunta en la litis para conveniencia en lo procesal y lo sustancial. Es propio del litisconsorcio cuasi necesario que los efectos de la sentencia se extienden a todos, de acuerdo con la regulaci�n legal respectiva, y as� se deriva del citado art�culo 52 del estatuto procesal civil, cuyo inciso tercero prev� que pueden "intervenir en un proceso como litisconsortes de una parte y con las mismas facultades de �sta, los terceros que sean titulares de una determinada relaci�n sustancial a la cual se extiendan los efectos jur�dicos de la sentencia, y que por ello estaban legitimados para demandar o ser demandados en el proceso".
As� ocurre, por ejemplo, con la solidaridad que prev� entre arrendadores y arrendatarios de vivienda urbana el art�culo 7 de la ley 820 de 2003, cuyo inciso 1� establece: "los derechos y las obligaciones derivadas del contrato de arrendamiento son solidarias, tanto entre arrendadores como entre arrendatarios. En consecuencia, la restituci�n del inmueble y las obligaciones econ�micas derivadas del contrato, pueden ser exigidas o cumplidas por todos o cualquiera de los arrendadores a todos o cualquiera de los arrendatarios, o viceversa". 4.
Naturalmente, bien sea que se considere el litisconsorcio cuasi necesario con fundamento legal en el citado segmento del art�culo 52 del CPC, o que no tiene una clara regulaci�n normativa, lo cierto es que resulta improcedente en los procesos ejecutivos para vincular a varios obligados con un cobro forzado, y por eso no tiene cabida en este caso, pues la manera para hacer efectiva la solidaridad pasiva en un proceso ejecutivo no es a trav�s de esta intervenci�n litisconsorcial, donde un codeudor, o es ejecutado, o no es ejecutado.
Si lo es, solamente a �l se le extienden los efectos del proceso de cobro forzado y su sentencia, y si no lo es, no hay c�mo comprender que se le pueden extender dichos efectos. Si bien las relaciones surgidas entre los deudores solidarios de una obligaci�n pueden dar lugar a alguna forma de consorcio litigioso, no aparece claro que para exig�rsele por v�a forzada el cobro de la obligaci�n, tengan que ser vinculados como litisconsortes cuasi necesarios, y por eso esta forma de intervenci�n procesal no resulta aplicable as� de simple en los procesos ejecutivos.
Acaso por esas dificultades, cumple agregar, el aludido art�culo 52 limita la intervenci�n adhesiva y litisconsorcial para "los procesos de conocimiento" (inciso 4�), vale decir, de car�cter declarativo, mas no para proceso ejecutivo, restricci�n que, como explicaba Hernando Morales Molina, "se basa en que los efectos jur�dicos de la sentencia afectan al interviniente, lo que no puede ocurrir en dicho proceso -se refiere al ejecutivo-, que s�lo puede trabarse entre acreedor y deudor de la obligaci�n exigible " (Curso de derecho procesal civil, parte general, Bogot�, editorial ABC, 1991, p. 253). 5.
De ah� que, sin entrar en pormenores de la relaci�n sustancial de solidaridad que invoca el ejecutante, no es factible hacerla valer en este proceso ejecutivo a trav�s de la forma de intervenci�n procesal del litisconsorcio cuasi necesario por el aspecto pasivo. Y tan cierto es lo anterior que al pretender el ejecutante la vinculaci�n en la forma aludida, se aventura con una serie de pretensiones que son m�s propias de un proceso declarativo, pues pide, entre otras cosas, que se reconozca como litisconsortes cuasi necesarios a los asociados de la empresa demanda dada su "responsabilidad solidaria e ilimitada";
"que se declare" que Tierras Siembras y Ganados Empresa Asociativa de Trabajo, es una entidad en que la responsabilidad de los asociados es de car�cter solidario; que como consecuencia de varias declaraciones, como los anteriores, se declare y "se condene a los socios de Tierras Siembras y Ganados E.A.T. a responder solidaria e ilimitadamente por las operaciones sociales", para que puedan responder por dichas obligaciones con todo su patrimonio (folios 28 y ss. del cuaderno 2 de copias). 6.
Tan peculiares pretensiones no pueden formularse en un proceso ejecutivo, porque este se circunscribe al cobro de una prestaci�n expresa, clara y exigible, de manera que no se puede ventilar la existencia o no de determinada relaci�n jur�dica para que se le imparta certeza, en este caso que los tres citados son deudores solidarios de la empresa ejecutada en estas diligencias, pues si el acreedor persigue la solidaridad en esa forma tiene la carga de hacerlo por la v�a de un proceso declarativo, como el ordinario.
Justamente, en los procesos declarativos la incertidumbre, duda o falta de reconocimiento del derecho invocado en la pretensi�n, amerita unas etapas plenarias de controversia jur�dica y probatoria, para que al final, en la sentencia, se efect�e un estudio anal�tico de los hechos y el derecho, en aras de verificar si la pretensi�n se estructura, y si subsiste al ataque de las excepciones, si se proponen.
Al paso que el proceso ejecutivo nace con base en un derecho que, en l�nea de principio, se presume cierto o reconocido (expreso, claro y exigible), ora directamente por el ejecutado o ya por la fuerza ejecutiva de algunos documentos que consagra la ley, cual ocurre, verbi gratia, con un t�tulo-valor. Por eso, el proceso ejecutivo se inicia con una orden de pago, y no es viable que el juez se aplique a un raciocinio m�s o menos complejo para estructurar la pretensi�n, sencillamente porque ya ese derecho est� constituido desde el comienzo (ab initio), solo que insatisfecho.
Esa estructuraci�n de la pretensi�n desde un comienzo explica que si el demandado propone excepciones, en la sentencia deba entrarse directamente a su an�lisis. Entonces, de atender la explicada disparidad estructural entre los procesos declarativos y ejecutivos, debe concluirse que solamente en la sentencia de un proceso declarativo puede determinarse, luego de la controversia jur�dico-f�ctica respectiva y un an�lisis complejo, cu�l ser�a la situaci�n de los litisconsortes cuasi necesarios, y los efectos de la relaci�n sustantiva de cara a la decisi�n correspondiente. 7.
De manera que son suficientes los anteriores motivos para confirmar el auto apelado. Decisi�n Con base en lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, Sala Civil de Decisi�n, confirma el auto de fecha y procedencia anotadas. Notif�quese. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA LIANA AIDA LIZARAZO VACA CLARA INES MARQUEZ BULLA TSB - Sala Civil - exp. 18-2004-00434-01 PAGE 7 2FH[uw| � � */N^8Hz���������wxtx����o�����ɽɮɡɮɡɡɡɡɡɡɑɡ�qbqɡ�h�I�6�CJOJQJ^JaJh�I�CJOJQJ^JaJ"h�I�6�B*CJOJQJaJphh�I�B*CJOJQJaJphh�I�6�CJOJQJaJh�I�5�>*CJOJQJaJh�I�CJOJQJaJh�I�CJOJQJaJh�I�@���CJOJQJaJh�I�5�@���CJOJQJaJh�I�5�CJOJQJaJ%2FGHvw��� * G | } � � � � � � ������������������������$a$gd�~� $dPa$gd�~�$ ��dP*$a$gd�~� $dPa$gd�~��9:��MN^_������� � ##1%2%((�)�)�+�+�,�,E0��������������������������� $dPa$gd�~� $dPa$gd�~�o������ !�!�!##�#/%o%~%))�)�)�)�)*"*�*�+�,�,�-�--.T.W.g.L/�/z2�4566�6�688q8u8�8�8�8&9���������ɹ�����������������������蟐���蟐����h�I�5�>*CJOJQJaJh�I�6�CJOJQJ^JaJh�I�CJOJQJ^JaJh�j�CJOJQJaJh�I�B*CJOJQJaJph"h�I�6�B*CJOJQJaJphh�I�6�CJOJQJaJh�I�CJOJQJaJh �CJOJQJaJ2E0F0P2Q2�6�6q8r8�8�8�8�8Y9Z9g9h9i9�9�9�9�9�9�9�9�����������������������$ �0�dP*$a$gd�~�$ �0�dP*$a$gd�~� $dPa$gd�~� $dPa$gd�~�&9.9Y9Z9i9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9:::::��������������������������h�j�h�j�0J5�CJmHnHuh�j�0J5�CJjh�j�0J5�CJU h�j�5�CJh�I�jh�I�Uh�I�5�@���CJOJQJaJh�I�5�CJOJQJaJh�I�CJOJQJaJh�I�5�CJOJQJ\�aJ�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9::::��������������$a$ $dPa$gd�~�8 00&P{:p�~���/ �"I!�� "��#��$��%���������H@��HNormal5$7$8$9DH$_HmH sH tH ^@^T�tulo 1$$ ��dh*$@&a$5�@���CJOJQJ^@^T�tulo 2$5$7$8$9D@&H$CJOJQJ^JmH sH uT@TT�tulo 3$$dh@&a$5�CJOJQJ\�^JN@NT�tulo 4$$dh@&a$CJOJQJ^JX@XT�tulo 5$$dh@&a$5�>*CJOJQJ\�^JT@TT�tulo 6$$dh@&a$5�CJOJQJ\�^JN@NT�tulo 7$$dh@&a$CJOJQJ^JP@PT�tulo 8$$dh@&a$5�>*CJOJQJ^ @^T�tulo 9 $$ �0�dh*$@&a$5�@���CJOJQJNA@���NFuente de p�rrafo predeter.Vi@���VTabla normal:V�4�4� la�,k@���, Sin lista8�8Texto nota pie<@< Encabezado ��8!B @B Pie de p�gina ��8!8)@�!8N�mero de p�ginaB&�1BRef. de nota al pieH*rB@BrTexto independiente$5$7$8$9DH$a$6�CJOJQJmH sH ubP@RbTexto independiente 2$dha$CJOJQJ^JL>@bLT�tulo$dh*$a$5�@���CJOJQJfQ@rfTexto independiente 3$a$B*CJOJQJ^JphN�O�NBody Text 2$dha$@���CJOJQJh�O���hnueve $���1$7$8$H$`�a$$CJOJQJ^J_HaJmH $sH $tH $2L����2FGHvw���*G|}������ MN^_� � ������12 �!�!�#�#�$�$E(F(P*Q*�.�.q0r0�0�0�0�0Y1Z1g1h1i1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1222�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��I�00�I�00�I�00�I�00�I�00�I�00�I�00�I�00��@0��I�00�I�00�� GGGGGJo&9:"$E0�9:!#%:;BDJ!����8�@�����������0�( � ��B �S���� ?���BM0246_1�2�2���������,F���4G����F���lH��g ��12�{��12C*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter�9*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�phone�8*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�date��@' �1�10�2�2008�29�467 C�Day�ls�Month�o:ls �ProductID�trans�Year ��JO����ot 8= ����?KV\x}~������ot! 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