Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103011-1996-07318-01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: José Alfonso Isaza Dávila

Fecha: 2008-07-28

Sujetos procesales: JORGE ALBERTO ORTIZ GUTIÉRREZ / CAROLINA ZAPATA CÁRDENAS Y OTROS

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Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por el ejecutante contra la sentencia de 6 de diciembre de 2006, proferida por el Juzgado 11 Civil del Circuito de Descongesti�n, en reemplazo del Juzgado 13 Civil del Circuito de esta ciudad, en el proceso ejecutivo de Jorge Alberto Ortiz Guti�rrez contra herederos de Juan Camilo Zapata V�squez: Carolina Zapata C�rdenas, Natalia Zapata Echeverri, Miguel �ngel Zapata Echeverri, Liliana Zapata Echeverri, Eva Zapata Paulos, Margarita Mar�a Zapata Farjat, Gladys Zapata Farjat, Luz Janeth Zapata Fajar.

Antecedentes 1. El 25 de junio de 1996 fue iniciado el proceso para el cobro de dos letras de cambio por valores de $11'000.000,oo y $30'000.000,oo como capital, m�s los intereses de plazo al 3,5% desde 23 de enero de 1989 y hasta 10 de septiembre de 1993, y los de mora desde 11 de septiembre de 1993 y hasta cuando pague el total. 2. En sustento de lo pedido el ejecutante dijo que Zapata V�squez acept� a su favor las letras de cambio cobradas, que no fueron canceladas.

El demandado falleci� el 26 de noviembre de 1993 y se tramita en el Juzgado 1� de Familia de esta ciudad la sucesi�n. 3. Mediante prove�do de 18 de julio de 1996 se orden� efectuar la notificaci�n judicial de los t�tulos base de la acci�n (folio 32 del cuaderno 1), y luego, el 31 de marzo de 1998 se libr� mandamiento de pago en la forma solicitada, adicionado por auto de 30 de junio del mismo a�o. Notificados los demandados formularon las excepciones de prescripci�n de la acci�n cambiaria y caducidad. 4.

Surtidas las etapas respectivas, en la sentencia el juzgado declar� probada la excepci�n de prescripci�n, orden� la terminaci�n del proceso y conden� en costas y perjuicios al ejecutante. Consider� que la presentaci�n de la demanda no interrumpi� civilmente la prescripci�n, gener�ndose el efecto de la prescripci�n hasta la notificaci�n de los ejecutados.

No se encuentra acreditada una eventual interrupci�n natural. El recurso de apelaci�n En su escrito de inconformidad argumenta el ejecutante, en s�ntesis, que en la sentencia no se determin� cu�l de los dos mandamientos de pago deb�a tenerse en cuenta para efectos de su notificaci�n, como elemento indispensable para determinar la interrupci�n. No comparte el hecho de que la notificaci�n s�lo se haya surtido en 2005, pues la nulidad no cobijaba a todos los demandados.

Las notificaciones del mandamiento de pago se realizaron en debida forma, de manera oportuna y ajustadas a las normas del procedimiento vigentes, lo que produjo la interrupci�n de la prescripci�n. Consideraciones 1. No habiendo discusi�n sobre la presencia de los presupuestos procesales y ausencia de invalidez de lo actuado, cumple recordar que de acuerdo con el art�culo 488 del C�digo de Procedimiento Civil, pueden cobrarse en proceso ejecutivo las obligaciones expresas, claras y exigibles, que consten en documentos provenientes del deudor o de su causante y constituyan plena prueba contra �l, o que emanen de ciertas providencias.

Aqu� el �ltimo tenedor present� para el cobro dos letras de cambio suscritos por el causante de los ejecutados, t�tulos-valores que conforme a la ley tienen fuerza ejecutiva, respecto de los cuales fueron propuestas las excepciones de prescripci�n y caducidad. 2. El C�digo Civil consagra la prescripci�n como un modo de adquirir las cosas ajenas, o de extinguir las acciones o derechos ajenos, por haberse pose�do las cosas y no haberse ejercido dichas acciones y derechos durante el lapso de tiempo previsto en la ley, concurriendo los dem�s requisitos pertinentes (art. 2512).

En trat�ndose de prescripci�n extintiva de acciones o derechos ajenos, el tiempo cuenta desde que la obligaci�n se hace exigible (art. 2535). Cuando la prescripci�n extintiva de acciones no se ha cumplido, puede interrumpirse, ya en forma natural, ya de manera civil; interr�mpese naturalmente por el hecho de reconocer el deudor la obligaci�n, expresa o t�citamente, y en forma civil con la notificaci�n de la demanda judicial al deudor, conforme a los preceptos 2539 del C�digo Civil y 90 del C�digo de Procedimiento Civil.

As� mismo, el art�culo 2514 del C�digo Civil dispone que la prescripci�n puede ser renunciada expresa o t�citamente, pero s�lo despu�s de cumplida. De acuerdo con el art�culo 789 del C�digo de Comercio, la acci�n cambiaria es de tres a�os, contados desde el vencimiento de la obligaci�n. 3. En el caso que ahora ocupa la atenci�n del Tribunal, la excepci�n de prescripci�n est� llamada a prosperar, como pasa a verse, circunstancia que conlleva el infortunio del recurso de apelaci�n, ya que se pas� el t�rmino respectivo y la demanda no interrumpi� la prescripci�n por cuanto no se cumpli� la carga de notificar a la parte ejecutada dentro del t�rmino previsto en el art�culo 90 del C�digo de Procedimiento Civil. 4.

Las letras de cambio tienen como fecha de vencimiento el 10 de septiembre de 1993 y 11 de octubre de 1993 (folios 2 y 3 del cuaderno 1), de manera que al incoarse la demanda el 26 de junio de 1996, no hab�a transcurrido el extintivo t�rmino de tres (3) a�os para los t�tulos, punto sobre el que no hay discusi�n. Con todo, al momento de notificarse el mandamiento de pago a los ejecutados, estaba consumado el aludido t�rmino, ya que no se cumplieron los requisitos consagrados en el art�culo 90 del C�digo de Procedimiento Civil, para tener por interrumpida la prescripci�n con el acto procesal de presentaci�n de la demanda.

En efecto, el mandamiento de pago se notific� por estado el 2 de abril de 1998 (folio 106 del cuaderno 1), y fue adicionado con auto que se notific� por estado el 2 de julio de 1998. Y las notificaciones se hicieron a los herederos as�: el 17 de febrero de 2004 al apoderado judicial de Gladis, Luz Yaneth, Margarita y Carolina Zapata (folio 168 del cuaderno 1); y el 16 de agosto de 2005 a los otros a trav�s de su curador ad litem (folio 149 del cuaderno 2).

As�, ninguna duda puede haber en la prescripci�n, pues no se cumplieron los plazos previstos en el art�culo 90 del estatuto procesal civil, anterior o posterior a la reforma de la ley 794 de 2003, para interrumpir ese medio extintivo. Y contra el argumento expuesto por el recurrente en cuanto a que no comparte el hecho de que la notificaci�n s�lo se haya surtido en 2005, por cuanto la nulidad no cobijaba a todos los demandados, lo cierto es que el juzgado dispuso la nulidad de toda la actuaci�n mediante providencia que qued� en firme, pues recurrida �nicamente en reposici�n, fue confirmada; adem�s de que para tal efecto el juzgado se fund� en una nulidad anterior que hab�a dejado sin efecto la actuaci�n porque se hab�a omitido a unas herederas. 5.

Sin embargo, de prescindir de la anterior deducci�n y considerar que solamente los herederos representados por curador ad litem fueron notificados por fuera del t�rmino consagrado en el citado art�culo 90 del C�digo de Procedimiento Civil, tambi�n habr�a prescripci�n para todos los herederos, visto que los mismos en el caso conforman un litisconsorcio necesario, y ese art�culo 90 se�ala que en eventualidad semejante para que se produzcan los efectos de interrupci�n es necesario que se notifique a todos los litisconsortes necesarios.

As�, tras referirse el precepto a los actos para efectos de interrumpir la prescripci�n, agrega: "S� fueren varios los demandados y existiere entre ellos litisconsorcio facultativo, los efectos de la notificaci�n a los que se refiere este art�culo, se surtir�n para cada uno separadamente, salvo norma sustancial o procesal en contrario. Si el litisconsorcio fuere necesario, ser� indispensable la notificaci�n a todos ellos para que se surtan dichos efectos." (�ltimo inciso). 6.

Ahora bien, los herederos convocados como tales en un proceso ejecutivo donde pueden perseguirse bienes sucesorales, conforman un litisconsorcio necesario, pues s�bese que fallecida una persona, su patrimonio no desaparece ni se extingue sino que se trasmite a sus herederos, quienes por la delaci�n de la herencia sustituyen al difunto en sus relaciones jur�dicas y sobre ese patrimonio, considerado como una universalidad.

Por tanto, sin la presencia de los herederos no se puede iniciar ni continuar el proceso ejecutivo, seg�n el art�culo 1434 del C�digo Civil, y por supuesto, tampoco se puede dictar sentencia. Y si bien, conforme al art�culo 1411 ib�dem las deudas hereditarias se dividen entre los herederos, a prorrata de sus cuotas, es claro que esa divisi�n de las deudas, que algunos consideran de pleno derecho, debe ser entendida como un aspecto sustancial que a la postre debe reflejarse en la partici�n de los bienes en la sucesi�n; mas no permite considerar que puede adelantarse un proceso ejecutivo en que se busca el pago de la deuda contra la sucesi�n, y en el que pueden perseguirse bienes de la mortuoria, pues dado el inter�s tambi�n sustancial de los herederos en la sucesi�n y los bienes relictos, es necesaria la presencia de todos, am�n de que la acci�n del acreedor es la misma que ten�a contra el de cujus si viviera.

V�ase que el inciso 1� del art�culo 1155 del C�digo Civil establece que "los asignatarios a t�tulo universal, con cualesquiera palabras que se les llame, y aunque en el testamento se les califique de legatarios, son herederos; representan la persona del testador para sucederle en todos sus derechos y obligaciones trasmisibles", regla sobre la cual ha dicho la Corte Suprema de Justicia que los asignatarios a t�tulo universal o herederos "reciben el patrimonio de su autor, en la situaci�n que ten�a en el momento de morir �ste, y, por lo tanto, los vinculan activa y pasivamente los contratos en que �ste intervino, como si hubiesen estado representados en ellos por aqu�l" (agosto 22 de 1967).

Tambi�n y con m�s precisi�n ha estimado: "La muerte de una persona da origen a que sobre los bienes que integran el patrimonio herencial se forme una comunidad universal, en virtud de la cual todos los herederos son titulares del derecho de herencia en todos y cada uno de los bienes que forman dicha universalidad y por una cuota equivalente a su respectivo derecho.

En raz�n de la titularidad per universitatem que tienen todos los herederos en la masa hereditaria, ellos forman un consorcio pasivo y necesario para responder de las acciones que tiendan a sustraer bienes que pertenecen al patrimonio sucesoral. En cambio, por activa, cada heredero, en raz�n de suceder al causante en todos sus derechos y obligaciones transmisibles (C.C., art. 1008), y de la representaci�n del causante en tales derechos y obligaciones (art. 1155 ib�dem), puede demandar para todos los herederos a los cuales aprovecha lo favorable de la decisi�n, y perjudicar� solamente al demandante lo desfavorable de ella" (se ha subrayado.

Cas. civ., CXVI, p�gs. 122 y ss. M.P. Arturo C. Posada, reiterada en Cas. civil de 8 de mayo de 1992, CCXVI, No. 2455, p�gs. 294 y ss., M.P. H�ctor Mar�n Naranjo). Cabe una precisi�n: aunque la doctrina anterior se ha expuesto en procesos declarativos, es aplicable en procesos ejecutivos, ya que estos por su naturaleza de persecuci�n de bienes para el pago de la deuda, tambi�n son "acciones que tiendan a sustraer bienes que pertenecen al patrimonio sucesoral".

Por manera que, en tales eventos hay un litisconsorcio necesario entre los herederos, y no solo por la necesidad de presencia de los herederos para notificarles de la existencia del t�tulo ejecutivo, sino porque tambi�n el art�culo 81 del C�digo de Procedimiento Civil, pese a las discusiones sobre el mismo, dispone que si hay "proceso de sucesi�n en curso, el demandante, en proceso de conocimiento o ejecutivo, deber� dirigir la demanda contra los herederos reconocidos en aqu�l y los dem�s indeterminados, o s�lo contra �stos si no existen aqu�llos, contra el albacea con tenencia de bienes o el curador de la herencia yacente si fuere el caso, y contra el c�nyuge si se trata de bienes o deudas sociales." (inciso final). 7.

As�, de atender la hip�tesis que plantea el apelante en cuanto a que unos herederos se notificaron dentro del t�rmino previsto en el art�culo 90 del CPC, ti�nese que no se produjeron los efectos de interrupci�n para ninguno de los herederos, porque seg�n el citado precepto era necesario que se notificara a todos en dicho t�rmino. Sobre el punto puede verse el siguiente itinerario: a) Las letras de cambio tienen como fecha de exigibilidad 10 de septiembre y 11 de octubre de 1993 (folios 2 y 3 del cuaderno 1). b) La demanda se present� el 25 de junio de 1996 (folio 27). c) El 18 de julio de 1996 se dispuso la notificaci�n judicial de los t�tulos a los herederos de Zapata V�squez, conforme al art�culo 1434 del C.C. (folio 32), notificaci�n que se surti� el 19 de noviembre de 1996 (folio 43), 28 de febrero de 1997 (folio 64), y 5 de septiembre de 1997 (folio 82). d) Se libr� mandamiento de pago contra los herederos el 31 de marzo de 1998, se notific� al ejecutante por anotaci�n en estado de 2 de abril de 1998 (folio 106 vuelto).

Se adicion� por prove�do de 30 de junio de 1998, en que se indic� que la orden de pago cobijaba a las demandadas Gladys Zapata Farjat y Luz Janeth Zapata Farjat, notificado por estado el 2 de julio de 1998. e) El apoderado de Gladys, Luz Janeth y Margarita Mar�a Zapata Farjat se notific� de los autos referidos el 2 de junio y el 27 de julio de 1998 (folios 110 y 112), teni�ndose esta �ltima como surtida legalmente por el a-quo respecto de Gladys y Luz Janeth Zapata (folio 117). f) Carolina Zapata C�rdenas, Natalia Zapata Echeverri, Miguel �ngel Zapata Echeverri, Liliana Zapata Echeverri y Eva Zapata Paulos, se notificaron el 7 de junio de 2002 (folio 153); luego y por raz�n de la nulidad se notificaron el 16 de agosto de 2005, a excepci�n de Carolina, quien hab�a dado poder al abogado de las Zapata Farjat.

Entonces, si se acepta que la notificaci�n de las hermanas Zapata Farjat ocurri� dentro de los 120 d�as siguientes a la notificaci�n del mandamiento de pago al ejecutante por estado, al final no hubo interrupci�n en aplicaci�n del �ltimo inciso del art�culo 90 antes trascrito, vigente para la �poca (antes de entrar la ley 794 de 2003, que lo modific�), porque si hay un litisconsorcio necesario en la parte ejecutada, para efectos de interrupci�n de la prescripci�n con la presentaci�n de la demanda, debi�se enterar a todos los herederos dentro de esos 120 d�as.

Empero, esto no ocurri� toda vez que cuando se complet� la notificaci�n a todos los herederos del mandamiento de pago (folio 149 del cuaderno 1), con la noticia de Eva Zapata Paulos, Natalia, Miguel Angel y Liliana Zapata Echeverri, a trav�s de curador ad-litem el 16 de agosto de 2005, estaban m�s que cumplidos los 120 d�as de que trata la disposici�n precitada, pues hab�an pasado m�s de siete a�os. 8.

Y si no se interrumpi� la prescripci�n con la presentaci�n de la demanda, cuando se surti� la �ltima noticia del mandamiento de pago a los herederos restantes (16 de agosto de 2005), hab�an pasado con creces los tres a�os de prescripci�n de la acci�n cambiaria derivada de las letras materia de cobro, cuyos vencimientos fueron 10 septiembre de 1993 y 11 de octubre de 1993). 9.

Siendo as� las cosas, por las razones dadas en esta providencia, habr� de confirmarse la sentencia impugnada. Decisi�n Con base en lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, confirma la sentencia de fecha y procedencia anotadas. Cond�nase en costas de esta instancia al apelante.

Val�rense. C�piese, notif�quese y devu�lvase. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA LIANA AIDA LIZARAZO VACA CLARA INES MARQUEZ BULLA     TSB - Sala Civil - exp. 11-1996-07318-01  PAGE 10 FH[\uv����,Q R � � � �����~��wI �"�"�#������ܵܬܬ���ܬܬ�ܬ��ܬ܇�z�ܬ�n`6�CJOJQJ]�^JaJ6�CJOJQJ^JaJ@���CJOJQJ^JaJ@���CJOJQJaJ5�>*CJOJQJ^JaJ5�>*CJOJQJaJCJOJQJaJCJOJQJ^JaJmH sH 5�CJOJQJ^JaJCJOJQJ\�^JaJCJOJQJ^JaJCJOJQJaJmH sH 5�CJOJQJ\�aJ$2FGHvw���Eg����Q R V W � � � ���������������������������$dha$$dha$eC�C��� � � � � � ��������~��!"��EF �������������������������� $ �0�dh*$a$$dha$$dha$ ."/"$${&|&X)Y)@,A,�0�0�1�1�4�4D6E6�6�6773848�9�9�:����������������������������$dha$�# 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