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Al no cumplir con los requisitos del art�culo 89 de la Ley 153 de 1887, el acuerdo est� afectado de nulidad absoluta. No inexistencia. FL. 13 REP�BLICA DE COLOMBIA EMBED PBrush \s RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL Bogot� D.C., veintiuno (21) de febrero de dos mil catorce (2014). Magistrado ponente: MANUEL ALFONSO ZAMUDIO MORA Proceso No. 110013103022201300573 01Clase:ORDINARIODemandante: ENRIQUE RAFAEL GUTI�RREZ VALENCIADemandada:HERNANDO SALAZAR FERREIRA Sentencia discutida y aprobada en sesi�n No. 6 de 18 de febrero de 2014.
Dec�dase el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada contra la sentencia de 24 de septiembre de 2013, proferida por el Juzgado 22 Civil del Circuito de Bogot�.
ANTECEDENTES Enrique Rafael Guti�rrez instaur� demanda contra Hernando Salazar Ferreira, para que a trav�s de proceso ordinario de mayor cuant�a se declare la nulidad absoluta del �acuerdo de voluntades que de manera verbal celebraron el d�a 10 de marzo de 2006�mediante el cual el primero de los nombrados prometi� vender y el segundo prometi� comprar el�bien inmueble�identificado con Folio de Matr�cula Inmobiliaria No. 50C-1351529�ubicado en Bogot� y el garaje n�mero 281, en consecuencia, se condene al demandado a restituirlos, junto con el valor de los frutos civiles que pudo producir el inmueble durante el tiempo que ha estado bajo su tenencia. El actor apoy� sus pretensiones en los hechos que resumidos son: El 10 de marzo de 2006, en calidad de promitente vendedor, celebr� verbalmente con el encartado, como promitente comprador, un contrato de promesa de compraventa respecto del apartamento 102, Interior 16 y el garaje 281 del conjunto residencial Adarves del Salitre P.H. ubicado en la calle 33 B No. 68-59 de esta ciudad, calenda en que transfiri� la tenencia a su extremo procesal; que el valor acordado fue de $65.000.000.oo, de los cuales se pagar�an $23�000.000.oo representados en un veh�culo de placas MAO-868, del cual se hizo la entrega en la fecha preanotada, pero a la presentaci�n de la demanda no ha efectuado el traspaso; el saldo, se cubrir�a, una parte, con el acuerdo de pago que deb�a suscribir el se�or Salazar Ferreira con el Fondo Nacional de Ahorro, para la terminaci�n del proceso ejecutivo hipotecario que la entidad adelant� en el Juzgado 5 Civil del Circuito de Bogot� y, la otra parte, es decir, el dinero que hiciera falta para llegar al valor total, en efectivo al demandante.
Qued� por convenir entre las partes, el d�a, hora y notar�a donde deb�a otorgarse la escritura p�blica de venta. Manifest� que no se dio cumplimiento a las obligaciones en cabeza del aspirante a hacerse a la propiedad del fundo, por lo que deben retornar las cosas al estado en que se encontraban previo al convenio. Pese a los esfuerzos para ello, no se lleg� a un arreglo pac�fico para deshacer el trato.
El extremo pasivo de la litis se notific� de la acci�n y en su defensa present� las excepciones de �falta de competencia�, �enriquecimiento sin causa de la parte actora�, �carencia de fundamento legal de la acci�n�, �cobro de lo no debido� y �la gen�rica�. La sentencia del a quo. Decretada la nulidad del fallo expedido por el juzgado de conocimiento, y remitido a la oficina judicial que correspondi�, all� se declar� la nulidad del evocado negocio jur�dico, en raz�n a que carece del requisito �ad sustantiam actus� contemplado en el art�culo 89 de la Ley 153 de 1887, es decir, que conste por escrito, por tanto, orden� las restituciones mutuas, entre las que contempl�, la devoluci�n del apartamento y el garaje junto con el pago de los frutos civiles equivalentes a $29�367.065.oo a favor del demandante.
A su vez, dispuso la restituci�n del veh�culo de placas MAO-868 al enjuiciado. Destac� el se�or juez a quo, que si bien en los folios de matr�cula inmobiliaria se evidencia que los bienes objeto de la promesa viciada de nulidad no pertenecen al actor desde el 2 de septiembre de 2009, por haber transferido el derecho de dominio al se�or Julio Beltr�n Rocha, �ste tendr� las acciones legales contra aquel para obtener el bien ra�z que compr�, situaci�n que no impide que la restituci�n que tiene lugar ante las irregularidades del acuerdo preparatorio, se ordenen a favor y en contra de Guti�rrez Valencia, seg�n sea el caso.
Adem�s, que la condena por concepto de frutos civiles, est� enmarcada temporalmente, por el momento en que se contest� la demanda, por no probarse la mala fe de quien debe pagarlos, y la fecha en que se realiz� la transmisi�n de la propiedad a Beltr�n Rocha. El recurso de apelaci�n. Inconforme con lo decidido, la parte demandada interpuso recurso de apelaci�n, soportado en que las partes no celebraron una promesa carente de requisitos sustanciales, caso en el cual ser�a inexistente, no naci� a la vida jur�dica y no tendr�a cabida pronunciamiento judicial alguno acerca de la nulidad pedida, sino que en realidad �es un contrato consensual de compraventa de inmueble, con entrega real de la cosa� y �el procedimiento que debi� seguirse era la rescisi�n del contrato de compraventa�que por ser verbal o consensual, requer�a solo la manifestaci�n expresa de las partes para su perfeccionamiento�.
Cuestion� por qu� el juzgador pas� por alto que quien acciona, �quer�a transferir el dominio del inmueble si estaba embargado desde el 5 de marzo de 1996�y tan solo hasta el 7 de mayo de 2009 se registr� la cancelaci�n del embargo?�, por lo que �El contrato de promesa�no pod�a cumplirse por estar el apartamento afectado por mandato judicial, mucho antes de la manifestaci�n verbal de las partes�.
Relat� que pese a estar tramit�ndose la acci�n judicial, el bien fue vendido a Julio Beltr�n Rocha, de donde refulge su interrogante ��est� bien visto el proceder del se�or Guti�rrez Valencia que siendo abogado vende un inmueble con una promesa de compra venta verbal? Es de buena fe�que siendo conocedor del proceso vende con posterioridad nuevamente el inmueble?�.
Refiri�, que la sentencia SC-022 del 22 de marzo de 1979 �refiri�ndose a la decisi�n que debe tomarse y sopesando las cargas que deben conllevar cada una de las partes, en especial las del �promitente vendedor� concluy� que la v�a no ser�a la declaratoria de Nulidad como lo solicit� el demandante y como lo decret� el a quo, pues la v�a ser�a la Condici�n Resolutoria T�cita, o la Mora del Deudor en obligaciones de Hacer�.
Por �ltimo, aleg� que en la sentencia atacada se contravino lo reglado por el art�culo 306 del C.P.C. ya que nada se dijo acerca de las excepciones propuestas. CONSIDERACIONES Los consabidos presupuestos procesales se hallan reunidos en el caso, motivo por el cual la actuaci�n se ha desarrollado normalmente y respecto al control que impone el art�culo 25 de la Ley 1285 de 2009, tampoco observa la Sala causal de nulidad que pueda invalidar lo actuado, de modo que ello, aunado a lo anterior, conlleva a la presente decisi�n, en los t�rminos y limitaciones que establece el art�culo 357 del C. de P.C. y la jurisprudencia de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia.
El Tribunal es del criterio que la providencia censurada debe confirmarse, por las razones que pasan a exponerse. En primer lugar, rechaza esta Corporaci�n el argumento de alzada soportado en que se celebr� un contrato de compraventa, solo que sin consignarlo en documento escrito, y no se trat� de una promesa. Esto, por cuanto el motivo del que se duele el recurrente, no pod�a valerle consideraci�n alguna al funcionario que desat� el debate en primer grado, precisamente porque all�, dentro de las etapas pertinentes, nada se dijo a este tenor, como se refleja en el expediente, y contrario sensu, al momento de enervar el petitum, se adujo que �no se puede solicitar la declaratoria de una nulidad de una situaci�n inexistente por cuanto al estudiar lo previsto por el art�culo 1611, las partes no dieron observancia a las formalidades especiales propias de una promesa de compraventa�, aseveraci�n esta, que comporta una confesi�n judicial espont�nea (art. 194 C.P.C.) de la entidad del pacto.
Adem�s, al tratarse de un asunto que no se tuvo presente al momento de decidir por no ser objeto de debate entre las partes, plantea una seria conculcaci�n del derecho fundamental al debido proceso del no apelante, quien no tuvo la posibilidad de replicar la novedosa disertaci�n. En ese orden, m�s all� de la inocultable omisi�n de compendiarla por escrito, queda claro que lo querido por los intervinientes fue concertar una promesa de compraventa, y bajo ese entendido se anticiparon algunas prestaciones, entre las que est� la trasmisi�n de la tenencia de los bienes inmuebles a manos de quien aspir� a hacerse al derecho real de dominio, y la correlativa entrega del rodante de placas MAO-868 al otro contratante, hecho que impone continuar con el examen del efecto que tiene el yerro descrito, y si se erige como causal de inexistencia o de nulidad del concurso de voluntades, tarea esta que debe hacerse i) desde las fuentes normativas, ii) la jurisprudencia y luego iii) descender al caso concreto. i) La nulidad como fen�meno establecido para aniquilar los convenios celebrados entre particulares, contempla sanciones sustanciales cuando los contratantes se han alejado de los requisitos que la ley impone para su celebraci�n, dispuestos ya en inter�s de la sociedad o de determinadas personas.
Precept�a el art�culo 1741 del C�digo Civil, que los contratos con objeto o causa il�citos y los que omiten alguno de los requisitos o formalidades legales para su validez son absolutamente nulos. En punto a la promesa de compraventa, el art�culo 89 de la Ley 153 de 1887 dispone que no produce obligaci�n alguna, salvo que se re�nan las siguientes exigencias: �a) Que la promesa conste por escrito; b) Que el contrato a que la promesa se refiere no sea de aquellos que las leyes declaran ineficaces por no concurrir los requisitos que establece el art�culo 1502 del C�digo Civil.
La ley cita el art�culo 1511 pero es evidente que quiso hacer referencia al art�culo 1502, y as� se ha entendido doctrinal y jurisprudencialmente; c) Que la promesa contenga un plazo o condici�n que fije la �poca en que ha de celebrarse el contrato; y d) Que se determine de tal suerte el contrato, que para perfeccionarlo s�lo falte la tradici�n de la cosa o las formalidades legales� (se subraya). ii) Normativamente, no cabe duda, que la consecuencia de la desatenci�n de los requisitos exigidos por la ley, ser� la nulidad absoluta, por lo que prosigue revisar los preceptos que la Corte Suprema de Justicia ha fijado a trav�s de su jurisprudencia desde anta�o, en la que destac� que: �ya ha tenido oportunidad para estudiar el problema; y que luego de aceptar que hay diferencia entre los actos absolutamente nulos y los inexistentes, ha concluido en que el C�digo Colombiano comprende, dentro de la nulidad absoluta, los contratos jur�dicamente inexistentes, con fundamento en que el art�culo 1741 sanciona con tacha de nulidad absoluta los actos en los cuales se ha omitido alg�n requisito o formalidad que las leyes prescriben para ellos en consideraci�n a su naturaleza, o a la calidad o estado de las personas.� Posici�n que goza de vigencia: �1.- Ciertamente, lo relativo a la figura espec�fica de la inexistencia de los actos o contratos, se encuentra regulado en forma positiva en materia mercantil (art�culo 898 del C�digo de Comercio), que no en el C�digo Civil, como as� lo tiene decantado la Corte.
Inclusive, en oportunidad reciente, la Corporaci�n, al enfatizar sobre los �diversos matices� que configuran la inexistencia en el estatuto de los comerciantes, record� que la jurisprudencia tradicional de la Corte, por estimar que dicha categor�a es �desconocida� en el C�digo Civil, �ausculta a la luz de la anulaci�n� la mencionada problem�tica. 2.- Frente a lo anterior, con independencia de que en materia civil se pueda aplicar aut�nomamente el instituto de la inexistencia de los actos o contratos, claramente se advierte que la distinci�n con la nulidad absoluta, es simplemente de grado, porque al fin de cuentas, aqu�lla se erige en causal de �sta �ltima.
Por ejemplo, la �omisi�n de alg�n requisito� previsto en la ley para la validez del acto o contrato (art�culo 1741 del C�digo Civil), en la esfera mercantil, en general, equivale a la falta de alguno de sus �elementos esenciales� (art�culo 899). Por esto, al margen de la pol�mica planteada, la jurisprudencia ha tratado la inexistencia de los negocios jur�dicos civiles, dentro de la �rbita de la nulidad absoluta.� Y en oportunidad esta Colegiatura dijo: �Para finalizar, de acuerdo con lo establecido por el art�culo 822 del C�digo de Comercio, que nos remite a las normas del C�digo Civil en cuanto hace a la formaci�n de los actos y sus efectos, debe decirse que conforme a lo regulado por el art�culo 1746 de la ley adjetiva civil, la inexistencia que aqu� se declarar� conduce necesariamente a que las partes sean �(�) restituidas al mismo estado en que hallar�an si no hubiese existido el acto o contrato (�)�, consecuencia jur�dica que impone necesariamente la restituci�n de los bienes percibidos por las partes (�)� As� las cosas, no es de recibo la controversia que propone el apelante en relaci�n a que de estarse ante la figura de la inexistencia no puede hacerse declaraci�n alguna, puesto que la ley y la jurisprudencia, en la especialidad civil de la jurisdicci�n ordinaria, circunscriben los presupuestos que en el Estatuto Comercial suponen aquella (inexistencia), al fen�meno de la nulidad absoluta. iii) Desde esa perspectiva, debe decirse que acert� el juez de conocimiento cuando consider� que el aludido acuerdo se encontraba afectado de nulidad absoluta.
En efecto, n�tese que no concurren los requisitos mencionados, pues no consta por escrito, y seg�n se indic� en el libelo genitor, lo que no fue desvirtuado, tampoco contiene el plazo en que se llevar�a a t�rmino el trato prometido. De ah� brotan sin vacilaci�n las causales de ineficacia, que de un tajo dejan sin asidero la petici�n que elev� quien recurri�, respecto a que se debi� tramitar acorde con la cl�usula resolutoria t�cita o mediante la rescisi�n, en la medida en que no media un contrato bilateral v�lido, axioma de tales acciones.
Advertida la invalidez sustancial del acuerdo, pierde relevancia y cae en la infertilidad la alegaci�n del recurrente, que tuvo como pilar el que exist�a un embargo sobre los bienes objeto del contrato de promesa, aun con antelaci�n a este, por no remediarse el vicio con tal gravamen. Asimismo, la sentencia SC-022 del 22 de marzo de 1979 de la Corte Suprema de Justicia (Magistrado ponente: Dr. Alberto Ospina Botero) sobre la que edific� la inconformidad, clarific� el tema, y vislumbr� que es procedente comprometerse a vender pese a la cautelar.
La arremetida encauzada contra la venta que se hizo a favor del se�or Julio Beltr�n Rocha en el a�o 2009, no es de buen recibo para la Sala, en tanto el proceso se centra en la nulidad del convenio preparatorio muchas veces citado y no en la transferencia de dominio aludida. Tampoco podr� darse respuesta a la pregunta de si ��est� bien visto el proceder del se�or Guti�rrez Valencia que siendo abogado vende un inmueble con una promesa de compra venta verbal?� (subraya y negrilla fuera de texto), ya que no comportar�a una valoraci�n jur�dica, sino una apreciaci�n subjetiva de quien contesta, en este caso el administrador de justicia, a la vez que, confunde el apelante el pacto con que se anticipa la celebraci�n de la venta, con la venta misma.
Comprobada la ineptitud del contrato para producir efectos jur�dicos, deviene l�gica la improcedencia de las excepciones de m�rito invocadas, por lo que es inane una declaraci�n expresa al respecto, en tal caso, no merece reparo la providencia del a quo en ese sentido. En conclusi�n, el fallo apelado deber� confirmarse, sin imponer condena en costas en esta instancia por no aparecer causadas (art 392 C.P.C.).
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot� en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE Primero. Confirmar la sentencia de fecha y origen preanotados. Segundo. Sin condena en costas de esta instancia por no aparecer causadas. NOTIF�QUESE Los magistrados, MANUEL ALFONSO ZAMUDIO MORA (Rad. 110013103022201300573 01) GERM�N VALENZUELA VALBUENA (Rad. 110013103022201300573 01) �SCAR FERNANDO YAYA PE�A (Rad. 110013103022201300573 01) Ver folios 44 a 49 del cuaderno 1. Ver folios folios 5 y 6 del cuaderno 2. Ver folios 11 a 25 del cuaderno 2. C.S.J., sentencia del 28 de junio de 2013, expediente 11001-31-03-014-1998-05970-01, Magistrado ponente.
JES�S VALL DE RUT�N RUIZ. Ver folio 47 del cuaderno 1. C.S.J., sentencia del 27 de enero de 1981. Crf. Sentencias de 15 de septiembre de 1943 (LVI-123), de 21 de mayo de 1968 (CXXIV-168/169) y de 3 de mayo de 1984 (CLXXVI-189/190), entre otras. Sentencia de 10 de agosto de 2010, expediente 2002-00189. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACI�N CIVIL, Magistrado Ponente: JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR, Bogot�, D. C., diecis�is (16) de diciembre de dos mil diez (2010).
Referencia: C-0500131030072003-00502-01 TRIBUNAL SUPERIOR DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� SALA DE DECISI�N CIVIL, Bogot�, D. C., veintiuno de mayo de dos mil diez. Magistrado Ponente: Germ�n Valenzuela Valbuena. Radicado: 110013103005199800243 01 �7. Las reflexiones precedentes indican con suficiente claridad que la promesa de contrato difiere del contrato prometido.
Y, asentada la doctrina en esta premisa, ha sostenido que puede prometerse en venta un bien que a la fecha de la promesa estaba embargado, porque si el promitente vendedor liberta la cosa con antelaci�n al perfeccionamiento del contrato prometido, se ha colocado en condiciones de cumplir esta �ltima convenci�n; si no lo desafecta de la traba, el contrato prometido no puede celebrarse y, por tanto, ha incumplido con las obligaciones contra�das en la promesa, conducta que /a ley sanciona con acciones diferentes de la nulidad Arts. 1610 y 1546 del C. C.).
Sobre el particular ha sostenido la jurisprudencia de la Corte que "la simple promesa de contrato no es un acto de enajenaci�n, y por lo mismo su objeto es la perfecci�n del contrato prometido que es necesario no confundir con el objeto del contrato de venta, que es la cosa vendida; por consiguiente, si cuando se verifica la mesa el objeto del contrato est� embargado por decreto judicial, no cabe afirmar por esta raz�n que el objeto de la mesa est� fuera del comercio, ya que y distinci�n real entre el uno y el otro.
Puede prometerse, pues, la venta de una cosa que en la fecha de la promesa est� embargada, como puede prometerse la venta de cosa ajena. Si para perfeccionar el contrato prometido, el promitente vendedor liberta la cosa, la pondr� en condiciones de ser objeto l�cito del contrato. Si no la liberta, el trato no podr� perfeccionarse por culpa promitente vendedor, quien se tendr� como infractor de la promesa".
(T. XLI, 133).� Ver folio11 del cuaderno 3. ��������������˯�vV�v9v9h�|�h�|�5�6�CJ OJPJQJ\�aJ mH nH sH tH ?j��V h�|�h�|�6�CJ OJPJQJUaJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH <jh�|�h�|�6�CJ OJPJQJUaJ mH nH sH tH 6h�|�h�|�5�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�5�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH h�/CJOJQJaJhbh�/CJOJQJaJ�����#. / 0 r s � � � �������������{$d��$Ifa$gd�|� d��gd�|�$d��a$gd�|�$d��a$gd�|�$$ ���d��@&a$gd�|�$d����<5$7$8$9D@&H$a$gd�|�$d����<5$7$8$9D@&H$a$gd�|� d��gd�/�" #. = G H J s � � � � � � � � � � 3 4 5 } ��䮘���~�~�w~�w~�w~�w~[6h�|�h�|�6�CJ OJPJQJ\�aJ mH nH sH tH h�|�h�|�3h�|�h�|�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH *h��CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 0h�|�h�|�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 9h�|�h�|�5�6�CJ OJPJQJ\�aJ mH nH sH tH 6h�|�h�|�5�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH � � � � � � � ����F��Tkdi$$If�l�0X�^ i� t��6�������������4�4� la��yt��Tkd$$If�l�0X�^ i� t��6�������������4�4� la��yt��$d��$Ifa$gd�|� 3 4 5 ���F9$d��a$gd�|�Tkd $$If�l�0X�^ i� t��6�������������4�4� la��yt��$d��$Ifa$gd�|�Tkd�$$If�l�0X�^ i� t��6�������������4�4� la��yt��5 ~ ./<=� � ��de34����������������������������$d��a$gd�|�$��d��`��a$gd�|�$d��a$gd�|�$$d��@&a$gd�|�} ~.<=�� 9 ������˱��|�a�G�G�(G<jh�|�h�|�CJ H*OJPJQJUaJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 4h�|�h�|�CJ OJPJQJ^JaJ mH nH sH tH 0h�|�h�|�CJOJPJQJaJmH nH sH tH 6h�|�h�|�5�CJ OJPJQJ\�aJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�5�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 0h�|�h�|�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 6h�|�h�|�6�CJ OJPJQJ\�aJmH nH sH tH ���������%*459S������I���} �ͳ��x�����x��_�_�_�_�_�_0h�|�h�|�CJOJPJQJaJmH nH sH tH <jh�|�h�|�CJ H*OJPJQJUaJ mH nH sH tH 6h�|�h�|�5�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�5�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 3h�|�h�|�6�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH 0h�|�h�|�CJ OJPJQJaJ mH nH sH tH �9:ST��MN��i!j! 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