��ࡱ�>�� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������U ����bjbj�n�n ^ ��a��a+����������| | +:B+,n+n+n+�����+�+�+8�+L-|�+_�-�-(�-�-�-�/v80$\0�^�^�^�^�^�^�^ b��dp�^n+=2�/"�/=2=2�^n+n+�-�-��^�8�8�8=2n+�-n+�-�^�8=2�^�8�8�H��I�-����`�n������O3R�H�^�^0_�H�Ee�3Ee$�I�I\Een+$Jpp0>�0,�8�0$�0?p0p0p0�^�^�4p0p0p0_=2=2=2=2��������������������������������������������������������������������Eep0p0p0p0p0p0p0p0p0| R �): ACTO SEXUAL VIOLENTO / PRUEBAS SOBREVINIENTES / REQUISITOS Como se sabe, la admisi�n de la misma, esto es, cuando han vencido los espacios legalmente establecidos para la postulaci�n probatoria (acusaci�n y preparatoria), es y tiene que ser excepcional y restrictiva, con miras a preservar los principios de lealtad procesal, contradicci�n, igualdad de armas, y buena fe.
(�) Se trata por tanto de una decisi�n que debe adoptarse con sumo cuidado, como quiera que tan inapropiado es no autorizar la incorporaci�n de evidencias que podr�an llegar a afectar gravemente los intereses defensivos (justicia material), como permitir ilimitadamente el allegamiento de pruebas extempor�neas con infracci�n del principio de preclusividad de los actos procesales.
ACTO SEXUAL VIOLENTO / PRUEBAS SOBREVINIENTES / DEFINICI�N DE PRUEBA NUEVA Al decir de la jurisprudencia nacional, la categor�a de �prueba nueva� est� esencialmente vinculada a su idoneidad para poder cambiar potencialmente el rumbo del juzgamiento. Textualmente se ha dicho: �Prueba nueva es [�] aquel mecanismo probatorio (documental, pericial, testimonial) que por cualquier causa no se incorpor� al proceso, pero cuyo aporte exnovo tiene tal valor que podr�a modificar sustancialmente el juicio positivo de responsabilidad penal [�]�.
PRUEBAS SOBREVINIENTES / CASOS EN QUE PROCEDEN De todo lo anterior se extrae, que hay lugar a decretar por excepci�n una prueba nueva extempor�nea, cuando: (i) sobreviene al momento del juicio y por ende no era conocida al tiempo de los debates�; (ii) es muy significativa para establecer la verdad real y se hace indispensable su pr�ctica con miras a no perjudicar seriamente el derecho de defensa y la integridad del juicio; y (iii) debe tener la potencialidad de variar la decisi�n final.
REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintis�is (26) de julio de dos mil veintitr�s (2023) ACTA DE APROBACI�N N� 767 SEGUNDA INSTANCIA Imputado: IMNC�dula de ciudadan�a:Delito:Acto sexual violento agravadoV�ctima:P.A.B.R., de 12 a�os de edad, para la fecha de los hechos.Procedencia:Juzgado Octavo Penal del Circuito de Pereira (Rda.) con funciones de conocimientoAsunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa contra el auto proferido en abril 28 de 2023, por medio del cual se neg� la pr�ctica de una prueba sobreviniente.
SE CONFIRMA El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y precedentes 1.1.- Los hechos se encuentran plasmados en el escrito acusatorio de la siguiente manera: �El 26 de julio de 2022, entre las tres (3) y seis (6) de la tarde, el se�or IMN ingres� a un cuarto de habitaci�n del primer piso, de la finca �Las Gaviotas�, ubicada en la vereda �La Renta� del corregimiento de �Combia� en esta ciudad, donde la ni�a con el nombre de iniciales R.A.B.R., de doce (12) a�os de edad, estaba acostada en una cama; cerr� la puerta y procedi� a taparle la boca a la infanta referida y, a decirle que si le contaba a la mam� golpear�a a �sta, mientras con la otra mano le baj� el pantal�n leggins y la ropa interior que vest�a, luego �l hizo lo mismo y se acost� encima de la menor de edad, a quien con la mano le toc� la vagina y con el pene roz� esa �rea genital, lo que le ocasion� dolor a la misma�. 1.2.- Luego de adelantadas las labores de indagaci�n preliminar, y lograda la identificaci�n del se�or IMN, se llevaron a cabo ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Pereira (Rda.) las audiencias preliminares (octubre 03 de 2020), por medio de las cuales se le formul� imputaci�n como autor a t�tulo de dolo de la conducta de acto sexual violento agravado -art.209 y 211 num. 4� C.P.-, el cual NO ACEPT�.
Igualmente, se le impuso medida de aseguramiento de detenci�n preventiva en establecimiento carcelario. 1.3.- Ante tal situaci�n, la Fiscal�a present� escrito de acusaci�n (octubre 28 de 2022) que le fuera asignado al Juzgado Octavo Penal del Circuito de Pereira (Rda.), autoridad que llev� a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (noviembre 29 de 2022), preparatoria (febrero 17 y 24 de 2023) y juicio oral (abril 12 y 28 de 2023) fecha esta �ltima en la cual, cuando se iba a dar paso a la pr�ctica de pruebas de la defensa, el apoderado del se�or IMN, pidi� al despacho la pr�ctica de una prueba sobreviniente, acorde con el art. 344 C.P.P., e igualmente que se citaran a declarar a las menores R.A.B.R. y L.F.B.R., para lo cual expres�: En atenci�n al principio de igualdad de armas, con miras a obtener el fin com�n como es el esclarecimiento de la verdad, se tiene que en este asunto se escuch� en estrado y en declaraciones extraproceso que las dos menores de edad no atendieron la citaci�n realizada, sabi�ndose que inicialmente se instaur� una denuncia penal por un supuesto acto delictuoso, pero luego se retractaron, de lo que se supo en audiencia. Agrega que la Fiscal�a conoci� de una retractaci�n ante psiquiatras, psic�logos y defensor de v�ctimas, y acorde con el art�culo 344 C.P.P. cualquiera de las partes si tuvieran conocimiento de un hecho pueden pedir que se tenga en cuenta, de demostrarse que es necesaria para la igualdad de armas.
Se�ala que dadas las facultades que el ordenamiento legal le otorga a la defensa para recopilar pruebas, elev� solicitud -ante juez con funci�n de control de garant�as-para que se le autorizara requerir las pruebas que obran en el Hospital Mental -HOMERIS, y est� a la espera de ser citado para tal efecto, por lo cual pide un �receso� hasta el momento en que pueda presentar dicha prueba sobreviniente, si es aceptada; en caso contrario, reclama que las menores sean llamadas a declarar al ser quienes se retractaron, lo que se comunic� en estrados al despacho, y que se conoci� por parte de dos sujetos procesales quienes supieron de ello y cuando �l [como abogado], pidi� la revocatoria de la medida de aseguramiento, al estar probada con dicho cambio de versi�n la inocencia de su defendido, tales personas no apoyaron su petici�n. Solicita por consiguiente se llamen a las ni�as a esta diligencia, para que sean ellas quienes informen, sin que �l pretenda revictimizarlas y por ende no las interrogar�, ya que solo necesita que llegue a su conocimiento por el medio que el juez determine, el cual, �se imagina�, ser� un interrogatorio que el a-quo tiene derecho a efectuar, en tanto �l, reitera, no va a interrogarlas.
Respecto a tal solicitud, el apoderado de v�ctimas, dijo que con miras a aclarar el proceso no se opone a lo pedido. A su turno la fiscal expres� que la prueba sobreviniente debe ser una de la cual no se tenga conocimiento, pero seg�n se sabe am�n a lo dicho por la defensa y lo que refiri� la madre de las menores al rendir declaraci�n en juicio, es que estas se retractaron desde el mes de diciembre del a�o pasado, sin que para el momento de la preparatoria solicitara que comparecieran como testigos, aunado a que el juez no las puede interrogar de manera directa, solo a modo de aclaraci�n. Refiere que al verificar el resumen de la audiencia preparatoria, ello no se pidi� pese a que ya se ten�a comprensi�n y por ende no ser�a una prueba sobreviniente, quiz�s fue un olvido, que ahora no puede corregirse; y en punto de las historias cl�nicas de que habla la defensa del HOMERIS y del San Jorge, estas fueron negadas por el juez, sin interponer recurso, y por ello esa prueba sobreviniente no puede ser admitida, por cuanto, reitera, se conoc�a incluso desde antes de la acusaci�n; ahora, si despu�s de la preparatoria obran historias cl�nicas, ello s� podr�a ser una prueba sobreviniente, y ante una sustentaci�n del sentido de estas, podr�an ser aceptadas, pero se tendr�a que mirar de qu� se tratan.
Culminada tal intervenci�n, el defensor pidi� la palabra al a-quo para hacer una aclaraci�n respecto de lo dicho por la fiscal, a lo que este asinti� y el apoderado refiri� que el conocimiento real de la existencia de una retrataci�n se dio en estrados, luego de iniciado el juicio, sin que nunca pidiera a las ni�as para declarar, y siempre refiri� que no las interrogar�a para no revictimizarlas, sea que hayan dicho la verdad al principio o despu�s. Reitera que hay nuevas pruebas de la retractaci�n porque las ni�as han tenido que seguir en cuidado psiqui�trico y la semana anterior estuvieron en citas y otras las tendr�n en un mes, aunado a que adem�s de las amenazas que se dijo en estrado que hab�an ocurrido, han sido muy afectadas, porque el se�or indiciado est� visitando.
En este momento el juez le interrumpe para que le aclare, como as� se entiende, si esas historias cl�nicas son posteriores a la preparatoria, ante lo cual el defensor aduce que en efecto as� lo son, al ser recientes y luego de iniciado el juicio, ya que la madre de las peque�as manifest� que hab�a tenido que seguir llev�ndolas y que frente a la persona que ahora acusan cursa una denuncia en la Fiscal�a, al ser quien las amenaz�.
As� mismo, refiere, ante intervenci�n del juez, que solicit� al juez de garant�as lo autorizara para que la entidad oficial le entregara las recientes entrevistas practicadas por psiquiatras o psic�logos a las dos menores, lo que es sobreviniente. 1.4.- El funcionario judicial neg� lo reclamado por la defensa y para ello hizo alusi�n a lo acaecido en la audiencia preparatoria realizada en febrero 17 y 24 de 2023, relacionada con las pruebas pedidas, admitidas y negadas a la defensa, para luego de ello se�alar que la prueba sobreviniente, debe ser significativa, sin que ac� se sepa cu�l es, toda vez que la defensa solo adujo que pidi� a un juez con funci�n de control de garant�as una autorizaci�n, cuando es sabido que es en la preparatoria donde se deben elevar las solicitudes probatorias, y pese a inadmit�rsele por ilegalidad unas entrevistas de historias cl�nicas del San Jorge y del Homeris, solo interpuso reposici�n y frente a ello no se dijo nada.
Ahora respecto a que no interrogar� a las ni�as para que sea el juez quien lo haga, el sistema acusatorio es de partes, y por ende no puede inmiscuirse en el debate ni mucho menos interrogar a unas menores de edad, quienes, como lo dijo la madre, no vendr�an a juicio y est�n en todo su derecho, por lo que est� impedido constitucional y legalmente para convertirse en juez y parte, lo que incluso podr�a conllevar, de hacerlo, a incursionar en un prevaricato, por lo que lo pedido se sale de todo contexto, y por ende no lo admiti�. 1.5.- Inconforme con el prove�do, el defensor de IMN interpuso y sustent� recurso de apelaci�n. 2.- Debate 2.1.- Defensa -recurrente- Esgrime que se incumple el principio adversarial y de controversia de los testimonios y de las pruebas, por cuanto como lo dijo la fiscal, si es una prueba posterior a la preparatoria, que lo es, si deber�a decretarse la prueba sobreviniente, misma que no se conoc�a con antelaci�n al juicio, sino en la vista p�blica donde testific� la madre de las ni�as, por lo que defiende la idea que tiene tal caracter�stica, es decir, posterior a la presentaci�n de las pruebas por las partes, y las que reclama datan de tres o cuatro semanas, por cuanto las ni�as han seguido en tratamiento psiqui�trico.
Agrega que si se expres� mal respecto a lo del interrogatorio a las menores, este ser� a trav�s de funcionario del ICBF a quien se le entregaran las preguntas para que �l las realic� y al respecto solo efectuara una, esto es, �qu� sucedi�?, sin martirizarlas con preguntas, en tanto solo le basta que digan sobre la retractaci�n, y apela por cuanto necesita que haya claridad y establecer lo que pas�, aunado a que ante otra Fiscal�a hay una denuncia en tr�mite sobre la persona que s� cometi� el injusto. 2.2.- Apoderado de v�ctimas -no recurrente- Se muestra conforme con lo decidido, al ser lo estipulado en la ley, pero en su concepto es bueno que se aclare lo que sucedi�, pues, aunque se recibi� una entrevista a la ni�a, no fue con las exigencias que deben existir y por consiguiente estima que el Tribunal debe decidir. 2.3.- La Fiscal -no recurrente-.
Pide se confirme el prove�do emitido, por cuanto si bien es cierto indic� que si resulta una prueba luego de la preparatoria o incluso en juicio puede ser consideraba como sobreviniente, no es solo ello, sino que se debe sustentar pertinencia y utilidad del medio probatorio para que el juez decida si se requiere la misma para la defensa o integridad del juicio, pero en este asunto no se practic� en debida forma, por lo que la decisi�n es correcta.
Y en punto del testimonio de las ni�as, fue de conocimiento cuando su madre declar� que no permitir�a que sus hijas vinieran a declarar y por ello se solicit� sus entrevistas como prueba de referencia, por lo que no deben ser llamadas a declarar pues ello ser�a revictimizarlas, aunado al instante en que la defensa elev� esa pretensi�n no dijo que era para que las interrogara un defensor de familia, sino que lo hiciera el juez de manera directa, sin que en la alzada puede realizar adiciones, m�xime que en la petici�n de pruebas no mencion� la pertinencia y utilidad de estas. 2.4.- Sustentada en debida forma la apelaci�n, el funcionario de primer nivel concedi� la alzada en el efecto suspensivo, para lo cual envi� los registros correspondientes a esta Corporaci�n. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene la Corporaci�n a voces de los art�culos 20 y 34.1 de la Ley 906 de 2004, por los factores territorial, objetivo y funcional, al haberse presentado recurso de apelaci�n por una parte legitimada para hacerlo -la defensa-, el que fue oportunamente interpuesto, debidamente sustentado y adecuadamente concedido por parte de la primera instancia. 3.2.- Problema jur�dico planteado Se contrae b�sicamente a establecer si hay lugar a aceptar como prueba sobreviniente a favor de la defensa para ser practicada en juicio, las entrevistas tanto psiqui�tricas como psicol�gicas que al parecer se le ha recibido a la menor afectada y a su consangu�nea en el HOMERIS, e igualmente para que se cite a las ni�as menores R.A.B.R. y L.F.B.R., para que rindan declaraci�n en juicio, por lo cual deba revocarse la decisi�n del a-quo, o, si por el contrario, la determinaci�n emitida estuvo ajustada a derecho. 3.3.- Soluci�n a la controversia De la situaci�n f�ctica mencionada con antelaci�n, se observa que el tema central que debe ser objeto de an�lisis es el relativo al auto proferido por el funcionario de primer nivel, que inadmiti� la incorporaci�n de entrevistas que tomaron psic�logos y psiquiatras del HOMERIS a la menor v�ctima R.A.B.R. y a su hermana L.F.B.R., donde dan cuenta de la retractaci�n de sus testimonios, e igualmente la negativa de que las aludidas menores comparezcan a rendir declaraci�n en juicio.
En este asunto en particular, como viene de verse, fueron dos los temas que abord� el apoderado del se�or IMN ante el juez de conocimiento, mismos que fueron negados, esto es: (i) la incorporaci�n de entrevistas al parecer contenidas en ex�menes de psic�logos y psiquiatras del HOMERIS, practicados a la menor v�ctima y su consangu�nea; y (ii) que en caso de no admitirse esta, sean llamadas las menores a rendir declaraci�n en juicio.
En ese orden la Sala se pronunciar�, as�: De la prueba sobreviniente. Como se sabe, la admisi�n de la misma, esto es, cuando han vencido los espacios legalmente establecidos para la postulaci�n probatoria (acusaci�n y preparatoria), es y tiene que ser excepcional y restrictiva, con miras a preservar los principios de lealtad procesal, contradicci�n, igualdad de armas, y buena fe.
Lo afirmado encuentra sustento en el canon 357 de la Codificaci�n Procesal Penal cuando da la oportunidad a las partes confrontadas de solicitar en la audiencia preparatoria las pruebas que requieran para soportar su pretensi�n, y el juez debe decretar la pr�ctica de aqu�llas que sean pedidas y se refieran a los hechos de la acusaci�n susceptibles de prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en ese cuerpo normativo.
De ese modo, el descubrimiento probatorio se relaciona directamente con los principios del debido proceso, igualdad, imparcialidad, legalidad, defensa, lealtad y contradicci�n, entre otros, como de tiempo atr�s lo ha consignado la jurisprudencia. Se trata por tanto de una decisi�n que debe adoptarse con sumo cuidado, como quiera que tan inapropiado es no autorizar la incorporaci�n de evidencias que podr�an llegar a afectar gravemente los intereses defensivos (justicia material), como permitir ilimitadamente el allegamiento de pruebas extempor�neas con infracci�n del principio de preclusividad de los actos procesales.
La parte pertinente del dispositivo cuya aplicaci�n se solicita en forma excepcional �art. 344 C.P.P.-, es del siguiente tenor: �[�] sin embargo, si durante el juicio alguna de las partes encuentra un elemento material probatorio y evidencia f�sica muy significativos que deber�a ser descubierto, lo pondr� en conocimiento del juez quien, o�das las partes y considerado el perjuicio que podr�a producirse al derecho de defensa y la integridad del juicio, decidir� si es excepcionalmente admisible o si debe excluirse esa prueba�.
Al decir de la jurisprudencia nacional, la categor�a de �prueba nueva� est� esencialmente vinculada a su idoneidad para poder cambiar potencialmente el rumbo del juzgamiento. Textualmente se ha dicho: �Prueba nueva es [�] aquel mecanismo probatorio (documental, pericial, testimonial) que por cualquier causa no se incorpor� al proceso, pero cuyo aporte exnovo tiene tal valor que podr�a modificar sustancialmente el juicio positivo de responsabilidad penal [�].
Dicha prueba puede versar sobre evento hasta entonces desconocido [�] o sobre hecho conocido ya en el proceso [�]; por manera que puede haber prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales de un hecho procesalmente conocido que conduzca a la inocencia o irresponsabilidad del condenado� -negrillas de la Sala- De todo lo anterior se extrae, que hay lugar a decretar por excepci�n una prueba nueva extempor�nea, cuando: (i) sobreviene al momento del juicio y por ende no era conocida al tiempo de los debates, bien porque se extrae de otra practicada durante su desarrollo, o porque apenas se logra su conocimiento en forma posterior y el hecho de no conocerse con anticipaci�n no es una situaci�n adjudicable a la incuria o negligencia de la parte que la propone;
(ii) es muy significativa para establecer la verdad real y se hace indispensable su pr�ctica con miras a no perjudicar seriamente el derecho de defensa y la integridad del juicio; y (iii) debe tener la potencialidad de variar la decisi�n final. Se entiende as� con mayor intensidad, la verdadera importancia de la expresi�n que utiliza el ya referido art�culo 344 de la Ley 906 de 2004, cuando precisamente al hablar de la posibilidad de una prueba nueva durante el juicio, hace �nfasis en que ella debe ser: �muy significativa� para el resultado del proceso.
En este caso en particular, y como quiera que las pruebas que procura aducir a juicio la defensa fueron conocidas, seg�n �l, una vez superada la audiencia preparatoria e incluso ya en curso del juicio oral, am�n de lo expuesto por la madre de las menores al rendir su declaraci�n, no obstante que contrario sensu, la Fiscal�a aduce que una tal retractaci�n de las ni�as se conoc�a desde diciembre, esto es, con antelaci�n a la audiencia de formulaci�n de acusaci�n y por ende de la preparatoria, de otorg�rsele raz�n a la defensa, en atenci�n al principio de la buena fe, en el sentido que de ello solo se percat� por lo narrado en juicio, la Sala considera como superado el requisito objetivo para la incorporaci�n de tal prueba sobreviniente.
Ahora bien, en punto de los otros dos aspectos, esto es que sea una prueba �muy significativa� con potencialidad de variar la decisi�n final, es un tema que en efecto no fue debidamente soportado por la defensa al momento de elevar sus solicitudes probatorias, lo que imped�a que se accediera a ello. Lo primero, por cuanto con la aducci�n de esa nov�sima prueba documental de la defensa, al parecer pretende acreditar que las peque�as se retractaron de los dichos en contra de su defendido, como as� se entiende de su inicial y escueta argumentaci�n al respecto, pero igualmente de su disertaci�n se entiende que incluso una tal prueba no ha sido ni siquiera recolectada por �l en debida forma, toda vez que no se le ha autorizado por un juez de control de garant�as su recolecci�n en el HOMERIS, por tratarse de historias cl�nicas o ex�menes de valoraci�n realizados a la menor v�ctima, R.A.B.R. y su hermana menor L.F.B.R., que por lo mismo son documentos con car�cter reservado.
Y es que la defensa, fue del todo parca al elevar tal solicitud probatoria excepcional�sima, cuando es cierto, que para que procurara que la aludida prueba pudiera ser admitida, a estas instancias del proceso -ad portas de finalizar el debate probatorio-, requer�a superar el examen de pertinencia, conducencia y utilidad, y por consiguiente, un debate de tal naturaleza como lo ha sostenido la Sala de Casaci�n Penal debe reducirse al an�lisis de la relaci�n del medio de prueba -en este caso el testimonial y documental- con el tema de prueba -los hechos que se pretenden acreditar-, v�ase: �M�ltiples son las decisiones de esta Corte en las que se afirma que la pertinencia tiene que ver con los hechos.
As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado.
Tambi�n es pertinente cuando s�lo sirve para hacer m�s probable uno de los hechos o circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un testigo o de un perito�. As�, los debates en materia de pertinencia deben reducirse al an�lisis de la relaci�n de los medios de prueba con el tema de prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en particular.
Ahora, la Ley 906 de 2004 consagra como regla general que las pruebas pertinentes son admisibles. As� se desprende del art�culo 357 en cuanto afirma que el juez dar� la palabra a la Fiscal�a y luego a la defensa para que soliciten las pruebas que requieran para sustentar su pretensi�n, y a rengl�n seguido precisa que el juez decretar� las pruebas solicitadas cuando ellas �se refieran a los hechos de la acusaci�n que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en este c�digo�.
En la misma l�nea, el art�culo 376 establece que �toda prueba pertinente es admisible�, salvo en los eventos consagrados en sus tres literales.� As� mismo esa alta Corporaci�n, en reciente decisi�n y donde se trajo a colaci�n lo que desde tiempo atr�s se ha definido como �pertinencia� de la prueba, reiter�: �(ii) La pertinencia: implica que el hecho guarde relaci�n con el objeto del debate, y, por tanto, que sirva para demostrar o infirmar las circunstancias relativas a la comisi�n de la conducta punible investigada y sus consecuencias, as� como sus posibles autores.
En tal sentido la prueba debe servir para demostrar ese hecho. Sobre el concepto la Sala ha puntualizado que �comprende dos aspectos perfectamente diferenciables, aunque est�n �ntimamente relacionados: la trascendencia del hecho que se pretende probar y la relaci�n del medio de prueba con ese hecho. La inadmisi�n de la prueba puede estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas�. [�] 25.
No resulta suficiente hacer menci�n de los criterios de pertinencia, conducencia y utilidad, para estimar correctamente acreditada la solicitud de pruebas que se pretende hacer valer en la audiencia p�blica de juzgamiento; pues, esos principios deben nutrirse de justificaci�n, de cara al preciso sentido del medio requerido [�]� -negrillas de la Sala- De ello se advierte, sin lugar a dudas, que el examen de procedencia de prueba sobreviniente es m�s rigoroso que el est�ndar de prueba requerida en instancia previa, como lo ha sostenido la Sala de Casaci�n Penal, y por consiguiente el mero hecho de hacer alusi�n de forma gen�rica y sucinta a los documentos que se incorporar�an -al parecer valoraciones donde reposan entrevistas realizadas por psic�logos y psiquiatras del HOMERIS-, sin indicarse si se ingresar�an de manera directa pese a tratarse de documentos privados, acorde con reciente postura de esta Sala, o si lo har�a con alg�n testigo de acreditaci�n, respecto de lo cual nada dijo, no puede tenerse como suficiente para dar por superado tal examen.
Y es que en este caso la defensa, al momento de elevar su solicitud probatoria, absolutamente nada sustent� en punto de la pertinencia, conducencia y utilidad de tales pruebas documentales, pruebas de las que incluso ni siquiera se tiene claridad de qu� se tratan, si son dict�menes periciales emitidos por psic�logos o psiquiatras del HOMERIS, o si �nicamente son las entrevistas que ante ellos al parecer rindieron las ni�as R.A.B.R. y L. F.B.R., evidenci�ndose una total incertidumbre al respecto, sin que en su inicial argumentaci�n clarificara que fue en juicio donde se conoci� de tal circunstancia, en tanto ello �nicamente vino a saberse, cuando culminada la intervenci�n de todos los sujetos procesales, respecto a la pretensi�n defensiva, este pidi� al despacho le permitiera aclarar lo referido por la Fiscal�a, a lo que sin miramiento alguno el a-quo accedi�, a sabiendas que ya la oportunidad para esgrimir su disertaci�n frente a lo pedido hab�a finalizado, dada la preclusividad de cada una de las aludidas intervenciones.
Aun as�, y pese a ese irregular proceder por parte del a-quo lo cual dio pie para que la defensa, adicionara en ese momento situaciones de las que no dio cuenta en su inicial postura, ello tampoco fue aprovechado por el defensor para sustentar en debida forma la conducencia, pertinencia y utilidad de dicha prueba documental, toda vez que como se ve, tal oportunidad otorgada por el juez, solo sirvi� para reiterar que al parecer tal retractaci�n se conoci� iniciado el juicio, y que incluso las ni�as han continuado en tratamiento psiqui�trico y que por ende para no revictimizarlas, no pidi� su declaraci�n en juicio.
Como se ve, el abogado en instante alguno refiri� de manera concreta qu� clase de documentos arrimar�a a juicio y que considerara nov�simos, m�s aun cuando lo que se entiende de su disertaci�n, es que las menores continuaban en tratamiento psiqui�trico, quienes semanas antes tuvieron en cita m�dica y otra les fue otorgada para un mes despu�s, pero ello, esto es, el que las ni�as estuvieran o no en las aludidas valoraciones, no fue lo que pretendi� ingresar como prueba de referencia, sino que, como as� se entiende de sus dichos, lo que requer�a era la incorporaci�n de los dichos que estas expusieron ante psic�logos o psiquiatras del HOMERIS, sin que hubiera soportado cu�l era realmente su exigencia probatoria, como era su deber.
As� mismo, se aprecia de su exposici�n, que en efecto una tal retractaci�n, como as� lo sostuvo la delegada del ente acusador, bien pudo conocerla con antelaci�n al juicio, si en cuenta tenemos que el mismo abogado fue enf�tico en aducir, al sustentar su reclamo, que con base en la informaci�n obtenida en estrados por parte de dos sujetos procesales -sin indicar si fue en juicio o en otra audiencia anterior-, se supo de la retractaci�n de las entrevistas arrimadas a juicio, ante lo cual pidi� la revocatoria de la detenci�n, sin conseguirlo, al parecer por cuanto los sujetos procesales que conocieron de ello, no apoyaron su petici�n. Ahora bien, obs�rvese que dicho apoderado en la audiencia preparatoria, realizada en las calendas de febrero 17 y 24 de 2023, pidi� como pr�ctica probatoria, entre otras, de documentos del Hospital Universitario San Jorge y del HOMERIS, fechados septiembre 15 y octubre 28 de 2022, as� como de enero de 2023, relacionados con las entrevistas que tanto psiquiatras como psic�logos de dichas entidades les practicaron a las menores para clarificar su situaci�n, de lo cual se desprende, en consonancia con lo aducido por la misma fiscal, que al parecer de tiempo atr�s ya se sab�a del aludido cambio de versiones de las ni�as y de ah� la solicitud de pruebas que en esa oportunidad elev� la defensa.
Y pese a que en esa ocasi�n el a-quo excluy� por ilegalidad tales elementos de prueba reclamados, al considerar que nada se dijo acerca del testigo de acreditaci�n para su incorporaci�n-lo que para ese momento era una exigencia procesal, aunque posteriormente esta Sala cambi� tal criterio, como se dijo anteriormente-, e igualmente por no haber sido obtenidos conforme al procedimiento para ello, aunque el letrado mostr� su inconformidad con esa decisi�n -entre otras all� adoptadas-, a la postre desisti� de manera expresa del recurso frente a dicha pretensi�n, al estimar que como tales documentos le fueron entregados -al parecer por la madre de las ni�as-, mismos que traslad� a la Fiscal�a, si esta los tiene, como as� lo dijo: �no tiene objeci�n en que ella los presente�, con lo que tambi�n desconoci� que la Fiscal�a ya hab�a culminado sus solicitudes probatorias y si lo que quer�a la defensa era incorporar documentos a los que no hizo alusi�n el �rgano persecutor, debi� ser m�s diligente en esa ocasi�n e interponer el recurso de alzada, para procurar que los requeridos por �l le fueron autorizados, pero al no obrar de tal manera, acept� que solo se practicara en juicio las pruebas testimoniales de la madre de las ni�as, se�ora S.A.R.M., de MARCO AURELIO MAR�N -solo en caso de que la Fiscal�a desistiera de estos al tratarse de testigos comunes- y del se�or JUAN MAR�N, al ser los �nicos autorizados, nada m�s, en tanto las pruebas documentales y periciales a las que all� aludi�, no corrieron igual suerte.
De lo anterior, tambi�n se desprende que si el letrado obr� de tal manera, lo fue por cuanto conoci� de tales documentos con antelaci�n a lo declarado por la se�ora S.A.R.M., por cuanto como as� se entiende de lo esgrimido por el letrado cuando sustent� el recurso de reposici�n contra el auto que le neg� las pruebas documentales en la preparatoria -aunque a la postre estuvo conforme con lo all� decidido-, se evidenci� que el mismo contaba con copias de los documentos a los que all� hizo alusi�n -entrevistas de psic�logos y psiquiatras del Hospital San Jorge y Homeris-, los que recibi� al parecer de manos de la madre de las ni�as, y pese a que seg�n lo expuesto ello lo dio a conocer a la Fiscal�a, no us� estos en debida forma, y que le hubieran permitido elevar en debida forma sus solicitudes probatorias, tanto en la preparatoria como a la hora de ahora en juicio, pero ello, itera la Sala, qued� en la indeterminaci�n, y en ese orden dif�cilmente la defensa lograr�a obtener resultados positivos frente a su pretensi�n. No duda la Sala, al hacer una inferencia de lo sostenido por la defensa para procurar la incorporaci�n de la aludida prueba documental, que reposa en el HOMERIS, que con ello quiz�s pretende menguar las versiones iniciales de las menores, en punto de la informaci�n aportada respecto del autor del hecho, el cual como as� lo indic�, al parecer las ha amenazado y ya reposa una denuncia en su contra, pero no por dichas circunstancias puede considerarse que la admisibilidad de esa tal prueba sobreviniente devenga autom�tica, ya que su deber era argumentar en forma clara y precisa, cu�l era la relaci�n directa o indirecta de esas pruebas documentales con los hechos que a la postre constitu�an el tema de prueba, ya fuera para poner o no en entredicho las versiones que entregaron las menores, cuyas entrevistas ya ingresaron como prueba de referencia, lo que no hizo, por lo que no pod�a el funcionario judicial adoptar un prove�do diferente a negar, su admisi�n como prueba sobreviniente.
En ese orden la Sala acompa�ar� la decisi�n adoptada por el a-quo. De la declaraci�n de las menores en juicio. De lo narrado por el letrado, se tiene que adem�s de la prueba sobreviniente, pidi�, en caso de no admit�rsele esta, que fueran escuchadas en juicio los testimonios de las menores R.A.B.R. y L.F.B.R., al ser quienes se retractaron con miras a que comuniquen tal circunstancia al estrado judicial, siendo enf�tico en sostener que con miras a no revictimizarlas, no las interrogar�a y que ello de dejar�a en manos del juez, toda vez que lo �nico que necesitaba es que llegara a este el conocimiento de tal situaci�n, como lo ser�a por medio del interrogatorio que el a-quo les efectuara.
Ante esa peculiar petici�n, por decir lo menos, el a-quo fue claro al manifestar que, al encontrarnos en un sistema de partes, le estaba vedado inmiscuirse en el debate probatorio y mucho menos ostentar el papel de juez y parte, frente a lo cual, la defensa, al sustentar la alzada, refiri� que se �expres� mal�, en tanto el interrogatorio se har� con una sola pregunta, esto es acerca de la retractaci�n, la que les formular� a las ni�as por medio de un funcionario del ICBF.
Pues bien, respecto a tal asunto, debe decirse que en momento alguno el apoderado del se�or IMN, solicit� en curso de la audiencia preparatoria, como bien podr�a hacerlo, en el evento de que la Fiscal�a renunciara a los testimonios de las ni�as, que estas como testigos comunes, fueran citadas a declarar a su favor, y aunque ello hubiere sido as�, lo que se evidencia, acorde con la manifestaci�n que en el propio juicio indic� la madre de estas, es que no las traer�a a declarar por cuanto se encuentran muy afectadas con los hechos, y tal circunstancia motiv� a que el ente acusador ingresara las entrevistas que las peque�as rindieron como prueba de referencia, con el investigador que las recolect�, sin encontrar oposici�n alguna por parte del apoderado del procesado.
Si ello es as�, mal har�a ahora la defensa, sin mayor argumentaci�n, pretender que se procure escuchar en juicio a las ni�as R.A.B.R. y L.F.B.R., m�xime cuando ni siquiera las interrogar�a, como as� lo expuso al sustentar tal solicitud, para dejar tal labor en manos del juez, lo que a todas luces va en contrav�a del papel imparcial que, en un sistema de partes, como lo es el acusatorio, juega el operador jur�dico.
Ello, en sentir de la Sala, demuestra el equ�voco en que incurri� la defensa, al elevar una tal petici�n probatoria, misma que ni siquiera soport� en cuanto a la conducencia, pertinencia y utilidad, en trat�ndose de una prueba sobreviniente, si as� pudiera llam�rsele tambi�n, lo que por supuesto llevar�a al fracaso de su pedimento. Y si bien en sede de alzada, quiso minimizar tal desacierto, al sostener que se �expres� mal�, ello no fue lo que se advirti� de su narrativa, y por ende lo que en el recurso adicion� no puede tenerse en cuenta, por cuanto, como as� lo ha plasmado la jurisprudencia, la apelaci�n no puede �suplirse con nuevas razones que soporten la pretensi�n denegada� ; sea como fuere, no pod�a accederse a una tal petici�n, por cuanto se sabe a voces de la madre de las peque�as, que estas no acudir�an a juicio y de obrarse en el sentido que reclama la defensa, ser�a nada m�s ni nada menos que proceder a su revictimizaci�n. En ese orden la Sala acompa�ar� igualmente la decisi�n que en tal sentido emiti� el funcionario de primer nivel.
Sin lugar a mayores consideraciones, para la Corporaci�n, el auto proferido por el funcionario a-quo estuvo ajustada a derecho y en ese orden se proceder� a su confirmaci�n. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto fechado abril 28 de 2023, por medio del cual el Juzgado Octavo Penal del Circuito de Pereira (Rda.) neg� la pr�ctica en juicio de la prueba sobreviniente reclamada por la defensa, as� como los testimonios de las menores R.A.B.R. y L.F.B.R. En atenci�n a lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura, y por ende esta providencia se notificar� por la Secretar�a de la Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes, determinaci�n contra la cual no procede recurso alguno. Por Secretar�a, rem�tase de manera inmediata la actuaci�n al juzgado de conocimiento.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ARTURO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado CSJ SP, 21 feb. 2007, rad. 25920. C.S.J., Sentencia de casaci�n penal del 1� de diciembre de 1983, M.P. Alfonso Reyes Echand�a. �a) Que exista peligro de causar grave perjuicio indebido. b). Probabilidad de que genere confusi�n en lugar de mayor claridad al asunto, o que exhiba escaso valor probatorio, y, c) que sea injustamente dilatoria del procedimiento�. CSJ AP 30 sep. 2015, rad. 46153, reiterado en CSJ AP3975, 17 sept. 2019, Rad. 55830. CSJ AP, 06 dic. 2017, rad. 39765 CSJ AP, 30 nov. 2022, rad. 61887. CSJ AP, 04 nov. 2020, rad. 57946. TSP AP, 24 abr. 2023, rad. 6617060000391-2022-50058-01 (sic) M.P. Manuel Yarzagaray Bandera. CSJ AP3560, 10 ago. 2022, rad. 61858. Acto sexual violento agravado Radicaci�n: 66001600003520220202901 Procesado: IMN Confirma auto A N� 056 P�gina PAGE 2 de NUMPAGES 13 :;s x � = > = > ��&'45Q��Ϳ���ͿͿͰ����sesZD+hm�hm�5�:�B*CJ OJQJaJ phhm�hm�CJaJ jhm�UmHnHuhm�hm�5�CJaJ h�2CJOJQJ^JaJ h�2h�2CJOJQJ^JaJ #hb9h�25�CJOJQJ^JaJ h�25�CJOJQJ^JaJ hb9CJOJQJ^JaJ hb9hb9CJOJQJ^JaJ #hb9hb95�CJOJQJ^JaJ hb95�CJOJQJ^JaJ ;� � > > ����&5Ri|���������������������������dgdm� $da$gdm� $d�a$gdm�d�gd�2d�gdb9QRi|������������������Ʒ���{�{�l]N?�0 hm�h/X@���CJ^JaJ hm�h�@�@���CJ^JaJ hm�h�W�@���CJ^JaJ hm�h��@���CJ^JaJ hm�h�Ib@���CJ^JaJ hm�h�G@���CJ^JaJ hm�h-G�@���CJ^JaJ hm�hRB�@���CJ^JaJ hm�h: �@���CJ^JaJ hm�hm�CJEH��^JaJhm�hm�5�CJaJ hm�hm�+hm�hm�5�:�B*CJ OJQJaJ ph hm�hm�5�CJ OJQJaJ ��������-.6:STU^fkn�����ĵ�ӓӄxiӄӄZK�ӄKZKZ h 5�h�W�@���CJ^JaJ h 5�h�h�@���CJ^JaJ h 5�h�@�@���CJ^JaJhxF@���CJ^JaJ h 5�h�Ib@���CJ^JaJ$hm�h�Ib@���CJ^JaJmH $sH $ hm�h&�@���CJ^JaJ hm�h��@���CJ^JaJ hm�h8e@���CJ^JaJ hm�h�Ib@���CJ^JaJ hm�h/X@���CJ^JaJ hm�h�@�@���CJ^JaJ��,-������X�O $IfgdxF{kd$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm� $Ifgd 5�dgdm� $da$gdm�$ �D� da$gdm� -.6T�{{ $Ifgd 5�{kd�$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm�TU^��{{ $Ifgd 5�{kd>$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm������������&.JZorz�����������ĵ�����ėĵ�yj[j��L�� h 5�h�v�@���CJ^JaJ h 5�hY0,@���CJ^JaJ h 5�hp!@���CJ^JaJ h 5�h&`�@���CJ^JaJ h 5�h[�@���CJ^JaJ h 5�hm~@���CJ^JaJ h 5�h�h�@���CJ^JaJ h 5�h�W�@���CJ^JaJ h 5�hiK�@���CJ^JaJ hm�h�Ib@���CJ^JaJ h 5�h�Ib@���CJ^JaJ h 5�h�U@���CJ^JaJ�����{{ $Ifgd 5�{kd�$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm�����{{ $Ifgd 5�{kd|$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm����01��ij�|||||||l\�1�7d]�1^�7gdm�����d�]��^��gd 5�dgdm�{kd$$If�F���0/ �"/ ��0��������"�������� ��� ���4�4� Fa�Fytm� ���017�������ijop�����̿����w�w�i\N@2hm�h�fr0J5�^JaJhm�h�t0J5�^JaJhm�hv{d0J5�^JaJhm�hv{d0J^JaJhm�hDz0J5�^JaJ h 5�h�W�5�CJ\�^JaJhxF5�CJ\�^JaJh 5�h�W�CJ^JaJ h 5�h�h�0J5�CJ^JaJhm�h�h�0J5�^JaJhm�h&`�0J^JaJhm�h�TJCJ^JaJhm�h�TJCJ OJQJhm�h)>�CJ^JaJhm�h- CJ^JaJ����������47?bcmv��������������� ���˾����������y�y��Շk�Շ����]hm�h��0J5�^JaJhm�hr>0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�hDz0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�h�W�0J5�^JaJhm�h��0J^JaJhm�h��0J^JaJhxF0J^JaJhm�h+9'0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�h�t0J5�^JaJ$#$&12��������� .Ic}�����������ǹ�����՝�㝂�t�f��X�Jhm�h��0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�h�t0J5�^JaJhm�h�fr0J5�^JaJhm�h�W�0J5�^JaJhm�hE~0J^JaJhm�hE~0J5�^JaJhm�h�:0J5�^JaJhm�h�V0J5�^JaJhm�h �0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�hDz0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJ j��� � �!�!�&�&�,�,l1m1�1�1�1�1�1�1D6E6r6s6�7�7�7�7����������������������������dgdm� ��%1WZ���� ������ � � � � ' ( 5 I � � � � � � ! ������������w�w�wiw�w[w�w�w�whm�hmC�0J5�^JaJhm�h'�0J5�^JaJhm�h_>�0J5�^JaJhm�h�B�0J5�^JaJhm�h- �0J5�^JaJhm�h�}70J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h�*S0J5�^JaJhxF0J^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�hDz0J5�^JaJ#! ) q s � � � � � ) 2 C � � � � 4!5!?!@!�!�!�!�!�!�!�!�!1"7"M"N"["t"�"�"�"z#{#�#n$x$�$����������ǹ��������������s�s�s�sչs�shm�hex�0J5�^JaJhm�h�Eb0J5�^JaJhm�h�3�0J5�^JaJhm�h�uv0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�hmC�0J5�^JaJhm�h�}70J5�^JaJhm�h_>�0J5�^JaJhm�h- �0J5�^JaJ+�$�$�%&&&�&�&�&�&�&�&�&�&�&�&(�(�(�(�(�()n)�)�*�*�*�*�*�* +&+�+�+1,=,�,�,�,����������ի���������������s���ǝ�ehm�hr �0J5�^JaJhm�hex�0J5�^JaJhm�h'�0J5�^JaJ'�,�,�,�,�,�,�,�,�,-1-�-�-�-�-�-..?.P.5/C/T/U/x/y/000 0����������ɭu�g�Y���YKYhm�h� Y0J5�^JaJhm�h�*�0J5�^JaJhm�h- �0J5�^JaJhm�h�T�0J5�^JaJhm�h�aQ0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h!6>0J5�^JaJhm�h� 0J5�^JaJhm�h�Eb0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h| �0J5�^JaJhm�h�T�0J5�^JaJhm�h�T�0J^JaJ 0$0-060�0�0�0�011*1.11181`1j1k1l1m1r1s1}1�1�1�1�1�1�1��������������㬟��u�g�YKhm�hG�0J5�^JaJhm�hY�0J5�^JaJhm�h�>�0J5�^JaJhm�hSu�0J5�^JaJhm�h�~60J5�^JaJhm�hjT0J5�^JaJhm�hjT0J^JaJhm�h\�0J^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h� Y0J5�^JaJhm�h�T�0J5�^JaJhm�h�*�0J5�^JaJhm�h�aQ0J5�^JaJ�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�1�12&2�2�2{3�3J4���Ϳ�ۤ������xgVgEgEg hm�h� Y@���CJEH^JaJ hm�hE �@���CJEH^JaJ hm�hY�@���CJEH^JaJ hm�h�.@���CJEH^JaJhm�h�@5�CJ^JaJhm�h�@CJ OJQJhm�h�@CJ^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�hSu�0J5�^JaJhm�hG�0J5�^JaJhm�h�@0J5�^JaJhm�hY�0J^JaJhxF0J^JaJJ4Q4T4[4a4b4g4�4�4�4�4�4�4,5-58595�5�5C6D6E6H6J6K6`6a6p6s6�6�6�6�6�6�6����������������͝���u���uguguYhm�hb90J5�^JaJhm�hT$�0J5�^JaJhm�hn�0J5�^JaJhm�h�@0J^JaJhm�h_S�0J^JaJhm�h�@0J5�^JaJ hm�h�.@���CJEH^JaJ hm�h� Y@���CJEH^JaJ hm�hY�@���CJEH^JaJ hm�hE �@���CJEH^JaJ hm�hn�@���CJEH^JaJ"�6�677#7$7V7c7k7�7�7�7�7�7�7�7�7�7�7�7�7v8�819;9M9O9S9W9r9}9�9�9::A:E:f:k:�:�:�:�������㮡��㮔㮆��x�j�x�x�x�x�x�x���hm�h�Eb0J5�^JaJhm�h[60J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h�3�0J^JaJhm�h_S�0J^JaJhm�h�3�0J5�^JaJhm�h�+�0J5�^JaJhb90J5�^JaJhm�hE �0J5�^JaJhm�hn�0J5�^JaJhm�h� Y0J5�^JaJ)�:�:�:1;>;?;F;L;U;q;z;�;�;�;�;�;�;�;�;�;�;�;�;�����������չի��p]p]J$hm�h|j�0JCJOJQJ^JaJ$hm�h�J�0JCJOJQJ^JaJ$hm�h��0JCJOJQJ^JaJ'hm�h��0J5�CJOJQJ^JaJ'hm�h_S�0J5�CJOJQJ^JaJhm�h�t�0J5�^JaJhm�h�Eb0J5�^JaJhm�h[60J5�^JaJhm�hn�0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJ�7�;�;w >.>/>5@6@W@X@ >>>->:>F>b>j>u>v>�>�>q?y?�?�?�?�?4@6@7@W@X@�@��������������z�z�m���`Shm�hx ZCJ^JaJhm�h�_'CJ^JaJhm�h�ACJ^JaJhm�h�*S0J5�^JaJhm�h% iFiZi[i\iri�ikkk��ȺȬȬ���tf�Ⱥ�XȂȂJ�hm�h�*S0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�hzK�0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�h�{90J5�^JaJ6jhm�h��0JB*CJOJQJU^JaJphhm�h��0J5�^JaJhm�h��0J5�^JaJhm�hi0J5�^JaJhm�hZ~�0J5�^JaJ6jhm�hZ~�0JB*CJOJQJU^JaJph[i\ijmkm�o�o=u>u�w�w�}�}���� �!�M�N�����v�w�~��!�"�I�J���������������������������� & Fdgdm�dgdm�kk k,k8kDkYk}k�k�k�k�l�l&mhmUn_n�n�n�n�no�o�o�o�o�o�o�o�o�op p php���ǹ�����������㝐��v�i�\��hm�h� �CJ^JaJhm�hTf�CJ^JaJhm�he�CJ^JaJhm�h�QCJ^JaJhm�hPyjCJ^JaJhm�h�F0J5�^JaJhm�h�Q0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�hzK�0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h�{90J5�^JaJhm�hRB�0J5�^JaJ"hpnp�p�p�p�p�pqAqDq�q�q�q�q�qrrrr r#r'r-r8r uXu^u�u�u9wAw�w�wxx'x6xFxZx`yay�y�y�y�y1z:z>zCzjzuz�z�z�z�z�z�z�z�z�z�z����̿����������������~�~��������濋���qhm�hGPlCJ^JaJhm�h� �CJ^JaJhm�h�+�CJ^JaJhm�h�.CJ^JaJhm�h0i�CJ^JaJhm�h�EbCJ^JaJhm�h�+OCJ^JaJhm�hzK�CJ^JaJhm�h�QCJ^JaJhm�h�FCJ^JaJhm�h�p�CJ^JaJ)�z{{{{4{L{X{p{w{'|>|||�|�|�|�|�|�|O}Q}g}n}y}�}�}�}�}�}~ ~����ЀҀ����������ٿ����������~��~��~���̿q�q�q�dq��hm�h� �CJ^JaJhm�hzK�CJ^JaJhm�h� CJ^JaJhm�hv CJ^JaJhm�h��CJ^JaJhm�h�R�CJ^JaJhm�h0i�CJ^JaJhm�hzkCJ^JaJhm�h�EbCJ^JaJhm�h�+OCJ^JaJhm�hGPlCJ^JaJh 5�h�+OCJ^JaJ&�� �+� hhm�hP>�0J5�^JaJhm�hGPl0J5�^JaJhm�h� �0J5�^JaJhm�h�+O0J5�^JaJhm�h�*S0J5�^JaJhm�h�.CJ^JaJ!hm�h�+O5�6�CJ\�^JaJhm�h�M�CJ^JaJhm�h0i�CJ^JaJhm�h�+OCJ^JaJhm�hE,jCJ^JaJhm�h��CJ^JaJhm�h�M�5�CJ^JaJhm�hE,j5�CJ^JaJ܈���ÉĉωЉv�����ӊ֊k�l�m�����>�A�����6�c�}�~�����������ն������t�tct�tct���Uhm�h �0J5�^JaJ hm�hd�@���CJEH^JaJ hm�h�P @���CJEH^JaJ hm�hGPl@���CJEH^JaJ hxF5�@���CJEH^JaJ hm�h�Eb@���CJEH^JaJ hm�h�+O@���CJEH^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h�+O0J5�^JaJhm�h�hR0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJ �����I�P�a�j�͎юH���������f�n����������� �(�_�h�{���ёґӑ���������ǫ��ǫǫ��ǫǫ���q�Z-hm�hf+�0JB*CJOJQJ^JaJph h0�hf+�0J5�CJ^JaJhm�hf+�0J5�^JaJhm�hGPl0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h>Q�0J5�^JaJhm�h�20J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�h�Eb0J5�^JaJhm�h �0J5�^JaJhm�h�*S0J5�^JaJ ӑԑ֑� � ��I�O�����גؒ��"�)�I�J�o�t���������������ȺȬȞȺ��ȞȺȑ�wj�]�PChm�hn\�CJ^JaJhm�h0OCJ^JaJhm�h�EbCJ^JaJhm�h& �CJ^JaJhm�h]Y+CJ^JaJhm�h ~CJ^JaJhm�hGPlCJ^JaJhm�h�Eb0J5�^JaJhm�h�.0J5�^JaJhm�h0i�0J5�^JaJhm�hf+�0J5�^JaJhm�hGPl0J5�^JaJ6jhm�hf+�0JB*CJOJQJU^JaJphJ�����j�k�K�L������������������� �+�O��������������������������gd0� $da$gd�) $da$gdm�dgdm���i�q�r�y�������������ϔהޔ���V�^�a�i��������������ʰ����{m{`O@ hm�hm�CJ OJQJ^J hm�hm�CJEH��PJ^JaJhm�h�1kCJ^JaJhm�hf+�0J5�^JaJhm�h�*S0J5�^JaJhm�h�N�CJ^JaJhm�h�!�CJ^JaJhm�h� PCJ^JaJhm�h ~CJ^JaJhm�h W�CJ^JaJhm�hf+�CJ^JaJhm�h�Z�5�CJ^JaJhm�h ~5�CJ^JaJhm�hx ZCJ^JaJ���������� �*�+�,�N�O�P�Q�������λλλ���k��V99jh0�h��B*CJH*OJPJQJU^JaJph(h0�h��CJOJQJ^JaJmH $sH $(h0�h��CJOJQJ^JaJmH sH h0�h��CJOJQJ^JaJ-jh0�h��0JCJOJQJU^JaJ$h�)h�=�CJEH��^JaJmH sH $hm�hm�CJEH��^JaJmH sH 'hm�hm�5�CJEH��^JaJmH sH hm�hm�CJEH��^JaJ hm�hm�CJEH��^JaJ������9�]����������������������������� gd0�2d�$d����%d����&d����'d����(d����N���������O���������P���������Q���������R���������gd0�2d�$d����%d����&d����'d����(d����N���������O���������P���������Q���������R���������gd0��������������9�:�;�]�^�_�{������ˮ�ˮ�ˮ�zbK8$h0�h��CJOJPJQJ^JaJ,h0�h��CJOJPJQJ^JaJmH sH /h0�h��CJH*OJPJQJ^JaJmH sH 0jh0�h��CJH*OJPJQJU^JaJ5h0�h��B*CJOJPJQJ^JaJmH phsH 8h0�h��B*CJH*OJPJQJ^JaJmH phsH 9jh0�h��B*CJH*OJPJQJU^JaJph-h0�h��B*CJOJPJQJ^JaJph������Śɚ˚���������������� �3�6�?�E�R�W�X��������������������w�gwXw�w� h0�h0�CJOJQJ^J h3 �CJOJQJ^JmH sH $h0�h��CJOJQJ^JmH sH $h0�h0�CJOJQJ^JmH sH h3 �jh�$�Uh�$�$h0�h�+�CJOJPJQJ^JaJ$h0�hf+�CJOJPJQJ^JaJ'h0�hf+�CJH*OJPJQJ^JaJ0jh0�hf+�CJH*OJPJQJU^JaJ �����6�E�S�\�]�^�_����������������������������������� $da$gd�)gdrNWd�gd0� ��d�`��gd0�X�[�\�]�^�_�f�g�m�n�o�p�t�u���������������������������ڷڷ��ڷڷ�������Α$h�)h�=�CJEH��^JaJmH sH %h3 �CJOJQJ^JmHnHsH u-jh0�h��CJOJQJU^JmH sH h�$�h3 �h��$h0�h��CJOJQJ^JmH sH $h0�hRB�CJOJQJ^JmH sH 9 0&P1�b:p�2 ��/ �"I!��"��#��$��%��7�7 ��n ��)���� o3�ls����PNG IHDR���y�wsRGB�� �gAMA�� �a cHRMz&�����u0�`:�p��Q �33�P�$���C[a ܆ ��/ �� bXc��a�'SɃ���s%U�=)�PUz!��鮲e}�9���9�Jn�)��'��a�j IN7�y����;S��VU�(%/�ڽ+��%��9g�TV�j�m��ػ=5Pl �缦�������eg�?5�Hz(QX�s��r�o8DQ����~ޒ������R�pEz��[0�o�H�o�ݒj8���W@�'�sAU �q,NQ��I mc��G�#�:��=p�c�F7�#5��v��G�J�q�zE �;���[9yj��8E��-lU^U �'��(�M������~���8i�'�N�/L� ��� ���m��v3,u�4Wa6�p��}h�����e�o��J�{w*@1X vp ��U%���i*x�o���&!��Em�Z�|h��ϐ �*6-UNL[P�p� 0ޅ�6%��ɟN��έݭ )+]�&�ߏOQ�~Ꮓ�PM[L�D�e-HV�x��E�D�?�nv�)2p)��J�4�J߂ �sql 6����š��� �&���BPM�o6��aC�w�Xx��H��Xx�4��8w �"a�_ *�^ȣ6���o��y!��LTG V״0DC��x���#����\�� "˂�]��LT��.\��w��V1� F?���y�'�hw�7!�-�2Pc X= ��b�^eCV���e�~���d�THZ09�����wIl���:��Du� EH�%�P�w�����m�X�`,��W�VR*�� ��u�P�/��[y'q �"�0P�%���$ݞ���Rφ ��sq����T*ʍ��e � �|!Z�fV�;Q#�.u,O \��q �ڕG䚪���h7�Ov=�%* 8�n���O��TW�@}U9������T���� ǯ��w�F�Wh,��ND�"��k�� i�P�� ��w�pj Da/�wO�7�}%�{��h��xH!�\�P̫i3ljv�F/5��~�L��5B֩�0���jl��9S`�.�_�K��3�5 `{cs�Z�V9G� �H|,�T���f���w������o� lޫ%/��a�T�Dc ��4p.D��֚�0ڙٜ�د�\1l3t�%��J�)�T\\������~��� 5p ���A�3��}�qh��`����� O���x*m&q�����a��]� Ff��Ibxo+GF�J�j�� ����X��Х�e�����]x�M����U ���e��P �'��������V..�X=�k�2� �p�GdžՕӣ F�������� �K�.w�Wj\� �Y2_��.��6-hn��ʇ � ]1�.�x�5 ����j(��p-���a��(\+������+�C���C� 8�r 0 >�Gx�e�rf��j�)y[�L�Sp!P�Tp'��"�F�b$$ ��ѓ����~������.(~�Hİ�i�|ȑ��'v ��'��݁� Pp��>7�r.���$ � �n ������LC]8G��5 �� 帵ܪ�]��kjm l��i��{=o�Zm����;y�O�g(��og*��S���F�rBr1{ژ�U��� ����ټ�����=�5�k�0���ﰳ�ҫu�i���{(Źv�ݖ�}�[�0�ԟ���)Ӫ��k�R�c��ԹPx-'��� �8�u��;�O�S�fN��Q���c� S-��'�O�s:¸ƤRQ�+�_�����{Yn��BL�"����' R'�y�o�����^e4��vg��mȑ�Nۋ}?����[�f-� D�մ8�e�����6dM��>���R�G$7k�6({���ۗ��ɓdVAb�� �malS�� �v.�8iȹ 9��5ڠ���Z ȪVsR��!�a�i������G�����4qSw�G�ߓ�_��X� R�Ł.�I@5�v��i4zc���� �7-��_~��t�S�� ���"_]����Fo���Y ����A'�6��� Ľ���600 �"�8�O�XѨ q}�3��!��E�K���_G[/����)/ȑ�J�:���P��M������D��T�eP*��8���OQ��:�NP�y����� �UL}�A[?���i��T�@��`u���B�:� v�qv��؎��|\p;1����WӖ�kg�c`[��v� X+jN��sט?��ם֯ ���׆���6���&r���]��>M�_�5��sY���5�����h��˿/� e5�q�������-na �ō?\�6U�+ �� Q�̟!e����S���y\[ �T7V�h4̿C Ld=^�a�9ܝ(Q�q�0�ޜJd���h4RW��P�4'i �ؚ�Tn�&kX7^� ����B��E� �}^)[�N�p��e���رU��� �u�:��qwWj�h>L�xx"�����WQW�IU�è"� ��Ov�p�9h���Q�g+Ԣ*���l��Jp )���ߺ� �����鍳BU))W�E8M� :� ]�)�aj"�Q.[VV?Ъ��Wg���!�t��Z-�G�˿\�{"�(�KEs��3���[O���FW����lXB �φ+�hZ��RZ¾ ��}}�%�&��R�dA�� L��?T��P ��u[�e𰨯nbk6j��k��¼��,RM*��l �2 SY��ֆ�0�G� Q�(����:Մ�x�:��φ�T�` W5QP�U*⓸C��Ӗ����u� 3��6YbY�?�R��#hR���qj�Z�Y b�٢�e�ixH����W֞/���_Ui3��T�S��퇟(l������ƀaW_��jI�gs��>��z& ���3\v�\*'\q��� �}�]��c�X��]R ��\c�"����*vC�-��Q�$����N��'\m\a�������d � �\���`�>���@�>�y���v�F�MRB�����ԓuU�e�'b��am*6;P#���n>���q�s߷Q� �.O�Cs��V���#5� �+�o̺�+H����� �� L� ��a��-�*��w�(~ ��'Dk�z������v��F���� ��3@ ����4���ԕ�������ި�����`Z���F�G��`��٦e�=R�_���P��qb3�Z@?g �,�s�AӍ+�{��Tcߗ����o\�� � ��Fq+�=R�c�ە��F�}R� Т�>R����y ?� 7����f�� ��K�7���f+���M���t���h�*��u��i���?zp7*��e�(�, �j�)6n���I �od�� !F\�(a�M�s�8 D�!�Cc6���HyY�B��� �s:��F���&���CL�0^Gs�"��!�� �}$B��"� ��)���1�6�[ �WK� �{��"2�� G6���1 �eGA���; q�c?�G0E�s� ���+D�C P�5��6�}����)�&�|2O,����1:AXI C�#�+�k���w�"z��sˈޏ�� �����b]M{k� �.�K�����.�Ƿ1,����Q�?ʶ����m�����J�A��5ݮ��{�u�>!�Ă�}��� �Ҹ��N����]n¥\�Ё��&H�8 _B4�=~ٕN� !�� ϩ�*�p�� � T�Le��C�- �r� i��J~� *~P(5�^��z�B�oW m߯�{~���T CaaT�ӓ�>|�����E�o��D�/mWF,*2u�RT��L�b����)�P ���yT����f�VhV�����4 ͠�)tkA���~���:� 쵫�W�5 �r�ZI�o4 u�Ri{�v�� g�y* Y, ������PK! ѐ��'theme/theme/_rels/themeManager.xml.rels��M �0���wooӺ�&݈Э���5 6?$Q�� �,.�a��i����c2�1h�:�q��m��@RN��;d�`��o7�g�K(M&$R(.1�r'J��ЊT���8��V�"��AȻ�H�u}��|�$�b{��P����8�g/ ]�QAsم(����#��L�[������PK-!���� [Content_Types].xmlPK-!�֧��6 0_rels/.relsPK-!ky��� theme/theme/themeManager.xmlPK-!�ؾ4���theme/theme/theme1.xmlPK-! ѐ��'� theme/theme/_rels/themeManager.xml.relsPK]� /@�F�Y�Y ]u^c_�`Ӊ�� $�p��2����� ���� wy����Q�����! �$�, 0�1J4�6�:�;� �= �4�=�=�����4�=�=����>*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName�C*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter� ��1983, Mla Codificaci��nla Codificaci��n Procesal�la Ley �ProductID����b h ��''%E+E(x/x+����"�&�F�J�������������3�3�]�_�f�p�t��������� +���������������tx��,.^��� � � 6/6:O:�D:�X:E$;st;�t;K~;� XU>m8?�K?�s?^@#@X@;@�@�S@nX@Y@vZ@PIA1_A�jA�B/B�@B�^B�!C�sC�D D�'D�eDvzD�PEwpEBrE�yE�FxF�LF�sF�G' G�G�Gp I�I� IeZIb]I�J�#J@J�TJ�nJ�rJ�J�FK�|K�Lr7LONL�OL`_L!MK4M�SM�bMN�N}NV]N_O�+OT,OaO�eO� PXP�PD8P�?P�HP�LP�XP'Qv Q�*Q�2Qq6Q�DQzUQ�aQ�eQ�IR�hR�#S�*S&?S,HS�cSjT )T}5T�BTWDTIT_tT�wT�UX)U�ZU�V�Vu=VdEV�[VPkV DW n�Fn�InVKn`n�cno+o�o o�;o�@oiMo�p�:p�Yp�pp�q qnDq�Nq�ro r�r�r�?r�frM s�$s:s�Es�\s�hs!)t�Yu�[u�[u {u�v� v�-v�Jv)Xv�uvaw� wm w�4w% 0O�Z{w�$��E�I��U�m��.��E�)F��d�M�y��&��P�� ��f� i���� �#;��=��M�%��(��$��0��V�n_� k�f(��$��+� �Y��H�zK�x����N�P�&`���+ �mC� I��!�*e�6h�� �k�'��H�GT��m�� ��!��4��@�iK��Y�����78�GQ�l�����l ��*�[�'_��g��$�: �� �;�|;��I�]Z��`�Wq����Z��|�b���1� �g �Z8�,R�������+�y>��N�#P�>Q�i���e��c��}�`�z0�� ��b��}��0$��J�K��W��r�!��$��$�f+��C��R��a��b��f�Qo�Iv�}�&�� ��%��7��A��v�c|��4�Y_��j��x���T�_-��=�Tf�!k�'��6�dC�t�N ��1�|W� ��'��,��:� ��T��`��w�> � &��K��a��j��t�K�hK�bQ�������W �&����� � &��E�_S���>!�Y#��*�)1��B��J��U� ���#�9�4A���/3��J��K�Q�(a�N �T$��-��1��Y��=��E�|T��T��Z�Dj�8z�d�������C.��B�{H�hd��t��{���/$�y��3��c���a ��+��=�8� �R ��;��Z��E�a\��k�Oo��}�3 �!�^)��E��F�9I�fg�}��~�s��&�G1��H��R�Sg�Rn�rv��~�� ��'��(�-0�Y2��Y��_�7i�ex�nJ�ZM�1�| �P��S�'W�{h������V�Zp��� ����x!�H��L� s��w���E �� ��!��E�qL��N���m$��+��@�^8��c����$�P>�dB��C�� � -��^�:m�4|��D��K�OU�c��� ��2��I��N�]`��n�fo�P}�q�D,�M � d��d�t�,}��}�+�-��@��h@��Unknown������������ G ��.�[x� �Times New Roman5 ��Symbol3.� �.�[x� �Arial9^� Algerian5.� �.�[`�)�TahomaK,��Bookman Old Style;���(SimSun�[SO;�� Batang���?=� �.�Cx� �Courier New7.� ��[ @�Verdana9.� �.��� �Segoe UI;��WingdingsA ����$B�Cambria Math"1����I·'�3�g��[�0��z I��z I����Nj��4��2�q���HP ��?����������������������- 2! xx�y��' ���REP�BLICA DE COLOMBIAUsuariosamsung$ �� �����Oh��+'��0|������� , 8 D P\dlt� REP�BLICA DE COLOMBIA Usuario Normal samsung 48 Microsoft Office Word@���I@B�j�@&�d8��@���� ��z�� ��՜.��+,��0 hp|��� ���� � �� I� REP�BLICA DE COLOMBIA T�tulo !"#$%&'()*+,-./0123456789:; ?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~���������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F`�n���@Data �������������1Table���������ieWordDocument ����^ SummaryInformation(�������������DocumentSummaryInformation8���������MsoDataStore��������`�n��`�n������G�Z��E�4N�1K��2��Q==2��������`�n��`�n��Item ���� ����2Properties������������UCompObj���� v���������������� ���� �������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� �� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q