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REF. PROCESO EJECUTIVO SINGULAR DE JHON ALEXANDER SALINAS DUE�AS CONTRA JAIME ENRIQUE SILVA BALLESTEROS. RAD. 110013103019201400401 01. Magistrada Ponente. NANCY ESTHER ANGULO QUIROZ I.- ASUNTO Resuelve el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra el auto del 4 de junio de 2014, proferido por el Juzgado Diecinueve Civil del Circuito de Bogot�, mediante el cual se neg� el mandamiento de pago.
II.- ANTECEDENTES Jhon Alexander Salinas Due�as por conducto de apoderado judicial convoc� judicialmente a Jaime Enrique Silva Ballesteros, para que mediante orden de apremio se ordene al demandado suscribir la escritura p�blica mediante la cual le transfiera el dominio y en caso de no hacerlo sea el despacho el que lo haga del inmueble apartamento 201 ubicado en la calle 56B N� 46-65 Edificio Plazas III, Barrio Nicol�s de Federman, matr�cula Inmobiliaria N� 50C- 891168, que se describe en la demanda.
Mediante providencia del 4 de junio de 2014 el a-quo neg� el mandamiento ejecutivo solicitado al determinar que el documento que se pretende utilizar como base de la acci�n es un contrato de promesa de compraventa que �hace alusi�n a la transferencia en venta real y material al promitente comprador (demandante) del inmueble identificado con el folio de matr�cula N� 50C-891168, pese a que �nicamente tiene titularidad de la mitad del miso, tal como se desprende del certificado de tradici�n y libertad.
Por ello, el t�tulo ejecutivo carece de precisiones que produzcan un grado de certeza tal que permita inferir que la obligaci�n pactada indiscutiblemente se encuentra satisfecha�. Inconforme con lo as� resuelto el extremo actor interpuso recurso de apelaci�n, alegando que la obligaci�n que le asiste al ejecutado si es clara en la promesa, otra cosa bien distinta es que �l no sea titular actual del otro 50%.
Refiere que �[L]a titular del otro 50% del inmueble era la madre del ejecutado quien se oblig� a adelantar el proceso de sucesi�n siendo �nico heredero. Esta obligaci�n no se halla expresa en la promesa de compraventa, pero el hecho de que esa obligaci�n no obre en el documento no lo hace NO CLARO en su obligaci�n expresa de otorgar la escritura por el inmueble� Surtido el tr�mite de rigor es del caso resolver el presente recurso de apelaci�n para lo cual se estima pertinente realizar previamente las siguientes, III.- CONSIDERACIONES 1.
El proceso ejecutivo parte de la existencia del t�tulo base de ejecuci�n, con fuerza suficiente por s� mismo de plena prueba (nulla executio sine t�tulos), toda vez que mediante �l se pretende, obtener el cumplimiento forzado de la obligaci�n all�, motivo por el cual junto con la demanda, debe necesariamente anexarse t�tulo que preste m�rito ejecutivo, acorde con las previsiones contenidas en nuestro ordenamiento, es decir apoyarse inexorablemente no en cualquier clase de documento, sino en aquellos que efectivamente produzcan en el fallador un grado de certeza tal, que de su simple lectura quede acreditada, al menos en principio, una obligaci�n indiscutible que se encuentre insatisfecha, debido a las caracter�sticas propias de este proceso, en el que no se entra a discutir el derecho reclamado por estar o deber estar ya plenamente demostrado, sino obtener su cumplimiento coercitivo.
As� las cosas, el t�tulo ejecutivo que se anexe debe reunir los requisitos se�alados en la ley y la ausencia de cualquiera de esas condiciones legales lo hace an�malo o incapaz de ser soporte de la acci�n ejecutiva, aclarando que en tales eventos no se niega la existencia del derecho o la obligaci�n misma, sino la idoneidad del documento para la ejecuci�n Nuestro Estatuto Procesal prev� en su art�culo 488 que: �Pueden demandarse ejecutivamente las obligaciones claras, expresas y exigibles que consten en documentos que provengan del deudor o de su causante y constituyan plena prueba contra �l, o las que emanen de una Sentencia de condena proferida por juez o tribunal de cualquier jurisdicci�n, o de otra providencia judicial que tenga fuerza ejecutiva conforme a la ley, o de las providencias que en procesos contenciosos-administrativos o de polic�a aprueben la liquidaci�n de las costas o se�alen honorarios de los auxiliares de la justicia. (�)� Del contenido de la norma en cita se tiene, que el legislador no hace una relaci�n taxativa de los documentos que sirven de t�tulo ejecutivo, sino que es meramente enunciativo, de suerte que para tal fin pueden hacerse valer innumerables documentos, como el contrato de arrendamiento, los t�tulos valores, entre muchos otros, as� mismo que para la viabilidad de la ejecuci�n se requiere que la obligaci�n demandada sea clara, expresa y exigible.
Respecto de estos requisitos, la jurisprudencia y doctrina coinciden en que la claridad, hace relaci�n a la lectura f�cil de misma valga decir que de la sola lectura del documento emerjan todos sus elementos subjetivo (acreedor �deudor) y objetivos (prestaci�n debida), raz�n por la cual se descartan las obligaciones ininteligibles, confusas, o las que no precisan en forma evidente su alcance y contenido; es expresa cuando de ella se hace menci�n a trav�s de las palabras, sin que para deducirla sea necesario acudir a raciocinios, elucubraciones, suposiciones o hip�tesis que impliquen un esfuerzo mental.
Por eso, �sta noci�n descarta las obligaciones impl�citas o presuntas, las cuales, se repite no pueden exigirse ejecutivamente; la obligaci�n es exigible cuando puede demandarse inmediatamente en virtud de no estar sometida a plazo o condici�n, o porque est�ndolo, el plazo se ha cumplido o ha acaecido la condici�n. Como puede apreciarse en los procesos ejecutivos existe como presupuesto una declaraci�n de certeza, documentada en el t�tulo ejecutivo que se aporte, sin que el legislador patrio haya establecido de manera taxativa que documentos tienen ese car�cter, antes por el contrario el art. 488 es de car�cter enunciativo, lo que permite que cualquier documento que re�na a cabalidad las exigencias del precitado art�culo puede ser soporte valido de la ejecuci�n. De conformidad con lo previsto en la norma en cita, se pueden demandar las obligaciones claras, expresas, y exigibles en donde la claridad tiene que ver con la evidencia de la obligaci�n, su comprensi�n, en la determinaci�n de los elementos que componen el t�tulo tanto en su forma exterior como en su contenido, que de su sola lectura se pueda desprender el objeto de la obligaci�n los sujetos activo y pasivos y sobre todo que haya certeza en relaci�n con el plazo de su cuant�a o tipo de obligaci�n; lo expresa: se refiere a que la obligaci�n se encuentre declarada en el documento que la contiene, su alcance y pueda determinarse con precisi�n y exactitud la conducta a exigir al demandado, mientras que la exigibilidad hace alusi�n a que la prestaci�n no est� sometida plazo o condici�n o que de estarlo se haya vencido el plazo o cumplido la condici�n; elementos �stos que deben brotar con meridiana claridad del instrumento soporte de la ejecuci�n, que permitan al funcionario establecer del mismo, la existencia del derecho que se reclama.
De otro lado los t�tulos ejecutivos pueden clasificarse en m�ltiples formas entre otras, como judiciales, legales, adhesivos, contractuales, t�tulos que emanan de actos unilaterales del deudor y complejos, siendo de especial inter�s para el sub judice los llamados t�tulos contractuales y complejos; los primeros son aquellos en que �la obligaci�n contenida en el t�tulo fue acordada por las partes sin intervenci�n judicial, entre los cuales est�n los contratos v�lidamente celebrados, como por ejemplo los de mutuo, arrendamiento o de promesa de compraventa, de los que seg�n sus particulares condiciones pueden surgir obligaciones de pagar sumas de dinero, dar, hacer o no hacer; los segundos tambi�n denominados compuestos, hacen alusi�n a aquellos en los que la obligaci�n se deduce del contenido de dos o m�s documentos dependientes o conexos, es decir ligados �ntimamente, de manera que el m�rito ejecutivo emerge como consecuencia de la unidad jur�dica del t�tulo, como ser�a el caso de obligaciones derivadas de un contrato que requieren que para su exigibilidad que se acredite el cumplimiento de determinados presupuestos como ser�a eventualmente la declaraci�n de caducidad, trat�ndose de contratos estatales.
No obstante lo anterior para la viabilidad del proceso ejecutivo cuando se utiliza como base de la acci�n un contrato, se requiere ineludiblemente que la obligaci�n que se reclama insatisfecha fluya con plena claridad, sin que el funcionario judicial requiera hacer alg�n tipo de interpretaci�n, an�lisis profundos o elucubraciones de distinta �ndole para establecer su existencia y que la misma no sea exigible como correlativa de otra, porque de ser as� ya no se puede reclamar por este medio su cumplimiento, sino que dicha discusi�n se debe plantear al interior de un juicio de conocimiento por lo que ��la jurisprudencia ha manifestado respecto del t�tulo complejo emanado de la actividad contractual, que su constituci�n involucra la existencia del contrato y de los dem�s documentos que contengan la obligaci�n clara, expresa y exigible, �stos son los documentos que involucran la ejecuci�n del contrato, las actas de seguimiento contractual, las reservas y registros presupuestales, el acta de liquidaci�n, y todos aquellos actos contractuales generados de dicha actividad.
As� mismo, los documentos que conforman el t�tulo complejo y que acreditan la obligaci�n que presta m�rito ejecutivo, deben provenir del deudor, y las obligaciones contenidas en el mismo constituir plena prueba contra �l�.
2. DE LAS OBLIGACIONES DE HACER. Entre las distintas obligaciones que pueden estipular los contratantes, encontramos las denominadas �obligaci�n de hacer�, que seg�n la doctrina �consiste esencialmente en una actividad del deudor, o sea, en una energ�a de trabajo mental o material, proporcionada por el deudor, en beneficio del acreedor o de terceros (Messineo).
Ejemplo de obligaci�n de hacer es la del pintor de llevar a la tela el retrato de una persona, y tambi�n la de los empleados y obreros de efectuar las labores para las cuales fueron contratados�. En relaci�n a este tipo de obligaciones, el ordenamiento sustantivo ha previsto, en caso de mora del deudor, que el acreedor pueda demandar, �� junto con la indemnizaci�n de la mora, cualquiera de estas tres cosas, a elecci�n suya: 1�) Que se apremie al deudor para la ejecuci�n del hecho convenido; 2� ) Que se le autorice a �l mismo para hacerlo ejecutar por un tercero a expensas del deudor; 3�) Que el deudor le indemnice de los perjuicios resultantes de la infracci�n del contrato.� (art�culo 1610 C.C.); mientras que el Ordenamiento Adjetivo para hacer efectivos tales derechos cuando quiera que consten en documentos que re�nan a cabalidad las exigencias del art�culo 488 del C�digo de Procedimiento Civil, consagr� los juicios ejecutivos de esta especie en los art�culos 500 y 501.
Como manifestaci�n excelsa de los negocios jur�dicos contentivos de obligaciones de hacer est� el de contrato promesa, que ha sido definido como �un contrato preparatorio por virtud del cual dos o m�s partes se obligan a celebrar un contrato determinado al vencimiento de un plazo o al acaecimiento de una condici�n�, respecto del cual, es preciso recordar que el legislador opt� por no hacerle producir obligaci�n alguna, salvo que concurran las exigencias previstas en el art�culo 89 de la Ley 153 de 1887; acto jur�dico que genera derechos y obligaciones que difieren del acto prometido, pues no puede olvidarse que en su naturaleza preparatoria, �ste s�lo permite la futura celebraci�n de un negocio �diferente-, de donde se infiere que �no puede identificarse el contrato de promesa de venta con el contrato prometido en ella, pues del primero no surgen para las partes, naturalmente, sino la obligaci�n de otorgar la escritura contentiva del contrato prometido.
En cambio, las obligaciones de efectuar la tradici�n del inmueble por parte del prometiente vendedor, y la de pagar su precio, a cargo del prometiente comprador, nacen a la vida jur�dica en virtud del contrato de venta y no del contrato de promesa��. En el sub judice el recurrente apoya la censura b�sicamente en el hecho de que a su juicio, la obligaci�n es clara, expresa y exigible, pues el hecho que el demandado solo sea propietario actual del predio prometido no le resta claridad a su obligaci�n de suscribir a su favor la escritura de venta.
Empero, de entrada se advierte el fracaso que ha de tener la alzada formulada en este asunto, en la medida que como bien lo estim� en juez de instancia el documento en que se pretende soportar la ejecuci�n no satisface las exigencias de ley, pero m�s all� de las incidencias que la venta pudiera recaer sobre cosa ajena, por las razones que a continuaci�n se exponen: Lo primero porque, como qued� expuesto en precedencia para que una promesa de compraventa produzca efectos deber� cumplir todas y cada una de las exigencias que exige el ordenamiento, lo que aqu� no acontece.
En efecto m�rese que el art�culo 1611 del C.C. subrogado por el 89 de la ley 153 de 1887 indica que �la promesa de celebrar un contrato no produce obligaci�n alguna, salvo que concurran las circunstancias siguientes: Que la promesa conste por escrito. Que el contrato a que la promesa se refiere no sea de aquellos que las leyes declaran ineficaces por no concurrir los requisitos que establece el art�culo 1511 del C�digo Civil.
Que la promesa contenga un plazo o condici�n que fije la �poca en que ha de celebrarse el contrato. Que se determine de tal suerte el contrato, que para perfeccionarlo solo falte la tradici�n de la cosa o las formalidades legales. Como los requerimientos que se�ala la ley deben concurrir todos en el convenio, de manera que ante la falta de uno solo de ellos, la promesa as� celebrada carece de toda eficacia, huelga decir, no produce obligaci�n alguna y se encuentra afecta de nulidad absoluta.
En el caso bajo estudio est� ausente en �ltimo de los mencionados requisitos, por ser manifiesta la indeterminaci�n de los bienes, toda vez muy a pesar que los promitentes califican el contrato celebrado como promesa de COMPRAVENTA la realidad es que de conformidad con las previsiones contenidas en el art. 1850 del C.C., el contrato prometido es de PERMUTA, dado que el precio consiste parte en dinero y parte en otras cosas (veh�culo e inmueble), por lo que correspond�a a los extremos contractuales hacer plena identificaci�n de cada una de las cosas objeto de permuta, lo que no se cumpli� afectando as� el mentado negocio.
Obs�rvese que en el aludo acuerdo negocial se se�ala que el demandado promete en venta el �apartamento 201 ubicado en la calle 56B N� 46-65 Edificio Plazas III Barrio Nicol�s de Federman Matr�cula Inmobiliaria N� 50C 891168�, pero no se�ala las medidas y linderos de dicho bien, p�es se limitan a se�alar que los mismos �obran en la escritura n 2033 del 27 de junio de 1985 notaria 10 de Bogot� (sic), sin siquiera hacer manifestaci�n alguna en relaci�n a que dicho Instrumento formaba parte integral de la promesa y de su entrega a las partes para su conocimiento; y en los que hace al veh�culo que se entregar�a como parte de pago solo se dijo que era marca Honda modelo 2003 placa CTU 355, sin referirse a otras caracter�sticas propias de los automotores para individualizarlo y el inmueble a entregar con igual finalidad solo se se�al� que se trata �de una casa en puerto L�pez Meta con direcci�n carrera 8 no 6 59 y no matricula 23411828 de cc catastral no 010000390040000�, pero no se hace la identificaci�n de los linderos de dicha heredad.
Sobre la falta de determinaci�n del contrato de promesa cuando los linderos de los inmuebles no constan en el documento la Corte Suprema de Justicia ha indicado lo siguiente: ��A prop�sito de la satisfacci�n de la exigencia del art�culo 89 de la Ley 153 de 1887, con s�lo incorporar idealmente los linderos de la heredad mediante la cita de la escritura p�blica que los contiene, es de ver que la Corte de modo expreso admiti� esa posibilidad en sentencia de 16 de abril de 2002, expediente 7255, dijo entonces la Corporaci�n: �b) En punto de no haberse dado en la promesa los linderos de ese mismo inmueble porque fueron remitidos en el documento de promesa a los que �se encuentran en la escritura p�blica No. 218 de 17 de febrero de 1995�, pero sin indicar la notar�a, pronto advierte la Corte, para hallar el error de hecho evidente por cercenamiento de la cl�usula cuarta (C1, folio 4), que la aparente incertidumbre que ofrece ese dato fue despejada en ella cuando se agreg�, a rengl�n seguido, que tal escritura �hace parte integral de esta promesa, entendi�ndolos como un solo documento�, lo cual quiere decir que no se identifica el bien por una mera remisi�n a un t�tulo, sino que �ste hace parte del contrato de promesa para conformar un todo, pudi�ndose decir que cumpli�ndose tal integraci�n material, la promesa en su origen no cay� en el defecto de la indeterminaci�n del inmueble, simplemente junto con tal escritura hacen un solo cuerpo y, por tanto, para una eventual ejecuci�n constituye un t�tulo complejo.
Cosa distinta es que para demostrar la promesa s�lo se haya tra�do a este proceso el documento que la contiene, mas no la escritura p�blica que hace parte de �l, con la cual se har�a posible identificar material y plenamente el bien; desde luego que no tener a la vista ahora ese t�tulo no comporta, per se, el efecto de la nulidad absoluta que dedujo el sentenciador, pues, se repite, en su origen los contratantes no pecaron en materia de indeterminaci�n del apartamento�.
En el episodio de que ahora se ocupa la Corte, las partes no s�lo hicieron remisi�n a las escrituras p�blicas que contienen la alinderaci�n de los inmuebles, sino que abundaron de modo expreso cuando declararon los contratantes haber recibido f�sicamente los t�tulos en que consta la informaci�n que el recurrente echa de menos y de cuya ausencia quiere deducir la nulidad de la promesa.
No hay, entonces, el vicio que se denuncia�. Como quiera que el contrato que se alleg� con la demanda ejecutiva adolece de esa debida determinaci�n de los bienes objeto de la declaraci�n de voluntad que afecta su eficacia al no producir por imperativo legal efecto alguno y la falta de constituci�n en mora al deudor generan que la obligaciones a cargo de los extremos contractuales queden en el �mbito de la discusi�n propia del juicio de conocimiento y evidencia la insatisfacci�n de los requisitos que prev� el art. 488, lo que consecuentemente impide que dicho documento pueda ser soporte valido de una ejecuci�n, que imped�a en los t�rminos del art�culo 497 del C.P.C. que se pudiera librar la orden de pago solicitada.
Corolario a lo anterior, la decisi�n de instancia en cuanto neg� la orden de pago se encuentra ajustada a derecho lo que impone su confirmaci�n. IV.- DECISI�N EN M�RITO DE LO EXPUESTO, EL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C., SALA CIVIL, RESU ELVE PRIMERO. CONFIRMAR el auto del 4 de junio de 2014, proferido por el Juzgado Diecinueve Civil del Circuito de Bogot�, por lo anotado en precedencia.
SEGUNDO. Sin condena en costas por no aparecer causadas.
TERCERO. REM�TASE la actuaci�n al juzgado de origen para lo de su tr�mite y competencia. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE. NANCY ESTHER ANGULO QUIROZ MAGISTRADA Vel�squez G. Juan Guillermo; Los Procesos Ejecutivos; D�cima Edici�n; P�g.46 Se�al Editora Sent. Consejo de Estado junio 10 de 2004 M.P. Ramiro Saavedra Becerra. Exp. 13001-23-31-000-2000-0052-01(22117). Alessandri R. Arturo y otros.
Tratado de las Obligaciones, Volumen 1, De las Obligaciones en General y sus Diversas Clases, Segunda Edici�n, Editorial Jur�dica de Chile, P�g. 8. Bonivento Jim�nez Javier. El Contrato de Promesa. Ed. Librer�a del Profesional, p�g. 31 (i). Que la promesa conste por escrito; (ii). Que el contrato al cual refiere no sea de aquellos que las leyes declaran ineficaces por no concurrir los requisitos que establece el art. 1511 del C. C., (se debe interpretar que es el art�culo 1502, precepto que consagra los requisitos para la validez de un contrato);
(iii). Que contenga un plazo o condici�n que fije la �poca en que ha de celebrarse el contrato; y (iv). Que se determine de tal suerte el contrato, que para perfeccionarlo s�lo falte la tradici�n de la cosa o las formalidades legales. C.S.J. Sentencia de 23 de mayo de 1988.M.P. Pedro Lafont Pianetta. Art�culos 1871, 1874, 1875 del C.C. Sent.
C.S.J. Sala de Casaci�n Civil del 12 de febrero de 2007 M.P. Edgardo Villamil Portilla. PAGE RI. 13458 RAD.110013103033201300504 01. Ref. Proceso Ejecutivo Singular de Luis Javier Osorio L�pez y otro contra Doris Lucia Caicedo Pach�n. PAGE \* MERGEFORMAT 6 RI. 13584 'Oefg������ ��꾭��x�naSE:S.h5�h��6�OJQJh��5�OJQJ^Jh5�h��5�OJQJ^Jh5�h��5�OJQJ^Jh5�h��OJQJ^Jh��OJQJ^J"h��CJOJQJ^JaJmH sH (h5�h��CJOJQJ^JaJmH sH h9-h��6�OJQJ^J!h9-h��5�6�OJQJ]�^J"h9-h��6�CJOJQJ]�aJ3jh9-h��6�CJOJQJUaJmHnHu)h9-h��5�6�CJOJQJ]�^JaJ%&'Ofg��� 7 8 g h i t �����������������$dh��a$gd��dhgd��$�dh�^�a$gd�� $dha$gd��dh5$7$8$9DH$gd�� $dha$gd��gd�� $dha$gd�� ' 2 6 7 L g h i t u � � - G ` a b c h t u v � � � � � ���̾�����|r|r|r|�gY̮�|r|r|r|h5�h�^�5�OJQJ^Jh��5�OJQJ^Jh��OJQJ^Jh5�h��OJQJ^J#h5�h��>*CJOJQJ^JaJh5�h�^�OJQJh��OJQJ h5�h��5�>*OJQJ^Jh5�h��OJQJ\�^Jh5�h��5�OJQJ^J!h��0J 5�6�B*OJQJph�'h5�h��0J 5�6�B*OJQJph� t u a b c u v _ ` ��de��������������������� $dha$gd� h$��dh1$`��a$gd��$��dh`��a$gd� S$��dh`��a$gd � $dha$gd��$��dh`��a$gd�� 6 A ] ^ _ ` y � � �: _��bcd�������ҿ�鲤�隐��yoyayT�Gh5�h�^�OJQJ^Jh5�h} �OJQJ^Jh} �h} �6�OJQJ^Jh��OJQJ^Jh} �OJQJ^Jh5�h� SOJQJ^Jh�DwOJQJ^Jh� SOJQJ^Jh5�h��6�OJQJ^Jh5�h��OJQJ^J$h5�h�160J 6�B*OJQJph�h5�h �OJQJ^Jh�K�OJQJ^Jh��OJQJ^Jh5�h�16OJQJ^J����=^_��� � � � � !���±������zp�c��R�B� h5�h�T�5�6�OJQJ^J h5�h�T�OJQJ^JmH sH h5�h�m�OJQJ^Jh�DwOJQJ^Jh5�h��6�OJQJ^Jh5�h��OJQJ^Jh5�h�T�OJQJ^J h5�h��CJOJQJaJ h5�h��CJOJQJ^JaJ h5�h�m�CJOJQJ^JaJ h5�h} �5�>*OJQJ^Jh��5�>*OJQJ^J h5�h��5�>*OJQJ^J�� �>�>�?�?'B(BAFBF�F�F�����������qq$��dh`��a$gd�z6 $��`��a$gd�b ��dh`��gd� 8$��dh`��a$gd�b $dha$gd�b$ & F �)S���^��`�a$gd�b$ & F � )�S���^��`�a$gd�b$ & F �)S���dh^��`�a$gd�b �=�=!>">�>�>�>?�?�?�?�?�?�?@@@@@5@>@N@O@�@�@AA����ⷯ�����|�o�o�o�`T`E`E h�bh�eOJPJQJ^Jh�eOJPJQJ^J h�bh�bOJPJQJ^Jh�`�h�1�OJQJ^Jh�q�OJQJ^Jh�`�h�bOJQJ^J h�`�h�1�OJPJQJ^Jh� 8h wOJQJ^Jh�bOJQJh� 8h� 8OJQJ h� 8h� 85�6�OJQJ]�!h� 8h� 85�6�OJPJQJ]�h� 8h� 86�OJQJ]� h� 8h� 86�OJPJQJ]�A"A'B(B�B�B�BCCiC�C�D�D�DE�EFF@FAFBF��ѿ�љ����u�uauOu� J?J�J�JfMiMjMlMNNN�O�O�O�PcQ�Q�Q�Q�Q�QqRrR�R����̾̾��������̾�~��qgq]q]q]Ph5�hEfOJQJ^Jh�eOJQJ^Jh�^�OJQJ^Jh5�h��OJQJ^J!jh�z6h�z60J#OJQJU h�z6h�z65�6�OJQJ^J!h�z6h�z65�6�>*OJQJ^Jh�z6h�z65�OJQJ^Jh�z6h�z66�OJQJ^Jh�z6h�z6OJQJ^J h�z6h�z6OJPJQJ^Jh�1�OJPJQJ^Jh�z6OJPJQJ^J �FNN�O�OqRrRSSSSSvS�����������v$ �0���dh*$`��a$gd�� ��dh`��gd�� $dha$gd�ru$�����dh]���`��a$gd��$��dh`��a$gdt,�$��dh`��a$gd��$$�{�Y�Sd��]�{^�Y`�Sa$gd�z6$�{�Y�S]�{^�Y`�Sa$gd�z6 �R�R�RSSSSSvSwS{S|S�S�S�S�S�S�S�S�S�ST!T*T����Ƕ���r_r�Q�Q�����QDh5�h�ruOJQJ^Jh5�h��5�OJQJ^J$h�Dw5�6�CJOJQJaJmH $sH $*h5�h��5�6�CJOJQJaJmH $sH $ h5�h��OJQJmH sH h5�h��@���OJQJmH sH h5�h��OJQJ\�^J!h5�h��5�>*OJQJ\�^Jh��OJQJh5�h��OJQJ^Jh�eOJQJ^Jh5�hEfOJQJ^Jh5�ht,�OJQJ^JvSwS�S�STTQTRT�T�T�T�T�T�T�T�T���������������$��dh`��a$gd�e$��dh`��a$gd��$��dh�`��a$gd�� $ �C�"��dh`��a$gd��$��dh`��a$gd�� $dh�a$gd�Qh ����dh*$`��gd��*T2TOTQTZT[TcT�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�������°����z�l^G7 h�_�h�Dw6�CJOJQJaJ,jh�_�h�Dw0J#6�CJOJQJUaJhsubh�b5�OJQJ^Jh�eh�b5�OJQJ^Jh5�h�e5�OJQJ^Jh�e5�OJQJ^Jh��5�OJQJ^J#h5�h&x�5�CJOJQJ^JaJ#h5�h��5�CJOJQJ^JaJh5�h��5�OJQJh5�h��5�OJQJ^Jh5�h��OJQJ^Jh5�h�ruOJQJ^JhsubOJQJ^J�T�TLU�UqV�V�X;YaY�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y������������������� ����&`#$gd��gd�� $a$gd�z6 $a$gd�e $a$gd�T�)$��[$\$a$gd�_� $a$gd�_�$��dh`��a$gdsub�TKULU�U�U�U�U�UqVrV�V�V�V�X�X�X;Y Z��ȴ��������������}yl\lM h|:h�DwCJOJQJaJ h�*�h�Dw6�CJOJQJaJh�Dw6�CJOJQJaJh�Dwh�Dw0JCJaJ h�Dw0Jjh�Dw0JUjh7kUh7k!h�z66�CJOJQJaJmH $sH $'h�z6h�z66�CJOJQJaJmH $sH $ h�z6h�z66�CJOJQJaJ,jh�z6h�z60J#6�CJOJQJUaJ h�eh�e6�CJOJQJaJ�Y�Y�Y\Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z��������������$��dh`��a$gdsub $a$$a$gd��$a$gd��$�d��^�a$gd���h]�hgd��>ZBZ[Z\ZaZhZtZ}Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z��ɹ������{wh]U]hHh]wh�q�OJQJmHnHuh�DwOJQJhV6h�DwOJQJ jhV6h�DwOJQJUh�Dw h�_.h�Dw6�CJOJQJaJh�Dw6�CJOJQJaJ h�Dw6�CJOJQJ^JaJ#h�dh�Dw6�CJOJQJ^JaJ h�dh�Dw6�CJOJQJaJ#h�*�h�Dw6�CJOJQJ^JaJ-h|:h�Dw0J B*CJOJQJ^JaJph�h�DwCJOJQJ^JaJ�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�Z�����ǹhsubh�b5�OJQJ^Jh7kh�Dw h�Dw5�CJOJQJ^JaJ h4?�5�CJOJQJ^JaJ#h�Kh�Dw5�CJOJQJ^JaJA 0PP&Pw1��:p�16 ��/ �kJ!��"��#��$��%��n�n ��n �4E� ��O�Z��+&uv'��Ykx��e��w�}��-�X}��f����g�}֚����s��e�ҿ��H�86�2�� n+ ����6F^{��e���4� )����S�P��3gN�6- A�zx��!�@�^�9" � F�X���1�4@�;4t(1B�)i�f� �.]h��f�:j �*JoL����_'?�.(ȁ��S ����x ��&�'�MϤh �)%B�˿��/¥CBS�W�5+f�p@Μ�I31M�5;��Ϻ����U�s��@�ӯM��32j�n�]��`��իW{UA�"з1� ̓�Q��'��$��\ór��ܹu�eTL�- 6"���Ν;�7Ι2T*�8+Au�֕@�5x4�1!�P(J "�d&ƃØAhL 1T��-��h n�yH��|���g`�����a��]��8�>�D�͞ߗ���ل>�� p�&R�[x��t�Č*�uՈ4�Y�:@�P�0e@{��`�H����'&x-�/K��'�~N���p��J�gx� V�����X� *Y�]{����ԑY�N�:y���Z �Y���P�� �%�ˡ�Y�ڵ��U/�L��~���T�Tn��䊴�ĄHs�.#p �U, Y4.B ��8��H�]�T��emm�ږ�����?���Ú9�h���~������]�֭e)��_�1��h,���� �i �'B0O�r�1=x�Df�P�����z��2�������c�0%�Lf8�a���W_�t0����h s`Ӡ�:z��{R���:P,��. ?� ���? 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