Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 001201300345 02

Sala: SALA CIVIL

Ponente: María Patricia Cruz Miranda

Fecha: 2014-09-18

Sujetos procesales: DIANA MARÍA VERGARA CARRERA Y OTROS / BBVA SEGUROS DE VIDA COLOMBIA S. A Y OTRO

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Reticiencia no se declar� sinceramente el estado de riesgo. REP�BLICA DE COLOMBIA  TRIBUNAL SUPERIOR DE DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C. SALA CIVIL MAGISTRADA PONENTE MAR�A PATRICIA CRUZ MIRANDA Bogot� D.C., dieciocho (18) de septiembre de dos mil catorce (2014) AUDIENCIA DE ALEGACIONES Y FALLO art�culo 434 del C�digo de Procedimiento Civil Asunto: Proceso Verbal de Diana Mar�a Vergara Carrera y otros contra BBVA Seguros de Vida Colombia S. A y otro.

Rad.001201300345 02. En Bogot� D.C., a los dieciocho (18) d�as del mes de septiembre de dos mil catorce (2014), siendo el d�a y hora se�alados con antelaci�n, se constituy� en audiencia p�blica la Sala Fija de Decisi�n Civil del Tribunal Superior de Bogot�, conformada por los Magistrados JULIA MAR�A BOTERO LARRARTE, RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS y MAR�A PATRICIA CRUZ MIRANDA, quien la preside, con el fin de continuar con la audiencia prevista en el art�culo 434 del C�digo de Procedimiento Civil.

A la audiencia asistieron: el Doctor Pedro Luis Ospina S�nchez, quien se identific� con la C. C. N� 79.148.652 de Bogot� y T. P. N� 151.378 del C. S. de la J., como apoderado de la parte demandante; y el Doctor Juan Diego Manjarres Garc�a, cuya c�dula de ciudadan�a es la N� 79.909.203 de Bogot� y T. P. N� 114.649 del C. S. de la J., como apoderado de BBVA Colombia S. A. O�das las alegaciones de los extremos procesales, cuyo registro qued� consignado en la correspondiente grabaci�n magnetof�nica, procede esta Sala a desatar el recurso de apelaci�n que interpuso la parte demandante contra la sentencia que profiri� la Delegatura para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera de Colombia, el 28 de enero de 2014, dentro del asunto de la referencia, conforme a lo previsto por el art�culo 434 del C�digo de Procedimiento Civil para este tipo de procesos, previa la consignaci�n de los siguientes, I.

ANTECEDENTES 1. Los se�ores Diana Mar�a Vergara Carrera, Juan Manuel Ru�z Pati�o, V�ctor Hugo Ru�z Pati�o, Rodrigo Andr�s Ru�z D�az y Juan Camilo Ru�z D�az, en calidad de compa�era permanente e hijos del se�or Hugo Landys Ru�z Becerra, convocaron a proceso ordinario a la compa��a BBVA Seguros de Vida de Colombia S. A. y al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Colombia S. A. -BBVA Colombia S. A. �a fin de que se declare: Que entre el se�or Ru�z Becerra y la citada aseguradora se celebr� contrato de seguro de vida grupo deudores, que se incorpor� en la p�liza N� 0110043, en el que el primero fungi� como asegurado y el BBVA de Colombia S. A. como tomador y beneficiario; que la citada aseguradora es civilmente responsable y debe pagar a esa entidad bancaria el saldo de las obligaciones No. 00130467009600107082 y 00130467009600115895, contra�das por el asegurado, junto con sus intereses y dem�s gastos que se llegaren a causar, en virtud de la ocurrencia del siniestro.

As� mismo, pidieron que se le ordene devolver el saldo que resulte a su favor, debidamente indexado, una vez se efect�e dicho pago. De manera subsidiaria, deprecaron que se declare que el BBVA de Colombia S. A. es responsable del no pago del seguro de vida y que, en consecuencia, se le ordene restituir, a t�tulo de da�o emergente, el valor correspondiente al saldo de las obligaciones adquiridas en su favor, m�s sus intereses; o en su defecto, tenerlas �por completamente saldadas� y devolver el valor de las cuotas canceladas con posterioridad a la muerte del amparado. 2.

Como soporte de sus pretensiones adujeron, en s�ntesis, que el 31 de enero de 2011 y con ocasi�n de las relaciones comerciales que sostuvo el se�or Hugo Landys Ru�z Becerra con el BBVA, �ste lo incluy� como asegurado en la P�liza de Seguro de Vida Grupo de Deudores N� 0110043, que amparaba los riesgos de muerte, incapacidad total permanente, desmembraci�n o inutilizaci�n e incapacidad total temporal, con cobertura a partir de dicha data y hasta la finalizaci�n del pago del cr�dito que la comentada entidad financiera le otorg� por valor de $65.000.000 M/cte; que posteriormente, el 19 de octubre de 2011, el BBVA concedi� un nuevo cr�dito al se�or Ru�z Becerra, esta vez por $64.800.000, y lo incluy� nuevamente como asegurado a la referida p�liza de grupo.

Agregaron, que las declaraciones de asegurabilidad que suscribi� su compa�ero y padre para efectos de adquirir el seguro, fueron diligenciadas directamente por el BBVA, sin indagar por el estado de salud del asegurado, quien se limit� a firmar tales documentos, sin recibir asesor�a alguna por parte de la entidad financiera, que conserv� en su poder esa documentaci�n y tan solo la remiti� a la aseguradora despu�s del deceso del se�or Ruiz Becerra.

Igualmente, sostuvieron que ante la p�rdida de la visi�n del asegurado y en raz�n a que ello le imped�a seguir ejerciendo como m�dico, �ste present� reclamaci�n el 24 de febrero de 2012, no obstante, la compa��a de seguros, tras solicitar copia de su historia cl�nica, la objet� por extempor�nea e infundadamente aleg� �reticencia en la informaci�n� y, adem�s, revoc� unilateralmente los amparos de incapacidad.

Finalmente, expusieron que el se�or Hugo Landys Ru�z Becerra falleci� el d�a 10 de septiembre de 2012, raz�n por la que su compa�era, ac� demandante, present� reclamaci�n ante la aseguradora el d�a 25 siguiente, empero, �sta la objet� bajo el argumento de que el contrato se encontraba terminado desde el 2 de agosto de 2012, por mora en el pago de la prima. 3.

Admitida la demanda y notificadas de ella, las demandadas se opusieron a las pretensiones y plantearon las siguientes excepciones de m�rito: I. BBVA Seguros de Vida de Colombia S. A. Excepciones principales: 3.1. �Terminaci�n del contrato de seguro de vida por mora en el pago de la prima�, por cuanto el asegurado, al desatender las obligaciones que adquiri� para con el banco, incumpli� tambi�n con el pago de la prima pactada, lo que desencaden� la terminaci�n autom�tica del contrato de seguro. 3.2. �Inexistencia del da�o emergente que se pretende en juicio a cargo del demandado con relaci�n a la obligaci�n No. 00130467009600115895�, con apoyo en que la demandante Diana Mar�a Vergara Carrera es la obligada principal al pago de esta obligaci�n dineraria, en raz�n a que ostenta la calidad de codeudora, luego no hay lugar a devolver suma alguna en su favor.

Excepciones subsidiarias: 3.3. �Nulidad relativa del contrato de seguro�, soportada en que fue inducida al error por la declaraci�n reticente del asegurado acerca de su estado de salud, en raz�n a que afirm� que era normal y que no padec�a ninguna enfermedad, pese a que antes de suscribir la declaraci�n de asegurabilidad le fue diagnosticado �1) TBC Pulmonar Epoc por fumador, 2) c�ncer pulmonar, 3) Neumon�a, 4) Diabetes Mellitus, 5) Hipertensi�n Arterial�, de acuerdo con la historia cl�nica expedida por la Fundaci�n Cardioinfantil. 3.4. �Inexistencia de la Obligaci�n a indemnizar�, si se tiene en cuenta que si eventualmente la aseguradora es condenada, no est� obligada a cancelar sino el saldo de la obligaci�n contra�da en favor del BBVA, habida cuenta que a ello se limit� el valor asegurado.

II. BBVA Colombia S. A. 3.5. �Falta de legitimaci�n en la causa por pasiva�, toda vez que no se puede endilgar responsabilidad alguna al banco porque la compa��a aseguradora no accedi� a pagar la indemnizaci�n, en la medida que se trata de personas jur�dicas distintas, a lo que se suma que la obligaci�n de pagar la prima reca�a en el asegurado y que fue �ste quien incurri� en reticencia al diligenciar la declaraci�n de asegurabilidad. 3.6. �Culpa del asegurado y falta de legitimaci�n en la causa por activa�, fundamentada en que el Doctor Ru�z Becerra, de manera consciente, suscribi� las comentadas declaraciones y omiti� informaci�n relevante respecto a su real estado de salud, con lo que incurri� en una conducta culposa de la que no puede derivarse beneficio alguno en favor de sus causahabientes. 3.7. �Cumplimiento legal y contractual de BBVA Colombia�, en raz�n a que su conducta, en todo lo relacionado con las operaciones de cr�dito del Doctor Hugo Landys y las reclamaciones que en su momento presentaron sus familiares, fue diligente, profesional, ajustada a derecho y de buena fe. 3.8 �Ausencia de los requisitos o presupuestos axiol�gicos de la responsabilidad civil contractual demandada�, habida cuenta que uno de ellos es el cumplimiento de quien reclama y el correlativo incumplimiento de su contraparte, sin embargo en el caso concreto quien desatendi� sus obligaciones fue el asegurado en tanto que la entidad bancaria observ� todos y cada uno de sus deberes contractuales y legales. 3.9. �Inconcurrencia de los presupuestos axiol�gicos de la responsabilidad civil aquiliana o extracontractual�, visto que no hubo culpa en la conducta del BBVA. 3.10. �Cobro de lo no debido�, porque el banco no est� obligado a pagar indemnizaci�n alguna. 3.11. �Buena fe de BBVA Colombia y de sus funcionarios�. 3.12. �Caducidad o prescripci�n�, sobre la base de que las reclamaciones de los demandantes son extempor�neas. 3.13. �La gen�rica�. 4.

Superado el tr�mite propio de la instancia, la Delegatura para asuntos jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera profiri� sentencia en la que, luego de declarar probadas las excepciones de �Nulidad relativa del contrato de seguro�, �Cumplimiento legal y contractual de BBVA Colombia� y parcialmente probada la de �Culpa del asegurado y falta de legitimaci�n en la causa por activa�, neg� las pretensiones de la demanda e impuso la consecuente condena en costas.

II. LA SENTENCIA APELADA Consider� la citada Delegada que, conforme a las pruebas recaudadas, hab�a lugar a declarar configurada la excepci�n de nulidad relativa prevista en el art�culo 1058 del C�digo de Comercio, toda vez que el asegurado al diligenciar los formularios pre impresos, mediante su firma, acept� que no hab�a padecido ninguna de las enfermedades all� enlistadas y declar� que su estado de salud era normal, no obstante que la historia cl�nica remitida por la Fundaci�n CardioInfantil y la prueba testimonial, evidencian que, previo a la suscripci�n del seguro de vida, le fueron diagnosticados varios padecimientos pulmonares, entre ellos c�ncer, luego conoc�a sus patolog�as para el momento en que tramit� las respectivas solicitudes y las ocult�, pese a que su condici�n de m�dico le impon�a �una mayor diligencia en la declaraci�n de salud que rend�a�.

Con relaci�n al allanamiento o aceptaci�n t�cita de la reticencia por parte de la compa��a aseguradora, concluy� que �sta aleg� la nulidad relativa del contrato mediante comunicaci�n de 9 de julio de 2012, ratificada el 28 de agosto de 2012, en la que tambi�n revoc� el amparo por incapacidad, empero, como al tenor del art�culo 1159 del C�digo de Comercio el amparo de vida no puede revocarse unilateralmente, correspond�a a la entidad promover la acci�n de nulidad del contrato, que finalmente invoc� por v�a de excepci�n. Frente a la �falta de legitimaci�n por pasiva� que aleg� BBVA Colombia S. A., la funcionaria determin� que �ste actu� como tomador del seguro, luego tiene la calidad de parte y no de tercero dentro de la relaci�n contractual, lo que de suyo descarta la calidad de representante o agente que le atribuye la parte demandante; agreg� que la legitimidad que se debate deviene de la responsabilidad que se reclama de esa entidad financiera por el no pago de la prima y por no haber suministrado al asegurado la informaci�n que requer�a para el cabal diligenciamiento de las declaraciones de asegurabilidad.

Con todo, estableci� que, contrario a lo que aducen los accionantes, el banco demandado cumpli� a cabalidad con sus deberes contractuales puesto que el asegurado tuvo acceso al documento denominado �solicitud/certificado individual� y �declaraci�n personal de salud�, sin que pueda otorgarse valor probatorio a las afirmaciones de la demandante en torno a la falta de asesor�a e indagaci�n por parte de la entidad crediticia respecto a su estado de salud.

III. DEL RECURSO DE APELACI�N Inconforme con esa decisi�n la parte demandante la apel� y para ello sostuvo que el diligenciamiento de las declaraciones de asegurabilidad por parte del funcionario (a) del BBVA Colombia S. A., y no directamente por el asegurado, constituye un �acto de mala fe� de esa oficina, que refleja el incumplimiento del deber legal que le impon�a asesorar al usuario en la etapa precontractual en atenci�n a su calidad de intermediario de la compa��a de seguros, e insisti� en el decreto y practica de una inspecci�n judicial en las instalaciones de dicha entidad a efectos de verificar que en casos similares se suscribieron las comentadas declaraciones sin diligenciar y sin inquirir sobre el estado de salud de los asegurados.

Posteriormente, en desarrollo de la audiencia prevista en el art�culo 360 del C�digo de Procedimiento Civil, agreg� que la compa��a aseguradora acept� t�citamente los hechos que estructuraron la reticencia habida cuenta que conoci� el verdadero estado de salud del asegurado cuando solicit� copia de su historia cl�nica y procedi� a objetar la reclamaci�n que �ste present� por incapacidad, dejando a salvo el amparo de vida, sin ejercer las acciones tendientes a obtener la invalidez del contrato, con lo que �dej� en el asegurado la sensaci�n de estar conforme con lo sucedido�.

Que dicha aceptaci�n se deriva del hecho de no haber anunciado en la segunda objeci�n que alegar�a la nulidad relativa del contrato por v�a de acci�n o de excepci�n, menos cuando en esta �ltima no se invoc� la reticencia. Sostuvo adem�s que el estudio de la excepci�n de nulidad, interpuesta como subsidiaria, sin que previamente se hubiere analizado las de car�cter principal constituye un �yerro procedimental�.

Frente la mora en el pago de la prima, adujo que ello constituye un incumplimiento m�s del banco demandado pues siendo �ste el tomador del seguro era el obligado a su pago mensual y, en cualquier caso, el plazo otorgado para el pago de la prima era de 60 d�as, luego para la fecha en que ocurri� el siniestro el contrato estaba vigente. IV.

CONSIDERACIONES 1. Se encuentran presentes la capacidad de las partes para acudir al proceso, la demanda en forma y la competencia de la Delegatura para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera para tramitar y decidir la instancia; se tiene entonces que al plenario confluyen los denominados presupuestos procesales, lo que aunado a la ausencia de vicio con idoneidad anulatoria, permite proferir la decisi�n que de esta instancia se reclama. 2.

A prop�sito de la discusi�n que plantea la parte recurrente, es preciso recordar que el contrato de seguro, seg�n el art�culo 1036 del Estatuto Mercantil, �es un contrato consensual, bilateral, oneroso, aleatorio y de ejecuci�n sucesiva.�, cuya caracter�stica ��es la transmisi�n de un riesgo mediante el pago de una prima y por el hecho de recibir ese precio el asegurador asume sobre su propio patrimonio el riesgo que gravitaba en el patrimonio del asegurado; por esencia es de car�cter indemnizatorio, pues, con �l se busca restablecer la situaci�n econ�mica afectada por un siniestro, sin que pueda constituirse para el asegurado en una fuente de enriquecimiento.

Este tipo de contratos est� fundamentado en la �buena fe� no solo en su celebraci�n sino tambi�n en su ejecuci�n, por ello es que de conformidad con el art�culo 1058 ib�dem, el tomador del seguro, en virtud de ese principio, tiene la carga de informar fidedignamente los hechos determinantes del estado del riesgo, con independencia que la aseguradora los constate, puesto que de todos modos aquel no queda liberado de las consecuencias adversas frente a las inexactitudes o reticencias en que haya incurrido al momento de hacer su declaraci�n, cuando �sta se sujeta a un cuestionario determinado, al punto que de haberlas conocido el asegurador se habr�a retra�do de celebrar el contrato o inducido a estipular condiciones m�s onerosas.

Al fin y al cabo, nadie conoce mejor las condiciones del riesgo al que est� expuesto el inter�s o la cosa asegurada que el tomador o asegurado, cuya informaci�n real, completa y certera resulta necesaria para la cabal formaci�n del contrato de seguro. En palabras de la Corte Suprema de Justicia: �� la obligaci�n del tomador de pronunciarse sinceramente frente al cuestionario que le formula el asegurador con el fin de establecer el estado del riesgo, no tiene por fuente misma dicho contrato sino que opera en la fase previa a su celebraci�n ya que su objetivo es el de garantizar la expresi�n inmaculada de la voluntad del primero de consentir en dicho v�nculo, de abstenerse de hacerlo, o de contraerlo pero bajo condiciones m�s onerosas. �4.2.

No importan, por tanto, los motivos que hayan movido al adquirente para comportarse sin fidelidad a la verdad, incurriendo con ello en grave deslealtad que a su vez propicia el desequilibrio econ�mico en relaci�n con la prestaci�n que se pretende de la aseguradora, cuando se le ha inquirido para que d� informaciones objetivas y de suficiente entidad que le permitan a �sta medir el verdadero estado del riesgo; sea cual haya sido la raz�n de su proceder, con intenci�n o con culpa; lo cierto es que la consecuencia de su actuar afecta la formaci�n del contrato de seguro, por lo que la ley impone la posibilidad de invalidarlo desde su misma ra�z. 4.3.

Es palmario que el legislador quiso arropar la falta de sinceridad del contratante y su obrar contrario a la buena fe, bajo la sanci�n de la nulidad relativa, con lo cual, en ejercicio de una actividad que le es propia y para la cual se halla facultado, construy� un r�gimen particular que inclusive alcanza a superar en sus efectos el ordenamiento com�n de los vicios del consentimiento, frente al que, tal como fue instituido en el citado art�culo 1058, no puede el int�rprete hacer distingos, observ�ndose que el vicio se genera independientemente de que el siniestro finalmente no se produzca como consecuencia de los hechos significativos, negados u ocultados por quien tom� el seguro.� En ese orden de ideas, se trata que las partes, a partir de una informaci�n veraz, tomen las decisiones que se ajusten a sus intereses, con mayor raz�n cuando se encuentra involucrado un aspecto tan importante como la salud que como se sabe trasciende la esfera privada y, por ende, sometido a reserva.

De ah� que si sobre su salud, en principio el asegurado lo sabe todo, y por obvias razones no la aseguradora, aquel se convierte en fuente principal, aunque no �nica, de la informaci�n que sobre ella tiene, luego por esa raz�n en la formaci�n del contrato de seguro, es su obligaci�n actuar de la manera m�s transparente posible. Lo anterior, porque �un contratante no puede quebrar la igualdad, ni tomar ventaja de la ignorancia del otro, especialmente si la ausencia de informaci�n de uno de ellos est� originada en el silencio del otro que oculta informaci�n disponible, informaci�n que por ser esencial debe brindarse oportuna y cumplidamente.

En la etapa important�sima de formaci�n del contrato de seguro, cuando el asegurador se apresta a brindar la protecci�n, est� a merced del asegurado, pues normalmente para estimar el estado de riesgo, aquel requiere de informaci�n de ordinario reservada, puesto que la salud personal viene a estar asociada a la intimidad del asegurado�. Desde luego, en los seguros de vida, cuando el tomador asegurado omite el deber de informar sinceramente su estado de salud y sus antecedentes m�dicos, siendo esto relevante para el consentimiento del asegurador, el amparo otorgado en esas circunstancias no estar�a exento de vicios, porque al alterar el estado del riesgo ello conlleva a que el asegurador se haga un juicio equivocado sobre �ste.

En ese evento, el numeral primero del art�culo 1058 del Estatuto Comercial, sanciona, la inexactitud o la reticencia con la nulidad relativa del contrato de seguro. 3. En el sub lite, pese a que la excepci�n de nulidad relativa del contrato de seguro fue propuesta como subsidiaria, esta Corporaci�n se ocupar� de ella de manera preliminar, al igual que lo hizo la Delegada para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera, habida cuenta que la mora que se predica del contrato parte del presupuesto de su validez, por lo que previamente corresponde verificar esta �ltima, sin que esa prelaci�n implique, como lo asume el apoderado de la parte recurrente, un �yerro de orden procedimental�. 4.

Aclarado tal aspecto, recuerda el Tribunal que la parte demandada sostiene que el contrato de seguro materializado en la p�liza N� 0110043 est� viciado de nulidad relativa en virtud de la reticencia en que incurri� el asegurado al diligenciar las declaraciones de asegurabilidad, en tanto que la parte accionante alega que la compa��a aseguradora, con ocasi�n de la reclamaci�n que present� el asegurado el d�a 27 de febrero de 2012, conoci� a plenitud el real estado de salud de �ste y al mantener vigente el seguro de vida, acept� t�citamente los vicios que hoy alega, lo que, en su sentir, amerita que se imparta aplicaci�n al inciso final del art�culo 1058 del C�digo de Comercio, seg�n el cual la sanciones que all� se consagran no tienen cabida �si el asegurador, antes de celebrarse el contrato, ha conocido o debido conocer los hechos o circunstancias sobre que versan los vicios de la declaraci�n, o si, ya celebrado el contrato, se allana a subsanarlos o los acepta expresa o t�citamente�. 5.

A efectos de resolver tal discrepancia, destaca la Sala que ac� no se discute la existencia de la relaci�n contractual entre las partes, la que se acredit� con los certificados individuales de la p�liza N�0110043, en los que figura como asegurado el se�or Hugo Landys Ru�z Becerra y como beneficiario el Banco BBVA, en tanto que los ac� demandantes act�an como compa�era permanente y herederos del asegurado, encontr�ndose legitimados para promover la acci�n incoada en vista de la afectaci�n patrimonial que el no pago de la indemnizaci�n derivada del contrato de seguro de vida pudiera acarrearles. 6.

Ahora bien, en el marco de la aludida relaci�n negocial, el se�or Ru�z Becerra, en su condici�n de asegurado, suscribi� las correspondientes declaraciones de asegurabilidad y con su firma asinti� en que su estado de salud era normal y no padec�a ninguna de las patolog�as incluidas en los cuestionarios que suscribi�. Empero, con relaci�n a este acto, la parte demandante aduce que el Banco BBVA no cumpli� a cabalidad con el deber de informar al asegurado a cerca de la necesidad de declarar fielmente su estado de salud, al punto que, seg�n se afirma, fue el mismo funcionario del banco quien diligenci� dichas declaraciones sin hacer indagaci�n alguna respecto a las condiciones de salud de aqu�l, limit�ndose a entregarle los respectivos formularios para su suscripci�n. Sin embargo ese incumplimiento en cabeza del banco no se demostr�, pues las afirmaciones que en ese sentido esgrimi� la demandante Diana Mar�a Vergara, en atenci�n a su calidad de parte, carecen de m�rito probatorio.

Por el contrario, la declaraci�n de la Doctora Diana Patricia Guevara, gerente de la oficina que otorg� los cr�ditos amparados, quien fue citada como testigo, da cuenta de que al diligenciar las declaraciones de asegurabilidad, se inquiere al asegurado por sus condiciones f�sicas tales como peso, estatura y estado de salud en general; dichos datos se consignan en el formulario respectivo por el funcionario asesor, de acuerdo con la informaci�n que suministra el cliente; y finalmente se imprime para que �ste lo suscriba en se�al de aceptaci�n. Tal procedimiento, de acuerdo con la aludida declaraci�n, fue el que se adelant� en el caso que ocupa la atenci�n del Tribunal, as�, frente a las declaraciones de asegurabilidad aportadas, se observa que aun cuando los cuestionarios visibles a folios 31 a 33 y 34 a 35 aparecen firmados mas no diligenciados, los que obran a folios 33 y 36 s� lo fueron a cabalidad, y en ellos el se�or Ru�z Becerra respondi� de manera negativa a los distintos interrogantes que sobre su estado de salud y condiciones f�sicas se le hicieron, y a rengl�n seguido los suscribi� denotando con ello su conformidad respecto a la informaci�n all� contenida.

Precisamente, entre los cuestionamientos que la compa��a aseguradora hiciera al se�or Ru�z se incluy�: �padece o ha padecido alguna de las afectaciones o trastornos siguientes: a) tuberculosis, neumon�a, ef�sema (�) e) Leucemia, diabetes mellitus, hepatitis b, meningitis, g) c�ncer, tumores malignos�, a los que el asegurado contest� �NO�, pese a que para entonces, tal y como se constata con la historia cl�nica aportada y como lo confes� su compa�era, ac� demandante, al absolver interrogatorio de parte, para la fecha en que suscribi� las comentadas declaraciones el Doctor Hugo Landys ten�a pleno conocimiento de que padec�a tuberculosis tratada desde hace 7 a�os, diabetes mellitus tipo 2 y c�ncer pulmonar, a lo que se suma que su condici�n de m�dico le permit�a comprender la seriedad de esas patolog�as y la importancia de informarlas a la compa��a aseguradora.

Ahora, no es v�lido el argumento de la parte apelante relativo a que la falta de diligenciamiento directa, o en sus palabras �a pu�o y letra� del asegurado, le resta validez a las declaraciones de asegurabilidad, pues, como bien lo ha sostenido la Doctrina, tal situaci�n �en nada cambia la responsabilidad que en caso de incumplimiento del deber que se analiza - el de declarar sinceramente el estado del riesgo - se desprende, pues es lo cierto que quien firma la solicitud es el tomador, de donde se asume que est� en un todo de acuerdo con lo consignado en ella�; sin que resulten admisibles las referencias que con relaci�n a otros casos hiciera el apoderado de la parte demandante, por cuanto se refieren a hechos distintos de los que aqu� se debaten.

Ti�nese entonces, que el asegurado no atendi� los deberes de informaci�n y transparencia que le impon�a el principio de la buena fe, puesto que omiti� declarar sinceramente los hechos o circunstancias que determinaban su estado del riesgo, con lo que qued� afectada la formaci�n del consentimiento por parte del asegurador, toda vez que �ste depend�a necesariamente de la informaci�n que aqu�l le suministrara en la referida declaraci�n. 7.

Respecto a la aceptaci�n t�cita o allanamiento a los hechos que dieron lugar a la configuraci�n de la reticencia evidenciada, considera la Sala que no hubo tal avenencia, porque si bien la compa��a aseguradora tuvo conocimiento del real estado de salud del se�or Ru�z Becerra una vez se present� por parte de �ste la reclamaci�n por el amparo de incapacidad y se le solicit� copia completa de su historia cl�nica, esa situaci�n le confer�a el derecho a solicitar la declaratoria de nulidad relativa del contrato por v�a de acci�n o de excepci�n, teniendo en cuenta que el amparo de vida no puede ser revocado de manera unilateral, sin que para ejercer esa prerrogativa, en uno u otro sentido, resultara imperioso anunciarlo en el escrito a trav�s del cual formul� su objeci�n. En ese orden, el reproche consistente en la falta de iniciaci�n de la acci�n tendiente a obtener la invalidez del contrato no tiene asidero, en raz�n a que, se reitera, tal objetivo pod�a concretarse tambi�n por v�a de excepci�n, siendo relevante puntualizar que entre la fecha en que se present� la objeci�n a la reclamaci�n inicial por el amparo de incapacidad, a prop�sito de la cual la aseguradora tuvo conocimiento de los hechos que configuran la reticencia, y la muerte del se�or Ru�z Becerra, transcurri� un tiempo por dem�s corto y seguido a �ste se promovi� la demanda que dio origen al litigio, frente a la que oportunamente se aleg� la nulidad.

Desde esa perspectiva no puede catalogarse de negligente o desleal la conducta de la aseguradora, menos aun cuando est� acreditado que no guard� completo silencio ante la reticencia del asegurado, sino que procedi� a revocar los amparos de incapacidad a trav�s de la objeci�n del 9 de julio de 2012, �[reserv�ndose] el derecho de ampliar las causales de objeci�n y/o complementar los argumentos presentados en defensa de [sus] intereses�, tal y como lo hizo al objetar tambi�n la reclamaci�n por el amparo de vida, lo que descarta la renuncia que alegan los recurrentes.

De otro lado no debe perderse de vista que si bien la Corte Suprema de Justicia en otrora oportunidad sostuvo que �cuando despu�s de celebrado el contrato, la aseguradora tiene conocimiento de la reticencia o la inexactitud en que incurri� el tomador y guarda silencio, se entiende que lo allana, lo acepta�, tal pronunciamiento se emiti� en un contexto f�ctico dis�mil al que ac� se analiza y por ende no puede extenderse ese precedente en el asunto sub examine.

En efecto, all� se trat� de un caso en el que se alegaba el conocimiento previo del precario estado de salud de la declarante o asegurada, en virtud de los ex�menes m�dicos que la compa��a aseguradora orden� que se le practicaran con anterioridad a la contrataci�n de la p�liza, con lo que se estimaba aceptada la inexactitud en que presuntamente incurri� la tomadora, aunado a que all� exist�a plena certeza respecto al pago de las primas durante la vigencia del seguro de vida, en tanto en el presente asunto ello es motivo de discusi�n. 8.

Ante este panorama y probada como est� la estructuraci�n de la reticencia y la consecuente nulidad relativa del contrato de seguro de vida, concluye la Corporaci�n que hizo bien la Delegatura para asuntos jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera de Colombia al acoger la excepci�n de nulidad relativa del contrato de seguro y desestimar las pretensiones de la demanda, raz�n por la que su fallo ser� confirmado y se impondr� la consecuente condena en costas a cargo de la parte demandante.

DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, en Sala Fija de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:

PRIMERO. CONFIRMAR la sentencia que profiri� la Delegatura para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera de Colombia, el 28 de enero de 2014.

SEGUNDO. CONDENAR en costas de esta instancia a la parte demandante. Por Secretar�a pract�quese su liquidaci�n e incl�yase a t�tulo de agencias en derecho la suma de $1.800.000 M/cte.

TERCERO: Cumplido lo anterior, DEVU�LVASE el expediente al Juzgado de origen. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE Queda notificada esta decisi�n en Estrados. No siendo otro el objeto de la presente diligencia, se termina y firma por quienes en ella intervinieron, ordenando adem�s la incorporaci�n del acta respectiva al expediente. Los Magistrados, MAR�A PATRICIA CRUZ MIRANDA Magistrada 00345 RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS Magistrado 00345 JULIA MAR�A BOTERO LARRARTE Magistrada 00345 El apoderado de la demandante, PEDRO LUIS OSPINA S�NCHEZ El apoderado de BBVA Colombia S. A., JUAN DIEGO MANJARRES GARC�A  Folio 182 C.1  Folios 192 a 216 C.1 y 457 a 474 C. 1�.  Garrigues Joaqu�n Curso de Derecho Mercantil Tomo IV p�g., 260  C. S. de J. Cas.

Civ. Sent. 1� de junio de 2007.  C.S.J. Sent. 19 de diciembre de 2006  Folios 31 � 32 y 34 � 35 C. 1.  Folios 31 - 36 C. 1.  Folios 33 y 36 C. 1.  Ver folios 46 � 49 C. 1. Y 683 � 702 C. 1A.  Audiencia del 29 de noviembre de 2013.  L�pez Blanco, Hern�n Fabio, Comentarios al Contrato de Seguro, Dupr� Editores, Cuarta Edici�n, 2004, P�g. 151.  Art�culo 1159 del C�digo de Comercio.

El asegurador no podr�, en ning�n caso, revocar unilateralmente el contrato de seguro de vida. La revocaci�n efectuada a solicitud del asegurado dar� lugar a la devoluci�n del saldo del valor de cesi�n o rescate.  C. S. de J., Cas. Civ. Sent. 18 de octubre de 1995, M. P. Pedro Lafont Pianetta, Exp. 4640     PAGE \* MERGEFORMAT18 Exp. 110013103001201300345 02. ?op������ ! " # ���Ϊ�~i~W~F2&h�> h�!�5�CJOJQJ\�^JaJ h�S�5�CJOJQJ\�^JaJ#h�> h�S�:�CJOJQJ^JaJ)h�> hE|#5�:�CJOJQJ\�^JaJ)h�> h�S�5�:�CJOJQJ\�^JaJ-h�> h�S�6�:�@���CJOJQJ]�^JaJFjhH�hH�6�:�@���CJOJQJU^JaJmHnHsH $tH $u-h�> h�S�5�:�@���CJOJQJ\�^JaJhbh�?�CJaJhCJaJh��CJaJ p����� ! 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Cha1$7$8$H$CJaJ��/��� �S�0�Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car1,Footnote reference Car1,FA Fu Car1,Footnote Text Char Char Char Car1,texto de nota al pie Car1,Footnote Text Char Car1$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH L�"L �S�0Texto de globoCJOJQJ^JaJ`�/��1` �S�0Texto de globo Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH �/��A �3,�Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,Footnote Text Char Char Char Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Car,Texto nota pie Car Car1 Car1OJPJQJmH sH tH FBRF �3,0Texto independiente�xj�/��aj �3,0Texto independiente Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH D�rD g%� P�rrafo de lista ^��m$,���, �'N texto_navyB���B �'Napple-converted-space<U ���< �'N0 Hiperv�nculo >*B*ph�PP�P �0Texto independiente 2 d��xn�/���n �0Texto independiente 2 Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH <�< �|�0 Encabezado �C�"X�/���X �|�0Encabezado Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH B @�B  �|�0 Pie 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