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MAGISTRADO PONENTE: JUAN PABLO SU�REZ OROZCO RADICACI�N: 110013103012200600159 01 PROCESO: ORDINARIO DEMANDANTE: JORGE ERNESTO BAQUERO Y OTROS DEMANDADO: CL�NICA DE OCCIDENTE S.A. Y OTROS ASUNTO: APELACI�N SENTENCIA Discutido y aprobado por la Sala en sesi�n de doce de septiembre del a�o en curso, seg�n acta N� 032 de la calenda aludida. De conformidad con el art�culo 373, numeral 5, inciso 3, del C�digo General del Proceso, decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante, en contra de la sentencia de catorce (14) de febrero de dos mil dieciocho (2018), proferida en el sub-judice, por el Juzgado Treinta y Uno Civil del Circuito de Bogot�.
I.
ANTECEDENTES 1. Tras haberse reformado el petitum incoativo, Jos� Ernesto Baquero Godoy, Priscila Fonseca Rivera, Adriana Carolina Baquero, Jos� Fernely Baquero Fonseca, y Amibelebt Baquero Fonseca instauraron demanda ordinaria contra la Cl�nica Abood Shaio, Cl�nica de Occidente y la EPS Famisanar, para que se les declare civilmente responsables y se les condene al pago de los perjuicios patrimoniales y extrapatrimoniales, ocasionados por la �omisi�n, negligencia y fallas en el servicio m�dico�, que produjo la muerte de Luis Ernesto Baquero Fonseca, el d�a 6 de junio de 2003.
Narr� la parte actora que, el 23 de abril de 2003, Luis Ernesto Baquero Fonseca se dirigi� a la Cl�nica de Occidente por presentar fuertes dolores estomacales; sin embargo, �(�) ante el hecho de transcurrir un buen tiempo sin respuesta alguna en este centro m�dico, [su] padre (�) procedi� a ingresar al consultorio m�dico de turno (�) que lo hab�a atendido (�) [y] al preguntarle sobre el estado de salud de su hijo, �ste le inform� que se encontraba grave y que hab�a entrado en un paro respiratorio (�)�, quedando hospitalizado desde la mencionada calenda y hasta el 8 de mayo de la misma anualidad; interregno en el que le fueron practicados, entre otros procedimientos, drenaje de pulm�n y electrocardiogramas.
Adujo que el resultado de los electrocardiogramas realizados fue una �taquicardia de complejo estrecho�. Anot� que, por una nueva urgencia, el 22 de mayo, el paciente Luis Baquero ingres� a la Cl�nica Abood Shaio con un resumen diagn�stico de falla cardiaca y taquicardia incesante, instituci�n donde le efectuaron un cateterismo cardiaco del lado derecho del coraz�n, el cual mostr� como padecimiento sufrido: �taquicardia auricular incesante asociada a taquicardiomiopatia con severo compromiso de funci�n ventricular izquierda (fracci�n de eyecci�n 10%) (�) ausencia de v�a accesoria oculta en ritmo sinusal (�)�, y la orden de realizarle el examen denominado �mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radiofrecuencia�, la que fue radicada ante la EPS Famisanar para su respectiva autorizaci�n, empero, �sta fue denegada bajo el argumento de no encontrarse cubierta por el plan obligatorio de salud.
Relat� que, a pesar de haberse acudido mediante derechos de petici�n a las distintas autoridades gubernamentales, con el objeto de acceder al examen requerido, el 4 de junio de 2003 el enfermo ingres� nuevamente por urgencias a la Cl�nica Abood Shaio por un dolor intenso, en el que, luego del auscultamiento m�dico, le fue diagnosticado a Luis Ernesto Baquero Fonseca un problema cardiovascular, quien, pese a la gravedad de la enfermedad, erradamente, fue dado de alta a las 4:00 A.M. del 5 de junio, para que pidiera una nueva consulta.
Acot� que, debido al deteriorado estado de salud, el enfermo fue llevado por su padre, una vez m�s, el 5 de junio de 2003, a las 10:00 P. M., siendo hospitalizado cuatro horas despu�s, deviniendo su fatal deceso el 6 de junio siguiente, teniendo como causas las graves fallas cardiacas que presentaba de tiempo atr�s y, que a su parecer, �(�) no fueron atendidas de forma pertinente, conducente, oportuna y diligente por el personal m�dico de la Cl�nica Shaio, pues a m�s de darlo de alta pese a su grave estado de salud, omitieron y desconocieron su obligaci�n legal de practicar el procedimiento de mapeo endocr�tico y ablaci�n, omisi�n o ausencia que se debi� a (�) la negativa por parte de la EPS FAMISANAR de autorizar el examen referido, so pretexto de que el mismo no lo cubr�a el POS (�) al igual reitero [el] desconocimiento del personal m�dico de la Cl�nica Shaio de su obligaci�n legal e incluso �tica de atender y efectuar el procedimiento al paciente (�) sin exigencia de tr�mite adicional alguno y menos a�n, de pedir autorizaci�n, m�xime cuando la atenci�n requerida [por el] paciente era de URGENCIA (�)� (fls. 262 a 276, cdno. 1). 2.
Enterada del juicio, la Cl�nica de Occidente se opuso a las pretensiones de la demanda, manifestando que, en efecto, Luis Baquero estuvo hospitalizado desde el 23 de abril de 2003 hasta el 8 de mayo de la misma anualidad, bajo el tratamiento m�dico que el estado de salud del paciente iba presentando, y al momento de su egreso, sali� estabilizado con indicaciones para continuar estudios tendientes a identificar la patolog�a generadora de la sintomatolog�a y el cuadro cl�nico referido.
Luego de ahondar en la inexistencia de los elementos de la responsabilidad civil, aleg� como medios enervatorios de las pretensiones, los que apellid� �Falta de causalidad adecuada�; �Inexistencia de apoyo f�ctico�; �Ausencia de perjuicios materiales y morales. Exceso en la tasaci�n de los mismos�; �Ausencia de responsabilidad por inexistencia de culpa de la Cl�nica del Occidente S. A.�; �Ausencia total de relaci�n de causalidad entre la atenci�n brindada por la Cl�nica de Occidente y el da�o presuntamente causado�; �ausencia de da�o imputable a la Cl�nica del Occidente�; �Inexistencia de la obligaci�n de indemnizar por cuanto la Cl�nica del Occidente S.A. no fue la causante del presunto hecho da�oso�; y �Atipicidad de los elementos de la responsabilidad civil extracontractual en el presente caso� (fls. 53 a 66, cdno. 2). 2.1.
Por su parte, la Cl�nica Shaio adujo que en ning�n momento incurri� en culpa por omisi�n, negligencia y falla en el servicio m�dico que fueran causantes de la muerte del joven Luis Baquero Ernesto Fonseca; por lo que propuso como medio de enervaci�n: �Inexistencia de relaci�n de causa a efecto entre los actos realizados por la Cl�nica de la Fundaci�n Shaio en las oportunidades en que le prest� servicios m�dico asistenciales al paciente Luis Ernesto Baquero Fonseca y su posterior fallecimiento�.
Al respecto, precis� que cuando el paciente ingres� al servicio de urgencias de la cl�nica, el enfermo ven�a con la evoluci�n de la cardiopat�a incesante, la que trae como secuela la dilataci�n del coraz�n que puede ir aumentando paulatinamente; suceso que motiv�, adem�s del tratamiento farmacol�gico, la alternativa del mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radio frecuencia, cuyo objetivo era la localizaci�n del foco del padecimiento; sin embargo, no pudo realizarse debido a la negativa de la ESP Famisanar.
Para cerrar, llam� la atenci�n en que as� se hubiera efectuado el mentado examen al convaleciente, la sola circunstancia de presentar una fracci�n de eyecci�n inferior al 15% hac�a improcedente someterlo a una intervenci�n quir�rgica, por lo que necesario era tratarlo farmacol�gicamente, con el fin de mejorar sus condiciones generales y aumentar la fracci�n de eyecci�n para que pudiera soportar una cirug�a (fls. 186 a 209, cdno 6).
En su oportunidad, la Cl�nica Abood Shaio llam� en garant�a a Seguros Comerciales Bol�var, quien propuso como defensas contra las pretensiones de los querellantes, las que nombr� �Inexistencia de relaci�n causal entre la no pr�ctica del examen y la muerte del se�or Luis Ernesto Baquero�; �Ausencia de prueba del lucro cesante�; �No resarcibilidad del da�o moral en gramos oro�; �No resarcibilidad del da�o moral alegado en proceso civil conforme a las normas del procedimiento penal�; �No resarcibilidad del da�o moral por encima de los topes prefijados por la Corte Suprema de Justicia�; �prescripci�n�; y la �Gen�rica� (fls. 145 a 156, cdno. 4).
En relaci�n con la convocatoria impulsada por la cl�nica formul� como exceptivas: �Culpa grave de la Fundaci�n Abood Shaio�; y �Asunci�n por parte de la Fundaci�n Abood Shaio, de un porcentaje del riesgo�; �Riesgo excluido�; (fls. 70 a 77, cdno. 4). 2.2. A su turno, Famisanar EPS se opuso a las aspiraciones de los accionantes, dado que dicha entidad �(�) cumpli� garantizando en todo momento la prestaci�n de los servicios m�dicos de acuerdo a lo ordenado por los m�dicos tratantes, en lo que respecta a las actividades, procedimientos e intervenciones requeridas�.
Asimismo, resalt� que el examen ordenado �mapeo y ablaci�n con energ�a de radio frecuencia� no est� incluido en el POS, y, por esta raz�n, no estaba habilitada para autorizar su realizaci�n; am�n de que el paciente �(�) no presentaba una urgencia vital; muestra de ello es que debido a su mejor�a el galeno tratante consider� con su criterio m�dico, dar el manejo ambulatorio y en ese momento ordenar su salida.
(�) los m�dicos consideraron su manejo como ambulatorio, por ello no estaba hospitalizado, es as� como el 24 de mayo de 2003 se orden� su egreso, de acuerdo al criterio m�dico no se present� como urgencia; pues en este caso la IPS si as� lo hubiera considerado, debi� autorizarlo y proceder luego a recobrar tal y como lo prescribe la ley, antes de anteponer la autorizaci�n de la EPS (�) en la historia cl�nica de la Fundaci�n (�) en ninguna parte se designa el examen de MAPEO (�) como urgente y ni siquiera como prioritario (�)�.
En ese sentido, elev� como exceptivas las que denomin� �Inexistencia de responsabilidad contractual�; �Las IPS se encuentran obligadas legalmente a atender la urgencia�; �Inexistencia de responsabilidad extracontractual por parte de la E.P.S. FAMISANAR debido a que no existe conducta culposa, ni nexo causal entre el hecho y el da�o�; �Caducidad�; �Prescripci�n�, y la �Gen�rica� (fls. 17 a 30, cdno. 5). 3.
Agotado el tr�mite probatorio y el de alegaciones, la juez de instancia dict� la correspondiente sentencia, desfavorable a las s�plicas de los convocantes. II. LA SENTENCIA APELADA 1. El fallador de primer grado, luego de encauzar el proceso sobre la senda de la responsabilidad extracontractual, consider� que, del material probatorio recaudado, no se atisbaba la comprobaci�n de la negligencia endilgada a las demandadas, estando en cabeza de los accionantes la carga de probar cada uno de los postulados de la misma. 1.1.
En lo que tiene que ver con las atenciones brindadas por la Cl�nica del Occidente, avist� un actuar diligente y oportuno al momento de manejar el edema pulmonar inicialmente diagnosticado al paciente, quien, una vez se logr� estabilizar, fue remitido a otra instituci�n de nivel superior, con la finalidad de seguir estudiando su sintomatolog�a y definir el tratamiento a trav�s de los m�dicos especialistas respectivos. 1.2.
En lo tocante a la Cl�nica Shaio, con estribo en la peritaci�n decretada en el proceso, la historia cl�nica del paciente y las declaraciones de los doctores Luis Antonio Moya Jim�nez, y Jaime Fernando Rosas Andrade, coligi� que, aunque el examen denominado mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radio frecuencia no se lleg� a realizar -en virtud a la falta de autorizaci�n por la EPS- no hab�a lugar a imputar responsabilidad a esta instituci�n, comoquiera que dicho procedimiento fue catalogado como ambulatorio, y, por ello, no era una urgencia vital para el manejo del diagn�stico de Luis Ernesto Baquero Fonseca, siendo �ste -seg�n el galeno tratante- una alternativa al manejo m�dico dado a Baquero, que inclu�a la combinaci�n de medicamentos para controlar la insuficiencia cardiaca que aqu�l presentaba, actuar que, en criterio del experto el examen era necesario pero no urgente, dada la respuesta ventricular y la estabilidad hemodin�mica presentada por el paciente.
A�adi� que el tratamiento realizado por la Cl�nica Shaio fue adecuado, al haberse efectuado los procedimientos de urgencias y ex�menes vitales necesarios. 1.3. Refiri�ndose a la conducta desplegada por Famisanar EPS, anot� que m�s all� de lo reprobable que pudiera resultar la negativa al procedimiento ordenado por el tratante, no avist� elemento suasorio revelador de que la realizaci�n del aludido examen hubiere alterado el desenlace que tuvo la vida de Luis Ernesto Baquero Fonseca, m�xime cuando el compromiso ventricular padecido por el enfermo era considerable, y �ste solo contribu�a a su mejor�a, mas no a su curaci�n. En resumen, afirm� que al no advertirse impericia, o falta de atenci�n debida, no era factible deducir que la negligencia m�dica alegada hubiere convergido en el �bito del paciente, por cuanto se cumplieron con los protocolos m�nimos requeridos; recordando, tambi�n, que a pesar de asistirle al extremo reclamante el deber de acreditar todos y cada uno de los elementos de la responsabilidad, no los hall� demostrados.
III. LA APELACI�N 1. En desacuerdo con el fallo proferido por el a quo, el extremo activante apel� tal decisi�n, reparando en los t�picos torales que a continuaci�n se relacionan: 1.1 Defectuosa valoraci�n probatoria de los testimonios de los m�dicos Jaime Rosas y Luis Moya Jim�nez, al no estimarlos de manera cuidadosa, y sin observancia de la tacha presentada contra �stos, en virtud de su relaci�n laboral con las entidades acusadas. 1.2.
Indebida estimaci�n de los medios de persuasi�n por su falta de apreciaci�n conjunta, al pasar por alto la condici�n del paciente desde su llegada a la Cl�nica de Occidente, la alt�sima complejidad y gravedad del padecimiento, mereciendo una atenci�n m�s adecuada y pertinente, ya que, a su criterio, �(�) jam�s debi� d�rsele de alta o mandarlo a que se le autorizara un examen�, pretermitiendo que el afectado lleg� por �urgencias�, es decir por una atenci�n inmediata. 1.3.
Del mismo modo, insiste en que el procedimiento requerido era de vital importancia para el paciente, y que fue equivocado el juicio manifestado frente a la ausencia de culpa, as� como del nexo de causalidad, si en mente se tiene que las probanzas revelan que la salida del paciente no fue adecuada, debido a la complejidad y gravedad de la enfermedad padecida por Luis Ernesto Baquero, �(�) pero especialmente por ordenarse, pedirse y negarse la autorizaci�n de un examen [que], como qued� demostrado, era NECESARIO y VITAL y que incluso debi� por ley practicarse por la IPS Shaio, pues el paciente lleg� remitido para una atenci�n por urgencias.� 1.4.
Para cerrar, confut� la apreciaci�n al dictamen pericial arrimado a las diligencias, al punto de inferir que el juzgador err� al no pedir aclaraci�n del mismo tras haber avistado indeterminaci�n en las conclusiones expuestas (fls. 388 y 389, cdno. 2) 2. En consecuencia, solicit� revocar la decisi�n apelada, para, en su lugar, acceder a las pretensiones demandatorias.
IV. CONSIDERACIONES 1. Presentes los presupuestos procesales necesarios para la decisi�n de fondo y verificada la inexistencia de irregularidades que invaliden lo actuado, se procede a resolver la impugnaci�n planteada, no sin antes precisar que la alzada ser� desatada atendiendo los puntos concretos de desencuentro contra el fallo de primer grado, tra�dos a juicio por el extremo opugnador como contrarios a sus intereses, a tono con lo dispuesto en el art�culo 320 del C�digo General del Proceso. 2.
Hechas tales acotaciones, incumbe memorar que los promotores de esta contienda buscan que las entidades convocadas resarzan los perjuicios presuntamente irrogados, con el deceso de su familiar el d�a 6 de junio de 2003, ante la omisi�n, negligencia y fallas en el servicio m�dico prestado por las entidades enjuiciadas, reproches que en esta segunda instancia, esencialmente, fueron cimentados en el hecho de haber dado manejo ambulatorio al joven Luis Ernesto Baquero Fonseca, a pesar de la gravedad de su enfermedad, as� como en la no realizaci�n del examen denominado �mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radiofrecuencia�, el cual, a su parecer, era de vital importancia para salvaguardar su vida. 2.1.
Tales reclamaciones fueron despachadas en forma desfavorable por el juzgador de cognici�n, tras destacar que, de los elementos de persuasi�n obrantes en el informativo, no se desgaja el actuar culposo negligente imperito o inadecuado endilgado a las entidades vinculadas al juicio. 2.2. Las relacionadas argumentaciones fueron resistidas por la parte apelante rebatiendo, en lo medular, que se incurri� en una indebida valoraci�n de los distintos medios de convicci�n, al pasarse por alto la grave condici�n de salud del paciente desde su llegada a la Cl�nica de Occidente, situaci�n que imped�a dar de alta a Luis Ernesto Baquero Fonseca, o remitirlo a que se le autorizara un examen, ya que el referido procedimiento era necesario y de vital importancia para �l, debi�ndosele practicar el examen por la IPS Shaio, incluso, sin aval alguno, debido a que el paciente lleg� a sus instalaciones para una atenci�n por urgencias. 3.
Desde el marco factual descrito en precedencia, y no habiendo un reparo en concreto frente a la actuaci�n desplegada por la Cl�nica del Occidente, esta Sala de Decisi�n advierte que el problema jur�dico a resolver, en esta oportunidad, se encamina a determinar si el manejo ambulatorio dado a la patolog�a que ven�a presentado el joven Luis Ernesto Baquero Fonseca por la Fundaci�n Abood Shaio, as� como la no realizaci�n del examen denominado �mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radiofrecuencia�, que devino por la falta de autorizaci�n de la EPS Famisanar, se constituyen en la causa generadora de su fallecimiento, y en ese sentido, si estas dos entidades son responsables por tal insuceso. 4.
A fin de abordar el debate puesto en conocimiento de este Colegiado, en relaci�n con la materia central de la censura, viene bien remembrar que la Sala de Casaci�n Civil ha sostenido que �(�) las fallas ostensibles en la prestaci�n de servicios de esa �ndole [m�dica], por acci�n u omisi�n, ya sean resultado de un indebido diagn�stico, procedimientos inadecuados o cualquier otra pifia en la atenci�n, son constitutivas de responsabilidad civil, siempre y cuando se re�nan los presupuestos para su estructuraci�n, ya sea en el campo contractual o extracontractual.� En ese sendero conceptual, esa Corporaci�n, en sentencia SC-13925 de 2016, destac� �(�) que la atribuci�n de un da�o a un sujeto como obra suya va m�s all� del concepto de causalidad f�sica y se inserta en un contexto de imputaci�n en virtud de la identificaci�n de los deberes de acci�n que el ordenamiento impone a las personas.
(�) Adem�s de las funciones se�aladas en [la Ley 100 de 1993, art�culo 177] y en otras disposiciones, las EPS tienen como principal misi�n organizar y garantizar la atenci�n de calidad del servicio de salud de los usuarios, por lo que los da�os que �stos sufran con ocasi�n de la prestaci�n de ese servicio les son imputables a aqu�llas como suyos, independientemente del posterior juicio de reproche culpabil�stico que llegue a realizar el juez y en el que se definir� finalmente su responsabilidad civil.
Luego de quedar probado en un proceso que el da�o sufrido por el paciente se origin� en los servicios prestados por la EPS a la que se encuentra afiliado, es posible atribuir tal perjuicio a la empresa promotora de salud como obra suya, debiendo responder patrimonialmente si confluyen en su cuenta los dem�s elementos de la responsabilidad civil.
(�) La funci�n que la ley asigna a las IPS las convierte en guardianas de la atenci�n que prestan a sus clientes, por lo que habr�n de responder de manera solidaria si se demuestran en el proceso los dem�s elementos de la responsabilidad a su cargo, toda vez que las normas del sistema de seguridad social les imponen ese deber de prestaci�n del servicio.
El juicio de imputaci�n del hecho como obra de las instituciones prestadoras del servicio de salud quedar� desvirtuado si se prueba que el da�o no se produjo por el quebrantamiento de los deberes legales de actuaci�n de la IPS, sino a otra raz�n, como por ejemplo a una deficiencia organizativa, administrativa o presupuestal de la EPS; a la conducta de uno o varios agentes particulares por fuera del marco funcional de la IPS; o, en fin, a la intervenci�n jur�dicamente relevante de un tercero, de la propia v�ctima o a un caso fortuito.� 5.
Fijado los derroteros jurisprudenciales descritos en precedencia, con el prop�sito de dar soluci�n a la problem�tica trazada, es pertinente hacer menci�n de las siguientes pruebas que componen el cardumen probativo en las diligencias de la referencia: 5.1. Estudio Electrofisiol�gico de fecha 22 de mayo de 2003, realizado en la Fundaci�n Abood Shaio en el que se concluy� que Luis Ernesto Baquero Fonseca padec�a de �TAQUICARDIA AURICULAR INCESANTE ASOCIADA A AQUICARDIOMIOPATIA CON SEVERO COMPROMISO DE LA FUNCI�N VENTRICULAR IZQUIERDA (FRACCI�N DE EYECCI�N 10%) (�) AUSENCIA DE V�A ACCESORIA OCULTA EN RITMO SINUSAL (�) TIENE INDICACI�N DE MAPEO ENDOCARDICO Y ABLACI�N CON ENERG�A DE RADIO FRECUENCIA�.
(Fls. 22, 23, 201 y 202, cdno 1). 5.2. Ecocardiograma fechado el 22 de mayo de 2003, en el que se obtuvo, como hallazgo m�s significativo, �(�) la presencia de un ventr�culo izquierdo severamente dilatado y con p�rdida de la geometr�a, el espesor de las paredes se encontr� moderadamente adelgazado. Hay hipoquinesia severa en todos los segmentos (�)�, arrojando como conclusi�n: �(�) severa disfunci�n y dilataci�n ventricular izquierda, con incremento en los vol�menes ventriculares y el �ndice de volumen de fin de s�stole, cuya etiolog�a no es posible precisar en este estudio.
Se asocia a insuficiencia mitral funcional� (fl. 32 y 33, cdno 1). 5.3. Resumen de la historia cl�nica, con registro de fecha de egreso 24 de mayo de 2003, en la que se indic�: �(�) Paciente hospitalizado por el servicio de urgencias por historia de 4 d�as de evoluci�n de sensaci�n de palpitaciones asociado a dolor tipo punzada en hemit�rax de m�s o menos 20 minutos de duraci�n asociado a disestesias en manos. Al ingreso del servicio de urgencias se documenta una taquicardia auricular incesante y por esta raz�n se decide su hospitalizaci�n. Como antecedente de importancia herniorraf�a inguinal a los 8 meses, no hay antecedentes de alergias, aparentemente se hab�a documentado en forma ambulatoria una taquicardia incesante en otra instituci�n por lo que se hab�a indicado manejo farmacol�gico con Amiodarona, Warfarina, Enalapril, Furosemida, Espironolactona, y un mes antes se hab�a sospechado el diagn�stico cl�nico de una miocarditis.
(�) Al examen f�sico de ingreso alerta, buenas condiciones generales, TA: 90/60, FC: 140/min, FR:16/min (�) auscultaci�n pulmonar normal RsCs taquic�rdicos, galope 3s, no soplos, (�) Electrocardiograma de ingreso taquicardia auricular incesante con onda P prima positiva en D1, AVL y AVF con probable sitio de origen en la aur�cula derecha alta.
Di�gn�stico de ingreso: 1- Taquicardia auricular incesante 2- Probable taquicardiomiopat�a. Durante la estad�a hospitalaria se le practican los siguientes ex�menes: Electrocardiograma (�) el d�a de su ingreso fue valorado por el servicio de Electrofisiolog�a y autorizado un estudio electrofisiol�gico por su EPS (�) Durante su estad�a hospitalaria recibe (�) Betametil Digoxina, Espironolactona, Enalapril, Metropronol, enoxaparina, Amiodarona y es dado de alta con indicaci�n de metoprolol (�) Amiodarona (�) warfarina, Enoxaparina (�) al egreso el electrocardiograma muestra un ritmo de taquicardia auricular con conducci�n AV variable y respuesta ventricular de 92/Min, bloqueo Av de primer grado con un intervalo TQ corregido de 409 milisegundos.
Se indica incapacidad m�dica del 22 al 25 de mayo, se mantiene similar medicaci�n previamente descrita, y se solicita autorizaci�n para mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radio frecuencia a su EPS. Diagn�stico de egreso: 1- Taquicardia auricular asociada a taquicardiopat�a con severo compromiso de la funci�n ventricular.� (fl. 36, cdno 1). 5.4.
Negaci�n de servicios emitido por Famisanar E. P. S., en el que se le indica que el procedimiento Mapeo Endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radio frecuencia se niega por no estar incluido en el POS (fls.39 y 200, cdno 1). 5.5. Testimonio de Jaime Fernando Rosas Andrade, m�dico adscrito a la fundaci�n Shaio, quien atendi� al paciente, y en su relato depuso que �(�) en el a�o 2003, el paciente fue remitido por un cuadro de insuficiencia cardiaca y de taquicardia; nosotros lo valoramos y encontramos que ten�a al momento del ingreso una taquicardia y un compromiso de la funci�n ventricular izquierda, se practic� un estudio electrofisiol�gico, y durante la estad�a el paciente fue manejado farmacol�gicamente, se dio de alta sin inestabilidad hemodin�mica, con unos signos vitales estables, con tratamiento m�dico farmacol�gico, para control ambulatorio y con la indicaci�n de un mapeo de ablaci�n (�)�.
Al indag�rsele sobre la necesidad y urgencia del examen ordenado, dijo que �(�) en este caso el paciente ten�a una enfermedad avanzada del coraz�n con compromiso severo de la funci�n ventricular; al momento del egreso, su condici�n cl�nica, como lo demuestra sus signos vitales. El examen era una alternativa en el manejo m�dico del se�or Baquero; haciendo claridad que exist�a una enfermedad avanzada en su coraz�n (�) y al momento de su egreso su condici�n cl�nica era estable (�) la alternativa fue la que se brind� al paciente, que incluy� la combinaci�n de f�rmacos para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca antiarr�tmico, anticoagulante; su condici�n como lo he mencionado, al momento del egreso era estable, en espera de complementar su tratamiento con el procedimiento anotado (�)�.
M�s adelante apunt� que �(�) con ocasi�n de su hospitalizaci�n en mayo de 2003; la indicaci�n del procedimiento anotado era una alternativa de manejo adicional al manejo farmacol�gico (�) al momento de su egreso su valoraci�n cl�nica, signos vitales y electrocardiograma, confirmaban compensaci�n del cuadro de falla cardiaca y control de la taquicardia�.
Luego, al pregunt�rsele sobre la idoneidad y pertinencia del tratamiento ambulatorio dado al se�or Luis Ernesto Baquero Fonseca afirm� que �(�) el paciente hab�a sido formulado con la medicaci�n consignada en la historia cl�nica con la cual la taquicardia y el cuadro de falla cardiaca estaban controlados; por esa raz�n, hab�a sido citado a control por cardiolog�a en su EPS, y por la Cl�nica de marcapasos y arritmias de la Fundaci�n Shaio�.
Finalmente, al averigu�rsele sobre las razones de no hab�rsele practicado el examen al paciente, adujo que para el a�o 2003 �(�) este tipo de procedimientos deb�an ser autorizados en forma previa por la EPS (�)�. Luego, se le pregunt� si la IPS contaba con los elementos necesarios para la realizaci�n del examen en dicha �poca, a lo cual respondi� que �s�, insistiendo en que �(�) el compromiso de la funci�n del ventr�culo izquierdo (�) implicaba una enfermedad avanzada en el caso del se�or Baquero; [era] evidente que a su egreso su condici�n cl�nica era estable, y por tanto, en base a eso (sic) se tom� la decisi�n de su egreso� (fls. 376 a 380, cdno 1). 5.6.
Declaraci�n de parte del se�or Jorge Fernando Baro Meza, en su calidad de representante legal de la EPS Famisanar, en la que se manifest� que �(�) la solicitud [de mapeo endoc�rdico] no se realiz� bajo una urgencia, toda vez que era un examen diagn�stico solicitado de manera ambulatoria que no requer�a una urgencia manifiesta; pues si as� hubiere sido, este tr�mite hubiere sido obviado y prestado por la IPS que lo solicita (�) las EPS est�n obligadas a prestar los servicios que se encuentran incluidos en el [POS]; cuando estos servicios no se encuentran incluidos en �l deben ser sometidos a la evaluaci�n de un comit� t�cnico cient�fico para evaluar los criterios que permitan su autorizaci�n; toda vez que ellos son cubiertos por el Estado a trav�s del FOSYGA� (fls. 397 a 399, cdno. 1). 5.7.
Interrogatorio de parte de la se�ora Martha Luc�a Claros Gregory, en su condici�n de representante legal de la Fundaci�n Abood Shaio, en el que se corrobor� que Luis Ernesto Baquero Fonseca ingres� a la mencionada instituci�n los d�as 24 de mayo, 4 y 6 de junio de 2003, por el servicio de urgencias, catalog�ndose la realizaci�n del examen de mapeo como un procedimiento ambulatorio, que no se trataba de una urgencia vital, que se requer�a pero que pod�a esperar (fls. 404 a 406, cdno. 1). 5.8.
Testimonio del se�or Nelson Vidales Mart�nez, quien, a su vez, fungi� como jefe de Servicio de Cardiolog�a de la Cl�nica del Occidente. Dicho profesional manifest� que �(�) el paciente ingres� al servicio de urgencias de la Cl�nica del Occidente en unas malas condiciones, era un paciente joven (�) diagn�stico inicial de un edema pulmonar (�)[que es cuando] el pulm�n se llena de agua, de l�quido porque el coraz�n es insuficiente para bombear y mover esa cantidad de l�quidos que hay (�) de este problema sali� adelante con los medicamentos que se usan para la fase aguda, la fase de urgencias, pero al buscar su causa (�) se le practic� un ecocardiograma, que es donde uno mide la funci�n del coraz�n; y se encontr� que solo funcionaba el 15% con dilataci�n de sus cavidades, lo que llamamos fracci�n de eyecci�n, muy comprometida que suger�a estudios complementarios.
El paciente sali� de la Cl�nica de su cuadro agudo, m�s no nada curativo por su compromiso ya severo al coraz�n de su funci�n cardiaca.� Al pregunt�rsele: �(�) C�mo explica usted que habiendo manifestado que el cuadro patol�gico presentado por el paciente LUIS BAQUERO al ingreso de la Cl�nica del Occidente eran de complicaciones altas, se le remita para que sea atendido por medicina ambulatoria.
CONTEST�: Esto es una enfermedad cr�nica, estabilizado el paciente de su urgencia, repito, se pueden complementar si el paciente lo permite, si su evoluci�n lo permite, continuar con el estudio ambulatorio (�) PREGUNTADO. Seg�n su real saber y entender, si con este examen [mapeo endoc�rdico] se hubiese dado una mejor calidad de vida o prolongar la vida del paciente (�) CONTEST�: Se debi� solicitar por alguna arritmia que present�, pero su funci�n cardiaca no la mejora (�)� (Resaltado propio del texto) (fls. 670 a 674, cdno 1). 5.9.
Dictamen pericial rendido por el Dr. Oscar E. Amaris Pe�a, docente de Medicina Interna y Cardiolog�a de la Universidad Nacional de Colombia, en el cual se afirm� que los ex�menes de apoyo efectuados y la conducta terap�utica desarrollada en la Cl�nica Shaio fueron adecuados, pertinentes y oportunos. Al averigu�rsele si la muerte del paciente habr�a obedecido a los tratamientos adelantados por la Cl�nica Shaio indic� que el proceso diagn�stico y los tratamientos �fueron adecuados�.
Al pregunt�rsele sobre el examen de mapeo endoc�rdico y ablaci�n, asegur� que este era su �nica opci�n terap�utica (fl 330, cdno. 2). 5.10. Informe t�cnico rendido por el galeno Guillermo Pab�n, m�dico cardi�logo y electrofisi�logo de la Universidad Nacional, a trav�s del cual se confirm� que la hospitalizaci�n de Luis Ernesto Baquero Fonseca en la Cl�nica Shaio, el d�a 6 de junio de 2006, era de alt�sima gravedad; sin embargo, el ingreso del 22 de mayo de 2006 �(�) se diagnostica taquicardia auricular incesante asociado a taquicardiomiopat�a, que estaba estable con taquicardiomiopat�a asociada; el diagn�stico se confirm� con estudio electrofisiol�gico y sale con respuesta ventricular controlada.
Por su condici�n hemodin�mica estable no hab�a alt�sima gravedad para poner en riesgo su vida (�)�, a lo cual agreg� que �(�) el diagn�stico y el manejo en la Cl�nica Shaio fue pertinente, id�neo, y adecuado y se deb�a ordenar el mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radio- frecuencia (�) [el cual] era necesario, pero dado el control de la respuesta ventricular y la estabilidad hemodin�mica no era urgente�.
Asimismo, a la espec�fica pregunta: �(�) [�S]i frente al cuadro patol�gico presentado por el paciente Baquero a su ingreso y hospitalizaci�n en la Cl�nica Shaio, y los procedimientos realizados en la misma y que aparecen en la historia cl�nica, fue pertinente, id�neo y adecuado desde el punto de vista de la cardiolog�a darlo de alta para el estudio y tratamiento por cardiolog�a de tipo ambulatorio o evento posterior, o si, por el contrario, requiri� de atenci�n m�s inmediata y oportuna? Contest�: �(�) el tratamiento realizado en la Cl�nica Shaio fue pertinente, id�neo y adecuado�, agregando, en respuestas posteriores que el mapeo y ablaci�n de la taquicardia �(�) pudo haberle mejorado (�)� la salud del paciente y que �(�) no hab�a tratamiento alternativo (�)� al pluricitado examen (fls. 356 a 360, cdno 2). 5.11.
Historia cl�nica de urgencias de fecha 4 de junio de 2003 en la que el m�dico de turno de la Fundaci�n Abood Shaio, consign�, como antecedentes, �taquicardia en manejo por consulta externa�, motivo de consulta �dolor abdominal�, obteniendo del examen f�sico un �estable aspecto general�, y tomando como acciones a seguir, �(�) salida, recomendaciones cita por cardiolog�a (�) remitir a Cardiolog�a (�)� (fl. 34, cdno 3). 5.12.
Resumen historia cl�nica de Luis Ernesto Baquero Fonseca, cuya fecha de ingreso registrada es del 6 de junio de 2003, en la que se dej� consignado lo siguiente: �(�) Paciente conocido en esta instituci�n con diagn�sticos de taquicardia auricular incesante, taquicardiomiopat�a con compromiso severo de la funci�n ventricular izquierda. Ingresa al servicio de urgencias por cuadro consistente en dolor abdominal de 48 horas de evoluci�n, astenia, adinamia, asociado a palpitaciones (�) viene en tratamiento con Prednisolona, Azatrioprina, warfarina 2.5 mg al d�a, enalapril, carvedilol (�) Diagn�stico de ingreso: 1- Taquicardia Supraventricular (Taquicardia auricular incesante). 2.- Cardiopat�a Dilatada.
(�) estando en pisos el paciente vuelve a presentar episodio de frecuencia cardiaca (�) por no mejor�a en el cuadro se decide traslado a UCC (�) En la UCC se encuentra paciente p�lido con mal estado general, dificultad respiratoria (�) diafor�tico, ansioso (�) se toma Radioagraf�a de Torax que evidencia edema pulmonar. Con diagn�stico de Shock Cardiog�nico.
Taquicardiomiopat�a y Edema Pulmonar se hospitaliza en la UCI (�) para manejo de su edema (�) se agreg� Nitroglicerina, Diureticos, obteni�ndose transitoriamente una estabilizaci�n de su cuadro (�) pero posteriormente el paciente presenta episodio de taquicardia ventricular sostenida alterando con taquicardia supraventricular (�) vuelve a presentar nuevo episodio de taquicardia ventricular asociado a bradicardia severa (�) se aumenta dosis de Inotr�pico, hay respuesta parcial.
Se informa a los familiares el mal pron�stico. El paciente contin�a con soporte lnotr�pico a base de Noradrenalina, Dopamina, adem�s tratamiento Antiarr�tmico con Amiodarona, Bicarbonato de Sodio para la acidosis metab�lica. Es manejado de manera lntensiva. Se decide realizar cargas de soluci�n salina al 3% para reanimar al paciente y se solicita la realizaci�n de un Ecocardiograma Transtor�cico para decidir y descartar posible taponamiento cardiaco.
Este Ecocardiograma se realiza encontrando compromiso severo de la funci�n ventricular izquierda con volumen de fin de di�stole de 186 y volumen de fin de s�stole de 181, lo que da una fracci�n de eyecci�n menor del 5%. A pesar de todo el soporte lnotr�pico, Ventilatorio, administraci�n de medicamentos el paciente sigue deterior�ndose. No hay una respuesta adecuada, presenta fibrilaci�n ventricular y posteriormente asistolia no respondiendo al soporte de reanimaci�n. Se declara fallecimiento.� (fls. 1 y 2, cdno 3). 6.
De acuerdo con el reflejo probativo de las evidencias antes relacionadas, este Tribunal es del criterio de que la muerte del joven Luis Ernesto Baquero Fonseca tuvo p�bulo causal las conductas desplegadas por la Fundaci�n Abood Shaio y la EPS Famisanar, pues, a pesar de la gravedad del padecimiento que aquejaba al paciente, y de la prescripci�n del examen denominado �mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radiofrecuencia�, por parte del m�dico tratante desde el 24 de mayo de 2003, �ste no le fue autorizado, ni menos practicado oportunamente. 6.1.
Para iniciar, en lo concerniente a la responsabilidad civil en cabeza de la Fundaci�n Abood Shaio, debe mencionarse lo indudable que resulta la crisis cardiaca que ven�a atravesando Luis Ernesto Baquero Fonseca, desde la �poca de su hospitalizaci�n en la Cl�nica del Occidente S. A. (abril de 2003), la cual, con el transcurso de los d�as, comprometi� considerablemente su salud, al punto de que �ste malestar fue el origen de su deceso.
Aunado a lo anterior, puede verificarse que la diagnosis preliminar dada en la Cl�nica del Occidente fue �Taquicardia supraventicular edema pulmonar e insuficiencia cardiaca�, percepci�n m�dica que llev� a brindarle al paciente un tratamiento cl�nico farmacol�gico e intrahospitalario desde el 23 de abril de 2003, y hasta el 8 de mayo del mismo a�o, concluy�ndose como diagn�stico de egreso �insuficiencia cardiaca y miocarditis� (fls. 448 a 601, cdno. 1A).
El juicio cl�nico descrito l�neas anteriores, aparece corroborado, igualmente, en el Estudio Electrofisiol�gico y en el ecocardiograma efectuados en la Fundaci�n Abood Shaio el d�a 22 de mayo de 2003, los que arrojaron como resultados el hallazgo de la patolog�a �TAQUICARDIA AURICULAR INCESANTE ASOCIADA A AQUICARDIOMIOPATIA CON SEVERO COMPROMISO DE LA FUNCI�N VENTRICULAR IZQUIERDA (FRACCI�N DE EYECCI�N 10%) (�) AUSENCIA DE V�A ACCESORIA OCULTA EN RITMO SINUSAL (�)�; enfermedad que nuevamente requiri� la atenci�n hospitalaria en la citada instituci�n desde el 22 de mayo de 2003, y, no obstante a su estabilizaci�n hemodin�mica, la lev�sima correcci�n de los intervalos de la frecuencia cardiaca, as� como el control moment�neo de malestar, motiv� al galeno tratante a ordenarle la realizaci�n del examen de �mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radiofrecuencia�.
Este mismo panorama fue descrito por los doctores Jaime Fernando Rosas Andrade y Nelson Vidales Mart�nez, profesionales de la salud adscritos a las entidades cl�nicas aqu� conminadas, quienes ahondaron en el complicado cuadro de salud por el que atraves� el paciente d�as antes de su deceso, testimoniales que si bien fueron rendidas por m�dicos vinculados a las instituciones m�dicas aqu� querelladas, tal condici�n se otea exigua para demeritar su dichos, por cuanto ambos conocieron a Luis Ernesto Baquero Fonseca, siendo el primero quien lo atendi� en la primera hospitalizaci�n en la Fundaci�n Shaio, y le prescribi� el examen de mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radio frecuencia; mientras que el segundo fue conocedor de los pormenores del estado de salud del paciente en su paso por la Cl�nica del Occidente; a lo cual se impone agregar que sus manifestaciones no lucen contradictorias, o contrarias a las dem�s evidencias del proceso.
Si esto es as�, como en efecto lo es, refulge inconcebible la postergaci�n injustificada de la �nica alternativa que el doliente ten�a para alcanzar el mejoramiento de su estado de salud, y as� reducir el riesgo de muerte en un corto lapso. Y es que para este Cuerpo Decisorio resulta infundada la no realizaci�n del nombrado �mapeo endoc�rdico y ablaci�n con energ�a de radiofrecuencia�, por cuanto, este ten�a la connotaci�n de ser necesario para la humanidad de Luis Ernesto Baquero Fonseca, caracterizaci�n suficiente para su pr�ctica de forma expedita.
En esos t�rminos, el experto Oscar E. Amaris Pe�a, en su informe t�cnico lo defini�, tras destacar que �el diagn�stico que se manej� luego de practicar el estudio electrofisiol�gico fue el de una taquicardiomiopat�a dilatada por una Taquicardia Auricular Incesante, su �nica opci�n terap�utica era la ablaci�n de foco autom�tico�; apreciaci�n tambi�n corroborada por el perito Guillermo Mora Pab�n, cuando a la pregunta de si �(�) el cuadro patol�gico presentado por el paciente Baquero y diagnosticado por el Cl�nica Shaio, para el 2003, exist�a un procedimiento m�dico alternativo al mapeo y la ablaci�n que pudiera arrojar los mismo resultados de �stos (�)�, indic� que: �no hab�a tratamiento alternativo�; a lo cual agreg� que �(�) [e]ran necesarios pero dado el control de respuesta ventricular y estabilidad hemodin�mica no era urgente�.
Ahora, si se analizan las piezas probatorias antes aludidas de manera cr�tica y conjunta, para la Sala es claro que a pesar de que los informes t�cnicos avalaron la posibilidad de dar manejo ambulatorio al paciente, las conclusiones de los peritos adem�s de poner de manifiesto la necesidad de realizar el examen, uno de ellos lleg� a sostener que �(�) el mapeo y ablaci�n de su taquicardia auricular pudo haberle mejorado su salud�, procedimiento que, seg�n estudios for�neos especializados, �(�) es una forma de tratar distintos tipos de arritmias [que c]onsiste en realizar el mapeo del circuito el�ctrico que origina una arritmia y eliminarla, resolviendo en la mayor�a de los casos la enfermedad.
(�) La ablaci�n con radiofrecuencia tiene un porcentaje de �xito variable seg�n el tipo de arritmia. La probabilidad de curaci�n de las taquicardias por reentrada generalmente es superior al 90% con una sola sesi�n.� Vistas las cosas de esta manera, resulta inadmisible que teniendo todos los elementos requeridos para someter a Luis Ernesto Baquero al procedimiento ya mencionado, por parte de la Fundaci�n m�dica conminada, como lo asegur� el galeno Jaime Fernando Rosas Andrade, en su testimonio, se haya condicionado su inmediata realizaci�n a la autorizaci�n previa por la EPS, y, peor a�n, haber pretermitido, tozudamente el considerable estado de salud del paciente, el cual reflejaba la necesidad de su realizaci�n expedita, con miras a la determinaci�n del foco de la cardiopat�a para aminorar el riesgo de su pronto deceso.
Y es que no es dable asentir en que por no haberse catalogado el procedimiento como de urgencia, de manera descuidada se haya sometido al doliente a una espera indefinida, so pretexto de la ausencia de autorizaci�n del procedimiento a cargo de la EPS, cuando, a todas luces, lo avanzado de la patolog�a pon�a en evidencia el apremio de su realizaci�n; situaci�n que, ciertamente, tornaba irrelevante el moment�neo control de la enfermedad, as� como la posibilidad del manejo ambulatorio de la misma, pues, a decir verdad, nada obstaba para que se le efectuara el procedimiento al convaleciente, con el posterior cobro a la autoridad correspondiente, y se le siguiera tratando ambulatoriamente mientras los resultados del mismo se obten�an.
Para abundar en razones, se aprecia en estas diligencias que desde la fecha del primer ingreso a la Fundaci�n Abood Shaio, esto es, 22 de mayo de 2003, sus profesionales conoc�an la particular situaci�n del joven Baquero Fonseca, habi�ndosele prescrito el examen el 24 del mismo mes y a�o, a su egreso; luego, en una nueva consulta del 4 de junio siguiente, en la que el paciente inform� sus antecedentes cardiacos, descritos en la historia cl�nica construida por la IPS, situaci�n reconocida por �sta el d�a 6 de junio al anotar en el registro hospitalario que el aquejado era �(�) conocido en es[a] instituci�n con diagn�stico de taquicardia auricular incesante, con compromiso severo de la funci�n ventricular izquierda (�)�, lo que permite inferir que, en dicho interregno, la prestadora de salud pudo haberse enterado de la negativa del tratamiento dada por la EPS el 27 de mayo de 2003; circunstancia que, a su vez, deja entrever lo inexplicable que resulta el comportamiento de la Fundaci�n Shaio, instituci�n que a pesar de estar al tanto del particular estado cl�nico de su usuario, no haya practicado el memorado examen desde la primera vez que �ste ingres� por el servicio de urgencias, dilaci�n que, seg�n el Dr. Fernando Rosas Andrade, quien prescribi� el mapeo y ablaci�n, para el a�o 2003 �(�) este tipo de procedimientos deb�an ser autorizados en forma previa por la EPS (�)�.
De lo antes dicho, asoma sin tropiezo que las exceptivas de �inexistencia de relaci�n de causa a efecto entre los actos realizados por la Cl�nica de la Fundaci�n Shaio en las oportunidades en que le prest� servicios m�dico asistenciales al paciente Luis Ernesto Baquero Fonseca y su posterior fallecimiento�, e �Inexistencia de relaci�n causal entre la no pr�ctica del examen y la muerte del se�or Luis Ernesto Baquero� no pueden salir avante en el este juicio. 6.2.
En lo referente a la responsabilidad endilgada a Famisanar EPS, basta con anotar que si bien, en l�nea de principio, las EPS est�n compelidas a cubrir los gastos relacionados con la prestaci�n de los procedimientos y medicamentos contenidos en el POS, en el caso en concreto se daban los presupuestos jurisprudenciales para que, a pesar de no estar cubierto el examen, �ste se hubiera autorizado cuando se le peticion� por primera vez.
En efecto, n�tese que, en armon�a con lo reiterado por la jurisprudencia de la Corte Constitucional frente al tema, �(�) las Entidades Promotoras de Salud (E.P.S.) tienen la obligaci�n de suministrar a sus afiliados medicamentos excluidos del Plan Obligatorio de Salud (P.O.S.) cuando: a) la falta del medicamento excluido amenaza los derechos fundamentales a la vida, la dignidad o la integridad f�sica: b) el medicamento no puede ser sustituido por otro de los contemplados en el Plan Obligatorio de Salud o que pudiendo serlo, el sustituto no obtenga el mismo nivel de efectividad que el excluido del plan; c) el paciente no pueda sufragar el porcentaje que la E.P.S. est� legalmente autorizada para cobrar y no pueda acceder a �l por otro plan de salud; y d) que el medicamento haya sido prescrito por un m�dico adscrito a la E.P.S. a la cual se encuentra afiliado el paciente que demanda el servicio.� Esa misma Corte, en sentencia T-180 de 2013, decant� que �(�)[t]oda persona tiene el derecho a que se le garantice el acceso a los servicios de salud que requiera (�) la jurisprudencia constitucional ha considerado que si [el usuario] carece de la capacidad econ�mica para asumir el costo que le corresponde, ante la constataci�n de esa situaci�n de penuria, es posible autorizar el servicio m�dico requerido con necesidad y permitir que la EPS obtenga ante el Fosyga el reembolso del servicio no cubierto por el POS.
No procede la aplicaci�n de la reglamentaci�n de manera restrictiva y que se excluya la pr�ctica de procedimientos, medicamentos, intervenciones o elementos, toda vez que no es constitucionalmente admisible que dicha reglamentaci�n tenga prelaci�n sobre la debida protecci�n y garant�a de los derechos fundamentales. Teniendo en cuenta lo anterior, en principio, las Entidades Promotoras de Salud est�n obligadas a suministrar los procedimientos, medicamentos, intervenciones o elementos que se requieran, siempre y cuando �stos sean vitales para preservar la salud y la vida en condiciones dignas de las personas.� (Negrillas fuera del texto citado), criterio decantando en sentencias T-501, 586, 1018 de 2002 y 1125 de 2002, entre otras.
Desde esa perspectiva, importa tener en cuenta que en las diligencias milita prueba de la amenaza que surg�a para la vida de Luis Ernesto Baquero Fonseca, por la falta de pr�ctica del mapeo y ablaci�n, debido a su complicado cuadro patol�gico, aspecto f�cilmente corroborable para la EPS con los registros relacionados en la historia cl�nica del paciente.
Asimismo, con apoyo en lo se�alado en el dictamen pericial presentado por Guillermo Mora Pab�n, se tiene por probado que la �nica opci�n terap�utica que ten�a el paciente era el examen de mapeo endoc�rdico por ablaci�n, el cual no pod�a ser sustituido por otro procedimiento contemplado en el plan obligatorio de salud vigente para la �poca de los hechos -Resoluci�n 5261 de 1994- aspecto que, igualmente, estaba al alcance de la entidad promotora de salud con la simple convocatoria del comit� t�cnico cient�fico, que aqu� se echa de menos. Y, seg�n documentales obrantes a folios 41, 50, 211, 214, y 215 del cuaderno primero, se avista que, para la data en que ocurrieron los hechos ni el paciente, ni su familia, contaba con los recursos necesarios para asumir el costo de procedimiento m�dico requerido, situaci�n que se entiende conocida por la EPS con fundamento en las manifestaciones elevadas por Famisanar en su contestaci�n, particularmente, al pronunciarse sobre los hechos 1�, 2�, 3�, y 21, a lo que se suma el traslado que la secretar�a jur�dica de la Presidencia de la Rep�blica le corri� de la petici�n elevada por el padre del fallecido, solicit�ndole la colaboraci�n para que se ordenara la prestaci�n del servicio de salud requerida por su hijo (fl. 224, cdno.1).
De este modo, resulta inexcusable que la EPS Famisanar se haya escudado en la no urgencia del examen necesitado por Luis Ernesto Baquero Fonseca, cuando era de su conocimiento el delicado estado de salud, circunstancia que reclamaba de dicha entidad un comportamiento distinto al adoptado, m�xime, cuando contaba con las herramientas legales para recuperar el costo del procedimiento, si ese fuera el caso; empero, como as� no aconteci�, y solo se supedit� a negar la autorizaci�n del examen el d�a 27 de mayo de 2003, refulge di�fano que la no autorizaci�n oportuna del mapeo endoc�rdico repercuti�, de forma significativa, en la p�rdida de la vida del afectado, tanto as� que si �ste se hubiere llevado a cabo, el riesgo de muerte cercana se habr�a reducido, al punto que, ubicado el foco de la patolog�a, se habr�a determinado el tratamiento que propendiera a atemperar su delicado estado de salud.
Frente a la responsabilidad enrostrada, la EPS elev� como exceptivas: �Inexistencia de responsabilidad contractual�; �Las IPS se encuentran obligadas legalmente a atender la urgencia�; �Inexistencia de responsabilidad extracontractual por parte de la E.P.S. FAMISANAR debido a que no existe conducta culposa, ni nexo causal entre el hecho y el da�o�; �Caducidad�; �Prescripci�n�, y la �Gen�rica�, medios de defensa que seg�n se aprecia de los elementos suasorios que componen este proceso, no pueden tener acogida en el sub judice, como a continuaci�n pasa a explicarse: En primer lugar, debe recordarse que a tono con lo estatuido en los art�culos 4� y 177 de la Ley 100 de 1993,�la salud es un servicio p�blico de esencial, cuyas responsables de garantizar su prestaci�n son las entidades promotoras de salud, quienes por mandato, no solo legal sino jurisprudencial, tiene el deber de suministrar los tratamientos m�dicos contenidos en el POS, y excepcionalmente los NO POS cuando se cumplen unos particulares postulados.
De acuerdo con ello, en p�rrafos precedentes se acot� que el perito Guillermo Mora Pab�n hab�a concluido que la pr�ctica del examen era necesaria y podr�a haberle mejorado su salud, y a pesar de que �ste no se encontraba contemplado en el plan obligatorio de salud para el a�o 2003, a la EPS le resultaba imperativo autorizar la prestaci�n del servicio requerido, al darse los requisitos jurisprudenciales para el efecto.
En segundo t�rmino, si bien el tratamiento no fue ordenado bajo la premisa de una urgencia, lo que bast� al tratante para darle un manejo ambulatorio a la cardiopat�a del paciente, ello no justificaba la negativa a la autorizaci�n, lo que tampoco pod�a supeditar a la determinaci�n previa de la entidad que deb�a asumir el costo, ya que es la EPS la llamada a garantizar la prestaci�n del servicio, sin sobreponer asuntos econ�micos y administrativos a la salud de sus afiliados, como en efecto aconteci� en el sub lite, al tenerse en poco la deteriorada condici�n de salud de Luis Ernesto Baquero Fonseca.
Por consiguiente, deviene desacertado sostener que no se acredit� el hecho culposo, ni el nexo de causalidad con el da�o alegado, puesto que la negativa a la autorizaci�n del examen dictaminado por el tratante, s� redund� en la humanidad de Luis Ernesto Baquero Fonseca, tanto as� que, a escasos dos meses del diagn�stico inicial de la enfermedad padecida, �l falleci�, teniendo, en criterio del galeno tratante, una probabilidad de vida del 50%, manifestaci�n indicativa no solo de una incertidumbre frente a su futuro, sino, adem�s, una gran posibilidad de propender por la mejor�a del estado cl�nico de su paciente. Esta inferencia m�dica encuentra respaldo en lo que se adoctrin� en un estudio realizado por el Departamento de Cardiolog�a del Hospital Italiano de Buenos Aires, al concluir que �[l]a ablaci�n por radiofrecuencia en nuestro medio es un procedimiento eficaz y seguro en el tratamiento de las arritmias.
La indicaci�n de rutina de la ablaci�n, como primera elecci�n para el tratamiento de ciertas arritmias, se ha impuesto sobre sobre los tratamientos farmacol�gicos con drogas antiarr�tmicas. (�) Los resultados obtenidos en la ablaci�n de las arritmias card�acas son satisfactorios, aun sin contar con los �ltimos avances tecnol�gicos, que actualmente no est�n disponibles para la mayor�a de los grupos en nuestro medio.� En tercer lugar, de cara a las defensas de prescripci�n y caducidad formuladas, verificada la fecha en que acontecieron los hechos -junio de 2003- as� como la data de presentaci�n de la demanda �3 de abril de 2006, p�gina 78, cuaderno 1�-, �stas est�n llamadas al absoluto fracaso, por cuanto, de conformidad con lo establecido en el art�culo 2536 del C�digo Civil, la acci�n ordinaria prescribe a los diez a�os, contados a partir desde que la obligaci�n se hace exigible. 7.
Encontr�ndose demostrados los requisitos que estructuran la responsabilidad civil solicitada, es pertinente adentrarse en el an�lisis del reconocimiento de los perjuicios deprecados por los promotores de esta contienda judicial. 7.1. En lo que dice relaci�n con la acreditaci�n del detrimento material, particularmente, en lo referente a los gastos en que los se�ores Jos� Ernesto Baquero y Priscila Fonseca Rivera incurrieron en las exequias de su difunto hijo, solamente resulta �til la factura de venta No 54891, obrante a folio 178 del cuaderno 2�, cuyo valor asciende a $1�359.000,oo, por concepto de �CENIZARIO IND.
EN MEMORIAS DE PAZ S/U CREMACI�N DE RESTOS�, cantidad que ser� reconocida en favor de Priscila Fonseca Rivera, junto a su debida indexaci�n desde el 5 de septiembre de 2012 a la fecha de la presente sentencia, monto que asciende a $3�031.315,38. Para obtener dicha cifra se tuvo en cuenta la siguiente f�rmula matem�tica: VR = VH x (IPC actual/IPC inicial) VR: corresponde al valor a reintegrar.
VH: monto cuya devoluci�n se orden� inicialmente. IPC: �ndice de Precios al Consumidor. -0.13 y 0.29, respectivamente. En torno a las documentales visibles a folios 242 a 245 del cuaderno 1�, �stas no traen certeza de que los padres del difunto hubieren efectuado desembolso alguno en la cuant�a pedida, y por concepto de gastos f�nebres; debi�ndose anotar que en los citados recibos aparece una persona distinta a los aqu� demandantes, como responsable del pago de tales servicios, aunado a que otros de los mencionados instrumentos no certifican el pago de los exequiales solicitados, raz�n que impide, igualmente, acceder al resarcimiento por este motivo con soporte en los labor�os adjuntados al proceso, pues, adem�s de que all� contabilizaron cantidades dinerarias que no corresponden a este estirpe de perjuicio, los expertos, en su an�lisis, no repararon en la irregularidad aqu� atisbada. 7.2.
En lo concerniente al lucro cesante consolidado y futuro, en el legajo se aprecia la certificaci�n laboral emitida por la empresa �Gas Evolution Jeans Ltda�, en la que hace constar que el joven Luis Ernesto Baquero Fonseca labor� en dicha organizaci�n desde el 14 de enero de 2003, en el cargo de asistente de venta, con una asignaci�n salarial de 1 salario m�nimo legal vigente para dicha data, el cual alcanzaba el monto de $332.000,oo m�s el subsidio de transporte (fl. 56 y 76, cdno 1�).
De igual forma, las declaraciones de los testigos Marcos Fidel Vega, Ricardo Villabona Fonseca Morena, Fabiola L�pez Mart�nez, y Sigifredo Barrera Bello son coincidentes en manifestar que el obitado colaboraba a sus padres con los gastos de la casa, e incluso velaba por la manutenci�n de sus ascendientes. Con estribo en las aseveraciones antes rese�adas, y partiendo de los m�ltiples pronunciamientos jurisprudenciales en los que se detalla que el 25% de los ingresos de una persona, in generi, son utilizados para el cubrimiento de necesidades particulares, y para aquellos que ostenten la calidad de asalariados, con un incremento adicional de un 25%, por conceptos de prestaciones sociales, en el caso de marras, resulta razonable tomar como punto de partida solo el 75% del salario devengado por Luis Ernesto Baquero Fonseca, y la vida probable de los beneficiarios para el computo de este menoscabo.
As�, por concepto de lucro cesante pasado o consolidado ser� reconocido a Jos� Ernesto Baquero Godoy y a Priscila Fonseca Rivera, padres del difunto, la suma de $86�883.911,35 para cada uno; y por concepto de lucro cesante futuro $47.089.271,42, y $50�655.548,45 respectivamente. Para arribar a tales resultados se hicieron las siguientes operaciones matem�ticas: Lucro cesante pasado: P 86�883.911,35 R 292.965,75 corresponde a la mitad del 75% de los ingresos percibidos por el difunto, tomando como referencia el salario m�nimo legal mensual vigente para el a�o 2018 i 0,0048675 corresponde al inter�s del 6% anual expresados financieramente. n 184 corresponde al n�mero de meses transcurridos desde la muerte del causante y hasta la fecha de esta providencia. Lucro cesante futuro: Para el caso del se�or Jos� Ernesto Baquero Godoy P $ 47.089.271,42 R 292965,75 corresponde a la mitad del 75% de los ingresos percibidos por el difunto, tomando como referencia el salario m�nimo legal mensual vigente para el a�o 2018 i 0,005 corresponde al inter�s del 6% anual expresado financieramente. n 326,4 corresponde al n�mero de meses contados desde la fecha de esta providencia, hasta el promedio de vida probable del beneficiario, el cual seg�n Resoluci�n No 1555 de 2010 es de 27.2.
Para el caso de la se�ora Priscila Fonseca Rivera P $ 50.655.548,45 R 292965,75 corresponde a la mitad del 75% de los ingresos percibidos por el difunto, tomando como referencia el salario m�nimo legal mensual vigente para el a�o 2018 i 0,005 inter�s n 400.8 corresponde al n�mero de meses contados desde la fecha de esta providencia, hasta el promedio de vida probable del beneficiario, el cual seg�n Resoluci�n No 1555 de 2010 es de 33.4.
En conclusi�n, en favor de Jos� Ernesto Baquero Godoy se reconocer�, a t�tulo de lucro cesante pasado y futuro la suma de $133�973.182,77; y en favor de la se�ora Priscila Fonseca Rivera, por el mismo concepto $ 137�539.459,8. En este t�pico, incumbe resaltar que no es posible utilizar las conclusiones a las que arribaron los peritos, dado que en los c�lculos matem�ticos realizados por ellos, se parti� de un porcentaje de ingreso distinto al aqu� aludido, y de la vida probable de los peticionarios. 7.3.
De cara al decreto del perjuicio moral, las deponencias de Marcos Fidel Vega, Ricardo Villabona Fonseca, Morena Fabiola L�pez Mart�nez, y Sigifredo Barrera Bello, se constituyen en medios de convicci�n con la entidad suficiente para traer certeza sobre el dolor, congoja y aflicci�n que, por la muerte de su hijo y hermano -Luis Ernesto Baquero Fonseca- sufrieron los actores, situaci�n que los habilita para que se les resarza por dicha afectaci�n, en una cuant�a de 40 S.M.L.M.V para cada uno de los padres, y 15 S.M.L.M.V. para Adriana Carolina Baquero Fonseca, hermana del difunto.
No se olvide que �(�) esta especie de da�o se ubica en lo m�s �ntimo del ser humano, por ende, como medida de relativa satisfacci�n, que no de compensaci�n econ�mica, desde luego que los sentimientos personal�simos son inconmensurables y jam�s pueden ser �ntegramente resarcidos, es dable establecer su quantum a trav�s del llamado arbitrium judicis�. 7.4.
Frente a los perjuicios reclamados la llamada en garant�a aleg� como exceptivas las que nombr�: �No resarcibilidad del da�o moral en gramos oro�; �Ausencia de prueba del lucro cesante�; �No resarcibilidad del da�o moral alegado en proceso civil conforme a las normas del procedimiento penal�; �No resarcibilidad del da�o moral por encima de los topes prefijados por la Corte Suprema de Justicia�, defensas que carecen de vocaci�n de �xito, comoquiera que la primera de las citadas exceptivas, al reformarse la demanda, se estimaron los perjuicios en salarios m�nimos legales y no en gramos oro.
Respecto al lucro cesante, basta con se�alar que �ste menoscabo si posee asiento demostrativo, no solo en la certificaci�n de ingresos aportada por la actora, sino adem�s en las varias testimoniales recaudadas en el litigio, en las que se inform� sobre la ayuda prestada por Luis Ernesto Baquero Fonseca a su casa, as� como la dependencia econ�mica de sus padres.
Y frente a la no resarcibilidad del da�o moral solo resta por aducir que los montos fijados en esta instancia guardan las justas proporciones a las pruebas que revelan la magnitud del perjuicio extra patrimonial, los que, a su vez, acatan las directrices jurisprudenciales dictadas al respecto. 7.5. En relaci�n con el llamamiento en garant�a efectuado por la cl�nica, la aseguradora formul� como exceptivas: i) �Culpa grave de la Fundaci�n Abood Shaio�; y ii) �Asunci�n por parte de la Fundaci�n Abood Shaio, de un porcentaje del riesgo�; y iii) �Riesgo excluido�.
En lo atiente a la primera, �Culpa grave de la Fundaci�n Abood Shaio�, de entrada debe anotarse que �sta adolece de medio de persuasi�n que la sustente; de ah� que al no sobrepasar tales aseveraciones el eco de su dicho, �sta no puede salir avante. Al respecto, ll�mese la atenci�n en que, en el caso de marras, la raz�n de la no pr�ctica del aludido examen, por parte de la referida cl�nica, obedeci� a la necesidad de la autorizaci�n de Famisanar, como lo atest� el galeno Jos� Fernando Rosas Andrade, al afirmar que �(�) ese tipo de procedimientos deb�an ser autorizados en forma previa por la EPS�, aseveraci�n que, ciertamente, desdibuja la culpa grave alegada, la que, en los t�rminos del art�culo 63 de la ley sustantiva, �en materias civiles equivale al dolo�, intencionalidad respecto de la cual la Corte Suprema de Justicia, �(�) que de conformidad con el inciso 2� de la regulaci�n comentada, norma aplicable en materia contractual, la �[c]ulpa grave, negligencia grave, culpa lata, es la que consiste en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que a�n las personas negligentes o de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios.
Esta culpa en materias civiles equivale al dolo�, habi�ndose entendido en ese contexto que el �dolo� alude al incumplimiento consciente y deliberado de la obligaci�n, y en un sentido m�s amplio, seg�n el p�rrafo final del citado precepto, �(�) consiste en la intenci�n positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro�, y la doctrina mayoritaria estima que es suficiente para su estructuraci�n que se infrinja de forma voluntaria un deber jur�dico, esto es, cuando se es consciente de estar generando un acto antijur�dico, y en materia probatoria, por regla general, dicha forma de conducta no se presume, as� lo prev�, verbi gratia, el art�culo 1514 ejusdem, al consagrar que �[e]l dolo no se presume sino en los casos especialmente previstos por la ley.
En los dem�s debe probarse�.� En torno a la segunda, �Asunci�n por parte de la Fundaci�n Abood Shaio, de un porcentaje del riesgo�, para esta Colegiatura no asoma incertidumbre alguna de que la relaci�n aseguraticia se rige para las partes conforme a las disposiciones concertadas en el contrato constituido; de modo que el ente asegurador solo podr� ser constre�ido a respaldar el pago de los perjuicios ocasionados por su asegurada hasta el monto acordado, con el respectivo deducible del 10% pactado en la p�liza de seguro militante a folio 13 del cuaderno 4�, como en efecto se dispondr� en el ac�pite resolutiva de esta decisi�n. Para cerrar, en lo que tiene que ver con el medio de enervaci�n rotulado �Riesgo excluido�, las pruebas obrantes en el plenario no refieren que la insuficiencia cardiaca padecida por Luis Ernesto Baquero Fonseca haya sido de origen gen�tico; de modo que tal afirmaci�n luce discordante con el material probativo recaudado en estas diligencias, por lo que esta defensa no puede abrirse paso. 8.
De todo lo esgrimido en precedencia, se colige que el fallo dictado en primera instancia merece ser revocado, para en su lugar, entrar a declarar civil y solidariamente responsables a la Fundaci�n Abood Shaio y a la EPS Famisanar, por la muerte del joven Luis Ernesto Baquero Fonseca, correspondi�ndole a la aseguradora Seguros Bol�var S. A., salir al respaldo de su asegurada en los t�rminos del contrato de seguro contratado, especialmente, en lo concerniente al cubrimiento de los da�os aqu� reconocidos y que conforme al ac�pite de amparos se encuentran pactados, debi�ndose atender por la Cl�nica Shaio el deducible del �(�) 10% del valor de la reclamaci�n, m�nimo $50�000.000,oo�, como fue acordado por las partes en el aseguramiento de actividades propias de la medicina, como es el caso que aqu� nos ocupa. Sobre los perjuicios extra-patrimoniales decretados se empezar�n a generar intereses moratorios legales civiles, sino fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la ejecutoria de la presente providencia. Y en cuanto a los montos que por lucro cesante y el da�o emergente ser�n reconocidos, si �stos no fueren cancelados dentro del plazo antes se�alado, causar�n intereses legales, as� como la debida actualizaci�n monetaria hasta el d�a que efectivamente se proceda a solucionarlos.
Ante las resultas de la alzada, no habr� lugar a condenar en costas en esta segunda instancia; empero, a la parte demandante se condenar� en costas de primera en un porcentaje del 20%, decreto que ser� emitido en favor de la Cl�nica del Occidente, y a las aqu� condenadas se les impondr� el pago del restante 80%, el cual ser� en favor de la parte actora.
DECISION: En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la Ley, RESUELVE:
PRIMERO. REVOCAR la sentencia proferida el catorce (14) de febrero de dos mil dieciocho (2018), Por el Juzgado Treinta y Uno Civil del Circuito de Bogot�, en el sub judice, conforme a lo expuesto en el ac�pite considerativo de este pronunciamiento. En consecuencia, se dispone, 1.- DECLARAR CIVIL Y SOLIDARIAMENTE RESPONSABLES, a la FUNDACI�N ABOOD SHAIO, y a la EPS FAMISANAR, por la muerte del joven Luis Ernesto Baquero Fonseca.
En ese sentido, RECONOCER en favor de JOS� ERNESTO BAQUERO GODOY, a t�tulo de lucro cesante consolidado y futuro la suma de $133�973.182,77; y a t�tulo de perjuicio moral el equivalente a 40 S.M.L.M.V. RECONOCER en favor de PRISCILA FONSECA RIVERA, por concepto da�o emergente la suma de $3�031.315,38; a t�tulo de lucro cesante consolidado y futuro $ 137�539.459,8.
Y por da�o moral el equivalente a 40 S.M.L.M.V. RECONOCER en favor de ADRIANA CAROLINA BAQUERO el equivalente a 15 S.M.L.M.V. por el menoscabo moral sufrido. Los perjuicios extra-patrimoniales decretados empezar�n a generar intereses moratorios legales civiles, sino fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la ejecutoria de la presente providencia. Respecto de los montos que por lucro cesante y el da�o emergente fueron reconocidos, si �stos no fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la notificaci�n de esta providencia, seguir�n causando intereses legales, as� como la debida actualizaci�n monetaria hasta el d�a que efectivamente se proceda a solucionarlos. 2.- ORDENAR a la ASEGURADORA SEGUROS BOL�VAR S. A., salir al respaldo de su asegurada, FUNDACI�N ABOOD SHAIO, en los t�rminos del contrato de seguro contratado, especialmente, en lo concerniente al cubrimiento de los da�os aqu� reconocidos y que conforme al ac�pite de amparos se encuentran pactados en la P�liza No 1001-1050187-01, con la aplicaci�n del deducible del �(�) 10% del valor de la reclamaci�n, m�nimo $50�000.000,oo�, como fue acordado por las partes en el aseguramiento de actividades propias de la medicina, como es el caso que aqu� nos ocupa. 3.- CONDENAR en costas de primera instancia a la parte demandante en un 20%.
Decreto emitido en favor de la Cl�nica del Occidente. Y a las aqu� condenadas, FUNDACI�N ABOOD SHAIO, y a la EPS FAMISANAR, se les impone el cargo del 80% restante. Decreto emitido en favor de la parte actora.
SEGUNDO. SIN CONDENA en costas de esta instancia.
TERCERO. DEVOLVER, en oportunidad, el expediente al Juzgado de origen. Notif�quese y c�mplase, JUAN PABLO SU�REZ OROZCO Magistrado (31200600159-01) (Ausencia Justificada) NUBIA ESPERANZA SABOGAL VAR�N Magistrada (31200600159-01) LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Magistrado (31200600159-01) II. LA SENTENCIA APELADA 1. El fallador de primer grado, luego de encauzar el proceso sobre la senda de la responsabilidad extracontractual, consider� que, del que del material probatorio recaudado, no se atisbaba la comprobaci�n de la negligencia endilgada a las demandadas, estando en cabeza de los accionantes la carga de probar cada uno de los postulados de la misma.
Para arribar a esa intelecci�n, entr� a estudiar las pruebas recaudadas de la siguiente manera: �(�) afirm� el extremo actor que las fallas cardiacas que present� Luis Ernesto Baquero Fonseca no fueron atendidas en forma pertinente, conducente, oportuna, y diligente por parte de la Cl�nica Shaio, quien, adem�s de haberle dado de alta, pese a la gravedad de su estado de salud, no realiz� el procedimiento de mapeo endoc�rdico y ablaci�n, por la negativa de la E.P.S Famisanar S.A.S. de autorizar dicho procedimiento, con lo cual se desconocieron los derechos del paciente, quien finalmente falleci� (�) al proceso se alleg� la historia cl�nica de Luis Ernesto Baquero Fonseca en las que se indicaron los procedimientos ejecutados a efecto de atender la patolog�a que present�.
Adem�s, (�) la Cl�nica del Occidente, por conducto de su representante legal, declar� que Luis Ernesto presentaba una Miocardiopat�a dilatada, taquicardia de complejo estrecho e insuficiencia cardiaca congestiva, las cuales lo llevaron a permanecer hospitalizado (�) desde el 23 de abril y 8 de mayo de 2008, explicando que, cuando se logr� su estabilizaci�n, se le recomend� al paciente continuar estudios para definir conducta y tratamiento definitivo a trav�s de un m�dico especialista.
En similares t�rminos se refiri� el Dr. Luis Antonio Moya Jim�nez, al manifestar que el paciente hab�a ingresado al servicio de urgencias de la Cl�nica del Occidente en malas condiciones, con un diagn�stico inicial de edema pulmonar, y aunque logr� superar ese problema con medicaci�n, mediante un electrocardiograma, encontraron que el coraz�n solo funcionaba el 15%, con dilataci�n de sus cavidades, lo que denominan fracci�n de eyecci�n muy comprometida con una cardiopat�a dilatada y una arritmia que sugiere estudios complementarios, saliendo de la cl�nica con compromiso severo en su funci�n cardiaca.
Explic� que la fracci�n de eyecci�n dada por el eco del 15% de funcionamiento del coraz�n, habla de que el m�sculo cardiaco est� muy comprometido y en consideraci�n a la edad del paciente el pron�stico era muy reservado, por ello continu� diciendo que el manejo dado al paciente fue adecuado y que la medicina en ese tipo de casos no era curativa, porque el coraz�n se encuentra muy comprometido, y lo que se busca es mejorar la calidad de vida.
Por su parte, la representante legal de la Cl�nica Shaio afirm� que dicha instituci�n prest� el servicio de salud que requer�a el paciente, puesto que desde que ingres� fue atendido por m�dicos especialistas, agregando que el examen de mapeo y ablaci�n fue catalogado como un procedimiento ambulatorio, y por ello no se trataba de una urgencia vital, y por lo mismo pod�a esperar, negando que la instituci�n haya exigido la autorizaci�n de EPS Famisanar S.A.S. para su realizaci�n. Tambi�n se recibi� la declaraci�n del Dr. Jaime Fernando Rosas Andrade, galeno que valor� al paciente al momento de su ingreso a la Cl�nica Shaio, y se�al� que Luis Ernesto Baquero Fonseca presentaba una enfermedad del coraz�n avanzada, asociada a una taquicardia con compromiso severo de la funci�n ventricular.
Adicionalmente, admiti� que orden� el procedimiento de Mapeo y ablaci�n, examen que era una alternativa al tratamiento en el manejo m�dico del se�or Baquero, en el que incluy� la combinaci�n de f�rmacos para la insuficiencia cardiaca, a�adiendo que al momento del egreso del paciente su condici�n cl�nica se encontraba estable. Confrontados los anteriores elementos de persuasi�n con las restantes probanzas que nutren la actuaci�n, logra advertirse de que de los mismos no se desgaja el actuar culposo negligente, imperito o inadecuado que pretendi� el extremo actor frente a las entidades vinculadas al juicio.
Lo anterior, y en lo que tiene que ver con las atenciones brindadas por la Cl�nica del Occidente, es de resaltar lo manifestado por el Dr Luis Antonio Moya Jim�nez, al se�alar que el paciente sali� de dicha instituci�n con su cuadro agudo, mas no curativo, debido al compromiso severo que ten�a en el coraz�n; sin embargo, una vez lograron estabilizarlo, se orden� su remisi�n a otra instituci�n de un nivel m�s alto, con la finalidad de realizarse estudios complementarios, todo lo cual fue corroborado por la representante legal de la Cl�nica dentro de su interrogatorio.
Y no con ello puede decirse que la conducta desplegada por la Cl�nica de Occidente no estuvo ajustada a los protocolos m�dicos (�) al ser incontestable de que ninguno de los medios convicci�n as� logren determinarlo; contrario a ello se observa un actuar diligente y oportuno al momento de manejar el edema pulmonar inicial que se le diagnostic� al paciente, al que una vez lograron estabilizar se dispuso remitir a otra instituci�n de nivel superior, con la finalidad de definir la conducta y tratamiento definitivo a trav�s de los m�dicos especialistas respectivos, atenci�n que incluso fue calificada por el perito designado en el caso de autos como pertinente id�nea y adecuada, por cuanto, seg�n indic� el experto, el paciente hab�a ingresado inestable y luego le fueron compensadas sus patolog�as cardiacas.
No puede, como se pretendi� en la demanda reprocharse a la Cl�nica del Occidente por los tratamientos que le brindaron al paciente en sus instalaciones, pues las probanzas conducen a concluir que le se�or Baquero se le prest� una atenci�n oportuna y adecuada, orientada a estabilizar el cuadro cl�nico que present� cuando acudi� al servicio de urgencias, y durante el tiempo que permaneci� internado en la instituci�n hasta lograr su estabilizaci�n m�dica, luego de lo cual se dispuso ordenar su remisi�n para seguir estudiando su sintomatolog�a en otra entidad de mayor nivel.
Por otra parte, pasando al an�lisis de los procedimientos ejecutados por la Cl�nica Shaio, es de resaltar (�) que el perito se refiri� al diagn�stico y tratamiento como pertinente id�neo y adecuado en donde, adem�s, destac� que se deb�a ordenar el mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radiofrecuencia, como al efecto procedi� dicha instituci�n (�) tal y como lo reconoci� el extremo actor (�) todo lo cual encuentra respaldo en la historia cl�nica aportada, as� como en lo relatado por el Dr. Jaime Fernando Rosas Andrade, galeno que dispuso la pr�ctica del aludido procedimiento, en su condici�n de tratante de Luis Ernesto Baquero Fonseca.
Igualmente, debe anotarse que aunque el mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radio frecuencia no se lleg� a realizar porque la EPS no autoriz� el examen, ning�n reparo merece la Cl�nica Shaio frente a dicha circunstancia, pues debe observarse que fue catalogado como un procedimiento ambulatorio, y por ello no se trataba de una urgencia vital, conforme lo explicaron los representantes legales tanto de la Cl�nica Shaio, como de [la] EPS Famisanar en sus declaraciones, esta �ltima, aludiendo que el examen no se peticion� bajo una urgencia sino que se solicit� de manera ambulatoria.
En ese orden, no encuentra el despacho justificaci�n suficiente para exigir a la Shaio la realizaci�n del denominado Mapeo endoc�rdico y ablaci�n por radio frecuencia, aun cuando no fuera autorizado por la EPS Famisanar y en los t�rminos que expuso el extremo demandante, por cuanto en ning�n momento se estableci� que el referido procedimiento fuera vital para el manejo del diagn�stico de Luis Ernesto Baquero Fonseca, tanto as� que el galeno Jaime Fernando Rosas Andrade se�al� que el plurimencionado examen era una alternativa al tratamiento en el manejo m�dico de Baquero, el que incluy� la combinaci�n de medicamentos para controlar la insuficiencia cardiaca que aqu�l presentaba, conducta que en sentir de es[e] fallador no puede calificarse de imperita, negligente o culposa, m�xime cuando el experto designado en el caso de autos puntualiz� que, aunque el examen era necesario, el mismo no resultaba urgente dada la respuesta ventricular y la estabilidad hemodin�mica del paciente, a lo que, adem�s, agreg� que el tratamiento realizado por la Cl�nica Shaio fue pertinente id�neo y adecuado, puesto que se realizaron los procedimientos de urgencias y ex�menes vitales necesarios, aunado a que la hospitalizaci�n fue de alt�sima gravedad y se manej� adecuadamente.
Del mismo modo, se encuentra comprobado con la suficiencia que se requer�a que al momento en que se le dio de alta a Luis Ernesto Baquero Fonseca, este no encontrara con su cuadro cl�nico estable como para adoptar una conducta distinta a la dispuesta por la Cl�nica Shaio, menos si en cuenta se tiene lo relatado por el Dr. Rosas Andrade, quien indic� que con la medicaci�n que se dio al paciente la taquicardia y el cuadro de falla cardiaca estaban controlados, raz�n por la que no puede estimarse que la orden de salida del se�or Baquero no haya sido acertada, o acorde a los protocolos m�dicos, pues tal y como lo afirm� el Dr. Moya Jim�nez, al estabilizarse el paciente de su urgencia, si su evoluci�n lo permite puede continuarse el estudio de forma ambulatoria, como precisamente aconteci� en el caso a consideraci�n de este despacho judicial.
Ahora, por probado se tiene que la EPS Famisanar S.A.S. neg� la autorizaci�n del procedimiento (�) sin embargo, m�s all� de lo reprobable que pueda resultar la negativa de la EPS en ese t�pico, en las diligencias no obra elemento de juicio que conduzca en forma certera, contundente, e inequ�voca a concluir que por la no realizaci�n del denominado mapeo endoc�rdico (�) se produjo el deceso de Luis Ernesto Baquero Fonseca, pues, aunque el perito haya referido que el procedimiento podr�a haber mejorado la salud del paciente, el experto no lo termin� de confirmar de forma incuestionable, ni concluyente, tanto as� que, luego de ello, refiri� que el tiempo de vida del paciente resultaba imposible de determinar, afirmaci�n que concuerda con lo expresado por el Dr. Jaime Fernando Rosas Andrade, (�) galeno que sostuvo que era imposible establecer si la pr�ctica del procedimiento (�) hubiera cambiado el curso cl�nico del paciente, toda vez que ese ten�a un compromiso de la funci�n ventricular izquierda y la fracci�n de eyecci�n era del 10%, y, en tales condiciones, la evoluci�n cl�nica no era predecible, pero que seg�n la literatura (�) en casos con condiciones cl�nicas similares existe una probabilidad de muerte aproximada del 50%.
S�mese a lo anterior lo referido por el Dr. Luis Antonio Moya Jim�nez, [quien se�al�] que el musculo cardiaco del [paciente] estaba muy comprometido, y, en consideraci�n a su edad, el pron�stico era muy reservado, a lo que agreg� que la medicina en ese tipo de casos no era curativa por lo comprometido que se encontraba el coraz�n, y lo que busca era mejorar la calidad de vida, es decir, no se atisba nexo de causalidad entre la no realizaci�n del mapeo endoc�rdico (�) y el fallecimiento de Luis Ernesto Baquero Fonseca, pues no existe evidencia que oriente a concluir inexorablemente que la ejecuci�n del mencionado procedimiento hubiera alterado el funesto desenlace del paciente.
Como puede apreciarse, de los aludidos medios de prueba no se desprende una actuar culposo negligente e imperito o deficiente por parte de las entidades accionadas, necesarios para estructurar la responsabilidad en estudio, la cual puede tenerse por configurada a partir de los relatos ofrecidos por los se�ores Marco Fidel Vega, Ricardo Villabona Morena, Fabiola L�pez Mart�nez, por cuanto los mismos se centraron a exponer las condiciones de convivencia y econ�m�a entre los demandantes, y el joven Baquero Fonseca.
(�) De esta suerte, no puede concluirse, como lo pretenden los demandantes, que las circunstancias descritas converjan en la negligencia m�dica en an�lisis, pues se cumplieron con los protocolos m�nimos que demandaba el caso, sin que se advierta en esos procedimientos impericia, o falta de atenci�n debida como lo asegur� la parte actora. En ese sentido, como la parte reclamante no demostr� que un m�dico especialista prudente colocado en las mismas circunstancias se hubiera valido de ex�menes o procedimientos diferentes a los que se utilizaron en aquella oportunidad por los profesionales de la medicina que atendieron al Joven Luis Ernesto Baquero (�) y que en consecuencia se hubiere podido concluir un tratamiento diferente, esta ausencia de prueba impide que se determine culpabilidad a la pasiva en la asistencia m�dica que se suministr� en aquellos d�as.
Recu�rdese, que encausada la acci�n, como se vio, bajo una responsabilidad civil no cabe duda que (�) tal circunstancia lleva inmersa una obligaci�n del reclamante de demostrar todos y cada uno de los elementos que la determinan, esto es, (�) ser diligente con dicha carga y dirigir su actividad probatoria. (�) As� las cosas, como no hay prueba de los elementos constitutivos de la responsabilidad analizados, lo procedente es denegar las pretensiones de la demanda (�)�. seg�n estudios for�neos especializados, �(�) es una forma de tratar distintos tipos de arritmias [que c]onsiste en realizar el mapeo del circuito el�ctrico que origina una arritmia y eliminarla, resolviendo en la mayor�a de los casos la enfermedad.
(�) La ablaci�n con radiofrecuencia tiene un porcentaje de �xito variable seg�n el tipo de arritmia. La probabilidad de curaci�n de las taquicardias por reentrada generalmente es superior al 90% con una sola sesi�n.� Esta inferencia m�dica encuentra respaldo en lo que se adoctrin� en un estudio realizado por el Departamento de Cardiolog�a del Hospital Italiano de Buenos Aires, al concluir que �[l]a ablaci�n por radiofrecuencia en nuestro medio es un procedimiento eficaz y seguro en el tratamiento de las arritmias.
La indicaci�n de rutina de la ablaci�n, como primera elecci�n para el tratamiento de ciertas arritmias, se ha impuesto sobre sobre los tratamientos farmacol�gicos con drogas antiarr�tmicas. (�) Los resultados obtenidos en la ablaci�n de las arritmias card�acas son satisfactorios, aun sin contar con los �ltimos avances tecnol�gicos, que actualmente no est�n disponibles para la mayor�a de los grupos en nuestro medio.� Asunto tambi�n llevado a sala del 15 de agosto de 2018. C.S.J. Cas.
Civil. 2 sep. 2014. Exp. 15746. Las experticias elaboradas por los profesionales de la salud Oscar E. Amaris Pe�a, y Guillermo Pab�n -las que no fueron objetadas, ni desconocidas por los aqu� intervinientes- son coincidentes en colegir que el diagn�stico, y el manejo de la enfermedad sufrida por el familiar de los actores, en la Cl�nica Shaio, fue �pertinente, id�neo, y adecuado�.
El �ltimo de los nombrados expertos, al indag�rsele sobre la conducencia del manejo ambulatorio dada a la patolog�a del enfermo, ratific� su respuesta de haber sido pertinente, id�nea y adecuada; aserci�n que aparece fundamentada en el estudio electrofisiol�gico, as� como en la historia cl�nica en la cual se registr� que el paciente sal�a con respuesta ventricular controlada, y hemodin�micamente estable; precisando, a su vez, que el examen ordenado era necesario, �(�) pero, dado el control de la respuesta ventricular y la estabilidad hemodin�mica, no era urgente�. Instituto Cardiovascular de Bueno Aires.
ICBA. HYPERLINK "http://icba.com.ar/arritmias/ablacion.html" http://icba.com.ar/arritmias/ablacion.html T-0543 de 2002. Fls 17 a 30, cdno 5�. El Doctor Rosas Andrade, en su declaraci�n, a la pregunta �Conforme a la patolog�a presentada [por el] se�or Baquero Fonseca, tiene usted conocimiento cu�les son las expectativas de vida de estos pacientes? Contest�: �En el caso particular del se�or Baquero, no me es posible asegurar su evoluci�n, sin embargo, en condiciones cl�nicas similares, en la literatura descrita existe una probabilidad de muerte aproximada del 50%, a un a�o en el seguimiento� (Negrillas fuera del texto glosado).
Fl. 339, cdno 1�. Marcelo E. Helguerra, Guillermo De Elizalde, Gustavo Maid, Gianni Corrado, Arturo Cagide, Hern�n Doval, Juan Krauss, Norberto Vulcano, C�sar Belziti, Jos� L. Navarro Estrada, Rodolfo Pizzarro, Marianna Guerchicoff, Pablo Marrantz, Oscar Bazzino. (Departamento de Cardiolog�a, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina.
Secci�n de Arritmias Electrofisiol�gicas � Cardiolog�a Pedi�trica) �ABLACI�N POR RADIOFRECUENCIA PARA EL TRATAMIENTO DE LAS ARRITMIAS CARD�ACAS EN 500 PACIENTES CONSECUTIVOS.� Art�culo publicado pro la Sociedad Argentina de Cardiolog�a. Recibido: 1/07/2003 � Aceptado: 28/08/2013. P�g. 407. Disponible en: https://www.sac.org.ar/wp-content/uploads/2014/07/682.pdf fls. 382 a 385. fls. 386 a 388, cdno 1�. 389 a 392, cdno 1�. fls 394 a 395, cdno 1�. SC-15996 de 2016. -fls. 382 a 385. �fls. 386 a 388, cdno 1�. -389 a 392, cdno 1�. �fls 394 a 395, cdno 1�. G. J. Tomo LX, p�g. 290.
Sentencia del 10 de marzo de 1994. Reiterada en SCC de mayo 5 de 1999, Exp. 4978; 25 de noviembre de 1999, Exp. 3382; diciembre 13 de 2002, Exp. 7692; 15 de octubre de 2004, S-165-2004, Exp. 6199. Sentencia SC10048-2014 de 31 de julio de 2014, Exp. 11001-3103-015-2008-00102-01. ver p�gina 21, cdno 4. P�liza No 1001-1050187-01. P�gina 31, �dem. Se deja constancia que la H. Magistrada no suscribe esta providencia debido a que en la fecha de celebraci�n de la audiencia p�blica realizada el pasado 6 de septiembre de 2018 contaba con ausencia justificada.
Por consiguiente, la sentencia se emite por los Magistrados que escucharon la sustentaci�n del recurso de apelaci�n. Instituto Cardiovascular de Bueno Aires. ICBA. HYPERLINK "http://icba.com.ar/arritmias/ablacion.html" http://icba.com.ar/arritmias/ablacion.html Marcelo E. Helguerra, Guillermo De Elizalde, Gustavo Maid, Gianni Corrado, Arturo Cagide, Hern�n Doval, Juan Krauss, Norberto Vulcano, C�sar Belziti, Jos� L. Navarro Estrada, Rodolfo Pizzarro, Marianna Guerchicoff, Pablo Marrantz, Oscar Bazzino. (Departamento de Cardiolog�a, Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina.
Secci�n de Arritmias Electrofisiol�gicas � Cardiolog�a Pedi�trica) �ABLACI�N POR RADIOFRECUENCIA PARA EL TRATAMIENTO DE LAS ARRITMIAS CARD�ACAS EN 500 PACIENTES CONSECUTIVOS.� Art�culo publicado pro la Sociedad Argentina de Cardiolog�a. Recibido: 1/07/2003 � Aceptado: 28/08/2013. P�g. 407. Disponible en: https://www.sac.org.ar/wp-content/uploads/2014/07/682.pdf PAGE Ordinario 11001-31-030-31-2006-00159-01 de Jos� Ernesto Baquero y otros contra Cl�nica del Occidente, Fundaci�n Abood Shaio y Famisanar E.P.S. 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