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Int. 3331 DEMANDANTE: MARIA DE JESUS ALDANA DEMANDADO: ROSALBA BARINAS ALDANA CLASE DE PROCESO: ORDINARIO PROYECTO APROBADO: 07-04-2010 ASUNTO Decide la Sala el recurso de apelaci�n formulado por la parte demandante contra la sentencia del 18 de mayo de 2009, proferida por el Juzgado 21 Civil del Circuito dentro del asunto de la referencia.
ANTECEDENTES 1.- Dan cuenta las diligencias arrimadas que la demandante, Mar�a de Jes�s Aldana, demand� a los se�ores Rosalba Barinas Aldana, Myriam Barinas Aldana, Luz Stella Barinas Aldana, Jairo Alberto Barinas L�pez, Jos� domingo Barinas L�pez, Olga Marina Barinas L�pez, Jorge Armando Barinas L�pez, Luis Antonio Barinas L�pez, Rosalba Barinas L�pez, en su condici�n de hijos del De Cujus Jos� Domingo Barinas P�rez, y contra la c�nyuge de �ste, se�ora Mercedes L�pez, a fin de obtener, por los ritos del proceso ordinario, la declaraci�n judicial de la existencia, con la consecuente disoluci�n y liquidaci�n, de la sociedad comercial de hecho, que aduce haber conformado, desde 1943, en vida del fallecido Barinas P�rez.
Sirven de fundamentos a las anteriores peticiones, los hechos que a continuaci�n se compendian: Refiere que la demandante, junto con el se�or Jos� Domingo Barinas P�rez, desde el 3 de mayo de 1943, comenzaron a hacer vida marital, permanente continua, p�blica e ininterrumpida hasta el deceso de su compa�ero ocurrido el 2 de junio de 2000.
Que el producto del esfuerzo y trabajo, aportes econ�micos de cada uno de los socios, y desde el mismo momento de su uni�n de hecho formaron un capital, el cual invert�an en la adquisici�n de bienes tales como veh�culos, y lotes de terreno que luego constru�an, persistiendo dicha sociedad patrimonial por el t�rmino mayor de 48 a�os, a la que la demandante aport� el producto de sus salarios y prestaciones que devengara cuando era trabajadora de Miguel Antonio Mu�oz, para su iniciaci�n, dado que su socio carec�a de medios econ�micos.
As� mismo, que durante el tiempo de vigencia de la sociedad patrimonial de hecho, los socios convivieron de manera permanente y de dicha relaci�n procrearon tres hijos, Rosalba Barinas Aldana, Myriam Barinas Aldana, Luz Stella Barinas Aldana, fruto de dicha uni�n. No obstante, la relaci�n social que se narra, aduce, que el socio Jos� Domingo Barinas P�rez, a escondidas de su socia Mar�a de Jes�s Aldana, contrajo matrimonio por el rito cat�lico con la se�ora Mercedes L�pez Mateus el 26 de junio de 1955, de cuya relaci�n conyugal nacieron Jairo Alberto Barinas L�pez, Jos� domingo Barinas L�pez, Olga Marina Barinas L�pez, Jorge Armando Barinas L�pez, Luis Antonio Barinas L�pez, Rosalba Barinas L�pez, quienes junto con su progenitora iniciaron la sucesi�n de su padre Barinas P�rez.
Por �ltimo que los bienes adquiridos dentro de la sociedad patrimonial, cuya existencia reclama, se entienden adquiridos a favor de los socios, solicitando el reconocimiento de dicha participaci�n. 2.- Integrada en debida forma la litis, los demandados Jairo Alberto Barinas L�pez, Jos� domingo Barinas L�pez, Olga Marina Barinas L�pez, Jorge Armando Barinas L�pez, Luis Antonio Barinas L�pez, Rosalba Barinas L�pez, y Mercedes L�pez de Barinas, por conducto de apoderado judicial, se opusieron a las pretensiones de la demanda, y formularon las excepciones que denominaron: falta de legitimaci�n en la causa por activa y por pasiva, e inexistencia de la sociedad patrimonial de hecho, ausencia de la causa petendi, existencia de sociedad conyugal, e inexistencia de la sociedad comercial, se�alando a lo largo de su exposici�n, que la demandante pide una participaci�n econ�mica del patrimonio constituido por el trabajo y esfuerzo de los c�nyuges Jos� Domingo Barinas P�rez y Mercedes L�pez de Barinas, pues que los bienes adquiridos son fruto del trabajo de ellos, y que en el interregno de 1943 y 1948, y antes del matrimonio del causante, no aparece la adquisici�n de bienes inmuebles por parte de la actora y el citado De Cujus.
Del mismo modo, con fundamento en el art�culo 2� de la Ley 54 de 1990, se�ala que no se form� ninguna sociedad patrimonial de hecho, por el impedimento previsto en dicha norma, en raz�n de la existencia de la sociedad conyugal existente entre los c�nyuges, con lo cual, igualmente, se�ala, se presenta la ausencia de causa para demandar. Por �ltimo que no existe la sociedad comercial de hecho, en virtud de que a partir de la vigencia de la sociedad conyugal por raz�n del matrimonio de Jos� Domingo Barinas P�rez y Mercedes L�pez de Barinas, no hubo convivencia entre aqu�l y la demandante, y lo obtenido ha sido por el trabajo que aquel desempe�aba como empleado de Ferrocarriles Nacionales de Colombia, pues que no hubo entre ellos el �nimo de conformar la precitada sociedad, ni la aportaci�n de capital y trabajo para su existencia. El curador ad litem de los herederos indeterminados, llam� la atenci�n en cuanto a la carencia de los elementos esenciales que exige la sociedad de hecho.
LA SENTENCIA DE INSTANCIA Las pretensiones de la demanda fueron desestimadas por el a quo en la sentencia que es objeto de censura, con fundamento en que no se acreditaron los elementos constitutivos para la conformaci�n de la presunta sociedad comercial o patrimonial de hecho, pues que seg�n las declaraciones recaudadas se establece que la administraci�n y disposici�n de los bienes reca�a en cabeza de Jos� Domingo Barinas P�rez, y que si bien pudo haber existido un grado de relaci�n negocial con la demandante, no es posible vislumbrar la existencia societaria perseguida.
EL RECURSO DE APELACION Reitera el recurrente los argumentos que sirvieron de fundamento a las pretensiones, estimando la existencia de la sociedad patrimonial de hecho, conformada por la relaci�n afectiva y econ�mica entre la demandante y Jos� Domingo Barinas P�rez, la que encuentra demostrada, seg�n la extracci�n que hace de las pruebas testimoniales y documentales recaudadas, as� como de los precedentes jurisprudenciales que cita.
En ese orden concluye que la decisi�n de instancia debe revocarse, para que se disponga dicha declaraci�n. CONSIDERACIONES 1.- Los presupuestos procesales no merecen reparo alguno, sin que se evidencie causal de nulidad que invalide lo actuado, lo que amerita tomar decisi�n de fondo frente al recurso formulado. 2.- Pretende la parte actora, seg�n lo expuesto en la demanda y reiterado en esta instancia, la declaraci�n de una sociedad de hecho que dice haber conformado con quien, desde el a�o 1943, hizo vida afectiva, pidiendo seguidamente su disoluci�n y liquidaci�n de los bienes que, a su juicio, hacen parte de dicha relaci�n patrimonial. 3.- Las sociedades de lucro legalmente constituidas, as� como las de hecho, requieren la ejecuci�n de una serie de actos encaminados a un fin com�n. Con relaci�n a estas �ltimas, si bien no se exigen las solemnidades que la ley mercantil impone, del comportamiento de sus socios deben aflorar con claridad los elementos constitutivos de ese affetio societatis, es decir, la intenci�n de asociarse para la realizaci�n mancomunada de la labor lucrativa.
Ahora, existen casos en que la sociedad de hecho es concomitante o apareja con la existencia de la relaci�n afectiva de los socios, como en el caso del concubinato, lo cual ha sido estimado v�lidamente, como al efecto lo ha considerado la jurisprudencia, al se�alar que: �Siendo ello as�, no puede exigirse, en forma tan radical, para el reconocimiento de la sociedad de hecho entre concubinos, que la conjunci�n de aportes comunes, participaci�n en las p�rdidas y ganancias y la affectio societatis surja con prescindencia de la uni�n extramatrimonial y que no tenga por finalidad crear, prolongar o estimular dicha especie de uni�n, pues, por el contrario en uniones concubinarias con las particularidades de la aqu� examinada no puede escindirse tajantemente la relaci�n familiar y la societaria, habida cuenta que sus prop�sitos econ�micos pueden estar inmersos en esa comunidad de vida.
Enfatizando la misma jurisprudencia, que en estos casos la affectio societatis puede deducirse de la sucesi�n de actos en desarrollo de los cuales la pareja lleva adelante un proyecto productivo, en forma paritaria y conjunta. Respecto a los aportes la Sala recuerda que estas sociedades pueden comenzar en cero pesos, no es imperioso por lo tanto, aportar capital o efectos de cualquier �ndole desde el momento justo de su iniciaci�n. (CSJ, Cas.
Civil, Sent. 30 de noviembre de 1935, recogida y citada Sentencia de 27 de junio de 2005.) � Resalta la Sala - 4.- As� como es posible que la relaci�n de pareja, entre concubinos, coexista paralelamente con el desarrollo mancomunado de actos productivos con prop�sitos meramente econ�micos a fin de obtener un beneficio patrimonial, tambi�n es viable que dichos designios econ�micos puedan tener lugar, a pesar de la existencia de una sociedad conyugal, s�lo que en este evento, como sucede en el caso de autos, deben distinguirse de manera precisa y concreta, no solamente los elementos constitutivos de la relaci�n de negocios, sino que se hace necesario diferenciar cu�les son los bienes que pertenecen a cada una de dichas instituciones, pues, de no verificarse esa singularidad, prima a favor de la sociedad conyugal la presunci�n legal de que los bienes existentes, hacen parte de dicho haber social, de acuerdo con lo previsto en el art�culo 1781 del C�digo Civil. 5.- En el caso presente no se desconoce, como se desprende de las pruebas recaudadas, que entre la demandante y Jos� Domingo Barinas P�rez, existi� a partir de 1943 una comunidad de vida, personal y afectiva, la que, pese al matrimonio de �ste con Mercedes L�pez celebrado el a�o 1955, persisti� y se extendi� hasta el fallecimiento de aqu�l; sin embargo, no advierte la Sala que la probanza que se examina, permita considerar que, adem�s de las relaciones concubinarias, la intenci�n de los concubinos era, tambi�n, la de conformar una sociedad patrimonial de hecho, toda vez que para que ello fuera posible, era menester haber demostrado, el cumplimiento de los requisitos que se requieren para que nazcan a la vida jur�dica ese tipo de sociedades.
De tal manera que no hubo, por raz�n de las relaciones afectivas, ni adicionales a ellas, la intenci�n mancomunada de crear una sociedad productiva, siendo imprecisa la mutaci�n que ahora se pone de manifiesto a trav�s de la presente acci�n declarativa, pretendiendo con ello mudar dicho comportamiento personal por una sociedad comercial de hecho, que si bien, no es ajena entre compa�eros, como se dijo en apartados precedentes, su existencia depende de la acreditaci�n del afecttio societatis, con los actos sucesivos dirigidos a la consecuci�n del fin lucrativo, sin que puedan evaluarse como tales, aquellos que apenas sirven para demostrar el socorro mutuo y mancomunado de pura subsistencia dom�stica, que es lo que se desprende de las probanzas.
Es que ni siquiera hay coincidencia en la abundante prueba testimonial recaudada, sobre el conocimiento de la vida de pareja que, intermitentemente, llevaba Jos� Domingo Barinas con la demandante, pues algunos testigos, como Emiliano Moreno Aranguren no saben nada sobre la sociedad comercial; en efecto no les consta, no conocen a la actora ni a sus hijas (folios 203 y 204 C1), no saben qu� bienes ten�an y cu�l era su procedencia, como en el caso de Mar�a Alicia Ponce (folio 206 y 207), y eso mismo surge de la declaraci�n de Manuel Ignacio Morales (folios 208 y 209).
En contrario a tales deponencias, los testigos, Mar�a Cecilia Barinas de Ortiz, hermana de Jos� Domingo Barinas (213 a 221), Mar�a Isabel Barrios Pineda (folios 2238 a 240, Mar�a Isabel Barrios, Abey Judit Vi�fara, Leonela Lache Pedrozo, Jos� �ngel Rodr�guez, as� como las hijas de la demandante, nacidas de dicha uni�n de pareja: Flor Marina Barinas Aldana y Myriam Barinas Aldana, exponen el conocimiento que tienen sobre las relaciones afectivas que existieron entre los progenitores de �stas, precisando �stas �ltimas que su madre trabaja en la venta de frutas en plazas de mercado, y que luego trabaj� para un se�or Miguel Antonio Mu�oz (folio233 y 235, ) as� mismo, sobre los bienes que adquiri� su padre en Bogot�.
A su vez, Rosa P�ez, quien dice conocer a la demandante y su hija, refiere que entre Jos� Domingo Barinas y la actora compraban cosas, y que Jos�, despu�s compr� un lote cerca de Normand�a, que como juntos trabajaban entre los dos adquir�an bienes, que el negocio de �l era comprar y vender lotes; que no sabe en qu� trabajaba la demandante, pero que cree que en el negocio de v�veres (folios 257 y 258), y Ana Judith Aldana, hermana de la actora, dice que cree que para la compra del lote la demandante aport� la mitad, y expone lo atinente a la convivencia de aquellos.
De tal suerte que las referidas exposiciones, que no es necesario reproducir en su integridad, no permiten inferir la existencia de actos y condiciones uniformes, necesarios para acreditar el prop�sito com�n, no solo de convivencia afectiva, sino bajo el �nimo de formar un patrimonio que les reportara beneficios, elemento necesario para reflejar el �nimo de asociarse con fines econ�micos, como se aduce en la demanda. 6.- Lo anterior permite concluir, que de dichas declaraciones, del interrogatorio absuelto por la demandada, no emerge la sociedad que se invoca, como tampoco de la prueba documental adosada se cotejan los presupuestos necesarios para advertir, con precisi�n y sin dubitaci�n alguna, la probanza de los requisitos requeridos para acreditar la existencia de la sociedad patrimonial de hecho, los que no pueden tenerse por suplidos por la �nica circunstancia de haber existido una relaci�n afectiva y personal de concubinos, ya que la afectio econ�mica, con el prop�sito de recibir dividendos participativos, como consecuencia de la ejecuci�n de actividades mercantiles, difiere, en gran medida, de los actos dom�sticos, producto de un comportamiento �nico y exclusivo de manutenci�n y convivencia. Preciso resulta se�alar, como lo ha sostenido la jurisprudencia, que para que surjan sociedades de ese tipo, al margen de las relaciones concubinarias, es menester que los actos constitutivos de dicha explotaci�n econ�mica, uniforme y mancomunada, se relacionen con: �1� � una serie coordinada de hechos de explotaci�n com�n; 2� Que se ejerza una acci�n paralela y simult�nea entre los presuntos asociados, tendiente a la consecuci�n de beneficios; 3� Que la colaboraci�n entre ellos se desarrolle en un pie de igualdad, es decir, que no haya estado uno de ellos, con respecto al otro u otros, en un estado de dependencia proveniente de un contrato de arrendamiento de servicios, de un mandato o de cualquiera otra convenci�n por raz�n de la cual uno de los colaboradores reciba salario o sueldo y est� excluido de una participaci�n activa en la direcci�n, en el control y en la supervigilancia de la empresa; 4� Que no se trate de un estado de simple indivisi�n, de tenencia, guarda, conservaci�n o vigilancia de bienes comunes, sino de verdaderas actividades encaminadas a obtener beneficios.�, y adem�s que: �1� Que la sociedad no haya tenido por finalidad el crear, prolongar, fomentar o estimular el concubinato, pues si esto fuere as�, el contrato ser�a nulo por causa il�cita, en raz�n de su m�vil determinante.
En general la ley ignora las relaciones sexuales fuera del matrimonio, sea para hacerlas producir efectos, sea para deducir de ellas una incapacidad civil, y por ello, en principio, no hay obst�culo para los contratos entre concubinos, pero cuando el m�vil determinante en esos contratos es el de crear o mantener el concubinato, hay lugar a declarar la nulidad por aplicaci�n de la teor�a de la causa; 2�) Como el concubinato no crea por s� solo comunidad de bienes, ni sociedad de hecho, es preciso, para reconocer la sociedad de hecho entre concubinos, que se pueda distinguir claramente lo que es la com�n actividad de los concubinos en una determinada empresa creada con el prop�sito de realizar beneficios, de lo que es el simple resultado de una com�n vivienda y de una intimidad extendida al manejo, conservaci�n, administraci�n de los bienes de uno y otro o de ambos�.
(Sala de Casaci�n Civil. G. J. XLII, Pag. 476). Citada en Sentencia de 27 de junio de 2005, por la misma corporaci�n) Posici�n reiterada en Cas. Civil del 26 de marzo de 2009). 7.- Vistas as� las cosas, no desconoce la Sala que al margen de la sociedad conyugal que se crea por el matrimonio v�lidamente concebido, y de la sociedad patrimonial que nace de la uni�n marital de hecho, tambi�n es posible la coexistencia de la uni�n de pareja con prop�sitos lucrativos, cuando no alcanzan alguno de tales calificativos legales, pero para que ese fin tenga relevancia jur�dica tiene que ser consecuencia de la combinaci�n de actos dirigidos a una explotaci�n com�n, ya que como se explicara, la mera convivencia, por raz�n de la uni�n afectiva, no es suficiente para admitir la existencia paralela y conjunta de la sociedad de hecho. 8.- Las razones anteriores, son suficientes para confirmar la decisi�n de instancia. DECISI�N En m�rito de lo expuesto el Tribunal Superior de Bogot�, en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la rep�blica de Colombia y por autoridad de la Ley,
RESUELVE
PRIMERO: - CONFIRMAR la sentencia objeto del recurso de apelaci�n, de fecha y procedencia preanotadas. SEGUNDO:- Costas en esta instancia a cargo de la parte apelante. T�sense. NOTIF�QUESE ANA LUC�A PULGAR�N DELGADO Rad. No. 2002 374 01 ARIEL SALAZAR RAM�REZ Rad. No. 2002 374 01 LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Rad. No. 2002 374 01 PAGE PAGE 1 3>?Mjkl��������� 9: K N X Y [ � � � � � � � � V � � ��?h������� : g � � ��������ۼ۸۸۸۸۸۸۴��۰۰۬۰۰������ۨۨۨۨۗ��ۨۨh"" hs]6�hs]h�lvhhDh"�h/�hBBh J h�V�h�V�OJQJaJmH $sH $h�V�h�V�\�^JhU]�h�V�h�V�h�V�h�V�5�h Jh�V�CJaJh Jh�V�5�aJ:3>?@kl������: Y Z [ b c, -:; �����������������������$�Ndh`�Na$gd�V� �0�d�gd�V�gd�V�$a$gd�V�$a$gd�V�gd�V�TNyN��; i _`z{���YZgh����LNhi��������������������������$�Ndh`�Na$gd�SL$�Ndh`�Na$gd�V�$�Ndh`�Na$gds]� � � ^_$%�������&����YZ[h���������]fghNQ�*ghjk����LMN���������������������������½��ӵ����Ǟ�ӚӚӚ���뚋�h�V�h�1Gh�SLh�V�6�h�1Gh9rqh�`h�V�h9rqh6o6�h6ohBA�h�` h�`5� h�}5�hBBh�}h�-Hh�lv h�:p6�h�:ph0d�h0d�h�V�h�V�h�V�h0d�hhD hhD6�6Ni����do����n�% I K � � "C"�"�"j##�#�#�#+$?$�%}&�&�'�'(X([(n(�()�)�)�);*?*����������������������������������������������h�'Oh�V�h�V�mH $sH $h�'Oh�V�5�>*\�h�V�h�V�5�6�\�]�h�V�h�V�5�6�\�h�V�h�V�5�\�h�V�h�V�6�]�h�V�h�&�h�&�hH(]h�!�h�#h�V�h�V�h�SLh�lvh�SLh,�h�V�h�V�h�1G.���J K � � � � �!�"�"�$�$R*S*�-�-�0�0�3�3�5�5�8������������������������$�Ndh`�Na$gd�}$�Ndh`�Na$gd�-$�Ndh`�Na$gd�V�?*N*O*Q*R*S*W*X*�*�*�*�*+/+0+1+;+B+L+M+N+W+a+b+c+u+v+w+�+,!,>,�,�,�,K-L-[-a-�-�-�-�-�-�-�-�-�-..=.[.\.n.�.�.�.�.�.�.�.������¾���¶��������������������������ª���Ʈ��������������h� �h�=h#�h�lvh�5�h�-hu ih�'Oh� �h�0?h�"�h�V�h�V� h�'Oh�'OOJPJQJnH tH h�'Oh�V�6�CJaJh�'O6�CJaJh�'Oh�'O6�CJaJ<�.�.�.�.�./I/J/m/�/002030u0v0�0�0�0�0�0�0�0�0`1c1�1�1�1�1�122�2�2�3�3�3�3464J4^4z4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4555555 5!5.5/5I5J5�����������������������������������������������������������������h�}h%{8h�}h�}h%{8h�V<h�2h�V�h�V�h�V�6�]�h�}h�V�h�V�hU~th� �h�!=h�lvh�h�h�h� �h#�hwb�AJ5N5O5q5�5�5�5�5�5�56#6$606H6S6U6l6m6n6o6�6�6�6�6�6!7"7#767@7A7�7�7�7;8<8n8x8�8�8�8�8�8�8�8�8�8�8�85999�9�9�9�9�9�9�:�:7;H;�;�;�;�;�;�;t<�<�<�<�<�<�<�<$=4=S=������������������������������������������������������������������������������h)2�h�}h�X�h�V�h�X�h�}h�}hU~th"==hU~th�V<h�}h�}h%{8h�}h%{8N�8�8�:�:�<�<�?�?II�K�K�K�K�K�K�L�L�L�LMMZM����������������������$�Ndh`�Na$gd�V�$�Ndh`�Na$gd�'�$�Ndh`�Na$gd�X�$�Ndh`�Na$gd�}S=\=]=�=�=�>�>�>�>�>�>�>8?9?H?I?a?b?�?�?�?�?�?@@@@�@�@�@�C�C�CD DtFuFMH�H�H�H�H�HIII�I���������������������������Ⱦȷ�������ґ��vݮ�%h�V�h�'�5�OJQJ\�]�mH $sH $h*#h�'�h�8�hTh�V�5�6�h�V�h�V�5�6�OJQJ\�hT hT5�hT5�6�h�h�5�6�h�h�V�5�6�h�V�h�V�h�h^ Bh�V<h�}h�}6�h�}h�}h�X�hBBh)2�.�I�I�I�IKK�K�K�K�K�K�K�L�L�L�L�LMMMMYMZM[M�M�M�M�M�M�M�M�M�M�M�M�M�M�MNNNNN>NDNHNSNTNUNWNXNZN[N]N^N`NaN��������������������������������������������������������jh^ B0JUh�Sjh�SUh�V�h^ Bh�V�h�V�h�X�h�Sh�X�h�V�h�X�mH $sH $h�V�mH $sH $h�V�h�V�mH $sH $h�X�mH $sH $h�V�h�8�hTh�V�h�V�h^ B8ZM[MgMhM�M�M�M�M�M�M�MNNNNTNVNWNYNZN\N]N_N`N�����������������������$����^��`��a$gd*#$a$gd*#$�N`�Na$gd*#$�Ndh`�Na$gd�V�aNgNhNiNkNlNrNsNtNuNvNxNyNzN������ۿ��컴h�V�h�V�h�ShU]�0JCJaJmHnHuhhDh^ B0JCJaJ!jhhDh^ B0JCJUaJh^ Bjh^ B0JU h^ B0J `NiNjNkNvNwNxNyNzN��������$a$gd*#�h]�hgdhD����&`#$gd_�6&P1�h:p����/ ��N!��"��#��$�� %���������H@��H�X�Normal CJOJQJ_HaJmH sH tH NA@���NFuente de p�rrafo predeter.Ri���RTabla normal�4� l4�a�,k���, Sin listal�O�l�V�Body Text 2$ �0�dh*$1$a$ KHOJPJQJaJmH sH tH $jB@j�V�Texto independiente$*$1$a$5�CJKHPJmH $sH $tH $>>@>�V�T�tulo$dha$ 5�CJ\�vR"v�V�Sangr�a 2 de t. independiente$�Ndh`�Na$CJmH $sH $<@2<hD Encabezado ��8!8)@�A8hDN�mero de p�ginaB @RBhD Pie de p�gina ��8!zFp����3>?@kl������:YZ[bc,-:; i_`z{� � �YZgh����LNhi����JK���������R"S"�%�%�(�(�+�+�-�-�0�0�2�2�4�4�7�7AA�C�C�C�C�C�C�D�D�D�DEEZE[EgEhE�E�E�E�E�E�E�EFFFFTFVFWFYFZF]F`FiFjFkFvFwF{F�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0����00'��00���00'��00���00���00���00>'��00��00�@0���@0����008� $$$$$'� N?*�.J5S=�IaNzN(,-/01346; ��8ZM`NzN)+.257yN* '!�!����8�@�����������0�( � ��B �S���� ?���V5 �qtW5 �stX5 TstY5 �rtZ5 Trt[5 �G\5 d�G]5 Dzt^5 �}t_5 ~t`5 �rtj�NN!G"#'I.y.(A�D{F q�Z]!!N"*'N../A�D{F C*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter�>*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName����213 a�2238 a�la Ley�la Sala�LA SENTENCIA�LA SENTENCIA DE �ProductID+23=}���[ c d n �*�*�*�*�.�.�.�.�6�6t@w@TFTFVFVFWFWFYFZF\F]F_F`FxF{F@kTFTFVFVFWFWFYFZF\F]F_F`FxF{F:[Nh�����D�D[EhE�E�EF>FTFTFVFVFWFWFYFZF\F]F_F`FxF{FTFTFVFVFWFWFYFZF\F]F_F`FxF{FY�X�#�}�S�-� �! 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