Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001-31-03-024-2011-00048-01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Juan Pablo Suárez Orozco

Fecha: 2017-10-10

Sujetos procesales: ANDRÉS FELIPE DE LA CRUZ CAMPO Y OTROS / SEGUROS DEL ESTADO S.A., TAX EXPRESS S. A., Y OTROS

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MAGISTRADO PONENTE: JUAN PABLO SU�REZ OROZCO RADICACI�N: 11001-31-03-024-2011-00048-01 PROCESO: ORDINARIO DEMANDANTE: ANDR�S FELIPE DE LA CRUZ CAMPO Y OTROS DEMANDADOS: SEGUROS DEL ESTADO S.A., TAX EXPRESS S. A., Y OTROS ASUNTO: IMPUGNACI�N SENTENCIA. Discutido y aprobado por la Sala en sesi�n de cuatro (04) de octubre de dos mil diecisiete (2017), seg�n acta N� 037 de la misma fecha. Atendi�ndose a lo normado en el art�culo 373, numeral 5�, inciso 3�, del C�digo General del Proceso, decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por el extremo demandante, y Tax Express S.A., frente a la sentencia proferida el 1� de junio de 2017 en el sub-judice, por el Juzgado Cuarenta y Seis Civil del Circuito de Bogot� D. C., al interior del asunto de la ep�grafe.

ANTECEDENTES 1. En el libelo genitor, se elevaron las siguientes peticiones de tipo declarativo y condenativo: i) Que se declare que los se�ores EMIR ROMERO HERN�NDEZ, ADORCINDA ALFONSO FULA y la sociedad TAXEXPRESS S.A., son solidariamente responsables de los perjuicios causados a los se�ores MAR�A DE JESUS S�NCHEZ, ANDR�S FELIPE DE LA CRUZ CAMPO, y MAR�A DEL MAR DE LA CRUZ S�NCHEZ, con ocasi�n del accidente de tr�nsito acaecido el 15 de noviembre de 2008 en el veh�culo de servicio p�blico de placas VDW 659. ii) Que se declare que ocurri� el siniestro amparado por la p�liza No. 101000137 expedida por SEGUROS DEL ESTADO S.A. y que este incumpli� el contrato de seguro antes rese�ado. iii) Que se condene a los se�ores EMIR ROMERO HERN�NDEZ, ADORCINDA ALFONSO FULA y a las sociedades TAXEXPRESS S.A. y SEGUROS DEL ESTADO S.A. a pagar a la se�ora MAR�A DE JES�S S�NCHEZ las siguientes sumas de dinero: Por da�o emergente, la suma de $14�029.117,oo, o el mayor valor que resulte probado dentro del proceso, por concepto de: a) pago de terapias psicol�gicas y de psiquiatr�a de su hija Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, que debi� tomar con ocasi�n del accidente; b) gastos derivados de la contrataci�n de una profesora independiente para la instrucci�n de su hija, que debi� contratar debido al accidente; c) pago de terapias siqui�tricas de la se�ora Mar�a de Jes�s S�nchez, que debi� tomar con ocasi�n del accidente; d) pago de c�nones de arrendamiento de su lugar de habitaci�n, durante 5 meses y 5 d�as, los cuales antes del accidente eran asumidos por su esposo; e) pagos de tarjetas de cr�dito y otros productos bancarios, que durante 5 meses y 5 d�as, antes del accidente, eran pagadas por su esposo.

Por los perjuicios morales que sufriera la se�ora Mar�a de Jes�s, derivados de las lesiones y la angustia de ver los padecimientos de su esposo y sobre todo de su hija, la suma en pesos equivalente a 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo. Por da�os a la vida de relaci�n la cantidad equivalente en pesos a 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo, consistente en la imposibilidad de realizar ciertas actividades, despu�s del accidente que hac�an su vida m�s placentera.

Por la alteraci�n a las condiciones de existencia sufrida por la se�ora Mar�a de Jes�s y consistente, en la modificaci�n de su proyecto de vida con ocasi�n del accidente 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo. iv) Que se condene a los se�ores EMIR ROMERO HERN�NDEZ, ADORCINDA ALFONSO FULA y a las sociedades TAXEXPRESS S.A. y SEGUROS DEL ESTADO S.A. a pagar al se�or ANDR�S FELIPE DE LA CRUZ CAMPO las siguientes sumas de dinero: Da�o emergente, la suma de $1�659.500, o el mayor valor que resulte probado dentro del proceso, por concepto de: a) pago de terapias siqui�tricas que debi� tomar con ocasi�n del accidente; b) gastos por fisioterapias que debi� tomar con ocasi�n del accidente; c) pago de cuota moderadora por consultas m�dicas derivadas del accidente; d) gastos en ex�menes m�dicos y medicamentos que debieron ser comprados para los padecimientos derivados del accidente; e) gastos de implementos para la mano despu�s de la cirug�a; f) gastos de asesor�a. Por lucro cesante, $32'613.282,oo, o el mayor valor que resulte probado, consistente en los salarios dejados de percibir por el se�or Andr�s Felipe de la Cruz Campo, durante 5 meses, debido al despido derivado de las incapacidades por el accidente.

Por perjuicios morales sufridos por el se�or Andr�s Felipe, derivados del sufrimiento por su grave lesi�n y por la angustia de ver los sufrimientos de su hija da�os inmateriales, la cantidad en pesos equivalente a 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo. Por da�o a la vida de relaci�n 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo, consistente en la imposibilidad de realizar ciertas actividades despu�s del accidente, que hac�an su vida m�s placentera.

Por la alteraci�n a las condiciones de existencia sufrida el se�or Andr�s Felipe y consistente en la modificaci�n de su proyecto de vida con ocasi�n del accidente, la suma en pesos equivalente a 100 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo. v) Que se condene a los se�ores EMIR ROMERO HERN�NDEZ, ADORCINDA ALFONSO FULA, y a las sociedades TAXEXPRESS S.A. y SEGUROS DEL ESTADO S. A. a pagar a la menor MAR�A DEL MAR DE LA CRUZ S�NCHEZ las siguientes sumas de dinero: Por perjuicios morales sufridos por la menor Mar�a del Mar, derivados del trauma psicol�gico como consecuencia del accidente, la suma en pesos equivalente a 200 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo.

Por el da�o a la vida de relaci�n sufrido por la menor Mar�a del Mar, consistente en la imposibilidad de realizar ciertas actividades despu�s del accidente que hac�an la vida m�s placentera, 200 SMLMV o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo. Por la alteraci�n a las condiciones de existencia sufrida la menor Mar�a del Mar y consistente en que el trauma sufrido por la menor impide que su vida vuelva a ser como antes y se desarrolle normalmente, la suma en pesos equivalente a 200 SMLMV, o el mayor valor admitido jurisprudencialmente al momento de proferirse el fallo.

Sobre los rubros antes descritos los actores peticionaron intereses de mora a la tasa m�xima legal, conforme lo dispuesto por el C�digo de Comercio, desde la fecha de cada pago, para los da�os materiales y, desde la fecha de presentaci�n de la demanda para los da�os inmateriales, y hasta que se verifiquen los pagos. II. LA SENTENCIA APELADA 1.

El a quo, luego de encontrar acreditado el incumplimiento del contrato de transporte celebrado entre los actores y el se�or Emir Romero Hern�ndez, en su calidad de conductor del taxi que colision� el d�a 15 de noviembre de 2008, contra el separador ubicado en la Av. Boyac� con Av. Suba, accedi� parcialmente a las pretensiones elevadas en el libelo incoativo, por lo que conden� a las demandadas a pagar la suma de $872.300,oo, por da�o emergente, y $2�000.000,oo, para cada pretensor, a t�tulo de perjuicios morales, denegando los restantes reclamos econ�micos.

Asimismo, precis� que exoneraba a la aseguradora de asumir la cantidad dineraria reconocida por el menoscabo moral. 1.1. En punto a los perjuicios dijo que �(�) en la demanda se pretende el resarcimiento de un c�mulo de situaciones cuya ocurrencia no es consecuencia de la actuaci�n de los demandados, y por tal motivo no es atribuible a su conducta, es decir, no guarda relaci�n causal con el proceder de los transportadores aqu� demandados, (�) en primer lugar, el pago de c�nones de arrendamiento de los demandantes, (�) en segundo lugar, el pago de cr�ditos de los demandantes (�) en tercer lugar, el pago de salarios de los demandantes (�) y en cuarto lugar, el responsabilizar a los demandados [por] el despido padecido por uno de los actores (�) [Igualmente, puso de presente que] el hecho de la colisi�n del veh�culo automotor con el separador de la Av. suba con Av.

Boyac� no es la causa generatriz de la celebraci�n de un contrato de arrendamiento, como tampoco es la causa que pueda dar lugar a la asunci�n de determinados cr�ditos. Al respecto, se advierte que la asunci�n de obligaciones de los demandantes, mediante el uso de tarjetas de cr�dito es una decisi�n libre y responsable de los mismos, que debe ser cumplida a la entidad financiera que otorga dichos cr�ditos dentro de las oportunidades all� establecidas, conforme a los lineamientos de contratos que con ellos los vincula, pero en la asunci�n de dichas deudas no juega para nada la voluntad de los transportadores aqu� demandados.

De esta manera, deviene desproporcionado atribuirles a los transportadores demandados la carga de solucionar cr�ditos asumidos por los demandantes por causa distinta del objeto del accidente, tales como, obligaciones derivadas de tarjetas de cr�ditos, o pagos de contratos de arrendamiento (�) De otro lado, los salarios dejados de percibir, con ocasi�n de la expedici�n de la Ley 100 de 1993 en Colombia se introduce el denominado sistema de seguridad social integral, en virtud del cual el empleador y el trabajador tienen la carga de realizar aportes a los distintos sub-sistemas de ese sistema de seguridad social (�) tales como el aporte a salud, aporte a pensi�n y el aporte a riesgos profesionales.

En trat�ndose (�) de salud, en el evento en que se verifique una incapacidad m�dica del trabajador subordinado que cotiza al sistema de seguridad social integral, el mismo sistema ser� el encargado de pagar dichos per�odos de incapacidad con base en un salario, de tal manera que el mismo legislador ha asignado para el trabajador subordinado la posibilidad de obtener medios para su subsistencia durante el evento de incapacidad, y al verificarse tal situaci�n, es claro que ese per�odo es cubierto por el sistema de seguridad social integral, a partir del otorgamiento de prestaciones liquidadas con un salario base legislativamente determinado; de tal manera que no puede perseguirse que los transportadores aqu� demandados resar[zan] dichos perjuicios, pues los mismos ya fueron compensados por la seguridad social.

En tercer lugar, lo atinente a la atribuci�n realizada en la demanda, en la cual se indica que los demandados (�) son los responsables por haber dado lugar al accidente de tr�nsito en que resultaron perjudicados los demandantes, en el despido de (�) Andr�s Felipe de la Cruz Campos, debe ponerse de presente la siguiente situaci�n (�) la decisi�n de terminar el contrato de trabajo que [�ste] ten�a (�) con la empresa TIGO no est� radicada en cabeza de los transportadores aqu� demandados, quienes, en inicio, son terceros ajenos a dicha relaci�n jur�dica contractual (�) contrato de trabajo (�) advir[tiendo adem�s] que por imperativo de los art. 63 y 64 del CST el empleador cuenta con la facultad de poner fin a los contratos de trabajo, ora sin justa causa con el pago de las respectivas indemnizaciones, ora con justa causa sin el pago de tales compensaciones; es decir, la decisi�n de poner final a un asunto de trabajo es asunto reservado al empleador y no a terceros como lo son los transportadores demandados; de manera que no puede atribu�rseles a �stos �ltimos por la ruptura de dicho contrato de trabajo.

De otra parte, de estimarse que la causa que dio lugar a la finalizaci�n de esos contratos de trabajo fue el estado de enfermedad derivado del accidente padecido por el demandante Andr�s Felipe de la Cruz Campos, el escenario para debatir tal inconformidad no es el contencioso de responsabilidad civil por el incumplimiento de un contrato de transporte adelantado ante el juez civil, sino el cuestionamiento de la legalidad de los motivos para despedir que es un asunto que debe ser dirimido por el juez del trabajo y no por esta autoridad judicial; de esta manera, se advierte que esos perjuicios no deben der compensados y que respecto de los mismos no hubo da�o comprobado.

Esto significa que el lucro cesante invocado por el demandante Andr�s Felipe de la Cruz Campos no debe ser objeto de resarcimiento en el presente caso, por tratarse de unos perjuicios que no es consecuencia de la actividades de los transportadores demandados, simult�neamente se advierte que una parte integrante de los perjuicios materiales reclamados por (�) Mar�a de Jes�s S�nchez (�) pago de c�nones de arrendamiento, pago de tarjetas de cr�dito y pagos de cr�ditos, tampoco deben ser objeto de reconocimiento, pues su causa (�) es leg�tima y (�) no tiene nada que ver con la conducta de los aqu� demandaos; de esta forma, se advierte que los perjuicios materiales acreditados en este caso ascienden a la suma de $872.300,oo, y corresponden, en l�nea de principio, a los gastos que tuvieron que realizarse por concepto de terapias de los aqu� demandantes, pagadas a ra�z del accidente, terapias de car�cter f�sico y (�) psiqui�trico, cuya causaci�n fue acreditada en el plenario con las respectivas facturas, sin que pueda extenderse tal resarcimiento a t�picos adicionales (�)�. 1.2.

En lo ata�edero al reconocimiento de los perjuicios a la vida de relaci�n dijo que �(�) en la demanda no se asign� un rubro espec�fico en el cual se reclamase el da�o a la vida de relaci�n, al punto tal que, luego de que se inadmitiese la demanda, los actores concretaron su reclamaci�n a los perjuicios materiales en las cantidades all� determinadas y a una serie de reclamos por concepto de perjuicios morales (�) sin hacer especificaci�n a los da�os a la vida de relaci�n, [agregando] que el ordenamiento procesal civil regula particularmente el contenido de la sentencia, lo hace en su art. 305 y 306 del C de P. C. [y] conforme a tales disposiciones se tiene que el despacho no tiene porqu� [pronunciarse al respecto, debido a que no fue peticionado]�. 1.3.

En lo que tiene que ver con el da�o moral pretendido, llam� la atenci�n en que �(�) no hay pruebas testimoniales que puedan dar certeza de las circunstancias en que se vive la aflicci�n denunciada por los demandantes en su escrito de demanda, es decir, no hay terceras personas que puedan corroborar como se ha quebrantado el estado an�mico de las personas en su diario vivir, (�) no hay una relaci�n cierta de los hechos que permitan inferir la ocurrencia del estado an�mico de angustia, desasosiego o frustraci�n (�)�.

Sin embargo, con soporte en la valoraci�n m�dica efectuada a los activantes consider� que el estr�s postraum�tico es una anomal�a psicol�gica, empero que no es una secuela definitiva en el estado an�mico de los demandantes, por lo que dispuso el reconocimiento del da�o moral en un monto de $2�000.000,oo, para cada uno de los impulsores. 1.4.

Respecto de la responsabilidad de la aseguradora, luego de se�alar que �sta se encuentra limitada al pacto aseguraticio acordado con el tomador, destac� que, de conformidad al numeral 2.17 del clausulado general de las condiciones de la p�liza de seguro, �sta no est� compelida a afrontar el pago por lucro cesante, ni lo perjuicios morales, tan solo consinti� la cobertura del da�o emergente, coligiendo que dicho ente �(�) no debe responder [por] los perjuicios morales, cuya condena se impondr� en el presente caso, y que su responsabilidad se limitara a hacerse cargo de los perjuicios materiales determinados en la presente sentencia, hasta la concurrencia del valor por ellos asegurado.� 2.

Al atender la solicitud de adici�n de la sentencia elevada por la actora, respecto de la ausencia de pronunciamiento en relaci�n con el pago de intereses mercantiles a la aseguradora desde la data de cada erogaci�n exigida, �sta fue desestimada en virtud de que la cuantificaci�n cierta del siniestro, como corolario de su materializaci�n, se efectu� con la sentencia, raz�n por la cual dichos r�ditos los reconoci� desde el proferimiento del fallo, y no en la forma requerida.

III. LA IMPUGNACI�N Inconforme con tal determinaci�n, por intermedio de la formulaci�n del recurso de apelaci�n, la parte accionante la impugn� trayendo a juicio los siguientes reparos: 1. En relaci�n con los perjuicios materiales deprecados, adujo que: �(�) sostiene el despacho que no hay lugar al pago de da�os materiales espec�ficamente a los c�nones de arrendamiento, pagos de cr�ditos, y salarios del demandante Andr�s Felipe de la Cruz.

Sobre el particular quiero hacer una aclaraci�n, y es que es en este caso los perjuicios los piden tres personas diferentes, y son independientes, entonces, en relaci�n con los perjuicios materiales espec�ficamente el canon de arrendamiento y el pago del cr�dito, debo decir que el despacho no tuvo en cuenta que como consecuencia de las lesiones que sufri� el se�or Andr�s Felipe de la Cruz y la incapacidad de 120 d�as que se le dictamin�, la se�ora Mar�a de la Cruz S�nchez, que si bien es su esposa y es una persona diferente, debi� asumir las obligaciones que estaban a cargo de su esposo, luego se trata de un da�o que si es consecuencia del accidente producido (�) es por esa raz�n que esos da�os espec�ficos si deb�an proceder.

En relaci�n con los salarios del demandante, producto de la incapacidad, sostiene el despacho que no son procedentes en la medida de que ellos debieron ser asumidos por la seguridad social; pues bien, sobre ese particular debe tenerse en cuenta que, seg�n lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia, tanto la sala laboral como la sala civil, en la medida en que las obligaciones derivadas de la seguridad social nacen, o surgen de una causa diferente al da�o que se le produce a la v�ctima, se pueden acumular con la indemnizaci�n que debe pagar el causante del da�o; es por eso que en el presente caso no puede ser de recibo el argumento seg�n el cual, como al demandante le debieron haber pagado las incapacidades, no pod�a cobrarle dicho da�o a los demandados, pues, reitero, se trata de causas diferentes y por lo tanto concomitantes.

En lo que se refiere al da�o a la vida de relaci�n, que fue negado por el despacho, porque el mismo supuestamente no fue solicitado, aqu�l si fue pedido, y prueba de ello son las pretensiones 4.9. 5.10. y 6.2. de la demanda, en las cuales se ped�a, espec�ficamente, la reparaci�n del da�o a la vida de relaci�n, por eso no es de recibo el argumento del despacho seg�n el cual, el mismo no se puede condenar porque no fue pedido, porque s� fue solicitado en la demanda en los numerales antes mencionados.

En lo [atinente] al da�o moral, el despacho lo tasa en la suma de $2�000.000,oo, toda vez que si bien se prob� que los demandados sufrieron de estr�s postraum�tico, y el mismo no era definitivo (�) pues bien, sobre ese particular quiero hacer las siguientes precisiones: En primer lugar, no se tuvo en cuenta que en el dictamen de medicina legal del a�o 2010, efectuado casi dos a�os despu�s del accidente, todav�a los demandantes sufr�an de estr�s postraum�tico por los hechos ocurridos el 15 de noviembre de 2008, luego no se trata de un da�o menor, no se trata de una situaci�n pasajera, pues, casi dos a�os despu�s, los mismos todav�a ten�an las consecuencias del mismo, y se ve�an afectados por aquel; pero adicionalmente, tambi�n sostiene el despacho que el dictamen realizado por la Universidad Manuela Beltr�n no se puede tener en cuenta (�) [al respecto] considero que si se analiza con todas las otras que obran en el expediente (�) se puede concluir que no hay otra raz�n, y que, efectivamente, esos padecimientos de la menor son consecuencia del da�o. Consider� que tampoco se tuvo en cuenta para la tasaci�n del da�o moral del se�or Andr�s Felipe de la Cruz, la lesi�n (�) de manera permanente (�) y de por vida le qued� en su brazo, es por eso que tampoco se est� de acuerdo con la tasaci�n del da�o moral.

En lo que se refiere a la tasaci�n del da�o emergente cuantificado por el despacho en la suma de $872.300,oo, la suscrita considera que las pruebas que obran en el expediente dan un resultado mayor, motivo por el cual tambi�n se impugna esa decisi�n�. 2. Contra la adici�n de la sentencia tambi�n se opuso la demandante, razonando que si bien la aseguradora demandada objet� la reclamaci�n, dicho ente se encuentra en mora desde la notificaci�n del auto admisorio del libelo. 3.

En su oportunidad, el mandatario judicial de Tax Express se mostr� en desacuerdo con lo decidido frente a �(�) la desvinculaci�n de la compa��a de seguros (�) respecto de la solidaridad [de �sta] en cuanto a la condena por concepto de los da�os morales (�)�. IV. CONSIDERACIONES 1. Encontr�ndose reunidos los presupuestos procesales y no advirti�ndose vicio que invalide la actuaci�n, se procede a resolver las impugnaciones formuladas, prop�sito que hace necesario anotar, de manera preliminar, que esta Sala se circunscribir� a examinar, exclusivamente, los motivos de censura demarcados por las partes apelantes, acatando los lineamientos del inciso 1� del canon 320 del C�digo General del Proceso. 2.

En ese sentido, se detendr� el Tribunal en el escrutinio del reconocimiento de los perjuicios materiales, la cuant�a decretada a t�tulo de da�o emergente, el menoscabo a la vida de relaci�n, y el moral, as� como el reconocimiento de intereses comerciales sobre dichas sumas, reparos elevados por la parte demandante; para luego ahondar en la exoneraci�n de la aseguradora frente al pago de los perjuicios materiales y morales. 3.

De cara al abordaje del embate formulado por la actora, incumbe memorar que la responsabilidad civil contractual impone el deber de resarcir los perjuicios ocasionados con la desatenci�n al v�nculo contractual existente entre los enfrentados, acci�n que para su viabilidad fuerza la comprobaci�n de: i) la existencia de un lazo concreto y v�lido entre el pretensor de la indemnizaci�n y la persona a quien se le imputa el incumplimiento; ii) la inobservancia del pacto, su ejecuci�n retardada o defectuosa, es decir, el da�o padecido por el afectado, y iii) que tal desatenci�n haya producido los perjuicios alegados, en otras palabras, la relaci�n de causalidad entre �sta y aqu�l. Sobre la nombrada tem�tica, el Alto Tribunal de Justicia, en sentencia de casaci�n No 7220 de 2015, sostuvo que se �(�) constituyen [como] requisitos para la prosperidad de la pretensi�n indemnizatoria de origen contractual, la demostraci�n de la existencia de un contrato bilateral v�lido celebrado entre quienes concurren al proceso en calidad de parte; actuaci�n de la actora conforme a lo estipulado o haberse allanado a satisfacer las prestaciones a su cargo; incumplimiento del deudor demandado de las obligaciones derivadas de ese v�nculo, o su tard�a o defectuosa ejecuci�n; da�o irrogado al derecho del acreedor, y que el mismo sea consecuencia directa de alguna de aquellas conductas del obligado.� Desde el contexto jurisprudencial descrito ut supra, siendo un tema pac�fico, en el caso de marras, la subsistencia del v�nculo negocial -contrato de transporte de pasajeros- y el hecho de no haberse desvirtuado la presunci�n de culpabilidad, dada en el marco de la responsabilidad por inadvertirse la obligaci�n de resultado derivada del negocio jur�dico citado, se tiene que la esencia de la controversia, sobre la cual versa la apelaci�n del extremo actor, es la comprobaci�n de los perjuicios provocados por el incumplimiento a lo acordado, aspecto que, espec�ficamente, refiere al reconocimiento del lucro cesante, indemnizaci�n por da�o a la vida de relaci�n, la cuant�a decretada a t�tulo de da�o emergente y perjuicio moral, as� como los r�ditos sobre tales reclamaciones. 3.1.

En lo tocante al lucro cesante, la ley sustancial lo ha definido como �la ganancia o provecho que deja de reportarse a consecuencia de no haberse cumplido la obligaci�n o cumpli�ndola imperfectamente o retardado su cumplimiento�, rubro que en el caso de marras fue cuantificado por la parte interesada en la suma de $32�613.282,oo, a t�tulo de salarios, aparentemente, �(�) dejados de percibir [por el demandante Andr�s Felipe de la Cruz Campo] durante 5 meses debido al despido derivado de las incapacidades por el accidente.� (fl. 217, cdno 1�).

Tal reconocimiento fue denegado en primera instancia con sustento en que dicho perjuicio fue compensado por la seguridad social, al haber sido canceladas las incapacidades, conclusi�n a su vez resistida por la accionante, porque, en su opini�n, �(�) las obligaciones derivadas de la seguridad social nacen, o surgen de una causa diferente al da�o que se le produce a la v�ctima (�)� [y por tanto], �(�) se pueden acumular con la indemnizaci�n que debe pagar el causante del da�o (�)�.

En cuanto a ello, incumbe precisar que la jurisprudencia vern�cula ha sido cuidadosa en el reconocimiento del c�mulo de indemnizaciones, rese�ando que �(�) atendiendo a las particularidades de cada circunstancia, la Corte ha graduado el alcance de la indemnizaci�n a tono con el verdadero da�o sufrido por la v�ctima; con la causa que lo produjo; con el t�tulo o t�tulos de los que emana el deber de resarcir; con la naturaleza de las prestaciones que se originan a partir de un hecho da�oso; o con el principio de no enriquecimiento injusto para ninguna de las partes.

Habr� eventos en los que uno solo de esos criterios bastar� para dilucidar la cuesti�n; mientras que en otros, dada su complejidad, ser� necesario acudir a varios de ellos a la vez.� Desde esa orientaci�n, si bien la Corte Suprema de Justicia en varios casos ha decantado que �(�) una pensi�n de sobreviviente es independiente de la indemnizaci�n derivada de la responsabilidad civil y, por tanto, acumulable con �sta, porque ambas prestaciones derivan de t�tulos o relaciones jur�dicas distintos. [sentencia de 24 de junio de 1996.

Exp. 4662, reiterada en STC 2002-00101-01, fechada 9 de Julio de 2012]�, tambi�n lo es que, en el caso de autos, pese a devenir el pago de los salarios de una relaci�n distinta al accidente que motiv� la petici�n de perjuicios a los demandados, la ventaja dineraria pagada al actor por ocasi�n de las incapacidades sufridas, concierne a un aspecto de naturaleza indemnizatoria, y por tanto no susceptible de acumular, am�n de que el afectado no puede recibir m�s que el equivalente al da�o efectivamente causado.

En esa direcci�n, la citada Corporaci�n sostuvo que: �(�) [t]al ha sido el enfoque adoptado en ciertas ocasiones por la jurisprudencia nacional, como en el fallo proferido por esta Sala el 3 de septiembre de 1991, en el que se rechaz� la acumulaci�n de prestaciones en favor de una persona que sufri� lesiones en un accidente de tr�nsito, por considerar que la asistencia m�dica y el pago de una incapacidad laboral que recibi� del empleador en raz�n de esas lesiones, ten�an car�cter indemnizatorio y confer�an al patrono la facultad de subrogarse en los derechos del trabajador frente al tercero responsable.

En esa sentencia se expres�: (�) el principio seg�n el cual la prestaci�n de la obligaci�n resarcitoria llamada indemnizaci�n, tiene como l�mite cuantitativo aquel que, seg�n su funci�n de dejar indemne (sin da�o), alcance a reparar directa o indirectamente el perjuicio ocasionado, para el restablecimiento, en sus diferentes formas, de la misma situaci�n patrimonial anterior, lo que a su vez indica, de una parte, que aqu�lla debe ser completa para que como satisfactoria extinga la obligaci�n correspondiente, y, de la otra, no se constituya el mismo da�o como fuente de enriquecimiento para el victimario, pues �ste desborda dicha cobertura indemnizatoria.

Por lo tanto, un da�o s�lo puede ser indemnizado una sola vez, sin que sea posible recibir o acumular varias prestaciones con funciones indemnizatorias que excedan la reparaci�n total del da�o, en tanto que son admisibles las que carezcan de esta funci�n (v, gr. donaciones). �Ahora bien, el mismo criterio deber� seguirse cuando de acuerdo con las reglas civiles se pretenda establecer la responsabilidad civil y obligaci�n de un particular de indemnizar a una persona, que, por estar amparada por una relaci�n laboral preexistente con un tercero (distinto del victimario), al momento de ocasion�rsele el da�o, ha obtenido beneficios o ventajas laborales. �Por lo tanto, como quiera que estos beneficios laborales, si bien tienen una fuente inmediata distinta (la relaci�n laboral) y una clasificaci�n diferente como de prestaciones no econ�micas (v. gr. de asistencia de personas, auxilios m�dicos, farmac�uticos, hospitalaria, quir�rgica, etc.) y econ�mica (v. gr. auxilios monetarios salariales, indemnizaciones individuales, etc.), que tienen su causa y finalidad en la protecci�n social del trabajo a cargo del empleador para con el trabajador; no es menos cierto que se trata de prestaciones funcionalmente indemnizatorias, de reparaci�n inmediata que se le impone (por la utilidad que deriva de la labor) y cumple este tercero con, entre otras, las siguientes consecuencias: de una parte, que la v�ctima no puede acumular al cumplimiento de estas prestaciones laborales aut�nticamente indemnizatorias y el derecho a pedir al tercero victimario indemnizaci�n por el mismo concepto (v. gr. gastos m�dicos, farmac�uticos, hospitalarios, etc.) sino los no satisfechos (v. gr. partes salariales no recibidas, aumentos, etc.); y, de la otra, que la entidad empleadora canceladora goza del derecho de repetici�n contra el victimario por el valor de las prestaciones laborales cumplidas�. (Negrilla y subrayado del Tribunal).

A tono con lo antes dilucidado, deviene palmario que si al interesado le fueron canceladas las incapacidades causadas en los meses de noviembre y diciembre de 2008, enero, febrero, marzo, y abril de 2009, tal y como se advierte a folios 140 a 145, 515 y 516 de la encuadernaci�n principal, el monto a reconocer en el sub judice ser�an aquellas porciones salariales no recibidas, por concepto de lucro cesante el cual �(�) est� constituido por todas las ganancias ciertas que han dejado de percibirse o que se percibir�n luego, con el mismo fundamento de hecho (�)�. Entonces, no obstante a que en la documental visible a folios 88 y 89 del cuaderno 1� se indic� que el demandante Andr�s de la Cruz Campo fue despedido el 10 de junio de 2008, al apreciar de manera conjunta este elemento probativo junto a las manifestaciones visibles a folio 92 de la misma encuadernaci�n, piezas procesales que al tenor de lo preceptuado en el canon 276 del C. de P. C., poseen m�rito probatorio al haber sido arrimadas al legajo por el extremo reclamante, se alcanza a inferir que para la �poca del incidente �l se encontraba vinculado a la empresa Colombia M�vil; conclusi�n tambi�n soportada en las misivas emitidas por la EPS SaludCoop a Colombia Movil, a trav�s de las cuales se inform� sobre las incapacidades liquidadas en favor del actor (fls. 140 a 145).

En ese orden, partiendo del salario base reportado ante la EPS Salud Coop ($4�536.000,oo), el lucro cesante a reconocer por la cuota parte de los salarios no cancelados ascender� a $15�348.182,31, cifra compuesta por el valor neto no percibido ($8�316.000,oo), m�s su indexaci�n desde la fecha de causaci�n y hasta la fecha de esta providencia ($2�854.924.99), as� como los intereses legales respectivos, causados en el per�odo antes comentado ($4�177.257.33).

En este punto, incumbe aclarar que a pesar de alcanzar a vislumbrarse la vigorosidad de la relaci�n laboral entre actor y Colombia M�vil para la �poca del accidente, lo cierto es que no hay lugar a reconocer un rubro distinto a t�tulo de indemnizaci�n, habida consideraci�n que del contenido de la carta de destituci�n no se advierte que su salida de la empresa haya surgido con ocasi�n de los hechos ventilados en el juicio de la referencia. 3.2.

En lo atinente a los restantes perjuicios materiales reclamados, como lo son: los c�nones de arrendamiento y el cubrimiento de productos bancarios, la Sala advierte que �stos rubros no pueden otorgarse a los promotores por concepto de perjuicios, comoquiera que no aparece demostrado ning�n nexo de causalidad entre �stos y el infortunio acaecido en la noche del 15 de noviembre de 2008.

Si se miran bien las cosas, la certificaci�n, visible a folio 17 del cuaderno 1, solo da cuenta de la relaci�n arrendaticia dada entre el se�or Andr�s Felipe de la Cruz Campo y la Inmobiliaria Inverbienes desde el a�o 2005, sin que de �sta pueda derivarse un incumplimiento a cargo del arrendatario, ni menos que los c�nones causados durante la incapacidad sufrida por �l hubieren sido satisfechos por su esposa, circunstancia que respalda la negativa al aludido pedimento.

Lo mismo acontece con las obligaciones bancarias mencionadas, al no haber medio de persuasi�n que permita vislumbrar la desatenci�n a tales compromisos, ni tampoco que, forzosamente, su consorte las hubiera solucionado. Para abundar en razones, comporta subrayar que los compromisos dom�sticos y financieros aqu� peticionados, pudieron ser atendidos por su titular con los ingresos percibidos por el pago de las incapacidades que SaludCoop E.P.S. cancel� al demandante Andr�s Felipe de la Cruz Campo, tal y como se aprecia a folios 515 y 516, de la encuadernaci�n 1 A. 3.3.

En lo referente al quantum del da�o emergente decretado, tras la verificaci�n del acervo probativo refulge palmario que la decisi�n del a quo amerita ser modificada, habida cuenta que su declaraci�n no se realiz� atendiendo las pretensiones de la demanda, ni se tuvieron en cuenta la totalidad de las piezas procesales obrantes en el expediente para el efecto.

De este modo, con soporte en las documentales obrantes a folios 18, 23 a 28, 30, 32 a 34, 36 a 49, 60 a 82, 105 y 106 del plenario, el da�o emergente a concretar en favor de los demandantes asciende a la suma de $3�139.208,oo, cantidad que acrecentada con la debida actualizaci�n desde la fecha de cada desembolso y hasta la data de esta providencia ($1�033.955.37), as� como la causaci�n de intereses legales desde el d�a de la realizaci�n de cada gasto, hasta la calenda esta decisi�n ($1�454.042,10), la suma a reconocer por este motivo ser� de $5�627.205,47.

Frente a este t�pico, se impone aquilatar que los soportes de gastos visibles a folios 19, 20, 21, 29, 31, 35, 50 a 59, no pueden tenerse en cuenta en este litigio, dado que no hay certeza de que �stos correspondan a expensas pagadas en relaci�n con el hecho da�oso endilgado a los aqu� demandados, unos por ser expedidos antes de la fecha del accidente, otros no son legibles y otros no especifican el bien o servicio adquirido, ni tampoco su literalidad permite determinar su nexo con el insuceso analizado. 4.

En lo concerniente al nocimiento a la vida de relaci�n, la jurisprudencia vern�cula lo ha definido como �(�) la afectaci�n a la �vida exterior, a la intimidad, a las relaciones interpersonales� producto de las secuelas que las lesiones dejaron en las condiciones de existencia de la v�ctima. Esa clase de perjuicio (�) [refiere] a la alteraci�n de las condiciones de existencia al no poder seguir disfrutando de los placeres de la vida o realizando las funciones vitales y se concreta �(�) sobre intereses, derechos o bienes cuya apreciaci�n es inasible (�) tiene su reflejo en el �mbito �(�) externo del individuo (�)�, en los �(�) impedimentos, exigencias, dificultades, privaciones, vicisitudes, limitaciones o alteraciones temporales o definitivas� que debe soportar la v�ctima en el desempe�o de su entorno �(�) personal, familiar o social�.

Tambi�n ha sostenido que este da�o puede tener su origen �(�) tanto en lesiones de tipo f�sico, corporal o ps�quico, como en la afectaci�n de otros bienes intangibles de la personalidad o derechos fundamentales (�)�. Asentadas tales premisas jurisprudenciales, en el sub lite se hallan debidamente incorporados los elementos suasorios que a continuaci�n pasan a relacionarse, los cuales dan cuenta de los siguientes hechos: i) Resumen de la historia cl�nica de la menor Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, donde la m�dica psiquiatra Adriana Mar�a Serrano Castro dej� consignado que la paciente �(�) no sufri� lesiones, pero reaccionando con �intenso llanto y mucho temor a estar sola, pesadillas del evento traum�tico, evitaci�n a hablar sobre lo sucedido, temor a la separaci�n de los padres, pobre rendimiento escolar �es muy distra�da en las clases�, conductas regresivas (�); por lo que asiste a consulta en junio de 2010 (�) persistencia de s�ntomas como pensamientos intrusivos del trauma y pesadillas asociadas con este ( ) persistencia de s�ntomas ansiosos�.

(fl. 83. Cdno. 1�). ii) Evaluaci�n de la terapista ocupacional M�nica del Rosario Pacheco Mart�nez, quien respecto de la habilidades superiores de la menor adujo que �(�) [p]resenta tiempo de atenci�n cortos, se distrae ante la presencia de est�mulos externos, requiere apoyo en la ejecuci�n de sus actividades, en ocasiones presenta fallas en memoria visual y auditiva al igual que en procesos de an�lisis y s�ntesis� (fl. 86, cdno. 1). iii) Remisi�n de la estudiante Mar�a del Mar de la Cruz a valoraci�n psiqui�trica por parte del Departamento Gesti�n Bienestar Estudiantil.

En dicha evaluaci�n la profesional en psicolog�a anot�: �Mar�a del Mar de la Cruz es remitida a evaluaci�n psicol�gica por presentar ansiedad frente a las diferentes actividades del aula, es temerosa e insegura. En los primeros per�odos no quer�a permanecer sola en ning�n lugar, necesitaba del acompa�amiento permanente de sus docentes para ir al ba�o, para comer su merienda (�) a�n se ve ansiosa, distra�da, con poca motivaci�n para realizar los trabajos e integrarse a las actividades.

(�) existen momentos especiales del d�a en los que se observa m�s temerosa, llora, su pensamiento parece estar en otro lugar. A preguntas sobre qu� siente? Qu� piensa? Relata sus sue�os nocturnos en donde siempre muere uno de sus familiares (padre)� (fl. 113, �dem). iv) Acta de Junta m�dica del se�or Andr�s Felipe de la Cruz Campo, en la cual se dej� consignado que �(�) se establecen secuelas definitivas en miembro superior derecho, con caracter�sticas de dolor tipo neurop�tico (�) el paciente tiene una condici�n f�sica actual limitante, a partir de las secuelas definitivas causadas por el trauma recibido en su mano derecha, tipo deformidad del dedo medio, parestesias y disestesias, p�rdida de fuerza muscular, y dificultad y falta de precisi�n para la realizaci�n de movimientos finos y gruesos con la mano afectada.

No hay opciones quir�rgicas en la actualidad y el manejo continuar� siendo conservador con el fin de optimizar el control de la sintomatolog�a dolor tipo neurop�tico, sin tener expectativas de curaci�n definitiva o recuperaci�n total de la funcionalidad de su mano derecha por condici�n f�sica actual (�)� (fl. 120, ib�dem). v) Historia Cl�nica de Andr�s Felipe de la Cruz Campo, cuyo registro liter� lo siguiente: �(�) Emocionalmente paciente afectado en todas sus esferas de personalidad.

Se trabaja en t�cnicas de distracci�n cognoscitiva, y estilos de afrontamiento m�s adecuados que le permitan tener una mejor calidad de vida actual (�) DIAGN�STICO F063 TRANSTORNOS DEL HUMOR AFECTIVOS ORG�NICOS (�) F432 TRANSTORNOS DE ADAPTACI�N (�) DOLOR CR�NICO INTRATABLE� (Fl. 128, cit). vi) Informe de medicina legal No 205-10-URMF, en el que se concluy� que Andr�s Felipe de la Cruz Campo presenta �(�) afecto marcadamente depresivo, fascies depresiva (�) prospecci�n negativa (visi�n fatalista del futuro.

Introspecci�n: Parcial (reconoce su estado de �nimo depresivo) [el accidente sufrido en el a�o 2008 lo ha] �(�) llevado no solo a un trastorno por Stress Postraum�tico, sino al diagn�stico de un episodio depresivo mayor. Se recomienda iniciar lo m�s pronto posible tratamiento y seguimiento psiqui�trico (farmacol�gico) y psicoterap�utico estricto.� (fls. 487 y 488, cdno. 1). vii) Informe de medicina legal No 195-10 URMF, en el cual se encontr� que Mar�a de Jes�s S�nchez Sierra tiene una prospecci�n e introspecci�n positiva, pero reconoce su afecto marcadamente depresivo y ansioso, �llanto f�cil�, la cual llev� a la entidad a ultimar que la �(�) examinada presenta un trastorno por Stress Postraum�tico, como consecuencia del trauma de que ha sido objeto.

(�) se recomienda iniciar lo m�s pronto posible tratamiento y seguimiento psicoterap�utico estricto.� (fls. 161 y 162, cdno 1�). viii) Informe t�cnico m�dico legal de lesiones no fatales de Andr�s Felipe de la Cruz Campo, en cuya especificaci�n de secuelas del accidente se indic�: �(�) deformidad f�sica que afecta el cuerpo, de car�cter permanente (�)� (fl. 503, �dem).

Con soporte en las premisas jurisprudenciales arriba glosadas y las evidencias antes rese�adas, la Sala es del Criterio que el da�o a la vida de relaci�n debe reconocerse en favor de los actores -a excepci�n de Mar�a de Jes�s S�nchez Sierra- por las siguientes razones: 4.1. En lo que respecta a Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, se avista que la afectaci�n ps�quica sufrida por el choque alter� su entorno escolar, pues las distintas valoraciones m�dicas realizadas a la menor dan cuenta de que se distrae con facilidad; requiere apoyo en la ejecuci�n de sus actividades; en ocasiones presenta fallas en memoria visual y auditiva, as� como en procesos de an�lisis y s�ntesis; presenta ansiedad frente a las diferentes actividades del aula; se le ha visto temerosa e insegura, necesitando acompa�amiento permanente de sus docentes para ir al ba�o y en el momento de la merienda.

Consecuente con los hallazgos enunciados, el perjuicio se tasar� en $8�000.000,oo. 4.2. Respecto de Andr�s Felipe de la Cruz Campo, resulta evidente que la deformidad f�sica permanente adquirida en su miembro superior derecho, por ocasi�n de la colisi�n, ha tra�do secuelas definitivas en su diario vivir, teniendo que soportar de manera cr�nica el dolor neurop�tico, as� como la p�rdida de fuerza en su mano derecha, sin expectativas de alcanzar una recuperaci�n total de la funcionalidad en su extremidad, acaecimientos suficientes para disipar toda incertidumbre sobre la repercusi�n negativa de su �mbito personal y social, imposibilit�ndolo llevar una vida en las condiciones de salud con las que contaba antes del desafortunado acontecimiento.

Con estribo en estas demostraciones, la Sala reconocer� por este da�o la suma de $15�000.000,oo. 4.3. En lo ata�edero al da�o a la vida de relaci�n de la se�ora Mar�a de Jes�s S�nchez, al circunscribirse la afectaci�n sufrida al estr�s postraum�tico, diagn�stico que, en su caso particular, se hizo visible a trav�s de sentimientos depresivos y ansiosos por lo ocurrido, a juicio de este Corporativo el estado ps�quico aludido no encuentra soporte persuasivo sobre el cual se devele un agravio con el alcance de incidir, de manera considerable, en su esfera externa y de relaci�n con el entorno, por lo que no hay lugar a su declaraci�n. 5.

Entrando al estudio del monto de los perjuicios morales, importa precisar que ��(�) para la valoraci�n de [su] quantum (�) en materia civil, estima apropiada la determinaci�n de su cuant�a en el marco f�ctico de circunstancias, condiciones de modo, tiempo y lugar de los hechos, situaci�n o posici�n de la v�ctima y de los perjudicados, intensidad de la lesi�n a los sentimientos, dolor, aflicci�n o pesadumbre y dem�s factores incidentes conforme al arbitrio judicial ponderado del fallador� (Cas.

Civ., sentencia del 18 de septiembre de 2009, expediente No. 20001-3103-005-2005-00406-01)�. Asimismo, como tambi�n lo ha dicho la Alta Colegiatura �(�) esta especie de da�o se ubica en lo m�s �ntimo del ser humano, por ende, como medida de relativa satisfacci�n, que no de compensaci�n econ�mica, desde luego que los sentimientos personal�simos son inconmensurables y jam�s pueden ser �ntegramente resarcidos, es dable establecer su quantum a trav�s del llamado arbitrium judicis�. 5.1.

Fijados los anteriores derroteros, del compendio de la historia cl�nica de la menor Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, donde se dej� anotado que la paciente reaccionaba con intenso llanto, dolor, y miedo a estar sola, aspectos tambi�n corroborados en las dem�s valoraciones m�dicas efectuadas a la menor, se colige la efectiva probanza del da�o moral ocasionado, lo que hace necesario incrementar el monto decretado en primera instancia a $5�000.000,oo, m�xime si se considera su condici�n de infante que torna su estado emocional m�s vulnerable, por perturbaciones externas, como las aqu� acontecidas, lo que, sin duda, tiene una repercusi�n, significante en su fuero interno. 5.2.

La misma suerte sigue el reconocimiento del da�o moral peticionado por Andr�s Felipe de la Cruz Campo, puesto que los hallazgos de aflicci�n intensa, revelados en el informe de medicina legal No 205-10-URMF con su marcado estado de depresi�n, visi�n fatalista del futuro, y valor�ndosele con una afectaci�n en todas sus esferas de la personalidad, justifican su incremento a la suma $5�000.000,oo. 5.3.

Frente a Mar�a de Jes�s S�nchez Sierra, al ser un hecho probado que el accidente le trajo dolor y tristeza a su humanidad, pues la valoraci�n m�dica dio cuenta de un �llanto f�cil�, se�al de aflicci�n y congoja por lo ocurrido, se reconocer� a su favor la suma de $5�000.000,oo. 6. En lo relativo al reconocimiento de intereses mercantiles, el extremo demandante se mostr� inconforme con la �poca desde la cual se orden� su causaci�n sobre los perjuicios a cubrir por la aseguradora, dado que, en su sentir, con la notificaci�n del auto admisorio del introductor debe tenerse en mora a dicha entidad.

Frente a esta situaci�n basta con apuntalar que, al ser el principio de la reparaci�n integral uno de los pilares de la valoraci�n de da�os en el escenario judicial �art�culo 16 de la Ley 446 de 1998- el reconocimiento de intereses sobre el da�o emergente a reconocer en el presente caso debe empezar a causarse desde el d�a de realizaci�n de los respectivos desembolsos, los cuales se hicieron para enfrentar los efectos del accidente padecido; de ah� que resulte sin incidencia alguna el hecho de haberse reclamado la indemnizaci�n ante el asegurador, por cuanto no aparece demostrado que se hayan cumplido con las exigencias de que trata el art�culo 1056 del C. de Co.

Tampoco es dable aplicar la constituci�n en mora de que trata el art�culo 1615 del C. C., en concordancia con lo dispuesto en el canon 90 del otrora C. de P. C., toda vez que la obligaci�n de resarcir nace de la declaratoria de responsabilidad civil. En ese orden de ideas, al no versar esta controversia sobre el pago de r�ditos por una obligaci�n dineraria en la que no se pact� una remuneraci�n por los acordantes, los intereses a decretar no ser�n los mercantiles, sino los civiles, debi�ndose insistir en que la �nica fuente de las citadas utilidades emergen de la naturaleza civil de los perjuicios reclamados en la acci�n instaurada. 7.

Finalmente, en lo ata�edero al embate planteado por la parte demandada, en torno a la exoneraci�n de la compa��a de seguros respecto del pago de los da�os morales reconocidos, debe decirse que en trat�ndose de seguro de da�os �(�) la indemnizaci�n podr� comprender a la vez el da�o emergente y el lucro cesante, pero �ste deber� ser objeto de un acuerdo expreso�, premisa de la que se infiere que en esta estirpe de contratos prima el consenso de voluntades.

De acuerdo con lo anterior, lo avistado en el caso de autos es que los contratantes del seguro optaron por excluir, expresamente, el amparo al �lucro cesante, y los perjuicios morales�, tal y como aparece se�alado a folio 286 del cuaderno principal; de ah� que resulte frustr�neo el ataque propuesto por la pasiva. 8. De todo cuanto viene de decirse, no asoma otro camino que la modificatoria del ordinal cuarto del fallo increpado, en el sentido de reconocer en favor de Andr�s Felipe de la Cruz Campo, por lucro cesante la suma de $15�348.182,31, a t�tulo de da�o a la vida de relaci�n $15�000.000,oo; y por concepto de detrimento moral $5�000.000,oo.

Respecto de Mar�a de Jes�s S�nchez, por concepto de da�o moral se le asignar� $5�000.000,oo. Por da�o emergente, en favor de estos dos actores se decretar� la suma de $5�627.205,47. En lo atinente a la menor Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, por menoscabo a la vida de relaci�n, se reconocer� $8�000.000,oo; y por detrimento moral $5�000.000,oo.

Respecto de los montos que por lucro cesante y el da�o emergente fueron reconocidos, si �stos no fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la notificaci�n de esta providencia, seguir�n causando intereses legales, as� como la debida actualizaci�n monetaria hasta el d�a que efectivamente se proceda a solucionarlos. Igualmente, se modificar� el ordinal quinto de la sentencia pronunciada, a fin de ordenar a la entidad aseguradora que en virtud a la relaci�n aseguraticia celebrada con la empresa Tax Express asuma el pago del da�o emergente decretado en beneficio de los actores, as� como lo correspondiente al da�o a la vida de relaci�n, guardando siempre el l�mite del valor afianzado pactado en el contrato de seguro.

Frente a este �ltimo menoscabo, debe llamarse la atenci�n en que en el mentado acto aseguraticio se acord� el amparo general denominado �contractual pasajeros� (fl.282, cdno 1), apareciendo literalmente excluidas las de lucro cesante y da�os morales. Por tanto, si la responsabilidad escrutada tuvo como estribo la derivada del contrato de transporte, en la cual se vieron afectados los demandantes, analizadas hol�sticamente tales estipulaciones, y al no haberse hecho uso de la posibilidad de exceptuar expresamente los da�os a la vida de relaci�n sufridos por los pasajeros en el marco de la relaci�n negocial descrita, puede inferirse que, con ocasi�n a dicho afianzamiento general, este detrimento tambi�n debe ser asumido por la aseguradora, dado que �sta asumi� la obligaci�n de responder por las indemnizaciones a cargo de Tax Express, como asegurada, originadas en la responsabilidad en que �sta incurriera, y que estuvieran dentro de la cobertura contratada.

En ese sentido, guardando las justas proporciones entre los supuestos factuales que caracterizan el presente asunto y la situaci�n examinada en sentencia STC No 12625 de 2015, el M�ximo int�rprete de la Justica Civil dej� sentado que: �(�) al revisar la p�liza objeto del debate se encuentra, que la Compa��a Suramericana de Seguros S.A., expidi� la p�liza No. 0987160, (�) y se ampar� la responsabilidad civil (�) por un l�mite de $500.000.000, consign�ndose as� mismo, en las condiciones generales �nicamente las exclusiones que se tendr�an en cuenta.

De lo que se desprende, contrario a lo asumido por el A-quem, que de la expresi�n general de la cobertura, se puede colegir que se ampar� la totalidad de la indemnizaci�n que debiera pagar la asegurada (�) la cual cubre todos los da�os que tuviere que reparar la sociedad, esto es, tanto los perjuicios patrimoniales como los extrapatrimoniales, es decir los da�os en el fuero interno de la persona como los morales y los de la vida en relaci�n. En otras palabras, la citada aseguradora se oblig� a responder por las indemnizaciones que debiera asumir su asegurada como consecuencia de [la] responsabilidad civil (�) derivados de los riesgos amparados en la p�liza, y no hizo uso de la posibilidad de excluir algunas contingencias, como lo establece el citado art�culo 1056 del estatuto mercantil, que le permite delimitar el riesgo que asume, por lo que se puede concluir que tom� la obligaci�n de responder tambi�n el perjuicio inmaterial reclamada por las accionantes y a la que fue condenada su afianzada.� (Negrillas fuera del texto glosado).

Por lo dem�s, sobre los perjuicios extra-patrimoniales reconocidos se empezar�n a generar intereses moratorios legales civiles, sino fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la ejecutoria de la presente providencia, no siendo procedente acceder a su causaci�n desde la presentaci�n de la demanda, en tanto que esta obligaci�n nace con su declaratoria en esta decisi�n. Las restantes disposiciones all� adoptadas, se mantendr�n inc�lumes.

A pesar de la acogencia parcial de la impugnaci�n instaurada por el extremo activante, y la frustraci�n del recurso impetrado por la aseguradora, no se les impondr� condena en costas en esta instancia, debido a que no aparecen causadas (regla 1� y 8� del art�culo 365 del C�digo General del Proceso). V. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la Ley,

RESUELVE

PRIMERO. - MODIFICAR el ordinal cuarto del fallo emitido por el Juzgado Cuarenta 46 Civil del Circuito de Bogot� el d�a 1 de junio del a�o en curso, en el sentido de RECONOCER en favor de Andr�s Felipe de la Cruz Campo, a t�tulo de lucro cesante la suma de $15�348.182,31; a t�tulo de da�o a la vida de relaci�n $15�000.000,oo; y por concepto de detrimento moral $5�000.000,oo.

Respecto de Mar�a de Jes�s S�nchez por da�o moral, se dispone el desembolso de $5�000.000,oo. Se deniega el perjuicio a la vida de relaci�n peticionado. Por concepto de da�o emergente, se reconoce en favor de Andr�s Felipe de la Cruz Campo y Mar�a de Jes�s S�nchez la suma de $5�627.205,47. ORDENAR en favor de la menor Mar�a del Mar de la Cruz S�nchez, por menoscabo a la vida de relaci�n, el pago de $8�000.000,oo, y por detrimento moral $5�000.000,oo.

Sobre los perjuicios extra-patrimoniales decretados empezar�n a generar intereses moratorios legales civiles, sino fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la ejecutoria de la presente providencia. Respecto de los montos que por lucro cesante y el da�o emergente fueron reconocidos, si �stos no fueren cancelados dentro de los seis (6) d�as siguientes a la notificaci�n de esta providencia, seguir�n causando intereses legales, as� como la debida actualizaci�n monetaria hasta el d�a que efectivamente se proceda a solucionarlos.

MODIFICAR el ordinal quinto del fallo opugnado, a fin de ordenar a la entidad aseguradora asumir el pago del da�o emergente, as� como lo correspondiente al da�o a la vida de relaci�n ordenado en beneficio de los actores, guardando siempre el l�mite del valor afianzado que se pact� en el contrato aseguraticio.

SEGUNDO: CONFIRMAR las dem�s disposiciones adoptadas en la sentencia rebatida. TERCERO.- SIN CONDENA en costas en esta instancia. CUARTO.- DEVOLVER, en oportunidad, el expediente al estrado de origen. NOTIF�QUESE JUAN PABLO SU�REZ OROZCO Magistrado (013-2005-00330-04) NUBIA ESPERANZA SABOGAL VAR�N Magistrada (013-2005-00330-04) LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Magistrado (013-2005-00330-04) Igualmente, se modificar� el ordinal quinto de la sentencia pronunciada, a fin de ordenar a la entidad aseguradora que en virtud a la relaci�n aseguraticia celebrada con la empresa Tax Express asuma el pago del da�o emergente decretado en beneficio de los actores, as� como el rubro correspondiente a los da�os a la vida de relaci�n, guardando siempre el l�mite del valor afianzado pactado en el contrato de seguro.

Lo anterior en obedecimiento a que en el mentado acto aseguraticio se concert� como amparo, el denominado �contractual pasajeros� (fl.282, cdno 1), en el cual se entienden contenidos los da�os arriba aludidos, toda vez que no se advierten excluidos de cobertura. No podr� imponerse a la aseguradora la obligaci�n de asumir solidariamente el pago de los perjuicios extrapatrimoniales, esto es, da�o moral y a la vida de relaci�n, en tanto que, y lo pregonado por el M�ximo int�rprete de la Justica Civil �(�) las aseguradoras se obligan �nicamente a indemnizar aquellos da�os que el asegurado le cause a terceros, siempre y cuando sean de orden patrimonial, luego en principio cualquier agravio extrapatrimonial no es objeto de cobertura en este tipo de seguro, salvo desde luego que sea objeto de expresa estipulaci�n contractual.�  Asunto tambi�n llevado a sala del 30 de agosto de 2017.  Esta aserci�n encuentra asidero en las siguientes concepciones que la doctrina universal ha decantado alrededor de la responsabilidad contractual las cuales por su valioso aporte al presente caso se citar�n textualmente, as�: Marty, al respecto se�ala que se estar� en presencia de responsabilidad contractual �siempre que el deudor contractual no cumpla por su culpa las obligaciones que el contrato le impone y que ese incumplimiento culpable causa da�o al acreedor.

Esta responsabilidad es reglamentada por el contrato pues la voluntad de las partes es soberana�. (Marty, G. Derecho Civil, Teor�a General de las Obligaciones, Vol. I. M�xico: Editorial Jos� M. Cajica Jr. Puebla, Pue,. 1952. P�g. 270). Para los hermanos Mazeaud, �la responsabilidad contractual es aquella que resulta del incumplimiento de una obligaci�n nacida de un contrato.

Cuando el contratante no cumple la obligaci�n puesta a su cargo por el contrato, puede causar un perjuicio al otro contratante, acreedor de la obligaci�n. En ciertas condiciones, est� obligado a reparar ese perjuicio�. (La responsabilidad civil extracontractual en Colombia. 4� ed. Medell�n: Biblioteca Jur�dica Dik�, 1988, Mazeaud, Henri � Leon � Jean.

P�g. 10.) El doctrinante Gilberto Mart�nez Rave, ense�a que la responsabilidad contractual es aquella que: �nace para una persona que ocasiona un da�o por el incumplimiento, demora o desconocimiento de determinadas obligaciones, adquiridas a trav�s de un contrato o convenci�n�. (Mart�nez Rave, Gilberto. Obra citada, p�g. 12.). Para el autor chileno Arturo Alessandri la responsabilidad contractual supone una obligaci�n anterior, se produce entre personas ligadas por un v�nculo jur�dico preexistente y cuya violaci�n sirve de sanci�n. (Alessandri Rodr�guez, Arturo.

Obra citada, p�g. 42.).  Art�culo 1614 del C. C.  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Civil Sentencia del 9 de julio de 2012. Exp. 06-2002-00101-01. M.P. A S R.  Corte Suprema de Justicia, Sala Civil sentencia del 7 de mayo de 1968, reiterada en SC 11575-2015. M.P. F. G. G.  C.S.J. SC 5885 de 2016. Sentencia del 6 de mayo de 2016.

Exp. 004-2004-00032-01.  Casaci�n Civil, Sentencia del 28 de febrero de 2013 Exp. Ref.: 11001-3103-004-2002-01011-01.  G. J. Tomo LX, p�g. 290. Sentencia del 10 de marzo de 1994. Reiterada en SCC de mayo 5 de 1999, Exp. 4978; 25 de noviembre de 1999, Exp. 3382; diciembre 13 de 2002, Exp. 7692; 15 de octubre de 2004, S-165-2004, Exp. 6199.  Art�culo 1088 del C. de Co.  SC 8435 de fecha 2 de julio de 2014.     PAGE  11001310302420110004801 de Andr�s Felipe de la Cruz Campo y Otros en contra de Seguros del Estado S.A., Tax Express S. A. y otros PAGE \* MERGEFORMAT29 $%&_`mrsuz������ۿ���xlxlx`xQB3 hkt�h�CJOJQJaJ hkt�h�CJOJQJaJ h J>h�:CJOJQJaJ h�6�h�CJOJQJaJ h�Ch�CJOJQJaJh� CJOJQJaJ h?t�h�5�CJOJQJaJ%hkt�h�5�CJOJQJ\�]�aJ h�:h�:5�CJOJQJaJ h�CJOJQJ\�]�aJ"hkt�h�CJOJQJ\�]�aJ h� h� 5�CJOJQJaJh�:5�CJOJQJaJ hkt�h�CJOJQJaJh�CJOJQJaJ� ! 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