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Suma de posesiones no acredit� la posesi�n de quien se pretende sumar, ni la causa unitiva de las 2 posesiones. Fuente Formal: art�culo 2512 del C�digo Civil TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C. SALA CIVIL DE DECISI�N Bogot� D. C. Veintiuno (21) de marzo del a�o dos mil Trece (2013) Referencia: Proceso Abreviado Demandante: Edilberto Romero Herrera Demandado:Justino Moreno Vanegas y herederos indeterminados Magistrado Ponente: ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Procede el Tribunal a decidir el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida en la primera instancia el d�a 30 de noviembre de 2012 por el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Bogot� D.C. en Descongesti�n (proceso proveniente del juzgado 7� civil del circuito)
ANTECEDENTES El se�or Edilberto Romero Herrera, a trav�s de apoderado judicial formul� demanda Abreviada de pertenencia contra los herederos del causante Justino Moreno Venegas los herederos indeterminados para que se declarare que ha adquirido por prescripci�n Agraria Extraordinaria de Dominio por suma de posesiones el inmueble denominado CORCEGA antes LA CUCHILLA que hace parte de uno de mayor extensi�n denominado EL NARANJO identificado con matricula inmobiliaria No. 50N 1111112 de la oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�.
Que como consecuencia de lo anterior se ordene la inscripci�n de la sentencia en el folio respectivo de la oficina de Registro de Instrumentos P�blicos. Se condene al demandado en costas. Como hechos que sirvieron de fundamento a las pretensiones de su libelo, narraron los siguientes: - El demandante ha entrado en posesi�n del predio rural denominado CORCEGA distinguido en el catastro de Cundinamarca con la c�dula No. 00 00 0010 0154 el cual tiene una extensi�n aproximada de cuatro hect�reas y tres mil doscientos cuarenta y un metros cuadrados y se encuentra localizado en la vereda LA RAMADA de la jurisdicci�n del municipio de la Calera - Cundinamarca Que el causante MARCO TULIO ROMERO, en documento de fecha 7 de septiembre de 1970 compro el predio de mayor extensi�n denominado EL NARANJO a su propietario de ese entonces MIGUEL MORENO VENEGAS para pag�rselo a raz�n de $10.000,oo la fanegada y que ser�a cancelado y entregado parte del predio de acuerdo con la cancelaci�n que fuere haciendo del mismo.
El d�a 8 de junio de 1974, falleci� en el municipio de la Calera lugar de su �ltimo domicilio el se�or Miguel Antonio Moreno Venegas, sin que le hubiese entregado al se�or Marco Tulio Romero D�az la totalidad de la parte del inmueble que hab�a cancelado hasta ese momento y mucho menos hacerle el traspaso ante la notaria y oficina de registro correspondiente.
Contra los herederos de Miguel Moreno Venegas adelantan el respectivo proceso judicial de sucesi�n que por reparto correspondi� al Juzgado Primero Civil del Circuito de Bogot� y que aprobada la partici�n fue protocolizada mediante escritura No. 6894 del 21 de octubre de 1983 en la notaria novena de Bogot� y como se puede ver en la tercera hijuela de deudas y gastos a favor de Jorge Moreno Venegas y Herminia Venegas Vda de Moreno se hace referencia al bien como cr�dito de la sucesi�n. Que la persona encargada de legalizar el predio comprado a Miguel Moreno Venegas era la se�ora Herminia Venegas Vda de Moreno sin que as� lo hiciera, que por el contrario el se�or Justino Moreno Venegas pretendi� despojar de la posesi�n al se�or Romero D�az lo que ocurri� ante el juzgado Promiscuo Municipal de la Calera sin lograrlo.
Que el se�or MARCO TULIO ROMERO DIAZ falleci� el 29 de octubre de 2003, quien es el padre del actor y resolvi� dejarle la posesi�n del mismo a poco d�as de haberlo comprado, con el deseo de traspasarle la propiedad pero por la enfermedad y su posterior muerte no lo pudo hacer pero el demandante es quien ha venido poseyendo el inmueble desde esa �poca pagando todos los impuestos como se prueba con documentos y testigos, posesi�n que se ha mantenido de manera quieta pac�fica y tranquila, que adem�s ha sido ininterrumpida, sin reconocer dominio ajeno. El demandante ha destinado el predio a siembras de agricultura y pastoreo de ganado, sobre el inmueble el cual tiene menos de 10 hect�reas.
EL TR�MITE PROCESAL Mediante providencia del 11 de septiembre de 2007, el juez a-quo admiti� la demanda, dispuso el tr�mite del proceso abreviado y que dicho auto se notificar a los demandados en forma personal, corri�ndoles el respectivo traslado, y dispuso emplazar a las dem�s personas indeterminadas. El demandado Justino Moreno Venegas, una vez emplazado as� como las personas que se crean con derecho a intervenir en el proceso, y acreditado el fallecimiento del demandado determinado, se dispuso el emplazamiento de los herederos indeterminados se advierte que al proceso concurrieron los herederos del causante as�: PEDRO NEL MORENO, quien contest� a trav�s de apoderado judicial se opuso a las pretensiones de la demanda, y propuso como excepciones de m�rito las siguientes Inexistencia de la posesi�n soportada en que dentro del documento de venta se anuncia que se har�a entrega del terreno en forma parcial de conformidad con los pagos, pero no existe constancia de ello, y si se realiz� no se indica en calidad de qu�, que adem�s trat�ndose de bienes inmuebles se hace necesario que la entrega se efect�e a trav�s de escritura p�blica.
Falta de individualizaci�n e identificaci�n del predio, advierte que en la demanda se reclama un �rea aproximada de cuatro hect�reas y 3241 metros cuadrados, el contrato tra�do hace referencia dos hect�reas y 2.800 metros, en la hijuela que correspondi� a la se�ora Herminia Venegas se habla de 14 fanegadas esto es ocho hect�reas y 9600 metros, por haberlas cancelado, por tanto no existe claridad en cuanto al terreno sobre el cual recae la demanda.
Por �ltimo propuso la gen�rica. En cuanto al curador ad litem tanto de los herederos indeterminados de Justino Moreno Vanegas como de las personas que se crean con derecho a intervenir en el proceso indico que no le constan y que se est� a lo que se pruebe dentro del mismo. Se abri� a pruebas el proceso decretando las solicitadas por las partes y una vez practicadas, se declar� preclu�da la etapa de formaci�n del proceso, y se dispuso correr traslado para alegar de conclusi�n. La parte actora indic� que dentro del tr�mite procesal y m�s concretamente al hecho segundo se identific� el predio objeto de la pertenencia, lo que fue aceptado por el se�or Pedro Nel Moreno al momento de contestar la demanda cuando lo acepto como cierto, lo que considera que constituye como confesi�n y en cuanto a la fecha de inicio de la misma es la fecha del contrato, lo que fue acreditado adem�s con la inspecci�n judicial.
La apoderada del demandado Pedro Nel Moreno, en su escrito de alegatos reiter� las excepciones planteadas, adem�s indic� que a lo largo del proceso no se acredit� la forma en que lleg� el demandante al proceso, ni que la posesi�n a que alude fuera ininterrumpida ni con �nimo de se�or ni due�o. Que dentro del escrito de compra venta se advierte que el vendedor se reservaba el derecho de la finca y la misma ser�a entregada por fracciones, por tanto solicita sean negadas las pretensiones de la demanda.
LA SENTENCIA APELADA Se puso fin a la primera instancia con el fallo proferido el 30 de noviembre de 2012, mediante el cual el juzgado de conocimiento declar� no probadas las pretensiones, soportado en que de la prueba documental en la que se anuncia que el vendedor reservo el derecho a la finca la cual ir�a entregando por fracciones de acuerdo como se le hicieran los pagos, de lo que se extrae que se guard� la tenencia de la misma sin que estableciera a partir de qu� momento se inici� la posesi�n; y como otra prueba est� los documentos que dan cuenta de la sucesi�n de la se�ora Herminia en la que el predio objeto material del proceso fue adjudicado al actor; que adem�s, obra copia del proceso adelantado ante el juzgado promiscuo municipal de la Calera en donde se dice que el se�or Marco Tulio Romero D�az el predio a su favor y que tuvo la aprehensi�n del mismo hasta el a�o de 1992, de lo que extrajo que no estaba en manos del actor, todo lo que sumado a que no se acreditaron los hechos de la posesi�n en manos del demandante, llev� al fracaso de las peticiones de la demanda.
EL RECURSO DE APELACI�N Inconforme con lo decidido, la parte demandante interpuso el recurso de apelaci�n, el cual soport� en que el fallo desconoci� las pruebas aportadas al proceso, incurriendo en incongruencias y v�a de hecho. Advierte que la inspecci�n judicial ordenada y practicada dentro del plenario no cumpli� su finalidad ya que la misma al momento de practicarse debi� proceder a escuchar a los propietarios, poseedora o tenedores colindantes, e interrogar a los vecinos sobre los hechos de la demanda, que al no haberse realizado as�, no cumpli� con los requisitos ni el objetivo establecido por la norma, por lo que considera que debi� ser efectuada de nuevo a fin de subsanar la nulidad en que se incurri� Que adem�s, se debe tener en cuenta la manifestaci�n del administrador de la finca en el que relata que entre el se�or Marco Tulio y el actor poseyeron la tierra por m�s de 20 a�os sin violencia ni clandestinidad, apelando as� que existi� una suma de posesiones.
CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL Reunidos como se encuentran los denominados presupuestos procesales y no advirti�ndose vicio alguno capaz de invalidar lo actuado, es del caso emitir fallo que resuelva el fondo del asunto. La prescripci�n es conocida como un modo de adquirir las cosas ajenas, o de extinguir las acciones o derechos ajenos, por haberse pose�do aqu�llas y no haberse ejercido �stos durante cierto lapso de tiempo, tal como lo ense�a el art�culo 2512 del C�digo Civil Colombiano; en esta especie de procesos, debe indagar el juzgador por los presupuestos que permiten dar buen camino a las pretensiones, estudio que a continuaci�n realizar� el Tribunal.
Los presupuestos axiol�gicos que de anta�o se han indicado por la doctrina y la jurisprudencia para la viabilidad de la acci�n de prescripci�n adquisitiva de dominio, son: a) posesi�n material en el demandante; b) que la posesi�n se prolongue por el t�rmino de ley; c) que se cumpla en forma quieta, pac�fica, continua e ininterrumpida; y d) que la cosa o el derecho sobre el cual se ejerce la posesi�n sea susceptible de adquirirse por �ste fen�meno. Igualmente, de reunirse aquellos, habr� de indagarse si existe identidad entre el bien que se pretende adquirir y el efectivamente pose�do.
En cuanto al primero de tales elementos, es decir, que la posesi�n material sea ejercida por el demandante, es de ver que ella fue definida por el art�culo 762 del C�digo Civil colombiano como la tenencia de una cosa determinada con �nimo de se�or o due�o, sea que el due�o o el que se da por tal, tenga la cosa por s� mismo, m�s aun siendo una tierra bald�a, cuya propiedad pertenece a un particular que la ha abandonado y para que suceda, la posesi�n agraria, de conformidad con el texto del art�culo 136 de la ley 1152 de 2007, se debe acreditar la explotaci�n econ�mica del suelo, por medio de hechos positivos propios de due�o, tales como explotaci�n con cultivos, sementeras, plantaciones forestales o agroforestales, ocupaci�n con ganados u otros de igual significaci�n econ�mica.
En consecuencia la ley entonces predica un corpus especializado en la prescripci�n agraria y es por ello que en los predios rurales el mero cerramiento y la construcci�n de edificios, no constituyen por si solos pruebas de explotaci�n econ�mica, s�lo son elementos complementarios de ella. (inciso 2� del art�culo 136 de la ley 1152 de 2007).
Son pues, dos los elementos configurativos de la posesi�n: el primero, la tenencia o aprehensi�n material del bien, tambi�n conocido como corpus; y el segundo elemento, que es de car�cter subjetivo, es el sentimiento de quien tiene el bien como suyo, en cuanto se�or y due�o de �l; �ste tambi�n se conoce como �nimus. Aqu�l es de f�cil demostraci�n; en efecto, basta determinar que quien se arroga la calidad de poseedor mantiene una relaci�n de aprehensi�n material sobre el bien directamente, y en especial su explotaci�n econ�mica.
Se configura la prescripci�n adquisitiva por tanto, cuando estos dos presupuestos se re�nen frente a una cosa determinada en una misma persona, los que deben existir al momento de adquirirla. Para conservarla basta, de ordinario y conforme a las reglas sobre la figura, mantener el elemento subjetivo. De atender a los hechos de libelo, la causa eficiente para impetrar se declare que el inmueble relacionado en ese escrito, le pertenece en dominio pleno y absoluto al demandante, tiene su origen en los actos de posesi�n que �ste ha ejercido sobre el bien objeto el petitum, de ah� que EL PUNTO DE apelaci�n que alega el recurrente es que el juez del conocimiento no apreci� el conjunto de las pruebas que indicaban que se ejerc�a la posesi�n sobre el bien por m�s de 20 a�os; que se incurri� en un yerro en la pr�ctica de la inspecci�n judicial al no escuchar los vecinos del predio, lo que considera que consiste en una vulneraci�n de hecho, y por �ltimo que no se tuvo en cuenta la suma de posesiones.
Si bien, en la demanda se alindero el predio objeto material del proceso el cual en la inspecci�n judicial nada se dijo que no correspondiera al reclamado en la demanda, y el cual no fue objetado. En cuanto a la pruebas allegadas al proceso, solo est�n las documentales, de las cuales en verdad no dan cuenta de los hechos de tiempo, modo y forma en que ingres� la actora al predio objeto material del proceso, pues unos son los hechos y actos de posesi�n que hubiera realizado el padre del actor y otros son los del mismo actor, como tampoco est� llamado el juzgado a inferir que si fue el padre del demandante quien adquiri� el bien, este obligatoriamente le fuera transmitido, adjudicado, trasmitido, entregado etc.., todo lo cual era del resorte del demandante llevar al convencimiento del juez lo manifestado en los hechos de la demanda, conforme el art�culo 177 del c�digo de procedimiento civil.
Es as� como, frente a la carga probatoria que tienen las partes en el proceso, la Corte Suprema de Justicia en sentencia del 25 de mayo de 2010 siendo Magistrado Ponente el doctor Edgardo Villamil Portilla ha dicho: �Desde luego, al juez no le basta la mera enunciaci�n de las partes para sentenciar la controversia, porque ello ser�a tanto como permitirles sacar beneficio del discurso persuasivo que presentan; por ende, la ley impone a cada extremo del litigio la tarea de traer al juicio de manera oportuna y conforme a las ritualidades del caso, los elementos probatorios destinados a verificar que los hechos alegados efectivamente sucedieron, o que son del modo como se presentaron, todo con miras a que se surta la consecuencia jur�dica de las normas sustanciales que se invocan.
Por esa raz�n el art�culo 1757 del C�digo Civil prev� de manera especial que �incumbe probar las obligaciones o su extinci�n al que alega aqu�llas o �sta�, precepto que se complementa por el art�culo 177 del C. de P. C. cuando establece en forma perentoria que �incumbe a las partes probar el supuesto de hecho de las normas que consagran el efecto jur�dico que ellas persiguen�.
Esta, desde luego, no representa una obligaci�n de la parte, ni un mero derecho, sino una verdadera carga procesal, o sea, �el requerimiento de una conducta de realizaci�n facultativa, normalmente establecida en inter�s del propio sujeto, y cuya omisi�n trae aparejada una consecuencia gravosa para �l� la carga es una conminaci�n o compulsi�n a ejercer el derecho.
Desde este punto de vista, la carga funciona, dir�amos, p double face; por un lado el litigante tiene la facultad de contestar, de probar, de alegar; en ese sentido es una conducta de realizaci�n facultativa; pero tiene al mismo tiempo algo as� como el riesgo de no contestar, de no probar, de no alegar. El riesgo consiste en que, si no lo hace oportunamente, se falla en el juicio sin escuchar sus defensas, sin recibir sus pruebas o sin saber sus conclusiones.
As� configurada, la carga es un imperativo del propio inter�s�� (Couture, Eduardo J., Fundamentos del Derecho Procesal Civil, 3� edici�n, Roque Depalma Editor, Buenos Aires, 1958, p�gs. 211 a 213). Ahora bien, las m�s de las veces, la carga demostrativa que se hace descansar a hombros de los contendientes, sirve para abastecer al proceso de la mayor cantidad posible de trazas hist�ricas, �tiles al prop�sito de reconstruir los hechos debatidos, es decir, para hallar la verdad como correspondencia entre los enunciados que se hacen acerca de la realidad y la realidad misma.
Como la actividad de las partes en el proceso es de suyo competitiva, el juez usualmente tendr� entonces dos visiones inconciliables que se neutralizan, pero que a la vez contribuyen al esclarecimiento de los hechos. Dicho de otro modo, el af�n por defender una determinada posici�n exige y fomenta la participaci�n de los litigantes en la etapa probatoria y cada una de esas intervenciones contribuye, en buena medida, a la actividad del juez, que entre la cooperaci�n de los concernidos y los l�mites de la competencia, debe asumir una participaci�n decisiva en el hallazgo de la verdad, desideratum del proceso tan esquivo, como necesario.
Entonces, el juez aborda una realidad extinta para superar el desconocimiento de los hechos con el que despunta todo litigio, y sobre el saber que le brindan las pruebas -analizadas todas bajo el tamiz de la sana cr�tica-, verifica los enunciados normativos que ilustran el caso y en la sentencia, que es la pieza principal de la actuaci�n, adopta las decisiones que el ordenamiento jur�dico consagra, todo con miras a lograr la efectividad del derecho sustancial, cual ordenan perentoriamente diversos c�nones constitucionales, y con el prop�sito �ltimo de disipar la incertidumbre que se cierne sobre los derechos en litigio.� Ahora, no por no haber debate en el proceso, se exime de la carga probatoria a la parte actora, por el contrario tiene que ser m�s contundente, esto es, se debe realizar un mayor esfuerzo de convencimiento para evitar cualquier duda por parte del juzgador, luego debe persuadirlo del cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos exigidos para esta clase de procesos, y as� sacar avante sus pretensiones; pero en el caso en estudio, se limit� a allegar una promesa de compraventa en la que la entrega del predio del vendedor a su padre era condicionada, y en la que vendedor se guard� para si la posesi�n del bien y entreg� la tenencia al comprador, adem�s dice el actor que su padre quien fung�a como comprador del inmueble objeto material del proceso se lo entreg� sin acreditar su dicho bajo ning�n medio probatorio, como tampoco la interverci�n, ni siquiera su propia posesi�n. De lo anterior, en verdad como lo advierte el a quo, por ninguna parte se indic� la forma, o la calidad en que ingres� el actor al predio, requisitos que son indispensables cuando se reclama la prescripci�n adquisitiva de un predio en la que es necesario acreditar que la posesi�n ha sido quieta pac�fica, tranquila, y de buena fe, que si bien es cierto la buena fe se presume, sin embargo no se le exonera de indicar que ello as� haya ocurrido.
En cuanto a la incongruencia, no podemos olvidar que, las sentencias se motivan expresando sobre los razonamientos f�cticos y jur�dicos que conducen a la apreciaci�n y valoraci�n de las pruebas, as� como a la aplicaci�n e interpretaci�n del derecho, luego la motivaci�n de las mismas deber� incidir sobre �stos distintos elementos, considerados individualmente y en conjunto, ajust�ndose siempre a las reglas de la l�gica y de la raz�n, as� solo se puede predicar que existe incongruencia en la sentencia cuando la decisi�n contenida en ella se aparte de estos elementos, o cuando se da m�s all� de los pedido, sin que nada de estos hubiera ocurrido dentro de las diligencias, m�s a�n cuando las pretensiones de la demanda fueron simplemente negadas.
Frente a la nulidad de la diligencia de inspecci�n judicial, no es procedente ya que la misma se realiz� en debida forma, pero, en gracia de discusi�n que as� fuera, al no haber sido alegada en su momento, la misma a la fecha ya est� saneada. Por �ltimo en cuanto a la suma de posesiones, se tiene que para que se produzca la misma, se debi� acreditar fehacientemente la posesi�n de quien se pretende sumar y la posesi�n de quien la reclama, pero igualmente es importante acreditar la causa unitiva de las dos posesiones, esto es la causa jur�dica, que une una posesi�n a la otra, que bien puede ser, la una herencia, compra, donaci�n, o cualquier otra calidad semejante; que en verdad no necesariamente debe ser una escritura p�blica, ni mucho menos debe ser registrada, sino a trav�s de cualquier medio probatorio, pero debe estar plenamente acreditada, pero si nada de esto ocurre no puede hablarse de la suma de posesiones.
As� las cosas, lo resuelto est� llamado a confirmarse. DECISI�N En virtud a lo expuesto, el TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE Primero: CONFIRMAR la sentencia de fecha 30 de noviembre de 2012 por el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Bogot� D.C. en Descongesti�n (proceso proveniente del juzgado 7� civil del circuito) Segundo: Condenar en costas a la parte actora en esta instancia. Liqu�dense.
Para el efecto el magistrado sustanciador fija las agencias en derecho en la suma de
NOTIFIQUESE Y CUMPLASE ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Magistrado MARTHA PATRICIA GUZM�N �LVAREZ Magistrada ausente con excusa LUISA MYRIAM LIZARAZO RICAURTE Magistrada Proyecto discutido y aprobado en sala civil de decisi�n del d�a 21 de marzo del a�o 2013 Folio 49 cuaderno 1 Folio 65 cuaderno 1 Folio 68 cuaderno 1 Folio 106 cuaderno 1 "B[������3 J K X b c d e j o � � � � � � � � � � � � � ���������������������������{nan��XhOp#5�CJ \�hA�5�CJ \�mH sH h?/�5�CJ \�mH sH h?/�CJ mH sH h?/�5�CJ \� hA�CJ h�g�CJ h?/�CJ h�7"h?/�5�CJ \�aJ h�7"h?/�CJ aJ h�BECJ aJ h�BEh�BECJaJh�BEh�BECJ aJ h�BECJaJhm�hm�CJ\�]�aJhm�CJaJh�Fh�BECJaJ"#���' 3 J K � � � � � K L M ������������������� $dha$gd�#� $dha$gd?/�$��dh^��a$gdA�$��dh`��a$gd?/�dhgd?/� $dha$gd?/� �;Dgd?/�gd�BE� + K L M � � 4 } � � � � � � N � � � � � � 0 1 ] h �CDEI������������辸�豧���������������������ukuh�?uCJ mH sH h�!�CJ mH sH ht%1CJ mH sH hOi�CJ mH sH hOp#CJ mH sH hA�CJ mH sH h?/�CJ mH sH h?/�5�CJ h�J�CJ hA�CJ h�#�CJ h�#�h?/�h�#�h?/�5�6�\�]�h�#�h?/�5�6� h?/�CJ hOp#5�CJ \�hA�5�CJ \�*M ~ � � � BCgh��DE��UV���������������������$��dh`��a$gd?/�$��dh^��a$gd?/�$��dh`��a$gd?/� $dha$gd?/� $dha$gd?/�������� ; r�CJ h?/�CJ %.�/�/22�6�6�7�7�8�8�9�9� �>�> @�@�A9C�C�CBD�F�F�I�IL9P:P *CJ aJ mH sH h�H�h?/�6�CJ aJ mH sH haY�CJ aJ h� WCJ aJ h� }CJ aJ h %$h>%$CJ aJ h>%$CJ aJ h�D�CJ aJ h?/�CJ aJ h!`�h!`�CJ aJ h!`�CJ aJ #K\ ] ]]]�]�]&^'^}^~^�^�^�^�^�^�^�^�^������������������ $dha$gd�#�gd?/� $dh�da$gd?/�$��dh`��a$gd?/� $dha$gd?/�$��dh`��a$gd�MH $dha$gd�MH $dha$gd>%$ %$5�\�]�h�MH5�\�]�h�#�h?/�5�\�]� h�#�h�#� h�#�h?/�h�#�h�#�5�h�#�h?/�5�h�#�h�#�5�\�h�#�h?/�5�\�h�MHCJ aJ h?/�CJ \�aJ h?/�5�CJ \�aJ hqs�h?/�5�CJ \�aJ hqs�h?/�CJ aJ h?/�CJ aJ h�D�CJ h>%$CJ h>%$CJ aJ "�^�^�^�^_____ _ _)_4_5_6_9_:_�_�_�_�_�_�_�_�_������������������������$a$gd�#�$a$gd?/�$a$gd�#�$a$gd�#� $dha$gd�#�_ _)_4_5_6_9_:_B_C_J_u_y_z_{_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_������ɸ������z�z�oka]UJa]Uh�M�h�#�mH $sH $h�#�mH $sH $h�#�jh�#�0JUh�s�h�#�h?/�CJaJ h�#�h>%$5�6�CJ\�]�aJh�g�5�6�CJ\�]�aJ h�#�h?/�5�6�CJ\�]�aJh�#�5�6�CJ\�]�aJ h�#�h�#�5�6�CJ\�]�aJh�:9h�#�\�]� h?/�\�]�h>%$5�\�]�h�#�h>%$5�\�]� h�#�h>%$h�#�h�#�5�\�]��_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�������� � � �!�"�#�$�%�&�,�-�.�/�0�2�3�9�:� �G�H�ֈ؈�������������������������������碜����}t}�h�MHCJ\�]�h�#�CJ\�]�hm�0JmHnHuh�#�0JmHnHu h�#�0Jjh�#�0JUhm�jh�o Uh�o hV `h�#�mH $sH $Uh� 1h�#�mH $sH $h� hh�#�mH $sH $h�#�mH $sH $h�#�jh�#�0JUh�1�h�#�mH $sH $-Folio 87 cuaderno 1 PAGE 2 PAGE 13 Proceso abreviado � Pertenencia agraria Edilberto Romero Herrera contra Justino Moreno Venegas 110013103007200700451 02 �_������ � � �!�"�#�$�%�0�1�2�>�?�g�ֈ؈و������������������������ $ �C�"a$gd�#�$�h]�ha$�h]�h����&`#$؈وڈ܈݈����h�s�hm�h�o وڈۈ܈݈����6&Pw1�h:p�MH ��/ �"I!��"�n#�� $�S%��7�7 �� s��������666666666vvvvvvvvv66666>66666666666666666666666666�666666666�66666666666hH66666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666�62����&6FVfv������2(��&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@ OJPJQJ_HmH nH sH tH L`��L ?/�Normal$CJOJPJQJ_HaJmH sH tH D@D ?/�T�tulo 1$$dh@&a$5�\�NA`���N Fuente de p�rrafo predeter.Ri���R 0 Tabla normal �4� l4�a�,k ���, 0 Sin lista Z�/���Z ?/� T�tulo 1 Car*5�CJOJPJQJ\�^JaJmH sH tH B @B ?/� Pie de p�gina �C�"^�/��^ ?/�Pie de p�gina Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH 8)`��!8 ?/�N�mero de p�ginadB@2d ?/�Texto independiente$ �;Ddha$ 5�CJ \�p�/��Ap ?/�Texto independiente Car*5�CJ OJPJQJ\�^JaJmH sH tH VP@RV ?/�Texto independiente 2$dha$CJ n�/��an ?/�Texto independiente 2 Car$CJ OJPJQJ^JaJmH sH tH @ @r@ �M�0Texto nota pieCJaJT�/���T �M�0Texto nota pie CarOJPJQJmH sH tH B&`���B �M�0Ref. de nota al pieH*BU ���B !`�0 Hiperv�nculo7�>*S*�Y(ph� ��>��Aީ��^���W*6q�z�֫���F0Ҕ����4;]?�j����[�V�^�_�������+P������D��+P��7�W���W�_���K��W7� R n�K~�,G�C&�^��ׯW2�+̆|v�.&,��Z� �H�������Qr�g�LC�x33ͥJ�_����ԕ���H���� �h�| >J�L����A^�����g����'9y����ϩ#�� ���ի���ɧ�_Ͼ{��+;������_��a������ ϟ����?xl��t�Ç$�ܹ����,������A�v�ݢ O9�����'B}m�(��:،��$�� 2��*�� bj��2� �\QD���!�H�H����LO1eNo�9��\O`�Zү���ӾO��L9���C���.;
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