Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103003200400382 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Luis Roberto Suárez González

Fecha: 2008-11-05

Sujetos procesales: MARIA PAULINA PARRA DE AGUILAR / MELQUISEDEC PARRA PEDRAZA Y DEMÁS PERSONAS INDETERMINADAS

��ࡱ�>�� ~�����}�����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������@ ���hbjbj�F�F 8��,�,�`*7�������    * 666J...8f�4J`$.BB"ddd[[[�#�#�#�#�#�#�#$�%R�'�$6�[[��$66dd�$� � � � 6d6d�#� ��#� � 66� d6 �sY��=�.� �� �#0$0`$� d(m �d(� JJ6666� d(6� [��� �l �[[[$$JJ�.1 jJJ.Declaraci�n de Pertenencia Demandante: Maria Paulina Parra de Aguilar Demandado: Melquisedec Parra Pedraza y otra Apelaci�n Sentencia 03-04-382-01 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D. C. SALA CIVIL DE DECISI�N Magistrado Ponente: LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Proyecto discutido y aprobado en Sala Civil de Decisi�n del 29 de octubre de 2008.

Acta 44. Bogot�, D. C., cinco de noviembre de dos mil ocho. Desata la Sala el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia proferida por el Juez Tercero Civil del Circuito de esta ciudad, dentro del proceso ordinario de pertenencia que por prescripci�n extraordinaria adquisitiva de dominio se tramitara a instancias de Maria Paulina Parra de Aguilar contra Melquisedec Parra Pedraza y dem�s personas indeterminadas.

DEMANDA 1. Pretendi� la actora que se le declare titular del pleno dominio y posesi�n sobre el 50% del inmueble descrito en el libelo, el cual adquiri� mediante la figura jur�dica de la prescripci�n extraordinaria adquisitiva de dominio, por haberlo pose�do por m�s de veintisiete a�os de manera quieta, p�blica, pac�fica, continua e ininterrumpida con �nimo de se�or y due�o, constituyendo actos positivos de dominio la explotaci�n econ�mica del parqueadero �Santa Paula�; la construcci�n de la casa; el levantamiento de paredes; la instalaci�n de los servicios p�blicos domiciliarios de gas, agua, luz, alcantarillado y tel�fono; las mejoras plantadas para su conservaci�n y la cancelaci�n de impuestos. 2.

Como hechos sustento de las pretensiones, expuso la actora los que el Tribunal procede a compendiar: 2.1. La posesi�n alegada se deriva de la adquisici�n en com�n y proindiviso, junto con el se�or Melquisedec Parra Pedraza por compra que le hicieron a la se�ora Margarita Velandia Pe�a, mediante escritura p�blica 3048 del 24 de julio de 1976 de la Notar�a 6 del C�rculo de Bogot�. 2.2.

El demandado jam�s ha tenido posesi�n del inmueble, ni ejercido ning�n acto como se�or o due�o, ni ha hechos ninguna clase de oposici�n a los actos realizados por la demandante. 2.3. La actora siempre ha tenido la posesi�n del inmueble, que ha sido de buena fe, p�blica e ininterrumpida desde el a�o 1976 y desde esa �poca ha ejercido los actos de posesi�n de se�ora y due�a, sin reconocer como due�o a nadie y sin que se le haya perturbado su relaci�n con el bien, ni le haya hecho ning�n tipo de oposici�n, actos que los ha realizado sin previo acuerdo con el otro comunero. 3.

Notificado en debida forma el extremo pasivo en forma personal, present� contestaci�n por intermedio de apoderado judicial, oponi�ndose a las pretensiones de la demanda y manifestando que se trata de una reacci�n tard�a al ejercicio por parte del demandado respecto del proceso que curs� en el juzgado 35 Civil del Circuito, en donde se decret� la divisi�n material del predio.

As� mismo propuso como excepciones �la inexistencia de los hechos que le sirven de sustento a la pretensi�n de adquirir por prescripci�n la cuota parte que le pertenece y ha pose�do�, �tiempo insuficiente para adquirir por prescripci�n� y �falta de requisitos para que proceda la prescripci�n adquisitiva de dominio�. El curador de los indeterminados dio respuesta formal, sin oponerse a las pretensiones de la demanda.

FALLO DEL A QUO El funcionario de conocimiento le puso fin a la instancia mediante providencia que accedi� a las pretensiones de la demanda, al considerar que la demandante prob� la posesi�n alegada, pues el material documental aportado da cuenta de actos de se�or�o, tal como igualmente ocurre con las declaraciones recibidas y la prueba pericial.

RECURSO DE APELACION Inconforme con la decisi�n adoptada, el demandado reclam� la revocatoria de la decisi�n impugnada se�alando que en el decurso del proceso se acredit� que se ostenta una posesi�n conjunta al no ser realizada la explotaci�n en forma excluyente por la demandante, que el t�rmino desde el cu�l deber�a contarse la prescripci�n es a partir de la fecha en que la actora levant� el muro, en el a�o 2000, privando al demandado de su propiedad y que la fecha alegada de la posesi�n se confundi� con la fecha de la compra del inmueble.

CONSIDERACIONES 1. La prescripci�n adquisitiva, o "usucapi�n", est� consagrada por la ley civil como un modo de ganar el dominio de los bienes muebles o inmuebles ajenos, y los dem�s derechos reales pasibles de adquisici�n por tal medio, para cuya materializaci�n se requiere la posesi�n de las cosas sobre las cuales recaen tales derechos, con las condiciones y durante el t�rmino requerido por el legislador.

Tal como lo refiere el art�culo 2527 del c�digo civil, la prescripci�n adquisitiva puede presentar una de dos modalidades: o bien la ordinaria, cuyo fundamento insustituible es la posesi�n regular, extendida por el per�odo de tiempo que la ley requiere, o la extraordinaria, basada en la simple posesi�n, en la cual no se necesita t�tulo alguno, presumi�ndose de derecho la buena fe, no obstante la falta de un r�tulo adquisitivo de dominio. 2.

Para el buen suceso de la prescripci�n extraordinaria adquisitiva de dominio se requiere que en el proceso se haya demostrado la concurrencia de los siguientes requisitos: (i) Posesi�n material en el usucapiente; (ii) Posesi�n de la cosa durante veinte a�os; (iii) que ella se haya manifestado de manera p�blica e ininterrumpida; y (iv) que la cosa o derecho pose�da pueda ganarse por usucapi�n. En lo que hace referencia al demandado, en el proceso de pertenencia ha de decirse que se debe citar, como persona cierta, a quien figure inscrito en la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos y Privados cuando de inmuebles se trata, como titular de derecho real principal, lo que explica la exigencia de la ley de que el demandante acompa�e a la demanda dicho certificado e incluir en la misma a todas aquellas personas que figuren en el antedicho documento, adem�s de la citaci�n de las indeterminadas que puedan tener inter�s en el proceso, circunstancia que aqu� se acredita. 3.

Sobre el tema de la procedencia de la prescripci�n extintiva entre comuneros, con fundamento en la teor�a del mandato t�cito existente entre los copropietarios se negaba esa eventualidad, al considerarse que ellos poseen la cosa en com�n -para los dem�s due�os y no exclusivamente para s�, esto es pro indiviso-, conclusi�n que surg�a del reconocimiento de que el condominio creaba una solidaridad que generaba dicho efecto.

Sin embargo, con posterioridad y precisado que la situaci�n acabada de describir solo se predica de las relaciones de los comuneros con terceros mas no en las de ellos entre s�, se acept� por la jurisprudencia y se corrobor� por la v�a de la interpretaci�n aut�ntica la posibilidad de la prescripci�n entre comuneros, situaci�n regulada por la ley 51 de 1943 y el inciso 3 del 407 adjetivo, exigi�ndose, al efecto, que la posesi�n material haya sido exclusiva, sin el consentimiento de los dem�s comuneros y agote el t�rmino previsto por la ley, es decir pro suo; tema desarrollado por la Jurisprudencia de la Corte al expresar que a pesar de que la posesi�n se inici� ��pro indiviso� en virtud del t�tulo que le dio origen, ella se transforma en una posesi�n exclusiva o con desconocimiento de los dem�s comuneros; posesi�n esa a la que la legislaci�n patria le dio en su momento definitivos perfiles con la expedici�n de la hoy derogada ley 51 de 1943 (art�culo 698 del C. de P.C.) que abri� definitivamente el camino para que la jurisprudencia de esta Sala reconociera, en los precisos eventos a que hubiere lugar, el dominio exclusivo del comunero prescribiente.

Tal criterio se encuentra recogido positivamente ahora en el art�culo 407, regla 3�, del C. de P.C. al disponer que �la declaraci�n de pertenencia tambi�n podr� pedirla el comunero que con exclusi�n de los otros y por el t�rmino de la prescripci�n extraordinaria, hubiere pose�do materialmente el bien com�n o parte de �l, siempre que su explotaci�n econ�mica no se hubiere producido por acuerdo con los dem�s comuneros o por disposici�n de autoridad judicial o del administrador de la comunidad�.

(Corte Suprema de Justicia, sentencia 016 de marzo 16 de 1998). 4. El funcionario de conocimiento declar� el �xito de la usucapi�n propuesta por el actor, considerando, en s�ntesis, que de la prueba testimonial se desprende la realizaci�n por parte de la usucapiente de actos de se�or y due�o, con desconocimiento de los derechos de su hermano, por un tiempo superior a los veinte a�os; que esa posesi�n ha sido exclusiva y que no existe prueba de que la explotaci�n del predio se haya realizado de acuerdo con el otro cond�mino. Inconforme con lo as� resuelto, el demandado plantea que la explotaci�n del inmueble no se ha realizado con exclusi�n del otro comunero, pues la operaci�n del parqueadero se practic� de manera conjunta, car�cter que solo podr�a predicarse a partir del a�o 2000.

Que como consecuencia de lo anterior, de la demandante no es posible afirmar una posesi�n veintenaria; que se le otorg� poder de convicci�n a los testigos a pesar de la tacha de sospecha; que se desconoci� que la posesi�n solo podr�a aceptarse a partir del momento en que el demandado levant� el muro para dividir los lotes, razones por las que solicit� la revocatoria de la decisi�n cuestionada.

En respuesta a la impugnaci�n propuesta procede la Sala a dilucidar si se re�nen los presupuestos para la declaratoria de usucapi�n, en especial el de la posesi�n veintenaria que se exige para su triunfo y su car�cter excluyente, para lo que es necesario indicar, desde ya, que se impone la confirmaci�n de la sentencia, de acuerdo con las siguientes reflexiones: 4.1.

Dentro del material probatorio que informa esta actuaci�n militan dos grupos de testigos cuya orientaci�n es reconocer la posesi�n en cada uno de los contendientes, pues los tra�dos por la demandante se�alan que �sta ha sido quien se ha comportado como se�ora y due�a del inmueble en cuesti�n, porque lo ha habitado desde 1976, le hizo mejoras, instal� los servicios p�blicos domiciliarios, lo explot� econ�micamente, pag� los impuestos y no ha reconocido dominio ajeno. En sentido contrario el testimonio de las personas convocadas por el demandado, deponen que si bien la demandante ocupa el inmueble por un tiempo superior a los 25 a�os, lo hizo en condici�n de copropietaria; en com�n y proindiviso y las construcciones han sido efectuadas mediante acuerdo y consentimiento del comunero.

Frente a situaciones como la que se describe, al funcionario le corresponde optar por el grupo de testigos que ofrezcan mayor credibilidad por el poder de convicci�n intr�nseco que le merezca, o porque su dicho ha sido corroborado con el material obrante en el proceso, valoraci�n que en conjunto debe realizar seg�n lo dispuesto por el art�culo 184 del C. de P. C. 4.2.

Revisado el decir de los testigos asomados por el demandante fluye como hecho indubitado, que la actora ha ocupado el inmueble desde el a�o de 1976; es decir, por un tiempo superior a los veinte a�os; tambi�n aparece como hecho cierto la imposici�n de mejoras, el pago de los servicios que peri�dicamente se causan y adem�s los impuestos, afirmaciones que tienen respaldo documental.

En el mismo sentido se declar� que nunca ha abandonado el predio, que le hizo arreglos y construy� una casa en el lote de terreno sin intervenci�n del comunero y lo explota econ�micamente porque all� tiene un parqueadero que administra sin acuerdo alguno con el demandado y durante el mismo lapso que ella habita en ese lugar, circunstancias que les consta por residir en el lugar, lo que desvirt�a la afirmaci�n que el t�rmino de explotaci�n econ�mica debe contarse a partir de la fecha indicada en el certificado de la C�mara de Comercio, que responde a la formalizaci�n del establecimiento como persona jur�dica, pero que para efectos de este juicio en nada influye, pues el resorte probatorio radica en hechos constitutivos de posesi�n y no en el aspecto formal del mencionado registro.

(fls. 405, 408, 411, 416, 419 y 450). En este sentido, en manera alguna afecta la veintenaria posesi�n la manifestaci�n que el demandado le imputa a la actora, realizada en la denuncia penal que en contra de aquel y de otras personas se adelant�, pues de acuerdo con lo que materialmente en ese escrito se consign�, la explotaci�n del parqueadero que se vio interrumpida, fue la que se ejerc�a sobre el lote de la carrera 6 este No 30-57 sur, diferente al objeto de este proceso, habiendo continuado aquel en poder del contradictor, pues all� se relata que qued� �el lote en menci�n en posesi�n �nicamente de MELQUISEDEC y su esposa�� (fl. 430 Cdno. 1), divisi�n que se present� a consecuencia del levantamiento del muro por parte del ahora apelante.

Explicado lo anterior, para la Sala es claro que el dicho de los testigos a quienes les consta que sobre el lote objeto de usucapi�n no ha existido conjunta explotaci�n por parte de los comuneros, ni tampoco que la de la actora estuviere justificada por la autorizaci�n del demandado, ni mucho menos que los actos de posesi�n hubieren surgido con motivo del levantamiento del muro divisorio, quedando en pie la base demostrativa que llev� al juzgador a reconocer la prescripci�n adquisitiva reclamada; en tanto tuvo por demostrado los actos posesorios, conclusi�n que avala el Tribunal, pues de ellos se predica �la inequ�voca significaci�n de que el comunero en trance de adquirir para s� por prescripci�n, los ejecut� con car�cter exclusivamente propio y personal, desconociendo por a�adidura el derecho a poseer del que tambi�n son titulares �pro indiviso� los dem�s copart�cipes sobre el bien com�n, vale decir de conductas repetidas constantemente que por su contenido visible sirvan para poner en evidencia que aquello que pudo ser un estado inicial de coposesi�n derivado de la apertura de una sucesi�n, desapareci� por entero y que uno de los herederos, desconociendo la indivisi�n, pas� a ser poseedor material exclusivo, desenlace �ste �ltimo que expres�ndolo con ayuda de un conocido pasaje desde antiguo repetido muchas veces por la jurisprudencia francesa, necesita de prueba concluyente en orden a establecer la realizaci�n, por parte del que pretende adquirir a t�tulo privativo, de actos � exteriores y contradictorios, agresivos y perseverantes que, por una manifestaci�n inequ�voca, pongan al copropietario en mora de defender su derecho � pues de otra suerte � debe reputarse que aqu�l representa a la comunidad y que goza en virtud de su t�tulo tanto para s� como para la comunidad � (Laurent Principes, T. 32, n�m. 292 G.J. N� 2467, T. CCXXVIII, P�g. 34, citada en la sentencia del 24 de enero de 1994). 4.3.

Con relaci�n a las ponencias de los testigos tra�dos por el demandado, en las que existe la manifestaci�n sobre la copropiedad y el desconocimiento de la calidad de poseedora de los derechos de cuota del otro comunero, sin embargo de ellas no fluye en forma precisa cu�les fueron los actos de posesi�n ejercidos por el demandado, por tanto, cu�ndo se realizaron, pues a pesar de ellos se�alar que la construcci�n fue por acuerdo de los hermanos y el emparejamiento de los terrenos se debi� al trabajo del demandado, esos hechos los sit�an para cuando se adquiri� el predio, a lo que se adiciona su ignorancia sobre el convenio celebrado entre las partes, y donde fueron efectuadas las obras que reclama el contradictor, existiendo confusi�n en tanto que el demandado ejerc�a actos de posesi�n sobre el lote contiguo, sin que con la necesaria claridad se hubiere narrado el poder de hecho sobre el lote objeto de usucapi�n; aunado a ello, en sentido contrario confirman la versi�n acerca de que la demandante no ha abandonado el lote, que los arreglos realizados al inmueble, efectuados por uno de los ponentes fueron pagados por la demandante y su esposo, y que no ha sido objeto de reclamaciones, excepto las del demandado mediante un proceso divisorio, en el que finalmente prosper� la excepci�n de prescripci�n a favor de la ahora demandante.

(fl. 424 a 426 c-1). Sobre el punto importante resulta destacar que la circunstancia de que la actora hubiera iniciado la relaci�n con el predio reconociendo derechos en su hermano, esto es, como mera tenedora, tal como lo confiesa la demandante en el interrogatorio de parte, (flio. 436), ello no impide la ulterior posibilidad de adquirir por la v�a ejercida, en la medida que es perfectamente posible que el prescribiente intervierta su t�tulo para �convertirse en poseedor, para cuya transformaci�n es esencial que en �l haya surgido el �nimo de se�or y due�o deducido de actos de propietario y no de mera tolerancia o facultad (art�culo 981 C.C.) en virtud de los cuales se establezca, por estar ellos debidamente comprobados, que al lado de la tenencia f�sica de la cosa concurre concomitantemente aqu�l otro elemento intr�nseco de la posesi�n, con el que sin lugar a equ�vocos la configura y caracteriza; para lo que debe probar, entre otras hip�tesis, su alzamiento o rebeld�a, esto es, del desconocimiento efectivo del derecho de la persona por cuya cuenta lleg� a la cosa (Casaci�n marzo 27 de 1957, LXXI, 501; casaci�n junio 23 de 1958, LXXXVIII, 203) (G.J. XXIX, p�g. 352)�; actos que �han de ser, como lo tiene sentado la doctrina, que contradigan, de manera abierta, franca e inequ�voca, el derecho de dominio que sobre la cosa tenga o pueda tener la persona del contendiente opositor�� (Cas. de 18 de abril de 1989, G.J. CXCVI, p�g. 66), circunstancia que han puesto de presente los testigos que declararon en el proceso, en tanto manifiestan que la actora ha pose�do desde que se paso a vivir en la construcci�n reci�n levantada, esto es, el 7 de enero de 1977. 4.4.

Especial poder de convicci�n le merece a esta Sala la declaraci�n del se�or Santos Eduardo S�nchez Castro, a quien le consta porque lo vio y materialmente particip� en la confecci�n de las mejoras y arreglos que se realizaron al inmueble, que fueron ordenados y pagados por la demandante, hecho que no solo demuestra el exclusivo se�or�o de la actora, sino que adem�s deja en evidencia la ausencia de prueba en torno a que el demandado hubiera ejercido actos de dominio o posesi�n; debi�ndose agregar que en la declaraci�n vertida por el Se�or Guillermo Jim�nez Ruiz, testigo llamado por el demandado, atest� que en una ocasi�n la demandante junto con su c�nyuge le pagaron unas obras que efect�o en el predio.

(fls. 416 y 423). 5. Puestas en este estado las cosas, concluye la Sala que el contenido posesorio de los actos realizados por la actora y la condici�n que mostr� ante los dem�s respecto de su relaci�n ajena e independiente de su copropietario, dejan en claro que ella desconoci� ante los dem�s a su cond�mino y realiz� actos con olvido total de �l, comport�ndose como �nica due�a y poseedora del bien, sin reconocer se�or�o en Melquisedec Parra Pedraza, pues as� lo refieren los testigos, quienes deponen que la �nica poseedora y due�a es do�a Paulina a quien nunca nadie le ha reclamado el inmueble y que actuaba sin obtener el permiso ni la autorizaci�n de su hermano ni de ninguna otra persona.

A lo anterior se adiciona que en el proceso divisorio promovido por el demandado, el juzgador de segunda instancia revoc� la providencia que orden� la divisi�n y, en su lugar, reconoci� a favor de la demandante la excepci�n denominada �prescripci�n adquisitiva del dominio� indicando que �configurados los presupuestos necesarios para declarar probada la excepci�n propuesta, sin que tal reconocimiento implique el proferimiento de declaraciones propias del proceso de pertenencia, pues �nicamente se tiene en cuenta como suceso impeditivo para que el demandante obtenga la divisi�n sobre un inmueble que se encuentra en poder de otra persona, con la posibilidad de convertirse en propietario�.

(Fl. 34 c.16). Finalmente tampoco tiene importancia que el demandado hubiera pagado los impuestos del predio objeto de pretensi�n para desestimar la posesi�n de la actora, pues ella present� recibos de pago, a lo que se adiciona que ese acto unilateral no conlleva la necesaria conclusi�n de reconocer dominio en su hermano, o que no se comportaba como se�ora y due�a del predio, en tanto que esa gesti�n la puede realizar cualquier persona, a�n sin detentar posesi�n sobre el inmueble. 6.

El apoderado de la parte demandada tach� de sospechosos a los testigos convocados por el actor, censura que en manera alguna impide su valoraci�n, pues ataque en este sentido solo trae como consecuencia que en su valoraci�n se examine con mayor circunspecci�n la declaraci�n, labor�o del que puede surgir como resultado que el dicho cuestionado le otorgue pleno poder de convicci�n al fallador, en tanto que este sea conteste, claro, con plena expresi�n de las razones y circunstancias por las que adquiri� el conocimiento que lleva al proceso, punto sobre el que la Corte expres� que esa m�cula de desconfianza �hasta desaparecer�, en la medida en que brinden un relato preciso, responsivo, exacto y cabal, esto es, en s�ntesis razonado y particularizado en todo cuando dieren noticia, y que, aun as�, encuentren respaldo en otros elementos probativos, todo analizado, cual lo dice la norma en cuesti�n, �de acuerdo con las circunstancias de cada caso�; ser� entonces cuando nada justifica que el juzgador contin�e desconfiando de sus relatos, y les suministre el valor demostrativo que verdaderamente ostentan� (Corte Suprema de Justicia, Sentencia del 10 de mayo de 1994, expediente 3927).

As� las cosas, observa la Sala que en la testimonial cuestionada no se advierte el �nimo deliberado de perjudicar al demandado, por el contrario esas declaraciones, en cierta forma coinciden con las otras ponencias recaudadas, raz�n por la cual el tribunal le reconoce poder de convicci�n, muy a pesar de la sospecha que se denunci�, acusaci�n que, como ya se expres�, simplemente obliga al juzgador a valorarla con mayor rigor. 7.

Tampoco conspira en contra de la declaraci�n de pertenencia el hecho cierto del registro del establecimiento de comercio en la C�mara respectiva, pues esta inscripci�n no tiene el poder de borrar la relaci�n de hecho que se hubiere tenido con la cosa en el pasado, subsistiendo, entonces, la expresi�n de los actos posesorios desde finales de la d�cada de los setentas, suficiente para colmar el tiempo exigido por la ley.

As� mismo, el levantamiento por las partes del muro que divide el predio de propiedad exclusiva del demandado con el que es objeto de pertenencia, que registralmente aparece a nombre de los contendientes, en nada afecta el se�or�o exclusivo y excluyente de la demandante, pues ello solo implica la separaci�n de los dos bloques habitacionales sin que haya interferencia en el interior del inmueble en usucapi�n; por el contrario, al separarse los dos lotes y quedar cohesionado en su unidad el que es tema de este proceso, confirma el �nimo de se�or y due�o, exclusivo y excluyente, de la demandante, pues si se hubieren reconocido derechos al demandado, la barrera de divisi�n habr�a afectado al n�mero 30-47, cosa que no sucedi�. 8.

En este orden de ideas, en forma irrefragable fluye como conclusi�n que la demandante ha ejercido actos de se�or y due�o, de manera exclusiva y excluyente, durante un t�rmino superior a los veinte a�os; que esa posesi�n ha sido tranquila, ininterrumpida, p�blica y pac�fica y que como el bien es susceptible de adquirirse por esta v�a, pues no se encuentra dentro de las excepciones que consagra la ley; quedando igualmente establecido que la posesi�n no fue compartida, ni conjunta como lo reclam� el censor, lo que trae como consecuencia en derecho que el �nimo se predique s�lo a favor de la demandante y, por tanto, que la decisi�n cuestionada sea confirmada, pues esta se fund� en un estudio juicioso y en conjunto del material probatorio recaudado.

Por lo expuesto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la ley, R E S U E L V E:

PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia proferida el once de marzo de la presente anualidad en el proceso ordinario de pertenencia seguido por Maria Paulina Parra de Aguilar contra Melquisedec Parra Pedraza y dem�s personas indeterminadas, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

SEGUNDO: Costas en esta instancia a cargo del apelante. T�sense. Notif�quese. LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ MAGISTRADO PONENTE 110013103003200400382 01 GERM�N VALENZUELA VALBUENA MAGISTRADO 110013103003200400382 01 OSCAR FERNANDO YAYA PE�A MAGISTRADO 110013103003200400382 01  Folios 404,408, 411, 417,420,451,494.     PAGE  PAGE 1 LRSG. 03-04-382-01 'EQXYqr������������������  > H T U V Z a h l p r t | ������������ľ������ʠ�������ysmmym� hU4�CJ h� 4CJ h4$[CJ h�3�CJh�} hMa?5�aJ h12�5�aJ h�} h4$[5�aJ h�} h�3�5�aJ h4$[h4$[5�aJ h4$[h�3�5�aJ h�EaJ hU4�aJ h�3�aJ h�PwCJaJ h�xRCJaJ h��CJaJ h�3�CJaJ hY�CJaJ h�ECJaJ *Fr��������� t u � � / 0 8 �������������������� $dha$gd\[� $dha$gd\[� $dha$gd�3� $dha$gd�3�$a$gd�3�$a$gdY��h�h�h���|  � � � � � & ) H � � � � 0 8 9 n � � �   > I r { | � � � � & ' * 1: B C D Y m { } � � ��������������������ɽ��ɷɱ�ɫ������������������� h�,aJ hOv�aJ hQ aJ h�8�aJ h�CxaJ h"S aJ hx_�aJ h�1�aJ h�lLaJ h�> aJ h�4aJ h�3�aJ h�3�5�aJ h>1�aJ h� 4aJ h�.�aJ h�Q4aJ h�3�aJ hU4�aJ hc(vaJ 28 9 � � ]^wx/0������@AVWefwx����������������������� $dha$gd\[�$a$gd\[� $dha$gd\[�gd\[�$��dh`��a$gd\[�� � � � � � � � � � � � � � � � � d����,vx}��-5>Qi��!126:Ny�����������������������������ܾʾ��ʲ�������������� h\S�aJ h�1�aJ hMn�aJ hOeUaJ h#�aJ h�l:aJ hG �aJ h 7�aJ h8 �aJ h2 �aJ hsaJ h�W�aJ h�0�aJ hgm�aJ h�GaJ h�3�aJ h�3�aJ h�v�aJ h"S aJ hQ aJ h�g�aJ0�����; @Ugz|������� H\���������������ʾľ�IJܮܨܢܢܢܢܙܓ܍ܓ܍܍܍�� h�+ aJ h�$�aJ h�7�aJ h_�aJ h�3�5�\�aJ hQd!aJ h]3�aJ h�3� hSQaJ hbJaJ h�2EaJ hZYaJ h+�aJ h��aJ h�: aJ h�3�aJ h�O�aJ hMn�aJ hZ�aJ h�L\aJ hzTmaJ 1��  Dcefwx����b n r � � � � �  M O P s � � � � ��������ܹ��������������xqjq_Wh��@���aJ h�h�;@���aJ h�h[& h�h4�h�h�2�5�@���aJ h�h:Do5�@���aJ h�h?gQ@���aJ h�h:Do@���aJ h�h:DoaJ h�h:Do5�aJ h�h:DoCJ OJQJ^JaJ h�3�5�\�aJ hAR�5�\�aJ h�3�aJ hn(aJ hNaJ h�M�aJ h�+ aJ h�K�aJ x��O P � ( (�)�)q,r,�-�-�0�0k2l2/707�9����������������������$��dh`��a$gd\[���`��gd\[�gd\[� $dha$gd\[�dhgd\[� $dha$gd\[�� G J K W Y \ e h i � � � � � � � � � � !D!E!F!h!�!�!�!�!Q"`"�"�"�"�"�"�"#?#f#q#x#�#�'( ( ( ( (���������������Ǿ����������������������Ǿ������zh�h�3�aJ h�-�aJ h�125�6� hJ2�5�6� hJ2�hJ2�h�ggh$$�6�h$$�@���aJ hMa?@���aJ h�E�@���aJ h�126�@���aJ h�12@���aJ h�h��@���aJ hmo�@���aJ h�hmo�@���aJ h��@���aJ h�h�=�@���aJ 0 (�(M)�)�)�)�)�)�*�*++H+o,r,�,�,�,�,?-@-C-K-W-q-x-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�������������޽��������rhrhr�r�d] h�h�3�h�-�h-|�aJ mH $sH $h�h� �aJ mH $sH $h�h��aJ mH $sH $hmo�aJ mH $sH $h�h�Q�aJ mH $sH $h�h�"aJ mH $sH $h�h�J�aJ mH $sH $h�h�3�aJ mH $sH $h*?aJ mH $sH $hMa?aJ mH $sH $hR�aJ mH $sH $ hMa?aJ hR�aJ h�>raJ h��aJ "�-�.�.�.�.�.�.�./ /)/*/R/u/�/�/�/�/�/0 00 0 0!0c0l0}0�0�0�0�0�0�0�0�0�0�0h1k1�1�1_2j2l2q2�2�2�2����������������������������ֺ��ϳ�֫����������� hM$6aJ hmo�aJ h�h� �aJ hMa?aJ hpHwaJ h�h faJ hJ2�h f6� hMa?heD hMa?h*? hMa?h�� hMa?hIQ hMa?h�,� hMa?h f h�h�,� h�hY� h�h�� h�h�v> h�h f0�2�2�2�2333,38393:3\3y3|3�3�3�3�3�3444647494=4G4r4s4�4�455556585_5a5m5n5o5r5�5�5�5�����������������������ٻIJ�������������y�s� h�WGaJ h�^aJ hYqaJ hq|caJ h�h�KaJ h�-�aJ hNuaJ h^>aJ h�%caJ hr�aJ h�h�.DaJ h�h�&IaJ h�h�k�aJ h�O�aJ h*?aJ h�h?~�aJ hMa?aJ h%RaJ h�h faJ h�h��aJ -�5�5 6W6X6}6~6�6�677 7-7.7/707Q7p7�8�8�89�9�9:�:�:�; �>������������Ļ�ЯЩ��З�����~wrnfaf\ hJ2�6� h%R6�hJ2�hJ2�6�h%R h%R5� hJ2�5�6� hJ2�hJ2� hJ2�aJ h�&�aJ h�[:aJ h�I�aJ hHYaJ h�c�aJ h�9�aJ h%RaJ h faJ h�h faJ h}�aJ hlE}aJ h�O�aJ hMa?aJ hNuaJ h�+aJ h�D�aJ h�aJ h�-�aJ h�WGaJ $�9�9�A�A�F�FkMlMJPKP�U�U�W�WB\C\�]�]�_�_xbybpeqe)f*f�������������������������gd\[�dhgd\[�$��dh`��a$gd\[� $dha$gd\[��>�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�AB B BBBBB B'B0BfBkBsBuB�B�B�B�B�B�B�BCCCC!C"C{C}C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�CD��������������ݼ��ݶݰݰ�ݪ������ݕ�ݛ�����ݕ����݌�h�hO$`aJ h�[:aJ h�h�b�aJ h�5aJ h}�aJ h$"aJ htV�aJ h�h��aJ h4Y�aJ h�h�.DaJ h�h faJ h�I�aJ hMa?aJ hJ2�h�I�aJ hJ2�6�hJ2�hJ2�6�5DD D*D+D1DMDYD\DhDjD�D�D3EBExE�E�E�E$F%F&FaFF�F�F�F�F�F�F5GCGDGJG�G�G�G�G�GHEHGHXHuH�H�H�H�H�����������������ӻӻӵ��⬣��ܗܗ����著����x h�9�5�6� h�} h�9� h�} h�} h�} h�} aJ h�9�aJ h�b�aJ h�h faJ h�h��aJ h x�aJ hMa?aJ h�hl0�aJ h�hQY�aJ h�h9g�aJ h�[:aJ h�I�aJ h4Y�aJ h�hw7�aJ h�h�r�aJ /�H�H�H�HLJ�JpK�K�K�KSLTLuL�L�L�LiMjMkMlMoMqM�M�M�M�M�M�M�MN�N�N�N�N�N�N�NO%O-O2OmO|O�O�O�O�O�����������������㾸���������������������|�|�v h/r�aJ hh`�aJ hN�aJ h%RaJ h�h �aJ h�h��aJ h�h� �aJ h�h faJ h�s@aJ hMa?aJ h�h�9�aJ hU4�h4Y� h4Y�h4Y� h4Y�6�hJ2�h�[:6�hJ2�h�9�6� h�} 5�6� h�9�5�6� h�} h�}.�O�O�OPP:P;P TLT0U�U�U�U�U�U]V�V�V�V W'W)W6W�W�W�W�W�W�W8X0Y�Y�����������������𵭥�������������zric h�!�aJ h�!�h�!�aJ h�!�@���aJ hMa?@���aJ h�h/r�@���aJ hR]�@���aJ h%R@���aJ h/r�@���aJ h��@���aJ h�t�@���aJ h�h��@���aJ h�^�@���aJ h�H�@���aJ hL> @���aJ hrE�@���aJ h&-@���aJ h�1z@���aJ h��@���aJ h�h�@���aJ &�Y�Y�[�[�[�[\\ \B\�\�\�\�\]$]�]�]�]�]�]�]@^�_�_�awbxbybzb|b�b�b�b�b�b�b�b�b�b�b�b�b ddd4d5d@d������������������������������ɲ����������������h�h�3�]� h�+O]� h�hE 5 h�h�t� h�ho'h�c@ h�h��hSW� h�h��h}o_h; ah�s@h�-�hMa?h�!�mH $sH $h�TPh�!� h�TPaJ hMa?h�TP6�aJ hMa?h�!�6�aJ h�!�h�!�aJ 0@dCdSdgdndxd�d�d�d�d�d�d�d�de!e&e'eXeYeoepeqe*f;fPfmfqfvf~f�f�f�f�fgpgqg�g�g�g�g�g�g�g�g�g�g�g���������������������ӿ������������������������heo h�3�5�aJ h� �aJ h�3�aJ h�hzt�aJ hzt�aJ hMa?aJ h�MaJ h�h�3�5�\�aJ h�h�3�aJ h�{h h�s@h�s@ h�h�s@h�s@ h�s@]� h�W]� hP1]� h�.�]�h�h�3�]� h�?�]�/*f;f �>kElEJHKH�M�M�O�OBTCT�U�U�W�WxZyZp]q])^*^;^ 0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0�\>0��0���0��x0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0���0��0�0���0�� ��0���0��x�0���0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0�� �0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��P�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0���0��X�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0���0���0��x�0���0�� ��0��0�0�� ��0���0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0��x�0�� ��0��x�0���0���0���0�� ��@0��x0\���@0����\>00���@0����\>00��@0����\>00��@0����\>00�\~00���):\~00\~00��@0���@0��\~00�����\>00x� 6669| � �� (�-�2�5�>D�H�OS�Y@d�g�h�h58:; ?@ABDEFGHIJLN8 x�9*f�h�h69=CKM�h7  9!�!����T�  # � �A�A@ �����������0�( � ��B �S � ��� ?��� \+h���]+hL��^+hD��_+hl��`+h���a+h���b+h�� c+h���d+hL��e+h _AnDyH�QZTpV�`    ���$. 249�>dAuD�H�QaTyV�` > *�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName�C*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter�  �1989, G�292 G�424 a�981 C la C��mara�La Corte�la Jurisprudencia�la Sala �ProductID         ����ux / /9!9396989:9cAfAiClCtDwD9H "S >v �} �;) �"7?��5�o�'�?*m�2 ReDF Q Z � �: �> Dn eo Qd!w!#"�*"~_#�o$h+&|6&[&o'n(�+�x+j,�,&-9A/P1�12�'3� 4�4A4�Q4E 5M$6�[:�l:Tv=b >;!>^>3i>�v>*?g9?Ma?�c@�s@'zB�.D�E�2E�G�WGvHI� I�&I1.IbJwJ�K $K�`K(0L�lLj{LGMN�TN�+O�TP�gPIQSQ?gQ%R�aR�xRm-S8zT�&UOeU�EV�WZYHY4$[�L\�^m_}o_O$`; a�&aOOb�%cq|c�ggZ9h�{hii�cj� rsr}s�t�uNu�vc(vpHw�Pw�Cx�1zlE}�;G�����M� 7�x_��g��t�^5��O����Q�h`�5B��r� �$$��A��K��2�^Y��Y�� ��^�Y��!���\[��`��o�T9�|p��0� x�}��_�$b����1�M��9�yN�,�R�6��9��t��h�CU�G �" ����$��k����g��^�Vr���� �9g��L�� �Z�U4��I�� ��(�rE�+��.�U5�J2��K�qU��n�.f�Y�4Y�mo��!,��J�sK�Y��p��8�'O�_��.�Y�8]�-|�]3�R]�l0�N�\S��*��.��#�w7��,��3�� ��~��1�Z��m���O�r��&��8�gm���SW�?~���2 ��f��t�Ov�l�8 �:��S��H��E��v�12� p��;���� ��E��G��=�QY�/r��O��c��-�>1��?��j��?����3��7�AR��D��J�tV�#� �����4�Mn�zt�'J��b����W�k�`��@��!F�`P@��Unknown������������G��z ��Times New Roman5��Symbol3&� �z ��Arial7&���{ @�Calibri?5� �z ��Courier New"1������٦��٦*�ʦ��Q1����Q1�Y���m���4Y`�`2�Q���HX ��$P�����������������������3���Declaraci�n de Pertenencia Alba M�ndezconsulta�������Oh��+'��0��������  4 @ L Xdlt|� Declaraci�n de Pertenencia ecl Alba M�ndez lba Normaln consultaez 2ns Microsoft Word 10.0@ �@�0��;�@*'��=�@*'��=���Q����՜.��+,��0 hp|��� ���� � �� r�1Y`� Declaraci�n de Pertenencia  T�tulo  !"#$%&'()*+,-./0123456789:; ?@ABCDEFGHIJKLMNO����QRSTUVW����YZ[\]^_`abcdefghijkl����nopqrst����vwxyz{|������������Root Entry�������� �FpO}��=���Data ������������P1Table����Xd(WordDocument����8�SummaryInformation(������������mDocumentSummaryInformation8��������uCompObj������������k�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q