Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103027200300564-01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Luis Roberto Suarez Gonzalez

Fecha: 2009-02-25

Sujetos procesales: LUIS ALBERTO SOSA GARCIA / CARMELITA GONZALEZ DE ABELLA.

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Apelaci�n Sentencia 27-2003-564-01 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTA SALA CIVIL MAGISTRADO PONENTE: LUIS ROBERTO SUAREZ GONZALEZ Bogot� D.C., veinticinco de febrero de dos mil nueve. Proyecto discutido y aprobado en sala de decisi�n del 11 de febrero de 2009, acta 7. Resuelve la Sala el recurso de apelaci�n, propuesto por el actor dentro del proceso ordinario de responsabilidad civil extracontractual promovido por LUIS ALBERTO SOSA GARCIA contra CARMELITA GONZALEZ DE ABELLA, adelantado en el Juzgado Veintisiete Civil del Circuito de la ciudad.

ANTECEDENTES El Juzgado de primer grado resolvi� la instancia en este proceso de responsabilidad civil extracontractual, derivado de los perjuicios ocasionados al inmueble situado en la trasversal 71 79A-79, hoy Diagonal 79 B 71B-16 de esta ciudad, con motivo de la construcci�n de un edificio en el predio colindante, declarando que el demandado es responsable de los da�os denunciados, por lo que lo conden� al pago de la suma de $57.781.250., debidamente indexada y con intereses del 6% anual; m�s la cantidad de $3.180.000., por concepto de arrendamientos y $159.200., por servicios p�blicos; decisiones de las que solo apel� el contradictor la relacionada con el pago de los $57.781.250, quedando en firme, en consecuencia, la declaraci�n de responsabilidad y las otras condenas, limit�ndose el tribunal al estudio de este espec�fico punto.

En efecto, al proponer la alzada el impugnante de manera expresa solicit� que sea �modificado el numeral tercero literal A, pues considera la defensa que ad quo incurri� en indebida apreciaci�n de la prueba� (fl. 5 Cdno. Tribunal); cometido que igualmente se refleja en los alegatos de sustentaci�n del recurso de apelaci�n. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1.

La m�xima jur�dica seg�n la cual nemo ex altteria praegravari debet obliga a toda persona que ha causado da�o a otro a resarcirle el perjuicio sufrido, asegurando as� la pac�fica convivencia en sociedad, principio que, como bien se sabe, alienta la teor�a de la responsabilidad en el campo civil, la cual tiene expresa consagraci�n positiva en el ordenamiento jur�dico patrio.

En efecto, disponen los art�culos 2341 y 2356 del C. C. que �El que ha cometido un delito o culpa, que ha inferido da�o a otro, es obligado a la indemnizaci�n� y que "por regla general todo da�o que pueda imputarse por malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparada por esta"; previsi�n aplicable a la construcci�n de edificios, pues de vieja data la Corte ha destacado que esta es �una actividad peligrosa y que siendo posible que con ella se causen da�os en los predios vecinos, no ha titubeado en atribuirle responsabilidad al propietario de la obra, bajo el entendimiento de que �ste bien puede ser la persona que en su predio toma la iniciativa de la construcci�n, como lo que hace en procura en satisfacer intereses leg�timos, no obstante el peligro que esa actividad entra�a para otros.� 2.

Doctrinaria y legislativamente se ha establecido que el da�o es la lesi�n de un bien jur�dicamente tutelado, pasible de ser indemnizado, que en el presente caso se contrae al deterioro causado al inmueble de la demandante y, especialmente, a la cuant�a de las reparaciones a realizar, supuesto cuya demostraci�n corre a cargo de la v�ctima. 3.

Como ya se consign�, el juzgado cognoscente declar� el triunfo de las pretensiones izadas por la actora, pues encontr� probado que los da�os provienen del levantamiento del edificio vecino, el cual se construy� en una zona no muy resistente para el peso que la nueva edificaci�n generaba, por lo que procedi� a fijar los perjuicios, tema exclusivo de impugnaci�n, en la suma de $57.781.250, observando lo expuesto por uno de los peritos. 4.

Inconforme con esta condena el demandado recurri� cuestionando que se le hubiere concedido credibilidad al dictamen pericial practicado con ocasi�n del tr�mite de la objeci�n que por error grave el demandante propuso, censurando que este responde a una percepci�n �visual�, especulativa, carente de respaldo cient�fico, que va en contrav�a de los informes t�cnicos sobre estudio de suelos y c�lculos estructurales, los que desconoci� la perito y que son necesarios para poder concluir en la necesidad de la demolici�n y nueva construcci�n para reparar el da�o. Que los expertos en estructuras y en suelos, en sus informes describieron exactamente la intensidad del da�o, su soluci�n y el precio de la reparaci�n, el cu�l es muy inferior al que se acept� judicialmente. 5.

Para efectos de la determinaci�n del da�o y de los costos de su reparaci�n en el proceso militan varios dict�menes periciales, los que se pueden clasificar en dos vertientes: la que aboga por unas refacciones en la cimentaci�n, en las grietas y fisuras, trabajos en mamposter�a, pintura, etc., avaluados en la suma de $10.894.723. (fl. 189) en la que tambi�n obra la experticia practicada en esta instancia, de la que se precisa que sin observar el interior del inmueble, de manera ligera se avalu� el arreglo en la cantidad de $1.000.000., trabajo pericial que se desecha de plano, pues esa cantidad ni siquiera cubre el valor de la pintura del inmueble, seg�n criterio de los expertos que obra en la actuaci�n. En sentido opuesto en lo que la cuant�a de la refacci�n se rese�a, milita otro concepto pericial que apunta a la necesidad de la demolici�n y la nueva construcci�n de la unidad inmobiliaria pues existen agrietamientos en los muros longitudinales que ponen �en riesgo la estabilidad de la casa�; trabajo que igualmente presenta un presupuesto aproximado de obra que ascendi� a $79.351.250, el cual le sirvi� de pilar a la se�ora jueza para imponer la condena, despu�s de descontar un rubro que fue doblemente liquidado.

(fl. 235). De acuerdo con lo anterior, dado que el conflicto se basa en la determinaci�n de la intensidad del da�o y la forma de la reparaci�n de las consecuencias de los asentamientos creados por el peso del edificio que se constru�a, es preciso determinar si es necesaria demolici�n de la casa y su nueva construcci�n o si, por el contrario, para la indemnizaci�n plena basta la realizaci�n de obras sobre la construcci�n existente -reparaciones menores-, tema del que observa la Sala que para resarcir el da�o causado es necesaria la reconstrucci�n total del inmueble, tal como se procede a explicar: 5.1.

Coinciden los peritos y los expertos de quienes se ados� el estudio de suelos y el estructural, que el asentamiento provocado por la construcci�n �caus� desajustes en la primaria estructura de las dos edificaciones, produci�ndose fisuras, grietas y desniveles en el piso de las casas con pendiente hacia el lado del nuevo edificio y por consiguiente un mal funcionamiento de las puertas y ventanas colocadas especialmente sobre los muros trasversales de las casas� (fl. 29). 5.2.

As� mismo concuerdan en que el sistema de construcci�n utilizado en la vivienda afectada, se caracteriza porque el cimiento es corrido (fl. 37), que no hay continuidad entre elementos, lo cual hace que sea m�s susceptible el colapso, pues con la construcci�n se rompi� la unidad monol�tica que se deline� cuando se levant� la construcci�n del barrio. 5.3.

En los conceptos t�cnicos rendidos para ante la Inspecci�n D�cima de Polic�a de Engativa, a pesar de que se reconoci� que la influencia de la nueva construcci�n no es cr�tica y que tampoco tiene idoneidad para generar el colapso de la unidad habitacional, sin embargo igualmente se manifest� que existe un agrietamiento generalizado que puede llevar a �una falla s�bita� y que los muros portantes no son confiables porque perdieron su monolitismo, a lo que se adicion� que hubo una modificaci�n en la cimentaci�n original que afecta las condiciones de estabilidad, por lo que se concluy� que esa unidad �amenaza ruina�. 5.4.

En el estudio de suelos realizado extraprocesalmente por el Ingeniero Alonzo, cuyas conclusiones ratific� en el testimonio rendido dentro del juicio, se reconoce que con motivo de la construcci�n del edificio colindante �provoc� un arrastre ya que el suelo que est� debajo del edificio se consolida� que �no es posible evitar un asentamiento adicional de la casa�� (fl. 166); sugiriendo el experto el procedimiento a seguir para corregir los efectos nocivos reconocidos, los cuales fueron avaluados por el perito designado en el proceso, quien sigui� con rigidez lo expuesto en la labor que se comenta, para concluir que el valor de estas reparaciones asciende a $10.894.723. 6.

No obstante la disparidad existente en la cuantificaci�n de los trabajos a realizar, sin embargo en la determinaci�n de este concepto obra un imponderable que provoca el acogimiento del dictamen tomado por la se�ora jueza de instancia, consistente en la existencia de una disposici�n legal que, para el momento de la causaci�n de los da�os, los �arreglos menores�, requieren de la autorizaci�n administrativa, licencia de construcci�n, la cual exige para su concesi�n que la construcci�n se ajuste a las disposiciones de sismorresistencia vigentes, norma t�cnica que se erige como obst�culo insalvable pues para establecer los cimientos se requiere de la demolici�n de los muros agrietados, pensamiento explayado por el testigo Publio Antonio Mesa quien se�al� que de acuerdo con los �c�digos actuales de la construcci�n toda edificaci�n construida en Bogot� debe tener o ajustarse a los c�digos sismorresistentes� agregando que �cuando un muro es sometido a esfuerzos de corte o agrietamiento su demolici�n debe ser total porque el c�digo exige confinamiento de estos muros por columnas y vigas para evitar su volcamiento por movimientos s�smicos sobre lo cual se fundamenta la norma vigente, estas normas son de este siglo y cuando se construy� eran otras normas.

Es la norma NCR 98 norma sismorresistente�. Tambi�n destac� el ingeniero declarante que �Los muros afectados longitudinalmente y transversalmente se deben aporticar (es lo mismo que colocar viga y columna) para cumplir con la licencia de construcci�n que se debe solicitar para esta construcci�n, sino pido eso no me dan licencia. En ese caso debe demolerse y construirse nuevamente porque t�cnicamente es imposible cortar la mitad de un muro, aparte que no me dan una licencia para ello�. 7.

De otra parte, el demandado no prob� que el edificio se hubiera construido observando los lineamientos que la casa vecina preexistente aconsejaba, pues al obrar continuidad en los cimientos la ruptura sobrevenida a consecuencia de la construcci�n obligaba el agotamiento de unos procedimientos espec�ficos para evitar o por lo menos paliar los eventuales efectos nocivos sobre las edificaciones colindantes; sin embargo, en sentido contrario el testigo Meza explic� que del estudio que el realiz� advirti� que no se utilizaron �m�todos de aislamiento entre la construcci�n del edificio y la casa por l�minas de icopor o pl�stico que nos eviten el arrastre de una construcci�n con la otra�� agregando que �cuando se corta la cimentaci�n de la casa se deben hacer submuraciones para que cuando se termine de construir el edificio no se generen vac�os entre las dos edificaciones, situaci�n que tampoco encontr� que se hubiere hecho en esa construcci�n del edificio.

En el estado actual de la casa se determina que existen deformaciones por corte de los muros longitudinales y transversales propios del arrastre de una superestructura�. Este desconocimiento de las normas t�cnicas, t�pica modalidad de la culpa que lo llama en responsabilidad, llevan al demandado a asumir los riesgos que se derivan de la construcci�n, pues es apenas normal y previsible que si alrededor de construcciones existentes se va a levantar una nueva y de mayor envergadura, se ocasionen da�os a los vecinos, que aquel debe soportar. 8.

As� mismo, ninguna importancia tiene la construcci�n que levantara el demandante en la terraza del inmueble, pues a pesar de que �ella representa un apreciable aumento de carga (17.6)�, de esta se reconoci� que no es comparable con la que ejerce el edificio de cinco pisos, concluyendo el experto convocado por el demandado que �el edificio es el causante de los da�os� (fl. 34 Cdno. 1). 9.

En conclusi�n, como quiera que sobre la generaci�n de los perjuicios que se derivaron de la construcci�n del edificio no hay discusi�n alguna, ni tampoco respecto de qui�n es el sujeto que est� obligado a su resarcimiento, en su cuantificaci�n se impone la aplicaci�n del axioma vigente en el derecho patrio, de acuerdo con el cual la indemnizaci�n del perjuicio debe guardar cabal correspondencia con el da�o padecido, lo que significa que esta no puede ser ni superior ni inferior a la afecci�n patrimonial causada, raz�n por la cual as� se reconocer�, pensamiento que aplicado al caso concreto en el que, como ya se explic�, la �nica manera legal de su reparaci�n es la nueva construcci�n, a pesar de la idoneidad material de los �arreglos menores�, as� se reconocer�, en tanto que en el expediente hay prueba de su extensi�n, el que re�ne las condiciones de cierto y directo, necesarios para ser �objeto de reparaci�n� por cuanto �solo corresponde reparar el perjuicio que se presenta como real y efectivamente causado y, como consecuencia inmediata de la culpa o el delito� (Cas.

Civ. de 20 de marzo de 1990). 10. No obstante lo anterior, la condena pecuniaria ser� objeto de alteraci�n pues la funcionaria de conocimiento expidi� un fallo ultra petita en tanto que a pesar de que en la pretensi�n consecuencial de la primera principal el actor cuantific� el perjuicio en la suma de $48.691.626, sin embargo, la Juzgadora, con fundamento en la petici�n subsidiaria reconoci� la cantidad de $57.781.250,, incurriendo en el vicio de actividad que motiva la modificaci�n del punto.

En efecto, de la observaci�n del libelo con que se dio inicio a la presente actuaci�n, se desprende que el actor iz� la solicitud de varias condenas, unas principales y otras subsidiarias; en la primera clase, el actor dise�� como espec�fico contenido, la declaratoria de responsabilidad civil por lo que se le debe ordenar al demandado que cumpla el fallo emitido por la Inspecci�n D�cima D de Polic�a y que, en consecuencia, se le condene a pagar la suma de $48.691.626.

En ac�pite separado, el accionante bosquej� una acumulaci�n sucesiva de pretensiones, reclamando en subsidio de la condena que por cantidad en dinero solicit�, que se le impusiera al demandado el valor de las reparaciones con base en lo probado y avaluado en el curso del proceso, (fl. 100, numeral 5, Cdno. 1) petitum supletorio de la precedente, t�cnicamente denominada como subsidiaria o eventual, que se actualiza �Cuando el actor reclama �una concreta tutela jur�dica con preferencia (y exclusi�n) sobre otra�, de modo que rechazada aquella, debe examinarse esta�; modalidad que le impone al actor valorar su proposici�n, en tanto que su resoluci�n depende del fracaso de la principal a la que accede, lo que llev� a afirmar a la Corte �que el demandante debe jerarquizar o determinar el orden en el cual el juzgador ha de examinar los pedimentos de la demanda de tal modo que �ste, el sentenciador, no se encuentra compelido a estudiar todas las reclamaciones que ella contiene, desde luego que solamente podr� abordar el an�lisis de la subsidiaria cuando desestime la principal�. (Subraya ajena al original) As� las cosas, la modalidad de la acumulaci�n subsidiaria escogida por el demandante trae como imponderable consecuencia la restricci�n en cuanto su estudio, el cual solo procede en tanto la pretensi�n principal no sea viable, desconocimiento que genera una de las modalidades de incongruencia, tema sobre el que la Corte destac� en la sentencia ya citada que le est� �vedado al juez, so pena de incurrir en inconsonancia, decidir simult�neamente sobre las pretensiones formuladas de manera subsidiaria, puesto que debe estudiar las principales, y solo cuando no las encuentre pr�speras, puede abordar el an�lisis de las subsidiarias�.

(Negrilla ajena al original). De aplicar el pensamiento explayado en el p�rrafo anterior al proceso en an�lisis, en el que triunf� la pretensi�n toral de la responsabilidad extracontractual en cabeza del demandado y que en cumplimiento de la providencia proferida por la Inspecci�n de Polic�a de Engativ� se reconoci� como cuant�a del perjuicio la cantidad de $57.781.250, subsidiaria de la consecuencial de la principal por la que se reclam� como perjuicio la suma de $48.691.626., queda en evidencia que la se�ora jueza del conocimiento incurri� en el vicio de actividad de conceder m�s de lo pedido.

En efecto, para imponer la condena al pago de los $57.781.250, el juzgado se apoy� en el dictamen pericial obrante a folios 223 y siguientes, cuaderno 1; prueba que igualmente era �til para el triunfo de la pretensi�n consecuencial de la principal y, como tal, no estaba llamada al fracaso que necesariamente la habilitara para abordar el examen de la subsidiaria; sin embargo a la funcionaria le bast� que la cuantificaci�n fundada en �lo probado � y avaluado en el curso del proceso� se reclam� como subsidiaria para resolverla, con olvido de que para ello era indispensable que la principal hubiera fracasado, raz�n por la cual la condena se restringe a lo expresamente pedido.

Lo anterior en respeto del principio que pregona que la acumulaci�n de pretensiones es �una facultad otorgada al demandante, n�tidamente entroncada con el principio dispositivo, en cuanto somete al arbitrio de aqu�l la fijaci�n y delimitaci�n del objeto del proceso. En trat�ndose de la acumulaci�n subsidiaria, compete al actor el se�alamiento de la que considere como petici�n principal y de la que conciba como eventual, elecci�n que se encuentra apuntalada en criterios de preferencia o de inter�s personal, habida cuenta que el legislador no le impuso restricciones l�gicas o de cualquier otra �ndole, criterios estos que determinan la jerarquizaci�n de los pedimentos de la demanda, ello porque, como ya se dijera, cuando el actor plantea peticiones de modo subsidiario parte de la hip�tesis que el pedimento principal fue denegado, vencimiento que, cabalmente, se erige en la condici�n cuya realizaci�n permite el examen y estimaci�n de la petici�n eventual� (Sentencia precitada)..

Ante la modificaci�n de la sentencia impugnada no hay lugar a costas en esta instancia. Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la ley, R E S U E L V E PRIMERO: Modificar el literal a) del numeral 3. de la sentencia de fecha marzo 30 de 2007, proferida por el Juzgado Treinta y Cuatro Civil del Circuito de esta ciudad, dentro del proceso ordinario de LUIS ALBERTO SOSA GARCIA contra CARMELITA GONZALEZ DE ABELLA, para determinar que la suma a pagar por el demandado asciende a $48.691.626., en los t�rminos indicados en el citado literal.

En lo dem�s la sentencia atacada ha ganado firmeza.

SEGUNDO: Sin costas en esta instancia.

NOTIFIQUESE. LUIS ROBERTO SUAREZ GONZALEZ Magistrado Ponente RAD. 110013103027200300564-01 GERM�N VALENZUELA VALBUENA Magistrado RAD. 110013103027200300564-01 OSCAR FERNANDO YAYA PE�A Magistrado RAD. 110013103027200300564-01  Corte Suprema de Justicia, sentencia del 27 de abril de 1990.  Folios 117 y sgtes.  Corte Suprema de Justicia. Sentencia S-083 de noviembre 4 de 1999.     PAGE  PAGE 2 LRSG.

Rad. 27-2003-564-01 LRSG. Rad. 27-2003-564-01 Vde���   G e g < = � � � � � � �   @ h j k l o } � � � � � V u � � � � � 7\���������������籪���眕���畱�������籪窄��� h~h�5�\�heb/heb/5�\� ht*;5�\� hMq25�\� h�j�5�\� h�I�5�\� heb/5�\�h~h�h4<�\�h4<�h4<�5�\�h4<�5�CJ\�h05�CJ\� h)5�\�h4<� h4<�5�\�h05�CJ\�h4<�5�CJ\�2Befgh�������  f g i � � � � � � ������������������������gd4<� $dha$gd4<� $dha$gd4<�$a$gd4<��SKT�T���� 78��56��()������+!,!�������������������� $dha$gd�p: $dha$gd#;1 $dha$gd�n� $dha$gd4<� $dha$gd4<� $dha$gd�I�\�#$%>����m��459OYel���������������� 7�'(���������Q��������������������������������������Բ���������ǟ����� h��5� h5UY5� h)5� h+(.5� hMJ5�\� h�p:5�\� h#;15�\� h#\�5�\� h~h�5�\� h�n�5�h�p:h�n�5� h�n�5�\�jh.�0J5�U\� h.�5�\� h4<�5�\�h4<�5�6�\�]�8����2���(,8=DUX��������APR]eqru��* H t � � � � � � !2!�!�!�!�"# ##'#/#��������������������������ĽĶĶ�˶˶˽��˨������������ hV"5�\� h�n55�\� h�5�\� hWb�5�\� hlq�5�\� h��5�\� h�`�5�\� h�j�5�\� h#\�5�\� h��5�\� h�p:5�\�h�p:h�p:5� h�j�5� h�S�5� h)5� hlq�5� h��5� h#\�5�7,! 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