Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: RAD 6295

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Óscar Maestre Palmera

Fecha: 2012-10-10

Sujetos procesales: OMAR LIZCANO GONZÁLEZ contra ANA DORIS SANTOS FLOREZ

��ࡱ�>�� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������g� ���bjbjVV Ber<r<2,��������bb��:::����NNN8��:dNz.f��(�������-�-�-�-�-�-�-$�/��2T.:�"��"�"�".�����4. ( ( (�"<���8��- (�"�- ( (L(["�(������ڄ ^�����$��(�-J.0z.�(�2�$��2�(�(��2:�*<�(�� (b<�:���..�%z���z.�"�"�"�"���������������������������������������������������������������������2���������b$ �: $ TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTA D.C. SALA DE FAMILIA Bogot�, D.C., treinta y uno (31) de mayo de dos mil trece (2013) REF: ORDINARIO (INDIGNIDAD PARA HEREDAR) DE OMAR LIZCANO GONZ�LEZ contra ANA DORIS SANTOS FLOREZ (Apelaci�n sentencia).

MAGISTRADO SUSTANCIADOR: �SCAR MAESTRE PALMERA. El acta No. 29 de 2013, da cuenta de la sesi�n en la cual se discuti� y aprob� la presente decisi�n. Dec�dese el recurso de alzada instaurado por la demandada contra la sentencia emitida el diez (10) de octubre de dos mil doce (2012) por el Juzgado Segundo de Familia de Descongesti�n de esta ciudad, dentro del proceso referenciado.

ANTECEDENTES: Por intermedio de apoderada judicial, el se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ, instaur� demanda en contra de la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, para que por los tr�mites del proceso ORDINARIO, se efect�en las siguientes declaraciones: Que se declare indigna para suceder a la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ. Que se le sancione civilmente en el sentido de no suceder a su difunto hijo OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, en los bienes dejados por �ste, a t�tulo universal o a t�tulo de legado, ni tampoco en relaci�n a indemnizaciones, pensiones y/o acreencias laborales que le pudieran corresponder en su calidad de madre de su fallecido hijo OMAR ANDR�S. Oficiar a las autoridades competentes para que tomen nota de la decisi�n de indignidad.

Que en caso de oposici�n se condene a la parte demandada. Como hechos para sustentar sus declaraciones expuso los siguientes, los cuales la Sala resume as�: Que los se�ores OMAR LIZCANO GONZ�LEZ y ANA DORIS SANTOS FLOREZ, contrajeron matrimonio el d�a 3 de junio de 1972 en la Parroquia Palacio Episcopal de la ciudad de Bucaramanga (Santander).

De dicha uni�n nacieron los hijos OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS y �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS. La se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ presenta una total despreocupaci�n y abandono para con sus hijos OMAR ANDR�S y �SCAR FABI�N, desde el momento de su concepci�n hasta la fecha en que el se�or OMAR LIZCANO toma la decisi�n de instaurar el proceso de separaci�n de cuerpos, el que es adelantado de com�n acuerdo con la madre de sus hijos se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, proceso que culmina con sentencia del 23 de agosto de 1989, emitida por la Sala Civil de esta Corporaci�n, en la cual se resuelve decretar la separaci�n indefinida de cuerpos de los esposos, se declara disuelta y en estado de liquidaci�n la sociedad conyugal y por acuerdo entre los c�nyuges los menores hijos quedan bajo la tenencia y cuidado de su progenitor se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ.

A trav�s de escritura p�blica No. 2381 del 30 de mayo de 1989, corrida ante la Notar�a 14 del C�rculo de esta ciudad, se efectu� la liquidaci�n de la sociedad conyugal, acord�ndose en la cl�usula d�cima primera que la patria potestad de los hijos quedaba a cargo del padre, quedando bajo su responsabilidad la educaci�n de ellos, ello debido al incumplimiento de las obligaciones por parte de la progenitora, frente a sus menores hijos.

Ante el Juzgado 11 de Familia las partes de com�n acuerdo solicitan el divorcio, profiri�ndose sentencia el d�a 24 de noviembre de 1999, declarando la cesaci�n de los efectos civiles del matrimonio cat�lico de los mencionados y dejando constancia que la sociedad conyugal se encontraba liquidada. Que debido a la irresponsabilidad por parte de la demandada, frente a sus menores hijos es que el demandante decide adelantar los citados procesos de separaci�n de cuerpos, divorcio y liquidaci�n de la sociedad conyugal.

Que el abandono por parte de la madre en que estuvo OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS en su infancia fue absoluto, pues desde el mismo momento en que concibi� a su hijo, fue notorio el abandono moral y econ�mico durante su existencia, siempre se sustrajo de sus obligaciones como madre, pues adem�s de estar ausente durante el tiempo que dur� el matrimonio, al momento de la separaci�n de la pareja, los hijos habidos en dicho matrimonio fueron v�ctimas de la desfachatez de la progenitora, al punto que el padre contrata los servicios de una nana, la cual responde a nombre de FLOR MAR�A HORT�A en el a�o 1981, fecha desde la cual llega al hogar para hacerse cargo de las necesidades b�sicas y m�nimas de OMAR ANDR�S de 7 a�os de edad y de �SCAR FABI�N de 3 a�os de edad, quien los ha acompa�ado toda su existencia, hasta la fecha.

Una vez separados legalmente, liquidada la sociedad conyugal ente los esposos LIZCANO �SANTOS, la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, pese a que contin�a viviendo con su nuevo compa�ero cerca del domicilio de sus dos hijos, tan solo en 3 oportunidades se acerca al domicilio en compa��a de su hijastra, es decir de la hija de su nuevo compa�ero sentimental.

Al poco tiempo la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ decide radicar su nuevo domicilio fuera de Bogot�, fecha para la cual obviamente se olvida de sus hijos, pues seg�n el demandante se comunicaba con sus hijos cuando ten�a problemas econ�micos, que obedecen a la mala administraci�n de sus bienes. Que si bien es cierto en los acuerdos qued� plasmado que el padre se hac�a cargo de la educaci�n de sus hijos, dicho hecho no excusa a la madre para que se sustraiga totalmente de sus obligaciones morales afectivas y econ�micas para un buen establecimiento de sus hijos, dicha conducta se asimila al de privaci�n material o econ�mica, o de pobreza o de abandono f�sico o moral, resaltando en que la edad en que se produjo el abandono total de OMAR ANDR�S y en el que estuvo en su infancia fue una de las causales determinantes para la desestabilizaci�n emocional y falta de afecto por parte de su progenitora y ausencia total de �sta, tanto as� que lo llev� a tomar la decisi�n de acabar con su existencia. De lo anterior se infiere que la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, no le asiste derecho alguno para instaurar el proceso de sucesi�n y menos desconociendo el derecho que le asiste al padre se�or OMAR ANDR�S para suceder a su finado hijo, configur�ndose la causal de indignidad respecto de la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, quien pretende suceder a su hijo, sin reparar que en un momento de su vida fue privado injustificadamente de su protecci�n f�sica, moral e intelectual, violando as� los derechos de crianza, alimentaci�n y educaci�n que la ley le impone a la progenitora.

Que la demandada debe ser declarada indigna de heredar a su hijo, teniendo en cuenta que ella lo abandon� a pesar de poder socorrerlo y asistirlo, pudiendo hacerlo y m�xime cuando por ministerio de la ley le impone dicha obligaci�n. Quien tampoco lo socorri� en las necesidades primarias y b�sicas, dado que son los padres quienes est�n en la obligaci�n legal y moral de brindar soporte a la existencia de sus hijos, priv�ndolo de apoyo y auxilio cuando lo necesit�, sin mediar justificaci�n, abandonando el hogar y dejando a los hijos menores sin atender, quienes por su edad requer�an de constante ayuda.

La demandada inici� proceso de sucesi�n intestada de su hijo OMAR ANDR�Z LIZCANO SANTOS, el que cursa en el Juzgado 13 Civil Municipal, manifestando que desconoc�a otros herederos con igual o mejor derecho, afirmaci�n falsa, pues el demandante a�n reside en el mismo lugar donde compartieron sus �ltimos momentos como esposos. Que el demandante desconoce el domicilio actual de la demandada, pero una vez se haga parte dentro del proceso de sucesi�n lo comunicar� al Despacho.

ACTUACI�N PROCESAL: La demanda fue admitida por el Juzgado Once de Familia de Bogot�, por auto de octubre catorce (14) de dos mil nueve (2009), en el que dispuso imprimirle el tr�mite consagrado en el art�culo 398 del C. de P. Civil y correr el traslado por el t�rmino de ley. Previo a surtir la notificaci�n a trav�s de emplazamiento se le solicit� al demandante diera estricto cumplimiento a lo dispuesto en el art�culo 318 del C.P.C., modificado por el art�culo 30 de la Ley 794 de 2003.

La apoderada de la parte demandante a trav�s de escrito fechado 9 de noviembre de 2009, informa que la direcci�n en que puede ser notificada la demandada es la calle 135 No. 7-42, apto. 303, aportando copia simple cotejada del oficio citaci�n en la direcci�n antes mencionada, direcci�n que registr� la demandada dentro del proceso de sucesi�n de su hijo, el cual cursa ante el Juzgado 13 Civil Municipal de esta ciudad.

Efectuada la notificaci�n a la demandada por aviso, por auto del 2 de febrero de 2010, se tuvo por no contestada la demanda y se se�al� fecha para la realizaci�n de la audiencia prevista en el art�culo 101 del C.P.C., siendo evacuada el d�a 9 de marzo de 2010. La etapa de conciliaci�n fue declarada fracasada ante la falta de comparecencia de la parte demandada.

A trav�s de escrito fechado marzo 12 de 2010, la demandada a trav�s de su apoderado se excusa por no haber podido asistir a la audiencia de conciliaci�n, tanto su apoderado como ella. Posteriormente y a trav�s de escrito calendado 15 de marzo de 2010, solicita se declare la nulidad de todo lo actuado por indebida notificaci�n. Previo el tr�mite de ley, por prove�do del 16 de noviembre de 2010 se niega la nulidad, decisi�n apelada y confirmada por este Despacho mediante prove�do de julio 6 de 2011, pero con fundamento en que al momento de proponerse tal nulidad la misma se encontraba saneada.

El d�a 16 de agosto de 2011 se abre a pruebas el proceso decret�ndose la testimonial solicitada por la parte demandante, pues la demanda no contest� demanda. Evacuadas las pruebas, por auto del 27 de enero de 2012, se declar� preclu�da la etapa probatorio y se corri� traslado a las partes por el t�rmino de ley para alegar de conclusi�n, decisi�n recurrida y revocada por prove�do del 9 de marzo de 2012.

En su lugar se decreta el interrogatorio a la parte demandada, siendo evacuado el d�a 18 de julio de 2012. Por auto del 23 de julio de 2012, se declara preclu�da la etapa probatoria y se corre traslado para alegar de conclusi�n, traslado descorrido por las partes. ALEGACIONES: La parte demandante solicita se acceda a las pretensiones demandadas, al haber sido probados los hechos sustento de las mismas y configurarse la causal tercera del art�culo 1025 del C�digo Civil, pues desde el mes de agosto de 1989, la demandada se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ abandon� a su hijo OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, cuando escasamente ten�a 13 a 14 a�os, etapa determinante en el ser humano que se est� formando.

Que contrario a lo manifestado por la demandante, pues as� lo quiere hacer ver, ella no es la pobre viejecita, maltratada, desamparada y abandonada por su esposo y familia en general, pretende ser la v�ctima, cuando realmente fue la victimaria de sus dos menores hijos, quienes tuvieron que superar situaciones dif�ciles debido a la falta de la figura materna, raz�n para que el hijo de las partes �SCAR FABI�N refiera que su mam� es FLOR MAR�A HORT�A y que ANA DORIS es su mam� biol�gica simplemente.

Que hay lugar a declarar infundada la tacha propuesta por la parte demandada en contra de todos los testimonios recepcionados, ya que las pruebas a trav�s de las cuales pretend�a probar dicha tacha fueron controvertidas y desvirtuadas, a trav�s del material probatorio recaudado dentro del proceso. Que debe tenerse en cuenta que al momento de absolver interrogatorio la parte demandada y querer dejar en claro la preocupaci�n por sus hijos, se colige que no sabe siquiera la edad de su hijo �SCAR FABI�N, no recuerda en qu� colegios adelantaron sus estudios, no sabe realmente la fecha en que falleci� su hijo OMAR ANDR�S, ni de qu� piso cay�, ni que ha sucedido con el cuerpo de su hijo, como tampoco que su otro hijo �SCAR FABI�N actualmente es independiente, ya no vive con su padre, sino con su compa�era o novia.

Por su parte la demandada solicita denegar las pretensiones demandadas por carecer de sustento jur�dico y probatorio, por pretender probar la causal de indignidad en testimonios que no corresponden a la realidad y haber sido tachados de manera oportuna. Que con el material probatorio qued� probado que realmente las partes se casaron, tuvieron dos hijos, que el d�a 23 de agosto de 1989 se separaron de cuerpos y de com�n acuerdo entre los c�nyuges los hijos quedaron bajo la tenencia y cuidado de su progenitor se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ, que igualmente liquidaron la sociedad conyugal y acordaron en dichas escritura que la patria potestad de los dos hijos quedaba a cargo del padre, quien sufragar�a la educaci�n, acuerdo que se celebr� pensando en su bienestar, debido a la precaria situaci�n econ�mica en que quedaba la se�ora ANA DORIS luego de la separaci�n de bienes y no contar con un trabajo estable para su subsistencia, ni la de sus hijos, por ello no pod�a mantenerlos a su lado y menos si viv�a amenazada de muerte por parte de su ex marido.

Que no fue una mala madre, sino que fue v�ctima de los maltratos tanto f�sicos, como psicol�gicos por parte del se�or OMAR LIZCANO, amenazas de muerte, por ello ten�a que acercarse a sus hijos de manera clandestina, los visitaba a escondidas, pues OMAR LIZCANO ten�a prohibido que ella viera a su hijos, e incluso en algunos momentos y de acuerdo a su capacidad los apoy� econ�micamente.

Que a sus hijos nunca les ha faltado vivienda, vestido, alimentaci�n, ni educaci�n, la cual si bien es cierto en buena parte vino de su padre, la demandada no les suministr�, no porque no quisiera, sino porque no ten�a los suficientes medios econ�micos, pues la mayor parte de su vida ha intentado subsistir. Que el derecho que le asiste a la demandada en la sucesi�n de su hijo corresponde al 49.98 de la sociedad LIZCANO SANTOS.

Que deben declararse como testigos sospechosos a los declarantes allegados por la parte demandante, el de la se�ora FLOR MAR�A HORT�A, en consideraci�n a su v�nculo laboral y sentimental con el demandante, declaraci�n que se torna parcializada al querer favorecer a su compa�ero, el del hijo �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS, por su grado de parentesco, rest�ndole por ende imparcialidad y credibilidad.

Que la pobreza o falta de recursos econ�micos y a la necesidad de salvaguardar su vida de los malos tratos a que era sometida la se�ora ANA DORIS SANTOS, no se encuentra consagrada como causal de indignidad para heredar, pues la misma no la prev� el art�culo 1025 del C.C.. Mediante providencia adiada diez (10) de octubre de dos mil doce (2012), el Juzgado Segundo de Familia de Descongesti�n decidi� el litigio, declarando que ANA DORIS SANTOS FLOREZ es indigna de suceder a su hijo OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, raz�n por la cual queda excluida de la sucesi�n de aqu�l y la condena al pago de las costas.

Inconforme con lo decidido, el extremo pasivo interpuso recurso de apelaci�n, solicitando la revocatoria de la sentencia y en su lugar reconociendo los derechos herenciales que como sucesora leg�tima posee la demandada en el proceso de sucesi�n intestada de su fallecido hijo OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, argumentando para ello que el Juez tiene la obligaci�n de estudiar cada caso en particular y dependiendo de las circunstancias proferir las decisiones, pues si bien es cierto se cita una jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia como sustento de la sentencia (30 de junio de 1998 exp. 48321), tal decisi�n contiene elementos probatorios diferentes al caso que se resuelve.

Que la causal tercera del art�culo 1025 del C�digo Civil no se configura, pues la se�ora ANA DORIS no se neg� a estar cerca de sus hijos y a brindarles en la medida de sus capacidades el apoyo y el inmenso amor de madre que siempre ha tenido por ellos, al contrario fue una madre abnegada, dulce, entregada, pues a trav�s de los testimonios, la documental y las fotograf�as se demuestra que estuvo al lado de sus hijos durante muchos a�os, hasta el momento en que el demandante propici� la ruptura matrimonial por su vida desenfrenada y licenciosa constitutiva en reiterados actos de infidelidad lo que hizo imposible la vida matrimonial, resultando injusto y un total contrasentido que el demandante ahora pretenda alegar las mismas circunstancias.

Que incurre la Juez de primera instancia en un error de interpretaci�n jur�dica frente a la causal tercera del art�culo 1025 del C.C., pues el causante se�or OMAR ANDR�S en ning�n momento se vio envuelto en un estado de demencia, entendida �sta como un estado de destituci�n, es decir desprovisto de riquezas, privaci�n econ�mica, f�sica y moral.

Que tal causal est� �ntimamente ligada a la instituci�n de alimentos que se deben por ley a ciertas personas, cre�ndose una obligaci�n de car�cter civil. Que la citada causal establece igualmente un concepto de justificaci�n de tal comportamiento a indicar �NO HABERLO HECHO, PUDIENDO HACERLO�, y para el presente caso, los j�venes OMAR ANDR�S y �SCAR FABI�N nunca tuvieron necesidades econ�micas y si lo que echa de menos el demandante fue la falta de cari�o o ayuda moral, es necesario analizar dos aspectos, a saber: Si efectivamente la ausencia de cari�o y afecto se dio durante toda la existencia del se�or OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, resultando impropio, como lo alega el demandante que la se�ora ANA DORIS abandon� por completo y de manera desnaturalizada a sus hijos y que nunca estuvo presente en su desarrollo f�sico, moral y afectivo, pues como lo indicaron los mismos testigos de la parte demandante entre ellas la ama de llaves se�ora FLOR MAR�A, a la demandada le toc� abandonar el hogar en el a�o 1989, �poca en la cual su hijo OMAR ANDR�S contaba con 17 a�os de edad e iba a cumplir ya los 18 a�os y lo visit� 3 veces m�s antes de cumplir su mayor�a de edad, lo que significa, as� no lo reconozca el demandante, ni lo haya visto la Juez de primera instancia, realmente la se�ora ANA DORIS s� estuvo pendiente de sus hijos y especialmente de OMAR ANDR�S hasta que fue mayor de edad, pregunt�ndose por ende, cu�l abandono, cu�l perjuicio moral, cu�l falta de afecto?.

Que OMAR ANDR�S siempre cont� con el afecto de su madre y de sobra, al punto de que debido a tal afecto, y no por l�stima como lo dice la Juez, le giraba dinero, debido al gran agradecimiento y amor que sent�a por ella y en consideraci�n al trato injusto y desconsiderado que le brindada su ex esposo, lo que la obligaba a verlo a escondidas, como lo asegura la nana o ama de llaves.

Que en la �poca en que la demandada se fue de la ciudad, su hijo OMAR ANDR�S ya era mayor de edad y profesional, por ello la ausencia de cari�o que se le endilga, posiblemente se dio frente a su otro hijo, quien para el a�o 1989 ten�a 5 a�os, por ello cuando la demandada se fue de esta ciudad ya su hijo OMAR ANDR�S era un hombre hecho y derecho, con una personalidad formada y un estado de salud excelente y perfecto.

Que es claro que la norma exige la FALTA DE SOCORRO, de ayuda material o cari�o o afecto en la edad que m�s se necesite, que es en la ni�ez, y no es el caso de la se�ora ANA DORIS quien cuando se vio forzada de irse del hogar lo hizo cuando su hijo ya era un joven a punto de alcanzar la mayor�a de edad y totalmente autosuficiente. En el hipot�tico caso de haber existido falta de cari�o por parte de la demandada hacia su fallecido hijo OMAR ANDR�S no se debi� a un comportamiento deliberado y doloso por parte de la demandada, sino que su actuar fue justificado, ya que se encontraba en estado de indefensi�n frente a su esposo al no contar con recursos econ�micos y contratar un abogado para que gestionara los tr�mites pertinentes para recuperar la custodia y protecci�n de sus peque�os, m�xime que al momento de suscribir la escritura p�blica el demandante con asesor�a de abogados logr� enga�ar a la demandada para que le dejara a �l la custodia de sus hijos.

Aunado a lo anterior tal decisi�n se produjo debido a los continuos maltratos f�sicos y psicol�gicos de parte del demandante hacia la demandada, as� como a las amenazas de muerte, a quien le toc� acudir a la caridad, a la confecci�n de ropa, a pintar y ense�ar a pintar cuadros al �leo, para poder conseguir el pan diario y posteriormente a la labor de misionera en una iglesia evang�lica, estando supeditada a la misericordia de los feligreses, expectativa econ�mica que resultaba nula debido a la labor tan altruista.

Que el acuerdo suscrito por los c�nyuges lo hizo la demandada pensando en sus hijos, debido a su situaci�n tan precaria y no poder mantenerlos y menos si viv�a bajo amenazas de muerte por parte del demandante. Que la demandada si bien es cierto no estaba pendiente de sus hijos de cuerpo presente, si lo estaba por v�a telef�nica desde el municipio de Saravena donde reside hace 18 a�os y entregada a la labor misionera, pastoral y de caridad, resultando insulso pensar que alguien con la bondad, amor al pr�jimo, caridad, que reside en medio de la pobreza extrema, sea capaz de negar el amor de madre y el afecto propio de un alma caritativa a su propia sangre, a su propio hijo.

Que al hacer alusi�n el despacho a las fotograf�as aportadas por la demandada al absolver interrogatorio, cae en el error de prejuzgar y tomar una decisi�n tan trascendente con base en hip�tesis y suposiciones, pues el despacho tuvo la oportunidad para establecer la legitimidad y procedencia de las fotograf�as, que no era otro que al momento de absolver el interrogatorio, m�xime que ni el Juzgado, ni la apoderada de la parte demandante hicieron �nfasis en establecer la procedencia de tales fotograf�as, ni el tiempo en que se captaron las im�genes, ni el motivo por el cual la demandada no se encontraba entre las personas que acompa�aban al causante, al momento de tomar las mismas.

Que no se le puede endilgar a la demandada que no le prest� apoyo moral a su hijo, pues los mismos declarantes indican que s� lo hizo hasta la edad de los 13 a�os, estuvo a su entero cuidado, amor, lo ase�, lo visti�, lo aliment�, lo llevaba al colegio y desarrollaba toda clase de actividades tendentes a brindar protecci�n, formaci�n y cari�o, propio de toda madre abnegada y prueba de ello son las fotograf�as, las cuales fueron descalificadas por la Juez.

Concluye diciendo y reiterando que la se�ora ANA DORIS nunca le neg� el cari�o y cuidado de madre a sus hijos, como lo pretende hacer ver el demandante, existiendo causa justa para que ella no se pudiera acercar a sus hijos, con la frecuencia que quer�a hacerlo para ofrecerles su amor de madre, cuyo comportamiento ha sido impecable y atendiendo a los m�s altos sentidos �ticos y morales, como da cuenta tambi�n su vida de misionera en la iglesia evang�lica.

El recurso de alzada fue concedido por el a quo el d�a 17 de enero de 2013 y admitido por esta Corporaci�n el siete de febrero de 2013. Dentro del traslado previsto en el art�culo 360 del C. de P. Civil la accionante curs� memorial en el que pide confirmar la decisi�n impugnada, reafirmando los argumentos expuestos en el escrito de apelaci�n presentada ante el Juzgado de primera instancia y al cual se hizo referencia en p�rrafos anteriores, adicion�ndolo en cuanto a la tacha propuesta en contra de los testigos e indicando que dicha tacha debe prosperar, en cuanto al testimonio de la FLOR MAR�A HORT�A, en consideraci�n a su v�nculo laboral y sentimental con el demandante, declaraci�n que se torna parcializada al querer favorecer a su compa�ero, el del hijo �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS, por su grado de parentesco, rest�ndole por ende imparcialidad y credibilidad.

Se pasa, por ser la oportunidad, a desatar el recurso interpuesto, previas las siguientes C O N S I D E R A C I O N E S: No se presenta duda sobre la presencia de los requisitos necesarios para la validez del proceso y no concurre causal de nulidad que invalide lo actuado en su totalidad o en parte. El art�culo 1025 del C�digo Civil, consagra: �Son indignos de suceder al difunto como herederos o legatarios: 1�) El que ha cometido el crimen de homicidio en la persona del difunto o ha intervenido en este crimen por obra o consejo, o la dej� perecer pudiendo salvarla. 2�) El que cometi� atentado grave contra la vida, el honor o los bienes de la persona de cuya sucesi�n se trata, o de su c�nyuge o de cualquiera de sus ascendientes leg�timos, con tal que dicho atentado se pruebe por sentencia ejecutoriada; 3�) El consangu�neo dentro del sexto grado inclusive que en el estado de demencia o destituci�n de la persona de cuya sucesi�n se trata, no la socorri� pudiendo. 4�) El que por fuerza o dolo obtuvo alguna disposici�n testamentaria del difunto o le impidi� testar; 5�) El que dolosamente ha detenido u ocultado un testamento del difunto; presumi�ndose dolo por el mero hecho de la detenci�n y ocultaci�n�. �SE RESALTA-.

La parte actora funda su pretensi�n, en la causal consagrada en el numeral 3� del art�culo trascrito. La indignidad para heredar prevista por el legislador en los art�culos 1025, 1026 a 1029 del C�digo Civil, es una sanci�n civil de p�rdida, ya sea total o parcial de los derechos sucesorales. Tal manifestaci�n necesariamente debe ser declarada v�a judicial, en contra del asignatario que ha cometido los actos u omisiones previstos en los art�culos citados, raz�n por la cual no pueden recoger o retener la herencia que le ha sido deferida con respecto a cierto causante.

Las causales previstas en el precepto normativo en cita, son restrictivas y taxativas, es decir que no hay lugar a invocar otras a fin de pretender la indignidad para heredar. En relaci�n con la causal tercera prevista en el art�culo 1025 del C�digo Civil, la doctrina ha dicho: �III. Omisi�n de socorro.- La establece el numeral 3� del art. 1025 C-C.C. cuando extiende la indignidad al �consangu�neo dentro del sexto grado inclusive que en el estado de demencia o destituci�n de la persona de cuya sucesi�n se trata, no la socorri� pudiendo�.

Con relaci�n a esta causal podemos hacer estos comentarios: 1. No se trata de aquella falta de socorro que ocasiona el fallecimiento de la persona de cuya sucesi�n se trata, ya que esta conducta quedar�a comprendida en la causal primera del art. 1025 C.C.. Esta causal comprende las dem�s omisiones de socorro graves y que habr�an podido cumplirse.

Para ello es indispensable, de un lado, que el causante hubiese necesitado de socorro o auxilio porque carec�a de los medios necesarios de subsistencia (que es lo que significa el t�rmino �destituci�n�) material o moral, y del otro, que el obligado tuviese los recursos materiales o morales para poder suministrar directa o indirectamente dicho socorro. 2.

La persona que se hace indigna debe ser �consangu�neo dentro del sexto grado inclusive� que no prest� el socorro debido. Estos consangu�neos pueden ser en l�nea recta o colateral (hermanos, sobrinos, primos y t�os) sea leg�timo o natural. El grado m�ximo es el sexto, ya que los de 5� y 6� grado si bien pueden suceder abintestato en el 5� orden hereditario, no es menos cierto que lo podr�an hacer testamentariamente, lo cual significa su indignidad para recibir esta asignaci�n. ( ) 3.

Por �ltimo, la falta de socorro deber� ser calificada por el juez civil, que deber� ser de tal magnitud que demerite a la persona para suceder al causante, tal como ser�an en los casos de ciertos padres (especialmente los naturales) y maridos que omiten, total o parcialmente (pero, en todo caso, considerable o grave), ayuda para con sus hijos y esposas; y la conducta de aquellos hijos, maridos o hermanos que, en desarrollo de su carencia o repudio de todo sentimiento humanitario, abandonan a su suerte a sus parientes dej�ndolos aisladamente en casas privadas o en instituciones de asilo de ancianos o en hospitales para dementes�. Referente a los efectos de la sentencia que declara la indignidad ha dicho la jurisprudencia: �As� las cosas, es preciso advertir que la figura de la indignidad para suceder al difunto como heredero o legatario tiene efectos en el �mbito propio de la sucesi�n por causa de muerte, de suerte que todo aquello que reciba una persona sin que encuentre su fuente en la calidad de heredero o de legatario, o, puntualmente en la aplicaci�n de las disposiciones del derecho sucesoral, no puede ser objeto de un pronunciamiento relacionado con la declaratoria de indignidad para suceder.

O dicho en otras palabras, las indemnizaciones que una persona reciba con ocasi�n del fallecimiento de un pariente cercano, o las partidas que reciba a t�tulo de pensi�n por el deceso de un trabajador cobijado por un sistema de seguridad social, no encuentran su fuente en las normas que regulan la sucesi�n por causa de muerte, luego las decisiones acusadas en la acci�n de tutela que se resuelve, no vulneran derechos fundamentales en cuanto se pronuncian sobre los temas que son de su competencia en raz�n de la normatividad invocada (art. 1025 C.C.), pero es claro que tales determinaciones no pueden extenderse a la indemnizaci�n cuyo origen se halla en la necesidad de resarcir un da�o, o, en su caso, de reconocer un valor asegurado como consecuencia de la realizaci�n de un siniestro, o a la pensi�n (Nums. 11.3 y 11.4, art. 11 del Decreto 4433 de 2004), que es un concepto estrechamente vinculado a la relaci�n de trabajo y ligado al sistema de seguridad social, y gobernado por normas que escapan a la competencia del juez de familia (Num. 4�, art. 2� del C�digo Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social), raz�n por la cual tales decisiones sobrepasar�an su marco de acci�n, o exceder�an la competencia establecida en normas de orden p�blico.

(�) Sobre la indignidad por destituci�n, esta misma Sala ha dicho: �los padres pueden ser declarados indignos de heredar a sus hijos, si, pudiendo, no los socorren en las necesidades primarias cuando se hallan en estado de privaci�n o destituci�n, dado que son quienes est�n obligados legal y moralmente a brindarles el soporte que aliente sus existencias; y, con mayores veras, deber�n sufrir el rigor de la pena civil de la indignidad, si, precisamente por su comportamiento, son quienes han generado dicho estado al privarlos de apoyo o auxilio, por raz�n del abandono a que los someten.

(�) Es indisputable que el hijo en tales circunstancias, queda privado o destituido de algo que le pertenece, como es el auxilio o socorro a que tiene derecho por parte de sus padres; amparo que, en buena medida, no puede ser brindado en integridad por otras personas, dada �la naturaleza del v�nculo paterno�� filial. (�) En esas circunstancias, el estado de destituci�n, privaci�n o abandono �grave de por s�, en que se coloca al hijo por causa del padre que se aparta voluntariamente de cumplir los referidos deberes, no desaparece, ni mengua, por el simple hecho de que la madre u otros parientes los asuman, sea que estos lo hagan por cumplir, a su vez, una obligaci�n legal propia, o por acatar un deber moral; la falta del padre, aun en ese caso, habr� existido y ser� condigna de las sanciones de orden legal que correspondan; no se desvanece, entonces, por el buen comportamiento y la generosidad de otros, ni, por ende, descaece en esa hip�tesis el motivo de la indignidad para suceder, fincado en el omisivo proceder del heredero frente al de cujus.� (CSJ., Cas.

Civil, Sent. jun. 30/98, Exp. 4832)�. El Tribunal Superior de Bucaramanga en relaci�n con la necesidad de ayuda no solo econ�mica, sino afectiva como obligaci�n de los padres, cuando sus hijos son menores, indic�: �En realidad el causante s� estuvo destituido, pues su condici�n de ni�o, hijo de empleada dom�stica, privado de la presencia del padre, lo coloca en una situaci�n extremadamente vulnerable, no s�lo desde el punto de vista econ�mico, sino tambi�n desde el punto de vista moral y afectivo.

No en vano nuestra Constituci�n Pol�tica ha situado los derechos de los ni�os como fundamentales y preponderantes en relaci�n con los derechos de los adultos. Y que no se diga que la Carta no se hallaba vigente en la �poca en la que Eduard Alfonso era ni�o, pues para cuando nuestra norma superior actual se puso en vigencia, el hoy fallecido apenas ten�a quince a�os y, de todas maneras, para cuando Eduard Alfonso era infante, si la Constituci�n no hablaba del tema, s� lo hac�a la ley con profusi�n, en el C�digo Civil, art�culos 250 y siguientes y 411 y siguientes. � Ahora, no puede alegarse que los hechos que sirven de sustento a la demanda no son los contemplados en la causal tercera de indignidad, que es la realmente alegada.

El deber de socorro debe ser impuesto de manera m�s severa al padre, respecto de sus hijos menores. No es posible aceptar, en tal caso, como socorro, que el padre �le colaboraba� ocasionalmente, �en lo que pod�a�. Un padre, por deber constitucional y legal, debe ser obsecuente frente a las necesidades de su hijo, en todos los �rdenes�. A fin de probar los hechos que configuran dicha causal de indignidad, se allegaron y recaudaron las siguientes pruebas: DOCUMENTALES: Copia autenticada del registro civil de matrimonio de OMAR LIZCANO HERN�NDEZ y DORIS SANTOS FLOREZ, acto cebrado el d�a 3 de junio de 1972, con nota marginal de cesaci�n de los efectos civiles seg�n sentencia proferida por el Juzgado 11 de Familia de esta ciudad el d�a 24 de noviembre de 1999, as� mismo liquidaci�n de la sociedad conyugal mediante escritura p�blica 2381 del 30 de mayo de 1989, de la notar�a Catorce del c�rculo de esta ciudad.

Registro civil de nacimiento de OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, nacido el d�a 3 de octubre de 1974. Registro de defunci�n de OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, hecho acaecido el d�a el d�a 6 de abril de 2008. Copia autenticada del escrito poder y sentencia proferida el d�a 23 de agosto de 1989 por la Sala Civil de esta Corporaci�n dentro del proceso de separaci�n de cuerpos presentado de com�n acuerdo por los se�ores OMAR LIZCANO GONZ�LEZ Y DORIS SANTOS FLOREZ, decisi�n en la cual acordaron los c�nyuges que los menores quedar�an bajo el cuidado y tenencia del progenitor, quien cubrir� todos los gastos que demande su crianza, educaci�n y establecimiento.

Copia autenticada de la escritura p�blica No. 2381 del 30 de mayo de 1989 de la Notar�a 14 del C�rculo de esta ciudad, mediante la cual los se�ores OMAR LIZCANO GONZ�LEZ Y DORIS SANTOS FLOREZ, liquidaron su sociedad conyugal. Copia autenticada de la sentencia proferida dentro de proceso de divorcio de com�n acuerdo adelantado por los se�ores OMAR LIZCANO GONZ�LEZ Y DORIS SANTOS FLOREZ el d�a 24 de noviembre de 1999 por el Juzgado 11 de Familia de esta ciudad.

Para dicha �poca el joven OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS ya era mayor de edad. TESTIMONIALES: FLOR MAR�A HORT�A, sostuvo que trabaja en la casa del se�or OMAR LIZCANO, como empleada del servicio desde hace 30 a�os, tiempo durante el cual conoce a las partes. Que sabe que el presente proceso se adelanta debido al abandono de los hijos por parte de la se�ora ANA DORIS SANTOS, quien se fue de la casa con otro se�or y los abandon� y los dej� con el pap�, hecho que ocurri� en el mes de agosto de 1989, que solo durante los 6 primeros meses de haberse ido fue a visitar como en 2 o 3 ocasiones y a darle una vuelta a su hijo OMAR ANDR�S, que cuando la demandada abandon� el hogar y a sus hijos menores OMAR ANDR�S ten�a como 13 a�os y �SCAR FABI�N iba a cumplir 3 a�os, que la demandada nunca aport� ninguna ayuda econ�mica para el sostenimiento de los menores, que solamente en 3 ocasiones con posterioridad a la fecha en que se fue definitivamente del hogar, fue a visitar a OMAR ANDR�S, a darle una vuelta, pues era el m�s grande, iba acompa�ada del se�or con el que se fue a vivir, que al otro menor no lo sacaba porque era muy peque�o y le tocaba cargarlo.

Que por parte de se�or OMAR LIZCANO nunca le impidi� a la se�ora ANA ROSA visitar a los menores, que la se�ora ANA ROSA nunca llamaba a averiguar como estaban sus hijos, si estaban vivos o muertos o si necesitaban algo, que s�lo cuando OMAR ANDR�S ya estaba m�s grandecito, ya hab�a terminado bachillerato y se encontraba en la universidad, lo llamaba a pedirle plata, pero no a saber si estaba bien de salud o como estaban, que de tal hecho tuvo conocimiento por comentario que le hizo OMAR ANDR�S al indicarle que si llamaba a su casa no lo hiciera pasar, pues simplemente llamaba a pedir plata y no a preguntar como estaban.

Que la se�ora ANA DORIS se fue el d�a 18 de agosto de 1989, a las 11 de la ma�ana, la testigo estaba presente en ese momento, que no existi� ninguna discusi�n con el se�or OMAR LIZCANO, que ya los ni�os se hab�an ido a estudiar, entraban a las 6 de la ma�ana y regresaban a las dos y treinta de la tarde, que para ella fue muy doloroso, pues cuando los ni�os llegaron de estudiar y una vez hab�an almorzado OMAR ANDR�S le dijo �FLORECITA venga para ac� y �SCAR venga para ac�, �l tom� de la mano al ni�o y me dijo FLORECITA dame tu mano y nos va a prometer aqu�, todos agarrados de la mano, que usted nunca nos va a abandonar, no nos va a dejar tirados como lo hizo mi mam�, y hasta el momento ha estado ah�, siempre acompa��ndolos en las buenas y en las malas.

Que el pap� de los muchachos fue quien siempre les dio todo a ellos, les pag� la universidad y todo lo que ellos necesitaban. Que lo que observ� durante el tiempo que trabaj� para los esposos, la se�ora ANA DORIS no fue una buena madre, ya que nunca atend�a a los hijos, pues lo �nico que le interesaba era embellecerse y estar muy elegante para irse para la calle, y era ella (la testigo) quien se encargaba de atender a los ni�os, que en una oportunidad le llam� la atenci�n a la demandada que no los rega�ara, que es diera amor, cari�o pero ella le contest�: �yo para que voy a preocupar (sic) de esos chinos, cuando est�n grandes me va a dar es una patada por el culo�, que para ella OMAR ANDR�S Y �SCAR FABI�N son sus hijos, que el se�or OMAR LIZCANO, nunca se organiz� de llevar otra esposa a la casa, tiene una compa�era sentimental con la cual comparte los fines de semana, que le consta que la se�ora ANA DORIS se fue a vivir con otro se�or el d�a en que se fue de a casa, pues ese se�or fue a recogerla en agosto de 1989 cuando estaba haciendo el trasteo, adem�s que ella se lo manifest� pues la testigo sab�a que ella ten�a ese se�or.

Su testimonio fue tachado por sospechoso, argument�ndose para ello que su v�nculo laboral con el demandante desde hace m�s de 18 a�os, al igual que por su v�nculo sentimental como compa�era de hecho de demandante, declaraci�n que se torna imparcial, pues su inter�s ser� el de testificar a favor de su compa�ero. �SCAR FABI�N LIZCANO S�NCHEZ, (hijo de las partes) manifest� que su madre biol�gica, la se�ora ANA DORIS los abandon� y le dej� la responsabilidad de padre y madre a su progenitor se�or OMAR LIZCANO, no recuerda la fecha en que los abandon� pues �l era muy peque�o, que la se�ora ANA DORIS solo se hizo presente cuando su hermano OMAR ANDR�S hizo vida laboral pero solamente para exigirle dinero, pero nunca para mostrar algo de afecto hacia ellos, que cuando su hermano OMAR ANDR�S empez� a trabajar el testigo ten�a como 10 o 12 a�os de edad y antes de dicho tiempo, como 10 a�os atr�s quien respond�a por �l era FLOR MAR�A HORT�A con ayuda de su t�a DORIS LIZCANO, que su progenitora desde que se fue del hogar nunca colabor� para la manutenci�n de ellos, tampoco los visitaba, que solo se hizo presente cuando su hermano empez� a trabajar, pero para pedirle plata, optando por negarse a pasar al tel�fono, hecho reprochado por su progenitor, quien les indic� que deb�an contestar la llamada, que quien cumpli� el papel de madre hasta la fecha fue FLOR MAR�A HORT�A, que desconoce si su madre inici� alguna acci�n judicial o administrativa para reclamar los derechos de custodia, visitar u ofrecimiento de alimentos, lo �nico que sabe es que de ella nunca recibieron nada.

Que su hermano OMAR ANDR�S muchas veces le manifest� que no hab�a podido llenar ese vac�o tan grande que le hab�a dejado ANA DORIS SANTOS, muchas veces se sent�a deprimido y cuando se comunicaba con ella se deprim�a m�s, por la situaci�n que ella manten�a de enfermedades y por la conciencia que ten�a su hermano empez� a mandarle dinero a ella, no porque �l quisiera, sino porque las circunstancias lo exig�an, que lo �nico que �l puede decir respecto de la se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ, respecto a la parte sentimental, es que ella es su madre biol�gica, pero nada m�s, que el sentimiento que su hermano OMAR ANDR�S ten�a hac�a la se�ora ANA DORIS, era igual al de �l, un vac�o grande angustias, de conflictos, de perturbaci�n por las supuestas porquer�as que hac�a su pap�, seg�n ella.

Que entre el testigo y la demandada nunca ha existido, ni antes, ni actualmente una relaci�n de madre e hijo. Que la relaci�n de su hermano OMAR ANDR�S con FLOR MAR�A HORTUA era la de una madre y un hijo, ella era quien estaba pendiente de la alimentaci�n, de los cuidados m�nimos de una madre hacia su hijo, sin ser biol�gicos ella siempre cuid� de ellos muy bien, ella fue siempre muy positiva, calurosa, sentimental, que su padre OMAR LIZCANO es la �nica persona que ha respondido siempre por sus estudios, por su salud, por su ropa, sus diversiones y todo en general, que el dinero que le entrega su hermano OMAR ANDR�S a la se�ora ANA DORIS en parte era enviado por su padre OMAR LIZCANO, quien al escuchar las conversaciones que sosten�a OMAR ANDR�S con al progenitora y sentir la obligaci�n de responder como hijo le colaboraba.

Que desconoce de manera directa las razones por las cuales ellos se quedaron con su padre, pues era muy peque�o, pero su padre le coment� que ella los hab�a abandonado por irse con otra persona, sin importar las consecuencias y dej�ndole a su padre que ejerciera como pap� y mam�. Que su progenitora residi� en diferentes lugares del pa�s y no por razones econ�micos, sino por un amor que tuvo, cuando se separ� de ellos se fue para el Choc�, se desapareci� un tiempo, luego se fue para su ciudad natal que es Bucaramanga, all� residi� un tiempo y luego se volvi� a desaparecer y supo que estaba en Saravena cuando su hermano OMAR ANDR�S falleci� y se regres� para Bogot�, que no es cierto que su hermano OMAR ANDR�S haya compartido con la se�ora ANA DORIS por espacio de 15 d�as en Pamplona Igualmente fue tachado de sospechoso debido a la dependencia afectiva y econ�mica en relaci�n con su padre, el demandante, rest�ndole dicha parte imparcialidad y credibilidad.

DORIS LIZCANO DE TORRES (hermana del demandante), manifest� que DORIS, abandon� el hogar y le cedi� los derechos de patria potestad a su hermano OMAR y lamentablemente despu�s de la muerte de su sobrino e hijo de la demandada la movieron los sentimientos econ�micos, ya que ella en momento alguno ha visto sentimientos de madre o esposa por parte de ANA DORIS, que fechas no recuerda pero que en ese tiempo OMAR ANDR�S era preadolescente y OSCAR FABI�N ten�a como 2 o 3 a�os, que el motivo para que la se�ora ANA DORIS abandonara el hogar fue porque ten�a una relaci�n sentimental con otro se�or, que fue con el que ella se fue, la misma persona que fue a la casa a ayudarle a hacer el trasteo, que cuando OMAR ANDR�S y �SCAR FABI�N eran menores de edad ANA DORIS no los visitaba, ni los llamaba, que empez� a comunicarse especialmente con OMAR ANDR�S cuando era ya un profesional y trabajaba con el pap�, que ANA DORIS nunca inici� acci�n alguna para recuperar la custodia de sus hijos y no lo hizo porque renunci� a ellos, que ella sepa nunca se preocup� por saber si iban bien en el colegio, si est�n enfermos, si necesitaban algo.

Que a�n cuando ANA DORIS estaba en el hogar, lugar a donde la testigo asist�a casi todos los d�as a visitarlos, por ello puede dar certeza de lo manifestado, era ella (la testigo), quien se ocupaba de sus sobrinos, les ayudaba hacer las tareas, si estaban enfermos, si necesitaban elementos para el estudio, para la ropa, tanto ella como sus hijos formaron un equipo para colaborarle a los dos menores y as� lo hicieron luego de que ANA DORIS abandonara el hogar, que ella ejerc�a dichas labores ante la indiferencia no solo en el papel de madre, sino de esposa por parte de ANA DORIS, que en varias oportunidades ella tuvo que cuidar en su casa a OMAR ANDR�S, pese a tener su hogar, esposo y dos hijos y encontrarse laborando, pero sacaba tiempo para sus sobrinos, para ayudarles y darles el amor que necesitaban y explicarles las situaciones de la vida que estaban viviendo, que ANA DORIS era muy dada a sobresalir, a mostrarse como mujer, que esa noche ten�a como desfile y llam� a la testigo y le dijo que si se pod�a quedar con OMAR ANDR�S a lo cual ella acept�, el ni�o era a�n muy peque�o, lo recibi� en las cobijas y lo llev� a dormir, cuando lo destap� el ni�o ten�a fiebre, llam� al pediatra y le dijo que eran paperas, que deb�a dejarlo quieto durante unos d�as, ella le comunic� el hecho a ANA DORIS y con sorpresa observ� que DORIS no fue a visitarlo, pese a no estar trabando, tener muchacha, pero no tuvo tiempo para ver al hijo, que igual sucedi� le d�a de la primera comuni�n de ambos ni�os y en el estudio era ella quien iba al colegio y averiguaba.

Que el abandono de la demandada hacia su hijo OMAR ANDR�S lo afect�, se reflej� en la inestabilidad de �l, en el trato con las personas, lo mismo que al final cuando ella (ANA DORIS) lo llamaba, le lloraba y le dec�a que estaba enferma, que no ten�a plata, que le ayudara, pero a pesar del apoyo moral y sentimental que se le brind� a OMAR ANDR�S no fue posible cambiarle su actuaci�n porque DORIS con palabras deform� la imagen de su padre, que quien asumi� el rol de madre fue FLOR, al se�ora del servicio, quien con su abnegaci�n, compromiso e inter�s incondicional en todo momento reemplaz� a la mam�, por eso �SCAR FABI�N a�n ahora y pese a la edad que tiene le dice mam� a FLOR, que la actitud asumida por ANA DORIS le afect� a OMAR ANDR�S, pues ella se mostraba m�rtir, que era maltratada, que OMAR era muy poca cosa para ella, que ella estaba enferma y pobre, mientras el se�or OMAR disfrutaba de muchas cosas y si esto se repite y se repite y se le llora a una persona que no sabe comprender una situaci�n tal dif�cil, que la situaci�n habr�a sido distinta si ella no los hubiera abandonado y les hubiera dado amor.

Que ANA DORIS siempre le ped�a plata a OMAR ANDR�S y cuando �l no ten�a era OMAR LIZCANO quien le daba a su hijo para que le entregara a la se�ora ANA DORIS. Al pregunt�rsele sobre las necesidades econ�micas de la se�ora ANA DORIS la testigo indic� que lo preocupante no eran los gastos de la manutenci�n de los hijos, porque lo material se puede conseguir a trav�s de otras personas, pero lo sentimental, que no tiene valor monetario es lo fundamental para los hijos, pero que desconoce tal hecho pues la vida y la relaci�n de la se�ora ANA DORIS con ellos siempre se bas� en enga�os y mentiras y de su papel de v�ctima y de ser cierto que tuvo problemas econ�micos fue a causa de su irresponsabilidad, como mujer y como madre, porque en la casa de su hermano OMAR nunca hizo falta nada.

Su declaraci�n fue tachada por sospechosa debido a la cercana relaci�n de parentesco que tiene con el demandante, al ser su hermana no le permite ser imparcial y seguramente orientar�a su declaraci�n a favor de su pariente. AQUILES BARRETO ANTORVEZA, indic� que conoce al se�or OMAR LIZCANO desde hace unos 28 a 29 a�os, al igual que a la se�ora DORIS, al ser compa�eros con OMAR LIZCANO en la empresa de tel�fonos, relaci�n de trabajo que se extendi� a una relaci�n social, por ello se enter� que como pareja de matrimonio hab�an terminado la relaci�n, que liquidaron la sociedad conyugal hace aproximadamente 22 a�os, que la patria potestad de los ni�os hab�a quedado en OMAR LIZCANO. Que las partes se separaron en el a�o 1989, debido al car�cter de la se�ora DORIS, excepcionalmente fr�o, no le demostraba cari�o a los ni�os y la falta de respeto hacia la uni�n con OMAR LIZCANO, que conoci� la falta de amor de ella hacia los miembros de la familia, pues en una reuni�n social de labios de DORIS tuvo oportunidad de conocer sus sentimientos hacia la familia, pues debido a la coqueter�a e insinuaciones de parte de ella hacia �l, le pregunt� el testigo que porqu� lo hac�a, que si OMAR LIZCANO no era un buen marido y ella le contest�, no con las mismas palabras, que OMAR s� era un buen marido en la parte econ�mica, pues le regalaba joyas y todo lo que ella quer�a, pero que a ella le gustaban mucho los hombres, que ella ten�a una inclinaci�n a disfrutar la vida con dinero, a una vida costosa y esos fueron elementos para que se diera la separaci�n de la familia.

Que el trato que �l observ� de DORIS hacia el hijo OMAR ANDR�S fue fr�o, carente de cari�o, situaci�n que era perceptible a�n por personas que poco la conoc�an, mientras que el comentario generalizado de compa�eros de oficina y trabajo era la gran dedicaci�n que ten�a como padre el se�or OMAR LIZCANO para con sus hijos y su familia. Que la relaci�n de DORIS para con el hijo OMAR ANDR�S fue absolutamente lejana durante muchos a�os y ello era evidente ante la tristeza que nunca abandon� a OMAR ANDR�S ante la p�rdida de su progenitora, sin embargo cuando OMAR ANDR�S empez� a trabajar apareci� DORIS, convirti�ndose en una pesadilla en la vida de los dos hijos, debido a los pedidos de dinero, su intromisi�n en el cari�o con el padre y las diferentes maniobras de tipo sentimental con que los agobiaba y no los dejaba tranquilos, que las maniobras sentimentales por parte de ella hacia sus hijos se concretaban al hecho de expresiones de cari�o profundas con l�grimas, pretend�a conseguir de sus hijos dinero y manipular la voluntad de ellos mostrando al padre como la persona que le causaba dolor y tristeza y quer�a que ellos la consideraran la v�ctima a fin de conseguir la plata que ella ped�a y se viera que era algo que ella merec�a y que OMAR LIZCANO no le hab�a entregado, maniobras que eran permanentes y que debido a la formaci�n no muy firme de los j�venes logr� desestabilizarlos, que una vez la se�ora DORIS se fue del hogar al cuidado de los menores estuvo en primer lugar el padre se�or OMAR LIZCANO, luego la se�ora FLOR, persona que los cri� y a�n sigue pendiente de ellos, convirti�ndose en la mam� para ambos hijos, lo cual le manifestaron los j�venes en varias oportunidades e igualmente las hermanas de OMAR han estado permanentemente supervisando y ayudando en su educaci�n. Que el tuvo conocimiento de la profunda melancol�a de OMAR ANDR�S, su lejan�a, la falta de felicidad, propia de un joven de su edad y cuando el testigo o increpaba al respecto le manifestaba que la tristeza de no tener una madre le hac�a su vida infeliz y que lo �nico que o hac�a vivir eran los desvelos y el gran cari�o de su padre.

Que en sepelio de OMAR ANDR�S la actitud asumida por la se�ora DORIS era de despreocupada, m�s pendiente de averiguar la vida de quienes iban y de atender a los amigos que asistieron, actitud que para el testigo es la normal de la se�ora DORIS pues siempre incumpli� con sus obligaciones para con sus hijos y su esposo, que los giros mensuales que recib�a la se�ora DORIS eran enviados por el se�or OMAR LIZCANO, ante la presi�n que ejerc�a la se�ora DORIS sobre sus hijos para que le dieran dinero, circunstancia que gener� siempre un trauma en la familia LIZCANO. Que la se�ora ANA DORIS en el a�o 1989 era una mujer dedicada a su belleza, orgullosa del dinero que ten�a, pero m�s del que iba a conseguir en el ascenso social que ella pretend�a obtener a trav�s de su relaci�n con diferentes se�ores y a la actual le es dif�cil calificarla pues no ha tenido contacto que le permita evaluarla, pero s� sabe que los golpes sufridos durante este periodo le han bajado mucho su ego y la percibe un tanto pobre y vencida.

Que la raz�n fundamental para que la se�ora DORIS le haya dejado la custodia de los dos menores al padre fue de haber dejado el hogar en busca de otros horizontes diferentes a los de su familia, mostrando no importarle en lo m�s m�nimo su condici�n de madre y de manera atrevida repet�a que los m�s importante para ella era su vida social y su ascenso en la escala social, al serle preguntado si ten�a conocimiento si en alguna oportunidad la se�ora ANA DORIS fue v�ctima de maltrato por parte del se�or LIZCANO manifiesta que no, adem�s que en una reuni�n empresarial cuando depart�a con ANA DORIS le pregunt� la raz�n por la cual manten�a un comportamiento de coqueteo e insinuaciones ella le ratific� del trato que OMAR le daba y que lo que le entregaba era excelente, que no ten�a queja de OMAR, que le acababa de regalar unas joyas maravillosas, a�adiendo que quer�a vivir, que quer�a sentir, que necesitaba otro hombre, otros hombres y que el sexo para ella era muy importante.

Que puede afirmar plenamente que la relaci�n entre OMAR ANDR�S y la se�ora ANA DORIS fue solo cuando OMAR ANDR�S empez� a trabajar pues existi� una fuerte relaci�n de amistad entre el testigo y el joven OMAR ANDR�S, al igual que con el hijo menor, por ello tuvo conocimiento de los hechos directamente por OMAR ANDR�S, �SCAR FABI�N, OMAR padre y FLOR.

INTERROGATORIO: ANA DORIS SANTOS FLOREZ, parte demandada al absolver su interrogatorio manifest� que vivi� bajo el mismo techo con su hijo OMAR ANDR�S hasta cuando iba a cumplir 15 a�os, en el a�o 1989 cuando se hizo la separaci�n, que ella no colabor� econ�micamente para el cuidado de sus hijos, porque cuando se separaron quedaron con OMAR que en esa �rea el pod�a alimentarlos y cuidar de ellos, pues �l se qued� con todo el dinero y ten�a la oportunidad de sacarlos adelante en estudio y ella las pocas veces que se encontraban, luego corrige y dice que no fueron pocas, sino que se ve�an o hablaban cada 15 d�as, que OSCAR FABI�N estaba muy beb� y OMAR lo sacaba a escondidas pues OMAR LIZCANO estaba pendiente de que ella no viera a los hijos.

Que el Juzgado no fij� ninguna cuota alimentaria a cargo de ella para sus hijos cuando se separaron, que ella se hablaba por tel�fono con su hijo OMAR ANDR�S, �l la llamaba frecuentemente pues era un hijo muy cari�oso, ella lo am� igualmente, para constancia de ello agrega copias de unos mensajes de texto que dice le envi� su hijo antes de morir quien el sugiere que se venga a vivir a Bogot�, que no siguiera viviendo en Saravena � Arauca pues all� era muy dif�cil vivir, que ella tiene una Fundaci�n de ni�os y de mujeres desplazadas, es misionera all�, tiene una vida intachable, que cuando estaba viviendo en Saravena fue que su hijo muri�, desafortunadamente en manos de los malos amigos, allega 8 fotograf�as de su hijos para probar que ellos eran ni�os normales, sanos y que nunca les dio mal ejemplo.

Que luego de la separaci�n con el se�or OMAR LIZCANO, ella siempre compart�a con su hijo OMAR ANDR�S pues �l la buscaba ya que el pap� no dejaba que ella entrara a la casa, su hijo muri� cuando ten�a 33 a�os, que su hijo siempre vivi� con el pap�, quien desafortunadamente no le supo dar principios morales, le permiti� que tomara y que se drogara dentro de la casa y delante de �SCAR FABI�N, hechos que sabe por comentario de FLOR, la empleada de �l, quien la invitaba a almorzar los domingos, creyendo que era una buena amiga, pero era para averiguarle la vida, para saber cu�les eran sus sentimientos respecto de sus hijos y comentarle a OMAR, que cuando vivi� con sus hijos fue muy buena madre y despu�s de que se separaron fue tambi�n buena madre en medio de sus comodidades y lo que les pod�a dar porque no ten�a lo suficiente para sacarlos a pasear, que mientras puso entrevistarse con OMAR ANDR�S lo hizo, le daba consejos, pero OMAR ANDR�S no la escuchaba, siempre trataba de verse con �l, prueba de ello son las fotos que aporta.

Que el motivo de la separaci�n y la decisi�n de dejar la custodia de sus hijos en cabeza del demandante fue debido a los golpes verbales por parte del se�or OMAR LIZCANO y porque se sent�a amedrentada, que el padre de sus hijos la golpeaba para que le firmara los papeles y la custodia de los ni�os, que no tiene testigos pues la empleada del servicio de ese tiempo, quien era la amante de su esposo estaba confabulada con �l, que tuvo una vida muy desafortunada y desventurada con �l, que no inici� ninguna acci�n para recuperar la custodia de sus hijos, porque su hijo OMAR ANDR�S le dec�a que no lo hiciera, porque los pon�a en verg�enza y luego de separados OMAR ANDR�S le dec�a que no lo hiciera porque �l amaba a su pap� y a su mam� y no quer�a que se perjudicara en nada, que no se preocupara que �l sacaba a escondidas a su hermanito para que ella lo viera.

Que una vez se separ� continu� viviendo en esta ciudad en el barrio llamado Prado Veraniego en la casa de unos amigos que le dieron posada, quienes eran ancianos y ya fallecieron, que vivi� en esta ciudad por 8 a�os, despu�s se traslad� a Choc� � Quibd� en el �rea misionera donde vivi� 3 a�os, luego viaj� a Pamplona 3 a�os en el �rea misionera, despu�s sali� a Saravena y all� permaneci� 3 a�os cuando se enter� de la muerte de su hijo OMAR ANDR�S, se vino para Bogot� y no ha vuelto a trasladarse.

Que nunca llam� a su hijo OMAR ANDR�S para decirle que se encontraba en estado cr�tico de salud, pues siempre ha sido muy alentada, solo a veces gripe. Que nunca le pidi� dinero a su hijo, que su hijo le consignaba mensualmente 150 o 130 mil pesos para ayudas del arriendo, que nunca lo forz� a darle dinero, que su hijo lo hac�a por amor, porque la quer�a como madre y ella tambi�n, �l siempre fue cari�oso con ella y la llamaba 3 veces al d�a, pues trabajaba en el negocio de Niza donde ellos venden minutos, que ella como mujer temerosa de Dios le inculcaba que cambiara de vida, pero nunca la quiso escuchar, por eso muri� tr�gicamente, que los consejos se los daba telef�nicamente o cuando �l la recog�a en el aeropuerto o al paradero de buses cuando ven�a a Bogot�, que la frecuencia con que ven�a a Bogot� era: cuando viv�a en Pamplona ven�a cada 3 o 6 meses, cuando vivi� en Choc� cada 8 meses o una vez a a�o y cuando vivi� en Saravena ven�a m�s seguido, cada 3 o 4 meses.

Que se enter� de la muerte de su hijo por la esposa de un hermano de OMAR, por eso llam� inmediatamente al tel�fono de su hijo y contest� la novia de �l y le dijo que estaban en una fiesta y que OMAR ANDR�S se hab�a ca�do del 9� piso, que un primo suyo le regal� para los pasajes y se vino inmediatamente para Bogot� a las exequias. Que acudi� a los Juzgados de Paloquemao donde llevaban el caso de la muerte de su hijo, fue averiguar como hab�a muerto su hijo y all� le mostraron los papeles, por eso sabe que estaba tomado y drogado y se cay� del 9� piso, al a�o se cerr� el caso, pues el se�or OMAR LIZCANO no hizo nada para mover el caso, ella tampoco lo hizo pero por no tener conocimiento jur�dico.

Que desconoce si su hijo ha sido exhumado, pues cuando le pregunta a OSCAR FABI�N la evade, que supo que a los 5 a�os ten�an que sacarlo y pasarlo a un sitio especial, pero ella no fue capaz de ir pues eso le afecta much�simo, que desconoce donde fueron puestos los restos �seos de su hijo, pues su hijo OSCAR FABI�N le ha dicho que su padre le tiene prohibido decirle.

Que no se acuerda mucho del nombre de las instituciones en que sus hijos estudiaron, que OMAR ANDR�S estudi� en el colegio Jaramillo que queda en la 180, hizo hasta 5� de primaria y OSCAR FABI�N no se acuerda el nombre, pero quedaba en la 180, ella iba a verlo por dentro de las rejas, a ambos los cambiaron varias veces por disciplina, que no recuerda en que instituci�n, ni en que a�o se gradu� su hijo OMAR ANDRES de bachillerato, estudi� en la Jorge Tadeo Lozano, dise�o gr�fico, no sabe cuando se gradu�, lo �nico que sabe es que tan pronto se gradu� empez� a trabajar con el pap� en el Internet que armaron (pap� e hijo) en el centro comercial Niza y era all� donde se ve�a con OMAR ANDR�S, que su hijo OSCAR FABI�N se gradu� el a�o pasado en la Jorge Tadeo Lozano, estudi� audiovisuales y le coment� que se quer�a ir de Colombia, que su hijo OSCAR FABI�N naci� el d�a 9 de enero de 1989 y su hijo OMAR ANDR�S el d�a 3 de octubre de 1974, quien falleci� hace 6 a�os pero no recuerda la fecha de su fallecimiento, que su hijo OSCAR FABI�N actualmente vive con el pap�, trabaja con �l en el Internet y quiere irse a vivir con la novia, que su hijo OSCAR FABI�N si le da el trato de madre, que ah� est�n las pruebas (aporta copia de mensajes de texto), que as� le digan lo contrario, �l ha tratado de llevar las cosas ecu�nimemente y que tiene 28 a�os.

Que lo dicho por su hijo en la declaraci�n de que no la ve como la madre, sino solo biol�gica, es muy triste, pero lo dijo porque se deja manipular por el pap� y por FLOR, la empleada. Como las declaraciones rendidas por los testigos FLOR MAR�A HORT�A, �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS y DORIS LIZCANO DE TORRES fueron tachadas de sospechosas por la parte demandada se procede en primer lugar a resolver la misma, tacha que se funda en el grado de parentesco existente entre el demandante y los declarantes �SCAR FABIAN LIZCANO SANTOS (hijo de partes) y DORIS LIZCANO DE TORRES (hermana del demandante).

Sobre el tema, de los testimonios en los procesos de familia la doctrina ha dicho lo siguiente: �En m�ltiples oportunidades nuestra Corte ha sostenido que en cada caso se debe juzgar el testimonio de los llamados testigos sospechosos: �No se le resta credibilidad al testimonio de parientes en los procesos de separaci�n de cuerpos�, se entiende que quienes conocen la intimidad de las relaciones de pareja son sus parientes, entonces, por este simple hecho no se les resta credibilidad.

Sobre este particular se ha pronunciado la Corte as�: �� la Corte, en varias oportunidades, ha se�alado que, trat�ndose de asuntos que ata�en con la familia o los c�nyuges, como es el de la separaci�n de cuerpos que entre �stos se debate, son precisamente sus parientes o allegados quienes pueden ofrecer versiones m�s fieles y ajustadas a la realidad sobre la ocurrencia de los hechos alegados por las partes, en virtud precisamente, de este v�nculo, el que les da acceso a conocer situaciones que por lo com�n no trascienden al �mbito estrictamente familiar�. �Atendiendo obvias razones, el legislador en su celo por depurar de toda m�cula la prueba testimonial, alert� al juez sobre la sospecha que despiertan ciertos declarantes ��en raz�n del parentesco, dependencia, sentimientos o inter�s en relaci�n con las partes, o sus apoderados, antecedentes personales u otras causas�� �Lo que traduce que, sin desechar el dicho de tales personas, lo que hace la ley es subrayar una especial prevenci�n, para que el juez, al momento de ponderarlo, no pierda de vista que aquellas circunstancias han podido menguar su imparcialidad y, de contera, su credibilidad.

Naturalmente que ello conduce a extremar el examen de sus versiones testificales. �Dicha severidad examinadora, sin embargo, no puede aplicarse con id�ntico rasero en todos los procesos, dado que la �ndole de la cuesti�n controvertida en algunos de ellos, se�ala sin g�nero de duda la conveniencia de atemperarla. Es verdad que no todas las relaciones de la esfera jur�dica de las personas se revelan del mismo modo en el mundo exterior; algunas, como las que se hallan venero inmediato en las relaciones de familia, se manifiestan las m�s de las veces en ese cerrado �mbito familiar, franqueando por excepci�n las fronteras de tal privacidad.

De suerte que la percepci�n y conocimiento de las mismas, acaso sea m�s probable entre las personas que tienen acceso al n�cleo familiar donde se presentan. �Siendo ello as�, es palmario que en punto de la cr�tica testimonial, respecto de esos declarantes no es v�lido aplicar el rigorismo que sin atenuantes debe aplicarse en otras materias, pues f�cilmente se crear�a el riesgo de resultar a la postre privando a las partes de tan importante como frecuente medio de convicci�n, si, como se dijo, los llamados en principio a conocer tales cosas son precisamente la servidumbre, la parentela y los m�s allegados al c�rculo hogare�o. � (subrayado fuera del texto) � TRATADO DE LA PRUEBA JUDICIAL, EL TESTIMONIO, TOMO I, quinta Edici�n, Parra Quijano Jairo.

No siempre las reservas sobre el testimonio fundadas en el parentesco se traducen en menoscabo de la credibilidad del testigo, en principio porque esas relaciones no se traducen en inhabilidad y porque de ellas no es posible deducir siempre, a manera de presunci�n de mala fe, la condici�n de mendaz del testimonio, menos a�n desecharlo cuando la declaraci�n versa sobre hechos de la vida familiar y privada de las personas, por regla general no expuestos al conocimiento p�blico.

Si as� fuera, ninguno de los episodios de violencia y a�n delictivos que desgraciada y ocasionalmente ocurren al interior de los hogar tendr�an posibilidad de demostraci�n judicial. Si ello es as�, no basta con se�alar el parentesco como raz�n para deducir falta de objetividad del testimonio, deber� indicarse o apreciarse su total contrariedad con otras evidencias o elementos de juicio demostrativos de otra realidad para desde�ar el testimonio del pariente cercano, razones ajenas a este caso, m�xime que por parte de la demandada no se aport� prueba testimonial a trav�s de la cual se desvirtuara lo dicho por los declarantes allegados por el demandante, raz�n para que tales manifestaciones se les de el valor legal correspondiente, como se pasar� a analizar.

Analizado en conjunto el material probatorio recaudado, de las versiones suministradas por FLOR MAR�A HORT�A (empleada de las partes desde antes del a�o 1989), �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS (hijo de las partes) y DORIS LIZCANO DE TORRES (hermana del demandante), as� como del contenido de la sentencia de separaci�n de cuerpos de mutuo acuerdo proferida por la Sala Civil de esta Corporaci�n el d�a 23 de agosto de 1989 y de la escritura p�blica No. 2381 del 30 de mayo de 1989, elevada en la Notar�a 14 del C�rculo de esta ciudad, en virtud de la cual las partes liquidan la sociedad conyugal, se concluye que en efecto y tal como lo determin� el Juzgado de primera instancia, la se�ora DORIS SANTOS FLOREZ Incumpli� sus deberes de madre, respecto de su hijo fallecido OMAR ANDR�S LIZCANO SANTOS, pues sin mediar justificaci�n alguna (no obra prueba en contrario) se abstuvo de socorrerlo moral, afectiva y econ�micamente, pues no obstante existir acuerdo entre las partes respecto a la custodia de los hijos menores (entre ellos OMAR ANDR�S) en cabeza del progenitor se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ, quien cubrir�a los gastos de educaci�n y sostenimiento de los mismos, comprometi�ndose la madre a contribuir solo cuando sus condiciones econ�micas se lo permitieran y que podr�a visitarlos en cualquier tiempo, (ver folio 6), acuerdo a que llegaron al momento de solicitar la separaci�n cuerpos y que ratificaron al liquidar la sociedad conyugal, tales compromisos adquiridos por la demandada no fueron cumplidos, m�xime que en el evento de no contar con las condiciones econ�micas para sufragar una cuota alimentaria a favor de sus hijo OMAR ANDR�S quien para dicha �poca contaba con la edad de 15 a�os, era su deber prodigarle, afecto, amor y apoyo moral en su vida, pues contrario a lo manifestado y argumentando en el escrito de apelaci�n, un joven a esa edad no es independiente y as� lo fuera ello no conlleva a determinar que por el hecho de tener 15 o 17 a�os o ser mayor de edad no necesite del amor, cuidado y protecci�n que por obligaci�n moral deben prodigarle sus padres, en este caso su progenitora, quien si bien es cierto al absolver interrogatorio pretendi� justificar su actuar en las presuntas agresiones y amenazas por parte de su esposo, en gracia de discusi�n de ser ello cierto (aclarando que no existe prueba alguna en tal sentido), tampoco la exculpar�a de la actitud negligente, omisiva y desinteresada en ejercer su rol de madre frente a su hijos, pues bien pod�a acudir a las v�as judiciales o administrativas para lograr el contacto con su hijo.

Ahora bien, pretende la demandada probar que estuvo atenta al cuidado de su hijo OMAR ANDR�S, que le provey� apoyo moral cuando �l m�s lo necesit�, a trav�s de las fotograf�as aportadas al momento de absolver interrogatorio (ver folio 184 co. 1), pero observados los registros fotogr�ficos dan cuenta de momentos en que OMAR ANDR�S era beb� (dos de ellas), otras (2 de ellas) cuando ten�a aproximadamente entre 12 a 14 a�os y las restantes (4) son fotos tipo documento de OMAR ANDR�S, fotograf�as que no contienen momentos vividos o compartidos entre la demandada y su hijo OMAR ANDR�S con posterioridad al a�o 1989, fecha en que se produjo la separaci�n de cuerpos entre los padres del joven, pues es a partir de esa fecha en que se le endilgan los hechos que configuran la causal de indignidad para heredar, m�xime que OMAR ANDR�S contaba con 33 a�os cuando falleci�.

Para esta Sala, prestan m�rito las exposiciones rendidas por la empleada de la casa, se�ora FLOR MAR�A HORT�A, quien trabajaba para las partes a�n antes del a�o 1989 y contin�a laborando para el se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ y la del hijo de las partes, �SCAR FABI�N LIZCANO SANTOS, quienes convivieron bajo el mismo techo con el se�or OMAR ANDR�S y su progenitor se�or OMAR LIZCANO, pues al estar en permanente contacto con ellos, les consta de manera directa las circunstancias de tiempo, modo y lugar que rodearon la vida del causante, m�xime que fue la empleada y testigo se�ora FLOR MARIA HORT�A quien ejerci� y ejerce desde el a�o de 1989 el rol de madre y as� lo reconoce en su declaraci�n el hijo de pareja OSCAR FABI�N, quien para la �poca en que se produjo la separaci�n contaba con escasos 3 a�os de edad por ende, coinciden en afirmar, corroborando lo expuesto en la demanda y lo declarado por la t�a materna se�ora DORIS LIZCANO DE TOORRES, que la progenitora se�ora ANA DORIS SANTOS FLOREZ se mantuvo ausente y fue el progenitor, apoyada por la familia paterna, entre ellas la declarante se�ora DORIS LIZCANO DE TORRES, quien se encarg� con ayuda principal de la empleada FLOR MAR�A HORT�A de su crianza, educaci�n y establecimiento.

Por lo discurrido, habr� de confirmarse la sentencia impugnada por estar ajustada a derecho. En m�rito de lo expuesto, LA SALA DE FAMILIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C., administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, R E S U E L V E:

PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia proferida el d�a diez (10) de octubre de dos mil doce (2012), por el Juzgado Segundo de Familia de Descongesti�n de esta ciudad, dentro del proceso ORDINARIO (INDIGNIDAD PARA HEREDAR) instaurado por el se�or OMAR LIZCANO GONZ�LEZ en contra de ANA DORIS SANTOS FLOREZ.

SEGUNDO: CONDENAR en costas a la parte apelante. T�sense TERCERO: DEVOLVER el expediente al despacho de origen. NOTIF�QUESE Magistrados, �SCAR MAESTRE PALMERA JAIME HUMBERTO ARAQUE GONZ�LEZ CARLOS ALEJO BARRERA ARIAS  Derecho de Sucesiones, Pedro Lafont Pianetta. Tomo 1, Parte General y Sucesi�n Intestada, p�g. 225 y 226  Sala de Casaci�n Civil.

M.P. ARTURO SOLARTE RODR�GUEZ. Sent. T-11001-02-03-000-2008-00439. abril 9 de 2008.  Sentencia 6 de mayo de 2006. Tribunal Superior, Sala de Familia e Bucaramanga     PAGE 10 PAGE 31 RD 6295 Ordinario de OMAR LIZCANO GONZ�LEZ contra ANA DORIS SANTOS FLOREZ (apelaci�n sentencia). KL�����; < = > J M N T U � � � � � �      # ( ) ���ĵ���񩚋�|m�m��a�a�U�U�U�U�Uh!y�@���OJQJ^Jh!0&@���OJQJ^Jh!0&6�@���OJQJ]�^JhEg6�@���OJQJ]�^Jh��6�@���OJQJ]�^Jh*;�6�@���OJQJ]�^Jh*;�@���OJQJ^Jh��5�@���OJQJ\�^Jh!0&5�@���OJQJ\�^Jh�yC5�@���OJQJ\�^Jh�H�h*;�@���OJQJ^Jh*;�5�@���OJQJ\�^J!)9JK��� < = > � � � � � � � � � � ������������������������$ �0�dh*$a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�$ �Hdh*$a$gd*;�): ] � � � � � � � � � �    % & ' [ � � � � }����R����������ͽ�����������s�sgsgsg[h�#@���OJQJ^JhguA@���OJQJ^JhQ{�@���OJQJ^J"h� �h*;�5�@���OJQJ\�^Jh� �h� �5�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^Jh� �h*;�5�@���OJQJ^Jh� �h�1�5�@���OJQJ^Jh�1�@���OJQJ^Jh*;�5�@���OJQJ\�^Jh!y�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^J ��7834����/0������� � 0#1#{$|$%%���������������������������$ �0�dh*$a$gd*;�����e���h������"�"/#0#|$}$%%)%R%V%y%�%�%�%�%�%�%�%+&�&�&�'u(v(�������ĸи踬�������ym�m�m�m�m�m��a�h�}�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh*;�5�@���OJQJ\�^Jh�/�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^Jh&s�@���OJQJ^Jh�E�@���OJQJ^Jhz �@���OJQJ^Jhn�@���OJQJ^Jh714@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^JhEg@���OJQJ^Jh`)@���OJQJ^J&%)%*%''�(�(**c+e+u,v,--{.|.//+/./66@@QARA��������������������������$ �0�dh*$a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�v(�(�(�*b+c+-K.M.P.Q.�.�.//+/-/./�/�/v0w0�0�1�1�1�1d2f2�3�4�4�4�46677i7�9������������д����ĘĘ�Č��Čt�t�t�t�thh e�@���OJQJ^Jh�06@���OJQJ^Jh�W�@���OJQJ^Jh�2�@���OJQJ^Jh�My@���OJQJ^Jh�Myh�My5�@���OJQJ^Jh�MyhY�5�@���OJQJ^Jh@b*@���OJQJ^JhY�@���OJQJ^Jhq^@���OJQJ^Jh�/�@���OJQJ^Jh�}�@���OJQJ^J'�9�;�;�;�;�=�>�>�>@@@z@�@�@�@PAQARA�A�C�C�D�DF'F�F�HPIfIgItIvI�I�I-J/J��������ĸ�������Ь���Р����xkxk�_��h�@���OJQJ^Jha26�@���OJQJ^Jha2ha26�@���OJQJ^Jh�a�@���OJQJ^Jha2@���OJQJ^Jhm2�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh1@���OJQJ^Jh�+�@���OJQJ^Jh@b*@���OJQJ^Jh5:D@���OJQJ^Jh e�@���OJQJ^Jh�[P@���OJQJ^J$/JjKkK�L�L�N'P(PRRaRnR�R�R�R�S�SUU�U�UW2[`[a[c[d[n\�\�\`@`S`w`|`�`�` aKcMcuc�c�c���������������������ĸ���������������舔yh��h*;�@���OJQJ^JhhX�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh�`~@���OJQJ^Jhz=@���OJQJ^Jh�Q|@���OJQJ^Jhj�@���OJQJ^Jh5�@���OJQJ^Jh�n@���OJQJ^Jh+5�@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^J*RA``sctc�c�c�c�c�d�d�d�de�e�fNg�gOhPh�h�h�j�jCkDk�k��������������������������$ �Hdh*$a$gdH,<$ �0�dh*$a$gd*;��c�c�c�c�c�d�fNgAhNhOhQhYh�k�k�k�s�s�s�s����岜��~�o�c��N�?h�z5�@���OJQJ\�^J)jh*;�0J5�@���OJQJU\�^Jh�8�@���OJQJ^Jh�8�h*;�@���OJQJ^Jh�>�h*;�@���OJQJ^Jh*;�6�@���OJQJ]�^J+h�>�h*;�5�6�>*@���OJQJ\�]�^J"h*;�5�6�@���OJQJ\�]�^J"hH,<h*;�5�@���OJQJ\�^Jh*;�5�@���OJQJ\�^Jh*;�@���OJQJ^Jh�fgh*;�@���OJQJ^J�k�k�l�lxoyo^qfq�s�sJtKt1v2v{{!{"{ǁȁy���������������������$��dh`��a$gd-�$a$gd*;�$��dh`��a$gd*;� $dha$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;��sJtKt {"{`{b{��ŁƁy�z���ԅՅօׅˇ���ɿ�����rbO=O=O#hz=h(k6�CJOJQJ^JaJ$hz=h(k6�B*OJQJ^Jphh-�6�B*OJQJ^Jph$hz=h-�6�B*OJQJ^Jphh-�OJQJ^J%jh-�h*;�0JOJQJU^Jh-�h*;�6�OJQJ]�^Jh-�h*;�OJQJ^Jh*;�OJQJ^Jh|&�h*;�6�OJQJ^Jhz=h*;�6�OJQJ^Jhz=h*;�OJQJ^Jh*;�@���OJQJ\�^Jy�z�ՅׅχЇI�J�Y�Z��|������ĎŎ����������������$ & F �0�dh*$a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�$a$gd*;�$��dh`��a$gd(k$dh��[$\$a$gd(k$��dh��[$\$`��a$gd-� $dha$gd-�ˇ͇·χЇK�L�M�Y�Z�a�ˉ̉����ɋʋ�������j���Ƽ���w�k_k_k_S_G_S_S_ShZx|@���OJQJ^Jh�h�@���OJQJ^Jh�X�@���OJQJ^Jh>h@���OJQJ^J"h*;�5�6�@���OJQJ\�]�^J(h�vh*;�5�6�@���OJQJ\�]�^J"h�vh*;�5�6�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh*;�OJQJ^Jhz=h(k6�OJQJ^J1jhz=h]�0J6�B*OJQJU^Jph$hz=h]�6�B*OJQJ^Jphj�������+�,�w�ŎƎՎ֎׎������������%�&�����E�K�9�:�{�������������������܇{�{�o�o�coc{cWhK $@���OJQJ^Jh�Wx@���OJQJ^Jh-�@���OJQJ^Jhhu�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^JhAF�h*;�@���OJQJ^Jh�$Th*;�@���OJQJ\�^Jh}Y05�@���OJQJ\�^Jh*;�5�@���OJQJ\�^Jh*;�@���OJQJ^Jh}Y0@���OJQJ^Jh�h�@���OJQJ^Jh�#�@���OJQJ^J ŎՎ��;�<�����i�j�����b�d�I�P�b�� ������������������������� $dha$gd��$ ����dh]���a$gd��$ ����dh]���a$gd�< $ �0�dh*$a$gd*;�����Књۚܚ"�$�%�:�<������)�G�����ǝȝ֝:�;�<������߹�����}m�m]m]m]M�h� �h��6�@���OJQJ^Jh� �h� �6�@���OJQJ^Jh� �h�< 6�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^Jh�< @���OJQJ^Jh-�@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^JhK $@���OJQJ^Jh-] @���OJQJ^Jh-] 6�@���OJQJ^JhAw�6�@���OJQJ^Jh-] h-] 6�@���OJQJ^Jh-] hK $6�@���OJQJ^J<�X������q�r�����!�V�Ŧa�8�;�Y�a�b����� �?�K�i�j�k���������׿��������scsVsJ�hZ �@���OJQJ^JhAw�6�@���OJQJ^JhZ �hZ �6�@���OJQJ^JhZ �h� �6�@���OJQJ^JhIB�@���OJQJ^Jh\n�@���OJQJ^Jh@�@���OJQJ^Jh)W�@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^Jh�bq@���OJQJ^Jhhu�@���OJQJ^Jh),@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^Jh)W�h��5�@���OJQJ^Jk���0�P�S���������ʵ˵��G�N�T���h�����ɼʼ������������׿����˛����wk_k_k_kOhYl�hZ �6�@���OJQJ^Jh�'/@���OJQJ^Jh_#�@���OJQJ^JhYg�@���OJQJ^JhRN@���OJQJ^Jh�it@���OJQJ^Jh8~t@���OJQJ^Jh)m�@���OJQJ^Jh�V@���OJQJ^Jh�J�@���OJQJ^Jh�\@���OJQJ^Jhi�@���OJQJ^JhIB�@���OJQJ^Jh�VhIB�5�@���OJQJ^J��8�:�<�=�b�c�d�}�������A�H�����y�)�-�1�z�{�s�����X� �P��������ʺ���������~�~�~rfrZ�Nh��@���OJQJ^Jhea;@���OJQJ^JhAw�@���OJQJ^JhGT�@���OJQJ^JhL.@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^Jh+5�@���OJQJ^Jhb,�@���OJQJ^Jh_#�@���OJQJ^Jh+5�h_#�5�@���OJQJ^JhZ �@���OJQJ^JhYl�@���OJQJ^JhAw�6�@���OJQJ^JhYl�hYl�6�@���OJQJ^J����G�I�b�.�D�G�H�I�N�O�P�_�`�b�c�z���8�����������ܸ����v�jZ�NBhes�@���OJQJ^Jh=3b@���OJQJ^JhYl�hP �5�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh��5�@���OJQJ\�^Jh*;�5�@���OJQJ\�^JhIB�@���OJQJ^JhL.@���OJQJ^JhGT�@���OJQJ^Jh�M@���OJQJ^JhP �@���OJQJ^Jh�a�@���OJQJ^Jh�B�@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^Jh�_6@���OJQJ^J������������ �� �����k�l�����z����������������L�O�����������O�����������ĸ���������|�|p�p�pdpdXdh�Z�@���OJQJ^Jh�B.@���OJQJ^JhguU@���OJQJ^JhG�@���OJQJ^JhpL@���OJQJ^Jh[�@���OJQJ^JhP�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^Jh;^�@���OJQJ^Jh}l@���OJQJ^Jh�#B@���OJQJ^Jh�@���OJQJ^Jhes�@���OJQJ^Jh�>@���OJQJ^J"O�P������������� � �D�E���S�T�����������������*-�������ĸ����������}sfYfKfh��5�6�>*OJQJ^Jh@-�5�6�OJQJ^Jh��5�6�OJQJ^Jh��OJQJ^Jh��h��@���OJQJ^Jh��B*phh�(�@���OJQJ^JhE~@���OJQJ^Jh$N\@���OJQJ^Jh�< @���OJQJ^Jh=3b@���OJQJ^JhG�@���OJQJ^Jh\U�@���OJQJ^Jh�B.@���OJQJ^Jh�Z�@���OJQJ^J�� � ���������������{�|�MN��DE������������������������$ �0���dh*$`��a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�$ ����dh]���a$gd�< $ �0�dh*$a$gd��-0����EF�������2 3 5 c d � � � � � U m n � � * � � � � ����ȼȼ�Ȥ��}�q}qeqe}e}e}e}e}eYeYh@���OJQJ^Jh� !@���OJQJ^Jh[,�@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^Jh� �@���OJQJ^Jh$N\h*;�@���OJQJ^Jh=3b@���OJQJ^Jh�(�@���OJQJ^Jh�< @���OJQJ^Jh$N\@���OJQJ^Jh��@���OJQJ^Jh��@���OJQJh��OJQJ^Jh��6�OJQJ^J"� )./9x������9O\��#8~���5v��JKf�������������ĸ��������������������~q~bh*;�5�@���OJQJ\�^Jh*;�5�OJQJ\�^Jh*;�OJQJ^Jh��@���OJQJ^JhO)@���OJQJ^Jh*;�@���OJQJ^JhP�@���OJQJ^Jh e@���OJQJ^Jh`>�@���OJQJ^Jh�,�@���OJQJ^Jh8%+@���OJQJ^Jh@���OJQJ^Jh#6`@���OJQJ^J&�� ��JKIJ��������������������"$ �) ��L � �\ ��l�dh*$a$gd*;�$ ��dh*$a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�$ �0���dh*$`��a$gd e$ �0���dh*$`��a$gd*;�0MNy�����HI]z��������������23��� �����������������������������xnjnjbhhX�mH $sH $hhX�jhhX�0JU h*;�5�CJOJQJ\�^JaJh*;�CJOJQJ^JaJ'h*;�5�9�@���CJOJQJ\�^JaJh*;�9�@���OJQJ^J"h�D�h*;�5�@���OJQJ\�^Jh��@���OJQJ^Jh�/;h*;�@���OJQJ^Jh*;�5�@���OJQJ\�^Jh*;�@���OJQJ^J#�������������2� ]^`a�������������������gd*;�$ �Hdh*$a$gd*;�$ �Hdh*$a$gd]�"$ �) ��L � �\ ��l�dh*$a$gd*;�$ �0�dh*$a$gd*;�  \]^_abdeghjkqrtuvxy����������������������������о�����������������{��k��hMU,hhX�5�@���\�mH $sH $hhX�5�@���CJ\�aJhhX�CJ aJ jhhX�UmHnHuh�yC0JmHnHuhhX�hhX�0JmHnHu hhX�0JjhhX�0JUjh�%zUh�%zh]�h]�mH $sH $h]�mH $sH $h]�jh]�0JUhRythhX�mH $sH $&acdfgijvwx������������������������������� �H�$ $ �0�dh*$a$d����&dP��d�����h]�h�h]�h ����&`#$gd�/^���$ �0�dh*$a$gd*;���� h*;�5�CJOJQJ\�^JaJ@������������ ()()))()() 00P&P8�$���������:p*;���/ ��N!��"��#��$��%����� ��Dp^ 2���� 0@P`p������2(�� 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p��8X�V~_HmH $nH $sH $tH $@`��@ *;�NormalCJ_HaJmH sH tH P@P (kT�tulo 1�d�d@&[$\$5�CJ0KH$\�aJ0NA ���N Fuente de p�rrafo predeter.Ri���R  Tabla normal�4� l4�a�,k ���, Sin lista <)`���< *;�N�mero de p�gina^J\@\ *;� Encabezado ��8!5$7$8$9DH$CJaJmH sH @@@ *;�Texto nota pieCJaJF&`��!F *;�Ref. de nota al pieH*^JB 2B 1 Pie de p�gina  ��8!B^@BB (k Normal (Web)�d�d[$\$,X`��Q, (k�nfasis6�]�L�@bL Zx|Texto de globoCJOJQJ^JaJ\�o��q\ Zx|Texto de globo Car CJOJQJ^JaJmH sH tH PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$␴�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� � �ð �_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6 _rels/.rels���j�0 ���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ ����C?�h�v=��Ʌ��%[xp��{۵_�Pѣ<�1�H�0���O�R�Bd���JE�4b$��q_����6L��R�7`�������0̞O��,�En7�Li�b��/�S���e��е������PK!ky���theme/theme/themeManager.xml �M � @�}�w��7c�(Eb�ˮ��C�AǠҟ����7��՛K Y,� �e�.���|,���H�,l����xɴ��I�sQ}#Ր���� ֵ+�!�,�^�$j=�GW���)�E�+& 8���PK!�sz��theme/theme/theme1.xml�YMoE�#�F{oc'vGu�رH�F�[��xw�;���jf��7���q�7��J\ʯ A��xgfw��I�FPAsh�����1��^�v?f�Iy���k"����m���i�CR�$��'��M���m���U��"�\�m/R*]_Z�>,cy��$�wc.b��Q�K��G�7fK˵��R�i���v4( ��xL}�m��{ d$J����fN2�68�k���.����~4$���� ^�����6�.������%�����2��`���Z�7ZW� ���<���u{���`�K�.e���Z���,���y��Z��p�%�+s:�:�N���b���٘ï�V��ހ,�9�ot6��Uo@�:��_i�6\�E�&sh�~?�^@ƜmW���V��3dC�]ZĘ'jQ���}h Ê&HMS2�>�q�#A���.��K��[Ҳ��MU��0�P3~�����St���񃟎><~�e�Pm�$,S����?��x���G_T�e��������@(��:/�|�۳'/�����U�7��C�n�#��c0�x�՜���(��e��$�8�ZJ�����)fYt=:����� x}r�Qx����w���r�:\TzaG�*�y8I�j�bR��c|X%��'��I }3OK��nD5�NIB���!�ݥ���.��|��]�:�V�dHGN6͈�i q�V� �v|�{u8��z��H� �*���:�(W�☕~��J��T�e\O*�tHG��HYEsK�����`�X�a�e��E E�x�����[���8��h���HQ������r�B�3�' �}�'ܧw��4tT�%�~3��N����)cbZ 4u�W�4����(tn+��7��_?���mmٛ�{U����F�w�=w���ߝ��$�#P�[Ի���9{��漨�/�%Ϻ04h=��Aی��©{L�)#7��%�=A5�9s���F�SW2pp��� �>�*D8����i&��X��\�a�,W��x��=j6�!�v��.��^���Uh������V�dL���V�J�YZݨf��#�0Y�����i�Xx��xyN�Z4v0#����Q�� ��0�)�뀦�{>Fu�<W� �v�d��S�V���l�@�Y�T�X.�ޛD)��Y����rdI�8Y���^������Ӷ7�s2��S���s$f!\7�Jش?��M�Ϣ�� s��W��s;} Rma��0��`��d�_n�[/ʀ�nt6-V� �5-��nh�xL|UviE��>f��O�(8B#6�¯S� �������io�WnsΊ�|#fpv�4�Y��%�W����T�`�J�m����o�)� 2����3S�~�+�����#])m� q�BiD��������߅אTpEm��P�ok��0e �H�OC$(�G*��A[2�w �z�wY�,cd2���L��#rH�P��U��{(�T7�$kw2��笂F�r���t�b�5�OO>���(���&��b1�vUKo��l�~1�yU���V����5U8�Vk;֜���\9��ŰX D)�!!��T��~����CoE��B3�����d��]��dm2iVֵ�褽�o�<�rO8[kv�x����p�sj�"��y��][�j�����q~�1�1��_���z �L��&��;��0CL@�[��t�/��PK! ѐ��'theme/theme/_rels/themeManager.xml.rels��M �0���wooӺ�&݈Э���5 6?$Q�� �,.�a��i����c2�1h�:�q��m��@RN��;d�`��o7�g�K(M&$R(.1�r'J��ЊT���8��V�"��AȻ�H�u}��|�$�b{��P����8�g/]�QAsم(����#��L�[������PK-!����[Content_Types].xmlPK-!�֧��6 0_rels/.relsPK-!ky���theme/theme/themeManager.xmlPK-!�sz���theme/theme/theme1.xmlPK-! ѐ��'� theme/theme/_rels/themeManager.xml.relsPK]� <?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="yes"?> <a:clrMap xmlns:a="http://schemas.openxmlformats.org/drawingml/2006/main" bg1="lt1" tx1="dk1" bg2="lt2" tx2="dk2" accent1="accent1" accent2="accent2" accent3="accent3" accent4="accent4" accent5="accent5" accent6="accent6" hlink="hlink" folHlink="folHlink"/>�k�y��k�+.���������������� d���� 11����) �v(�9/J�c�sˇj���<�k������O�-�  ������������������������%RA�ky�Ŏ����a�������������� !$�!����!�����@� @���������� ����( � ��� � � �6��������?3"����?�� ����0�( � ��B �S ���� ?�&��0*�s��'�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C����� �(R;�>2E�FdI2V2VTZa�eQp}rO|K}=�=�������������������Y���z< f���      !"#$%&��� � �(b;?9E�FoI:VCVaZ a�eWp�rW|Z}D�J������������������k���@ p��   !"#$%&>'*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName�C"*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter� X�]�1025 C�1026 a�12 a�13 a�1989, a�28 a�la Carta�la Constituci�n�la Corte�la Corte Suprema �la FALTA DE la FLOR MAR��A�la Jorge�la Jorge Tadeo�la Juez�la Juez.�la Juez.

Concluye�la Ley la Notar��a �la Parroquia�la Parroquia Palacio�LA PRUEBA JUDICIAL la Rep��blica�la Sala �la Sala Civil �LA SALA DE�la Seguridad Social �ProductID'''''"' '''' ''' """''''''""' ' ' ' ''''''"'''����\%e%�&�&=+J+sP{Plawa[q_qayhy�y�y������������W�_�����&�0���2QWX`^`acdfgij����o%y%�'�'�78�[�[�e�e�h�hQ�a�1�:�2^`acdfgij����333333333'.'�[�[K�Z�|���2� ^`acdfgijuv������V��)�)�*�*FzFzlzmzzzzzɃʃ����%�&���E�K�9�:�Вђ:�<�)�G�������������q�r�����8�;�a�b�?�K�P�S�z�z�ʭ˭ӭӭ����ɴʴ����8�:�<�=�������G�I�����D�E�S�T�������������312]^^`aacdfgij�������������^J*��������PT� @ ����^�`���OJQJo(������� �;.&F�|=6�H�'W6�A�N,�#�z�4,��y;.�f�3� ��������|=6�4,�i6�>�l*DF:�.D<�`�C�HZA&F�W6�A�j�M�`�C�w�?�HW6�A�4J�.D<�j�M�i6�&P�HZA6R�T�<�s������� �Z�>�l�4J�<�s*DF:�w�f�3�(dd�~]�~]�~]�~]��y�{{�#�z�&P�{{6R�T�(dd�~]�~]�~]�~]����L./u�JF; �< -] `)(k� bX��>�\1Eg� !�^!�#?N#K $!0&�c&O)@b*8%+),*S,�B.�'/}Y0a2714�06�_6Fd9!:ea;H,<z={`AguA�#B�qC�yC5:DHpL�MMNRNHPP�[P�Q:YQguU�VP?Y�AY= ZA[$N\-<]q^�/^#6`�a=3b(_e>h�Oi�j}lm`l�n�p�bq�it8~tvKv�Ix�Wx�My�z�%z{"{�Q|Zx|E~�`~ en���> � �b,�P ��1��f��/�[,��0��m��,�+5��g�m2��k�Z �5�� �+I�)m��+�es�3O��X�&s�*;�hX��a�T�Y�H��2�Kg���i��}���� ��8�����P�[�;^�@�\U��B�0"�zp��X�@-���P�]�����,D�j�Yl����h���!y����J�� �[��Yg�G�Q{�IB�:Q��W�� ��D��i��~�� ��#�x ��a�sC��Z�-��j�I����(��E�Aw�S�_#� e���`>����W�GT�\n�)W��(�z �� �hu�24�@������X@��Unknown������������G��*�Ax� �Times New Roman5��Symbol3.� �*�Cx� �Arial7.� ��[ @�Verdana5.� �.�[`�)�TahomaA����$B�Cambria Math"q�����Sg_����GM�*�����*������������24�� 3�q���HP ��?����������������������*;�2!xx� ���mpardoba Maria Pardo B �������Oh��+'��0���������  8 D P \hpx�� mpardobaNormalMaria Pardo B77Microsoft Office Word@���@J���E�@xv�&6�@��x ^��*������՜.��+,��0� hp|��� ���� � ��CSJ���  T�tulo  !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~���������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �Fp߄ ^��1Table��������������2WordDocument ��������BeSummaryInformation(�����DocumentSummaryInformation8�������������MsoDataStore��������pJ�� ^��ڄ ^���C����O���4SDCF�MT�D�==2��������pJ�� ^��ڄ ^�Item ���������Properties������������UCompObj���� v���������������������������� ���� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������<b:Sources SelectedStyle="\APA.XSL" StyleName="APA" xmlns:b="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography" xmlns="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography"></b:Sources> <?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="no"?> <ds:datastoreItem ds:itemID="{D3A740D2-8E1C-4EFB-9E48-308590C4FD0F}" xmlns:ds="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/customXml"><ds:schemaRefs><ds:schemaRef ds:uri="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography"/></ds:schemaRefs></ds:datastoreItem>�� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q