Micelio

Providencia — Tribunal Superior de Pasto

Radicado: 2019 - 00097 - 01 (312 - 01)

Sala: SALA CIVIL - FAMILIA

Fecha: 2019-01-17

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EXPROPIACI�N POR MOTIVOS DE UTILIDAD P�BLICA: Indemnizaci�n justa. INDEMNIZACI�N: Reparatoria y plena. INDEMNIZACI�N -Tasaci�n: Arbitrio iuris. PRUEBA PERICIAL: Reglas / Apreciaci�n del dictamen. PRUEBA PERICIAL: Regla de exclusividad pericial. DICTAMEN PERICIAL � Contradicci�n: Reglas. DICTAMEN PERICIAL APORTADO POR LA DEMANDADA CUANDO HAY DESACUERDO EN EL AVALUO � Requisitos: No se cumplen.

AVAL�OS - Errores de apreciaci�n probatoria: No se configuran. Hay lugar a confirmar la decisi�n apelada, siendo que la determinaci�n del valor del inmueble objeto de expropiaci�n obedeci� a los criterios de apreciaci�n probatoria jur�dicamente adecuados para este tipo de asuntos a fin de determinar la indemnizaci�n reparatoria y plena. Determin�ndose que el dictamen pericial aportado por la entidad actora se efectu� conforme a los par�metros y criterios que gu�an la elaboraci�n de los aval�os por los cuales se determina el valor comercial de estos bienes, el cual fue objeto de contradicci�n por la contraparte, interrogando sobre su contenido a uno de los peritos que lo elabor�, garantiz�ndose el derecho de defensa y contradicci�n por lo cual conserva su valor probatorio.

Por el contrario, el aval�o aportado por la demandada, no cumple con los requisitos legalmente establecidos, puesto que al estar en desacuerdo y pretender un mayor valor de indemnizaci�n, deb�a cumplir con la regla de exclusividad pericial, debiendo el mismo ser elaborado por el IGAC o una lonja de propiedad ra�z, y en este caso se realiz� por un avaluador individualmente considerado; por lo cual no puede ser tenido en cuenta al a fin de determinar v�lidamente el precio comercial del predio objeto de expropiaci�n. _________________________________________________________________________  Rep�blica de Colombia Rama Judicial del Poder P�blico TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE PASTO SALA DE DECISI�N CIVIL FAMILIA Magistrado Ponente: Dr. GABRIEL GUILLERMO ORTIZ NARV�EZ Referencia:Apelaci�n de sentencia en proceso de expropiaci�nProceso No.:2019 - 00097 - 01 (312 - 01)Demandante:AGENCIA NACIONAL DE INFRAESTRUCTURADemandados:MAR�A ISABEL GUTIERREZ G�MEZ San Juan de Pasto, veintitr�s (23) de febrero de dos mil veintid�s (2022).

Procede la Sala a emitir pronunciamiento sobre el recurso de alzada interpuesto por el apoderado judicial de la parte demandada, frente a la sentencia proferida en primera instancia por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Ipiales en el marco del proceso de expropiaci�n de la referencia, instaurado por la AGENCIA NACIONAL DE INFRAESTRUTURA, conforme a los siguientes:

ANTECEDENTES La demanda, pretensiones y sustento. Se indic� en la demanda que la ley 1753 de 2015, por la cual se expidi� el Plan Nacional de Desarrollo Todos por un Nuevo Pa�s, determin� un sistema de asociaciones p�blico � privadas para la ejecuci�n de los proyectos de infraestructura vial, permitiendo la posibilidad de adquirir bienes y servicios con el fin de satisfacer necesidades sociales interconectando las regiones del territorio nacional.

As�, luego de describir la normatividad relacionada con el objeto y funciones de la entidad demandante, se precis� que mediante la Resoluci�n No. 1283 del 17 de julio de 2015 proferida por la AGENCIA NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA, en adelante ANI, se declar� el proyecto vial �Rumichaca � Pasto� de utilidad p�blica de inter�s social. As�, la ANI suscribi� con la Concesionaria Vial Uni�n del Sur S.A.S. el contrato de concesi�n No. 015 de 2015 bajo la asociaci�n p�blico � privada, para que esta �ltima entidad bajo su cuenta y riesgo lleve a cabo la financiaci�n, construcci�n, rehabilitaci�n, mejoramiento, operaci�n, mantenimiento y reversi�n del Corredor Rumichaca � Pasto, conforme a la Ley 1508 de 2012 y dem�s normas reglamentarias y modificatorias.

Que para la ejecuci�n del mencionado proyecto vial, la ANI requiere la adquisici�n de un �rea de terreno a segregarse de uno de mayor extensi�n, identificada con la ficha predial No. RUPA-3-0362 elaborada por la concesi�n vial, con un �rea requerida de 92,21 m2 comprendida dentro de las abscisas determinadas de manera espec�fica en la demanda, ubicado en la vereda El Porvenir denominado Lote Conjunto Cerrado Arco Iris Lote 46 Iles en el departamento de Nari�o, con c�dula catastral 523520002000000030754000000000 y matr�cula inmobiliaria No. 244-96831 de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Ipiales, cuyo derecho de dominio se radica en la se�ora MAR�A ISABEL GUTIERREZ G�MEZ seg�n consta en la Escritura P�blica No. 1344 del ocho (8) de mayo de dos mil dieciocho (2018) de la Notar�a Tercera del C�rculo de Pasto por un valor de DOS MILLONES QUINIENTOS MIL PESOS ($2.500.000.oo).

Para avaluar el mencionado predio debidamente identificado, la lonja valuadora tuvo en cuenta una acuciosa investigaci�n del mercado de la zona circundante y sectores comparables a las del �rea objeto de adquisici�n y se encuentra en armon�a con la clasificaci�n del uso del suelo certificada por la Secretar�a de Infraestructura y Planeaci�n de Iles, aval�o que se realiz� por profesionales en ingenier�a, debidamente inscritos en el Registro Abierto de Avaluadores en las especialidades de predios urbanos, rurales y suelos de Protecci�n. As�, el respectivo aval�o comercial corporativo la Concesionaria Vial Uni�n del Sur S.A.S. el pasado primero (1�) de noviembre de dos mil dieciocho (2018) formul� la Oferta Formal de Compra mediante oficio DP-0FC-1014-01-19 del diecisiete (17) de enero de dos mil diecinueve (2019), por la suma de ONCE MILLONES QUINIENTOS VEINTIS�IS MIL DOSCIENTOS CINCUENTA PESOS ($11.526.250), inscrita en el respectivo folio de matr�cula inmobiliaria, notificada personalmente a la se�ora MAR�A ISABEL GUTIERREZ G�MEZ el siete (7) de marzo de dicho a�o. Que el t�rmino para llegar a un acuerdo de enajenaci�n voluntaria directa feneci� el veintitr�s (23) de abril de dos mil diecinueve (2019), raz�n por la cual mediante Resoluci�n No. 1246 del veinte (20) de agosto del mismo a�o, se orden� iniciar el proceso judicial de expropiaci�n de que trata el art�culo 399 del C. G. del P..

En contra de la anterior determinaci�n la ahora parte demandada interpuso recurso de reposici�n, el cual se declar� extempor�neo, pero que en cualquier caso dio lugar a la correcci�n de un error de tipo formal contenido en la resoluci�n atacada, quedando debidamente ejecutoriado. Por los hechos descritos, la parte demandante pretende: Se decrete mediante sentencia la expropiaci�n judicial a favor de la AGENCIA NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA y por consiguiente la transferencia forzosa de la zona de terreno requerida para la ejecuci�n de proyecto vial Rumichaca � Pasto, identificado con el No. de Matr�cula Inmobiliaria 244-96831de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Ipiales, con dem�s limitaciones y caracter�sticas referidas en la demanda en un �rea de 92,21 m2.

Se ordene realizar el pago del inmueble teniendo en cuenta el aval�o catastral que asciende a la suma de CUATROCIENTOS TREINTA Y TRES MIL PESOS ($433.000), entre otras determinaciones accesorias. Tr�mite de Primera Instancia La mencionada demanda fue admitida mediante auto del pasado treinta y uno (31) de octubre de dos mil diecinueve (2019), providencia a la cual se adicion� por petici�n de parte la orden de entrega del bien inmueble pretendido por la entidad actora en atenci�n a la consignaci�n realizada a nombre del Juzgado por el valor de ONCE MILLONES QUINIENTOS VEINTIS�IS MIL DOSCIENTOS CINCUENTA PESOS ($11.526.250).

Una vez notificada por emplazamiento, la se�ora demandada MAR�A ISABEL GUTIERREZ G�MEZ a trav�s de su apoderado judicial dio contestaci�n a la demanda refiri�ndose a cada uno de los hechos, oponi�ndose a la prosperidad de las pretensiones, y especialmente, objet� el aval�o presentado por su contraparte, allegando en oposici�n uno propio, del cual se corri� traslado en su respectiva oportunidad, existiendo pronunciamiento por la entidad demandante.

Agotado el tr�mite al que se ha hecho referencia, el Juzgado convoc� a la audiencia de la que trata el numeral 7� del art�culo 399 del C. G. del P. en la cual se profiri� el fallo de primera instancia. La sentencia objeto de apelaci�n a) Agotado el debate instructivo del proceso, el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Ipiales, resolvi� en el fallo de primera instancia decretar a favor de la ANI la forzosa transferencia del bien inmueble del que hablan las pretensiones del libelo.

Adem�s, orden� que se efect�e el correspondiente pago teniendo en cuenta el aval�o del inmueble presentado con la demanda de expropiaci�n, dinero que se encuentra consignado a �rdenes del despacho. Finalmente, orden� la respectiva inscripci�n en el folio obrante en la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Ipiales y entre otras determinaciones accesorias, el levantamiento de la medida cautelar de inscripci�n de la demanda. b) En consideraci�n de lo anteriormente descrito, el apoderado judicial de la parte actora present� el recurso de alzada en contra del numeral segundo contenido en el fallo de primera instancia, relacionado con la fijaci�n del valor del inmueble, presentando por escrito sus reparos concretos respecto de la valoraci�n probatoria.

Tr�mite de segunda instancia a) Admitido el recurso de apelaci�n y concedido el respectivo traslado para sustentarlo, la parte actora procedi� a ello argumentando lo que a continuaci�n se expone: En primer lugar, desacredit� el dictamen pericial aportado por la parte demandante, por cuanto: i) Se fundament� en estudios de ofertas de predios supuestamente similares al que es objeto de expropiaci�n, buscando transacciones recientes, pero de otro condominio o conjunto cerrado, escogiendo las menos cuantiosas en perjuicio de los intereses de la demandada. ii) Se elabor� por una persona que no era id�nea para ello, sin experiencia en procesos de la misma naturaleza al presente, pues una cosa era el tr�mite administrativo y otra el proceso judicial. iii) Indic� que el valor determinado en el dictamen pericial aportado por la parte demandante debi� estar en consonancia con la fecha del fallo.

En segundo lugar, respecto de la valoraci�n realizada por el Juez del aval�o comercial presentado por la parte demandada, indic�: i) no se tuvo en cuenta el estudio comparativo de mercado y los documentos que le sirvieron de fundamento, limit�ndose a descalificar a su autor por consideraciones de tipo personal sobre su conocimiento del desarrollo urban�stico de la zona, lo cual no afecta la determinaci�n del valor del metro cuadrado a trav�s de la experiencia, visita de campo, di�logo con los habitantes y trabajadores del sector. ii) Se invalid� la metodolog�a utilizada sin que se estimaran los documentos que sirvieron de fundamento al aval�o anexo a la contestaci�n del libelo, los cuales eran relevantes y pertinentes, citando como fundamento de su pedido la sentencia T � 638 de 2011. iii) Que la descalificaci�n del perito avaluador de la parte demandada se bas� en la presunta inexistencia del certificado que lo acredite para determinar el valor de intangibles, los que no fueron solicitados o controvertidos en la audiencia; adem�s, que dicho experto no dej� la valoraci�n en manos de terceros sin idoneidad, y que en cualquier caso, adem�s de las mencionadas entrevistas que se menospreciaron, tambi�n se alleg� un cuadro comparativo de valores obtenidos por investigaci�n indirecta.

En tercer lugar, respecto de la determinaci�n del valor del inmueble, reproch� que el an�lisis del A quo se haya limitado a determinar cu�l de los dos aval�os ten�a m�s credibilidad, inclin�ndose por el aportado por la entidad demandante, cuando tal experticia �no goza de un plus� ni de obligatorio acatamiento, relatando que ambos informes se fundamentaron en subjetividades, reiterando que no existi� un justiprecio para la fecha del fallo, de ah� que la compensaci�n no es reparatoria ni plena, invocando para fundamentar su argumento lo dicho en la sentencia C � 153 de 1994, y que si bien es permitido un arbitrium iuris para la determinaci�n del valor de la indemnizaci�n, en realidad se trataba de una discrecionalidad racional, solicitando que en el presente asunto se debe tener en cuenta el valor actualizado presentado por la demandada.

Por lo dem�s, indic� la existencia de un defecto procedimental al momento de llevar a cabo la contradicci�n del dictamen aportado por los demandantes, puesto que, siendo elaborado por dos peritos, solamente uno acudi� a la audiencia a rendir interrogatorio, raz�n por la cual debi� aplicarse lo establecido en el art�culo 228 del C. G. del P. es decir, dejarse sin valor a la experticia, o present�ndose la excusa de su inasistencia de manera previa como aconteci� en este caso, debi� suspenderse la audiencia para continuarla en otro momento, lo cual no se hizo. b) De los argumentos de reproche se corri� el respectivo traslado a la parte demandada, t�rmino dentro del cual emiti� pronunciamiento. c) Surtido como se avizora todo el tr�mite de segunda instancia, se proceder� a resolver la apelaci�n que nos ocupa con base en las siguientes: II.

CONSIDERACIONES Procede entonces la Sala a decidir sobre la apelaci�n interpuesta por el apoderado judicial de la parte demandada, contra el fallo proferido en primera instancia por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Pasto al interior del presente asunto, debi�ndose precisar el problema jur�dico se�alando que el debate en la presente instancia gira en torno a un cuestionamiento: �La determinaci�n del valor del inmueble objeto de expropiaci�n obedeci� a los criterios de apreciaci�n probatoria jur�dicamente adecuados para este tipo de asuntos a fin de determinar la indemnizaci�n reparatoria y plena? As�, antes de resolver la cuesti�n jur�dica que ha sido planteada, se hace necesario indicar que el art�culo 226 del C�digo General del Proceso precisa que la prueba pericial es procedente para verificar hechos que interesen al proceso y requieran especiales conocimientos cient�ficos, t�cnicos o art�sticos.

Igualmente, en cuanto a las reglas del dictamen, refiere que el perito debe manifestar bajo juramento que se entiende prestado por la suscripci�n del mismo, que su opini�n es independiente y corresponde a su real convicci�n profesional. Luego, se precisa en la norma bajo an�lisis que el dictamen deber� acompa�arse de los documentos que le sirven de fundamento y de aquellos que acrediten la idoneidad y la experiencia del perito, exigi�ndose que el informe debe ser claro, preciso, exhaustivo y detallado, explicando los ex�menes, m�todos, experimentos e investigaciones efectuadas, lo mismo que los fundamentos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos de sus conclusiones, entre otros requerimientos que se encuentran taxativamente enlistados en la norma respecto al contenido de la pericia. Por otro lado, en cuanto a la apreciaci�n del dictamen, el art�culo 232 de la norma ibidem impera que el juez debe hacerlo de acuerdo con las reglas de la sana cr�tica, teniendo en cuenta la solidez, claridad, exhaustividad, precisi�n y calidad de sus fundamentos, la idoneidad del perito, su comportamiento en la audiencia, y las dem�s pruebas que obren en el proceso.

Ahora, trat�ndose el presente asunto de una expropiaci�n por motivos de utilidad p�blica, el art�culo 58 Constitucional ordena que se garantizan la propiedad privada y los dem�s derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por normas posteriores, destacando que, cuando de la aplicaci�n de una ley expedida por motivos de utilidad p�blica o inter�s social, resultaren en conflicto los derechos de los particulares con la necesidad por ella reconocida, el inter�s privado deber� ceder al inter�s p�blico o social.

En aplicaci�n de lo anterior, se determina que un particular puede verse obligado por el Estado a transferirle en todo o en parte, un bien que pertenezca a su patrimonio, siempre que le sean expuestos motivos de utilidad p�blica o de inter�s social, debiendo estos, ser determinados previamente por la ley, evento a partir del cual, como obvia contraprestaci�n, surge para el ciudadano el derecho al pago de una indemnizaci�n que goza de dos caracter�sticas, ser reparatorio y pleno, es decir, debe comprender no solo el valor del bien expropiado sino el que corresponda a los dem�s perjuicios, en caso de que se le hubiesen causado, prerrogativa que tambi�n surge del Pacto de San Jos� de Costa Rica relativo a los derechos econ�micos y sociales en su art�culo 21.2.

Sin embargo, cuando las anotadas normas superiores se refieren a una indemnizaci�n justa, debe destacarse que la caracter�stica que lo determina es precisamente la reparaci�n, es decir, debe trazarse una l�nea imaginaria sobre la cual se ubicar� el valor a remunerar, que servir� de frontera entre dos extremos ant�podas que no deben ser profanados en uno u otro sentido, es decir, no debe inmiscuirse en el campo del enriquecimiento, pero tampoco adentrarse en el del menoscabo.

Entonces, de lo que simplemente se trata, es de restablecer el equilibrio roto por la privaci�n patrimonial a la cual el particular es sometido de manera forzada, toda vez que, el hecho de que el inter�s general deba prevalecer sobre los intereses privados, no significa que queden excluidas las garant�as que la Constituci�n reconoce a favor del titular del derecho de dominio, quien no debe asumir a t�tulo personal un detrimento en su patrimonio.

En ese orden de ideas, la ley 1682 de 2013 dispone que en los procesos de expropiaci�n, el trabajo que determine el quantum a indemnizar debe surtirse con apego a las normas, procedimientos, par�metros y criterios para la elaboraci�n de los aval�os por los cuales se determina el valor comercial de los bienes inmuebles que se adquieren a trav�s del proceso de expropiaci�n por v�a judicial, recogidos actualmente en el manual metodol�gico para la realizaci�n y presentaci�n de los aval�os contenido en la resoluci�n No. 620 del 23 de septiembre de 2008, expedida por el Director General del Instituto Geogr�fico Agust�n Codazzi.

V�ase en este punto que si bien la parte apelante reproch� la valoraci�n de la prueba pericial que aportaron los extremos en litigio, en ning�n momento se refiri� a la norma que de manera espec�fica establecen los par�metros que deben tenerse en cuenta para la determinaci�n del valor comercial del bien a expropiar. As�, entre ellos, se destacan la reglamentaci�n urban�stica municipal o distrital vigente al momento de la realizaci�n del aval�o; la destinaci�n econ�mica del bien; la estratificaci�n socioecon�mica del mismo; los aspectos f�sicos tales como �rea, ubicaci�n, topogr�fica y forma; las clases de suelo donde se ubica el predio, pues no es lo mismo que est� localizado en zona urbana, rural, de expansi�n urbana, suburbano o de protecci�n, y para ello se debe tener presente el acuerdo que adopta el Plan de Ordenamiento Territorial municipal o distrital que define dicha clasificaci�n; las normas urban�sticas vigentes para las zonas o el predio; los tipos de construcciones en la zona; la dotaci�n de redes primarias, secundarias y acometidas de servicios p�blicos domiciliarios, as� como la infraestructura vial y de transporte; las obras complementarias existentes; los cultivos, entre otras.

Sin embargo, tal como lo mencion� el alzadista con fundamento en la sentencia C � 750 de 2015, existe un margen de discrecionalidad en la tasaci�n de la indemnizaci�n que corresponde con el arbitrio iuris, concepto que siempre ser� necesario en cualquier ordenamiento jur�dico, puesto que el constituyente o el legislador no pueden contemplar todas y cada una de las hip�tesis y variables que se pueden presentar en el proceso judicial o tr�mite administrativo que termine con la tasaci�n de una indemnizaci�n producto de una expropiaci�n. Ahora, aterrizando lo anterior al caso que ahora ocupa la atenci�n de la Sala, se encuentra que la presente disquisici�n se centra b�sicamente en que al interior del plenario obran dos aval�os, uno presentado por la parte demandante y otro allegado por la demandada, los cuales indican un valor comercial diferente para el predio objeto de expropiaci�n ($11.526.250.oo / $38.728.200.oo), siendo el primero el que a juicio del A quo prevaleci� para determinar el monto de la indemnizaci�n a favor de quien fuera la titular del derecho de dominio, cuyo apoderado judicial manifest� su desacuerdo frente al fallo de primera instancia, puesto que se hab�a incurrido en errores de apreciaci�n probatoria.

Bajo ese entendido, la parte apelante solicit� que contrario a lo juzgado en primera instancia, en la presente se acoja el aval�o presentado por la demandada y que en cualquier caso, si los dos dict�menes adolecen de una u otra manera de alguna irregularidad ya sea sustancial o procedimental, se decrete la pr�ctica de una nueva pericia. Respecto de la �ltima posibilidad, de entrada, deber� advertirse que no es procedente en atenci�n a que el art�culo 327 del C�digo General del Proceso, en lo relativo al decreto y pr�ctica de pruebas en segunda instancia, determina el cumplimiento de unos requisitos para acceder a tal petici�n, entre los cuales se encuentra uno de especial talante en lo referido a este caso concreto, referido a la temporalidad.

Indica la regla procesal en su aparte pertinente: �Sin perjuicio de la facultad oficiosa de decretar pruebas, cuando se trate de apelaci�n de sentencia, dentro del t�rmino de ejecutoria del auto que admite la apelaci�n, las partes podr�n pedir la pr�ctica de pruebas y el juez las decretar� �nicamente en los siguientes casos�� As�, trat�ndose de una apelaci�n de sentencia como lo es el caso, la parte alzadista dispuso del t�rmino de ejecutoria del auto admisorio del recurso para deprecar oportunamente el decreto y pr�ctica de pruebas de segunda instancia, interregno que seg�n se indic� en cuenta secretarial que antecede, transcurri� en silencio, de ah� que la sustentaci�n de la impugnaci�n no sea el momento procesal oportuno para presentar una solicitud probatoria.

Continuando con el an�lisis, antes de entrar a determinar lo concerniente a los aspectos sustanciales de los aval�os allegados por las partes, es necesario determinar la validez procesal del aportado por el extremo actor, y que fuera objeto de contradicci�n al interior de la audiencia llevada a cabo en la primera instancia, pues a juicio del alzadista, el fallador A quo omiti� dar aplicaci�n a las reglas contenidas en el art�culo 228 del C. G. del P., que de aplicarse, conllevar�an a la p�rdida de su valor probatorio.

Se tiene que la pericia aportada por el extremo demandante fue elaborado y suscrito por los ingenieros Livio Nestor Bola�os Narv�ez y Luis Alberto Meneses Marroquin, de los cuales s�lo el primero de ellos asisti� a la audiencia a fin de absolver el interrogatorio que hace parte del tr�mite de contradicci�n. As�, la norma antes citada impone en su aparte pertinente que, si el perito citado no asiste a la audiencia, el dictamen no tendr� valor, raz�n por la cual, el alzadista considera que debe rest�rsele el poder de convicci�n, pretendiendo con ello que prevalezca el aval�o aportado por la demandada, argumento que no tendr� buen destino como pasar� a explicarse: Al respecto, el art�culo 228 del C. G. del P. establece las reglas pertinentes a la contradicci�n del dictamen pericial, ello en desarrollo del derecho de defensa que tienen las partes para pronunciarse y debatir los elementos de convicci�n que se aduzcan en su contra.

En ese orden de ideas, la norma prescribe que la parte contra la cual se aduzca un dictamen pericial podr� solicitar la comparecencia del perito a la audiencia, en la cual, el juez y las partes podr�n interrogarlo bajo juramento acerca de su idoneidad e imparcialidad y sobre el contenido del dictamen, determinando efectivamente que, si el perito citado no asiste a la audiencia, el dictamen no tendr� valor.

V�ase que lo se�alado en la parte final del anterior p�rrafo, se establece como una sanci�n en contra de quien, aportando un dictamen para apuntalar sus pretensiones, no realiza las diligencias necesarias para que su autor asista a la audiencia en la cual debe ser interrogado sobre su contenido, siendo esto, no otra cosa que una derivaci�n de la regla procesal seg�n la cual, el fallo debe fundarse en las pruebas regular y oportunamente allegadas al proceso, regularidad que implica que dichos medios persuasivos deben ser sometidos a la publicidad y contradicci�n, de ah� que la sentencia judicial no puede basarse en pruebas sumarias o no controvertidas.

En ese orden de ideas, seg�n el art�culo 228 del C. G. del P., un dictamen pericial puede ser controvertido a trav�s de la presentaci�n de otro informe t�cnico y/o citando a su autor a la audiencia para que sea interrogado, de ah� que, si se presenta la �ltima de las dos posibilidades sin que el perito asista a la audiencia, ello implicar�a que no se dio lugar a la contradicci�n de la prueba, raz�n por la cual no puede ser tenida en cuenta a fin de fundamentar el respectivo fallo judicial.

Sin embargo, en el presente caso se encuentra que el dictamen pericial fue elaborado por dos peritos, de los cuales uno de ellos asisti� a la audiencia de instrucci�n y juzgamiento, siendo interrogado tanto por el juez como por las partes sobre el contenido del informe, garantizando con ello el derecho de defensa y contradicci�n, de ah� que dicho elemento probatorio fue debidamente controvertido y por tanto, no puede ser despojado de valor probatorio.

Lo anterior dicho en otras palabras y a modo de conclusi�n en lo que a este punto ata�e, significa que las pruebas que sirvan para fundamentar un fallo judicial deben ser controvertidas conforme a las reglas que la norma procesal establece para ello, pues de lo contrario carecer�an de cualquier valor persuasivo. Para el caso, el dictamen pericial aportado por la parte demandante s� fue sometido a contradicci�n conforme a lo establecido en el art�culo 228 del C. G. del P. aplicable a la materia, de ah� que resulta sustancialmente v�lido para fundamentar el fallo de primera instancia, sin que sean de recibo los reproches del alzadista, los que incluso, de aceptarse, implicar�an un exceso ritual manifiesto, vulnerador de prerrogativas fundamentales.

Ahora, continuando con el an�lisis de los dem�s reproches expuestos por la parte demandada, se encuentra que de conformidad con la ley 1682 de 2013, el dictamen aportado en este tipo de procesos, debe fundamentarse en el m�todo de comparaci�n o de mercado, el de renta o capitalizaci�n por ingresos, o el de costos de reposici�n residual. As�, para lo que interesa al presente asunto, la resoluci�n No. 620 de 2008 define el m�todo de comparaci�n o de mercado como una t�cnica valuatoria que busca establecer el valor comercial del bien, con base en el estudio de las ofertas o transacciones recientes, de bienes semejantes y comparables al objeto del aval�o, para que el perito clasifique, analice e interprete las diversas ofertas, para con base en ellas, establecer el valor comercial del bien, debiendo en todo caso, anexar a la experticia la prueba de cada una de ellas para indicar el fundamento claro a partir del cual lleg� a su conclusi�n. Bajo el crisol de lo expuesto resulta cierto que el m�todo de comparaci�n o de mercado en el que manifiesta se fundament� la pericia aportada por la parte demandada, es uno de los que la ley aplicable a la materia considera v�lidos para determinar el aval�o comercial del bien objeto de expropiaci�n, sin embargo, que ello haya sido as�, no indica precisamente que deba prevalecer sobre el dictamen anexo a la demanda.

Para el caso, de una lectura atenta y detenida de los reproches expuestos por el alzadista en el ac�pite denominado �Acreditaci�n del aval�o comercial rural del lote Conjunto Cerrado Arco Iris � Lote 46� y en otras menciones repartidas en el escrito de sustentaci�n, puede entenderse con facilidad que su argumento se basa en que, indistintamente de las calidades del autor del dictamen, lo importante son los m�todos, conclusiones y documentos adjuntos a �l. No otra cosa puede entenderse cuando aleg�: �Siendo que la Litis planteada por la parte demandada versa sobre el valor del aval�o, debi� estimarse de forma integral o analizar en conjunto los documentos que sirven de fundamento para la cuantificaci�n de la indemnizaci�n por declaratoria de utilidad p�blica del inmueble de propiedad de la se�ora Mar�a Isabel Guti�rrez G�mez, no desestimando de forma lapidaria el concepto t�cnico rendido por el perito avaluador al invalidar la metodolog�a utilizada, que conforme a la presentaci�n realizada por el ingeniero Hern�n Alb�n Hidalgo, se fundament� en la t�cnica de comparaci�n de mercado�.

Sin embargo, por muy pr�ctica que pueda parecer, tal raz�n no puede tener buen recibo, puesto que la prueba exigida en los procesos de expropiaci�n es t�cnica y en cuanto se refiere al dictamen pericial que debe aportar la parte demandada, el numeral 6� del art�culo 399 de la norma adjetiva que nos rige, dispone con claridad: �Cuando el demandado est� en desacuerdo con el aval�o o considere que hay lugar a indemnizaci�n por conceptos no incluidos en �l o por un mayor valor, deber� aportar un dictamen pericial elaborado por el Instituto Geogr�fico Agust�n Codazzi (IGAC) o por una lonja de propiedad ra�z, del cual se le correr� traslado al demandante por tres (3) d�as.

Si no se presenta el aval�o, se rechazar� de plano la objeci�n formulada� Bajo ese entendido, por muy v�lidos que le puedan parecer al apelante los m�todos, fundamentos o conclusiones del dictamen pericial aportado por la demandada, lo cierto es que no cumple con los requisitos legalmente establecidos, puesto que no fue elaborado por el IGAC, as� como tampoco por una lonja de propiedad ra�z, sino por un avaluador individualmente considerado.

Al respecto, si bien el perito Hern�n Alb�n Hidalgo puede pertenecer a una Lonja Inmobiliaria, tal circunstancia no es equiparable a los requerimientos prefijados en la regla de exclusividad pericial establecida en el numeral 6� del art�culo 399 del C. G. del P., puesto que seg�n lo establece el art�culo 10 del Decreto 1420 de 1998 y el art�culo 3� de la Ley 1673 de 2013, es necesaria la existencia de un aval�o corporativo, que debe ser respaldado por el representante legal del gremio o lonja de propiedad ra�z, por el presidente o coordinador del comit� t�cnico y por el perito avaluador, que en todo caso deber� cumplir con los requisitos para el ejercicio de la profesi�n conforme lo establece la ley 1673 de 2013.

V�ase que el numeral 6� del art�culo 399 del C. G. del P. exige que la prueba pericial que debe aportar el demandado en los procesos de expropiaci�n debe ser elaborado por el IGAC o �por una lonja de propiedad ra�z�, no por un avaluador afiliado a una lonja de propiedad ra�z, conceptos que seg�n el art�culo 3� de la Ley 1673 de 19 de julio de 2013 son diferentes.

Bajo ese entendido, el dictamen pericial aportado por la demandada MAR�A ISABEL GUTIERREZ G�MEZ no cumple con las exigencias que las normas aplicables a este tipo de procesos exigen y por ende, no puede ser tenido en cuenta al interior del sub examine a fin de determinar v�lidamente el precio comercial del predio objeto de expropiaci�n. Por lo dem�s, en lo referido a la descalificaci�n del perito que elabor� el dictamen aportado por la demandada por la inexistencia del certificado que lo acredite para determinar el valor de intangibles, debe indicarse que esa no fue la raz�n principal por la cual su aval�o fue desestimado, puesto que ello obedeci� a lo recabado en anteriores p�rrafos.

Ahora, en lo relacionado con el aval�o comercial presentado por la entidad demandante, se encuentra que la norma procesal que regula la materia, numeral 3� del art�culo 399 del C. G. del P., establece que a la demanda se acompa�ar� copia de la resoluci�n vigente que decreta la expropiaci�n, un aval�o de los bienes objeto de ella, y si se trata de bienes sujetos a registro, un certificado acerca de la propiedad y los derechos reales constituidos sobre ellos por un per�odo de diez (10) a�os, si fuere posible.

As�, el aval�o comercial del bien inmueble objeto de expropiaci�n debe ser aportado por la demandante como anexo obligatorio del libelo, y as� lo hizo en su oportunidad la ANI, sin que la norma exija que, con posterioridad y al interior del proceso, deba aportarse una nueva experticia, menos a�n, elaborada con pocos d�as de anticipaci�n al fallo de primera instancia, como pareciera entenderlo el alzadista.

Por lo dem�s, debe destacarse que, contrario a lo se�alado por el apelante, el dictamen pericial aportado por la entidad demandante s� cumple con las exigencias que las normas aplicables a la materia predican del aval�o comercial, puesto que fue allegado en la debida oportunidad procesal, elaborado por los peritos Livio Nestor Bola�os y Luis Alberto Meneses Marroqu�n, ambos ingenieros, acompa�ado de la respectiva acta de aprobaci�n del comit� t�cnico, del cual hace parte el representante legal de la Lonja de Propiedad Ra�z de Nari�o y Putumayo, Ingeniero Cesar A. Vallejo Franco, constituy�ndose entonces como un aval�o corporativo.

Adem�s, el mencionado aval�o contiene consideraciones respecto de la descripci�n del sector, reglamentaci�n urban�stica, descripci�n del inmueble a expropiar, la metodolog�a avaluatoria empleada, c�lculo del valor del terreno, de la construcci�n, de los anexos y los cultivos, satisfaciendo con ello los requerimientos sustanciales determinados en el art�culo 226 del C. G. del P. As�, dicho dictamen aparece a partir del folio 55 del archivo No. 1 del expediente escaneado, correspondiente al cuaderno principal, en donde se identifica el bien, tanto por su ubicaci�n, como por los documentos que acreditan la propiedad del mismo.

Luego se describe en primer lugar a la vereda denominada El Porvenir, ubicada en el sector rural al nororiente del municipio de Iles, con presencia de v�as de acceso vehiculares afirmadas en buen estado de conservaci�n. Se indica que la actividad econ�mica principal del sector son peque�as parcelas de tenencia propia, basadas en la agricultura de cultivos de pan coger y actividades agropecuarias de peque�a escala y que igualmente, se desarrollan actividades recreativas y de descanso, describiendo el terreno como de topograf�a mediamente escarpada, con pendientes entre los rangos 8, 12 y 45%, destacando que en su mayor�a, las inclinaciones son las que unen la zona de la v�a con la zona baja hacia el r�o Gu�itara.

M�s adelante, en cuanto a la reglamentaci�n urban�stica, se precis� que de acuerdo con el Esquema de Ordenamiento Territorial del Municipio de Iles, aprobado mediante Acuerdo No. 019 de 30 de noviembre de 2003, se certifica que el predio con c�dula catastral No. 523520002000000030754000000000, que es el que ahora es materia de expropiaci�n, tiene la clasificaci�n de suelo como rural, siendo un �rea con problemas de erosi�n, sequ�as y quemas, lo cual significaba que era un ecosistema de alto riesgo, con los anotados inconvenientes, cuyo uso actual son los rastrojos bajos, enmalezados, �reas donde el uso debe estar orientado hacia la regeneraci�n natural y mejoramiento, siendo este �ltimo su uso principal, teniendo como uso compatible la reforestaci�n y sistemas silvopastoriles, como uso condicionado los sistemas silvoagr�colas y asentamientos humanos, y como uso prohibido la agricultura transitoria, la ganader�a expansiva y la industria minera.

A continuaci�n, luego de describir los linderos generales y espec�ficos del inmueble, se se�al� que tiene una v�a de acceso por un carreteable vehicular afirmado que circunda al Condominio Arco Iris que se enlaza con la v�a Panamericana Tipo 1 en buen estado de conservaci�n, con posibilidad de acceso a redes de servicios p�blicos de acueducto veredal, energ�a el�ctrica, alcantarillado (para la fecha del aval�o no activos) y telefon�a m�vil.

Debe advertirse que seg�n el dictamen pericial, sobre el terreno no exist�an �reas construidas ni principales ni anexas, al igual que tampoco hab�an cultivos u especies, indicando entonces que para el aval�o del predio se acudi� al m�todo de comparaci�n o de mercado, al de costo de reposici�n y a la consulta a expertos avaluadores y encuestas, siendo estos los que se determinan en el Decreto 1420 del 24 de julio de 1998 y la Resoluci�n Reglamentaria No. 620 de 2008 expedida por el Instituto Colombiano Agust�n Codazzi.

As�, en cuanto se refiere a la investigaci�n econ�mica indirecta, se describe que se consult� el mercado inmobiliario del sector, encontrando 16 ofertas que se relacionan en el folio 79 del archivo No. 1, correspondiente al cuaderno principal del cuaderno escaneado, depurando el mercado reduci�ndose a tres ofertas, las cuales se refieren a �lotes en el mismo sector� explicando al respecto: �De las diecis�is ofertas, se depuraron tres que son las mas similares al predio de aval�o, por ubicarse dentro del mismo conjunto residencial�.

A rengl�n seguido, y con fundamento en las tres ofertas a las que se hizo menci�n en el anterior p�rrafo, se realiz� el c�lculo del valor del terreno a trav�s del procesamiento estad�stico o m�todo de comparaci�n, indicando el promedio, la desviaci�n est�ndar, el coeficiente de variaci�n y estableciendo los l�mites superior e inferior, determinando: �La investigaci�n de mercado encontr� lotes en oferta que tienen las mismas caracter�sticas del �rea valorada, los datos obtenidos muestran que, aunque se trata de un terreno rural, en el sector se desarrollan loteos y parcelaciones de uso residencial y recreacional beneficiados por el clima templado que se presenta.

El an�lisis anterior arroj� que el m�s probable valor del metro cuadrado del �rea valorada es el promedio obtenido del an�lisis estad�stico realizado equivalente a $125.833,33, adaptando para el presente aval�o el valor de CIENTO VEINTICINCO MIL PESOS ($125.000) por metro cuadrado�. Refiriendo entonces que a modo de conclusi�n sobre los factores determinantes en el valor del inmueble se ten�an los siguientes: El �rea requerida es de 92,21 metros cuadrados y su uso actual es de lote para construcci�n residencial dentro de un lote de �rea total de 200,00 metros cuadrados.

El condominio residencial se encuentra en su etapa de desarrollo y ventas, cuenta con v�as con placa huella, todos los servicios p�blicos, porter�a de acceso y est� proyectada la construcci�n de una piscina y un sal�n comunal. Los lotes son de 200,00 metros cuadrados de �rea aproximadamente y las construcciones existentes son de buenas especificaciones.

Es un predio rural con un �rea de 200 metros y su uso actual es de lote para construcci�n residencial campestre. El predio tiene topograf�a ondulada y presenta forma de pol�gono regular. Cuenta con la disponibilidad de la prestaci�n de servicio de agua, de acueducto veredal y de energ�a el�ctrica. Luego, indicando entonces el valor del metro cuadrado era de CIENTO VEINTICINCO MIL PESOS ($125.000) y que el �rea a expropiar era de 92,21 metros cuadrados, se se�al� a trav�s de una sencilla operaci�n aritm�tica que el valor de la liquidaci�n correspond�a a ONCE MILLONES QUINIENTOS VEINTIS�IS MIL DOSCIENTOS CINCUENTA PESOS M/CTE ($11.526.250,00).

Sobre el tema, la parte alzadista reproch� en su oportunidad que no se hab�an tomado en cuenta predios de caracter�sticas similares al que ahora es objeto de expropiaci�n, lo cual como pudo observarse, no corresponde a la realidad, en tanto la determinaci�n del valor del metro cuadrado se fundament� en tres ofertas de terrenos ubicados en el mismo sector del inmueble en litigio, es decir, el Lote Condominio Arco Iris.

Al respecto, se destaca que el apoderado demandante reclam� que en el dictamen pericial no se tomaron en cuenta el valor de zonas comunes al interior del predio general, lo cual tampoco puede ser de recibo en atenci�n a que, tal como pudo verificarse, para el momento del realizaci�n del aval�o, dichas �reas apenas estaban proyectadas, no exist�an, de ah� que no fuera posible determinar el coeficiente de copropiedad sobre ellas, y adem�s, en cualquier caso, debe recordarse que la expropiaci�n es apenas parcial, lo cual indica que la demandada sigue a�n en propiedad de la porci�n no expropiada, de ah� que puede seguir aprovechando las zonas comunes que se establezcan para el condominio.

Sin embargo, respecto del valor actual del bien a indemnizar, del mismo aparte jurisprudencial citado por el alzadista puede leerse: �Por lo anterior, es evidente que la indemnizaci�n prevista por el art�culo 58 de la Constituci�n es reparatoria y debe ser plena, ya que ella debe comprender el da�o emergente y el lucro cesante que hayan sido causados al propietario cuyo bien ha sido expropiado.

Y en caso de que no haya forma de comprobar el lucro cesante, se puede indemnizar con base en el valor del bien y el inter�s causado entre la fecha de entrega del mismo y la entrega de la indemnizaci�n� V�ase entonces que el valor a determinarse dentro de este tipo de procesos es el que ten�a el bien inmueble al momento de la entrega material del mismo, y como bien no puede desconocerse la p�rdida del poder adquisitivo de la moneda y que el particular no debe asumir a t�tulo personal un detrimento en su patrimonio, deben reconoc�rsele los intereses causados, o para el caso, en atenci�n a la consignaci�n del dinero que se hizo previamente en la cuenta del Juzgado, el valor actualizado para la fecha en que se verifique efectivamente la indemnizaci�n, lo cual se adicionar� al fallo de primera instancia, en atenci�n al tiempo transcurrido entre la entrega del bien y esta sentencia, conforme a los siguientes par�metros.

Fecha de entrega material del bien inmueble: 10 de diciembre de 2019. Fecha del presente fallo: febrero de 2022. Ipc inicial: 103,80000 Ipc final: 113,26000 Valor a indexar: $11.526.250 Valor indexado: $12.576.715 As�, sean las anteriores consideraciones las suficientes para descartar la prosperidad de los argumentos de reproche expuestos por la parte demandada, lo que en consecuencia indica la confirmaci�n del fallo objeto de apelaci�n, salvo la adici�n correspondiente a que la suma a indemnizar de la que trata el numeral segundo de la sentencia, deber� ser indexada a la presente fecha, determinando su valor actual en DOCE MILLONES QUINIENTOS SETENTA Y SEIS MIL SETECIENTOS QUINCE PESOS ($12.576.715).

Finalmente, en atenci�n a que el recurso de apelaci�n se ha resuelto de manera desfavorable a la parte que lo interpuso, se hace imperativo condenarla en costas de segunda instancia, debiendo fijar lo correspondiente a las agencias en derecho, las cuales ascender�n al valor equivalente a un salario m�nimo legal mensual vigente. III. DECISION En m�rito de lo expuesto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto en Sala de Decisi�n Civil Familia, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, Resuelve:

PRIMERO. ADICIONAR el ordinal segundo del fallo objeto de impugnaci�n, debiendo indexarse la suma a la que hace referencia dicha orden al d�a en que se realice efectivamente el pago, que para la presente fecha equivale a DOCE MILLONES QUINIENTOS SETENTA Y SEIS MIL SETECIENTOS QUINCE PESOS ($12.576.715).

SEGUNDO. CONFIRMAR en lo dem�s el fallo de primera instancia.

TERCERO. CONDENAR en costas de segunda instancia a la parte demandada, por las razones expuestas en la parte motiva de este fallo. Al momento de tasarlas, tener como agencias en derecho la suma equivalente a un salario m�nimo legal mensual vigente.

CUARTO. ORDENAR, una vez en firme la presente decisi�n, el env�o del expediente al Juzgado de origen. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE GABRIEL GUILLERMO ORT�Z NARV�EZ Magistrado AIDA M�NICA ROSERO GARC�A. Magistrada MARCELA ADRIANA CASTILLO SILVA Magistrada  Decreto 1420 de 1998. Art. 10�: Las lonjas de propiedad ra�z interesadas en que los avaluadores que tiene afiliados realicen los aval�os a los que se refiere el presente Decreto, elaborar�n un sistema de registro y de acreditaci�n de los avaluadores.

El registro que llevar� cada lonja de sus avaluadores deber� tener un reglamento que incluir�, entre otros, los mecanismos de admisi�n de los avaluadores, los derechos y deberes de �stos, el sistema de reparto de las solicitudes de aval�o, el r�gimen de inhabilidades, incompatibilidades, impedimentos y prohibiciones de los avaluadores, las instancias de control y el r�gimen sancionatorio.  Ley 1673 de 2013.

Art. 3�: Aval�o corporativo: Es el aval�o que realiza un gremio o lonja de propiedad ra�z con la participaci�n colegiada de sus agremiados.  Ley 1673 de 2013. Art. 3. Literal c: Avaluador: Persona natural, que posee la formaci�n debidamente reconocida para llevar a cabo la valuaci�n de un tipo de bienes y que se encuentra inscrita ante el Registro Abierto de Avaluadores.  Corte Constitucional.

Sentencia C � 153 de 1994.  Acta de entrega material del inmueble realizada por el comisionado Juzgado Promiscuo Municipal de Iles. Fl. 373 � Archivo No. 1 del expediente escaneado.     PAGE  Apelaci�n sentencia en proceso de expropiaci�n No. 312 - 01 Magistrado Ponente Dr. Gabriel Guillermo Ortiz Narv�ez PAGE 1 Apelaci�n sentencia en proceso ordinario agrario de pertenencia No. 2007-00174 (165-01) Magistrado Ponente Dr. Gabriel Guillermo Ortiz Narv�ez   ,/0YZ[\efgwx��������������������������������     ���������������������ʸ���������ʸ����������ʸ������"hl�h}�5�CJOJQJ\�aJ"hl�hV+�5�CJOJQJ\�aJ"hl�h|5�CJOJQJ\�aJ"hl�h�5�CJOJQJ\�aJ"hl�h�85�CJOJQJ\�aJ"hl�hQK�5�CJOJQJ\�aJ4g���, ] � � 5 6 [\]u�������������������� $dha$gd�q�gd�q�gd�q�$ �0�� *$1$a$gdH�$ �0�� *$1$a$gdl�$ �0�� d*$1$a$gd�{n$ �0� d*$7$8$a$gd�{n  ) * +, -; = > Y [ \ ] q r ~  � � � � � � � � � � � � � � � � � � �  ! # % & 4 5 6 ��������ʸ���ܦ�������������������ܦ��������� hl�hl�CJOJQJ\�aJ"hl�h�R�5�CJOJQJ\�aJ"hl�h%q5�CJOJQJ\�aJ"hl�h.h@5�CJOJQJ\�aJ"hl�h�5�CJOJQJ\�aJ"hl�h|5�CJOJQJ\�aJ"hl�h�"5�CJOJQJ\�aJ-6 O W b o � � � � � H K S T _ ` r � � � � � � � � � � " ( 2 @ E M o � � � � � � � � � �    ����������Ͽ���������߯�������Ͽ������������ hl�hn:�CJOJQJ\�aJ hl�h�KgCJOJQJ\�aJ hl�hH�CJOJQJ\�aJ hl�h�p�CJOJQJ\�aJ hl�h]qDCJOJQJ\�aJ hl�hsm�CJOJQJ\�aJ hl�h�V�CJOJQJ\�aJ hl�h�\QCJOJQJ\�aJ2        @ N \ r s � � � � � � � � � � � � � �  %(>CEM_fo������������Ͽ������ϯ����������������ϟ��ϟ����Ϗ hl�hH�CJOJQJ\�aJ hl�hl�CJOJQJ\�aJ hl�h$8�CJOJQJ\�aJ hl�h��CJOJQJ\�aJ hl�h�NCJOJQJ\�aJ hl�h�KgCJOJQJ\�aJ hl�hn:�CJOJQJ\�aJ hl�h]qDCJOJQJ\�aJ0���������Z[\]^_tu���������������¶���~~kT>*h�ch �5�CJOJQJ\�aJmH sH,h�ch �5�6�OJQJ\�]�^JmH $sH $$h�ch �5�6�OJQJ\�]�^J h�ch �CJOJQJaJ h�ch �CJOJQJaJy(0jh�ch �CJOJQJUaJmHnHuh�ZiCJOJQJaJ h�+�hl�CJOJQJ\�aJhl�CJOJQJ\�aJ hl�hH�CJOJQJ\�aJ hl�ht;pCJOJQJ\�aJ��������  ,MN]^_lno���Ͼ�����}n_S�}C4_ h�ch� CJOJQJaJ h�ch�P�5�CJOJQJaJh�)CJOJQJaJ h�chC�CJOJQJaJ h�ch�P�CJOJQJaJ h�ch �5�CJOJQJaJ h�ch�K*5�CJOJQJaJ%h�ch �5�6�CJOJQJ\�aJh�ch �6�OJQJ^J!h�ch �5�6�OJQJ\�^J h�ch �5�OJQJ\�^J h�ch �CJOJQJaJ"h�ch �5�CJOJQJ\�aJ�����  ,^_l���������l�` $$Ifa$gd�d�Zkd$$IfT�F�0x � u9 t���6�������� ��� ���4�4� la�oytC��T $$Ifa$gd)H� $Ifgd�P� $dha$gd�P�$a$gd�q�gd�q� $dha$gd�q� opux������������������������ָ�ǩ����}n���bn�WLLDDh��OJQJh�ch�@�OJQJh�ch�d�OJQJh�l�CJOJQJaJ h�ch �CJOJQJaJh�}�CJOJQJaJ h�ch �5�CJOJQJaJ h�ch�P�5�CJOJQJaJ h�ch�P�CJOJQJaJ h�ch�@�CJOJQJaJ h�ch� CJOJQJaJh�)CJOJQJaJ h�ch)H�CJOJQJaJ h�ch!B CJOJQJaJ���������4�Zkd�$$IfT�F�0x � u9 t���6�������� ��� ���4�4� la�oytC��T $$Ifa$gd)H� $Ifgd�P�Zkd^$$IfT�F�0x � u9 t���6�������� ��� ���4�4� la�oytC��T����12�����������sa$ ��dh7$8$a$gd�=�$ & F �Tdh7$8$a$gd�d� $dha$gd�d�gd�d�Zkd$$IfT�F�0x � u9 t���6�������� ��� ���4�4� la�oytC��T $$Ifa$gd)H�  %(-.0125BZ`aci�������������  5���������Ĺ���w��w��hwhw�w��w\��\\\�h�l�CJOJQJaJ h�chC�CJOJQJaJ h�ch�@�CJOJQJaJ h�ch�{�CJOJQJaJ h�ch�d�CJOJQJaJ(h�ch�d�CJOJQJ^JaJmH sH h�ch�d�OJQJh�ch�D OJQJh�ch!B OJQJh�l�OJQJh��OJQJh�ch�@�OJQJh�ch��OJQJ$5DUfi����������� D[]i�� ino�������帨���~~~~qdZZZZZZZPh!B OJQJ^Jh�WOJQJ^Jh�W6�OJQJ]�^Jh�l�6�OJQJ]�^Jh�l�OJQJ^J h�ch*_2CJOJQJ^JaJ h�ch�=�CJOJQJaJ h�ch�d�5�CJOJQJaJ h�ch� CJOJQJaJ h�chC�CJOJQJaJ h�ch_+�CJOJQJaJ h�ch�d�CJOJQJaJh�l�CJOJQJaJ ���op��ef�� & ' p q �!�!������������������ gd�7 gd�Zi $ ���dh^�a$gd� m$ $ & F ����dh^�`�a$gd'O�m$ '$dha$gd'O� $ & F ����dh7$8$^�`�a$gd�d�op�� Sei������ i�� efi�� i��� i��� i����� $i�� i � �    ������������������������������˾����˴������������������������h�OJQJ^JhC`�OJQJ^Jhj~OJQJ^Jh�N6�OJQJ]�^Jh�NOJQJ^Jh�W6�OJQJ]�^Jh�G�OJQJ^Jh�WOJQJ^Jh� OJQJ^J> 9 j � � G H j � � % & ' j � � j p q � � ! !j!�!�!�!�!�!�!�!�!" 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