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VARIACI�N DE LA CALIFICACI�N JUR�DICA � CONGRUENCIA FLEXIBLE: Al ser la calificaci�n jur�dica provisional se puede variar por cualquier tipo penal dentro del c�digo, lo fundamental es que se respete el n�cleo f�ctico, que sea un delito de menor entidad y las partes hayan tenido la posibilidad de contradicci�n, lo cual no afecta la Congruencia. USO DE LAS DECLARACIONES ANTERIORES INCONSISTENTES CON LO DECLARADO EN JUICIO COMO MEDIOS DE PRUEBA - Requisitos para su admisibilidad y valoraci�n. RETRACTACI�N - Valoraci�n del testimonio � An�lisis comparativo entre las diferentes versiones y en conjunto con el material probatorio obrante dentro del proceso.
SENTENCIA CONDENATORIA � Requisitos. Hay lugar a proferir sentencia condenatoria en contra del procesado, pues pese a que el ente acusador se equivoc� al efectuar la adecuaci�n t�pica, existe una situaci�n f�ctica que ha resultado inalterable, que desde la formulaci�n de imputaci�n se ha mantenido y que denota la existencia de una situaci�n irregular que afecta el desarrollo sexual de los menores, lo cual hace factible que, sin vulnerar el Principio de Congruencia al darse los presupuestos para ello, la calificaci�n jur�dica pueda con los medios probatorios legalmente aducidos al debate oral, enmarcarse en otro comportamiento, en tanto no es posible adecuar los hechos a la estructura del art�culo 208 del C�digo Penal pero si respecto del art�culo 209, el cual abarca comportamientos diferentes al acceso carnal que pueda ser sujeto pasivo un menor, tal como ocurre en el presente asunto donde las v�ctimas no fueron accedidas, pero si convencidas, persuadidas de realizar pr�cticas sexuales no apropiadas para su edad; situaci�n que no afecta el derecho de defensa del procesado por cuanto se ha permitido realizar la contradicci�n en ejercicio de sus derechos y garant�as y no puede decirse que se lo ha sorprendido con la condena por un hecho diferente.
Condena a la cual se llega, pues no obstante los testigos de cargo se retractaron de sus dichos y en tanto se cumplen los requisitos es procedente la admisi�n como prueba de los documentos que contienen las declaraciones anteriores y que resultan inconsistentes con lo que han declarado en juicio, determin�ndose que las �ltimas versiones no son cre�bles y que valoradas en conjunto con el restante material probatorio debatido, se adquiere el conocimiento m�s all� de toda duda razonable respecto de la materialidad del delito y de la responsabilidad penal del acusado.
TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: Dr. H�ctor Roveiro Agredo Le�n Proceso N�: 526786000531201500028 N�mero Interno: 19674 Conducta Punible: Acceso Carnal Abusivo con menor Sentenciado: GAMB Decisi�n: Revoca Sentencia Aprobado: Acta N� 32 de 28 octubre de 2019 San Juan de Pasto, treinta y uno de octubre de dos mil diecinueve (Hora: 09:00 a.m.) I. OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO Debe la Sala entrar a estudiar el recurso de apelaci�n que dentro de la oportunidad legal formul� y sustent� el representante del ente instructor en contra de la providencia emitida el 17 de noviembre de 2016 por medio de la cual el Juzgado Promiscuo del Circuito de Samaniego (N), absolvi� de los cargos presentados en su contra al se�or GAMB. 1.
Los hechos Del recuento f�ctico expuesto en el escrito de acusaci�n, mismo que se basa en la denuncia presentada en el caso y las valoraciones psicol�gicas efectuadas sobre los dos menores v�ctimas, se tiene lo siguiente. Los gemelos BDMB y HRMB, de doce (12) a�os de edad, para el a�o 2014, manten�an una relaci�n cercana con el procesado dada su condici�n de docente.
El primero, relata que MB sol�a gastarle cosas y pagar sus deudas en la tienda y que en una oportunidad se qued� a dormir en su casa despertando desnudo. Agrega que en aproximadamente cuatro oportunidades sostuvo relaciones sexuales con el procesado, pero que era �l quien se encargaba de efectuar penetraciones v�a anal a su docente, en tanto que �ste se masturbaba.
El segundo, por su parte se�al� que en una oportunidad accedi� a penetrar v�a anal a su profesor, a cambio de dinero. 2. Antecedentes procesales y providencia impugnada 2.1. El tres de marzo de 2016, ante el Juzgado Promiscuo Municipal de Sotomayor se solicit� orden de captura en contra de GAMB, y concedida, se hizo efectiva en la misma calenda.
En el mismo despacho judicial se adelant� la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, oportunidad en la que se formul� cargos por el delito contenido en el art�culo 208 del C.P., atinente a la conducta de acceso carnal abusivo con menor de 14 a�os, oportunidad en la que no se acept� la conducta punible. El 6 de mayo de 2016 se radic� escrito de acusaci�n, cuyo conocimiento le correspondi� al Juzgado Promiscuo del Circuito de Samaniego, Despacho Judicial que avoc� el conocimiento y fij� como fecha para la realizaci�n de la audiencia de formulaci�n de acusaci�n el 27 de mayo de 2016; fecha en la que en efecto se realiz� acusando al procesado como responsable de la conducta contenida en el art�culo 208 del C.P., y se fij� el 21 de junio de 2016 como d�a para la realizaci�n de la audiencia preparatoria.
Tras algunos aplazamientos, la �ltima diligencia en menci�n finalmente se llev� a cabo el 7 de julio de 2016, en tanto que la audiencia de juicio oral tuvo lugar entre los d�as 11 de agosto, 1 de septiembre y 5 de octubre de 2016, siendo que en la �ltima oportunidad se anunci� un sentido de fallo absolutorio. 2.2. En la providencia apelada, de la cual se dio lectura el 17 de noviembre de 2016, el a quo luego de recordar los f�cticos del asunto, los antecedentes de la actuaci�n y efectuar la individualizaci�n del procesado, sent� las consideraciones del caso.
En el punto, comenz� por hacer alusi�n a la postura asumida por las partes, para pasar a hacer una valoraci�n jur�dica de la prueba con el fin de responder los cuestionamientos de las partes intervinientes. As�, indic� que la realidad nacional y la modernizaci�n del Estado exigen que el derecho penal sea en esencia garantista y protector de los derechos fundamentales, se�alando que el principio rector es el de la dignidad humana.
Seguidamente trae a colaci�n el art�culo 7 inciso 4 y el art�culo 381 del C.P., con el fin de recordar que para condenar se requiere de un conocimiento m�s all� de toda duda razonable acerca del delito y la responsabilidad penal del acusado, fundado en las pruebas debatidas en el juicio oral y p�blico. Adem�s, se�ala que conforme al contenido del art�culo 9 de la misma normativa, para que una conducta sea punible se requiere que sea t�pica, antijur�dica y culpable.
En ese orden, refiri� que luego de haber escuchado los testimonios llevados a juicio, revisadas las pruebas documentales y las opiniones periciales, era dable concluir que en el asunto existe atipicidad de la conducta punible investigada o inexistencia de la misma, tal y como se describe en el art�culo 208 del C.P., pues en el caso los menores no fueron accedidos carnalmente, esto, conforme a la definici�n del art�culo 212 de la misma normativa, pues al parecer fueron aquellos quienes accedieron v�a anal al acusado.
Se�ala que no es posible aceptar los argumentos de la Fiscal�a para emitir un fallo condenatorio por el reato de acceso carnal abusivo con menor de 14 a�os, y que aquel tampoco se presenta en el caso tra�do como ejemplo por el ente acusado en el cual una mujer mayor induce a un menor para que la acceda carnalmente, pues en dicho evento lo que se puede configurar es el delito contenido en el art�culo 209 del C.P. Agrega que para el caso los hechos se ajustan a las descripciones del �ltimo delito en menci�n, situaci�n que se acredita a partir de las declaraciones rendidas por los menores y su t�a, pues aunque aquellos se retractaron, la Fiscal�a v�lidamente impugn� credibilidad, siendo claro para la judicatura que aquellos dijeron la verdad en las versiones que arrojaron inicialmente.
Sin embargo, a juicio del a quo, la Fiscal�a no vari� o modific� la acusaci�n como era su deber hacerlo, siendo imposible para s� emitir una condena por un delito por el cual no se ha solicitado ese efecto, pasando a citar jurisprudencia que trata de la posibilidad de condenar por un delito diferente al acusado, siempre y cuando de manera expresa as� lo haya solicitado el ente acusador.
As� las cosas refiere que si bien los medios probatorios dieron cuenta de la configuraci�n del delito de actos sexuales con menor de 14 a�os, el Juzgado se encuentra vedado para modificar de oficio la acusaci�n, pues se est� en un sistema adversarial o de partes, en el que rige lo contemplado en el art�culo 448 del CPP, seg�n el cual el acusado no podr� ser declarado culpable por hechos que no consten en la acusaci�n ni por delitos respecto de los cuales no se ha solicitado condena.
A continuaci�n trajo a colaci�n jurisprudencia respecto de la duda razonable, la presunci�n de inocencia y la certeza probatoria para condenar, lo anterior a efectos de indicar que en el caso existe atipicidad del delito por el cual se imput� y acus� a MB, por la elemental raz�n de que el acusado no accedi� carnalmente a los menores. Finalmente, tambi�n con apoyo jurisprudencial, hizo alusi�n a la atipicidad de la conducta, esto con el fin de indicar que con los medios probatorios allegados al proceso no era posible efectuar un juicio de responsabilidad contra el acusado por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 a�os en tanto que los hechos investigados no se encajan dentro de esa descripci�n legal, aunque si en otra tipificaci�n, insistiendo en el hecho de que no le era posible emitir una condena por un delito diferente al acusado so pena de haber acreditado su concurrencia. Con lo anterior, resolvi� absolver al procesado de los cargos endilgados y compulsar copias contra los menores BDMB y HRMB, a su t�a RMMR, para que se adelante un proceso por falso testimonio. 3.
Sustentaci�n del recurso El se�or Fiscal 47 Seccional de Samaniego, inconforme con la decisi�n de primera instancia la apel� buscando su revocatoria para que, de manera principal, se condene a GAMB como responsable del delito de Acceso Carnal Abusivo con menor de 14 a�os, o para que, subsidiariamente, se haga por el delito de actos sexuales con menor de 14 a�os, bajo los siguientes t�rminos. Como primera medida se�ala que el a quo, partiendo del hecho de que quienes efectuaron la penetraci�n en el caso fueron los menores, concluy� que la conducta endilgada resultaba at�pica, realizando as� una interpretaci�n excesivamente gramatical del contenido del art�culo 208 del C.P., pues aunque acepta que existieron los actos sexuales abusivos por parte del profesor, se�al� que la Fiscal�a no vari� o mut� la calificaci�n jur�dica, por lo que no pod�a emitirse una condena en los t�rminos solicitados.
Se�ala el recurrente que en el caso debe efectuarse un an�lisis de cada uno de los componentes dogm�ticos de la conducta punible y observarlo desde su aspecto objetivo; as�, partiendo del sujeto activo, se�al� que el mismo puede ser cualquier persona indistintamente de su g�nero, por lo que aceptar la tesis del a quo ser�a tanto como descartar a las mujeres como posibles autoras de dicho punible.
En lo que ata�e al sujeto pasivo indica que de la descripci�n t�pica objetiva se extracta que es un hombre o una mujer menor de 14 a�os, as� cualquier g�nero puede ser v�ctima independientemente de que sea o no el sujeto pasivo de la relaci�n sexual como tal, pues la prohibici�n es la mediaci�n en la relaci�n sexual, el aprovechamiento de la condici�n de inferioridad en raz�n de la edad.
Continuando trae a colaci�n el bien jur�dico protegido, indicando que se trata de la libertad y formaciones sexuales, insistiendo en el hecho de que lo que se reprime es el abuso de las condiciones de inferioridad o incapacidad en las que se presume legalmente se encuentra un menor de 14 a�os, pues se da por sentada la incapacidad para determinarse y actuar libremente en el ejercicio de la sexualidad, explicando que la ley ha determinado que a esa edad se debe estar libre de inferencias en materia sexual, prohibiendo las relaciones de dicha �ndole con ellos.
Aunado a lo anterior, se�ala que la relaci�n sexual, como la ocurrida en el caso, esto es, la penetraci�n con miembro viril v�a anal en un var�n mayor de edad, tampoco se adecua a las descripciones t�picas del art�culo 209 conforme lo sostiene el a quo, pues en ese contexto no se vislumbran las descripciones t�picas, en tanto que no existen actos diversos al acceso carnal, no se realizan actos sexuales en presencia de menores de edad, pues los menores v�ctimas son los verdaderos protagonistas del acceso carnal, con lo que considera que el hecho efectivamente se encaja en los postulados del art�culo 208 del C.P. As� las cosas, indic� que en el caso al estar en zonas de penumbra, la interpretaci�n del juzgador debe hacerse en favor de los derechos de los menores.
Claro lo anterior y con el fin de sustentar la pretensi�n subsidiaria, trajo a colaci�n la sentencia con radicado No. SP8398-2016, que hace relaci�n a la variaci�n del nomen iuris, esto es, las condiciones para que el juez pueda condenar por un delito diferente al que fue objeto de imputaci�n. Solicitando que con base en dicho recuento jurisprudencial, mismo que da la posibilidad al juzgador de condenar por un delito menos grave as� la Fiscal�a no lo haya pedido en el decurso procesal, solicit� que se condene al procesado por el delito de actos sexuales abusivos con menor de 14 a�os.
II. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1. Competencia Esta Corporaci�n es competente para desatar el recurso de apelaci�n interpuesto por el se�or Fiscal 47 Seccional de Samaniego contra la sentencia de 17 de noviembre de 2016 emitida por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Samaniego, conforme a lo dispuesto en el numeral 1� del art�culo 34 de la Ley 906 de 2004. 2.
Problema a resolver De conformidad con la situaci�n procesal presentada, la Sala encuentra que el problema a resolver radica en determinar si es factible sin afectar el principio de congruencia realizar el an�lisis con los medios probatorios debidamente aducidos de un punible distinto al acusado. 3. De la formulaci�n de acusaci�n. La consagraci�n del sistema penal acusatorio en la forma como lo tiene establecido el art�culo 250 de la Carta Pol�tica, le otorga la facultad a la FGN para que adelante el ejercicio de la acci�n penal en aquellos eventos que revistan caracter�sticas delictuales, esta delegaci�n al ente investigador le reviste de plena atribuci�n para adecuar el comportamiento punible de acuerdo a aquel acontecer f�ctico.
La demarcaci�n de este importante aspecto tiene la trascendencia de conceder la oportunidad para que quien se encuentre vinculado a la actuaci�n penal, pueda ejercer su defensa de una forma adecuada. Quiere decir lo anterior, que la forma como la FGN defina la acusaci�n, realice ese proceso de escogencia en los tipos penales establecidos por el legislador con correspondencia a la situaci�n f�ctica ocurrida, para lo cual debe tener en cuenta todas las circunstancias de tiempo, modo y lugar; permitir� que la defensa pueda desarrollar en forma eficaz su derecho de contradicci�n. La acusaci�n es un acto importante, se ha dicho por la jurisprudencia que se trata de un acto complejo, escrito de acusaci�n m�s audiencia de formulaci�n de acusaci�n, que va a corresponder al marco dentro del cual debe emitirse la sentencia, es por ello que se ha indicado que tiene un componente personal, f�ctico y jur�dico; y que debe ser clara, precisa, concreta.
No ha sido poca la jurisprudencia que hace �nfasis sobre la definida demarcaci�n de los hechos jur�dicamente relevantes que deben expresarse en el escrito de acusaci�n, es por ello que se ha dicho: �Hechos jur�dicamente relevantes. Seg�n la Corte Suprema de Justicia �la relevancia jur�dica de hecho est� supeditada a su correspondencia con la norma penal�.
De esta forma, �los hechos jur�dicamente relevantes son los que corresponden al presupuesto f�ctico previsto por el legislador en las respectivas normas penales� (�). Su presentaci�n debe hacerse en forma sucinta, de suerte que el operador jur�dico pueda advertir el foco de la respectiva situaci�n f�ctica�. (CSJ SP 5660. Radicado 52311 de fecha 11 de diciembre de 2018).
Entonces el hecho jur�dicamente relevante est� supeditado a la facilidad con que lo factual describa la hip�tesis que contiene el c�digo penal en su descripci�n como delito de una situaci�n concreta. Ello significa que la enmarcaci�n que realiza el ente acusador, pueda al final del juicio con los medios probatorios legalmente aducidos enmarcarse en otro comportamiento, lo que permite replicar que la calificaci�n jur�dica que se hace es provisional sin que el n�cleo f�ctico cambie, en otras palabras, el componente jur�dico es variable no as� el componente f�ctico.
Todo lo anterior supone que la audiencia de formulaci�n de acusaci�n no puede realizarse en cualquier tiempo, es obvio que dado el sistema que nos rige, sistema acusatorio, es el ente acusador quien para llegar a este vital momento debe tener su investigaci�n lo m�s �ntegra posible, lo que le va a permitir realizar una adecuaci�n jur�dica conforme el grado de conocimiento exigido para ese momento probabilidad de verdad, es decir que la conducta si existi� y que el imputado es autor o participe.
Corolario de lo anterior, la calificaci�n jur�dica que la fiscal�a otorgue a la situaci�n f�ctica sucedida, no pude ser cuestionada por el Juez, por las partes ni los intervinientes, salvo las observaciones que ellos pueden sobre la concurrencia de los requisitos legalmente indicados (Art�culo 339 CPP), por ello es que se ha indicado que dicho acto no tiene un control material por el Juez de Conocimiento sino formal. 4.
Del principio de Congruencia. Dada la metodolog�a utilizada para la elaboraci�n de la providencia, iniciamos con el primer acto procesal de trascendencia dentro del proceso penal, y que como se dijo establece el marco dentro del cual se va a desarrollar el proceso, y permite el ejercicio concreto del derecho de defensa. Es decir, establecido unos derroteros sobre una determinada acusaci�n; en este contexto se aplica el debido proceso y el derecho de defensa como garant�as para el enjuiciado, es a lo que vamos a llamar el principio de congruencia, consagrado en el art�culo 448 del CPP, as�: �El acusado no podr� ser declarado culpable por hechos que no consten en la acusaci�n, ni por delitos por los cuales no se ha solicitado condena�.
Inicialmente diremos que resulta obvio y garantista en atenci�n a que existiendo una acusaci�n por una situaci�n f�ctica definida enmarcada en un tipo penal espec�fico, consecuencia l�gica es que los alegatos conclusivos y la sentencia emitida correspondan con esa acusaci�n, se itera con ese marco establecido; y resultar�a il�gico que se vaya a proferir sentencia condenatoria por un distinto delito del cual la defensa no tuvo la oportunidad de controvertir.
De ah� la relevancia de los componentes de la acusaci�n, elemento personal, f�ctico y jur�dico, por cuanto la congruencia de la acusaci�n con la sentencia debe ser en estos tres aspectos, la misma persona identificada en contra de la que se present� acusaci�n debe ser la condenada, el mismo n�cleo f�ctico y la descripci�n jur�dica. La jurisprudencia de la CSJ Sala de Casaci�n Penal radicado 52321 del 13 de junio de 2018 ha dicho: �68.
Se ha dicho en concreto que se quebranta el principio de congruencia, en el marco de la Ley 906 de 2004, si se est� frente a determinadas circunstancias, las cuales fueron compendiadas en la decisi�n AP4064-2016 y reiteradas en la SP107-2018. Esto es, cuando: �(i) Se condena por hechos distintos a los contemplados en las audiencias de formulaci�n de imputaci�n o de acusaci�n, o por delitos no atribuidos en la acusaci�n. (ii) Se condena por un delito que no se mencion� f�cticamente en el acto de formulaci�n de imputaci�n, ni f�ctica y jur�dicamente en la acusaci�n. (iii) Se condena por el delito atribuido en la audiencia de formulaci�n de la acusaci�n, pero se deduce, adem�s, circunstancia gen�rica o espec�fica de mayor punibilidad no imputada en la acusaci�n. (iv) Se suprime una circunstancia gen�rica o espec�fica de menor punibilidad reconocida en la acusaci�n. Es de anotar que frente a la primera de las aludidas hip�tesis, la Corte tiene dicho tambi�n que la vulneraci�n del principio de congruencia, en lo referente a la imputaci�n f�ctica, se produce siempre que se desconozca el n�cleo esencial de la misma�.
Este listado de formas de vulneraci�n de este axioma, en su mayor�a denotan el desconocimiento por un n�cleo f�ctico, el cual cobra relevancia desde la formulaci�n de imputaci�n donde tambi�n se hace la exigencia al ente investigador de la relaci�n clara y sucinta de los hechos jur�dicamente relevantes (Art�culo 288 n�m. 2 CPP), situaci�n f�ctica que debe ser id�ntica a la presentada en la audiencia de formulaci�n de acusaci�n, por ello se habla de la correspondencia f�ctica en estos dos momentos.
Claro es que el desarrollo del proceso penal es realizado por seres humanos, indiscutible que se presenten diversas interpretaciones al encuadrar los comportamientos ontol�gicos en los tipos penales, es por ello que aquel principio de la congruencia se ha modulado para que respetando el marco f�ctico �que resulta inalterable- pueda obtener otra calificaci�n jur�dica siempre y cuando resulte ben�fica para el acusado.
Lo que se ha indicado es que esa variaci�n sea de tal magnitud que le haya permitido a la defensa realizar la contradicci�n correspondiente en el ejercicio de sus derechos y garant�as y que no sea sorprendida con la condena por un hecho diferente. Al respecto la CSJ ha dicho en AP 1898 de fecha 22 de mayo de 2019, con radicado 52947: �La congruencia no puede entenderse como una exigencia de perfecta armon�a e identidad entre la acusaci�n y el fallo, sino como garant�a en cuanto a que el proceso transita alrededor de un eje conceptual f�ctico-jur�dico, que sirve como marco y l�mite de desenvolvimiento y no como una atadura irreductible, merced a lo cual el ente investigador puede solicitar condena por un delito diverso del formulado en la acusaci�n siempre que la nueva tipicidad guarde identidad con el n�cleo b�sico y que no implique desmedro de la situaci�n del encausado.� Y en esa posibilidad de cambiar el marco de la acusaci�n ha dicho la jurisprudencia: �1.2.1.
Pues bien, la jurisprudencia ha sido consistente en se�alar que la posibilidad de que el juez profiera sentencia por comportamientos punibles diversos a los contenidos en la acusaci�n, est� sometida a que: i) la nueva conducta corresponda al mismo g�nero; ii) la modificaci�n se oriente hacia un delito de menor entidad; iii)) la tipicidad novedosa respete el n�cleo f�ctico de la acusaci�n, y iv) no se afecten los derechos de los sujetos intervinientes (CSJ SP, 15 oct. 2014, rad. 41253 y CSJ SP, 25 jun.2015, rad. 41685).� Es a lo que se llama congruencia flexible, seg�n la providencia de la CSJ Sala de Casaci�n del 25 de mayo de 2015, radicado 44287.
Y en decisi�n del 30 de noviembre de 2016 con radicaci�n 45589, y ratificado en radicado 51513 del 29 de agosto de 2018 dijo la CSJ que la identidad del bien jur�dico en el nuevo comportamiento no era presupuesto del principio de congruencia por lo cual la modificaci�n se pod�a realizar dentro de todo el c�digo penal, es decir que hoy se puede variar as� no corresponda dentro del mismo t�tulo, cap�tulo y no sea el mismo bien jur�dico, lo fundamental para que pueda realizarse la variaci�n es que se respete el n�cleo f�ctico, que sea un delito de menor entidad y las partes hayan tenido la posibilidad de contradicci�n. 3.
Del caso en concreto El caso que hoy ocupa la atenci�n de la Sala tiene una particularidad bien importante y est� referida a que en la sentencia de primera instancia se llega a la conclusi�n que para el caso del delito acusado de acceso carnal abusivo con menor de 14 a�os se presenta una atipicidad relativa y que dada la estructura del sistema acusatorio, no puede el Juez variar la calificaci�n jur�dica dada por el ente acusador, por lo tanto considera que esta impedido para dar un fallo condenatorio por el delito de actos sexuales con menor de catorce a�os.
En el proceso penal adelantado en el Juzgado promiscuo del Circuito de Samaniego (N), la fiscal�a formul� acusaci�n por la comisi�n del delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 a�os en calidad de autor material y a t�tulo de dolo, en los mismos t�rminos solicit� condena al momento de los alegatos de conclusi�n. En principio podemos decir que la absoluci�n que se ha dado no obedece a la no concurrencia de los hechos o a la no participaci�n del acusado, sino que el esquema del sistema oral por esencia de partes impon�a a la entidad instructora la obligaci�n de efectuar una correcta adecuaci�n jur�dica y los criterios jurisprudenciales imperantes imposibilitaban que el Juez de Conocimiento realizara una enmarcaci�n t�pica distinta a la expuesta en la formulaci�n de acusaci�n. Resulta necesario para la Sala, hacer �nfasis en los aspectos importantes de la formulaci�n de imputaci�n y formulaci�n de acusaci�n. Como en precedencia se anot�, son dos momentos procesales importantes y que tienen como elemento com�n la relaci�n clara y sucinta de los hechos jur�dicamente relevantes, de igual manera ya se dijo que tal aspecto tiene que ver con la adecuaci�n a esos elementos estructurales del tipo penal por el cual se comunica o se acusa al procesado, es por lo que jurisprudencialmente se ha diferenciado de los hechos indicadores y de los medios de prueba (CSJ SP 8 mar. 2017, Rad.44599).
Para la correcta adecuaci�n t�pica, se debe tener en cuenta todas las circunstancias gen�ricas y espec�ficas que agraven o aten�en el comportamiento, ello por cuanto van a modificar los l�mites punitivos, adem�s este componente f�ctico detallado en su totalidad permite una mejor aplicaci�n a efectos de la adecuaci�n que corresponde, sin ambig�edades, para la total claridad de las partes e intervinientes en el ejercicio del derecho a la contradicci�n, es a lo que se llama juicio de imputaci�n. Entonces, si la FGN tiene bajo su monopolio el ejercicio de la acci�n penal, la labor de la correcta adecuaci�n jur�dica es de su resorte exclusivo, y ya en reiterada jurisprudencia se ha dicho que el Juez no tiene el control material de la acusaci�n, por ende debe mirar en que tipo penal encaja mejor una conducta para que iniciado el proceso penal se pueda llegar a un fallo correcto.
Para el caso en comento debemos decir que se ha tramitado el proceso de forma normal, por una situaci�n f�ctica definida, el acceso carnal que realizan los menores BDMB y HRMB al docente y acusado MB, la fiscal�a considerando se dan los presupuestos estructurales del delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os, as� present� la formulaci�n de imputaci�n, la acusaci�n y la realizaci�n de la audiencia en la que se enmarca el proceso penal en el mismo delito y se solicita la condena por id�ntico delito; la defensa por su parte en los alegatos de conclusi�n se�ala que el hecho es at�pico por cuanto obra un vac�o sustancial que impide que se adec�e a aquel delito, y haciendo el an�lisis del dicho de los menores y sus familiares se�alan que ni siquiera hay delito, se dice que lo que la t�a vio son unos actos y se solicita se absuelva o se condene por injurias por v�as de hecho.
As�, la judicatura absuelve indicando que no se estructura el punible por el cual se acusa, pues lo que se evidenci� fue la existencia de unos actos sexuales, pero ante la imposibilidad de modificar la calificaci�n jur�dica lo propio era absolver. En ese escenario, conviene ver lo que las pruebas nos arrojan, as�: La FGN empieza su pr�ctica probatoria, tomando el testimonio de quien en la �poca de los hechos era el comisario de familia del lugar, Luis Ernesto Miranda Cer�n, ciudadano que narra que se entera de lo que estaba sucediendo por la rectora y la orientadora social de la instituci�n que van hasta su despacho, resolviendo llamar a la t�a de los menores dado que la abuela estaba en lugar alejado, a quien le toma entrevista y la nota preocupada por lo que estaba sucediendo; arguye que la psic�loga de aquella dependencia realiza las valoraciones a los menores, destacando que uno de los ni�os estaba afectado dado el temor que le generaba que lo traten de homosexual.
Con este testigo ingresan las valoraciones mencionadas de los menores BD y HR, al igual que la entrevista a la se�ora RMR. El anterior es entonces un testimonio desprovisto de inter�s alguno en las resultas del proceso, por el contrario su declaraci�n espont�nea, clara, detallada, con f�cil recuerdo de lo sucedido, vemos que est� narrando lo que directamente ha percibido y que le permiti� iniciar la ruta para la atenci�n a los menores.
Importante por cuanto indica con claridad que debido a la informaci�n de las autoridades del colegio donde estudiaban los menores es que se activa la protecci�n de los mismos; tomando como prueba de referencia de este testimonio, que son estas autoridades las que le indican lo que ocurr�a con estos menores y el docente hoy acusado. Por su parte, la psic�loga de la comisaria de familia de los Andes, Patricia Rojas Caicedo, indic� que vio a uno de los menores (DB) triste, pero coherente, en tanto que en su narraci�n dice como suceden los hechos y que su t�a una vez los vio.
Respecto del otro menor indic� que lleg� llorando, y en su narraci�n dijo que fue solo una vez. Se�ala que al momento de valorarlos a los dos son cre�bles en sus manifestaciones y que al examen mental est�n orientados. Dicho testimonio resulta importante dado que nos cuenta de forma directa como estaban los menores, uno de ellos triste, otro llora, pero en t�rminos generales orientados, su narraci�n coherente y ubicados en tiempo y espacio, y claramente nos dice que el sentimiento que presentan los menores es visible, al punto que se cuestion� sobre la intervenci�n en crisis para uno de ellos.
Se tiene tambi�n la declaraci�n de la se�ora RMMR, t�a de los menores, quien se�ala que conoce al docente, que se preocup� porque el sobrino no llegaba a casa, sali� a buscarlo y encuentra a BD donde el profesor M, vio a trav�s de la ventana a las dos personas adentro, que vio sombras, que no estaban los dos solos y finalmente se�ala que con rabia piensa cualquier cosa; dice que fue llevada por la rectora a la comisaria y que le dijeron que eso quedaba ah�, dio entrevistas a la comisaria y a la fiscal�a. En esta oportunidad la fiscal�a utiliza la entrevista que ella ha rendido ante ese ente, en la que se lee que ella fue a buscar a su sobrino a la casa del docente, golpe� y como no abren observa por la ventana a su sobrino estaba boca arriba y el profesor encima d�ndole besos, su sobrino vestido y el profesor sin camisa, con rabia continua golpeando, sin conseguir ser atendida, hasta que un se�or llega a dicho inmueble con el cual hace llamar al profesor y sale con BD, indica en este documento que habl� con su sobrino en casa sobre lo observado pero el menor prometi� cambiar, que pasado un mes hubo quejas y es cuando van a la comisaria.
De los documentos que ingresan con el comisario de familia, y a los cuales la defensa no se opone, se tiene la declaraci�n rendida por la se�ora RMMR ante esta entidad, en la que relaciona lo dicho en la entrevista le�da por el fiscal al momento de la audiencia de juicio oral, que con claridad ve a su sobrino BD y al profesor que estaba encima de aquel manose�ndolo y bes�ndolo, de igual manera se desprende de este documento que el menor acept� que solo era aquel acto que ella observ� y le dijo que el otro hermano tambi�n se sab�a quedar con el profesor, por lo que pidi� investigaci�n dado que cree hay m�s cosas.
Obs�rvese que este documento que ingres� como prueba n�mero 1 no fue utilizado para refrescar memoria, impugnar credibilidad, ni como testimonio adjunto. Es claro que hay una sustancial retractaci�n de la testigo, que es tan evidente que ella procura desmentir lo ya dicho y ahora dice que le pareci� ver, que no ha visto nada, que no estaban los dos solos, que mir� al muchacho y pens� las cosas que pod�an estar pasando, que le dio rabia, niega lo que aparece en su entrevista relacionado con el contacto del acusado y el menor.
Ante preguntas del Juez, dice que al mirar por la ventana vio sombras, luego que ve al muchacho y al profesor con cuadernos, que no ve bien; sin embargo, dice sentir rabia. Sumado a lo anterior, no desmiente la conversaci�n sostenida en casa con el menor sobre lo acontecido en aquella habitaci�n. Declaran los menores BD y HR, sus testimonios son absolutamente iguales, dicen conocer al docente, aceptan ir a su casa, que les daba dinero y que al incumplirles una promesa de darles unos uniformes, bal�n, zapatos para un equipo, les produjo rabia, por lo que deciden crear aquel relato, que se trat� de un mal entendido, pero que con el docente no ha pasado nada.
Se precisa que la fiscal�a utiliza una entrevista realizada con los menores de la cual le preguntan sobre lo dicho ah� que relatan relaciones intimas con el docente, pero lo niegan manifestando que todo se debi� a la rabia por el incumplimiento de la promesa. Debe dejarse en claro que se acept� como prueba documental el Informe de Valoraci�n Psicol�gica realizado a los menores HR y BD fechada 29 de octubre de 2014 ante la psic�loga de la comisaria de familia Los Andes, documento en el que el menor HR de 13 a�os dice haber tenido una sola relaci�n �ntima con el acusado, que le ha dado dinero y que a su hermano le ha dado m�s cosas;
BD tambi�n de 13 a�os se�ala que el profesor lo manoseaba, les gastaba, le pagaba las deudas en la tienda, relata una vez que se qued� en el cuarto del docente se queda dormido y aparece desnudo, otra ocasi�n que fue observado por su t�a R quien le pregunt� si era gay. Como se dijo con anterioridad, estas pruebas demarcadas con los n�meros 3 y 4 no fueron utilizadas para los fines que se dan a las declaraciones fuera del juicio, se utiliz� la entrevista que el fiscal ten�a en su poder, que hab�a descubierto para la defensa, y que en su contenido consagra todo lo contrario a lo dicho en audiencia por los menores y por la se�ora RMMR, donde los testigos s� dan cuenta de los actos sexuales que tuvieron con el acusado.
De la defensa se recibe el testimonio de la se�ora BSRM, abuela de los menores, quien se�ala que para el mes de abril (dos a�os atr�s de la fecha de su declaraci�n), el acusado le llev� una caja de remesa en consideraci�n a su estado, que de sus nietos tiene la custodia, que aquellos iban donde el profesor a realizar tareas y que escuch� de unos balones y uniformes que aquel les iba a dar.
Vemos entonces que aunque no se ha demostrado en este proceso que la familia de los menores HR y DB tengan una situaci�n econ�mica precaria, se habla de una ayuda que se recibe del profesor hoy acusado, la abuela es enf�tica en que es solo una vez, lo cual denota que tiene conocimiento del docente y como prueba de referencia se�ala que escuch� que les iba a dar unos balones y uniformes.
No es un testigo que por su presencia en el escenario de los acontecimientos aduzca elementos de convicci�n que determinen la ocurrencia de los hechos que se juzgan, el tema de su rememoraci�n debido a lo dudoso de su manifestaci�n tampoco fue n�tida, titubeo para definir la fecha en que le fue entregada la ayuda y por la forma de sus respuestas no es un testigo que ofrezca credibilidad.
Se recibe la declaraci�n de la novia del acusado, la se�ora ALT, quien manifiesta tener un noviazgo de 15 a�os y recibir un trato normal, se�ala conocerlo como heterosexual, y con ella tiene relaciones sexuales normales, reconoce en �l su entrega a la profesi�n y su solidaridad; sin embargo no es un testigo que nos pueda entregar elemento de convicci�n alguno, en tanto que no estuvo en el escenario de los hechos y el conocimiento que tiene de su pareja, hoy acusado, lo es en un campo distinto al laboral y al personal que con regularidad el procesado tiene, pues no puede dar fe de lo que ocurra en el trascurso de la semana, solo indica lo que sucede el fin de semana que regresa a esta ciudad.
Declar� tambi�n el acusado, docente GAMB, quien indica que los menores hacen parte de una familia de bajos recursos y que por ello les colabor�; que en dos ocasiones envi� remesa y que a los muchachos les ayud� con tareas de ingl�s, que no les ha prometido nada, que cuando le dijeron de los uniformes les aclar� que no ten�a medios econ�micos para ello; reconoce que pago deudas que ten�an en la tienda del colegio, aclara que no fue docente de ellos, que ante aquel iban otros alumnos a pedir ayuda, que tiene su pareja que se llama ALTL con quien se ve cada 8 d�as y que una vez que estaba con un compa�ero docente fueron los muchachos a su pieza, evento en el que la t�a de los menores acudi� a su casa y los llam�.
Es la manifestaci�n que en su defensa realiza el acusado, en procura de estar al un�sono con la declaraci�n que han dado en aquella audiencia los testigos. En ese escenario, de la prueba producida en juicio, deber� analizarse el tema de la retractaci�n de la t�a de los menores y el dicho de aquellos en consideraci�n a que es la prueba que llev� a que la FGN adelantara una investigaci�n, formulara una imputaci�n, presentara una acusaci�n, solicitara y se delimitara sus medios de prueba y se produzca la pr�ctica probatoria en juicio oral, versi�n que despu�s se cambi� por los actores, desconociendo el real motivo que gener� la variaci�n. As�, el an�lisis deber� realizarse solo con el fin de que haya justicia, para que el simple cambio de versi�n no genere impunidad.
No es nuevo el tema de la retractaci�n de los testigos en los juicios orales y como lo dice la jurisprudencia el cambio de versi�n obedece a m�ltiples factores de los cuales los m�s corrientes son las amenazas y cuando ha mediado acuerdo econ�mico entre las partes respecto de lo sucedido, para con estas causas cambiar la declaraci�n que inicialmente han presentado.
Esta situaci�n conllev� a que nuestro m�ximo Tribunal en Sala Penal, con radicado 44950 del 25 de enero de 2017, explicara de una manera did�ctica el uso de las declaraciones y entrevistas, no solo para temas de refrescar memoria e impugnar credibilidad, sino el uso de estos documentos como medios de prueba, respecto de la prueba de referencia y el uso de las declaraciones anteriores inconsistentes con la declaraci�n emitida en juicio.
Respecto del tema de las declaraciones anteriores inconsistentes con lo declarado en juicio dijo: �Bajo esa premisa, se estableci� que la admisibilidad de esas declaraciones est� sujeta principalmente a dos requisitos: (i) que la declaraci�n anterior sea inconsistente con lo declarado en juicio, y (ii) que la parte contra la que se aduce el testimonio tenga la oportunidad de ejercer el contrainterrogatorio.
A la luz del desarrollo jurisprudencial del derecho a la confrontaci�n, de la prueba de referencia y, en general, de los usos de declaraciones anteriores al juicio oral, relacionados en otros apartados de este fallo, el anterior precedente debe precisarse en los siguientes sentidos: La retractaci�n de los testigos en el juicio oral es un fen�meno frecuente en la pr�ctica judicial colombiana, como tambi�n parece serlo en otras latitudes, al punto que diversos ordenamientos jur�dicos han regulado expresamente la posibilidad de incorporar como prueba las declaraciones anteriores inconsistentes con lo declarado en juicio.
La retractaci�n o cambio de versi�n de un testigo, que puede obedecer a amenazas, sobornos, miedo, el prop�sito de no perpetrar una mentira, entre otros, puede generar graves consecuencias para la recta y eficaz administraci�n de justicia. Ante esta realidad, la admisi�n excepcional de declaraciones anteriores inconsistente con lo declarado en juicio es ajustada al ordenamiento jur�dico, siempre y cuando se garanticen los derechos del procesado, especialmente los de contradicci�n y confrontaci�n. En ese sentido debe interpretarse el art�culo 347 de la Ley 906 de 2004, en cuanto establece que una declaraci�n anterior al juicio oral �no puede tomarse como una prueba por no haber sido practicada con sujeci�n al interrogatorio de las partes�.
Visto de otra manera, cuando se supera la imposibilidad de ejercer el derecho a la confrontaci�n (que tiene como uno de sus elementos estructurales la posibilidad de contrainterrogar al testigo), desaparece el principal obst�culo para que el juez pueda valorar la declaraci�n rendida por el testigo por fuera del juicio oral, cuando �ste se ha retractado o cambiado su versi�n en este escenario.� Ello significa que la utilizaci�n de este documento anterior que contiene una manifestaci�n distinta a la vertida en el juicio y que ingrese como de prueba y sea valorada por el Juez debe cumplir con los requisitos siguientes: i) Que haya retractaci�n; ii) Que el testigo est� disponible en juicio; iii) Que se incorpore a trav�s de la lectura, as� el Juez tiene las dos versiones; iv) Que la parte contra la que se incorpora la declaraci�n anterior pueda contrainterrogar; v) Que se haga a solicitud de parte.
La Sala debe manifestar, que la preocupaci�n de la alta Corte radicaba en ese acto de retractaci�n de los testigos que imped�a que se sancione a los autores de comportamientos y con mayor �nfasis en tema de abuso sexual de menores, es por lo que ha avanzado la jurisprudencia en entender aquellas dificultades que tiene el ente investigador y por ello hoy los documentos anteriores al juicio dejan de ser un elemento material y pueden ingresar como medios probatorios.
En el caso en comento, tenemos que los menores HR, BD y su t�a RMM, al presentar una declaraci�n absolutamente contraria a la plasmada en los documentos exhibidos por el fiscal de los cuales ten�a completo conocimiento la defensa nos deja en el campo de la retractaci�n, claro, una fue la versi�n dada a finales del mes de octubre de 2014 que obra en documentos, y otra, la ofrecida en desarrollo del juicio oral de fecha 1� de septiembre de 2016.
Es por ello que se hace necesario verificar la lista de chequeo de los requisitos que se exige para la admisi�n de las declaraciones anteriores inconsistentes con lo declarado en juicio, para saber si es posible su an�lisis. Veamos: hay retractaci�n, por cuanto los testigos ofrecen de manera oral una versi�n distinta a la ya plasmada en escritos; los testigos comparecieron al juicio oral, estuvieron presentes y atendieron las preguntas de fiscal�a y defensa; ante la versi�n cambiada la fiscal�a da lectura a las entrevistas con una manifestaci�n diferente, con lo cual ingresa este contenido; la defensa tuvo la oportunidad de realizar el contrainterrogatorio; y la FGN ha realizado la petici�n que sean valoradas las versiones ingresadas.
Evidenciando que se cumple con los requisitos expuestos por la jurisprudencia para la admisi�n de estos documentos que contienen declaraciones anteriores al juicio y que hoy resultan inconsistentes con lo que los testigos han declarado, es menester avocar el an�lisis correspondiente. Emprendemos la valoraci�n con este tema de las versiones encontradas que se han entregado en el presente juicio oral, para ello la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal ha indicado: ��pues de antiguo la jurisprudencia de esta Corte tiene establecido que la retractaci�n no constituye en s� misma una causal que autom�ticamente deje sin valor alguno las anteriores manifestaciones del testigo, toda vez que tanto en esta materia como en todo lo que tenga que ver con la credibilidad del testigo, corresponde al juez realizar una labor anal�tica de comparaci�n, no s�lo entre las distintas versiones del testigo sino de manera conjunta con los dem�s medios de conocimiento que integran el arsenal probatorio, a fin de establecer cu�l de las diversas versiones corresponde a la verdad de lo ocurrido, y los motivos que pudieron haber animado al declarante para que se retractara de su inicial dicho, que tambi�n deber�n ser ponderados por el juzgador conforme a las reglas de la persuasi�n racional, pues, como ha sido se�alado por la Sala �cuando la persona desdice de su dicho sin explicaci�n alguna o razones atendibles que la justifiquen, en principio queda inc�lume su versi�n anterior en aquello materia de rectificaci�n, siempre que sometida al tamiz de la sana cr�tica se ofrezca cre�ble y no haya motivos que le resten veracidad a lo aseverado inicialmente��. Existe una situaci�n que llev� al ente investigador a afrontar esta investigaci�n penal y obedece a la forma como inicialmente se presentan los menores v�ctimas ante la comisaria de familia de los Andes, su lugar de residencia. Los menores BD y HR cuando fueron llevados ante aquel ente municipal, informaron con sobrados detalles los actos sexuales que ven�an sucediendo con el docente MB, como ambos hab�an accedido al docente en fechas distintas por proposici�n que el adulto realizara, para lo cual hab�a venido d�ndoles dinero, cancelando deudas en la tienda escolar, que dicho sea el docente no pertenec�a a la instituci�n donde estaban estudiando, manifestaci�n �sta que acepto el procesado, para lo cual debemos entender que deb�a desplazarse desde su sede hasta la instituci�n donde estudiaban los menores.
La excusa que los menores presentan al momento del juicio oral para justificar el se�alamiento al docente como la persona que se gana su confianza, que les ayuda en tareas, que les da dinero, y con el cual sostienen actos sexuales, es que les incumple una promesa de donar un uniforme para el equipo de futbol, excusa que es el fundamento de la retractaci�n; sin embargo, dicha manifestaci�n no es tan s�lida como para generar la credibilidad esperada por la defensa y vamos a ver por qu� no tiene esa firmeza probatoria que se requiere para sustentar una decisi�n. En primer lugar, no existe unanimidad en lo solicitado y en el plazo, el menor BD dice que fue un uniforme y zapatos para el equipo de f�tbol de la escuela, el menor HR dice que fue uniforme, y la se�ora BSR, abuela de los menores indica que escuch� de unos balones y uniformes que iba a dar; el docente indica que no prometi� nada, es decir que no se puso un plazo, sino que en el mismo momento de la petici�n les inform� que no ten�a el dinero para tal requerimiento.
Entonces si el docente no prometi� nada y fue muy claro al contarles su condici�n econ�mica, cu�l es la raz�n para que en los menores aflore ese sentimiento de rabia que han se�alado fue producto del incumplimiento, es clara la contradicci�n que entre ellos se presenta en cuanto a los elementos a donar y el plazo que no hubo, por ello no es creible el enojo de los menores.
Adem�s, dice el menor HR que el profesor le llev� cosas al hospital a su abuela y le envi� una remesa; la se�ora BSR, dice que le envi� una sola remesa despu�s de la cirug�a que ella no pod�a hacer nada; y el acusado dice que le envi� dos remesas a la mencionada se�ora, aspecto que tampoco resulta un�nime, pese a que se dijo que era solidario, no se tiene claridad en lo entregado y donde.
Ahora, respecto de la visita de los menores a la casa del docente, dice el acusado que el d�a que fueron estaba otro docente, no dijo el nombre y que llegaron los muchachos, no dijo quienes; sin embargo, que ese d�a cuando la se�ora los llamo le dijeron que estaba con otro profesor y salieron los muchachos; este aspecto no lo relata la se�ora RMM en sus dos versiones, en una dice haber tocado en aquella casa donde viv�a el profesor sin obtener resultados lo que la lleva a observar por la ventana y ver en actos sexuales al profesor y su sobrino; para luego seguir tocando hasta que alguien abre y es llamado el profesor que le dice le est� ayudando a las tareas de su sobrino y ella se lleva al menor y en casa dialogan sobre lo observado, este �ltimo aspecto no ha sido desvirtuado a lo largo del proceso; en la versi�n cambiada de la se�ora dice que vio sombras, que no observ� nada, que no vio bien lo que pudiera estar pasando, que no estaban los dos solos, que estaba con cuadernos y sali� con cuadernos; sin embargo, el docente indica que ese d�a fue cuando estaban realizando un trabajo del sistema solar.
El testimonio dado por la se�ora RMM resulta incoherente, si ahora manifiesta que no ha observado nada, si lo que dice haber narrado fue lo que pens�, cual la raz�n para que hoy diga que tiene rabia, se�ala con rabia piensa cualquier cosa, pero que pod�a generarle aquella emoci�n negativa si no hab�a un detonador para ello. Esta situaci�n nos lleva con claridad a deducir que el testimonio que han brindado los menores BD, HR y la se�ora RMMR, no corresponde con la realidad, que ahora hubo una motivaci�n para variarlo, y ello condujo a presentar una nueva situaci�n con unas justificaciones que no encajan, en todos ellos la causa de aquella anterior declaraci�n es la rabia, la cual no se encuentra fundamento para que se produzca.
Por lo tanto el an�lisis probatorio se debe realizar utilizando como medios de prueba las declaraciones anteriores inconsistentes con lo declarado en juicio que han ingresado producto de la petici�n de la Fiscal�a, de las cuales dio lectura y que como se dijo con anterioridad cumple con los requisitos para su admisibilidad y valoraci�n. Para ello debemos partir de la aclaraci�n cronol�gica de la situaci�n f�ctica, y es que cuando se produce la denuncia ante el comisario de familia, los hechos ya ten�an m�s de un mes de estar sucediendo, no ocurre que la se�ora RMM observa al menor en casa del profesor y decide ir a denunciar los hechos, de este acontecer trascurre m�s de un mes y deben dar inicio a la ruta de atenci�n a los menores por la situaci�n que uno de los menores estaba viviendo, el menor BD, para ello recuerda la Sala que la sic�loga de la comisaria de familia de los Andes manifest� que uno de los menores lleg� afectado y que debieron darle atenci�n en crisis, al leer el documento que ingresa de su valoraci�n ante esta profesional que obra como prueba n�mero tres en su hoja tres parte final del relato que hace el menor indica: ��aunque hace dos semanas el (sic) me cogi� con fuerza yo me sent�a mal porque �l dijo que yo me hab�a ofrecido pero eso no fue as�.� Y es este menor quien indica que aquel lugar tambi�n va el hermano, por lo cual tambi�n se realiza valoraci�n psicol�gica y entrega detalles de lo ocurrido meses atr�s. Debido a la situaci�n del menor mencionado, es que las directivas del colegio acuden a comisaria de familia, para dar protecci�n a los menores, no se trata de enemistades que tengan los docentes, como lo pretendi� presentar la testigo RMM, acuden porque la situaci�n ya estaba desestabilizando a los menores y debe tenerse en cuenta que los derechos de los mismos prevalecen sobre los derechos de los dem�s (art�culo 44 Carta pol�tica).
Es por ello que el Comisario de familia presenta la denuncia acorde con las valoraciones y los informes obtenidos de la t�a se�ora RMM, de la rectora de la instituci�n donde se encuentran matriculados los menores y de la orientadora escolar Leydi Paola P�rez. Es la declaraci�n presentada por el se�or Miranda Cer�n quien basado en situaci�n real, observ� al menor en crisis, observa al otro menor llorando, aspectos que denotan la certeza de la situaci�n que estaban viviendo, los que dan inicio a la investigaci�n por parte de la FGN.
Lo dicho por la profesional de la sicolog�a quien en su dictamen cuenta como observa a los menores, ella obtiene directamente su relato sobre los actos de intimidad que en ese momento suceden, atiende a uno en crisis, a HR lo encuentra llorando pero m�s tranquilo ante aquella situaci�n. El contenido de las entrevistas que ingresaron como medios probatorios, que dan cuenta clara de la situaci�n que aprovecha el docente para ganar la confianza de los menores, darles dinero, pagar sus deudas en tienda escolar, prestarles dinero, darles ayuda en la materia de ingl�s, acciones que constituyen la creaci�n de un escenario apropiado en el cual el acusado pudiera exponerles el tema sexual y con lo cual logra que estos menores lo accedan, fin pretendido por el acusado.
Con el mismo rasero se analiza el testimonio de la se�ora RMM, no existe raz�n para que transcurrido m�s de un mes desde los hechos diga que le ha generado rabia, o que se ha llenado de rencor sin aparente motivo porque ha dicho que vio sombras, le pareci� ver, que vio cosas que no son verdaderas, pero no puso en discusi�n que luego de haber observado al menor en casa del docente, en su casa le reclama por la escena observada, a lo cual el menor BD acepta y que solo ha sucedido lo observado por ella.
Claro, porque cu�l es la raz�n para que en la casa le llame la atenci�n si ella no ha observado nada como lo trato de decir en su versi�n cambiada en el juicio oral, desde que hubo un llamado de atenci�n obedeci� por un acto reprochado por la se�ora y es por lo que se ha dado credibilidad al dicho que ingresa como medio de prueba al cual da lectura la FGN en el que se�ala haber observado al docente sobre el menor acarici�ndolo y d�ndole besos en aquel lugar de residencia del acusado.
Como se dijo, los testimonios de BSRM y de la novia del acusado ALTL, no aportan nada al tema de la responsabilidad del acusado, sin mucho sustento procuraron hacer de la excusa que present� la defensa, pero desvirtuada esa posici�n, es claro que estos testigos dejan de tener un valor probatorio para el tema se�alado. Igual sucede con los argumentos presentados por el se�or GAMB, quien bas� su defensa en la solidaridad ofrecida a la familia de los menores y en que cuando estuvieron en su cuarto exist�an m�s personas, afirmaci�n que qued� sin sustento probatorio, dado que dentro de la din�mica de la carga de probar, a �l le correspond�a demostrar la situaci�n que estaba presentando, y no es inversi�n de la carga probatoria, por cuanto el Estado a trav�s del ente investigador ya le est� demostrando una situaci�n con la cual se lo despoja de su presunci�n de inocencia, por ello era su deber probar sus afirmaciones.
La defensa t�cnica indic� que se trata de una persona inocente, por cuanto la investigaci�n presentaba vac�os sustanciales, que dan lugar a la atipicidad de los hechos, adem�s fundamenta su argumentaci�n en que se valore el dicho de los menores presentado en la audiencia y no los documentales, en alguno de sus apartes se�ala que lo observado por la t�a serian actos y que al no existir prueba de medicina legal pueden darse unas injurias por v�as de hecho.
Si bien la no adecuada calificaci�n jur�dica pudo generar problemas a la defensa, no debe pasarse por alto que el argumento central es que el comportamiento no encaja en el acusado, pero existe una situaci�n f�ctica que ha resultado inalterable, que desde la formulaci�n de imputaci�n se ha mantenido y que denota la existencia de una situaci�n irregular en el desarrollo de los menores.
La defensa conoce bien lo sucedido y por ello pide que se valore el nuevo testimonio, llegando a manifestar que de tipificarse son otros los comportamientos que pueden resultar, como actos o injurias por v�as de hecho. A lo cual debe decirse que las injurias por v�as de hecho no trascienden a esferas �ntimas de los sujetos pasivos, as� como lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, en pronunciamiento con radicado 34661 del 16 de mayo de 2012: �A prop�sito, la Sala ratifica el criterio expuesto a partir de la sentencia de 5 de noviembre del 2008, radicaci�n 30.305, en el sentido de que cuando se hace objeto a un menor de edad de tocamientos en sus partes �ntimas, besos en la boca o actos similares, ese tipo de comportamientos no atraen el calificativo de injurias de hecho, porque es claro que con ellos se persigue afectar la integridad sexual del perjudicado, quien por sus mismas condiciones de inmadurez dada la edad, no est� en condiciones de comprender la naturaleza y trascendencia de los mismos.
No se trata entonces de conductas que denoten un trato afectuoso hacia el menor, sino de acciones evidentemente lujuriosas, dirigidas seg�n se dijo a satisfacer el instinto sexual del victimario, luego en atenci�n al estado de especial vulnerabilidad en que se hallan los menores, y considerada adem�s la incapacidad para disponer libremente de su sexualidad, deben ser objeto de una especial protecci�n, lo cual implica que hechos como los aqu� investigados se valoren en su justa medida y susciten el reproche punitivo adecuado.� Con claridad se deduce que la defensa tambi�n previ� la posibilidad de que el comportamiento se adecuara a otro tipo penal y as� lo manifest�, en cuyo an�lisis se alcanza a esbozar aspectos relacionados con los otros punibles.
Respecto de solo tener en cuenta el �ltimo testimonio de los menores ya se hizo el an�lisis y no resulta viable dado que la variaci�n en el dicho no tiene justificaci�n alguna, como se dijo, no se halla explicada la rabia que manifiestan les gener� un evento que no existi� porque no hubo promesa, como a la t�a, no explica la rabia de un hecho no observado.
No alcanza la defensa a desvirtuar la prueba de cargo presentada con la que se alcanza a desvirtuar la presunci�n de inocencia del acusado. Bajo este an�lisis, la Sala arriba a decisi�n diferente del A quo y encuentra que el se�or GAMB es responsable penalmente de este accionar, a t�tulo de autor material, pero si se debe decir que la adecuaci�n t�pica que otorga la FGN es equivocada, por cuanto no es posible adecuar este acontecer f�ctico a la estructura del art�culo 208 del c�digo de las penas que establece: �El que acceda carnalmente a persona menor de catorce (14) a�os�, con claridad se habla de acceder a una persona menor del rango etario establecido, y esta no es la situaci�n f�ctica presentada, como tampoco es asimilable a la situaci�n que pudiera suceder con el g�nero femenino, porque en este evento el legislador penal protege dentro del bien jur�dico de la libertad, integridad y formaci�n, para el caso de un menor y lo que se procura es que a su debida edad los menores encuentren la formaci�n sexual que corresponda.
El art�culo 208 del c�digo de las penas, que se ubica en el t�tulo de la libertad, integridad y formaci�n sexuales, reclama que el menor sea el sujeto pasivo del acceso carnal, entendido de la forma como lo expone el art�culo 212 ib�dem; y claramente no es lo que ocurre en los facticos presentados, por el contrario los menores son sujetos activos por lo cual su adecuaci�n no pod�a ser a dicha norma solicitada por la FGN, actos como el que se presenta en este evento contraria aquella premisa, entonces no se debe procurar tomar el acceso y pretender su ubicaci�n en alguna de las normas sancionatorias, lo que se debe buscar es la norma que mejor abarque lo relacionado con la formaci�n sexual de los menores Y aquella norma no es otra que el art�culo 209 de la misma codificaci�n que establece: �ACTOS SEXUALES CON MENOR DE CATORCE A�OS.
El que realizare actos sexuales diversos del acceso carnal con persona menor de catorce (14) a�os o en su presencia, o la induzca a pr�cticas sexuales�, se trata de una norma que abarca comportamientos diferentes al acceso carnal que pueda ser sujeto pasivo un menor, y los condensa en tres eventos: i) realizar actos sexuales distintos del acceso, ii) realizar actos sexuales en presencia del menor, iii) induzca al menor a pr�cticas sexuales, as� lo ha considerado de vieja data la jurisprudencia, indicando que: �La primera forma exige que el menor sea coprotagonista de los actos sexuales, estos es, que entre en contacto f�sico con el sujeto activo del delito; la segunda modalidad implica que el menor sea �nicamente espectador de los actos er�ticos que frente a �l se realizan, y la �ltima hip�tesis requiere que al menor se le instigue o persuada para que entre a practicar actos relativos a su instinto sexual, con anticipaci�n al natural despertar de su libido.� (CSJ Cas.
Penal Rad.2037 de fecha 8 de marzo de 1988) A sabiendas que el legislador penal establece una edad en la que considera que los menores dada su evoluci�n cognitiva y afectiva, deben tener un adecuado desarrollo del aspecto sexual y que solo despu�s de los 14 a�os puedan tener ese conocimiento y la disposici�n, por ello fija estas normas que sancionan cualquier adelanto que pueda llevar a aprendizajes en este tema.
Descendiendo al caso que ocupa a la Sala, como los menores no fueron accedidos, pero si fueron convencidos, persuadidos de realizar pr�cticas sexuales no apropiadas para su edad, es por ello que este comportamiento se denomina Actos sexuales con menor de catorce a�os. Recordemos que basados en el radicado 43041 del 22 de febrero de 2017 que evoca jurisprudencias de a�os anteriores, tales como 41253 y 41685 de 2014, que permiten la modificaci�n en la calificaci�n jur�dica y que en aquella �poca permit�a dicha variaci�n, sin dejar de mencionar que en c�digos de procedimiento anterior tales como la ley 600 de 2000 se menciona que la calificaci�n jur�dica es provisional y por ende proced�a su variaci�n, para ello consagraba un procedimiento establecido en el art�culo 414.
Ahora con los radicados mencionados y en especial con 45589 del 30 de noviembre de 2016 se continua se�alando la permisi�n de la variaci�n de la calificaci�n jur�dica respetando el principio de la congruencia cuando: i) la nueva conducta corresponda a cualquier tipo penal dentro del c�digo; ii) la modificaci�n se oriente hacia un delito de menor entidad; iii) la nueva tipicidad respete el n�cleo f�ctico de la acusaci�n, y iv) no se afecten los derechos de los sujetos intervinientes.
Para el caso, el punible en el cual se da la nueva adecuaci�n resulta m�s benigno en su punibilidad basado en la misma situaci�n f�ctica, ella no ha cambiado lo que ha operado es un mejor entendimiento de la estructura del nuevo tipo penal y es por ello que las partes e intervinientes tuvieron la oportunidad de ejercer los derechos en procura de sacar avante los intereses de sus clientes.
Por ello la Sala considera que se debe variar la calificaci�n jur�dica otorgada al comportamiento desplegado por el acusado y que corresponde al tipo penal de actos sexuales con menor de catorce a�os. El dolo en la ejecuci�n del comportamiento se ha demostrado dado que el acusado ha desplegado un accionar que empez� desde el acercamiento a los menores, dado que no era su docente, era docente en otra instituci�n, pero basado en su amabilidad y ofrecimiento de sus servicios para ayudar a realizar las tareas, en la materia de ingl�s y otras asignaturas logra acercarse a los menores, luego con d�divas obtiene su confianza, y con un lenguaje sugestivo empieza a llevarlos al tema sexual hasta que con ofrecimiento de dinero obtiene que los menores lo accedan por v�a anal, todo lo cual denota el conocimiento y la voluntariedad para conseguir la finalidad perseguida.
Como se ha expresado existe clara afectaci�n al bien jur�dico tutelado en cuanto la formaci�n sexual producida de esa manera altera el normal desarrollo de los menores, se trata de dos menores pero la FGN no acus� por el concurso de comportamientos existente, solo lo hizo como si se tratara de un solo delito. Se trata de una persona que por su profesi�n se exig�a otro tipo de comportamiento en el trato con los menores, deb�a dar una instrucci�n adecuada a la edad y comprometida con la verdadera educaci�n de los menores.
Su formaci�n le permite tener el conocimiento de la antijuridicidad en su accionar, conoce que resulta prohibido sostener relaciones �ntimas con menores dado su proceso de formaci�n en que se encuentran, como lo dice la jurisprudencia, no es permitido adelanta ese natural despertar de su libido. No se alleg� prueba alguna que demuestre que se trata de una persona que no comprend�a lo que realizaba y que no pod�a dirigir su accionar conforme esa comprensi�n, por ello se indica su imputabilidad.
De esta forma, deber� revocarse la decisi�n de primera instancia y reunidos los requisitos del art�culo 381 del CPP, se procede a dar un fallo condenatorio. 3.1 Punibilidad. Se ha demostrado que el comportamiento por el cual se encontr� autor penalmente responsable al acusado MB es el consagrado en el c�digo penal libro segundo t�tulo IV capitulo segundo, que sanciona el art�culo 209 con una pena de prisi�n de 9 a 13 a�os (108 a 156 meses) de prisi�n. Establecido al �mbito punitivo de movilidad se procede a determinar los cuartos correspondientes, en meses de prisi�n: Un cuarto m�nimo de: 108 a 120 meses Un primero cuarto medio de: 120 meses y un d�a a 132 meses Un segundo cuarto medio de: 132 meses y un d�a a 144 meses Un cuarto m�ximo de: 144 meses y un d�a a156 meses.
Se indica en el art�culo 61 inciso 2 del c�digo penal, que cuando no existan atenuantes ni agravantes o concurran solamente circunstancias de atenuaci�n punitiva enrostradas al acusado, la pena debe estar en el cuarto m�nimo, es decir un rango de discrecionalidad de 108 a 120 meses de prisi�n. En el presente evento, no manifest� el ente fiscal la existencia de circunstancias que de mayor o menor gravedad, y por el contrario concurre una de menor gravedad cual es carencia de antecedentes judiciales, por ello como se dijo la pena debe estar ubicada en este cuarto m�nimo.
En este orden de ideas tenemos que se trata de un comportamiento grave por cuanto es una persona que aprovechando su labor profesional se aproxima a estos menores para llevarlos a realizar comportamientos atentatorios a su normal desarrollo, observa la Sala que las v�ctimas en sus exposiciones tienen el temor que se los rotule como gays, lo que indica un problema psicol�gico; la forma como ejecut� el comportamiento denota el dolo directo con el que obr�, una labor de acercamiento basado en los escasos recursos de los menores y de forma lenta los compromete a sus placeres libidinosos, denota pocos valores morales porque le resta importancia al desarrollo de los menores, es por ello que se hace necesario la imposici�n de una pena por cuanto cuando se trata de una persona que est� en permanente contacto con menores, y por la naturaleza del comportamiento debe conllevar las funciones de prevenci�n general, retribuci�n justa, prevenci�n especial y reinserci�n social; por ello la pena a imponer ser� de ciento catorce (114) meses de prisi�n. Como pena accesoria, en virtud de lo normado en el art�culo 52 inciso 3 del c�digo penal, se impone la inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un tiempo igual al de la pena de prisi�n. Llama la atenci�n de la Sala el hecho que el representante de la FGN desde el inicio de la investigaci�n se refiere a un s�lo delito, y as� solicita la captura, as� formula imputaci�n, presenta escrito de acusaci�n y formula acusaci�n, cuando resulta evidente que se trata de dos menores los afectados y que de acuerdo a lo relatado por el menor BD, en su caso pod�a darse un concurso de actos, con ello queremos decir que el concurso de comportamientos es evidente y que el ente que est� facultado para guiar la investigaci�n y hacer efectivos los derechos de las v�ctimas, se ha quedado corto en este se�alamiento, pero debe de igual manera la Sala indicar que dada esa facultad constitucional es la FGN quien debe establecer el marco legal de la imputaci�n y acusaci�n por lo que en esta instancia no se puede corregir esta irregularidad que conllevar�a la determinaci�n de una pena mayor a los l�mites fijados con antelaci�n en un proceso rodeado de garant�as.
Es oportuno se�alar que esta situaci�n no afecta el derecho de defensa del procesado por cuanto ha tenido la oportunidad de ejercer la contradicci�n y controversia sobre todos los medios probatorios allegados, y que tiene total conocimiento de la situaci�n f�ctica ocurrida al punto que entre los temas de estipulaci�n est�n las identidades de los dos menores. 3.2 Subrogados y Sustitutos Penales.
En trat�ndose de menores que son v�ctimas de delitos sexuales, el c�digo de infancia y adolescencia tiene establecido: Art�culo 199. Beneficios y mecanismos sustitutivos. Cuando se trate de los delitos de homicidio o lesiones personales bajo modalidad dolosa, delitos contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, o secuestro, cometidos contra ni�os, ni�as y adolescentes, se aplicar�n las siguientes reglas: (�) 4.
No proceder� el subrogado penal de Suspensi�n Condicional de la Ejecuci�n de la Pena, contemplado en el Art�culo 63 del C�digo Penal. (�) 8. Tampoco proceder� ning�n otro beneficio o subrogado judicial o administrativo, salvo los beneficios por colaboraci�n consagrados en el C�digo de Procedimiento Penal, siempre que �sta sea efectiva. Bajo esta prohibici�n expresa, es claro que no se puede realizar el an�lisis de ninguno de los subrogados o sustitutos penales, por lo cual deber� ordenarse la captura del sentenciado se�or GAMB, para que cumpla la condena que ha sido impuesta.
Debe advertirse que el tiempo que estuvo en detenci�n preventiva por cuenta de este proceso, ser� abonado a cumplimiento de la pena. 3.3 Del principio de doble conformidad. Resulta claro que dentro del Estado garantista por los derechos de las partes proceda la posibilidad de revisi�n de la sentencia que resulta condenatoria en segunda instancia, lo cual se halla consagrado en el acto legislativo 01 de 2018 para los aforados y otorga la competencia en esta segunda instancia a la Corte Suprema de Justicia (art. 235-7 Carta Pol�tica) Sala de Casaci�n Penal y en decisi�n del 03 de abril de 2019 la Sala mencionada con radicado 54215 ha indicado que mientras legisla el congreso sobre este vital tema, y con el fin de salvaguardar este principio de impugnar la sentencia condenatoria emitida en segunda instancia se deben cumplir estas directrices: �(i) Se mantiene inc�lume el derecho de las partes e intervinientes a interponer el recurso extraordinario de casaci�n, en los t�rminos y con los presupuestos establecidos en la ley y desarrollados por la jurisprudencia. (ii) Sin embargo, el procesado condenado por primera vez en segunda instancia por los tribunales superiores, tendr� derecho a impugnar el fallo, ya sea directamente o por conducto de apoderado, cuya resoluci�n corresponde a la Sala de Casaci�n Penal.
(iii) La sustentaci�n de esa impugnaci�n estar� desprovista de la t�cnica asociada al recurso de casaci�n, aunque seguir� la l�gica propia del recurso de apelaci�n. Por ende, las razones del disenso constituyen el l�mite de la Corte para resolver. (iv) El tribunal, bajo esos presupuestos, advertir� en el fallo, que, frente a la decisi�n que contenga la primera condena, cabe la impugnaci�n especial para el procesado y/o su defensor, mientras que las dem�s partes e intervinientes tienen la posibilidad de interponer recurso de casaci�n. (y) Los t�rminos procesales de la casaci�n rigen los de la impugnaci�n especial.
De manera que el plazo para promover y sustentar la impugnaci�n especial ser� el mismo que prev� el C�digo de Procedimiento Penal, seg�n la ley que haya regido el proceso -600 de 2000 o 906 de 2004-, para el recurso de casaci�n. (vi) Si el procesado condenado por primera vez, o su defensor, proponen impugnaci�n especial, el tribunal, respecto de ella, correr� el traslado a los no recurrentes para que se pronuncien, conforme ocurre cuando se interpone el recurso de apelaci�n contra sentencias, seg�n los art�culos 194 y 179 de las leyes 600 y 906, respectivamente.
Luego de lo cual, remitir� el expediente a la Sala de Casaci�n Penal. (vii) Si adem�s de la impugnaci�n especial promovida por el acusado o su defensor, otro sujeto procesal o interviniente promovi� casaci�n, esta Sala proceder�, primero, a calificar la demanda de casaci�n. (viii) Si se inadmite la demanda y -trat�ndose de procesos seguidos por el estatuto adjetivo penal de 2004- el mecanismo de insistencia no se promovi� o no prosper�, la Sala proceder� a resolver, en sentencia, la impugnaci�n especial.
(viii) Si se inadmite la demanda y -trat�ndose de procesos seguidos por el estatuto adjetivo penal de 2004- el mecanismo de insistencia no se promovi� o no prosper�, la Sala proceder� a resolver, en sentencia, la impugnaci�n especial. (ix) Si la demanda se admite, la Sala, luego de realizada la audiencia de sustentaci�n o de recibido el concepto de la Procuradur�a -seg�n sea Ley 906 o Ley 600-, proceder� a resolver el recurso extraordinario y, en la misma sentencia, la impugnaci�n especial.
(x) Puntualmente, contra la decisi�n que resuelve la impugnaci�n especial no procede casaci�n. Ello porque ese fallo correspondiente se asimila a una decisi�n de segunda instancia y, tal como ocurre en la actualidad, contra esas determinaciones no cabe casaci�n (cfr., entre otros pronunciamientos, CSJ AP6798-2017, rad. 46395; CSJ AP 15 jun. 2005, rad. 23336;
CSJ AP 10 nov. 2004, rad. 16023; CSJ AP 12 dic. 2003, rad. 19630 y CSJ AP 5 dic. 196, rad. 9579). (xi) Los procesos que ya arribaron a la Corporaci�n, con primera condena en segunda instancia, continuar�n con el tr�mite que para la fecha haya dispuesto el magistrado sustanciador, toda vez que la Corte, en la determinaci�n que adopte, garantizar� el principio de doble conformidad.� III.
LA DECISI�N Por lo expresado, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, Resuelve: 1�. CONDENAR al se�or GAMB, de condiciones civiles y personales conocidas en este proceso penal, por haberlo encontrado responsable penalmente como autor material del delito de Actos Sexual con menor de catorce a�os a las siguientes penas: PRINCIPAL: Ciento Catorce (114) meses de prisi�n. ACCESORIA: Inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un tiempo igual al de la pena principal. 2�.
No conceder al se�or GAMB, ni la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena, ni la prisi�n domiciliaria por expresa prohibici�n legal, y en consecuencia, se dispondr� librar orden de captura en su contra. 3� Confirmar en lo dem�s la sentencia objeto del recurso de apelaci�n. 4� Ejecutoria esta sentencia, l�brense las comunicaciones a que se refiere el art�culo 166 de la Ley 906 de 2004. 5� En firme el fallo se dispondr� el env�o del expediente al Juzgado de Ejecuci�n de Penas de esta ciudad, para lo de su competencia. Esta decisi�n se notifica en estrados y se hace saber que contra ella procede la impugnaci�n especial para el procesado y/o su defensor y el recurso extraordinario de casaci�n para el resto de sujetos procesales, en los t�rminos explicados en precedencia. Notif�quese y C�mplase H�CTOR ROVEIRO AGREDO LE�N Magistrado Ponente BLANCA ARELLANO MORENO Magistrada SILVIO CASTRILL�N PAZ Magistrado JUAN CARLOS �LVAREZ L�PEZ Secretario Folios 1-6 Folio 7 Folios 11-13 Folios 35-38 Folios 40-41, 55-60, 65-67 Folios 72-89 CSJ SP 2390 del 22 de febrero de 2017.
Radicaci�n 43041 CD audiencia formulaci�n de acusaci�n minuto 15:22 CD alegatos de conclusi�n minuto 39:22 DVD a las 2:42:58 Rosa Maya. CD que contiene testimonio menores minutos 19:10 y 32:41. DVD a las 2:59:30 Rosa Maya. CD que contiene declaraci�n menores minuto 24:28 y 46:32 Alegatos de conclusi�n minutos 5:25 y 10:40 y ss. CSJ SP6767 del 16 de mayo de 2018 Radicado 48696 Proceso N�: 526786000531201500028 N�mero Interno: 19674 Conducta Punible: Acceso Carnal Abusivo Procesado: GAMB PAGE P�gina PAGE 20 de 44 ,089FGLRThm�� j k � � � � � � J ������������ݼݼݱ������vj_T_Th�c�hACJaJh�c�h.YJCJaJh�c�hjb�5�CJaJh�c�h.YJ5�CJaJh�c�hNw�5�CJaJh�c�h5�CJaJh�c�h5�5�CJaJh�c�hM _5�CJaJh�c�h'l�CJaJh�c�hIT1CJaJh�c�h�ZCJaJh�c�h�t�CJaJh�c�h�pCJaJh�c�h�9�CJaJh�c�h�9�5�CJaJj k � �,-��jk��_�������������������������dhgd�gd�gd6�$&dH$P��a$gdWA� $H$a$gdWA� $H$a$gd�9d�gd�9�d�gd.YJd�gd5�d�gd�pJ K N u x )*+,-8z{�����������ɾ��ɾ����vdTD4Dh�c�h�y�CJ]�aJmH sH h�c�h�HCJ]�aJmH sH h�c�h)S[CJ]�aJmH sH "h�c�hU.6�CJ]�aJmH sH "h�c�h�y�6�CJ]�aJmH sH "h�c�hNw�6�CJ]�aJmH sH "h�c�hNw�5�CJ]�aJmH sH "h�c�h�y�5�CJ]�aJmH sH h�c�hk'�CJaJh�c�h.YJCJaJh�c�hACJaJh�c�h+CJ]�aJmH sH h�c�h9:CJ]�aJmH sH �����#15fgijk������˻�������{naO@O�h�i�5�CJ]�aJmH sH "h�i�h�i�5�CJ]�aJmH sH h�i�CJ]�aJmH sH h)S[CJ]�aJmH sH h�c�h)S[CJ]�aJmH sH h�c�hIq�CJ]�aJmH sH h�c�h��CJ]�aJmH sH 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$R`��R�Normal7$8$$CJOJQJ^J_HaJmH $sH $tH L@L�T�tulo 1$$dh@&a$5�\�mH sH L@L�T�tulo 2$$ &Fdh@&a$5�\�D@D�T�tulo 3$$dh@&a$5�\�NA`���NFuente de p�rrafo predeter.Ri���RTabla normal�4� l4�a�,k ���, Sin listaB @�B�GO Pie de p�gina ��8!8)@�8�GON�mero de p�gina<@<�GO Encabezado ��8!Z�/��!Z�T�tulo 1 Car*5CJOJQJ\^J_HaJmH sH tH Z�/��1Z�T�tulo 2 Car*5CJOJQJ\^J_HaJmH $sH $tH Z�/��AZ�T�tulo 3 Car*5CJOJQJ\^J_HaJmH $sH $tH (@R(�0�Texto nota pie,Texto nota pie Car,Ref. de nota al pie1,Texto de nota al pie,referencia nota al pie,Ref. de nota al pie 2,Footnotes refss,Appel note de bas de page,Ref,de nota al pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char CharCJaJmH sH �/��a�0�Texto nota pie Car1,Texto nota pie Car Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car,FA Fu Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car CarOJQJ^J_HmH sH tH &`��q�0tRef. de nota al pie,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FCH*^J^B@�^�Texto independiente$dha$CJaJmH sH j�/���j�Texto independiente Car$CJOJQJ^J_HaJmH sH tH 6/@�6�Lista����^�`���:2�:�Lista 2�6���^�6`���(K(�SaludoFD�F�Continuar lista��x^�JE�J�Continuar lista 2�6�x^�6VC@�V'�Sangr�a de texto normal��x^�nN@�n�%Texto independiente primera sangr�a 2 ��`����/���]Tk0�Ref. de nota al pie1 Car,Texto de nota al pie Car,referencia nota al pie Car,Ref. de nota al pie 2 Car,Footnotes refss Car,Appel note de bas de page Car,Ref Car,de nota al pie Car CJOJQJ^JaJmH $sH $tHL�"L#.�Texto de globo"CJOJQJ^JaJ\�/��1\".�Texto de globo Car CJOJQJ^JaJmH $sH $tH P�/��AP�(�Fuente de p�rrafo predeter.1d^Rd�Z�0Normal (Web)%�d�d7$8$[$\$CJOJQJ^JaJmH sH:U ��a:�Z�0Hiperv�nculo >*ph�j�/��qj�/�Sangr�a de texto normal CarCJOJQJ^JaJmH $sH $b�o���b�X-Default(7$8$H$-B*CJOJQJ^J_HaJmH phsH tH PP�P*� zTexto independiente 2)d��xf�/���f)� zTexto independiente 2 CarCJOJQJ^JaJmH $sH $p�O�p�A�Texto 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