Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Pasto

Radicado: 520016099032201206757

Sala: SALA PENAL

Ponente: Héctor Roveiro Agredo León

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Hay lugar a revocar la sentencia absolutoria y en su lugar proferir condena en contra de la procesada, teniendo en cuenta que se re�nen los requisitos para la configuraci�n del punible de fraude procesal, en tanto se han presentado maniobras enga�osas, las cuales hicieron incurrir en un error al servidor p�blico haciendo que �ste repusiera una decisi�n que se encontraba ajustada a derecho, para en su lugar emitir una manifiestamente ilegal.

FALSEDAD EN DOCUMENTO PRIVADO - ELEMENTOS ESTRUCTURALES: No se configura. El delito imputado de falsedad en documento privado no se configura, dado que la situaci�n f�ctica no se adec�a a los elementos estructurales de dicho comportamiento y siendo que la actuaci�n desplegada sobre un documento p�blico solo fue un medio para llegar al delito fin que se pretend�a, que era inducir en error al funcionario para obtener una decisi�n favorable; y no obstante se demostr� una alteraci�n material a un documento p�blico, por este punible no se puede emitir condena dado que se afectar�a el principio de congruencia. TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: Dr. H�ctor Roveiro Agredo Le�n Proceso N�: 520016099032201206757 N�mero Interno: 11588 Conducta Punible: Sentenciado: YERM Decisi�n: Revoca Sentencia Aprobado: Acta N� 01 de 23 enero de 2020 San Juan de Pasto, veintiocho de enero de dos mil veinte (Hora: 09:00 a.m.) I. OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO Debe la Sala entrar a estudiar el recurso de apelaci�n que dentro de la oportunidad legal formul� y sustent� el representante del ente instructor en contra de la providencia emitida el 29 de marzo de 2019 por medio de la cual el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto (N), absolvi� de los cargos presentados en contra de la se�ora YERM. 1.

Los hechos Conforme a lo obrante en el l�belo se tienen que los hechos del caso se suscitan en el a�o 2012, �poca para la cual la se�ora YERM, haciendo uso de la escritura p�blica No. 1449 de 18 de mayo de 2005, misma que result� falsa, logr� enga�ar a la Subdirecci�n de la Polic�a Nacional, pues con base en dicho documento expidi� la Resoluci�n No. 00862 de 23 de julio de 2012 reconociendo en su favor el 27% de la pensi�n de sobrevivientes y la indemnizaci�n por muerte, por demostrar con aquel documento que ten�a una uni�n marital de hecho con el miembro de la instituci�n policial fallecido ACC, revocando el reconocimiento que se hab�a radicado con resoluci�n 0256 del 24 de febrero de 2012 en cabeza de la esposa del mencionado SBG. 2.

Antecedentes procesales y providencia impugnada 2.1. El 13 de febrero de 2015, ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con Funci�n de Control de Garant�as de Pasto (Nari�o), se adelantaron en contra de la se�ora RM las audiencias preliminares de legalizaci�n de captura, formulaci�n de imputaci�n e imposici�n de medida de aseguramiento. Diligencia en la que tras impartirle legalidad a la captura, se imput� en delito de falsedad en documento privado en concurso con el de fraude procesal.

Finalmente, se impuso la medida de aseguramiento consistente en detenci�n domiciliaria (Fls. 23-24). El 15 de marzo de 2018, ante el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto, se llev� a cabo audiencia de acusaci�n, efectu�ndose por parte de la fiscal delegada el descubrimiento probatorio pertinente para afirmar con probabilidad de verdad que la acusada era autora o participe de un concurso de delitos de falsedad en documento privado y fraude procesal (Fl. 43).

A continuaci�n, esto es, el 7 de septiembre de 2018 se llev� a cabo la audiencia preparatoria (Fl. 46-49), y paso seguido la de juicio oral, misma que inici� el 15 de noviembre del mismo a�o (Fl. 50), continu� 17 de enero de 2019 (Fl. 51-52), y finaliz� el 29 de marzo de 2019 (Fl. 99-100). 2.2 En el fallo materia de revisi�n (Fl. 92-98), el funcionario de primera instancia, despu�s de recordar los hechos que motivaron el proceso y los alegatos de conclusi�n de las partes, plasm� las consideraciones del caso.

En el punto, indic� que en el asunto se centrar�a en determinar si las declaraciones contenidas en la escritura p�blica No. 1449 de 18 de mayo de 2005 son falsas, si con ello la procesada indujo en error a la administraci�n con el fin de acceder a una pensi�n de sobrevivientes cuyo causante era ACC, y si la acci�n penal era la id�nea para dirimir un conflicto en cuanto a los beneficiarios de esa prestaci�n; pasando a continuaci�n a citar la normativa que regulan los presupuestos para emitir una sentencia condenatoria y el contenido literal de las conductas punibles endilgadas.

En ese orden, partiendo del hecho de que para el a quo el eje central de discusi�n era el uso de la referida escritura p�blica, cuando no se encontraba en vigencia de la Ley 979 de 26 de julio de 2005, para lograr el reconocimiento de una pensi�n de sobrevivientes por condici�n de compa�era permanente, record� la acepci�n legal de la misma, esto es, la uni�n de un hombre y una mujer sin impedimento para contraer matrimonio, solteros o con sociedad conyugal disuelta.

Luego trae a colaci�n que dentro de la actuaci�n administrativa de reconocimiento de beneficiarios de la pensi�n de sobrevivientes del se�or CC, mediante Resoluci�n No. 00272 de 5 de abril de 2006 se dej� en suspenso el reconocimiento y pago del 36% de la prestaci�n, y otros valores, en favor de la se�ora SG como c�nyuge y la ahora procesada como compa�era permanente, con base en la escritura p�blica No. 1731 de 4 de junio de 2004, en la que se liquid� la sociedad conyugal entre el primero y la segunda.

Con base en lo anterior concluye el juzgador que dada la liquidaci�n de la sociedad conyugal en menci�n, nada imped�a que despu�s del 4 de junio de 2004 CC inicie una uni�n marital de hecho, como en efecto lo hizo con la se�ora RM, con quien tenia una relaci�n de pareja desde el a�o 2003, y se indique mediante la Resoluci�n No. 1449 de 18 de mayo de 2005 que se encontraban viviendo bajo el mismo techo y compartiendo lecho por m�s de dos a�os.

Seguidamente se�al� que la escritura p�blica No. 1731 de 4 de junio de 2004, que arriba se mencion�, resulta de gran importancia en el proceso donde se alega la falta de legitimidad de la procesada para reclamar la prestaci�n que se gener� con el deceso de CC, indicando que el fraude endilgado se hac�a consistir en la inexistencia de la uni�n marital de hecho entre la RM y el causante dada la imposibilidad del mismo de formarla, esto soportado �ltimo con el proceso de sucesi�n intestada adelantado por SG, pues seg�n el juzgador, con la pieza procesal en menci�n se pod�a inferir que aquella no se encontraba legitimada para adelantar dicho proceso, pues en el a�o 2004 hab�a liquidado su sociedad conyugal.

Ahora, tom� el tema de la falsedad de la escritura p�blica No. 1449 de 18 de mayo de 2005, indicando que si bien se hab�a practicado una prueba pericial de grafolog�a sobre la firma de la notaria encargada, el perito encargado cometi� un error en tanto que se limit� a confrontar la r�brica con la contenida en otro documento, en donde no se pudo encontrar alguna similitud o concluir la adulteraci�n, pues no se tom� una muestra directa para efectuar una correcta confrontaci�n. Continuando con el tema, trajo a colaci�n el testimonio del se�or Diego Andr�s Montenegro Esp�ndola, quien afirm� haberse percatado de la falsedad de la firma de la notaria encargada dentro de la escritura en menci�n, pues la conoc�a de tiempo atr�s, y que logr� conocer que la hoja de papel notarial se hab�a enviado por el Colegio de Notarios a la Notar�a Cuarta del C�rculo de Pasto en el 2009, y que la escritura fue sustra�da del archivo en el 2018, para indicar que tales afirmaciones quedaron en entre dicho con la prueba pericial de dactiloscopia realizada a la huella digital plasmada en dicho documento por ACC, pues se logr� determinar la uniprocedencia de la misma con la tarjeta alfab�tica de la Registradur�a Nacional del Estado Civil, esto es, que efectivamente corresponde a la de aquel ciudadano. Explic� entonces que dicho testigo hace alusi�n a una hoja enviada en el 2009, siendo imposible que para esa fecha se plasme la huella de CC, quien falleci� en junio del 2005; sum� a ello el hecho de que si bien no se pudo acceder a la escritura original para efectuar las respectivas pruebas, con la copia obtenida el perito logr� determinar la correspondencia entre el sello plasmado en aquella y el utilizado por la Notar�a Tercera.

Claro lo anterior, se refiri� a la cita de la Ley 979 de 2005 en la ya referenciada escritura p�blica, pues, para la calenda de su suscripci�n a�n no se encontraba vigente, indicando que aunque ello resulte cierto, no significa que las declaraciones contenidas en ese documento hayan sido falsas, esto es, la convivencia bajo un mismo techo como pareja entre CC y la procesada, pues son hechos que se demostraron en la actuaci�n penal.

Se�ala entonces que se aport� al proceso piezas de actuaciones administrativas en las que se reconoci� en favor de ASCR el pago de unos emolumentos como hijo extramatrimonial de ACC, y despu�s, de un proceso de filiaci�n. As� mismo, que la se�ora SG dio a conocer que fue c�nyuge del mencionado por 12 a�os, pero que en el 2004 se traslad� a Pasto sin indicar las razones de ello, siendo l�gico aceptar las arrimadas por YR, quien manifest� que dicho movimiento se dio por cuenta de la relaci�n sentimental y la convivencia ya iniciada.

Llama la atenci�n a la declaraci�n rendida por SG, pues en la declaraci�n rendida en el juicio oral nunca hizo alusi�n a la liquidaci�n de la sociedad conyugal y quien, seg�n la procesada, ha impedido que se termine el proceso de filiaci�n del menor AS en tanto que oculta a sus hermanas, dejando as� en incertidumbre la claridad de los beneficiarios de la pensi�n de sobrevivientes conforme al Decreto 4433 de 2004.

A manera de conclusi�n indica que la reclamaci�n de los derechos laborales derivados de la relaci�n entre CC y la Polic�a Nacional se realiz� por parte de la c�nyuge y la compa�era permanente, siendo que dicha entidad, luego de revisar las pruebas aportadas inclin� la balanza en favor de YE, pasando a sentar que la acci�n penal no es la llamada a resolver el litigio ligado entre la v�ctima y la procesada, sino la sede contenciosa o administrativa en aras de determinar el derecho pensional objeto de debate.

Finalmente se�al� que en el caso no se demostr� que a la autoridad administrativa se le hayan presentado hechos ajenos a la realidad, por lo que no se re�nen las caracter�sticas de la conducta punible endilgada, carga que le correspond�a a la Fiscal�a General de la Naci�n, limit�ndose a aportar los actos administrativos contentivos de la decisiones adoptadas en el tr�mite de pensi�n de sobrevivientes cuyo causante es ACC, sin que se hayan desvirtuado las declaraciones de las partes, por lo que resolvi� emitir una sentencia absolutoria. 3.

Sustentaci�n del recurso e intervenci�n de las partes 3.1. De la Fiscal�a 32 Seccional de Pasto como recurrente. El titular de la delegada en menci�n, inconforme con la decisi�n adoptada en primera instancia la recurre; para el efecto, el primer lugar se ocup� de remembrar los hechos que dieron lugar al proceso y las consideraciones expuestas por el a quo para adoptar su determinaci�n, para luego sentar los argumentos de disidencia conforme se pasan a sintetizar.

Refiere que la primera instancia equivoc� su estudio desde la misma formulaci�n del problema jur�dico y el hecho jur�dicamente relevante, pues, a su juicio, lo que debi� analizarse es si la escritura No. 1449 de 2005 es falsa, se dio o no en las condiciones que se afirma se hizo, y si fue utilizada para adquirir derechos. As� recuerda que la primera conclusi�n arrojada por el a quo es que las declaraciones contenidas en el citado documento son verdaderas, lo anterior por cuanto para dicha fecha ACC se encontraba habilitado para iniciar una nueva uni�n marital de hecho dada la liquidaci�n de la sociedad conyugal con la se�ora SG efectuada mediante escritura No. 1731 de 2004.

Sin embargo, indica el recurrente que atendiendo a lo preceptuado en el literal b) del art�culo 2� de la Ley 54 de 1990, el mentado ciudadano s�lo pod�a iniciar una nueva uni�n marital de hecho a partir del cinco de junio de 2005. Agrega tambi�n que, aunque la voluntad de los declarantes en el �ltimo acto en menci�n fue la de liquidar la sociedad conyugal como sociedad patrimonial, no se adelant� gesti�n alguna para terminar el vinculo matrimonial, as�, si �sta a�n exist�a, CC ten�a un impedimento legal para iniciar una uni�n marital de hecho.

Con lo anterior se�ala el ente acusador que no se puede dar por sentadas las afirmaciones contenidas en la escritura No. 1449 de 2005 en tanto que legalmente eran imposibles, ello, a pesar de que los supuestos declarantes hayan expuesto que ten�an una relaci�n desde el a�o 2003. Seguidamente hace relaci�n a la prueba grafol�gica practicada sobre la firma de la notaria encargada plasmada en el documento previamente citado, misma que se desech� por el a quo indicando que se hab�a basado en una comparaci�n con otro documento y no de una muestra directa y en tanto que el perito no hab�a encontrado similitud o adulteraci�n. Al efecto, se�ala que el hecho de haberse usado la comparaci�n con otro documento, mismo que correspond�a a otra escritura de la misma notar�a marcada con el n�mero 1448 no demerita el trabajo del perito, mismo que, contrario a lo dicho en el fallo de primera instancia, logr� concluir que entre las firmas no presentaba uniprocedencia. Agrega que el juzgador dej� de valorar el informe de investigador de laboratorio de 25 de octubre de 2013 suscrito por la investigadora M�nica Elena Mart�nez, pues el documento no se admiti� para ingresar como prueba perdiendo de vista que la prueba pericial es un todo constituido por el informe del perito y su testimonio en juicio, pero que para el caso s�lo se dio lugar a lo �ltimo, sin que se haya tenido en cuenta su opini�n. As� mismo, que en la providencia recurrida tampoco se hizo alusi�n al testimonio de Jacqueline Urbano, quien fungi� como la notaria encargada que aparentemente suscribi� la escritura No. 1449 de 2005, aclarando que el mismo se solicit� por parte de la defensa.

Explica que la mentada ciudadana se�al� no conocer a la procesada y que la firma que reposa en el mentado documento no corresponde a la suya. Con lo anterior afirma que si la prueba pericial no esa id�nea debi� concurrirse a dicho testimonio, pues jam�s pudo ser desacreditado por la parte que lo solicit�. Claro lo anterior hizo alusi�n al testimonio de Diego Andr�s Montenegro Esp�ndola, mismo que se desech� por el juzgador con base en la intervenci�n del perito Luis Carlos Torres que dio cuenta de que la huella que reposaba en la escritura en menci�n correspond�a a la de ACC, indicando que se omiti� hacer valoraciones tendientes a determinar si se deb�a acoger o no sus dichos.

Explic� entonces que dicho testigo afirm� que la escritura adolece de falencias de legalidad en tanto que la firma registrada no corresponde a la de la notaria encargada, misma que conoce dado que trabaja junto a ella desde hace muchos a�os atr�s; adem�s, que examin� la escritura p�blica No. 1449 de 18 de mayo de 2005, que tiene por verdadera, indicando que corresponde a un acto jur�dico diferente a una uni�n marital de hecho.

Que dio a conocer adem�s que para la fecha en la que se suscribi� dicha escritura los notarios no se encontraban autorizados para consignar en instrumentos p�blicos la uni�n marital de hecho, pues dicha facultad se dio s�lo con la expedici�n de la Ley 979, sumado a que para el caso de su notar�a, el primer acto de ese tipo se dio en el a�o 2006, afirmaciones que no fueron objeto de valoraci�n por el a quo pese a que nunca se desvirtu� por la contraparte, ni se sigui� las pautas del art�culo 404 para valorar ese testimonio.

A la par con lo anterior, se�ala que el peritazgo con el que la primera instancia rest� credibilidad al testimonio en referencia s� fue desacreditado, pues, a pesar de que se indique que existe coincidencia en la huella de CC plasmada en la escritura con la obrante en la tarjeta alfab�tica, se habla de una caracter�stica especial, como lo es, una cicatriz en uno de sus dedos, cuando la misma no fue informada en el documento aparentemente utilizado para el cotejo, mismo que adem�s nunca se ingres� al juicio.

Agrega que el perito tampoco plasm� dicha se�a en el dibujo de la huella de su informe. En l�nea con ello, indica que existe un error cuando se indica que en el concepto pericial s�lo puede llegarse a dos conclusiones, esto es, si pertenece o no la huella de quien se coteja, pues dentro de una investigaci�n cient�fica pueden aceptarse grados de probabilidad dependiendo el n�mero de variables.

Trae a colaci�n el concepto vertido por el perito de la defensa que afirm� que el sello notarial contenido en la escritura refutada es el mismo que utiliza la notar�a tercera de Pasto, pues, el cotejo se realiz� en documentos cuya procedencia desconoc�a conforme qued� en evidencia en el testimonio, sumado a que las comparaciones se hizo en fotocopias, hecho que hace que la valoraci�n si pueda ser menguada.

Suma a todo ello que el hecho de la cita de la Ley 979 de 23 de julio de 2005, que autoriza las uniones maritales de hecho por escritura p�blica, para indicar que si bien eso no denota, a juicio de la primera instancia, un contenido falso en lo que respecta a las declaraciones de las partes, resulta imposible que para esa calenda puedan conocer la existencia de una futura Ley, siendo esto indicativo de una fehaciente falsedad del documento.

Refuta tambi�n que la existencia de la uni�n marital de hecho se sustente para el juez en la existencia de un hijo, esto es, el menor Alex Sebasti�n, pues si bien puede ser un indicativo de ello, lo cierto es que pueden existir hijos cuyos padres no tengan una relaci�n de casados o cohabitaci�n permanente. Finalmente toca el tema relacionado con el motivo del traslado del se�or CC hasta la ciudad de Pasto, indicando que el s�lo silencio al respecto por parte de la se�ora SG no puede ser indicativo de la existencia de una relaci�n con la ahora procesada, pues ello resulta ser una apreciaci�n subjetiva del juzgador sin base probatoria; adem�s, que si la ciudan�a en menci�n no hizo referencia a la liquidaci�n de la sociedad conyugal obedeci� a que no fue objeto de interrogatorio ni contrainterrogatorio, por lo que no puede deducirse que por ese hecho haya ocultado informaci�n. De igual manera, rese�� que la conclusi�n de que la se�ora G no era merecedora de la pensi�n de sobrevivientes por cuenta de la liquidaci�n de la sociedad conyugal tambi�n resulta ser una apreciaci�n subjetiva del juzgador, pues, quedo claro que nunca se tramit� un divorcio sino una separaci�n de bienes, sumado al hecho de que lo que motiv� a la Polic�a Nacional a conceder la pensi�n en favor de la ahora procesada no fue una valoraci�n probatoria que inclin� la balanza a su favor, sino la presentaci�n de la escritura p�blica No. 1449 de 2005 que a todas luces es falsa.

As�, concluy� que por parte de esa delegada se hab�a logrado demostrar m�s all� de toda duda razonable la existencia del hecho y la responsabilidad de la acusada en el mismo, por lo que solicit� la revocatoria del fallo absolutorio para que en su lugar se emita un condenatorio. 3.2. De la Polic�a Nacional como recurrente. El apoderado del Ministerio de Defensa � Polic�a Nacional, recurre la decisi�n de primera instancia. Para el efecto, rese�� todas las actuaciones administrativas adelantadas en torno a la pensi�n de sobrevivientes cuyo causante es el se�or ACC, destacando que la misma se reconoci� para tres hijos de aquel, siendo que el �ltimo acto fue para Alex Sebasti�n Casas Rodr�guez.

Adem�s, que con la escritura No. 1449 de 18 de mayo de 2005, respecto de la cual certific� autenticidad la Notar�a Tercera del C�rculo de Pasto, se reconoci� dicha prestaci�n tambi�n en favor de la se�ora YERM. As� las cosas, indic� que si la mencionada ciudadana resulta declarada culpable en la presente causa, significa que indujo en error a esa administraci�n para reconocerle el derecho pensional, siendo viable que se reconozca a dicha instituci�n como v�ctima. 3.3.

Del apoderado de la se�ora SG como no recurrente. El apoderado en menci�n indica que le asiste raz�n al se�or Fiscal en los argumentos de disidencia presentados en contra del fallo de primera instancia. As�, despu�s de remembrar algunos apartes de lo expuesto en la apelaci�n del ente acusador refiri� que resulta extra�o que el testimonio del se�or Diego Andr�s Montenegro Esp�ndola no le reporta credibilidad al juzgador, pues, dicho ciudadano fue enf�tico al afirmar que la escritura No. 1449 de 18 de mayo de 2005 adolec�a de irregularidades, como lo es referir una ley que no estaba vigente para la �poca, alteraciones en los libros �ndices, diario y del estado civil de las personas que fueron alteraros para colocar dicha documento, sumado a que en el a�o 2018 la misma fue sustra�da de su Despacho y que la firma de la notaria encargada no corresponde; circunstancias que no fueron puestas en entre dicho por la prueba pericial rendida por Luis Carlos Torres.

De la misma manera indica que coadyuva la postura del se�or Fiscal�a en cuanto a la ausencia de la valoraci�n de la prueba en conjunto conforme al art�culo 404 de la norma procesal penal, descartando sin justificaci�n la prueba que explica el proceso de revisi�n de las escrituras una vez se tuvo conocimiento de su falsedad, pues se encontr� otra con el mismo n�mero y fecha que correspond�a a un acto notarial diferente, situaci�n que pudo percibir de manera directa el testigo, rest�ndole as� credibilidad al testimonio del se�or Montenegro Esp�ndola, Notario Tercero del C�rculo de Pasto, para darle lugar a un concepto pericial que adolece de grandes falencias.

Agreg� que como lo adujo la Fiscal�a, el hecho de haber citado una norma sin vigencia en la referida escritura no debe perderse de vista como una circunstancia carece de l�gica, y que tambi�n considera que se plasm� una apreciaci�n subjetiva cuando se afirm� que el traslado a la ciudad de Pasto de CC obedeci� a la convivencia con la ahora procesada, pues, ello deriv� de una decisi�n interna de la Polic�a Nacional.

Se�al� tambi�n que aunque se present� una disoluci�n de la sociedad conyugal entre el causante y la se�ora SG, no se dio lugar a la nulidad del matrimonio ni se tramit� divorcio, por lo que aquel se encontraba impedido para conformar una nueva uni�n marital de hecho. Finalmente indic� que se encuentra convencido de que la Fiscal�a logr� demostrar m�s all� de toda duda razonable la ocurrencia de los hechos y la responsabilidad de la procesada, por lo que solicit� que se emita una sentencia condenatoria. 3.4.

De la se�ora SG como no recurrente. La se�ora SG, en nombre propio se pronunci� como v�ctima y no recurrente solicitando que se emita un fallo condenatorio en los siguientes t�rminos. Explica que en el fallo recurrido se efectu� una valoraci�n respecto de la existencia de una uni�n marital de hecho, cuya competencia no le corresponde al Juzgado Cuarto Penal del Circuito, apart�ndose as� de revisar la conducta endilgada a la procesada.

Se�al� que se decant� la presunta uni�n marital de hecho a partir de la liquidaci�n de la sociedad conyugal el 4 de junio de 2004 entre s� y el se�or CC, d�ndole as� validez a una escritura p�blica a todas luces falsa, pues se bas� en una norma que entr� en vigencia cuando aquel ya hab�a fallecido. Alega que el hecho de haber liquidado su sociedad conyugan no le quita el derecho a acceder a la pensi�n de sobrevivientes, pues en su caso no se present� un divorcio o una liquidaci�n de una sociedad conyugal de hecho, conforme lo establece e Decreto 4433 de 2004.

As� mismo, que el juzgador de primera instancia present� una motivaci�n irreal en beneficio de la procesada, iterando que se limit� a aportar argumentos dirigidos a acreditar la existencia de una uni�n marital de hecho, m�s no a determinar si se hab�a cometido el delito endilgado, pasando por alto que seg�n los est�ndares propios de la Notar�a Tercera del C�rculo de Pasto se acredit� que la escritura utilizada por la procesada para acceder al derecho pensional resulta falsa.

Falsedad que se cometi� en el a�o 2012 cuando la pensi�n de sobrevivientes ya hab�a sido reconocida en su favor. II. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1.- Competencia Esta Corporaci�n es competente para desatar el recurso de apelaci�n interpuesto contra la sentencia del el 29 de marzo de 2019 emitida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto (N), conforme a lo dispuesto en el numeral 1� del art�culo 34 de la Ley 906 de 2004. 2.- Problema a resolver De conformidad con la situaci�n procesal presentada, la Sala encuentra que el problema a resolver radica en determinar si existen medios probatorios que desvirt�en la presunci�n de inocencia de la se�ora YERM y en consecuencia se debe condenar; o si por el contrario no se allegaron los suficientes medios de prueba imposibilitando imponer una condena, debiendo confirmar la sentencia recurrida. 3.- Del Delito de fraude procesal.

Se trata de un accionar que no solo atenta contra la recta y eficaz impartici�n de justicia, por cuanto que con su accionar se puede defraudar otros bienes jur�dicamente protegidos, tal es el caso de la administraci�n p�blica. Se encuentra definido en el art�culo 453 del c�digo penal consagrando: El que por cualquier medio fraudulento induzca en error a un servidor p�blico para obtener sentencia, resoluci�n o acto administrativo contrario a la ley,� incurre en el delito mencionado.

De la lectura anterior se sabe que son elementos estructurales de este reato: i) El uso de un medio fraudulento; (ii) La inducci�n en error a un servidor p�blico; (iii) El fin de obtener sentencia, resoluci�n o acto administrativo contrario a la ley, y (iv) el medio debe tener capacidad para inducir en error al servidor p�blico. Lo pretendido es cambiar la verdad y para ello utilizando el ardid se induce en error al servidor p�blico obteniendo el beneficio pretendido, mucho se ha dicho en cuanto a la consumaci�n y el agotamiento en el presente delito para indicar que con la primera de las mencionadas resulta suficiente para la configuraci�n del mismo.

La jurisprudencia sobre este delito es muy variada y en sentencia del 14 de mayo de 2019 con radicado 48339 sobre los elementos para su configuraci�n se dijo: �En el fraude procesal, el sujeto activo se propone obtener una sentencia o resoluci�n contraria a la ley. Esto quiere decir que el fundamento material de punici�n estriba en el quebrantamiento del principio de legalidad, el cual, en tanto pilar del Estado de derecho, es el referente fundamental para determinar la compatibilidad de las relaciones jur�dicas, tanto de derecho p�blico como de derecho privado, con el ordenamiento jur�dico.

El prop�sito buscado por el sujeto activo -ingrediente subjetivo del tipo- es cambiar, alterar o variar la verdad ontol�gica, con el fin de acreditar en el proceso que adelante el servidor p�blico una verdad distinta a la real, que con la expedici�n de la sentencia, acto o resoluci�n adquirir� una verdad judicial o administrativa (CSJ SP 18 jun. 2008, rad. 28.562).

El fin �ltimo del fraude procesal es, entonces, el de obtener una declaraci�n (judicial o administrativa) il�cita. Para ello, el sujeto activo ha de desplegar una conducta inductora en error, cifrada en valerse de un instrumento fraudulento, apto o id�neo �en abstracto- para provocar en el sujeto pasivo -servidor p�blico con facultad decisoria- una convicci�n errada que puede ser determinante para que resuelva un asunto contrariando la ley, entendida, desde luego, en sentido amplio.

El principio de legalidad exige que la actuaci�n de los �rganos del Estado, m�xime al decir el derecho, se lleve a cabo con estricta sujeci�n al ordenamiento jur�dico, como se extrae de los art. 1�, 4�, 6�, 29, 121, 123, 209 y 230 de la Constituci�n. De ah� que se criminalice el comportamiento de quien, vali�ndose del fraude, atenta contra las bases con que todo servidor p�blico ha de adoptar decisiones (con sujeci�n a la Constituci�n y la ley), para implantarle una convicci�n errada (error intelectivo) que puede conducir a una determinaci�n ilegal.

En tanto ingrediente normativo del tipo, el medio fraudulento ha de entenderse como un instrumento mendaz o enga�oso (cfr. CSJ SP7755-2014, rad. 39.090), esto es, que entra�e un contenido material falso, que se usa maliciosamente para sacar provecho ilegal de alguna situaci�n. Adem�s, el medio enga�oso ha de entra�ar aptitud para desviar al funcionario decisor de resolver el asunto con sujeci�n a la ley, por el influjo del medio fraudulento.

Tal idoneidad del medio, desde luego, debe valorarse en abstracto, pues siendo un delito de mera conducta y de peligro, la realizaci�n del fraude procesal no depende de la producci�n de un resultado concreto, que ser�a la emisi�n de una decisi�n ilegal, sino de la potencialidad del medio inductor fraudulento para obtener una determinaci�n contraria a la ley (cfr., entre otras, CSJ SP 29 abr. 1998, rad. 13.426 y SP 17 ago. 2005, rad. 19.391). 4.- Del delito de falsedad en documento privado.

Se encentra definido en el art�culo 289 del estatuto de las penas y consagra: El que falsifique documento privado que pueda servir de prueba, incurre en este delito. El primer aspecto a se�alar es que un documento privado es aquel que no re�ne los requisitos para ser considerado p�blico, es decir carece de las garant�as de certeza y presunci�n de autenticidad, en este ac�pite se relaciona que quien quiere presentar una falsedad lo que procura es cambiar la verdad, presentar como verdadero lo que realmente no es, puede ser con la creaci�n total del documento o realizando imitaciones o alteraciones en uno existente.

El segundo aspecto, est� relacionado con el tipo penal que se analiza en atenci�n a que es el cargo presentado por el ente acusador en audiencia de formulaci�n de acusaci�n de fecha 15 de marzo de 2018, falsedad en documento privado, el cual requiere para su configuraci�n la concurrencia de las dos acciones, la falsificaci�n del documento que puede servir de prueba y el uso del documento privado. 5.- De las pruebas allegadas y caso en concreto.

En el presente evento el proceso penal ha tenido todo el desarrollo del tr�mite ordinario, d�ndose en la audiencia de juicio oral la pr�ctica probatoria en la cual tanto el ente investigador y acusador como la defensa allegaron medios probatorios, es as� como se recepciona el testimonio del titular de la notaria tercera del circulo de Pasto, Dr. Diego Andr�s Montenegro, quien luego de indicar las funciones notariales explica lo relacionado con la constituci�n de la uni�n marital de hecho y la entrada en vigencia de la ley 979 de 2005 a partir del 26 de julio de ese a�o, teniendo la primera escritura de aquella naturaleza en ese Despacho en el mes de agosto del a�o 2006; y respecto del documento escritura publica 1449 del 18 de mayo de 2005 se�ala que esa firma no es de la encargada, y que fue suplantada en sus libros dado que con aquel n�mero se encontraba una relacionada con la constituci�n de mejoras de un se�or de apellido Mu�oz, adem�s, se�ala que el Colegio de Notarios les vende la papeler�a, pero que con sello de seguridad s�lo se empez� a entregar el a�o 2009.

Afirma tambi�n que para el a�o 2013 se dio cuenta que no corresponde a la firma de la Notaria encargada env�a una documentaci�n a la fiscal�a, incluida fotocopia de la escritura p�blica autenticada y en septiembre de 2014 ya no encontr� la escritura original de la que se viene hablando, lo que lo llev� a presentar el correspondiente denuncio.

Tambi�n dio su testimonio la se�ora SBG, quien se encuentra casada con el se�or ACC, fallecido, se�ala que el mencionado se traslad� a Pasto en el a�o 2004, lugar donde laborada, pero viv�a en Cali y que su sociedad conyugal est� vigente, indica que reclam� la pensi�n luego de la muerte de aquel y le fue concedida con Resoluci�n 0256 del 24 de febrero de 2012 y que luego que la acusada presentara la reclamaci�n basada en la escritura p�blica, se emite una resoluci�n por parte del Ministerio de Defensa Nacional Polic�a Nacional, revocando su derecho, Resoluci�n de fecha 23 de julio de 2012, se�ala que se adelant� la sucesi�n y no conoci� otros herederos y que el se�or CC fallece en la ciudad de Cali, en la casa paterna.

La perito en grafolog�a M�nica Eliana Mart�nez Villada, se�ala que la se�ora Jaquelin Urbano inform� que la firma plasmada en la escritura No. 1449 de 2005 no es suya y al ser cotejada con otras escrituras (n�meros 1448 y 1449) indica que la r�brica plasmada en el documento citado no presenta uniprocedencia, que no se identifica con la otra escritura de igual fecha y con otras.

La se�ora Jaquelin Urbano G�mez, indica que para el 18 de mayo de 2005 estaba encargada de la Notar�a Tercera, dice que la firma que existe en la escritura p�blica 1449 no es de ella. Que el 9 de agosto de 2013 asisti� un funcionario del CTI para revisar protocolo de escritura p�blica 1449 de 2005, si la vio que reposaba ah�; dice no recordar a la acusada ni por nombre ni por el f�sico.

El se�or �ngel Iv�n Salazar, encargado de la mensajer�a en la Notaria, solo dice que el acceso al archivo est� restringido para personal ajeno a la notaria. El se�or Fabi�n Hernando Benavides Rosero, graf�logo, dice que fue a la notaria para analizar la escritura, que no se encontr� en el consecutivo, que no cotejo el original solo copias; que el sello de la notaria y el �ndice del se�or CC son uniprocedentes; se indica que no present� informe de su pericia. El perito en lofoscopia Luis Carlos Torres Enr�quez, se�ala que hay uniprocedencia entre la huella de la escritura p�blica y la tarjeta alfab�tica, no sabe el nombre solo que es de un hombre.

La se�ora YERM, se�ala que conoci� al se�or AC en la ciudad de Cali, que en Pasto tuvo una relaci�n formal con �l, que muri� laborando, ten�an su residencia en el municipio de El Tambo (N), que cuando aquel se separ� patrimonialmente en 2004, empiezan a formar una familia, que deciden tener un hijo y que �l adelanto ante la notaria un documento para que ella tuviera acceso a la salud por su estado de gestaci�n; que le pidi� la liquidaci�n de la sociedad conyugal para poder formar el hogar; que el divorcio sabe que no se adelant�, al contrainterrogatorio se�ala que era casado.

La se�ora Luz Mariana Mart�nez Burbano, indica que la se�ora YR ten�a una relaci�n con el se�or A, que �l era casado, no divorciado. El se�or Alduvier Albarrac�n, investigador de la defensa, se�ala que la se�ora YR le entreg� los documentos, de los cuales ingresan como medios probatorios: una escritura p�blica n�mero 1731 del 4 de junio de 2004 de la notaria cuarta de Cali, donde de com�n acuerdo se declara disuelta la sociedad conyugal que se constituy� por el hecho del matrimonio entre SBG y ACC; un documento en fotocopia formato de auxilio mutuo fechado el 5 de mayo de 2005, donde aparece como beneficiaria del se�or C la acusada teniendo como parentesco uni�n libre; fotocopia de un seguro de vida de fecha 3 de mayo de 2005 donde tambi�n aparece la acusada con igual parentesco beneficiaria de un 50% del seguro.

Al contrainterrogatorio se�ala que no investig� si eran documentos aut�nticos, solo le fueron entregados por la se�ora YR. Bajo este causal probatorio y conforme a la situaci�n f�ctica que ha dado lugar a esta causa se hace necesario relacionar los aspectos que se encuentran probados: Que el se�or ACC se hab�a unido en matrimonio civil con la se�ora SBG, cuyo v�nculo a la hora del fallecimiento de aquel se encontraba vigente, lo que se hab�a liquidado era lo relacionado con los bienes sociales mediante la escritura p�blica No. 1731 del 4 de junio de 2004.

(Folio 91 del expediente) Que sucedida la muerte del se�or ACC, miembro de la polic�a nacional, acude su esposa SBG a reclamar la pensi�n de sobrevivencia en calidad de c�nyuge, por lo que dicha instituci�n expide la Resoluci�n 0256 del 24 de febrero de 2012 reconociendo en su favor tal acreencia; en la misma resoluci�n se indica que la se�ora YER despu�s de 5 a�os no aport� medios probatorio sobre la existencia de sociedad marital de hecho.

(Folio 60 del expediente) Que el 23 de julio de 2012, la Direcci�n General de la Polic�a Nacional, mediante la Resoluci�n 0862, repone y reconoce a la se�ora YER como acreedora de la pensi�n de sobrevivencia, basado en las escrituras No. 1731 del 04 de junio de 2004 que por mutuo acuerdo declara disuelta la sociedad conyugal de AC y SB, y la escritura p�blica No. 1449 del 18 de mayo de 2005, con lo cual se revoca el derecho reconocido a la se�ora SBG.

(Folio 58 del expediente) Que mediante escritura p�blica No. 1449 del 18 de mayo de 2005, se declara una constituci�n marital de hecho entre la se�ora YERM y el se�or ACC, adelantada ante la Notaria Tercera de esta ciudad, la cual tiene su fundamento legal en una norma que tendr�a vigencia dos meses despu�s, el 26 de julio de 2005 la Ley 979.

Que el notario titular de la Notaria Tercera de la ciudad de Pasto, doctor Diego Andr�s Montenegro, no es la persona que ha firmado la mencionada escritura p�blica No. 1449 del 18 de mayo de 2005; aparece firmada por una de las personas que en ausencia del titular se procede a encargar, como es la se�ora Jacqueline Urbano G�mez, quien tambi�n labora en la mencionada notaria como oficinista.

Que la firma estampada en la mencionada escritura como de la se�ora Jaquelin Urbano G�mez, seg�n manifestaci�n de ella y del notario titular no corresponde con la que utiliza normalmente, es por lo que la perito M�nica Mart�nez, indica que no es uniprocedente. Un tema necesario a exponer para el entendimiento de la situaci�n f�ctica que se analiza, tiene que ver con el derecho a la sustituci�n pensional, as�, en la sentencia T-307 de 2017 se dijo: �27.

El derecho a la pensi�n de sobreviviente es �(�) la garant�a que le asiste al grupo familiar de una persona que fallece siendo afiliada al Sistema General de Seguridad Social en Pensiones, para reclamar la prestaci�n que se causa precisamente con tal deceso�[38]. En otras palabras, este derecho laboral busca evitar que las personas que depend�an econ�micamente del causante, se enfrenten a un desamparo en sus derechos fundamentales, particularmente en su derecho al m�nimo vital.

En este orden de ideas, la sustituci�n pensional es un derecho que permite a una o varias personas entrar a gozar de los beneficios de una prestaci�n econ�mica antes percibida por otra, lo cual no significa el reconocimiento del derecho a la pensi�n sino la legitimaci�n para reemplazar a la persona que gozaban de este derecho [39]. As�, su finalidad es permitir que los beneficiarios del apoyo del pensionado o afiliado fallecido puedan recibir los beneficios asistenciales y econ�micos que aquel les proporcionaba, para que en su ausencia no se vean disminuidas sus condiciones de vida. 28.

Ahora bien, en cuanto al reconocimiento de las prestaciones sociales de los miembros de la Polic�a Nacional, la Ley 923 de 2004[40] y el Decreto 4433 de 2004[41] son las disposiciones normativas que fijan los requisitos para determinar qui�nes son los beneficiarios de la pensi�n de sobreviviente. Precisamente, el numeral 3.7 del art�culo 3 de la precitada ley se�ala que el compa�ero o compa�era permanente tendr� derecho de manera vitalicia a obtener la pensi�n cuando acredite �(�) que estuvo haciendo vida marital con el causante hasta su muerte y haya convivido con el fallecido no menos de cinco (5) a�os continuos inmediatamente anteriores a su muerte�.

Asimismo, se�ala que el compa�ero permanente podr� obtener la pensi�n de manera temporal, siempre y cuando: (i) tenga menos de 30 a�os de edad; y (ii) no haya procreado hijos con el causante. Esta prestaci�n se pagar� mientras el beneficiario viva y tendr� una duraci�n m�xima de 20 a�os. Por �ltimo, el art�culo indica que en caso de que exista una convivencia simult�nea durante �(�) los �ltimos cinco (5) a�os, antes del fallecimiento del causante entre un c�nyuge y una compa�era o compa�ero permanente, la beneficiaria o el beneficiario de la sustituci�n de la asignaci�n de retiro o de la pensi�n de invalidez o de la pensi�n de sobreviviente ser� la esposa o el esposo.

Si no existe convivencia simult�nea y se mantiene vigente la uni�n conyugal pero hay una separaci�n de hecho, la compa�era o compa�ero permanente podr� reclamar una cuota parte de lo correspondiente al numeral 3.7.1. en un porcentaje proporcional al tiempo convivido con el causante siempre y cuando haya sido superior a los �ltimos cinco (5) a�os antes del fallecimiento del causante.

La otra cuota parte le corresponder� a la c�nyuge con la cual existe la sociedad conyugal vigente�. 29. Por otro lado, el art�culo 11 del decreto aludido se�ala cu�l es el orden de los beneficiarios de la pensi�n de sobrevivientes [42]. Al respecto, la norma indica como debe ser distribuida la prestaci�n en caso de que existan varios beneficiarios.

Igualmente, el art�culo 12 explica que el derecho a obtener la pensi�n de sobreviviente se pierde por: (i) la muerte real o presunta del beneficiario; (ii) la nulidad del matrimonio; (iii) el divorcio o la disoluci�n de la sociedad de hecho; (iv) la separaci�n de cuerpos; y (v) cuando hayan transcurrido cinco (5) o m�s a�os de separaci�n de hecho. 30.

En conclusi�n, la pensi�n de sobreviviente es una expresi�n del derecho fundamental a la seguridad social. Esta acreencia econ�mica tiene como finalidad primordial proteger a los beneficiarios del causante, quienes por su fallecimiento pueden ver afectado su derecho fundamental al m�nimo vital. En este orden de ideas, las personas que pueden obtener el reconocimiento y pago de la pensi�n, son aquellas que consagra expresamente el art�culo 3 de la Ley 923 de 2004 y el art�culo 11 del Decreto 4433 de 2004.

Dentro del grupo de beneficiarios, se encuentran los compa�eras o compa�eros permanentes del de cujus, quienes podr�n obtener la pensi�n de manera vitalicia o temporal de acuerdo a los requisitos que consagra la norma para uno y otro caso.� (Subrayas de la Sala) La jurisprudencia anterior nos permite concluir que en este tema de sustituci�n pensional para los miembros de la polic�a nacional que cuando existe un matrimonio el derecho lo tiene la esposa; que si hay una convivencia de hecho que corresponda a un t�rmino de cinco a�os anteriores a la muerte del policial tiene el derecho, y en caso de convivencia simult�nea el derecho se divide en cuotas partes, dependiendo del tiempo de convivencia. A partir de la Ley 54 de 1990, se ha indicado que para la constituci�n de la sociedad marital de hecho se requiere una convivencia m�nima de dos a�os.

Conforme lo que se ha indicado como demostrado en el presente evento, exist�a un v�nculo de matrimonio civil entre el fallecido CC y su esposa, se�ora BG, lo cual facultaba a la se�ora para reclamar ante el Ministerio de Defensa Nacional, Direcci�n General de la Polic�a, aquella pensi�n de sobrevivencia, tal como lo dice la norma, por su condici�n de esposa.

Obviamente que tal reclamaci�n tambi�n la pod�a realizar la se�ora YERM, pero recordemos que hace parte de las estipulaciones que el se�or ACC, fallece el 1 de junio de 2005, lo cual indica que para el momento el reconocimiento de esta sociedad de hecho era de �ndole judicial. Al an�lisis de los documentos aportados por la esposa del causante y que corresponden a las resoluciones emitidas por la Subdirecci�n de la Polic�a Nacional, la Sala observa que en la Resoluci�n No. 0256 que emite la Direcci�n de la Polic�a Nacional (folio 60), se dice respecto de un documento allegado por la c�nyuge: �para lo cual allega Acta de Audiencia P�blica celebrada el 25 de agostos de 2011, ante el Juez S�ptimo de Familia de Santiago de Cali, dentro del Interrogatorio de Parte solicitado por la mencionada como prueba extraprocesal anticipada que absolvi� la se�ora YERM, de la cual se desprende que hasta la fecha no ha iniciado demanda de declaraci�n de Uni�n Marital de Hecho en contra de los herederos del causante;�.

Y en el p�rrafo siguiente se dice que pasados cinco a�os no ha aportado medio probatorio que la declare como compa�era permanente o el auto admisorio de demanda en tal sentido. Pero ello obedece a la normatividad que reg�a al momento y que la Subdirecci�n de la Polic�a conoc�a ampliamente, y para ello veamos que en resoluci�n anterior, con n�mero 0272 del 5 de abril de 2006, la que inicialmente trat� de definir a favor de quien otorgaba la acreencia, en la hoja dos que reposa en el folio 72, indica quienes van a reclamar el derecho, tanto la esposa SB, como la se�ora YR y respecto de la �ltima claramente dice: ��para lo cual aporta las declaraciones extraproceso manifestando la convivencia con el uniformado por un tiempo de un (1) a�o��, y es este el motivo que lleva a que no le sea reconocida por no cumplir con los requisitos legales.

Es por ello que luego de varios a�os dicha instituci�n emite la Resoluci�n 0256 del 24 de febrero de 2012 y en la motivaci�n de esta decisi�n se indica que le concede a la se�ora SBG en calidad de c�nyuge del agente ACC. Hasta este momento resulta claro, que cinco a�os atr�s a la emisi�n de la Resoluci�n 0256 de febrero 24 de 2012, la se�ora YERM, no ten�a un medio probatorio que demostrara la existencia de una sociedad de hecho, hab�a adjuntado unas declaraciones extrajudiciales que solo daban cuenta de la convivencia de un a�o, indicaba que no hab�a empezado el proceso judicial, por ello no adjunto documento alguno. Sin embargo, interpone los recursos en contra de la decisi�n anterior y con el recurso de reposici�n se allega la escritura p�blica n�mero 1449 del 18 de mayo de 2005 de la Notaria Tercera de Pasto en la cual existe una declaraci�n de la existencia de una uni�n marital de hecho, basado en lo normado por el art�culo 2� de la Ley 979 del 26 de julio de 2005.

Es aqu� donde la actuaci�n no resulta clara, por cuanto si ante una manifestaci�n extraprocesal se se�ala que su convivencia es de solo un a�o y en interrogatorio de parte ha manifestado no haber iniciado las diligencias judiciales para obtener la declaraci�n judicial de uni�n marital de hecho, o como dice la resoluci�n inicial no aport� en cinco a�os sentencia judicial que as� lo declare, de forma inesperada se allegue una escritura p�blica que con una creaci�n de m�s de 7 a�os, debi� aportar en el momento de la reclamaci�n inicial, pero no en un momento procesal administrativo cuando ya hab�a terminado la etapa probatoria, t�ngase en cuenta que el recurso de reposici�n es para volver a analizar la decisi�n tomada con los mismos elementos probatorios a fin que se analicen de una forma diferente.

Basado en este medio probatorio lleva al Subdirector General de la Polic�a Nacional a un concepto equivocado, y repone la decisi�n tomada, emite la Resoluci�n 0862 del 23 de julio de 2012 (obra a folio 58 del expediente) y concede la totalidad del derecho de la pensi�n de sobrevivientes a la se�ora RM, negando el reconocimiento a la esposa del fallecido.

Observa la Sala que la ley 54 de 1990 en su art�culo 4� indicaba que la uni�n marital de hecho se demostraba por los medios probatorios existentes en el C�digo de Procedimiento Civil, es decir de conformidad con esta normatividad son medios de prueba: �� La declaraci�n de parte, el juramento, el testimonio de terceros, el dictamen pericial, la inspecci�n judicial, los documentos, los indicios y cualesquiera otros medios que sean �tiles para la formaci�n del convencimiento del juez.� (Art. 175), para demostrar los dos a�os de convivencia y luego deb�a darse la declaraci�n judicial.

Solo con la reforma que realiza la ley 979 de 2005, y que entr� a regir el 26 de julio de 2005, es que con el art�culo 2� se indica: �La existencia de la uni�n marital de hecho entre compa�eros permanentes, se declarar� por cualquiera de los siguientes mecanismos: 1. Por escritura p�blica ante Notario por mutuo consentimiento de los compa�eros permanentes.� Cronol�gicamente no resulta claro c�mo se sustenta una situaci�n que modifica el estado civil de las personas en una norma que a�n no entraba en vigencia, por cuanto para el mes de mayo de 2005 fecha de la escritura p�blica, lo hemos dicho la norma no entraba a regir, por lo tanto para esa fecha la escritura p�blica no era un medio que permitiera demostrar la uni�n marital de hecho y con los medios que reg�an al momento no lo hab�a logrado.

Pero es la misma Ley 54 de 1990, la que indica el lapso de convivencia para el reconocimiento de la sociedad marital de hecho es de dos a�os, as� lo establece el art�culo segundo en sus literales a) y b). Lo cual quiere decir que una vez liquidada la sociedad conyugal, para evitar los problemas patrimoniales, y como lo dijo en su testimonio la misma acusada, para formar su hogar hab�a pedido la liquidaci�n de la sociedad conyugal, ello indica que al d�a siguiente de realizarse la liquidaci�n se puede empezar a construir la nueva sociedad de hecho que debe tener un l�mite m�nimo de dos a�os de convivencia. Para el caso, tenemos que se hab�a disuelto la sociedad conyugal C-B, mediante escritura 1731 del 4 de junio de 2004, lo cual nos indica que a partir del 5 de junio de 2004 pod�a iniciar la nueva sociedad y para su reconocimiento deb�a tener un periodo m�nimo de dos a�os es decir para 5 de junio de 2006.

Por lo tanto, si en la escritura 1449 del 18 de mayo de 2005, los comparecientes se�alan que hay una sociedad marital de hecho, dicha manifestaci�n no contiene los requisitos para su configuraci�n en atenci�n a que solo han trascurrido 11 meses desde la disoluci�n de su sociedad anterior y por ende no era posible tal reconocimiento. Aparte de lo expuesto si se quiere tener m�s elementos para destronar de autenticidad aquel documento del que se viene hablando, debemos acudir al principio de la libertad probatoria que se encuentra consagrado en el art�culo 373 de la ley 906 de 2004, por cuanto desde la misma perito est� se�alando que las firmas cotejadas, entre ellas las escrituras n�mero 1449 del 18 de mayo de 2005, que es la cuestionada y la 1448 de la misma fecha, no cuestionada, no son uniprocedentes, adem�s que se tuvo contacto con otros documentos si autografiados por la se�ora Jaquelin Urbano G�mez; adem�s que la misma encargada de la Notaria manifest� que aquella firma de la mencionada escritura no era su firma, como tampoco la reconoci� el titular de la Notaria Tercera Diego Andr�s Montenegro.

Pero es el notario titular quien entrega m�s detalles para indicar que aquel documento no es emitido por la entidad a su cargo, como que el papel sellado utilizado solo en el a�o 2009 se empieza a utilizar y el hecho que dicho papel correspond�a a otra notaria. Para la Sala no cabe la duda que estamos ante un documento falso, documento con aptitud probatoria que llev� a que la Subdirecci�n de la Polic�a Nacional cambiara la decisi�n y asumiera una nueva resoluci�n que contiene el reconocimiento de la pensi�n para la acusada, con graves afectaciones a la esposa y al Estado.

Y es que es la escritura p�blica 1449 del 18 de mayo de 2005, la que sirve de sustento para que la pensi�n de sobrevivientes se radicara en cabeza de la se�ora RM, genera una resoluci�n contraria a la ley, llevando al error al funcionario de la Polic�a Nacional. Ahora puede suceder que el se�or CC haya realizado la convivencia con las dos damas, pero ello determinar�a que seg�n la demostraci�n del tiempo en que se convive tenga derecho a una cuota parte de la mencionada pensi�n, por cuanto al no estar disuelto el v�nculo matrimonial es obvio que la esposa tiene derecho a acceder a aquella pensi�n. Corolario de lo anterior, el medio probatorio allegado al proceso administrativo s� resulta ser fraudulento y ha llevado al error al funcionario quien ha tomado una decisi�n que favorece solamente a la acusada, decisi�n que no es ajustada a la ley.

La situaci�n que la acusada haya comparecido a la firma de la escritura p�blica o que la huella que se ha colocado en dicho documento corresponde no corresponde al se�or CC al no tener una cicatriz como indica el ente instructor, dejan de tener trascendencia en la medida que la firma de quien da fe del citado acto constitutivo, no corresponde a quien detenta en ese momento la facultad de certificar la manifestaci�n de los asistentes, adem�s que su contenido no re�ne los requisitos para que dicha constituci�n de sociedad de hecho tenga validez, por ello que dicho documento resulta falso en su integridad.

Ahora no puede pasar desapercibido que el documento que contiene la escritura p�blica cuestionada es una fotocopia autenticada, como lo dijo el Notario Tercero, y as� ingreso al caudal probatorio como documento p�blico, pero luego de la pr�ctica probatoria se tiene la claridad que quien debe dar fe, quien debe certificar la declaraci�n que los comparecientes realizan, no es del notario de aquella �poca, ya se ha dicho a lo largo de esta providencia que evidentemente la firma de quien estaba al momento encargada de la notaria tercera, fue imitada procurando tener unos rasgos que la hicieran semejante a la que la se�ora Jaquelin Urbano, pero con los medios probatorios legalmente recaudados se ha demostrado que no corresponde a la firma que usualmente tiene en sus actos p�blicos y privados, por ello corresponde a una falsedad.

Claramente se observa que lo realizado por el se�or Notario es autenticar una fotocopia de un documento que originalmente es falso, con el fin que tenga el valor probatorio en este proceso penal. Pero veamos lo que el c�digo de procedimiento penal requiere de un documento: Art�culo 425.�Documento aut�ntico.�Salvo prueba en contrario, se tendr� como aut�ntico el documento cuando se tiene conocimiento cierto sobre la persona que lo ha elaborado, manuscrito, mecanografiado, impreso, firmado o producido por alg�n otro procedimiento.

Tambi�n lo ser�n la moneda de curso legal, los sellos y efectos oficiales, los t�tulos valores, los documentos notarial o judicialmente reconocidos, los documentos o instrumentos p�blicos, aquellos provenientes del extranjero debidamente apostillados, los de origen privado sometidos al tr�mite de presentaci�n personal o de simple autenticaci�n, las copias de los certificados de registros p�blicos, las publicaciones oficiales, las publicaciones peri�dicas de prensa o revistas especializadas, las etiquetas comerciales, y, finalmente, todo documento de aceptaci�n general en la comunidad.

Art�culo�429.�Presentaci�n de documentos.� HYPERLINK "https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=43202" \l "63" Modificado por el art. 63, Ley 1453 de 2011. El documento podr� presentarse en original, o en copia autenticada, cuando lo primero no fuese posible o causare grave perjuicio a su poseedor. Art�culo 433.�Criterio general.�Cuando se exhiba un documento con el prop�sito de ser valorado como prueba y resulte admisible, conforme con lo previsto en cap�tulo anterior deber� presentarse el original del mismo como mejor evidencia de su contenido.

Art�culo 434.�Excepciones a la regla de la mejor evidencia.�Se except�a de lo anterior los documentos p�blicos, o los duplicados aut�nticos, o aquellos cuyo original se hubiere extraviado o que se encuentran en poder de uno de los intervinientes, o se trata de documentos voluminosos y s�lo se requiere una parte o fracci�n del mismo, o, finalmente, se estipule la innecesariedad de la presentaci�n del original.

Par�grafo.�Lo anterior no es �bice para que resulte indispensable la presentaci�n del original del documento, cuando se requiera para la realizaci�n de estudios t�cnicos tales como los de grafolog�a y documentolog�a, o forme parte de la cadena de custodia. De esta normatividad tenemos que un documento en copia no tiene el mismo valor probatorio que un documento original, pero hay eventos en que dicha copia al obtener la autenticaci�n resulta con el mismo valor probatorio que aquel.

Como lo se�ala el tratadista Jorge Arenas Salazar en su obra Delito de Falsedad, cuarta edici�n, p�gina 488, bien distinto es la situaci�n de las copias que no contienen esa autenticaci�n necesaria para obtener la aptitud probatoria, dado que lo que se protege como bien jur�dico es la fe p�blica entendida como la seguridad que deben contener los documentos en el tr�fico jur�dico, la aptitud que deben demostrar, y por lo tanto un documento en copia sin la respectiva autenticaci�n no representa seguridad demostrativa, no tiene aptitud probatoria.

Y se�ala este autor que cuando un documento en copia tiene valor probatorio ya no est� en juego el bien protegido de la fe p�blica. Y por fe p�blica entendemos la confianza que se da a los documentos que lo contenido corresponde a la verdad y tienen un valor probatorio, es esa confianza del documento en un tr�fico jur�dico, o como lo se�ala la Corte Suprema de Justicia Sala de Casaci�n Penal, en radicado 36337 del 5 de marzo de 2014: �La fe p�blica ha sido considerada como la credibilidad otorgada a los signos, objetos o instrumentos que constituyen medio de prueba acerca de la creaci�n, modificaci�n o extinci�n de situaciones jur�dicas relevantes.

Es a trav�s de los documentos que se acredita algo y se facilitan las relaciones entre los asociados. Seg�n el art�culo 294 de la Ley 599 de 2000, documento es toda expresi�n de persona conocida o conocible recogida por escrito o por cualquier medio mec�nico o t�cnicamente impreso, soporte material que exprese o incorpore datos o hechos que tengan capacidad probatoria.� Ahora el documento escritura p�blica, si es un documento p�blico y as� lo se�ala la jurisprudencia que se acaba de rese�ar: �A algunos documentos se les da una connotaci�n especial para garantizar su cr�dito, el art�culo 251 del C�digo de Procedimiento Civil define como p�blico al otorgado por funcionario en ejercicio de su cargo o con su intervenci�n. Si se trata de un escrito autorizado o suscrito por �l adquiere la calidad de instrumento p�blico y cuando es otorgado por un notario y ha sido incorporado en el respectivo protocolo, se denomina escritura p�blica.

En tanto que el documento privado es el que no re�ne los requisitos para ser documento p�blico. Tambi�n el art�culo 264 del mismo ordenamiento adjetivo se�ala que los documentos p�blicos hacen fe de su otorgamiento, su fecha y de las declaraciones que en ellos haga el funcionario que los autoriza.� Descendiendo al caso que ocupa la sala, tenemos que el documento escritura p�blica n�mero 1449 del 18 de mayo de 2005, es un documento p�blico, en donde existe alteraci�n material, por cuanto como lo dijo el funcionario titular de la notaria tercera de Pasto, Diego Andr�s Montenegro Esp�ndola, la numeraci�n correspond�a a una escritura de constituci�n de mejoras, fue utilizada su numeraci�n para adecuar el ardid que se entreteji�, falseando adem�s la firma del Notario, con el fin de llevar al error al funcionario de la subdirecci�n de la Polic�a Nacional.

Como en p�rrafos anteriores se indic�, la Subdirecci�n de la Polic�a Nacional hab�a tomado una decisi�n (Resoluci�n 0256 del 24 de febrero de 2012) en la cual conced�a esta sustituci�n pensional a la se�ora BG, y dentro de aquel an�lisis se se�alaba que pasados cinco a�os la se�ora YERM no hab�a allegado medios probatorio alguno que indicara la existencia de una uni�n marital de hecho; y vale la pena se�alar que con anterioridad la misma instituci�n en Resoluci�n 0272 del 5 de abril de 2006 hab�a determinado la suspensi�n respecto de definir a quien le correspond�a el derecho, por cuanto lo demostrado por la acusada era solo un a�o de convivencia, y en interrogatorio de parte, como se dice en la Resoluci�n arriba nombrada, la se�ora RM dijo no haber iniciado dicha constituci�n, en tal virtud le fue concedida a la esposa.

Sin embargo, mediante su apoderado en uso del recurso de reposici�n se allega dicha escritura p�blica 1449 de 18 de mayo de 2005 cuyo an�lisis se ha efectuado y corresponde a un medio fraudulento y de esa forma obtiene la se�ora YERM la Resoluci�n 0862 del 23 de julio de 2012 de la misma Subdirecci�n de la Polic�a Nacional, que le concede la sustituci�n de la pensi�n de sobrevivientes y la indemnizaci�n por muerte, por haber demostrado la uni�n marital de hecho con este medio probatorio, revocando el reconocimiento que meses atr�s se hab�a efectuado sobre la esposa del causante.

No cabe duda que el verbo rector que trae la norma, inducir, se ha desarrollado plenamente en este accionar, se han presentado maniobras enga�osas que han llevado a que el servidor de la subdirecci�n de la Polic�a Nacional reponga una decisi�n que se encontraba ajustada a derecho, para en su lugar emitir una manifiestamente ilegal. Si de acuerdo a la jurisprudencia citada, el delito de fraude procesal pretende cambiar la verdad ontol�gica, afectar el principio de legalidad, obtener una decisi�n favorable llevando al funcionario a incurrir en un error, ocasionando que en la mente de este servidor se forme un concepto equivocado, pero con la creencia que ha emitido una decisi�n ajustada a la ley, cuando en realidad es contraria al ordenamiento jur�dico, es por lo que la Sala considera se re�nen los requisitos para la configuraci�n del punible de fraude procesal.

Pero dicho delito se encuentra en el t�tulo XVI del c�digo penal delitos contra la eficaz y recta impartici�n de justicia, dado que con aquel proceder se obtiene el enga�o de un funcionario, quien emite una resoluci�n contraria a la ley favorable al sujeto activo de dicha infracci�n; pero est� inc�lume la afectaci�n econ�mica que se ha producido, de la cual resulta afectada la instituci�n Policial y la se�ora SBG, lo cual puede enmarcarse en un delito de Estafa, para lo cual deber� el ente investigador analizar esta situaci�n y bajo su potestad definir si da inicio a dicha investigaci�n. En cuanto al delito imputado de falsedad en documento privado, tenemos que la situaci�n f�ctica no se adec�a a los elementos estructurales de dicho comportamiento, que como antes se dijo se ha demostrado es la alteraci�n material a un documento p�blico, punible por el cual no se puede emitir condena dado que se afectar�a el principio de congruencia. Debemos en consecuencia se�alar que esta la actuaci�n desplegada sobre el documento p�blico no es m�s que un medio para llegar al delito fin que se pretend�a, que era inducir en error al funcionario para obtener una decisi�n favorable.

Bajo este an�lisis, la Sala arriba a decisi�n diferente del A quo y encuentra que la se�ora YERM es responsable penalmente de este accionar, a t�tulo de autor del delito de fraude procesal. El dolo en la ejecuci�n del comportamiento est� demostrado en el accionar realizado por la se�ora RM, quien obtiene un documento que carece de autenticidad y lo presenta ante una entidad administrativa con el prop�sito que se cambie una decisi�n que ya estaba tomada y que no le era favorable.

Lo ha se�alado la jurisprudencia de tiempo atr�s, que el bien protegido es la administraci�n de justicia, pero como el enga�o se realiza a un servidor p�blico, tambi�n existe protecci�n para la administraci�n p�blica, dado que a la luz del art�culo 20 del c�digo penal se engloba en este concepto a todos los trabajadores del Estado, y en el caso en comento, tenemos que la acci�n se dirige en contra de la Polic�a Nacional, la Subdirecci�n General, quien tiene a su cargo el reconocimiento de las acreencias laborales de estos miembros de la fuerza p�blica.

Y el accionar antijur�dico es evidente, se orquesta para crear un documento al que se le quiso dar visos de autenticidad y el reconocimiento falaz de un supuesto titular de la notaria, elemento que se adjunta a una actuaci�n administrativa, con lo cual obtuvo �xito en su pretensi�n. Se trata de una persona que en su testimonio deja entrever que conoc�a el tema que se estaba adelantando, toda vez que exigi� para formar un hogar la liquidaci�n de una sociedad conyugal anterior, una persona que se�ala que el fallecido fue a la notaria con el prop�sito de crear un documento para hacerla parte de la Polic�a, para tener derecho a salud dado su estado de gravidez, pero que para la Sala cronol�gicamente no corresponden las fechas, dado que la escritura p�blica de constituci�n de sociedad conyugal tiene fecha del 18 de mayo de 2005 y la muerte se presente el 1� de junio de ese misma a�o. Observa la Sala que, ocurrida la muerte del se�or ACC, la acusada presenta unas declaraciones extrajuicio para probar su calidad de compa�era permanente, logrando solo demostrar un a�o de convivencia, as� lo dice la Resoluci�n 0272 de abril de 2006 emanada de la Subdirecci�n de la Polic�a Nacional, lo que conlleva la obvia conclusi�n que a aquella fecha la acusada no ten�a la escritura p�blica 1449 del 18 de mayo de 2005, por cuanto es una prueba m�s contundente que unas declaraciones extrajuicio.

Al estar en debate una pensi�n que ser�a asignada a quien demostrara mejor calidad, lleva a la acusada a hacer parte de la creaci�n de un medio probatorio que destrone a la esposa, en su sentir, del derecho a recibir aquella acreencia laboral. Ninguna otra persona ha demostrado aquel inter�s en recibir la pensi�n y la indemnizaci�n, a tal grado ha demostrado su inter�s que entreg� al investigador de la defensa unos documentos en fotocopia sin autenticar, que pueden considerarse privados en atenci�n a que es la manifestaci�n que hace una persona sobre los porcentajes de un seguro de vida y un auxilio que entrega la instituci�n policial, documentos que no fueron autenticados y que el investigador tampoco comprob� el origen ni la veracidad de los mismos, por lo que como antes se dijo no tienen valor probatorio, pero que permiten deducir el inter�s econ�mico que la acusada ha mostrado por las acreencias laborales a que tienen derecho las personas que han convivido con un uniformado.

Es ese inter�s el que la lleva a que se elabore el documento p�blico falso para ser presentado en un recurso de reposici�n ante la subdirecci�n de la Polic�a Nacional y obtener la pensi�n de sobrevivencia y la indemnizaci�n, todo lo anterior le permite al Tribunal establecer el conocimiento que la acusada llevando un medio probatorio que tuviera una mejor capacidad de demostraci�n pod�a acceder a su fin propuesto y que a ello dirigi� su voluntad, adjunt� aquel falso documento y obtuvo la reposici�n de la decisi�n para en una nueva decisi�n (Resoluci�n 0862 del 23 de julio de 2012) la reconozcan como beneficiaria, en consecuencia como fue ella quien present� dicho documento, ella debe responder penalmente como autor del delito de fraude procesal.

No se ha alleg� prueba alguna que demuestre que se trata de una persona que no comprend�a lo que realizaba y que no pod�a dirigir su accionar conforme esa comprensi�n, por el contrario sab�a lo que estaba realizando y quiso que as� se adelantara para obtener la pensi�n de sobrevivientes, por ello se predica su imputabilidad. La defensa en sus alegatos se preocup� por demostrar la existencia de una relaci�n, de una vivencia que le permite tener derecho a tal acreencia laboral, que se debe mirar es el contenido de tal documento y que ella si ha convivido con el se�or C. Lo cual no es el objeto de este proceso.

Indica que la escritura p�blica 1449 no fue decretada como prueba en audiencia preparatoria; sin embargo, al mirar el acta de tal audiencia fue descubierto y fue presentada la argumentaci�n para su decreto, tal vez por error mecanogr�fico se indica que es la copia de la escritura 1448, pero se entiende que corresponde a la 1449 por cuanto se demostrar� que es falso, as� se dice a folio 47.

Que su representada no es autora del delito que se enrostra, que no se ha podido establecer la participaci�n de ella en ese documento, que tampoco es determinador, que no hay una causa, que ser�a la funcionaria de notaria quien induce en error porque ella debi� decir que la escritura no existe. Argumentos que respecto de los cuales se ha dado respuesta en las motivaciones que anteceden.

De esta forma, deber� revocarse la decisi�n de primera instancia y reunidos los requisitos del art�culo 381 del CPP, se procede a dar un fallo condenatorio. 4.1 Punibilidad. Se ha dicho que el comportamiento por el cual se encontr� penalmente responsable a la acusada YERM es el consagrado en el c�digo penal, libro segundo, t�tulo XVI, de los delitos contra la eficaz y recta impartici�n de justicia, cap�tulo octavo, que sanciona el art�culo 453 con una pena de prisi�n de 6 a 12 a�os (72 a 144 meses) de prisi�n. Establecido al �mbito punitivo de movilidad se procede a determinar los cuartos correspondientes, en meses de prisi�n: Un cuarto m�nimo: De 72 a 90 meses Un primero cuarto medio: De 90 meses y un d�a a 108 meses Un segundo cuarto medio: De 108 meses y un d�a a 126 meses Un cuarto m�ximo: De 126 meses y un d�a a144 meses.

Se indica en el art�culo 61 inciso 2 del c�digo penal, que cuando no existan atenuantes ni agravantes o concurran solamente circunstancias de atenuaci�n punitiva enrostradas al acusado, la penal debe estar en el cuarto m�nimo, es decir un rango de discrecionalidad de 72 a 90 meses de prisi�n. En el presente evento, al momento de la formulaci�n de acusaci�n no se manifest� por el ente fiscal la presencia de circunstancias que aten�en o agraven el comportamiento, por lo que la pena a imponer deber� estar ubicada en el cuarto m�nimo.

En este orden de ideas tenemos que se trata de un comportamiento grave, por cuanto se ha creado un documento que tiene el car�cter de p�blico, para con esa presunci�n de autenticidad lograr burlar a la Subdirecci�n de la Polic�a, afectar a la esposa del causante CC, persona tal vez con mejor derecho en tal acreencia; por la connotaci�n del delito la afectaci�n es pluriofensiva, el da�o es real al bien jur�dico de la administraci�n p�blica, ya se explicaba con anterioridad porque la administraci�n p�blica y no la eficaz y recta impartici�n de justicia, pero tambi�n hay da�o al patrimonio, tanto de la instituci�n que emite las resoluciones como el de la se�ora SB, por cuanto las erogaciones se han realizado a la acusada; la forma como ejecut� el comportamiento denota el dolo directo con el que obr�, y de lo cual ya se ha explicitado, es por ello que se hace necesario la imposici�n de una pena que corresponde a OCHENTA (80) MESES DE PRISION.

En cuanto a la multa que viene aparejada como pena principal, el �mbito de movilidad corresponde a 200 a 1000 salarios m�nimos legales mensuales vigentes, por ende los cuartos quedan as�: Un cuarto m�nimo: De 200 a 400 smlmv; Un primer cuarto medio: De 400 a 600 smlmv; Un segundo cuarto medio: De 600 a 800 smlmv; Un cuarto m�ximo de: De 800 a 1000 smlmv.

Como se dijo con anterioridad, la ubicaci�n de la sanci�n deber� ser el cuarto m�nimo, y de conformidad con el articulo 39 numeral 3 del c�digo penal, se deber� tener en cuenta el da�o causado, que como se ha dicho es un da�o real, gener� el desconocimiento del derecho para una familia, la actuaci�n se ha dado en ejercicio de un dolo directo, se obtuvo lo pretendido, y en cuanto a la situaci�n de la acusada, del escrito de acusaci�n se sabe que es comerciante, y de su testimonio manifiesta que est� terminando la carrera de derecho, lo que permite concluir que existen unas capacidades econ�micas que van a permitir imponer una pena en multa de 200 salarios m�nimos legales mensuales.

En cuanto a la pena de inhabilitaci�n de derechos y funciones p�blicas, se�ala el art�culo 453 del c�digo penal que esta pena se da en un lapso comprendido entre 5 a 8 a�os (60 a 96 meses), por ello la conformaci�n de unos cuartos es de la siguiente manera: Un cuarto m�nimo: De 60 a 69 meses Un primero cuarto medio: De 69 a 78 meses Un segundo cuarto medio: De 78 a 87 meses Un cuarto m�ximo: De 87 a 96 meses.

Como se ha se�alado con anterioridad, no existen circunstancias de mayor o menor punibilidad enrostradas, por lo cual la pena debe estar en el cuarto m�nimo, y en con el fin de motivar esta pena, debemos se�alar que ha demostrado poca importancia por los procedimientos legales, las instituciones estatales y lo que le ha importado es el factor econ�mico, por ello se debe imponer una Inhabilitaci�n de Derechos y Funciones P�blicas por un tiempo de 64 meses, por este delito de fraude procesal.

La anterior es la determinaci�n de las penas que indica la norma trasgredida y que se han motivado para su imposici�n. 4.2 Subrogados y Sustitutos Penales. El art�culo 63 del c�digo penal consagra el sustituto penal de la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena, instituto que para su concesi�n exige el cumplimiento de dos requisitos: uno objetivo y otro subjetivo.

El primero reclama que la pena que se impone sea igual o inferior a cuatro a�os. En el caso que nos ocupa tenemos que la pena elegida para imponer a la sentenciada RM, es de ochenta meses, que son 6 a�os y 8 meses de prisi�n, monto muy superior al l�mite exigido por la normatividad, por lo cual al no cumplirse con este requisito no es procedente la concesi�n de este sustituto penal.

En el art�culo 38 B del mismo estatuto penal se consagra la prisi�n domiciliaria, la cual tiene como exigencias legales: �Art�culo 38B.�Requisitos para conceder la prisi�n domiciliaria.�Son requisitos para conceder la prisi�n domiciliaria: 1. Que la sentencia se imponga por conducta punible cuya pena m�nima prevista en la ley sea de ocho (8) a�os de prisi�n o menos. 2.

Que no se trate de uno de los delitos incluidos en el inciso� HYPERLINK "https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=6388" \l "68A" 2��del art�culo 68A de la Ley 599 de 2000. 3. Que se demuestre el arraigo familiar y social del condenado. En todo caso corresponde al juez de conocimiento, que imponga la medida, establecer con todos los elementos de prueba allegados a la actuaci�n la existencia o inexistencia del arraigo. 4.�Que se garantice mediante cauci�n el cumplimiento de las siguientes obligaciones: a) No cambiar de residencia sin autorizaci�n, previa del funcionario judicial; b)�Que dentro del t�rmino que fije el juez sean reparados los da�os ocasionados con el delito.

El pago de la indemnizaci�n debe asegurarse mediante garant�a personal, real, bancaria o mediante acuerdo con la v�ctima, salvo que demuestre insolvencia; c)�Comparecer personalmente ante la autoridad judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerido para ello; d)�Permitir la entrada a la residencia de los servidores p�blicos encargados de realizar la vigilancia del cumplimiento de la reclusi�n. Adem�s deber� cumplir las condiciones de seguridad que le hayan sido impuestas en la sentencia, las contenidas en los reglamentos del Inpec para el cumplimiento de la prisi�n domiciliaria y las adicionales que impusiere el Juez de Ejecuci�n de Penas y Medidas de Seguridad�.

En cuanto a este sustituto penal, se cumple con el requisito en cuanto a que la pena por el punible que se sanciona sea igual o menor de 8 a�os en su m�nimo, dado que el art�culo 453 del c�digo penal trae como sanci�n m�nima establecida por el legislador de 6 a�os; en cuanto al segundo requerimiento, revisados los delitos que aparecen enlistados en el art�culo 68A de la misma obra mencionada, no aparece que exista prohibici�n de la concesi�n para el delito de Fraude procesal; y en cuanto al arraigo familiar y social de la sentenciada, de las piezas procesales se puede establecer que si bien inicialmente ten�a su domicilio en la municipalidad de Tangua (N), ahora se encuentra residenciada en esta ciudad de San Juan de Pasto, que su actividad es comerciante y que a la fecha que rindi� su testimonio (19 enero de 2019) se encontraba terminando los estudios de derecho en una de las universidades de esta ciudad, que indic� como su domicilio donde habita en � de esta ciudad y, por ende se considera que se cumple con este requisito para la procedencia del sustituto analizado.

En cuanto a la cauci�n a imponer, dada la fecha de los hechos, a�o 2012, se considera que deber� consignar una cauci�n en suma equivalente a tres salarios m�nimos legales mensuales, luego de lo cual deber� suscribir la respectiva diligencia de compromiso, en la que se�alar� el lugar donde cumplir� la prisi�n domiciliaria. La diligencia de compromiso que se indica anteriormente debe llevar las obligaciones que trata el numeral 4� del art�culo 38B c�digo penal, del sustituto que se analiza.

Consignada la cauci�n y suscrita la diligencia, es del resorte del INPEC su traslado a su sitio de residencia, por cuanto es la entidad que estar� en apoyo de la vigilancia del cumplimiento de esta sanci�n en el domicilio indicado. El incumplimiento a las obligaciones contra�das o la ausencia de su sitio de reclusi�n sin la autorizaci�n respectiva dar� lugar a la revocatoria de este sustituto penal.

El tiempo que ha estado en detenci�n domiciliaria por cuenta de este delito se suma como parte de pena cumplida, en consecuencia, se librara la orden de encarcelamiento dirigida al INPEC y cumplidas las ritualidades que se han se�alado se dar� traslado al sitio indicado por la sentenciada para el cumplimiento de la prisi�n domiciliaria. 4.3 Del principio de doble conformidad.

Resulta claro que dentro del Estado garantista por los derechos de las partes proceda la posibilidad de revisi�n de la sentencia que resulta condenatoria en segunda instancia, lo cual se halla consagrado en el acto legislativo 01 de 2018 para los aforados y otorga la competencia en esta segunda instancia a la Corte Suprema de Justicia (art. 235-7 Carta Pol�tica) Sala de Casaci�n Penal y en decisi�n del 03 de abril de 2019 la Sala mencionada con radicado 54215 ha indicado que mientras legisla el congreso sobre este vital tema, y con el fin de salvaguardar este principio de impugnar la sentencia condenatoria emitida en segunda instancia se deben cumplir estas directrices: �(i) Se mantiene inc�lume el derecho de las partes e intervinientes a interponer el recurso extraordinario de casaci�n, en los t�rminos y con los presupuestos establecidos en la ley y desarrollados por la jurisprudencia. (ii) Sin embargo, el procesado condenado por primera vez en segunda instancia por los tribunales superiores, tendr� derecho a impugnar el fallo, ya sea directamente o por conducto de apoderado, cuya resoluci�n corresponde a la Sala de Casaci�n Penal.

(iii) La sustentaci�n de esa impugnaci�n estar� desprovista de la t�cnica asociada al recurso de casaci�n, aunque seguir� la l�gica propia del recurso de apelaci�n. Por ende, las razones del disenso constituyen el l�mite de la Corte para resolver. (iv) El tribunal, bajo esos presupuestos, advertir� en el fallo, que, frente a la decisi�n que contenga la primera condena, cabe la impugnaci�n especial para el procesado y/o su defensor, mientras que las dem�s partes e intervinientes tienen la posibilidad de interponer recurso de casaci�n. (y) Los t�rminos procesales de la casaci�n rigen los de la impugnaci�n especial.

De manera que el plazo para promover y sustentar la impugnaci�n especial ser� el mismo que prev� el C�digo de Procedimiento Penal, seg�n la ley que haya regido el proceso -600 de 2000 o 906 de 2004-, para el recurso de casaci�n. (vi) Si el procesado condenado por primera vez, o su defensor, proponen impugnaci�n especial, el tribunal, respecto de ella, correr� el traslado a los no recurrentes para que se pronuncien, conforme ocurre cuando se interpone el recurso de apelaci�n contra sentencias, seg�n los art�culos 194 y 179 de las leyes 600 y 906, respectivamente.

Luego de lo cual, remitir� el expediente a la Sala de Casaci�n Penal. (vii) Si adem�s de la impugnaci�n especial promovida por el acusado o su defensor, otro sujeto procesal o interviniente promovi� casaci�n, esta Sala proceder�, primero, a calificar la demanda de casaci�n. (viii) Si se inadmite la demanda y -trat�ndose de procesos seguidos por el estatuto adjetivo penal de 2004- el mecanismo de insistencia no se promovi� o no prosper�, la Sala proceder� a resolver, en sentencia, la impugnaci�n especial.

(viii) Si se inadmite la demanda y -trat�ndose de procesos seguidos por el estatuto adjetivo penal de 2004- el mecanismo de insistencia no se promovi� o no prosper�, la Sala proceder� a resolver, en sentencia, la impugnaci�n especial. (ix) Si la demanda se admite, la Sala, luego de realizada la audiencia de sustentaci�n o de recibido el concepto de la Procuradur�a -seg�n sea Ley 906 o Ley 600-, proceder� a resolver el recurso extraordinario y, en la misma sentencia, la impugnaci�n especial.

(x) Puntualmente, contra la decisi�n que resuelve la impugnaci�n especial no procede casaci�n. Ello porque ese fallo correspondiente se asimila a una decisi�n de segunda instancia y, tal como ocurre en la actualidad, contra esas determinaciones no cabe casaci�n (cfr., entre otros pronunciamientos, CSJ AP6798-2017, rad. 46395; CSJ AP 15 jun. 2005, rad. 23336;

CSJ AP 10 nov. 2004, rad. 16023; CSJ AP 12 dic. 2003, rad. 19630 y CSJ AP 5 dic. 196, rad. 9579). (xi) Los procesos que ya arribaron a la Corporaci�n, con primera condena en segunda instancia, continuar�n con el tr�mite que para la fecha haya dispuesto el magistrado sustanciador, toda vez que la Corte, en la determinaci�n que adopte, garantizar� el principio de doble conformidad.� Bajo las anteriores consideraciones se revocar� la decisi�n de primera instancia emitida el 29 de marzo de 2019 que absolvi� a la acusada, y en su lugar procede a expedir esta sentencia condenatoria con las argumentaciones que aqu� se han vertido.

III. LA DECISI�N Por lo expresado, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:

PRIMERO: REVOCAR la sentencia emitida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto el 29 de marzo de 2019 y en su lugar, CONDENAR a la se�ora YERM, de condiciones civiles y personales conocidas en este proceso penal, al encontrarla responsable penalmente como autor material del delito de fraude procesal, a las siguientes penas: PRISI�N: Ochenta (80) meses.

MULTA: Doscientos (200) salarios m�nimos legales mensuales vigentes. INHABILITACI�N PARA EL EJERCICIO DE DERECHOS Y FUNCIONES P�BLICAS: Sesenta y cuatro (64) meses.

SEGUNDO: NO CONCEDER a la se�ora YERM, la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena, por lo expuesto en las motivaciones anteriores.

TERCERO: CONCEDER a la se�ora YERM el sustituto de la prisi�n domiciliaria, en la forma y condiciones como se han indicado en la parte motiva. L�brese la correspondiente boleta de encarcelaci�n en su contra.

CUARTO: Ejecutoriada esta sentencia, l�brense las comunicaciones a que se refiere el art�culo 166 de la Ley 906 de 2004.

QUINTO: En firme el fallo se dispondr� el env�o del expediente al Juzgado de Ejecuci�n de Penas de esta ciudad, para lo de su competencia. Esta decisi�n se notifica en estrados y se hace saber que contra ella procede la impugnaci�n especial para la sentenciada y/o su defensa y el recurso extraordinario de casaci�n para el resto de sujetos procesales, en los t�rminos explicados en precedencia. Notif�quese y C�mplase, H�CTOR ROVEIRO AGREDO LE�N Magistrado Ponente BLANCA ARELLANO MORENO Magistrada SILVIO CASTRILL�N PAZ Magistrado JUAN CARLOS �LVAREZ L�PEZ Secretario  La Falsedad Documental.

Estudios de Derecho Penal especial. Editora Jur�dica. 1� ed. P�g. 59  Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Penal. Radicado 30148 del 7 de abril de 2010     Proceso N�: 520016099032201206757 N�mero Interno: 11588 Conducta Punible: Fraude Procesal Procesado: YERM: PAGE  P�gina PAGE 20 de 49 89:���� 5 _ a l s t � � � � � � � C D E y ���������Ĵ����t���t���h�`YIh�W5h>{�CJ]�aJmH sH h�W5hI�h�W5h��5�h�W5haR�]�mH sH h�W5h�0@CJ]�aJmH sH h�W5h�-/CJ]�aJmH sH h�W5h=VQCJ]�aJmH sH h�W5h~UpCJ]�aJmH sH h�W5hJXCJ]�aJmH sH h�W5hJXCJaJh�W5haR�CJaJh�W5h�X 5� hI�5�h�W5h5�h�W5hI�5�h�W5h^SW5�9:� � D E a b c � � � � � � 7 ������������������ $�n^�na$gd �dhgd �gd �gd6 �$&d H$P�� a$gd�1/d�gd��  �ld�gdaR� $H$a$gd~Upd�gd�y � � � � � � � � ] ^ ` a b c � � � � � � ��Ͽ�߯�߿ߏ��wlaVlMIh �h�v�h �CJh�v�h�v�CJaJh6 �h �CJaJhalxh �CJaJh^SWCJaJh�W5h�1/CJ]�aJmH sH h�W5h +CJ]�aJmH sH h�W5h78OCJ]�aJmH sH h�W5h�@CJ]�aJmH sH h�W5h�W5CJ]�aJmH sH h�W5h�?CJ]�aJmH sH h�W5h>{�CJ]�aJmH sH h�W5h_O�CJ]�aJmH sH � � � � � � � � � � � � � � � � � � �    2 3 5 6 7 A B C D E F G K L T W ��������ǿ��������笣�����zo���߿d�h� h �CJaJheo�5�CJ\�aJh/�5�CJ\�aJh 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Char,Footnote Text Char Char Char ChaCJaJmH sH �/��a  ��Texto nota pie Car1,Texto nota pie Car Car,Ref. de nota al pie1 Car1,Texto de nota al pie Car1,referencia nota al pie Car1,Ref. de nota al pie 2 Car1,Footnotes refss Car1,Appel note de bas de page Car1,Ref Car1,de nota al pie Car1OJQJ^J_HmH sH tH &`��q  �tRef. de nota al pie,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FCH*^J^B@�^  �Texto independiente$dha$CJaJmH sH j�/���j  �Texto independiente Car$CJOJQJ^J_HaJmH sH tH 6/@�6  �Lista����^�`���:2�:  �Lista 2�6���^�6`���(K(  �SaludoFD�F  �Continuar lista��x^�JE�J  �Continuar lista 2�6�x^�6VC@�V ' �Sangr�a de texto normal��x^�nN@�n  �%Texto independiente primera sangr�a 2 ��`����/��� ]Tk0�Ref. de nota al pie1 Car,Texto de nota al pie Car,referencia nota al pie Car,Ref. de nota al pie 2 Car,Footnotes refss Car,Appel note de bas de page Car,Ref Car,de nota al pie Car CJOJQJ^JaJmH $sH $tHL�"L #.�Texto de globo"CJOJQJ^JaJ\�/��1\ ".�Texto de globo Car CJOJQJ^JaJmH $sH $tH P�/��AP �(�Fuente de p�rrafo predeter.1d^@Rd �Z�0 Normal (Web)%�d�d7$8$[$\$CJOJQJ^JaJmH sH:U`��a: �Z�0 Hiperv�nculo >*ph�j�/��qj �/�Sangr�a de texto normal CarCJOJQJ^JaJmH $sH $b�/���b �X-Default (7$8$H$-B*CJOJQJ^J_HaJmH phsH tH PP�P *� zTexto independiente 2 )d��xf�/���f )� zTexto independiente 2 CarCJOJQJ^JaJmH $sH $p��p �A�Texto predeterminado+7$8$%B*CJOJQJ^JaJmH phsH D' ���D j' Ref. de comentarioCJaJD�D .j' Texto comentario-CJaJT�/���T -j' Texto comentario CarOJQJ^JmH $sH $Lj��L 0j' Asunto del comentario/5�\�d�/��d /j' Asunto del comentario Car5�OJQJ\�^JmH $sH $X�OX �oZ Profesi�n1$ �ndh7$8$a$5�CJ ^JaJZ�O"Z �1western2�d�d7$8$[$\$CJOJQJ^JaJmH sH PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$␴�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� � �ð �_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6 _rels/.rels���j�0 ���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ 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