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FORMULACI�N DE IMPUTACI�N - Es deber del ente acusador determinar a la mayor exactitud posible, el punible que bajo su solicitud, se judicializar� ante la judicatura. ALLANAMIENTO A CARGOS - La retractaci�n solo procede de presentarse vulneraci�n de garant�as fundamentales. AUDIENCIA DE FORMULACI�N DE IMPUTACI�N � Su desarrollo conforme a la ley, impide la declaraci�n de nulidades.
ALLANAMIENTO A CARGOS Y PREACUERDO - Si bien, ambas figuras permiten un fin id�ntico, cada una posee limitaciones y garant�as distintas. DETERMINACI�N Y DOSIFICACI�N DE LA PENA - DEBER DE MOTIVACI�N: Estudio de la integralidad y relaci�n argumentativa de la providencia frente a la dosificaci�n punitiva final. DOSIFICACI�N DEL QUANTUM PUNITIVO EN ALLANAMIENTO A CARGOS � Al allanarse a los cargos formulados, los procesados aceptan la carga de sus actos y se someten a la irrigaci�n de su pena bajo los presupuestos de la judicatura.
DOSIFICACI�N DEL QUANTUM PUNITIVO EN ALLANAMIENTO A CARGOS EN AUDIENCIA DE FORMULACI�N DE IMPUTACI�N - El juez de conocimiento, deber�, dosificar y tasar el quantum punitivo a imponer y para efectos de la sanci�n �ltima, imponer la sanci�n con una rebaja que puede ascender al 50% de la pena por el punible aceptado. DETERMINACI�N Y DOSIFICACI�N DE LA PENA EN CASOS DE CONCURSO DE DELITOS - La pena m�s grave se hace evidente �nicamente cuando se individualizan judicialmente las correspondientes sanciones en concreto, y no antes.
DETERMINACI�N Y DOSIFICACI�N DE LA PENA � La ubicaci�n en el primer cuarto de movilidad, no significa un deber de imposici�n del m�nimo de la sanci�n. No hay lugar a decretar la nulidad de las actuaciones realizadas desde la audiencia de imputaci�n solicitada por la presunta omisi�n de la estipulaci�n precisa del inciso a imputar, siendo que en el desarrollo de la misma no se presentaron irregularidades, al ce�irse el ente acusador a los preceptos legales tanto en la realizaci�n de la imputaci�n objetiva y subjetiva, el soporte de la misma, la relaci�n f�ctica, la condena a imponer en casos de concurso de delitos, as� como la concientizaci�n a los procesados de los alcances del allanamiento a cargos, quienes estuvieron asistidos por su defensor de confianza, no avizor�ndose afectaci�n del consentimiento o la estructuraci�n de una posible artima�a que haya llevado a una aceptaci�n de cargos ilegal; y siendo adem�s, que se verific� por parte de la judicatura que tal aceptaci�n se efectu� de manera libre y voluntaria; determin�ndose que en todo momento se protegieron las garant�as fundamentales, no siendo factible la retractaci�n. Y en lo referente al proceso de determinaci�n y dosificaci�n de la pena, se establece que se aplicaron los par�metros y fundamentos necesarios para ello conforme las particularidades del asunto, partiendo de una adecuada motivaci�n y realizando el an�lisis espec�fico respecto de la concurrencia delictual, escogiendo el cuarto m�s bajo de movilidad, apart�ndose del est�ndar m�nimo de la pena conforme los criterios de ponderaci�n y teniendo en cuenta el allanamiento a cargos, frente al cual proced�a una rebaja punitiva de hasta el 50%, aplicado a la pena final estipulada por el juzgador de instancia, a diferencia de lo que se podr�a pactar de haberse suscrito un preacuerdo.
TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: Dr. H�ctor Roveiro Agredo Le�n Proceso N�: 528356001274201600104-01 N�mero Interno: 24759 Conducta Punible: Trafico, Fabricaci�n y Porte de Estupefacientes y otro Sentenciado: FJZ y otro Decisi�n: Sentencia confirma la recurrida Aprobado: Acta N� 31 de 28 octubre de 2019 San Juan de Pasto, treinta y uno de octubre de dos mil diecinueve (Hora: 02:30 p.m.) I. OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO Decide la Sala el recurso de apelaci�n interpuesto por la abogada defensora de FJZM y EOMG, contra la sentencia del 15 de diciembre de 2017 dictada por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Tumaco, en la que conden� al primero a pena principal de CIENTO DOS (102) meses de prisi�n y multa de 672 salarios m�nimos legales mensuales vigentes, como responsable del delito de los delitos de �Tr�fico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes� en concurso con el punible de �Concierto para Delinquir Agravado�; en tanto que al segundo, a una pena principal de SESENTA (60) meses de prisi�n y 1350 salarios m�nimos legales mensuales vigentes, por la comisi�n del delito de �Concierto para Delinquir Agravado�.
De igual manera se impuso para los dos condenados una pena accesoria de inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un t�rmino igual al de la pena principal mencionada. El motivo de inconformidad de la apelante, gira en torno a la presunta transgresi�n de garant�as por parte del fallador al utilizar en la tasaci�n punitiva un inciso que no correspond�a al directamente imputado y aceptado en la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, por lo que solicita se decrete la nulidad de las actuaciones realizadas a partir de la audiencia de imputaci�n. 1.
Supuestos f�cticos De lo relatado en el expediente se tiene que el 12 de Julio de 2016 el Ej�rcito Nacional brind� informaci�n relacionada con la existencia de una organizaci�n criminal dedicada al tr�fico de estupefacientes, al servicio de la Columna M�vil Daniel Aldana de las FARC, con �rea de influencia en la zona costera del Departamento de Nari�o. Al tiempo se indic� que la mencionada organizaci�n cometi� una serie de punibles en los municipios de Llorente y Tumaco, entre ellos, los correspondientes a la intervenci�n en la compra y venta de la pasta base de coca y la producci�n de clorhidrato de coca�na en dichas zonas del Departamento de Nari�o. De igual forma, se report� que entre los integrantes de la organizaci�n en comento se encontraban �(�) alias �Paco�, quien dirig�a y manejaba el �rea financiera de la producci�n de alcaloide, a trav�s del celular de numero 3207684117.
Tambi�n se conoci� que alias �el mono�, hombre de confianza de alias �Paco�, fue el encargado, junto con Nixon y V�ctor, de encaletar la sustancia estupefaciente en lugares seguros. Todas las actuaciones se realizaron a trav�s de los abonados cellares 3115451510 y 3184391492� En atenci�n a lo cual se emiti� �rdenes de captura en contra de FJZM alias �Paco� y EOMG alias �Mono�, mismas que se hicieron efectivas el 25 de abril de 2017. 2.
Actuaci�n procesal y sentencia recurrida 2.1. El d�a 26 de abril de 2017, ante el Juzgado 24 Penal Municipal de Bogot� con Funci�n de Control de Garant�as, se llev� a cabo audiencia preliminar concentrada, en la que una vez legalizada la captura, se dio curso a la audiencia formulaci�n de imputaci�n, as�: Para FJZM se endilg� el delito de Tr�fico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes, contenido en el art�culo 376 del C�digo Penal, en concurso con el de Concierto para Delinquir Agravado, regulado en el inciso segundo del art�culo 340 de la misma codificaci�n, punibles que se imputaron en modalidad de dolo y a titulo de coautor.
En el caso de EOMG, se imput� el punible de Concierto para Delinquir Agravado, contemplado en el inciso segundo del art�culo 340 del C�digo Penal, en modalidad dolosa y a t�tulo de coautor. En dicha diligencia, los procesados aceptaron los cargos imputados, procediendo en misma l�nea, la togada a cargo del control de garant�as del proceso a dar verificaci�n al allanamiento manifestado por ZM y MG, confirmaci�n tras la cual, inform� a los mencionados que en virtud al allanamiento referido, la sentencia a proferir por el juzgado de conocimiento decantar�a en un fallo de car�cter condenatorio.
En misma l�nea, una vez superada la etapa de comunicaci�n de que trata la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, procede la judicatura a dar tr�mite a la �ltima deprecaci�n de la fiscal�a, esto es, la solicitud de imposici�n de medida de aseguramiento contemplada en el articulo 307 de la Ley 906 del 2004, misma que deriv� en el gravamen de la medida de aseguramiento privativa de la libertad frente a los procesados, las que se ejecutar�an en establecimiento carcelario a disposici�n del INPEC.
Posteriormente, se llev� a cabo audiencia de individualizaci�n de pena plasmada en el art�culo 447 del C�digo Penal ante el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Tumaco, diligencia en la cual los procesados renunciaron a su derecho a estar presentes en la audiencia correspondiente a la lectura de su sentencia; de igual forma, se fij� fecha para el desarrollo de la diligencia mencionada. 2.2.
En la sentencia recurrida, el A quo, comenz� por pronunciarse sobre el sentido del fallo en funci�n al allanamiento realizado por los procesados, resaltando as� mismo, el control de legalidad que surc� el tr�mite de aceptaci�n de cargos, el cual, al ser libre, consciente, voluntario y bajo la correspondiente asesor�a legal, decantaba en la estipulaci�n de una providencia de car�cter condenatoria.
Aunado a lo anterior y en virtud de la ratificaci�n de procedencia frente al allanamiento realizado por los procesados, el juzgador hace una sucinta referencia a los elementos materiales probatorios que obran como sustento de la comisi�n de los punibles, decantando su an�lisis en la aseveraci�n de que en el asunto, la conducta realizada cumpl�a cabalmente lo previsto en el articulado del C�digo Penal, enmarc�ndose as� como un actuar t�pico, antijur�dico y culpable.
Finalmente, deja claro que, en complemento al control de legalidad ejecutado en funci�n de la aceptaci�n de la imputaci�n realizada por el ente persecutor, se realiz� la correspondiente verificaci�n por parte de la judicatura, de haberse respetado la identidad f�ctica, la corroboraci�n de la existencia un m�nimo probatorio, las condiciones m�nimas para la legalidad de la renuncia al juicio oral y la aceptaci�n de la responsabilidad penal por parte de los procesados.
Despu�s hizo alusi�n a la calificaci�n jur�dica de los hechos y a la situaci�n de los procesados, recordando que conforme a la revisi�n de los audios de la audiencia preliminar concentrada adelantada el 26 de abril de 2017, a FJZM se le imput� dos punibles, el de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefaciente y el de concierto para delinquir agravado, en tanto que a EOMG solamente �ste �ltimo, lo anterior, a t�tulo de coautores.
En consecuencia, el juzgador de primera instancia, una vez delimitados los cuartos de movilidad punitiva, as� como aplicados los beneficios adquiridos por el allanamiento a cargos en audiencia de formulaci�n de imputaci�n, fij� para FJZ una pena principal de ciento dos (102) meses de prisi�n y una multa de 672 SMLMV para la fecha de la comisi�n de los punibles y para el se�or EOMG una pena principal de sesenta (60) meses de prisi�n y una multa de 1.350 SMLMV, aunado, en ambos casos, a negar la solicitud de la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y el sustituto de la prisi�n domiciliaria, as� como la fijaci�n de la pena accesoria de inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por el mismo t�rmino de las penas principales impuestas respectivamente. 3.
Argumentos del recurrente La abogada de los procesados, apela la decisi�n de primera instancia, buscando la nulidad de las actuaciones realizadas desde la audiencia de imputaci�n en funci�n a la exposici�n de presuntos yerros durante las etapas procesales y el entendimiento de sus poderdantes sobre las implicaciones del allanamiento a cargos realizado.
En principio, argumenta la alzada refiriendo que respecto de la imputaci�n efectuada a FJZM, el fiscal hace un an�lisis que por econom�a procesal la pena sea de 140 meses y con la rebaja del 50% obtiene una sanci�n de 70 meses de prisi�n, que se trat� de un acuerdo de voluntades que el Juez rompi� y se pronunci� sobre otros cuartos que no estaban contemplados en la negociaci�n. Que igual situaci�n se presenta con EOMG, al irrogarle una pena que no corresponde con la esperada y por ello considera se han vulnerado los art�culos 60 y 61 del c�digo penal, generando la nulidad de la sentencia. Arguyendo entonces, la estipulaci�n previa de unos par�metros fijos en cuanto a la dosificaci�n punitiva, por los cuales, se asegur� a sus prohijados que bajo el allanamiento a cargos, la pena a purgar se estipular�a dentro de unos m�nimos solicitados por la Fiscal�a, aseverando igualmente, que pese a las solicitudes del ente persecutor, fue el juzgador de instancia quien transgredi� los pactos entre las partes y resolvi� estipular una pena en par�metros superiores a los legalmente aplicables al asunto.
Es renuente en cuanto a referir que la judicatura ejecut� una transgresi�n de la voluntad de las partes, aduciendo as� que �el Juez de conocimiento rompi� con la autonom�a de la voluntad de las partes en el presente proceso, como lo permite la Ley, pronunci�ndose desde otros cuartos que no estaban contemplados en la negociaci�n acordada entre los imputados y Fiscal�a.� Adicionalmente, esboza un segundo argumento en funci�n a la aplicaci�n del articulo 376 del C�digo Penal frente al punible de Tr�fico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes, manifestando la incorrecta ejecuci�n del mismo en el �mbito sancionatorio, pues a su juicio, para sus dos prohijados se desconoci� la divisi�n de par�metros que contempla el mismo numeral de la ley 599 del 2000, en tanto que se aplic� el inciso con mayor quantum punitivo sin que en la imputaci�n del mismo se haya especificado cual de los marcos particulares se usar�a para su judicializaci�n, por lo que considera que el fallo de primera instancia debe ser corregido para que en funci�n al principio de favorabilidad se modifique la dosificaci�n partiendo del inciso con menor carga condenatoria.
Como punto adicional, asevera que el Juez de cargo transgredi� los derechos de sus prohijados al desconocer las condiciones bajo las cuales los procesados aceptaron allanarse a cargos, acusando en misma l�nea a la judicatura de fijar una dosificaci�n err�nea a la que procede en el asunto. Corolario a lo anterior, solicita al Ad quem, se declare la nulidad de lo actuado desde la audiencia de imputaci�n a fin de subsanar los yerros cometidos y dar curso al tr�mite correspondiente de acuerdo a los lineamientos de legalidad y debido proceso.
II. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1. Competencia Esta Corporaci�n es competente para desatar el recurso de apelaci�n interpuesto por la defensa de los se�ores FJZM y EOMG contra la sentencia 15 de Diciembre de 2017 emitida por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Tumaco (Nari�o), conforme a lo dispuesto en el numeral 1� del art�culo 33 de la Ley 906 de 2004. 2.
El problema a resolver En esta oportunidad le corresponde a la Sala entrar a examinar, como primer problema a resolver, si en el desarrollo de la audiencia de formulaci�n de imputaci�n se omiti� la estipulaci�n precisa del inciso a imputar como aduce la apelante, y en caso de ser as�, si tal yerro deriva en la nulidad de las actuaciones desplegadas.
As� mismo, como segundo problema a resolver, dado el caso de estipularse una negativa al primer cuestionamiento de la alzada, es necesidad para la Sala, determinar si la tasaci�n independiente del quantum punitivo por parte del juez de conocimiento en caso de allanamiento a cargos por los procesados, desconoci� las garant�as fundamentales de los condenados y por tanto amerite la declaratoria de nulidad del proceso, entrando entonces, por conexidad a las manifestaciones de la apelante, no solo a verificar el t�pico sustantivo de la legislaci�n atinente, sino igualmente, la materializaci�n de las reglas de dosificaci�n en el caso concreto. 3.
Asunto previo Lo primero que se debe precisar, es que, con ocasi�n al principio de competencia funcional en el recurso de apelaci�n, la Sala solo se debe pronunciar con ocasi�n a los temas objeto de impugnaci�n y a los inescindiblemente vinculados a �stos. Sobre el tema la Corte Suprema de Justicia en SP 45223 del 20 de abril de 2016 dijo: ��como lo tiene sentado la Sala, si bien la Ley 906 de 2004 no establece de manera expresa l�mite respecto a la competencia del superior para desatar el recurso de apelaci�n, como s� lo hac�a la Ley 600 de 2000 en el art�culo 204, de todos modos por virtud del art�culo 31 de la Constituci�n Pol�tica, en cuanto consigna los principios de doble instancia y la prohibici�n de la reforma en peor, la decisi�n de segunda instancia s�lo podr� extenderse a los asuntos que resulten inescindiblemente vinculados al objeto de la impugnaci�n y que �stos no constituyan un desmejoramiento de la parte que apel�.
Lo anterior tiene raz�n jur�dica procesal, en tanto que el nuevo sistema contempla que el impulso del juicio est� supeditado a las tesis y a las argumentaciones que los intervinientes aduzcan frente a sus pretensiones, las cuales tienen vocaci�n o no de �xito dependiendo del resultado de la actividad probatoria. Dentro de tal premisa entonces, el sentenciador de segundo grado debe circunscribir su competencia a los asuntos que el recurrente ponga a su consideraci�n, sin que le sea permitido inmiscuirse en otros temas que no son objeto de discusi�n o que han sido materia de conformidad, salvo que advierta violaci�n de derechos y garant�as fundamentales�.
(Subrayas propias de la Sala) Conforme lo anterior, la Sala �nicamente se pronunciar� sobre los dos argumentos claves de la alzada propuesta por la Defensa de los procesados, esto es, lo atinente a la legalidad de la imputaci�n realizada sobre el se�or FJZM y en segundo punto, lo referente a la dosificaci�n del quantum punitivo por parte del A quo en un asunto reglado bajo las particularidades del allanamiento a cargos.
No obstante, es de precisar la claridad que debe existir en cuanto a la figura de aceptaci�n de responsabilidad penal que ata�e al caso, esto es, el allanamiento a cargos en audiencia de imputaci�n, precepto que de plano debe diferenciarse de lo que se conceptualiza como un preacuerdo, pues en esencia, se evocan como dos formas de finalizaci�n anticipada del proceso penal en funci�n a la voluntad de los procesados por aceptar su responsabilidad frente a los punibles cometidos y en mismo sentido, hacerse merecedores de concesiones particulares que aten�en el quantum punitivo a imponer en su sentencia condenatoria.
En tal aspecto, si bien, la Sala proceder� a hacer un decanto espec�fico de las figuras en comento, es evidente en la lectura del libelo de apelaci�n, la presencia de una mezcla conceptual en cuanto a las particularidades que permite cada figura, pues en esencia, se itera que, si bien, ambas permiten un fin id�ntico, cada una posee limitaciones y garant�as distintas. 4.
De la Figura del Allanamiento a Cargos en el Sistema Penal Acusatorio � Ley 906 del 2004. En funci�n a las finalidades y particularidades del Sistema Penal Acusatorio bajo la Ley 906 del 2004, es de resaltar que si bien, se tiene como base de su funcionamiento, la contradicci�n y separaci�n de sujetos procesales, uno de los centros de atenci�n para el legislador y la judicatura, es la celeridad y prontitud para la resoluci�n de los asuntos que llegan ante la jurisdicci�n de cargo, pues en esencia, es de recordar que muchas de las figuras implementadas en remplazo de las prerrogativas de la ley 600 del 2000, fueron consignadas en los c�dices en funci�n a la pronta administraci�n de justicia penal.
L�nea por la cual, el presente ac�pite tratar� de las especificaciones legales que conforman la figura del allanamiento o aceptaci�n de cargos en aras a vislumbrar las implicaciones que ata�e el concepto de cargo y su ejecuci�n dentro del proceso punitivo. Ab initio, la aceptaci�n de cargos se ve inmiscuida en el Libro Tercero, T�tulo Segundo, Cap�tulo �nico de la Ley 906 del 2004, compartiendo as� sus finalidades, con las tasadas por el legislador para los preacuerdos y negociaciones entre el ente persecutor y el procesado, pues en esencia, estipulado bajo el art�culo 351 del C�digo de Procedimiento Penal, se eleva como una manifestaci�n individual y propia de la voluntad de quien es se�alado de la comisi�n del punible en judicializaci�n, que en virtud a la potestad de deliberaci�n y de decisi�n, expresa la presencia de veracidad en las imputaciones realizadas por la Fiscal�a y por tanto, la aceptaci�n taxativa de las implicaciones que los cargos imputados le ata�en.
Es claro entonces, al igual que tras la firma de un pacto entre las partes, que la aceptaci�n de responsabilidad penal deriva en la l�gica imposici�n de una sentencia con lineamiento condenatorio; no obstante, queda la duda sobre los t�rminos en los cuales la imposici�n punitiva act�a sobre los procesados que, de manera propia, aceptan la carga de sus actos y se someten a la irrigaci�n de su pena bajo los presupuestos de la judicatura.
En tal sentido, en virtud a las prerrogativas premiales versadas sobre la Ley 906 del 2004, el allanamiento a cargos, que se itera, es una manifestaci�n voluntaria y consiente del procesado, presenta como es de esperarse de un hom�nimo del preacuerdo, no solo un beneficio de abreviatura y agilidad en el proceso penal como modalidad de terminaci�n del mismo, sino que, en misma l�nea, sin desconocer los lineamientos legales correspondientes, as� como el papel de la pena y los principales de la sanci�n penal en el ordenamiento jur�dico, se evoca como una salida de equitativo beneficio entre las partes, pues por una parte, el persecutor evita el desgaste institucional y promueve la celeridad de resoluci�n de la pugna, y por otra, a cambio de la aceptaci�n en comento, se sanciona al implicado a purgar una condena tasada bajo el especial recelo de la administraci�n judicial, teniendo entonces, con origen de su colaboraci�n, una disminuci�n aritm�tica inmiscuida en los par�metros de ley, que a toda vista, decantar�a en una condici�n de mayor beneficio frente a la imposici�n de sentencia condenatoria por v�a de la derrota en juicio contradictorio.
Sin embargo, es de resaltar que el allanamiento a cargos, no se estructura y valida con la simple aceptaci�n de las imputaciones o acusaciones referidas por el persecutor, pues en esencia, atraviesa un tr�mite de verificaci�n por parte de la judicatura, situaci�n que no solo ratifica la voluntad y completa comprensi�n del procesado frente a la actuaci�n desplegada y sus consecuencias, sino tambi�n, decanta en el car�cter irretractable de la manifestaci�n de aceptaci�n, pues en esencia, da paso a la finalizaci�n anticipada del proceso, per se, de la seguridad jur�dica que refiere tal acto y que da tr�mite a la emisi�n anticipada de sentencia condenatoria. �Si el imputado, por iniciativa propia o por acuerdo con la Fiscal�a acepta la imputaci�n, se entender� que lo actuado es suficiente como acusaci�n. La Fiscal�a adjuntar� el escrito que contiene la imputaci�n o acuerdo que ser� enviado al Juez de conocimiento.
Examinado por el juez de conocimiento el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espont�neo, proceder� a aceptarlo sin que a partir de entonces sea posible la retractaci�n de alguno de los intervinientes, y convocar� a audiencia para la individualizaci�n de la pena y sentencia. PAR�GRAFO. La retractaci�n por parte de los imputados que acepten cargos ser� v�lida en cualquier momento, siempre y cuando se demuestre por parte de estos que se vicio su consentimiento o que se violaron sus garant�as fundamentales.� (Subrayado por la Sala) Corolario a lo cual, sobre el art�culo en espec�fico, la Honorable Corte Suprema de Justicia se ha pronunciado de la siguiente forma: �El control de legalidad aplicado por el juez de conocimiento recae, por una parte, sobre el acto mismo de aceptaci�n de responsabilidad, a fin de verificar que �ste sea expresi�n de la autonom�a de la voluntad.
As�, el art. 131 del C.P.P. precept�a que al funcionario judicial le corresponde verificar si el allanamiento es producto de una decisi�n, libre, consciente, voluntaria, debidamente informada y asesorada por la defensa. Por otra parte, el mencionado control comprende una labor de supervisi�n sobre el respeto de las garant�as fundamentales en cabeza del acusado.
Sobre el particular, la jurisprudencia (CSJ SP 20 nov. 2013, rad. 39.834) tiene dicho que: no es posible sustraerse de la aceptaci�n de responsabilidad a menos que, como la propia norma lo prev�, concurra un vicio en el consentimiento del procesado o se transgredan sus garant�as, seg�n se extrae del par�grafo del art�culo 293 de la Ley 906 de 2004, insertado por la Ley 1453 de 2011, el cual debe interpretarse en armon�a con el art�culo 351 del mismo estatuto procedimental, que al regular lo concerniente a las modalidades de aceptaci�n de cargos en su inciso cuarto, precisa que �stas imponen su aprobaci�n por parte del juez de conocimiento, salvo que se desconozcan o quebranten garant�as fundamentales.
Dicho par�grafo ya fue objeto de estudio por parte de esta Corporaci�n, concluyendo que es posible deshacer la aceptaci�n de responsabilidad en cualquier momento y solo en las dos hip�tesis indicadas por la norma, esto es, consentimiento viciado o desconocimiento de garant�as, con la carga para quien lo aduce de demostrar que efectivamente se configur� alguna de estas dos situaciones invalidantes, de modo que cada una de las cuales haya determinado por s� sola, la aceptaci�n de los cargos y la consecuente renuncia al derecho a la no autoincriminaci�n. Rigiendo entonces un principio legal de irretractabilidad, si la alegaci�n de culpabilidad fue efectuada libre, consciente, voluntaria y espont�neamente ante el juez de control de garant�as s�lo habr�a lugar a improbar el allanamiento o a admitir una excepcional dimisi�n por el procesado si su consentimiento para aceptar la responsabilidad penal por los cargos formulados se hallare viciado por error, fuerza o dolo (cfr. CSJ SP 15 may. 2013, rad. 39.025 y CSJ SP 20 nov. 2013, rad. 39.834).
La imposibilidad de retractaci�n es una limitaci�n justificada en pro de materializar una debida administraci�n de justicia penal abreviada. Entre otras consecuencias, el allanamiento a cargos entra�a la renuncia del imputado a ser juzgado p�blicamente (art. 250-4 de la Constituci�n), as� como a las prerrogativas inherentes a este derecho fundamental.
Ello se extracta del art. 8� lits. b), j) y k) del C.P.P. Quien acepta la imputaci�n no s�lo se autoincrimina, sino que desiste a solicitar pruebas y controvertir las que se alleguen en su contra, a tener un juicio p�blico, oral, contradictorio, concentrado, imparcial y con inmediaci�n de las pruebas, en el cual pueda, si as� lo desea, por s� mismo o por conducto de su defensor, interrogar en audiencia a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de testigos o peritos que puedan arrojar luz sobre los hechos objeto de debate.
(�) Una vez aceptado, reit�rase, el allanamiento es irretractable. Por consiguiente, la declaratoria de responsabilidad penal en �l fundamentada no se puede confrontar, entre otras posibilidades, por la v�a del ejercicio de los recursos, a fin de lograr una absoluci�n mediante cr�ticas probatorias tendientes a modificar los enunciados que, haciendo parte de la imputaci�n f�ctica, fueron admitidos por el imputado que se allana, pues ello atenta contra el principio de irretractabilidad.� (Subrayado por la Sala) Lineamiento por el cual, no solo se itera en las implicaciones del allanamiento de cargos en la Ley 906 del 2004, sino, adem�s, se expresa el papel que cumple el togado de instancia en cuanto a la verificaci�n del acto volitivo que da un fin abreviado al asunto, que sin mayor profundidad, se limita a verificar el respeto de la naturaleza del acto, es decir, la voluntad y conciencia de la manifestaci�n y sus implicaciones legales por parte del procesado, situaci�n de la cual, decanta en igual medida el ya reiterado car�cter de imposibilidad de retractaci�n de la aceptaci�n de cargos, sin que tal proposici�n se enmarque en los preceptos taxativos de la ley penal.
Ahora bien, centrando el tema del allanamiento al momento procesal que ata�e al caso de marras, se tiene que la aceptaci�n promulgada por el procesado se desarroll� en el curso de la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, diligencia que, tal como profesa la Corte Suprema de Justicia, �(�) es el acto a trav�s del cual la Fiscal�a General de la Naci�n, en audiencia ante el juez de control de garant�as, comunica a una persona su calidad de imputado.� (Subrayado por la Sala) Acto en el cual, se ve encarnado el papel del acusador al dar el primer paso dentro del procedimiento de judicializaci�n penal, pues en esencia, la calidad de �imputado� evoca el elemento cognoscitivo del se�alamiento de la transgresi�n de una conducta tipificada en el ordenamiento penal y en s� mismo, da vida al principio de congruencia entre tal comunicaci�n y sus posteriores procedimientos al interior de la etapa de juzgamiento.
No obstante, fuera de la naturaleza que posee la audiencia en comento, es de resaltar que, frente al allanamiento a cargos, se sit�a como el escenario de mejor talante para la ejecuci�n de la renuncia al juicio oral contradictorio por el procesado, pues, tal como se observa en funci�n a la prontitud de la etapa penal, el legislador ha conceptuado sus beneficios en la siguiente medida: �Modalidades.
La aceptaci�n de los cargos determinados en la audiencia de formulaci�n de la imputaci�n, comporta una rebaja hasta de la mitad de la pena imponible, acuerdo que se consignar� en el escrito de acusaci�n. (�)� (Subrayado por la Sala) As�, es evidente el respeto que debe seguirse en virtud a las estipulaciones legales aplicables al caso, es decir, las referencias taxativas del beneficio aplicable en funci�n a la etapa procesal de estructuraci�n del allanamiento a cargos, rezan que en virtud a la prontitud, econom�a procesal y celeridad en la administraci�n de justicia, se concede una rebaja hasta la mitad de la pena imponible, es decir un porcentaje de disminuci�n en consecuencia de la colaboraci�n con el ente persecutor y en caso de existir, para con las v�ctimas del punible cometido.
Sin embargo, de la interpretaci�n literal de la cita del art�culo 351 de la Ley 906 del 2004, es claro que, al estipularse la frase �comporta una rebaja hasta de la mitad de la pena imponible, acuerdo que se consignar� en el escrito de acusaci�n.� (Subrayado por la Sala), se plasma que la voluntad del legislador, no ata a la judicatura a imponer una u otra pena, ni tampoco a tasar de manera diferente a la ordinaria, bajo ning�n punto, la sanci�n asignable al comportamiento desplegado, pues lo que refiere, en una explicaci�n con mayor decanto, es que el juez de conocimiento, deber�, dosificar y tasar el quantum punitivo a imponer, y en virtud al allanamiento de cargos en la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, para efectos de la sanci�n �ltima, imponer la sanci�n con una rebaja que puede ascender al 50% de la pena por el punible aceptado.
Aunado a esto, es de tener en cuenta que si bien, el juez de conocimiento da un velo de legalidad sobre el acto de allanamiento, las facultades que la ley le otorga se ven limitadas al respeto de la voluntad de las partes bajo los l�mites legales, teniendo en cuenta de ello, en principio, la primac�a de la ley sobre las actuaciones de los particulares, dado que en la teleolog�a del ordenamiento penal, la concepci�n de las afrentas del campo punitivo bajo la comisi�n de un acto t�pico y antijuridico, afecta directamente los c�nones de convivencia de la comunidad, y en consecuencia, la pena como fuerza estatal correctiva, en la exegesis de su concepto, colige fines de car�cter particular y general en cuanto a la sanci�n del infractor y el mensaje social de su implementaci�n y origen.
En tal sentido, es de resaltar como ac�pite final del presente tema, los siguientes elementos propios de la figura bajo estudio, teniendo entonces que: (i) El allanamiento a cargos es un acto que emana de la voluntad, conciencia y asesoramiento adecuado del procesado frente a las imputaciones o acusaciones promulgadas en su contra; (ii) as�, el acto de comento se eleva como una forma de terminaci�n abreviada del proceso; no obstante, coloca a la judicatura en un proceso alterno de verificaci�n y legalizaci�n por parte del togado de instancia;
(iii) el allanamiento a cargos en audiencia de imputaci�n, por regla legal, concede al allanado una rebaja de hasta el 50% de la pena a imponer por el punible aceptado; sin embargo, (iv) tal rebaja se aplica tras la dosificaci�n y tasaci�n ordinaria del quantum punitivo por parte del operador judicial; y finalmente, (v) se resalta la irretractabilidad del allanamiento a cargos una vez ha sido verificado y acreditado por el juez competente, pues se itera, tal garant�a da un parte de legalidad y seguridad a la misma acci�n en pro a la finalizaci�n del proceso. 5.
El proceso de la dosificaci�n punitiva Como ya se anunci�, la defensa ataca el proceso de dosificaci�n punitiva en cuanto a la decisi�n de movilidad por fuera de los limites inferiores del primer cuarto realizada por parte del A quo, desconociendo a su juicio, las situaciones de favorabilidad propias de su prohijado, y m�s all� de ello las disposiciones legales propias del proceso de dosificaci�n e imposici�n de la condena.
As� pues, a fin de establecer un marco de interpretaci�n de los f�cticos que convocan el presente estudio, se cita el art�culo 4 del C.P., por el cual se esgrime en la codificaci�n respectiva la funci�n que debe cumplir la pena en los distintos �mbitos de influencia que posee, rezando este que: �La pena cumplir� las funciones de prevenci�n general, retribuci�n justa, prevenci�n especial, reinserci�n social y protecci�n al condenado.
La prevenci�n especial y la reinserci�n social operan en el momento de la ejecuci�n de la pena de prisi�n.� Disposiciones estas, que sirven de base frente al trasfondo de los par�metros y fundamentos necesarios para realizar la individualizaci�n de la pena, mismos que se presentan como una orientaci�n a manera de gu�a, para materializar mediante la sanci�n, las finalidades punitivas correspondientes, siendo al fin y al cabo m�s que un ejercicio aritm�tico estrictamente reglado, la ejecuci�n de una ponderaci�n de las particularidades de cada asunto.
En consecuencia, se habla no solamente de una interpretaci�n y estructuraci�n de par�metros legales fijos, sino tambi�n, un an�lisis detallado de los f�cticos fruto de las conductas reflejadas en la motivaci�n y en la materializaci�n de la sanci�n dispuesta. No obstante, toda vez que en el presente se habla de un cuestionamiento frente a la dosificaci�n del quantum punitivo impuesto al condenado, tal afirmaci�n, per se, ataca a la motivaci�n de la providencia, pues de esta evoca el sustento del t�pico atinente a la determinaci�n punitiva tasada por el A quo; as�, resulta necesario traer a colaci�n lo preceptuado por la Corte Suprema de Justicia que sobre el tema ha dicho: �� Una de las funciones capitales que cumple el deber de fundamentaci�n, consiste en mostrar la manera en que la sentencia judicial condensa en s� misma c�mo encajan todas las piezas del ordenamiento, es decir la manera que ellas justifican su raz�n de ser. � De esta manera, el deber de motivar las decisiones judiciales, en cuanto muestra la manera de ejercer la autoridad, hace visible la decisi�n y se erige en un componente esencial del debido proceso, pues en el Estado Social de Derecho a todo poder creado le corresponde un control como su correlato necesario, en lo cual va envuelta la legitimidad del sistema jur�dico. � Como ya se anticip�, en el plano dom�stico la exigencia de motivaci�n hoy no aparece de modo expl�cito en la Carta Pol�tica; no obstante, subyace en el derecho fundamental al debido proceso, que el juez d� cuenta acerca de cu�les son las premisas normativas a cuyo amparo prodig� la decisi�n. En ese primer cometido, corresponde al juez asumir compromisos argumentativos sobre la vigencia de la norma, de su validez formal y axiol�gica, as� como sobre la posici�n que ella ocupa en el ordenamiento jur�dico.
Pero ah� no culmina el juez su labor�o, pues adem�s debe seleccionar el conjunto de premisas f�cticas, que a manera de proposiciones acerca de la realidad, tienen la pretensi�n de ser aceptados como verdaderas, para lo cual ha de mostrar el soporte probatorio mediante la disecci�n de las pruebas y la explicaci�n del m�rito de convicci�n que ellas merecen separadamente y en su conjunto, as� como de la correspondencia entre las f�rmulas normativas, los hechos probados y la consecuencia que de ellos se desprende.
Si esta exigencia no es atendida cabalmente, se resiente el derecho fundamental al debido proceso, pues, como es sabido y aceptado, la afirmaci�n de existencia de los hechos, con pretensiones de verdad, debe ajustarse a las pruebas legal y oportunamente producidas en el juicio. � Es menester registrar que el deber de motivar las decisiones no se satisface con la expresi�n objetiva de las razones que acompa�an la resoluci�n, sino que, desde una perspectiva constitucional, se impone hurgar con mirada penetrante si esa motivaci�n satisface o no las actuales exigencias constitucionales� As�, la motivaci�n de las providencias emanadas por la judicatura, en cualquiera que sea su �mbito de acci�n, conecta el deber referente a la sustentaci�n de la decisi�n con el derecho intr�nseco del debido proceso, posicionando a la figura argumentativa como salvaguarda de la justicia, con fin principal de evitar la promulgaci�n de decisiones arbitrarias o sin sustento legal alguno. De lo cual, en efecto, ser� objeto de revisi�n la integralidad y relaci�n argumentativa de la providencia bajo estudio frente a la dosificaci�n punitiva final decantada por el juzgador de instancia, a fin de determinar su congruencia y correlaci�n que vislumbren la legalidad de la misma, no sin antes ce�ir el foco de atenci�n en la determinaci�n y dosificaci�n de la pena en casos donde el asunto a judicializar compele un concurso de delitos, pues en sana l�gica no se ejecuta un proceso por cada punible, sino que, al ser fruto de un mismo n�cleo f�ctico, se evoca la judicializaci�n integral de los t�picos transgresores del ordenamiento penal. 5.1.
Determinaci�n judicial de la pena en los casos de concurso de delitos Como se indic� en precedencia, en el presente caso converge imputaci�n y aceptaci�n de cargos, al se�or FJZM es la que corresponde a un concurso de conductas punibles, respecto de los delitos de �Tr�fico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes� y �Concierto para Delinquir Agravado�; no as� para el se�or EOMG que le aparejaron cargos en calidad de autor del delito de �Concierto para Delinquir Agravado�, mismo que en esencia, quedar�a excluido del an�lisis a referir en el presente ac�pite.
As� pues, bajo el ep�grafe de Concurso de conductas punibles, establece el art�culo 31 del C�digo Penal lo siguiente: �El que con una sola acci�n u omisi�n o con varias acciones u omisiones infrinja varias disposiciones de la ley penal o varias veces la misma disposici�n, quedar� sometido a la que establezca la pena m�s grave seg�n su naturaleza, aumentada hasta en otro tanto, sin que fuere superior a la suma aritm�tica de las que correspondan a las respectivas conductas punibles debidamente dosificadas cada una de ellas.
En ning�n caso, en los eventos de concurso, la pena privativa de la libertad podr� exceder cuarenta (40) a�os. Cuando cualquiera de las conductas punibles concurrentes con la que tenga se�alada la pena m�s grave contemplare sanciones distintas a las establecidas en �sta, dichas consecuencias jur�dicas se tendr�n en cuenta a efectos de hacer la tasaci�n de la pena correspondiente.
PARAGRAFO. En los eventos de los delitos continuados y masa se impondr� la pena correspondiente al tipo respectivo aumentada en una tercera parte�. Al respecto, el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Pasto ha referido lo siguiente: �De acuerdo con la norma sustantiva penal transcrita, el procedimiento de determinaci�n judicial de la pena aplicable en Colombia en eventos de concurrencia delictual se acomoda al mecanismo conocido por la doctrina como de �acumulaci�n jur�dica de penas�, el cual se encuentra en oposici�n y de verdad proscribe la aplicaci�n del sistema de �acumulaci�n material�, que implica una suma aritm�tica de las sanciones previstas para cada uno de los delitos, sin l�mite de ninguna �ndole, pues part�a del presupuesto que �� el hombre deb�a sufrir tantos castigos como acciones en sentido jur�dico penal hubiera realizado�.
Se afirma lo anterior porque el art�culo 31 del C�digo Penal establece un l�mite a la sumatoria material de penas, al se�alar que en casos de concurso de conductas punibles se aplica la pena que corresponde al delito m�s grave, aumentada hasta en otro tanto, con la limitante o demarcaci�n que esta no puede ser superior �� a la suma aritm�tica de las que correspondan a las respectivas conductas punibles debidamente dosificadas cada una de ellas�.� En congruencia con lo anterior, es pertinente interrogarse: �C�mo se determina la pena m�s grave en el concurso de delitos? Al respecto el alto tribunal de justicia penal ha sentado la siguiente tesis: �� no es la consagraci�n legal de la pena la que marca el criterio esencial para dosificar la concreta sanci�n de cara al concurso de conductas punibles, sino su individualizaci�n espec�fica respecto de cada una de ellas, porque puede ocurrir que determinado comportamiento que reprimido con una sanci�n penal menos severa que la prevista para otro con el que concursa, resulte m�s duramente sancionado que �ste al cuantificar la que merece.
Por esa raz�n, es menester entrar a sopesar en concreto la pena para cada una de las delincuencias en concurso�. Acto seguido, en cumplimiento de lo preceptuado por el Articulo 31 del C�digo Penal, se dispone a calcular los l�mites de imposici�n de pena por el concurso de punibles, respetando el tope cuantitativo de la suma aritm�tica de las condenas previamente individualizadas y el l�mite legal de imposibilidad de sobrepasar los sesenta (60) a�os de prisi�n, teni�ndose por tanto un �mbito de movilidad entre los ciento veintiocho (128) meses como m�nimo, y los trescientos sesenta (360) meses de prisi�n, como m�ximo por parte de la conducta con mayor carga sancionatoria (Fabricaci�n, tr�fico o porte de estupefacientes), sin reproche, claro est�, del aumento reglado por la legislaci�n en funci�n al segundo punible judicializado, teni�ndose as�, un cuarto m�nimo b�sico de ciento veintiocho (128) a ciento ochenta y seis (186) meses de prisi�n, con posibilidad de aumento en suma aritm�tica en funci�n al precepto legal de �aumentada hasta en un tanto�.
Es de resaltar, que al presente caso, obra la movilidad para la asignaci�n de condena dentro del primer cuarto de la dosificaci�n punitiva por cumplimiento de lo reglado en el art�culo 61 del C.P., el cual refiere: �Efectuado el procedimiento anterior, el sentenciador dividir� el �mbito punitivo de movilidad previsto en la ley en cuartos: uno m�nimo, dos medios y uno m�ximo.
El sentenciador s�lo podr� moverse dentro del cuarto m�nimo cuando no existan atenuantes ni agravantes o concurran �nicamente circunstancias de atenuaci�n punitiva, dentro de los cuartos medios cuando concurran circunstancias de atenuaci�n y de agravaci�n punitiva, y dentro del cuarto m�ximo cuando �nicamente concurran circunstancias de agravaci�n punitiva.
Establecido el cuarto o cuartos dentro del que deber� determinarse la pena, el sentenciador la impondr� ponderando los siguientes aspectos: la mayor o menor gravedad de la conducta, el da�o real o potencial creado, la naturaleza de las causales que agraven o aten�en la punibilidad, la intensidad del dolo, la preterintenci�n o la culpa concurrentes, la necesidad de pena y la funci�n que ella ha de cumplir en el caso concreto.� (Subrayado por la Sala) Situaci�n reconocida por el A quo en el ejercicio de la fijaci�n cuantitativa realizada, al encontrarse imputadas, �nicamente situaciones favorables frente a la condena, sin significar eso, un deber de imposici�n del m�nimo, dentro del cuarto m�s bajo de movilidad de la pena, dejando en claro mediante la sustentaci�n motiva de la providencia, la ejecuci�n de una movilidad m�s laxa dentro del l�mite punitivo escogido.
En tal sentido, y delimitando que el presente ac�pite ata�e �nicamente a la conceptualizaci�n y exteriorizaci�n te�rica de los postulados preceptuados para el concurso de delitos en los punibles sancionados en el presente asunto, se muestra a continuaci�n las operaciones correspondientes, dejando a posterior an�lisis del caso concreto, la contraposici�n entre lo acotado en la motivaci�n de la providencia y el caso concreto. �Tr�fico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes� (Articulo 376 C�digo Penal)�mbito Punitivo de MovilidadCuarto M�nimoPrimer Cuarto MedioSegundo Cuarto MedioCuarto M�ximo58 meses.128 a 186 Meses de Prisi�n186 a 244 Meses de Prisi�n244 a 302 Meses de Prisi�n302 a 360 Meses de Prisi�n �Concierto para Delinquir Agravado� (Articulo 340 inc. 2 C�digo Penal)�mbito Punitivo de MovilidadCuarto M�nimoPrimer Cuarto MedioSegundo Cuarto MedioCuarto M�ximo30 meses.96 a 126 Meses de Prisi�n126 a 156 Meses de Prisi�n156 a 186 Meses de Prisi�n186 a 216 Meses de Prisi�n De lo cual, al tenor del art�culo 31 del C�digo Penal, se regla la judicializaci�n del punible con la sanci�n penal de m�s talante, con la adici�n de una carga punitiva derivada de la segunda conducta bajo la apreciaci�n de las siguientes reglas: (i) que la misma no fuere superior a la suma aritm�tica de las que correspondan a las conductas punibles debidamente dosificadas por separado y (ii) que la pena privativa de la libertad no exceda los 60 a�os de prisi�n. Partiendo as� del m�nimo de imposici�n del delito m�s grave, es decir, 128 meses de prisi�n en funci�n al Art�culo 376 inciso 1� del C�digo Penal, que una vez individualizada y para determinar el �otro tanto� deber� ce�irse a las reglas que se han enunciado: (i) no supera la suma aritm�tica de ambos punibles y (ii) que no supere los 60 a�os de prisi�n. Corolario a lo anterior, se llega a la conclusi�n de que la pena m�s grave se hace evidente �nicamente cuando se individualizan judicialmente las correspondientes sanciones en concreto, y no antes, ejercicio que en providencia emanada por el Juez Penal del Circuito Especializado de Tumaco, se realiza en forma parcial, pues si a efectos de la pena determinada m�s grave tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes, ac�pite quinto de la Sentencia del 15 de Diciembre de 2017, previa argumentaci�n a la determinaci�n del monto a imponer se�al�: �En este orden de ideas no se impondr� la minina del cuarto seleccionado, como requiere la defensa, pero tampoco se impondr� la m�xima, sino que, dado que son de mayor entidad las circunstancias que agravan su situaci�n de aquellas que obran en su favor, se partir� del m�ximo del cuarto y se le disminuir� en seis (6) meses, fijando la pena en CIENTO OCHENTA (180) MESES de prisi�n� En consecuencia, se parte en el presente concurso de conductas punibles, de la presencia de dos delitos, el primero, reglado por el Art�culo 376-1 del C�digo Penal, con sanci�n individualizada, y el segundo, estipulado por el Art�culo 340 inciso 2 del C�digo Penal, con una pena contemplada entre noventa y seis (96) y doscientos diecis�is (216) meses de prisi�n, determinando como cuarto m�nimo de 96 meses a 216 meses de prisi�n, pero sin individualizar con la creencia que la pena individualizada por el primer delito ser�a mayor a la determinada para este. 6.
Caso Concreto En desarrollo del problema jur�dico estipulado para la presente providencia, se tiene prima facie, la verificaci�n a cerca del allanamiento a cargos realizado por los procesados FJZM y EOMG no obstante, en funci�n a la secuencia de actos procesales, el an�lisis partir� del momento de la formulaci�n de imputaci�n de cargos, pues en remembranza de las aseveraciones de la defensa, se plantea a la judicatura la posible comisi�n de yerros en tal escenario procesal, refiriendo la ausencia de definici�n de los punibles a imputar espec�ficamente de los incisos espec�ficos aplicables para el caso.
A ello, es de recordar que en s�ntesis, el acto de imputaci�n se eleva como un escenario de mera comunicaci�n por parte del ente persecutor para con los procesados, en el sentido de impregnarles el car�cter cognoscitivo de los se�alamientos t�picos impetrados a su nombre y en misma l�nea dar inicio al proceso penal bajo la calidad de imputados, como la forma de vinculaci�n al tr�mite procesal.
As�, se ha reglado la necesidad de que en la diligencia se desarrolle lo conceptuado por el Art�culo 287 y 288 de la Ley 906 del 2004, siendo tal: �Art�culo 287. Situaciones que determinan la formulaci�n de la imputaci�n. El fiscal har� la imputaci�n f�ctica cuando de los elementos materiales probatorios, evidencia f�sica o de la informaci�n legalmente obtenida, se pueda inferir razonablemente que el imputado es autor o part�cipe del delito que se investiga.
De ser procedente, en los t�rminos de este c�digo, el fiscal podr� solicitar ante el juez de control de garant�as la imposici�n de la medida de aseguramiento que corresponda. Art�culo 288. Contenido. Para la formulaci�n de la imputaci�n, el fiscal deber� expresar oralmente: 1. Individualizaci�n concreta del imputado, incluyendo su nombre, los datos que sirvan para identificarlo y el domicilio de citaciones. 2.
Relaci�n clara y sucinta de los hechos jur�dicamente relevantes, en lenguaje comprensible, lo cual no implicar� el descubrimiento de los elementos materiales probatorios, evidencia f�sica ni de la informaci�n en poder de la Fiscal�a, sin perjuicio de lo requerido para solicitar la imposici�n de medida de aseguramiento. 3. Posibilidad del investigado de allanarse a la imputaci�n y a obtener rebaja de pena de conformidad con el art�culo 351.� (Subrayado por la Sala) Situaci�n que, de la esencia de la norma, decanta en la necesidad de definici�n clara del punible se�alado como aplicable a los facticos jur�dicamente relevantes y en misma l�nea, la relaci�n de los sustentos probatorios que evidencien su materializaci�n. As�, es viable afirmar que, es deber del ente acusador a trav�s de quien funja como su delegado, determinar a la mayor exactitud posible, el punible que bajo su solicitud, se judicializara ante la judicatura, al caso, el se�alamiento expreso de las prerrogativas penales contempladas en los art�culos 376-1 y 340-2 de la Ley 599 del 2000.
Ahora bien, claro el lineamiento b�sico de la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, alega la Defensa, que en el caso que ocupa en apelaci�n a esta Sala, se vislumbra la comisi�n de yerro en funci�n a la ausencia de se�alamiento expreso de las prerrogativas penales imputadas en el escenario descrito, manifestando incluso, que el art�culo 376 del C�digo Penal se imputo ausente de focalizaci�n, pues si bien, se refiri� la presunta comisi�n del punible de Trafico, Porte o Fabricaci�n de Estupefacientes, no se refiri� bajo cual de los tres escenarios que plasman los incisos del texto se aplicar�a a los procesados.
No obstante, una vez revisado el registro de audio de la Audiencia de Formulaci�n de Imputaci�n llevada a cabo el 26 de abril de 2017 ante el juzgado 24 Penal Municipal con Funci�n de Control de Garant�as de la Ciudad de Bogot� D.C., se tiene la siguiente manifestaci�n: �Se�or M y Se�or F, de lo que ustedes han podido escuchar, la fiscal�a considera que posiblemente ustedes est�n inmersos en la comisi�n de dos hechos punibles, el primero de ellos lo encontramos en el articulo 340 en el inciso segundo y reza de la siguiente formas: �cuando varias personas se concierten con el fin de cometer delito, cada una de ellas ser� penada�, como es el inciso segundo, lo voy a leer; �Cuando el concierto sea para cometer delitos de genocidio, desaparici�n forzada de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio, terrorismo, tr�fico de drogas t�xicas, estupefacientes o sustancias sicotr�picas, secuestro, secuestro extorsivo, extorsi�n, enriquecimiento il�cito, lavado de activos o testaferrato y conexos, o Financiamiento del Terrorismo y administraci�n de recursos relacionados con actividades terroristas, la pena ser� de prisi�n de ocho (8) a dieciocho (18) a�os y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil (30000) salarios m�nimos legales mensuales vigentes.� Esta es la imputaci�n que le hace la Fiscal�a General de la Naci�n, varias personas se han concertado para cometer hechos punibles relacionados con el trafico de drogas toxicas, estupefacientes o sustancias psicotr�picas y la pena m�nima es de 8 a�os y la m�xima de 18 a�os, mas una multa de 2700 hasta 30.000 Salarios M�nimos Legales Mensuales Vigentes, esa es la primera imputaci�n, esa que acabo de mencionar es la imputaci�n objetiva, la imputaci�n subjetiva es a titulo de dolo y en calidad de coautores, pero, hay un delito tambi�n que es aut�nomo que lo encontramos en el articulo 376 del C�digo Penal y ha sido modificado por el articulo 11 de la Ley 1453 de 2011, la Fiscal�a ha tenido la oportunidad de mencionar y en los documentos esta, e hice referencia a 422 kilogramos, trescientos sesenta y algo de clorhidrato, coca�na pura, el resto, �sea base de coca que estaba en costales para un total de 422, dice el art�culo, �El que sin permiso de autoridad competente, introduzca al pa�s, as� sea en tr�nsito o saque de �l, transporte, lleve consigo, almacene� (este es el verbo rector que la Fiscal�a General de la Naci�n imputa porque como tuvimos la oportunidad de escucharla, estaban enterradas, estaban en caletas, algo as� como una caja fuerte dec�a el lenguaje cifrado, almacene ese es el verbo rector se�ores defensores) �conserve, elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a cualquier t�tulo sustancia estupefaciente, sicotr�pica o drogas sint�ticas que se encuentren contempladas en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de las Naciones Unidas sobre Sustancias Sicotr�picas, incurrir� en prisi�n de ciento veintiocho (128) a trescientos sesenta (360) meses y multa de mil trescientos treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios m�nimos legales mensuales vigentes.� Esa es la imputaci�n que realiza la Fiscal�a General de la Naci�n, aqu� yo quiero ser claro se�ora Juez, hay varios verbos rectores que podr�an encajar porque tambi�n podr�an ser financiar, pero el que considera el suscrito mejor se adecua es el almacenamiento, hago la salvedad que respetar�a el principio de la congruencia porque no har�a bajo ning�n punto de vista, m�s gravosa la situaci�n de los ciudadanos que se encajaran en otros verbos, seria exactamente igual, lo cual yo no se si ahorita pueda hablar de propiedad del principio de congruencia, pero si por lo menos de la coherencia y creo que se ajusta a esta situaci�n, aclaro, almacenar sustancias psicotr�picas 128 meses a 360 meses y multa de 1334 a 50.000 Salarios M�nimos Legales Mensuales Vigentes, la objetiva es esta, la subjetiva es a titulo de dolo y en calidad de coautores, debo hacer una aclaraci�n y desde ya pido excusas, hable de coautor�a en el concierto para delinquir, se que no cabe la coautor�a porque requiere la participaci�n de m�nimo 2 personas, tal vez en un tiempo se hablaba de 3 pero son m�nimo de 2, entonces ah� no hay calidad de coautor�a, sino de autor�a. (�)� (Subrayado por la Sala) As�, es claro para la Sala la referencia expl�cita y espec�fica de los articulados imputados a los se�ores ZM y MG, toda vez que no solo se menciona la literalidad de los mismos, sino adem�s, se da lectura y explicaci�n a las implicaciones de los mentados se�alamientos, quedando clara, prima facie, la intenci�n del ente persecutor en cuanto a generar una comunicaci�n asertiva y entendible para con los procesados, y en complemento, la sujeci�n al tenor literal de la norma en cuanto al desarrollo de la audiencia, lo que finalmente se traducir�a en la legalidad de la misma.
En tal sentido, sin mayor decanto argumentativo, se vislumbra con claridad la ausencia de realidad de las aseveraciones realizadas en la apelaci�n impulsada por la Defensa de los procesados, pues en ning�n momento se presenta ausencia de legalidad en cuanto a la formulaci�n de imputaci�n desplegada contra los se�ores ZM y MG, as� como tampoco, se evidencia la comisi�n de yerros por parte del ente persecutor en cuanto a los caracteres objetivos de la imputaci�n de cargos, situaci�n ante la cual, tal como se plante� en el ac�pite correspondiente al problema jur�dico de la presente providencia, la Sala zanja el tema en apoyo al A quo, y por tanto, desecha los planteamientos considerativos que decantaban de una veracidad de las afirmaciones de la apelante, pues se itera, fue de total y adecuado conocimiento la comunicaci�n de imputaci�n de cargos de los art�culos 376-1 y 340 inciso segundo del c�digo penal.
Ahora bien, aunado a lo anterior, considera la Sala pertinente alzar voz de reproche frente a la defensora que impetra la alzada bajo estudio, esto, toda vez que se planta irrisoria la deprecaci�n atinente a que en funci�n a un yerro, que como ya fue aclarado, nunca existi�, se modifique la dosificaci�n punitiva derivada de la aplicaci�n del art�culo 376 del C�digo Penal, variando la sanci�n a imponer, de aquella que compele una pena m�s alta, a su hom�nima, que en funci�n a la menor cantidad de estupefacientes inmiscuidos en el punible, ata�e proporcionalmente un menor quantum punitivo, pues de lo obrante en el expediente y los elementos materiales probatorios relacionados con la imputaci�n y posterior allanamiento a cargos de los procesados, se tiene que la cantidad de sustancias psicotr�picas asciende a 422 kilogramos, entre clorhidrato (coca�na pura) y base de coca, cuant�a que evidentemente no se acerca en m�nimo a los cien gramos que contempla el inciso de referencia, situaci�n que claramente es, se itera, irrisoria frente a las solicitudes de la defensa, por cuanto en la imputaci�n formulada por la fiscal�a se indica con claridad el inciso solicitado, ya que de no determinarlo y en consideraci�n a la cantidad de sustancia se�alada la pena deviene en mayor cantidad.
En cuanto a la dosificaci�n punitiva y del porqu� no se impone la pena m�nima del cuarto escogido, como ya se dijo en precedencia el A quo en aplicaci�n del art�culo 61 inciso 3 del c�digo penal determin� como motivos para apartarse del est�ndar m�nimo, respecto de la pena a imponer para ZM, la connotaci�n que dicho delito tiene en el departamento de Nari�o en especial en la zona de Tumaco, las considerables cantidades de sustancia que se han comercializado, el da�o que se causa en la poblaci�n joven y la descomposici�n social que genera, todo por un ingreso econ�mico il�cito; motivaci�n que es el sustento de la pena que se fija.
Igual sucede para el delito de Concierto para delinquir agravado, para el caso del sentenciado MG, se se�al� que dicho comportamiento ha generado violencia en el sector, que el temor y zozobra que se genera en la poblaci�n, se llevan a cabo las actuaciones, que se ha generado desplazamiento, desapariciones, extorsiones y homicidios. El art�culo 59 del c�digo penal indica que el deber de motivar los motivos de determinaci�n de la pena, y la sentencia fechada el 15 de diciembre de 2017 contiene esa sustentaci�n respecto de la pena a imponer, dentro de la discrecionalidad reglada que tiene el fallador.
Ahora en el caso en comento, cuando el fiscal realiza la imputaci�n y luego de seleccionar las normas que componen el �tem jur�dico, a manera de ejemplo realiza una probable dosificaci�n y lo itera es con un fin did�ctico, pero no es que haya acuerdo sobre unas penas a imponer, como lo dice en el recurso de alzada la apoderada, y tal como ya se dijo hay diferencia entre el allanamiento y los preacuerdos.
Ya clausurado el tema en comento, es menester dar tramite al alegato concerniente a la figura del allanamiento a cargos que se presenta en el caso de marras, esto es, el cuestionamiento referente a si el procedimiento de comento, cont� con las garant�as esenciales para su legal y correcto desarrollo, partiendo entonces, de un sucinto estudio de la superaci�n de las causales que promueven la retractaci�n de la aceptaci�n en cuesti�n. As�, fuera de la conceptualizaci�n ya tratada sobre el allanamiento a cargos, se tiene en funci�n al par�grafo del articulo 293 del C�digo de Procedimiento Penal la presencia de reglados casos en los cuales, se ve pertinente la retractaci�n �(�) en cualquier momento, siempre y cuando se demuestre por parte de estos que se vicio su consentimiento o que se violaron sus garant�as fundamentales.� (Subrayado por la Sala).
En tal sentido, teniendo como cerco expl�cito para la solicitud de anulaci�n del allanamiento la estructuraci�n de transgresiones a la esencia de la aceptaci�n de cargos, esto es, el car�cter, libre, voluntario y consiente del acto desplegado y, en caso de presentarse, la ejecuci�n del mismo con vulneraci�n directa a las garant�as y derechos de los procesados, es de examinar en el asunto, la forma en que se desarroll�, no solo el momento de allanamiento a cargos y su verificaci�n, sino, en misma l�nea, la integralidad la audiencia de formulaci�n de imputaci�n. En principio, frente al t�pico de las garant�as fundamentales, se tendr�a como principal dentro del procedimiento tratado, la ejecuci�n de cada uno de los pasos concernientes a la formulaci�n de imputaci�n de cargos, es decir, que se cuente con el cumplimiento del debido proceso y de mas prerrogativas base del Sistema Penal Acusatorio, en funci�n de lo cual, recapitulando la cita extra�da del audio grabado en la audiencia de cargo, se vislumbra que, en efecto, una vez legalizada la captura de los procesados, misma que fue ejecutada en funci�n a una orden legalmente proferida por la judicatura y posteriormente validada ante el juzgado de control de garant�as mencionado anteriormente, se dio curso a la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, escenario en el cual, se evidencia del Fiscal, el ce�imiento a los preceptos legales de la misma, tanto en la realizaci�n de la imputaci�n objetiva y subjetiva, el soporte de la misma con la enunciaci�n de los elementos materiales probatorios y la relaci�n f�ctica de los hallazgos investigativos del ente persecutor, as� como la concientizaci�n de los alcances del allanamiento a cargos y en misma l�nea de los preceptos que regla la ley procedimental para la instauraci�n de condena en casos de concurso de delitos, lo cual, aunado al hecho de que cada procesado acudi� con su defensor de confianza, evoca satisfacci�n a la protecci�n de las garant�as fundamentales de los se�ores ZM y MG.
Ahora bien, ya en lo referente al momento del allanamiento a cargos, es de iterar, en virtud a lo consignado en los audios de la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, que el procedimiento en comento no adolece de vicios que ata�an a la afectaci�n del consentimiento de los procesados o la estructuraci�n de una posible artima�a que haya decantado en una aceptaci�n de cargos ilegal, pues ante todo, se tiene, prima facie, que los judicializados acudieron a la audiencia en compa��a de sus apoderados de confianza, aunado a lo cual, tal como se evidencia al final del segundo audio de la audiencia del 26 de abril de 2017, se concedi� un receso a fin de que se pudiera entablar una charla y correspondiente asesor�a de los se�ores ZM y MG con sus defensores, espacio que una vez finalizado, y reanudada la audiencia de comento, decant� en la aceptaci�n de cargos por los mencionados, y en misma l�nea, la verificaci�n de la judicatura sobre la libertad, autonom�a y conciencia bajo la cual el acto se hab�a desplegado, reiter�ndose incluso por el persecutor, lo atinente a lo estipulado en los art�culos imputados, as� como, previo al allanamiento, la aclaraci�n de la misma.
En tal l�nea, no cabe duda de que la diligencia fue ejecutada bajo los lineamientos legales que hubiese lugar en el sistema ordinario de la justicia penal para efectos de allanamiento a cargos en sede de imputaci�n de cargos, tanto en el desarrollo integral de la audiencia como en su posterior verificaci�n de legalidad, zanjando en tal punto la coherencia y transparencia del tr�mite mencionado, quedando entonces, como �nico punto de estudio, las aseveraciones correspondientes a los presuntos incumplimientos del togado de instancia con respecto a las implicaciones del allanamiento a cargos y la dosificaci�n y posterior condena del mismo.
A ello, es necesario remitirnos al ac�pite 4� y 5� de la presente providencia, en tanto se estipula los alcances y diferencias entre las figuras del allanamiento a cargos y la firma de un preacuerdo, teniendo para ello como punto clave, la necesaria concesi�n de un �nico beneficio como contraprestaci�n a la aceptaci�n de cargos o estipulaci�n de un preacuerdo con fin a la terminaci�n anticipada del proceso, iterando en que, si bien, en caso de los allanamientos el benepl�cito ya est� estipulado en los art�culos de la codificaci�n procesal penal, en el preacuerdo son de libre maniobra, mientras tanto se respete las prerrogativas penales que evocan la figura y la recta administraci�n de justicia por parte del Estado.
Al caso de marras, nos encontramos ante la ejecuci�n de la figura del allanamiento a cargos en sede de formulaci�n de imputaci�n, de lo cual, es evidente y se reitera en lo planteado en partes superiores de la sentencia, que, los procesados �nicamente se ver�an cobijados por el velo de rebaja punitiva plasmado en la ley 906 del 2004, siendo tal, una disminuci�n del quantum punitivo a asignar, hasta por un 50%, aclarando, que tal rebaja es aplicable al, valga la redundancia, quantum punitivo final.
As�, es claro, que ZM y MG, ejecutaron de manera libre y voluntaria, en asesor�a de sus abogados el allanamiento a los cargos se�alados en la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, acto ante el cual, el fiscal de cargo fue especifico en se�alar que la rebaja punitiva se constitu�a en un porcentaje de hasta el 50%, aplicado a la pena final estipulada por el juzgador de instancia, sin que en ning�n momento, fuera de la especificaci�n de las penas regladas por el legislador, haya referido que se iba a tasar el quantum punitivo en una u otra proporci�n detallada.
De lo cual, en primer lugar, la judicatura si bien, comprende que el recurso se impetra por parte de un defensor distinto a aquellos que asumieron por confianza, la defensa de los procesados en la audiencia de formulaci�n de imputaci�n y velaron por el respeto de sus garant�as y derechos en el allanamiento a cargos y la posterior verificaci�n del mismo, no halla lugar a las deprecaciones de la apelante, pues en efecto, de los audios que consignan el desarrollo de las audiencias, es posible vislumbrar la legalidad de los procedimientos, y m�s all� de esto, por sana l�gica y conocimiento b�sico jur�dico del �mbito penal, la diferencia evidente que existe entre un allanamiento y un preacuerdo.
As�, itera esta Sala de decisi�n, que no observa vicio o yerro de la judicatura o la Fiscal�a en cuanto al proceso que decanto en el allanamiento a cargos de los se�ores FJZM y EOMG frente a los punibles de los art�culos 376-1 y 340 inciso 2, as� como tampoco, ve la estructuraci�n de argumentos o estipulaciones que pudiesen alegar una posible retractaci�n de la aceptaci�n en comento, y por tanto, en congruencia con la argumentaci�n ya tratada, la alzada pregonada por la defensa se queda ausente de bases en todo sentido, y colige a esta Colegiatura a confirmar de manera integral la decisi�n fallada en primera instancia. LA DECISI�N Por lo expresado, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, Resuelve: � 1�. �Confirmar la sentencia recurrida por las razones aducidas en la parte considerativa. 2�. �Esta decisi�n se notifica en estrados y se hace saber que en su contra procede el recurso extraordinario de casaci�n. Notif�quese y C�mplase, H�CTOR ROVEIRO AGREDO LE�N Magistrado Ponente BLANCA LIDIA ARELLANO MORENO Magistrada SILVIO CASTRILL�N PAZ Magistrado JUAN CARLOS �LVAREZ L�PEZ Secretario Identificado como el Alias de FJZM Identificado como el Alias de EOMG Folio 546 Disco Compacto del 26 de Abril de 2017, Audio No. 110014088024_2, Record: 00:01 Disco Compacto del 26 de Abril de 2017, Audio No. 110014088024_3, Record: 14:14 Disco Compacto del 26 de Abril de 2017, Audio No. 110014088024_4;
Record: 04:23 Disco Compacto del 26 de Abril de 2017, Audio No. 110014088024_4; Record: 07:39 Folio 534. Art�culo 351 de la Ley 904 de 2004, C�digo de Procedimiento Penal CD. Audiencia de Lectura de Fallo, Audio No. 1, Minuto 16:40 Refiere que el A quo, se aleja de los par�metros establecidos en los art�culos 60 y 61 de la Ley 599 del 2000. Art�culo 353 de la Ley 906 del 2004;
C�digo de Procedimiento Penal �Aceptaci�n total o parcial de los cargos. El imputado o acusado podr� aceptar parcialmente los cargos. En estos eventos los beneficios de punibilidad s�lo ser�n extensivos para efectos de lo aceptado.� Verificaci�n por parte del Juez de Conocimiento del m�nimo probatorio que desvirtu� la presunci�n de inocencia con que la legislaci�n cobija al procesado que acredit� la materialidad de la infracci�n y la responsabilidad de comisi�n del delito.
Articulo 293 de la Ley 906 del 2004 y Sentencia SP-93792017 del 28 de Junio de 2017, Corte Suprema de Justicia. Art�culo 293 de la Ley 906 del 2004, C�digo de Procedimiento Penal Sentencia SP 9379-2017 del 28 de junio de 2017; Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, Mg. P. Patricia Salazar Cuellar. Sentencia SP 9379-2017 del 28 de junio de 2017;
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, Mg. P. Patricia Salazar Cuellar. Sentencia C-303 del 2013 del 22 de mayo de 2013; Corte Constitucional, Mg. P. Luis Guillermo Guerrero P�rez; Sobre los alcances de la audiencia de formulaci�n de imputaci�n, su car�cter de tinte comunicativo y su finalidad de salvaguarda de derechos del procesado. Articulo 351 de la Ley 906 del 2004, C�digo de Procedimiento Penal Sentencia No. 2004-00729-01 del 29 de agosto de 2008.
Corte Suprema de Justicia. M.P. Edgardo Villamil Portilla. VELASQUEZ VELASQUEZ, Fernando. �DERECHO PENAL PARTE GENERAL�. Cuarta Edici�n. Librer�a Jur�dica COMLIBROS. Bogot� D.C. 2009. P�gina 1018. POSADA MAYA, Ricardo. HERNANDEZ BELTRAN, Harold M. �EL SISTEMA DE INDIVIDUALIZACION DE LA PENA EN EL DERECHO PENAL COLOMBIANO � referido a la ley 599 de 2000).
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Radicado 18.654. M.P. Jorge An�bal G�mez Gallego. Disco Compacto de Audio, Audiencia de Formulaci�n de Imputaci�n de fecha 26 de Abril de 2017 ante el Juzgado 24 Penal Municipal de Bogot� D.C. con Funci�n de Control de Garant�as � R�cord 25:00. R�cord 2:12:00 Art�culo 376 inciso segundo de la Ley 599 del 2000; �Si la cantidad de droga no excede de mil (1.000) gramos de marihuana, doscientos (200) gramos de hach�s, cien (100) gramos de coca�na o de sustancia estupefaciente a base de coca�na o veinte (20) gramos de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona o droga sint�tica, la pena ser� de cuatro (4) a seis (6) a�os de prisi�n y multa de dos (2) a cien (100) salarios m�nimos legales mensuales vigentes.� (Subrayado por la Sala) Folio 542 Carpeta principal Folio 540 vto. carpeta principal Par�grafo Articulo 293 de la Ley 906 del 2004, modificada por el art�culo 69 de la Ley 1453 de 2011. Disco Compacto de Audio, Audiencia de Formulaci�n de Imputaci�n de fecha 26 de Abril de 2017 ante el Juzgado 24 Penal Municipal de Bogot� D.C. con Funci�n de Control de Garant�as � R�cord 25:00. Disco Compacto de Audio, Audiencia de Formulaci�n de Imputaci�n de fecha 26 de Abril de 2017 ante el Juzgado 24 Penal Municipal de Bogot� D.C. con Funci�n de Control de Garant�as � Tercer Audio - R�cord 5:00. Aclara que sobre el procesado Mendoza Garz�n solo se imputa el delito del Art�culo 340 inciso 2. Proceso N�: 528356001274201600104-01 No. Interno: 24759 Conducta Punible: Trafico, Fabricaci�n o Porte de Estupefacientes y Concierto para Delinquir Agravado Acusado: FJZM y EOMG P�gina PAGE 20 de 38 /01N��������E F l m o r � � � ? ����������õ������udS�Gh �h.05�CJaJ h �h?Fe5�B*CJaJph h �h�g�5�B*CJaJphh �h�g�5�CJaJh �h�%I5�CJaJh �h?Fe5�CJaJh �h?Fe5�CJ\�aJh �h.05�CJ\�aJh �hQ5�CJ\�aJh �hQ5�CJaJh �h�J�5�CJaJh �h�<�5�CJaJh �h3}f5�CJaJh �h��5�CJaJ01��E F � � ? @ � � �� � � ��ef����������������������$a$gd��d�gd�W�d�gdf�d�gd.0$a$gd?Fed�gdQ$a$gd�J�? j k � � � �� � � NO������567���������±�������vk�\M\h �h^-�B*CJaJphh �h<QB*CJaJphh �h<QCJaJh �h�@;CJaJh �h*iCJaJh �hQ5�CJ\�aJh �h�W�CJaJh �h�W�5�CJaJ h �hf�5�6�CJ\�]�aJh �hf�5�CJ\�aJh �hf�CJ\�aJh �h�%I5�CJaJh �hf�CJaJh �hf�5�CJaJ7B_pq��� ,7VWt������NWw������ôé���������}�}rg\gQFh �hKeCJaJh �h�HCJaJh �hGCJaJh �h�-!CJaJh �h/u8CJaJh �h��CJaJh �h�#CJaJh �hWBCJaJh �hvZ�CJaJh �h�7CJaJh �h{e�B*CJaJphh �h�7B*CJaJphh �hJB*CJaJphh �h^-�B*CJaJphh 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