Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Pasto

Radicado: 2015-00055 (222-02)

Sala: CIVIL-FAMILIA

Ponente: Maria Marcela Perez Trujillo

Fecha: 2018-11-29

Sujetos procesales: DEMANDANTE: JASB, GLMG \ DEMANDADO: FLOTA MAGDALENTA SA

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PERJUICIOS MATERIALES - DA�O EMERGENTE CONSOLIDADO Y LUCRO CESANTE: Debe existir certeza del detrimento � Efectuada la valoraci�n probatoria, se determina que el demandante no logr� acreditar con certeza y total claridad ni el monto del da�o emergente consolidado que reclama ni la existencia del da�o por lucro cesante causado y futuro, estableci�ndose, que no obstante las lesiones sufridas, continu� ejerciendo el cargo de docente y respecto de su labor como conductor y transportador, no se aport� ninguna prueba que d� cuenta del ingreso mensual o del valor dejado de percibir por tal actividad.

PERJUICIOS MORALES � Tasaci�n - Atendiendo a los principios de reparaci�n integral, equidad, en uso del arbitrium iudicis, y en consideraci�n a la aflicci�n que se estima padecieron los demandantes por las lesiones sufridas por su esposo y padre, se considera adecuada la tasaci�n efectuada, brindando de esta manera, una medida de satisfacci�n a las v�ctimas del hecho da�oso acaecido.

LLAMAMIENTO EN GARANT�A - Las relaciones jur�dicas entre demandante y demandado, son distintas a la de �ste y la llamada en garant�a � Se considera que fue adecuada la forma en que se realiz� la condena a la compa��a de seguros llamada en garant�a, en tanto no deb�a realizarse al pago directo y concreto al demandante, teniendo en cuenta que fue la parte demandada la que la llam� en garant�a, en virtud de la p�liza de responsabilidad civil contractual, lo cual la faculta, al haber sido condenada a pagar indemnizaci�n integral por los da�os, a obtener de la aseguradora el pago de los dineros que la demandada deba cancelar por concepto de la responsabilidad civil declarada, en los porcentajes convenidos u observados en el referido contrato de seguro, y la distribuci�n del riesgo entre ellas, atendiendo todos los par�metros pactados./ REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL DEL PODER P�BLICO  TRIBUNAL SUPERIOR DE DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL - FAMILIA Magistrada Ponente: MAR�A MARCELA P�REZ TRUJILLO San Juan de Pasto, veintinueve (29) de noviembre de dos mil dieciocho (2018) Conforme se anunci� en la audiencia del art. 327 del C. G. del P. celebrada el 27 de noviembre de 2018, y por autorizaci�n del art. 373 num. 5� inc. 3� de la misma norma, aplicable por analog�a, procede la Sala a dictar por escrito sentencia de segunda instancia dentro del proceso ordinario de responsabilidad civil contractual y extracontractual instaurado por el se�or JASB, GLMG, MGNSM y ATSM frente a Flota Magdalena S.A y otros, asunto procedente del Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Pasto.

ANTECEDENTES LAS PRETENSIONES. En el libelo presentado el 27 de marzo de 2015, la apoderada judicial de la parte demandante solicit� se declare civil, solidaria y contractualmente responsables al se�or CAC en su calidad de conductor del veh�culo de placas UFU 375, la se�ora SMAS, en calidad de propietaria del referido veh�culo y a la sociedad Flota Magdalena S.A, por los perjuicios causados al demandante JAS; y extracontractualmente responsables a los mismos por los perjuicios causados a GLMG, MGNSM y ATSM como resultado del accidente de tr�nsito ocurrido el d�a 5 de septiembre de 2014.

Que como consecuencia de lo anterior se condene a los demandados a pagar lo correspondiente por da�os morales, perjuicios materiales y da�o a la salud. Y se condene adem�s a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A, a pagar a favor de los demandantes, el valor de las pretensiones reconocidas con la sentencia con cargo y aplicaci�n a la respectiva p�liza de seguro de responsabilidad civil.

FUNDAMENTO FACTICO. El se�or JASB, previo al contrato de transporte celebrado con la empresa Flota Magdalena S.A. abord� el veh�culo tipo bus de servicio p�blico de placas UFU 375 el d�a 5 de septiembre de 2014 para cubrir la ruta Pasto- Cali. En el transcurso del viaje, en el kil�metro 27, en la vereda Hato Viejo del municipio de Chachagui (N), el referido veh�culo, seg�n lo se�ala el demandante debido a exceso de velocidad y por impericia o por la conducta culposa del conductor, termin� volcado en la v�a tras haber perdido el control o inobservado las se�ales de tr�nsito.

As� las cosas producto del accidente, el se�or JASB sufri� graves lesiones personales de car�cter f�sico y psicol�gico, que le han producido a su vez da�os y perjuicios materiales y morales y a la vida en relaci�n, los que se extienden a su grupo familiar conformado por su esposa GLMG y sus hijas MGNSM y ATSM. Las secuelas medico legales provocadas al se�or JASB, producto del prenombrado accidente de tr�nsito se calificaron como deformidad f�sica que afecta el rostro de car�cter permanente por amputaci�n traum�tica de la oreja o pabell�n auricular derecho, perturbaci�n de la funci�n del �rgano de la prensi�n de car�cter permanente por amputaci�n traum�tica del miembro superior izquierdo entre el codo y la mu�eca, lesiones que lo han imposibilitado para ejercer actividades laborales, principalmente, como conductor y transportador.

CONTESTACI�N DE LA DEMANDA La demandada Flota Magdalena S.A. se pronunci� sobre la demanda formulando como excepciones (i) la existencia de fuerza mayor o el caso fortuito;(ii) la inexistencia de la obligaci�n, fundada en la inexistencia de la culpa en la conducta que se le atribuye al conductor y por ende a Flota Magdalena;(iii) cobro de lo no debido, indicando que como consecuencia de la inexistencia de la conducta en cabeza del conductor el hecho ocurri� por causas totalmente ajenas a �l;(iv) carga de la prueba de los perjuicios sufridos, aseverando que la responsabilidad del conductor no ha sido demostrada y no existen perjuicios a condenar;

(v) prescripci�n y (vi) la innominada. La llamada en garant�a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A se pronunci� sobre la demanda formulando como excepciones (i) l�mite de la eventual obligaci�n a su cargo y a favor de los accionantes por cuenta de la p�liza de seguro de responsabilidad civil R.C.C. No. 8001061071.(ii) No cobertura del lucro cesante por cuenta de la p�liza de responsabilidad civil invocada como fundamento de la demanda.

(iii) ausencia de prueba de culpa de la demanda, por la presencia de una causa extra�a por fallas en el mecanismo de la direcci�n del veh�culo (iv) inexistencia de la relaci�n de causalidad entre el da�o o perjuicio alegado por la parte demandante y la actuaci�n de los demandados; (v) carencia de prueba del supuesto perjuicio; (vi) p�rdida del derecho a la indemnizaci�n, por la duda que existe frente a la real ocupaci�n profesional de la v�ctima;

(vii) Reducci�n de indemnizaci�n, siendo entonces procedente tasarla a lo probada; (viii)Tasaci�n excesiva del perjuicio y de su cuant�a, por cuanto que los valores reclamados son excesivos y notoriamente injustos; (ix) Imposibilidad jur�dica para reclamar doble indemnizaci�n por los eventuales perjuicios sufridos por la v�ctima y coexistencia de seguros, en tanto que la indemnizaci�n que se reclama por lesiones personales en accidente de tr�nsito se encuentra cubierto por el SOAT, y requisitos establecidos para el reconocimiento de la incapacidad, advirtiendo que cualquier suma pagada en exceso ser� cubierta por el SOAT, el cual cubre gastos m�dicos;

(x) ausencia de los requisitos sustanciales para la vinculaci�n de la aseguradora en su condici�n de demandada, por no haberse indicado el fundamento factico; (xi) culpa exclusiva de un tercero, fuerza mayor o caso fortuito; (xii) reticencia; (xiii)Coexistencia de seguros (xiv) agotamiento del amparo del contrato de seguro; (xv) agotamiento del amparo del contrato de seguro;

(xvi) no cobertura de perjuicios fisiol�gicos, vida de relaci�n. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA El primero (1) de marzo de 2018 el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Pasto profiri� sentencia, declarando civil, solidaria y contractualmente responsable a la sociedad Flota Magdalena S.A., de los da�os ocasionados al demandante JASB; y extracontractualmente responsable de los da�os extrapatrimoniales ocasionados a las demandantes GLMG, MGNSM y ATSM, en accidente ocurrido el 5 de septiembre de 2014, declarando no probadas las excepciones formuladas por la demandada Flota Magdalena S.A y llamada en garantia AXA COLPATRIA S.A.; con excepci�n de las que la aseguradora invoc� en relaci�n con la tasaci�n de los perjuicios reclamados, al l�mite de la eventual obligaci�n a favor de los accionantes y agotamiento del amparo del contrato de seguro, a las exclusiones de amparo expresamente previstas en las condiciones generales que no pueden tenerse en cuenta a favor de la parte demandante, y no de cobertura.

Conden�ndolas finalmente a pagar los perjuicios materiales, morales y por da�o a la vida de relaci�n; as� como la condena en costas. RECURSO DE APELACI�N El apoderado judicial de la parte demandada, Flota Magdalena S.A. Interpuso recurso de apelaci�n en contra de la decisi�n de primera instancia formulando los siguientes reparos concretos: (1) El motivo de inconformidad, versa sobre la condena respecto al da�o emergente futuro, concretamente por el reconocimiento que hace el A quo en relaci�n con la pr�tesis que pretende la parte demandante, en cuanto dicho reconocimiento se hace con base en una simple COTIZACI�N, que no es prueba de que el accionante haya efectuado un desembolso por dicho emolumento que represente un detrimento patrimonial.

(2) Respecto a la forma de condena al pago a AXA COLPATRIA, contenida en el par�grafo �nico del Numeral 4 de la parte resolutiva de la sentencia, toda vez que la condena debe ser al pago directo y concreto al demandante. Por otra parte, el apoderado judicial de la parte demandante Interpuso recurso de apelaci�n en contra de la decisi�n de primera instancia formulando los siguientes reparos concretos (1) Error en la valoraci�n probatoria respecto a los perjuicios materiales, espec�ficamente al da�o emergente causado o consolidado y al lucro cesante.

El juzgador decidi� restar valor probatorio al juramento estimatorio porque uno de los demandados objet� la cuant�a. Lo anterior no es cierto, toda vez que la objeci�n se formul� en contra del juramento estimado en la demanda inicial, pero olvida el despacho que el hecho referido en esta prueba fue modificado sustancialmente a trav�s de la reforma de la demanda presentada el d�a 24 de octubre de 2016, con lo cual se vari� significativamente no solo la cuant�a de los perjuicios sino los fundamentos en que se fincaba la reclamaci�n. Frente al juramento estimatorio, contenido en la reforma de la demanda los demandados guardaron silencio y por tal raz�n, en virtud del art�culo 206 del CGP, dicho juramento constituye prueba de su monto.

Existen en el plenario otras pruebas que el a quo valor� indebidamente, las cuales demuestran con suficiencia la actividad de transportista del demandante y los perjuicios sufridos por concepto de lucro cesante. Dentro de las pruebas que no valor� se encuentran (i) la certificaci�n expedida por EXPRESO COSTA SUR SAS el 11 de febrero de 2015 donde se afirma que el demandante devengaba la suma de $1.500.000 mensuales como conductor del bus de placas STU-082, y (ii)el contrato de prestaci�n de servicios entre Luis Alberto Vera y TRANSPORTES ESPECIALES ACAR LTDA, donde el demandante- seg�n soportes del contrato fung�a como conductor de un grupo de docentes percibiendo una utilidad de $1.500.000 mensuales.

Estas pruebas documentales no fueron tachadas de falsas, por lo tanto gozan de pleno valor probatorio. Dentro de las pruebas que valor� indebidamente se encuentran los interrogatorios de parte rendidos por los demandantes JAS, GLM, M y AS, y los testimonios de los se�ores Luis Alberto Vera, Mario Alberto Santacruz y Mariela Mena D�az. (2) Perjuicios morales: considero que el valor de los perjuicios morales que el A quo reconoci� en favor de los demandantes en la sentencia son insuficientes porque no se ajustan al dolor, angustia y sufrimiento padecido realmente por las victimas con ocasi�n del accidente de tr�nsito, motivo por el cual deben ser objeto de revisi�n por parte del superior.

(3) Frente a la condena de AXA COLPATRIA SEGUROS S.A. estimo que no se encuentra en consonancia con la demanda, puesto que cuando se tom� la decisi�n de hacer parte de este proceso a esta entidad se persegu�a que el juzgador definiera en la sentencia su grado de participaci�n econ�mica en el pago de los perjuicios y de esa forma tener claridad frente a su responsabilidad.

Ahora bien teniendo en cuenta que el demandante requiere una pr�tesis para reemplazar el brazo que perdi� en el accidente de tr�nsito, as� como tambi�n el implante de una oreja, es dable condenar a la aseguradora a pagar en concreto la suma de $61.600.000 por concepto de �gastos m�dicos� y la suma de $39.062100 o el valor que determine el tribunal en segunda instancia sin sobrepasar los $49.280.000 correspondiente al 80% del valor asegurado por concepto de perjuicios morales.

De otra parte como quiera que en los anexos de la demanda, existe copia del certificado de la p�liza de responsabilidad civil extracontractual No. 8001431567, vigente para la fecha en que ocurri� el accidente de tr�nsito, seria dable tambi�n condenar a la aseguradora a que pague la suma de $35.155.890 (o el valor que determine el tribunal en segunda instancia) por concepto de los perjuicios morales ocasionados a las se�oras GLMG, MGNSM y ATSM.

(4) Finalmente, no se estableci� en la sentencia el plazo que tienen los demandados para realizar el pago de las sumas de dinero a las cuales fueron condenados. CONSIDERACIONES PROBLEMAS JUR�DICOS Los problemas jur�dicos que debe plantearse esta Sala de acuerdo con los argumentos que han propuestos en sede de segunda instancia por los apelantes, son los siguientes: 1. �Es viable el reconocimiento por da�o emergente futuro con base en la cotizaci�n sobre el costo de pr�tesis microelectrica para miembro superior izquierdo y el valor de la pr�tesis del pabell�n auricular derecho; aun cuando no hay prueba de que el demandante haya efectuado un desembolso por dicho emolumento? 2. verificar si existe alg�n yerro de parte del juzgado de primera instancia, en cuanto a la valoraci�n del juramento estimatorio consignado en la demanda y en la reforma de la misma. 3.

Examinar si la valoraci�n probatoria hecha en primera instancia se efectu� en forma indebida respecto de los perjuicios materiales, espec�ficamente al da�o emergente causado o consolidado y al lucro cesante. 4. Determinar si el valor de los perjuicios morales reconocidos por el a quo es insuficiente y no se ajustan al dolor, angustia y sufrimiento padecido por los demandantes. 5.

Examinar si es adecuada la forma de condena a la llamada en garant�a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A realizada por el a quo, o por el contrario debe realizarse al pago directo y concreto al demandante y si es una obligaci�n de esta Corporaci�n determinar su grado de participaci�n econ�mica. 6. Determinar si es necesario fijar en la sentencia el plazo que tienen los demandados para realizar el pago de las sumas de dinero a las cuales fueron condenados.

SOBRE EL DA�O EMERGENTE FUTURO T�ngase en consideraci�n que de forma puntual la parte recurrente, censura el reconocimiento que hace el a quo en relaci�n con las pr�tesis que pretende la parte demandante, al precisar que lo ha hecho con base en una cotizaci�n; la cual seg�n su parecer, no constituye prueba de que el demandante por dicho emolumento haya efectuado un desembolso y que a su vez represente un detrimento patrimonial.

Para abordar el tema recordemos que conforme lo establece el art�culo 1613 del C�digo Civil, �la indemnizaci�n de perjuicios comprende el da�o emergente y el lucro cesante�, entendi�ndose, seg�n el art�culo 1614 de la misma obra, por el primero, �el perjuicio o la p�rdida que proviene de no haberse cumplido la obligaci�n o de haberse cumplido imperfectamente, o de haberse retardado su cumplimiento� y, por el segundo, �la ganancia o provecho que deja de reportarse a consecuencia� de similares circunstancias.

Al respecto, la Jurisprudencia nacional ha considerado que: �(�)el da�o objeto de reparaci�n debe ser cierto, pero no necesariamente debe ser actual, porque el da�o cierto y futuro, como igualmente se ha sostenido, tambi�n es indemnizable, tal como ocurre con las lesiones o secuelas que afectan la integridad f�sica personal y exigen una atenci�n m�dica o quir�rgica.

Estas lesiones o secuelas son el da�o mismo, por ende cierto. Desde luego que el da�o futuro, cierto e indemnizable es tal en tanto sea susceptible de avaluaci�n en el momento en que se formula la pretensi�n y sea desarrollo de un da�o presente. En consideraci�n a lo expuesto, aparece claro que las lesiones producidas en la integridad f�sica de una persona son indemnizables con independencia de que haya habido o no atenci�n m�dica y la erogaci�n econ�mica correlativa, pues se dan las condiciones que el da�o debe reunir para que sea indemnizable, cuales son la afecci�n de un inter�s propio (la integridad f�sica personal, para el caso), que sea cierto y que no haya sido reparado, adem�s de la posibilidad avaluativa, que para el caso es el costo de la atenci�n m�dica Luego se�ala la Corte que, �(�) �[e]l da�o emergente abarca la p�rdida misma de elementos patrimoniales, los desembolsos que hayan sido menester o que en el futuro sean necesarios y el advenimiento del pasivo, causados por los hechos de los cuales trata de deducirse la responsabilidad.(Subrayado fuera de texto).

Con fundamento en la mencionada cita jurisprudencial, se infiere con meridiana claridad que es procedente la indemnizaci�n por da�o emergente futuro, siempre y cuando exista un da�o cierto y presente, es decir una afectaci�n de la integridad f�sica personal, independientemente de que haya habido o no atenci�n medica; que sea susceptible de avaluaci�n en el momento en que se formula la pretensi�n, y no haya sido reparado.

Bajo ese panorama, aprecia esta Judicatura que de conformidad con lo plasmado en la historia cl�nica, junto con las fotograf�as, los informes periciales de cl�nica forense y lo relacionado en el interrogatorio de parte, el se�or JAS tras ser lesionado en su humanidad, como consecuencia del prenombrado accidente de tr�nsito, padece�(�)deformidad f�sica que afecta el rostro de car�cter permanente; deformidad f�sica que afecta el cuerpo de car�cter permanente; perturbaci�n funcional de miembro superior izquierdo de car�cter permanente; perturbaci�n funcional de �rgano de la prensi�n de car�cter permanente(�)�;permitiendo inferir con ello la existencia de un da�o cierto y presente, como quiera que soporta secuelas de car�cter permanente en su integridad f�sica y que por ende han alterado su vida normal, con privaciones en su cotidianidad, tropiezos, obst�culos de movilidad, en la forma de relacionarse con su familia, con sus amistades y con el entorno, dolores permanentes, sumado a que no puede practicar deportes, trabajar con normalidad, entre otras cosas.

As� entonces, dada la certeza del da�o que se le ha causado al se�or JS, y que produjo �amputaci�n traum�tica de pabell�n auricular derecho, fractura de cubito y amputaci�n a nivel de 1/3 superior de antebrazo izquierdo�;se infiere que �l, de por vida requerir� de tratamiento especial, y que la �nica forma de mejorar su integridad f�sica e inter�s propio ser�an las pr�tesis �Pr�tesis micro el�ctrica para miembro superior izquierdo� y �pr�tesis pabell�n auricular�; de las cuales han allegado las correspondientes cotizaciones o avaluaciones, en el escrito de la reforma de la demanda, y de las que se dice a�n no ha sido reparado; pues el demandante asegura que no ha podido acceder a las mismas dado los altos costos que originan su reemplazo, tal como se se�ala en las referidas cotizaciones; mismas que tampoco fueron objeto de controversia por la parte demandada Flota Magdalena S.A. en su debido momento procesal.

En ese orden, si bien afirma la parte recurrente que el se�or JS no ha sufrido ning�n detrimento patrimonial, respecto del costo de las mencionadas pr�tesis, es lo cierto que, a la luz de la jurisprudencia patria el da�o emergente abarca los desembolsos que en el futuro sean necesarios a fin de reducir la responsabilidad que se le endilga a la parte demandada, como en efecto ocurre en el sub examine, pues el demandante habr� de incurrir en gastos para enfrentar el da�o a la salud que le fue irrogado; entre ellos la reconstrucci�n est�tica de aquellas deformidades que padece; razones estas que igualmente se encuentran respaldadas por la doctrina, cuando se se�ala que: �Si el demandante tiene hacia el futuro la posibilidad de recuperarse mediante intervenciones quir�rgicas (as� sea en otra ciudad o pa�s), pr�tesis, fisioterapias, o implementos auxiliares para su movilizaci�n, el juez deber� tener en cuenta todos estos factores al momento de liquidar el monto indemnizable.

Desde que estos gastos sean indispensables para la recuperaci�n de la v�ctima, no hay lugar a negar su reembolso.� Conforme a lo expuesto, t�ngase en consideraci�n igualmente que el demandante ha referido que las pr�tesis usadas actualmente son rusticas, y que para usar las nuevas pr�tesis requiere de intervenciones quir�rgicas a fin de corregir las terminaciones nerviosas en el mu��n y el implante de unos pernos en el hueso parietal para sembrar la oreja est�tica; circunstancias �stas que redundan en el valor reconocido por el a quo y en la necesidad de las pr�tesis reclamadas.

As� las cosas, esta judicatura considera adecuada la tasaci�n del da�o emergente futuro por la suma de $122.584.211, que el juzgador de primera instancia realiz� con base en las cotizaciones allegadas por el demandante para proceder a la obtenci�n de las referidas pr�tesis, permitiendo brindar con ello una mediana satisfacci�n y mejoramiento en la calidad de vida del demandante, tras el hecho da�oso acaecido.

SOBRE LA APRECIACI�N DE LOS MEDIOS PROBATORIOS Bajo el entendido de que la apreciaci�n probatoria comporta gran relevancia para hacer justicia y aclarar la verdad de los hechos, es viable evaluar las pruebas allegadas al plenario, a fin valorarlas en la realidad f�ctica que se plantea, esto es bajo las consecuencias derivadas del accidente de tr�nsito que protagonizo el veh�culo automotor de placas UFU 375 afiliado a la Flota Magdalena S.A. En ese orden, encuentra esta judicatura que el apoderado judicial de los demandantes ha dado cuenta de la existencia de un yerro por parte del a quo respecto de la valoraci�n del juramento estimatorio; frente a lo cual es necesario hacer un recuento de la actuaci�n procesal, encontr�ndose que la demanda fue presentada en oficina judicial el 27 de marzo de 2015 (FL. 116 C1), la misma que se inadmiti� con auto del 24 de abril de ese a�o (FL. 123-125).

Una vez allegado el escrito de la correcci�n junto con la estimaci�n de las pretensiones el 8 de mayo de 2015 se profiri� auto de admisi�n. En ese sentido, AXA COLPATRIA SEGUROS S.A y la FLOTA MAGDALENA S.A., mediante apoderado judicial, contestaron la demanda, objetando la primera de ellas la estimaci�n de las pretensiones de la demanda.

Posteriormente, con escrito del 24 de octubre de 2016 (FL.266-277 C1) el apoderado judicial de la parte demandante reform� la demanda, en la cual se vari� la cuant�a de los perjuicios, as� como los fundamentos en que se soportaba la reclamaci�n, y que fue admitida con auto interlocutorio del 11 de noviembre de 2016 ( FL. 276-277 C1). No obstante, solo el apoderado judicial de AXA COLPATRIA SEGUROS S.A. se pronunci� sobre la reforma de la demanda, el 21 de febrero de 2017 (FL.282.C1), pronunciamiento que result� extempor�neo.

As� las cosas, puede apreciar esta Corporaci�n que es con base en la estimaci�n de los perjuicios de la reforma de la demanda, que la parte actora ha fincado su reparo, al se�alar que frente a la misma los demandados guardaron silencio y que en virtud del art�culo 206 del CGP constituye prueba de su monto. Sin embargo, es preciso recordar que la apoderada judicial de Flota Magdalena adujo en audiencia de 27 de noviembre del a�o en curso con relaci�n a la aplicaci�n del art�culo 206 del CGP, que para la �poca de la presentaci�n de la demanda y posterior reforma, el proceso se reg�a bajo las directrices del CPC y no es plausible otorgarle el efecto ultractivo de la ley 1564 de 2012.

En este caso fue mediante providencia de 16 de junio de 2017 que el fallador de instancia adecu� el tr�mite del proceso a la nueva legislaci�n con fundamento en el literal A del art�culo 625 del CGP inclusive hasta el decreto de pruebas. No obstante, resulta viable indicar frente a ello que, el art�culo 206 del CGP que regula el juramento estimatorio, especialmente en lo atinente a que es prueba de la estimaci�n del da�o a menos que se haya objetado, rige desde el 12 de octubre de 2012 seg�n el art�culo 626 del CGP que derog� el art�culo 211 del CPC, y en consecuencia si es aplicable tal disposici�n normativa.

En ese orden de ideas, observa esta Corporaci�n que ciertamente el juramento estimatorio es prueba de la estimaci�n del da�o a menos que haya objeci�n, pero en el sub judice, s� hubo resistencia frente a la estimaci�n de la demanda inicial, espec�ficamente por AXA COLPATRIA, siendo indiferente que se haya reformado la demanda y que la contestaci�n a la reforma sea extempor�nea, en tanto que ya se hab�a producido una clara manifestaci�n de no aceptar la estimaci�n de la demanda inicial; en ese sentido, entiende la Sala que si AXA COPATRIA no compart�a la estimaci�n de perjuicios de la demanda original, que era menor envergadura, con mayor raz�n se colige que diferir�a de la estimaci�n contenida en la reforma de la demanda, que resulta ser de mayor valor.

Luego, al ser consideradas adversas las decisiones del a quo para los intereses del actor respecto de la tasaci�n de los perjuicios materiales espec�ficamente al da�o emergente causado o consolidado y al lucro cesante, esta Judicatura considera pertinente hacer referencia a la valoraci�n probatoria con relaci�n a esos perjuicios. De acuerdo a lo anterior, es importante observar lo que el interrogatorio de parte recaudado nos informa sobre el asunto en estudio, as�: El se�or JS al ser interrogado sobre los gastos que demand� el tratamiento de recuperaci�n y que se han estimado para mejorar su condici�n de salud y/o calidad de vida, precis�, �cuando yo estuve en la UCI se termin� el SOAT, no tengo datos exactos del valor que aport� el SOAT, de ah� en adelante fue mi EPS y eso en ciertas cosas, luego a�n estoy con droga, porque tengo droga psiqui�trica he tenido que pagar por terapias hasta ahora estoy en terapias (�) me ha tocado ir a Bogot� a averiguar por mi est�tica por las pr�tesis, en base a eso es que m�s o menos hemos cotizado y con mi abogado hemos sacado esas tasas (�) para eso yo saque un cr�dito de $37.000.000 en AV VILLAS hace un a�o y medio y saque otro cr�dito en el Banco BBVA�. La se�ora GLMG, esposa del se�or JS, respecto de la suma a que ascendieron los gastos de recuperaci�n de su esposo, indic� �(�) despu�s de que salimos del hospital conseguimos una enfermera particular, ella le hacia las curaciones que necesitaba y nosotros compramos de nuestro bolsillo los implementos diarios que necesitaba, (�) despu�s compramos medicamentos, hemos viajado a Quito, Cali y Bogot�, cotizando una pr�tesis para su brazo y oreja, intervenciones particulares para que lo valoren, gastos en transporte, alojamiento (�) Para sufragar eso, un poco de ahorros de J y lo otro sufrague yo como esposa, m�s o menos unos seis millones de pesos $6.000.000 en esa temporada de recuperaci�n� La demandante MGNSM, adujo respecto de la reclamaci�n de los perjuicios que se hace con el escrito de la demanda, para efectos de la recuperaci�n de su padre que �inicialmente estaban cuantificados por $5.000.000 por todas las curaciones y medicamentos no gen�ricos que ten�a que suministr�rsele a mi pap� para que pudiera estar un poco mejor (�) pero luego se han generado una serie de gastos en viajes, vi�ticos, citas con especialistas, pero la verdad de esos gastos no tengo una cifra exacta como para expresar aqu� As� entonces, en el sub examine se tiene que los demandantes por concepto de da�o emergente causado reclaman el valor de los gastos efectuados por tratamiento de recuperaci�n, ex�menes m�dicos, por transporte para atender citas m�dicas con especialistas y terapias de rehabilitaci�n en las ciudades de Cali, Bogot� y Quito.

Sin embargo, no se encuentran en el plenario acreditadas tales aseveraciones, como quiera que por concepto de gastos m�dicos solo consta un recibo de pago por valor de doscientos cuarenta y cinco mil pesos $245.000 (FL. 110 C1); es decir, no existe prueba que demuestre la existencia de gastos por el valor consignado en el libelo demandatorio; pues, si bien afirma el demandante que ha adquirido unos cr�ditos financieros con AV VILLAS Y BBVA, no se alleg� alg�n extracto o prueba que as� lo confirme.

Luego, la falta de acreditaci�n del monto de da�o emergente consolidado conforme las razones antes expuestas constituye la negaci�n de lo pretendido por el demandante frente a este concepto, por lo tanto, considera est� Corporaci�n, que ante la negligencia probatoria mostrada por la parte actora frente a esa pretensi�n, se confirmar� la decisi�n del a quo, reconociendo un valor de doscientos cuarenta y cinco mil pesos ($245.000) m�s su correspondiente indexaci�n. Por otro lado, teniendo en consideraci�n que el apoderado judicial de los demandantes ha precisado que el a quo no valor� debidamente las pruebas que demuestran la actividad de conductor del demandante y los perjuicios sufridos por lucro cesante, es conveniente evocar lo que sobre este tema en espec�fico ha se�alado la Sala de Casaci�n Civil de la Corte Suprema de Justicia, a saber: �En trat�ndose del lucro cesante, el actual es la ganancia o el provecho que, se sabe, no se report� en el patrimonio del afectado; y el futuro es la utilidad o el beneficio que, conforme el desenvolvimiento normal y ordinario de los acontecimientos, fundado en un estado actual de cosas verificable, se habr�a de producir, pero que, como consecuencia del hecho da�oso, ya no se presentar�.

Y en similar sentido la Corte tambi�n se�al�: �En oportunidad reciente, la Sala reiter� que �en trat�ndose del da�o, y en singular, del lucro cesante, la indemnizaci�n exige la certeza del detrimento, o sea, su verdad, existencia u ocurrencia tangible, incontestable o veros�mil, ya actual, ora ulterior, acreditada por el demandante como presupuesto ineluctable de la condena con pruebas id�neas en su entidad y extensi�n�; precis� igualmente que �[l]as m�s de las veces, el conf�n entre la certeza y el acontecer ulterior, es extremadamente l�bil, y la certidumbre del da�o futuro s�lo puede apreciarse en un sentido relativo y no absoluto, considerada la elemental imposibilidad de predecir con exactitud el desenvolvimiento de un suceso en el porvenir, por lo cual, se remite a una cuesti�n de hecho sujeta a la razonable valoraci�n del marco concreto de circunstancias f�cticas por el juzgador seg�n las normas jur�dicas, las reglas de la experiencia, la l�gica y el sentido com�n (�)�; y record� que �la jurisprudencia de esta Corte cuando del da�o futuro se trata y, en particular, del lucro cesante futuro, ha sido expl�cita �en que no es posible aseverar, con seguridad absoluta, como habr�an transcurrido los acontecimientos sin la ocurrencia del hecho�, acudiendo al prop�sito de determinar �un m�nimo de razonable certidumbre�, a �juicios de probabilidad objetiva� y �a un prudente sentido restrictivo cuando en sede litigiosa, se trata de admitir la existencia material del lucro cesante y de efectuar su valuaci�n pecuniaria, haciendo particular �nfasis en que procede la reparaci�n de esta clase de da�o en la medida en que obre en autos, a disposici�n del proceso, prueba concluyente en orden a acreditar la verdadera entidad de los mismos y su extensi�n cuantitativa, lo que significa rechazar por principio conclusiones dudosas o contingentes acerca de las ganancias que se dejaron de obtener, apoyadas tales conclusiones en simples esperanzas, expresadas estas en ilusorios c�lculos que no pasan de ser especulaci�n te�rica, y no en probabilidades objetivas demostradas con el rigor debido� Ahora bien, se ha se�alado en el escrito de la reforma de la demanda que el se�or JS ha dejado de percibir la suma de dos millones novecientos mil pesos ($2.900.000) mensuales por cuenta de su oficio como conductor y transportador, en tanto en sus d�as libres combinaba este oficio con su profesi�n de docente; precisando que como conductor los fines de semana para viajes de turismo percib�a la suma de un mill�n quinientos mil pesos $1.500.000 mensuales de la sociedad Expreso Costa Sur SAS, y la suma de un mill�n cuatrocientos mil pesos ($1.400.000) mensuales de la sociedad TRANSPORTES ESPECIALES ACAR LTDA, por prestar sus servicios como conductor de lunes a viernes transportando 18 pasajeros (compa�eros de trabajo del demandante en la instituci�n Educativa del Municipio de Chachagui) de Pasto a Chachagui y viceversa.

Bajo esos par�metros, recordemos que de acuerdo con lo previsto en el inciso final del art�culo 191 del CGP, la simple declaraci�n de parte se valorar� por el juez de acuerdo con las reglas generales de apreciaci�n de las pruebas, esto es de conformidad con las reglas de la sana cr�tica seg�n lo indica el art�culo 176 ib�dem. Bajo esa perspectiva, tenemos que dentro del plenario se recaudaron las declaraciones de quienes integran la parte activa de la relaci�n jur�dico- procesal, veamos en consecuencia lo que aquellos nos indican: El se�or JS advirti� �yo me vincul� al transporte p�blico de pasajeros desde 1986, luego con COSTA SUR Y ACAR ten�a los clientes, y por eso percib�a unas entradas;� en ese orden al interrogarle sobre la formalidad de esas actividades y sobre el impedimento para desarrollar esa actividad de transporte, precis� �era legal porque estaba afiliada la una buseta m�a a ACAR y la otra a COSTA SUR, me vendieron el extracto de contrato hasta el �ltimo viaje que hice en agosto, de all� en adelante ACAR ya no me dio extractos de contrato por que me mandaron a hacer el examen profesional y ya el dictamen pues dijo que no estaba habilitado para conducir, entonces nunca me dieron un extracto, ni COSTA SUR tampoco me dio el extracto para conducir�.

Posteriormente el apoderado judicial de la Flota Magdalena le interrog� sobre un contrato que consta en el plenario (folios 103-105 C1) del veh�culo de placas XMB 489 el cual est� suscrito por Luis Alberto Vera Rivera como contratista con el se�or Alfredo Mart�nez Rodr�guez como contratante; ante lo cual adujo el demandante �Alfredo es el representante legal de ACAR y Luis Alberto Vera es un docente de la Instituci�n Educativa Chachagui, entonces Luis Alberto Vera no puede firmar un contrato conmigo porque la empresa es la responsable de los contratos que se haga, entonces el profesor Luis Alberto Vera ten�a que firmar el contrato con la empresa para que puedan expedir el extracto de contrato de viaje ocasional para poder desplazarse en la ruta Pasto Chachagui y Chachagui Pasto, el canon de ese contrato era como de $2.200.000 entonces �l se encargaba de recibir la plata y me la entregaba a m�, y yo depositaba en la empresa el porcentaje, pero estaba ese contrato avalado por la empresa, lo mismo es con EXPRESO COSTA SUR, ahora ya no me dan extractos a m�, pero Luis Alberto Vera era el que figuraba como representante de los otros compa�eros�.

No obstante lo anterior, dado que el a quo de manera oficiosa resolvi� vincular el certificado de existencia y representaci�n legal de TRANSPORTES ESPECIALES ACAR, allegado por el apoderado judicial de la Flota Magdalena; se tiene que, si bien aparece el se�or Alfredo Mart�nez Rodr�guez en dicho documento, su nombramiento se hizo en calidad de suplente y no de gerente, pues esta �ltima calidad la ostenta el se�or Luis Alfredo Charria Hurtado�, permitiendo inferir a esta Corporaci�n que para la �poca de celebraci�n del referido contrato, el mismo debi� ser suscrito por el gerente titular de la mencionada empresa de transportes y no por quien se dice ser suplente, como en efecto ocurre en el sub examine.

Aunado a lo expuesto, resulta viable recordar que al interrogarle si cuenta con licencia de conducci�n para veh�culo de servicio p�blico, categor�a B2 y C2 precis� �si aqu� tengo la licencia de conducci�n, pero ah� dice que debo conducirlo con un aparato ortop�dico, con un acondicionamiento al veh�culo (�) indicando que la fecha de expedici�n de la misma fue �cuando se me venci� la licencia normal que era el 11 de febrero de 2017�; luego al reiterarle la pregunta sobre si tiene licencia para conducir veh�culo de servicio p�blico, contest�: �pude lograr que me den la C2� y al leer tal licencia sobre el tipo de veh�culos que puede manejar esta categor�a indic�: �autom�vil, motocarro, campero camioneta, micro bus, cami�n, buseta y bus.� Finalmente, se�al� respecto de la propiedad de los veh�culos �el uno era XMB 489 afiliado a ACAR, ese estaba a nombre de mi hija M el cual se vendi� (�) en la otra ten�a una parte y desde ese momento figura como conductor Oscar L�pez Mena de Costa Sur como conductor desde septiembre� afirmando que �Costa Sur est� afiliado y solo para viajes de turismo, en ese no hay un promedio fijo depende del n�mero de viajes, pero toca pagar conductor, prestaci�n social y la administraci�n de la empresa� luego, al interrogarle como hizo para obtener el c�lculo de los perjuicios que reclama, sostuvo que �porque lo hac�a personalmente, los fines de semana eran fijos los viajes�.

En ese orden, argument� igualmente que, por ser docente al cumplir 55 a�os de edad y 20 a�os de servicio, tiene derecho a una pensi�n, aduciendo adem�s que, como salario por su profesi�n de docente devenga $3.200.000, pero que de dicho monto le descuentan en raz�n a los cr�ditos que tiene quedando el valor $2.200.000 Por otro lado, GLM esposa del demandante, respecto del da�o material lucro cesante, confirm� las actividades de su esposo como docente y conductor; aduciendo respecto del valor a que ascend�an los ingresos del se�or J por la actividad de transporte y como se certificaban, que �el $1.500.000 que percib�a de los compa�eros, lo recib�a yo, yo era y soy su administradora financiera y m�s o menos $1.500.000 que percib�a de los viajes de Costa Sur, me los entregaba a m�, yo era la persona encargada de manejar esos dineros para las necesidades de nuestro hogar� indicando finalmente frente a este punto que ella no da raz�n de los ingresos que tiene su esposo por la labor de docencia. Por su parte MSM, hija del demandante, en relaci�n al monto reclamado por lucro cesante, indic� que, el se�or J ten�a las referidas busetas, y que por cada una de ellas percib�a $1.500.000; sin embargo, al interrogarle cuanto produce hoy en d�a el veh�culo de Costa sur indico �s� que es mucho menos, no s� una cifra exacta�.

Respecto de este mismo t�pico se�al� la demandante ATS, al preguntarle si le consta cuales eran los ingresos por la actividad de transportes que ejerc�a su padre, �para los profesores era como $1.500.000 y para viajes de turismo $1.500.000� aduciendo que esas cifras las da en raz�n a que su padre hablaba de eso y hacia las planillas. En ese orden, el testigo Luis Alberto Vera Rivera, docente de la Instituci�n Educativa Chachagui, respecto de la suma de dinero que percib�a mensualmente el se�or JS por la prestaci�n del servicio de transporte a los docentes de la Instituci�n Educativa de Chachagui, argument� �mill�n y medio m�s o menos�, luego, se�al� que la empresa ya no le dio al demandante el extracto por la ausencia de su brazo.

En ese orden, respecto del contrato de prestaci�n de servicios entre �l y transportes especiales ACAR LTDA, se�al� �yo llevaba a la empresa la relaci�n de los compa�eros que viaj�bamos y yo firmaba los contratos�. Posteriormente, indic� que viajaban 20 compa�eros docentes y que cada uno pagaba $6000 diariamente, $120.000 mensualmente, argumentando �yo solo acompa�aba al profe J llev�bamos el documento firmado pero con personas de ah� de la empresa no�.

As� mismo, al ser indagado sobre el valor del contrato por valor de $2.200.000, precis� �porque me imagino que tocaba pagar algo a la empresa, pero por lo general yo recib�a de mis compa�eros mill�n quinientos�. Finalmente, adujo que no tiene conocimiento respecto del bus de Costa Sur. Luego, puede apreciar esta Corporaci�n con base en las declaraciones rendidas por las personas antes mencionadas que no se determin� con certeza y total claridad la existencia del da�o por lucro cesante causado y futuro, como quiera que las probanzas dan cuenta, que el se�or JAS continu� ejerciendo el cargo de docente, y que consecuencialmente por dicha actividad accedi� al beneficio de pensi�n. As� mismo, si bien se encuentra que el demandante, padece secuelas de car�cter permanente que lo han afectado f�sica y psicol�gicamente, ello no ha sido �bice para continuar ejerciendo su profesi�n como docente.

En ese orden, si bien el accionante afirma que como consecuencia de los da�os f�sicos ocasionados en su humanidad, le ha sido imposible seguir ejerciendo su labor como conductor y transportador, por lo cual al parecer percib�a una remuneraci�n seg�n certificado de Costa Sur; tal afirmaci�n no fue probada de forma clara dentro del tr�mite procesal, como quiera que de la valoraci�n conjunta de las pruebas allegadas no se encuentra con certeza, que en realidad el mismo obten�a esos recursos econ�micos seg�n los c�lculos all� mencionados, toda vez que, no se aport� un elemento demostrativo id�neo que d� cuenta sin lugar a dudas, los soportes contables del valor reclamado como ingreso mensual o del valor dejado de percibir por esa actividad laboral.

Sumado a ello recu�rdese que el t�tulo de propiedad de los veh�culos con los que al parecer ejerc�a su labor de conductor no estaba en su cabeza; adem�s es pertinente tener en consideraci�n que, actualmente el demandante cuenta con licencia para conducir veh�culos de servicio p�blico, siempre y cuando lo haga con un aparato ortop�dico, es decir su actividad como conductor seg�n lo all� consignado la puede seguir ejerciendo.

As� mismo, es del caso precisar que se advierten ciertas inconsistencias relativas al contrato efectuado entre Luis Alberto Vera y Transportes Especiales ACAR, en tanto que el se�or JS, no figura como contratista en el mismo y en consecuencia, no hay certidumbre de que efectivamente esas entradas hayan ingresado a su patrimonio. A ello se suma que, el testigo Luis Alberto Vera, en su declaraci�n afirmo ser el contratista y cobraba $3.000 por pasajero; sin embargo no esclareci� el valor concreto de los ingresos que por esa labor probablemente percib�a el se�or JS, pues ni siquiera estaba informado de la forma en que se ejecut� el contrato cuando advirti� que lo �nico que hac�a era firmar ese documento, m�s no dio cuenta de las condiciones que el mismo conten�a. Finalmente, es de memorar que tanto su esposa como sus hijas, a cargo de quienes aparentemente estaba la administraci�n de los prenombrados veh�culos, no dieron cuenta de los ingresos percibidos con exactitud por esa actividad de transportador del demandante.

Bajo esos lineamientos esta Corporaci�n, confirmar� la decisi�n del a quo, en tanto queda descartada la existencia de alguna actividad laboral adicional que se haya visto afectada a ra�z del accidente de tr�nsito, pues el material probatorio arrimado al proceso no dio cuenta en forma rigurosa de la prenombrada labor de conductor, razones estas suficientes por las cuales no se reconocer� ninguna indemnizaci�n por lucro cesante.

SOBRE LA TASACION DE LOS PERJUICIOS MORALES Respecto de la indemnizaci�n de los perjuicios morales, el reproche del apoderado judicial de los demandantes se finca en que seg�n su parecer el valor reconocido por el a quo es insuficiente y no se ajusta al dolor, angustia y sufrimiento padecido realmente por las victimas con ocasi�n del accidente de tr�nsito, solicitando a esta Corporaci�n que las mismas sean objeto de revisi�n. As� entonces, resulta pertinente recordar que el art�culo 2341 del C�digo Civil se�ala que: �El que ha cometido un delito o culpa, que ha inferido da�o a otro, es obligado a la indemnizaci�n, sin perjuicio de la pena principal que la ley imponga por la culpa o el delito cometido.�, de lo cual se infiere que una vez causado un da�o, el causante del mismo se encuentra compelido a su reparaci�n, indemnizaci�n o resarcimiento.

Sin embargo, dadas las caracter�sticas propias de los perjuicios morales, o extra patrimoniales como tambi�n han sido catalogados, su examen, ponderaci�n y valoraci�n en aras de determinar el monto de aquella, resulta abiertamente dis�mil a aquellos criterios utilizados tradicionalmente para liquidar los da�os materiales. En efecto para tazar el monto de los perjuicios morales, una vez que se ha acreditado, la concurrencia del da�o, as� como los dem�s presupuestos de la responsabilidad Civil, como ha ocurrido en el sub lite, es menester acudir a las reglas de la l�gica y la experiencia, como criterios fundantes de la ponderaci�n judicial en �ste �mbito y acudiendo siempre al principio del arbitrium iudicis, el cual ha sido �(�) el procedimiento aceptado por la jurisprudencia para la estimaci�n de los perjuicios morales.� Al respecto ha dicho la Corte Suprema de Justicia: �Por el aspecto de los perjuicios morales es obvio que la muerte o la invalidez accidental de una persona puede herir los sentimientos de afecto de muchas otras y causarles sufrimientos m�s o menos intensos y profundos.

En principio, todos los ofendidos estar�an legitimados por el da�o que cada uno de ellos recibe para demandar la reparaci�n correspondiente, pero la doctrina y la jurisprudencia han considerado necesario reservar este derecho a aquellas personas que por sus estrechas vinculaciones de familia con la v�ctima del accidente, se hallan en situaci�n que por lo regular permite presumir con la certeza que requiere todo da�o resarcible, la intensa aflicci�n que les causa la p�rdida de c�nyuge o de un pariente pr�ximo..�. �En el mismo sentido, ha se�alado la jurisprudencia la presunci�n de aflicci�n, y en consecuencia el derecho a los perjuicios morales para padres y abuelos, hijos, los c�nyuges entre s�, los colaterales hasta el segundo grado (hermanos)�.

Bajo esos apartes jurisprudenciales, atendiendo todo el material probatorio presentado al interior del tr�mite procesal, se encuentra que efectivamente las secuelas producto del accidente tr�nsito, han provocado un gran dolor emocional al demandante, no solo por la p�rdida de su antebrazo izquierdo y oreja, sino por todo el proceso de recuperaci�n al que ha sido sometido, seg�n consta en la historia cl�nica aportada, en la cual se asienta, entre otras cosas, que la v�ctima padece del s�ndrome del miembro fantasma, situaci�n que de alguna manera, le ha ocasionado toda una serie de dificultades, entre ellas superar el dolor padecido por la amputaci�n de su miembro superior, en tanto que, afirma a�n siente que dispone de su brazo y que en varias ocasiones ha ca�do al piso al pretender sostenerse, haciendo dif�cil su proceso de adaptaci�n. Sumado a ello, se tiene que los testigos Luis Alberto Vera y Mario Alberto Santacruz como compa�eros docentes del demandante han dado cuenta que a consecuencia de las secuelas padecidas por el se�or JS en su integridad f�sica, han notado un gran cambio en su estado de �nimo, m�s aun cuando afirman que no participa activamente en todas las actividades programadas en la instituci�n educativa donde laboran y prefiere estar encerrado hasta terminar su jornada laboral; a la postre el primero de ellos afirm� que tras haber vivido en la casa del demandante en la �poca del referido accidente, pudo evidenciar el sufrimiento, dolor y desesperaci�n, tanto del se�or JS como de su familia, como en efecto tambi�n lo refiri� la testigo Mariela Mena.

De esa manera, esta judicatura atendiendo a los principios de reparaci�n integral, equidad, en uso del arbitrium iudicis, y en consideraci�n a la aflicci�n que se estima padecieron los demandantes por las lesiones sufridas por su esposo y padre, se considera adecuada la tasaci�n que sobre los mismos se�al� el juzgador de primera instancia, en tanto aquellos permiten brindar una medida de satisfacci�n a las v�ctimas del hecho da�oso acaecido, y que se representa precisamente en las consecuencias derivadas de la p�rdida del antebrazo izquierdo y pabell�n auricular derecho del se�or JS.

SOBRE LA CONDENA AL PAGO DE AXA COLPATRIA S.A. Como punto de partida debe se�alarse que, el art�culo 64 del C�digo General del Proceso regula el llamamiento en garant�a como una figura jur�dica derivada de la existencia de un v�nculo legal o contractual entre quien es parte del juicio y un tercero, nexo a partir del cual aqu�l se considera facultado para pedir y lograr la incorporaci�n de �ste al debate, con miras a que si es hallado responsable frente al promotor del litigio, igualmente, se establezca la obligaci�n de ese tercero de reembolsarle al citante, lo pagado, como consecuencia de la condena pecuniaria a �l impuesta.

Al respecto la Honorable Corte Suprema de Justicia ha se�alado: �El llamamiento en garant�a es un instrumento procesal por el cual se provoca la comparecencia forzosa de un tercero a un proceso en curso, intervenci�n que tiene su germen en la citaci�n que le formula una de las partes en dicha contienda, con fundamento en la relaci�n de garant�a de naturaleza personal entre ellos existente, que le confiere el derecho de exigirle que corra con las consecuencias perjudiciales que deba soportar en el evento de resultar vencida en el juicio, de ah� que lo llame a afrontar la pretensi�n de regreso que introduce para que sea considerada in eventum, es decir, en el caso de perder el pleito.

En otras palabras, lo trae al proceso para que se resuelva sobre la obligaci�n legal o contractual que tiene de reembolsarle o indemnizarle las p�rdidas econ�micas que experimente en el caso de un sentenciamiento adverso. Con el llamamiento en garant�a, tiene dicho la Corte, se suscita un �evento de acoplamiento o reuni�n de una causa litigiosa principal con otra de garant�a que le es colateral, dando lugar a una modalidad acumulativa cuyos alcances precisa el art. 57 del C. de P.C.� (�), que conjuga dos relaciones materiales distintas.

Por un lado, la que une al demandante con el demandado, y por el otro, la que liga al demandado con el llamado: �la del demandante contra el demandado, en procura de que este sea condenado de acuerdo con las pretensiones de la demanda contra �l dirigida; y la del demandado contra el llamado en garant�a a fin de que �ste lo indemnice o le reembolse el monto de la condena que sufriere� (�)�.

(subrayado fuera de texto). Bajo esos par�metros, es preciso recordar que la demandada FLOTA MAGDALENA S.A., reprocha la forma de condena de pago a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A., contenida en el par�grafo 4 de la parte resolutiva de la sentencia, argumentando que debe ser al pago directo y concreto al demandante; frente a lo cual es preciso indicar inicialmente que, las relaciones jur�dicas entre el demandante y la demandada, son distintas a la de esta �ltima y la llamada en garant�a. Al respecto, recu�rdese que precisamente FLOTA MAGDALENA S.A. llam� en garant�a a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A. en virtud de la p�liza de responsabilidad civil contractual para veh�culos de servicio p�blico No. 8001061071 con vigencia entre el 30 de junio de 2014 hasta el 30 de junio de 2015, la cual permite acreditar el v�nculo negocial existente entre la citante y la llamada, facultando a su vez dicho negocio jur�dico a FLOTA MAGDALENA S.A., condenada a pagar indemnizaci�n integral por los da�os de la responsabilidad civil contractual, obtener de la aseguradora el pago de los dineros que la demandada deba cancelar por concepto de la responsabilidad civil declarada, en los porcentajes convenidos u observados en el referido contrato de seguro, y la distribuci�n del riesgo entre ellas, atendiendo todos los par�metros pactados.

Luego, es preciso memorar que el apoderado judicial de la parte demandante reprocha la condena de AXA COLPATRIA SEGUROS S.A. al estimar que no se encuentra en consonancia con la demanda, frente a lo cual es pertinente se�alar que, si la empresa de seguros aparece vinculada a esta causa judicial, tuvo lugar dicha convocatoria a ra�z de la citaci�n que en garant�a su propia asegurada le formul�; de ah� que, el llamamiento que la demandada efect�a a un tercero para que responda por ella la condena, lo sustenta el nexo contractual que determin� la inserci�n de la aseguradora a la Litis; es decir, en virtud de la p�liza de responsabilidad civil contractual para veh�culos de servicio p�blico No. 8001061071, en tanto se desplaza a la llamada en garant�a el perjuicio patrimonial irrogado a la asegurada por el monto de la condena al pago de la indemnizaci�n a favor del demandante.

Por otro lado, se detiene esta Corporaci�n a dilucidar los argumentos expuestos por el apoderado judicial de la parte demandante, y que interesan a los efectos de este recurso, atinentes a que, deb�a ser el juzgador quien definiera en la sentencia el grado de participaci�n econ�mica en el pago de los perjuicios y el grado de responsabilidad de la aseguradora, frente a lo cual advierte la Sala, que en el plenario se incorpor� la p�liza de seguros No. 8001061071, misma que estaba vigente para la fecha en que ocurri� el siniestro e inclu�a dentro de los riesgos amparados la responsabilidad civil contractual, lo concerniente a gastos m�dicos y da�o moral, siendo la cobertura de este �ltimo el 80% del valor asegurado.

Para ello, considera esta Judicatura atender igualmente los par�metros efectuados por el representante legal de la aseguradora se�or Luis enrique Bucheli Diago, quien asever� respecto de las coberturas de la p�liza �Tengo entendido que la p�liza que se contrat� de responsabilidad civil tiene una cobertura de $61.600.000 para todo lo que tiene que ver con da�os o lesiones a las personas involucradas en accidente de tr�nsito y una cobertura del 80% para da�o moral de ese mismo valor asegurado, quiero aclarar que es de manera integral, o sea, no son sumas adicionales el 80%, sino que hace parte de esos $61.600.000 de valor asegurado que contrat� en su momento Flota Magdalena�.

En ese orden, teniendo en cuenta que la referida p�liza frente a la cobertura de gastos m�dicos se�ala: �cubre los gastos m�dicos que haya tenido que realizar el pasajero para la recuperaci�n por las lesiones corporales, causadas por un accidente de tr�nsito amparado, tales como tratamientos m�dicos, quir�rgicos, farmac�uticos u hospitalarios absolutamente esenciales o necesarios.

Este amparo opera en exceso de las prestaciones otorgadas por el sistema general de la seguridad social en salud, sistema general de riegos profesionales y el seguro obligatorio de accidentes de tr�nsito SOAT;� es dable precisar que, esta Judicatura confirmar� la condena al pago de ese concepto a la aseguradora a AXA COLPATRIA SEGUROS S.A, por valor DOSCIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL PESOS $245.000, atendiendo los argumentos expuestos con antelaci�n frente a esta suma de dinero.

En igual sentido, puede apreciarse que de conformidad con lo se�alado en el cuerpo de la p�liza, se ampar� por perjuicios morales un equivalente al 80% del valor total asegurado, raz�n por la cual se evidencia con facilidad que ciertamente la aseguradora contratada se encuentra obligada al pago de ese concepto por un monto de $39.062.100, en favor del se�or JASB, teniendo en cuenta los l�mites y condiciones de la p�liza de seguro de responsabilidad civil contractual No. 8001061071, contratada por la entidad demandada. Finalmente, si bien se�ala el apoderado judicial de los demandantes que resulta viable condenar a la aseguradora a que pague la suma de $35.155.890 por concepto de perjuicios morales ocasionados a la esposa e hijas del demandante, dado que en los anexos del libelo genitor de la demanda existe copia del certificado de p�liza de responsabilidad civil extracontractual No. 8001431567, vigente para la fecha en que ocurri� el accidente de tr�nsito; es lo cierto que, a folios 111 y 112 no se evidencia la existencia de una p�liza de tal naturaleza, situaci�n est� que fue confirmada por el representante legal de AXA COLPATRIA SEGUROS, as� mismo, recu�rdese que sobre la existencia de dicha p�liza no se dijo nada durante todo el tr�mite procesal, y el llamamiento en garant�a se hizo con fundamento en la ya referida p�liza de responsabilidad civil contractual; no obstante, aun existiendo dicha p�liza recu�rdese que el monto y los conceptos a que se encuentra condenada la demandada Flota Magdalena, se encuentran debidamente dilucidados, y por lo tanto ser� con base en esas sumas de dinero que deber� efectuarse el pago por parte de la aseguradora conforme a la cobertura que aparece soportada en la p�liza de seguros por responsabilidad civil contractual suscrita entre AXA COLPATRIA SEGUROS S.A y FLOTA MAGDALENA S.A. SOBRE EL PLAZO QUE TIENEN LOS DEMANDADOS PARA REALIZAR EL PAGO DE LAS SUMAS DE DINERO A LAS CUALES FUERON CONDENADOS En consideraci�n al reparo efectuado por el apoderado judicial de la parte demandante frente a la falta de fijaci�n del plazo para el pago de las sumas de dinero a las que ha sido condenada la parte demandada, es pertinente recordar que, la sentencia es por s� misma firme y produce sin m�s sus efectos, dado precisamente que queda ejecutoriada por ministerio de la ley, de ah� que una vez se predique la firmeza de la providencia y quede ejecutoriada, la demandada tiene la obligaci�n de dar cumplimiento a la condena impuesta o en su defecto la parte actora dispone de las facultades se�aladas en el art�culo 306 del CGP, el cual dispone la posibilidad de hacer efectiva la obligaci�n contenida en la sentencia por la v�a de la ejecuci�n a continuaci�n y dentro del mismo expediente, en tanto el juez de conocimiento es el juez de la ejecuci�n. En m�rito de lo expuesto la SALA DE DECISI�N CIVIL FAMILIA del TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE PASTO, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la Ley,

RESUELVE

PRIMERO. - MODIFICAR el numeral Cuarto de la sentencia del primero (1) de marzo de 2018 por el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Pasto, y en su lugar disponer lo siguiente: �4.1.CONDENAR como consecuencia de lo anterior a CAC, A SMAS y a FLOTA MAGDALENA S.A. a pagar como indemnizaci�n integral las siguientes sumas de dinero a) A favor del se�or JASB: - Por concepto de da�o emergente futuro la suma de $122.584.211, suma que deber� indexarse desde el 24 de octubre de 2016 (fecha de su presentaci�n FL.266) hasta la fecha de su pago total, teniendo en cuenta para ello el I.P.C. - Por concepto de da�o a la salud la suma equivalente a 50 SMLMV. b) A favor de GLMG, MGNSM y ATSM. - Por concepto de da�os morales la suma equivalente a 15 SMLMV, para cada una de ellas. 4.2.

CONDENAR A AXA COLPATRIA SEGUROS SA compa��a llamada en garant�a en este proceso al pago de las sumas que se imponen a la FLOTA MAGDALENA S.A., a favor del demandante JASB; seg�n los l�mites y condiciones de la p�liza de seguro de responsabilidad civil contractual No. 8001061071: a) Por concepto de DA�O EMERGENTE CONSOLIDADO la suma de $245.000 suma que deber� indexarse desde el d�a 25 de noviembre de 2014 (fecha de facturaci�n Fl. 110) hasta la fecha de su pago total, teniendo en cuenta para ello el IPC. b) Por concepto de da�os morales la suma de $39.062.100.

SEGUNDO. -CONFIRMAR en lo restante la sentencia del primero (1) de marzo de 2018 por el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Pasto TERCERO.- Sin lugar a condenar en costas, por estimarse que no se causaron. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE. MAR�A MARCELA P�REZ TRUJILLO Magistrada AIDA M�NICA ROSERO GARC�A Magistrada MARCELA ADRIANA CASTILLO SILVA Magistrada  Corte Suprema de Justicia. Sentencia SC del 9 de agosto de 1999.

M.P. Jos� Fernando Ram�rez G�mez. Exp. No. 4897.  Corte Suprema de Justicia. Sentencia SC16690-2016. M.P. �lvaro Fernando Garc�a Restrepo. 17 de noviembre de 2016. Folio 417 cuaderno 2 Folio 416 cuaderno 2. Folio 74 cuaderno 1. Folios 270 y 271 cuaderno 2. Folios 272-274 cuaderno 2.  Tratado de Responsabilidad Civil, TOMO II Javier Tamayo Jaramillo.

P�gina 901. Folio 556 cuaderno principal 2. Folio 556 cuaderno principal 2. Folio 556 cuaderno principal 2. Corte Suprema de Justicia SC de 28 de agosto de 2013. Rad. 1994-26630-01. Corte Suprema de Justicia (cas. civ. sentencia de 4 de marzo de 1998, exp. 4921) (Cas. Civ., sentencia del 9 de septiembre de 2010, expediente No. 17042-3103-001-2005-00103-01; se subraya� (CSJ SC de 1� de nov. de 2013, Rad. 1994-26630-01). Folio 529-540 cuaderno principal 2. Folios 479-483. 484-495 cuaderno principal 2 Folio 98 cuaderno principal 1.  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Civil, M.P. Jorge Antonio Castillo Rugeles, Sentencia de 18 de octubre de 2000.  Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Civil.

Sentencia del 11 de mayo de 1976. Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso Administrativo. Secci�n Tercera. Sentencia del 20 de febrero de 2008. Expediente 16996. C.P. Enrique Gil Botero. Folios 28-29; 400-401,416 Folios 38-74, 417 cuaderno principal. Corte Suprema de Justicia CSJ SC 16 dic. 2006, rad. 2000-00276-01 Folio 179-189 cuaderno 1. Folio 183 cuaderno 1.  Folios 17-24 Cuaderno 2 llamamiento en garant�a  folios 5 - 16 Cuaderno 2 llamamiento en garant�a     RADICADO: 2015-00055-00 (222-02) ASUNTO: Responsabilidad Civil Contractual y Extracontractual.

DEMANDANTE: JASB y otros. DEMANDADO: Flota Magdalena y otros. PAGE \* MERGEFORMAT1 59Qh�������ɷ��y_E-/h2�h�ACJOJPJQJ\�^JaJnH tH 2h2�hE!�5�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH 2h2�h�A5�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH 2h2�hLJl5�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH #h2�hLJl5�CJOJQJ^JaJ#h2�h-S5�CJOJQJ^JaJ#h2�ho5�CJOJQJ^JaJ#h2�hK.E5�CJOJQJ^JaJ#h2�h�5�5�CJOJQJ^JaJ#h2�h�)b5�CJOJQJ^JaJ � � *���/1Xmn����������������������� $dha$gdR]/ $dha$gdR]/ $d�&d P�� a$gd ?�$d��1$5$7$8$9DH$a$gd�#� $d�a$gd�M+$d��5$7$8$9DH$a$gd�w���������   " Y ���矇�o^M^5/h2�h�ACJOJPJQJ\�^JaJnH tH h2�hAU CJOJQJ^JaJ h2�h�w�CJOJQJ^JaJ/h2�h�FrCJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�hmp:CJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h�w�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h�)�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h� CJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h!B�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH Y a g i � � � � � � � � � � � o p q y ���Ϸ����Ϧ��sbQb9/h2�h*R�CJOJPJQJ\�^JaJnH tH h2�h�_VCJOJQJ^JaJ h2�h*R�CJOJQJ^JaJ h2�h�r}CJOJQJ^JaJ h2�h�(�CJOJQJ^JaJ h2�h�CJOJQJ^JaJ h2�h�3{CJOJQJ^JaJ/h2�h�3{CJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h�ACJOJPJQJ\�^JaJnH tH /h2�h� CJOJPJQJ\�^JaJnH tH y � � � � � � � � �    " 7 8 9: �ϷϷϷϥ��p�\�J9 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