Micelio

Providencia — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 20090058200

Sala: SALA CIVIL

Sujetos procesales: DEMANDANTE: SILVIA LOPERA Y OTRO \ DEMANDADO: COLMINTCH S.A.

��ࡱ�>�� {}����z��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������)` ���_bjbj�� ;��{�{�TQe���������� � ���f t^!^!^!8�!�R"4�1.�"�""�"�"�"�#�#�#0�0�0�0�0�0�0$.2h�4b�0��(�#�#�(�(�0���"�"��0�+�+�+�(���"��"0�+�(0�+�+���+�"�" @�.�D�^!�*.�+c0�001�+�5�*R�5�+�+��5�_,�#��$��+G%��% �#�#�#�0�0 +��#�#�#1�(�(�(�(����^!���^!���b ��j��������� TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� SALA DE DECISI�N CIVIL Bogot�, D.C., veintiuno de julio de dos mil diez.

Magistrado ponente: Germ�n Valenzuela Valbuena Radicado: 110012203000 2009 00582 00 Procedencia: Tribunal de Arbitramento Partes: Silvia Elena Lopera y Nicanor G. Fontalvo vs. Colmintch S.A. Alzada: Recurso de Anulaci�n de Laudo Arbitral Aprobaci�n: Acta No. 33 de 7 de julio de 2010 Decisi�n: Declara Infundado Se procede a resolver el recurso de anulaci�n interpuesto por la parte convocante contra el laudo arbitral de 10 de febrero de 2009.

ANTECEDENTES 1. Ante el Centro de Arbitraje de la C�mara de Comercio de Bogot� Nicanor Guillermo Fontalvo Ricaurte y Silvia Elena Lopera Aguirre, convocaron a la Sociedad Colmintech S.A., a un proceso arbitral con el fin de que se declarara el incumplimiento de un �contrato comercial de oferta de servicios�, y se impusieran las condenas que se estimaron en una cuant�a global de $881.238.819. 2.

La sociedad convocada contest� la demanda, se opuso a las pretensiones y formul� las excepciones de �buena fe�, �cobro de lo no debido�, �falta de legitimaci�n en la causa�, �inexistencia de la obligaci�n�, �excepci�n de condiciones resolutorias�, ��de inexistencia de la oferta� ��de inexistencia de la obligaci�n de indemnizar�, ��de ausencia de causa para interponer la acci�n� y ��de contrato no cumplido�. 3.

El laudo arbitral cuya anulaci�n se demanda, al acoger la excepci�n de �ausencia de causa�, declar� la nulidad del contrato objeto del proceso, tras descartar la naturaleza de contrato de prestaci�n de servicios que se expresara en la oferta, por haberse estipulado la remuneraci�n a cargo de quien te�ricamente era el prestador del servicio, para en su lugar calificar ese acuerdo -m�s all� de la denominaci�n dada por las partes y en vista de su clausulado-, como un �contrato de cesi�n de derechos emanados de concesiones mineras�, pues por disposici�n legal estaba excluida la posibilidad de que fuera un subcontrato, ya que ello implicaba subrogaci�n total del cesionario, cesi�n que encontr� no cumpl�a con el requisito establecido en la legislaci�n minera de haber dado aviso previo y por escrito al concedente, Ingeominas, a efecto de que pudiera impartir la respectiva aprobaci�n de manera expresa o mediante silencio administrativo, debi�ndose inscribir en el registro minero nacional el documento que contiene la negociaci�n, falencias que fueron determinantes de la nulidad absoluta de dicho contrato. 4.

La anulaci�n fue solicitada con base en las causales 1, 2, 4, 6 y 8 del art. 163 del Decreto 1818 de 1998, y 9 del art. 38 del Decreto 2279 de 1989. CONSIDERACIONES 1. El recurso de anulaci�n se caracteriza porque es extraordinario, es rigurosamente dispositivo, y opera tan s�lo por las causales taxativamente previstas por el legislador.

Por consiguiente, este especial medio de impugnaci�n no puede emplearse como si se tratara de un recurso ante un superior funcional, ya que el proceso arbitral se tramita en �nica instancia, como se deduce de la previsi�n del art�culo 166 del Decreto 1818 de 1998. El car�cter dispositivo del recurso extraordinario elimina cualquier posibilidad de adentrarse en aspectos no planteados por el recurrente.

Y en virtud de las causales establecidas en la ley, el recurso de anulaci�n �nicamente procede para enmendar irregularidades de actividad o gesti�n estrictamente procesales, en los que se haya incurrido durante el tr�mite o en el fallo, lo cual excluye alegatos en torno a aspectos sustanciales, pues el objetivo de este recurso no es �corregir los (errores) de actividad puramente intelectiva, ya que por este mecanismo de impugnaci�n no se pretende construir una nueva decisi�n por carecer de segunda instancia, no siendo posible por ende, volver a examinar la cuesti�n de fondo resultante del laudo, puesto que los �rbitros fallan inapelablemente sin que pueda abrirse paso una valoraci�n diferente de las pruebas, para determinar si hubo o no error de derecho o de hecho en su apreciaci�n, por cuanto que las causales de anulaci�n s�lo miran el aspecto procedimental del arbitraje, en cuanto hacen relaci�n a la constituci�n de la relaci�n procesal, el desenvolvimiento de la misma y a los errores que se concreten en la fase decisoria, es decir, para corregir errores in procedendo� (CSJ., sent. 19 octubre 2000).

Ahora, debe agregarse que las causales de anulaci�n son taxativas no solo en cuanto �nicamente puede reclamarse la nulidad de un laudo arbitral con fundamento en las causales expresamente establecidas por el legislador -que no basta con enunciarlas-, sino que el fundamento f�ctico de las mismas debe corresponder con estrictez al motivo de nulidad consagrado por el legislador.

De no ser as�, la invocaci�n de las causales podr�a tenerse como un requisito puramente formal, para viabilizar un recurso en el cual se adujeran situaciones que no hayan sido previstas expresamente como causa de anulaci�n. 2. En el presente caso, al abrigo de la causal primera del art�culo 163 del Decreto 1818 de 1998 se expusieron tres situaciones extra�as por completo a dicho motivo de anulaci�n de un laudo arbitral.

En efecto, conforme a dicha disposici�n, es causal de anulaci�n del laudo �La nulidad absoluta del pacto arbitral proveniente de objeto o causa il�cita. Los dem�s motivos de nulidad absoluta o relativa s�lo podr�n invocarse cuando hayan sido alegados en el proceso arbitral y no se hayan saneado o convalidado en el transcurso del mismo�. Empero, el recurrente invoc� como �motivos para alegar esta causal�, que una vez proferido el laudo arbitral y antes de que se resolviera sobre las peticiones de aclaraci�n, correcci�n y adici�n del mismo, formul� un incidente de nulidad no saneada durante el tr�mite del proceso arbitral, incidente basado en �falta de decreto y pr�ctica de pruebas fundantes de la decisi�n arbitral�, �falta de competencia� y �falta de integraci�n de la litis�.

Dos aspectos se ponen de presente que dan al traste con esta causal de anulaci�n: ante todo, se echa de menos cualquier fundamentaci�n que corresponda al enunciado de la referida causal, puesto que nada se dice en punto a los requisitos de validez del pacto arbitral, o espec�ficamente sobre cu�les son las razones para catalogar de il�citos la causa o el objeto de ese pacto, comoquiera que tales motivos de nulidad deben ser de fondo, es decir, no son procesales, puesto que de modo directo deben cuestionar defectos del convenio arbitral.

Por lo dem�s, en la demanda no se aleg� ning�n motivo de nulidad del pacto arbitral, circunstancia que, para el caso, le inhabilita al convocante esta causal de anulaci�n, como con toda claridad lo advierte su propio texto. Y de otro lado, pese a que por este medio se trajeron a debate situaciones ajenas a la causal invocada, lo cierto es que sin entrar a calificar la legalidad de la decisi�n adoptada al respecto por el Tribunal de Arbitramento (fs. 395 a 407, c.1), el referido incidente de nulidad fue decidido mediante providencia que no admite revisi�n de ninguna naturaleza, puesto que �valga reiterarlo- el proceso arbitral se surte en una sola instancia, de manera que un pronunciamiento sobre el mismo tema por parte del Tribunal estatal vulnerar�a ese precepto. 3.

Tambi�n se invoc� la causal 2� de anulaci�n, relacionada en el art�culo 163 del Decreto 1818 de 1998, conforme a la cual el laudo es nulo por �No haberse constituido el Tribunal de Arbitramento en forma legal, siempre que esta causal haya sido alegada de modo expreso en la primera audiencia de tr�mite�. Con todo, de entrada el recurrente admite que esa causal no fue alegada en la primera audiencia de tr�mite, pero justifica su procedencia en que la misma �se origin� abruptamente en el laudo arbitral�, lo que en su sentir se evidencia por las contradicciones en que se incurri� a lo largo del proceso, pues en el auto N� 10 se dijo que el litigio giraba en torno a un contrato de prestaci�n de servicios, mientras que en el laudo se calific� como un negocio de car�cter dispositivo sobre derechos emanados de concesiones mineras, por lo cual �los �rbitros sorteados y aceptantes no eran id�neos para dirimir el presente conflicto�, porque sus especialidades eran propias del derecho comercial y no del derecho minero, por lo cual �nunca debieron tomar una decisi�n en un �rea ajena a su formaci�n jur�dica�, lo que �arguye- los llev� a cometer un error que va en contrav�a del derecho minero del pa�s, que de generalizarse pondr�a fin a la mayor�a de contratos de esa �rea, como pretende acreditarse con un concepto emanado del Subdirector de Fiscalizaci�n y ordenamiento Minero de Ingeominas.

Para denegar esta causal basta corroborar la circunstancia aceptada por el recurrente, consistente en que en la primera audiencia de tr�mite no fue alegado de modo expreso este motivo de anulaci�n, sin que pueda abrirse paso el argumento artificioso seg�n el cual el Tribunal sobrevino mal constituido, pues la raz�n tra�da como base de ese alegato carece de sentido ya que la constituci�n del Tribunal sucede al inicio del proceso, sin que entonces se hubiera expresado reserva alguna sobre la especialidad de los �rbitros, aspecto que no se precis� en el pacto arbitral, que se limit� a advertir que �el tribunal estar� integrado por tres (3) �rbitros, abogados (�) (que) decidir� en derecho�, circunstancia que en manera alguna puede desconocerse por las partes, ni someterse a juicios de idoneidad a partir de pruebas ajenas al proceso, que en cualquier caso no son susceptibles de valoraci�n en el �mbito de un recurso de anulaci�n, y que de suyo no pueden aceptarse para impugnar la imparcialidad y competencia profesional de los �rbitros, como lo plantea el impugnante. 4.

Asimismo se formul� el recurso de anulaci�n con apoyo en la causal 4 del art�culo 163 del Decreto 1818 de 1998, que es del siguiente tenor: �Cuando sin fundamento legal se dejaren de decretar pruebas oportunamente solicitadas o se hayan dejado de practicar las diligencias necesarias para evacuarlas, siempre que tales omisiones tengan incidencia en la decisi�n y el interesado las hubiere reclamado en la forma y tiempo debidos�.

Seg�n el recurrente, dej� de practicarse una prueba solicitada por la parte convocante en la oportunidad prevista por el numeral 3 del art�culo 101 del C. de P. C., para que se oficiara a Ingeominas a fin de que certificaran �si los contratos con placa GHN-121 y GIK-103� concesionados a los demandantes �se han ajustado a la normatividad para adjudicar la concesi�n minera o si son ilegales�, Afirma el impugnante haber reclamado esa prueba dentro de la oportunidad debida, y que la misma era determinante para �aclarar las dudas de los �rbitros sobre la naturaleza jur�dica y la legalidad de los contratos firmantes (sic), dejando a un lado, vac�os interpretativos que los �rbitros pudiesen tener�, sin permitir que de su �imaginario y no de la normatividad jur�dica existente, se establecieran conclusiones err�neas como las definidas en el laudo arbitral al determinar los contratos suscritos por las partes como cesi�n de los derechos mineros emanados de los contratos de concesi�n, desconociendo a toda luz, el conocimiento y experticia que Ingeominas (�) tiene al respecto.

(El documento referenciado anteriormente, se anexa al presente recurso) (sic)�. Para resolver lo pertinente a esta causal de anulaci�n, se observa que con fundamento en el par�grafo 3 del art. 101 cpc, el convocante ciertamente adicion� su solicitud de pruebas (f. 248, c. 1), y espec�ficamente que se oficiara a Ingeominas en la forma que ahora rese�a, petici�n que fue despachada de modo adverso al haber considerado el Tribunal de Arbitramento que un concepto como el reclamado �no procede en cuanto recae sobre un juicio eminentemente jur�dico, que solo corresponder�a, si fuera el caso, hacerlo al Tribunal� (f. 254, c. 1); determinaci�n esta que alcanz� el sello de la firmeza sin reparo alguno del interesado.

Por consiguiente, tampoco es de recibo esta causal puesto que, a m�s de no haberse formulado reclamo alguno contra dicha negativa en el respectivo momento procesal, mediante la interposici�n del recurso de reposici�n -omisi�n que per se inhabilita el debate al respecto por conducto del presente recurso extraordinario-, tambi�n es de ver que no hubo arbitrariedad alguna en la negativa de dicha prueba, trat�ndose de una decisi�n ajustada a la legalidad, desde luego que un Tribunal de Arbitramento integrado por abogados y para fallar en derecho, es el llamado a aplicar la ley, y por ende a efectuar las interpretaciones y valoraciones que en ese cometido sea necesarias.

Por �ltimo, es notoriamente impertinente allegar pruebas durante el tr�mite del recurso de anulaci�n, oportunidad probatoria que no est� prevista en la ley pues ello ri�e con su naturaleza extraordinaria, orientada de modo exclusivo a verificar si en lo actuado se incurri� en alguno de los errores espec�ficamente relacionados por el legislador, y no a sustituir y complementar la labor del tribunal arbitral. 5.

En cuanto se acusa la decisi�n de ser producto de un fallo en conciencia debiendo ser en derecho, lo primero que se advierte es que conforme a la respectiva disposici�n legal, ello solo ocurre �siempre que esta circunstancia aparezca manifiesta en el laudo�. (art. 163-6 ejusdem). Sin embargo, el impugnante acude a una explicaci�n contraevidente de lo que en su sentir constituye el fallo en conciencia, siendo ello suficiente para deducir que no es manifiesta dicha circunstancia en la decisi�n adoptada en el referido laudo.

Para el recurrente se trata de un fallo en conciencia porque �se disfraza de una supuesta normatividad no aplicable al caso�, que no corresponde �al derecho escrito seg�n lo solicitado en la controversia�, adentr�ndose en cuestionamientos a la valoraci�n que hiciera el tribunal arbitral sobre el acuerdo celebrado entre las partes y, seg�n su criterio, cambiar arbitrariamente su naturaleza jur�dica, defecto que en su sentir se extiende a declarar una excepci�n de nulidad que no se hab�a propuesto.

Y califica de �gran error�, el que en su opini�n habr�a cometido el tribunal de arbitramento, citando de nuevo el concepto emitido por Ingeominas como respuesta a un �derecho de petici�n�. Tales apreciaciones del recurrente -valga recabar en ello- resultan contradichas por el fallo, pues no admite duda que se trata de un laudo en derecho, como corresponde a una controversia estrictamente juridica, cuya soluci�n se someti� a un tribunal ad hoc integrado por abogados, que profirieron una providencia con estricta l�gica jur�dica, al margen de que deban compartirse o no sus conclusiones, entre las cuales precisamente se encuentra la de definir la clase de negocio celebrado, y las normas legales que le resultan aplicables.

As�, debe observarse que todas las conclusiones del laudo tienen estribo en premisas normativas que hacen parte del ordenamiento jur�dico colombiano, especialmente en torno a los requisitos de validez de los negocios jur�dicos, aplicado ello a la cesi�n de las concesiones mineras, y estrictamente en el contexto del debate surgido entre las partes, lo cual incluye la apreciaci�n e interpretaci�n integral de la defensa planteada.

No est� dem�s reiterar que la labor del Tribunal estatal consiste tan solo en una verificaci�n de la actividad desplegada, como un juzgador de causales in procedendo, como ocasi�n ha tenido de sentarlo la jurisprudencia de nuestro m�ximo tribunal de justicia (v.gr. providencia de 21 de febrero de 1996. Exp. 7354, a m�s de la sentencia arriba citada), lo cual excluye la constataci�n de errores in iudicando, como lo pretende el recurrente, bajo la aseveraci�n de haberse incurrido en �un gran error�.

Entonces, so pretexto de corroborar que se incurri� en un fallo en conciencia �como se acusa-, no le es dado al Tribunal estatal adentrarse en un an�lisis que descomponga la interpretaci�n plasmada en el laudo, cuyas premisas, en este caso, a no dudarlo, las conforman disposiciones legales, pues ello resultar�a tan parad�jico como contradictorio.

En efecto, si los argumentos del fallo arbitral giran en torno a disposiciones jur�dicas, de suyo queda excluido el hecho de que la decisi�n hubiera sido en conciencia, y refutar o convalidar los fundamentos del laudo no es el objetivo del recurso de anulaci�n, y mucho menos confrontarlo con nuevas pruebas, no recaudadas en el tr�mite arbitral.

De donde la sustentaci�n de esta causal que propone rebatir los pilares jur�dicos del fallo, sacando de contexto sus conclusiones, que se rotulan como �fallo en conciencia�, constituye un planteamiento re�ido con la l�gica, que deja sin piso la exigencia de esta causal de nulidad, conforme a la cual el fallo en conciencia debe ser adoptado de modo expreso, con prescindencia de toda consideraci�n jur�dica, pues solo as� puede predicarse que �esta circunstancia aparezca manifiesta en el laudo�. 6.

Finalmente, se despachan de forma conjunta los cargos que se hacen radicar en la causales 8 del art�culo 163 del Decreto 1818 de 1998, y 9 del art. 38 del Decr. 2279 de 1989, pues comparten la acusaci�n de tratarse de un laudo incongruente: La causal de �Haberse reca�do el laudo sobre puntos no sujetos a la decisi�n de los �rbitros o haberse concedido m�s de lo pedido� (art. 163-8 ejusdem), se hizo consistir en que la cl�usula compromisoria fue pactada en una oferta mercantil y no en un contrato de cesi�n de derechos mineros �como los �rbitros se�alan de su imaginario desconociendo a toda luz, el principio pacta sum servanda��, que conllev� a un fallo �completamente contrario a las pretensiones que le dan origen al tribunal de arbitramento y a la defensa de la convocada (�) al cambiar la denominaci�n de una excepci�n de m�rito, llamada (�ausencia de causa�) por �nulidad absoluta���.

Y bajo la causal de �No haberse decidido sobre cuestiones sujetas al arbitramento. (Decreto 2279 de 1989, Art. 38)�, se adujo que �no hubo una decisi�n de fondo por parte de los �rbitros sobre cada una de las pretensiones solicitadas por el convocante en la demanda, toda vez que se desconoci� la naturaleza del presente litigio, al crear, un contrato inexistente en la intenci�n contractual de las partes y en el entendido de Ingeominas�.

A vuelta de insistir en el car�cter dispositivo del recurso extraordinario de anulaci�n, y su objeto limitado tan solo a lo procedimental, por oposici�n al fondo o m�rito del asunto debatido, viene al caso recabar en que el Tribunal Superior no puede irrumpir en los fundamentos de la decisi�n arbitral, ni asumir su propia interpretaci�n del litigio para ver de establecer que se halle conforme con las disposiciones sustanciales que gobernaban su soluci�n, de donde inane resulta cualquier argumento que en esa direcci�n le haga el impugnante, quien por ese camino no estar�a criticando lo formal del laudo, sino replanteando el debate para buscar una determinaci�n diferente, cual si se tratara de un recurso ordinario, que no fue contemplado para esta clase de fallos.

Las causales analizadas se refieren al principio de congruencia, respecto del cual valga memorar que �las resoluciones del fallo deben guardar rigurosa conformidad con las pretensiones formuladas por el demandante, y las excepciones del demandado que resulten probadas y las que deban ser alegadas, si su declaraci�n oficiosa no est� legalmente autorizada.

Adem�s, la congruencia implica la consonancia de la sentencia con las circunstancias de hecho afirmadas por las partes en la demanda y su contestaci�n� (CSJ, Sent. S-018 de 2003). Al respecto basta constatar que el debate gir� en torno a un contrato que el tribunal arbitral, en ejercicio de la independencia judicial que le es propia, concluy� que era nulo, a efecto de lo cual desech� la calificaci�n o denominaci�n que le dieron las partes, para en el marco normativo que le correspond�a, advertir defectos esenciales que determinaron la nulidad que finalmente declar�, y que hall� inmersa en la excepci�n propuesta como �ausencia de causa�.

Por consiguiente, no se abren paso las acusaciones aqu� formuladas por el recurrente, ya que el ejercicio de la labor interpretativa propia de la funci�n judicial no conlleva per se a decisiones incongruentes, menos en materia arbitral en que dada la autonom�a de la cl�usula compromisoria, la valoraci�n de los requisitos del contrato, que como en este caso puede llevar a nulidad del mismo, no afecta la validez de dicha cl�usula.

En suma, el laudo acusado fue resultado de un estudio elaborado con estricta sujeci�n a las pretensiones y excepciones formuladas, y en el marco de las situaciones de hecho planteadas, a partir de lo cual se concluye que tampoco prosperan los dos �ltimos cargos de anulaci�n planteados. 7. Se declarar� infundado el recurso de anulaci�n, No obstante, no se impondr� condena en costas por no aparecer causadas.

DECISI�N Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, DECLARA INFUNDADO el recurso extraordinario de anulaci�n interpuesto contra el laudo arbitral, de fecha y origen anotados, dictado por el Tribunal de Arbitramento conformado dentro del proceso arbitral a que Nicanor Guillermo Fontalvo Ricaurte y Silvia Elena Lopera Aguirre, convocaron a la Sociedad Colmintech S.A. Sin costas en este recurso.

Devu�lvase el expediente. L�brese atento oficio remisorio. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE Los Magistrados, GERM�N VALENZUELA VALBUENA OSCAR FERNANDO YAYA PE�A MANUEL ALFONSO ZAMUDIO MORA Radicado: 110012203000 2009 00582 00.-  Art. 118 Decr. 1818 de 1998.PARAGRAFO. La cl�usula compromisoria es aut�noma con respecto de la existencia y la validez del contrato del cual forma parte.

En consecuencia, podr�n someterse al procedimiento arbitral los procesos en los cuales se debatan la existencia y la validez del contrato y la decisi�n del tribunal ser� conducente aunque el contrato sea nulo o inexistente. (Art�culo  HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/1998/ley_0446_1998_pr003.html" \l "116" \t "_blank" 116 de la Ley 446 de 1998 que crea el art�culo 2A del Decreto 2279 de 1989).     PAGE  PAGE 13 Fallo recurso de anulaci�n Radicado: 110012203000 2009 00582 00 IKf|����������� #. 3 < L ` � � � � � � � � � � ������߽߲�������������y�q�q�q�h�`hqS�CJaJhqS�5�@���CJhz'�@���CJhyN�hqS�5�@���CJhoTJ@���CJhQ@���CJh |�hqS�CJ hQCJ hqS�CJhqS�@���CJhqS�hqS�CJaJhqS�hqS�5�@���CJaJhQ@���CJaJh��@���CJaJhqS�hqS�@���CJaJhZWNCJOJQJhqS�CJOJQJ"2IJK}~����B s � � � � F G ������������������ $dha$gd�0xdhgd�0x $ �0�*$a$gdqS�gdqS�$ �0�dh*$a$gdqS�$ �dh*$a$gdqS�gdqS� �HgdqS��\5_�_���� G S U X { | � �    ( | � � � � � � � � � � � � � � � � � L R q r u ~ �����������λ������������������t�lah�?�h$ACJaJh/�CJaJh�?�h��CJaJh�?�h�+�CJaJh��CJaJh54;CJaJh�?�h�%�CJaJh�?�h.LCJaJh�?�hGCJaJh�?�h];�CJaJhFOCJaJh�?�h�<�CJaJh,NCJaJhZWNCJaJhghP�5�CJaJh�?�hP�CJaJ%G T U � � r ��hiyz*+ {|DE��YZX"������������������������ $dha$gd�&l $dha$gd�0xdhgd�0x $dha$gd�0x~ � � � � � � � � � � � �������#?@BW]}�����������������߶�������������w�l�l�aYh`^CJaJh�?�h��CJaJh�?�h�G$CJaJh�?�hgCJaJh�?�h�hKCJaJh�i�CJaJh�?�h%CJaJh�?�h��CJaJh�?�h Z�CJaJh�?�h��CJaJh/�CJaJh�?�h�CJaJh�?�h��CJaJh�?�h�}CJaJh�?�h$ACJaJh�?�h��CJaJ"����!%&-./29Kpr}����$.mnpr��������������������������ɾɾɾ����ߝ�����������|�tlh2VeCJaJh`^CJaJh�?�h$ACJaJh�?�h�CJaJh�?�hkUCJaJh�?�h�JCJaJh�?�hFh�CJaJh�?�h��CJaJh�?�h%CJaJh�?�h�=�CJaJh�?�h��CJaJh�?�hgCJaJh�?�h{&CJaJh�?�h -CJaJ)������>Aghixz&�� (JStu|~�����������Ǽ������x��mbWbLbLbh� h� ICJaJh� hx1CCJaJh� h� �CJaJh� h�o�CJaJhn-�h� CJaJhe�h� CJaJhn-�h� 6�CJaJh� h� CJaJh� h�7yCJaJh4i�h�7y5�CJaJh�?�h�7yCJaJh�?�h��CJaJh�?�h�O@CJaJh�O@CJaJh2VeCJaJhgCJaJh�?�h�'6CJaJ������4<=@ABDEFPS������&'01349=@Kwxy|������ ,CDE�������������������������������̫̫����������������h�?�h�6vCJaJhS+)CJaJh�?�hy�CJaJh�?�h�lCJaJh�?�h�} CJaJh�?�h�uCJaJh�?�heCJaJh�?�h� ICJaJh�?�h� �CJaJh&DiCJaJh� h� �CJaJh� h� ICJaJ3EZl{������;EGQT[`egn���������2XYZ�������������������������Ƚ����ȽȽ����{p{h�?�h,�CJaJh�?�hexHCJaJh�?�hk!�CJaJh�?�h�X~CJaJh�?�h�b�CJaJh�?�h|v�CJaJh�?�h�PCJaJh�?�h� �CJaJh�?�h{dCJaJh�?�h�IE6�CJaJh�?�hS+)CJaJh�?�hy�CJaJh�?�h�IECJaJ'�G ~ � � � !�!�!�!�!�!�!�!�!�!�!�! """""#";"W"X"Y"�"�"�"#9#N#�#�#c$d$�����������꾳������߳�ԕ�titi^h�?�h\K�CJaJh�?�h<r�CJaJh�?�hu.CJaJh�?�h��CJaJh�?�h�IECJaJh�?�hk!�CJaJh�U.CJaJh�?�htW�CJaJh�?�h~KhCJaJh�?�h.4�CJaJh�?�h�8�CJaJh�?�h�PCJaJh�?�h66VCJaJh�?�h,�CJaJh�?�hkM�CJaJ$X"Y"�$�$�%�%�)�)2.3.�/�/r1s1r4s4�6�6�9�91;2;N<O<F=G=�?�?���������������������������dhgd�0x $dha$gd�0xd$o$$�$�$�$�$�$�$�$�$�$�$�$�$�$%�%�%�%�%�%�%�%G&Q&T&]&b&h&l&�&�&�&����������Զԫԫ�����~s�h]h]h]h~hh�?�h�/�CJaJh�?�h��CJaJh�?�h� 4CJaJh�?�hRLCJaJh�?�hI CJaJh�?�h�lCJaJh�?�h�j�6�CJaJh�?�h�j�CJaJh�?�h$r�CJaJhuL�CJaJh�?�huL�CJaJh�?�h�o�CJaJh�?�hGCJaJh�?�h\K�CJaJh�?�h��CJaJ!�&�&�&�&,'-'g'o'�'�'�'((,(-(�(�(�(�(�(�(�(�())))6):)~)�)�)�)�)�)�)�)�)* **��������������Զɶ���ɫɛɫɫ��������zozh�?�hI8CJaJh�?�h5�CJaJh�?�hI CJaJh�?�h�n�CJaJhXE\CJaJh� "CJaJh�?�h� 4CJaJh�?�h��CJaJh�n�CJaJh�?�hXE\CJaJh�?�hcCJaJh�?�hRLCJaJh�?�h�+�CJaJh�?�h� �CJaJ(***�*�*�*�*�*�*�*�*�*#+$+1+4+9+=+>+Y+s+�+�+,#,8,�,�,-�-�-�-�-�-...1.2.3.6.I.����������������������ɾɾ�������������th�?�h�?�CJaJh�?�h�cCJaJh�?�h�8�CJaJh�?�h[CJaJh�?�h�/�CJaJh�?�h�"ACJaJh�/�CJaJh�?�h�o�CJaJh�?�h� �CJaJh�?�h|!�CJaJh�?�hI8CJaJh�?�h5�CJaJh�?�h�CJaJ)I.K.L.X.a.�.�.�/�/�/00�0�0�0�0�01S1T1\1o1q1r1�12T2W2�2�2�2�2�2�2�2�2�2~3�3 4!4\4]4k4������������ûûó����û����������������w�hYF�CJaJh9q�CJaJh� �CJaJh�)�h�q6�CJaJh�o�CJaJh�'�CJaJhaH CJaJhKAdCJaJh�qCJaJh�?�CJaJhR5�CJaJh�)�h�?�6�CJaJh�?�h�7�CJaJh�?�h�?�CJaJh�?�h�33CJaJ+k4n4q4r4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�455565v5|5�5�5�5�5�5�5�5�5#6$6-6.6A6B6]6s6t6u6z6�6�6�6�6�6�6�6�6�6 7�����������ۻ�ۻۻûûûûû��ûûûû���������zh�0xh�o�CJaJh�0xh[CJaJh�?�hR5�CJaJh�I�CJaJhaH CJaJh<@bCJaJh�o�CJaJh=+ CJaJh�q[CJaJh�_CJaJhYF�CJaJhR5�CJaJh�qCJaJh� �CJaJh9q�h� �6�CJaJ0 7�7�7�7�7�7�7�7�7�7�7/808287888K8�8�8�8�8�8994959�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9�9::2:7:<:m:u:}:~:�:�:�:;��������������������������ӽ�ӧӧӧӜ��ӜӉ����~�h�0xh�@�CJaJh�0xh:z CJaJh�~LCJaJh�0xhZvCJaJh�0xh��CJaJh�0xhaH CJaJh�0xh^BCJaJh�0xhYF�CJaJh�0xh�M�CJaJh�0xh�I�6�CJaJh�0xh e�CJaJh�0xh�I�CJaJ1;0;2;�;5<7<D<K<M<N<�<�<=&=E=F=G=i=�=�=�=�=�=>>!>�>�>�>�>�>�> ??,?1?<?K?L?V?W?X?u?�?�����ȼ�߱ȱ��߱ȱȱȱț����������������z��h�0xh�vUCJaJh�0xh�8CJaJh�0xh2 tCJaJh�0xhY�CJaJh�0xhC�CJaJh�0xhMr3CJaJh�|�h�c�6�CJaJh�0xh�c�CJaJh�0xh�M�6�CJaJh�0xh�M�CJaJh�0xh^BCJaJh�0xhgUCJaJ+�?�?�?�?�?�?�?@@4@5@�@�@�@�@�@�@AAAA A"A%A'A5A9A_AjAsAzA{A}A�ABBBB"B$B%B'B)B�B�B�B�B�B�BTC�C�C����������˹˹˯����������������˦˦��˔˔˦��¦‹�h�0xhZT�CJh�0xh6"CJh�0xh�CJh�0xh0wCJh�0xh�86�CJh�0xh�vUCJh�0xhaH CJh�0xh�8CJh�0xhMr3CJaJh�0xh�8CJaJh�0xhC�CJaJh�0xh�Z)CJaJ3�?BB�C�C�EwHxHjJkJ_K`K�M�M�O�O�R�R�T�T�V�VMXNX����������������������� $dha$gd�q $dha$gd�_�dhgd�0x $dha$gd�0x�C�C�C�C�C�C�CDCDHD`DmDnDoD|D�D�D�D�D�D�D�DEEE&E'E�E8F?FHvHxH�H�H7IwIxI�I�I5JgJjJnJ����������������������¼�����}�}���rh�0xh�U�CJaJh�0xh yCJh�0xh�-`CJh�0xh7ZCJh�0xhL�CJh�0xh�&CJh�0xh0wCJh�0xhx CJ hPK"CJ h�KCJh�KhaH 6�CJh�0xh�86�CJh�0xh5M�CJh�0xhaH CJh�0xh�8CJh�0xh�D�CJ+nJtJuJwJxJ�J�J�J�J�JKLKOK]K^K`KmKnK�K�KLOLULdL�L�L�L�L�LM]M{M�M�M�M�M������������������������{p�p�p�eZeZh�0xh�5�CJaJh�0xh�|�CJaJh�0xh`suCJaJh�0xh� �CJaJh�0xh�8CJaJh�0xh�5�CJaJh�0xh�/�CJaJh�0xh�U�6�CJaJh�0xh�U�CJaJh�0xh�n_CJaJh�0xh�RCJaJh�0xh\enCJaJh�0xh!DCJaJh�0xh��CJaJh�0xhh[�CJaJ#�M�M�M�MNNANBNHNKNXNaNbNcNrN�NwO�O�O�O�P�PKQXQ�R�R�R�R�R�R�R�RSS��������ǻǻ�ߥ����{r{i{`{`{`W{W{h�0xh�-CJh�0xh�yCJh�0xhOe+CJh�0xh�"sCJh�0xh�:CJh�0xh�X(CJaJh�0xh�oRCJaJh�0xh�t�CJaJh�0xh,�CJaJh�0xh9c�CJaJh�0xh(G�6�CJaJh�0xhi\�6�CJaJh�0xh�U�6�CJaJh�0xh(G�CJaJh�0xh�G�CJaJh�0xh�U�CJaJ!S�T�TU�U�UVV9V�V�V�V�V�V�V�V�V�V�V�V�VJWPW�W9XBXJXKXLXMXWX�X�X�X�������ڿ�ѶѶѭѶ�������pg�g^U^h�0xh�7^CJh�0xh�}CJh�0xhyzsCJjh�0xhP00JCJUh�0xhP0CJh�0xh�~}CJh�0xh�G�CJh�0xh�i 6�CJh�0xh�i CJh�0xhK�CJh�0xh��CJh�0xhDn�CJh�0xhv�CJh�0xh�CJh�0xh�;CJh�0xh 4�CJh�0xh�:CJh�0xh�:6�CJ!�X�X�X�X�XY2YCYDYlYmYnY}Y�Y�Y�Y�Z�Z[!["[$[4[5[L[s[y[�[�[�[\��������Ļ���������z�t�tntc[SM hULCJhULCJaJh�L&CJaJh�?�hFOCJaJ hloPCJ hFOCJ hvD�CJ h1j.CJhESh�:CJhESh�:5�CJhr(h�l`CJ hr(CJhr(hr(CJh�:CJOJQJh�0xhyzsCJh�0xh�0xCJh�0xh�K�CJh�0xh�ZCJh�0xh�f!CJh�0xh�7^CJh�0xh�}CJ hD|CJNXmYnY�Y�Y�Y�Y\\=\>\U\f\g\�\�\�\�\�\�\�\�\���������������������$a$gd�,� $dha$gd�: $dha$gdUL $dha$gd�: $dha$gd�l`dhgd�: $dha$gdD|\\\\>\U\g\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\�\]�������������������z�thWLDh(CJaJhP0h(CJaJ!jhP0h(0JCJUaJh�,�h`,�5�CJaJ h\@�CJh |�h`,�CJ h`,�CJh\@�@���CJh`,�@���CJh`,�5�CJaJh�:5�CJaJh�,�hES5�CJaJhEShfw�CJ h�:CJ hES5�CJhEShfw�5�CJ h�:5�CJhESh�:5�CJ hvD�CJhESh�:CJhEShvD�CJ�\�\�\3_4_5_7_8_:_;_=_>_@_A_J_K_L_X_�_�_�_�_����������������������h]�hgd�?� ����&`#$gd3m�$a$gdP0$a$gd`,�$a$gd�,�] ]l^m^�^�^�^�^3_4_5_6_8_9_;_<_>_?_A_B_H_I_J_L_M_S_T_V_W_X_|_}_�_�_�_�_�������庶��������������������xm��ah�,�h`,�5�CJaJh�h(CJaJh(@���CJaJh�h(@���CJaJh�e�0JmHnHuh( h(0Jjh(0JUjh�-:Uh�-:hP0h(mH $sH $ hP0h(>*B*CJaJphjhP0h(CJUaJhP0h(CJaJhP0h(B* CJaJph�#9 0&P 1�h:p�?���/ �"I!��"��#��$��%����� ����@@��@ NormalCJ_HaJmH sH tH NA@���N Fuente de p�rrafo predeter.Ri���R  Tabla normal�4� l4�a�,k���, Sin lista <@�< �?� Encabezado  ��8!B @B �?� Pie de p�gina  ��8!8)@�8 �?�N�mero de p�ginabB@"b �8Texto independiente�xCJKHOJQJaJmH $sH $V>@2V qS�T�tulo$ �H*$a$5�CJOJQJaJmH sH \J@B\ qS� Subt�tulo$ �H*$a$5�@���OJQJaJmH sH @@R@ P0Texto nota pieCJaJB&@�aB P0Ref. de nota al pieH*:U@�q: P0 Hiperv�nculo >*ph�4�O��4 P0 texto_navy1ph�JP�WPS ������������������ �� �� �� �� PS �W�����  ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg�r� |Y�!{(�/m6�=EL�Q�W �'Z���� � �  2IJK}~����Bs����FGTU��r� � h i y z * +  {|DE��YZXY�����!�!2&3&�'�'r)s)r,s,�.�.�1�11323N4O4F5G5�7�7::�;�;�=w@x@jBkB_C`C�E�E�G�G�J�J�L�L�N�NMPNPmQnQ�Q�Q�Q�QTT=T>TUTfTgT�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T3WLWXW�WQ �Q ��Q ���Q ���Q ���Q ���Q ��Q �Q �sQ �sQ �sQ �sQ �sQ �sQ �s�Q ���Q �[ �Q ���Q ���Q ���Q ��Q ���Q �� �Q o�J�Q ���Q � �Q ���Q ���Q ���Q � �Q ���Q 9�f�Q ���Q �*�Q ���Q � �Q ���Q �e�Q ���Q �� �Q ���Q �y3�Q ���Q �o%�Q ���Q �e�Q ���Q o�J�Q ���Q o�J�Q ���Q �� �Q ���Q ��Q ���Q �y3�Q ���Q �*�Q ���Q ��.�Q ���Q ��Q ���Q �e�Q ���Q ܷ�Q ���Q ��.�Q ���Q �o%�Q ���Q ��Q ���Q �� �Q ��.�Q ���Q �� �Q ���Q ܷ�Q ���Q ��.�Q ���Q �� �Q ���Q �y3�Q ���Q �o%�Q ���Q �� �Q ���Q ��Q ���Q �e�Q ���Q �[ �Q ���Q ���Q ���Q �o%�Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ��Q �Q �Q �Q �sQ v:Q v:���Q j2IJK}~����Bs����FGTU��r� � h i y z * +  {|DE��YZXY�����!�!2&3&�'�'r)s)r,s,�.�.�1�11323N4O4F5G5�7�7::�;�;�=w@x@jBkB_C`C�E�E�G�G�J�J�L�L�N�NMPNPmQnQ�Q�Q�Q�QTT=T>TUTfTgT�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T3W4W5W7W8W:W;W=W>W@WJWKWLWXW�W�W�Wȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0�ȑ0��0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��ȑ0��0��ȑ0�6��0��ȑ0�6��0��ȑ0�6��0��ȑ0��ȑ0�ȑ0��0���0��ȑ0p6�ȑ0� dddddg� ~ ���E�d$�&*I.k4 7;�?�CnJ�MS�X\]�_0356789:<=>?@ABCEFGHIKMG X"�?NX�\�_14;DJL�_2 !g!�!�����SX���8�@�����������0�( � ��B �S ���� ?���$�&h�%�&�g�&�&�h�'�&\g�(�&�f�)�&<f�*�&�e�+�&|e�,�&e�-�&8p .�&\7p /�&�6p 0�&�6p 1�&�5p  ��4p  ��3p  �<3p ��/w� ?�(�<�<�R�R�S�T�V}W�W�W     ��D��D�(�<=�R�R�S�T�V�W�W�W 9*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�phone�8*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�date�C *�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter�>*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName� d1 �10103 �19�1996�2�2000�2009�2010�21�395 a�7�7354, a�Day la C��mara�la Ley la Rep��blica�la Sociedad Colmintech�ls�Month�o:ls �ProductID�trans�Year          &.3<���������!�!�(�(,,�,�,\-f-D4K4�7�7c<m<�<�<W=`= C C�C�C�D�D�D�D�G�G�S�S�S�S�T�T�T�T5W5W7W7W8W8W:W;W=W>W@WAWIWLWWW�W�Wk,n,94<4�T5W�W::  �$3&�T5W6W7W8W9WXW�W�WSVYbcefk�T�T4W5W5W7W7W8W8W:W;W=W>W@WAW�W�,��s��Wzzzz�s�zzzz�~*4�W�(C�7BP�7BPzzzzr&�qzzzz�$�~r&�q��� y�&�[�K%�}=+ I x �N �i:z �} [�;�FOI8c�-� el|^B�uD|aH �f!� "6"PK"�G$�}${&.F&�L&r((�X(S+)�Z)Oe+ -u.�U.1j.�Z/P0�33Mr3� 4� 5�'6�8�8�:�-:54;� ?�O@�"A$A�iAx1C!D�IEGexH� I�J�2JoTJ�hKUL.LRL�~L,NZWN�PloPQ�R�oRESm'TgUkU�vU66V7Z�q[(x[XE\,]�7^`^�_�n_�-`�l`<@b�cN>c{dKAd2Veg~Kh&Di�k�l�&l\en�}n�q�q�"syzs2 t`su�6vZv0w�tw�0x�y�7y�}�~}�X~v~��Z���_��D���];�3m��G��j�z'�Y��8������=����+��\��t��� �.4��e�� ��G��%��@�C���\K��e�<r��c�/�� �K�4i��|�ZT��/�tW����8�Fh���P���v��U�vD� Z�uL��n���|v�\@��o��5�YF��'�$r�R5��7�9c���kM�9q�L�0g�� ��(�qS�`,�(G�� �y�|!�fw�k!��c� e��+��<�� �Dn��,��|� 4�,��M�h[��i��o��b����,��)�� ��/����o��8��K���n-��?�i\�z��I��j��/��5�5��5M��T�T�W�@�td��WP@��Unknown������������G��:�Ax� �Times New Roman5��Symbol3&� �:�Cx� �Arial?5� �:�Cx� �Courier New7&� ��[ @�Verdana"1�����#iG�#iG �G +� �G +���������24d�T�T3�Q���HP ��?����������������������P�2���Se procede a resolver el recurso de anulaci�n interpuesto por la parte convocante contra el laudo arbitral de 10 de febrero de 2009Germ�n Valenzuelagvalenzv�������Oh��+'��0���$0LXdt �� � � �������Se procede a resolver el recurso de anulaci�n interpuesto por la parte convocante contra el laudo arbitral de 10 de febrero de 2009Germ�n ValenzuelaNormal gvalenzv2Microsoft Office Word@F�#@�j+�D�@�j+�D�  �G����՜.��+,��D��՜.��+,���t hp���� ���� � T� Windows uE�+�T' �Se procede a resolver el recurso de anulaci�n interpuesto por la parte convocante contra el laudo arbitral de 10 de febrero de 2009 T�tulo, 8@ _PID_HLINKS�A�~Thttp://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/1998/ley_0446_1998_pr003.html116  !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMN����PQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghi����klmnopq����stuvwxy��������|����������������Root Entry�������� �F@�.�D�~�1Table��������O�5WordDocument��������;�SummaryInformation(����jDocumentSummaryInformation8������������rCompObj������������r������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ ���� �F Documento Microsoft Office Word MSWordDocWord.Document.8�9�q