Micelio

Providencia — Tribunal Superior de Neiva

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II.- DE LOS HECHOS: Al el establecimiento comercial de propiedad del se�or Jos� Eduardo Cuellar, peluquero de profesi�n, situado en el municipio de Campoalegre, en marzo de 2013, ingresa el ni�o JSSH para solicitarle que le facilitara $5.000, necesidad que satisfizo a cambio de que se dejara penetrar el ano. Posteriormente, el 28 de mayo de ese a�o, en horas de la noche, se reitera esa misma situaci�n; pero, en esta ocasi�n el adulto tambi�n exige que el menor de catorce a�os lo acceda carnalmente, como en efecto se cumple.

III.- ACTUACI�N PROCESAL El 1� de agosto de 2014, ante el Juzgado Tercero Penal Municipal de Neiva con funci�n de Control de Garant�as la fiscal�a le comunica al indiciado que lo investigar�a como autor en la conducta punible de acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os en concurso con demanda de explotaci�n sexual comercial de persona menor de 18 a�os de edad.

Concluida la indagaci�n, la Fiscal�a present� escrito de acusaci�n que verbaliz� ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Neiva, el 1� de diciembre de 2014. Posteriormente evac�a la audiencia preparatoria, 3 de febrero de 2015, y el 25 de marzo de la citada anualidad da inicio al juicio oral que finaliza el 27 de agosto de ese mismo a�o, para dar lectura de la sentencia condenatoria el 23 de octubre de 2015, decisi�n que ahora es objeto de alzada.

IV.-DE LA SENTENCIA Referencia que la v�ctima relata que Jos� Eduardo Cuellar acostumbraba a rozarle el pene mientras le cortaba el pelo, cuando su progenitora lo llevaba a la peluquer�a. Agrega que en marzo de 2013, el imp�ber acudi� al barbero para que le prestara $5.000.oo pero este exigi� como contraprestaci�n que se dejara penetrar el asta viril en el ano, situaci�n que se repite en la noche del 29 de mayo de 2015, pues JSSH pasaba con su t�a y con un primo por el frente de la peluquer�a y observ� que el acusado �lo llamaba�, por eso se regres� con el pretexto de buscar la bicicleta, entr� a aquel negocio la barber�a y le solicit� un nuevo pr�stamo por igual valor, reiterando el adulto el mismo trato carnal.

Destaca el informe de la Psic�loga plasma que el relato del imberbe es cre�ble, tiene respaldo afectivo y no avizora enemistad entre la familia de la v�ctima y el acusado, incluso el joven intent� ocultar el origen del dinero y solo cede a contar lo sucedido ante la presi�n de la madre, revelando el origen del dinero con el que lleg� a la casa y el abuso sexual al que se someti� para obtenerlo.

Advierte que los testigos de descargo no tuvieron oportunidad de presenciar el hecho que narra JSSH porque ellos permanecen en aquel establecimiento entre las cinco y seis y media de la tarde, pero el imberbe retorna a su casa a las 8:15 de la noche; a m�s de que aquellos delitos suelen cometerse en la clandestinidad, a puerta cerrada, como ocurri� en este caso.

Refiere que en el informe m�dico legal consta que JSSH no presenta lesiones en la regi�n anal, empero, explica que esa escena de ning�n modo repudia el acto del aludido acceso carnal ni descalifica la seriedad de lo atestado por el infante, pues, el ano es un orificio flexible y esa condici�n fisiol�gica descarta que inexorablemente toda penetraci�n deje siempre huella de su paso.

Encuentra comprensible que el imp�ber proporcionara dos versiones a la mam� sobre el origen del dinero, pues preven�a y quer�a evitar el posible castigo que la verdad de lo sucedido le generar�a; por tanto, encontr� cre�ble la versi�n y lo conden� como autor del delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os. De otro lado, aduce que se estableci� que el acusado le prest� los $5.000.oo al adolescente, lo que descarta que fuese una contraprestaci�n por sostener relaciones sexuales, por ello lo absolvi� de la conducta punible de explotaci�n sexual comercial de persona menor de 18 a�os.

V.- SUSTENTACI�N POR PARTE DE LA DEFENSA Alega que los testigos de cargos no ofrecen motivos de credibilidad porque existen incoherencias en lo que atesta Leidy Yomaira Salas Hern�ndez, progenitora del menor, pues ante la polic�a judicial dijo que el hecho denunciado acaece a las 7:04 p.m. del 29 de mayo de 2013, pero en el juicio report� que fue a las 7:30 p.m.; hora que tampoco concuerda con los dichos de Andrea Lorena, la hermana de la denunciante que acompa�aba al agraviado y que por tel�fono le coment� que JSSH no estaba con ella, por eso ella arrib� a las 8:00 p.m. a casa de Leidy, mientras que su sobrino lo hace quince minutos despu�s, inconsistencias que le restan credibilidad sobre el momento en que retorna y que es referente para determinar la hora de la afrenta.

Anota que la t�a dice que llama cinco o diez minutos despu�s de salir con el ultrajado, una hora despu�s pregunta por el imberbe, diacron�a que lleva al recurrente a estimar que JSSH sale entre las 7:00 y 7:30 de la noche, circunstancias temporales que concatenadas con los dichos de la progenitora muestran que est� �desubicada en tiempo�, desorientaci�n que tambi�n debi� operar sobre la hora en que regresa el dinero prestado al acusado.

Resalta que la forma como la madre interrog� a JSSH llev� a que este le mintiera, dado que utiliz� voces altisonantes, �azote con correa� y preguntas direccionadas cuando le contest� que el dinero lo hab�a ganado en un video juego �XBX�, por eso la acompa�� a esa casa de juegos pero estaba cerrada, pero luego lo amenaz� con llevarlo a la Polic�a hasta que finalmente aduce que se los prest� el acusado, con los pormenores que plasm� el informe de investigador de campo �fpj�11�,quedando claro en el juicio que tal revelaci�n la hace luego del castigo f�sico que le aplica, quit�ndole espontaneidad al relato y motivos de credibilidad.

En esas condiciones es ella la que alude a penetraci�n e impregnaci�n de fluidos y es cuando JSSH, para evitar �m�s castigos, (�) no pudo m�s que asentir�. Reitera que la versi�n que dio en la Direcci�n de Justicia Municipal de Campoalegre se adapt� al capricho de la madre alterada, la idea de una escena �morbosa� nunca sucedi� y se aleja del relato que da Andrea Lorena en la Sij�n el 29 de mayo de 2013, pues dijo que ella sali� con su sobrino y su hijo, que le sugiere al agraviado que le pidiera a la mam� dinero para comprar una hamburguesa; de esa forma, ella despu�s llama a su hermana porque aquel negocio estaba cerrado y era innecesario que su sobrino arribara, empero, en el estrado neg� que hiciera esa llamada, versi�n que permit�a establecer que el chico arrib� una hora despu�s a la casa, donde lo castigan e interrogan por el origen del dinero, no por su sexualidad, versi�n que trata de �acomodar� porque adujo que el joven regres� por su bicicleta cuando ya hab�a expresado otra cosa.

Reitera que JSSH hizo afirmaciones especulativas inducido por su progenitora y por su t�a, por eso edifica una versi�n de los hechos con lo que ellas cre�an que hab�a sucedido. De otro lado, destaca que los psic�logos llegan a conclusiones disonante con lo que predica la v�ctima, descartan que exista menoscabo a la personalidad del ni�o o perturbaci�n Ps�quica, lo que confirma que las escenas a las que alude son sugeridas, ya que �l desmiente que sea �gay�; adem�s, ning�n desgarro o restos de semen quedaron en el cuerpo del joven, pese al sangrado anal que aludi�.

De otro lado, los testigos de la defensa son claros y carentes de inter�s en las resultas del proceso, describen cuando JSSH solicit� el dinero a su agenciado y la hora, el momento en que Leidy Yomaira Salas ingresa a la peluquer�a, concluyendo que ofrecen serios motivos de credibilidad y advierte que no todos pueden estar �desubicados� en tiempo.

Por lo expuesto, pide la revocatoria de la decisi�n objeto de alzada y en su lugar se absuelva a Jos� Eduardo Cuellar del delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os. SUSTENTACI�N FISCAL�A NO RECURRENTE La Fiscal�a reclama que se confirme la decisi�n porque la versi�n de la v�ctima es cre�ble y evidencia, m�s all� de toda duda razonable, que Jos� Eduardo Cuellar lo accedi� carnalmente luego de prestarle $5.000.oo, situaci�n f�ctica que no logr� desvirtuar la defensa ya que ella ocurre sin la presencia de los testigos, pero confirman que el ni�o arrib� a la peluquer�a y recibi� de �l dinero.

Advierte que nada vislumbra que la madre y t�a del imberbe influenciaran en la versi�n del joven agraviado, adem�s la Psic�loga y el perito de Medicina Legal precisan que JSSH hizo un relato hilado, l�gico y con respaldo afectivo, sin observar manipulaci�n. Reitera que la ausencia de desgarros nunca descartan la existencia de la conducta denunciada; adem�s, cualquier padre o madre de familia increpar�a a su hijo para que explique la procedencia de un dinero que en el hogar nunca se le ha dado y, por supuesto, la tardanza en regresar a la casa.

VI.- CONSIDERACIONES DE LA SALA Competencia: Esta Corporaci�n es competente para conocer del recurso de apelaci�n interpuesto por la defensa contra la sentencia de primera instancia, por haberla proferido un Juez Penal del Circuito de este Distrito Judicial, por lo que se resolver� el asunto planteado por el recurrente dentro del marco delimitado por el objeto de la apelaci�n.

Problema jur�dico planteado: Seg�n lo expuesto, el cuestionamiento a resolver se circunscribe a lo siguiente �Se realiz� una errada valoraci�n de la prueba testimonial de cargo? Es reconocida la dificultad probatoria que existe para investigar y juzgar delitos contra la libertad, la integridad y la formaci�n sexual, precisamente por la clandestinidad con la que suelen ejecutarse, de all� que la doctrina y la jurisprudencia aconsejen el apoyo cuidadoso de cada prueba �para que de la mano de la l�gica, la experiencia, los conocimientos cient�ficos, pueda considerarse la existencia de un abuso sexual�.

En el actual sistema, el valor que debe asignarse a cada medio de prueba incorporado en el juicio oral lo determina el operador judicial, se entrega al raciocinio del juez la elaboraci�n de las conexiones entre las hip�tesis trazadas por los intervinientes y la informaci�n aportada mediante la prueba rendida en el juicio oral. En el presente asunto, JSSH manifiesta que desde el a�o 2011, Jos� Eduardo Cuellar comenz� a frotarle el pene en los brazos mientras le cortaba el cabello.

Agrega que despu�s, en �marzo de 2013�, acudi� a la peluquer�a y le pidi� prestado $5.000.oo, pero el prestamista cerr� la puerta del negocio y solicit� que se bajara los pantalones mientras que el acusado hac�a lo mismo y luego �me meti� el pene en la cola�. Indica que en la segunda oportunidad, �l iba con una t�a y un primo a comer hamburguesa, pero al pasar por el frente de la peluquer�a el inculpado le hizo �se�as� y por eso �l se regres� e ingres� al local, �cerr� la puerta, me dijo b�jese los pantalones, yo me los baj�, me dijo s�base a la silla, �l me subi� a la silla, �l se baj� los pantalones, me mostr� el pene de �l dormido, me alz� de piernas, �l se tocaba hartas veces el pene de �l, me lo meti� en la cola hartas veces, yo le dije �ya no m�s, ya no m�s�, y �l me dio papel higi�nico, me lo sac� y yo me limpi� con el papel higi�nico la cola, me sali� sangre, me devolv� para la casa y �l me dio los $5.000.oo.� Sostiene que el hecho se prolong� por media hora y que al regresar a la casa su progenitora procedi� a darle correazos y a interrogarlo por el origen o procedencia de los $5.000.oo con los que hab�a llegado; respondi�ndole que �los gan� en un juego de XBX pero ella sigui� pregunt�ndolo hasta que le revel� �que Jos� Eduardo (�) me caus� da�o en la cola m�a y en mi cuerpo y que �l me hab�a dado los $5.000.oo�.

Asegura que entr� la noche de marras a la peluquer�a �porque �l me hac�a se�as y �l ten�a la cara muy brava cuando �l me hac�a las se�as�, que el abuso ocurri� en un cuarto peque�o, en una silla de peluquear negra, donde hay un televisor, un espejo y asientos para los clientes, precisa que estaba nervioso y avergonzado de narrar lo ocurrido y subraya que no es �gay�, pareja o amante del acusado, adem�s destaca que nunca le comunic� a su mam� que aquel acostumbrara a rozarle el pene porque le ten�a �miedo�.

Por su parte, Leidy Yomaira Salas Hern�ndez �progenitora v�ctima�, explica que Jos� Eduardo Cuellar desde hace siete a�os cortaba el cabello a su hijo. De los hechos aduce que entre las 7:00 y 7:30 p.m. salieron a comer hamburguesa su hermana con un primo de JSSH y con el agraviado, por eso suministr� a su hijo $4.000.oo, pero a los quince minutos su consangu�nea llam� a preguntarle si JSSH fue a la casa a recoger la bicicleta, pero �l no hab�a arrimado.

A las 8:00 p.m., luego de una hora regres� su hermana y, quince minutos despu�s, el menor, por eso indag� al ni�o para que indicara d�nde estaba y respondi� �espere tantico que me voy a ba�ar�; pero, al contar el dinero que devolvi� detall� que sumaba $9.000.oo, es decir, $5.000.oo m�s de lo suministrado, por eso pregunt� por el excedente y su hijo respondi� que Jos� Eduardo se los dio prestados, luego se fue a ba�ar y lo not� �nervioso, acelerado, sudado (�) asustado�.

Por eso, mientras JSSH se duchaba busc� al peluquero encontr�ndolo en un estanco, le reembols� los $5.000.oo para luego increparlo por el grado de confianza que ten�a con su hijo, al punto de prestarle dinero. Agrega que al regresar a la casa �le d� duro y le dije d�game la verdad, �l qu� le hizo, me dijo mami usted me pega, �no me pegue m�s!, me dijo, �le voy a decir�� y revel� que el acusado lo invit� a entrar y le dijo �le doy los $5.000.oo, si�ntese en la silla y b�jese las pantalonetas (�) eso me cont� no m�s�, entonces inform� a la Polic�a y llev� al menor para que fuera valorado.

Aclara que la peluquer�a est� ubicada a una cuadra de su vivienda. Andrea Lorena Salas Hern�ndez, �t�a de JSSH� dice que Jos� Eduardo Cuellar es el peluquero de su familia y que nunca hab�an tenido �inconvenientes�. Explica que �una noche� sali� a comer con su hijo y su sobrino; pero, dos casas m�s �arriba� de la peluquer�a del procesado su sobrino pidi� que lo esperara porque regresar�a a su vivienda, lo esper� y como no volvi� sigui� y cen�.

Al retornar donde su hermana el ni�o no hab�a llegado, sorprendi�ndose por cuanto �hac�a rato se hab�a devuelto�. Revela que JSSH �result� con plata de m�s� y explic� inicialmente que �el se�or� se los hab�a prestado y luego del castigo f�sico de la mam� confes� que aquel individuo �lo llamaba para que fuera y que lo tocaba y le daba $5.000.oo, que le cog�a las partes �ntimas, el pene�.

Aclara que no observ� cuando JSSH ingres� a la peluquer�a del acusado, pese a que se encontraba a dos viviendas de aquel lugar, asegura que no se comunic� por tel�fono con su hermana y solo se enter� que el ni�o no hab�a llegado cuando arrib� a su vivienda, al que observ� llegar al inmueble despu�s de una hora. El Dr. Benigno Ram�rez Mesa, m�dico del Hospital Rosario de Campoalegre, atendi� a JSSH y explica que este le relat� que acudi� a la vivienda del implicado y le ofreci� $5.000.oo por permitirle realizar sexo anal, propuesta a la que accedi�.

Agrega que al examinar al joven evidenci� unos genitales normo configurados �ntegros, sin fisura, hipoton�as, rasgos o lesi�n, pese a ello precis� que la relaci�n sexual anal pudo haberse presentado �si el paciente asinti� que s� lo hab�a hecho, como lo expres� dentro de la investigaci�n, [pues] el ano es un esf�nter retr�ctil el cual permite su abertura y su cierre como tal. [Pero] En el momento del examen no evidenci� ning�n rasgo, maltrato�, por lo que no puede aseverar que efectivamente el menor fue penetrado.

La Dra. Claudia Patricia Vargas Cede�o, psic�loga de medicina legal y como tal valor� a JSSH, paciente que present� respaldo afectivo y mostraba incomodidad al narrar lo ocurrido pero, �en s�, no presentaba secuelas psic�logas secundarias al hecho�, sin embargo, esa situaci�n no es �bice para que en el futuro se presente, por lo tanto, recomend� apoyo psicol�gico.

Calific� el relato como confiable pues la historia central �existe�, sin evidenciar variable para que ideara el hecho ni manipulaci�n. Con su testimonio se incorpor� la evaluaci�n psicol�gica forense. Por su parte, con la Dra. Roc�o Ortiz Trujillo, psic�loga de la Comisaria de Familia de Campoalegre, se alleg� el informe psicol�gico. El Dr. Jos� Nayid Lombo Guerrero, Director de Justicia y Comisario de Familia de Campoalegre, refiere que agenci� el restablecimiento de derechos del ni�o, le prest� asesor�a psicol�gica y �acompa�amiento� a medicina legal.

Adem�s, agrega que en la visita psicosocial constat� que al ni�o le faltaban pautas de crianza y normas, que not� que �ten�a problemas, [es] un pelado retra�do� por el hecho vivido. Con su testimonio se incorpor� el auto de investigaci�n N�. 222. La defensa llam� al estrado a Alfonso Cuellar, tendero enseguida de la peluquer�a del acusado y propietario del local donde labora Jos� Eduardo Cuellar.

Afirma que su inquilino le cancel� el canon de arrendamiento el 29 de mayo de 2013, a eso de las 7:00 pm, sin que observara algo �anormal�. Agrega que un grupo de amigos agricultores suelen permanecer sentados en la parte exterior de su establecimiento comercial y que ellos tampoco presenciaron nada, solo que Leidy Yomaira ingres� a la peluquer�a �y volvi� y sali�.

Dijo no recordar si JSSH acudi� esa noche all�, sostiene que la silla de peluquear es �vieja� y solo gira, no sube ni baja, por ello debe acomodarle cojines para que los ni�os queden a la altura. Gustavo Osorio Arias, cliente del acusado, dijo que el 29 de mayo de 2013, entre las 5:30 y 6:00 de la tarde acudi� a cortarse el cabello, all� vio tres o cuatro personas, agrega que vio que el �el pelado� lleg� y a nombre de la mam� solicit� prestados $5.000.oo a Jos� Eduardo, le contest� que esperara a que terminara el corte de cabello y le dio un billete.

Aduce que es �extra�o� y �dif�cil� que el hecho denunciado se haya presentado, pues enseguida de la peluquer�a hab�a personas �tomando (�) para que digan que se encerr�, que la silla para peluquear es antigua y que para quedar a la altura deben acomodarle cojines. Linda Luc�a G�mez Jim�nez expone que ese d�a lleg� a las 5:30 de la tarde a la peluquer�a a cortarse el cabello y vio una persona que atend�an y otra esperaba turno. Agrega que luego ingres� un �joven� moreno �mechi liso� y le dijo a Jos� Eduardo que su mam� lo hab�a �mandado� a prestar $5.000.oo, dinero que entreg� luego de terminar el corte de cabello.

Asevera que abandon� el local a las 7:00 de la noche y que recuerda lo sucedido ese d�a porque su progenitora cumple a�os en esa fecha. Yenny Marcela Puentes G�mez tambi�n acudi� ese d�a a la peluquer�a a las 5:30 p.m. en compa��a de su madre e hija, por eso vio llegar al joven que solicit� al procesado prestarle $5.000.oo a la mam�, persona que pasar�a �personalmente� a pag�rselos, esper� mientras se desocupaba con un cliente y le pas� un billete de $5.000.oo.

Refiere que la silla de peluquear tiene averiado el sistema de subir y bajar. Jos� Eduardo Cuellar reconoce que conoc�a al hijo de Leidy Yomaira Salas, porque ella lo llevaba a que le cortara el cabello. De lo ocurrido el 29 de mayo de 2013, asegura que a eso de las 5:30 de la tarde ten�a cuatro personas en su peluquer�a, lugar al que arrib� el joven a que le prestara $5.000.oo, que eran para la mam� y que ella pasar�a a pag�rselos, como en efecto ocurri� esa misma noche a las 07:00 pm.

Destaca que el ni�o siempre iba en compa��a de su t�a o su mam�, empero, en aquella ocasi�n lleg� solo, asustado y agitado, pero aclara que era la primera vez que le prestaba dinero, que no le gustan los menores de edad y que la silla con la que oficia como peluquero es vieja, no sube ni bajan, solo gira. Para determinar el valor probatorio del testimonio de los ni�os, ni�as o adolescentes que han sido v�ctimas de delitos, la doctrina aconseja que se debe prestar atenci�n a tres aspectos: (i) el manejo de la prueba de corroboraci�n, (ii) el valor probatorio del testigo �nico, y (iii) el manejo de las retractaciones del menor.

De otro lado, en los atentados contra la libertad, integridad y formaci�n sexual, para el proceso de reconstrucci�n de los hechos, tanto en su materialidad como en el compromiso del posible infractor, se exige verificar: (i).- Que no exista incredibilidad derivada de un resentimiento por las relaciones agresor � agredido que lleve a inferir que exista rencor o enemistad que ponga en entredicho la aptitud probatoria de este �ltimo.

(ii) Que la versi�n de la v�ctima tenga confirmaci�n en las circunstancias que rodearon el acontecer f�ctico, esto es, la constataci�n de la real existencia del hecho; y (iii).- La persistencia en la incriminaci�n, sin ambig�edades ni contradicciones. La tendencia actual, en relaci�n con la apreciaci�n del testimonio del infante v�ctima de vej�menes sexuales, es reconocer que el sujeto activo de la conducta, por lo general, busca condiciones propicias para evitar ser descubierto y, en esa medida, es lo m�s frecuente que s�lo se cuente con la versi�n del ofendido, por lo que no se puede despreciar tan ligeramente.

Adem�s, desconocer la fuerza conclusiva que merece el testimonio del ni�o, ni�a o adolescente v�ctima de un atentado sexual, implica perder de vista que dada su inferior condici�n �por encontrarse en un proceso formativo f�sico y mental- requiere de una especial protecci�n. El hecho que s�lo se cuente con el testimonio del ni�o como �nica prueba de cargo, no impide la construcci�n del juicio de responsabilidad en los t�rminos reclamados por el ordenamiento jur�dico para emitir un fallo condenatorio, pues la certeza como especial grado de conocimiento no es un problema que descansa en factores de orden cuantitativo sino esencialmente cualitativo, por manera que la pluralidad o singularidad de elementos de juicio carece de trascendencia en ese proceso l�gico de razonamiento, lo importante es su aptitud demostrativa.

As� lo reconoce en forma general la Corte Suprema de Justicia cuando resalta que el procedimiento penal colombiano abandon� el "sistema de la tarifa legal de pruebas y ha concedido, en cambio, amplio campo de apreciaci�n al Juez en el examen de las mismas. Es as� posible que un solo testigo d� la convicci�n �ntima y firme de la realizaci�n de un hecho determinado.

De igual suerte, un n�mero plural de testigos puede ser desechado por el juzgador, cuando sus dichos no tienen suficiente credibilidad, cuando sus palabras no dejan en la mente del Juez la creencia cierta del cumplimiento de un suceso dado. Las pruebas, y especialmente las declaraciones, se pesan, no se cuentan". L�nea de pensamiento que ratifica aquella Corporaci�n cuando reitera que: "D�base advertir, por �ltimo, que si a la luz de nuestro sistema probatorio resulta no controvertible que el testimonio �nico puede ser elemento bastante para informar el convencimiento del juzgador sobre la responsabilidad del acusado, no lo es menos que para merecer suficiencia ha de ostentar ponderaci�n en el declarante, ser razonado, coherente y no vacilante, confuso o contradictorio en sus t�rminos" (negrilla fuera de texto).

Ciertamente, de acuerdo con la prueba arrimada al juicio oral, sin discusi�n alguna se tiene que JSSH acudi� el d�a de los hechos a la peluquer�a de Jos� Eduardo Cuellar y que este le dio $5.000.oo; pero, el punto medular de la controversia, que subraya la defensa, es que nunca ocurri� ni pudo ocurrir el abuso sexual denunciado. Como las conclusiones de la defensa se oponen diametralmente a la teor�a del caso que plantea la fiscal�a y que acoge el fallo recurrido; de esas dos hip�tesis tiene mayor credibilidad la que atienda al desarrollo normal de las cosas humanas, pues algunos hechos suelen verificarse en la mayor�a de las situaciones y aunque no se sepa, en el caso particular, si la hip�tesis a identificar se corrobora, a trav�s de un juicio de probabilidad permitir� inferir que se realiz� alguna; pero de existir incertidumbre debe privilegiarse el in dubio pro reo.

Es que es m�s cre�ble que acontezca en el caso particular lo que generalmente sucede y no lo que acaece extraordinariamente, cedazo con el que el recurrente debi� examinar el acervo para luego poder concluir si las deposiciones se mostraban incongruentes y contradictorias, con lo denunciado. Para el letrado resulta transcendente que el momento en que sucede el abuso, indicado por los deponentes, desmiente esa posibilidad, toda vez que la madre del joven no lo pudo precisar y se �desubic� en el tiempo�, ya que en la denuncia ocurre a las 7:04 p.m. y en el juicio a las 7:30 p.m., pero el menor regresa a la cada a las 8:15 p.m. Empero, este inicial reproche es inconsistente en la medida que ante la Comisaria de Familia de la Alcald�a municipal de Campoalegre, Leidy Yomaira Salas Hern�ndez jam�s referenci� una hora precisa del hecho abusivo, solo rese�� los pormenores que rodearon la situaci�n f�ctica que denunciaba; en cambio, en el juicio s� asever� que su hijo sali� a comer hamburguesas entre las 7:00 y 7:30 pm, expresi�n que denota una situaci�n que acontece en medio de esos dos referentes, y luego finaliza el relato explicando que el ni�o regres� a la casa a las 8:15 p.m. En este evento, la prueba testimonial comporta entidad suficiente para demostrar hechos trascendentes en lo que toca con delitos de contenido sexual, incluidos, desde luego, aquellos que dicen relaci�n con la estricta tipicidad de la conducta en su contenido objetivo, esto es, la forma en que la acometida libidinosa tuvo ocurrencia o, para mayor precisi�n, si hubo o no penetraci�n anal.

Desde luego, testigo de excepci�n para el efecto es la v�ctima, no s�lo porque precisamente sobre su cuerpo se ejecut� el delito, sino en atenci�n a que en este tipo de ilicitudes por lo general se comete en entornos privados o ajenos a la auscultaci�n p�blica. As� mismo, cuando se trata de un menor de edad v�ctima, lo dicho por �l resulta no s�lo valioso sino suficiente para determinar tan importantes aristas probatorias, como quiera que ya han sido superadas, por su evidente contrariedad con la realidad, esas postulaciones injustas que atribu�an al infante alguna suerte de incapacidad para retener en su mente lo ocurrido, narrarlo adecuadamente y con fidelidad o superar una cierta tendencia fantasiosa destacada por algunos estudiosos de la materia.

Ya se ha determinado que en casos traum�ticos como aquellos que comportan la agresi�n sexual, el menor tiende a decir la verdad, dado el impacto que lo sucedido le genera. Las reglas de la experiencia dan cuenta de la felicidad y gozo que en un ni�o o adolescente significa salir a un establecimiento comercial a deleitarse con alguna golosina o chucher�a, mucho m�s si se hace en compa��a familiar; por eso, resulta significativo que JSSH, luego de rogarle a su t�a y primo que lo llevaran a comer hamburguesas, como se dispon�an, incluso lograr el consabido permiso de su progenitora y que le diera $4.000,oo para la merienda, de improviso, justo al pasar por el frente de la peluquer�a, dos casas despu�s de esta, decidiera devolverse.

Es evidente que este comportamiento no es usual y que existi� otra raz�n mas poderosa que lo oblig� a renunciar a lo que ya se hab�a programado. Cu�l ser�a? La constataci�n de que algo real ocurri� durante su ausencia es que dej� de ir a la hamburgueser�a, plantando en el camino a sus familiares mientras regresaba, sin que se supiera de �l por mas de una hora, espacio de tiempo suficiente para que sus acompa�antes alcanzaran a comer y regresar a la casa; pero, adem�s de la extra�a e inesperada ausencia, lo ins�lito es que el dinero del refrigerio en ese transcurso se multiplic� sin que lo invirtiera o lo gastara, la plusval�a de $5.000,oo que entrega el acusado y que recibe el joven pese a la usencia objetiva de alguna necesidad desmiente el pr�stamo aludido, para qu� el mutuo si la madre ya hab�a suplido el antojo alimenticio con el estipendio que le proporcion�?.

Es evidente que cuando la v�ctima devolvi� a su progenitora mas dinero del que ella le hab�a proporcionado, de inmediato fue inquirido por el origen de ese incremento monetario y que justific� alegando que lo gan� en un videojuego, pero la defensa cuestiona la incriminaci�n que despu�s hace, luego de ser sometido a un interrogatorio cargado de emotividad y sesgo.

No obstante, el joven explica que esta solapa obedeci� al miedo que ten�a de ser castigado por su progenitora y la verg�enza que le causaba aquella vivencia, sentimiento que se muestra cuanto el infante pide que antes de responder se le permita primero ba�arse para luego responder el interrogatorio de la angustiada madre, expresi�n fenom�nica que indica que quer�a con af�n lavar su cuerpo y con ello lo despojarlo y liberarlo del acto vergonzante, por eso clama que no se le clasifique como �gey� y niega con vehemencia que sea pareja o amante del peluquero, para que no se le estigmatice por lo sucedido.

El lenguaje gestual permite comprender mejor al transmisor, muchas veces �lo importante no es lo que se dice, sino c�mo se dice�. As� el lenguaje gestual o corporal puede ser tan comunicativo como el verbal. Es parte del inconsciente y no se requiere ser psic�logo o seguir un protocolo para entenderlo, es lo que en el trasfondo el transmisor env�a genuinamente al receptor.

Muchas veces un gesto denota impaciencia o aburrimiento, la actitud f�sica demuestra lo que el alma est� sintiendo. No es un dato menor que Claudia Patricia Vargas Cede�o visualizara gestos vergonzantes del declarante por el agravio del cual fue objeto, ni�o de escasos doce a�os, lo que constituye un indicio de confiabilidad en el suceso que el menor estaba relatando.

M�rese que previamente se dio inicio a una sexualizaci�n traum�tica para generar en �l un comportamiento inapropiado a nivel del desarrollo del ni�o, que ocurri� cuando el peluquero aprovechaba la cercan�a corporal que le permit�a el ejercicio de su profesi�n, para sobarlo con sus partes �ntimas en cada peluqueada y, finalmente, con obsequios y privilegios a cambio de su comportamiento sexual lo convence de que le permita tocar su pares intimas y que se deje acceder en dos oportunidades, aspecto que reporta la psic�loga y que explica que como fue un asedio permitido no queden huellas psicol�gicas tan marcadas, como obviamente lo dejar�a el uso de la fuerza.

Son estas circunstancias f�cticas previas y posteriores al hecho denunciado que dan fuerza confirmatoria de lo sucedido. Sobre las relaciones agresor-agredido, al escuchar las versiones de JSSH, con los de su progenitora y su t�a, as� como la de los testigos de descargos y del propio sentenciado, ning�n motivo de animadversi�n o de maledicencia se evidencia que existiera entre aquel grupo familiar y el encartado, como para pensar que se trata de una acusaci�n temeraria, al contrario, lo conoc�an y trababan desde hac�a varios a�os y desde entonces acud�an a sus servicios profesionales, confi�ndoles el corte de pelo de sus peque�os hijos.

Ahora bien, critica la defensa que el fallo no atendi� lo que el m�dico legista, Dr. Benigno Ram�rez Pe�a, galeno del Hospital Rosario de Campoalegre, plasmara sobre lo encontrado al examinar al joven denunciante, que expres� lo siguiente: �PRESENCIA DE HUELLAS O VESTIGIOS DE MANIPULACI�N Y/O ACCEDIDO CARNALMENTE: NINGUNA�. Empero, olvida el recurrente que el mismo perito adujo que ello nunca descartaba que hubiese ocurrido lo manifestado por el examinado, toda vez que el esf�nter anal, por ser retr�ctil, puede permitir el paso del miembro viril sin dejar afecci�n alguna.

En ese sentido, obra en el sub examine suficiente prueba demostrativa del acceso a que fue sometido JSSH por parte de Jos� Eduardo Cuellar que conduce a predicar que se estructura la conducta definida en el art�culo 208 del C�digo Penal, pues el menor desde un comienzo que el acusado atent� contra su libertad y formaci�n sexual, manifestaciones que fueron dadas a conocer al estrado, ante el m�dico que lo examin� en el Hospital el Rosario de Campoalegre, a la Psic�loga de la Comisaria de Familia y la Psic�loga forense del Instituto Nacional de Medicina Legal, las cuales guardan coherencia explicativa en raz�n a la forma como se present�, el lugar y los $5.000.oo entregados por el enjuiciado en el acto lascivo, versiones que muestran que la v�ctima persisti� en la incriminaci�n, fue enf�tico en su alegaci�n de abuso sexual y que su agresor fue el encausado.

Este se�alamiento no puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusi�n. De otro lado, los testigos de descargo manifestaron que acudieron a la peluquer�a entre las 5:00 y 6:30 de la tarde, mientras la progenitora del menor asevera que su hijo sali� de la casa entre las 7:00 y 7:30 de la noche y volvi� a las 8:15 p.m., por ello, es evidente que no pudieron presenciar lo que ocurri� entre las 7:30 y 8:15 p.m., ventana de media hora que coincide con el tiempo que dur� el abuso y que adujo JSSH.

Aunado a ello, son notables las inconsistencias de los declarantes pues, mientras Gustavo Osorio Arias refiere que cancel� el corte de cabello con un billete de $5.000.oo y que el peluquero se lo entreg� inmediatamente al menor, Linda Luc�a G�mez y Yenny Marcela Puentes G�mez refieren que el acusado lo sac� del bolsillo. De igual modo, mientras Gustavo Osorio Arias describe a JSSH como un �pelado m�s o menos alto y blanco� de unos 12 � 14 a�os, Linda Luc�a G�mez afirma que es moreno y �mechi liso� de aproximadamente 16 � 17 a�os.

A su vez, aquellas versiones son calcadas todos aluden a los mismos referentes en sus relatos, como la silla vieja, que no sirve para subir o bajar, que el ni�o solicit� un pr�stamo para la mam� y hasta la denominaci�n del billete, motivo por el cual se le resta credibilidad a sus atestaciones toda vez que las reglas de la experiencia muestran que no es posible tanta atenci�n a detalles que no son trascendentes o sustanciales.

As� las cosas, lo expresado por el menor emerge congruente y coincidente en las varias versiones rendidas, refiriendo todos los detalles particulares de la agresi�n sexual que padeci�, elementos suasorios, que en su conjunto otorgan plena credibilidad a sus dichos, por lo que se proceder� a confirmar la decisi�n de instancia, como se har�.

Por las razones anteriormente expuestas, El TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE NEIVA, en Sala de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, R E S U E L V E 1�.- CONFIRMAR la sentencia apelada, de fecha y origen conocidos, por las razones antes mencionadas. 2�.- Contra la presente decisi�n procede el recurso de casaci�n en los t�rminos del art�culo 181 y ss.

Del C�digo de Procedimiento Penal. Las partes quedan notificadas en estrados HERNANDO QUINTERO DELGADO �LVARO ARCE TOVAR JOS� ENRIQUE JES�S HERNANDO CABALLERO QUINTERO LUISA FERNANDA TOVAR HERN�NDEZ Secretaria  Fls. 5 a 9.  Fls. 39 a 41.  Fls. 44 a 47.  Fls. 70 a 72.  Fls. 127, 128.  Fls. 130, 131.  De conformidad con lo preceptuado en el numeral 1� del art�culo 34 de la Ley 906 de 2004  En t�rminos del numeral 1� del art�culo 43 y el art�culo 179 de la Ley 906 de 2004, modificado por el art�culo 91 de la Ley 1395/10  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 4 de junio de 2015.

Inicia minuto 07:38 a minuto 47:00.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 25 de marzo de 2015. Inicia minuto 44:46 a hora 01:09.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 25 de marzo de 2015. Inicia hora 01:13 a hora 01:41.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 25 de marzo de 2015. Inicia 22:40 a minuto 42:00. Fls. 50, 51.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 27 de agosto de 2015.

Inicia minuto 05:49 a minuto 23:00. Fls. 17 a 121.  Fls. 79, 80.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 26 de mayo de 2015. Inicia minuto 06:47 a 39:33. Fls. 87. 88.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Inicia minuto 28:10 a minuto 37:00.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Inicia minuto 41:36 a minuto 52:57.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015.

Inicia minuto 57: a hora 01:07.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Inicia hora 01:11 a 01:19.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Inicia hora 01:44 a hora 01:58.  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, sentencias del 26 de enero de 2006, radicado 23.706 y del 13 de marzo de 2008, radicado 27.413.  Sala de Casaci�n Penal, sentencia del 25 de febrero de 1963.  Sala de Casaci�n Penal, sentencia del 9 de septiembre de 1976.  Fls. 52 a 54.  Sentencia Corte Suprema de Justicia radicado 35080.

M.P.  Fl. 51.  Fls. 50, 51.  Fls. 79, 80.  Fls. 117 a 121.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Minuto 50:04 a 50:17.  Audiencia de juicio oral, sesi�n del 24 de agosto de 2015. Minuto 59:59 a hora 01.00.     PAGE  Jos� Eduardo Cu�llar Radicaci�n 2013 00444 01 Acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os y otro PAGE  SALA CUARTA DE DECISI�N PENAL P�gina PAGE11 de NUMPAGES18 *@HI]{}������������������ɾɴ�ɧ��������ɾɓ|eQMh� 3'h� 3@���B*CJOJQJ^JaJph-h�( h� 3@���B*CJOJQJ^JaJph,h�( h� 35�B*OJQJ^JmHphsH&h� 35�B*OJQJ^JmHphsHh�( h� 3OJQJ^Jh� 3OJQJ^Jh� 35�OJQJ^Jh�( h� 35�OJQJ^Jh�( h� 36�OJQJ^J3jh� 3h� 36�OJQJU^JmHnHsH $u*HIJ]{|}������� �����������������$�3dh]�3a$gd� 3$�3��dh]�3`��a$gd� 3$$dh�a$gd� 3 $d�a$gd� 3$a$gd� 3gd� 3 $dha$gd� 3$ �)dh*$a$gd� 3��� &:;

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A�.fVC`�6��Y(ߴ��7����"H�0�%Gq"2F�<�/�^����As������666666666vvvvvvvvv6666>666>66666666666666666666666666666666666666H666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666p62����&6FVfv������2(��&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@_HmH nH sH tH H`��H Normal5$7$8$9DH$_HmH sH tH $~~ � 3T�tulo 1$$��5$7$8$9D@&H$35�B*CJOJPJQJ\�^JaJmH ph6_�sH tH ~@~ � 3T�tulo 2$$��5$7$8$9D@&H$35�B*CJOJPJQJ\�^JaJmH phO��sH tH ~~ � 3T�tulo 3$$��5$7$8$9D@&H$35�B*CJOJPJQJ\�^JaJmH phO��sH tH NA ���N Fuente de p�rrafo predeter.Vi���V 0 Tabla normal:V �4�4� la�,k ���, 0 Sin lista \�/���\ � 3 T�tulo 1 Car+5�B*CJOJQJ\�aJmH ph6_�sH tH \�o��\ � 3 T�tulo 2 Car+5�B*CJOJQJ\�aJmH phO��sH tH \�/��\ � 3 T�tulo 3 Car+5�B*CJOJQJ\�aJmH phO��sH tH `@"` � 30 Encabezado ��8!5$7$8$9DH$CJaJmH sH tH H�/��1H � 30Encabezado CarCJaJmH sH tH 8)`��A8 � 3N�mero de p�ginaf @Rf � 3 Pie de p�gina �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH tH N�/��aN � 3Pie de p�gina CarCJaJmH sH tH t>rt � 3Puesto#$���<5$7$8$9D@&H$a$*5�CJ KHOJQJ\�^JaJ mH sH tH V�/���V � 3 Puesto Car*5�CJ KHOJQJ\�^JaJ mH sH tH jB@�j � 3Texto independiente�x5$7$8$9DH$CJaJmH sH tH Z�/���Z � 3Texto independiente CarCJaJmH sH tH l�O�l � 3Texto independiente 31$dha$CJOJQJmH sH tH �/��� � 3hl&`��� � 30�Ref. de nota al pie,Texto de nota al pie,referencia nota al pie,Appel note de bas de page,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Ref,de nota al pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FC,Ref. de nota al pie 2,Footnotes refss,fH*|J�| � 3 Subt�tulo $�5$7$8$9DH$^�a$/5�@���B* CJOJQJ]�aJmH ph3�sH tH b�/���b � 3 Subt�tulo Car/5�@���B* CJOJQJ]�aJmH ph3�sH tH nQ@n !� 30Texto independiente 3 �x5$7$8$9DH$CJaJmH sH tH ^�/��^ � 30Texto independiente 3 CarCJaJmH sH tH D�/��!D � 3Car Car3CJOJPJQJ^JaJtH |�2| � 3 Preformatted2# �# �~= ��z9��!v%5$9DH$OJQJ^JmH $sH $tH *@B* %� 3�Texto nota pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,texto de nota al pie,Footnote Text Char Char Char,Footnote Text Cha,FA Fu�notentext,FA Fu�notentext,Footnote Text Char Char,texto de nota al$5$7$8$9DH$tH �/��Q $� 3�Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Char Char Car,Footnote Text Cha Car,FA Fu�notentext Car,FA Fu�notentext Car mH sH tH h�bh '� 3Texto de globo&5$7$8$9DH$ CJOJQJ^JaJmH sH tH \�/��q\ &� 3Texto de globo Car CJOJQJ^JaJmH sH tH ^��^ � 3 Body Text 24($��5$9D]��a$CJaJmH $sH $tH ~��~ � 3estilo10)����d�����5$7$8$9DH$]��^��%B*CJOJ QJ aJmH phsH tH �I�� +� 3Encabezado de mensajew*�n���$d%d&d'd-D5$7$8$9DH$M� ��N��O��P��Q��^�n`���$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH x�/���x *� 3Encabezado de mensaje Car-CJOJQJaJfHmH q� ��sH tH zC�z -� 3Sangr�a de texto normal,��x5$7$8$9DH$^�CJaJmH sH tH b�/���b,� 3Sangr�a de texto normal CarCJaJmH sH tH zN��z /� 3%Texto independiente primera sangr�a 2.�h�h�^�h`�hj���j.� 3)Texto independiente primera sangr�a 2 Carl�l � 3 P�rrafo de lista0��5$7$8$9DH$^��m$CJaJmH sH tH p�p � 3Texto independiente 221$��dh^��a$@���CJOJQJtH �R"� 3� 3Sangr�a 2 de t. independiente$2�d��x5$7$8$9DH$^�CJaJmH sH tH n�/��1n 2� 3!Sangr�a 2 de t. independiente CarCJaJmH sH tH >W ��A> � 3Texto en negrita5�\�Z�RZ � 3 Plain Text155$7$8$9DH$OJPJQJmH sH tH tP@bt 7� 3Texto independiente 26d��x5$7$8$9DH$CJaJmH sH tH ^�/��q^ 6� 3Texto independiente 2 CarCJaJmH sH tH V�/���V � 3Default 87$8$H$!B*CJ_HaJmH phsH tH n��n � 3 Profesi�n&9$ �ndh5$7$8$9DH$a$5�CJ OJQJmH $sH $tH ��/���� � 3�Texto nota pie Car1,Texto nota pie Car Car,texto de nota al pie Car1,Footnote Text Char Char Char Car Car Car Car1,FA Car1,Footnote Text Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Char Char Char Car,ft Car,FA CarOJ QJ _HmH sH tH b^�b � 3 Normal (Web);�d�d5$7$8$9DH$[$\$CJaJmH $sH $(�/���( � 3i_aj16�]�4�/���4 � 3 letra14pt1CJaJ.�o���. � 3eacep1 B*ph4�o���4 � 3ya-q-full-text`�O` � 3 Body Text 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