Micelio

Providencia — Tribunal Superior de Neiva

Radicado: 41001600127920150009602

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PONENTE: �LVARO ARCE TOVAR RADICACI�N: 41001 60 01 279 2015 00096 02 ASUNTO: Sentencia absolutoria PROCESADO: JOS� ANDR�S POLO OYOLA DELITO: Acceso carnal violento agravado y Hurto calificado agravado PROCEDENCIA: J. Quinto Penal Circuito de Neiva �H. APROBADO: Acta N� 250 DECISI�N: Confirma Neiva, siete (07) de marzo de dos mil dieciocho (2.018) Ha venido al Tribunal la actuaci�n procesal seguida a JOS� ANDR�S POLO OYOLA, surtiendo el recurso de apelaci�n interpuesto por la Fiscal�a contra la sentencia proferida el pasado 31 de agosto por el Juzgado Quinto Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Neiva -H.-, que absolvi� al citado acusado del delito de Acceso carnal violento agravado, en concurso con Hurto calificado agravado.

LOS HECHOS Seg�n los registros de audio y los dem�s elementos probatorios del proceso, ocurrieron el 15 de mayo de 2015, cuando Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s fue despojada de algunas pertenencias a manos de dos sujetos que la abordaron e intimidaron con arma de fuego, en instante que sal�a de su casa situada en la calle 20E No. 63 � 59 del barrio Las Palmas de esta ciudad, siendo conducida hacia una zona boscosa en donde uno de los asaltantes, de quien se indag� respond�a al nombre de ANDR�S OYOLA, alias �Dos mil� o �Andresito�, la accedi� carnalmente, huyendo ambos agresores del lugar.

ACTUACI�N PROCESAL 1.- Iniciados los actos de averiguaci�n y previo ordenamiento judicial se expidi� orden de captura en contra JOS� ANDR�S POLO OYOLA, efectivizada el 11 de enero de 2016, evento que condujo a legalizarla ante el Juzgado S�ptimo Penal Municipal con funciones de control de garant�as de esta ciudad, quien adem�s celebr� las audiencias preliminares de imputaci�n al indiciado del delito de Acceso carnal violento agravado en concurso heterog�neo con Hurto calificado, cargos a los que no se allan�, imponi�ndosele finalmente medida de aseguramiento consistente en detenci�n preventiva en establecimiento carcelario. 2.- El 1� de marzo de 2016, la Fiscal�a 13 Seccional CAIVAS present� escrito de acusaci�n en contra de JOS� ANDR�S POLO OYOLA, por la autor�a del delito de Acceso carnal violento agravado en concurso heterog�neo con Hurto calificado agravado, actuaci�n repartida al Juzgado Quinto Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Neiva, que realiz� la audiencia respectiva el 04 de abril del mismo a�o e igualmente, la audiencia preparatoria el 06 de mayo siguiente. 3.- Finalmente, el 10 de junio de 2016 se dio inicio al debate oral, que continu� en sesiones del 11 de agosto y 24 de noviembre de ese mismo a�o, 24 de mayo y 8 de agosto de 2017, �poca en la que se emiti� el sentido absolutorio del fallo y se dio lectura a la respectiva sentencia, determinaci�n que fue objeto de alzada por parte de la Fiscal�a. LA SENTENCIA DE INSTANCIA El a quo tras hacer referencia a los hechos, la actuaci�n procesal surtida, a la identificaci�n e individualizaci�n del acusado, las alegaciones finales, al igual que a las argumentaciones f�cticas y jur�dicas correspondientes, absolvi� a JOS� ANDR�S POLO OYOLA de los cargos de Acceso carnal violento agravado en concurso heterog�neo con Hurto calificado y agravado, por los cuales en su momento la Fiscal�a le formul� acusaci�n, ordenando en consecuencia su libertad inmediata, as� como levantar todas las medidas restrictivas a sus derechos que se hubieren impuesto con ocasi�n de este asunto.

Sostiene el Despacho en cuanto a la demostraci�n de la existencia m�s all� de toda duda razonable de la materialidad de las conductas punibles endilgadas y la responsabilidad en la misma por parte del acusado, que del testimonio rendido en el juicio por la propia v�ctima Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s, se observa que si bien no subsiste duda en cuanto a las circunstancias bajo las cuales refiri� haber sido objeto de un asalto a mano armada y de una posterior violaci�n, s� surgen incertidumbres frente a la identidad de las personas que presuntamente desplegaron tales actos delictivos.

En ese sentido indica, aunque la v�ctima se�al� con nitidez en la audiencia de juicio oral a POLO OYOLA como la persona que la atrac� y luego agredi� sexualmente, ese reconocimiento se deriv� de la informaci�n suministrada por alias �Frijolito� varias horas despu�s de ocurridos los hechos; emergiendo de ello como hip�tesis, la existencia de una posible influencia en relaci�n con la identidad de uno de sus agresores.

A ello agrega, que el solo dicho de la se�ora Ocampo Cort�s, contrario a lo estimado por la Fiscal�a, no resulta suficiente para deducir responsabilidad penal contra JOS� ANDR�S POLO OYOLA por los il�citos enrostrados en su adversidad; pues adem�s de estar desprovisto ese se�alamiento de alguna verificaci�n a trav�s de otros medios de convicci�n, no puede considerarse contundente e indubitable, puesto que jam�s se clarificaron importantes aspectos circunstanciales, como la raz�n por la cual �Frijolito� conoci� que el procesado cometi� esos punibles, o por qu� motivo uno de los delincuentes dej� su ropa supuestamente en casa de aqu�l, o qu� motiv� a este enigm�tico personaje a presentarse ante la se�ora Ocampo Cort�s y su familia.

Se�ala adem�s que la identificaci�n de POLO OYOLA se dio luego de que alias �Frijolito� dijera su nombre, en tanto que el reconocimiento efectuado en la audiencia de juicio oral, escenario donde est� claramente identificada la persona acusada, carece de contundencia, pudiendo estar influenciado por la necesidad de encontrar un culpable para las injustas agresiones padecidas, m�s no necesariamente por corresponder a la realidad, m�xime cuando las caracter�sticas f�sicas suministradas no tienen un aspecto distintivo e inconfundible.

No desestima el Juzgado que Mar�a del Carmen reconociera como suya la cadena que aparece junto a la ropa en cuesti�n, en las fotograf�as allegadas por la Fiscal�a, no obstante esa circunstancia en el mejor de los casos permitir�a dar por sentado que las prendas de vestir, aunque no se garantiz� su cadena de custodia, ni se presentaron a juicio como evidencias, pudieron pertenecer a uno de los asaltantes de la referida v�ctima, pero no tienen la virtud suficiente para concluir sin lugar a dudas, que uno de los maleantes era precisamente POLO OYOLA, m�xime si en cuenta se tiene que las �nicas caracter�sticas f�sicas suministradas inicialmente por la testigo cuando formul� la denuncia, no son inequ�vocamente indicativas de la identidad del acusado, sino que son comunes a una gran parte de la poblaci�n de esta regi�n, en cuanto al tono de piel morena, la baja estatura y las cejas pobladas.

Refiere, que si bien a trav�s del testimonio del m�dico Fernando Lozano Prieto, se prob� que la se�ora Ocampo Cort�s fue atendida el viernes 15 de mayo a las 7:49 a.m., en la ESE Carmen Emilia Ospina, en raz�n a un abuso sexual del que fue v�ctima, ello s�lo permite declarar como probado dicho abuso, m�s no la responsabilidad del acusado, pues al examen si bien no se observaron lesiones de fuerza externa, s� una laceraci�n en el �rea vaginal, concretamente en los labios superiores, hallazgo del que puede inferirse la ocurrencia de una penetraci�n; pero a su vez, el referido profesional dio cuenta sobre la toma de muestras de las paredes, el fondo del saco vaginal y la ropa interior de la v�ctima, sin embargo en el juicio nada se dijo sobre el resultado de tales an�lisis o de alg�n intento de confrontaci�n de las secreciones con el acusado, una vez �ste fue privado de la libertad.

Resalta as� mismo, que los padres y hermano de Mar�a del Carmen, presentados en el juicio por la Fiscal�a, no pueden tenerse como testigos presenciales de la agresi�n perpetrada contra aquella, puesto que no estuvieron presentes, raz�n por la que no pueden arrojar alguna luz sobre la identificaci�n de JOS� ANDR�S POLO OYOLA como el posible autor de los referidos il�citos, ya que son coincidentes en que quien suministr� la informaci�n acerca del nombre de uno de los sujetos que hab�an atacado a su consangu�nea, lo fue alias �Frijolito�, persona que se moviliza en una silla de ruedas.

Luego, tras analizar y explicar sus exposiciones, refiere que ese grupo de testigos integrado por los padres y hermano de la v�ctima, sirvieron para corroborar la ocurrencia del atentado contra el patrimonio econ�mico al igual que de la libertad sexual de la se�ora Mar�a del Carmen, pues conocieron su inmediata reacci�n y la forma en la que se inici� la investigaci�n; sin embargo, con sus versiones no es posible dotar de plena credibilidad el se�alamiento contra POLO OYOLA como autor de los punibles, al coincidir todos en que fue alias �Frijolito� quien le puso nombre al delincuente, de quien no suministraron mayor informaci�n, aparte de movilizarse en una silla de ruedas y llegar al barrio a poner en conocimiento de la comunidad el nombre del acusado.

Expresa igualmente que Mayra Alejandra Quimbaya Valencia, en su declaraci�n poco o nada aport� al asunto, pues se limit� a referir su amistad con la v�ctima y haberse enterado de lo sucedido el 15 de mayo, aproximadamente a las 8 de la ma�ana cuando abri� su tienda, aludiendo solamente haber visto a lo lejos a una persona correr vestida de negro; sin embargo, por la hora en que esta mujer se enter� de lo ocurrido a su amiga, es poco probable que hubiera podido percibir alguno de los asaltantes; no obstante acota que observ� la llegada de una persona en silla de ruedas, quien voluntariamente dio informaci�n sobre el violador de Mar�a del Carmen y respecto de unas prendas que fueron luego recuperadas.

En torno al testimonio de los policiales que participaron en la investigaci�n, se�ala que tampoco permiten obtener el convencimiento m�s all� de toda duda razonable acerca de la participaci�n de POLO OYOLA en los sucesos investigados, pues llegaron al lugar despu�s de ocurridos, ante el llamado de la comunidad reportando el hurto del que fue v�ctima Mar�a del Carmen; sin embargo, nada les consta de la identidad de los sujetos involucrados en los punibles.

En tal orden resalta, que el Pt. Robinson Alirio Cu�llar Valenciano, aludi� que el 15 de mayo de 2015, aproximadamente a las 5:45 de la ma�ana, se enter� sobre un hurto y procedi� a desplazarse al lugar, observando al llegar a dos sujetos que estaban bajo el puente y que emprendieron la huida, se�alando adem�s que una persona que vest�a de negro portaba una pistola al parecer de color negro, sin embargo no lograron alcanzarlos.

Deduce de lo anterior, as� se aceptara que los policiales llegaron al lugar con la prontitud referida, un minuto despu�s de las 5:45 a.m., es poco probable que la persona avistada fuera POLO OYOLA, pues precis� este declarante que el sujeto de vestimenta negra media aproximadamente 1.72 metros de estatura, mientras que el aqu� acusado alcanza apenas 1.52 metros, seg�n los hechos que fueron estipulados por las partes; luego, con relaci�n al Pt.

Yorby Fabi�n Casta�o Silva, precisa que no pasa de ser un declarante de referencia, al limitarse a referir lo que a su vez le dijo un menor apodado �Pirulo�, sobre el se�alamiento de alias �Frijolito� contra el procesado. Con relaci�n al testimonio de Jos� Fernando Castro, funcionario de polic�a judicial perteneciente al Grupo de Delitos Sexuales, menciona que �ste cont� que la v�ctima le habl� sobre la informaci�n suministrada por alias �Frijolito� en torno al presunto victimario; y que adem�s dio cuenta sobre la fijaci�n fotogr�fica de las prendas recuperadas y el reconocimiento de la v�ctima, tanto de la vestimenta, como de la cadena que ah� se encontr�.

Sin embargo, agrega que no obstante de incorporar un reconocimiento fotogr�fico del acusado, el mismo no pas� de ser una simple prueba de referencia, pues la Fiscal�a jam�s autentic� la veracidad de su contenido con la se�ora Ocampo Cort�s, quien realiz� el se�alamiento; adem�s, tal diligencia se cumpli� el 26 de junio de 2015, un mes despu�s de la ocurrencia de los punibles demostrados en juicio, cuando ya alias �Frijolito� hab�a precisado la informaci�n acerca del supuesto agresor, resultando entonces aplicables los razonamientos en torno a la poca fiabilidad de ese se�alamiento, m�xime si la �nica informaci�n suministrada en esta oportunidad para distinguir a POLO OYOLA lo fueron �su cara, por las cejas, cari largo�.

De todo lo anterior arriba a una primera conclusi�n; la mayor�a de los testigos coinciden en el se�alamiento de alias �Frijolito�, de quien pudo determinarse es Jhon Fredy Molina Salazar, como la persona encargada de establecer un v�nculo entre el agravio contra Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s y la participaci�n de JOS� ANDR�S POLO OYOLA, al punto que de no haber sido por su llegada al barrio donde reside la v�ctima y su familia ese 15 de mayo en horas de la tarde, es posible que jam�s se hubiera vinculado a los delictuales actos aqu� juzgados.

Por tanto, para el a quo resulta inexplicable la forma como la Fiscal�a renunci� a la posibilidad de presentar directamente en juicio a ese testigo, quien hubiera permitido dotar de plena credibilidad el reconocimiento efectuado por la v�ctima, ya que habr�a dilucidado sobre las razones por las cuales hiciera tal se�alamiento y se desplazara en busca de la ofendida para ponerle nombre a uno de los asaltantes.

Como segunda conclusi�n se�ala, que las manifestaciones realizadas por alias �Frijolito�, se incorporaron como prueba de referencia a trav�s de quienes con �l tuvieron contacto, pero de forma incompleta, puesto que ninguno supo explicar las razones por las que este sujeto ten�a certero conocimiento de uno de los perpetradores del hurto y la violaci�n, sin que se pueda fundamentar exclusivamente en ellas una eventual sentencia condenatoria, menos si los dem�s medios de convicci�n, en especial, el testimonio de Mar�a del Carmen Ocampo, dejan serias dudas sobre la fiabilidad del reconocimiento de la persona que la abus� sexualmente, pues como se explic�, el se�alamiento de POLO OYOLA no fue puro y simple, sino derivado de la previa informaci�n suministrada por alias �Frijolito�, al tildarlo de autor de los punibles en cuesti�n. Con fundamento en lo anterior, plantea como hip�tesis razonable, el que la se�ora Ocampo Cort�s pudo ser influenciada por lo que aqu�l �alias Frijolito-, le dijera, m�xime si las caracter�sticas f�sicas inicialmente suministradas por ella en torno al presunto violador, no poseen alg�n aspecto distintivo que permitiera concluir inequ�vocamente se trata de la misma persona aqu� acusada, en tanto que los hechos no ocurrieron a plena la luz del d�a, por lo que la visibilidad no era clara, en especial, si se trataba de un sujeto de tez morena, vestido de negro y con una gorra de igual color; falencias que expresa habr�an podido dilucidarse con la declaraci�n de alias �Frijolito�, sin embargo, no fue presentado en juicio, feneciendo con ello la posibilidad de la Fiscal�a para sacar avante su teor�a del caso, situaci�n que llama la atenci�n del juzgado, como quiera que desde los albores de la investigaci�n se present� a dicha persona como el enlace entre los sucesos y la identidad de uno de los delincuentes, extra�ando adem�s el omitir realizar mayores labores investigativas para dilucidar las circunstancias de modo, tiempo y lugar bajo las cuales aqu�l obtuvo ese conocimiento, a fin de dotar de completa credibilidad el se�alamiento posterior de la v�ctima contra POLO OYOLA.

En lo atinente a la prueba de descargos, menciona que Olmedo L�pez y Yudy P�rez �lvarez ubican al acusado en un lugar distinto al de ocurrencia de los hechos, sin embargo sus manifestaciones resultan contradictorias, vagas e imprecisas, en cuanto a fechas se refieren, puesto que el primero de los nombrados aludi� a que el acusado trabaj� en construcci�n en su casa del 15 de mayo al 20 de junio de 2015, pero luego se�al� que lo fue a partir del 15 de marzo, laborando s�lo 20 d�as, hasta el 05 de abril; y por su parte la segunda, omiti� suministrar mayores detalles sobre el tiempo en el cual observ� al procesado en su residencia y trabajando en construcci�n en una vivienda cercana; en tanto que el acusado JOS� �NDRES POLO OYOLA, desconoce cualquier participaci�n suya en los hechos materia de enjuiciamiento.

Remata manifestando, que a partir de la prueba presentada por la defensa, no resulta posible confirmar ni descartar la participaci�n del acusado en los punibles objeto de enjuiciamiento, pero dadas las conclusiones a las que antes se arrib�, contin�a inmutable la imposibilidad de condenar a POLO OYOLA como autor de los delitos contra el patrimonio y la libertad sexual cometidos contra Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s. De otro lado, expresa asistirle raz�n a la defensa al poner de presente la incongruencia en que incurre la Fiscal�a en la determinaci�n de los hechos materia de juzgamiento, aspecto �ste tan o m�s relevante que los argumentos anteriormente expuestos y que impide impartir la condena reclamada por la representante del ente Fiscal.

Frente a este t�pico, recuerda inicialmente reciente jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, en torno a los deberes y responsabilidades que recaen sobre la Fiscal�a al formular los hechos jur�dicamente relevantes, a fin de garantizar que la estructura procesal prevista en la Ley 906 de 2004 no se resquebraje o desnaturalice, sentido en el cual observa, que en este caso el ente acusador mencion� en los diferentes estadios procesales aspectos f�cticos distintos.

As�, explica que seg�n el escrito de acusaci�n los hechos enrostrados a POLO OYOLA ocurrieron el �15 de marzo de 2015�, adecuaci�n factual reproducida en id�nticos t�rminos cuando se cumpli� la audiencia de formulaci�n respectiva; igualmente, que cuando se inici� el juicio oral y la Fiscal�a present� su teor�a del caso, prometi� que demostrar�a la participaci�n de POLO OYOLA en los hechos delictivos realizados el �15 de marzo de 2015�; y tan s�lo al finalizar el debate, al momento de presentar los alegatos finales, la representante del ente acusador indic� que se trataban de eventos sucedidos el �15 de mayo� de dicha anualidad; sin embargo, la pr�ctica probatoria del juicio se orient� a demostrar unos sucesos ocurridos un d�a distinto al esbozado en momentos procesales claves, tales como el escrito de acusaci�n y su posterior formulaci�n, como previamente lo ilustr�.

Reitera que seg�n jurisprudencia que trae a colaci�n, la relaci�n f�ctica contenida en la acusaci�n es inmodificable, puesto que los hechos jur�dicamente relevantes deben tener �la precisi�n inequ�voca del comportamiento humano (de acci�n u omisi�n) determinado por circunstancias de modo, tiempo y lugar, atribuido como obra del imputado o del acusado�, siendo entonces claro que la Fiscal�a nunca prob� que el 15 de marzo de 2015 ocurrieran los punibles que aqu� se juzgan, como lo afirm� en la acusaci�n y lo replic� en su teor�a del caso, lo que conlleva a declarar que su pretensi�n nunca estuvo llamada a prosperar, pues se vulner� el principio de congruencia, que en �la pr�ctica del derecho de defensa propende porque al procesado no se le sorprenda con una sentencia ajena a los cargos formulados y por los cuales adelant� su tarea defensiva�.

Termina manifestando que conforme a lo previsto en el art�culo 7� del C. P. Penal, en el presente evento no existe el convencimiento de la responsabilidad penal del acusado, m�s all� de toda duda, manteni�ndose por ende inc�lume la presunci�n de inocencia del investigado, por lo que al estar insatisfechos los requisitos exigidos por el art�culo 381 del C�digo de Procedimiento Penal para proferir una sentencia condenatoria, decide absolver a JOS� ANDR�S POLO OYOLA de todos los cargos por los cuales fue llamado a juicio.

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACI�N La representante del ente acusador sustenta por escrito su inconformidad con el fallo de instancia, solicitando en principio del Superior revoque la sentencia recurrida, puesto que la misma contiene un an�lisis equivocado de la prueba legalmente aducida al juicio oral, raz�n para mostrar su desacuerdo con lo decidido.

Sostiene que contrario a lo expuesto por el despacho judicial, en cuanto se�ala como violaci�n al principio de congruencia, el hecho de haberse indicado en el escrito de acusaci�n una fecha de los hechos diferente a la expuesta en la audiencia acusaci�n y los alegatos finales, a pesar de clarificarlo suficientemente puesto que siempre se dej� plasmado era la fecha de la denuncia, d�a en que igualmente la joven fue valorada por Medicina Legal y los galenos que la atendieron durante los actos urgentes, en tanto que el procesado, seg�n su declaraci�n, conoc�a que lo acusaban por una violaci�n sucedida el 15 de mayo de 2015.

Dice que la defensa no logr� controvertir ni desacreditar la prueba presentada por la Fiscal�a, luego no cabe duda que en el asalto al patrimonio econ�mico y a la libertad sexual de la joven Mar�a del Carmen Ocampo participaron dos personas, quedando claro que una de ellas lo fue JOS� ANDR�S POLO OYOLA, quien de hecho fue se�alado como la persona que despleg� la conducta a t�tulo de dolo, en calidad de autor de la agresi�n sexual, sin que sea cierto que la v�ctima hubiere sido influenciada por alias �Frijolito� desde un comienzo, pues como ella misma y los dem�s testigos lo expusieron, identific� al procesado como la misma persona que la agredi� sexualmente, explicando que era un rostro que nunca se olvida.

Se�ala que si bien se parti� de la informaci�n brindada por alias �Frijolito� para dar inicio a la identificaci�n de uno de los autores del hecho, esa misma informaci�n fue corroborada por la propia v�ctima y sus familiares, quienes dicen observar la reacci�n de la joven cuando vio las ropas que ese d�a vest�a POLO OYOLA, situaci�n por la que se realiz� el reconocimiento fotogr�fico, donde la ofendida lo se�al� tal como lo hizo en el juicio oral, de ser el autor de su agresi�n sexual en compa��a de otro joven que fue el encargado de quedarse vigilando mientras ocurr�a el hecho.

Considera que el juzgado se equivoc� a la hora de valorar la prueba arrimada al juicio, fundando su decisi�n en un error de transcripci�n de una fecha en el escrito de acusaci�n, al igual que en la ausencia de un testimonio que la Fiscal�a decidi� no presentar al juicio, pues para el ente acusador la declaraci�n de alias �Frijolito� no era �til, no por deslealtad como lo califica la defensa pues si bien antes de la audiencia dialog� con este joven, el mismo no contaba con documentos de identificaci�n, raz�n para no llamarlo en esa oportunidad para que atestiguara en el juicio; su localizaci�n posterior se hizo dif�cil, como quiera que se trata de un adicto a los estupefacientes, adem�s lo consider� como no necesario, puesto que la v�ctima fue suficientemente clara al realizar el reconocimiento en la sala de audiencias, sin que hubiera estado influenciada por alguien, siendo su �nico inter�s el que se condene a uno de los verdaderamente responsables.

Que si bien no se cont� en el an�lisis con vestigios del agravio sufrido por la v�ctima, la Fiscal�a tambi�n consider� innecesario presentarlo en el juicio, por cuanto las evidencias halladas por el m�dico indicaban una penetraci�n vaginal, en tanto que como lo dijo el galeno, no se hallaron muestras de semen en la paciente, observando s�lo una regi�n vaginal coincidente con fricci�n de algo en su interior.

Considera finalmente edificarse una duda a favor del acusado, basada en desacreditar el testimonio de la v�ctima y la ausencia de evidencias que lo confirmen, bajo el reclamo de no hallar pruebas, que de presentarse habr�an fortalecido su credibilidad, raz�n por la que observa una decisi�n basada en presunciones erradas. De tal manera requiere de la segunda instancia, la realizaci�n de un an�lisis global de todo el caudal probatorio, bajo las condiciones de la sana cr�tica, especialmente el testimonio de la v�ctima, de lo cual sin duda se concluir� que JOS� ANDR�S POLO OYOLA es autor de los delitos de Acceso carnal violento agravado en concurso heterog�neo con Hurto calificado agravado.

TRASLADO A LOS NO RECURRENTES Dentro del t�rmino legal establecido con tal finalidad en el art�culo 179 del C. P. Penal, no se present� manifestaci�n alguna. CONSIDERACIONES Inicialmente es de precisar la competencia que le asiste a la Sala para resolver el recurso vertical impetrado por la defensa, en atenci�n a lo dispuesto en el numeral primero del art�culo 34 del C. P. Penal �Ley 906 de 2004-, que faculta al Tribunal para revisar las sentencias dictadas por los Juzgados Penales del Circuito del mismo Distrito.

Ahora, teniendo en cuenta los fundamentos del recurso de alzada, corresponde a la Sala establecer si se colman a cabalidad los presupuestos necesarios para emitir sentencia condenatoria en contra del acusado JOS� ANDR�S POLO OYOLA, conforme lo reclama el ente Fiscal, o si por el contrario amerita absolverlo por duda del delito de Acceso carnal violento agravado en concurso con Hurto calificado por los que fue acusado, seg�n lo solicita la defensa y lo determin� el juzgado de instancia, al considerar no reunir las exigencias contenidas en el art�culo 381 del C�digo de Procedimiento Penal.

En el presente evento, el disenso que el ente acusador formula en contra de la sentencia absolutoria de primera instancia y que por ende depreca condena en contra de JOS� ANDR�S POLO OYOLA, radica en dos aspectos puntuales que a continuaci�n se referir�n y analizar� su procedencia. El primero tiene que ver, haber fundado el despacho la decisi�n en un error de transcripci�n de la fecha de los hechos, considerando con ello violado el principio de congruencia, observaci�n de la cual discrepa el ente acusador dado que siempre ha estado lo suficientemente claro, es la fecha de la denuncia el mismo d�a en que la joven fue valorada por Medicina Legal y los galenos que la atendieron durante los actos urgentes, en tanto que seg�n declara el procesado, conoc�a que lo acusaban por una violaci�n sucedida el 15 de mayo de 2015.

Seg�n la jurisprudencia, la congruencia entre la acusaci�n y la sentencia se proyecta desde la imputaci�n; as� lo ha ense�ado la Corte Suprema de Justicia al sostener que: �En efecto, la imputaci�n como acto surtido ante un juez con funciones de control de garant�as, en desarrollo del cual la Fiscal�a General de la Naci�n le comunica a una persona la calidad de imputada, esto es que est� siendo investigada por su probable participaci�n en una conducta punible, debe, en t�rminos del art�culo 288 de la Ley 906 de 2004, entre otros requisitos sustanciales, relacionar clara y sucintamente los hechos jur�dicamente relevantes en lenguaje comprensible, lo cual significa que si bien dicha oportunidad no implica descubrir los elementos materiales probatorios ni la evidencia f�sica, s� es necesario ofrecer al juez de control de garant�as elementos de juicio tendientes a acreditar la �ndole penal del comportamiento y la relaci�n del imputado con el mismo.

Por eso se entiende que la formulaci�n de imputaci�n ha de ser f�ctica y jur�dica y que en relaci�n con aquella se constituye en condicionante de la acusaci�n, o del allanamiento o del preacuerdo, seg�n sea el caso, lo que conlleva a que los hechos no pueden ser modificados, pues desde ese inicial momento procesal debe mediar una correspondencia factual que observe desde entonces su n�cleo hasta el proferimiento de las sentencias.

Luego, la necesaria congruencia que se materializa entre la acusaci�n al definir los aspectos material, jur�dico y personal que ser�n objeto del juicio oral y la sentencia, se proyecta desde la imputaci�n, de modo que coherentemente a partir de ella habr� de fijarse los supuestos de hecho que se endilgan y dan a conocer al indiciado como materia de investigaci�n. S�lo es posible acusar y condenar por los hechos que se le dieron a saber al indiciado en la audiencia de formulaci�n de imputaci�n. (�) Es que, bajo esa necesaria comprensi�n acerca de la coherencia y congruencia que de los hechos debe existir entre los actos de comunicaci�n, acusaci�n y fallo y entendiendo que la imputaci�n de los mismos alude al conjunto de circunstancias de tiempo, modo y lugar, as� como a situaciones de cantidad, cualidad, m�viles y causas en rededor de las cuales se produjeron los acontecimientos que ser�n sometidos a juzgamiento y que deben estar determinadas desde la audiencia de formulaci�n de imputaci�n con el prop�sito de asegurar su plena comprensi�n a los sujetos procesales y en particular a la defensa t�cnica y material a fin de garantizar la posibilidad de su controversia en la fase oportuna, se ha decantado con suficiencia que jam�s podr�a emitirse fallo sin que el injusto t�pico, descrito en su aspecto f�ctico relevante, haya sido previamente enunciado con claridad en aquella audiencia preliminar, habida cuenta que el referido acto de comunicaci�n constituye una de las bases fundamentales del proceso.

(�.) En este orden, adem�s del principio de congruencia que se materializa desde el acto de acusaci�n al definir los aspectos material, jur�dico y personal del objeto del proceso los cuales se reflejar�n en la sentencia, se debe tambi�n abogar por un principio de coherencia a lo largo del diligenciamiento a fin de que entre los actos de formulaci�n de imputaci�n y acusaci�n; entre el allanamiento a cargos o preacuerdos y alguna de aquellas audiencias; entre la formulaci�n de la acusaci�n y los alegatos de conclusi�n; as� como entre el anuncio del sentido de fallo y la sentencia propiamente dicha se preserve siempre el n�cleo b�sico f�ctico de la imputaci�n. Lo anterior se impone para garantizar desde un inicio el derecho de defensa, pues al fin y al cabo el conocimiento de los hechos atribuidos y sus correspondientes consecuencias jur�dicas permitir� que a partir de esa comprensi�n, el procesado de manera libre, consciente y voluntaria, una vez ha sido debidamente informado de las consecuencias, opte por aceptar los cargos con miras a lograr una sustancial rebaja de la pena (hasta del cincuenta por ciento) o continuar el tr�mite ordinario para discutir en el juicio los hechos o su responsabilidad, allegando pruebas en su favor o controvirtiendo las que se aducen en su contra� Sentadas las anteriores premisas, se advierte en este asunto que la formulaci�n de imputaci�n se concret� a hechos ocurridos el �15 de mayo de 2015�, constitutivos de conductas de Hurto calificado agravado en concurso con Acceso carnal violento agravado, puntualizando de esa manera los supuestos f�cticos y jur�dicos reprochados al entonces indiciado, por cuanto se enmarcaron en un lugar o espacio unas conductas, ocurridas en una fecha determinada, advirti�ndose entonces satisfechas las exigencias previstas en el numeral 2� del art�culo 288 de la Ley 906 de 2004.

Tan clara result� la imputaci�n que el procesado, al ser consultado en dicho momento, no solamente manifest� su comprensi�n sobre los hechos que se le comunicaban como objeto de investigaci�n, sino que decidi� no allanarse a los mismos. La presunta incongruencia no consiste entonces que la imputaci�n no se hubiere hecho una relaci�n clara y sucinta de los hechos jur�dicamente relevantes, la cual resulta plenamente v�lida, sino porque desde el escrito de acusaci�n se incurri� en un error de transcripci�n en torno a la fecha de ocurrencia de los mismos, al tenerlos como acaecidos el 15 de marzo de 2015, as� plasmados en el acto de formulaci�n y en el juicio oral cuando se present� la teor�a del caso, inconsistencia respecto de la cual sustenta el a quo el argumento, de solicitar la Fiscal�a condena por acontecimientos no contenidos en el acto complejo de acusaci�n. No obstante se observa y as� lo sostiene el juez de conocimiento, que la pr�ctica probatoria se orient� a demostrar unos sucesos ocurridos un d�a distinto a los esbozados en el escrito de acusaci�n y su formulaci�n, es decir al 15 de mayo de 2015 �fecha real de ocurrencia de los hechos-.

En tales condiciones, la imprecisi�n en que incurri� la Fiscal�a al formular la acusaci�n en punto a determinar la fecha de los hechos, para la Sala no conlleva a equ�vocos pues sin lugar a dudas se trata de uno s�lo y el mismo injusto t�pico enrostrado al procesado, el cual fue descrito en su aspecto f�ctico relevante desde la audiencia preliminar de comunicaci�n de cargos, luego en la acusaci�n, las alegaciones finales y el pedido de condena, es decir, guarda coherencia f�ctica y jur�dica, puesto que adem�s observa identidad de sujetos pasivo y activo, al tiempo que describe claramente y de igual forma las circunstancias modales y espaciales en que sucedi� la conducta objeto de reproche.

Lo as� expresado equivale a decir que el objeto de la imputaci�n es el mismo del pliego de cargos, relev�ndose la imprecisi�n en la circunstancia de tiempo, que por dem�s fue objeto de convalidaci�n al no ser objetada en momento alguno por los dem�s sujetos procesales intervinientes, dado que no gener� ninguna confusi�n, no encontrando el Tribunal que este preciso evento con referencia a la determinaci�n de la fecha de los hechos entre imputaci�n, acusaci�n y en este caso, solicitud de sentencia de condena, exista alguna incongruencia, ya que seg�n lo refiere la jurisprudencia tra�da a colaci�n, el principio de congruencia y coherencia �suponen la atribuci�n de un suceso jur�dicamente relevante de forma clara, precisa e inequ�voca desde el mismo momento de la formulaci�n de imputaci�n, sin que puedan presumirse imputados hechos o circunstancias so pretexto de su obviedad o sobrentendimiento para luego reprocharlos en el fallo, pero tampoco demandan la exhaustividad pues la relaci�n clara y sucinta que legalmente se exige debe entenderse referida a un compendio preciso y comprensible de aquellos que son objeto de imputaci�n y posterior acusaci�n, de manera tal que se logre una aut�ntica delimitaci�n del tema objeto del proceso.� - (Negrillas para resaltar) Rebasado ese primer escollo que se esgrime como sustento del disenso, la Sala aborda el segundo aspecto de impugnaci�n, referido seg�n la Fiscal�a a que JOS� ANDR�S POLO OYOLA s� es responsable de los hechos punibles objeto de acusaci�n, en raz�n a que fue identificado por la joven Mar�a del Carmen Ocampo como el autor de la agresi�n sexual de que fue v�ctima y que igualmente particip� en el asalto a su patrimonio econ�mico, sin que sea cierto que estuviera influenciada por alias �Frijolito�, pues si bien la investigaci�n parti� de la informaci�n brindada de dicho individuo, inici�ndose con ella la identificaci�n de uno de los autores del hecho, �sta fue corroborada por la propia v�ctima y sus familiares, m�xime cuando a trav�s de reconocimiento fotogr�fico la ofendida se�al� a POLO OYOLA como su agresor, ratific�ndolo en el juicio oral, razones para considerar que el fallador de primer grado se equivoc� al valorar la prueba.

Para resolver la problem�tica aqu� planteada, d�gase inicialmente que en los procesos que cursan por la comisi�n de conductas punibles que trasgreden el bien jur�dico de la libertad, integridad y formaci�n sexuales, regularmente la prueba de car�cter directa con que se cuenta sobre su existencia lo constituye el dicho de la propia v�ctima, pues suceden en parajes o lugares solitarios o al menos sin la presencia de testigos, sumado a la circunstancia que un alto porcentaje se cometen por personas vinculadas a la familia del ofendido u ofendida; entonces, la reconstrucci�n del acontecer f�ctico se debe hacer con la referencia hecha por los distintos elementos de juicio que correlacionados entre s� y, en una valoraci�n conjunta conforme lo demanda el art�culo 380 del ordenamiento instrumental, determinan tanto la existencia del agravio como su autor�a. Analizada de manera concatenada la prueba de cargos tra�da al juicio por la Fiscal�a, una vez escuchados los correspondientes audios contentivos del juicio oral, encuentra la Sala que si bien se encuentra establecida la materialidad de las conductas objeto de acusaci�n m�s all� de toda duda razonable, extremo que no fue objeto de controversia, no ocurre lo mismo en torno a la responsabilidad de JOS� ANDR�S POLO OYOLA en tan reprochables acontecimientos.

Obs�rvese que la v�ctima Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s narr� en su declaraci�n que a tempranas horas de la ma�ana del 15 de mayo de 2015, fue objeto de asalto por dos j�venes desconocidos que la despojaron de sus pertenencias, uno de los cuales apunt�ndole con un arma de fuego la condujo hasta un desecho abusando sexualmente de ella, luego de lo cual huyeron por una zona boscosa contigua; la v�ctima se regres� a su casa y le coment� a su madre lo sucedido, saliendo seguidamente la comunidad en persecuci�n y b�squeda de los delincuentes por el sector de la �Jabonera�, sin resultados.

Ese mismo d�a en horas de la tarde y despu�s de haber instaurado denuncia en la Fiscal�a, a su casa acudi� una vecina para decirle que la andaban buscando, trat�ndose de una persona a quien llevaron al barrio en silla de ruedas porque es discapacitada y a quien apodan �Frijolito�, saliendo ella hasta la carretera en compa��a de su hermana mayor, pidi�ndole aqu�l sujeto le describiera a la persona autor del atropello, le dijera c�mo era, describi�ndolo de color de piel morena, contextura delgada, bajito y cejudo; vest�a un buzo negro manga larga, bermudas negras Adidas y zapatillas Adidas negras con �cositas� verdes, replic�ndole que esa persona fue y se cambi� en su casa, dejando la ropa en ese lugar, por lo que su hermano Rub�n Dar�o, con alias �Pirulo� fueron a recogerla para que la identificara; fue as� como llevaron las prendas a su casa, la identific�, entonces llamaron al CAI de polic�a; al siguiente d�a se comunic� con Castro y le llev� la ropa a la SIJ�N, a la Fiscal�a, en donde se puso los guantes, ten�a una cadenita que era suya y que el sujeto le hab�a quitado, as� como una cajita de f�sforos.

Valga destacar que al rendir testimonio en la audiencia, la v�ctima se�al� al acusado como su agresor, ante lo cual al solicitarle se identificara respondi� llamarse JOS� ANDR�S POLO OYOLA, con c�dula de ciudadan�a 1.010.136.999. Las anteriores aserciones son corroborados por la se�ora Nidia Cort�s Cruz, madre de la v�ctima, quien narr� que el 15 de mayo de 2015 a las 5:30 a.m., su hija sali� hacia el trabajo, no obstante regres� a las 6:15 a.m. asustada y llorando, coment�ndole inicialmente la hab�an asaltado y que el autor del il�cito le puso un arma en la cabeza y la viol�, coment�ndole al padre de la joven lo sucedido; no obstante afirma, su hija no le describi� a la persona responsable de lo ocurrido, porque ella no lo distingu�a; sin embarg� se�al� que ese mismo d�a como a las tres de la tarde lleg� una persona a buscarlos, recuerda referirles se apodaba �Frijolito�, manifestando conocer al agresor, indic�ndoles se trataba de �ANDR�S OYOLA� porque hab�a ido a cambiarse a su casa dejando la ropa en ese lugar, prendas de las que hizo entrega pues estaba en desacuerdo con lo que hab�a hecho, las que a su vez puso a disposici�n de la polic�a, acotando enterarse de esos pormenores por el dicho de aqu�l visitante, destacando que fue �l quien les dio el nombre y dem�s informaci�n. As� mismo H�ctor �ngel Ocampo, padre de la joven Mar�a del Carmen, refiri� que ese mismo d�a de los hechos narrados por su hija, en horas de la tarde baj� al barrio un joven que anda en silla de ruedas de quien supo que lo apodan �Frijolito�, los llam� y les dijo que a su casa fue el muchacho que hab�a agredido a su hija y se cambi� de ropa, indic�ndoles c�mo se llamaba y que incluso ten�a la ropa de �l, la que fue entregada a su hijo, encontrando dentro las prendas la cadena que le hab�an hurtado a su hija, reconociendo adem�s las vestimentas utilizadas por el agresor.

Destaca haber sido el muchacho que andaba en silla de ruedas, el que les dijo qui�n era y c�mo se llamaba el agresor de su hija, habi�ndole dicho �sta que en cualquier momento lo reconoc�a porque lo hab�a dejado muy presente, haci�ndolo posteriormente en la Fiscal�a. A su vez Rub�n Dar�o Ocampo Cort�s, hermano de la v�ctima, sobre el mismo aspecto refiri� que eso de las 3:30 p.m., a la caseta comunal del barrio donde residen lleg� alias �Frijolito�, para comentarles conocer al agresor y por tanto se ofrec�a indicarles d�nde viv�a, dando a entender pertenec�an a una misma banda, deduciendo se trataba del mismo grupo delincuencial pues andaban siempre juntos, sin explicarle nada m�s. Que alias �Frijolito� les cont� que el muchacho hab�a llegado a su casa y se cambi� de sus vestidos, los que recogi� junto con amigo del barrio apodado �Pirulo�, consistiendo en una sudadera negra, buzo negro y unas zapatillas Adidas, observando que estaba sucia y embarrada, encontrando ah� tambi�n una cadena de su hermana; entreg� la ropa, la destap� y sali�, qued�ndose su hermana viendo la ropa con los dem�s que estaban ah�, reconociendo ella la ropa como de la misma persona.

Recuerda igualmente indicarle que la persona que hab�a agredido a su hermana se llamaba �JOS� ANDR�S POLO OYOLA�, a quien la v�ctima reconoci� cuando comenz� la investigaci�n porque le mostraron fotograf�as. Maira Alejandra Quimbaya Valencia, amiga y vecina de la v�ctima luego de narrar lo que observ� el d�a de los hechos, se�al� que al finalizar la tarde llegaron al barrio dos muchachos que nunca los hab�a visto, la gente empez� a reunirse de nuevo y como uno de los j�venes que es discapacitado ped�a hablar con Mar�a, la muchacha que violaron, finalmente lo logr�, aquella le describi� al agresor que respond�a al sujeto de apellido OYOLA, procediendo a entregar la ropa de �ste, sin saber m�s porque se fue a su casa.

M�s tarde observ� a un hermano de la v�ctima y al sujeto apodado �Pirulo� con una bolsa negra, la destaparon y hab�a un buzo negro, un pantal�n de esos largos como de pantalonetas tambi�n negro, unas zapatillas negras con verde o azul, destacando que el descubrimiento lo efectuaron delante de la ofendida, reconoci�ndola como la utilizada por la persona que abus� de ella, situaci�n que le produjo nerviosismo y llanto, sin saber c�mo encontraron esas vestimentas.

Jos� Fernando Castro, funcionario de Polic�a Judicial, refiri� que para el mes de mayo de 2015, la central de radio les inform� sobre una v�ctima de abuso sexual que hab�a ingresado al Centro de Salud Las Palmas, lugar al que se desplazaron encontrando que ya estaba siendo atendida por los m�dicos; posteriormente dialog� con la agredida manifest�ndole que siendo como las cinco y media de la ma�ana, sali� de su casa a pie a coger el colectivo cerca del barrio Las Palmas, siendo abordada a mitad de camino por dos sujetos, uno de los cuales la intimida con arma de fuego, le hurta sus pertenencias y la accede carnalmente, ingres�ndola a una zona boscosa, huyendo despu�s del lugar para dirigirse hacia su vivienda, donde informa a sus familiares lo sucedido, procediendo inicialmente a informar a la patrulla del CAI del sector quienes acuden al lugar.

Dentro de las actividades realizadas, ejecut� labores de vecindario en el sector de los hechos, inform�ndole esa misma tarde la v�ctima despu�s de la denuncia, que a su barrio lleg� un sujeto apodado �Frijolito�, indagando acerca de las caracter�sticas del agresor para concluir se trataba de ANDR�S POLO, quien horas de la ma�ana arrib� a su casa con su ropa mojada, ante lo cual uno de los hermanos de la v�ctima en compa��a de otro muchacho conocido como �Pirulo� recogieron las vestimentas, identific�ndolas aquella como las prendas que portaba ANDR�S el d�a y hora de los hechos.

A�adi� que una vez lleg� la v�ctima a la oficina se le realiz� una entrevista, observ� las prendas que estaban totalmente embarradas y al hacer el chequeo en los bolsillos de la sudadera encontr� una cadena que dijo pertenecerle, puesto que sus agresores se la hab�an hurtado, prendas que posteriormente fueron embaladas y dejadas en el almac�n de evidencias; posteriormente manifiesta se realiz� una fijaci�n fotogr�fica al lugar orientado por la v�ctima, determin�ndose que era boscoso, la v�a destapada, con muy poca iluminaci�n a esa hora, un n�mero reducido de personas transitan por el sector, se�al� el sitio donde fue v�ctima de abuso, siendo un camino enmontado.

Una vez realizada la fijaci�n fotogr�fica al lugar, menciona que solicit� al Jefe de Infancia y Adolescencia le realizara entrevista al adolescente que fue con el hermano de la v�ctima a recoger la ropa, luego de lo cual indag� por ANDR�S POLO con la Sargento Mary, Comandante del CAI Santa Rosa, manifest�ndole que s� lo conoc�a, pues era una persona reconocida en el sector dado que comete hurtos y pertenece a una banda delincuencial; as� mismo y al indicarle la funcionaria que �sta persona ya hab�a sido capturada, procedi� a realizar la b�squeda del SPOA, apareciendo registros, y ya una vez identificado procedi� a solicitarle al laboratorio de criminal�stica la elaboraci�n de �lbumes fotogr�ficos, procediendo a realizar la diligencia de reconocimiento con la persona ofendida, siendo �sta muy serena y muy segura en se�alar a la persona, raz�n por la que se solicit� a la Fiscal�a la orden de captura en su contra.

Relat� que cuando realiz� los actos urgentes la v�ctima describi� a sus agresores, indicando a uno de ellos como una persona delgada, morena, cejuda, ojos medianos, vestido con ropa negra, buzo negro, sudadera y zapatillas negras, y la otra persona como de contextura delgada, trigue�o, con edad aproximada entre 18 y 22 a�os, que vest�a buzo azul con bermudas negras.

Previo reconocimiento y publicidad se incorporaron al juicio entre otras labores investigativas realizadas por el policial, los informes sobre fijaci�n fotogr�fica de las prendas recuperadas, el reconocimiento de la v�ctima hacia su agresor, as� como de las ropas y de la cadena hallada. De la prueba testimonial de cargos aportados por el �rgano acusador, se tiene que sin duda alguna existe un se�alamiento por parte de la v�ctima en contra del aqu� acusado, como una de las personas que le hurt� sus pertenencias siendo la misma que la agredi� sexualmente, reconocimiento que se dio a trav�s de dos medios; uno, mediante diligencia de reconocimiento fotogr�fico, y otro en la audiencia p�blica de juicio oral, cuando refiri� que el mismo se encontraba presente en el acto, indicando �ste respond�a al nombre de JOS� ANDR�S POLO OYOLA.

En torno al reconocimiento fotogr�fico es de precisar, tal como lo expuso el a quo, para el caso concreto se constituye en prueba de referencia, pues el contenido del informe incorporado al proceso no fue autenticado con el testimonio de la v�ctima o reconocente, sino que vanamente se incorpor� con el se�or Jos� Fernando Castro, funcionario de Polic�a Judicial que particip� en su elaboraci�n, condiciones en las cuales todo lo declarado en este sentido por dicho funcionario gira en torno a lo que escuch� de la testigo directa o v�ctima del acontecer criminal, luego su declaraci�n es de o�das; pues �ste s�lo puede dar fe de la elaboraci�n o suscripci�n del documento y lo que fue el desarrollo de la actividad investigativa, m�s no frente a lo que la reconocente o testigo directo percibi� respecto a la ocurrencia de los hechos.

Adem�s de lo anterior, dicho acto de reconocimiento no puede ser valorado de manera aut�noma, sino que debe estar vinculado con la prueba testimonial v�lidamente practicada, en este caso a instancias Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s, para a su vez ser valorado en conjunto con las dem�s pruebas recaudadas. En este entendido, el acta de reconocimiento fotogr�fico en la forma en que fue introducida al juicio, por s� misma no tiene la condici�n de prueba, por tanto, no puede d�rsele ninguna valoraci�n de una entidad tal que permita fundamentar una sentencia de condena.

A este respecto la Corte Suprema de Justicia ha clarificado: �Reconocimiento fotogr�fico-Naturaleza (i) El reconocimiento fotogr�fico es un m�todo de identificaci�n, seg�n se desprende del cap�tulo cuarto, t�tulo primero, del libro segundo del C�digo Penal, cuya denominaci�n es justamente �M�todos de Investigaci�n�, incluyendo dentro de �stos, en el art�culo 252, el reconocimiento por medio de fotograf�as o videos.

Al respecto esta Corporaci�n ha sostenido: Sin embargo, es claro que el acto de reconocimiento se presenta en desarrollo de una declaraci�n, entendida en sus aspectos formal y sustancial. Sobre lo primero, recu�rdese c�mo con fundamento en los estatutos procesales penales expedidos con anterioridad a la Ley 906 de 2004, esta Corporaci�n ha sido enf�tica en se�alar que los reconocimientos constituyen una prolongaci�n de los testimonios.

Y en relaci�n con lo segundo, porque el se�alamiento constituye una afirmaci�n en virtud de la cual una persona identifica a otra como quien llev� a cabo un determinado comportamiento. (CSJ SP, 27 feb. 2013, rad. 38773). La Sala ha venido construyendo una l�nea jurisprudencial con la que se busca dar claridad en torno a que reconocimientos a trav�s de fotograf�as o videos, no son una prueba en s� misma, que adquiera tal calidad a trav�s de la introducci�n del acta que da cuenta del reconocimiento como si se tratada de un medio de prueba documental, sino que aquellos comportan actos de investigaci�n cuyo resultado puede hacer parte del testimonio cuando en el juicio el declarante alude a la existencia de dicha actividad investigativa, a los logros obtenidos a trav�s de la misma o a la forma como se efectu�, atestaciones que habr�n de ser valoradas integralmente con el testimonio de quien efect�a el reconocimiento y, en conjunto, con los dem�s medios de convicci�n. Utilizaci�n en el juicio y poder demostrativo La apreciaci�n y el poder demostrativo del reconocimiento fotogr�fico o videogr�fico, no son aspectos que se determinen a partir de si el acta o documento que recoge la ocurrencia de tal acto investigativo, es introducido al juicio, m�s bien si los testigos dan cuenta de la ocurrencia de un se�alamiento en esa forma, afirmaci�n que entra a formar parte integral de la prueba testimonial.

En estos t�rminos la Sala en CSJ SP, 29 ago. 2007, rad. 26276, sostuvo: �De todos modos, no puede perderse de vista que el reconocimiento sea fotogr�fico o en fila de personas, por s� solo, no constituye prueba de responsabilidad con entidad suficiente para desvirtuar el derecho a la presunci�n de inocencia, pues la finalidad del juicio no es, ni podr�a ser, la de identificar o individualizar a una persona sino que tiene una cobertura mayor.

Esto si se tiene en cuenta que una vez lograda la identidad del autor en la fase de investigaci�n, por medio del juicio se debe establecer su responsabilidad penal o su inocencia en una espec�fica conducta delictiva, sin dejar de reconocer que es all�, en el juicio, en donde el acto de reconocimiento necesariamente debe estar vinculado con una prueba testimonial v�lidamente practicada, pues es en la apreciaci�n de �sta, en conjunto con las dem�s pruebas practicadas, en que tal medio de conocimiento puede dotar al juez de elementos de juicio que posibiliten conferirle o restarle fuerza persuasiva a la declaraci�n del testigo�. De lo expuesto se concluye que un se�alamiento incriminatorio no depende del reconocimiento que por medio de fotograf�as, videos o en fila de personas se hubiere adelantado previamente, puesto que aqu�l se puede dar sin que en la investigaci�n hubiere sido necesario acudir a los m�todos de identificaci�n. Sin embargo, en el plano de las similitudes, pude decirse, ambas hacen parte de un testimonio.

El reconocimiento que de esa forma se hace en el juicio resulta v�lido como parte del interrogatorio directo adelantado por la Fiscal�a porque, sin duda, comporta una pregunta destinada a la verificaci�n de las proposiciones f�cticas de su teor�a del caso, a trav�s de la solidez y credibilidad del testigo al que se le interrogue sobre el particular; de manera que en el escenario del proceso adversarial corresponder� a la parte contraria o al Ministerio P�blico, oponerse a la pregunta supuesto de que viole las reglas del interrogatorio, o al juez prohibirla si se propone de manera sugestiva, capciosa o confusa. Adem�s, la doctrina relacionada con las t�cnicas del interrogatorio, destaca la importancia de que el fiscal en la pregunta final, que tiene por objeto dejar la informaci�n del caso en el punto m�s alto (de mayor inter�s), haga que el testigo presencial identifique claramente al agresor.

(Subrayado fuera del texto original) Ahora, en lo que ata�e se�alamiento que respecto del acusado POLO OYOLA realizara la v�ctima en la audiencia de juicio oral, es de precisar que de los elementos materiales de prueba como de la testimonial tra�dos al proceso, aflora incertidumbre frente a la identidad de las personas que participaron en el hecho investigado, espec�ficamente en lo que respecta al aqu� acusado.

Ello, porque seg�n lo admite la misma v�ctima y lo corroboran con sus testimonios Nidia Cort�s Cruz, H�ctor �ngel Ocampo, Rub�n Dar�o Ocampo Cort�s y Maira Alejandra Quimbaya Valencia, madre, padre, hermano y amiga de Mar�a del Carmen Ocampo Cort�s, en horas de la tarde del d�a de los hechos en el Sal�n Comunal del barrio las Palmas 2 donde residen, fue alias �Frijolito� quien con la escasa descripci�n f�sica y de vestimenta que le fue suministrada por la ofendida, les manifest� que correspond�a a JOS� ANDR�S POLO OYOLA, en raz�n a que hab�a llegado con la ropa mojada y embarrada a su casa a cambiarse; no fue otra la forma en que se enter� de que �ste era el presunto agresor, pues manifest� la agredida haberla atacado dos desconocidos.

Recu�rdese que seg�n lo atestado por la misma Mar�a del Carmen, ella le manifest� a alias �Frijolito� que su agresor era morenito, de contextura delgada, bajito, cejudo; y que vest�a un buzo manga larga, bermudas negras Adidas y zapatillas negras con cositas verdes, ante cuya descripci�n aqu�l espont�neo delator indic� sin m�s miramientos, se trataba del se�or POLO OYOLA.

En criterio de la Sala, las caracter�sticas f�sicas que del presunto agresor suministrara desde un principio la v�ctima, concretamente las indicadas a alias �Frijolito�, tal como lo precisara el a quo, no contienen un distintivo inconfundible, permitiendo establecer sin lugar a equ�vocos se trate del aqu� acusado, pues el ser morenito, delgado, bajito y cejudo, son morfolog�as que corresponden a una gran parte de nuestra poblaci�n, que bien puede con persona diferente al acusado; en tanto que si bien las prendas descritas por la v�ctima y que fueran entregadas por alias �Frijolito�, puedan ser las que vest�a el agresor, no existe elemento demostrativo alguno indicativo que en efecto pertenecieran a JOS� ANDR�S POLO OYOLA, conclusivo que �ste sea el victimario como adelante se ver�.

Por manera que, dicho reconocimiento se advierte derivado exclusivamente de la manifestaci�n de alias �Frijolito�, testigo no tra�do por la Fiscal�a al proceso y que hubiera resultado de gran importancia frente al hecho investigado, pues aparte de clarificar la raz�n por la que se�alaba a POLO OYOLA como uno de los asaltantes y quien atac� sexualmente a Mar�a del Carmen, hubiera tambi�n explicado las razones que tuvo para delatarlo; empero al no haberse escuchado ese testimonio en juicio, solamente surgen dudas en torno a estas particulares circunstancias.

En este orden, no se cuenta con otros medios de prueba que analizados en conjunto permitan deducir sin ninguna hesitaci�n, acerca de la responsabilidad reclamada en cabeza de JOS� ANDR�S POLO OYOLA por los il�citos en los cuales se llam� a juicio, pues si bien los testigos Nidia Cort�s Cruz, H�ctor �ngel Ocampo, Rub�n Dar�o Ocampo Cort�s y Maira Alejandra Quimbaya Valencia, pueden dar fe de lo que les coment� alias �Frijolito�, en cuanto que fue el acusado quien acudi� a cambiarse las ropas que vest�a el d�a de los hechos en su casa, no pueden acreditar que en efecto las prendas de vestir entregadas por �ste, realmente pertenecieran al acusado y no a otra persona que las hubiera dejado en el lugar en que fueron halladas, m�xime cuando de la informaci�n repentina suministrada por el citado sujeto no se tiene explicaci�n alguna, raz�n por la que sobre este �ltimo aspecto tales testimonios igualmente se constituyen como de referencia. Las condiciones en las que la ofendida realiz� el reconocimiento no permiten derivar que el mismo resulte confiable, puesto que adem�s tal manifestaci�n se formul� ya cuando la identificaci�n del acusado estaba m�s que acreditada desde los actos preliminares, y a�n la misma en etapa previa del juicio oral fue objeto de estipulaci�n probatoria, es decir, que desde mucho antes se conoc�a qui�n era la persona que estaba siendo enjuiciada.

Dest�quese que ante la manifestaci�n de alias �Frijolito�, el policial Jos� Fernando Castro empez� a indagar por ANDR�S POLO, obteniendo informaci�n de una suboficial que el buscado era reconocido por su accionar delincuencial en el sector, habiendo sido objeto de una captura, por lo que una vez consultado el SPOA solicit� que por criminal�stica se realizaran �lbumes fotogr�ficos con inclusi�n de registros del implicado, actos de investigaci�n de los que se concluye, previamente y a trav�s de ese medio la v�ctima ya conoc�a el rostro del procesado, al ser puestas de presente las correspondientes im�genes.

Ante ello, se reitera, el se�alamiento realizado por la v�ctima en el juicio oral carece de la contundencia suficiente como para edificar la responsabilidad en cabeza del se�or POLO OYOLA, pues como se precis� en precedencia, est� ausente el soporte probatorio para respaldarlo, lo que conlleva a que el conocimiento del juzgador para condenar m�s all� de toda duda exigido en el art�culo 381 del C. de Procedimiento Penal, oscila entre la duda y la certidumbre, opt�ndose en consecuencia por aplicar la figura del in dubio pro reo consagrada en el art. 7� de la codificaci�n instrumental y 29 de la Carta Pol�tica.

Es por lo anterior, que la Sala Primera de Decisi�n Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, RESUELVE CONFIRMAR la sentencia absolutoria proferida a favor de JOS� ANDR�S POLO OYOLA, de fecha y procedencia inicialmente anotadas, por las razones expuestas en precedencia. Contra este fallo procede el recurso de casaci�n que podr� ser interpuesto dentro de los cinco (5) d�as siguientes a la �ltima notificaci�n y en un t�rmino posterior com�n de treinta (30) d�as se presentar� la demanda, conforme lo establece el art�culo 98 de la ley 1395 de 2010, modificatorio del art�culo 183 de la ley 906 de 2004.

La providencia queda notificada en estrados. C�mplase, �LVARO ARCE TOVAR JOS� ENRIQUE JES�S HERNANDO CABALLERO QUINTERO JAVIER IV�N CH�VARRO ROJAS LU�SA FERNANDA TOVAR HERN�NDEZ Secretaria RADICADO AL TOMO: _____ FOLIO: _____ del libro de sentencias penales  Fls. 19 a 30 Carpeta 2  H�ctor �ngel Ocampo y Nidia Cort�s Cruz.  Rub�n Dar�o Ocampo Cort�s.  Sentencia del 8 de marzo de 2017.

Radicaci�n No. 44.599. Magistrada Ponente: Patricia Salazar Cuellar.  Rad. 28535 del 8 de junio de 2011.  �dem.  Fls. 34 y 35 Carpeta 2  Sentencia del 25 de enero de 2017, radicado SP1045-2017, 45.521, M.P. Luis Guillermo Salazar Otero.  Record. 00:31:00 � Sesi�n de audiencia preliminar de imputaci�n del 12 de enero de 2016.  Ib�dem.  Sesi�n del 11 de agosto de 2016 - Record. 00:36:25  Sesi�n del 11 de agosto de 2016 - Record. 01:14:21  Sesi�n del 11 de agosto de 2016 � Record 01:27:38  Sesi�n del 11 de agosto de 2016 � Record 01:43:52  Sesi�n del 24 de noviembre de 2016 � Record 00:06:58  Sesi�n del 11 de agosto de 2016 � Record 00:55:30  �Cfr. Sentencia del 17 de septiembre de 2003, radicaci�n 17803.

En el mismo sentido, autos del 24 de febrero de 2011, radicaci�n 32277 y del 9 de marzo de 2011, radicaci�n 35466�.  �Sentencia del 29-08-07 Rad. 26276�.  �Art�culos 392-b y 395 del C.P.P�.  Cfr. Sala de Casaci�n Penal, SP4107-2016, del 06 de abril de 2016, radicado 46847, M.P. Dr. Fernando Alberto Castro Caballero.     PAGE  PAGE 21 Causa Vs. JOS� ANDR�S POLO OYOLA Por: Acceso carnal violento agravado y Hurto calificado agravado Radicaci�n: 41001 60 01 279 2015 00096 02 7150 Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva- Sala Primera de Decisi�n Penal Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva- Sala Primera de Decisi�n Penal    rs��������   R h � � � � � � � � �ξ���y�gX�X�gH�y�y�gXH�gXhD�hD�5�CJaJmH sH hD�hD�CJaJmH sH "hD�hD�5�CJ\�aJmH sH "hD�hD�CJ\�]�aJmH sH %hD�hD�5�CJ\�]�aJmH sH hD�hD�5�CJaJmH sH hD�hD�5�CJ aJ mH sH hD�hD�5�CJ aJ mH sH AjhD�hD�B*CJOJQJUaJmHnHphsH $tH $uhD�hD�5�CJaJmH sH  ?ilst����������9�%��dh$d %d &d 'd 5$7$8$9DH$N�� O�� P�� Q�� ]�%^��gdD� 5$7$8$9DH$gdD��K��dh5$7$8$9DH$^�K`��gdD�$��dh5$7$8$9DH$`��a$gdD� ��� R � � ��}<��@$�%�� ��dh$d %d &d 'd 5$7$8$9DH$N�� O�� P�� Q�� ]�%^�� `��a$gdD�D$ �� �%����dh$d %d &d 'd 5$7$8$9DH$N�� O�� P�� Q�� ]�%^��`��a$gdD�<$�%��dh$d %d &d 'd 5$7$8$9DH$N�� O�� P�� Q�� ]�%^��a$gdD�� � � � �    � � � � � � � � ���������������� 5$7$8$9DH$gdD�$��dh5$7$8$9DH$`��a$gdD�$dh5$7$8$9DH$a$gdD�<$�%��dh$d %d &d 'd 5$7$8$9DH$N�� O�� P�� Q�� ]�%^��a$gdD�� �   � � Sz��������+Cu�־֨֨֙��־{��gR;R�R,hD�hD�@�CJOJQJ^JaJmH sH (hD�hD�CJOJQJ^JaJmH $sH $'hD�hD�5�CJOJQJaJmH $sH $:jhD�hD�5�CJH*OJQJU\�^JaJmH sH hD�hD�CJaJmH sH +hD�hD�5�CJOJQJ^JaJmH sH.hD�hD�5�CJOJQJ\�^JaJmH sH (hD�hD�CJOJQJ^JaJmH sH (hD�hD�CJOJQJ^JaJmH sH {|ST������+,}~"# "����������������������$ ��dh9Da$gdD�$dh5$7$8$9DH$a$gdD�$��dh5$7$8$9DH$`��a$gdD�"#�"�"'&(&x(y(t+u+;.<.0 0�1X4Y466�8�8;;����������������������$�hdh5$7$8$9DH$^�ha$gdD�$dh5$7$8$9DH$a$gdD�$��dh5$7$8$9DH$`��a$gdD�u�"�"�"�"'&(&I&J&T&U&S.*0�8�8,;1;�@�@ E E�G�G���������y�y�y�`�G0hD�hD�CJOJQJ^JaJmH nH sH tH 1hD�hD�B*CJOJQJ^JaJmH ph�sH +hD�hD�6�CJOJQJ^JaJmH sH 4jhD�hD�CJH*OJQJU^JaJmH sH $hD�hD�CJOJQJaJmH sH +hD�hD�5�CJOJQJ^JaJmH sH.hD�hD�CJOJQJ\�]�^JaJmH sH (hD�hD�CJOJQJ^JaJmH sH ;�<�<�?�? 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N�/��QN D�Texto independiente CarCJaJ\@b\ D� Encabezado �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH <�/��q< D�Encabezado CarCJaJ8)`���8 D�N�mero de p�ginajQ�j D�Texto independiente 3�x5$7$8$9DH$CJaJmH sH R�/���R D�Texto independiente 3 CarCJaJ@� D��Texto nota pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,texto de nota al pie,Footnote Text Char Char Char,Footnote Text Char,Footnote Text Cha,ft,Ref. de nota al pie1, Car,f,Car5$7$8$9DH$mH sH ��� D��Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car1,Footnote reference Car1,FA Fu Car1,texto de nota al pie Car1,Footnote Text Char Char Char Car,texto de nota al pie Car Car,Texto nota pie Car Car Car&`��� D��Ref. de nota al pie,Texto de nota al pie,Appel note de bas de page,referencia nota al pie,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Ref,de nota al pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FC,Footnotes refss,Footnote number,4_G,16 PointH*b @�b D� Pie de p�gina ��8!5$7$8$9DH$CJaJmH sH B�/���B D�Pie de p�gina CarCJaJh0h D�Lista con vi�etas & F5$7$8$9DH$m$CJaJmH sH �/�� D��Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,texto de nota al pie Car,Texto nota pie Car Car,Ref. de nota al pie1 Car,Footnote Text Char Car,ft Car,Car Car, Car Car OJPJQJV�"V D� Body Text 2"$��dh^��a$CJOJQJ^Jr�2r $D� Normal 13.#$� �dh5$7$8$9DH$]� `�a$CJOJQJ^JaJtH $R�/��AR #D� Normal 13 Car CJOJQJ^JaJmH sH tH $\��\ &D�&%$ �7dh5$7$8$9DH$a$5�CJ OJQJaJmH sH @�/��a@ %D� T�tulo Car5CJ OJQJaJ�Rr� (D�Sangr�a 2 de t. independiente$'�d��x5$7$8$9DH$^�CJaJmH sH b�/���b 'D�!Sangr�a 2 de t. independiente CarCJaJ:U ���: D�0 Hiperv�nculo >*ph�4�/���4 D� texto_navy1ph�>W ���> D�Texto en negrita5�\�B�/���B -D�Sin espaciado CarCJaJN�`���N ,D� Sin espaciado-CJ_HaJmH sH tH D' ���D D�Ref. de comentarioCJaJT�T 0D�Texto comentario/5$7$8$9DH$mH sH @��@ /D�Texto comentario CarLj��L 2D�Asunto del comentario15�\�P�/��!P 1D�Asunto del comentario Car5�\�d�2d 4D�Texto de globo35$7$8$9DH$CJOJQJ^JaJmH sH P�/��AP 3D�Texto de globo CarCJOJQJ^JaJv�Rv D� P�rrafo de lista5$��dh^��a$m$!B*CJOJQJmH phsH tH $vCbv 7D�Sangr�a de texto normal6��x5$7$8$9DH$^�CJaJmH sH V�/��qV 6D�Sangr�a de texto normal CarCJaJ~���~ D�Tabla con cuadr�cula7:V8�0������8\>\ :D��Puesto9$���<@&a$"5�CJ KHOJPJQJ\�^JaJ V�/���V 9D�� Puesto Car*5�CJ KHOJPJQJ\�^JaJ mH sH PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$␴�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� � �ð �_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6 _rels/.rels���j�0 ���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ ����C?�h�v=��Ʌ��%[xp��{۵_�Pѣ<�1�H�0���O�R�Bd���JE�4b$��q_����6L��R�7`�������0̞O��,�En7�Li�b��/�S���e��е������PK!ky���theme/theme/themeManager.xml �M � @�}�w��7c�(Eb�ˮ��C�AǠҟ����7��՛K Y,� �e�.���|,���H�,l����xɴ��I�sQ}#Ր���� ֵ+�!�,�^�$j=�GW���)�E�+& 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