Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Manizales

Radicado: 17-614-31-12-001-2016-00072-01.

Sala: SALA CIVIL - FAMILIA

Ponente: Sofy Soraya Mosquera Motoa

Fecha: 2017-05-04

Sujetos procesales: DIANA VICTORIA BECERRA MORENO Y JHONIER ALBERTO TREJOS GIL CONTRA JORGE HERNÁN HENAO HERNÁNDEZ Y AIG SEGUROS COLOMBIA S.A., ESTA ÚLTIMA TAMBIÉN LLAMADA EN GARANTÍA.

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ANTECEDENTES 2.1. La parte actora pidi� que se declarara a los demandados civil y solidariamente responsables de los perjuicios morales y por alteraci�n grave de las condiciones de existencia causados, as� como que se los condenara en costas. Como hechos expuso que el d�a 10 de mayo de 2014, a las 7:40 horas, en el sector de la Felisa, v�a Cabuya La Pintada, kil�metro 62 + 794, el veh�culo de placas VJA-589, conducido por su propietario, se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ, se detuvo sin apagar el motor en el antejard�n de la casa de habitaci�n de la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA MORENO con la finalidad de suministrarle una informaci�n, cumplido lo cual ejecut� maniobras para ingresar nuevamente a la v�a y continuar con su desplazamiento sin tomar las precauciones debidas, impactando a la menor DANYELY ALEJANDRA TREJOS BECERRA, de lo que no se percat� el trasportador sino hasta que fue alcanzado por el se�or ALVARO VASQUEZ OSORIO en su motocicleta.

Para esa fecha el veh�culo en menci�n se encontraba asegurado por la compa��a AIG SEGUROS COLOMBIA S.A. La ni�a, hija extramatrimonial de los se�ores DIANA VICTORIA BECERRA MORENO y JHONIER ALBERTO TREJOS GIL, falleci� en el lugar de los hechos, lo que dio lugar a la apertura de un proceso penal por el delito de homicidio culposo en contra del se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ.

El suceso afect� las condiciones de vida de los demandantes al ser privados de la posibilidad de realizarse como padres, ver crecer a su hija, acompa�arla en su proceso de formaci�n y en un futuro ser un apoyo para ellos, generando adem�s sentimientos de dolor y frustraci�n, afectaci�n sicol�gica y variaci�n significativa en el entorno familiar, m�s a�n porque la c�nyuge o compa�era del se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ es hermana de la madre de la menor. 2.2.

La Aseguradora demandada resisti� las pretensiones a trav�s de las excepciones que denomin�: eximente de responsabilidad consistente en la culpa exclusiva de la v�ctima, falta de legitimaci�n en la causa por activa, y en subsidio, la compensaci�n de culpas y cobro excesivo de perjuicios. En torno al contrato de seguro invoc� la inexistencia de la obligaci�n de indemnizar y l�mite del monto indemnizable.

Por su parte, el codemandado propuso las de eximente de responsabilidad por la culpa exclusiva de la v�ctima, y en subsidio, el excesivo cobro de perjuicios. Coet�neamente llam� en garant�a a AIG SEGUROS COLOMBIA S.A., quien notificada reiter� las excepciones de m�rito impetradas y adicion� la de aplicaci�n del deducible. 2.3. El asunto se defini� mediante sentencia que declar� al se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ responsable de los perjuicios morales causados a los accionantes, conden�ndolo a pagar la suma de $13.789.100 a cada uno; lo absolvi� de los perjuicios por da�o grave a las condiciones de existencia y lo conden� en costas.

Adem�s conden� a la aseguradora a pagar las sumas que dispuso a cargo del asegurado, al tiempo que declar� probada la excepci�n de compensaci�n de culpas en un 80%, absteni�ndose de estudiar las restantes. 2.4. La decisi�n fue apelada por las partes, quienes expusieron sus reparos concretos, as�: La parte demandante objet� el porcentaje establecido en la �compensaci�n de culpas�, toda vez que elev� mucho m�s el grado de responsabilidad que la madre de la menor debi� haber asumido, penaliz�ndola al reconocer s�lo un 20% de las peticiones, por lo que considera que la proporci�n debi� fijarse en 50% para cada extremo involucrado, en atenci�n a la actividad peligrosa desplegada por el conductor y su falta de diligencia y cuidado.

Adem�s, adujo que los perjuicios deben reconocerse en 100% a favor del padre en raz�n a que para el momento del accidente no ejerc�a la custodia y vigilancia de su hija; agregando que si bien como padre le asist�a obligaci�n de cuidar a sus hijos, est� probado que en la fecha no conviv�a con la mam� de la menor, por lo que era ella quien ten�a mayor responsabilidad de ser cuidadosa.

La parte demandada discrep� de la decisi�n aduciendo que la excepci�n reconocida se interpuso de manera subsidiaria a la de culpa exclusiva de la v�ctima, la cual se encuentra plenamente probada con las versiones rendidas por la se�ora DIANA BECERRA ante la Fiscal�a y su declaraci�n de parte, aunado a que en el informe de accidente de tr�nsito s�lo ella fue codificada como responsable, motivo por el cual considera que la excepci�n principal debi� salir avante, en tanto que la culpa del conductor no qued� en evidencia. Aparate, refut� los argumentos de la Jueza para denegar la cobertura en exceso del seguro contratado, resaltando que uno es el an�lisis de responsabilidad entre demandante y demandado, y otra a la obligaci�n de garant�a entre asegurado y asegurador, por lo que si en las condiciones de la p�liza quedo previsto que la cobertura opera en exceso del SOAT, independientemente de la reducci�n por concurrencia de culpas y de lo reconocido en el proceso en t�rminos de responsabilidad, deben respetarse los t�rminos de la garant�a; de manera que al estar demostrado el pago efectuado por el SOAT, tal circunstancia tiene que valorarse en favor de la Aseguradora.

III. CONSIDERACIONES 3.1. Satisfechos los presupuestos procesales en esta acci�n, sin que se avizore irregularidad que invalide lo actuado, se propone la Sala resolver la apelaci�n formulada, registrando que de la conducta procesal de las partes no hay indicios por deducir (art. 280 C.G.P.), como que ambas intervinieron activamente en el proceso, concurrieron a las audiencias, se aprestaron a la resoluci�n del litigio y respondieron los interrogatorios formulados sin evasivas (art. 205 C.G.P.). 3.2.

Problema jur�dico: Bajo los l�mites trazados por los impugnantes en la sustentaci�n de sus recursos y con las restricciones de los art�culos 320 y 328 del C�digo de General del Proceso, corresponde en un orden l�gico del debate establecer i) si se demostr� el hecho exclusivo de la v�ctima como eximente de responsabilidad, lo que conlleva a la prosperidad de la excepci�n principal formulada por la parte demandada, o si por el contrario, la participaci�n de aquella en el suceso s�lo tiene la virtualidad de reducir la apreciaci�n del da�o por concurrencia de culpas.

De encontrarse s�lida la responsabilidad del conductor y propietario del automotor involucrado, la Sala determinar� ii) si hay lugar a revaluar el porcentaje en que estim� la a quo deb�an disminuirse los perjuicios, y si los mismos han reconocerse en su totalidad a favor del padre que no ten�a bajo su cuidado a la ni�a; igualmente, iii) si conforme al clausulado del contrato de seguro celebrado entre los codemandados, la Aseguradora �nicamente est� obligada a responder en exceso de lo cubierto por el seguro obligatorio de accidente de tr�nsito SOAT. 3.3.

Atinente a la responsabilidad civil extracontractual, la legislaci�n colombiana consagra en el art�culo 2341 del C�digo Civil la acci�n de resarcimiento en favor de quien se ve afectado por culpa de otro, en los siguientes t�rminos: � El que ha cometido un delito o culpa, que ha inferido a otro, es obligado a la indemnizaci�n, sin perjuicio de la pena principal que la ley imponga por la culpa o el delito cometido�; con lo que radica en cabeza del reclamante la carga de demostrar en principio �el da�o padecido, el hecho intencional o culposo del demandado, y la relaci�n de causalidad entre el proceder o la omisi�n negligente de �ste y el perjuicio sufrido por aqu�l�, conforme a la regla prevista en el art�culo 167 del C�digo General del Proceso.

En s�ntesis, son tres los elementos esenciales que deben probarse para que surja la responsabilidad aquiliana: i) el hecho culposo; ii) el da�o y iii) el nexo causal entre uno y otro. Por excepci�n, cuando el da�o se produce como consecuencia de una actividad calificada como peligrosa, le basta a la v�ctima demostrar el da�o sufrido con el hecho, pues el art�culo 2356 del C�digo Civil consagra una pauta de atribuci�n de responsabilidad al se�alar que �[P]or regla general todo da�o que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por �sta�.

Sobre el tema la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha sostenido de manera constante e inveterada que la normativa consagra una presunci�n de culpa en contra del demandado, quien solo puede exonerarse de responsabilidad si demuestra que el hecho se produjo por una causa extra�a. As�, en Sentencia de 14 de marzo de 1938 expres�: �� a la verdad, no puede menos de hallarse en nuestro citado art. 2356 una presunci�n de responsabilidad.

De donde se sigue que la carga de la prueba, onus probandi, no es del damnificado sino del que caus� el da�o, con s�lo poder �ste imputarse a su malicia o negligencia�. (�) �Entendido de la manera aqu� expuesta nuestro art. 2356 tantas veces citado, se tiene que el autor de un hecho no le basta alegar que no tuvo culpa ni puede con esta alegaci�n ponerse a esperar que el damnificado se lo compruebe, sino que para excepcionar eficazmente ha de destruir la referida presunci�n demostrando uno al menos de estos tres factores: caso fortuito, fuerza mayor, intervenci�n de elemento extra�o�.

Este r�gimen especial lo ha explicado la jurisprudencia se�alando que: �Aunque el C�digo Civil patrio, expressis verbis, no define la actividad peligrosa, ni fija pautas o reglas llamadas a desarrollarla o regularla, �sta Sala ha tenido oportunidad de precisar que, por tal, debe entenderse la que ��aunque l�cita, es de las que implican riesgos de tal naturaleza que hacen inminente la ocurrencia de da�os,��(G.J. CXLII, pag. 173, reiterada en G.J. CCXVI, 504), y m�s recientemente, la que �� debido a la manipulaci�n de ciertas cosas o al ejercicio de una conducta espec�fica que lleva �nsito el riesgo de producir una lesi�n o menoscabo, tiene la aptitud de provocar un desequilibrio o alteraci�n en las fuerzas que -de ordinario- despliega una persona respecto de otra� (sentencia de Octubre 23 de 2001, Exp. 6315)� .

Aclar�ndose tambi�n por la jurisprudencia que no se trata de una especie de responsabilidad objetiva, por cuanto en nuestro derecho positivo no puede pretenderse en ning�n caso prescindir de la culpa para estructurar el concepto de responsabilidad civil extracontractual. En consecuencia, dice el Alto Tribunal, cuando el da�o se produce con ocasi�n de una actividad peligrosa, dentro de las cuales se ha considerado siempre la conducci�n de veh�culos automotores, la norma aplicable es el art�culo 2356 del C�digo Civil, que consagra una aut�ntica presunci�n de culpabilidad.

Ello quiere decir, que a la v�ctima que pretende ser indemnizada, le basta demostrar el hecho da�oso ocurrido como consecuencia directa y necesaria del desarrollo de la actividad peligrosa que desempe�aba el demandado. En otras palabras, queda relevada de probar uno de los tres elementos que integran la responsabilidad civil extracontractual: la culpa.

En correspondencia, para exonerarse de esa presunci�n de culpa, le incumbe al demandado demostrar que el perjuicio se produjo exclusivamente por una causa externa -caso fortuito, fuerza mayor o la culpa exclusiva de la v�ctima o de un tercero-; porque si la culpa es concurrente, la exoneraci�n ser� solo parcial, tal como lo establece el C�digo Civil, en lo que com�nmente se denomina �compensaci�n de culpas�.

Frente a una eventual concurrencia de culpas en el ejercicio de actividades peligrosas, el sentenciador est� obligado a examinar las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se produce el da�o, a fin de valorar la equivalencia o asimetr�a de las actividades peligrosas concurrentes y su incidencia en la cadena de causas generadoras del da�o, con el fin de establecer, a partir de la magnitud de esa injerencia, el grado de responsabilidad que corresponde a cada uno de los actores, en la forma prevista en el art�culo 2357 de la Ley civil.

Al respecto ha dicho la Corte: �La reducci�n del da�o se conoce en el derecho moderno como el fen�meno constituido por la compensaci�n de culpas, lo cual quiere decir que cuando el coautor del da�o comete una culpa evidente que concurre con la conducta igualmente culpable de la v�ctima, el juez debe graduar cuantitativamente la relaci�n de causalidad entre las culpas cometidas de manera concurrente, y la cuant�a del da�o, a fin de reducir la indemnizaci�n mediante el juego de una proporci�n que al fin y al cabo se expresa de manera matem�tica y cuantitativa�.

En otras palabras, para establecer la graduaci�n de la responsabilidad de cada una de las actividades concurrentes en la producci�n del da�o, resulta necesario verificar �de modo objetivo� la incidencia de esas acciones en el flujo causal desencadenante del perjuicio; mas ello no es suficiente porque para llegar a esa soluci�n es preciso indagar como paso antelado, en cada caso concreto, qui�n es el responsable, y ello solo es posible en el terreno de la culpabilidad, bien sea probada o presunta. 3.4.

En esta oportunidad demandaron los se�ores DIANA VICTORIA BECERRA MORENO y JHONIER ALBERTO TREJOS GIL, la indemnizaci�n de los perjuicios extrapatrimoniales sufridos con ocasi�n al deceso de su peque�a hija de 18 meses de edad, en el accidente de tr�nsito ocurrido el d�a 10 de mayo de 2014, a las 7:40 horas, en el sector de la Felisa, v�a Cabuya La Pintada, kil�metro 62 + 794, al ser atropellada por el veh�culo de placas VJA-589, conducido por el se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ.

De acuerdo con los hechos probados, el conductor del cami�n de servicio p�blico, se detuvo por unos minutos en el antejard�n de la casa de habitaci�n de la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA MORENO, con la finalidad de recibir unos documentos que esta necesitaba mandar a Aguadas, cumplido lo cual ejecut� maniobras para ingresar nuevamente a la v�a y continuar con su desplazamiento, impactando sin darse cuenta, a la menor DANYELY ALEJANDRA TREJOS BECERRA, quien falleci� en el sitio.

Con miras a determinar si el accidente se ocasion� por el hecho exclusivo de la v�ctima, conviene precisar que este desvirt�a el nexo causal entre el comportamiento del presunto ofensor y el da�o inferido, dando lugar a que se exonere por completo al demandado del deber de reparaci�n, siempre que su conducta sea la �nica causa de la lesi�n, en cuyo caso, a m�s de exclusiva, eficaz, decisiva, definitiva e id�nea del quebranto, es menester que el hecho fuente del perjuicio no haya podido ser previsto o evitado por el inculpado, esto es, que el proceder del perjudicado incida causalmente en la producci�n del da�o y que el mismo no sea imputable al propio accionado en cuanto que �l haya provocado esa reacci�n o haya podido impedirla; en otras palabras, que se trate de un evento o acontecimiento exterior al c�rculo de actividad o de control de aquel a quien se le imputa la responsabilidad.

Tambi�n es pertinente apuntalar que cuando se habla de la �culpa de la v�ctima� como eximente de responsabilidad, no se hace alusi�n al concepto t�cnico de la culpa sino �a un conjunto heterog�neo de supuestos de hecho, en los que se incluyen no s�lo comportamientos culposos en sentido estricto, sino tambi�n actuaciones an�malas o irregulares del perjudicado que interfieren causalmente en la producci�n del da�o, con lo que se logra explicar, de manera general, que la norma consagrada en el art�culo 2357 del C�digo Civil, aun cuando all� se aluda a �imprudencia� de la v�ctima, pueda ser aplicable a la conducta de aquellos llamados inimputables porque no son �capaces de cometer delito o culpa� (art. 2346 ibidem) o a comportamientos de los que la propia v�ctima no es consciente o en los que no hay posibilidad de hacer reproche alguno a su actuaci�n (v.gr. aquel que sufre un desmayo, un desvanecimiento o un tropiezo y como consecuencia sufre el da�o)�.

As� las cosas, la estimaci�n del hecho de la parte lesionada debe realizarse de manera objetiva, considerado como un elemento extra�o a la actividad del autor pero concurrente en el acontecimiento y destinado solamente a producir una consecuencia jur�dica patrimonial en relaci�n con otra persona. 3.5. Despejados los conceptos pertinentes y sin discusi�n acerca de la ocurrencia del accidente del tr�nsito, por as� haberlo admitido ambas partes al referirse a la fecha, lugar y hora del suceso, as� como a las circunstancias en que este acaeci�, se encamina la Sala a dilucidar la responsabilidad civil atribuida al se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ, encontrando que, seg�n la declaraci�n del propio demandado, el d�a de los hechos conduc�a el cami�n de su propiedad en direcci�n a Aguadas, sector La Felisa - La Pintada, cuando se detuvo en un montallantas para abastecer de aire las llantas, terminado lo cual se dispuso a arrancar observando a la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA, quien sali� de su vivienda y le hizo se�as con la mano, procediendo a detener la marcha y orillarse, expresando que: �en el momento que yo par� ella estaba adentro con la ni�a, se dentro pa(sic) la casa y sali� y me entrego el papel, yo miro hacia los lados, para atr�s y para adelante y no hay nadie, yo arranque y me fui.

Ella sali� sola�. Agreg� que en primero la demandante se par� a la derecha y para entregar el papel se ubic� al lado izquierdo del conductor y se regres� por detr�s del veh�culo, que la madre sali� sola y �l no observ� a la ni�a. Por su parte la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA MORENO, relat� que al escuchar el sonido del veh�culo sali� porque necesitaba enviar unos documentos a su hermana e hizo se�as al se�or JORGE HERNAN HENAO para que parara porque �l ven�a del montallantas por la berma donde se estacionan los carros.

Que una vez se detuvo le dijo desde adentro de la casa que la esperara un momento e inmediatamente entr� por los papeles, vio que la ni�a estaba dentro de la vivienda y sali�, lo llam� por el lado de la cabina pero no escuch�, mir� hacia atr�s y la ni�a segu�a all�, paso por delante del automotor y le entreg� los documentos; en ese momento el conductor arranc� sin esperar que ella cruzara, cuando volvi� la mirada no advirti� a su hija, observ�ndola un poco retirada, ya sin vida.

Afirm� que la menor normalmente no se sal�a de la casa y que ella supuso que al entregar los papeles regresar�a al instante, sin pensar que el carro iba a arrancar. Ninguno de los otros deponentes presenci� el suceso de manera directa siendo informados con posterioridad, lo que significa que la cuesti�n debe resolverse con fundamento en las versiones de ambos contendientes, avizorando la Sala que a pesar del ejercicio de una actividad riesgosa por parte de unos de los involucrados, el accidente tuvo ocurrencia por el hecho exclusivo de la v�ctima.

En efecto, las pruebas obrantes en el expediente muestran que el se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ, detuvo el automotor sin bajarse, desde all� pudo visualizar a la ni�a parada en la puerta de la casa en compa��a de su se�ora madre, quien instantes despu�s entr� y volvi� a salir para dirigirse sola hacia el veh�culo, primero por el costado derecho y luego por el izquierdo, posteriormente continu� su recorrido sin observar a la infante, lo cual es l�gico si se recuerda que el conductor centr� su atenci�n en la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA, de manera que al iniciar su maniobra no era posible para �l visualizar a la ni�a de tan s�lo 79 cent�metros de estatura y 10 kilogramos de peso, como lo revela el informe de necropsia visto a folios 201 a 206 del C1, porque para ese momento la v�ctima se encontraba lo suficientemente cerca como para ser tapada por el automotor tipo cami�n doble troque, impidi�ndole al demandado advertir la presencia de la peque�a. No es admisible para esta Sala que se le derive responsabilidad al se�or HENAO HERN�NDEZ por no haber indagado sobre el paradero de la menor al momento de iniciar la marcha del veh�culo, porque tanto �l como la se�ora DIANA VICTORIA BECERRA afirmaron que esta sali� sola de la casa para entregar el papel.

Mem�rese que la demandante reconoci� haber dejado a su hija en el interior del inmueble; incluso, cuando volvi� la mirada antes de pasar por delante del cami�n, la ni�a segu�a all�. De lo relatado es evidente que el hecho da�oso no hubiera tenido ocurrencia sin la acci�n determinante de la menor, quien tal vez al perder de vista a su mam� sali� a buscarla, situ�ndose al lado del cami�n cuando el mismo arranc�, lo suficientemente cerca como para no ser detectada por el conductor al hacer el recorrido visual.

A esta deducci�n se llega por las heridas mortales que conllevaron el deceso inmediato de la ni�a y que sugieren que se encontraba bastante cerca del veh�culo. No se refiere este caso en una culpa en sentido jur�dico sino en una conducta atribuible a la parte lesionada, con la caracter�stica de ser �nica y definitiva para que el accidente sobreviniera y respecto de la cual no tuvo injerencia o dominio el causante del da�o, gener�ndose en derivaci�n la ruptura del nexo de causalidad y por ende la exoneraci�n de responsabilidad.

No le correspond�a al se�or JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ indagar por la ni�a al momento de arrancar porque �l ni siquiera la vio salir con su progenitora, quien asegur� que su hija se qued� dentro de la casa cuando ella se dirigi� hacia el cami�n; pecando por exceso de confianza al suponer que Danyeli permanecer�a al interior ya que nunca se sal�a de la vivienda.

No es pues un hecho que se le pueda imputar al conductor del veh�culo, ya que estaba fuera de su esfera advertir que la menor se desplazar�a hasta el costado del automotor, tan cerca como para ser cubierta por mismo; m�xime porque coet�neamente el demandado se encontraba atendiendo a la se�ora DIANA BECERRA. Tanto as�, que ni siquiera se percat� del nefasto suceso sino hasta que fue alcanzado e informado por el se�or ALVARO VELASQUEZ OSORIO, quien pas� por el lugar minutos despu�s de lo acontecido.

Por contera se rompe el v�nculo causal entre la acci�n de conducir ejercida por el demandado y la muerte de la menor Danyeli Alejandra, ya que interfiri� en la secuencia l�gica de los eventos el actuar de la infante, quien inocentemente se aproxim� al cami�n, todo ello incluso, con la falta de cuidado y diligencia de su progenitora al no adoptar la debida precauci�n al salir de la vivienda, dejando a la ni�a sola, con la puerta abierta pese a no existir cerramiento que impidiera su paso hacia la carretera.

Hace presencia dentro del asunto analizado, uno de los eventos eximentes de responsabilidad en este tipo de accidentes, al configurarse el hecho exclusivo de la v�ctima, m�s conocido como culpa exclusiva de la v�ctima, quien con sus acci�n puso sin saberlo en riesgo su integridad y sin que el conductor del automotor tuviese posibilidad alguna de percatarse del hecho.

En derivaci�n de lo glosado, se revocar� el fallo confutado y en su lugar, se declarar� probada la excepci�n principal formulada por la parte demandada, negando en consecuencia las pretensiones de la demanda. Se condenar� en costas de primera y segunda instancia al extremo vencido, conforme al art�culo 365 del C�digo General del Proceso. El sentido de la decisi�n hace improcedente el an�lisis de los dem�s argumentos expuestos por la parte demandada para sustentar la alzada, as� como los vertidos por la parte demandante, pues sus pretensiones han fracasado.

VI. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala Civil Familia de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la ley, REVOCA la sentencia de fecha 20 de octubre de 2016, proferida por el Juzgado Civil del Circuito de Riosucio � Caldas, dentro del proceso Verbal de Responsabilidad Civil Extracontractual promovido por DIANA VICTORIA BECERRA MORENO y JHONIER ALBERTO TREJOS GIL contra JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ y AIG SEGUROS COLOMBIA S.A., esta �ltima tambi�n llamada en garant�a. En su lugar RESUELVE:

PRIMERO: DECLARAR probada la excepci�n denominada �eximente de responsabilidad consistente en la culpa exclusiva de la v�ctima�, interpuesta por los codemandados. En consecuencia, se niegan las pretensiones de la demanda.

SEGUNDO: EXONERAR de toda responsabilidad a los demandados JORGE HERN�N HENAO HERN�NDEZ y AIG SEGUROS COLOMBIA S.A.

TERCERO: CONDENAR en costas de primera instancia a la parte demandante en favor de los demandados. Las agencias en derecho ser�n fijadas por la Jueza de primera instancia, conforme al art�culo 366 del C�digo General del Proceso. Liqu�dense por el Juzgado de conocimiento. Se CONDENA en costas de segunda instancia a los demandantes en favor de la parte apelante.

Las agencias en derecho ser�n fijadas por la Magistrada Sustanciadora en el momento procesal oportuno, conforme al art�culo 366 del C�digo General del Proceso. Liqu�dense por el Juzgado de conocimiento. Por Secretar�a rem�tase el expediente al Juzgado de origen. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE Los Magistrados, SOFY SORAYA MOSQUERA MOTOA ALVARO JOSE TREJOS BUENO JOSE HOOVER CARDONA MONTOYA  Corte Suprema de Justicia, sentencias del 18 de marzo y 30 de abril de 1976.  Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Civil.

Sentencia del 30 de septiembre de 2002. Expediente N� 7069. M.P.: Dr. Carlos Ignacio Jaramillo Jaramillo.  Corte Suprema de Justicia. Sentencias del 28 de julio de 1970, 26 de agosto de 2010 y 18 de diciembre de 2012, entre otras.  Sentencia del 11 de mayo de 1.976, citada en COLECCI�N DE LA JURISPRUDENCIA COLOMBIANA, Datalegis en CD-Rom, Editorial Legis, Bogot�, env�o de julio del 2.000.  Corte Suprema de Justicia. Sentencia de 29 de abril de 1987.  CSJ.

Cas. Civil. Sentencia del 19 de mayo de 2011. Referencia: 05001-3103-010-2006-00273-01. M.P.: William Nam�n Vargas.  CSJ. Cas. Civil. Sentencia de 16 de diciembre de 2010, exp. 1989-00042-01. Citada en Sentencia del 19 de mayo de 2011. Referencia: 05001-3103-010-2006-00273-01. M.P.: William Nam�n Vargas.     Radicado: 17-614-31-12-001-2016-00072-01 Responsabilidad Civil Extracontractual PAGE  PAGE \* MERGEFORMAT13 Radicado: 17-614-31-12-001-2016-00072-01 Responsabilidad Civil Extracontractual PAGE \* MERGEFORMAT1 4:STUV`hij��������ҷ��wbwK�w�6)h8 Uho'YB*OJQJ^JmH phsH ,h8 Uh�N 5�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�wgB*OJQJ^JmH phsH )h8 UhU ?������()� � � ������������������ $dha$gd�T� $dha$gd�� $dha$gdq l$��dh`��a$gd��$��dh`��a$gd�T�$��dh`��a$gdc3�3HK��������������ݻ���~�iT?.!h8 Uh e�B*OJQJ^Jph)h8 UhU ?KL����7��Ǵڡ��{ڎڎh�UBUBUBUB$h8 Uh J ��x� %'();#$\_e�������������l�W�WBW�WB)h8 Uh�PB*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�IB*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh?uB*OJQJ^JmH phsH )h8 Uhm&�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�K�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh~-�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�fB*OJQJ^JmH phsH )h8 Uha �B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�CQB*OJQJ^JmH phsH �3 > m � � � �  � � � � � � ���������lU>U',h8 Uh�5�B*OJQJ^JmH phsH ,h8 Uhh"�5�B*OJQJ^JmH phsH ,h8 Uh�p�5�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�K�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uhq lB*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�j�B*OJQJ^JmH phsH )h8 Uh�I B*OJQJ^JmH 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