Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Manizales

Radicado: 2011-81469-01

Sala: PENAL

Ponente: Antonio Toro Ruiz

Fecha: 2013-05-24

Sujetos procesales: JUZGADO SEXTO PENAL DEL CIRCUITO DE MANIZALES,

��ࡱ�>�� 14����./0������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Y� ��7�bjbj[�[� ;p9� \9� \S���j�������>>�!F "4�"�"�"�����"�"�"8�"��$��"�]fc%c%4�%�%�%�&' ']]]]]]]$�`��c�*]�"'�&"�&''*]?"?"�%�%3?]�*�*�*'�?"8�%�"�%]�*']�*�*�=�w"�>�%�����ڛ�v������'��=�\U]0�]�=Ud�)�Ud,�>�>�Ud�"�?8 ''�*'''''*]*]�*'''�]''''��������������������������������������������������������������������Ud'''''''''>M �: $ TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALES SALA PENAL DE DECISI�N Magistrado Ponente: Antonio Toro Ruiz Discutido por anuncio 687 y aprobado por acta 186 Manizales, veinticuatro (24) de mayo de dos mil trece (2013) I.- Asunto.

Procede la Sala a desatar el recurso de apelaci�n interpuesto por la Fiscal�a contra la sentencia proferida por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Manizales, por medio de la cual, absolvi� al se�or Heber Alfonso S�nchez Ospina por los punibles de tentativa de homicidio y acceso carnal en persona puesta en incapacidad de resistir, al tiempo que lo conden� por el delito de Lesiones Personales, sin otorgar beneficio liberatorio alguno. II.- Antecedentes f�cticos y procesales.

II.1.- Los hechos. Fueron expuestos por la primera instancia as�: �El uno de mayo de 2011, a eso de las 12 Meridiano, cuando la se�ora Luz Adriana Largo se acercaba a su residencia en su veh�culo, sector de �La Fuente�, fue abordada por su ex�novio Heber S�nchez para fustigarla y amenazarla como lo ven�a haciendo d�as atr�s por el rompimiento de su relaci�n; como la dama segu�a neg�ndose a escucharlo, �l se subi� a la fuerza al carro y dentro de �l ejecut� variadas y severas agresiones f�sicas sobre la mujer, que la incapacitaron por espacio de 25 d�as, entre ellos, actos de estrangulamiento que pusieron en riesgo su vida, seg�n criterio del galeno forense.

Una vez sometida y vencida, el infame se puso al volante, la condujo a sitio semi-despoblado pero debi� detenerse ante un derrumbe sobre la v�a, instante que aprovech� para prestarle algunos auxilios cuando vio que la lesionada estaba reaccionando y volviendo en s�, le dio de beber y respiraci�n, para luego yacer sexualmente con ella, luego de lo cual la regres� a la casa en el mismo auto, no sin antes advertirle que no deb�a denunciarlo, sino explicarle a la familia que fue atracada.

No obstante, la ultrajada denunci� oficialmente los atropellos y adelantadas las primeras pesquisas, entre ellas, inspecci�n al lugar con exposiciones fotogr�ficas, valoraciones m�dicas y sexol�gicas a la ofendida, la fiscal�a solicit� la captura del denunciado, la cual una vez lograda y legalizada, se le comunic� ante Juez de Control y Garant�as, cargos por Homicidio Agravado -tentado-, Acceso Carnal Violento y Lesiones Personales -Dolosas- art�culos 103,104, 27, 205, 111 y 112 en su orden; imputaci�n que Repudi� y desde entonces se le hab�a afectado con medida de aseguramiento de detenci�n preventiva en establecimiento carcelario (�)�.

II.2.- La sentencia confutada. Aducido el escrito de acusaci�n, el proceso correspondi� por competencia al Juzgado Sexto Penal del Circuito de Manizales, el cual llev� a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n, preparatoria y el juicio oral, finiquitando esta �ltima con el anuncio del sentido de fallo adverso por el delito lesiones personales y absolutorio de los dem�s cargos; la sentencia �cuya lectura se realiz� el 25 de enero del a�o que avanza�, impuso veintinueve (29) meses y quince (15) d�as de prisi�n, negando la concesi�n de cualquier subrogado o sustituto punitivo.

El A quo, luego de un breve recuento f�ctico y procesal, realiz� un estudio sistematizado del caso, expresando que el debate hab�a originado varios problemas jur�dicos, a saber: la solicitada declaratoria de inimputabilidad del acusado, la configuraci�n jur�dica de la tentativa de homicidio y la posible violaci�n del principio de congruencia con la variaci�n de la calificaci�n jur�dica de la conducta sexual, que realiz� la fiscal�a en su alegato conclusivo, todo lo cual, fue analizado y resuelto a la luz de la concepci�n y evoluci�n del injusto t�pico.

Respecto de la presunta inimputabilidad del procesado, concluy� que: �Heber Alfonso no presentaba alteraci�n o perturbaci�n mental siquiera temporal o pasajera que redujera o aniquilara su capacidad cognoscitiva al punto de imposibilitarle comprender sus actos�, lo que respald� en la valoraci�n del psiquiatra forense, descartando por completo la pericia defensiva, al estimarla vaga, ligera, carente de base cient�fica e irresponsable, siendo el acusado sujeto imputable para efectos de juzgamiento.

En torno al tema de la tentativa de homicidio, consider�: �Con todo, coincidiendo este judicial con la opini�n del Ministerio P�blico, los elementos integrantes de la tentativa, en este caso, no se cumplieron a cabalidad para tener por estructurado jur�dicamente el conato de homicidio, ya que el agotamiento de esta conducta no se reprimi� por razones ajenas a la voluntad del actor, que es el ingrediente normativo esencial de este dispositivo amplificador del tipo, como lo expuso la Fiscal�a en su alegato final; por el contrario, el resultado se evit� y as� se estableci� en la vista p�blica, por la realizaci�n de actos propios, espont�neos y voluntarios del agente, recordando que este es un elemento primordial para calificar la acci�n como acabada, frustrada, atenuada o dispensada (�) Y concluy�: �La situaci�n as� planteada y respaldada probatoriamente, no permite concluir con la se�ora Fiscal, un homicidio frustrado o acabado, pues no hubo por parte del enjuiciado una consumaci�n de car�cter subjetivo, lo que se patentiz� fue que por su voluntad y libre determinaci�n interrumpi� el desenlace, precisando eso s� y de una vez, que el desistimiento voluntario en la ejecuci�n de un delito iniciado, deja vigente las responsabilidad por las secuelas provocadas hasta ese momento, por ello se anunci� veredicto condenatorio por las Lesiones Personales.� En punto del punible contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, record� que el ente persecutor mud� su inicial acusaci�n de �Acceso Carnal Violento� (Articulo 205 del C�digo Penal) por �Acceso Carnal en persona puesta en incapacidad de resistir� (Art�culo 207 Ib�dem), aceptando que la variaci�n de la calificaci�n jur�dica es viable, pero debe someterse a ciertos presupuestos jur�dicos y probatorios para evitar que se desconozca el principio de congruencia. En su concepto, la mutaci�n de la fiscal�a a pesar de que fue oportuna y adecuada, no consult� el resultado probatorio del juicio y trastoc� las circunstancias modales del episodio, cuando la congruencia f�ctica es absoluta, esto es, inalterable, razones por las cuales se glos� en el fallo de primer grado.

Al parecer del fallador, la prueba medular constituida principalmente por la versi�n de la agraviada, ense�a que la violencia f�sica ejercida por el vinculado contra la chica �ten�a el prop�sito �nico de lesionarla o eventualmente de matarla si se negaba a restablecer la relaci�n de noviazgo, es decir, las agresiones f�sicas no estaban dirigidas a lograr yacer sexualmente con la dama, as� lo entendi� con acierto la fiscal y por ello abdic� de su originario enjuiciamiento por Acceso Carnal Violento, pero incurri� en nueva errata al exponer que el irritado gal�n recurri� a la violencia para poner a la mujer en incapacidad de resistir y as� copular �ntimamente con ella, lo que tampoco era su proyecto o su designio, pues ins�stase, estuvo asistido solo por un animus nocendi y si se quiere por el animus occidendi, pero no era su finalidad liarse carnalmente y por la fuerza con Luz Adriana (�) de ah� que no puede predicarse la tipicidad de esta conducta, por no corresponderse con ese elemento subjetivo, como se se�al� al inicio de esta motiva�.

II.3.- La impugnaci�n. La Fiscal�a interpuso la alzada, manifestando su desacuerdo con la absoluci�n de S�nchez Ospina por el delito contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, de que hizo v�ctima a su ex -novia Luz Adriana, pues respecto de las otras determinaciones, el ente persecutor mostr� conformidad. Precis� que la variaci�n de la calificaci�n jur�dica se hizo de manera oportuna, sin desconocer el principio de congruencia, para lo que se apoy� en la prueba legalmente recaudada en el juicio oral: El il�cito inicialmente endilgado �acceso carnal violento� se vari� en la alegaci�n a �acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir�.

Seg�n la funcionaria demostrado qued�, que en desarrollo del acontecer f�ctico, Heber Alfonso utilizando violencia, la despoj� de sus tel�fonos m�viles, da�arlos, subirse al veh�culo de la dama, agredirla f�sicamente al punto de ejecutar maniobras de estrangulamiento hasta dejarla inconsciente, para luego estando recuperando su conciencia accederla carnalmente sin que ella pudiera oponer alguna resistencia; record� que la misma Luz Adriana expres� en el juicio, que no pudo repeler la copula sexual no consentida por ella, por cuanto se encontraba muy d�bil, f�sicamente disminuida por las agresiones que le hab�a ocasionado Heber Alfonso.

A criterio de la recurrente, seg�n la norma transcrita y la doctrina autorizada, para que se configure este tipo penal (art�culo 207) es requisito sine qua non que en el discurrir de la comisi�n de la conducta, el sujeto agente sea quien ponga a su v�ctima en cualquiera de las situaciones citadas por la norma. Insiste, que al acusado S�nchez Ospina, no solo lo acompa�aba el animus occidendi, como lo dijo el Juez, pues le hab�a manifestado en infinidad de ocasiones a Luz Adriana que quer�a matarla, sino tambi�n que ten�a el deseo de sostener con ella, relaci�n �ntima y sexual, como lo analiza el psiquiatra forense, quien explica que la personalidad de Heber Alfonso, se caracteriza por �rasgos de inestabilidad, impulsividad y baja tolerancia a la frustraci�n, donde establece dependencia excesiva en las relaciones con los dem�s y temor a que lo desprecien o abandonen, situaciones por las que act�a de manera agresiva pretendiendo obligar a quienes sostienen relaciones sentimentales con �l, a quedarse a su lado�.

Refuta lo determinado por el juzgador, en cuanto a que no puede predicarse la tipicidad porque la acci�n no se corresponde con el elemento subjetivo, puesto que el mismo se deriva del informe del psiquiatra, en el que se establecieron los rasgos predominantes de la personalidad de S�nchez Ospina. Critica lo que presuntamente le refiri� el victimario al psiquiatra forense acerca de que la iniciativa para el ayuntamiento carnal hab�a partido de la dama, puesto que ello no se ajusta a la l�gica ni a las reglas de la experiencia. Finaliza solicitando que el dictamen forense se analice de manera integral con las dem�s pruebas y depreca que la decisi�n absolutoria por el delito sexual, sea revocada y a cambio se profiera sentencia condenatoria.

Por su parte, la representante legal de las v�ctimas desisti� del recurso de alzada con la aquiescencia de su protegida y ning�n otro sujeto procesal se pronunci� como no recurrente. III.- Consideraciones del Tribunal. III.1.- Entra la Sala a acometer el estudio de la censura formulada por el persecutor, quedando como problema jur�dico determinar si se tipifica el delito de acceso carnal imputado (art�culo 207) y en caso afirmativo, concluir la variaci�n de la absoluci�n a fallo de condena.

Sea lo primero acotar, que la competencia adquirida en virtud del recurso de apelaci�n presentado por la Fiscal�a, se circunscribe al debate en torno a la configuraci�n del injusto sexual. III.2.- Precisado lo anterior, la Colegiatura anuncia la prosperidad del recurso, pero lamenta el criterio de la recurrente, en cuanto descart� el atentado contra la vida e integridad personal, porque dentro del dossier se hallan elementos de juicio que informan de la cabal configuraci�n de la tentativa de homicidio de la que fue v�ctima Luz Adriana Largo Ram�rez, aunque ninguna determinaci�n podr� tomarse al respecto porque se extralimitar�a el objeto de opugnaci�n. En efecto, a esta instancia no le asisten dudas, en cuanto a que los actos de estrangulamiento a los que fue sometida la fustigada v�ctima, obedecen a una clara intenci�n no s�lo de causar un da�o, sino de quitarle la vida, por lo que comportan por si solos atentados id�neos e inequ�vocos contra la vida, en los que debi� insistir el ente acusador, puesto que el juzgador de instancia err� al valorar la conducta antisocial del autor, dando por sentadas circunstancias que las pruebas no dilucidaron con claridad, tales como que el implicado hubiese realizado voluntariamente �los esfuerzos necesarios� para impedir la consumaci�n del resultado funesto, que lo llev� a condenar por el remanente delictivo, es decir, por lesiones personales dolosas.

Aqu� hay que precisar que el desistimiento parte de la hip�tesis que fue el mismo agente, motu proprio, quien arrepentido, decidi� renunciar a su plan delictivo e interrumpir el curso causal que se dirig�a a segar la vida de su ex compa�era sentimental pues en criterio de la Sala, la acci�n no se adecuaba con justeza en la aludida figura.

Lo que revela el acervo probatorio, no fue que el sujeto ces� los ataques contra la dama, sino que al creer que ya estaba muerta, dio por cumplido su objetivo, como lo asegur� en el juicio oral la propia v�ctima y excepcional testigo de cargo, Luz Adriana Largo Ram�rez: (Minuto: 37:41 a 38:13 del CD9 � Preguntas aclaratorias del Juez:) �Pregunta: �Usted considera que si Heber Alfonso S�nchez Ospina la hubiera querido matar a usted ese d�a lo hubiera hecho? Respuesta: Si Doctor, incluso el me dijo que me hab�a soltado que por que �l pens� que me hab�a matado porque el me dijo que yo hab�a estirado las piernas, que hab�a blanqueado los ojos y que �l pens� que me hab�a matado�.

Lo anterior significa que cuando S�nchez practic� maniobras de estrangulamiento que pusieron en vilo la vida de Luz Adriana hasta hacerla perder la conciencia y luego, convencido que ya hab�a logrado tal cometido principal, huir en el veh�culo hac�a zona boscosa con prop�sitos non santos, tal vez en busca de un lugar para ocultar el presunto cad�ver, llev�ndose la sorpresa de que la mujer intempestivamente reaccion�, gracias a factores externos ajenos completamente a la voluntad del homicida, permite predicar que si se cumplieron los presupuestos legales de la Tentativa.

De tal modo, que lo sucedido momentos despu�s, es decir, lo referente a que Heber trat� de socorrer a la afectada, d�ndole aire y suministr�ndole agua en vista de sus ignominiosas condiciones, solo puede tomarse como muestra de que recapacit� al advertir que a�n viv�a, actos que en nada influyeron en la no concreci�n del homicidio y por tanto, a criterio de esta Colegiatura, no ostentan la calidad de verdaderos episodios de dimisi�n o �esfuerzos necesarios� tendientes a impedir la realizaci�n del resultado lesivo, quedando as� desvirtuada la modalidad de tentativa desistida que preconiz� la primera instancia. Por �ltimo, no puede ser de recibo para la Sala la idea del a quo respecto al punto de discusi�n, dado que se encuentra una contradicci�n interna en la determinaci�n, pues de una parte adver� sin dubitaci�n alguna que al agente siempre lo acompa�� un animus necandi, del que surge el dolo de homicidio y de otra, termin� conden�ndolo por lesiones personales, tras estimar que �el desistimiento de un delito iniciado, deja vigente las responsabilidad por las secuelas provocadas hasta ese momento�, que es soluci�n plausible recomendada por la doctrina cuando no existe regulaci�n en la ley positiva, que no es el caso colombiano pues la tentativa desistida est� prevista en el incido 2� del canon 27 del C�digo Penal, por lo que debi� aplicar el efecto punitivo all� mismo regulado.

Infi�rese as� que abandon� su incipiente teor�a del injusto personal y deriv� responsabilidad desde el solo acople objetivo a la descripci�n t�pica del art�culo 111 del C�digo Penal, si se tiene en cuenta que Heber Alfonso nunca tuvo la intenci�n de s�lo lesionar. Pese a lo dicho en precedencia y conforme se hab�a anunciado, la Sala no modificar� �corregir� lo decidido en primera instancia por el principio de limitaci�n, propio del recurso de apelaci�n. III.3.- El Delito sexual III.3.1.- Entrando en lo que s� es propio de la alzada, conviene recordar que el ente fiscal en las audiencias preliminares y en la de acusaci�n, imput� cargos al se�or Heber Alfonso por acceso carnal violento, misma que fue sostenida sin modificaciones hasta las alegaciones finales del juicio oral, momento este en el que atendiendo el resultado del recaudo probatorio, decidi� variar tal tipificaci�n por la de acceso carnal en persona puesta en incapacidad de resistir.

Planteado as� el asunto, y efectuado por la Sala el examen del caso, debe concluir que le asiste raz�n al censor en cuanto a que el nuevo juicio de subsunci�n de la conducta a la norma (canon 207) resulta correcto, tanto en su descripci�n objetiva como en el tipo subjetivo advertido en el obrar de S�nchez Ospina. Sostuvo el a quo que si bien la mutaci�n hecha por la Fiscal�a, hab�a sido oportuna y adecuada �lo cual es innegable�, la misma �no consult� el resultado probatorio del juicio y trastoc� las circunstancias modales del episodio�, deducci�n desacertada por chocar con la realidad procesal, probada en el juicio.

As� se desprende de la declaraci�n vertida por la v�ctima, en la que indic� sin vacilaciones y con suma concordancia, que su ex compa�ero Heber Alfonso la persegu�a, la asediaba y la acechaba. III.3.2.- Relat� el devenir f�ctico: ese 1 de mayo de 2011, a la fuerza abord� el carro en el sector del barrio la fuente, accion� con su manos buscando estrangularla, dej�ndola inconsciente; cuando reaccion� ya estaba sentada en la silla del copiloto, �l iba manejando por el sector de Santa Sof�a, llegaron a un derrumbe y all� parque� el carro, le dec�a constantemente que la iba a matar como lo hab�a pensado varias veces, se qued� callada porque ten�a mucha sangre y pedacitos de dientes en la boca, �l empez� a esculcar todo lo que hab�a en el carro que enseguida arroj� por la ventana, luego la recost� sobre la silla, ella no era capaz de moverse ni de reaccionar, �l le quit� el pantal�n, le puso una minifalda que ella ten�a en el carro, luego �l le quit� las tangas y tuvieron una relaci�n sexual, eyacul� y le dec�a que si no iba a estar con �l no estar�a con nadie.

El apretado resumen de la narraci�n que de los hechos hizo la v�ctima, grosso modo corresponde a los que dieron origen a la indagaci�n y las circunstancias de tiempo, modo y lugar que los especifican, tambi�n permanecen, s�lo que ahora se relatan con mayor riqueza descriptiva, constituyendo su declaraci�n una verdadera prueba a la que se le otorga eficacia demostrativa.

Ahora bien, el necesario cotejo de las normas en disputa con la situaci�n f�ctica planteada, debe empezarse con la transcripci�n ad literam de su tenor, as� como la pauta marcada por el se�or Juez del conocimiento. La Sala procede a transcribir el concepto plasmado en el fallo, as� como las normas que recogen el tipo preceptivo. III.3.3.- Estim� el Juez de instancia, en lo referente al �Acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir�, por el que se pidi� la declaratoria de responsabilidad penal contra el enjuiciado, que �no pod�a predicarse la tipicidad de esta conducta, por no corresponderse con el elemento subjetivo�, en tanto, �la exigencia normativa es que la actividad del agente este orientada con la finalidad exclusiva de crear, colocar, �poner� a la v�ctima en incapacidad de resistir la relaci�n sexual y una vez agotado este precursor, vendr�a el ayuntamiento carnal�, lo que a su parecer no se observ� aqu�, puesto que el sujeto �estuvo asistido s�lo por un animus nocendi y si se quiere por el animus occidendi, pero no era su finalidad liarse carnalmente y por la fuerza con Luz Adriana�. III.3.4.- Las normas son del siguiente tenor: Art�culo 205. �Acceso carnal violento.

El que realice acceso carnal con otra persona mediante violencia��. Art�culo 207. �Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir. El que realice acceso carnal con persona a la cual haya puesto en incapacidad de resistir o en estado de inconciencia, o en condiciones de inferioridad s�quica que le impidan comprender la relaci�n sexual o dar su consentimiento��.

Lo primero que debe advertirse, es que ambos preceptos hacen parte del Cap�tulo I ��De la Violaci�n��, T�tulo IV ��Delitos contra la libertad, Integridad y Formaci�n Sexuales�� y que al paso que el primero es un tipo b�sico o fundamental, el segundo es un tipo especial o aut�nomo, esto es, mientras el tipo b�sico, en palabras de Fernando Vel�squez Vel�squez �describe de manera independiente un modelo de comportamiento humano�, el especial, �adem�s de los elementos del tipo b�sico, contienen otros que pueden ser nuevos o modificatorios de aqu�l, cuya aplicaci�n excluyen�, es decir, que si la acci�n es compleja, si bien se adec�a al tipo fundamental, al poseer mayor contenido modal, lo desborda, subsumi�ndose de modo perfecto en el especial, constituyendo un concurso aparente de tipos, que se resuelve bajo el amparo del principio de especialidad en favor de este �ltimo, que de todos modos es una modalidad de aqu�l. Dos, de car�cter verificador, tiene que ver con que, de un lado, la relaci�n sexual se dio estando Luz Adriana en incapacidad de resistir, como que empezada a recobrar su conciencia pero su debilidad corporal era evidente, lo que le imped�a oponer resistencia, y de otro, que tal estado de impotencia fue causado por Heber Alfonso, si bien con actos ejecutivos y un dolo inicial y premeditado de homicidio, que constituy�, precisamente, la tentativa, en su devenir f�ctico sobrevino el dolo del acceso carnal al advertir la imposibilidad de que la dama se lo impidiera, lo que en efecto consum�.

Tres, de comparaci�n, pues la diferencia sustancial radica, en que el acceso y los actos violentos requieren de un �choque de fuerzas entre los sujetos activo y pasivo decidido a favor del primero, confrontaci�n ausente en el otro en virtud a que la v�ctima no puede rechazar la relaci�n no por la presencia de violencia f�sica o moral sino por la incapacidad de comprender la relaci�n o por carecer del poder de disposici�n del consentimiento debido al estado de inferioridad s�quica en que ha sido puesta por el sujeto activo�, que fue lo acontecido con Luz Adriana de parte de su ex novio S�nchez Ospina.

Dicho en otras palabras: la acci�n del sujeto agente, no se amolda al delito previsto en el art�culo 205, porque le sobran elementos f�cticos de especial importancia, los que, s� se adec�an a la perfecci�n al del canon 207. III.4.- Ahora bien, sobre la congruencia, esta Sala ha sostenido: ��IV.1.- En la tradici�n legislativa colombiana y en particular, bajo los auspicios del art�culo 442-3� del Decreto 2700 de 1991 y �ltimamente del art�culo 398-3� de la Ley 600 de 2000, el principio de congruencia exigido entre la acusaci�n y el fallo, como garant�a para el ejercicio del derecho de defensa, ten�a desarrollo cabal, en tres aspectos sustanciales: personal, f�ctico y jur�dico.

En palabras de la Corte, �la congruencia personal dice relaci�n con la conformidad que debe existir entre los sujetos a quienes se refiere la acusaci�n y aquellos a que se contrae la sentencia; la f�ctica, con la identidad entre los hechos y circunstancias definidos en la acusaci�n, y los que sirven de sustento al fallo. Y, la jur�dica, con la correspondencia entre la calificaci�n, entendiendo por tal el juicio que de los hechos se hace frente a su regulaci�n jur�dica, que contiene la acusaci�n, y la que preside la sentencia�.

IV.2. En la nueva ley procesal el principio de congruencia ha perdido el tercer aspecto b�sico (la conformidad de la formulaci�n jur�dica), por la simple raz�n de que la imputaci�n del mismo nombre ha desaparecido del ordenamiento. Ya s�lo se requiere �la elaboraci�n de los cargos en cuanto a la tipicidad (que) implica precisi�n sobre los hechos investigados, con todas las circunstancias de modo, tiempo y lugar que los especifiquen�, sin se�alar �los tipos penales correspondientes a la denominaci�n jur�dica y a las circunstancias agravantes y atenuantes modificadoras de la punibilidad, as� como las gen�ricas que deben ser advertidas desde ese momento, esto es, aquellas que requieren de una valoraci�n o an�lisis previos a su deducci�n�.

Para la formulaci�n de la imputaci�n y de la acusaci�n, hoy la Ley 906 ha prescindido por completo de la imputaci�n jur�dica, entendiendo por tal el se�alamiento definitivo e inmutable del delito-tipo correspondiente a la conducta endilgada, exigiendo que dichas actos procesales se concreten a indicar los hechos hist�ricos que informen la muy probable ocurrencia de una infracci�n penal, cuyo nombre, desde luego se debe mencionar sin que ello implique juicio intangible, sino simple marco de referencia. En s�ntesis, las actuaciones en cita se deben limitar a la mera pero detallada imputaci�n f�ctica.

As� se infiere del tenor del art�culo 287 que prev� que �El Fiscal har� la imputaci�n f�ctica cuando� se pueda inferir razonablemente que el imputado es autor o part�cipe del delito que se investiga� y el art�culo 336 que regula la presentaci�n de la acusaci�n, en la que s�lo requiere la �probabilidad de verdad, (de) que la conducta delictiva existi� y que el imputado es su autor o part�cipe�.

Cuando los art�culos 238 y 337 regulan el contenido de ambas actos procesales, exige la �relaci�n clara y sucinta de los hechos jur�dicamente relevantes�, sin que en ning�n caso se acuda a exigencias como en las normatividades anteriores en cuanto preve�an �la calificaci�n jur�dica provisional�, que en el Decreto 2700 era gen�rica y espec�fica en la Ley 600.

Por lo dem�s, la congruencia a voces del art�culo 448 sigue siendo entre la sentencia y la acusaci�n, pero especificada �sta por los hechos relacionados y el delito al que los mismos se subsumen. IV.3. En el procedimiento ordinario, la calificaci�n jur�dica por parte del Fiscal s�lo tiene lugar en dos momentos, ambos dentro del juicio oral: el primero, a continuaci�n de la instalaci�n del acto, momento en el que �deber� presentar la teor�a del caso�, y la segunda, en el alegato de conclusi�n en el que �expondr� oralmente los argumentos relativos al an�lisis de la prueba, tipificando de manera circunstanciada la conducta por la cual ha presentado la acusaci�n�.

Lo relacionado en precedencia quiere decir que en el nuevo esquema procesal es necesario que el Fiscal se�ale el nomen iuris que corresponda al comportamiento punible objeto de juzgamiento, y desde luego, citar la norma contentiva de la conducta prohibida por la que se acusa y se adelanta el juicio, sin que tal menci�n equivalga a la inmutabilidad que en la normatividad se predicaba de la resoluci�n de acusaci�n, pues se itera, constituye un marco para adelantar el juicio.

Una vez se haya perfeccionado el juicio, lo que tendr� lugar, en concepto de la ley, una vez finalizada la pr�ctica de las pruebas pedidas por las partes, en el alegato final del Fiscal, el que en todo caso es anterior a la intervenci�n de la defensa, aqu�l tendr� ah� s� el deber legal de precisar en todos sus detalles el tipo penal en el que se subsuma la conducta realizada y por la cual se juzg� al acusado.

Esta postura de anta�o, ha sido afianzada recientemente por La Corte Suprema de Justicia (Rad. 40.022, febrero 27/13) al considerar: �1. La doctrina de la Corte ha sentado el criterio conforme con el cual la acusaci�n comporta un acto complejo constituido por el escrito acusatorio, la audiencia de acusaci�n y el alegato final al culminar el debate probatorio, destac�ndose que la imputaci�n f�ctica debe permanecer inalterable, incluso desde la formulaci�n de la imputaci�n, en tanto que la jur�dica puede variar, toda vez que se puede ir consolidando a partir de las diversas fases del proceso penal.

Ese cambio de la imputaci�n jur�dica puede llegar, incluso, a que al juez le sea permitido condenar por un hecho delictivo diverso del postulado por la acusaci�n, pero en el entendido necesario de que el cambio favorezca al acusado y se respete el n�cleo b�sico de la imputaci�n f�ctica. 2. Entonces, si al fallar el juzgador puede salirse del marco previsto por la acusaci�n, si la Fiscal�a ostenta la titularidad de la acci�n penal y es la �due�a� de la acusaci�n, la que jur�dicamente puede ir estructurando en las diversas fases del juicio, no se observa obst�culo alguno para que, sin modificar el n�cleo b�sico de la imputaci�n f�ctica, en los alegatos finales pueda elevar ante el juez una petici�n principal y otra subsidiaria, como que desde la valoraci�n de los elementos probatorios allegados al juicio puede concluir en la demostraci�n de una tesis, pero simult�neamente puede entender que las pruebas admiten una segunda evaluaci�n y, por ende, que postule esta de modo subsidiario.

(Subrayas nuestras) Debe la Corporaci�n concluir este ac�pite otorg�ndole raz�n a la Fiscal�a para haber reformulado la calificaci�n jur�dica de la conducta en los alegatos de clausura, del tipo b�sico de acceso carnal violento, al tipo especial de acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir, precisando que la imputaci�n f�ctica permaneci� inalterable, esto es, se mantuvo desde la primera audiencia, porque del examen del caso resulta claro que la nueva imputaci�n jur�dica, resguard� el principio de congruencia consagrado en el art�culo 448 del C�digo de Procedimiento Penal, en el entendido, que se trat� de una misma relaci�n f�ctica y la titular de la acci�n penal, solicit� condena por ese punible espec�fico, tal como lo exige el mandato legal.

III.5.- La Corte Suprema de Justicia, ha resaltado que en el proceso acusatorio se admite con sustento en el mencionado precepto (448 procesal), la posibilidad de condenar por un delito distinto al imputado en el escrito de acusaci�n siempre que: i) Exista petici�n del �rgano de la persecuci�n penal, ii) el delito corresponda al mismo g�nero del de la acusaci�n, iii) tenga prevista una pena menor, iv) respete el n�cleo b�sico de la acusaci�n, y, v) no lesione garant�as de los intervinientes.

Como f�cil se aprecia, los requisitos enlistados en el precedente jurisprudencial, se cubren a satisfacci�n en esta causa, incluido el tercero (iii), relativo a que la nueva calificaci�n jur�dica debe ser por un il�cito que contemple una pena menor al inicialmente imputado. Sobre esta exigencia, se deben formular algunas reflexiones: la primera, que la punibilidad es la misma para uno u otro delito (de 12 a 20 a�os de prisi�n), es decir, no hubo un cambio favorable en materia de punibilidad, y la segunda, que explica la anterior, que permaneciendo inalterable la base f�ctica, lo que se hizo fue precisar, en el campo del concurso aparente, cu�l de las dos descripciones t�picas, subsum�a mejor la conducta.

Por lo dem�s, no hubo sorprendimiento, ni perjuicio para la unidad de defensa, ni se reporta vulneraci�n de garant�as esenciales a las partes e intervinientes. III.6.- Deviene incuestionable entonces, que Heber Alfonso conoc�a lo antijur�dico de su actuar y sin embargo, quiso su realizaci�n tal como lo exige el art�culo 22 del C�digo Penal, dado que era plenamente consciente que hab�a puesto a Luz Adriana en una situaci�n f�sica de indefensi�n e incapacidad de resistencia, al punto que �crey� haberla matado�, solo que reaccion� y advertido el autor, quiso saciar sus l�bricos deseos en ella, vali�ndose de fetiches como la minifalda que le puso, sin importarle su lamentable condici�n de salud; as� lo relat� la v�ctima, en la versi�n rendida en la vista p�blica: (Minuto 30:56 del CD 8 �Interrogatorio de la Fiscal�a:) Respuesta: Yo tenia una ropa en la parte de atr�s, entonces el cogi� una minifalda que yo tenia recost� la silla del carro me la puso Pregunta: perd�n que hizo con la silla del carro.

Respuesta: recost� la silla del carro Pregunta: recost�? Respuesta: si, me puso una minifalda que yo tenia en la parte de atr�s del carro. Pregunta: y usted que hac�a? Respuesta: yo estaba muy aporreada, no era capaz casi de moverme, sent�a el cuerpo demasiado pesado y esta muy asustada. Pregunta: entonces usted a indicado que el le quito el pantal�n y le puso esa minifalda, que paso luego? Respuesta: Entonces luego el se me hizo encima y tuvimos una relaci�n ah�, �sea el se me hizo encima me puso la minifalda, me quito las tangas.

Pregunta: en ese momento tuvo una relaci�n sexual con usted? Respuesta: si doctora Pregunta: Usted sinti� que esa relaci�n sexual que Heber Alonso tuvo con usted en ese momento fue completa, �sea el eyaculo se dio cuenta usted de eso? Respuesta: si doctora Pregunta: y en ese momento le dec�a algo? Respuesta: en ese momento no pues lo que me dec�a antes, el todo el tiempo me repet�a que me iba a matar que me diera cuenta que el no estaba jugando, que si no iba a estar con �l no iba a estar con nadie, yo no era capaz de hablar, yo no le dec�a a �l nada, lo dejaba que hablara y que hablara y yo no le dec�a nada.

Pregunta: cuando el tuvo esa relaci�n sexual con usted, usted tuvo alguna posibilidad de rechazarlo a �l? Respuesta: no yo estaba muy lastimada en esa silla, yo ni siquiera era capaz de moverme. Pregunta: luego que ocurri� Luz Adriana? Respuesta: luego el me limpio con papel que estaba en el carro y el tiraba todo por la ventada, todo lo que da�o el celular todo.

Pregunta: y con que la limpio? Respuesta: con papel higi�nico. Pregunta: y luego que ocurri�? Respuesta: bueno ya luego el me sigui� hablando de lo que me estuvo hablando toda la tarde ya nos quedamos como hasta las 5:30 de la tarde, el me hablaba me hablaba me habla, cuando yo ya en un momento ya sent�a que me estaba ahogando con la sangre que tenia en la garganta yo le dije que por favor me trajera agua que no era capaz de respirar que por favor me trajera agua, entonces el me trajo agua en el tarrito del gimnasio que estaba dentro del carro, fue a una finca que estaba como a mano izquierda ah� se sent�a como unos perros ladrar.

(Minuto 11:35 CD 9 �Contrainterrogatorio:) Pregunta: cuando usted tuvo la relaci�n sexual con Heber, usted dice que el le quito el pantal�n? Respuesta: si doctor Pregunta: le quito los interiores? Respuesta: si Pregunta: le puso una falda Respuesta: si Pregunta: y despu�s tuvo la relaci�n sexual con usted? Respuesta: si Pregunta: usted opuso resistencia si o no? Respuesta: no, yo no opuse resistencia porque estaba muy asustada y me sent�a sin fuerzas Pregunta: hab�a mucha gente por all� o estaba solo el sector? Respuesta: no estaba solo Pregunta: usted dice que fue de Santa Sof�a para abajo si o no? Respuesta: si doctor Pregunta: por la carretera destapada? Respuesta: si doctor Pregunta: y el le puso alg�n arma a usted en alguna parte del cuerpo para obligarla a tener la relaci�n? Respuesta: no doctor no puso ning�n arma Pregunta: Cuando usted perdi� el conocimiento fue que tuvo la relaci�n sexual o despu�s? Respuesta: No despu�s (Minuto: 26:57 CD 9 -Re-directo:) Pregunta: Luz Adriana usted ha indicado que cuando Heber Alfonso sostuvo esa relaci�n sexual con usted all� en el lugar de los hechos, usted no opuso resistencia, d�gale al se�or Juez usted por que no opuso resistencia. Respuesta: no opuse resistencia porque f�sicamente me sent�a muy agotada.

Ahora, cierto es que de acuerdo a lo narrado por la v�ctima, se logr� establecer, como ya se ha destacado l�neas arriba, que al vinculado inicialmente lo asisti� un animus occidendi frente a la dama, como lo afirm� el juzgador de primer grado, lo que clarific� su finalidad de muerte; empero ello no descarta de ninguna manera, su intenci�n cognitiva y volitiva de yacer sexualmente con ella, despu�s de que por actos violentos atribuibles con exclusividad a �l, la subordin� a sus placeres, pese a no existir anuencia en la joven ni posibilidad de oponerse al coito.

Lo anterior implica, que el dolo de matarla y el dolo de accederla carnalmente por la fuerza, no pueden ser excluyentes ni subsumible uno en el otro, en la medida que la primera acci�n se agot� en la tentativa como ya se explic�, al paso que la segunda, deriv� de su consciencia al verla doblegada por su propia cuenta, siendo lo acaecido materialmente lo que viene a develar su intenci�n instant�nea de perpetrar el atentado contra la libertad sexual. As� pues, existieron sendos dolos para la concreci�n de dos conductas il�citas diferentes, que surgieron en momentos dis�miles s�, pero que no por ello puede dudarse de su existencia, como erradamente lo hizo el fallador de primer grado, pues pens� que desde los or�genes del comportamiento, el acusado deb�a tener la voluntad para someter mediante la violencia a la afectada, con el �nico prop�sito de copular �ntimamente con ella, desconociendo que en el curso causal inicial pudo nacer en el var�n, el querer intimar genitalmente con la perjudicada contra su voluntad, dado que de antemano la hab�a puesto a su merced; situaci�n que queda refrendada bajo la tesis, de que todo dolo debe presentarse al momento de la realizaci�n del hecho, sea que haya sido antecedente o premeditado �fruto de preparaci�n ponderada, como ocurre en la tentativa de homicidio�, o que aparezca en el curso causal de los hechos �llamado dolo subsiguiente, como se aprecia en el atentado contra la libertad sexual�.

III.7.- En igual sentido, debe manifestarse entonces, que el acusado S�nchez Ospina, desde antes hab�a actualizado el conocimiento de los elementos objetivos de la infracci�n penal (art�culo 207 del C�digo Penal), incluyendo por supuesto la prohibici�n de acceder carnalmente a alguien a trav�s de la violencia, mientras que su voluntad vari�, despu�s de ver a la se�ora Largo Ram�rez imposibilitada o si se quiere incapacitada �pues momentos previos hab�a atentado contra su vida�, sobreviniendo ipso facto el deseo de penetrarla en las condiciones que sucedi�, debi�ndose enfatizar, que la mujer se hallaba en condiciones ostensibles de inferioridad e indefensi�n, a causa de la fuerza ejercida vilmente por el agresor, que consigui� vencer su voluntad en principio para acabar con su existencia y despu�s, para repeler el acceso carnal.

III.8.- Por tanto, para esta Colegiatura con la prueba debatida en juicio, se alcanza el conocimiento y el convencimiento m�s all� de toda duda razonable sobre la ocurrencia de los hechos y la responsabilidad penal del encartado por el delito sexual, encontr�ndose as� satisfechos los requisitos exigidos por el art�culo 381 del C�digo de Procedimiento Penal, por lo que se hace necesario Revocar la decisi�n absolutoria de primera instancia, en torno al punible contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales y en consecuencia, Condenar a Heber Alfonso S�nchez Ospina por el punible de �Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir� por el que finalmente pidi� condena la delegada fiscal.

IV.- Dosificaci�n de la pena Como se trata de un concurso de conductas punibles, se partir� del delito m�s grave, que en este caso es el acabado de referenciar, consagrado en el art�culo 207 del C�digo Penal, que contempla una pena de prisi�n que va de doce (12) a veinte (20) a�os de prisi�n, con un �mbito punitivo de movilidad de 8 a�os, dividido en cuartos as�: Cuarto m�nimo: entre 12 y 14 a�os. 1er. cuarto medio: entre 14 a�os, 01 d�a y 16 a�os 2do. cuarto medio: entre 16 a�os, 01 d�a y 18 a�os Cuarto m�ximo: entre 18 a�os, 01 d�a y 20 a�os.

Al tenor del art�culo 61 �dem, como quiera que no se imputaron circunstancias de mayor punibilidad y por el contrario concurre una de menor a favor del acusado, como es la carencia de antecedentes penales, ello habilita al operador jur�dico para moverse dentro del cuarto m�nimo de la pena. Ahora, teniendo en cuenta par�metros tales como mayor o menor gravedad de la conducta, el da�o real o potencial creado, la intensidad del dolo y la necesidad de pena y la funci�n que ella ha de cumplir en el caso concreto, la Sala retoma el examen efectuado sobre tales t�picos, cuando reci�n, estudi� lo atinente a la concesi�n de la libertad condicional deprecada por el condenado; all� se dijo: �No pueden pasarse por alto todas aquellas circunstancias relevantes en materia penal que rodearon el hecho investigado, tales como: i) haber utilizado el procesado fuerza estranguladora en la humanidad de la v�ctima hasta dejarla en estado de inconsciencia; ii) huir del sitio �sector �La Fuente� de esta capital- conduciendo el propio veh�culo de la agredida recorriendo larga distancia y con direcci�n hacia las afueras de la ciudad -sector Hospital Santa Sof�a-, en vez de llevarla a un centro m�dico cercano, procurar personalmente brindarle alguna clase de asistencia sanitaria e incluso llevarla hasta su propia residencia, pues recu�rdese que la denunciante resid�a por all�; iii) yacer sexualmente con la v�ctima oponi�ndose a su voluntad, sin considerar el lamentable estado de la mujer, oblig�ndola incluso previo a la consumaci�n del acto, a utilizar prendas de vestir a modo de fetiche �minifalda-.

Pero adem�s, se debe considerar la persona misma de la v�ctima, pues Luz Adriana y el hoy acusado, sosten�an una relaci�n de pareja y la agresi�n era el cumplimiento de la amenaza de �ste a la dama, si ella decidiera terminar la relaci�n, como en efecto lo hizo. El motivo de la agresi�n y su forma de ejecuci�n muestran un alto grado de insensibilidad que trasciende lo social, pues a un ser amado, no se le puede responder con una lesi�n personal y/o intento de homicidio.

Y sin importar la decisi�n final del Despacho consistente en degradar la conducta de homicidio en modalidad de tentativa a lesiones personales y absolver por el delito sexual �esto �ltimo, al no respetarse el principio de congruencia- lo cierto que tal definici�n jur�dica de ninguna manera elimina el episodio f�ctico atr�s narrado, que ilustra un comportamiento en suma pernicioso por parte del procesado, que a lo largo de todo el itinerario delincuencial se dedic� a coaccionar y violentar �aparte de f�sica- moralmente a la dama que otrora fue su compa�era sentimental, amedrentamiento que se hizo m�s evidente cuando luego de saciar su ansia sical�ptica, llev� a la mujer hasta su propia casa �de ella-, record�ndole con insistencia que tr�gica ser�a su suerte en caso de mediar denuncia por lo ocurrido aquella jornada, amenazas que no se agotaron para esa fecha, sino que adem�s persistieron durante el desarrollo del juzgamiento, tal como lo precis� el a-quo en su fallo, en el que conmin� al delegado instructor a tomar las medidas necesarias de protecci�n de la integridad de la v�ctima�.

El anterior an�lisis se actualiza en esta oportunidad, por lo que ci��ndose a �l, resulta aconsejable tomar el m�ximo del primer cuarto, es decir, catorce (14) a�os, cifra que se aumenta en dos (2) a�os en virtud del concurso con el delito de lesiones personales (art�culo 31 C�digo Penal), para un total de diecis�is (16) a�os de prisi�n, que es la pena que en definitiva debe purgar Heber Alfonso; en ese mismo t�rmino, se fija la accesoria de inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas.

V.- Del subrogado penal, el sustituto y los perjuicios. V.1.- Ha de decirse que no apuesta a favor de S�nchez Ospina el aspecto objetivo del art�culo 63 del Estatuto Punitivo, lo que impide agraciarlo con la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena; de igual manera, tampoco se cumple su similar del canon 38 �dem, toda vez que el m�nimo de pena consagrado para el delito de Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir, supera con creces los 5 a�os de prisi�n, de ah� que no sea candidato para acceder al mecanismo sustitutivo de la prisi�n domiciliaria, por lo que la pena deber� purgarla intra-muralmente.

V.2.- Una vez quede ejecutoriada esta decisi�n, quien demuestre inter�s, podr� promover incidente de reparaci�n integral dentro de los t�rminos establecidos por el art�culo 106 del C�digo Procesal Penal. VI.- El non bis in �dem. El Tribunal tiene que manifestar su asombro al observar que tanto la se�ora Fiscal Segunda Seccional de Manizales, como el se�or Juez Sexto Penal del Circuito, admiten encuadrar una misma y �nica conducta en dos tipos penales diferentes.

En efecto, en el libelo acusatorio, luego de presentar la situaci�n f�ctica, la Fiscal�a enlist� los delitos imputados, a saber: tentativa de homicidio agravado (arts. 103, 104-11� C�digo Penal), acceso carnal violento (art. 205 ejusdem) y lesiones personales (arts. 111 y 112). Y el se�or Juez en el fallo, una vez descart� la tentativa de homicidio para reputarla como simple atentado contra la integridad personal, no s�lo conden� al acusado S�nchez Ospina por lesiones personales, sino que lo absolvi� por la tentativa, actuaciones contradictorias y violatorias del non bis in �dem.

La raz�n del antagonismo y de la vulneraci�n del derecho fundamental �reglado en el inciso 4� del art�culo 29 de la Carta� se advierte con facilidad a pesar de que en ambos eventos se omiti� su necesario fundamento. As�, de un lado, la Fiscal�a omiti� cualquier an�lisis, pero de sus intervenciones en audiencia parecer�a que distingui� las varias heridas en leves y potencialmente mortales, lo que no solo va en contrav�a del curso causal de los hechos en su l�gica progresividad, sino que de contera, viola el art�culo 117 del estatuto sustantivo, que prev� la unidad punitiva, principio que si bien est� consagrado respecto de las lesiones, nada impide que se extienda al homicidio imperfecto en eventos como el presente.

Y de otro lado, el fallo, al pronunciarse sobre ambos extremos, entender�a que para evitar dejar subjudice al procesado, deb�a resolver sobre la imputaci�n jur�dica completa efectuada por la Fiscal�a. Pero la soluci�n del se�or Juez, si la se�alada fuera la raz�n de ser del pronunciamiento, crea un verdadero galimat�as que afecta las garant�as del ciudadano-procesado: �De las dos decisiones, cu�l rige y cu�l no, siendo que ambas est�n referidas a una sola conducta? �C�mo entender �racionalmente� que se condene y absuelva por un mismo comportamiento, analizado desde dos tipos, penales diferentes? No hay respuestas plausibles, salvo, desde luego, el excesivo celo por la tradici�n inquisitiva de tener que resolver de fondo sobre todas las sindicaciones efectuadas.

Pero no hay tal. Incurrido en error por parte de la Fiscal, al Juez le quedaba como soluci�n acorde con la l�gica y con el nuevo esquema procesal, acoger en su an�lisis el tipo que recoja la acci�n y descartar el otro, como bien lo hizo y en la parte resolutiva declarar la univocidad de la conducta y el delito-tipo que la recoge, para enseguida condenar al acusado por la seleccionada �para el caso, lesiones personales�, absteni�ndose de absolver por la segunda.

Al ad quem, le queda entonces la tarea de enmendar los yerros, en la forma enunciada y anulando el numeral Quinto contentivo de la absoluci�n. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales -Sala Penal de Decisi�n -administrando Justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley-, R e s u e l v e: Confirmar la sentencia impugnada, en cuanto declar� la responsabilidad penal del se�or Heber Alfonso S�nchez Ospina como autor de un delito de lesiones personales, con las siguientes modificaciones y aclaraciones: 1.- Declarar que la conducta atribuida al se�or Heber Alfonso S�nchez Ospina que atent� contra la integridad f�sica de la se�ora Luz Adriana Largo Ram�rez, es constitutiva del delito de lesiones personales dolosas y no de tentativa de homicidio agravado. 2.- Decretar la nulidad del ordinal Quinto de la parte resolutiva del fallo examinado, por medio del cual, se absolvi� a S�nchez Ospina de dicha conducta, enmarcada como homicidio tentado. 3.- Adicionar el numeral Primero de la parte determinativa, en el sentido de Declarar al se�or Heber Alfonso S�nchez Ospina, como autor responsable del delito de acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir, y en consecuencia, Modificar la sanci�n a cargo del se�or S�nchez Ospina y por el concurso heterog�neo del delito acabado de mencionar y lesiones personales, la que se fija en Diecis�is (16) a�os de prisi�n, tiempo al que se eleva la accesoria de inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas.

Informar que contra esta sentencia procede el recurso extraordinario de casaci�n. Notif�quese y c�mplase. Gloria Ligia Casta�o Duque Jos� Fernando Reyes Cuartas Antonio Toro Ruiz Johana Herrera Franco Secretaria.  Ver folio 112 (Sentencia de Primera Instancia p�g. 3)  Folio 129 (P�gina 20 de la Sentencia de Primera Instancia)  C.S.J, Cas.

Penal, Sentencia del 6 de abril de 2006, Rad. 24096. M.P. Edgar Lombana Trujillo  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales �Sala de Decisi�n Penal-. M.P. Antonio Toro Ruiz. Junio 22 de 2005.  C.S.J Sentencia de casaci�n de julio 19 de 2001.MP Fernando E. Arboleda Ripoll.  La Sala adecua sin tergiversar concepto de la Corte relacionado con la resoluci�n de acusaci�n como marco jur�dico para desarrollar el juicio, consignado en Sentencia de agosto 2 de 1995, M.P Ricardo Calvete Rancel.  Art�culo 448.

Congruencia. El acusado no podr� ser declarado culpable por hechos que no consten en la acusaci�n, ni por delitos por los cuales no se ha solicitado condena. (Ley 906 de 2004)  Casaciones de junio 3 de 2009, radicaci�n 28649; julio 31 de 2009, radicaci�n 30838; y septiembre 16 de 2009, radicaci�n 31795, entre otras.  �Comprendiendo como tal la facultad de disponer de su cuerpo para fines er�tico sexuales, lo que implica realizar o abstenerse de ejecutar cualquier pr�ctica que lo satisfaga desde ese punto de vista� C.S.J, Cas.

Penal, Sentencia del 6 de abril de 2006, Rad. 24096. M.P. Edgar Lombana Trujillo.  VEL�SQUEZ, Fernando, Derecho Penal Parte General P�g. 629, Cuarta Edici�n, Comlibros, Medell�n, 2009.  Interlocutorio de marzo 22 de 2012, aprobado por acta 095     PAGE 1 Rep�blica de Colombia Radicado: 2011-81469-01 Procesado: Heber Alfonso S�nchez S�nchez Delitos: Tentativa de Homicidio, Acceso Carnal Violento y Lesiones Personales Asunto: Revoca parcialmente y condena  Tribunal Superior de Manizales Sala Penal PAGE  PAGE 20 Rep�blica de Colombia.  Tribunal Superior de Manizales Sala Penal La variaci�n de la calificaci�n jur�dica es viable, pero debe someterse a ciertos presupuestos jur�dicos y probatorios para evitar que se desconozca el principio de congruencia. La calificaci�n jur�dica por parte del Fiscal s�lo tiene lugar en dos momentos, ambos dentro del juicio oral: el primero, a continuaci�n de la instalaci�n del acto, momento en el que �deber� presentar la teor�a del caso�, y la segunda, en el alegato de conclusi�n en el que �expondr� oralmente los argumentos relativos al an�lisis de la prueba, tipificando de manera circunstanciada la conducta por la cual ha presentado la acusaci�n�. 0 PQRcds�Ϲ���|j|WA/"h��CJOJQJ^JaJmH sH +h�h;5�CJ OJQJ^JaJ mH sH %h� f5�CJ OJQJ^JaJ mH sH "h0xCJ OJQJ^JaJ mH sH (h�h;CJ OJQJ^JaJ mH sH "hip�CJ OJQJ^JaJ mH sH +hI/�h�x5�CJ OJQJ^JaJ mH sH +hI/�h;5�CJ OJQJ^JaJ mH sH %h b65�CJ OJQJ^JaJ mH sH 9jh b65�CJ OJQJU^JaJ mHnHsH $tH $u &=>Rd�������������������d�gd\a� $dha$gd��$�$ dh^�$ a$gd�m$�$ dh^�$ a$gd�K� �$ dh^�$ gdip� �$ dh^�$ gd�K�$dh&d P�� a$gd; �^dhgd�^� $dha$gd;sy}~��������������������ٚ��seWI4(h�h;CJ OJQJ^JaJ mH sH h��CJ OJQJ^JaJ h�b�CJ OJQJ^JaJ hO_BCJ OJQJ^JaJ "hip�CJ OJQJ^JaJ mH sH (h��h^fgCJOJQJ^JaJmH sH (h��h�K�CJOJQJ^JaJmH sH (h��h;CJOJQJ^JaJmH sH (h��h�z�CJOJQJ^JaJmH sH "h��CJOJQJ^JaJmH sH (h��h�xCJOJQJ^JaJmH sH ����������, 8 F � � � � � � � � � � � ���ܻͩ����x�x�xnx`VLVBVhtk�CJ OJQJh�fECJ OJQJh HCJ OJQJh,Nh��5�CJ OJQJh�7CJ OJQJh��CJ OJQJh-|�h-|�CJ OJQJh n~CJ OJQJh\a�CJ OJQJ h,,naJ #h,,nh�K�5�CJ OJQJ^JaJ #h,,nh,,n5�CJ OJQJ^JaJ h\a�5�CJ OJQJ^JaJ h+.5�CJ OJQJ^JaJ (h�/Nh;CJ OJQJ^JaJ mH sH ���� � � �   gh��>������������s$��dh`��a$gd�w�$��d�^��a$gd@6� $��^��a$gd@6� $��^��a$gd�.�$��dh`��a$gd�.� $d�a$gd�{ $dha$gd�i� $d�a$gd\a�$��dh`��a$gd�i� ��d�`��gd\a� $dha$gd\a� � � � � � � �    # 1 2 9 H L S X Y x } � � � � � � � � � � � � � � ����������������ʽ��콥�������zlz_h@6�h@6�CJ OJQJh@6�h�.�5�CJ OJQJh@6�5�CJ OJQJh�b�CJ OJQJh�b�5�CJ OJQJh\a�5�CJ OJQJh�i�h-|�5�CJ OJQJh�i�CJ OJQJh-|�h-|�CJ OJQJh,Nh��5�CJ OJQJh HCJ OJQJh\a�CJ OJQJh��CJ OJQJh�]iCJ OJQJ#� � � �       J K � 9 f���ipq�����������������º���ښ��zrh^QFhat5�CJ OJQJh�$�h@6�CJ OJQJh�*OCJ OJQJh@6�CJ OJQJh�$�OJQJh�$�h�$�OJQJh�$�5�OJQJh; �h; �5�OJQJh; �OJQJh�ZsOJQJh��OJQJh(sGOJQJh�6ZOJQJh�TfOJQJh V OJQJh@6�OJQJh�.�OJQJh�i�CJ OJQJh�b�CJ OJQJh�.�CJ OJQJ0:FGHXbhijns�������� /67?GHQY_stw���������=����������������ȪȠ閠������������������x�h0p�CJ OJQJhrU�CJ OJQJh�_�CJ OJQJh�B�CJ OJQJh�G�CJ OJQJhatCJ OJQJh+�CJ OJQJh�b�CJ OJQJh�$�CJ OJQJh b!h�i�CJ OJQJh@6�CJ OJQJh�i�CJ OJQJhathatCJ OJQJ.=>?CH�������� "$+=��  ^mo�����������������������uhZMh) hu�CJ OJQJh) h�*�5�CJ OJQJh) h�*�CJ OJQJh) hYECJ OJQJh) hmT�CJ OJQJh) h� JCJ OJQJh) hicCJ OJQJh) h: �CJ OJQJh: �CJ OJQJhicCJ OJQJh�2�CJ OJQJh)?{h)?{6�CJ OJQJh)?{CJ OJQJh�w�CJ OJQJhRCJ OJQJ>?ofg��� � � � �$�$5&�'�'*����������������$��dh`��a$gdR�$��dh`��a$gdToA$��dh`��a$gd�-u$��dh`��a$gd�p/$��dh`��a$gd� $dha$gd=M $dha$gd)?{$��dh`��a$gd0p�o���u�efgrs��������Vm������ù����������}sdUIUh=MCJOJQJaJ h=Mh CJOJQJ^JaJh0P>CJ OJQJ^JaJ h�-�CJ OJQJ^JaJ hb(�CJ OJQJ^JaJ hl�CJ OJQJ^JaJ h vCJ OJQJ^JaJ h�n�CJ OJQJ^JaJ hBVaCJ OJQJ^JaJ h )RCJ OJQJ^JaJ h�_:B:E:H:J:K:_:a::�:�:�:�:�:�:�:�:�:�:�:�:������ٿ���������{�n�a�aT�aIhJ�h�XsOJQJhJ�h�S�CJ OJQJhJ�h�XsCJ OJQJhJ�h�wSCJ OJQJhJ�h=n=CJ OJQJhJ�h�U�CJ OJQJhJ�h�} >*CJ OJQJhJ�h��>*CJ OJQJhJ�h:_�>*CJ OJQJhJ�h:_�CJ OJQJhJ�h�rCJ OJQJhJ�h�} CJ OJQJhJ�h�ovCJ OJQJhJ�h2X�CJ OJQJ �8�:�:2;3;�;�;� �> 2>3>����̿���̥٘�ً�}pcVI >>O>Q>V>e>f>>�>�>�> ???*?c?h?�?�?�?�?�?�?�?�?@������ؾ�����}p}cpV�VI�I�hJ�hoj�CJ OJQJhJ�hPM�CJ OJQJhJ�h�wZCJ OJQJhJ�h�GICJ OJQJhJ�h�w(CJ OJQJhJ�h�g�CJ OJQJhJ�h?4CJ OJQJhJ�hy*�CJ OJQJhJ�h AIAfAmAnAuAzAA�A�A�A�A�A������濲�����̥����}�}�oe[Q[eh��CJ OJQJh6b�CJ OJQJh�0?CJ OJQJh; 1h; 16�CJ OJQJh�E@CJ OJQJh3CCJ OJQJh; 1CJ OJQJh&�CJ OJQJhJ�hy*�CJ OJQJhJ�hi#7CJ OJQJhJ�h�z�CJ OJQJhJ�h�g�CJ OJQJhJ�h�D+CJ OJQJhJ�h�OCJ OJQJhJ�h�y�CJ OJQJ �A�A�A�A�AB9B@BABHBcBlB�B�B�B�B�B/CvCwCNDaDlDwD�D�D�D�������켲������z�p�f\R\RHh�:|CJ OJQJhI@0CJ OJQJh� �h; 1CJ OJQJhC$�CJ OJQJh�3CJ OJQJh�Z&CJ OJQJh�H�CJ OJQJh�-�CJ OJQJh[s�CJ OJQJh�&qCJ OJQJh��CJ OJQJh�C�CJ OJQJ6F7FHHOIPIHKIK�N�N2P3PQ�Q�T�T�T�T7U8UzV�������������������� $��`��a$gdE>C$��dh`��a$gd�W $dha$gd-C$��dh`��a$gd��$��dh`��a$gd�h$��dh`��a$gd�R�F�F�F�F�F�F�F�FlGqG|G�G�G�G�G�G�GHHHH-H ChE>CCJ OJQJhE>C6�CJ OJQJhE>CCJ OJQJh�"CJ OJQJhv>CJ OJQJh�c�CJ OJQJhg'�CJ OJQJhyCJ OJQJh�DCJ OJQJh�bh�b6�CJ OJQJh�bCJ OJQJhx�CJ OJQJ%�Q�Q�QRR�R�R�S�S�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�����������ܗ�܀qeUeE hE>ChE>C6�CJOJQJaJ hE>ChE>C5�CJOJQJaJhE>CCJOJQJaJ hE>Ch�"CJOJQJaJh�Wh�WCJ OJQJh�WCJ OJQJh�W5�CJ OJQJh(4�h-CCJ OJQJ"jh-C0J6�CJ OJQJUh-C6�CJ OJQJ hEh-C6�CJOJQJaJh-CCJ OJQJh�Wh�W5�CJ OJQJh-C5�CJ OJQJ�T4UFUGU�U�U�U�UVxV{V|V�V�V�V�V�V+W3WPWTWUW[W|W�W�W)X8X�X����Դ��������y�y�oaoaoaoRoR hXB*hXB*CJOJQJaJhXB*hXB*5�CJ OJQJhXB*CJ OJQJhE>ChE>CCJ OJQJhbx�CJ OJQJh�"CJ OJQJhE>CCJ OJQJ hr@KhE>C6�CJOJQJaJ hr@Kh�"6�CJOJQJaJ hE>ChE>C5�CJOJQJaJhE>CCJOJQJaJ hE>Ch�"CJOJQJaJ hE>Ch�"6�CJOJQJaJ zV{VZ Zq\r\�_�_�_�_�c�f�f{j|j�l�l�n�nr������������������� $��^��a$gd�m�$a$gd�m� $��^��a$gd�m� $��^��a$gd � $��`��a$gd�z$��dh`��a$gdE>C$��dh`��a$gd�h�X�X�X�X�XjY�Y�Y�YZZ Z$Z-Z5Z8Z�Z![,[o\q\v\{\�\�\�\��������۽���������xn`R`A hO9�h� �CJ OJQJ^JaJ h�*CJ OJQJ^JaJ h� �CJ OJQJ^JaJ h�*CJ OJQJh�q5h�*CJ OJQJh�q5hpc�CJ OJQJh�q5h� �CJ OJQJh�WCJ OJQJh� �CJ OJQJh� �CJ OJQJh,�CJ OJQJhg;�CJ OJQJh�iVCJ OJQJhXB*CJ OJQJ hXB*hXB*CJOJQJaJhXB*CJOJQJaJ�\�]�]�^�^�^�^�^�^�^�^x_�_�_�_��Ʋ��xk^M^@3^h�q5h�"�CJ OJQJh�q5huNCJ OJQJ!hCRh� �B*CJ OJQJph�64h�q5h� �CJ OJQJh�q5h�zCJ OJQJ!hCRh� �B*CJ OJQJph�64 h�q5h� �CJ OJQJ^J3jh�q5h� �0J5�6�CJOJQJU^JaJ&h�q5h� �5�6�CJOJQJ^JaJ)h�q5h� �5�6�>*CJOJQJ^JaJ#h�q5h� �6�CJOJQJ^JaJ#h� �h� �6�CJOJQJ^JaJ�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�_�a�a�a�c�c���̿�����|r�j[J[J3-jhCRh�m�0J6�B*OJQJUph�64 hCRh�m�6�B*OJQJph�64 hCRh�m�B*OJQJph�64h�m�OJQJh�I�CJ OJQJ jhO=0JCJ OJQJUh�xCJ OJQJhO=CJ OJQJh'] CJ OJQJh�8:CJ OJQJh�x5�CJ OJQJh�"hE>CCJ OJQJh�q5hE>CCJ OJQJh�q5h W�CJ OJQJh�q5h;d�CJ OJQJh�q5h�JCJ OJQJ�c�c�dTebe�f�f�f�f�fKiRi,n�nr r&rBr^rcrdrkrlrurzr{r|r�r�r�r���������������{phphphp�{�T'hRG9h>~�5�CJOJQJaJmH sH hRG9OJQJh�Dzh�DzOJQJhRG9CJ OJQJh�!KCJ OJQJh�DzCJ OJQJ#hCRh�m�5�6�B*OJQJph�64 hCRh�g�B*OJQJph�64 hCRh�8:B*OJQJph�64-jhCRh�m�0J6�B*OJQJUph�64 hCRh�m�B*OJQJph�64 hCRh�m�6�B*OJQJph�64 rr�r�rctdt�u�u]x^xO{P{C}D}������������������ $dha$gd�Q$��dh`��a$gdE$a$gd��$��dh`��a$gd�p� $dha$gdE $��d�^��a$gd>~� $��d�^��a$gd�8: $dha$gd�!K$��d�^��a$gd�8:�rqs�s�s tctdt&u�u�u�u v%vCwHx\x]x^x�y�y zz z������ŵť����y�kaWH ~�5�CJOJQJaJ h�.rh>~�6�CJOJQJaJ h�.rh>~�CJOJQJaJ h>~�h>~�5�CJOJQJaJ h�.rh>~�>*CJOJQJaJ h�Dzh>~�CJOJQJaJh�8:CJOJQJaJ h�p�h>~�CJOJQJaJ hRG9h>~�5�CJOJQJaJ z#zCz^z�z�zO{P{Q{Y{w{�{�{�{�{�{�{F|G|H|K|L|�����峩����~r~f~Z~J; h�.h�.CJ OJQJaJ h8Bh[�5�CJ OJQJaJ h�CJ OJQJaJ hLXsCJ OJQJaJ h�.CJ OJQJaJ h[�CJ OJQJaJ hCY1CJ OJQJh[�CJ OJQJh0v5�CJ OJQJh�4�CJ OJQJh�p�h[�CJ OJQJ)jh�p�h�p�0JCJ OJQJU^J h�p�h�p�5�CJ OJQJ^J h�p�h�p�CJ OJQJ^Jh�p�CJ OJQJ^JL|~|�|�|�|�|�|�|�|}}}@}A}B}D}R}Y}�}�}�}�}~'~=~U~V~�����������Ҙ��t�tht\P�Dh�#CJ OJQJaJ h�|oCJ OJQJaJ hm wCJ OJQJaJ h~s@CJ OJQJaJ hQY�CJ OJQJaJ h0�CJ OJQJaJ h�7CJ OJQJaJ hECJ OJQJaJ )jh�h[�0JCJOJQJUaJh�CJ OJQJaJ h8B5�CJ OJQJaJ h�h8BCJ OJQJaJ h8Bh[�5�CJ OJQJaJ h�h[�CJ OJQJaJ V~�~�~z|}���� �� �#�3�4�I�_�j�y���������������̀ր؀��������������͵������͇yoe[Qh{ �CJ OJQJhkCJ OJQJhl�CJ OJQJh��CJ OJQJh��h��5�CJ OJQJh �CJ OJQJhY�CJ OJQJaJ h�#�CJ OJQJaJ hs"�CJ OJQJaJ h %KCJ OJQJaJ h 4CJ OJQJaJ h� �CJ OJQJaJ h��CJ OJQJaJ h0�h0�CJOJQJaJh0�CJ OJQJaJ ؀��� �#�2�d�e�����������$�:�d�������ʂ͂�������иЮ������~�t�j~�`V`IhM h��CJ OJQJh�QCJ OJQJh��CJ OJQJh� iPh�N�5�CJ OJQJhriyCJ OJQJh�`�CJ OJQJh:IjCJ OJQJh�V�CJ OJQJh�N�h�N�5�CJ OJQJh�s�CJ OJQJh�N�CJ OJQJh�CHCJ OJQJ ����țԛ@�E�����������˜B�J�`���������� �(�/�X�����������G�a�u��������Ⱦ�������������}�}rdZP�Ph�A�CJ OJQJh�S�CJ OJQJhz�hz�5�CJ OJQJh]yz5�CJ OJQJhz�CJ OJQJhA\�hA\�5�CJ OJQJh�` CJ OJQJhA\�CJ OJQJh�:�CJ OJQJhU+�5�CJ OJQJhX.CJ OJQJh�CHh~�CJ OJQJh�CHhn(CCJ OJQJh>iPCJ OJQJh�wFCJ OJQJhe&�CJ OJQJ u�v�x�y�z�{�}�~���������՟�����4�8�N�v�w�����������������?�C�����������ֲ�����������������ysyfYfheC h-C-CJ OJQJheC h� FCJ OJQJ h[o!aJ h�aJ h m�aJ hzl h�3aJ mH $sH $h�3h�3aJ mH $sH $h�PaJ mH $sH $h�Ph�PaJ mH $sH $ h�Ph�P5�6�aJ mH $sH $h�Ph�P5�aJ mH $sH $ h�= CJ OJPJQJ^JaJ h�m�CJ OJPJQJ^JaJ h�PCJ OJPJQJ^JaJ hzl �B�������������������������c�������������U�Y�b�|��������������ſ������������|v�vpv�v�vf|v|fv�v�ho�ho�5�aJ h�b^aJ ho�aJ ho�5�aJ hG�5�aJ hG�hG�5�aJ hVF�aJ hG�aJ h�x aJ h�q�aJ h�q�5�aJ h��aJ haB�aJ h^%*aJ hxz�hxz�5�aJ hxz�aJ h�Ahzl HUH>H>HhXB*OJQJ^Jh33hXB*OJQJ^J%jh33hXB*0JOJQJU^Jh@(�h� �OJQJ^J%jh@(�h� �0JOJQJU^Jh8m�h-COJQJ^J%jh8m�h-C0JOJQJU^JhXB*jhXB*0JUh�=h�b^CJ OJQJh�=CJ OJQJhzl �?�E�F�G�I�J�������ɴ����|�odV������A)jh�!ChXB*0JCJOJQJUaJh�!ChXB*6�CJ$OJQJhXB*6�CJ$OJQJh��hXB*CJOJQJjh�@ hXB*CJUhXB*CJOJQJ h� hXB*CJOJQJaJ#hXB*B*CJOJQJ^JaJph���)h� hXB*B*CJOJQJ^JaJph���h�4hXB*OJQJ^JhXB*CJ$OJQJhXB* hXB*0JjhXB*0JUhXB*0JmHnHu_�������(�=�>�G�H�I�U�V�W�X�q�~��������������������v�^�v�gd�!C $ ���"a$gd�!C$a$gd�!C ���S&�#$gd�!C ����&`#$gd�!Cgd���v�^�v�gd�QQ $ ���"a$gd�� $ ��t"a$gdvu  ��8!��"gdvuJ�P�Q�S�T�U�W�m�n�o�p�q�{�|�}�~����������������ù�����|�odV�RC h�^�6�CJOJQJ^JaJh(g4h�!ChXB*6�CJ$OJQJhXB*6�CJ$OJQJh��hXB*CJOJQJj�1h�@ hXB*CJUhXB*CJOJQJh��hXB*CJ hXB*CJhXB*OJQJ^Jh�4hXB*OJQJ^JhXB*CJ$OJQJhXB*%h�_�0JCJOJQJaJmHnHu)jh�!ChXB*0JCJOJQJUaJ h�!ChXB*0JCJOJQJaJ���������������4�5�6�7������������$� ��dh^� `��a$gd�b^$a$gd�^�gd�!C ��~��4�5�6�7�������h�=h�b^CJ OJQJh(g4h�^� h�^�6�CJOJQJ^JaJ#h�^�h�^�6�CJOJQJ^JaJ9 0&Pw1�h:p�W ��/ �"I!��"�/#��$��%����� ���1Dd�%�ut�\� � s �8A�?���escudo��b�21�~C� K�H�efj�1D}n �1�~C� K�H�efj��PNG  IHDR��j��FsRGB@�}�0PLTE���������������������������O&I0sIDATx�흽o+Iv�ψXPzM����'�� Vw'yo�c�� ���6�!= B�� =FÝ\� ��FC� 8r&Ñ�Q�k(�W磾��l�I�(v�ш[��?�:_u���uj���{�vl=���ر�;� `����z� [�c�vl=���ر�;� `���؂��]�bM w݁���v��Nf b��q ﺋ{ p���㮻 �Q����oF�ݜN��)�b�ˮ�;��n��b;|+C�A����� �砾S��#��|����.����iJ�Yh^CH"��>|I� ���+�y�O�HT���h���ͬX��!A��}����?��b�|��_�����ﮨ�s��׋W�JGcxF�����g����xLi���P~]c �\ +��Ҁ `|us�D0M��D��7�V�S��X !|������ ���r�f��3~7��T�S��{���J[x=c @�o|���� u��Ur�s�~��FC�{���/�� @=��j�����9!��ژ����Ʈ�*�ف �M�"����,��_��c� Z�D��s2 ��ȝ�b�n?C @�@%J����� �G�[���w�ߚ��.Ʉ_���2�7~,�N��p ��x���2 R"�~A���~vu`p �# P$Pt���[C~���;�TQ�ǖ^Qx�E���1i�/�I���k�I�!gY�S��. �\�7p,���|�Xh�LTt�S��K15��̭��xL9A�RU��Pt?��a n1� @G:J�>��� � � �p�ɌSC�m��j��/��3�$�����[hF��F�����"`��\�' ����p�C�ԫ��s�j�� ��E�m�3yl�8��^ [����h?����"Siǔ_5t n��m� � b��PW 8~� (��� ��8� ���cu��Չ��x�a` � �(l���t��l���� C�ޏ��Y�#�A}2z��EY��`��/�uϟ p<>2�8~��@x|�a3��!��딨 χ�xZ ��ǿ�)%+��ꧏW7�+��9 �*o� �v� b�`�˰�T?����D�W��D-�R8�W�׉z���� �k��(���4'�KO��I��\���3w�xzZ�H�#��w�MV ��=�`�i��� �Ƒ���8 �������s�gt�Q�/)Š��������LM�  N�D�ys�B���y1������\° �:ZD�G�BW[L!d��2�=4u�'�qM�A�:�o�T��+�>�~ ���Q�����y�SJ�S��GJ��� ��(ՠ^Qy N=�ǮtT��C �G��j[l���ӡ(p3+��8n/h N�(4!�=/7�l�xl&:ʙ���(�+Ê�3�N �F��,�Χi��W�[�&�p����AT(7뜐�˝��2{M�#]��{= ��� ��+-���.��W�z�u��u>\$�Q�K��.�_�`�f޿p���F%��e���,E~�+8�&ӛ����$�Z^'�k=ڛ>��Yu��N����6_ U�Q���bVs����2��3 �/UDAh:�&FIR�24�L�v PiAP8�v���q�Pf4�~ F���/$�'�q�f����� �`zqq�_�Ļ%�v��Z��'��iT����B�A֣�k���$ڼ�|�D� M�m ���`��a�n ��~`�� �:0�$��t j�� �-̛ �� $ބ�lPK��-.? ��T�񌋢�j��6c�70UB� ����7=` Y�Vv7�@�\���,(��^���A ����3"1zm$4I��W/���HR��� �*Q���h�r���1���q����`P4`@^���+wc��eA2�����ƍqƂ��1 �D��0T���=u�h���� Ln.�:_W�w����8H)���;��&D',��I����I�WYy�Vڍ¸�e���, �!M����! "�q�c��� M���/�fO�$~2Z�����L�"Z�[ƪk ��D/rŲ�L G��Ê �Ԉęע�{ ��r\��ɥR�x�h+_.��lp� 8 �j���S�ǍǢT�g�4�oh��Tj�O�{�� %��oS ��@�Ez}��0�|�4q���K�q� ��fO�6�c(�P������L��!�Sv�N��}@dH���'��Vo���� ���x�� �(T� \#��e:=1"��-�i��x,F7y ���$Pф:�H/Tg۫G i��0� �Y���jH���a���ξ*��JA 0-LS-��z�(�q1�������LLp#@}V��M����V%�q��^&��X6��p)���'�� y�W�X§ Km����M7��9�-�j'��h��@��8��Ku �w���^�R=j`*K��+�9�7������g]�����&]�R5�S�����j��t�u]�e�*5h�H`������I fU�(r'����v �:W�����d&Ze�I�5����1�g��d�U��Ɖ �������\X�:N�����u�M7 ru�e�Pi��|���U�rPh�&� �����ӧ��Wģ�v��� �Ff� 3��Y$62=9���׻�� �X��Q`�p���w�:�T�Tg5�{�����L�]q���j�QU� v �R���P�>�����m�X?I�ޢ�*�R�o+��9�Y��H��˅'g�w���":б��r׋t� O�����E�)���yt�n��mwuV��� b���� � A�h>P 3\�%g��F��E�.@�e��IVP\j* 8�� ����!�^&�X0�%�X'M���@� 6�(�#�v>�p���Z������c~�:�r� �C_���}������@\��3��z�}�`�u`�LyZ���Z���Q�J�����*� (���e���� �I���&n�x��b��`�Qs�� z(2EuC��J�8�ix��#_�L��뾋W� ���'a�d�H�߬{bf+�g�V�i��j� �᧾^��@Ek&�����/d�݊�u�U���l��.'�������h�m� [�e�A��8B ��Ͱ��w�Ke���׀��K�+6��d̅nA,�� ��^4�&`YjP�0�Px5C3���V�_�x�o�������F���5J�%�J���t�@ ��Z ����%˪_�AAqB�D)mp�t�����ڝ�9"H6g��|Y�b�e��چb>��QQE��j%J�SԂ����Z�4�g�`[���O�"8�4�a�����M�^6�Wl������J Tq�"��h1*�3F8��&U�&��d�.4 ��~,�w�J Tq�í���ya(G���r�����@�$*��b�1 GX!�D�h��Ԛ=*�Ǘ�g��bb�� �rAkt�@A5�%�:�h���N>�@q�HUmq)�#x�2��� �?5"����i�$�����F.Q,��э�T!͸�0E�'I�"�?�����~� h��\��_x�r/�(�~cS��@.������ͬ����e� �$f�����5���_ ��� ���� C����XU|�P aUX-@�g#��5���  '�>M��K$P܈J�0D��Nř�AU�bz� �MvSUV�_��L�^ؓ���j�r,� �2F�e���VVDP����j��2[ � �yJ��!o�q�F�� ��1T��u�j5��=�D��R�ץ��9�R�[��q �Dv��� 60��Tj��)):`U�X�6��8� ��R����3A�j��7���M�\$��� g.��z�$��i���P�@�:p��G�U9��rԀ� ��g|�:#�gA����[X�K���\�X�@���ʩD ��UQ��$�� �A@LO_��u`���EQb�;80Q�=,d�guq��f��q�����e�|�Wi����fW1�Q�a(� @��Eo����=%HFD�9��h�HL�с� ��/�8� �}�����p �+������3�xJ� P� ����A����ﬤ ���7��P��0�Y����%�Kh+�+��6ʮ���r}7ӕ1 w�,��2@N�T�2OF���S����X��D2=����c% Xto��2�#Z�DdJ�=�&~brYA��YIo�����ei���J?^'�!\�Fi@�� �������I9 `�&��Ғ�{S��f>�5Hj�%�'[:@�͡n2 �A����ْ�1% �szÞB[a3+�~ �T7��U�lR���Xxiցxn��@�6������д `�k2 ��Ԕ�o+�8#�`e���7� ����AX �ɀ�1�BIzs y�����{ �ÿ�۟�ũX���H�J�j˳�z��Hu������� ���3�at` ����?�qfo���}�5  ��(���R��ޞ�n�E#�lϢ��w��d^��D��\ ��V˘H��/�A��*1H��!��j���ї�?���d��Yѹ"ȳrY�ZF� W��� -?���6;6�KuO�6����G��g�����۟9�� 9kT��i Ȩ\�aJ6&�!,�5�1�ͲFl�o��]a���0�GyĊ ?P���/�iH A�'"�2cQ�@y�(?F�Y�D����8�y��^65I ^�4=�ϑ�7�U���s�k|}��mJ�h �Gu�{���u���R��O�uq��҄/���+��Z �e �=�@l�� �A��k� �r3��rգ>� )���o��t�hX?�� �{ �~Q���]L[��ER��QUnJ]��J� ~���J����s� �_��g�u���B�줟��#�$��=��;���;��-[�E}i5=7�d��!�~����ܳ5�ĥJ�N��*@������/��K�����A'�=X;��=��LkB��D�f��%X`j��m�QW�� J��+@֦_� {*&�*��%�� ����E��~����?� ��{�wɈ���D��Ar'�5l����3�e�:��Z���x������ �R,��Y @���f��w�}�uɈh�n,��:LDt�$�v:��*?Ɵ̴�� ַ�6@u�����m��}�u]7F��9�0l!L�M�cXa�\���� � `p�=?Ћ�}+�Z�~��`� x�n��x�_h�aY� ���K`�Z �O��;Y�Y�`B��0T��c�U�b"�M�]�� ��k(���|��� ڈ���7� 9M6�]~�L`�ߜ��� ��"}�����76�7�sQ�L�k%��z��Q�E]6F����Z��燱�g�NZqcp��1~� �N,l� ����JGLjxyW#� a#�����̭���yd6"3z��\/2�(E��²��s��:�k�x�y�N��/${���8 8'�'��0����U�~( Ҟ ��߳ ������G�O��n�N���Q_�Xx>��5E�|��g&����ݨ{��{FX4K �g� �GP? l�!\�ƴՁjL���"�p @eCЈ8O j�ڊ2�_p� X p���/@��t�(Y��0Qٯ�D�v�+ ��` /yF/�'[�}?�/v9h��# ��Kgp���:W�!@��W����F y�S� 9 �΃ ­�����s�� ��h������G7�M�?�7d�x1 |���~.��w_�;h��E��NO*^���f#Bi�Q���}�M���U� ��]f�9 t7�!�vnD� �� 6h-�Z�$�o �\�Y�`c�81g�J`������Y�N���6Lj��T5?(u��v p�X���u㣼����ݛ�Qs�����{�������ţ�l)#|����3�3��Bao��ۭM��-�Yae�O��㣼�V�a%�_ 6�^�S�yT 0��L�t +�N��TX�3 T�w5k�@�d�� �� ��\/�3�!��$+�$�,g@���:i�@P6��-ĭ���Js��r�V��3��D�&�?�Z�/G��� �{4�_���3�� ʭ5���� ��V^o��@���B����o���Qo`y������sb��+��162�_9‰�)���� �C�.1� �{aD^P��V��i�F�v�' �T N�M��Rio� /��! Oi�NL���� kO�w��;���^Æ�p`T�'�4g,&�i_�> P�5`���6�P�N:#��p���`�� ���U�P��4��$� �^_�>%������@�� �F� ��_����#Z�) T����O��f�[�iI�#��̪S�g'��_&B�Bବ tB0�V�Ch��� �[8H��:Q���P���H.U"t�0fe�j���e�����H.�#t�0( � ��M�u�3�e n^��U t��n��]Toi�����@]% �>����Nd�ɂ �ls�� �* հ��A����.ᒥZ�Z��j�m�`z�{���g�$���ù�B+�V[sh����q5��z"��_ }�� /Y�J�w�p�,];l>�"g�x8b�W���_ vg�Q�n�7�%��=��!��C�5�{o�b���&�z��b��r���\7%� T�� `G�ɮi��SX͵� ���d�B�m�7�خ��M�����R�c�e����@ �z�~� ���z���4@�f��خ��5�R�1"K �Q��\X �=��m�P� auH�Ҙ ����j=���)q��j�{��[�[s��[6"fZ4�=��-���zV � ¡������3��� }˯{���R�t���ԟ��l�kjMB���C^c���:���}�v싶�!���t)G�+��j!��ر+�So�nӂ���;�`@ �^�NWxUvf �2�Ŋ����+��u�����%�iO gM����.��{Y���;���ر/=�� ��)�\�m?v��R �?��.��\�roE�yj =���ppf8��������>2"�9#����{0��\�.Ѯ�s�fo5SP�ر����!����i�%J���ն `�@E-��Cp��p����rX���b4�'s`x󙦻!��q�=  ��߮���B�Y��P�4@�>Nf''� ���S�-��G�vl=���ر�;� `����z� [�c�vl=���ر�;� `�����?\���ؓ��IEND�B`��1Dd�%�ut�\� � s �8A�?���escudo��b�21�~C� K�H�efj�1&2}n �1�~C� K�H�efj��PNG  IHDR��j��FsRGB@�}�0PLTE���������������������������O&I0sIDATx�흽o+Iv�ψXPzM����'�� Vw'yo�c�� ���6�!= B�� =FÝ\� ��FC� 8r&Ñ�Q�k(�W磾��l�I�(v�ш[��?�:_u���uj���{�vl=���ر�;� `����z� [�c�vl=���ر�;� `���؂��]�bM w݁���v��Nf b��q ﺋ{ p���㮻 �Q����oF�ݜN��)�b�ˮ�;��n��b;|+C�A����� �砾S��#��|����.����iJ�Yh^CH"��>|I� ���+�y�O�HT���h���ͬX��!A��}����?��b�|��_�����ﮨ�s��׋W�JGcxF�����g����xLi���P~]c �\ +��Ҁ `|us�D0M��D��7�V�S��X !|������ ���r�f��3~7��T�S��{���J[x=c @�o|���� u��Ur�s�~��FC�{���/�� @=��j�����9!��ژ����Ʈ�*�ف �M�"����,��_��c� Z�D��s2 ��ȝ�b�n?C @�@%J����� �G�[���w�ߚ��.Ʉ_���2�7~,�N��p ��x���2 R"�~A���~vu`p �# P$Pt���[C~���;�TQ�ǖ^Qx�E���1i�/�I���k�I�!gY�S��. �\�7p,���|�Xh�LTt�S��K15��̭��xL9A�RU��Pt?��a n1� @G:J�>��� � � �p�ɌSC�m��j��/��3�$�����[hF��F�����"`��\�' ����p�C�ԫ��s�j�� ��E�m�3yl�8��^ [����h?����"Siǔ_5t n��m� � b��PW 8~� (��� ��8� ���cu��Չ��x�a` � �(l���t��l���� C�ޏ��Y�#�A}2z��EY��`��/�uϟ p<>2�8~��@x|�a3��!��딨 χ�xZ ��ǿ�)%+��ꧏW7�+��9 �*o� �v� b�`�˰�T?����D�W��D-�R8�W�׉z���� �k��(���4'�KO��I��\���3w�xzZ�H�#��w�MV ��=�`�i��� �Ƒ���8 �������s�gt�Q�/)Š��������LM�  N�D�ys�B���y1������\° �:ZD�G�BW[L!d��2�=4u�'�qM�A�:�o�T��+�>�~ ���Q�����y�SJ�S��GJ��� ��(ՠ^Qy N=�ǮtT��C �G��j[l���ӡ(p3+��8n/h N�(4!�=/7�l�xl&:ʙ���(�+Ê�3�N �F��,�Χi��W�[�&�p����AT(7뜐�˝��2{M�#]��{= ��� ��+-���.��W�z�u��u>\$�Q�K��.�_�`�f޿p���F%��e���,E~�+8�&ӛ����$�Z^'�k=ڛ>��Yu��N����6_ U�Q���bVs����2��3 �/UDAh:�&FIR�24�L�v PiAP8�v���q�Pf4�~ F���/$�'�q�f����� �`zqq�_�Ļ%�v��Z��'��iT����B�A֣�k���$ڼ�|�D� M�m ���`��a�n ��~`�� �:0�$��t j�� �-̛ �� $ބ�lPK��-.? ��T�񌋢�j��6c�70UB� ����7=` Y�Vv7�@�\���,(��^���A ����3"1zm$4I��W/���HR��� �*Q���h�r���1���q����`P4`@^���+wc��eA2�����ƍqƂ��1 �D��0T���=u�h���� Ln.�:_W�w����8H)���;��&D',��I����I�WYy�Vڍ¸�e���, �!M����! "�q�c��� M���/�fO�$~2Z�����L�"Z�[ƪk ��D/rŲ�L G��Ê �Ԉęע�{ ��r\��ɥR�x�h+_.��lp� 8 �j���S�ǍǢT�g�4�oh��Tj�O�{�� %��oS ��@�Ez}��0�|�4q���K�q� ��fO�6�c(�P������L��!�Sv�N��}@dH���'��Vo���� ���x�� �(T� \#��e:=1"��-�i��x,F7y ���$Pф:�H/Tg۫G i��0� �Y���jH���a���ξ*��JA 0-LS-��z�(�q1�������LLp#@}V��M����V%�q��^&��X6��p)���'�� y�W�X§ Km����M7��9�-�j'��h��@��8��Ku �w���^�R=j`*K��+�9�7������g]�����&]�R5�S�����j��t�u]�e�*5h�H`������I fU�(r'����v �:W�����d&Ze�I�5����1�g��d�U��Ɖ �������\X�:N�����u�M7 ru�e�Pi��|���U�rPh�&� �����ӧ��Wģ�v��� �Ff� 3��Y$62=9���׻�� �X��Q`�p���w�:�T�Tg5�{�����L�]q���j�QU� v �R���P�>�����m�X?I�ޢ�*�R�o+��9�Y��H��˅'g�w���":б��r׋t� O�����E�)���yt�n��mwuV��� b���� � A�h>P 3\�%g��F��E�.@�e��IVP\j* 8�� ����!�^&�X0�%�X'M���@� 6�(�#�v>�p���Z������c~�:�r� �C_���}������@\��3��z�}�`�u`�LyZ���Z���Q�J�����*� (���e���� �I���&n�x��b��`�Qs�� z(2EuC��J�8�ix��#_�L��뾋W� ���'a�d�H�߬{bf+�g�V�i��j� �᧾^��@Ek&�����/d�݊�u�U���l��.'�������h�m� [�e�A��8B ��Ͱ��w�Ke���׀��K�+6��d̅nA,�� ��^4�&`YjP�0�Px5C3���V�_�x�o�������F���5J�%�J���t�@ ��Z ����%˪_�AAqB�D)mp�t�����ڝ�9"H6g��|Y�b�e��چb>��QQE��j%J�SԂ����Z�4�g�`[���O�"8�4�a�����M�^6�Wl������J Tq�"��h1*�3F8��&U�&��d�.4 ��~,�w�J Tq�í���ya(G���r�����@�$*��b�1 GX!�D�h��Ԛ=*�Ǘ�g��bb�� �rAkt�@A5�%�:�h���N>�@q�HUmq)�#x�2��� �?5"����i�$�����F.Q,��э�T!͸�0E�'I�"�?�����~� h��\��_x�r/�(�~cS��@.������ͬ����e� �$f�����5���_ ��� ���� C����XU|�P aUX-@�g#��5���  '�>M��K$P܈J�0D��Nř�AU�bz� �MvSUV�_��L�^ؓ���j�r,� �2F�e���VVDP����j��2[ � �yJ��!o�q�F�� ��1T��u�j5��=�D��R�ץ��9�R�[��q �Dv��� 60��Tj��)):`U�X�6��8� ��R����3A�j��7���M�\$��� g.��z�$��i���P�@�:p��G�U9��rԀ� ��g|�:#�gA����[X�K���\�X�@���ʩD ��UQ��$�� �A@LO_��u`���EQb�;80Q�=,d�guq��f��q�����e�|�Wi����fW1�Q�a(� @��Eo����=%HFD�9��h�HL�с� ��/�8� �}�����p �+������3�xJ� P� ����A����ﬤ ���7��P��0�Y����%�Kh+�+��6ʮ���r}7ӕ1 w�,��2@N�T�2OF���S����X��D2=����c% Xto��2�#Z�DdJ�=�&~brYA��YIo�����ei���J?^'�!\�Fi@�� �������I9 `�&��Ғ�{S��f>�5Hj�%�'[:@�͡n2 �A����ْ�1% �szÞB[a3+�~ �T7��U�lR���Xxiցxn��@�6������д `�k2 ��Ԕ�o+�8#�`e���7� ����AX �ɀ�1�BIzs y�����{ �ÿ�۟�ũX���H�J�j˳�z��Hu������� ���3�at` ����?�qfo���}�5  ��(���R��ޞ�n�E#�lϢ��w��d^��D��\ ��V˘H��/�A��*1H��!��j���ї�?���d��Yѹ"ȳrY�ZF� W��� -?���6;6�KuO�6����G��g�����۟9�� 9kT��i Ȩ\�aJ6&�!,�5�1�ͲFl�o��]a���0�GyĊ ?P���/�iH A�'"�2cQ�@y�(?F�Y�D����8�y��^65I ^�4=�ϑ�7�U���s�k|}��mJ�h �Gu�{���u���R��O�uq��҄/���+��Z �e �=�@l�� �A��k� �r3��rգ>� )���o��t�hX?�� �{ �~Q���]L[��ER��QUnJ]��J� ~���J����s� �_��g�u���B�줟��#�$��=��;���;��-[�E}i5=7�d��!�~����ܳ5�ĥJ�N��*@������/��K�����A'�=X;��=��LkB��D�f��%X`j��m�QW�� J��+@֦_� {*&�*��%�� ����E��~����?� ��{�wɈ���D��Ar'�5l����3�e�:��Z���x������ �R,��Y @���f��w�}�uɈh�n,��:LDt�$�v:��*?Ɵ̴�� ַ�6@u�����m��}�u]7F��9�0l!L�M�cXa�\���� � `p�=?Ћ�}+�Z�~��`� x�n��x�_h�aY� ���K`�Z �O��;Y�Y�`B��0T��c�U�b"�M�]�� ��k(���|��� ڈ���7� 9M6�]~�L`�ߜ��� ��"}�����76�7�sQ�L�k%��z��Q�E]6F����Z��燱�g�NZqcp��1~� �N,l� ����JGLjxyW#� a#�����̭���yd6"3z��\/2�(E��²��s��:�k�x�y�N��/${���8 8'�'��0����U�~( Ҟ ��߳ ������G�O��n�N���Q_�Xx>��5E�|��g&����ݨ{��{FX4K �g� �GP? l�!\�ƴՁjL���"�p @eCЈ8O j�ڊ2�_p� X p���/@��t�(Y��0Qٯ�D�v�+ ��` /yF/�'[�}?�/v9h��# ��Kgp���:W�!@��W����F y�S� 9 �΃ ­�����s�� ��h������G7�M�?�7d�x1 |���~.��w_�;h��E��NO*^���f#Bi�Q���}�M���U� ��]f�9 t7�!�vnD� �� 6h-�Z�$�o �\�Y�`c�81g�J`������Y�N���6Lj��T5?(u��v p�X���u㣼����ݛ�Qs�����{�������ţ�l)#|����3�3��Bao��ۭM��-�Yae�O��㣼�V�a%�_ 6�^�S�yT 0��L�t +�N��TX�3 T�w5k�@�d�� �� ��\/�3�!��$+�$�,g@���:i�@P6��-ĭ���Js��r�V��3��D�&�?�Z�/G��� �{4�_���3�� ʭ5���� ��V^o��@���B����o���Qo`y������sb��+��162�_9‰�)���� �C�.1� �{aD^P��V��i�F�v�' �T N�M��Rio� /��! Oi�NL���� kO�w��;���^Æ�p`T�'�4g,&�i_�> P�5`���6�P�N:#��p���`�� ���U�P��4��$� �^_�>%������@�� �F� ��_����#Z�) T����O��f�[�iI�#��̪S�g'��_&B�Bବ tB0�V�Ch��� �[8H��:Q���P���H.U"t�0fe�j���e�����H.�#t�0( � ��M�u�3�e n^��U t��n��]Toi�����@]% �>����Nd�ɂ �ls�� �* հ��A����.ᒥZ�Z��j�m�`z�{���g�$���ù�B+�V[sh����q5��z"��_ }�� /Y�J�w�p�,];l>�"g�x8b�W���_ vg�Q�n�7�%��=��!��C�5�{o�b���&�z��b��r���\7%� T�� `G�ɮi��SX͵� ���d�B�m�7�خ��M�����R�c�e����@ �z�~� ���z���4@�f��خ��5�R�1"K �Q��\X �=��m�P� auH�Ҙ ����j=���)q��j�{��[�[s��[6"fZ4�=��-���zV � ¡������3��� }˯{���R�t���ԟ��l�kjMB���C^c���:���}�v싶�!���t)G�+��j!��ر+�So�nӂ���;�`@ �^�NWxUvf �2�Ŋ����+��u�����%�iO gM����.��{Y���;���ر/=�� ��)�\�m?v��R �?��.��\�roE�yj =���ppf8��������>2"�9#����{0��\�.Ѯ�s�fo5SP�ر����!����i�%J���ն `�@E-��Cp��p����rX���b4�'s`x󙦻!��q�=  ��߮���B�Y��P�4@�>Nf''� ���S�-��G�vl=���ر�;� `����z� [�c�vl=���ر�;� `�����?\���ؓ��IEND�B`��)s02���� 0@P`p������2(�� 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@_HmH $nH $sH $tH $@`��@ ;NormalCJ_HaJmH sH tH HH �K�T�tulo 1$@&5�CJ OJQJ\�^JZZ �wwT�tulo 2$��� *ph�ZZbZ `P�Texto sin formato CJOJ QJ ^J aJmH $sH $XB@rX �K�Texto independiente$a$CJ OJQJ^JPP�P �wwTexto independiente 2 d��xN�/���N �=�0Pie de p�gina CarCJaJmH sH tH L��L �=�Texto de globoCJOJ QJ ^J aJ\�/���\ �=�Texto de globo Car CJOJ QJ ^J aJmH sH tH J+�J  �=�Texto nota al final CJaJR�/���R �=�Texto nota al final Car mH sH tH F* ���F �=�Ref. de nota al finalH*�/��� O=�Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,Texto nota pie Car Car,Footnote Text Char Char Char Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Car,C Car_HmH sH tH ^�O^ >~� Profesi�n $ �ndha$5�CJ OJQJaJmH $sH $J�/��J zl ��>��Aީ��^���W*6q�z�֫���F0Ҕ����4;]?�j����[�V�^�_�������+P������D��+P��7�W���W�_���K��W7� R n�K~�,G�C&�^�›�ׯW2�+̆|v�.&,��Z� �H�������Qr�g�LC�x33ͥJ�_����ԕ���H���� �h�| >J�L�܏���A^�����g����'9y����ϩ#�� ���ի���ɧ�_Ͼ{��+;������_��a������ ϟ����?xl��t�Ç$�ܹ����,������A�v�ݢ O9�����'B}m�(��:،��$�� 2��*�� bj��2� �\QD���!�H�H����LO1eNo�9��\O`�Zү���ӾO��L9���C���.;

B�l��C �?�)��L����\!� ���M������(�Ni5A�yb��ě�;X� �Jj@� =�H|���ɺ���:��o�XFu^��늺�&��p�� �dLοvw� b9V�nJ�[�'G�N�7ȴAB�n& U�x��������0[Q^�x�\7W)5��P,WÊF��o�8k��n]h�+���[��0eFh�r'���� ��[^D���l$�t��EYf ]��4�JtR5����CI�r����@c�!�[��pn�5AV�9H��d U�gKK6�t��s@��MS̯�eDŽ�ןr�1�ϙ�����Za�dW����Pڎ�,DYE�� �F�L�V�W�[�^�r@uo�V�E�7� 8u�O�}=��^��i7�������������il��7�p���� P[i���s�� � =o�|!N%6'�*/�14{7�8�9�:� @�A�D�F{H3J�N�Q�T�X�\�_�c�r zL|V~؀��������G�j���u���X����Ŵ]������ ��J���7�hjkmnoprstuvxyz{|}~��������������������������������������������>*�86FzVr�S�p����z�����_���7�ilqw������������� PW[be�!���!� !����8�@ ��������������( � ��P" �  ��"�?�� ��B �S � ��� ?�7�����7���q$ t��_GoBackI�8�I�8�� A:H: L$LBLKL���z�~�S�� �������������������������I�T�����5�8�        �  �,�,�>�>sH�H�W�WX X!d.d;| GQ�T�Us�"Q 1�1l5�>�YZmcy���7E�Ih�s|�=,N�pU&J"�(�o�w�x� �R�S�Z\�x�~I ���"�5� & �> �? [ �j H{ � � & UD #q �r  A �T V '] f:i > � �0 �2 = �D �_ �` Ie &o �} �!�!+ !a?!5\!q^! b![o!Uz!�# #n#�#� #�k#{#`$$26$8W$�\$|$J%�%�T%M~%�&�&*&I9&�X&�X&�Z&�'m ' 9RG9�m9�::�5:�8:�?:�G:?N:�O:7;;)!;AF;�Q;f];gc;g%:=>�=>�>>0P>�P>mW>�d> w>�~>�?9"?�0?]D? J?�O?cf?Pv?�w?i@�@� C�zC~C�DeKDCLD�WDc~D�DPPEYE�fE�lElF� F�4F�5F�IF�YF�nF�wF^ G#G�,G�BGIGsMG(sG�uG�zG }G�H�(H49H�CH�lH IG I�GIqZIkgIHvI1J�J� J`J�K� K�!K %K[+Kr@K�EK�cK_xK LLF7L*nL�nL�tL=M� M�-MsPMwaM�dM eM5jMAqM�uM�NT'N�/N�SN�oN,O�O�*OC,O�9O�JO�tO�|O-P?PrP�P�1P�8P�;P�IP>iP�rP�Q# Q�HQ�QQ�WQ�aQ{jQ�nQ�RCR )R�/RV7R�;R @R�ER@ZR�eR�hRIS� S4#S�2S�aS�wS}S� T_)T�)T�.T@T nf�Cg�Vg�bg^fg�hgngtgth�h�h�.h�i|Zi�]imiHj�(j:Ij^Xj�nj k� kk`*k^Yk1gkfrk1uk�l�@l�fl8kl�ql`xl�xlWm�m�Am�Cm�Lm0Pm�_mUnm! nn�n;%n,,n�.n�Jn�\n�enwznV*oC,o�bo vo�|o�;p� v�AvHvZIvzev�iv�ovm w� wP"wgAwTiw�ww;x�x0x'Bx�ax�txy�y�y"1y 5y�;yriy�zBz�z� z-z�5z�Dz�dz]yz`{�{� {)?{]?{+@{�V{�b{�g{W~{ |�||9|�:|�;|�B|�H|nW|�_|H`|0}�I}�`}�d}�~t ~�~�'~�J~%Y~�a~Kj~ n~g# � p&C2W5b7WP�R�[*]Ipht` ������!��#�2�� ��$��1��:�=��A��Z�Vf����J��[�es�x�� ����#�@.��E�;d��}�F�� �+U��b��n�K �Q�>3�@�P��T�xa��c��m��w��,�R ��_�ah��z�] �8��J��_��c�h� l�}q�2t�Kt�����M��Z�"�x1�4�BG��b�b(��S�.k��v��.��.�./��4�� �)E��H�L�vL���> �l�Y�/�Bm�-|� �F`����:�_��a��q����)�*�p1�_�wa�f���x��$�~*��-��3�h;��;��u���p#�1,�8�vc�z�~�Y�"�%4��;�\a� d�Vm��o��s��2��:�;��B��K��i��m��|�S�8�X�aB��I�jR�8m�aw�v�&� �-Z���/�m3�uL�PM�So�v��%��?�bU�Gh���N �SD��|�_�����>?�'@��N�}�*��'�,b� m��r�,0��N�5T�:�:��*�Z+��-��-��A�Q� S��g��i��k�� �����,��;�aE��H��s�Dz�P!� ~�� ��%��[� m�� �p ��&��C�VF�R��T�I���6b�Q����%�.:�LE�"]��f�{r���� �~G�gK�� �"�P"��"��$��0�16�{:�pA�(P��R��k�t�4)�d.��5��9��W��{�� ����/�N�Z�0����!�9U�MV�/v����(��>��B�jM���1 �bx����.�)1��t� w���* �; �4$�z?�O[�Va��e������3��J��N�ps�����o]�M �5����?��A��G��V�'b�-l��n�S�U��@�7��@��Unknown������������ G ��*�Ax� �Times New Roman5 ��Symbol3.� �*�Cx� �ArialA.� ��Arial Narrow7.� ��[ @�VerdanaI.�� ��������?�?Arial Unicode MSQN� Edwardian Script ITCe&��Arial Narrow Special G1Symbol? ��Angsana New?=� �*�Cx� �Courier New5.� �.�[`�)�Tahoma;��WingdingsA ����$B�Cambria Math"1�����;kg�;kgk�' 3�`U 3�`U!�������4�� 3�q���HP)��?�����������ql2! xx� ��� TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALESfamilia Teresita de Jesus Cardona Castro,        �������Oh��+'��0�������� (4 T ` l x����� TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALES  familia  Normal.dotm $Teresita de Jesus Cardona Castro 2 Microsoft Office Word@@2)�+[�@ ���v�@ ���v� 3�����՜.��+,��0  hp���� ���� � �� Hewlett-Packard CompanyU`�  TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALES  T�tulo  !"#$%&'()*+,-./0123456789:; ?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������       ����  !"#$%����'()*+,-����������������23��������6��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F�ڛ�v�5Data ��������������c1Table����������dWordDocument ����;pSummaryInformation(������������ DocumentSummaryInformation8��������&MsoDataStore����������v��ڛ�v�RZ���3G�3EOAC����G443�==2����������v��ڛ�v�Item ���� �����Properties������������UCompObj���� v���������������� ���� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ �� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q