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Ejecutoriada aquella decisi�n, el 11 de abril de 2014 el apoderado de la v�ctima solicit� abrir el incidente de reparaci�n integral, de conformidad con los art�culos 102 y siguientes del C.P.P.; en consecuencia, el juez convoc� y desarroll� el tr�mite previsto para ello, para finalmente absolver a Villalba Calder�n del pago de los perjuicios irrogados, en prove�do del 09 de septiembre de 2016, decisi�n que recurri� y sustent� el apoderado de las v�ctimas.
III.- SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA Explica que el avalu� pericial no soporta debidamente la exorbitante cuantificaci�n que dictamina; pues, �tom� como base de ingresos que �ste [la v�ctima] prestaba servicios de acarreos y transporte, por valores entre $420.000, $700.000 y los $800.000, de lo cual no existe (�) m�s que testimonios abstractos y generales sin (..) trasmitir certeza (..) [pues] en ese oficio no es costumbre firmar recibos (�) por ello no sirve de base para determinar [una mensualidad] de $4.220.000 y edificar el valor de indemnizaci�n�.
Resalta que para cuantificar el da�o causado a Cristhian Felipe Yara Escobar los testigos aducen �que los valores por fletes, acarreos o transporte los cuadraban con su padre�. De los perjuicios morales para los herederos del occiso Delio Yara, que incluye al lesionado Christian Felipe Yara Escobar, indica que ni siquiera se determin� la forma del perjuicio o del padecimiento para cuantificarlos toda vez que �no basta (�) el solo hecho de su muerte [para que] se cause una afecci�n, (�) [debe precisar tambi�n] el m�todo o forma de cuantificar tal afectaci�n, para que los dem�s sujetos procesales pudiesen ejercer controversia�.
Alude que seg�n los testigos �el occiso DELIO YARA, ve�a por su madre, que la iba a visitar varias veces por semana, como un buen hijo lo har�a pero �sucede que al cuantificar [la] afectaci�n por ese desamparo ante su deceso (�) omiti� [especificar] los elementos que lo llevaron a tasar el monto�. Agrega que frente a la proyecci�n de vida del fallecido, tom� del DANE, o el IPC del Banco de la Rep�blica un porcentaje de 113.16.432, sin ning�n soporte o fundamento.
En consecuencia, neg� la condena que solidariamente se reclama contra Carlos Benjam�n Villalba Calder�n, Adriana Marcela Muriel Puyo y a la Aseguradora Allianz Seguros S.A., a favor de Amira Escobar, Leidy Yohana Yara Escobar, Mar�a Lizeth Yara Escobar, Yuri Andrea Yara Escobar, Carlos Mauricio Yara Escobar, Cristian Felipe Yara Escobar y Faustina Yara Bautista.
IV.- DISENSO La representante de v�ctimas solicit� revocar la sentencia, pues aunque el se�or Delio Yara y Cristian Felipe Yara ejerc�an un comercio informal y ello dificulta demostrar en forma directa los ingresos de sus prohijados, logr� con prueba indiciaria, testimonial y documental mostrar que exist�an, como lo expuso el perito en su experticia. Resalta que acudir a la prueba indiciaria en el enjuiciamiento civil es usual y ello desmiente la argumentaci�n de la providencia para negarse a valorar el lucro cesante; adem�s, subraya que ante la incertidumbre la legislaci�n fija como base para cualquier avalu� o condena el salario m�nimo legal vigente porque �[es] el m�nimo vital para cualquier colombiano y que hace parte de sus derechos fundamentales�, vacilaci�n que el operador judicial habr�a podido superar a trav�s de la prueba oficiosa, para validar el aludido dictamen.
En relaci�n a la tabla de mortalidad usada por el perito expuso que �se encuentra en el ac�pite de proyecciones de poblaci�n para el a�o 2010-2015 del DANE visibles a folio 164�, de manera que sustent� su opini�n en la aludida informaci�n que alleg�, para efecto del aval�o del lucro cesante futuro, lo que deja sin fundamento el fallo cuestionado.
De los perjuicios morales insiste en que no se puede desconocer �la aflicci�n [que para] una familia (�) [genera un hecho] imprevisto y grave (�) [en la que] pierde la vida de un ser querido y se lesiona de manera definitiva la vida de un joven como Cristian Felipe Yara Escobar (�) [Adem�s, con] la prueba pericial psiqui�trica (�) [se] determina su aflicci�n, dolor y angustia por lo sucedido y por el desamparo de (�) su proveedor y padre, y adem�s, porque las condiciones fisiol�gicas de Cristian Felipe Yara Escobar (�) [generan] angustia permanente para su familia en cuanto a su atenci�n y esperanza de recuperaci�n�.
Cosa semejante ocurre con el da�o en la vida de relaci�n del lesionado, pues la Junta Regional de Calificaci�n de Invalidez le fij� a Cristian Felipe Yara Escobar una incapacidad permanente del 87.75%, de origen com�n, que se concatena con el concepto psiqui�trico que precisan las condiciones fisiol�gicas y ps�quicas de la v�ctima, totalmente limitado en su entorno laboral, social, cultural, recreacional y afectivo.
Concluye que los da�os extrapatrimoniales se encuentran plenamente probados y determinados para que puedan ser tasados por el juez de conocimiento�. TRASLADO A LOS NO RECURRENTES Niega el apoderado del demandado penado que est�n probados �el lucro cesante [o] los perjuicios morales, (�) [alega que la demandante solo hizo] una relaci�n de las circunstancias f�cticas pero al interior del proceso no se encuentran demostrados (�) [por lo que] solicita se mantenga inc�lume [lo decidido].
Y aunque el recurso de apelaci�n hable de indicios, [afirma que] tiene que tenerse probados (�) para poder tasar estos perjuicios�. De la misma manera, el apoderado de la Aseguradora pide que se �mantenga [el fallo] por cuanto no se acredit� id�neamente [la base para] la tasaci�n de los perjuicios, el perito debe demostrar el fundamento de sus afirmaciones y de sus conclusiones�.
Advierte que la tasaci�n de los perjuicios morales es discrecional al juez pero debe apreciarlos seg�n los da�os irrogados y, como los �perjuicios no fueron probados�, el fallador carec�a de alg�n instrumento para guiar su decisi�n y as� imponer suma alguna a cargo de los responsables civilmente. V.- CONSIDERACIONES DE LA SALA Como la decisi�n objeto de la presente alzada fue proferida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de este Distrito Judicial, la Corporaci�n es competente para resolver la apelaci�n formulada en su contra, limitado a los motivos de inconformidad y a los asuntos que inescindiblemente resulten ligados al debate.
Los temas de inconformidad del recurrente se centran en el lucro cesante, en el da�o moral y en la vida de relaci�n; a ello har� referencia la Sala de Decisi�n. Problema jur�dico. La prueba allegada es suficiente para determinar el da�o patrimonial, moral y de vida en relaci�n, irrogados por los delitos por los cuales se declar� penalmente responsable al se�or Villalba Calder�n? La ley penal colombiana les concede a las v�ctimas, entre otros, el derecho a la pronta reparaci�n de los perjuicios sufridos con ocasi�n de las conductas delictivas a cargo del autor o part�cipes de las mismas o del tercero civilmente responsable.
La etapa dise�ada por el nuevo sistema penal acusatorio para hacer valer este derecho es el incidente de reparaci�n integral, que constituye la fase subsiguiente al fallo condenatorio en firme, lo que significa que previamente es necesario, para poderlo iniciar, que el Juez mediante una sentencia declare la responsabilidad penal del acusado.
Es esta etapa incidental, donde la v�ctima debe demostrar los perjuicios sufridos para que se le repare en todo o en parte el da�o o los perjuicios sufridos; es decir, es un tr�mite declarativo u ordinario civil y, por lo mismo, se sigue la regla procesal civil que proviene de la responsabilidad civil extracontractual. Las normas procesales que hacen referencia al Incidente de Reparaci�n Integral y su tr�mite son los art�culos 11, 102 a 108, 114.12, 134, 135, 136.13, 137 y 447 de la Ley 906 de 2004 actual C�digo de Procedimiento Penal, art�culo 2347 del C�digo Civil y las modificaciones introducidas por los art�culos 86 a 89 de la Ley 1395 de 2010.
En el presente evento, la apoderada de v�ctimas propuso aquel tr�mite incidental en abril del 2014, precedido del fallo del 12 de marzo de ese a�o que declar� la responsabilidad penal del acusado, como autor de los delitos de homicidio y lesiones personales culposos, para lo cual solicit� que se convocara al conductor del veh�culo con el que se ocasion� el accidente de tr�nsito Carlos Benjam�n Villalba Calder�n, y a los terceros civilmente responsables tales como Adriana Marcela Muriel Puyo, propietaria del automotor, y la compa��a de seguros Allianz Seguros S.A., representada legalmente por la se�ora Liliana Franco Vega, o quien haga sus veces, conforme al certificado de existencia y representaci�n de esta empresa y a la p�liza No. 02114616/0.
Es as� que en la primera audiencia se llev� a cabo en el mes de julio del 2014, en la que se solicit� que compareciera la entidad Aseguradora como tercero llamado en garant�a, reprogramando fecha para el 24 de octubre siguiente, en la que se formul� pretensi�n y tas� perjuicios por suma total de indemnizaci�n de $2.534.072.771, e indic� tambi�n pruebas que se har�an valer.
En vista p�blica surtida para el 13 de enero de 2015, el apoderado del penalmente responsable manifest� �habida cuenta de la pretensi�n de la representaci�n de v�ctimas y a la imposibilidad econ�mica de mi representado no existe ninguna propuesta por parte de esta parte�; mientras que la aseguradora ofreci� $130.000.000, pero fracas� por el monto pretendido.
Res�ltese que la p�liza que alleg� indica que obra como tomadora la se�ora Adriana Marcela Muriel Puyo, que ampara el veh�culo KJU-958 y en sus coberturas contiene entre otras la de responsabilidad civil extracontractual por $1.200.000.000,oo y amparo patrimonial. En el transcurso del proceso el abogado del penalmente responsable adujo que �no har� ofrecimiento probatorio alguno, simplemente (�) dentro de la siguiente audiencia se limitar� a poder contrainterrogar o hacer contradicci�n frente a las pretensiones probatorios del representante de la v�ctima�.
As� las cosas, en audiencia del 04 de mayo de 2015 se practicaron pruebas testimoniales y en ellas se presentaron certificados de ingresos del fallecido se�or Delio Yara y la declaraci�n pericial del Dr. Javier de Jes�s G�mez Cer�n, especialista en psiquiatr�a. Para el 25 de febrero de 2016 se evacu� el testimonio de Carlos Alberto Tovar Perdomo y la pericia del se�or Armando Charry.
Agotada la etapa probatoria, el 19 de julio de 2016 presentaron alegatos de conclusi�n y 09 de septiembre del mismo a�o se dio lectura a la sentencia de incidente de reparaci�n integral que se decidi� no condenar al penalmente responsable a pagar perjuicios. Para seguir tr�mite incidental, la Sala har� inicialmente dos tipos de consideraciones, el primero en relaci�n con los reg�menes a los que se encuentra sometido y el segundo al presupuesto procesal en el que se fundamenta dicho incidente: En primer lugar, desde la perspectiva del art�culo 102 a 108 del C�digo de Procedimiento Penal solo es posible adelantar el incidente de reparaci�n integral de perjuicios luego de quedar ejecutoriado el fallo condenatorio del penalmente responsable, as� queda verificado que la fuente de la obligaci�n civil nace del delito.
Se sigue entonces las formalidades previstas en aquellos art�culos de la Ley 906 y, en lo no previsto en ellos, en virtud del principio de integraci�n de su art�culo 25, se debe acudir a la normatividad procesal civil. Se destaca entonces que el incidente se propuso justo antes de entrar en vigencia el C�digo General del Proceso, que por Acuerdo PSAA15 del Consejo Superior de la Judicatura se estableci� que �tendr�a vigencia en todos los distritos judiciales del pa�s el d�a 1 de enero de 2016, �ntegramente�.
Dicha codificaci�n, dispuso a efectos de la entrada en vigencia, el tr�nsito de la legislaci�n en el art�culo 625, estableciendo condiciones y plazos para el adelantamiento de los procesos, estableciendo las etapas a partir de las cuales se aplica la nueva ley, e indicando tambi�n en el numeral 5 que �No obstante lo previsto en los numerales anteriores, los recursos interpuestos, la pr�ctica de pruebas decretadas, las audiencias convocadas, las diligencias iniciadas, los t�rminos que hubieren comenzado a correr, los incidentes en curso y las notificaciones que se est�n surtiendo, se regir�n por las leyes vigentes cuando se interpusieron los recursos, se decretaron las pruebas, se iniciaron las audiencias o diligencias, empezaron a correr los t�rminos, se promovieron los incidentes o comenzaron a surtirse las notificaciones.� Por ende la legislaci�n aplicable seg�n esto es la preceptuada por el C�digo de Procedimiento Civil, sin perjuicio de otros ordenamientos procesales siempre que no se oponga a la naturaleza del procedimiento penal.
En segundo lugar, a lo que corresponde al presupuesto procesal a aplicar, factor esencial que debe existir a fin de que pueda tenerse un pronunciamiento favorable o desfavorable al promover incidente de reparaci�n de perjuicios, por tanto se hace necesario tambi�n cumplirse. Dentro de este universo se clasifican: Presupuestos formales: La (i) Demanda en forma, (ii) la capacidad procesal de las partes, (iii) la competencia del juez Presupuestos materiales: (i) Existencia del derecho que tutela la pretensi�n procesal.
(ii) legitimidad para obrar, (iii) el inter�s para obrar, pudiendo deducir que quien sufri� el da�o es el titular del inter�s leg�timo tutelado, (iv) y por �ltimo que la pretensi�n procesal no haya caducado o fenecido. Bajo el marco normativo se analiza la presentaci�n de la demanda en forma: As�, con base en el Art�culo 75. CPC �Contenido de la demanda�, se dio publicidad al escrito de demanda y se hizo una estimaci�n de la cuant�a [Numeral 8�], en la primera audiencia, defini�ndose as� la pretensi�n econ�mica de forma oral.
Seg�n el derrotero instruido por la norma adjetiva, la demanda o petici�n debe tener como m�nimo algunos de los elementos o requisitos del art. 75 C�digo de Procedimiento Civil, ahora -art�culo 82 del C�digo General del Proceso-, esto es, �contenido de la demanda� y �requisitos de la demanda. Tales requisitos no son una vana o mera formalidad, al contrario con ellos se enmarca el contradictorio y se da congruencia al fallo que se profiera, y si la pretensi�n es pecuniaria presentada por la v�ctima, sus herederos o causahabientes se da aplicaci�n al denominado juramento estimatorio.
Por lo anterior es importante acudir al instituto del juramento estimatorio, reglado por la normatividad procesal civil, bajo el amparo del principio de integraci�n, a efecto de valorar el monto del perjuicio causado. Entonces, si bien es cierto que se determin� inicialmente una cuant�a de $2.534.072.771, esta estimaci�n no correspondi� a la cuant�a final $2.623.042.794, expresada por el perito evaluador, por lo que al avizorar valores inexactos, el dictamen tuvo que replantearse por circunstancias ajenas {muerte del primer evaluador].
Es evidente que la norma autoriza que quien pretenda el reconocimiento de una indemnizaci�n deber� estimarlo razonadamente bajo juramento en la demanda o petici�n, discriminando cada uno de sus conceptos, si el estimativo no es controvertido por la contraparte dentro del traslado respectivo, se acepta el valor fijado como suma a indemnizar, esta figura procesal se funda en el principio de la buena fe del art�culo 83 superior y busca otorgar agilidad a las actuaciones procesales permitiendo a las partes participar activamente en la soluci�n de sus conflictos de �ndole pecuniario.
No sobra indicar que la valoraci�n del juramento estimativo debe sujetarse a las reglas de apreciaci�n del mismo, en virtud de las cuales, no basta con las afirmaciones del demandante, pues es menester de una parte, que las sumas se encuentren se�aladas de manera razonada y, de otra, que de conformidad con la sustancialidad de las formas debe mediar un principio de acreditaci�n, siquiera precario, de cuanto se expresa en �l.
Claro resulta que el juramento estimatorio se constituye como presupuesto necesario para el tr�mite del proceso, como un requisito formal. A partir del a�o 2010 su cobertura se dimensiona a toda reclamaci�n por concepto de perjuicios, mejoras, compensaciones y frutos, lo cual es predicable para procesos de naturaleza civil, contractual o extracontractual, e incluso para procesos en otras jurisdicciones.
Concebido como hito m�s reciente de esta tradici�n es la Ley 1395 del 2010 que modific� el art�culo 211 del CPC, y ampli� su cobertura de aplicaci�n, al disponer: �Quien pretenda el reconocimiento de una indemnizaci�n, compensaci�n o el pago de frutos o mejoras, deber� estimarlo razonadamente bajo juramento en la demanda o petici�n correspondiente��.
Dicha reforma contribuye a evitar estimaciones desproporcionadas que se generaban, para obligar al peticionario a que su reclamo sea serio y razonable, acorde a la sensatez, a que cuantifique sumas reales, y no alegres o caprichosas, que lo llevar�n a una multa al no poderlas comprobar. Desde una visi�n constitucional, res�ltese que el art. 250 numeral 5� de ese estatuto establece que se debe propender por el restablecimiento del derecho y la reparaci�n integral a los afectados con el delito.
En este orden de ideas, recu�rdese que los perjuicios se encuentran clasificados en patrimoniales y extrapatrimoniales; dentro de los primeros se encuentran el da�o emergente y el lucro cesante, y, de los segundos, est�n los de �ndole moral y los que afectan la vida de relaci�n. Con base en tal preceptiva, es preciso afirmar que los perjuicios materiales en cualquiera de sus dos modalidades deben estar precedidos, para su condena, de prueba suficiente e id�nea, en la que se determine de manera precisa el detrimento causado en el peculio de la v�ctima por causa o como consecuencia de la conducta punible.
De otro lado, el perjuicio moral es una especie de da�o que incide en el �mbito particular de la personalidad humana que toca sentimiento �ntimos tales como pesadumbre, aflicci�n, soledad, la sensaci�n de abandono o de impotencia que el evento da�oso hubiese ocasionado a quien lo padece. Para establecer si se prob� el da�o patrimonial con el dictamen aludido, se debe acudir a fallo CSJ SC15996 de 29 nov. 2016, Rad. 2005-00488-01 que expone que: �corresponde al juzgador sopesar el trabajo t�cnico que podr� acoger si en �l encuentra presente su firmeza, precisi�n, calidad de sus fundamentos y dem�s elementos de juicio allegados al proceso, e igualmente la competencia e idoneidad de su productor y de no satisfacer esos requerimientos podr� descartarlo�.
Aqu�, el a quo, de lo referido al da�o emergente observ� que las cifras que referenciaba se encontraban sin soporte y por ello eran inadmisibles. Del lucro cesante, para lo cual era necesario cuantificar el ingreso de la v�ctima, concluy� el perito que el probable ingreso del occiso Delio Yara era de $ 3.020.000 y no un monto superior de $4.220.000 m/cte; pero, como la apoderada de v�ctimas incluy� certificaciones de personas naturales que oscilaban en $3.500.000 de ingresos para el transportador, adujo el a quo que esas cifras no pod�an tenerse como base para tasar perjuicios materiales.
Es inconcuso que la acreditaci�n del quantum de los perjuicios materiales sufridos es requisito procesal que debe observarse con diligencia para que su incumplimiento no sea sancionado, por ello los funcionarios judiciales en su papel proactivo no pueden atenerse simple y llanamente a cuanto dijo el demandante porque deben constatar que existen medios de prueba cuya apreciaci�n permite dar fundamento material a dichas afirmaciones, para que la forma no predomine sin m�s sobre la materialidad y sustancialidad, seg�n lo dispone el art�culo 228 de la carta pol�tica.
As�, el perito evaluador expuso en su argumentaci�n, para sustentar el valor que determin�, lo siguiente: �(�)dentro de los documentos que a m� se me presentaron por parte de los que solicitaron el dictamen pericial se me allegaron una serie de documentos donde se acreditaba que don Delio y familia ten�an 3 veh�culos para el servicio p�blico con los cuales prestaban servicios de transporte en la localidad de Rivera y alrededores con los cuales obten�an sus ingresos probables mensuales, all� dentro de esos documentos se determinaron que los promedios de ingresos de don Delio eran de $4.220.000�(�) .
Ahora, al compilar los ingresos probados se cuantifica en tabla los dichos de los siguientes testigos, que declararon: 1.- Jorge Perdomo Cort�s. (17:25 minutos). En ese entonces, un promedio entre $80.000 o $90.000 semanales por cada viaje, (17:56 minutos) Un promedio de 8 viajes mensuales, 8 o 9 viajes mensuales, o sea en el transcurso del mes. 2.- Ramiro Perdomo Rodr�guez.
(25:20 minutos). Yo le arreglaba a �l semanalmente m�s o menos doscientos, doscientos cincuenta semanal. 3.- Pablo Ernesto Rojas. Preguntado por apoderada V�ctimas. (34:13 minutos). Manifiesta usted en una certificaci�n que expide con un logotipo de Agrocentro Rivera le da vida a sus cultivos, que como gerente comercial certificaba $800.000 mensuales (certificaci�n Ver folio 197 Cuaderno de Traslado).
Contest� el testigo (35:52 minutos). M�s o menos eran 3 � 2 viajes semanales dependiendo pues de las necesidades de la venta de la ferreter�a se le cancelaba viaje que llevaba, viaje que se le cancelaba. 4.- Carlos Alberto Tovar. (8:28 minutos minutos). Si don Delio o sea yo siempre hice negocios con don Delio, no, �l fue con la persona que yo me encargue para los negocios y contrat�bamos siempre por un mes, yo le pagaba mensual, siempre cuando hab�a m�s cosecha pues yo era consciente tambi�n de aumentarle el salario a �l, pero por lo regular sal�an los viajes a $40.000, $45.000 hasta $50.000 sal�a un viaje, hac�amos un promedio m�s o menos yo le daba a �l $400.000, $420.000 o $380.000, como tambi�n hay veces me tocaba darle $500.000 porque sal�a producci�n y me tocaba hacer otros viajes m�s adicionales.
Prueba Testimonial Delio YaraRecordvalorNo. viajes No. de semanas trabajadasTotal Ingresos x mesFechaNombre del testigo4 de mayo de 2015Jorge Perdomo Cort�s17:25 minuto 17:56 minuto 20:07 minuto $ 90.000 8� $ 720.000 4 de mayo de 2015Ramiro Perdomo Rodr�guez 25:20 minuto $ 250.000 �4 $ 1.000.000 4 de mayo de 2015Pablo Ernesto Rojas Yunda34:13 minuto 35:52 minuto�3� 800.000 25 de febrero de 2016Carlos Alberto Tovar8:28 minuto ��� $ 500.000 Total de Ingresos probados a trav�s de testimonio $ 3.020.000 Es conveniente resaltar que la Sala Penal de la Corte en Sentencia con Rad. 35.637, de 6 de junio de 2012, ha previstos dos exigencias para fijar la indemnizaci�n de perjuicios ocasionados (i) la necesidad de ponderar todos los da�os sufridos por la v�ctima con el prop�sito de determinar la compensaci�n total y, (ii) verificar que el monto de la reparaci�n no exceda el valor del da�o, y evitar as� que la v�ctima se enriquezca sin justa causa.
La anterior tabla permite establecer la productividad de la v�ctima fallecida, aunque es pertinente aclarar, que ser�a mayor el monto de sus ingresos pues, consta a foliatura, el se�or Efra�n Pinto Salazar certific� $1.500.000 por concepto de acarreo, a quien no se le escuch� en declaraci�n por un preinfarto. Por otra parte, respecto a los ingresos del joven Cristian Felipe Yara, para verificar su actividad laboral se trajo a colaci�n lo que adujo: Faiber Pacheco Rovira.
(52:57 minutos). Si se�ora en varias ocasiones yo iba a la casa y el pap� hay veces le pagaba ochocientos por viaje, setecientos por viaje por cada viaje que se hac�a. (53:09 minutos). En la semana hay veces se hac�an dos viajes, tres viajes, redondos no, de ir y volver. Prueba Testimonial Cristian Felipe Yara E.RecordvalorNo. viajes a la semanaNo. de semanasTotal Ingresos x mesFechaNombre4 de mayo de 2015Faiber Pacheco Rovira52:57 minutos 53:09 minutos $ 800.000 3� $2.400.000 Total de Ingresos seg�n este testimonio $2.400.000 Esta prueba testimonial y documental que determin� la cifra promedio de ingresos no coincide con la suma que sirvi� de fundamento para el avalu� de perjuicios y por ello el fallador dej� sentado la ausencia de acreditaci�n de perjuicios patrimoniales.
Sobre este punto la Corte Suprema de Justicia en fallo SC 6 ago. 2009, Rad. 1994-01268-01 expuso: Evidentemente, en aquellos casos en los que, a ra�z de las peculiaridades propias que este ofrece, se carece de la prueba directa que permita establecer, sin mayores tropiezos, la respectiva remuneraci�n pecuniaria -por ejemplo, cuando se tiene certeza de que la v�ctima ejerc�a actividades l�citas lucrativas, no en desarrollo de una relaci�n laboral o de una contrataci�n semejante sino de una gesti�n independiente-, como lo ha dicho la Corte, se tornar�a inviable sostener, a rajatabla, que la v�ctima �no las hubiera realizado, o que no se caus� o percibi� la respectiva contraprestaci�n�; es claro �que resultar�a abiertamente contrario a la equidad que -por las resaltadas dificultades de tipo probatorio- se negara a los afectados la indemnizaci�n a que ciertamente tienen derecho de conformidad con las normas que regulan el tema, contenidas, principalmente, en los art�culos 1613, 2341, 2343 y 2356 del C�digo Civil�; desde luego que �hay casos en que ser�a injusto no concretar el valor de la indemnizaci�n so pretexto de que a pesar de estar demostrada la existencia del da�o, su cuantificaci�n no ha sido posible, pues, ante esta circunstancia, el juez� ha de acceder a criterios de equidad que le impiden soslayar los derechos de las v�ctimas� (�).
En otra oportunidad aquella Corporaci�n sobre dicha tem�tica, en fallo CSJ SC 20 nov. 2013, Rad. 2002-01011-01, precis�: (�) en trat�ndose de la indemnizaci�n de perjuicios patrimoniales, si en el proceso respectivo aparece demostrado que el afectado se desempe�aba de manera permanente como trabajador vinculado mediante contrato de trabajo, o que, con id�ntica dedicaci�n, desarrollaba una actividad econ�mica independiente que supon�a para �l la obtenci�n de un lucro, pero no figura la prueba del valor del ingreso que recib�a a cambio, es dable presumir, en desarrollo de �los principios de reparaci�n integral y equidad� mencionados en el art�culo 16 de la Ley 446 de 1998, que percib�a como tal el salario m�nimo legal o la cantidad de dinero que por dicha actividad o por una semejante otros reciben.
Res�ltese que Faiber Pacheco Rovira sol�a acompa�ar en el transporte de acarreo al joven lesionado porque �viaj�bamos en compa��a en caravanaos de Neiva a San Vicente con cargas de sal, cemento, ladrillo y de all� para ac� transport�bamos ganado para Neiva�, y sobre la actividad a la que se dedicaba antes del accidente expuso lo siguiente: Preguntado: Por qu� le consta a usted la continuidad o la permanencia de �l en su labor como conductor y los ingresos?.
Porque nosotros casi frecuentemente viaj�bamos juntos, �l en el cami�n de placas HLD y yo en un cami�n de placas KCC 872. Preguntado: Y coincid�an en las rutas? Si se�ora porque por lo regular carg�bamos en la misma empresa y de all� para ac� consegu�amos los viajes para ac� para Neiva. Preguntado: Cuando conduc�a el se�or Cristian Felipe Yara Escobar el veh�culo de placas HLD 111 a que usted se ha referido en su declaraci�n, c�mo era el se�or Cristian Felipe f�sicamente, mentalmente, emocionalmente? �l era una persona activa, totalmente activa, Preguntado: Ten�a alg�n tipo de discapacidad?.
No se�ora. Luego Mauricio Vargas dijo que conoce a Yara Escobar desde la ni�ez, que era su mec�nico e hizo la siguiente narraci�n Preguntado: Usted recuerda hasta qu� momento o tiempo condujo veh�culo el se�or Cristian Felipe Yara Escobar o todav�a lo conduce? Contestado: No, no lo conduce porque �l perdi� toda habilidad para hacerlo, hasta el 2013 cre� yo que estuvieron en ese d�a en el taller y se iban a sacarlo a la bomba de lavado, me parece que hasta el 8 de abril creo yo que los v� trabajando en ese carro.
Agreg�: �De conducir de pronto ten�a ganas como de estudiar creo yo, dijo que, pues le d� un consejo una vez le dije usted no se puede quedar manejando un cami�n puede estudiar, dijo s�. Preguntado: Usted manifiesta que conoci� al se�or Cristian Felipe Yara desde tiempo atr�s, s�rvase decirnos c�mo era el se�or Cristian Felipe antes del accidente, cu�l era su estado f�sico o fisiol�gico?.
Contestado: Un joven normal con sus cinco sentidos cuerdo bastante puesto en su sitio, serio, responsable que no ten�a ninguna, ning�n problema f�sico. Por su parte, el se�or Pablo Ernesto Rojas indic� lo siguiente: Preguntado: (Record 37:01). S�rvase decir si usted conoce al se�or Cristian Felipe Yara Escobar, en caso afirmativo cu�nto tiempo hace que lo conoce y por qu� raz�n? Contestado: (Record 37:12).
Pues digamos que de toda la vida porque era el hijo del se�or Delio Yara. Preguntado: (Record 37:19). Usted sabe que hacia el se�or Cristian Felipe o que actividad laboral desarrollaba? Contestado: (Record 37: �l manejaba el cami�n verde el de las placas 111. Preguntado: (Record 37:33). Tiene conocimiento si esa era la actividad laboral permanente de Cristina Felipe? Contestado: (Record 37:39 Despu�s de que �l termino de estudiar se dedic� exclusivamente a manejar el cami�n. Preguntado: (Record 37:43).
Y cuando termino de estudiar? Contestado: (Record 37:45. Eso ser�a m�s o menos como en el 2010. Preguntado: (Record 37:53). Tiene usted conocimiento hasta cuando labor� �l en ese cami�n, hasta cuando trabaj�? Contestado: (Record 38:00. Eso fue como hasta marzo del 2013 Preguntado: (Record 38:04). Del 2013, y sabe por qu� dej� de laboral en ese cami�n? Contestado: (Record 38:07.
Pues obviamente por lo del accidente. No queda duda que la prueba indica que las v�ctimas, la fallecida y la lesionada, trabajaban de manera independiente y de ello derivaban su sustento, ingresos que eran variables por la labor que desempe�aban y por ende de dif�cil demostraci�n, en cuanto a la determinaci�n de un valor concreto, pero es injusto �no concretar el valor de la indemnizaci�n so pretexto de que a pesar de estar demostrada la existencia del da�o, (�) [y as�] soslayar los derechos de las v�ctimas�; por eso, bajo esas circunstancias se puede considerar que percib�an al menos el salario m�nimo legal, ya que en este estadio procesal no podr�a accederse a lo alegado por la apelante que se queja que �podr�a haberse realizado prueba oficiosa para determinar al respecto este tipo de ingreso� , como habilita la legislaci�n procesal civil, que el juez de instancia decrete pruebas de oficio, a voces del art�culo 238 del C�digo de Procedimiento Civil y 169, 170 del C�digo General del Proceso, facultad que puede utilizarse antes de dictar el correspondiente fallo.
De acuerdo con lo expuesto, en desarrollo de los principios de reparaci�n integral y equidad, se calcular� el lucro cesante con base en el salario m�nimo legal mensual vigente, pues si s�lo ahora se va a efectivizar la indemnizaci�n, la actualidad del estipendio permite que la p�rdida del poder adquisitivo del dinero quede involucrada, que sirven de gu�a y �de�relativa libertad o de determinada discrecionalidad �para llegar a conclusiones que consulten la equidad�HYPERLINK "\\\\ser_huigestion\\..\\..\\..\\Administrator\\Downloads\\SC-15996-2016.rtf" \l "bf173887e684d774e64b32e5b660e0306cenf9"4, con miras al proferimiento de una decisi�n resarcitoria que les represente a los damnificados una soluci�n patrimonial, si no igual, por lo menos cercana a la que ellos ten�an antes de acaecer el suceso lesivo, pues en casos como el actual, una justicia matem�ticamente exacta, se torna una quimera�.
Ese proceder lo adopt� la Corte Suprema de Justicia en la providencia CSJ SC 6 de agosto de 2009, cuando dijo: �ante la falta de otros elementos de juicio, la Corte acoge el salario m�nimo legal como base para establecer el ingreso mensual de (�), cuya productividad fue lesionada con ocasi�n del suceso generador de la responsabilidad atribuida a la opositora, es decir, (�) �la pauta para establecer el valor mensual� tiene que ser, a falta de otra prueba categ�rica sobre el particular, el salario m�nimo por mensualidades� (�).
Y como tambi�n lo sostuvo, �en esta direcci�n cumple prohijar ahora el razonable argumento de que el salario m�nimo mensual a tener en cuenta es el hoy vigente, por supuesto que, como apenas ahora har�ase efectiva la indemnizaci�n, el nuevo salario legal fijado trae �impl�cita la p�rdida del poder adquisitivo del peso� (�)�. Por tanto, si el Gobierno Nacional, mediante Decreto 2269 del 30 de diciembre de 2017 fij� el salario m�nimo mensual que regir�a durante 2018, en la suma de $ 781.242, esa cuant�a que ser� la base de la liquidaci�n del lucro cesante.
De ese monto, se deducir� el 25% por concepto de gastos personales del difunto, esto es, $ 195.310,5, estimativo que la Corte ha considerado procedente aplicar en materia resarcitoria, por lo que queda la cantidad de $ 585.931,5 para la cuantificaci�n de los perjuicios, la cual ser� distribuida entre quienes tienen derecho a ser indemnizados, con corte al �ltimo d�a del mes de enero de 2018.
Superado el escollo concerniente al monto base del c�lculo resarcitorio, se impone ahora, establecer los beneficiarios del respectivo desembolso, que para el juez de instancia estaban acreditados pues expuso �Las v�ctimas, esto es la se�ora FAUSTINA YARA BAUTISTA, en su condici�n de ascendiente-madre del occiso DELIO YARA, la se�ora AMIRA ESCOBAR, en su condici�n de compa�era permanente del occiso, y sus hijos ANDREA YARA ESCOBAR, CARLOS MAURICIO YARA ESCOBAR, CRISTIAN FELIPE YARA ESCOBAR, tuvieron su reconocimiento, en el juzgado de Tercero de Familia, cuando se reconoci� la uni�n marital del hecho, entre el occiso DELIO YARA y la se�ora AMIRA ESCOBAR�.
A ello se agrega que se allegaron los registros civiles de nacimiento que precisa que el se�or Delio Yara era el padre de Leidy Johana, nacida el 16 de noviembre de 1984; de Mar�a Lizeth, nacida el 16 de marzo de 1991; Yuri Andrea, nacida el 21 de septiembre de 1986; Carlos Mauricio, nacido el 18 de diciembre de 1988; y Cristian Felipe, nacido el 30 de julio de 1993.
De otro lado obra el registro civil de nacimiento y de defunci�n del se�or Delio Yara, nacida el10 de noviembre de 1964 y muere el 8 de abril de 2013 y aparece como madre del mismo la se�ora Faustina Yara. Lo anterior significa que la mayor�a de ellos eran mayores de 25 a�os a excepci�n de Cristian Felipe, que para ese entonces era menor de edad.
Tambi�n se alleg� de este �ltimo la decisi�n que emiti� la Junta Regional de Calificaci�n de Invalidez el Huila, que admiti� el dictamen No. 4861, que establece el porcentaje de la p�rdida de la capacidad laboral en 87,75 %. Cuando se demanda la indemnizaci�n del da�o, en su modalidad de lucro cesante, proveniente del fallecimiento de una persona, la misma emerge, en principio, de la dependencia econ�mica del peticionario con la v�ctima, circunstancia que a aqu�l le incumbe acreditar; pero igualmente, es viable su reconocimiento a quienes, a pesar de contar con ingresos propios, percib�an de ella asistencia econ�mica habitual, y en tal evento, igualmente al respectivo beneficiario le incumbe demostrar esa condici�n. Es m�s, la aludida dependencia econ�mica ha sido interpretada por la jurisprudencia de esta Corte Suprema de JusticiaHYPERLINK "\\\\ser_huigestion\\..\\..\\..\\Administrator\\Downloads\\SC-15996-2016.rtf" \l "bf11a289497dce6466a864721aaed92a9bcnf9"5, como la contribuci�n proporcionada por el extinto, a su pareja, para el sostenimiento del hogar y, especialmente de sus hijos comunes, la cual �sta dej� de obtener, por obra de la muerte de dicho aportante, quedando el sobreviviente abocado a asumir en su integridad, la satisfacci�n de las necesidades del n�cleo familiar, repercutiendo en un detrimento de la capacidad econ�mica para atender sus necesidades particulares e inclusive, afectando sus proyectos financieros.
En esta hip�tesis, a la pareja sup�rstite le corresponde acreditar adem�s, el v�nculo conyugal o la condici�n de compa�ero permanente y la realizaci�n de los aportes por parte del fallecido, para el sostenimiento del hogar com�n, condici�n marital de hecho que se demostr� con la copia de la sentencia del 29 de agosto de 2014, del Juzgado de Familia de Descongesti�n, en la que consta que se declar� su existencia entre Amira Escobar y Delio Yara, con constancia de su ejecutoria.
As� las cosas, el ingreso base de la liquidaci�n equivalente a $ 585.931,5, en principio, ser� repartido en partes iguales, entre la c�nyuge sup�rstite y el hijo menor incapacitado, es decir, la suma de $ 292.965,75, para esta y el otro. Con ese fundamento, inicialmente, se proceder� a liquidar el lucro cesante denominado �pasado o consolidado� y luego el �futuro�, primero para la esposa y seguidamente para el descendiente, como a continuaci�n se expone: Lucro Cesante pasado o consolidado correspondiente a la c�nyuge Amira Escobar y a Cristian Felipe Yara Escobar, Seg�n el registro civil de nacimiento del se�or Delio Yara, este hecho acaeci� el 10 de noviembre de 1964, y como su muerte se produjo el 8 de abril de 2013, acreditada con el respectivo documento oficial de defunci�n, es claro que en ese entonces contaba con 48 a�os, 4 meses y 20 d�as de edad, por lo que ten�a un estimado de vida de 32.12 a�os; es decir, 385.44 meses, seg�n indic� el perito en su experticia, momento de corte de la liquidaci�n que present�, a lo que se le resta los meses transcurridos hasta la fecha (8 de abril de 2013 y 8 de febrero de 2018), que son 58 meses, as� (385,44 � 58 = 327,44).
De esta forma tenemos de un lado $585.931,5 X 58 = $ 33.984, 027,00 y de otro $585.931,5 X 327,44 = $ 191.857.410,36. Por tanto, el total de perjuicios patrimoniales de orden personal que corresponden por parte iguales para los dos reclamantes mencionados (compa�era permanente e hijo menor), como lucro cesante consolidado pasado asciende a la suma de TREINTA Y TRES MILLONES NOVECIENTOS OCHENTA CUATRO VEINTISIETE PESOS ($33.984.027,00); es decir, DIECIS�IS MILLONES NOVECIENTOS NOVENTA Y DOS MIL TRECE PESOS CON CINCUENTA CENTAVOS ($16.992.013,5) para cada uno. Mientras tanto, el lucro cesante futuro consolidado ascender� a CIENTO NOVENTA Y UN MILLONES OCHOCIENTOS CINCUENTA Y SIETE CUATROCIENTOS DIEZ PESOS CON TREINTA Y SEIS CENTAVOS ($191.857.410,36); es decir, NOVENTA Y CINCO MILLONES NOVECIENTOS VEINTIOCHO MIL SETECIENTOS CINCO PESOS CON DIECIOCHO CENTAVOS ($95.928.705,18) para cada uno. Debe precisarse que dentro del presente incidente reposan como pruebas, las aportadas, decretadas y practicadas seg�n las normas del C�digo de Procedimiento Civil Art�culo 174 y siguientes aplicable en virtud del principio de integraci�n, por ser esta una reclamaci�n civil cuya ritualidad de pruebas sigue el procedimiento civil y no el penal.
El r�gimen probatorio es del procedimiento civil, como se ha expuesto a trav�s de los conceptos jurisprudenciales, dado que no existe una regulaci�n precisa en el C�digo de Procedimiento Penal, relacionada con el incidente de reparaci�n integral, y la innegable naturaleza civil de su objetivo que es lograr reparar el da�o causado con la conducta punible, como lo estipula el principio de integraci�n. Del desfile probatorio que se alleg� tambi�n se infiere que existi� da�o moral, pruebas que superaron el juicio de autenticidad y calidad, pues el recurrente no las tach�, ni las objet�, solo se limit� a cuestionar su aducci�n, las mismas fueron conducentes, pertinentes, eficaces, se allegaron en su oportunidad, por tanto se les da valor como elemento probatorio.
Por ende, se aprecia en primer orden como prueba el parentesco de las v�ctimas, visto a foliatura reposan los registros civiles de nacimiento como ya se indic�, obra asimismo el dictamen No. 4861 de p�rdida de la capacidad laboral de Cristian Felipe Yara en un 87.75% emitido por el Tribunal M�dico de la Junta Regional de Calificaci�n de Invalidez del Huila, est� tambi�n la prueba de la historia cl�nica No. 582987-1081157731 del joven lesionado, en la que aparece consignado paciente de 19 a�os de edad diagn�stico: Falla ventilatoria central Politraumatismo trauma craneoencef�lico severo m�s hematoma epidural agudo frontal izquierdo, m�s edema cerebral, herniaci�n uncal, m�s HSA traum�tica en cisterna de la base, contusi�n hemorr�gica de mesenc�falo, m�s fractura de techo de orbita, m�s frontoparietal izquierda.
Trauma cerrado de torax (contusi�n pulmonar izquierda), abdomen y pelvis Post Qx craneotom�a, m�s drenaje de hematoma epidural, m�s duroplastia Disfuci�n hipot�lamo, hipofisiaria postrauma (hipocortisolismo e hipogonadismo), neumon�a temprana asociado a ventilaci�n mec�nica, diabetes ins�pida de origen central. Criterio de instancia en UCI; soporte ventilatorio Vigilancia neurol�gica.
Adem�s, obran las valoraciones por neuropsiquiatr�a al joven lesionado Cristian Felipe Yara Escobar y a su familia, compuesta por la madre del occiso, la compa�era permanente del interfecto y madre del lesionado, y los cuatro (04) hijos; por supuesto, el certificado de existencia de la uni�n marital de hecho entre Amira Escobar y el fallecido Delio Yara, declarada por el Juzgado de Familia.
M�s all� de la punici�n del delito o la rehabilitaci�n del condenado, uno de los principales aportes del constitucionalismo al sistema penal ha sido la salvaguarda de la v�ctima y su reparaci�n integral, reforzado como bien jur�dico por proteger, los derechos de la v�ctima, sujeto a quien el delito ha afectado lesivamente y a quien el Estado debe cuidar a trav�s del establecimiento de las garant�as sustanciales y formales que velen por su reparaci�n integral.
Actualmente hay uniformidad en la jurisprudencia colombiana en el sentido de que el resarcimiento derivado de la realizaci�n de una conducta il�cita debe incluir, adem�s de los tradicionales da�os material y moral, aquel causado a la vida de relaci�n o alteraci�n a las condiciones de existencia. D�gase, entonces, que la jurisprudencia nacional distingue entre perjuicios morales subjetivos y objetivados.
Por los primeros se entiende el dolor, sufrimiento, tristeza, angustia, miedo originados por el da�o en la psiquis de la v�ctima; por los segundos, las repercusiones econ�micas que tales sentimientos puedan generar. Esta �ltima clase de perjuicio y su cuant�a debe probarse por parte de quien lo aduce. En tal sentido, su tratamiento probatorio es similar al de los perjuicios materiales, tal como fue expuesto por la Corte Constitucional en la sentencia C-916 de 2002.
A la parte interesada le corresponde acreditar el valor de los perjuicios ocasionados, refiriendo la Corte Suprema en pret�rita oportunidad en SP, 9 julio de 2014, rad. 43933: �La Sala se ha referido a las diferentes especies de perjuicio que genera la conducta punible y los requisitos que deben concurrir para su reconocimiento. En reciente decisi�n del 29 de mayo de 2013, rad.
N� 40160, precis� lo siguiente: �De lo anteriormente expuesto, se puede concluir: a) El delito produce la obligaci�n de reparar los perjuicios causados, los que pueden ser del orden material e inmaterial. b) Los da�os que sean susceptibles de cuantificaci�n econ�mica (materiales y morales objetivados) deben probarse en el proceso y su cuant�a depender� de lo acreditado (fallo del Consejo de Estado, Secci�n Tercera, Subsecci�n A, del 9 de marzo de 2011.
Radicaci�n 17175)�. �En otras palabras, para obtener indemnizaci�n por el perjuicio material y por los perjuicios morales objetivados se debe demostrar: a) su existencia y b) su cuant�a; de esta manera se diferencian de los de car�cter moral subjetivado, donde solo basta acreditar la existencia del da�o, luego de lo cual, el Juez, por atribuci�n legal, fijar� el valor de la indemnizaci�n en tanto que la afectaci�n del fuero interno de las v�ctimas o perjudicados impide la valoraci�n pericial por inmiscuir sentimientos tales como tristeza, dolor o aflicci�n�.� Por tanto, si la representante de v�ctimas fij� el perjuicio moral objetivado en la cantidad de 100 salarios m�nimos, le corresponde necesariamente demostrar su cuant�a mediante criterios objetivos, y en lo referente a la cuant�a del perjuicio de car�cter moral subjetivado basta acreditar la existencia del da�o, luego de lo cual el Juez, por atribuci�n legal, fijar� el valor de la indemnizaci�n, porque la afectaci�n del fuero interno de las v�ctimas o perjudicados impide su valoraci�n pericial, por inmiscuir sentimientos personal�simos tales como tristeza, dolor o aflicci�n (CSJ SP, auto de segunda instancia del 29 de mayo de 2013, Rad. 40160).
Es claro entonces que la tasaci�n de los da�os morales subjetivados, a diferencia de los perjuicios morales objetivados que s� deben probarse en el proceso y valorarse a trav�s de dictamen pericial al interior del incidente de reparaci�n integral, es una facultad legal que desde luego no es ilimitada sino sujeta a l�mites, toda vez que el tope se ha regulado hasta en mil (1000) salarios m�nimos legales mensuales vigentes.
Debe indicarse que, un fuerte sector de la doctrina, hoy por hoy, rechazan cualquier distinci�n respecto de los da�os morales, pues afirman que el da�o moral es moral, sin apelativos. Este l�mite se aplica a la indemnizaci�n de dicho da�o cuando la fuente de la obligaci�n sea �nicamente la conducta punible. Son subjetivados los perjuicios morales generados en el plano ps�quico, reflejados en los dolores sufridos a causa de la lesi�n, dada su naturaleza, el da�o moral corresponde al mundo de la sensibilizaci�n espiritual y mantiene relaci�n directa con la dignidad del ser humano.
En este sentido, el Dr. Javier Jes�s G�mez Cer�n, m�dico psiquiatra, el 4 de mayo de 2015 explic� las condiciones f�sicas y psicol�gicas en las que se encontraba Cristian Felipe Yara Escobar (lesionado) y las secuelas consecuencia del accidente. Del estado mental del joven Yara Escobar dijo lo siguiente: �Fue una persona que lleg� al consultorio en sillas de ruedas hacia un a�o m�s o menos hab�a tenido un accidente en el cual �l y el pap� se trasladaban en la moto y parece que fue atropellado, bueno, lo importante fue que el paciente qued� en muy mala condiciones fue llevado al Hospital Departamental de Neiva, estuvo en cuidado intensivo, el paciente no manten�a ninguna memoria del evento mismo, del trauma, y tampoco de los d�as posteriores como es frecuente cuando hay lesi�n cerebral en estos pacientes, adem�s de eso el paciente pues ten�a una hemiparesia del lado izquierdo es decir no movilizaba esa parte de su cuerpo y tambi�n ten�a dificultad para escuchar lo cual no se hizo f�cil tampoco el interrogatorio, pero en general era un paciente que hab�a tenido d�ficit cognitivo severo entre ellos la memoria, la parte tambi�n de la l�gica y la parte de coherente de su pensamiento tambi�n se encontraba alterado, todo esto secundario a traumatismo craneoencef�lico con lesi�n cerebral directa. � No solamente el traumatismo psicol�gico en este paciente sino la lesi�n cerebral con el mismo accidente tuvo un golpe a nivel del cr�neo lo cual lo dej� inmediatamente inconsciente, entre m�s dure una inconsciencia despu�s de un accidente de tr�nsito las secuelas son mayores en el paciente que a veces son accidentes que se suceden de manera r�pida y la persona recupera r�pidamente su atenci�n y su concentraci�n en este caso no, no fue posible, y tuvo que ser trasladado primero a cuidado intensivo en el hospital general y posteriormente ya a nivel de piso, pero siempre fue un paciente que fue de una lesi�n cerebral directa por el trauma, por el choque, por el impacto mismo con las tablas del cr�neo y que pueden producir cualquier lesi�n como estas, muchas veces esta lesiones pueden ser reversibles pero otra depende de la misma gravedad de la lesi�n son irreversibles. � En este caso fue un paciente gravemente afectado desde el punto de vista neurol�gico y desde el punto de vista del traumatismo craneoencef�lico.
Al llegar a este punto vemos como la defensa interroga al perito con referencia a la probable p�rdida de la capacidad legal que tiene el lesionado: Preguntado: Doctor Javier nos habla usted en su concepto de un paciente pendiente para interdicci�n de acuerdo a su criterio pericial m�dico, s�rvase decirnos por qu� raz�n se hace esta observaci�n relacionada con la interdicci�n. Si de acuerdo a su criterio m�dico considera que dicho paciente a partir del momento de su accidente y de las lesiones sufridas es una persona que queda con incapacidad mental para poder realizar todos los actos de su vida civil, laboral, familiar, econ�mica?.
Contestado. En ese momento del examen si era una persona que adem�s de su alteraci�n de memoria carec�a de capacidad de juicio, capacidad de juicio es la imposibilidad de definir entre lo bueno, lo malo, entre una cosa y otra o establecer relaciones y tambi�n tener el componente �tico y moral de esas mismas decisiones, en este caso en ese momento no estaba �l en condiciones de eso y pod�a ser una interdicci�n que si es necesario temporal para definir si sigue eso, entonces ser�a necesario una nueva valoraci�n para aclarar c�mo va su capacidad de juicio.Preguntado: En las condiciones en que usted ha manifestado, condiciones cl�nicas cient�ficas que usted ha manifestado, s�rvase decirnos si el se�or Crisitian Felipe Yara aqu� presente, estar�a en condiciones de volver a llevar una vida normal frente a las lesiones que usted ha manifestado que ser�an irreversibles?.
Contestado. A ver en cu�nto a la parte f�sica que es lo aparente en este momento muy probablemente no se va a recuperar del todo, no, va a ser un paciente que va a necesitar ayuda para deambular o para trasladarse y probablemente su silla de ruedas permanente, en cuanto a lo otro como le digo ser�a una nueva valoraci�n para establecer si se ha recuperado en la parte del juicio o en la parte de tomar decisiones o de poder diferenciar entre lo bueno y lo malo.
El especialista en psiquiatr�a finaliza diciendo del paciente �realmente el paciente estaba muy afectado desde el punto de vista mental, cognitivo y f�sico neurol�gico�: El art�culo 97 del C�digo Penal fue objeto de estudio por parte de la Corte Constitucional en sentencia C-916 de 2002, que declar� la exequibilidad condicionada de la norma, en el entendido de que dicho tope se aplicar� exclusivamente a la indemnizaci�n de da�os morales cuyo valor pecuniario no fuera objetivamente determinable en el proceso penal.
La norma referenciada tiene el siguiente contenido: �INDEMNIZACI�N POR DA�OS. En relaci�n con el da�o derivado de la conducta punible el juez podr� se�alar como indemnizaci�n, una suma equivalente, en moneda nacional, hasta mil (1000) salarios m�nimos legales mensuales. Esta tasaci�n se har� teniendo en cuenta factores como la naturaleza de la conducta y la magnitud del da�o causado�.
Y Contin�a: �Los da�os materiales deben probarse en el proceso�. La Corte Suprema de Justicia sobre este tema ha dicho: �El art�culo 97 de la ley 599 dispone que en relaci�n con el da�o causado por la conducta punible, el juez podr� se�alar como una indemnizaci�n una suma equivalente a mil salarios m�nimos legales mensuales y que los da�os materiales deben probarse en el proceso.
As� mismo en el art�culo 56 de la ley 600 se expresa que en todo proceso penal en que se haya demostrado la existencia de perjuicios provenientes del hecho investigado el juez proceder� a liquidarlos de acuerdo con lo acreditado en la actuaci�n y que en los casos de perjuicios no valorables pecuniariamente la indemnizaci�n se fijar� conforme a lo establecido en el C�digo Penal. �La armonizaci�n de los textos legales citados permite inferir que las exigencias para la demostraci�n y liquidaci�n del da�o se predican del perjuicio material, dejando al Juez la facultad de fijar los no valorables pecuniariamente que son los morales de car�cter subjetivado en raz�n a que afectan el fuero interno de las v�ctimas o perjudicados, ya que se traducen en la tristeza, el dolor, la congoja o la aflicci�n que sienten las personas como consecuencia directa e inmediata del delito, cuyo �nico l�mite est� determinado por la ley a partir de factores relacionados con la naturaleza de la conducta y la magnitud del da�o causado. �De manera que la tasaci�n del da�o moral subjetivado escapa a toda regulaci�n por intermedio de perito, sin que surja la obligaci�n de su designaci�n para ese efecto y la necesidad de esperar sus resultados, pues la determinaci�n de su monto es un acto atribuido por ministerio de la ley al Juez de manera privativa, como desde la sentencia del 26 de agosto de 1982 lo ha indicado la Corte.� La apoderada de v�ctimas resalta que �valoraci�n realizada por la Junta Regional de Calificaci�n de Invalidez determina incapacidad permanente del 87.75�, que tambi�n incide la vida en relaci�n o alteraci�n de las condiciones de existencia. En Sentencia de 19 de julio de 2000, el Consejo de Estado se ocup� in extenso de este tipo de da�o haciendo las siguientes consideraciones: �(�) la existencia e intensidad de este tipo de perjuicio deber� ser demostrada, dentro del proceso, por la parte demandante, y a diferencia de lo que sucede, en algunos eventos, con el perjuicio moral, la prueba puede resultar relativamente f�cil, en la medida en que, sin duda, se trata de un perjuicio que se realiza siempre en la vida exterior de los afectados y es, por lo tanto, f�cilmente perceptible.
Podr� recurrirse, entonces, a la pr�ctica de testimonios o dict�menes periciales entre otros medios posibles. �Lo anterior debe entenderse, sin perjuicio de que, en algunos eventos, dadas las circunstancias especiales del caso concreto, el juez pueda construir presunciones, con fundamento en indicios, esto es, hechos debidamente acreditados dentro del proceso, que resulten suficientes para tener por demostrado el perjuicio sufrido�.
El H. Consejo de Estado que desde el a�o 2007 ha se�alado que las denominaciones de perjuicio fisiol�gico, hoy entendido como da�o a la vida de relaci�n, se encuentran inmersas dentro de una categor�a que abarca una reparaci�n m�s amplia que se ha denominado perjuicio de �alteraci�n a las condiciones de existencia�, para efectos de indemnizar no s�lo los da�os ocasionados a la integridad f�sica y/o ps�quica, sino cualquier vulneraci�n de bienes, prerrogativas, derechos o intereses que sobrepasan la esfera de lo corporal del sujeto afectado, tales como la honra, el buen nombre, el da�o al proyecto de vida, entre otras.
Para �que se estructure en forma aut�noma el perjuicio de alteraci�n de las condiciones de existencia, se requerir� de una connotaci�n calificada en la vida del sujeto, que en verdad modifique en modo superlativo sus condiciones habituales, en aspectos significativos de la normalidad que el individuo llevaba y que evidencien efectivamente un trastocamiento de los roles cotidianos, a efectos de que la alteraci�n sea entitativa de un perjuicio aut�nomo, pues no cualquier modificaci�n o incomodidad sin soluci�n de continuidad podr�a llegar a configurar este perjuicio, se requiere que el mismos tenga significado, sentido y afectaci�n en la vida de quien lo padece�, debe estar debidamente demostrado en el tr�mite de incidente de reparaci�n integral y el juez por supuesto los ha de cuantificar razonadamente.
Como se se�al� en el aparte de la providencia de H. Consejo de Estado proferida el 11 de noviembre de 2009, esta clase de perjuicio puede demostrarse a trav�s de cualquier medio probatorio e incluso, puede darse por acreditado en consideraci�n a las circunstancias particulares del caso, relacionadas con la naturaleza de la lesi�n f�sica sufrida por la v�ctima, las secuelas que le hubiere dejado y la alteraci�n de las condiciones en que se desarrollaba su vida.
De conformidad con el material probatorio obrante en el proceso, es posible inferir razonablemente que las lesiones que sufri� Cristian Felipe Yara tiene la capacidad de alterar de manera grave sus condiciones de existencia, toda vez que ya no puede disfrutar de una existencia corriente, como trabajar, estudiar, relacionarse con sus amigos o compa�eros de trabajo, lo m�s simple se puede tornar dif�cil, no puede conducir por encontrarse en estado de discapacidad, por lo que se vislumbra la modificaci�n significativa de sus h�bitos, proyectos y ocupaciones.
De otro lado, el Doctor Javier Jes�s G�mez Cer�n al referirse a las secuelas psicol�gicas de los dem�s miembros del n�cleo familiar, reconocidos como v�ctimas, como especialista en psiquiatr�a determin� que en ellos exist�a aflicci�n, dolor y angustia por la desaparici�n repentina del se�or Delio Yara, que les dej� una sensaci�n de desamparo de quien fuera proveedor y padre, adem�s que las condiciones fisiol�gicas de Cristian Felipe Yara Escobar genera angustia permanente en cuanto a su atenci�n y esperanza de recuperaci�n a todo el clan familiar.
Refiere el profesional lo siguiente: Preguntado: (Record 11:21) Usted hizo una valoraci�n del se�or Carlos Mauricio Yara Escobar, Yuri Andrea Yara Escobar, Mar�a Liceth Yara Escobar, Leidy Yohana Yara Escobar, Faustina Yara Bautista y Amira Escobar, excluyendo a la se�ora Amira Yara Escobar hay un dictamen que es gen�rico para todas estas personas quienes son los hijos y la progenitora del se�or Delio Yara, en las conclusiones del mismo habla usted o concreta dicho concepto en una depresi�n mayor severa, le pido el favor doctor Javier que nos d� una explicaci�n cient�fica respecto de estos t�rminos en que define el estado an�mico o mental de estas personas.
Contestado: (Record 12:46). Primero para cada uno de ellos fue diferente el efecto de la muerte del que era realmente la cabeza de hogar que era el padre y esposo e hijo, no, algunos de ellos estaba muchos m�s afectados, es indudable que la depresi�n no siempre, algunas veces se sucede despu�s de una p�rdida significativa generalmente desde el punto de vista de la persona o familiar, no desde el punto de vista material, entonces la depresi�n se genera y comienza la mayor�a de ellos se encontraban con su afecto deprimido, con su llanto, con su aburrimiento, con su tristeza, con su dificultad para poder dormir y dificultad para poder concentrarse, eh, sensaci�n de tragedia y de dolor permanente, no, eso es la depresi�n y en eso se define y todos ellos en menor o mayor grado estaban afectados por eso.Preguntado: (Record 13:469.
Esa depresi�n en los t�rminos en que usted la refiere qu� consecuencias tiene respecto de su vida profesional, laboral, familiar, econ�mica, c�mo afecta esas �reas ese tipo de depresi�n e inclusive en la misma salud. Contestado: (Record 14:14). Primero yo digo la sensaci�n de depresi�n es de las sensaciones m�s horrendas que puede experimentar un ser humano, no, eso mismo la depresi�n afecta toda las �reas de funcionalidad y todas la �reas de la personalidad del paciente, de manera que uno puede decir de que no van a tener la misma resultado y la misma funcionalidad que ten�an antes con el paso del tiempo las depresiones la mayor�a de ellas ceden pero en el caso que nos estamos refiriendo y en la fecha que est�bamos hablando generalmente podemos decir la mayor�a de ellos terriblemente afectados, por lo que yo pude entender y comprender nadie me lo dijo, el occiso era una persona que era muy importante en la casa, era un gran proveedor, era un ejemplo moral para todos ellos y era un sost�n permanente por eso cuando �l desapareci� es como si le hubieran quitado la base m�s importante a un edificio, no, para que se derrumbe pero en ese momento realmente represento una cat�strofe muy grande, no.Preguntado: (Record 15:22).
Haciendo como una escala digamos en cuanto se refiere a la parte afectiva relacionada con la desaparici�n del se�or Yara, s�rvase decirme respecto de su esposa Amira Escobar esa depresi�n mayor severa c�mo la puede usted explicar? Contestado: (Record 15:48). Ya dije generalmente la depresi�n se inicia primero con una predisposici�n en muchas personas, no, biol�gicas a veces no existe esa predisposici�n y se presenta o se inicia ante la p�rdida de un ser muy significativo para cada una de las personas, de manera que en el caso de la se�ora no es nada raro que se hubiera iniciado una depresi�n severa a ra�z de la muerte y la desaparici�n de su esposo, y como yo dije anteriormente era una persona muy importante en la casa y era el ejemplo para todos ellos.Preguntado: (Record 16:25).
En cuanto se refiere a su progenitora Faustina Yara Bautista c�mo me define ese grado de depresi�n en relaci�n con el parentesco? Contestado: (Record 16:40: Testigo. Doctor Javier Jes�s G�mez Cer�n. Bueno, la mam� en ese momento tambi�n y en ese a�o que yo la valor� era la m�s afectada de todas desde el punto de vista sentimental y afectivo y era la que m�s estaba sufriendo la desaparici�n de su hijo de manera que ten�a en ese momento una depresi�n severa y grave.Preguntado: (Record 17:01).
En cu�nto se refiere a sus hijos por el grado de preparaci�n o de dependencia econ�mica o de dependencia emocional de su padre como me lo puede definir. Contestado: (Record 17:16). Todos ellos tambi�n estaban deprimidos y afectados esa dependencia siempre se permaneci� en la casa porque el padre parece que era una persona muy h�bil, muy trabajadora, muy responsable y de una disciplina muy r�gida entonces todos ellos estaban realmente afectados porque sent�an que el piso se les hab�a movido y que hab�an quedado pr�cticamente en el aire.
A lo anterior agrega el se�or Jos� Ernabas Cardozo Celis en su declaraci�n: Preguntado: (Record 59:02) Apoderada V�ctimas. Hasta cuando la se�ora Faustina Yara recibi� ese respaldo econ�mico que le daba el se�or Delio Yara? Contestado: (Record 59:21) Hasta el d�a que �l falleci� porque yo me doy cuenta ah�, de ah� para delante ella est� muy traumatizada por ese caso que paso ah�, en la familia.
Preguntado: (Record 1:03:25: Usted manifiesta que ya son personas de avanzada edad, s�rvase decirnos qui�n prove�a para ellos los alimentos, medicamentos, todo lo que se refiere a la ayuda econ�mica que se puede facilitar para los padres? Contestado: (Record 1:03:48) El �nico hijo que los acompa�aba que estaba pendiente de ellos a toda hora y momento era Delio, �l era el que estaba pendiente de todo del alimento, porque �l pasaba todos los d�as a visitarla.
Acorde a las directrices trazadas por la jurisprudencia al encontrarse probado el da�o moral, provocado por la magnitud de la lesi�n y la secuela del trauma craneoencef�lica irrogado a la integridad de Cristian Felipe Yara, seg�n se desprende de la historia cl�nica, de la declaraci�n del psiquiatra y del concepto de medicina laboral, que caus� profundo dolor f�sico y emocional, adem�s de la vida que deber� sobrellevar el joven de tan solo 19 a�os de edad, que qued� en tal minusval�a que tendr� que depender por siempre de su familia, lo que significa una merma total de su goce fisiol�gico, al quedar de por vida con graves lesiones corporales que lo imposibilitar�n para realizarse plenamente por quedar con una incapacidad permanente del 87.75%, que implica una modificaci�n significativa de los h�bitos, proyectos y ocupaciones de la vida de este joven.
A su vez, debe precisarse que �la cuantificaci�n del perjuicio moral no es asunto que la ley hubiese atribuido al antojo judicial� sino que corresponde a un aspecto de la decisi�n, por una parte, de suma importancia y, por otra, de �car�cter t�cnico�; por supuesto, es �apropiada la determinaci�n de su cuant�a en el marco f�ctico de circunstancias, condiciones de modo, tiempo y lugar de los hechos, situaci�n o posici�n de la v�ctima y de los perjudicados, intensidad de la lesi�n a los sentimientos, dolor, aflicci�n o pesadumbre y dem�s factores incidentes conforme al arbitrio judicial ponderado del fallador�.
Sobre este t�pico impera se�alar lo que ha dicho el Consejo de Estado: �no se le puede exigir a los parientes cercanos de la v�ctima que prueben el da�o moral en raz�n de que la lesi�n fue leve, para en cambio presumir este perjuicio cuando la lesi�n fue grave, toda vez que, una lesi�n genera un perjuicio de car�cter moral no s�lo para quien padece el da�o antijur�dico, sino tambi�n para las v�ctimas indirectas, por cuanto es de la naturaleza humana que la afectaci�n de un familiar cercano o de una persona allegada genere dolor moral en las personas m�s pr�ximas, en tanto que deben soportar el dolor que les produce ver a un familiar lesionado y en las m�s de las veces son estas personas las que acompa�an al lesionado en su recuperaci�n, raz�n por la cual se debe presumir el perjuicio moral en los eventos de lesiones corporales, sin importar que �sta sea de naturaleza grave o leve.
No obstante, cabe precisar que si bien se presume el perjuicio moral para los parientes cercanos de la v�ctima cuando se le genere una lesi�n corporal, la intensidad de la lesi�n, permitir� graduar el monto de la indemnizaci�n, motivo por el cual, en los eventos en que la lesi�n sea grave el monto de la condena se aproximar� a la m�xima que la jurisprudencia otorga en estos eventos, pero si es leve, la condena disminuir�.
Agrega aquella decisi�n que �..el hecho de que est� acreditado el parentesco representa un indicio para la configuraci�n de ese da�o en los parientes hasta el segundo grado de consanguinidad y primero civil, esto es, respecto de los padres, hermanos, abuelos e hijos del afectado y de su c�nyuge o compa�era permanente. Las razones que sustentan el paso del hecho indicador del parentesco, a la circunstancia de que el da�o causado a una persona afecta moralmente a sus parientes, se fundamentan en que: a) la experiencia humana y las relaciones sociales ense�an que entre los parientes existen v�nculos de afecto y ayuda mutua y b) las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes de la pareja y en el respeto rec�proco entre todos sus integrantes (art�culo 42 de la C.P.).
De esta manera, la p�rdida o enfermedad de uno de los parientes causa un grave dolor a los dem�s. Lo anterior no obsta, para que en los eventos en que no est� acreditado el parentesco se pruebe el dolor moral de estos parientes en calidad de damnificados, mediante el uso de los diversos medios de prueba que dispone el C.P.C de los cuales se pueda inferir el da�o moral sufrido�.
Tambi�n precis� que �Es pertinente reiterar que la tasaci�n de los perjuicios morales ha de hacerse en salarios m�nimos legales mensuales vigentes (s.m.l.m.v) y no en gramos oro como anteriormente suced�a. La asunci�n de este cambio de patr�n se dio porque se constat� que la variaci�n del valor oro era independiente de la del �ndice de precios al consumidor, siendo aquella muy inferior a la de la p�rdida del poder adquisitivo de la moneda y porque el patr�n oro en el mercado nacional e internacional es un bien m�s que depende de las fuerzas de dichos mercados.
Lo anterior aunado a la sujeci�n del juez administrativo a los principios de reparaci�n integral y de equidad y al deber de liquidar las condenas mediante sumas l�quidas de moneda de curso legal en Colombia�. El perjuicio moral, que se ha llamado por doctrina y jurisprudencia como pretium doloris, tiene por finalidad dar remedio de alguna manera a las angustias y depresiones producto del hecho lesivo, como tambi�n aquellas que se originan del dolor f�sico que determinada persona pueda sufrir por un evento da�ino. La indemnizaci�n que se decreta con el otorgamiento de una suma de dinero, no busca el pago de las l�grimas ni del dolor causado; se dice que este da�o no es posible medirlo con patrones objetivos por ser en esencia subjetivo, pero en el plano conceptual debe mirarse como compensaci�n en el sentido que una suma de dinero ayude a aliviar la pena.
Por cuanto a la lesi�n de la esfera sentimental y afectiva de los sujetos, no solo de la compa�era permanente del fallecido, madre del lesionado Cristian Felipe, sino tambi�n de sus hermanos, se establece que la materializaci�n del da�o y su grado de afectaci�n psicol�gica, est� determinada por el calidad de parentesco y lazos sentimentales que configuraban la unidad de la familia, y precisamente se resquebraja la misma por la p�rdida de uno de sus integrantes, el desaparecimiento repentino del se�or Delio Yara, hecho que gener� extrema congoja y sufrimiento en cada uno de los integrantes del n�cleo familiar, y m�s all� de la prueba que determine su nivel de afectaci�n, en este caso, probada su condici�n de esposo, hijo y padre, y el papel de proveedor para su n�cleo familiar, se acredit� por documentos id�neo la calidad de esposa de la Sra. Amira Escobar, y de hijos de Carlos Mauricio, Yury Andrea, Mar�a Liceth, Leidi Johanna, Cristian Felipe, y de madre del occiso la se�ora Faustina Yara quien era muy cercana al n�cleo familiar.
As� las cosas, en lo que refiere al da�o ps�quico de todos los miembros de la familia del experticio emitido por el profesional en psiquiatr�a Dr. Javier Jes�s G�mez Cer�n, se desprende, que la p�rdida a la que fue sometida el n�cleo caus� en la familia un gran dolor, se pudo conocer que el se�or Delio Yara era una persona significativa desde el punto de vista familiar, muy importante en la casa, gran proveedor, ejemplo moral y sost�n permanente para todos ellos, de la valoraci�n que se realiz� a los miembros del grupo se evidenci� el estado de depresi�n severa con diagnostico grave en su progenitora.
En relaci�n con el detrimento moral, la CSJ SC 28 de mayo 2012, Rad. 2002-00101-01, se�al�: Tal perjuicio, como se sabe, es una especie de da�o que incide en el �mbito particular de la personalidad humana en cuanto toca sentimientos �ntimos tales como la pesadumbre, la aflicci�n, la soledad, la sensaci�n de abandono o de impotencia que el evento da�oso le hubiese ocasionado a quien lo padece, circunstancia que, si bien dificulta su determinaci�n, no puede aparejar el dejar de lado la empresa de tasarlos, tarea que, por lo dem�s, deber� desplegarse teniendo en cuenta que las vivencias internas causadas por el da�o, var�an de la misma forma como cambia la individualidad espiritual del hombre, de modo que ciertos incidentes que a una determinada persona pueden conllevar hondo sufrimiento, hasta el extremo de ocasionarle severos trastornos emocionales, a otras personas, en cambio, puede afectarlos en menor grado. �Aparte de estos factores de �ndole interna, dice la Corte, que pertenecen por completo al dominio de la psicolog�a, y cuya comprobaci�n exacta escapa a las reglas procesales, existen otros elementos de car�cter externo, como son los que integran el hecho antijur�dico que provoca la obligaci�n de indemnizar, las circunstancias y el medio en que el acontecimiento se manifiesta, las condiciones sociales y econ�micas de los protagonistas y, en fin, todos los dem�s que se conjugan para darle una individualidad propia a la relaci�n procesal y hacer m�s compleja y dif�cil la tarea de estimar con la exactitud que fuera de desearse la equivalencia entre el da�o sufrido y la indemnizaci�n reclamada �� (�)�.
Bajo esos presupuestos, por cuanto s�lo quien padece ese dolor subjetivo conoce la intensidad con que se produjo, tal sufrimiento no puede ser comunicado en su verdadera dimensi�n a nadie m�s; no obstante, como tal perjuicio no puede quedar sin resarcimiento, es el propio juez quien debe regularlos. En ese orden de ideas, en el ejercicio del arbitrium judicis orientado a fijar el quantum en dinero del resarcimiento del perjuicio moral, se tendr�n en cuenta, adem�s de las orientaciones jurisprudenciales que han sido citadas, las circunstancias personales de la v�ctima; su grado de parentesco con los demandantes; la cercan�a que hab�a entre ellos; y la forma siniestra en que tuvo lugar el deceso.
Y, en cuanto al monto de dicha reparaci�n, recientemente, la Corte, en sentencia CSJ SC13925-2016, rad. 2005-00174-01, lo fij� en $60.000.000. Al efecto, expuso: Siguiendo las pautas rese�adas, se tasar�n los perjuicios morales sufridos por los demandantes en la suma de $60�000.000 para cada uno de los padres; $60�000.000 para el esposo; y $60�000.000 para cada uno de los hijos.
El anterior monto se estima razonable, puesto que esta Sala, en circunstancias f�cticas similares, ha condenado en el pasado al pago de $53.000.000 (SC del 17 de noviembre de 2011, Exp. 1999-533), y $55.000.000 (SC del 9 de julio de 2012, Exp. 2002-101-01). De manera que es apenas justificable que en cuatro a�os, el monto de los referidos perjuicios sufra un incremento o ajuste moderado.
Al respecto nuestra jurisprudencia tiene establecido: �Advi�rtase que no se trata de aplicar correcci�n o actualizaci�n monetaria a las cifras se�aladas por la Corte de anta�o, por cuanto el da�o moral no admite indexaci�n monetaria, sino de ajustar el monto de la reparaci�n de esta lesi�n, como par�metro de referencia o gu�a a los funcionarios judiciales, a las exigencias de la �poca contempor�nea�� (SC del 17 de noviembre de 2011, Exp. 1999-533).
As� las cosas, con observancia de las pautas jurisprudenciales, se calcula esa variedad de perjuicio sufrido por el lesionado Cristian Felipe Yara, en la suma de $60.000.000, y para los dem�s miembros del n�cleo familiar, en la suma de $30.000.000. En compendio, las convocadas deber�n pagar solidariamente a los demandantes, las siguientes sumas de dinero: V�ctimaBeneficiarioNaturaleza de la indemnizaci�nCuant�aCristian Felipe Yara Escobar (Lesionado)1.
Cristian Felipe Yara Escobar (Lesionado)1.1. Da�o Moral 1.2. Da�o vida en relaci�n$60.000.000,00 $60.000.000,ooSub total$120.000.000,ooDelio Yara (Occiso)2. Amira Escobar (Compa�era permanente)2.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)3. Carlos Mauricio Yara Escobar (Hijo)3.1. Da�o Moral $30.000.000,oo Sub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)4.
Yury Andrea Yara Ecobar (Hija)4.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)5. Mar�a Liceth Yara Escobar (Hija)5.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)6. Leidi Johanna Yara Escobar (Hija)6.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)7.
Cristian Felipe Yara Escobar (Hijo)7.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooDelio Yara (Occiso)8. Faustina Yara Bautista (Madre)8.1. Da�o Moral $30.000.000,ooSub total$30.000.000,ooTotal a pagar:$330.000.000,oo En la presente indemnizaci�n se tiene el dictamen psiqui�trico del estado mental de los demandantes, que como experto da cuenta del �trastorno mental de depresi�n afecta toda las �reas de funcionalidad y todas la �reas de la personalidad del paciente�.
Por lo tanto se decide condenar solidariamente al procesado se�or Carlos Benjam�n Villalba Calder�n, al tercero civilmente responsable Sra. Adriana Marcela Muriel Puyo, y a llamada en garant�a, a pagar distintos valores por concepto de perjuicios a favor de las v�ctimas. En raz�n y m�rito de lo expuesto, la Sala Cuarta de Decisi�n Penal del Tribunal Superior de Neiva, administrando Justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley VI.- RESUELVE Primero.- REVOCAR la sentencia objeto de la alzada, conforme a las razones expuesta.
Segundo.- Como consecuencia de la declaraci�n anterior COND�NASE SOLIDARIAMENTE al se�or Carlos Benjam�n Villalba Calder�n, declarado penalmente responsable del delito de homicidio y lesiones personales culposas; al tercero civilmente responsable, se�ora Adriana Marcela Muriel Puyo, propietaria del automotor; y. la compa��a de seguros Allianz Seguros S.A., representada legalmente por la se�ora Liliana Franco Vega, o quien haga sus veces, a indemnizar los perjuicios causados, en las siguientes sumas y por los siguientes conceptos: Por lucro cesante pasado o consolidado por la muerte de Delio Yara a.1- A favor de Amira Escobar la suma de DIECIS�IS MILLONES NOVECIENTOS NOVENTA Y DOS MIL TRECE PESOS CON CINCUENTA CENTAVOS ($16.992.013,5). a.2- A favor de a favor Cristian Felipe Yara Escobar la suma de DIECIS�IS MILLONES NOVECIENTOS NOVENTA Y DOS MIL TRECE PESOS CON CINCUENTA CENTAVOS ($16.992.013,5).
Por lucro cesante futuro por la muerte de Delio Yara b.1- A favor de Amira Escobar la suma de NOVENTA Y CINCO MILLONES NOVECIENTOS VEINTIOCHO MIL SETECIENTOS CINCO PESOS CON DIECIOCHO CENTAVOS ($95.928.705,18). b.2- A favor de a favor Cristian Felipe Yara Escobar la suma de NOVENTA Y CINCO MILLONES NOVECIENTOS VEINTIOCHO MIL SETECIENTOS CINCO PESOS CON DIECIOCHO CENTAVOS ($95.928.705,18). da�os morales subjetivados por la muerte de Delio Yara c.1- A favor de Amira Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.2- A favor de a favor Cristian Felipe Yara Escobar la suma de SESENTA MILLONES DE PESOS ($60.000.000,oo). c.3- A favor de Carlos Mauricio Yara Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.4- A favor de Yuri Andrea Yara Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.5- A favor de Mar�a Liceth Yara Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.6- A favor de Leidi Johanna Yara Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.7- A favor de Carlos Mauricio Yara Escobar la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo). c.8- A favor de Faustina Yara la suma de TREINTA MILLONES DE PESOS ($30.000.000,oo).
Por alteraci�n a las condiciones de existencia por las lesiones sufridas A favor de a favor Cristian Felipe Yara Escobar la suma de SESENTA MILLONES DE PESOS ($60.000.000,oo). Da�o moral por las lesiones sufridas A favor de a favor Cristian Felipe Yara Escobar la suma de SESENTA MILLONES DE PESOS ($60.000.000,oo). Tercero.- Devolver el expediente al despacho de origen para lo pertinente.
Cuarto.- Contra la presente decisi�n procede el Recurso de Casaci�n, en los t�rminos consagrados en los art�culos 181 y 183 del C�digo de Procedimiento Penal. Las partes quedan notificadas en estrados. HERNANDO QUINTERO DELGADO �LVARO ARCE TOVAR JOS� ENRIQUE JES�S HERNANDO CABALLERO QUINTERO LUISA FERNANDA TOVAR HERN�NDEZ Secretar�a Folio 1-11 Cuaderno Incid Rep. Folio 12 Cuaderno Incid Rep. Folio 18 Cuaderno Incid Rep. Folio 274-282 Cuaderno Incid Rep. Minutos 02:26 Cd aud.
Inc. Rep. Integral de fecha 09 de septiembre de 2016 Minuto 2:26 Cd audiencia Inc. Rep. Integral de fecha 09 de septiembre de 2016 Minutos 15:06 Cd audiencia Inc. Rep. Integral de fecha 09 de septiembre de 2016 Minutos 20:32 Cd audiencia Inc. Rep. Integral de fecha 09 de septiembre de 2016 de acuerdo con lo normado en el numeral 1� del art�culo 34 del C�digo de Procedimiento Penal Ver folio 168 Cuaderno de incidente. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, Sentencia SP16258 del 25 noviembre de dos mil quince (2015), expediente con radicaci�n 45463. Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Civil, Sentencia de mayo 5 de 1999.
Expe. 4978. Visto a folio 196 a 199 de Ramiro Perdomo Rodr�guez $800.000; Agrocentro Rivera �Pablo Ernesto Rojas $800.000; Carlos Alberto Tovar Perdomo $ 400.000; Efrain Pinto Salazar $1.500.000. Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Penal. Sentencia 34547 del 27 de abril de 2011. Minutos 20:54 Cd aud. Inc. Rep. Integral de fecha 25 de febrero de 2016 Audiencia del 4 de mayo de 2015 Audiencia del 25 de febrero de 2016 Audiencia del 4 de mayo de 2015 minuto 40.02 Record 53:16 audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 53:48 audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 54:15 audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 45:32 audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 46:42 audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 2:26, Sustentaci�n de Recurso, audiencia del 9 de septiembre de 2016 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, SP13300-Radicado 2017-50034 del 30 de agosto de 2017. Aplicadas gradualmente seg�n la vigencia del C�digo General del Proceso Registro civil de nacimiento Delio Yara (Ver folio 14 Cuaderno Incidente);
Registro civil de defunci�n Delio Yara (Ver folio 187 y 193 Cuaderno Traslado Incidentante); Registro civil de nacimiento Cristian Felipe Yara Escobar (Ver folio 192 Cuaderno Traslado Incidentante); Registro civil de nacimiento Leidy Yojana Yara Escobar (Ver folio 188 Cuaderno Traslado Incidentante); Registro civil de nacimiento Mar�a Lizeth Yara Escobar (Ver folio 189 Cuaderno Traslado Incidentante);
Registro civil de nacimiento Yuri Andrea Yara Escobar (Ver folio 190 Cuaderno Traslado Incidentante); Registro civil de nacimiento Carlos Mauricio Yara Escobar (Ver folio 191 Cuaderno Traslado Incidentante). Ver folio 229 al 232 Cuaderno Traslado Incidentante Ver folio 309 al 956 Cuaderno Traslado Incidentante Minutos 31:50 Cd Audiencia de Incidente de Reparaci�n Integral del 24 de octubre de 2014 Ver folio 293 al 301 Cuaderno Traslado Incidentante. Corte Suprema de Justicia, Sala Penal.
Sentencia del 27 de abril de 2011. Rad. 34.547, M.P. Mar�a del Rosario Gonz�lez de Lemos. Corte Suprema de Justicia, Sala Penal. Auto del 4 de febrero de 2009. Rad. 28.085, M.P. Yesid Ram�rez Bastidas. Record 03:05: audiencia del 4 de mayo de 2015 segundo audio Record 04:54: audiencia del 4 de mayo de 2015 segundo audio Record 6:21: audiencia del 4 de mayo de 2015 segundo audio Rec 07:59 � Rec 08:52 audiencia del 4 de mayo de 2015 segundo audio Record 09:33: audiencia del 4 de mayo de 2015 Record 11:02: audiencia del 4 de mayo de 2015 segundo audio Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Penal, Sentencia del 10 de marzo de 2010.
Rad. 30862. Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Penal, Sentencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24.011. Consejo de Estado, Secci�n Tercera, expediente 11842111. Ver audiencia del 4 de mayo de 2015 Cas. Civ., sentencia del 5 de mayo de 1999, expediente No. 4978 Cas. Civ., sentencia del 18 de septiembre de 2009, expediente No. 20001-3103-005-2005-00406-01 Sentencia del 30 de junio de 2011.
Rad. 19836. Sentencia del 30 de junio de 2011. Rad. 19836. PAGE Sentencia incidente reparaci�n integral Rad. 2013-80050-01 Carlos Benjam�n Villalba Calder�n PAGE P�gina PAGE \* MERGEFORMAT20 | NUMPAGES \* Arabic \* MERGEFORMAT35 H\z������ǭ����uT2Bha,ha,5�B*CJOJQJ\�]�^JaJmH nH phsH tH @ha,ha,5�@���B*CJOJQJ^JaJmH nH phsH tH <ha,ha,5�B*CJOJQJ^JaJmHnH phsHtH 0ha,ha,CJOJQJ^JaJmH nH sH tH 3ha,ha,5�CJOJQJ^JaJmH nH sH tH 3ha,ha,6�CJOJQJ^JaJmH nH sH tH;jha,ha,6�CJOJQJU^JaJmHnHsH $u *HI\z{|��������� � �������������������$dh5$7$8$9DH$a$gda,$5$7$8$9DH$a$gda,5$7$8$9DH$gda,$dh5$7$8$9DH$a$gda,$ �)dh*$5$7$8$9DH$a$gda,�� � � � � ��ߥ�hL.:ha,ha,5�@���CJOJQJ]�^JaJmH nH sH tH 7ha,ha,5�@���CJOJQJ^JaJmH nH sH tH @ha,ha,5�@���B*CJOJQJ^JaJmH nH phsH tH 6ha,ha,CJOJQJ\�]�^JaJmH nH sH tH 9ha,ha,5�CJOJQJ\�]�^JaJmH nH sH tH 9ha,ha,5�CJOJQJ\�]�^JaJmH nH sH tH ?ha,ha,B*CJOJQJ\�]�^JaJmH nH phsH tH � � � ��bc����89�������������������$dh5$7$8$9DH$a$gda,�x5$7$8$9DH$gda,5$7$8$9DH$gda,$���dh5$7$8$9DH$]���a$gda,$dh5$7$8$9DH$a$gda, ! 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Car5�6�OJQJmH sH tH �&`��q�a,�Ref. de nota al pie,Appel note de bas de page,referencia nota al pie,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Ref,de nota al pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FCH*zB�za,Texto independientedh5$7$8$9DH$"CJOJQJ\�]�aJmH sH tH h�/���ha,Texto independiente Car"CJOJQJ\�]�aJmH sH tH 8)`���8a,N�mero de p�gina|J�|a, Subt�tulo $�5$7$8$9DH$^�a$/5�@���B* CJOJQJ]�aJmH ph3�sH tH b�/���ba, Subt�tulo Car/5�@���B* CJOJQJ]�aJmH ph3�sH tH t>�ta,Puesto#$���<5$7$8$9D@&H$a$*5�CJ KHOJQJ\�^JaJ mH sH tH V�/���Va, Puesto Car*5�CJ KHOJQJ\�^JaJ mH sH tH �P�� a,Texto independiente 2$dh5$7$8$9DH$a$'@���CJOJQJ]�^JaJmH sH tH r�/��ra,Texto independiente 2 Car'@���CJOJQJ]�^JaJmH sH tH �Q�"a,Texto independiente 3!�x5$7$8$9DH$/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH z�/��!z!a,Texto independiente 3 Car/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH l�2la,Texto independiente 31#$dha$CJOJQJmH sH tH f^Bfa,Normal (Web) $�d�d5$7$8$9DH$[$\$CJaJmH sH tH �/��Qa,hlfZbf'a,Texto sin formato&5$7$8$9DH$OJ QJ ^J mH $sH $tH R�/��qR&a,Texto sin formato CarOJ QJ ^J tH ^��^a,Texto de nota al pie(1$5$9DaJmH sH tH |��|*a,Texto de globo)5$7$8$9DH$35�6�@���B* CJOJQJ^JaJmH ph3�sH tH p�/���p)a,Texto de globo Car35�6�@���B* CJOJQJ^JaJmH ph3�sH tH ����a, P�rrafo de lista+��5$7$8$9DH$^��m$/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH n��na, Profesi�n&,$ �ndh5$7$8$9DH$a$5�CJ OJQJmH $sH $tH ~���~a,pTabla con cuadr�cula7:V-�0-�R��/a,Sangr�a 2 de t. independiente$.�d��x5$7$8$9DH$^�CJaJmH sH tH n�/���n.a,!Sangr�a 2 de t. independiente CarCJaJmH sH tH 8�/��8a,texto_navy1 B* ph�FU ��Fa,0Hiperv�nculo7�>*B*S*Y(ph!S��C"� 3a,Sangr�a de texto normal2��x5$7$8$9DH$^�/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH ~�/��1~2a,Sangr�a de texto normal Car/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH �SB� 5a,Sangr�a 3 de t. independiente4��x5$7$8$9DH$^�/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH ��/��Q�4a,!Sangr�a 3 de t. independiente Car/5�6�@���B* CJOJQJaJmH ph3�sH tH �/��a a,�Texto nota pie Car1,Texto nota pie Car Car Car Car,Texto nota pie Car Car Car Car Car Car Car 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