Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Manizales

Radicado: 2013-81027-02

Sala: SALA PENAL

Ponente: Gloria Ligia Castaño Duque

Fecha: 2016-03-07

Sujetos procesales: FISCALÍA CONTRA LA DECISIÓN PROFERIDA POR EL JUZGADO PENAL DEL CIRCUITO DE PUERTO BOYACÁ, BOYACÁ,

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HECHOS. De acuerdo con el escrito de acusaci�n, el catorce (14) de junio de dos mil trece (2013) la se�ora NANCY MARIA MADARRIAGA ESTRADA denunci� ante la Polic�a Municipal de Puerto Boyac� que una persona de sexo masculino conocido como �OSWALDO� hab�a ingresado abusivamente a su morada siendo sorprendido por sus familiares y por ella misma en la habitaci�n de su hija menor, manifestando que se encontraba completamente desnudo, pero este al ser sorprendido emprendi� la huida, dejando abandonado en la habitaci�n de la menor un empaque vac�o de un preservativo de marca �PREVENTOR CLASIC� y un par de chanclas de marca �EVACOL� sin talla.

Agreg� la denunciante que su esposo sali� en persecuci�n de dicha persona y al momento de llegar la patrulla al lugar de los hechos, ya lo ten�a aprehendido, instantes en donde se relat� lo sucedido y los agentes del orden procedieron de inmediato a la captura del sujeto por el presunto delito de Acto Sexual con menor de 14 a�os. 3. ACTUACI�N PROCESAL. 3.1.

El catorce (14) de junio de dos mil trece (2013), ante el Juzgado Tercero Promiscuo Municipal en Funci�n de Control de Garant�as de Puerto Boyac�, Boyac�, se adelant� audiencia preliminar en la cual no se legaliz� la captura, en la medida que la Fiscal�a al inicio de la sesi�n manifest� que ya se hab�a vencido el t�rmino para ponerlo a disposici�n del juez y por lo tanto deb�a ordenar su libertad inmediata, a lo cual se accedi�. 3.2.

El diecisiete (17) de junio de dos mil trece (2013), ante el Juzgado Primero Promiscuo Municipal con funci�n de control de garant�as de Puerto Boyac�, Boyac�, se adelant� la audiencia de formulaci�n de imputaci�n y solicitud de medida de aseguramiento en donde se endilgaron cargos al indiciado por el delito de Actos Sexuales Abusivos con menor de 14 a�os en concurso con Acceso Carnal Abusivo con menor de 14 a�os en grado de tentativa, los cuales no fueron aceptados.

Por parte del despacho se decret� medida de aseguramiento privativa de la libertad en centro de reclusi�n teniendo en cuenta la protecci�n especial de la v�ctima al ser una menor de edad. 3.3. Ante el Juzgado Penal del Circuito de Puerto Boyac�, Boyac�, fue celebrada audiencia de formulaci�n de acusaci�n el d�a doce (12) de septiembre del dos mil trece (2013), y en ella fueron endilgados los mismos delitos que en la audiencia preliminar. 3.4.

La audiencia preparatoria tuvo lugar los d�as doce (12) de noviembre de dos mil trece (2013), catorce (14) de enero, tres (03) de marzo, ocho (08) de mayo, veinticinco (25) de junio de dos mil catorce (2014), audiencia en la cual por parte del juez se decret� la practica de la totalidad de los EMP y EV presentados por las partes, decisi�n que fuera apelada por la Defensa y resuelta por esta misma Sala Penal mediante auto del veintis�is (26) de septiembre de dos mil catorce (2014). 3.5.

Una vez iniciada la audiencia de juicio oral el veinticinco (25) de agosto de dos mil quince (2015), la misma tuvo continuidad el doce (12) de noviembre siguiente. 3.6. Durante el tr�mite de la audiencia de Juicio Oral rindi� su declaraci�n la menor v�ctima M.A.V.M, quien respondi� el cuestionario presentado por parte de la Fiscal�a como directo as� como el contrainterrogatorio, redirecto y las preguntas complementarias de parte del Ministerio P�blico.

En el directo, la menor pese a se�alar que no se acordaba de haber rendido una entrevista con antelaci�n, por solicitud de la Fiscal�a reconoci� su declaraci�n rendida ante el ICBF, frente a lo cual el Ente Acusador pretendi� que la infante realizara una lectura mental para efectos de refrescar memoria, a lo cual el Juez de instancia se neg� como quiera que no hab�a sentado las bases probatorias para el efecto.

La Fiscal�a manifest� que pretend�a con la entrevista refrescar la memoria de la menor en punto al �hecho en s� pero el a quo solicit� que sentara su base probatoria pues la declarante no hab�a manifestado en parte alguna que no recordaba lo sucedido y para ello ten�a que se�alar qu� aspectos eran los que no recordaba y qu� ac�pites pretend�a hacer referencia porque no permitir�a la lectura �ntegra del documento.

Sin embargo, se culmin� con su declaraci�n sin hacer uso del mismo, m�s all� del reconocimiento primigenio de la menor frente a su suscripci�n. Al finalizar el testimonio de la menor M.A.V.M., la Fiscal�a solicit� al despacho la introducci�n de la entrevista rendida por la menor el catorce (14) de junio de dos mil trece (2013) como prueba, atendiendo al criterio interpretativo que deb�a darse a la sentencia del veintiocho (28) de octubre de dos mil quince (2015) radicado SP 14844 [44056] en donde la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia, permit�a la introducci�n de las entrevistas para no generar una revictimizaci�n, seg�n el criterio pro infans. 4.

DECISI�N DE PRIMERA INSTANCIA. El despacho neg� la pretensi�n Fiscal, enunciando que la testigo estuvo a disposici�n como prueba de cargo momento en el cual se le pudo interrogar a cabalidad sobre lo sucedido y si bien la Ley y la jurisprudencia conceden la posibilidad para la introducci�n de la entrevista, ello est� supeditado a la no comparecencia del testigo a juicio.

En igual sentido, indic� que el Ente Acusador cont� con la posibilidad de utilizar la entrevista para refrescar memoria e impugnar credibilidad de la declarante, sin que haya solicitado la introducci�n de este elemento con este fin en su oportunidad, dadas las falencias en su utilizaci�n a lo largo del directo, lo cual no pod�a ser subsanado atendiendo a las razones gen�ricas que la testigo no recordaba haber rendido la entrevista.

Finalmente, adujo que si bien bajo el principio pro infans la ley ha ofrecido la posibilidad para que sea ingresada la entrevista con el �nimo de no revictimizar a los menores, lo cierto era que en el desarrollo de la audiencia la menor realiz� un relato de lo sucedido, verific�ndose por el despacho la garant�a de sus derechos, situaci�n entonces que no implicaba que el olvido se�alado por la declarante hubiese sido producto de las condiciones en las cuales se encontraba en audiencia.

5. MOTIVOS DE ALZADA La Fiscal�a interpuso recurso de apelaci�n frente a tal decisi�n, pues consider� que si bien las entrevistas no se pueden tomar como pruebas aut�nomas para ser introducidas al juicio oral, sino que la prueba ser� el testimonio que a viva voz ofrezca el declarante sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar que rodearon los hechos investigados, con base en Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia antes enunciada [sentencia SP-14844 44056 del 28 de octubre de 2015], cuando se trata del menor de edad existe una excepci�n a tal regla as� el declarante haya acudido a juicio, precisamente para protegerlo en frente a una posible revictimizaci�n derivado del principio pro infans.

Afirm� que en estos eventos las v�ctimas pueden olvidar circunstancias relevantes para el caso o no querer narrarlas, de ah� la importancia de que se permita la introducci�n de este documento para que sea valorado por parte del Juez y tenga conocimiento de lo sucedido. El apoderado de la v�ctima y el Ministerio Publico coadyuvaron la pretensi�n fiscal.

Por su parte, la Defensa como sujeto procesal no recurrente solicit� se confirmara la decisi�n del Juez de instancia, pues de lo contrario se estar�an cercenando los derechos de contradicci�n y defensa en punto a una prueba que no lograr�a ser debatida en el escenario natural de la vista p�blica. 6. CONDERACIONES. 6.1. Problema jur�dico. Teniendo en cuenta los fundamentos expuestos por la Fiscal�a, le corresponde a esta Sala de Decisi�n Penal establecer si dentro de la audiencia de Juicio Oral celebrada por el Juez Penal del Circuito de Puerto Boyac�, Boyac�, es procedente acceder a la pretensi�n del Ente Acusador dirigida a obtener la introducci�n de la entrevista rendida por la menor v�ctima en la etapa de indagaci�n e investigaci�n, relacionada en el escrito de acusaci�n. Para tal menester, resulta pertinente esclarecer los par�metros que regulan lo relacionado con la procedencia de las entrevistas rendidas por los declarantes antes del inicio del juicio oral, as� como los pormenores de la prueba de referencia y finalmente resolver el caso concreto. 6.2.

An�lisis de las entrevistas rendidas por fuera del juicio oral como parte integrante del testimonio ofrecido en juicio. Condiciones para su procedencia. Ciertamente se ha establecido dentro de la actual sistem�tica penal que el escenario id�neo para que las personas ofrezcan la informaci�n relevante para resolver de fondo el proceso es dentro de la audiencia de juicio oral y a trav�s de su testimonio, donde de manera p�blica y con inmediatez, el declarante es sometido a un cuestionario sujeto a contradicci�n. No obstante lo anterior, ello no imposibilita que bajo las reglas procedimentales actuales lo expresado por el testigo en otras oportunidades no pueda ser valuado y eventualmente reciba valor de verdad dentro del escenario jurisdiccional, en tanto, en muchas ocasiones la confrontaci�n de los dichos ofrecidos en juicio frente a los aportados fuera de la sede de audiencia [verbigracia en entrevista] permiten dilucidar, a trav�s de una mirada en contexto, que el relato que se corresponde con la verdad es aqu�l que el testigo aport� fuera de la vista del juez; lo que claramente ser�a un exabrupto obviar, m�xime cuando es una conclusi�n judicial que proviene de un confrontaci�n no caprichosa y s� racional de dos versiones que, en el plano natural�stico, existen como manifestaciones de una misma persona. �Es cierto que el citado art�culo 347 se�ala que la informaci�n contenida en las exposiciones o declaraciones �no puede tomarse como una prueba�, pero esa prohibici�n parte del presupuesto de que sobre ellas las partes no hayan ejercido el derecho de contrainterrogar, facultad que al tenor del art�culo 393 tiene por finalidad �refutar, en todo o en parte, lo que el testigo ha contestado�, como clara expresi�n del derecho de contradicci�n. �Por lo tanto, en el caso de que en el juicio oral un testigo modifique o se retracte de anteriores manifestaciones, la parte interesada podr� impugnar su credibilidad, leyendo o haci�ndole leer en voz alta el contenido de su inicial declaraci�n. Si el testigo acepta haber rendido esa declaraci�n, se le invitar� a que explique la diferencia o contradicci�n que se observa con lo dicho en el juicio oral.

V�ase c�mo el contenido de las declaraciones previas se aportan al debate a trav�s de las preguntas formuladas al testigo y sobre ese interrogatorio subsiguiente a la lectura realizada las partes podr�n contrainterrogar, refutando en todo o en parte lo que el testigo dijo entonces y explica ahora, actos con los cuales se satisfacen los principios de inmediaci�n, publicidad y contradicci�n de la prueba en su integridad. �Si se cumplen tales exigencias, el juez puede valorar con inmediaci�n la rectificaci�n o contradicci�n producida, teniendo en cuenta los propios datos y razones aducidas por el testigo en el juicio oral.

Se supera de esta forma la interpretaci�n exeg�tica que se pretende dar al art�culo 347 del C�digo de Procedimiento Penal, pues lo realmente importante es que las informaciones recogidas en la etapa de investigaci�n, ya por la Fiscal�a o ya por la defensa, accedan al debate procesal p�blico ante el juez de conocimiento, cumpliendo as� la triple exigencia constitucional de publicidad, inmediaci�n y contradicci�n de acuerdo con el art�culo 250, numeral 4� de la Carta Pol�tica�. As� las cosas, habr� de sellarse que las declaraciones ofrecidas durante la fase de investigaci�n no agotan su utilidad en refrescar memoria o servir para impugnar la credibilidad del testigo, sino que es posible que, respet�ndose ciertas garant�as, puedan integrarse como parte del testimonio, para que de esta manera se puedan estimar como un todo, pudiendo llegar a ser insumo trascendental para dilucidar la realidad que es materia de juzgamiento.

En realidad, forman una unidad probatoria las palabras del testigo en juicio junto a las palabras que con anterioridad ofreci� ante las autoridades encargadas de la investigaci�n, porque no por ser acaudaladas �stas para el direccionamiento de la investigaci�n debe desech�rseles absolutamente a la hora del juicio, como si fueran inexistentes, en tanto tambi�n son fuente de conocimiento que, por tal, pueden servir para arrimar a la verdad de lo sucedido.

Habi�ndose decantado tambi�n -como ya se ve�a en la cita jurisprudencial- que no es una posibilidad procedente con la sola presentaci�n de la manifestaci�n antecedente contenida en un acto investigativo, pues para que se convierta en elemento susceptible de estimaci�n por el Juez, necesario resulta que respete o, para mejor decir, se ajuste a las m�ximas propias de un sistema adversarial que �nicamente contempla como prueba la practicada durante el juicio oral, bajo la posibilidad de conocimiento y ataque por la contraparte y bajo la direcci�n del juzgador, siendo as� entonces indispensable que con su presentaci�n se acojan los principios de publicidad, inmediaci�n y contradicci�n. Acerca de lo expuesto, esto es, de la posibilidad de valorar actos investigativos como parte del testimonio, tr�igase a colaci�n providencia proferida dentro del radicado 37414, del 30 de abril de 2014, en la que la Corte Suprema de Justicia concluy�: �Adem�s, el ataque resulta infundado, porque la Corte ha sido reiterativa en sostener que las entrevistas y dem�s actos de investigaci�n afines, aparte de servir para refrescar la memoria del testigo (art�culo 392.d) o impugnar su credibilidad cuando se presentan contradicciones (art�culos 347, 393.b y 403 ejusdem), son susceptibles de ser valoradas o examinadas en sus contenidos, siempre que el derecho de defensa en su componente de contradicci�n se mantenga inc�lume durante el juicio oral, esto es, que las partes e intervinientes tengan la oportunidad de formular el contrainterrogatorio respectivo (C.S.J., 11 de diciembre de 2013, radicado 40239;

C.S.J., 28 de agosto de 2013, radicado 41764; C.S.J., 28 de septiembre de 2011, radicado 34235; C.S.J., 21 de octubre de 2009, radicado 31001; C.S.J., 11 de septiembre de 2006, radicado 25738, entre otras). �De estos precedentes jurisprudenciales surge claro que la condici�n para que una exposici�n anterior pueda ser valorada por los juzgadores, no es, como lo plantea la recurrente, que el testigo la ratifique en el juicio, sino que se garanticen frente a ella los principios de inmediaci�n, publicidad y contradicci�n, siendo indiferente, por tanto, para que adquiera eficacia probatoria, que el testigo se retracte, o cambie su versi�n, o manifieste no recordar lo dicho.

Ilustrativa es, sobre el punto, la decisi�n de 28 de agosto de 2013, que viene de ser citada, �Ahora bien, aun cuando a esta Colegiatura, a riesgo de desconocer el principio de limitaci�n, le fuera dado interpretar que el razonamiento del impugnante se centra en la ausencia de contrainterrogatorio en la pr�ctica de la entrevista y la prohibici�n de apreciarla como prueba, d�gase que dicho asunto se resuelve en punto de la garant�a de la confrontaci�n, la cual se activa, en este caso, ante la pretensi�n de las partes de traer al juicio una manifestaci�n anterior; dicha garant�a comprende el derecho del acusado a hacer comparecer a los testigos, estar frente a frente con los que lo acusan, formularles preguntas y controlar la pr�ctica de la prueba (art�culo 29 de la Constituci�n Pol�tica, en concordancia con los art�culos 8-k, 15 y 16 de la Ley 906 de 2004 y art�culo 14-3-e) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol�ticos). �En el caso presente, dicha garant�a no se vio afectada precisamente porque la entrevistada acudi� al juicio a declarar y all� se materializ� para la defensa la posibilidad de controversia; de esta manera se allana el camino para que la manifestaci�n anterior pueda ser empleada, no solamente como mecanismo para impugnar credibilidad o refrescar memoria, sino como elemento de juicio para el mejor conocimiento de los hechos, mas no porque la exposici�n entre al caudal probatorio como prueba aut�noma, sino porque se incorpora leg�timamente a lo vertido en el juicio por quien la rindi�, de suerte que al funcionario judicial le est� dado apreciar la cambiante postura del interrogado frente a sus expresiones anteriores.

As� lo ha precisado la jurisprudencia de la Corte, al fijar el alcance de las exposiciones realizadas en la investigaci�n y su retractaci�n en el juicio, seg�n la afectaci�n de la garant�a de confrontaci�n y en particular, del derecho de contradicci�n, como una de sus aristas.� �Ning�n error, por consiguiente, puede atribuirse a los juzgadores de instancia por haber valorado conjuntamente la denuncia, la entrevista y el testimonio de la v�ctima, como una unidad probatoria, dentro de los par�metros de la apreciaci�n racional�� As� las cosas, si bien no tienen las entrevistas de forma independiente valor probatorio, una vez introducidos al proceso a trav�s de su respectivo testigo de acreditaci�n y con respeto de las garant�as de las partes e intervinientes, pueden ser estimados plenamente por el Juzgador.

Criterio s�lido que no ha sido variado y que, muy al contrario, ha sido fortalecido por la jurisprudencia patria, cuando en decisiones como la radicada bajo el n�. AP4730-2015 la Corte Suprema de Justicia ha insistido: �Adicional a lo expuesto, resulta importante recordarle que las entrevistas constituyen, justamente, un medio para impugnar credibilidad, en los t�rminos del art�culo 403 del C�digo de Procedimiento Penal de 2004, y que si bien no son prueba aut�noma, s� tienen efectos probatorios bajo la condici�n de que sean utilizadas para tales efectos, caso en el cual se incorporan al testimonio.

Al respecto, la Sala debe insistir en que: ��el testimonio est� conformado por lo dicho por el deponente en el juicio oral, por aquello que se incorpora por raz�n de la entrevista y que se trae para impugnar la credibilidad del testigo, y por lo que se responde por raz�n de la impugnaci�n, todo lo cual, es de obviedad decirlo, se entiende vertido bajo la gravedad del juramento al entenderse, conforme se record� y lo ha dicho la Sala, que se integra al testimonio.

(CSJ AP2783-2015).� Luego, el testimonio no debe limitarse a la informaci�n novedosa vertida en la vista p�blica, sino a toda aquella que se ventile en tal escenario bajo la inmediaci�n del juez y sometida a la confrontaci�n de las partes; lo que se traduce en que el testimonio no puede fraccionarse, sino que debe valorarse como un todo, esto es, teniendo presente las eventuales inconsistencias, fallas o contradicciones que sobrevengan respecto de pasadas deponencias que han sido debidamente incorporadas y que, en verdad, se integran al contenido testifical que en la audiencia se est� recaudando, como elemento conjunto de juicio para dilucidar la verdad. 6.3.

Prueba de Referencia. Precisiones a partir de la sentencia del 28 de octubre de 2015, radicado 44056 [SP14844-2015]. ���. 6.3.1. Seg�n lo dispuesto en el art�culo 379 ib�dem en virtud del principio de inmediaci�n que informa la actuaci�n procesal penal, el juez deber� tener en cuenta �nicamente las pruebas practicadas y controvertidas en su presencia y de manera excepcional la prueba de referencia. La CSJ en Sentencia radicado 38773 del veintisiete (27) de febrero de dos mil trece (2013), con ponencia de la Magistrada Mar�a del Rosario Gonz�lez Mu�oz, reiter� los presupuestos para que se configure la condici�n de prueba de referencia: ��De acuerdo con los preceptos legales citados en precedencia, encuentra la Sala que una declaraci�n tendr� la condici�n de prueba de referencia cuando concurre alguna de las siguientes situaciones (i) Se rinde por fuera del juicio oral, (ii) No se garantiza a la parte contra la cual se aduce el derecho a contrainterrogar al testigo, (iii) El declarante refiere hechos que no apreci� en forma personal y directa. �Es decir, es posible que la prueba se recaude en el juicio oral, pero en su desarrollo no se garantice a la parte perjudicada el contrainterrogatorio del testigo o �ste declara aspectos que no conoci� en forma personal y directa.

En tales casos se tratar� de prueba de referencia. Igual situaci�n ocurrir� si en la pr�ctica del testimonio se posibilita la confrontaci�n, pero su recaudo se hace por fuera del juicio oral o el declarante ofrece un relato de o�das. Lo mismo suceder� si la declaraci�n se practica en el juicio oral y se garantiza el contrainterrogatorio, pero el declarante ofrece relatos que no le constan de manera personal y directa. �Tambi�n tendr� el car�cter de prueba de referencia si el declarante narra hechos que apreci� en forma personal y directa, pero se trata de e entrevista o exposici�n rendidas por fuera del juicio oral y sin sujeci�n al contrainterrogatorio de la parte perjudicada.

(�) ��Para que una prueba pueda ser considerada de referencia se requiere la concurrencia de los siguientes elementos: �(i) una declaraci�n realizada por una persona fuera del juicio oral, (ii) que verse sobre aspectos que en forma directa o personal haya tenido la ocasi�n de observar o percibir, (iii) que exista un medio o modo de prueba que se ofrece como evidencia para probar la verdad de los hechos de que informa la declaraci�n (testigo de o�das, por ejemplo), y (iv) que la verdad que se pretende probar tenga por objeto afirmar o negar aspectos sustanciales del debate (tipicidad de la conducta, grado de intervenci�n, circunstancias de atenuaci�n o agravaci�n punitivas, naturaleza o extensi�n del da�o causado, entre otros)�� De lo anterior se desprende que si la prueba no se practica en el juicio oral por parte del director de la causa, la misma se aparta de los principios de publicidad e inmediaci�n. De la misma manera, si en su recaudo no se permite la confrontaci�n por la parte contra la cual se aduce, no se garantiza en ese caso el principio de contradicci�n. Y finalmente, si el testigo no declara sobre aspectos que le consten directamente, la declaraci�n desatender� la exigencia del conocimiento personal a que alude el art�culo 402 del C.P.P. De ah� que en cualquiera de esos casos dejar� de tener el car�cter de prueba directa para convertirse en prueba de referencia. Se trata, por tanto, de situaciones que en forma excluyente le hacen perder a la declaraci�n su naturaleza jur�dica para degradarle su valor probatorio. 6.3.2.

A partir de la Ley 1652 de 2013 se contempl� como una causal adicional para la admisi�n excepcional de la prueba de referencia cuando el declarante es menor de 18 a�os de edad y v�ctima de los delitos contra la libertad, integridad y formaci�n sexual tipificados en el t�tulo IV del C�digo Penal, al igual que en los art�culos 138, 139, 141, 188a, 188c, 188d del mismo C�digo.

Tal postulado normativo fue objeto de an�lisis por parte de la Corte Constitucional en la Sentencia C-177 de 2014, en donde se record� la obligaci�n del Estado colombiano, a partir del contenido de la misma Carta Fundamental as� como de la regulaci�n internacional, en punto a la prevalencia que ostentan los derechos de los menores de edad, especialmente cuando son v�ctimas de delitos.

Asegur� la M�xima Colegiatura en lo Constitucional que al interior de los procesos penales, deben adoptarse medidas cuyo norte sea la protecci�n efectiva y la prevalencia de los derechos de los menores de edad, con el �nimo de no causarles afectaciones adicionales a las propias generadas como consecuencia de la conducta punible, resultando prevalente la protecci�n cuando se trata de delitos contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, casos por dem�s catalogados de aberrantes, en donde se debe procurar por la erradicaci�n de la revictimizaci�n del sujeto pasivo del delito, como salvaguarda de su dignidad humana.

As� pues, la Corte Constitucional trayendo a colaci�n los par�metros contemplados en la Sentencia C-117 de 2013 y lo establecido por la Sala de Casaci�n de la Corte Suprema de Justicia en el radicado 33651, defini� que existen ocasiones en las cuales dentro del procedimiento penal se hac�a necesario valorar con plenos efectos las entrevistas y versiones rendidas previamente, dado el da�o que puede causar el obligar a que el menor de edad acuda a la audiencia p�blica o se le pida recordar un evento traum�tico.

Y como consecuencia de lo anterior, se se�al� que la citada Ley 1652 de 2013 procuraba reducir las consecuencias de esas experiencias devastadoras vividas por el menor, previniendo su revictimizaci�n derivado de la vulnerabilidad manifiesta y su fr�gil condici�n f�sica y mental, a partir de lo cual el Juez penal debe admitir la prueba de referencia en el supuesto adicionado al art�culo 438 del C.P.P., resaltando que ello deb�a efectuarse de conformidad con los presupuestos constitucionales y procesales que rigen el procedimiento penal, esto es, asegurando as� mismo la plena contradicci�n de la Defensa. 6.3.3.

En este mismo sentido se han plasmado las conclusiones a las que arriba la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia, de cara a la prevalencia en la protecci�n de los derechos de los menores de edad v�ctimas de un delito en contra de la libertad, integridad y formaci�n sexuales. Tal y como lo inform� la recurrente, la M�xima Colegiatura en lo Penal en la providencia SP14844-2015 radicado 44056 del veintiocho (28) de octubre de dos mil quince (2015) reiterando las consideraciones adoptadas en el auto del treinta (30) de septiembre en el radicado 46153, para establecer cu�ndo una entrevista rendida por fuera del juicio oral puede ser considerada como prueba de referencia, analiz� un caso similar al ahora planteado en donde la menor de edad fue llevada a juicio y conjuntamente se ingresaron sus declaraciones rendidas antes del mismo.

En dicha providencia, se recalc� que una de las caracter�sticas en el nuevo sistema de enjuiciamiento penal en nuestro pa�s, es el cambio del principio de permanencia de la prueba por el de la inmediaci�n, en donde el escenario propicio para la pr�ctica probatoria debe ser ante el Juez de conocimiento, raz�n por la cual cuando un testigo comparece al juicio oral, por regla general sus declaraciones anteriores no podr�n ser aducidas como prueba, sin perjuicio de los usos permitidos por el legislador para refrescar memoria e impugnar credibilidad, como ya se dejara planteado en el apartado 6.2. de la presente providencia. No obstante, esta regla general, afirm� la Sala de Casaci�n Penal, cuenta con una excepci�n ��cuando se trata de declaraciones de ni�os, y factores como la edad, la naturaleza del delito, las particularidades del menor, entre otros, habilitan el uso de las declaraciones anteriores a t�tulo de prueba de referencia, as� el menor haya sido llevado como testigo al juicio oral.� (Resalta la Sala), para lo cual tom� el fundamento de la prevalencia del principio pro infans en los delitos contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales al que hab�a llegado la Corte Constitucional en la Sentencia C-177 de 2014 que fue resumida l�neas atr�s, en donde se declar� la constitucionalidad de Ley 1652 de 2013, en punto a la posibilidad de que se tengan como prueba de referencia las declaraciones rendidas por el menor de edad antes del juicio, todo con el �nimo de prevenir la revictimizaci�n. N�tese entonces que de la interpretaci�n de ambas providencias, puede colegirse que las Altas Corporaciones han adoptado un criterio general de protecci�n a los menores de edad, atendiendo a los criterios constitucionales e internacionales en la materia, estableciendo la procedencia para que las declaraciones anteriores rendidas por los infantes sean efectivamente tenidas en cuenta en los procesos penales, sea que los ni�os comparezcan o no como testigos.

Y en la sentencia de la Sala de Casaci�n Penal ya referida se enunci�: �A pesar de la tendencia proteccionista ampliamente desarrollada por la jurisprudencia en las sentencias atr�s referidas, es posible que el ni�o v�ctima de abuso sexual sea presentado como testigo en el juicio oral, tal y como sucedi� en el caso que ocupa la atenci�n de la Sala.

Ante situaciones como esta, cabe preguntarse si las declaraciones rendidas por el menor antes del juicio oral son admisibles como prueba para todos los efectos. La Sala considera que s�, por las siguientes razones: �En primer t�rmino, por la vigencia del principio pro infans, de especial aplicaci�n en atenci�n a la corta edad de la v�ctima y la naturaleza de los delitos investigados, tal y como se destaca en la jurisprudencia atr�s referida.

Aunque el principal efecto de la aplicaci�n de este principio es que el ni�o no sea presentado en el juicio oral, el mismo adquiere especial relevancia cuando el menor es llevado como testigo a este escenario, porque una decisi�n en tal sentido incrementa el riesgo de que sea nuevamente victimizado y, en consecuencia, obliga a los funcionarios judiciales a tomar los correctivos que sean necesarios para evitarlo. �Lo anterior por cuanto es posible que para el momento del juicio oral el ni�o no est� en capacidad de entregar un relato completo de los hechos, bien porque haya iniciado un proceso de superaci�n del episodio traum�tico, porque su corta edad y el paso del tiempo le impidan rememorar, por las presiones propias del escenario judicial (as� se tomen las medidas dispuestas en la ley para aminorarlo), por lo inconveniente que puede resultar un nuevo interrogatorio exhaustivo (de ah� la tendencia a que s�lo declare una vez), entre otras razones.

Todo esto hace que su disponibilidad como testigo sea relativa, raz�n de m�s para concluir que las declaraciones rendidas antes del juicio son admisibles bajo los requisitos y limitaciones propios de la prueba de referencia. �Lo contrario ser�a aceptar que el ni�o v�ctima de abuso sexual, presentado como testigo en el juicio oral (en contrav�a de la tendencia proteccionista ya referida), est� en una situaci�n desventajosa frente a otras v�ctimas que, en atenci�n a su edad y a la naturaleza del delito, fueron interrogados una sola vez, generalmente poco tiempo despu�s de ocurridos los hechos, y su declaraci�n fue presentada como prueba de referencia, precisamente para evitar que fueran nuevamente victimizados. �Por lo tanto, la Sala concluye que las declaraciones rendidas por fuera del juicio oral por un ni�o v�ctima de abuso sexual, son admisibles como prueba, as� el menor sea presentado como testigo en este escenario.� Sin embargo, no puede realizarse una lectura sesgada de tal postura, pues indefectiblemente para que sean valoradas estas entrevistas, se hace necesario que la parte, en este caso la Fiscal�a, ofrezca la carga argumentativa en el estadio procesal oportuno para que ello suceda, siendo tarea del Juez garantizar porque este medio probatorio sea sujeto a la contradicci�n por parte de la Defensa, amparando as� los derechos a su vez de la persona procesada en el marco de la igualdad de armas.

Y es que no puede generarse un salvavidas en aquellos casos en los que la Fiscal�a no cumple, por ejemplo, los presupuestos legales del descubrimiento probatorio, o de solicitud probatoria a partir de la conducencia, pertinencia y utilidad, pues ser�a permitir que incluso, desde la audiencia preparatoria aun sabiendo la Fiscal�a que no va a utilizar su testigo menor de edad en juicio [sea porque no quiere declarar, no lo recuerda, o prefiere no revictimizarlo], se le releve de su obligaci�n de sustentar las razones por las cuales debe admitirse la entrevista como prueba de referencia, caso en el cual se sorprender�a a su contraparte y arrasar�a con principios basilares del proceso penal.

En tal virtud, a partir de la jurisprudencia analizada se puede llegar a la conclusi�n conforme a la cual, efectivamente las entrevistas rendidas por los menores de edad antes del inicio del juicio oral deben ser catalogadas como elementos materiales probatorios, y pueden ser utilizadas: (i) Para refrescar memoria [art. 392.d del C.P.P.], caso en el cual deben ser descubiertas desde la etapa de acusaci�n por parte de la Fiscal�a, para que se conozca por las dem�s partes e intervinientes y puedan ser utilizadas en la audiencia de juicio oral.

Seg�n la jurisprudencia nacional, en este evento la entrevista no es incorporada materialmente al acervo probatorio pues su finalidad es simplemente para facilitar la rememoraci�n del testigo, cuando la parte ha sentado las bases para su uso, m�s no llevarle al juez el conocimiento sobre su contenido. De ah� que la lectura y observaci�n del documento se realice de manera mental.

(ii) Para impugnar la credibilidad del testigo [arts. 347, 393.b, 403 del C.P.P.]. En este evento, las partes deben cumplir tambi�n la carga de relacionar la entrevista desde el descubrimiento probatorio, y su utilizaci�n estar� supeditada a la confrontaci�n de la credibilidad del testigo en su dicho, en donde se podr� introducir el documento y tendr� valor probatorio, no como prueba aut�noma sino como parte integrante del testimonio que se justiprecia. (iii) Como prueba de referencia [art. 438 del C.P.P.] supuesto en el cual se deben realizar ciertas precisiones: 1.

Si desde la audiencia preparatoria la parte que pretende la introducci�n de la entrevista del menor de edad, aspira realizarlo como prueba de referencia, deber� sustentar su pretensi�n con base en la conducencia, pertinencia y utilidad para esta pr�ctica probatoria, atendiendo a la carga argumentativa que debe desplegar para esta clase de excepciones al principio de inmediaci�n. 2.

Por el contrario, si se solicit� y decret� el testimonio del menor de edad en juicio oral, no necesariamente la parte debe realizar una sustentaci�n en la audiencia preparatoria en punto a la entrevista como prueba de referencia, pues se advierte que intentar� consolidar la prueba directa id�nea con el testigo que cuenta con el conocimiento directo de los hechos.

Pero, acorde con la jurisprudencia transcrita, en aras de la protecci�n de los derechos del menor de edad y evitando su revictimizaci�n, as� el ni�o comparezca a juicio, pueden generarse situaciones [sobrevinientes] en las cuales no sea lo m�s aconsejable escuchar al menor [por ejemplo que dada su edad o capacidad intelectual no cuente con la facilidad de rememoraci�n, o cuando se encuentra en extremo nervioso siendo incapaz de ofrecer una respuesta], y en tal sentido, se abre la posibilidad para que ingrese su entrevista como prueba de referencia, momento en el cual la carga argumentativa de la parte que solicita esta pr�ctica probatoria no se elimina, sino que debe sustentarse de manera inmediata, ofreciendo las razones al Juez para que se permita como un elemento demostrativo [que no dejar� de ser indirecto] en punto a las circunstancias que rodearon el hecho punible.

Con base en estas precisiones entonces, se abordar� el caso concreto definiendo si es posible la introducci�n de la entrevista de la menor M.A.V.M. solicitada por la Fiscal�a en la audiencia de juicio oral y negada por el Juez de instancia. 6.4. El caso concreto. Las anteriores precisiones emanadas de la jurisprudencia, allanan el camino para establecer si en este evento es procedente la introducci�n de la entrevista rendida por la menor de edad, no sin antes realizar una aclaraci�n inicial en punto a la solicitud probatoria de la Fiscal�a. Una vez revisado el audio de la audiencia preparatoria, di�fano resulta que, acorde con el escrito de acusaci�n, la entrevista de la ni�a no ser�a utilizada como prueba de referencia, pues el Ente Acusador pretend�a contar con la presencia en juicio de M.A.V.M., tal y como sucedi� posteriormente.

Luego, la utilizaci�n de la entrevista de la menor en la diligencia se enmarcar�a en los casos de refrescar memoria o impugnar la credibilidad de la testigo. Y as� fue como sucedi� en un comienzo. La menor en la vista p�blica, pese a denotarse nerviosa en una primera oportunidad, logr� ofrecer un relato de lo sucedido utilizando sus propias palabras, alcanzando a enunciar ciertas situaciones de modo, tiempo y lugar en punto a la materialidad de la conducta punible y la presunta responsabilidad del procesado.

Sin embargo, afirm� no haber rendido una entrevista ante el ICBF, lo cual fue subsanado reconociendo dicho documento a trav�s de su firma y la de sus padres. Fue en ese momento en donde la Fiscal�a pretendi� la utilizaci�n de la entrevista con el �nimo de refrescar la memoria de la menor de edad, intentando que leyera el documento en donde reposaba su declaraci�n inicial, frente a lo cual el Juez de instancia le solicit� sentara las bases probatorias para tal menester; acto seguido el Ente Persecutor enunci� que pretend�a refrescar memoria de la ni�a en punto a la materialidad de la conducta punible, lo cual fue restringido por parte del a quo, pues de un lado, ya la menor hab�a relatado con sus palabras lo sucedido y ello prevalec�a ante manifestaciones anteriores, y de otro, no era posible la lectura de la totalidad del documento al no explicar los fundamentos probatorios para ello.

Aqu� es donde radica el primer reproche del recurso. Ciertamente, la utilizaci�n de la entrevista para refrescar memoria es avalada no solo por el ordenamiento jur�dico, sino adem�s por la l�nea jurisprudencial antes estudiada, sin embargo, esta pr�ctica se somete a una carga argumentativa por la parte que pretende emplearla, anunciando su base probatoria, que no es algo diferente a especificar qu� aspecto pretende ser recordado con la entrevista con el �nimo de ser le�do mentalmente por el testigo.

Por ende, raz�n le asisti� al Juez de conocimiento, al restringir la utilizaci�n de la entrevista en la primera oportunidad con el �nimo de refrescar memoria, pues la base probatoria utilizada por la Fiscal�a era una tem�tica que ya hab�a sido relatada a viva voz por parte de M.A.V.M.; luego, si las preguntas realizadas en el directo no contaron con la t�cnica necesaria para que la infante enunciara exactamente lo que se hab�a relatado con antelaci�n, ello no puede servir de excusa para, incluso, ahondar sobre t�picos que pueden llegar a vulnerar los derechos fundamentales de la menor, cuando la misma ya hab�a sido medianamente expl�cita con sus palabras frente al asunto.

En esta medida, la base probatoria no result� ser la id�nea para la utilizaci�n de la entrevista a partir del contenido del art�culo 392.d del C.P.P. y por esta raz�n la Fiscal�a no insisti� m�s en el asunto, continuando con el tr�mite del testimonio de la menor de edad. Ahora bien, una vez culminada la deponencia, el Ente Fiscal solicit� la introducci�n de la entrevista bajo el argumento que la protecci�n del menor de edad, atendiendo al principio pro infans, prevalec�a en el ordenamiento jur�dico y era necesario contar con esta declaraci�n anterior al juicio con el �nimo de no revictimizar a la ni�a, es decir, pretendiendo su utilizaci�n como prueba de referencia. Frente a ello, la Sala encuentra dos reparos: De un lado, no se desconoce que la interpretaci�n jur�dica en esta tem�tica faculta la pr�ctica probatoria de referencia incluso si el testigo menor ha comparecido a la vista p�blica, pero como se dej� esclarecido en el apartado anterior, la introducci�n de la entrevista del menor como prueba de referencia se supedita a la ocurrencia de situaciones sobrevinientes que no permitan una pr�ctica probatoria directa a trav�s del testimonio, lo cual no sucedi� en este caso, como quiera que pese a los nervios propios del escenario p�blico al que se encontraba sometida la menor relatando una situaci�n traum�tica per se, fue capaz de soportar el directo, redirecto y dem�s preguntas complementarias sin que se advirtiera una vulneraci�n de sus derechos fundamentales, como lo se�al� el Juez de instancia. De otro lado, y como consecuencia de lo anterior, en esta oportunidad el argumento de no revictimizaci�n del menor de edad pierde cualquier sustento al momento en que se culmina la pr�ctica probatoria y se cuenta con la informaci�n plasmada por el infante, pues si la pretensi�n de la Fiscal�a era amparar sus derechos y no generar m�s traumatismos, no hubiera agotado su interrogatorio formul�ndole diversas preguntas que fueron trasladadas por el Defensor de Familia y contestadas a cabalidad seg�n el saber y entender de la menor; en tal sentido, no puede intentarse complementar esa deponencia con la entrevista posteriormente.

Luego, lo que en este evento advierte la Sala es que la Fiscal�a pretend�a robustecer la declaraci�n de la menor con un documento que no ten�a el fundamento para ser utilizado como prueba de referencia, pues se itera, muy a pesar de las falencias en la t�cnica utilizada para contar con el relato de M.A.V.M., ello no puede servir de excusa para complementar su conocimiento directo ofrecido en juicio a costa de los derechos de contradicci�n de su contraparte, que no tendr�a la posibilidad de rebatirlos si se hubiese accedido al pedimento Fiscal.

En s�ntesis, no se desconoce que la entrevista del menor de edad por fuera de la escena del juicio oral sea un elemento material probatorio y que pueda ser utilizado como prueba de referencia como excepci�n al testimonio directo del ni�o o ni�a, que debiera comparecer a juicio, con el �nimo de no revictimizarlo y velar por sus derechos; pero esta Colegiatura no puede cohonestar pr�cticas que no se gu�en m�nimamente por el tr�mite procedimental establecido, permitiendo una exoneraci�n en punto a las cargas argumentativas de las partes para la pr�ctica probatoria.

De ah� que la decisi�n del Juez de instancia deba ser confirmada en su integridad. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de este Distrito Judicial, en Sala de Decisi�n Penal,

RESUELVE

PRIMERO: CONFIRMAR la decisi�n adoptada por el Juez Penal del Circuito de Puerto Boyac�, Boyac�, en cuanto a la negativa de admitir la entrevista como prueba en el juicio oral.

SEGUNDO: Se dispone en consecuencia el retorno de las diligencias al Juzgado Promiscuo del Circuito de Puerto Boyac�, Boyac�, ante la eliminaci�n del Juzgado Penal del Circuito en Descongesti�n de esa municipalidad, para que se contin�e con la audiencia de juicio oral. Contra la presente decisi�n, no procede recurso alguno. Notif�quese y c�mplase Los Magistrados, GLORIA LIGIA CASTA�O DUQUE DENNYS MARINA GARZ�N ORDU�A JOS� FERNANDO REYES CUARTAS Daniel Ortega Jim�nez � Secretario  Folio 2.  Corte Suprema de Justicia, decisi�n 25738 del 9 de noviembre de 2006.

MP: Sigifredo Espinosa.  Providencias de 9 de noviembre de 2006. Radicaci�n 25738 y de 17 de marzo de 2010. Radicaci�n 32829, entre otras. Para dar contexto la Sala quiere tambi�n citar apartes de algunas de estas providencias precedentes que han permitido construir una visi�n s�lida acerca de la utilidad probatoria de las entrevistas o reconocimientos, que son los que en este caso nos ata�en: �Es palmario que si ante el �rgano de indagaci�n e investigaci�n dijo una cosa y en la audiencia de juicio oral y p�blico dijo otra (u opt� por no responder absolutamente nada �aqu� alg�n testigo tuvo esa actitud), el testimonio como evidencia del juicio que es, articulado con la evidencia que se suministre al proceso (entrevista, documento, acta, reconocimiento, video, etc.), y con el dicho del �rgano de investigaci�n e indagaci�n (Polic�a Judicial, experto t�cnico o cient�fico, testigo acreditado, etc.), ofrecen de hecho un di�logo a partir del cual es leg�timo hacer inferencias probatorias a la luz de la contemplaci�n material de la prueba testimonial, documental, etc.. �Esa es la esencia del papel del juez! (�) �El proceso penal es y sigue siendo un proceso dial�gico (Sentencia del 19/06/2003; rad.

No. 18483) y la esencia del papel del juez radica en auscultar la credibilidad de todos los medios de conocimiento legalmente establecidos (pruebas directas, documentos, testimonios directos e indirectos, videos, cintas magnetof�nicas, pruebas de referencia, inferencias l�gicas, etc.) todo ello dentro del marco de la Constituci�n, la ley y el respeto de los derechos fundamentales (Auto de casaci�n del 02/11/2006, rad.

N�m. 26089). �Por ello, la Sala expresa su criterio en el sentido de que las pruebas legalmente aducidas a la audiencia del juicio oral y p�blico por el representante del �rgano de Indagaci�n e Investigaci�n a trav�s de testigos de acreditaci�n, despu�s de aportadas leg�timamente y puestas a la orden de la controversia, son pruebas del proceso y por consiguiente apreciables seg�n los criterios de cada medio de convicci�n, tanto como el testimonio de persona renuente, cuya contemplaci�n material es susceptible de conjurarse con la versi�n que suministre el testigo de acreditaci�n. �Es por ello por lo que formatos de entrevistas, las actas de reconocimiento fotogr�fico, las actas de reconocimiento a trav�s de fotograf�as, los videos relativos a reconocimientos a trav�s de fotograf�as y en fila de personas (Arts. 205, 206, 252, 253, 275) que fueron aducidos y admitidos por el Juez como prueba en la audiencia del juicio oral, son medios de conocimiento susceptibles de apreciaci�n por el juez del caso a trav�s de las reglas que rigen cada medio de convicci�n en concreto�.  Radicado 44367 del 25 de mayo.  La Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, en Auto del 30 de septiembre de 2015 dentro del radicado AP5785-2015 [46153] ha definido como criterios estructurales de la prueba de referencia: ��(i) debe tratarse de una declaraci�n;

(ii) realizada por fuera del juicio oral; (iii) que es utilizada para probar o excluir uno o varios elementos del delito u otro de los aspectos referidos en el art�culo 375 �dem, de donde se sigue, sin duda, que s�lo puede hablarse de prueba de referencia cuando la declaraci�n es utilizada como medio de prueba; (iv) cuando no sea posible practicarla en el juicio, porque de ser ello posible deben seguirse las reglas generales sobre el testimonio.�  Exposici�n de motivos del proyecto de ley 01 de 2011 Senado, que se convertir�a en Ley 1652 de 2013, donde se indic�: �El presente proyecto de ley busca defender los derechos de los ni�os v�ctimas de abuso sexual.

Es de vital importancia acomodar el proceso penal a las exigencias propias de los ni�os, pues es apenas evidente que por la etapa de desarrollo mental en que se encuentran y por las nefastas consecuencias del abuso sexual, estos no se desenvuelven normalmente dentro de un proceso dise�ado para adultos� (Cfr. Gaceta del Congreso 520 de Julio 22 de 2011).  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal, radicado 44056.     P�gina  PAGE 27 Sistema Acusatorio: 2013-81027-02 OSWALDO GALINDO PATI�O Actos Sexuales con menor de 14 a�os Tentativa de Acceso Carnal Abusivo con Menor 14 a�os Rep�blica de Colombia  Tribunal Superior de Manizales Sala Penal :Qo}~���������������p�p[�E�/+hx'�h+SU5�CJOJQJ^JaJmH sH +hx'�h�+�5�CJOJQJ^JaJmH sH (hx'�h�+�CJOJQJ^JaJmH sH "h6yCJOJQJ^JaJmH sH (hx'�h�CJOJQJ^JaJmH sH (hx'�h;#�CJOJQJ^JaJmH sH (hx'�h �CJOJQJ^JaJmH sH +hx'�hNG�5�CJOJQJ^JaJmH sH (hx'�hNG�CJOJQJ^JaJmH sH %hNG�5�CJ OJQJ^JaJ mH sH  67Nl���������� ���������������$��dh�`��a$gd�@�gd L� dh�gdNG�$ & F��dh�^�`�a$gdx^�gdG� $d��a$gd�+� $dh�a$gdNG�$dh�&d P�� a$gdNG� $dh�a$gdNG�������������������������찚ðÄ|tlYF;h�]_h L�mH sH %hNG�5�CJOJQJ^JaJ mH sH %hNG�5�CJ OJQJ^JaJ mH sH haY�mH sH hx'�mH sH h�+�mH sH +hx'�hE+5�CJOJQJ^JaJmH sH +hx'�h�vH5�CJOJQJ^JaJmH sH %h� �5�CJOJQJ^JaJmH sH +hx'�h�+�5�CJOJQJ^JaJmH sH %hK �5�CJOJQJ^JaJmH sH %h6y5�CJOJQJ^JaJmH sH �4 @ F H I f i u � � � � � � � � �    ��Ͻ����wi�[M?M?h|-�CJ OJQJ^JaJ h��CJ OJQJ^JaJ h;#�CJ OJQJ^JaJ h8�CJ OJQJ^JaJ h�L�CJ OJQJ^JaJ hNG�CJ OJQJ^JaJ h�T�CJ OJQJ^JaJ hplCJ OJQJ^JaJ hGmTCJ OJQJ^JaJ #hGmThGmT5�CJ OJQJ^JaJ #hGmTh� �5�CJ OJQJ^JaJ h� �CJ OJQJ^JaJ hNG�hNG�CJ OJQJ^JaJ  (;

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nota pie Car Car Car Car,Texto nota pie Car Car Car Car Car Car Car Car Car Car Car Car,Footnote Text Char CarCJOJPJQJ^JaJ�&`��q� �V0�Ref. de nota al pie,Ref,de nota al pie,Texto de nota al pie,Appel note de bas de page,Footnotes refss,Footnote number,referencia nota al pie,BVI fnr,f,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FCH*Z�@�Z dP�0Texto de globo d��CJOJQJaJmHsHT�o���T dP�0Texto de globo CarCJOJQJ^JaJtH N�`���N �� Sin espaciadoCJ_HaJmH $sH $tH |C@�|  �aSangr�a de texto normal�d��x^� CJOJPJQJaJmH sH tH n�o���n �aSangr�a de texto normal Car CJOJPJQJaJmH sH tH h^@�h �5l0 Normal (Web) d��d�d[$\$ CJOJPJQJaJmH sH tH X�O�X`%Car d���,B*CJOJPJQJaJmHnHphtH u|�O�| -{�leyes. $�d� � 5$7$8$9DH$`�a$)B*CJOJPJQJaJmH phsH tH FBF !~�0Texto independiente �xZ�o��Z  ~�0Texto independiente CarCJaJmH $sH $tH \>@"\ #~�Puesto"$d��a$#5�CJ OJPJQJaJmHsHtH@�o��1@ "~� Puesto Car5�CJ OJPJQJb�OBb X)� Body Text 2$$dh�a$ CJ OJPJQJaJmH sH tH $x�ORx �GTexto independiente 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