Micelio

Providencia — Tribunal Superior de Neiva

Radicado: 41001600071620160103501

Sala: SALA PENAL

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PONENTE: �LVARO ARCE TOVAR PROCEDENCIA: Juzgado Quinto Penal del Circuito de Neiva �H.- ASUNTO: Sentencia condenatoria RADICACI�N: 41001-60-00-716-2016-01035-01 PROCESADO: FAIVER CAMERO DULCE DELITO: Incesto APROBADO: Acta N�171 DECISI�N: Confirma Neiva, veinte (20) de febrero de dos mil dieciocho (2.018) Con ocasi�n de la apelaci�n interpuesta por la Delegada de la Fiscal�a General de la Naci�n, conoce la Sala de la sentencia emitida el quince (15) de diciembre del a�o inmediatamente anterior, mediante la cual el Juzgado Quinto Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Neiva �H.- conden� a FAIVER CAMERO DULCE a purgar TREINTA (30) meses de prisi�n como autor responsable del delito de Incesto; igualmente le impone la pena accesoria de inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por el mismo lapso y le niega la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y la prisi�n domiciliaria.

LOS HECHOS Revelan los registros de audio y dem�s documentos aportados, el acontecer delictivo se present� el 02 de mayo de 2016, a eso de las 11:00 p.m., en la residencia ubicada en la calle 65 No. 3 � 34 del barrio Villa Magdalena de esta ciudad, momentos en que la familia dorm�a; al darse cuenta la se�ora Dilian Orlinda Cardozo Tovar que su c�nyuge FAIVER CAMERO DULCE no se encontraba en la cama, se par�, lo busc� en el ba�o sin hallarlo, dirigi�ndose entonces al cuarto de su hija A.V.C.C., en donde al encender la luz lo vio desnudo encima de su descendiente haciendo movimientos propios de una relaci�n sexual, observando igualmente que la menor se encontraba boca abajo y sin ropa interior, raz�n por la que decidi� llamar a la polic�a a cuyo arribo procedieron a darle captura al agresor.

ACTUACI�N PROCESAL 1.- Ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal con funciones de control de garant�as de esta ciudad, el 04 de mayo de 2016 se llevaron a cabo audiencias preliminares concentradas, legaliz�ndose la captura de FAIVER CAMERO DULCE; imput�ndosele el delito de Acto sexual abusivo con incapaz de resistir agravado (arts. 210 inc. 2� y 211 num. 2 y 5 C. Penal), cargos a los cuales no se allan�; imponi�ndosele luego medida de aseguramiento de detenci�n preventiva en establecimiento carcelario. 2.- Mediante escrito radicado el 27 de junio de 2016, la Fiscal�a 13 Seccional CAIVAS de esta ciudad, acus� a FAIVER CAMELO DULCE como autor de la conducta de Acto sexual abusivo con incapaz de resistir previsto en el art�culo 210 inciso 2� del C. Penal, bajo causales gen�ricas de agravaci�n previstas en los numerales 5 y 7 del art�culo 58 ib�dem., actuaci�n repartida al Juzgado Quinto Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Neiva �H.-, que realiz� la diligencia respectiva el 18 de noviembre de esa misma anualidad, para efectuar luego la audiencia preparatoria el 14 de marzo de 2017, momento procesal en el que decret� las pruebas solicitadas por las partes. 3.- El juicio oral se instal� el 08 de mayo siguiente y se continu� en sesiones del 29 de junio, 09 de agosto, 28 de septiembre, 24 de octubre y 08 de noviembre y 15 de diciembre de 2017, oportunidad �ltima en la que ese anunci� el sentido condenatorio del fallo, d�ndose posteriormente lectura al mismo, que al ser recurrido por la Fiscal�a ocupa ahora la atenci�n de la Sala.

DE LA SENTENCIA IMPUGNADA El juzgado de primera instancia sintetiza los hechos, la actuaci�n procesal surtida, identifica e individualiza al acusado, precisa las alegaciones de las partes y los t�rminos de la acusaci�n, relacionando a continuaci�n los hechos y circunstancias excluidas del debate oral a trav�s de las estipulaciones probatorias suscritas entre las partes, as� como las pruebas practicadas durante el juicio.

Refiere entre tales medios de prueba los testimonios de Dilian Orlinda Cardozo Tovar, madre de la v�ctima y esposa de FAIVER CAMERO DULCE, se�alando que fue ella quien dio a conocer los pormenores de los hechos atribuidos al acusado; corrobor�ndose lo sucedido con las versiones de la adolescente A.V.C.C.; de Edwin Mauricio Quintero, policial que particip� en la captura en flagrancia y rindi� informe correspondiente; del m�dico especialista en ginecolog�a y obstetricia �lvaro Serrato Gir�n, apoyado �ste en informe pericial integral de la investigaci�n de delito sexual; de Yessenia Yorley Barajas Sierra, Trabajadora Social del Hospital �Hernando Moncaleano� de Neiva, quien en compa��a de la psic�loga realiz� la entrevista a la v�ctima de abuso sexual el d�a de marras, instante en el que corrobora el abuso a que la someti� su progenitor.

Seguidamente expresa que de acuerdo a los anteriores elementos probatorios, no queda ninguna duda de que los hechos sucedieron de la forma en que fueron presentados por la Fiscal�a en la acusaci�n, es decir, que aquella noche del 02 de mayo de 2016, en la calle 65 N.� 3-34 del barrio Villa Magdalena, de esta ciudad, entre la joven A.V.C.C. y el acusado FAIVER CAMERO DULCE se presentaron unos actos sexuales que fueron descubiertos por Dilian Orlinda Cardozo Tovar; pudi�ndose asegurar que fueron unos actos er�ticos sexuales por las circunstancias particulares en que se encontraban los involucrados y las posiciones que ten�an cada uno de ellos, como quiera que las testigos presenciales son contestes en destacar estaba totalmente desnudo, se encontraba encima de la v�ctima, sobre su pelvis, mientras �sta se hallaba boca abajo y sin ropa de la cintura para abajo, y que seg�n la madre de la joven, el procesado estaba realizando movimientos caracter�sticos de una relaci�n sexual, sin que dichas circunstancias puedan ser explicadas en ning�n otro contexto, pues no se adujo ninguna otra raz�n para justificar la forma en que fueron sorprendidos.

De lo anterior resalta que esos hechos no fueron controvertidos por la defensa y que por el contrario, en los alegatos de conclusi�n los acept� como verdaderos; no obstante considera el a quo, que la acreditaci�n o demostraci�n de los aspectos f�cticos de connotaci�n sexual ya referidos y la autor�a de FAIVER CAMERO DULCE, no resultan suficientes para que se configure el delito atribuido al acusado, puesto que debe recordarse para la configuraci�n del punible endilgado -acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir - tipificado en el art�culo 210 del C�digo Penal, es requisito indispensable que previo al acto sexual, el sujeto pasivo de la conducta se encuentre en un estado f�sico o mental que le impida auto-determinarse, es decir, elegir y decidir voluntariamente acceder a la relaci�n sexual; circunstancias que seg�n la norma pueden ser: el estado de inconsciencia, padecer trastorno mental o estar en incapacidad de resistir.

Acto seguido y luego aludir a precedente jurisprudencial que trae a colaci�n, centra la atenci�n en que la fiscal�a al realizar la relaci�n factual en que soport� el llamado a juicio de CAMERO DULCE, dej� de lado los elementos normativos del tipo penal endilgado, pues se content� con referir que �l y la adolescente A.V.C.C. como padre e hija, fueron sorprendidos por su esposa y madre, respectivamente; m�s nada dijo sobre la forma en la que consideraba surg�a la incapacidad para resistir pregonada de la v�ctima, pretendiendo en desarrollo del juicio demostrarla a partir de encontrarse la v�ctima dormida cuando su madre entr� a la habitaci�n y encendi� la luz, pero abandon� el momento natural en el que se le impon�a la carga de delimitar el tema de prueba, falencia que sumada a los dem�s medios probatorios practicados, no logran revestir de certeza la estructuraci�n de circunstancia alguna que ubicara a la v�ctima en posici�n ex ante de incapacidad de resistir, cuando se realizaron los actos sexuales materia de reproche.

En este sentido, luego de analizar y valorar la totalidad de la prueba testimonial arrimada al juicio, as� como de absolver las diferentes hip�tesis que a trav�s de la misma se suscitan, destaca entonces que ninguna de las pruebas practicadas se orient� a establecer que la adolescente padeciera trastornos del sue�o o alguna otra afecci�n para la �poca de los hechos investigados, que le impidiera despertarse o recobrar la vigilia cuando recib�a est�mulos exteriores, como para declarar que no se percat� de lo que estaba haciendo su pap�, m�xime cuando la adolescente A.V.C.C. le inform� al m�dico �lvaro Serrato Gir�n que ten�a una sensaci�n de que algo ingresaba a sus genitales, dicho que contradice lo expuesto por ella en juicio, al asegurar no haberse dado cuenta de nada por estar profundamente dormida.

Concluye expresando que todos esos factores analizados, impiden que se estructuren los elementos descriptivos del delito enrostrado por la Fiscal�a, pues no lleg� al conocimiento m�s all� de toda duda razonable sobre la incapacidad para resistir de A.V.C.C. aquella noche, por el contrario, lo que se evidencia de los hechos y las pruebas, es que la joven estuvo siempre consciente de lo que suced�a en su habitaci�n y de los actos sexuales que practicaba con su padre, quedando adem�s desvirtuado que la conducta desplegada por FAIVER CAMERO DULCE sobre la adolescente pueda encuadrarse dentro del inciso segundo del art�culo 210 del C�digo Penal -Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir-, toda vez que la Fiscal�a no pudo demostrar m�s all� de toda duda razonable que la joven estaba bajo sue�o profundo, donde le era imposible resistirse, menos, que esta situaci�n fuera aprovechada por el acusado para realizar actos sexuales en su humanidad, descart�ndose por sustracci�n de materia, las circunstancia de agravaci�n punitiva igualmente imputadas, sin que haya lugar entonces a emitir pronunciamiento sobre su estructuraci�n. En este orden expone apoyada en criterio jurisprudencial, si bien es cierto que el delito por el cual la Fiscal�a reclam� sentencia condenatoria que luego del an�lisis probatorio fue descartado, tambi�n lo es, si en el trascurso de la actuaci�n se llega a acreditar la estructuraci�n de un punible diferente al acusado, es factible emitir sentencia de condena por este �ltimo, existiendo entonces la posibilidad de variar la calificaci�n jur�dica de la conducta, siguiendo las exigencias establecidas para el efecto por la Corte, esto es, que la nueva denominaci�n jur�dica, independientemente de que comparta o no el mismo t�tulo, cap�tulo y bien jur�dico tutelado, �mantenga el n�cleo f�ctico de la imputaci�n, se trate de un delito de menor entidad, y se respeten los derechos de las partes�.

Por tanto, sostiene que al confrontar los hechos comprobados y la conducta del acusado con los delitos consagrados en el C�digo Penal, �sta se adec�a completamente el punible de �Incesto� consagrado en el art�culo 237 ib�dem, delito en el que se mantiene el n�cleo factico de la imputaci�n, el cual no var�a con la nueva calificaci�n jur�dica, cumpli�ndose de esta forma el primer requisito exigido por la jurisprudencia del m�ximo tribunal en materia penal, en tanto que adem�s se trata de una conducta de menor entidad sancionado con pena muy inferior a la del punible imputado -acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir-, garantiz�ndose as� mismo los derechos de las partes e intervinientes, pues la sentencia de condena se fundamenta en las mismas pruebas practicadas en juicio oral, que la Fiscal�a, Defensa, V�ctima e incluso el Ministerio P�blico han tenido la oportunidad de conocer, debatir y controvertir, siendo entonces viable variar la calificaci�n jur�dica realizada por la Fiscal�a, al estimar que se demostr� una conducta violatoria del bien jur�dico familia, que no violatoria de la libertad sexual.

Recapitula expresando encontrar satisfechas las exigencias para proferir sentencia condenatoria en los t�rminos del art�culo 381 del C�digo de Procedimiento Penal, en raz�n a que la Fiscal�a, al contrario del delito imputado, llev� al juicio prueba suficiente y contundente sobre la existencia del delito de Incesto, al igual que de la responsabilidad penal del acusado, derruyendo en consecuencia la presunci�n de inocencia consagrada a su favor, pues �ste no adecu� su comportamiento y realiz� actos sexuales con A.V.C.C. a pesar de que era su descendiente en primer grado, comportamiento con el que afect� el bien jur�dico protegido �La familia-, pues con dolo realiz� actos sexuales sobre ella, satisfaciendo la exigencia de antijuridicidad del injusto y derruyendo las naturales relaciones que deben existir entre ascendientes y descendientes; quedando igualmente demostrada la culpabilidad con la que actu� el procesado, pues se trata de un imputable que comprende la ilicitud de la conducta penal y es capaz de auto-determinarse de acuerdo con esa comprensi�n, sin embargo, aunque le era exigible un comportamiento distinto, CAMERO DULCE de manera voluntaria realiz� contacto sexual con su hija.

Por tales razones, al hallarlo responsable del il�cito tipificado en el art�culo 237 del C. Penal, modificado por el art�culo 14 de la Ley 890 de 2004, le impone la pena principal y accesorias de rigor conforme se expuso al inicio de la presente decisi�n.

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACI�N Solicita la Delegada de la Fiscal�a General de la Naci�n la parcial revocatoria de la sentencia de primer grado, en raz�n a estar en desacuerdo con el an�lisis realizado a la prueba presentada en el juicio, como quiera que se debe impartir condena en contra de FAIVER CAMERO DULCE, no por el delito de Incesto, sino por la conducta propuesta consistente en Actos sexuales abusivos con incapaz de resistir agravado, pues advierte que se est� sobrevalorando la pericia de la psic�loga de la defensa, cuando se se�ala que la menor no estaba dormida para no darse cuenta que le quitaron las prendas de vestir y que algo entraba y sal�a de su vagina.

Alega seguidamente, que si bien es cierto se viv�a un tema de abuso sexual constante en contra de A.V.C.C. por parte de su padre biol�gico y que la menor al parecer presenta un s�ndrome llamado �complejo de electra�, acomod�ndose a una situaci�n que para ella no ten�a soluci�n, no quiere decir que siempre y precisamente el d�a de autos hubiese dado su consentimiento.

Aduce tambi�n, que la joven se�al� haberse dado cuenta de algo que entraba y sal�a de entre sus piernas en el momento en que su madre entr�, prendi� la luz y grit�, pero ella estaba muy cansada y se hab�a dormido profundamente, pero como lo indic� el a quo, no se realizaron las pruebas pertinentes que determinaran el nivel de sue�o de la v�ctima, siendo un hecho cierto que ella estaba dormida puesto que as� lo dice y lo corrobora su madre como testigo presencial, cansancio que explica en el hecho de haber estado ese d�a en actividad en toda la jornada, se acost� cansada y estaba profundamente dormida, d�ndose cuenta solamente cuando su madre ingres� a la habitaci�n, prendi� la luz y grit�.

Est� en desacuerdo en que se presuma que la menor se dio cuenta y acept� la relaci�n sexual con su padre, porque al bajar la pijama el roce con su piel debi� despertarla; igualmente que el movimiento propio de la relaci�n sexual con el peso de su progenitor debi� despertarla, pues a su juicio son s�lo presunciones que est�n aclaradas por la misma v�ctima, a quien conforme a las reglas de la sana cr�tica y las probanzas arrimadas al juicio se le debe creer, puesto que ha se�alado haber estado muy cansada y no haberse dado cuenta hasta que su madre, ingres�, prendi� la luz y grit�, hecho �ste que no logr� ser rebatido por la psic�loga de la defensa, de quien se demostr� su inexperiencia en ese campo y no realiz� ninguna clase de an�lisis cient�fico que permitiera restarle credibilidad a la menor.

Resalta finalmente, que todos los organismos son diferentes y mientras unas personas pueden despertarse f�cilmente, otras se profundizan y se les dificulta un poco m�s, dependiendo de muchos factores que no analiz� la psic�loga de la defensa, tal como la jornada agotada por la v�ctima el d�a de marras, siendo por ello que para aceptar que se estuvo en incapacidad de resistir no se le exige que est� pr�cticamente muerta como lo pretende la perito, al asimilar esa situaci�n al sue�o profundo, pues jam�s la muerte es similar al sue�o profundo, razones por las que insiste en la revocatoria parcial de la sentencia y se condene por el delito imputado.

TRASLADO A LOS NO RECURRENTES Dentro del t�rmino de traslado y en memorial direccionado al juzgado de conocimiento, sostiene el encargado de la defensa que una vez analizada la sustentaci�n del recurso de apelaci�n, se constata que el mismo no logra rebatir el an�lisis efectuado por el a quo, requisito sine qua non para que se conceda la alzada y que lo conmina a solicitar su rechazo para que no se d� tr�mite ante el Tribunal.

Acto seguido y tras referir precedente jurisprudencial que delimita aspectos relevantes a examinar por el juez de primera instancia, en un recurso interpuesto a efectos de resolver si lo rechaza, lo niega, lo declara desierto o en su defecto si lo concede, estima resultar evidente que el recurso sustentado por la Fiscal�a General de la Naci�n no controvierte suficientemente la decisi�n de primera instancia, como quiera que de manera escueta disiente de la prueba pericial practicada por la defensa, calific�ndola de haber sido sobrevalorada por el despacho, sin expresar razones jur�dicas, f�cticas o t�cnicas que permitan conocer el sustento de su afirmaci�n y menos cu�l fue el error en la pericia. Expresa que la Fiscal�a se�ala en su disenso, que la menor v�ctima del punible al parecer presenta el s�ndrome denominado �complejo de electra�, no obstante no se explica el contexto del mismo y menos su incidencia para que resulte suficiente para modificar el fallo condenatorio.

Con soporte jurisprudencial agrega, que en la sustentaci�n de un recurso de apelaci�n el impugnante est� obligado a exponer las razones concretas de su disenso, circunstancias que omiti� la Fiscal�a, pues de manera somera trat� situaciones modales de la configuraci�n del delito, pero no ha refutado ni se�alado en concreto las razones jur�dicas de su disenso, elemento fundante para la concesi�n del recurso.

Indica en ese sentido, que el ente acusador aduce una serie de aseveraciones personales que se apartan de la finalidad o funci�n constitucional que lleva consigo un recurso de apelaci�n, pues manifiesta la credibilidad que debe otorg�rsele a la versi�n de la menor, sin que devele los yerros en que incurri� el juzgado de instancia frente al an�lisis de las reglas de la l�gica y la experiencia, requisito sustancial de la sustentaci�n del recurso de apelaci�n en debida forma, razones para solicitar que el despacho rechace la impugnaci�n interpuesta por la representante de la Fiscal�a. CONSIDERACIONES Prec�sese inicialmente la competencia que le asiste a la Sala para resolver el recurso vertical impetrado por la Fiscal�a y que fuera legalmente concedido por el fallador de instancia, en atenci�n a lo dispuesto en el numeral primero del art�culo 34 del C. de Procedimiento Penal �Ley 906 de 2004-, que faculta al Tribunal para revisar las sentencias dictadas por los Juzgados Penales del Circuito del mismo Distrito.

Ahora, no se tendr� en cuenta la restricci�n contemplada en los art�culos 20 del estatuto procesal penal y 31 de la Carta Pol�tica, que impide agravar la situaci�n jur�dica del condenado cuando es apelante �nico, por cuanto la parte que recurre de la decisi�n es el representante de la Fiscal�a General de la Naci�n. A partir de los fundamentos del recurso de alzada, corresponde a la Sala establecer si se colman a cabalidad los presupuestos necesarios para emitir sentencia condenatoria en contra del acusado FAIVER CAMERO DULCE, como responsable del delito de Acceso carnal o acto sexual abusivo con incapaz de resistir, conforme a la imputaci�n que reclama la Fiscal�a o en su defecto, la conducta punible de Incesto como lo determin� el a quo, de conformidad con el art�culo 381 del C�digo de Procedimiento Penal.

En principio se advierte que el juzgador de instancia, luego analizar exhaustivamente la totalidad de los elementos materiales de prueba allegados por las partes en el juicio oral y p�blico, concluy� sin hesitaci�n alguna que los hechos sucedieron de la forma en que fueron presentados por la Fiscal�a en la acusaci�n, es decir, aquella noche del 02 de mayo de 2016, en la calle 65 No. 3-34 del barrio Villa Magdalena de esta ciudad, entre la joven A.V.C.C. y el acusado CAMERO DULCE se presentaron unos actos sexuales, observados por la se�ora Dilian Orlinda Cardozo Tovar, madre y esposa respectivamente, raz�n por la cual se suscit� la captura del aqu� implicado; hechos que no fueron controvertidos por la defensa y que por el contrario en los alegatos de conclusi�n se asumieron como ciertos.

M�s consider� el despacho que la acreditaci�n de los aspectos f�cticos de connotaci�n sexual ya referidos y la autor�a de FAIVER CAMERO DULCE, no son suficientes para que se configure el delito atribuido al acusado, puesto que para la estructuraci�n del punible endilgado -acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir, es requisito indispensable que previo al acto carnal, el sujeto pasivo de la conducta se encuentre en un estado f�sico o mental que le impida auto-determinarse, es decir, elegir y decidir voluntariamente asumir la relaci�n sexual; circunstancias que seg�n la norma pueden ser: el estado de inconsciencia, padecer trastorno mental o estar en incapacidad de resistir.

Refiere que la Fiscal�a dej� de lado los elementos normativos del tipo penal endilgado, sin decir siquiera la forma en que configuraba la incapacidad de resistir, pretendiendo s�lo a partir del testimonio de la joven A.V.C.C., demostrar que ella se encontraba dormida cuando entr� a la habitaci�n su progenitora, prendi� la luz, vio lo que hac�a su esposo y grit�; sin embargo, no pudo demostrar m�s all� de toda duda razonable que la joven estaba bajo sue�o profundo, circunstancia que contribuy� a la imposibilidad de resistirse al acceso, menos que esa circunstancia fuese aprovechada por el acusado para realizar actos sexuales en su humanidad.

Por el contrario, para el a quo lo que se evidencia de los hechos y las pruebas, es que la joven estuvo siempre consciente de lo que suced�a en su habitaci�n y de los actos sexuales practicados con su padre, quedando adem�s desvirtuado que la conducta desplegada por FAIVER CAMERO DULCE sobre la adolescente A.V.C.C. pueda encuadrarse dentro del accionar delictivo establecido en el inciso segundo del art�culo 210 del C�digo Penal -Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir-, teniendo como resultado de confrontar los hechos comprobados y la conducta del acusado, la adecuaci�n t�pica al punible de �Incesto� consagrado en el art�culo 237 ib�dem, raz�n la que con apoyo jurisprudencial procede a variar la calificaci�n jur�dica, y emitir sentencia de condena por dicho comportamiento desviado, una vez que encontr� reunidos los t�rminos del art�culo 381 del C. P. Penal.

Siendo as�, el objeto de discusi�n no se centra en la existencia de una conducta punible en las condiciones f�cticas rese�adas, ni en la responsabilidad del acusado en la misma, habida cuenta del se�alamiento hecho tanto por la denunciante como por la joven v�ctima, aspecto no refutado por la defensa, sino en presencia de los elementos estructurales del tipo penal imputado en principio por la Fiscal�a General de la Naci�n a FAIVER CAMERO DULCE, consistente en la responsabilidad del delito de Acceso carnal o actos sexuales abusivos con incapaz de resistir, previsto en el art�culo 210; o si por el contrario tal comportamiento se tipifica en el tipo penal de Incesto, establecido en el art�culo 237 ib�dem, como lo dedujo el fallador de primer grado.

En torno a la tipolog�a del delito de Acceso o actos sexuales abusivos con incapaz de resistir, la Corte Suprema de Justicia ha precisado: �7. El delito de acceso carnal abusivo con incapaz de resistir, dentro de la tipolog�a que tradicionalmente ha escindido los delitos sexuales en aquellos atentatorios de la libertad sexual -junto con la violaci�n y el estupro-, la integridad sexual -corrupci�n- y honestidad sexual -proxenetismo-, est� en dicho orden insertado en el cap�tulo concerniente a los �actos sexuales abusivos�, bajo el entendido de que el mismo recoge aqu�llas hip�tesis delictivas en que el sujeto agente aprovecha la condici�n de la v�ctima que se encuentra imposibilitada de resistir sus pretensiones sexuales y cuya descripci�n t�pica contenida en el art�culo 304 del C�digo Penal de 1.980 �sustancialmente id�ntica a la prevenida en el art�culo 6� de la Ley 360 de 1.997 y el art�culo 210 de la Ley 599 de 2.000-, tiene en principio previstas como causas originarias propicias al acceso abusivo, los estados de inconciencia o de trastorno mental.

Como se sabe, los primeros dicen relaci�n con aquellas alteraciones mentales menores de �ndole pasajera, como ciertos estados hipn�ticos, de obnubilaci�n o embriaguez, en tanto que se tiene entendido que el trastorno mental tiende a identificar estados m�s o menos permanentes de enajenaci�n y alteraci�n de las funciones s�quicas. 8. Sin embargo, el modelo descriptivo de la conducta abusadora de acceso carnal -superando las limitaciones que para semejante proceder preve�a el C�digo Penal de 1.936 en su art�culo 319 como estupro, en tanto supeditaba la condici�n del sujeto pasivo a que se tratara de persona alienada mental o que se hallare bajo estado de inconciencia-, actualmente exige un elemento de contenido extrajur�dico a manera de cl�usula general que cobija dentro de los supuestos t�picos que tambi�n la actualizan el hecho de encontrarse el ofendido igualmente en incapacidad de resistir. 9.

Esta circunstancia evidentemente es distinta de aqu�llas que recogen los supuestos que a manera de ingredientes de contenido jur�dico de trastorno mental o estado de inconciencia prev� el tipo penal, pero que, en todo caso, debe inhibir a la v�ctima de la posibilidad de rechazar eficazmente a su abusador, entre cuyos ejemplos se suelen mencionar la debilidad extrema o la anemia exhaustiva, la hipnosis, la narcosis, el sue�o profundo y en general todas aquellas hip�tesis que le impidan oponerse a las pretensiones sexuales del agente, sin que dentro de esta lista eminentemente enunciativa pueda excluirse alguna, pues la condici�n id�nea para que el punible tenga realizaci�n est� dada porque el sujeto pasivo no pueda enfrentar, esto es, no pueda resistir el acto abusivo - (Negrillas fuera de texto). 10.

Seg�n la tesis expuesta por el Tribunal, s�lo son equiparables con la gama de circunstancias en que una persona puede encontrarse en incapacidad de resistir aquellas situaciones en que la v�ctima queda paralizada en su esfera psicomotriz, esto es -seg�n esta noci�n comprende-, en sus facultades de dominio sobre su movimiento corporal y en la relaci�n y comunicaci�n con su entorno. Desde esta perspectiva, es muy cierto, como lo pone en evidencia el actor, que el alcance t�pico de la norma quedar�a considerablemente restringido -pese a los t�rminos gen�ricos en que est� redactado el tipo penal, esto es, que la persona no est� en capacidad de resistir-, a aquellos eventos en que dicha condici�n se expresa en circunstancias eminentemente mec�nicas o de obstrucci�n meramente material �toda vez que, desde luego, al no poderse asimilar con estados de inconciencia o mentales, como que de tales supuestos se ocupa el tipo penal en principio-, dejar�a por fuera situaciones de origen psicol�gico que pueden en un momento determinado afectar el �rea cognitiva conductual de la v�ctima y que, como surge claramente en este caso, sean propicias para desencadenar en quien teniendo una condici�n cualificada por su conocimientos especiales, le permiten aprovecharse de la misma para acometer la realizaci�n de conductas abusivas�� La Fiscal�a considera estructurado el tipo penal contenido en el art�culo 210 del C. Penal, por el cual se llam� a juicio al imputado, aduciendo que estando la menor A.V.C.C. en incapacidad de resistir por encontrarse dormida profundamente, fue objeto de agresi�n sexual por parte de su mismo progenitor FAIVER CAMERO DULCE, raz�n por la que reclama condena por su responsabilidad en dicha infracci�n penal, correspondiendo entonces entrar a verificar de los elementos materiales probatorios de relieve allegados a la actuaci�n, resulta sostenible dicha postulaci�n. Para el caso concreto, durante el juicio oral se escuch� el testimonio de la se�ora Dilian Orlinda Cardozo Tovar, esposa de FAIVER CAMERO DULCE y madre de la adolescente A.V.C.C., quien narr� que aproximadamente a las 11:30 p.m. del 02 de mayo de 2016, al despertarse y darse cuenta que su c�nyuge no estaba en la cama donde dorm�an, tras buscarlo en el ba�o ubicado dentro de la misma habitaci�n y llamarlo sin obtener respuesta, se desplaz� despacio hacia el cuarto de su hija A.V.C.C., donde al observar una sombra que se mov�a encima de la cama, procedi� a encender la luz, encontr�ndose con que su marido ten�a a la ni�a boca abajo dormida, le hab�a quitado el short de la pijama y los pantys, estando �l totalmente desnudo encima de ella haciendo movimientos sexuales.

Narra que ante ese evento, lo �nico que hizo fue pegarle un empuj�n, lo insult� y empez� a gritar como �loca� pidiendo auxilio a la polic�a para que le ayudaran, momento en que su marido se puso r�pido la pantaloneta, cogi�ndola del brazo y pidi�ndole que hablaran, ante lo que ella se neg�, sali� a la puerta y no obstante que sus vecinos preguntaban por lo ocurrido, no les cont�, pero s� les pidi� llamaran a la polic�a porque era un caso grave.

Refiere que al llegar la polic�a a su residencia les cont� lo sucedido, entonces FAIVER se dirigi� al cuarto, cogi� una maleta de viaje en la que empez� a empacar la ropa y todas las cosas de �l, luego cogi� una botella de l�mpido y se lo roci� a la ropa de ella, procediendo los policiales a leerle los derechos, siendo entonces capturado; agrega que en ese momento su hija se despert�, se visti� y luego se qued� hablando con una mujer polic�a, posteriormente la menor sali� para el hospital y ella para la URI en donde formul� denuncia. Dijo haber tomado la decisi�n de buscar a su marido en el cuarto de su hija A.V.C.C., porque en el a�o 2014 la menor le confes� que su padre la ven�a tocando y manoseando, por lo que procedi� a instaurar una denuncia, el caso se fue a una investigaci�n y el se�or se tuvo que ir de la casa; refiere que pasados cuatro meses, un d�a se sent� a hablar con su hija pidi�ndole dijera la verdad puesto que no pod�a ir a la c�rcel injustamente, lo pensara bien, que dijera la verdad; sin embargo desconoce el motivo por el cual su hija se retract�, archivando la investigaci�n; a�ade que crey� entonces que eso no hab�a pasado, el se�or regres� a la casa y la familia se desarroll� normalmente, hasta cuando lo observ� con sus propios ojos para darse cuenta que �l s� es un abusador.

En el contrainterrogatorio se�ala, que al ingresar al cuarto y encender a luz, observ� que FAIVER se encontraba sobre el cuerpo de la menor, describiendo que ��l estaba encima de ella, ella estaba boca abajo, �l le hab�a quintado el short de la pijama y los pantys, �l estaba desnudo, �l estaba encima de ella, digamos sobre la cola de ella�, observando tambi�n que la menor se encontraba dormida e igualmente que FAIVER realizaba movimientos �como cuando se le est� haciendo el amor a una mujer�.

Al preguntarle de si la menor acostumbraba a dormir desnuda respondi� que "nunca�, infiriendo que fue FAIVER quien le quit� la ropa; as� mismo indagada sobre si se percat� que su hija estaba dormida indic� que �si�, porque cuando encendi� la luz, �ella se levant� como cuando uno est� profundamente dormida y medio abre los ojos as�; al serle reiterado sobre si estaba completamente segura que su hija estaba dormida, respondi� afirmativamente, pues cuando encendi� luz los ojos de ella estaban cerrados, suponiendo entonces que estaba dormida.

Indica que en aqu�l primer episodio le pregunt� a su hija a qu� horas suced�a eso, respondiendo �mami �l espera que usted se duerma�, destacando finalmente que para el 02 de mayo, fecha de los hechos, la menor contaba con 16 a�os de edad. En la misma sesi�n de audiencia se escuch� el testimonio de la menor ofendida A.V.C.C., quien indic� contar con 16 a�os de edad al momento de los hechos y ser hija de FAIVER CAMERO DULCE; en relaci�n con lo sucedido, mencion� que el 02 de mayo de 2016, d�a lunes en que por lo habitual estudiaba todo el d�a en el SENA donde realizaba una capacitaci�n t�cnica de Sotfware y llegaba muy cansada; en esa ocasi�n sus padres llegaron en la tarde, la recogieron y se fueron a hacer mercado llegando tipo seis y media a ocho m�s o menos; y como lleg� extenuada, cen� y se acost� a dormir; a eso como a las once y media de la noche m�s o menos, su mam� entr� en su habitaci�n y prendi� la luz de su cuarto, viendo ah� que su pap� estaba abusando de ella, entonces su mam� peg� el grito, pues ella �estaba durmiendo porque estaba muy cansada, estaba muy profunda y ella peg� el grito y le dijo �FAIVER usted que es lo que est� haciendo!, entonces �l de una vez se levant� y se puso las pantalonetas�, luego �l trato de coger a su mam� dici�ndole que era un mal entendido y que arreglaran las cosas, por lo que su madre lo empuj� o le peg� un pu�o, siendo ese instante cuando ella reacciona, cuando su mam� peg� el grito, entonces �l se fue para su habitaci�n y su mam� empez� a pedir auxilio a los vecinos; despu�s de lo cual, como a los diez minutos, lleg� la polic�a preguntando qu� era lo que hab�a sucedido, su mam� les cont�, los policiales pidieron permiso y se entraron a la habitaci�n en donde encontraron a su pap� ya empacando todas las cosas; en eso entr� una se�ora polic�a tambi�n interrog�ndola sobre lo que le hab�a pasado; se�ala a su padre se lo llevaron preso y como a las doce de la noche la condujeron a ella en una patrulla para el hospital.

Seg�n la menor, en el hospital le hicieron unos ex�menes los cuales no le fueron practicados bien en raz�n a que ella lloraba, puesto que se sent�a muy inc�moda y le dol�a mucho, no se los pudieron hacer, la tuvieron casi todo el d�a en ese lugar, y como a las cuatro de la tarde m�s o menos le dieron la salida; narra que ese d�a igualmente ella habl� con la trabajadora social y una psic�loga, quienes le daban �nimo de que eso se iba a solucionar; despu�s la citaron a medicina legal para otros ex�menes, los que no se los hicieron porque ella no hab�a asistido.

Al preguntarle sobre las ocasiones en que episodios similares ocurri� con su progenitor, respondi� que �varias veces�; as� mismo sobre sus relaciones personales con su padre, manifest� que eran bien, fing�a que iban bien, pero la verdad no estaba superbi�n con �l. Agrega que lo �nico que espera del juicio por las cosas que han pasado, es que se haga justicia, que se aclare todo y que su pap� diga la verdad, que no finja m�s que es inocente porque eso no es as�.

Indagada acerca de haberse dado cuenta cuando su padre ingres� a la habitaci�n, se�al� que �no� y agreg� que cuando su mam� entr� al cuarto y grit�, ella se despert� y lo que era de la cintura para abajo estaba desnuda; de la misma manera respondi� que esa noche no sinti� la penetraci�n de algo sobre sus partes �ntimas, pero cuando la mam� grit�, se levant� y se percat� de la situaci�n en que se hallaba.

Al solicit�rsele refiera sobre los hechos que manifiesta sucedieron anteriormente en varias oportunidades, indic� que eso sucedi� estando en su casa en el cuarto, pasaron varias veces antes de que su mam� se diera cuenta, segu�a abusando de ella, en su casa, en su cuarto, a altas horas de la noche, le quitaba la ropa, hac�a como una especie de balanceo entre las piernas, entre los labios de la vagina y a veces eyaculaba sobre ella, nunca hubo penetraci�n, �l eyaculaba pero siempre era por fuera.

En punto de contrainterrogatorio responde la menor que ese d�a se durmi� como a las ocho de la noche m�s o menos, recordando que cuando su mam� peg� el grito, ellas miraron en un reloj rojo que ten�an ah� en la sala y eran m�s o menos las once y media de la noche; que cuando su madre grit� ella estaba desnuda de la cintura para abajo, m�s nunca acostumbra a dormir as�, siendo FAIVER quien le quit� la ropa porque es el �nico hombre que hay en la casa, adem�s su mam� lleg� y entr� d�ndose cuenta que �l estaba ah�, luego es obvio que fue �l quien la despoj� de esa prenda.

Como manifest� que se encontraba dormida, se le pregunt� qu� posici�n ten�a cuando estaba en la cama, indicando encontrarse boca abajo, no sabe qu� expresi�n ten�a su rostro porque estaba durmiendo, despert�ndose exactamente cuando su mam� peg� el grito y la luz ya la hab�a encendido cuando ella se levant�, reiterando acerca del estado en que se hallaba FAIVER; agrega que sinti� que �l estaba encima suyo al final cuando su mam� peg� el grito, porque cuando �l se fue a levantar corri� la pierna suya.

Se le pregunt� si en algunas de las anteriores ocasiones que refiri�, ella se encontraba consciente o despierta previamente, se�al� que en alguna de ellas estaba durmiendo y cuando se daba cuenta eyaculaba afuera en las s�banas entonces ella se despertaba, pero en algunas veces no se percat�, aunque reitera, en otras ocasiones s�. Apartes de lo expresado por la menor v�ctima, resulta importante examinarlos a partir de lo expuesto por las diferentes profesionales que la atendieron y examinaron, pues como lo ha dicho la jurisprudencia, los dichos de �stos �ltimos se constituyen en pruebas con total validez al momento de abordar el an�lisis probatorio, en cuanto aportan su punto de vista sobre el relato de los hechos suministrado por la menor al momento de comparecer a las respectivas valoraciones.

En providencia del 10 de octubre de 2012, radicaci�n n�mero 39511, la Sala de Casaci�n Penal de la H. Corte Suprema de Justicia se�al� que: �As�, en materias de esta �ndole, es decir en casos de delitos sexuales, la Corte ha se�alado que las declaraciones de expertos para las que han acudido a las entrevistas practicadas a las v�ctimas, no se constituyen en pruebas de referencia, porque no se trata de dilucidar el suceso punible, sino la veracidad o confiabilidad de la narraci�n de los hechos suministrados por las personas entrevistadas, para lo cual el perito pone al servicio de la administraci�n de justicia su conocimiento personal, no respecto de los acontecimientos que configuran la conducta delictiva, se repite, sino de la confianza que le merece el relato que de los mismos hicieron los ofendidos u otra persona, ello a partir de su formaci�n cient�fica y su experiencia en el tratamiento de casos similares�.

Y en sentido similar, en providencia del 27 de junio de ese mismo a�o, radicaci�n n�mero 35791, la Alta Corporaci�n hab�a se�alado: �A este respecto, basta recordar que para la Sala ciertamente dichas pruebas ostentan plena autonom�a y son objeto de valoraci�n en la sentencia en correspondencia con las dem�s practicadas en el juicio, toda vez que comprenden todo cuanto los testigos escucharon directamente exponer a la menor ofendida sobre los hechos, haciendo desde la perspectiva de su especialidad conceptos de rigor, que son incorporados dentro del �mbito propio del juicio, junto con sus declaraciones y en estricto apego a los principios de publicidad, inmediaci�n y contradicci�n�.

En este particular caso se tiene que el Dr. �lvaro Serrato Gir�n, m�dico ginec�logo del Hospital Universitario de Neiva, aceptado como perito, tras ponerle en conocimiento un protocolo de historia cl�nica, reconoci� el documento y record� que fue realizado el 03 de mayo de 2016 a las 00:53 horas, siendo la persona examinada la joven A.V.C.C. de 16 a�os de edad; como motivos de consulta refiere aparecer en el protocolo, que la madre de la menor, se�ora Dilian Orlinda Cardozo, afirm� que aproximadamente unas horas antes se dirigi� a la habitaci�n de la menor y la encontr� con su esposo FAIVER CAMERO desnudo y realizando acciones o movimientos sexuales sobre su hija que se encontraba boca abajo y �al parecer dormida�, en tanto que la menor afirm� sensaci�n de que algo ingresaba por sus genitales.

Se�ala que en los antecedentes de la atenci�n, describe que la paciente tiene 13 a�os, los ciclos eran regulares, la �ltima menstruaci�n hab�a sido el 14-04-2016, partos cero y la v�ctima planificaba con un m�todo inyectable mensual que desde hac�a siete meses utilizaba; antecedentes quir�rgicos o toxicol�gicos negativos, no refiri� alergias; se describieron las prendas que llevaba y se dejaron para estudio, un panty cachetero azul oscuro con pretina talla S, con un protector color blanco adherido; en su aspecto general se relacion� paciente en aceptables condiciones, hidratada, consciente, colaboradora con afecto plano y tendencia al llanto.

Agrega que no se hall� ning�n tipo de lesi�n ni evidencia f�sica en su aspecto general; y al examen f�sico genital, la paciente se torn� en llanto y no fue posible el examen; valorada la parte genital, se encontr� regi�n p�bica, labios mayores, menores, cl�toris, meato, vagina, perin� y regi�n inguinal de aspecto normal, sin que se observaran laceraciones; no siendo posible observar en forma clara los genitales e himen, ya que la paciente llora, se deprime y no permite realizar el examen; as� mismo se tom� muestra en introito vaginal de flujo que presentaba la paciente, sin signos de contaminaci�n de ven�reas.

Como conclusiones indic�, tratarse de una menor de edad que relata dos a�os de m�ltiples abusos por parte de su padre, siendo la �ltima ocasi�n el 02 de mayo de 2016 a las 11:30 p.m., con penetraci�n, al parecer presenciada por la madre quien la acompa�a; al examen se evidencia secreci�n en regi�n genital. Refiere que la paciente aduc�a venir planificando, ya hab�a iniciado relaciones sexuales, la historia de abusos hab�a sido ya frecuente por parte de la persona que ella refiere, recordando que la ni�a no quiso colaborar porque estaba muy depresiva, llorando, por lo que a veces el examen se torna dif�cil.

Como quiera que la menor presentaba resistencia al examen, fue persuadida por su madre, pudiendo entonces examinar su himen, en tanto que en la regi�n anal no se observaron ning�n tipo de lesiones; adem�s existe el antecedente de que la ni�a ven�a ya planificando con inyecci�n, habiendo ya tenido relaciones sexuales hac�a tiempo. Por su parte, la Dra. Luz Miryam Agudelo Vallejo funcionaria de polic�a judicial de la Fiscal�a, adscrita a la Unidad CAIVAS, especialista en psicolog�a jur�dica, a partir de su formaci�n cient�fica y experiencia en el tratamiento de casos similares, declara le fue encomendado realizar una entrevista forense a la adolescente A.V.C.C., quien lleg� acompa�ada de su madre, por unos hechos que se hab�an presentado la noche anterior; elaborando el 04 de mayo de 2016 un informe de investigador de campo, el cual reconoce hab�rselo puesto de presente.

Sobre los resultados de la entrevista practicada a la adolescente, manifiesta que �sta mencion� que el d�a anterior �lunes-, hab�a llegado rendida, puesto que estaba haciendo la parte t�cnica del SENA, se acost� a dormir y m�s tarde recuerda que oy� un grito, prendieron la luz, observando que su padre estaba desnudo al pie de ella y que su mam� estaba gritando, que la mam� estaba muy asustada, por lo que llam� a los vecinos, a la polic�a, aprehendieron al se�or; cont� que ella no se dio cuenta porque estaba dormida pero observ� al despertarse que no ten�a su pijama, su short, que se lo hab�an quitado; destacando la joven que la mam� ah� cay� en cuenta, pues le crey� que estaban pasando cosas, ella hab�a denunciado unos hechos a�os atr�s, pero la hab�an persuadido de que no hab�an sucedido y de que se retractara.

Explica m�s adelante que el estado de la menor era muy triste, narr� lo sucedido entre sollozo y llanto, se observ� resentida por no haberle cre�do su madre en principio, dado que en la primera ocasi�n se hab�a retractado, aduciendo que le falt� fuerza o valent�a en ese sentido; tambi�n la joven se mostr� afectada pues seg�n lo expres�, el indiciado le dec�a que no fuera a revelar lo ocurrido porque no le iban a creer, al haber mentido con antelaci�n; sent�a que deb�a permitir el vejamen ya que no le iban a creer que estaba sucediendo algo.

Dijo haberle expresado la adolecente lo impactante que fue para su progenitora observar ese cuadro, que gritaba llamando a algunos vecinos, llegando incluso unos, llamaron la polic�a y se hicieron las diligencias pertinentes; del acto libidinoso expuso que la v�ctima asegur� no haberse dado cuenta porque estaba dormida, estaba cansada, profundamente dormida boca abajo, se despert� al escuchar los gritos de la mam� y cuando prendieron la luz del cuarto, observ� que le hab�a quitado la pijama que era un short y que su pap� se subi� las pantalonetas.

Se le pregunt� a la testigo si observ� que la joven por alguna raz�n estuviera inducida para acusar a su padre, respondi� que no, ante la evidencia de que fue observado durante esos actos y que lo que se advierte es un t�pico acto o din�mica de abuso sexual, destacando que la narraci�n de la menor lo fue con un mismo hilo conductor, con detalles, no mostr� dudas, fue una narraci�n libre, espont�nea y coherente.

Cuestionada por la defensa evoca que su actividad era recepcionar una entrevista forense a la menor, mas no realizarle alguna valoraci�n psicol�gica por cuanto no le correspond�a; sin embargo advierte que para la observaci�n del estado de melancol�a de la joven no se necesita de ning�n instrumento para su valoraci�n, puesto que es una emoci�n que se refleja al momento de entablar conversaci�n con alguien, se percibe, as� como el susto, la ira, la tristeza o la melancol�a que se advierte a simple vista, por observaci�n directa, pues en la entrevista s�lo se analiza a la menor y ello no tiene ning�n protocolo porque no tiene objeto.

Yesenia Yorley Barajas Sierra, Trabajadora Social, menciona que para la �poca de los hechos laboraba en el Hospital Universitario de Neiva, cuyo caso al ser recibido se utiliz� el protocolo para atender a la paciente; rememora que una adolescente de 16 a�os ingres� por presunto abuso sexual, se realiz� el abordaje a la ni�a a quien se le estaba realizando el protocolo m�dico y de salud respectivo, donde manifest� que hab�a sido abusada por su progenitor e inform� que este caso se hab�a denunciado dos a�os atr�s, se dispuso el cierre porque ella se retract� de lo que hab�a dicho, ser objeto de tocamientos por su padre en ese entonces.

A�ade que en el momento en que la ni�a ingres� estaba en compa��a de la mam�, e inform� la menor al ser atendida, que esa noche anterior alrededor de las once y media o doce de la noche, su progenitora encontr� al se�or en la habitaci�n de ella �teniendo relaciones sexuales�, la se�ora fue la que llam� la polic�a, pidi� ayuda con los vecinos y pusieron en custodia al agresor.

Indica que ese d�a tambi�n hicieron intervenci�n con la mam�, quien efectivamente corrobora la versi�n de la adolescente, expresando que hubo una situaci�n anterior pero ante circunstancias familiares, la ni�a se retract�; as� mismo le indic� que la relaci�n que ella hab�a visto del pap� con su hija era muy normal, amorosa, cari�osa y no cre�a que esas cosas sucedieran, sin embargo, ten�a su duda; m�s inform� que esa noche se despert� y observ� que el marido no se encontraba en la habitaci�n, pues como ten�a sospecha de que algo estaba ocurriendo, se fue sin hacer ruido a la habitaci�n de la adolecente y la encontr� boca abajo con una blusa, sin m�s ropa y al se�or sobre ella, sali� gritando, pidi� ayuda, lleg� la polic�a y lo pusieron en custodia; la se�ora expres� que ella ten�a mucho miedo de las represalias que de pronto podr�an sobrevenir; igualmente manifest� que cuando al se�or lo iban a detener empac� una maleta, llam� a unos hijos mayores que tiene aparte de la relaci�n con ella para que vinieran con un dinero y enseguida le ech� l�mpido a su ropa, sin entender por qu� sucedi� eso.

Refiere la profesional que la adolecente estaba afectada emocionalmente, en momentos lloraba, entraba como en crisis y al otro momento estaba bien, ten�a unos cambios de emociones muy abruptos, pero quien observaba m�s afectada emocionalmente era a la mam�, pues dec�a que eso ya llevaba ocurriendo cierto tiempo, concluyendo entonces con la psic�loga que la acompa�aba, ya hab�a una aceptaci�n por parte de la chica, porque era algo repetitivo que le hab�a ocurrido varias veces.

Indica m�s adelante, que en raz�n a que se trata de una joven que desde dos a�os atr�s ven�a padeciendo esta situaci�n, piensa que la adolescente ya hab�a sido �sexualizada� por parte de su progenitor, por lo que entonces de una u otra forma aceptaba esa pr�ctica, no sabe si por presi�n o por cualquier otra circunstancia, pero eso ya hab�a sucedido en varias ocasiones.

A su vez la Dra. Claudia Patricia Vargas Cede�o, Psic�loga Forense del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, frente al caso concreto narr� que la Fiscal�a Delegada solicit� a la entidad una evaluaci�n psicol�gica forense a una menor presunta v�ctima de un delito sexual; se estudi� que se cumpliera con los requisitos de tamizaje, luego se le asign� una cita, diligencia a la que joven lleg� acompa�ada de su abuela materna, quien dio el consentimiento informado en raz�n a que la progenitora en ese momento se encontraba laborando.

Se�ala que igualmente la ni�a al dar su asentimiento para ser entrevistada y evaluada por psicolog�a forense, rindi� posteriormente un relato libre y espont�neo, en el que coment� los hechos por medio de una entrevista semiestructurada, recordando que la menor quien para esa fecha ten�a 15 a�os, proviene de un hogar de padres separados a ra�z de unos hechos denunciados por delitos sexuales, descubiertos por la figura materna un d�a a eso de las once y treinta de la noche.

Seg�n la testigo, la menor asever� que la mam� lleg� y prendi� la luz y que en ese momento ella se despert�, encontrando a su pap� encima y sin ropa, motivo por el que la mam� se puso a gritar desesperadamente porque encontr� �teniendo relaciones sexuales a su hija con su esposo�, llev�ndola a llamar a la polic�a. Refiere que la menor tambi�n le manifest�, que esos hechos de abuso sexual ven�an pasando desde tiempos atr�s, pues desde muy peque�a, aproximadamente desde los 11 a�os de edad, exist�a una manipulaci�n sexual entre padre e hija, hasta que llegaron a tener relaciones sexuales, aunque mencion� sentir una admiraci�n y un afecto muy grande por su pap�, no se explica por qu� terminaron teniendo relaciones sexuales.

Observa en la joven una confusi�n, porque con el pap� tiene una relaci�n muy grande y un v�nculo muy estrecho, en tanto que con la mam� la relaci�n es muy distante y conflictiva; teniendo entonces ella una admiraci�n por su padre, pues �ste de alguna manera la apoyaba incondicionalmente; admiraci�n que era tan grande, porque a pesar de todo lo pasado, la joven indic� que una de las cosas que m�s le dol�a era que su pap� fuera a pasar muchos a�os en la c�rcel; pues aunque entiende que eso nunca debi� haber pasado y que el padre nunca debi� haberle hecho eso, y a pesar de eso, refiere que �l es una gran persona y que lo admira mucho.

De igual manera estima, que al parecer desde muy peque�a la menor, su padre se hubiera aprovechado de ese afecto y admiraci�n tan grandes que ella siente por �l, habi�ndose dado una manipulaci�n hasta llegar al punto de que la ni�a aceptara tener actos sexuales abusivos con su progenitor hasta llegar a una relaci�n sexual como tal, en raz�n a narrar una sucesi�n de abusos que ella aceptaba desde los 11 a�os de edad, hasta que se descubrieron los hechos cuando ten�a aproximadamente 15 a�os y el agresor fue capturado.

Recuerda que la menor le dijo claramente que apenas tuviera 18 a�os iba a visitarlo a la c�rcel, pues su mam� le asegur� no le conseguir�a cita para hablar con su pap�, por lo que entonces le replic� que tan pronto fuera mayor de edad obtendr�a ese permiso para visitarlo y preguntarle las razones por las que lleg� a abusar sexualmente de ella.

Considera que lo que m�s le ha afectado a la menor es la divisi�n familiar y la mala situaci�n econ�mica por la que atraviesan, adem�s que para la fecha de la evaluaci�n sosten�a con su mam� una relaci�n conflictiva y dif�cil; afect�ndole mucho encontrarse su padre en la c�rcel. Observa como secuela psicol�gica en la menor, existe una total confusi�n de rol de hija hacia padre; pero no se puede decir que en este momento est� pasando por depresi�n o cualquier trastorno, puesto que no los present� cuando se evalu�; empero lo que s� present�, reitera, es que hay una confusi�n de esa condici�n de hija hacia padre, porque manifiesta que admira a su pap� a pesar de todo lo que pas�, y lo que m�s le preocupa es que su progenitor vaya a pasar muchos a�os en la c�rcel.

Discurre que el relato de la menor es coherente y consistente, pues analizada la informaci�n que da ella desde el comienzo de las entrevistas y toda la investigaci�n, se encuentra que hay congruencia entre lo que dice y lo que dictamina Medicina Legal, pues aunque la historia puede que haya cambiado algunas palabras, en realidad la idea central del delito como tal, la versi�n de ella desde un comienzo hasta el d�a que lleg� al instituto es la misma, es decir, �mam� prendi� la luz, yo me despert�, mi pap� estaba encima m�o, mi mam� empez� a gritar, llam� la polic�a�; igualmente manifiesta m�s o menos desde cuando vienen sucediendo los hechos de abuso sexual entre padre e hija y tambi�n la admiraci�n y buenas relaciones que ha tenido siempre con aqu�l, porque seg�n dice, �pap� es una persona ejemplar dentro del hogar, una persona muy especial con la que ten�a relaciones, un v�nculo muy fuerte y con mam� una relaci�n distante�; indicativo ello de que hay un relato donde existe coherencia y consistencia, lo que se puede observar al analizar los folios allegados a la investigaci�n de la Fiscal�a, as� como toda la informaci�n que se aportara con la entrevista realizada.

Explica que hizo �nfasis en la circunstancia de la mala relaci�n con la madre, al llamarle la atenci�n de existir una posible relaci�n conflictiva entre pap� y mam�, pero resulta que no, como tambi�n lo manifest� la figura materna, esto es, que el hogar era muy estable, muy bonito, el pap� era una persona muy especial dentro del hogar, muy detallista con la mam�, porque ella le pregunt� a la menor si exist�a alguna relaci�n distante entre la pareja de padres, respondiendo negativamente, que todo era muy bien, por eso todos se admiraron cuando se descubrieron esos hechos.

Tambi�n refiere enfatizar en la raz�n por la que era tan conflictiva y distante la relaci�n con la mam�, indic�ndole que �sta siempre fue as�, muy dura con ella desde siempre, que no recuerda haberle dispensado afecto, una caricia y que todo eso lo encontr� en el pap�, por lo que la relaci�n con su padre era totalmente diferente, porque su progenitora era una persona distante mientras aqu�l era una persona muy especial, dado que ten�a m�s aprobaci�n y encontraba m�s apoyo en �l. En relaci�n con los hechos objeto de investigaci�n, narra en similares t�rminos a los ya expresados con antelaci�n, y frente a la manifestaci�n de la menor respecto a que en ese momento se encontraba dormida, los relat� en forma similar a como los ha narrado en anteriores ocasiones, informaci�n que es la misma que le dio al m�dico forense, manifestaci�n frente a la cual no realiz� ning�n un examen del sue�o o un an�lisis dirigido a determinar si estaba dormida, sencillamente porque esa no era la pregunta de la pericia. Recuerda m�s adelante, que en su informe adem�s de llegar a las conclusiones de rigor, hizo una recomendaci�n para que todo el grupo familiar asistiera a psicoterapia para mejorar las relaciones distantes que tienen mam� e hija; y tambi�n por cuanto la menor desde esa �poca tiene una confusi�n en el rol de padre e hija y una pareja, siendo claro que ella debe asistir a un tratamiento psicol�gico para que esa confusi�n que tiene en estos momentos, de alguna manera se aclare.

Agrega en contrainterrogatorio, que seg�n lo expresado por la menor las relaciones sexuales previas al hecho que se descubrieron ven�an pasando tres a�os atr�s, entre los trece y los quince a�os; que el pap� le dec�a que no fuera a decir nada porque si no le pasaba algo a la hermana o a su mam�, la tocaba y hab�a veces que la penetraba pero eyaculaba afuera.

Acerca de si las relaciones eran consentidas o no, se�ala que la joven realiza un relato de la reiteraci�n de esos encuentros l�bricos �cada quinces d�as- y por el espacio tiempo antes aludido, y acerca de lo presentado la noche del 02 de mayo de 2016, la menor le reitera lo expresado en anteriores ocasiones que refiri� sobre el tema. Por parte de la defensa se alleg� el testimonio de Leidy Johana Cer�n Motta, perito independiente, de profesi�n Psic�loga especializada en Psicolog�a jur�dica y forense, quien expresa que fue contratada por la defensa para presentar un metaperitaje en el caso del se�or FAIVER, el cual una vez puesto en su presencia lo reconoce como propio, siendo realizado el 13 de julio de 2017.

Dentro de los documentos a estudio refiere, conoci� el escrito de acusaci�n, la entrevista a la menor A.V.C.C. recepcionada por el grupo CAIVAS del CTI, la declaraci�n del m�dico legal �lvaro Serrato Gir�n y un DVD contentivo de una entrevista en audiovideo de la menor, los cuales tuvo a disposici�n en la pericia, cuyo estudio radic� en evaluar cada uno de los documentos que se le presentaron, para relacionar lo que dec�an las partes con el objetivo del metaperitaje, que consist�a en establecer mediante los estados del sue�o si una persona que se encuentra dormida puede reaccionar ante un est�mulo externo y que por tanto, no queda completamente indefensa e inconsciente.

Dentro de la investigaci�n que realiz� para conocer los estados del sue�o, encontr� dos clasificaciones, encontrando que se encuentran dos situaciones, un sue�o NO REM y un sue�o REM. Explica que el sue�o NO REM tiene cuatro estadios; uno que es el presue�o, en donde los m�sculos se relajan, el coraz�n late m�s lentamente y la temperatura del cuerpo desciende; un segundo estadio, donde el sue�o es ligero, la persona todav�a puede ser despertada f�cilmente, sin sentirse confusa; el tercer estadio, un sue�o de onda lenta, donde la tensi�n sangu�nea cae, la persona puede hablar en sue�os y caminar dormida; y el cuarto, un sue�o de onda lenta y profunda durante una noche normal, la persona despierta una o dos horas aproximadamente, no es consciente de esos mini despertares, pero puede despertar si se est� ansioso o hay algo m�s en juego, como los ruidos exteriores, los ronquidos de la pareja, entre otros, siendo en este sue�o donde aparece el sue�o REM, en donde ya va y viene durante toda la noche; el cerebro est� muy activo, los ojos se mueven r�pidamente de lado a lado y se sue�a, los m�sculos est�n muy relajados; siendo entonces esas dos las fases del sue�o que se presentan cuando las personas descansan, etapas que son c�clicas y se repiten en forma ascendente o descendente unas cuatro o cinco veces a lo largo de la noche y en cada vuelta el ciclo dura un poco m�s o un poco menos, los cuales aproximadamente puede durar dos horas.

Del estudio realizado a trav�s del metaperitaje practicado, se�ala como primera conclusi�n de los documentos que le fueron presentados para estudio, tales como el escrito de acusaci�n, la entrevista a la menor A.V.C.C.y la declaraci�n del m�dico �lvaro Serrato Gir�n, sin llegar a establecer con claridad en qu� etapa del sue�o se encontraba la menor al momento de los hechos, aunque la se�ora madre y la misma menor hayan referido que se encontraba profundamente dormida; as� mismo, teniendo en cuenta que en los hechos que se mencionaron por la mam� y la menor, cuando la joven estuvo con el ginec�logo refiri� que algo le penetraba pero sin especificar en qu� momento.

Como segunda conclusi�n se�al�, se puede establecer la existencia de una alta probabilidad de que la menor A.V.C.C. se encontraba consciente de los diferentes est�mulos exteriores, como lo muestran los estudios del sue�o y vigilia realizados, ya explicados con anterioridad. Agrega que el fundamento de la primera conclusi�n, para establecer cu�ndo una persona tiene alguna alteraci�n del sue�o se hacen unos estudios especiales, los cuales no se tienen en este caso, sin que cuente entonces con bases suficientes para determinar si esta persona presenta o no alg�n cambio.

Con relaci�n a la segunda conclusi�n explica, que los seres humanos cuando descansan, a pesar estar dormidos surten todos esos ciclos, igualmente tienen unos tiempos en los cuales se puede despertar y poner en vigilia, ante est�mulos como un ronquido, un movimiento o un golpe muy fuerte, o muchas veces sencillamente con prender la luz se puede despertar a una persona en cualquier momento y ponerse de una vez en alerta porque �nosotros cuando estamos dormidos no quedamos inconscientes, solamente estamos en reposo�.

Sobre esta �ltima situaci�n agrega que seg�n los estudios, cuando se est� dormido la persona no est� inconsciente, sencillamente est� en un reposo donde el cuerpo est� descansando, pero con cualquier est�mulo el cuerpo y la mente reaccionan para estar de una vez en alerta, como a la defensiva para protegerse frente a est�mulos como un golpe fuerte, la encendida de la luz, el ronquido de cualquier persona que duerma a su lado, puesto que con esa clase de est�mulos no se puede conciliar el sue�o o puede despertarse con mucha facilidad; siendo todos �stos est�mulos exteriores que pueden despertarnos y ponernos de una vez en alerta.

Remata manifestando, que si la prueba t�cnico cient�fica da mayor claridad en los procedimientos neurol�gicos y comportamientos fisiol�gicos que se deber�an seguir en la parte del sue�o, y si en esta investigaci�n la misma no se llev� a cabo para tener confiabilidad de validez de la apreciaci�n que se revel� por parte de la menor A.V.C.C., al manifestar que se encontraba en estado de sue�o profundamente dormida, no resulta posible definir en qu� etapa del sue�o se encontraba la v�ctima.

En punto a la�incapacidad de resistir como elemento estructurante del tipo penal por el cual la Fiscal�a, llam� en principio a responder en juicio a FAIVER CAMERO DULCE, de conformidad con la jurisprudencia atr�s citada est� condicionado al padecimiento por parte del sujeto pasivo de�impedimentos f�sicos, temporales o permanentes que limitaren de un modo absoluto las�posibilidades de hacer frente a una agresi�n sexual por parte del sujeto activo, tal como ocurre en eventos de personas en estado de sue�o profundo o que sufren de alg�n tipo de paraplejia o disminuci�n f�sica o ps�quica, en los cuales el agresor abusa de las condiciones de inferioridad de la v�ctima que no se halla en capacidad de defenderse, mediante acciones de significaci�n�sexual no precedidas de violencia, intimidaci�n o resistencia expresa, que pese a no ser en�estricto sentido una constricci�n coactiva de la libertad sexual de otro, deben ser�interpretadas como hechos valorativamente equiparables, en cuanto suponen igualmente�una limitaci�n a la capacidad de decisi�n que en el plano sexual se les reconoce a las personas.

En el presente evento, la Fiscal�a sostiene su teor�a aduciendo en suma, que el acusado fue sorprendido en flagrancia por su c�nyuge Dilian Orlinda Cardozo Tovar abusando sexualmente de su menor hija A.V.C.C., momentos en que se encontraba dormida sin darse cuenta de lo que le suced�a, conforme a las circunstancias de tiempo, modo y lugar ya expresado en la parte f�ctica, raz�n para reclamar condena por este hecho punible; no obstante, considera la Sala que dicha situaci�n de encontrarse la v�ctima en estado de sue�o profundo no fue suficientemente acreditada, existiendo dudas en torno a su estructuraci�n. V�ase c�mo la denunciante Dilian Orlinda Cardozo al narrar los hechos, refiere que entr� al cuarto de su hija A.V.C.C. y al encender la luz observ� que su esposo abusaba sexualmente de la menor, momento mismo en que dice que la joven se despert�, pues al percibir que �sta ten�a los ojos cerrados, infiri� por ello encontrarse profundamente dormida, versi�n que en forma similar sostiene la v�ctima.

Sin embargo, dicha versi�n no cuenta con ning�n otro soporte probatorio que despeje la duda que al respecto se suscita; es as� como se observa en primer lugar, que la aludida denunciante no puede dar fe de los momentos previos al suceso, esto es, no observ� que su hija se encontrara dormida y continuara en ese estado desde el mismo instante en que se inici� el abuso por parte de su progenitor, hasta cuando fue sorprendido en esa pr�ctica sexual, o si por el contrario, al encender la luz estaba ya despierta, aunque con los ojos cerrados, que bien pudo ocurrir por la influencia de la luz que fue encendida de manera repentina por su progenitora, no resultando de recibo que la menor no se hubiera despertado sino hasta ese momento en el cual adem�s su mam� empez� a gritar, pues si CAMERO DULCE fue sorprendido realizando movimientos propios de una relaci�n sexual, lo l�gico es que hubiera ejercido cierta fuerza natural sobre el cuerpo de la menor que en manera alguna pudo haber pasado desapercibido por �sta, m�xime que no se hallaba en un estado de inconsciencia, producido por alg�n tipo de medicamento recetado o la ingesta voluntaria de drogas alucin�genas barbit�ricas o alg�n tipo de licor �alcohol-, que la hubiera colocado en ese estado de sue�o profundo que se alega, circunstancias no probadas.

De igual manera, en los elementos materiales de prueba tra�dos a estudio, se advierte una serie de aspectos que llevan a concluir que la menor A.V.C.C., se encontrara profundamente dormida, en estado de sue�o intenso en el momento en que era objeto del abuso sexual por parte de su progenitor. Obs�rvese c�mo la menor refiere haberse ido a dormir a su habitaci�n y al momento de acostarse se puso su pijama, consistente en una blusa y short, debajo de �ste un panty, no obstante cuando su padre fue sorprendido realiz�ndole maniobras sexuales, su madre observ� que su hija estaba desnuda de la cintura para abajo, infiriendo la misma que fue FAIVER quien le quit� la ropa, accionar que requiere de una serie de movimientos como levantar sus piernas y gl�teos para extraer sus ropas, cuyo roce sobre el cuerpo o su piel bien pudo haberla despertado, pues se trata de un est�mulo exterior que no resulta para una persona completamente imperceptible a�n estando dormida o en estado de reposo.

Y como ya se precisara, tampoco pueden resultar imperceptibles los movimientos propios de la relaci�n sexual que realizara FAIVER sobre la menor, m�xime cuando fue hallado posando con su cuerpo encima de ella, estando �sta boca abajo, pues el peso del mismo unido a tales movimientos bien pudieron haber ejercido una presi�n tal que indefectiblemente la hubieran despertado del sopor en que se dice se encontraba la adolescente, est�mulo que como as� mismo lo comparte el a quo, resulta mucho m�s fuerte que el simple hecho de encender la luz y escuchar posteriormente los gritos de su madre.

A respecto debe acotarse, que la psic�loga perito Leydi Johana Cer�n Motta, tra�da al juicio dentro de sus conclusiones soportadas en estudios cient�ficos que trae a referencia, se�al� que cuando una persona se encuentra dormida, el cuerpo entra en estado de reposo m�s no queda inconsciente, pudiendo de esa manera reaccionar ante est�mulos externos tales como movimientos o golpes fuertes, ruidos e inclusive los ronquidos de otra persona que pernocte a su lado; as� mismo, y aunque no determin� en qu� etapa del sue�o podr�a haberse encontrado la menor al momento de hecho contra legem, si NO REM o REM, determin� que en cualquiera de los dos estadios es posible que una persona reaccione a est�mulos externos como los antes mencionados; para el caso presente se�al� que seg�n la entrevista trasladada para rendir su peritaje, la menor en su versi�n asegur� que estaba profundamente dormida y no se dio cuenta de lo que pasaba; sin embargo le inform� al m�dico ginec�logo haber sentido que algo le penetraba.

Dest�quese que el m�dico perito �lvaro Serrato Gir�n, quien respecto de los hechos indic� que fue la progenitora de la menor la que le manifest�, haberse dirigido a la habitaci�n de la menor y la encontr� con su esposo FAIVER CAMERO desnudo y realizando balanceos, movimiento sexual sobre su hija que se encontraba boca abajo y �al parecer dormida�, en tanto que fue la misma joven quien indic� �haber tenido sensaci�n de que algo ingresaba por sus genitales�.

Ahora, la psic�loga forense Claudia Patricia Vargas Cede�o y la trabajadora social Yessenia Yorley Barajas Sierra, quienes en su oportunidad entrevistaron a la menor A.V.C.C., dieron cuenta que �sta y su progenitora informaron de los constantes y repetidos abusos a que la menor ven�a siendo sometida por su padre desde temprana edad, aproximadamente desde los doce a�os, uno de cuyos actos l�bricos fue denunciado penalmente, sin embargo, la investigaci�n fue objeto de archivo en raz�n a que la menor se retract� de los hechos puestos en conocimiento de la autoridad competente.

A su vez, la primera de las citadas profesionales mencion� haber observado a pesar de lo sucedido, grandes sentimientos de aprecio y admiraci�n hacia su padre, al punto de pretender visitarlo en el establecimiento carcelario una vez cumpla con la mayor�a de edad, considerando a su vez que dicha situaci�n bien pudo haber sido aprovechada por CAMERO DULCE para iniciar desde la ni�ez de aquella con manipulaciones sexuales, conllevando posteriormente a consentir sostener con su padre relaciones sexuales.

A similar conclusi�n arrib� la profesional Barajas Sierra, quien consider� que la joven hab�a sido �sexualizada� por el acusado, por lo que ella aceptaba de una u otra forma la conducta, circunstancias �stas que no tornan cre�ble la teor�a del caso expuesta por el ente acusador. Por manera que, como bien lo concluy� el juzgado de instancia, al no haberse demostrado m�s all� de toda duda razonable que la joven estaba bajo sue�o profundo, donde le era imposible resistirse, menos que esta situaci�n fuera aprovechada por el acusado para realizar actos sexuales en su humanidad, no se estructuran los elementos descriptivos del tipo penal imputado a FAIVER CAMERO DULCE, previsto en el art�culo 210 del C. Penal.

En este orden de ideas, como tambi�n lo analiz� y concluy� el fallador de instancia, y conforme lo ha referido la Corte Suprema de Justicia en Sentencia del 22 de febrero de 2017, con ponencia del Magistrado Eyder Pati�o Cabrera, proferida dentro del radicado 43.041 tra�da a colaci�n, en este preciso evento di�fano resulta la estructuraci�n de un punible constitutivo de Incesto que prev� el art�culo 237 del C. Penal, conducta diferente por el cual se llam� a juicio a FAIVER CAMERO DULCE, en raz�n de ser factible en este momento procesal la variaci�n de la calificaci�n de la conducta punible, toda vez que se mantiene el n�cleo f�ctico de la imputaci�n, se trata de un delito de menor entidad y se respetaron los derechos de las partes.

Lo anterior, se constituyen en motivos m�s que suficientes para que esta instancia los acoja y que por ende le imparta confirmaci�n a la determinaci�n impugnada, puesto que reunidos se encuentran los presupuestos contenidos en el art�culo 381 del C. P. Penal para proferir sentencia condenatoria en la forma y condiciones determinadas por el fallador de primer grado.

A m�rito de lo expuesto, la Sala Primera de Decisi�n Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE Primero.- CONFIRMAR la sentencia condenatoria impartida contra FAIVER CAMERO DULCE, de fecha y procedencia inicialmente anotadas, por las razones expuestas en precedencia y en los puntos que fueron materia de disenso.

Segundo.- ADVERTIR que contra este fallo procede el recurso de casaci�n que podr� ser interpuesto dentro de los cinco (5) d�as siguientes a la �ltima notificaci�n y en un t�rmino posterior com�n de treinta (30) d�as se presentara la demanda, conforme lo establece el art�culo 98 de la ley 1395 de 2010 que modific� el art�culo 183 de la ley 906 de 2004.

La providencia queda notificada en estrados. C�mplase, �LVARO ARCE TOVAR (EN PERMISO) JOS� ENRIQUE JES�S HERNANDO CABALLERO QUINTERO JAVIER IV�N CH�VARRO ROJAS LUISA FERNANDA TOVAR HERN�NDEZ Secretaria RADICADO AL TOMO: _____ FOLIO: _____ del libro de sentencias penales.  Corte Suprema de Justicia. Sentencia del 22 de febrero de 2017.

M.P. Eyder Pati�o Cabrera. Radicaci�n No. 43041.  �El que realice acceso carnal u otro acto sexual con un ascendiente, descendiente, adoptante o adoptivo, o con un hermano o hermana, incurrir� en prisi�n de diecis�is (16) a setenta y dos (72) meses.�  Fls. 53 y 54 Carpeta.  Fls. 58 y 61 Carpeta.  Rengl�n aparte debe se�alarse por esta Sala, que en auto del 23 de enero de 2018, el a quo neg� la petici�n elevada por el defensor, considerando que el escrito de apelaci�n presentado por la Fiscal�a contiene el m�nimo de controversia respecto de la sentencia de primera instancia, viabiliz�ndose la concesi�n de la alzada, como en efecto as� lo ordena �fl. 63 carpeta-.  Sala de Casaci�n Penal, Sentencia del 27 de julio de 2006, Radicado 24.995, M.P. Dr. Alfredo G�mez Quintero.  Sesi�n del 08 de mayo de 2017 � Record. 00:18:00  Record. 00:49:04  Record 00:02:20 � Sesi�n de audiencia del 29 de junio de 2017.  Documento que finalmente se incorporara como evidencia.  Record 01:02:39 � Sesi�n de audiencia del 29 de junio de 2017.  Record. 00:05:34 � Sesi�n virtual del 09 de agosto de 2017.  Record. 00:02:33 � Sesi�n del 28 de septiembre de 2017.  Record. 00:03:50 � Sesi�n del 24 de octubre de 2017.     PAGE  PAGE 20 Proceso contra FAIVER CAMERO DULCE Delito: Incesto Radicaci�n: 41001 60 00 716 2016 01035 01 7206 Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva- Sala Primera de Decisi�n Penal Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva- Sala Primera de Decisi�n Penal  9ijxyz{|}������  ��ý����u�u�u�gu�YN�N@uhQ�h�X�\�]�mH sH h�X�\�]�mH sH h��h�X�\�]�mH sH hZgh�X�\�]�mH sH h�i,h�X�5�\�]�mH sH h�X�5�\�]�mH sH hQ(h�X�5�CJ aJ mH sH hQ(h�X�5�CJ \�aJhQ(h�X�OJQJ^JaJ h�X�aJh�]Gh�X�5�CJOJQJaJ=jh�X�h�X�B*CJOJQJUaJmHnHphsH uh�X�5�CJOJQJaJ9ijk�� 5 o ���������oo4$�%��dh$d %d &d 'd N�� O�� P�� Q�� ]�%^��a$gd�X�1�%��dh$d %d &d 'd N�� O�� P�� Q�� ]�%^��gd�X�gd�X� ��dh`��gd�X�dhgd�X�� ��dh^� `��gd�X�   4 5 > ? _ f o w ~  � � � � � � � � � � � � � p | ~ ����������Į��򹔋�����ykg_Nk_k h�l�h�X�CJOJQJ^JaJh�X�CJaJh�X�h�X�CJOJQJ^JaJ"h�X�CJOJQJ^JaJmH sH h�X�5�mH sH h�h�X�5�mH sH h�i,h�X�\�]�mH sH h�X�\�]�mH sH h�X�5�\�mH sH h�i,h�X�5�\�]�mH sH h�X�5�\�]�mH sH h�i,h�X�mH sH h�X�mH sH h�i,h�X�5�\�mH sH o  � � 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n�/��1n �X�!Sangr�a 3 de t. independiente CarCJOJQJ^JaJ\@B\ �X� Encabezado �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH <�/��Q< �X�Encabezado CarCJaJ8)`��a8 �X�N�mero de p�ginab @rb �X� Pie de p�gina ��8!5$7$8$9DH$CJaJmH sH B�/���B �X�Pie de p�gina CarCJaJ0@�0 �X�0�Texto nota pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,Footnote Text Char Char Char,texto de nota al pie Car,Texto nota pie Car Car,texto de nota al pie,Footnote Text Char,Footnote Text Cha,ft5$7$8$9DH$OJQJmH sH �/��� �X�0�Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,Footnote Text Char Char Char Car,texto de nota al pie Car Car,Texto nota pie Car Car Car,texto de nota al pie Car1OJQJ&`��� �X�0�Ref. de nota al pie,Texto de nota al pie,Appel note de bas de page,referencia nota al pie,BVI fnr,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,Ref,de nota al pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,FC,Footnotes refss,Footnote number,4_G,16 PointH*j��j �X� Profesi�n&$ �ndh5$7$8$9DH$a$5�CJ OJQJmH $sH $fB�f �X�0Texto independiente�x5$7$8$9DH$CJaJmH sH N�/���N �X�0Texto independiente CarCJaJd��d �X�0Texto de globo5$7$8$9DH$CJOJ QJ ^J aJmH sH P�/��P �X�0Texto de globo CarCJOJ QJ ^J aJh�h �X� P�rrafo de lista!��5$7$8$9DH$^��m$CJaJmH sH >W`��!> �X�Texto en negrita5�\�jQ@2j $�X�Texto independiente 3#�x5$7$8$9DH$CJaJmH sH R�/��AR #�X�Texto independiente 3 CarCJaJ�/��Q �X��Texto nota pie Car1,Texto nota pie Car Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car1,Footnote reference Car1,FA Fu Car2,FA Fu Car Car Car Car Car Car Car Car Car1,FA Fu Car Car2,FA Fu Car Car Car Car Car Car1OJQJmH sH D' ��aD �X�0Ref. de comentarioCJaJlrl (�X�0Texto comentario'��5$7$8$9DH$OJ PJ QJ ^JmH $sH $tH X�/���X '�X�0Texto comentario CarOJ PJ QJ mH $sH $tH f^�f �X�0 Normal (Web) )�d�d5$7$8$9DH$[$\$CJaJmH $sH $tH $B�/���B �X�apple-converted-spaceV� ���V .�X� Sin espaciado+ CJOJ QJ _HaJmH 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