��ࡱ�>�� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Y� ��\�bjbj[�[� 89� \9� \&������������C(k ����������8��l�X*�__(���bbb�)�)�)�)�)�)�)$B-��/��)�� bb� � �)�����*�#�#�#� ������)�#� �)�#�#{&�&����� ��ܵg�����{!��&�)(*0X*�&x0'"�x0�&x0��& b>�,�#�$��bbb�)�) #�bbbX*� � � � ��������������������������������������������������������������������x0bbbbbbbbb�M : $TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALES SALA DE DECISI�N PENAL Magistrada Ponente: GLORIA LIGIA CASTA�O DUQUE Aprobado Acta n. � 73 de la fecha.
H: 5:30 P.M. Manizales, diez (10) de marzo de dos mil catorce (2014). ASUNTO: Procede la Sala a resolver el recurso de apelaci�n interpuesto por el Defensor del procesado H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ en contra de la sentencia proferida el d�a 28 de mayo de 2012 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Manizales, Caldas, mediante la cual se le impuso la pena principal de 17 a�os y 6 meses de prisi�n, luego de ser hallado responsable de los delitos de HOMICIDIO y LESIONES PERSONALES DOLOSAS que le atribuy� la Fiscal�a.
HECHOS: Se desprende de la actuaci�n que, siendo aproximadamente las 9:00 p.m. del d�a 27 de agosto de 2011, en el barrio Sierra Morena de la localidad, se present� un hecho de sangre en el que perdi� la vida el menor Luis Fernando Correa Mart�nez y result� leso el se�or Luis Hernando Agudelo Cardona. Se indic� que por tal lugar se hallaba el se�or H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ, quien fue visto en un estado de alteraci�n que, refirieron los testigos, fue el que lo condujo a desenfundar el cuchillo que llevaba consigo y proceder a apu�alar a un se�or que por el lugar transitaba, luego asestar mortales pu�aladas al menor hoy occiso y, finalmente, a quien intervino para apaciguar el embate y quien tambi�n funge aqu� como v�ctima.
Como vecinos del sector observaron el insuceso, se abalanzaron en cuadrilla a atacar al presunto agresor, quien fue gravemente golpeado, siendo llevado a centro hospitalario en el que se le dio captura, germin�ndose as� la causa penal que ahora ata�e a la Sala. ACTUACI�N DE INSTANCIA: 3.1. Surtido el procedimiento bajo los par�metros contenidos en la Ley 906 de 2004, el d�a 28 de agosto de 2011, por parte del Juzgado Tercero Penal Municipal local, en funci�n de control de garant�as, y dentro del centro de salud en el que el implicado se encontraba hospitalizado, se adelant� audiencia de formulaci�n de imputaci�n, en la cual se le endilgaron cargos por los delitos de �Homicidio� y �Lesiones personales�.
GIRALDO MART�NEZ no acept� responsabilidad. 3.2. En consecuencia, el d�a 10 de noviembre de 2011 se efectu� ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Manizales, audiencia de formulaci�n de acusaci�n, en la que definitivamente se le atribuy� al procesado el concurso heterog�neo de las conductas punibles atentatorias de la vida y de la integridad personal atr�s descritas; �sta �ltima atendiendo la incapacidad m�dico legal de 15 d�as que le fue dictaminada a Luis Hernando Agudelo. 3.3.
A continuaci�n, el d�a 20 de febrero del a�o 2012 se celebr� audiencia preparatoria, dentro de la que se deprecaron y decretaron las pruebas a hacer valer en el juicio oral que, en efecto, se surti� los d�as 28 y 29 de marzo de la misma anualidad, culminando con un sentido del fallo de car�cter condenatorio respecto de ambas ilicitudes.
LA SENTENCIA Una vez surtidas todas las fases procesales, el d�a 28 de mayo de 2012, el Juzgado de conocimiento dio lectura a la sentencia con la cual se le impuso al procesado la pena principal de 17 a�os y 6 meses de prisi�n [2 meses por el concurso], sin concesi�n de subrogados o sustitutos punitivos, concluyendo el Fallador que hab�a certeza respecto a la existencia del homicidio y de las lesiones personales, as� como de las probanzas acaudaladas se consegu�a determinar al responsable de tales ilicitudes.
Para el Juez la defensa no logr� desvirtuar la teor�a del caso de la Fiscal�a, no pudi�ndose avalar que el lesionado Luis Hernando Agudelo fue el responsable del homicidio, quien era gran amigo del occiso y quiso fue defenderlo, sino que lo fue el procesado, sujeto que era el �nico que estaba armado y fue se�alado por todos los testigos que estuvieron en el lugar de los hechos como el responsable del atentado contra su primo, principalmente por la se�ora Olga Luc�a Agudelo y el mismo Luis Hernando Agudelo, quienes no dejaron entrever inter�s en faltar a la verdad y dieron a conocer, sin vacilaciones ni ambig�edades, que cuando �Mochales� bajaba gritando que hab�a sido herido, Luis Hernando se dirigi� hacia arriba porque all� estaban sus amigos y que all� vio como H�CTOR FABIO apu�aleaba a su amigo, intentando inmediatamente defenderlo, momento en que se gener� un forcejeo en el que result� acuchillado tambi�n. Lo anterior ratificado, a juicio del Juzgador, por: (i) Carolina Agudelo, persona que de forma directa y contundente no vio cuando mataron a Luis Fernando Correa, pero que s� vio al procesado corriendo con el cuchillo en la mano y cuando perfor� el cuerpo de su hermano Luis Hernando Agudelo, adem�s de conocer de boca de �Mochales� que hab�a sido lesionado por H�CTOR FABIO alias �Pegadilla�, y (ii) por Mar�a Eugenia Correa, hermana del occiso, que admiti� no haber visto el ataque pero que refiri� que cuando fue a buscar a su hermano todos los vecinos le indicaban que el homicida hab�a sido su primo H�CTOR FABIO GIRALDO.
Fue as� como se profiri� un fallo condenatorio, con el que adem�s se coligi� que la prueba de descargo no era atendible, ya que la esposa del procesado s�lo refiri� lo que hab�a o�do decir a otros, el procesado acomod� su versi�n para que pareciera que �l estaba defendiendo a su primo sin que fuera de recibo tal postura porque el otro agredido era precisamente el mejor amigo del occiso, as� como tampoco serv�a la prueba de referencia introducida, porque se trataba de una entrevista ofrecida por el menor sobrino del procesado que fue llevado a declarar por la madre del procesado, ofreciendo en todo caso informaci�n inconsistente con la aportada en juicio por este �ltimo.
LA APELACI�N Una vez notificada a las partes actuantes la decisi�n en estrados, se les dio la posibilidad de interponer el recurso de apelaci�n contra ella, siendo el abogado de la Defensa el �nico sujeto procesal que hizo uso de dicha prerrogativa, presentando su sustentaci�n oportunamente a trav�s de escrito con el cual reclam� la revocatoria del fallo de instancia, reprobando la valoraci�n de la prueba testimonial.
Al respecto, plante� el Defensor disidente: El testimonio de Carolina Agudelo Cardona era sospechoso porque estaba interesada en proteger a su hermano Luis Hernando, lo cual la condujo a caer en relevantes contradicciones como que dijo no haber visto cuando hirieron a su consangu�neo, pese a que �ste inform� que forceje� por 5 minutos con el procesado, aceptando tambi�n que vio que este �ltimo era golpeado, pero sin ofrecer informaci�n acerca de las lesiones que con arma blanca y arma de fuego se le generaron, como queriendo ocultar la verdad de lo sucedido.
Acerca de esta testigo tambi�n dijo el Defensor que lo que s� se admit�a como cierto fue que vio que no hab�a m�s cuchillos en el lugar de los hechos, siendo as� como deb�a concluirse que fue la misma arma con la que lesionaron al procesado, con la que le quitaron la vida a Luis Fernando Correa. De otra parte plante� el Defensor que no era posible que H�CTOR FABIO, con v�nculos de sangre con el occiso y ning�n problema con �l, hubiese decidido as� porque s�, atentar contra la vida de su primo, siendo m�s ajustado a la l�gica pensar que el responsable fue Luis Hernando Agudelo, quien tiene antecedentes judiciales y testific� de forma irregular que no conoc�a el nombre de los 5 j�venes que andaban con el occiso y con �l, que hubiese referido no haber escuchado disparo alguno estando tan cerca y que entrara en contradicci�n con su hermana al aducir que estuvo en el lugar del ataque, cuando ella dijo que estaba en su casa.
Tambi�n se pronunci� el Apelante respecto de la testigo Olga Luc�a Agudelo, vecina del sector, se�alando que resulta sumamente extra�o que estando tan cerca del lugar de los acontecimientos, tampoco hubiese escuchado ning�n disparo, a lo que se suma que la venta de chorizos que tiene dentro de su casa, la imposibilitaban para avistar los detalles del ataque, raz�n por la que adujo que no escuch� alegatos entre Luis Fernando y H�ctor Fabio, cuando se supo que hubo un forcejeo, que quiz� no relacion�, como tampoco otra informaci�n, por existir amenazas en su contra o servir a los intereses de la coartada de Luis Hernando Agudelo.
Finalmente, el apelante adujo que, en todo caso, no se tuvo presente que ning�n testigo de cargo vio cuando apu�alaron a Luis Fernando, otorg�ndosele un valor indebido, que se agrav� al no asign�rsele poder suasorio alguno a la entrevista ofrecida por el sobrino del procesado, ni atenderse las palabras de GIRALDO MART�NEZ cuando explic�: que el d�a de los hechos fue agredido verbalmente por �Mochales� por lo que reconoc�a que s� lo hiri� con un cuchillo, pero que m�s adelante apareci� Luis Hernando Agudelo, sujeto que despu�s de lanzar frases des-obligantes en contra de �l, lo agredi� con arma blanca, momento en que Luis Fernando intercedi� a su favor diciendo que no agrediera a su primo, lo cual ocasion� que Luis Hernando tratara mal al menor y lo apu�alara mortalmente en el pecho, instante en que �l agredi� al homicida por lo hecho a su primo, hasta cuando fue abordado por Leo, quien le peg� un disparo en una pierna.
CONSIDERACIONES En este proceso se habl� de tres personas lesionadas y de otra que perdi� la vida. Quien muri� era un menor de edad que se llamaba Luis Fernando Correa, mientras que los lesionados responden al nombre de Luis Hernando Agudelo, H�CTOR FABIO GIRALDO y otro sujeto conocido con el alias de �Mochales�. Aunque este �ltimo sujeto fue relacionado como uno de los lesionados, esta causa penal, sin conocerse la raz�n, no estuvo dirigida al esclarecimiento de sus lesiones, sino que est� referida al homicidio del adolescente y las lesiones sufridas por el se�or Luis Hernando Agudelo, ilicitudes de las cuales se ha responsabilizado en primera instancia al se�or H�CTOR FABIO GIRALDO, en amparo de la teor�a del caso de la Fiscal�a, seg�n la cual, este sujeto hiri� inicialmente a �Mochales�, luego procedi� a atacar al hoy occiso, quien intent� ser defendido por Luis Hernando, amigo entra�able del muerto que tambi�n result� leso con el arma que el procesado llevaba consigo.
De las lesiones del procesado se dijo que fueron producto del ataque posterior que algunas personas del sector emprendieron al percibir como este sujeto mat� a uno de sus habitantes. Pues bien, frente a tal determinaci�n la Defensa se ha mostrado inconforme, argumentando que tal soluci�n judicial al caso se debi� a la valoraci�n sesgada de la prueba testimonial, siendo as� como no se avizor� que, aunque se reconoc�a que H�CTOR FABIO GIRALDO s� agredi� con un cuchillo al se�or Luis Hernando Agudelo, ello lo hizo por defender a su primo del ataque que �ste le realiz�.
As�, encuentra la Sala que se est� ante dos hip�tesis de lo ocurrido que deber�n analizarse al tenor de la prueba acaudalada, y como quiera que lo relacionado con las circunstancias modales del acontecer mortal se pretendieron acreditar a trav�s de testimonios, oportuno se considera, previo a descender al caso concreto, plantear algunas disquisiciones acerca de la prueba testimonial y los criterios para su estimaci�n. 6.1.
Del testimonio. Variados son los medios de conocimiento que se han establecido por la legislaci�n penal para lograr llevar al juez al convencimiento, m�s all� de toda duda razonable, acerca de la materialidad de la conducta y la determinaci�n de su art�fice o responsable o, por el contrario, para desmontar los supuestos f�cticos adverados con la acusaci�n. Entre ellos se encuentra la prueba testimonial, la cual tiene como base de informaci�n la fuente humana, en tanto se practica o lleva a cabo a trav�s de una persona que, prestando juramento, asiste ante el encargado de resolver la litis [inmediaci�n] para aportarle la informaci�n que gracias a sus sentidos haya percibido directamente [aunque sin perjuicio de aquellas declaraciones en las que se funge como testigo de o�das o se constituye prueba de referencia], consistiendo entonces �en el relato que un tercero le hace al juez sobre el conocimiento que tiene de hechos en�general�.
Ahora, es sabido que las personas no se ven inexorablemente movidas a decir la verdad, como quiera que al ser sujetos pasionales y con intereses, no en escasas ocasiones las deponencias que se ofrecen en juicio no est�n encaminadas a coadyuvar con el esclarecimiento de lo realmente ocurrido, sino a lograr la condena o absoluci�n de quien se encuentra en el banquillo del acusado, por v�lidos o reprobables motivos.
En efecto, la mentira es un componente de la condici�n humana. Por otra parte, tambi�n habr� de tenerse en cuenta que no s�lo la posible mendacidad del testigo puede afectar el poder suasorio del relato ofrecido por �l, sino que se presentan casos en los que quien ofrece sus dichos se encuentra en condiciones que impiden asignarle cr�dito o, al menos, lo colocan en entredicho, como cuando al analiz�rsele se advierte que presenta deficiencias mentales que inciden sobre su memoria, posee sentidos insanos, su capacidad de aprehensi�n del mundo exterior se encuentra mermada o, simplemente, se encontraba para el momento de los hechos f�sicamente inhabilitado para percibir los supuestos f�cticos por los que se le cuestiona.
As� pues, a pesar de la trascendencia que para la comprobaci�n de los hechos materia de juzgamiento posee la prueba testimonial, no puede perderse de vista que al tener al hombre y sus dichos como base, debe examin�rsele con gran cautela, porque su confiabilidad no es tan f�cil de avizorar; siendo de esta forma que el legislador estableci� unos criterios elementales para su apreciaci�n. Al respecto el art�culo 404 del C�digo de Procedimiento Penal reza: �Para apreciar el testimonio el juez tendr� en cuenta los principios t�cnico cient�ficos sobre la percepci�n y la memoria y, especialmente, lo relativo a la naturaleza del objeto percibido, al estado de sanidad del sentido o sentidos por los cuales se tuvo la percepci�n, las circunstancias de lugar, tiempo y modo en que se percibi�, los procesos de rememoraci�n, el comportamiento del testigo durante el interrogatorio y el contrainterrogatorio, la forma de sus respuestas y su personalidad�.
Con lo anterior, aparece entonces como un imperativo para el operador judicial llevar a cabo una detallada labor de verificaci�n de todas y cada una de las respuestas ofrecidas por el testigo, para avistar tras la informaci�n aportada, alg�n posible inter�s de tergiversar la verdad, prejuicios, afectaci�n de la percepci�n o defectos en el proceso de rememoraci�n, todo ello sin pasar de soslayo su condici�n social, cultural y acad�mica, que ser�n indicativas de su idiosincrasia y personalidad.
Y ante la valoraci�n conjunta de la prueba, de suma relevancia tambi�n se torna analizar cuidadosamente el entorno circundante del testigo y sus diferencias con el de los dem�s, porque de la comprensi�n l�gica y emp�rica de las divergencias entre testigo y testigo se lograr�n entender tambi�n las diferencias en sus relatos, sin necesidad de llegar a la apresurada conclusi�n, seg�n la cual, toda inconsistencia implica que alguno miente.
Al respecto en sentencia del 8 de agosto de 2010, la Corte Suprema de Justicia puntualiz�: �72. De tal manera, como cada testigo le imprime a su testimonio una parte de su mundo esencial, particular escala de intereses, habilidades, facultades f�sicas y valores morales, el cr�dito de su atestaci�n est� sometido a la condici�n de que, conforme a criterios l�gicos y experiencia comprehensiva, raz�n aplicada a la pr�ctica, se acompase objetivamente con s� mismo, pero adem�s como elemento de un sistema dentro de la masa del conocimiento del que hace parte, en lo que se ha dado en llamar �razones intr�nsecas y extr�nsecas que conducen a aumentar, a disminuir o a destruir su valor probatorio�, sin que pueda ser atendible un descr�dito general con solo mirar a contraluz disonancias entre una prueba y otra, o entre uno de sus momentos y el siguiente.� Finalmente, valga recordar que la valoraci�n de todo medio de prueba deber� hacerse conforme al sistema de la sana cr�tica, sin ser la prueba testimonial la excepci�n, en tanto, deber� el Juez verificar la credibilidad de la versi�n vertida por el testigo a partir de una confrontaci�n de las respuestas ofrecidas con la l�gica, la experiencia y la ciencia. Precisamente, la verosimilitud del testimonio depende de su concordancia con el sentido com�n, con lo habitual y con leyes de raigambre cient�fico.
Para culminar este aparte, valga traer a cuento dilucidadora providencia del M�ximo Tribunal de la Jurisdicci�n Ordinaria, que acerca de la prueba testimonial y su apreciaci�n ha planteado: �De manera que no es la calidad misma del declarante sino su situaci�n personal, sus facultades superiores de percepci�n, retentiva y recordaci�n, la ausencia de intereses en el tr�mite o de circunstancias que afecten su imparcialidad, y las restantes peculiaridades de las que pueda precisarse la correspondencia y credibilidad de su dicho, las que resultan relevantes para determinar la ocurrencia de una determinada situaci�n desde el punto de vista probatorio�. 6.2.
Caso concreto. �H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ, luego de apu�alar a �Mochales� [tal y como lo reconoci� en juicio], fue atacado por Luis Hernando Agudelo y este �ltimo agredi� tambi�n a Luis Fernando Correa Mart�nez cuando quiso defender a su primo o, por el contrario, todos fueron atacados por el procesado H�CTOR FABIO? A ello se contrae la controversia propuesta en este proceso, y esta Sala quiere indicar desde ya que, en correspondencia con la decisi�n del a quo, respaldar� la segunda de las hip�tesis, atendiendo los argumentos que se pasan a exponer. 6.2.1.
El primero de los testigos que desfil� por estrados lo fue el investigador del CTI Eduardo Agudelo Zuluaga, quien expuso que luego de ir al lugar de los hechos se dirigi� hacia el centro de salud ASSBASALUD, lugar en el que se encontr� el cuerpo sin vida de una persona que hab�a sido atacado con arma corto-punzante, encontrando adem�s a otra persona lesionada que hab�a quedado capturada en tal centro asistencial.
Pero si tambi�n estaba lesionada, �por qu� estaba capturada? La informaci�n aportada da cuenta del hecho de que se le hab�a aprehendido porque se trataba de la persona que, precisamente, hab�a desplegado la conducta homicida, habiendo sido posteriormente herido por integrantes de la comunidad que conocieron de su fatal comportamiento. Pues bien, es necesario hacer hincapi� en lo relacionado con este dato, en tanto, el hecho de que varios habitantes del barrio �Sierra Morena� emprendieran un ataque en contra del se�or H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ, mas no en contra de Luis Hernando Agudelo, comienza a perfilar qui�n fue el sujeto responsable de la muerte de Luis Fernando Correa, como quiera que no resulta ajustado a los cauces l�gicos que algunos de los habitantes de la zona, en represalia por la muerte de un ni�o perteneciente al barrio, optaran por atacar sin m�s a su primo que, supuestamente, lo estaba defendiendo.
Es decir, si el embate colectivo fue dirigido en contra de GIRALDO MART�NEZ, es porque tuvieron elementos de juicio, como la observaci�n, para determinar que �ste era el que hab�a realizado el ataque, para el que sea el momento sellar, tal sujeto estaba ps�quica y f�sicamente habilitado a realizar, como quiera que instantes antes, como �l mismo lo admiti�, tom� un cuchillo que llevaba consigo y lo utiliz� para herir a otra persona.
Si el procesado tuvo las agallas y el elemento para apu�alar a un sujeto que por la zona transitaba por el �nico motivo de que �ste le lanz� improperios, debe colegirse que nada le imped�a que, en medio de su tambi�n admitida alteraci�n mental por el consumo de bebida embriagante [o aparente consumo de estupefacientes como lo relacion� Medicina Legal], hiciera lo mismo respecto de otra persona que por su lado pasaba y quien, quiz�, tuvo alguna reacci�n al observar su inicuo obrar.
Y a prop�sito de lo discurrido, sea preciso acotar que no es leg�timo que ante la ocurrencia de un il�cito se recurra al linchamiento de la persona que es particularizada como responsable, pero tampoco es un obrar totalmente extra�o en nuestro contexto, lo que al parecer ocurri� respecto del se�or H�CTOR FABIO GIRALDO, sin que se hubiese acreditado alguna circunstancia especial que hubiera conducido a la confusi�n de la comunidad, ni a alg�n yerro en la identificaci�n de un sujeto que estaba emocionalmente alterado, pose�a un cuchillo en la mano -que era la �nica arma avistada- y segundos antes ya hab�a apu�aleado a otro sujeto. 6.2.2.
Ahora, a continuaci�n se cont� con el testimonio del se�or Luis Hernando Agudelo Cardona, v�ctima tambi�n de lesiones en el lugar de los hechos, quien fue propuesto por la Defensa como el verdadero responsable de la muerte que aqu� nos convoca. Previo a adentrarnos al cotejo del contenido de su testimonio, lo primero a cuestionarse es si hab�a alg�n motivo para que este sujeto atacara al hoy occiso Luis Fernando Correa, debi�ndose responder que no lo ten�a y, por el contrario, se consigui� prueba con la que se dilucidaba que era un gran amigo del menor ultimado, siendo as� como hab�a un v�nculo afectivo que lo mover�a a defenderlo de un ataque, antes que a atacarlo.
En efecto, Carolina Agudelo inform� que su hermano y Luis Fernando eran muy amigos y manten�an juntos, lo cual fue ratificado por la hermana del occiso, de quien se razona que no estar�a interesada en encubrir o proteger del brazo de la justicia a la persona que realmente dio muerte a su consangu�neo, para ofrecer informaci�n falaz en desmedro de la inocencia de un primo con el que hasta el d�a de los hechos no ten�a recelo alguno. As�, debe concluirse que el occiso y el se�or Luis Hernando Agudelo s� eran amigos, teniendo una relaci�n en la que se ve�an con regularidad, m�xime cuando viv�an en el mismo barrio, lo que valga acotar, no ocurr�a respecto al primero y el procesado H�CTOR FABIO, quienes siendo primos, se dijo en juicio por su familiar, ten�an una relaci�n de mero saludo, no teniendo problemas entre ellos, pero tampoco un v�nculo estrecho.
De esta manera no se desestima cuando Luis Hernando Agudelo testific� que Luis Fernando era su mejor amigo y que, en consecuencia, estar�a dispuesto a defenderlo de una injusta agresi�n, lo que tampoco podr�a desecharse por el hecho de que aqu�l tuviese antecedentes penales, porque se trata de conductas punibles que no dejaban en evidencia su proclividad a faltar a la verdad, es decir, no compromet�an su credibilidad.
Credibilidad acerca de lo ocurrido con su amigo que no se aminora por no relacionar el nombre de los otros j�venes que en la zona estaban con �l y con los que iba a salir a dar una vuelta ese d�a, porque a juicio de esta Sala, pudo ocurrir que s� los conoc�a, pero no estaba interesado en referirlos pues sab�a que se les relacionar�a como las personas que participaron del ataque colectivo que desplegaron en contra del procesado.
La anterior conclusi�n no es antojadiza, sino que surge de razonar que, en verdad, Luis Hernando Agudelo para respaldar su versi�n no ten�a necesidad alguna en ocultar el nombre de los sujetos que el d�a de los hechos estaban por el lugar; decir sus nombres en nada variaba que el procesado atac� a su amigo, siendo as� m�s moderado concluir que muy probablemente s� los conoc�a pero, sabiendo de la ileg�tima paliza de la que participaron en contra del procesado, opt� por callar para no involucrarlos en el asunto.
Ahora, tambi�n se quiso degradar el cr�dito de este testigo por parte de la Defensa, argumentando que entr� en contradicci�n con su hermana porque ella dijo que al momento de la agresi�n mortal su hermano se encontraba dentro de su lugar de residencia; sin embargo, habr� de se�alarse que, luego de cotejar el testimonio de Carolina Agudelo Cardona, se percibe como la premisa de la Defensa no se corresponde con la realidad, en tanto, al Carolina testificar expres� durante la fase de contrainterrogatorio, sin vacilaci�n, que su hermano estaba en su casa momentos antes, pero que para el instante en que se present� el insuceso no sabe donde estaba, porque ella se centr� en ella y en lo que estaba ocurriendo.
De esta manera la contradicci�n ser�a apreciable si en verdad la hermana del lesionado hubiese afirmado que su hermano siempre estuvo en su casa, pero por el contrario, con sus palabras dio a entender que estuvo por un momento y luego, al parecer, estaba en otro sitio. Lo cual compagina con el hecho comprobado de que Luis Hernando Agudelo haya sido lesionado con arma corto-punzante por el procesado [como �ste mismo lo admiti�], porque si aqu�l hubiese estado en su casa para el momento en que su amigo era apu�alado, muy seguramente mientras sal�a de su casa y se dirig�a hasta el preciso lugar en que ocurri� la agresi�n, ya H�CTOR FABIO CARDONA ser�a presa de la turba y, dif�cilmente, hubiese podido blandir su pu�al sobre alguna otra persona.
En todo caso, cabe cuestionarse acerca de este testigo �para qu� habr�a de desmentir a su hermana y colocarse en el preciso lugar de los acontecimientos? Si lo expres� es porque fue verdad, ya que referir que estaba en su casa le permitir�a evadir m�s f�cilmente la acci�n de la justicia, pero no lo hizo, como tampoco lo hizo su hermana. En esa medida, los reparos lanzados en contra del testigo que la Defensa ha propuesto como el verdadero autor de la conducta punible atentatoria de la vida, no tienen la entidad suficiente y, en consecuencia, esta Sala acoge las palabras de Luis Hernando Agudelo cuando de forma directa, contundente y coherente, expuso en la vista p�blica que cuando escuch� que a �Mochales� lo hab�an apu�aleado en la parte de arriba, se dirigi� hacia all� porque all� se encontraban sus amigos, encontr�ndose con que estaba H�CTOR FABIO desencajado y alterado mentalmente, diciendo que ese era su barrio, momento en que blandi� el cuchillo que ya hab�a utilizado en el pecho de Luis Fernando, grave hecho frente al que reaccion�, bati�ndose por aproximadamente 5 minutos con el agresor, quien le propin� varias pu�aladas en su cuerpo, hasta cuando m�s personas se involucraron para atacar a la persona que ya hab�a lesionado a tres sujetos del barrio. 6.2.3.
La Sala asigna valor de verdad a tal versi�n y se discurre que ella se respalda en el testimonio objetivo y desinteresado de una mujer que no se conoci� estuviese amenazada o interesada en faltar a la verdad, sino que asisti� a juicio llamada por su especial posici�n en el teatro de los acontecimientos. Ella es la se�ora Olga Luc�a Agudelo Castro, persona que vend�a chorizos en el patio de su casa y que, de forma categ�rica, adujo en juicio que no supo de alegatos previos, sino que cuando mir� hacia el lugar en que se present� el ataque vio al ni�o Luis Fernando con las manos en el pecho, observando en simult�neo a H�CTOR FABIO con un cuchillo en la mano, momento en que Luis Hernando se abalanz� en contra de �ste y ella se refugi� en su casa, junto con sus dos hijas peque�as que all� estaban.
La Defensa ha cuestionado la posibilidad de esta deponente de observar el desarrollo de la reyerta por tener su puesto de comidas en el patio de su casa, pero para dar soluci�n a tal cr�tica no puede soslayarse que la testigo misma explic� que el patio de su residencia quedaba en la parte exterior de la casa, contiguo al and�n de la v�a p�blica, con buena visibilidad, siendo esta misma explicaci�n la que permite entender porque en el forcejeo que se present� entre Luis Hernando y H�CTOR FABIO CARDONA, ambos se fueron contra los trastos de la se�ora Olga Luc�a Agudelo.
Tambi�n coloca en entredicho la Defensa la credibilidad de la vendedora de chorizos, por haber negado haber conocido de alegatos entre el occiso y el procesado, en contradicci�n con lo dicho por Luis Hernando Agudelo cuando dijo que forcejearon, rodaron y hasta tumbaron el puesto de comidas. Sobre el particular quiere apuntar la Sala que, una vez m�s estamos ante una proposici�n err�nea de parte del apelante, porque no existe tal contradicci�n. Se dice que no existe porque cuando Luis Hernando Agudelo hizo alusi�n al forcejeo se estaba refiriendo a un encuentro violento entre �l mismo y el procesado, es decir, luego de que fuera apu�aleado su amigo, no refiri�ndose a un combate previo entre los primos Mart�nez, como tampoco lo hizo la se�ora Olga, quien fue clara al referir que atend�a a un cliente cuando observ� al ni�o apu�aleado, luego de lo cual, lleg� Luis Hernando y se arroj� contra H�CTOR FABIO y ah� s� comenz� un �agarr�n� pero que ella se entr� para protegerse a s� misma y a sus dos hijas menores.
En efecto, en juicio textualmente dijo: �Luego H�ctor se le tir� encima a Nando, en ese momento me entr� con mis dos ni�as� Ellos quedaron ah� agarrados y yo me entr� para mi casa�. As� las cosas esta testigo es clara en la informaci�n que aporta, la que no se considera haya ofrecido con el nerviosismo propio de una intimidaci�n que no fue acreditada, siendo al contrario ecu�nime y di�fana para explicar lo que percibi�, informaci�n que acompa�� de una objetividad que se le asigna, al guardar la cordura para admitir que no vio el momento en que el cuchillo se clav� en la humanidad del menor finado, pero con la seguridad para se�alar en audiencia a H�CTOR FABIO GIRALDO como el responsable de tal agresi�n, no de forma infundada, sino porque justo cuando vio que el adolescente se tomaba adolorido el pecho, al mismo tiempo vio a su lado a su primo con un cuchillo en la mano. Desdiciendo tambi�n esta testigo que el verdadero agresor fuese el se�or Luis Hernando, en tanto, afirm� que para cuando el menor fue agredido, aqu�l ven�a subiendo por las escalas, abalanz�ndose en consecuencia instantes despu�s en contra del agresor, afirmando siempre que �nicamente vio el arma que ten�a el procesado en su poder y que, sabido es, ya hab�a blandido contra otra persona.
As� pues, si do�a Olga Luc�a hubiese estado interesada en favorecer a Luis Hernando Agudelo Cardona, de ella se hubiera esperado una forma de responder muy distinta, en la que hubiera sido enf�tica en acriminar al procesado; pero no lo hizo, negando haber visto algunos aspectos, incluso el momento en que el cuchillo se insert� en el pecho del hoy occiso, a quien cuando ya mir� estaba afectado y tom�ndose su regi�n tor�cica por una herida que, con tino, s� dedujo hab�a sido obra de H�CTOR FABIO GIRALDO, en tanto era la persona que al mismo tiempo estaba al lado y quien ten�a un cuchillo en sus manos. 6.2.4.
Ahora bien, arrimando al testimonio de la joven Carolina Agudelo Cardona, hermana del leso Luis Hernando Agudelo, hemos de comenzar reiterando que no expres� que su hermano estaba en la casa cuando fue lesionado el hoy occiso, como atr�s qued� expuesto. Esta testigo, cuando se refiri� a los hechos, expuso paso a paso, que estando en la puerta de la casa de sus pap�s, observ� a �Mochales� cuando baj� diciendo que hab�a acabado de ser apu�alado, que luego siguieron unos gritos y que cuando se dirigi� hacia el lugar del que proven�an pudo avistar cuando el hoy occiso era apu�aleado con un cuchillo grande.
Y dijo tambi�n que no observ� cuando su hermano fue herido, lo que calific� la Defensa de contradictorio porque estando en el lugar de los hechos resultaba il�gico que no hubiese visto a su hermano batirse con el procesado, lo que aparentemente ocurri� por espacio de cinco minutos. Sobre tal cr�tica, habr� de apuntarse que en una mirada insular de las palabras, en verdad resultar�a extra�o que Carolina Agudelo no hubiera podido observar a su consangu�neo que por largo tiempo luchaba con otro sujeto y cuando fue herido, pero yendo m�s all�, es decir, profundizando en lo testimoniado y haciendo una abstracci�n de la manera como efectivamente se desarroll� este episodio lesivo y mortal, no considera la Sala que la testigo hubiese faltado a la verdad.
Se arriba a tal conclusi�n porque nunca neg� que su hermano hubiese estado en el lugar de los hechos, sino que, al contrario, desde un comienzo de su deponencia admiti� que su hermano Luis Hernando hab�a resultado lesionado precisamente en el suceso investigado, pero que no pudo avistar cuando las lesiones con arma corto-punzantes le fueron ocasionadas, lo que podr�a explicarse porque no es que luego del ataque al hoy occiso, Luis Hernando fuera el �nico en lanzarse contra el agresor, sino el primero, porque muy seguramente en ese mismo instante fue respaldado por todos aquellos que, finalmente se supo, apalearon a GIRALDO MART�NEZ.
En esas condiciones, no se trata de que el procesado y Luis Hernando Agudelo se hubiesen enfrentado en solitario por considerable espacio de tiempo; sino que fue este �ltimo quien posiblemente tom� la iniciativa para arremeter contra el agresor y, de forma r�pida, encontr� apoyo en otras personas que formaron el borboll�n, lo que no permiti� que Carolina observara el momento en que su hermano era acuchillado, lo cual admiti� sin problemas en juicio, nutri�ndose pues sus palabras de ecuanimidad, objetividad, ya que de haber testificado con el �nimo malsano de perjudicar al procesado, m�s f�cil le resultaba decir que vio cuando a su hermano �ste le generaba las lesiones.
Lesiones que, como se desprende de la prueba documental estipulada, generaron una incapacidad m�dico legal de 15 d�as y fueron generadas con arma corto-punzante, pero no tuvieron gravedad, sino que se limitaron a leves heridas a nivel de hombro izquierdo y en los dedos de la mano izquierda que, en verdad se considera, seguramente hubiesen sido de mayor entidad y compromiso para la salud de Luis Hernando, si hubiese arremetido en solitario a alguien con un cuchillo en sus manos y hubiese peleado por cinco minutos sin el apoyo de otros, que dado el desenvolvimiento de los acontecimientos, no resulta razonable que se hubieran quedado expectantes por tan considerable tiempo para luego proceder a defender a sus vecinos de barrio.
As� las cosas, se concluye que desde el momento en que Luis Fernando Correa fue mortalmente lesionado, raudamente se presentaron los sucesivos acontecimientos, los cuales no fueron fr�os o aislados, sino que muy seguramente se dieron en medio de un escenario ca�tico en el que se conoci� que al procesado lo atacaban hasta con los rines de un carro, siendo as� plausible, it�rese, que Carolina sabiendo que su hermano estaba en el lugar, no hubiese visto cuando fue herido, m�xime cuando ella se concentr� en auxiliar al menor que s� vio cuando fue apu�alado y quien, valga acotar, era el mejor amigo de su hermano y, a su vez, hermano de sus amigas. 6.2.5.
Finalmente dentro de la prueba de cargo se encuentra a la se�ora Mar�a Eugenia Correa Mart�nez, quien siendo hermana del occiso y prima del procesado, luego de admitir que entre ellos dos no se conoc�a ojeriza alguna, tambi�n explic� que poco se ve�an y que su relaci�n se ce��a a saludarse cuando eventualmente se encontraban, lo que no puede entenderse sino como que, aparte del v�nculo consangu�neo-natural, no hab�a uno de �ndole afectivo del que pudiera deducirse la imposibilidad inexorable de que H�CTOR FABIO atacara a su pariente.
En verdad, no es pertenecer a una misma familia aspecto inapelable para colegir que entre sus miembros no habr� reyerta o problema alguno como el que aqu� nos convoca, siendo necesario adentrarse a evaluar la existencia de una relaci�n cercana y afectuosa que demuestre como, m�s all� de la consanguinidad, el sentimiento puede convertirse en un l�mite para una ri�a. Sentimiento que s� refiri� la hermana del occiso exist�a entre su hermano Luis Fernando y Luis Hernando, ratific�ndose entonces lo que l�neas atr�s ya se hab�a discurrido, como era que en realidad el procesado no hab�a tenido problemas con el occiso, pero tampoco los hab�a tenido Luis Hernando y, este �ltimo adem�s, era entra�able amigo que, en sana l�gica, no habr�a de atentar contra una persona con la que se conoci� ten�a un v�nculo fuerte de amistad, como s� lo pudo hacer quien era su primo pero con una relaci�n de solo saludo, que no logr� frenar su furia cuando lanz� las mortales pu�aladas, obnubilado en parte por el consumo de sustancias o bebidas que afectan el pleno raciocinio.
Acerca de la testigo Mar�a Eugenia Correa en particular sea del caso apuntar, que ella tambi�n dio cuenta de como los habitantes del barrio que estaban alrededor del lugar en el que se hallaba su moribundo hermano, le expresaron que el responsable hab�a sido su primo H�CTOR FABIO GIRALDO, situaci�n que realza que los se�alamientos en contra de �ste no han obedecido a un posterior escenario de presiones o amenazas, sino que siempre han sido producto de la efectiva verificaci�n que en el lugar de los hechos se pudo hacer de quien fue el homicida. 6.2.6.
Analizada la prueba con la que se respald� la acusaci�n, se pasa ahora a la presentada por la Defensa, encontr�ndonos en un primer momento con el testimonio de la se�ora Paola Restrepo Toro, esposa del procesado quien, en correspondencia con el a quo, poco fue lo que aport�, porque adem�s de que dijo que el fat�dico suceso lo conoci� de manera referencial, nada expres� en juicio sobre el ataque sufrido por el adolescente, limitando sus palabras a decir: �H�ctor Fabio bajo donde la hermana, donde Carmen, y este se�or �Mochales�, �l toma alcohol, baj�, iba tambi�n bajando H�ctor Fabio y le dijo, ah� me perdonan las palabras que voy a decir, �este gonorrea hijueputa no tiene porqu� bajar al ba�o�, obviamente el esposo m�o le dijo pero por qu� no voy a poder bajar al barrio, y ah� fue donde empez� el problema�.
Acto seguido desfil� por estrados el procesado, quien admiti� que s� tuvo el problema con el se�or �Mochales� y que lo agredi� f�sicamente con un cuchillo, pero que luego de ello sinti� como �l tambi�n recib�a una pu�alada en su espalda, viendo que proven�a de Luis Hernando Agudelo, quien tambi�n atac� al menor occiso cuando lo quiso defender a �l como primo.
Este sujeto y sus palabras claramente deben analizarse con sumo cuidado, como quiera que se trata del principal interesado y afectado con el proceso, raz�n por la que no es extra�o -y ni siquiera ileg�timo- que intentara formar una coartada que lo eximiera de responsabilidad, lo que hizo vali�ndose de la aparente confusi�n de los hechos, planteando que su primo fue atacado por Luis Hernando, lo que no fue avalado en primera instancia, como tampoco puede respaldarse ahora por la Sala, pues al tratarse de la versi�n aportada por el procesado mismo, en contrav�a a la contundencia de los se�alamientos de los testigos de cargo, resultar�a necesario que encontrase respaldo en alguna probanza, pero para su infortunio, este es un caso en el que ning�n otro testigo aport� una versi�n an�loga.
Y adem�s se conoci� que la comunidad, no por amenazas, sino desde un principio lo identific� como el homicida, acredit�ndose tambi�n con la pr�ctica de pruebas que H�CTOR FABIO llevaba consigo un cuchillo el d�a de los hechos y que ya previamente hab�a lesionado a otra persona, no siendo apoyado en juicio ni siquiera por la hermana del occiso, quien se esperar�a que velar�a por que se hiciera justicia y no asistir�a a estrados a declarar en disfavor de un primo suyo con el que no ten�a problemas por amparar al verdadero homicida.
Y se quiso proponer que la versi�n del procesado estaba amparada por su sobrino Brandon G�mez Giraldo, sin embargo, sobre el particular impera aducir que para esta Sala s� era relevante que la narrativa de este joven fuera ofrecida en una audiencia de juicio oral en la que se pudiera evaluar, de forma directa, si sus dichos correspond�an a una descripci�n de lo realmente ocurrido o, al contrario, asist�a para favorecer los intereses de su consangu�neo.
Porque as� como de forma desprovista de pruebas se plante� que no asisti� a juicio por amenazas, de igual forma, podr�a pensarse que inicialmente quiso favorecer a su t�o y por ello, convencido por �ste y su abuela (madre del procesado), permiti� que se le entrevistara, reculando en su mentira para el momento en que deb�a hacerlo ante un juez de la Rep�blica.
Es que no se trata de un testigo imparcial del que se pueda predicar una segura o probable objetividad, sino que su cercan�a familiar con el procesado y su minor�a de edad, lo convierten en deponente que pudo ser influenciado y, en esa medida, no fue constre�ido para que no asistiera a juicio, sino que se arrepinti� de repetir la falacia que con anterioridad ofreci� para evitar el encarcelamiento de su t�o. Tal disyuntiva nunca se esclareci� y, por consiguiente, los dichos que de referencia se consiguieron no pueden tener el valor suasorio suficiente para echar por la borda la teor�a propuesta por la Fiscal�a, m�xime cuando la hermana del occiso y prima del procesado, a trav�s de un testimonio ecu�nime, explic� que cuando supo del fat�dico suceso se dirig�a hacia el lugar y saliendo de un local destinado a videojuegos se encontr� con Brandon G�mez, del que ahora se discurre, que de haber presenciado toda la reyerta resultar�a extra�o que se devolviera para el lugar en que jugaba, en vez de buscar auxilio o dar aviso a sus familiares. �Por qu� estaba all�? Es un cuestionamiento que no se pudo superar por la falta de presencia de Brandon en la vista p�blica, mismo escenario en el que se le hubiese podido cuestionar por las inconsistencias con su t�o, en tanto la versi�n del sobrino presenta variaciones importantes, al decir que cuando Luis Hernando le peg� la pu�alada a Luis Fernando, su t�o H�CTOR FABIO se encontraba tirado contra un cerco en el que momentos antes hab�a recibido patadas del homicida, siendo incongruente con las palabras mismas del acusado, quien dijo que �nicamente fue doblegado cuando entre varias personas lo persiguieron y hasta con rines de carro lo golpearon, no antes, como se quiso plantear por su sobrino, muy seguramente, con el prop�sito de dejar la sensaci�n de que H�CTOR FABIO estaba imposibilitado f�sicamente para atestar las mortales pu�aladas. 6.2.7.
Producto de todo lo expuesto en precedencia esta Sala respalda la decisi�n adoptada por el Juez de primera instancia, dentro de un asunto en el que no se comprob� un escenario difuso y dudoso que impidiese que algunos habitantes del barrio �Sierra Morena� vieran lo que vieron y que los motiv� a reaccionar, como fue que no Luis Hernando, sino H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ apu�al� al menor Luis Fernando Correa, como antes ya lo hab�a hecho y como posteriormente tambi�n lo hizo respecto a otro sujeto.
No son antojadizos los se�alamientos de la comunidad, teni�ndose como testigo principal a la vendedora de chorizos que, ocupando un lugar especial en el teatro de los acontecimientos, y sin ning�n bache para la plena observaci�n, dijo no avistar el cuchillazo como tal, pero s� el instante posterior, cuando el menor se tomaba el pecho y ten�a a su lado a una persona que, no solo por cercan�a, sino por traer un cuchillo en la mano, se pudo determinar como el autor del homicidio.
Este fue el procesado H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ. Procesado que present� lesiones con arma corto-punzantes que pudieron realiz�rsele con el arma que de seguro se le quit� al ser doblegado o con otras que tuviese alguno de los que formaron la turba para vengar la muerte de Luis Fernando: ello es irrelevante; y que tambi�n present� una herida que el Instituto de Medicina Legal se�al� producida �al parecer� por arma de fuego, lo cual genera un margen de dubitaci�n. Y que ninguno de los testigos haya hecho alusi�n a la percusi�n de un arma de fuego, lo fue quiz� porque en verdad la detonaci�n no se escuch� [por ejemplo por utilizarse un mecanismo silenciador] o porque, queriendo defender a la persona que la realiz� de un eventual proceso por lesiones personales, optaron algunos de los testigos por callar, lo que no desdice la ocurrencia del delito, sino que la ratifica, porque se corrobora que hubo una arremetida contra la persona que, sin obst�culo, se avist� como el homicida.
En m�rito de lo expuesto, el TRIBUNAL SUPERIOR DE MANIZALES, SALA DE DECISI�N PENAL, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley,
RESUELVE
1. CONFIRMAR la sentencia proferida el d�a 28 de mayo de 2012 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Manizales, Caldas, mediante la cual se le impuso al se�or H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ la pena principal de 17 a�os y 6 meses de prisi�n, luego de ser hallado responsable de los delitos de HOMICIDIO y LESIONES PERSONALES DOLOSAS que le atribuy� la Fiscal�a. 2.
Contra la presente decisi�n procede el recurso extraordinario de Casaci�n. Notif�quese y c�mplase Los Magistrados GLORIA LIGIA CASTA�O DUQUE DENNYS MARINA GARZ�N ORDU�A JOSE FERNANDO REYES CUARTAS Johana Franco Herrera Secretaria El acta de la audiencia de legalizaci�n de captura, formulaci�n de imputaci�n e imposici�n de medida de aseguramiento se halla en el folio 14 del expediente. El escrito de acusaci�n se encuentra de folio 3 a 7 del cartulario.
Por su parte, el acta de la audiencia de formulaci�n de acusaci�n se halla en los folios 15 y 16. El acta de audiencia preparatoria se avista a folios 25 y 26. Constatar de folio 31 a 33 del expediente. Concepto gen�rico adoptado por la doctrina, tomado en esta oportunidad del Manual de Derecho Probatorio del profesor Jairo Parra Quijano. Corte Suprema de Justicia. Decisi�n del 23 de febrero de 2011.
Radicado: 32996. P�gina PAGE 1 de NUMPAGES 32 Sistema Acusatorio: 2011-00237-01 H�CTOR FABIO GIRALDO MART�NEZ Homicidio Confirma Rep�blica de Colombia Tribunal Superior de Manizales Sala Penal 678KLMhwxz{}���������������������������vc�c�Pc��%h�j5�CJOJQJ^JaJmH sH %h� �5�CJOJQJ^JaJmH sH h��h�|�OJQJ^JmH sH "h� �CJOJQJ^JaJmH sH +h�:|h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH (h�:|h�|�CJOJQJ^JaJmH sH "h�hCJOJQJ^JaJmH sH h�|�%h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH 678Mh�������� � � � �����������������$��dh`��a$gd�|�$ &F ����dh^�`�a$gd�|� $dha$gd�|�$��dh^��a$gd�|�gdaJ7$dh&dP��a$gd�|� $dha$gd�|����!, -:;
X � � � � [ e f g � � � � � � ���� ��ǵǵǢǵǵǵǵ�ٍ�z�����l^lPlh�|�CJOJQJ^JaJhaJ7CJOJQJ^JaJh^�CJOJQJ^JaJ%h�f�5�CJOJQJ^JaJmH sH (h�8h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�j5�CJOJQJ^JaJmH sH "h�jCJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH %h�h5�CJOJQJ^JaJmH sH � ��� � ������BC������������������ $dha$gd %�$��dh`��a$gd�|�dhgd�|�$ &F ����dh^�`�a$gd�|� $dha$gd�|�$��dh7$8$H$`��a$gdaJ7$��dh7$8$H$`��a$gd�|� )4�����;
J S b c d e � � � T`����������ֺ�֬��������֬֞�ydO(h�9�h�|�CJOJQJ^JaJmH sH (h��h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH h�|�CJOJQJ^JaJhaJ7CJOJQJ^JaJha~<CJOJQJ^JaJh��CJOJQJ^JaJhc8�CJOJQJ^JaJh^�CJOJQJ^JaJh�B�CJOJQJ^JaJ��%&'29u�?��������#$O[���ABCGH_lmz���������������ŭ�ך����ׂ��������l������+h�Gh�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH /jh�|�0JCJOJQJU^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH /jh %�0JCJOJQJU^JaJmH sH "h %�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH +h�9�h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH (��� $)}�������?���������������ªԔ��o�o]K]oK�"h \�CJOJQJ^JaJmH sH "h��CJOJQJ^JaJmH sH "hzdCJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH +h�Gh�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH /jh�|�0JCJOJQJU^JaJmH sH "h %�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH 1jhF�h�|�0JOJQJU^JaJmH sH ����JK��jkxy? @ J"K"t#u#�%�%�������������������$��dh`��a$gd�=$ &F ����dh^�`�a$gd�|�$��dh`��a$gd�|�$��dh`��a$gdzd��dh^��gd�|��*.v���%V���WFI}�������������p�^�^F.h�Ojh`#�5�6�CJOJQJ^JaJmH sH "h�'CJOJQJ^JaJmH sH "h4{�CJOJQJ^JaJmH sH "h�aWCJOJQJ^JaJmH sH "h�OjCJOJQJ^JaJmH sH "h=d�CJOJQJ^JaJmH sH "h��CJOJQJ^JaJmH sH "h�[�CJOJQJ^JaJmH sH "hzdCJOJQJ^JaJmH sH "h`O5CJOJQJ^JaJmH sH ��BKp�����48������&#ik���ܸ�����|���jXjF"h�|�CJOJQJ^JaJmH sH "h3�CJOJQJ^JaJmH sH "h�.�CJOJQJ^JaJmH sH "h�CJOJQJ^JaJmH sH .h�Ojh`#�5�6�CJOJQJ^JaJmH sH "h4{�CJOJQJ^JaJmH sH "h�aWCJOJQJ^JaJmH sH "h \�CJOJQJ^JaJmH sH "h�'CJOJQJ^JaJmH sH "h`#�CJOJQJ^JaJmH sH kxy�Jd������ > A � � 8"I"K";#<#�#���ڳ�ڡ�}�}��k�k�Y�kGkGk"h�6KCJOJQJ^JaJmH sH "h3�CJOJQJ^JaJmH sH "h�=CJOJQJ^JaJmH sH "h�CJOJQJ^JaJmH sH "h \�CJOJQJ^JaJmH sH "h]a CJOJQJ^JaJmH sH "h�zCJOJQJ^JaJmH sH (h� ~h�|�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH �#�#�#�#�#�#%�%�%R&\&`&~&�&�&�&�&�&�&''!'#';'�' (R(T(�(�(�(�():)������ʸʦʦʦʦʦʦʦ�������p^p�"h�[�CJOJQJ^JaJmH sH "h�D�CJOJQJ^JaJmH sH "h�u�CJOJQJ^JaJmH sH "hlaXCJOJQJ^JaJmH sH "h`r�CJOJQJ^JaJmH sH "h�CJOJQJ^JaJmH sH "h&=CJOJQJ^JaJmH sH "h�=CJOJQJ^JaJmH sH "h� #CJOJQJ^JaJmH sH !�%p(q(,,+,,,X-Y-�/�/�092:2�3�3�3�3�����������������$�dh`�a$gd�|�$��dh`��a$gdM<E$��dh`��a$gd;�$��dh`��a$gd�|�$ &Fdha$gd�|�$��dh`��a$gd�=:)H)O)�)�)�)�)****<*V*}*�*�*�*�*�*++3+@+S+U+o+q+�+�+�+�+,,,,,+,,,����ʸʸ����ܦܦ��������������ܸ�~l"h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH (h� ~h�=CJOJQJ^JaJmH sH "h�u�CJOJQJ^JaJmH sH "hlaXCJOJQJ^JaJmH sH "h�CJOJQJ^JaJmH sH "h�D�CJOJQJ^JaJmH sH "h3�CJOJQJ^JaJmH sH $,,,�-�-�-�-..$.4.C.P.p.{.�.�.///�/�/�/�/�/�/@0J0z0�0�092:2�2�3�3�3�3���ܸܦܦܸܸܦܦܦʸʦʦ����ʂ�p^p�"h|UECJOJQJ^JaJmH $sH $"hO^�CJOJQJ^JaJmH $sH $"h�[/CJOJQJ^JaJmH $sH $"h3�CJOJQJ^JaJmH $sH $"hM<ECJOJQJ^JaJmH $sH $"h`#�CJOJQJ^JaJmH $sH $"h�[CJOJQJ^JaJmH $sH $"hJoCJOJQJ^JaJmH $sH $"h;�CJOJQJ^JaJmH $sH $$�3�3�3�3�3�3�3U5V5=6B6�6=7>7@7��ðÝ�y�f�Q;%*h$ph�|�0J5�6�CJOJQJ^JaJ+h$ph�|�6�CJOJQJ^JaJmH sH (h$ph�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�6�CJOJQJ^JaJmH sH "h�[�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH %h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH %hO^�5�CJOJQJ^JaJmH sH +h�r�h�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH $sH $(hU0?h�|�CJOJQJ^JaJmH $sH $�3U5V5�7�7�9�9< <�=�=�?�?�?�A�A�C�C�F�F�F�H���������������������$��-D7$8$H$M� ����^��a$gd�|�gd�|���^��gd�|�$��dh`��a$gd�|�$�dh`�a$gdO^�@7A7�7�7�7�7�7�7�9�9�:�:< <�=�=�տ���weSeSeAe/"h�g�CJOJQJ^JaJmH sH "h�a�CJOJQJ^JaJmH sH "hO^�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH #h�a�h�a�5�CJOJQJ^JaJh�|�5�CJOJQJ^JaJ+h$ph�|�5�CJOJQJ^JaJmH sH !h�|�0J5�CJOJQJ^JaJ*jh�|�0JCJOJQJU\�^JaJ*h$ph�|�0J5�6�CJOJQJ^JaJ'h$ph�|�0J6�CJOJQJ^JaJ�=�?�?�?�A�A�A�A�B�B�C�C�F�F�F�F�H�H�HeI���̨̨̺̓�|o�aSaB h|T(h�|�CJOJQJ^JaJh�a�CJOJQJ^JaJh�|�CJOJQJ^JaJh�|<h�a�OJQJ^Jh�|�OJQJ^Jh�|<h�|�OJQJ^J(hLZh�|�CJOJQJ^JaJmH sH "h�g�CJOJQJ^JaJmH sH "h�a�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH h�|�h�g�h�|�mH $sH $$h(eh�|�CJOJQJaJmH $sH $�H�H�I�IxKyK�K�K�L�L�M�M]O^O�P�PSS�T�T�V�VY����������������������$��dh`��a$gd#:�$��dh`��a$gd��$��^��a$gd�|�$��dh`��a$gd�|�eI�I�I�I�IuKvKwKxKyK�K�K�K�K��ij����mZG4&hfYVCJOJQJ^JaJ%h�a�5�CJOJQJ^JaJmH $sH $%h�|�5�CJOJQJ^JaJmH $sH $%h��5�CJOJQJ^JaJmH $sH $(hU0?h�|�CJOJQJ^JaJmH sH 6jh�|<h�|�0JOJQJU^JfHq� ����)h�|<h�|�OJQJ^JfHq� ���� h�|<h�|�OJQJ^JmH sH (h�h�|�CJOJQJ^JaJmH sH "h�|�CJOJQJ^JaJmH sH (h|T(h�|�CJOJQJ^JaJmH sH �K�K�K�KLL L'LNLWLlLwLyLzL�L�LQMVM�M�M�M�M�NO5O6O}O~O�O�O�O�ONP]PcP�P�P���������������䝋}�o���o�o�a��oh�{�CJOJQJ^JaJh,hCJOJQJ^JaJh0j�CJOJQJ^JaJ#h0j�h0j�5�CJOJQJ^JaJh Y�CJOJQJ^JaJhfYV6�CJOJQJ^JaJhz>�CJOJQJ^JaJh!rCJOJQJ^JaJh|UECJOJQJ^JaJhfYVCJOJQJ^JaJh�a�CJOJQJ^JaJ$�P�P%Q?QxQ�Q�Q�R�R�R�RSSQS[S�S�S�S�UV�V�V�V�V�V<WKW\WwW�W�X�XYY Y!Y'Y��������ֺֺֺȺȺ������ȞȞ������tb#h�( h�( 5�CJOJQJ^JaJh�( CJOJQJ^JaJh�!BCJOJQJ^JaJh�a�CJOJQJ^JaJh#:�CJOJQJ^JaJh�CJOJQJ^JaJht1CJOJQJ^JaJh,hCJOJQJ^JaJhz>�CJOJQJ^JaJh Y�CJOJQJ^JaJh�>4CJOJQJ^JaJ$Y!YZZ�[�[�]�]._/_�`�`�b�b�d�dYgZgMjNj�k�kPoQo�p������������������������$��dh`��a$gd; /$��dh`��a$gd�� $dha$gd�!B'Y(YAYJY�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�YZZ2Z^Z[7[`[�[�[�[5\�\�\�\�\�\������Ƹ���Ԫ�ƪ��ƀ�rd�dVdhq CJOJQJ^JaJh��CJOJQJ^JaJh +$CJOJQJ^JaJh�a�CJOJQJ^JaJh�1CJOJQJ^JaJhmLCCJOJQJ^JaJh#:�CJOJQJ^JaJh�r)CJOJQJ^JaJh�!BCJOJQJ^JaJhF�CJOJQJ^JaJh�( CJOJQJ^JaJh�( 5�CJOJQJ^JaJ�\�]�]�]�]�]�]�^�^�_V`h`m`�`�`ea�a�a�a�a�abbb*bXcxcyc�c�c�c�c�cd8f�f������������~�~���~���~�~�p�~bh� �CJOJQJ^JaJh�NrCJOJQJ^JaJh%�CJOJQJ^JaJh; /CJOJQJ^JaJh�j�CJOJQJ^JaJhzj�CJOJQJ^JaJ#hzj�h�t�6�CJOJQJ^JaJh�a�CJOJQJ^JaJh2E�CJOJQJ^JaJh��CJOJQJ^JaJh�t�CJOJQJ^JaJ#�f�fDhfhhh�h�hci�i�iIjMjjk�k�k�k�khlvl�lOoQoWoXo�o�������ֺ�京������tfTEfhKZ�5�CJOJQJ^JaJ#hKZ�hKZ�5�CJOJQJ^JaJhKZ�CJOJQJ^JaJhc-�CJOJQJ^JaJh�Y�CJOJQJ^JaJhKACJOJQJ^JaJhCJOJQJ^JaJh�4@CJOJQJ^JaJh2z�CJOJQJ^JaJh; /CJOJQJ^JaJhxaCJOJQJ^JaJh� �CJOJQJ^JaJh pjCJOJQJ^JaJ�o�o�p�p~rr�r�r�r�r�rSsgs�s�s�s�sCtOtyt�t�t�tuHu`u���Ⱥ����������t������cRA h� h�njCJOJQJ^JaJ h� h^�CJOJQJ^JaJ h� h�I�CJOJQJ^JaJh�4@CJOJQJ^JaJh�I�CJOJQJ^JaJh;j�CJOJQJ^JaJh^4�CJOJQJ^JaJh�hCJOJQJ^JaJhl6�CJOJQJ^JaJh]P\CJOJQJ^JaJh{)CJOJQJ^JaJhKZ�CJOJQJ^JaJh�4�CJOJQJ^JaJ�p�pr�r�t�t�v�vwyxy6|7|�}�}��#�$��������������������������������������$��dh`��a$gd�bD$��dh`��a$gd^4�$��dh`��a$gd��`u�u�u�u!vTv\v�v�v�v�v�v�vqwxww�w\x�x�x�x;y=yuywy�����������v�h�v�[PFP�h�bDOJQJ^Jh�bDh�bDOJQJh�bDh�bDOJQJ^Jh�4@CJOJQJ^JaJh�gHCJOJQJ^JaJh; /CJOJQJ^JaJh�bDCJOJQJ^JaJhi"�CJOJQJ^JaJh� CJOJQJ^JaJ h� hi"�CJOJQJ^JaJ h� h�gHCJOJQJ^JaJ h� h�njCJOJQJ^JaJ h� h^�CJOJQJ^JaJwy8zCzJzjzuz�z�z�{�{�{5|7|K|X|}}�}n~z~{~�~�~�~�~�~�~{����$�%�������"������������������ȺȺȺȺֺֺ����}oao�hK�CJOJQJ^JaJh2z�CJOJQJ^JaJhUlKCJOJQJ^JaJhUlK5�CJOJQJ^JaJ#hUlKhUlK5�CJOJQJ^JaJh�4�CJOJQJ^JaJh0rCJOJQJ^JaJh�gHCJOJQJ^JaJh�4@CJOJQJ^JaJh�SXCJOJQJ^JaJh+cCJOJQJ^JaJ&"�#�R���̃��!�������������Æ�A�C�G�L�l�{�χ�z�������ވ� �H�L���%�M�N�����ӷ�ũ��ũũ��������������q�q�cch�]CJOJQJ^JaJh�.�CJOJQJ^JaJhb!CJOJQJ^JaJh�x�CJOJQJ^JaJh�4�CJOJQJ^JaJhVUeCJOJQJ^JaJhK�CJOJQJ^JaJhaM*CJOJQJ^JaJhe@CJOJQJ^JaJ h�4@h�4@CJOJQJ^JaJh+cCJOJQJ^JaJ&������������@�A�����j�k�����Λϛ:�;�W�X�p�����������������������$��dh`��a$gd��$��dh`��a$gd�3$��dh`��a$gdB&�$��dh`��a$gd�bDN�P�Z�o�������������ԏ������!�"�=�I�J�M�V�����������4�>��������京��䞌}�l�l�l�^�P�^�Ph��CJOJQJ^JaJh�.CCJOJQJ^JaJ hB&�hB&�CJOJQJ^JaJhB&�5�CJOJQJ^JaJ#hB&�hB&�5�CJOJQJ^JaJhB&�CJOJQJ^JaJh�~cCJOJQJ^JaJh�(?CJOJQJ^JaJh�4�CJOJQJ^JaJh�x�CJOJQJ^JaJh�]CJOJQJ^JaJhb!CJOJQJ^JaJ>�y���ʒ�S�s�����������R�\�j�v�����ɕ̕ҕ�i�������������m������������京���������ւtbSthH�5�CJOJQJ^JaJ#hH�hH�5�CJOJQJ^JaJhH�CJOJQJ^JaJh�+�CJOJQJ^JaJh~udCJOJQJ^JaJh -xCJOJQJ^JaJh�K0CJOJQJ^JaJh� UCJOJQJ^JaJh�]CJOJQJ^JaJh�4�CJOJQJ^JaJh�.CCJOJQJ^JaJhB&�CJOJQJ^JaJm�p�q�r�s�����e���������̚�� �!�"�#�X�Y���������̛͛Λԛۛ��9�G�V�e�f�� ���ݠ��������������������������|n|n|n|nh��CJOJQJ^JaJh`CJOJQJ^JaJh,&�CJOJQJ^JaJhM5�CJOJQJ^JaJh`�CJOJQJ^JaJh�.CCJOJQJ^JaJh�3OJQJh�3h�3OJQJh�36�CJOJQJ^JaJh~udCJOJQJ^JaJh�3CJOJQJ^JaJ&ݠ��T�����.�L�o�����֢آ�/�1�<�J�z�����ƥϥ����C�������"�&����������������֬֬���֞֞���ւ�t�f�hH~�CJOJQJ^JaJh�QCJOJQJ^JaJh�|CJOJQJ^JaJh�~�CJOJQJ^JaJh�,�CJOJQJ^JaJh�J7CJOJQJ^JaJh=�CJOJQJ^JaJh��CJOJQJ^JaJh+iCJOJQJ^JaJh��CJOJQJ^JaJhq2CJOJQJ^JaJ"p�q�����D�E�ũƩ����7�8�ڲ۲�������������������������������������$��dh`��a$gd�h$��dh`��a$gd��gd+i$��dh`��a$gd���� �7�x�����������$�%�����ܭ������"�A�S�7�8�F�!�:�����ٲ�������Ⱥ�����������}�y�k�kYk#h�Xh�X6�CJOJQJ^JaJh�XCJOJQJ^JaJh� )hH~�CJOJQJ^JaJh+iCJOJQJ^JaJh� )5�CJOJQJ^JaJ#h� )h� )5�CJOJQJ^JaJh� )CJOJQJ^JaJh�/aCJOJQJ^JaJhXOCJOJQJ^JaJh�!CJOJQJ^JaJh�H�CJOJQJ^JaJٲڲ۲���.�0�7�J���߳���)���������F����������������������������ƾ������q\q(h[�h�|�5�B*CJOJQJ^Jphh�hB*CJOJQJ^Jphh��B*CJOJQJ^Jph"h�|�5�B*CJOJQJ^Jphh�|�B*CJOJQJ^Jphh�{0h�|�h�|�h�|�mH sH hKZ�hc-�5�hKZ�h+iCJOJQJ^JaJh�XCJOJQJ^JaJhq-Hhq-HCJOJQJ^JaJ��������F�d�ʶԶնֶ�������`�a�b�����������������ѷӷ�����̺����������̂~�~����~l����W(h+ih�h5�B*CJOJQJ^Jph"h+i5�B*CJOJQJ^Jphh�|�h�hB*CJOJQJ^Jph(h�8h��CJOJQJ^JaJmH sH %h��5�CJOJQJ^JaJmH sH "h��CJOJQJ^JaJmH sH h�|�B*CJOJQJ^Jph"h�|�5�B*CJOJQJ^Jph"h�h5�B*CJOJQJ^Jph���`�a�b�y���������������������зѷ�����������������$�3dh]�3a$gd�|�$�3dh]�3a$gd+igd�|�$�3dh]�3a$gd�|�$�3�Sdh]�3`�Sa$gd+igd+i$�3�Sdh]�3`�Sa$gd�|�$��dh`��a$gd��ѷҷӷ���� �%�&�Ǹp����n�����ºĺźǺȺʺ˺�����������������������gd�|�$a$gd�|�$a$gd�|��3dh]�3gd+i$�3dh]�3a$gd�|���$�%�&�'�(�ƸǸȸ��������+�X�m�p�q�������������߹������������}����}��j]}�]j]��VhF�h�K�hF�h�K�OJQJ^J%jhF�h�K�0JOJQJU^Jh�K�OJQJ^Jh�K�OJQJ^JmH sH h� 4h�K�OJQJ^J%jh� 4h�K�0JOJQJU^Jh %�h�K�mH sH h�K�mH sH h�K�jh�K�0JUh�%Nh�:�h�|� h�:�h�|�OJQJ^JmH sH h�|�OJQJ^JmH sH ��n�o�������ºúźƺȺɺ˺̺κպֺܺݺ��̿�����������}b}bG4h�k~B*CJOJQJ^JaJhmHnHph���u�*5jh8�h�K�B*CJOJQJU^JaJhph���,h8�h�K�B*CJOJQJ^JaJhph���jh[k<Uh[k< h$�h$�OJQJ^JmH $sH $h�K�OJQJ^JmH $sH $h9�h�K�OJQJ^J%jh9�h�K�0JOJQJU^Jh$ph�K�OJQJ^J%jh$ph�K�0JOJQJU^J˺ͺκ��3�=�F�c��'�X�Y�Z�[�\�����������������v�^�v�gd�#���^��gd�#�gd�#�$�v�^�v�a$gd�#�gd�|�ߺ����������2�3�<�=�F�`��̱̱��̄nUnU�<�2h�K�CJ$OJQJ1h�jh�K�B*CJOJQJ^JaJmH ph���sH 1h�|�h�K�B*CJOJQJ^JaJmH ph���sH +h�K�B*CJOJQJ^JaJmH ph���sH #h�K�B*CJOJQJ^JaJph���4h�k~B*CJOJQJ^JaJhmHnHph���u�*5jh8�h�K�B*CJOJQJU^JaJhph���,h8�h�K�B*CJOJQJ^JaJhph���8jh8�h�K�B*CJOJQJU^JaJhph����*`�a�b�c������T�W�X�Y�Z�[�\������ض������h�%Nh[k<h�jh�K�CJh�K�h�K�5�@�CJEH OJQJh�K�6�CJ$OJQJ,jh�]Ph�K�CJUmHnHsH $tH $u h�K�CJh�qlh�K�CJaJh�K�OJQJ^Jh�4h�K�OJQJ^J 6&P1�h:p�#���/ �"I!��"��#��$��%�������62Dd�%�us�� � ��~��A�?������(�escudoImagen 1Descripci�n: escudo"����b�21�~C� K�H�efj�1D�n�1�~C� K�H�efj��PNG IHDR��j��FsRGB@�}�0PLTE���������������������������O&I0sIDATx�흽o+Iv�ψXPzM����'�� Vw'yo�c�� ���6�!= B��=FÝ\� ��FC�8r&Ñ�Q�k(�W磾��l�I�(v�ш[��?�:_u���uj���{�vl=���ر�;�`����z�[�c�vl=���ر�;�`�����]�bMw݁���v��Nf b��qﺋ{ p���㮻 �Q����oF�ݜN��)�b�ˮ�;��n��b;|+C�A������砾S��#��|����.����iJ�Yh^CH"��>|I����+�y�O�HT���h���ͬX��!A��}����?��b�|��_�����ﮨ�s��W�JGcxF�����g����xLi���P~]c �\+��Ҁ `|us�D0M��D��7�V�S��X !|������<=�3E�%���rS�/VBJ�Wx/>���r�f��3~7��T�S��{���J[x=c @�o|����u��Ur�s�~��FC�{���/�� @=��j�����9!��ژ����Ʈ�*�ف<��$-x �˦��yU�GH�<-xu7�(�nJY�_I ����8��A��@���O%�x]����*�3�D���~@1���f5Ճy �������'?#�c�����C��7���u ?Q�� �=p�e�D�"�h���Sq -Aa8���,<�J�Z?�>�M�"����,��_��c�Z�D��s2��ȝ�b�n?C @�@%J������G�[���w�ߚ��.Ʉ_���2�7~,�N��p��x���2 R"�~A���~vu`p �# P$Pt���[C~���;�TQ�ǖ^Qx�E���1i�/�I���k�I�!gY�S��.�\�7p,���|�Xh�LTt�S��K15��̭��xL9A�RU��Pt?��an1�@G:J�>���� ��p�ɌSC�m��j��/��3�$�����[hF��F�����"`��\�'����p�C�ԫ��s�j��<-�Ս�������;�Uψ0A��mg�xd��i�p��>��E�m�3yl�8��^ [����h?����"Siǔ_5tn��m��b��PW8~� (��� ��8� ���cu��Չ��x�a`� �(l���t��l���� C�ޏ��Y�#�A}2z��EY��`��/�uϟ p<>2�8~��@x|�a3��!��딨χ�xZ ��ǿ�)%+��ꧏW7�+��9<�?9��������Լ:�t�u���P�O�?( |�C ��~Z��7�W��7�k����0P���0Cx=?g�+���:��@7.���Q�]>�*o��v�b�`�˰�T?����D�W��D-�R8�W�z���� �k��(���4'�KO��I��\���3w�xzZ�H�#��w�MV��=�`�i����Ƒ���8�������s�gt�Q�/)��������LM� N�D�ys�B���y1������\°�:ZD�G�BW[L!d��2�=4u�'�qM�A�:�o�T��+�>�~<6��o| T�����:E%���,�GT��\�)� S��p�vt��x�K����@!̇�P�����1�@4����<v����Ǐ�4C�~>���Q�����y�SJ�S��GJ�����(ՠ^QyN=�ǮtT��C �G��j[l���ӡ(p3+��8n/h<�lC8%����ܐ�qE�볎Q:߫����ES�2Z\?�8V�� g�M�w��J�B"�@D��!�C��f������QrKG z���lL�ܪ:.�@;GL��&*װ`���?R��dE0<ڦ3���Q�ٛ��|��7�lqkn��n���]��U-��k���D7�WV����`+�?�W��֩�WJ�S�p�� ��Fc�e�𣃷I08�����e��� $8A{y�C�S6M%ۊ'`� y+W��<�2��(�{��;��S������S@�#6ra�tP���~�05�N�o`�4���@ T-��?zU>N�(4!�=/7�l�xl&:ʙ���(�+Ê�3�N�F��,�Χi��W�[�&�p����AT(7뜐�˝��2{M�#]��{=��� ��+-���.��W�z�u��u>\$�Q�K��.�_�`�fp���F%��e���,E~�+8�&ӛ����$�Z^'�k=ڛ>��Yu��N����6_ U�Q���bVs����2��3 �/UDAh:�&FIR�24�L�vPiAP8�v���q�Pf4�~<���d̪{�a��YU�n4��ҋ��:�r(l������F[�*���X+�M�����.P�X��M� T����R�&�fR�� `Ѐ���h_��d����U.� F���u��V�������θ�3�*�N�8�E�y��WP�2k�X�%1�h�h\�c~��h�4`�0�A3�L&j���y+�,��J�/��q@��,��Q�߲��� I�)?��،"��!�|9a'v���m�N����l.�r���b6�)vm�������^���2��l.xW/��Eg�d@тv��L �A�v��aΓ�¶���oxY�q��2�zý<+)�ی ٔ���f e_`��T�X>F���/$�'�q�f������`zqq�_�Ļ%�v��Z��'��iT����B�A֣�k���$ڼ�|�D� M�m ���`��a�n��~`�� �:0�$��t j�� �-̛��$ބ�lPK��-.?��T��j��6c�70UB�����7=` Y�Vv7�@�\���,(��^���A ����3"1zm$4I��W/���HR��� �*Q���h�r���1���q����`P4`@^���+wc��eA2�����ƍqƂ��1�D��0T���=u�h����Ln.�:_W�w����8H)���;��&D',��I����I�WYy�Vڍ¸�e���, �!M����! "�q�c���<��� @g�"��1�Yݿ���R!BQ�P��E����Е@���,�G��_����EUH�RI`����ĈcpqU�v��⛝�f��٦�;{d�0oC�u�KB`�LV��yhQ����sŕ�I�a�O��(@�ғ�t��$ ��]�&�_0�%�F��d�B���9�AI�M���'���dJ�=!Ԃ=D�ޢ�T)��c���� aLrN�XѮ�2ptk��*��]�*m� @6s��Q$2��KHn�'����֍iH����?%��s��U`��Z�]5x�<]Z��(3������~G��|���ňH��8!H�MT������O���5яT����.y����f��M�� �ׂ��D� dIJ�'@�I"�/c �p��H��K�b�%� ��b�i�X��w�4A�@��sqD�b �[�f<(`J0G��y�B���@Li�$��Yj�I��,���XE[�,Ę��h�+�L��� ����y�m��&���b�Y���Q�K��a, �ư~:_fK�+�R|-bK/��L�=1=x��\]��] "��IFT1�v�X�D�g��O)��5�p�넪;X��ߤJ��ר��o�ϓ&'�B��\SR���pq1�V��� ���&��<�O�D��j��H��$�<6��1l�շ$P..r��Y���&��U��Y`�%�� ���6�H�=�+��X���=:��;�;S�B��:��є������:��`>M���/�fO�$~2Z�����L�"Z�[ƪk ��D/rŲ�LG��Ê �Ԉęע�{ ��r\��ɥR�x�h+_.��lp�8�j���S�ǍǢT�g�4�oh��Tj�O�{��%��oS��@�Ez}��0�|�4q���K�q� ��fO�6�c(�P������L��!�Sv�N��}@dH���'��Vo����<��@�{���*T�轺zfhX�Y�T<���9 =l{��Y�ѻ����� ��(�,���<</:��f%P���Ia�1�w�؊ �.����e�!N��ɕs�Oh F8b��h9���s}��~��w�U��ڼ`����~¹<��#�\!]&���g��>���x�� �(T�\#��e:=1"��-�i��x,F7y���$Pф:�H/Tg۫G i��0��Y���jH���a���ξ*��JA 0-LS-��z�(�q1�������LLp#@}V��M����V%�q��^&��X6��p)���'�� y�W�X§ Km����M7��9�-�j'��h��@��8��Ku�w���^�R=j`*K��+�9�7������g]�����&]�R5�S�����j��t�u]�e�*5h�H`������I fU�(r'����v �:W�����d&Ze�I�5����1�g��d�U��Ɖ �������\X�:N�����u�M7ru�e�Pi��|���U�rPh�&� �����ӧ��Wģ�v����Ff� 3��Y$62=9������X��Q`�p���w�:�T�Tg5�{�����L�]q���j�QU� v�R���P�>�����m�X?I�ޢ�*�R�o+��9�Y��H��˅'g�w���":б��rt�O�����E�)���yt�n��mwuV���b���� � A�h>P3\�%g��F��E�.@�e��IVP\j*8�� ����!�^&�X0�%�X'M���@� 6�(�#�v>�p���Z������c~�:�r��C_���}������@\��3��z�}�`�u`�LyZ���Z���Q�J�����*�(���e���� �I���&n�x��b��`�Qs��z(2EuC��J�8�ix��#_�L��뾋W� ���'a�d�H�߬{bf+�g�V�i��j��᧾^��@Ek&�����/d�݊�u�U���l��.'�������h�m�[�e�A��8B ��Ͱ��w�Ke���׀��K�+6��d̅nA,�� ��^4�&`YjP�0�Px5C3���V�_�x�o�������F���5J�%�J���t�@��Z ����%˪_�AAqB�D)mp�t�����ڝ�9"H6g��|Y�b�e��چb>��QQE��j%J�SԂ����Z�4�g�`[���O�"8�4�a�����M�^6�Wl������J Tq�"��h1*�3F8��&U�&��d�.4 ��~,�w�J Tq�í���ya(G���r�����@�$*��b�1 GX!�D�h��Ԛ=*�Ǘ�g��bb�� �rAkt�@A5�%�:�h���N>�@q�HUmq)�#x�2����?5"����i�$�����F.Q,��э�T!�0E�'I�"�?�����~� h��\��_x�r/�(�~cS��@.������ͬ����e� �$f�����5���_������� C����XU|�P aUX-@�g#��5��� '�>M��K$P܈J�0D��Nř�AU�bz� �MvSUV�_��L�^ؓ���j�r,� �2F�e���VVDP����j��2[��yJ��!o�q�F�� ��1T��u�j5��=�D��R�ץ��9�R�[��q�Dv���60��Tj��)):`U�X�6��8���R����3A�j��7���M�\$���g.��z�$��i���P�@�:p��G�U9��rԀ� ��g|�:#�gA����[X�K���\�X�@���ʩD ��UQ��$��<Je%t&E���wYMiH�ɽdPI�hӁCx��_��މ�Y��H�����{V��U��g\A|���F�/�de��.�d_�?Z�"d$n)08]��o=+\P������za��A:��µ�hU��X���T�85=���Nh��zK��IK`�#��jA�n`V��Er�a��T���H-�S����p�{&-�M���� ��x�zZ��< #R�@Z_�ZSv��z���� ����-te�� @� ���xtd4,[{AW砳Yu ЮQ�$���#]Н!q�&�����~ƣY���2AWk����0��vu�-hcaW9����B�˔�Wc��u����<=�U2��CX����7���!m�뀴.L@������X�k��9 ��&��AV�R���lǒU�]��\:���AV�s�rP����Ic�Dz�"�f\�� ��D�r��Y�M?v�U;��>�A@LO_��u`���EQb�;80Q�=,d�guq��f��q�����e�|�Wi����fW1�Q�a(�@��Eo����=%HFD�9��h�HL�с���/�8� �}�����p �+������3�xJ�P�����A����ﬤ���7��P��0�Y����%�Kh+�+��6ʮ���r}7ӕ1w�,��2@N�T�2OF���S����X��D2=����c% Xto��2�#Z�DdJ�=�&~brYA��YIo�����ei���J?^'�!\�Fi@���������I9`�&��Ғ�{S��f>�5Hj�%�'[:@�͡n2�A����ْ�1%�szÞB[a3+�~ �T7��U�lR���Xxiցxn��@�6������д`�k2��Ԕ�o+�8#�`e���7�����AX�ɀ�1�BIzsy�����{�ÿ�۟�ũX���H�J�j˳�z��Hu������� ���3�at` ����?�qfo���}�5 ��(���R��ޞ�n�E#�lϢ��w��d^��D��\��V˘H��/�A��*1H��!��j���ї�?���d��Yѹ"ȳrY�ZF� W��� -?���6;6�KuO�6����G��g�����۟9��9kT��i Ȩ\�aJ6&�!,�5�1�ͲFl�o��]a���0�GyĊ ?P���/�iHA�'"�2cQ�@y�(?F�Y�D����8�y��^65I ^�4=�ϑ�7�U���s�k|}��mJ�h �Gu�{���u���R��O�uq��҄/���+��Z �e �=�@l�� �A��k��r3��rգ>�)���o��t�hX?���{ �~Q���]L[��ER��QUnJ]��J�~���J����s� �_��g�u���B�줟��#�$��=��;���;��-[�E}i5=7�d��!�~����ܳ5�ĥJ�N��*@������/��K�����A'�=X;��=��LkB��D�f��%X`j��m�QW��J��+@֦_� {*&�*��%������E��~����?�<+m^@��s�?l���!X+@��I,\���I��'J��6 �Au�QT�J�F$�g��X'@w���h�V����T�3j@ ���~o|��-����h4O�sB�[#���$g��t��F���0Z�;y�7�C+�,��3�] �H�H" ހ�}��c��v�7�:Xj��FT���6��:�����̣0.� ���YT��U�T�Z�D�ë�-ɣ`'~T��)PU���M��n�x�����m����p.�9i p�����.�k4"��1���̣�!��!셚hD� ���z�]� �!��Ҵ �!��ر����~�k�3\�|y�"?��9�˶�N�,��J�r��>��{�wɈ���D��Ar'�5l����3�e�:��Z���x������<���� =(�Τ ^� c<b~�VZ ? n�/��y�,�X����~�1rޫĸdWg'����ݪ��9m��F�aZ�������\�ӕ���`!�Ƭ��dtqѨ�� r�-��c�� >�R,��Y@���f��w�}�uɈh�n,��:LDt�$�v:��*?Ɵ̴�� ַ�6@u�����m��}�u]7F��9�0l!L�M�cXa�\�����`p�=?Ћ�}+�Z�~��`�x�n��x�_h�aY� ���K`�Z �O��;Y�Y�`B��0T��c�U�b"�M�]����k(���|��� ڈ���7�9M6�]~�L`�ߜ�����"}�����76�7�sQ�L�k%��z��Q�E]6F����Z��燱�g�NZqcp��1~��N,l�����JGLjxyW#�a#�����̭���yd6"3z��\/2�(E��²��s��:�k�x�y�N��/${���88'�'��0����U�~(Ҟ ��߳������G�O��n�N���Q_�Xx>��5E�|��g&����ݨ{��{FX4K �g��GP?l�!\�ƴՁjL���"�p@eCЈ8Oj�ڊ2�_p�Xp���/@��t�(Y��0Qٯ�D�v�+ ��`/yF/�'[�}?�/v9h��# ��Kgp���:W�!@��W����Fy�S�9������s��<0�ϑ���aH`C(b�YT6%��� "���f�_�K 'T�;+�J�l�{�A�GV���|�6C9ϙ��kE�<�5���w����6��`k t6�&��N$2o��rҒ/�W�چP(�\��3"=�7�����R/�D8�k��h�=�X6+�J���#��?�C5"��NZ $-7\q���7������<k��X�O��sE�L���۵!;8�VOU?�q5��#³-����#�2)i�M��]l5�] \sd��B�s��_;G�5@GR1",��_�~����?���kו� ��~��l���?G�J��&�u��6��g:l����Q����H6f�Cx�kN�$[�B:Oe�����x6���+��G.� ��V�!��^q��2�!��|�&+"���|��6��%X�L�|c�}C�`���hoJ��0�%h�$�}`C������w���0��1w}_ׁ�8x�e�_��n���u���Y����>��h������G7�M�?�7d�x1|���~.��w_�;h��E��NO*^���f#Bi�Q���}�M���U� ��]f�9t7�!�vnD���6h-�Z�$�o �\�Y�`c�81g�J`������Y�N���6Lj��T5?(u��vp�X���u㣼����ݛ�Qs�����{�������ţ�l)#|����3�3��Bao��ۭM��-�Yae�O��㣼�V�a%�_6�^�S�yT0��L�t+�N��TX�3 T�w5k�@�d������\/�3�!��$+�$�,g@���:i�@P6��-ĭ���Js��r�V��3��D�&�?�Z�/G����{4�_���3��<�N��&�?={S}+�5D�P�/�EP5_�ڈ ��q)GK[��a�#�7�o�?H��5�M��3���@p�y�8���%ԫ@@7P��� 'x��r۳!��%�i^�&@VX��z��-���|W�M �%��߽�"x�{���\CE��Ep�M���@����`6����wc����߉�C�S�!��r �"x�M�Wgo`�e���<�t ���F�f��yJҨ$oq�����xbm�5"�fm{jD�4��<�uDҨ$�ntU�J��=�^K=��l�l�;�ɺ4�@2�.@k�=���7 �J �����Z� |kA������A�=^x*r�Ѵ�9��3w�H��G"�k�� /��0��/8�DB/?��E��7�y(2�h�|�1�h�A��aҋ��� _>ʭ5������V^o��@���B����o���Qo`y������sb��+��162�_9�)���� �C�.1��{aD^P��V��i�F�v�'�T N�M��Rio� /��!<�ʨ>Oi�NL����kO�w��;���^Æ�p`T�'�4g,&�i_�><�� ���4��<a�52F��K��0(�`�U��[�U�R�E;�eYYv�����bZ��1��x��,t��7uRf�����'�xGG|-��i}@��sz���hU�3�N����8�D�|�h6#~ja�2�X�J���J��KH�R�p��2��X���b�H�꣠��M,�:LJ5&1�A��d�K����-�d1��7k�6�i��/���l�A�%�,@�Z2�y[����U�/������t�f���]�f~��f$@_G���t�� @�%�t��V-�]�O�����#`Y�t�n����3���>P�5`���6�P�N:#��p���`�� ���U�P��4��$��^_�>%������@�� �F���_����#Z�) T����O��f�[�iI�#��̪S�g'��_&B�Bବ tB0�V�Ch����[8H��:Q���P���H.U"t�0fe�j���e�����H.�#t�0(���M�u�3�e n^��Ut��n��]Toi�����@]% �>����Nd�ɂ�ls���* <�� ���7���7�N)�i�+�ݑ�����X�_�5@#l�'d���wG��e+#໎4�D?�]��S� y^�1̫��f�ۙL �ց� y^�q W%��@ëc{�|5�_�9@E���M�;η8�C���y&����ã�u�##�|�e&�)���|��H�nsO����9aQ���A,V���Jjڿ}D�u��l�h霳���C�,c�U�+�� �BU#�K8@��x�0�;���[u�"�Ӈ��G�_?��|���M�l ���ع�`�6+ѓy�����%r?�w�{����Kn��,V ��PJ�,���_���r���C���)���=���lcb#f.��Z3�i5Ŷ� 0+̈́*@oS�(K#�ԑ��� �q0��rub��X`��26s�K�P4ި�K���AY�Q�VqK��5g���/X�.����f&�m��VA���t�v�x��=���\���CX7����L6�\\�A{,�!��u2`K\W�dm� zO. �t�0����>հ��A����.ᒥZ�Z��j�m�`z�{���g�$���ù�B+�V[sh����q5��z"��_}��/Y�J�w�p�,];l>�"g�x8b�W���_vg�Q�n�7�%��=��!��C�5�{o�b���&�z��b��r���\7%�T��`G�ɮi��SX͵����d�B�m�7�خ��M�����R�c�e����@�z�~����z���4@�f��خ��5�R�1"K�Q��\X�=��m�P� auH�Ҙ����j=���)q��j�{��[�[s��[6"fZ4�=��-���zV�¡������3���}˯{���R�t���ԟ��l�kjMB���C^c���:���}�v싶�!���t)G�+��j!��ر+�So�nӂ���;�`@�^�NWxUvf�2�Ŋ����+��u�����%�iOgM����.��{Y���;���ر/=�� ��)�\�m?v��R�?��.��\�roE�yj=���ppf8��������>2"�9#����{0��\�.Ѯ�s�fo5SP�ر����!����i�%J���ն`�@E-��Cp��p����rX���b4�'s`x!��q�= ��߮���B�Y��P�4@�>Nf''����S�-��G�vl=���ر�;�`����z�[�c�vl=���ر�;�`�����?\���ؓ��IEND�B`� s���������666666666vvvvvvvvv6666>66666666666666666666666666�6666666666�666666666666hH66666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666�62���� 0@P`p������2(�� 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p������ 0@P`p��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@ OJPJQJ_HmH $nH $sH $tH $L`��L�|�Normal$CJOJPJQJ_HaJmH sH tH NA ���N Fuente de p�rrafo predeter.Ri���R0Tabla normal�4� l4�a�,k ���, 0 Sin listaD@�D�|� Encabezado ��8!mHsHX�/��X�|�Encabezado Car$CJOJPJQJ^JaJmHsHtH @�|�0�Texto nota pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,texto de nota al pie,Footnote Text Char,Footnote Text Char Char Char Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Cha, Car,CarCJaJmHsHX�/��!X�|�0Texto nota pie CarCJOJPJQJ^JaJtH h&`��1h�|�&Ref. de nota al pie,Ref,de nota al pieH*�/��A�|��Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Char Char Char Car$CJOJPJQJ^JaJmHsHtH >W`��Q>�|�`Texto en negrita5�\�T�`��bT�|� Sin espaciado$a$CJ_HaJmH sH tH J rJ�|�0 Pie de p�gina ��8!mHsHV�/���V�|�0Pie de p�gina CarCJOJPJQJ^JaJtH H��H �<�0Texto de globoCJOJ QJ aJ`�/���`�<�0Texto de globo Car$CJOJ PJQJ ^J aJmH sH tH PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� ��ð�_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6_rels/.rels���j�0���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ ����C?�h�v=��Ʌ��%[xp��{۵_�Pѣ<�1�H�0���O�R�Bd���JE�4b$��q_����6L��R�7`�������0̞O��,�En7�Li�b��/�S���e��е������PK!ky���theme/theme/themeManager.xml�M � @�}�w��7c�(Eb�ˮ��C�AǠҟ����7��՛K Y,� �e�.���|,���H�,l����xɴ��I�sQ}#Ր���� ֵ+�!�,�^�$j=�GW���)�E�+& 8���PK!8#3��theme/theme/theme1.xml�Y]�7}/�?���k�K���I��$�NJ���QV32#y7&J�X(��� ���m ����f۔6���^i�cɖ�ɒ�R��eFs��ѽҹ���K�"�������x��$���[�~��:\�x�(�q�]`�^�����hG�8���|��P��N��GЌ�6�1<��$Bn�iq��c��b�T�#DbQn�`㌱s}2!#��.��(�.F4H�8�Ѱ�òD�h�!�r��1;�{�u(��ܒ�s���h'3�b��f�W�]f0>��>��Aީ��^���W*6q�z�֫���F0Ҕ����4;]?�j����[�V�^�_�������+P������D��+P��7�W���W�_���K��W7� Rn�K~�,G�C&�^��ׯW2�+̆|v�.&,��Z� �H�������Qr�g�LC�x33ͥJ�_����ԕ���H���� �h�|>J�L����A^�����g����'9y����ϩ#�� ���ի���ɧ�_Ͼ{��+;������_��a������ϟ����?xl��t�Ç$�ܹ����,������A�v�ݢO9�����'B}m�(��:،��$��<�k��\�ǫad���X�pU���y8���Γ����Б���F~{�h+��BlмAQ,��X8�;��2�;�q�'��q6��t��dH�ٴ2�B"���F�m�f���a�6�.>2��*��bj��2��\QD���!�H�H����LO1eNo�9��\O`�Zү���ӾO��L9���C���.;
B�l��C�?�)��L����\!����M������(�Ni5A�yb��ě�;X� �Jj@� =�H|���ɺ���:��o�XFu^��늺�&��p���dLοvw�<��a�l����^����to[��^�W �-���V]mܣ��� �t �q�u�P��}h�v���q�.�J��4A��I����p���ˮt2��)wf�ö_5[}K<�G�l�������4�Ī�����!Rt��z��+�S���$ m߆�֙I�j!Q_6� �s����;aѴ�hH��Tm�jyV`����������Q!��2Oi���U�|���Lc�>b9V�nJ�[�'G�N�7ȴAB�n& U�x��������0[Q^�x�\7W)5��P,WÊF��o�8k��n]h�+���[��0eFh�r'������[^D���l$�t��EYf ]��4�JtR5����CI�r����@c�!�[��pn�5AV�9H��d<����Ӯ��H�����*�>U�gKK6�t��s@��MS̯�eDŽ�ןr�1�ϙ�����Za�dW����Pڎ�,DYE��<�+)�騻<�]6f���Le�ՃjTӼj��V�Ӎd�4�\�LCUdմ���ò���lE^c�1�K�§ҽ.�֭ͥ��*��g��oP4j��j��K��Z�ڱ�)�ޤHhŧ�t���FX���3U~�[���4Y�+U��ɇ~4��xt�#� �R � �@U�T6`���Ҁ+g���{�䷽���R����W*4�v����j��K�N�Fe?=u�ç(���^T���K���vaĢ"S�*EE\���+��Kz��������J�Ymvj�f��/x�N��j�B�Ի�n�7���s��^�x�^�P+A���$�F�P�*��Wo7z^�A�������«x����PK! ѐ��'theme/theme/_rels/themeManager.xml.rels��M �0���wooӺ�&݈Э���5 6?$Q�� �,.�a��i����c2�1h�:�q��m��@RN��;d�`��o7�g�K(M&$R(.1�r'J��ЊT���8��V�"��AȻ�H�u}��|�$�b{��P����8�g/]�QAsم(����#��L�[������PK-!����[Content_Types].xmlPK-!�֧��60_rels/.relsPK-!ky���theme/theme/themeManager.xmlPK-!8#3���theme/theme/theme1.xmlPK-! ѐ��'� theme/theme/_rels/themeManager.xml.relsPK]� <?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="yes"?> <a:clrMap xmlns:a="http://schemas.openxmlformats.org/drawingml/2006/main" bg1="lt1" tx1="dk1" bg2="lt2" tx2="dk2" accent1="accent1" accent2="accent2" accent3="accent3" accent4="accent4" accent5="accent5" accent6="accent6" hlink="hlink" folHlink="folHlink"/># � ��/uC\��J��H��\����� ������� ����k�#:),,�3@7�=eI�K�P'Y�\�f�o`uwy"�N�>�m�ݠ��ٲ����`�\�_acdeghijlmnpqstuwxyz|}~������������ ��%�3�HY�p�p���ѷ˺\�`bfkorv{����!,/�!T���T����8�@�����������0�( � ��B �S���� ?���(� )� *� +� ��kj�]���wv�]�>*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName�LA APELACI��N�la Leyla Rep��blica�LA SENTENCIA �ProductID=.B.�^_qq1�:�&�����²²IJŲŲDzȲʲ˲Ͳβղ߲��Z�]�&���²IJŲDzȲʲ˲Ͳβղ߲���3�<�=�E�K�b��&�J�W�Z�]�8M��������ky$,$b�y��%�&�������²òIJŲƲDzȲʲ˲Ͳβ���Z�]�vwxz{}��������Яү��%�&�������²²ŲŲղ߲��]��=�D�Ϻ�����������������^��`���5o(.���0�^��`�0�5o(..��0�^�`�0�5o(...�� ���^�� `���5o(.... ���`�^��`�`�5o(..... ��`�^�`�`�5o(...... �����^��`���5o(....... �����^��`���5o(........ ����^�`���5o(.........�=�D������������w�12q� �( ]a q �'+i�XzdCe@�ht1�!$!b!� #40# +$�*(�l({)� )�r)aM*�n+�s,iu-; /�[/�K0q2�3�>4`O5v5(7�!7aJ7�J7@<[k<a~<�=&=�(?�4@KA�!B�.CmLC�bDM<E|UE�uFq-H�gH�6KUlK�%NXO�Q�BT� UfYV�aW�SXlaX�[]P\�]`�/axa+c�Jc�~c~ud�e`eVUe,h�j�Oj�nj pjJo�r!r�Nr0r -x�z�|�k~�c8�3�$��R�&H��j�H�^��q�KZ��<�`r�h�=�2E����f��t�H~��� %���B&��+��.���a"�=d�O^�c-�A@��$��5�� ��F�zj��&����;��a��#��,��8�F��H�y��B�l6��{�z>�^4�i"�����K�`#�4{�,&��K��]������D��g�}m��Y�M5�H6��a��|��[�2z��I�0j�^�%� \�`�;j��x��~��K�� � Y��Y��.�#:��4��u��)��l���&�(��@�\��@��Unknown������������G��*�Ax� �Times New Roman5��Symbol3.��*�Cx� �ArialA.���Arial NarrowQN� Edwardian Script ITCe&��Arial Narrow Special G1Symbol?��Angsana NewIN���Monotype Corsiva7.�����@�Calibri5.��.�[`�)�TahomaA����$B�Cambria Math"1����M�j�M�j��Z#G � Z�=�A� [B!�������0̯f�2�q���HP ��$P�����������������������|�2! xx����TS_SP1_Jud3 Teresita de Jesus Cardona Castro�������Oh��+'��0�������� <HT `lt|��TS_SP1_Jud3Normal.dotm$Teresita de Jesus Cardona Castro2Microsoft Office Word@@�@<=�@�Tg�@�Tg� �����՜.��+,��0�hp�������� ���Hewlett-Packard Company=Z̯T�tulo !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F ��ܵg��Data �������������621Table����������0WordDocument ����8SummaryInformation(�������������DocumentSummaryInformation8���������MsoDataStore�������� ��ܵg� ��ܵg�45�1�A�Q�E4KS���Q���MA==2�������� ��ܵg� ��ܵg�Item ���� �����Properties������������UCompObj���� v���������������� ����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������<b:Sources SelectedStyle="\APA.XSL" StyleName="APA" xmlns:b="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography" xmlns="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography"></b:Sources> <?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="no"?> <ds:datastoreItem ds:itemID="{DCDBFF79-900D-478C-8A4A-0F2F4288A030}" xmlns:ds="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/customXml"><ds:schemaRefs><ds:schemaRef ds:uri="http://schemas.openxmlformats.org/officeDocument/2006/bibliography"/></ds:schemaRefs></ds:datastoreItem>�� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q