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I.- ANTECEDENTES: 1.- Mediante providencia de 14 de octubre de 2016, el Juzgado Cuarto de Familia del Circuito de Pasto, resolvi� declarar no prospera la objeci�n a los inventarios y aval�os presentados dentro del tr�mite de sucesi�n de la causante Margarita Mar�a Narvaez, en la que se pidi� la exclusi�n de la partida tercera del inventario invocada por el se�or Franco Enrique Zamora Narv�ez, consistente en los �Derechos en com�n y proindiviso en un lote de terreno denominado �EL ROSAL� ubicado en la Carrera 2� Calle 3� N� 2-21 del municipio de El Tambo, con matr�culas inmobiliarias 240-55824, 240-110437 y 240-110438 de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Pasto�.
En sustento del prove�do impugnado, la juez a quo consider� que el bien denominado �El Rosal� hace parte de los bienes herenciales de la causante Margarita Mar�a Narv�ez de Zamora, salvo aquellas porciones de terreno que hab�an sido objeto de las compraventas parciales hechas a favor de Jos� Rolando Cabrera Fajardo, Ignacio Adolfo G�mez L�pez y F�tima Roc�o Zamora Mena, porque de no darse este entendido, ello implicar�a que la declaratoria de simulaci�n de las escritura p�blicas No. 161 y 358, efectuada dentro del proceso judicial radicado bajo el No. 2005-00189 no tendr�an ning�n efecto y por tanto permitir al opositor aprovecharse de su propio dolo o mala fe. 2.- Inconforme con tal determinaci�n, el se�or Zamora Narv�ez, mediante apoderado judicial, propuso recurso de apelaci�n argumentando que las sentencias de primera y segunda instancia proferidas dentro del proceso 2005-00189 no ordenaron la restituci�n material del inmueble en favor de la sucesi�n de Margarita Mar�a Narv�ez, toda vez que se declar� la simulaci�n de la compraventa a pesar de pagarse un precio por el inmueble, pero al recurrente no se le endilgo mala fe respecto del negocio celebrado.
Se�al� que por la naturaleza del proceso de sucesi�n, el cual es eminentemente adversarial, el juez juega un papel limitado, y en caso bajo an�lisis la actuaci�n judicial se extralimit� al considerar la actuaci�n del se�or Zamora Narv�ez como dolosa o de mala fe, sin que dicha circunstancia fuera alegada por las partes, argumento que asegur� debe ser aplicado igualmente a la figura del enriquecimiento sin causa tra�da a colaci�n por la a quo.
Finalmente manifiesta el apelante que el inmueble no est� en cabeza de la causante, toda vez que las sentencias referidas no fueron inscritas en los folios de matr�cula correspondientes, careciendo por tanto del modo, siendo insuficiente el t�tulo por s� solo para la adquisici�n del derecho real, por lo que no puede incluirse �El Rosal� como un activo de la sucesi�n. 3.- En interlocutorio adiado a 26 de octubre de 2016, el juzgado de primer grado resolvi� conceder la alzada solicitada.
II.- CONSIDERACIONES: 1.- Problema Jur�dico El asunto que se debe resolver en esta instancia se circunscribe a determinar si el bien inmueble denominado �El Rosal� debe o no excluirse del inventario presentado por los demandantes en la mortuoria de la causante Margarita Mar�a Narv�ez de Zamora. 2.- Tesis Considera esta Judicatura, que en el presente asunto no fue ordenada judicialmente la restituci�n f�sica o material del predio �El Rosal�, en consecuencia los derechos en com�n y proindiviso de la causante sobre ese inmueble, no puede integrar el inventario de bienes de la sucesi�n, raz�n que impone la revocatoria de la decisi�n de primera instancia. 3.- An�lisis del caso El inventario es considerado como el listado de bienes que pertenecen a la sucesi�n, junto con las obligaciones contra�das por el causante que recaen sobre la misma.
Por otro lado el aval�o se refiere al valor en dinero asignado a dichos bienes y obligaciones. De acuerdo a lo normado por la legislaci�n nacional quienes est�n legitimados para elaborar y controvertir el documento que incluya los inventarios y aval�os de la sucesi�n son las personas enlistadas en el art�culo 1312 del C�digo Civil. La exclusi�n en si misma tiene como objetivo primordial el suprimir, exceptuar o sacar de la masa hereditaria un bien indebidamente incluido en ella; en el presente asunto se trata del inmueble �El Rosal�, predio que fuere incluido en la partida tercera del documento de inventarios y aval�os realizado por los demandantes, que a su tenor literal se�al�: �Derechos en com�n y proindiviso en un lote de terreno denominado �EL ROSAL� ubicado en la Carrera 2� Calle 3� N� 2-21 del municipio de El Tambo, con matr�culas inmobiliarias 240-55824, 240-110437 y 240-110438 de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Pasto� que fue determinado por sus linderos.
Debe recordarse que respecto de dicho bien se tramit� un proceso de simulaci�n por parte del Juzgado Primero Civil del Circuito de Pasto, el cual se identific� con la radicaci�n N� 2005-00189, respecto del predio �El Rosal� la decisi�n de primera instancia de fecha 8 de julio de 2010 no realiz� ning�n tipo pronunciamiento, sin embargo, al presentarse un recurso de apelaci�n la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Pasto, mediante providencia del 21 de agosto de 2012 determin� que el contrato de compraventa del predio �El Rosal� celebrado entre los se�ores Saulo Emilio Enr�quez Portillo y Franco Enrique Zamora Narv�ez, no fue tal, sino que realmente se trat� de una donaci�n, �la que s�lo es v�lida hasta la suma que no requiere insinuaci�n, pues en el exceso, es nula, de nulidad absoluta, la que no puede ser declarada en esta sentencia en la medida en que los adquirentes de buena fe, no fueron citados al proceso� (Subraya el Despacho).
Si bien respecto de los otros negocios celebrados y pretendidos en el proceso rememorado, se decret� la nulidad absoluta en el exceso, no sucedi� lo mismo respecto de los negocios acreditados sobre �El Rosal�, de los cuales no se decret� la nulidad ni en todo ni en parte de los contratos celebrados, ni de las ventas parciales o de los acuerdos hechos entre Margarita Narv�ez de Zamora, Saulo Enr�quez Portillo y Franco Zamora Narv�ez, as� como tampoco se orden� en ninguna de las sentencias dentro del proceso de simulaci�n la restituci�n material o f�sica del bien ni se estableci� la restituci�n por equivalencia del mismo, quedando claramente restringida la sentencia a declarar la simulaci�n y nada m�s. Siendo claro entonces, que a pesar de determinarse que existi� una simulaci�n y no una compraventa respecto del predio �El Rosal�, dicho inmueble no volvi� ni siquiera parcialmente al haber de la causante Margarita Narv�ez de Zamora, ya que incluso al haberse restringido la donaci�n hasta la suma de ochocientos cuarenta mil quinientos setenta pesos ($ 840.570), respecto del resto del bien � tanto en lo que se encuentra bajo dominio de terceros de buena fe, como en lo que no fue adjudicado a nadie m�s- no se estableci� la posibilidad de restituir el inmueble materialmente al patrimonio de la causante, por lo tanto aun siendo bien intencionada, es err�nea la argumentaci�n realizada por la a quo al interpretar la sentencia del Tribunal de forma amplia y considerar que lo �nico que no debe entrar en la sucesi�n son los predios parciales que fueron adjudicados a terceros, siendo que tal entendimiento es opuesto a la decisi�n explicita tomada en la sentencia de segunda instancia dentro del proceso 2005-00189.
Respecto a la obligatoriedad y el car�cter vinculante de las decisiones judiciales se ha pronunciado la Honorable Corte Constitucional en los siguientes t�rminos: �Para dar cumplimiento al deber de solucionar los conflictos que se producen en el �mbito de la vida social regulada por el derecho, se instituy� el proceso, esto es, el instrumento a trav�s del cual act�a el poder judicial, como alternativa pac�fica e imparcial para la soluci�n de los conflictos, el cual concluye con la atribuci�n cierta, obligatoria y coactiva de lo que a cada una de las partes le corresponde.
(�) La sentencia con la que concluye el proceso no es un mero acto de voluntad del juez, sino una decisi�n que implica, en primer t�rmino, un juicio de la raz�n, el cual se expresa en la motivaci�n del fallo y, en segundo orden, una expresi�n de la voluntad, que se consigna en la parte resolutiva del mismo. Para que las decisiones de los jueces sean eficaces, es necesario que ellas sean ciertas, vinculantes y obligatorias, es decir, que su existencia no sea cuestionada, que su acatamiento sea forzoso y que en caso de que no sean obedecidas voluntariamente, puedan ser exigibles de manera coactiva.
En relaci�n con el primer requisito valga se�alar que la ley procesal exige una serie de condiciones que contribuyen a dotar de certeza las decisiones judiciales. Estas son, fundamentalmente, la obligaci�n de motivar la sentencia, con lo cual se facilita, adem�s, el control de la funci�n jurisdiccional y la defensa de las pretensiones de las partes por medio de los recursos y acciones; la congruencia, es decir, la perfecta adecuaci�n entre las pretensiones de las partes y el contenido de la sentencia, y la firmeza de la decisi�n, esto es, que a partir de determinado momento, ella sea inalterable.
La firmeza de las decisiones es condici�n necesaria para la seguridad jur�dica. Si los litigios concluyen definitivamente un d�a, y tanto las partes implicadas en �l como el resto de la comunidad, tienen certeza de que a partir de ese momento la decisi�n judicial es inalterable, el proceso cumple un papel eficaz en la soluci�n de los conflictos.
Este es el sentido de la cosa juzgada, en relaci�n con la cual la Corte ha reconocido que hace parte de las garant�as del debido proceso, consagradas en el art�culo 29 de la Constituci�n, y est� impl�cita en el concepto de administrar justicia. (�) De acuerdo con lo que se ha expuesto, las sentencias obligan tanto al juez que las emite como a las partes, a las autoridades p�blicas y a los particulares sin que les sea dable a ninguno de ellos desconocerlas.
Este es el sentido del car�cter vinculante del ordenamiento jur�dico, sin el cual las decisiones judiciales carecer�an de eficacia� (Subraya y negrilla fuera del texto original) Bajo esos direccionamientos, no era procedente interpretar la decisi�n brindada por el Tribunal Superior dentro del proceso 2005-00189, ni tampoco aplicar la misma fuera de los par�metros dados en ese prove�do, ello debido al car�cter vinculante y obligatorio de la parte resolutiva de la sentencia, siendo desacertado interpretarla de forma amplia, adicionarla o modificarla con el fin de que pudiera ajustarse a la determinaci�n que consideraba eficaz la a quo dentro del proceso sucesoral, pues tal y como se remarc� en precedencia en este mismo auto, a pesar de haberse declarado la simulaci�n del contrato, en ning�n momento se enunci� la posibilidad de restituir el inmueble al patrimonio de la causante ni la nulidad de los negocios celebrados respecto de �El Rosal� con los terceros adquirentes de buena fe, ni el realizado directamente con el se�or Franco Enrique Zamora Narv�ez.
Ahora bien, le asiste raz�n al apelante cuando argumenta que el inmueble no se encuentra en cabeza de la causante Margarita Narv�ez de Zamora, pero no solo porque carezca del modo al no haberse realizado la correspondiente inscripci�n ante la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos correspondiente, sino que tambi�n carece del t�tulo que otorgar�a la propiedad nuevamente a la de cujus, pues tal y como se estableci� previamente dentro del asunto no se decret� la restituci�n del inmueble, de tal manera que el bien nunca regreso al dominio de quien lo ostentaba previamente, y por ello el bien no podr�a entrar a hacer parte de la masa hereditaria de la se�ora Narv�ez de Zamora..
En suma, es procedente modificar el auto dictado en primera instancia y excluir la partida tercera de los inventarios y aval�os presentados. Por �ltimo, no habr� lugar a imponer condena en costas de segunda instancia, por estimarse que la decisi�n es favorable al apelante, de conformidad con lo se�alado en las reglas 1� y 8� del art�culo 365 del C�digo General del Proceso.
En m�rito de lo expuesto se RESUELVE:
PRIMERO: REVOCAR el numeral segundo del auto dictado el 14 de octubre de 2016, por el Juzgado Cuarto de Familia del Circuito de Pasto dentro del proceso de sucesi�n intestada de la referencia, y en su lugar disponer: �SEGUNDO: EXCL�YASE la Partida Tercera del documentos de inventarios y aval�os presentado por los demandantes, relacionada con los �Derechos en com�n y proindiviso en un lote de terreno denominado �EL ROSAL� ubicado en la Carrera 2� Calle 3� N� 2-21 del municipio de El Tambo, con matr�culas inmobiliarias 240-55824, 240-110437 y 240-110438 de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Pasto� SEGUNDO: Como consecuencia de lo anterior supr�mase la partida tercera de los activos sucesorales establecidos en el numeral cuarto del auto recurrido, el cual aprueba los inventarios y aval�os presentados en la sucesi�n de la causante MARGARITA MAR�A NARV�EZ DE ZAMORA.
TERCERO: Sin lugar a imponer condena en costas en segunda instancia, en virtud de lo expuesto en la parte motiva de esta providencia. NOTIF�QUESE MARCELA ADRIANA CASTILLO SILVA Magistrada Folio 127, C. Principal. Art�culo 600 del C�digo de Procedimiento Civil, hoy art�culo 501 del C�digo General del Proceso. Art�culo 1312. Personas con derecho de asistir al inventario: Tendr�n derecho de asistir al inventario el albacea, el curador de la herencia yacente, los herederos presuntos testamentarios o abintestato, el c�nyuge sobreviviente, los legatarios, los socios de comercio, los fideicomisarios y todo acreedor hereditario que presente el t�tulo de su cr�dito.
Las personas antedichas podr�n ser representadas por otras que exhiban escritura p�blica o privada en que se les cometa este encargo, cuando no lo fueren por sus maridos, tutores o curadores, o cualesquiera otros leg�timos representantes. Todas estas personas, tendr�n derecho de reclamar contra el inventario, en lo que les pareciere inexacto. Folio 127, C. Principal. Folio 121, C � Principal. Corte Constitucional, Sentencia C-548 de 1997, M.P.: Carlos Gaviria D�az. NO���� � � � � � EF�k } ~ � ������ǰ����z���l�a�SIh�OJQJ^Jh�h=�6�OJQJ^Jh�J5�OJQJ^Jh�Jh=�5�OJQJ^Jh�h=�OJQJ^Jh=�h=�OJQJ^Jh=�h=�5�OJQJ^Jh�h=�5�OJQJ^J,h�h�5�B*OJQJ^JmH $phsH $h�h�OJQJ^Jh=�CJOJQJ^Jh=�h=�CJOJQJ^Jh�Jh=�5�CJOJQJ^J� � � � � � EF��j k } ~ ��������������������������$a$gd�Jgd=�$a$gd=�$5$7$8$9DH$a$gd� &dP��gd�dgd=������f|}����/MNO����p|}~Y"H#���������Ⲣ�☈��zp`p�Phqah=�6�>*OJQJ^Jjh^!$0JOJQJU^Jh^!$OJQJ^Jh^!$h=�6�OJQJ^Jjh�/�0JOJQJU^Jh�/�OJQJ^Jjhw}�0JOJQJU^Jhw}�OJQJ^Jh�Jh=�5�OJQJ^Jh�JOJQJ^Jh�Jh�J5�OJQJ^Jh=�h=�OJQJ^Jjh�0JOJQJU^J�ef|}����������(&)&%*&*�*�*�-�-�4�����������������������������^��gd`�$a$gd�Jgd=�H#I#J#K#�&�&�(�(�*,6,�-.M.d.�01!1�3J4�4�4�4�4�6�6�9:�<�<�<�<�<�<�=�������ٽ��������������ٽٽ�t�f�f�h=�h=�5�OJQJ^Jh�Jh=�5�OJQJ^Jjh`�0JOJQJU^Jh`�OJQJ^J!h`�h=�5�6�>*OJQJ^Jh`�h=�6�>*OJQJ^Jh`�h=�6�OJQJ^Jhqah=�6�OJQJ^Jh=�h=�OJQJ^Jjhqa0JOJQJU^JhqaOJQJ^J"�45y8z8*;+;�;�;�<�<�<�<�=�=:?;?J@K@�@�@�@�@�@�@�@AA��������������������������$a$gd�J��^��gd�Jgd=��=�=8?;?B?K@R@�@AAA A&A'A(A�A�A�������Ǻ���lSA++h`�hw}�6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�hw}�6�CJOJQJ^JaJ0jh`�hw}�0J6�CJOJQJU^JaJ+h`�h�6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�h�6�CJOJQJ^JaJ0jh`�h�0J6�CJOJQJU^JaJh`�h(nnOJQJ^Jh`�h=�OJQJ^Jh=�h=�5�OJQJ^Jh=�h=�OJQJ^Jh�Jh=�6�OJQJ^Jh�Jh=�5�6�OJQJ^JA'A�AIDdD�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�����������������$a$gd�Jd�gd=�d�gd`��A�AHDIDJDKDdDeDfD�D�D�տ��~eS=$0jh`�h`�0J6�CJOJQJU^JaJ+h`�hqa6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�hqa6�CJOJQJ^JaJ0jh`�hqa0J6�CJOJQJU^JaJ+h`�h^!$6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�h^!$6�CJOJQJ^JaJ0jh`�h^!$0J6�CJOJQJU^JaJ+h`�h�/�6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�h�/�6�CJOJQJ^JaJ0jh`�h�/�0J6�CJOJQJU^JaJ �D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D����������Ӿh`�h(nnOJQJ^Jjh�$Uh�$+h`�h`�6�CJOJQJ^JaJmH $sH $#h`�h`�6�CJOJQJ^JaJ6&P1�h:p����/ �"I!��"��#��$��%�������s��������666666666vvvvvvvvv66666>666666666666666666666666666�6666666666�666666666666hH66666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666p62����&6FVfv������2��&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@OJQJ_HmH $nH $sH $tH $T`��T�,�Normal$dha$ CJOJQJ_HaJmH sH tH ll 6N��T�tulo 1$$����@&a$,5�B*CJ$OJQJ^JaJ mH $phsH $tH PP*^��T�tulo 2$$�(@&B*PJ^JaJphZZ�,�T�tulo 4!$�0�*$@&^�`��a$ 5�6�\�aJNA ���N Fuente de p�rrafo predeter.Ri���R 0Tabla normal�4� l4�a�,k ���, 0 Sin listaD�/���D6N��T�tulo 1 Car5�B*CJ$aJ phF�/��F*^��T�tulo 2 CarB*PJ^JaJphV� ��VZT| Sin espaciado$dha$CJ_HmH sH tH @"x��Texto nota pie,Footnote Text Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,Footnote Text Char Char Char,texto de nota al pie,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,FA Fu Car,Footnote Text Char,Foot,ft,Foo^J�/��1x��Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car2,Footnote Text Char Char Char Char Car1,Footnote reference Car1,FA Fu Car2,Footnote Text Char Char Char Car1,texto de nota al pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car Car1,ft CarmH sH tH (�/��A(R�Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car1,Footnote Text Char Char Char Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car Car,Foot Car]�^JaJmH sH tH D�RD#\P�rrafo de lista ^��m$R�/��aR�,�T�tulo 4 Car"5�OJQJ\�^JaJmH sH tH `J`6N�� Subt�tulod��<@�CJOJPJQJ^JmH $sH $tH B�/���B6N�� Subt�tulo Car5�CJPJ^JB&`���B �0Ref. de nota al pieH*PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� ��ð�_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6_rels/.rels���j�0���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ ����C?�h�v=��Ʌ��%[xp��{۵_�Pѣ<�1�H�0���O�R�Bd���JE�4b$��q_����6L��R�7`�������0̞O��,�En7�Li�b��/�S���e��е������PK!ky���theme/theme/themeManager.xml�M � @�}�w��7c�(Eb�ˮ��C�AǠҟ����7��՛K Y,� �e�.���|,���H�,l����xɴ��I�sQ}#Ր���� ֵ+�!�,�^�$j=�GW���)�E�+& 8���PK!8#3��theme/theme/theme1.xml�Y]�7}/�?���k�K���I��$�NJ���QV32#y7&J�X(��� ���m ����f۔6���^i�cɖ�ɒ�R��eFs��ѽҹ���K�"�������x��$���[�~��:\�x�(�q�]`�^�����hG�8���|��P��N��GЌ�6�1<��$Bn�iq��c��b�T�#DbQn�`㌱s}2!#��.��(�.F4H�8�Ѱ�òD�h�!�r��1;�{�u(��ܒ�s���h'3�b��f�W�]f0>��>��Aީ��^���W*6q�z�֫���F0Ҕ����4;]?�j����[�V�^�_�������+P������D��+P��7�W���W�_���K��W7� Rn�K~�,G�C&�^��ׯW2�+̆|v�.&,��Z� �H�������Qr�g�LC�x33ͥJ�_����ԕ���H���� �h�|>J�L����A^�����g����'9y����ϩ#�� ���ի���ɧ�_Ͼ{��+;������_��a������ϟ����?xl��t�Ç$�ܹ����,������A�v�ݢO9�����'B}m�(��:،��$��<�k��\�ǫad���X�pU���y8���Γ����Б���F~{�h+��BlмAQ,��X8�;��2�;�q�'��q6��t��dH�ٴ2�B"���F�m�f���a�6�.>2��*��bj��2��\QD���!�H�H����LO1eNo�9��\O`�Zү���ӾO��L9���C���.;
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