Micelio

AUTO — Tribunal Superior de Pasto

Radicado: 110016000000-2015-00043-2 N.I. 12625

Sala: PENAL

Ponente: Silvio Castrillón Paz

Fecha: 2017-06-06

Sujetos procesales: IMPUTADO: MFMD

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ANTECEDENTES RELEVANTES Debido a la aceptaci�n unilateral de cargos que en su momento fueron endilgados por la Fiscal�a General de la Naci�n a la Se�ora MFMD, a trav�s de la v�a abreviada establecida en la Ley 906 de 2004, el d�a 27 de octubre de 2015 el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto - Nari�o profiri� sentencia anticipada de car�cter condenatorio en contra de la precitada, resolviendo imponer las penas de cincuenta y un (51) meses de prisi�n intramural, inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un t�rmino de cincuenta y cinco punto cinco (55.5) meses, una multa equivalente a cincuenta y nueve punto cinco (59.5) salarios m�nimos legales mensuales vigentes para el a�o 2013 y, adem�s, la p�rdida de los derechos pol�ticos de la sentenciada en los t�rminos del inciso quinto del art�culo 122 Constitucional, por encontrar a la se�ora MD responsable de los delitos de INTER�S INDEBIDO EN LA CELEBRACI�N DE CONTRATOS Y COHECHO POR DAR U OFRECER, por hechos ocurridos en los meses de abril y mayo del a�o 2013.

A la justiciada le fue negado tanto el subrogado de suspensi�n condicional de la pena, como el de prisi�n domiciliaria. La apoderada de confianza de la encartada, el d�a 20 de enero corriente present� solicitud de libertad condicional ante el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto � Nari�o por considerar que su prohijada cumpl�a con el requisito de haber superado las tres quintas (3/5) partes de la pena de prisi�n impuesta, petici�n que fue resuelta negativamente a trav�s de auto interlocutorio de primero (1) de febrero hoga�o por no cumplir el requisito objetivo previsto en el art�culo 64 del Estatuto Penal (modificado por el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014), esto es, que al momento de elevar la solicitud de libertad condicional a la encartada a�n le faltaban 31 d�as para el cumplimiento del t�rmino fijado en precedencia; en el auto referido se reconoci� que la filiada redimi� por concepto de trabajo un total de 118 d�as.

De tal manera que transcurrido un lapso superior a los 31 d�as faltantes para que la encartada cumpliera con el requisito objetivo de la norma rese�ada, el d�a tres (3) de marzo siguiente la doctora TORO MONCAYO radic� por segunda vez solicitud de libertad condicional a favor de su cliente, adicion�ndola en el sentido de que subsidiariamente se estudie la posibilidad de reconocer a su representada el subrogado de prisi�n domiciliaria previsto en el art�culo 38G del C�digo Penal (adicionado por el art�culo 28 de la Ley 1709 de 2014) por haber cumplido la sentenciada la mitad de la pena.

Para resolver la solicitud propuesta, la Jueza A quo mediante orden verbal adiada el tres (3) de marzo cursante orden� a la Oficina Jur�dica del Establecimiento Penitenciario y Carcelario � INPEC remitir la cartilla biogr�fica, antecedentes disciplinarios, constancia de cumplimiento de la detenci�n domiciliaria, c�mputos para la redenci�n de la pena, as� como el aval para la libertad condicional, los cuales arrojaron resultados positivos a favor de la se�ora MD por parte de la Instituci�n Penitenciaria y Carcelaria � INPEC.

As�, con los elementos de convicci�n allegados por parte de la Oficina Jur�dica del INPEC, el Juzgado de conocimiento resolvi� la petici�n de la apoderada judicial, mediante prove�do datado el 15 de marzo de la anualidad, decidiendo negar la pretensi�n principal de conceder la libertad condicional a la encartada por cumplimiento de las tres quintas (3/5) partes de la pena, con el argumento de que la conducta desplegada por la sentenciada, dada su gravedad no admite desde el punto de vista subjetivo acceder a lo pretendido, y guardando absoluto silencio frente a la pretensi�n subsidiaria rogada en la petici�n. Corolario a ello, estando en t�rmino para impugnar la decisi�n aludida, el 21 de marzo corriente la abogada defensora radic� recurso de reposici�n y en subsidio de apelaci�n contra la decisi�n proferida el 15 de marzo de la calenda, el cual fue dirimido a trav�s de interlocutorio fechado el 28 de marzo siguiente, decidi�ndo no reponer el prove�do que neg� la libertad condicional incoada el 3 de marzo hoga�o, y resolviendo la solicitud de sustituci�n de prisi�n domiciliaria elevada, la cual despach� desfavorablemente, de manera que concedi� el en efecto devolutivo el recurso de apelaci�n, dando arribo el proceso a esta instancia judicial.

LA PROVIDENCIA RECURRIDA A trav�s de Auto Interlocutorio adiado el quince (15) de marzo hoga�o, la Jueza Cuarta Penal del Circuito de Pasto � Nari�o, resolvi� la petici�n incoada por la apoderada judicial de la se�ora MFMD, se�alando en primer lugar que, mediante prove�do de primero (1) de febrero cursante a la justiciada se le reconoci� redenci�n de pena por trabajo de 118 d�as, as� como tambi�n un descuento de 887 d�as de la pena de prisi�n impuesta en el fallo de primera instancia; por lo tanto, coligi� que sumado el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda solicitud elevada por la apoderada, la encartada ha cumplido 929 d�as de prisi�n, tiempo que supera el elemento objetivo de la norma, esto es las tres quintas (3/5) partes requeridas para el otorgamiento de la libertad condicional.

Acto seguido, la A quo valor� el elemento subjetivo fijado en la norma para la concesi�n del sustituto contenido en el art�culo 64 del C�digo Penal, fragmentando su disquisici�n en dos partes as�: (1) Primero, valor� los elementos de convicci�n obtenidos, tales como la certificaci�n emanada de la Coordinaci�n de Domiciliarias del EPMSC_RM de Pasto (N) y el concepto favorable expedido por la Direcci�n del Establecimiento Penitenciario y Carcelario � INPEC, aunado a las declaraciones extra juicio que acreditan el arraigo familiar y social de la justiciada, los cuales permitieron dilucidar a la Juzgadora que la sentenciada ha cumplido cabalmente la prisi�n domiciliaria, mostrando una conducta calificada como ejemplar;

(2) Posteriormente, realiz� la valoraci�n previa de la conducta atribuida a la condenada, ci��ndose en las previsiones contenidas en la Sentencia C � 757 del 15 de octubre de 2014, la cual determin� que le corresponde al despacho de conocimiento analizar todas las circunstancias esbozadas por el juez de conocimiento al momento de emitir la sentencia condenatoria.

Al margen de lo anterior, siguiendo la interpretaci�n que la aludida providencia realiz� al art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014, la Togada sostuvo que como en el fallo de primer grado se precis� que los hechos ocurridos tuvieron profunda trascendencia en la sociedad y los mismos fueron el reflejo de un comportamiento personal, familiar y laboral inadecuado, lo razonable era no conceder el sustituto de libertad condicional reclamado a favor de la se�ora MFMD, afirmaci�n que no fue del agrado de la abogada, quien en desacuerdo con la decisi�n negativa emitida por el despacho de primer grado solicit� la reposici�n del auto y subsidiariamente el recurso de alzada para que sea estudiado en esta instancia judicial.

EL RECURSO La abogada defensora de los intereses jur�dicos de la sentenciada, en misiva datada el 21 de marzo corriente, expuso su disconformidad respecto a la negativa de concesi�n del sustituto de libertad condicional reclamado, como tambi�n a la omisi�n que tuvo la Jueza de primer nivel de pronunciarse sobre la pretensi�n subsidiaria de conceder la prisi�n domiciliaria que solicit� el d�a tres (3) de marzo de la anualidad, argumentando como puntos de disenso lo que a continuaci�n se expone: Consider� que se recopilaron los elementos materiales probatorios (EMP) tendientes a acreditar el arraigo familiar, laboral y social de su prohijada, adem�s de obtener el aval de excarcelaci�n temprana por parte del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario � INPEC-, los cuales, en su sentir, acreditaron la buena conducta presentada por la se�ora MD.

Recalc� que la filiada se present� voluntariamente ante los estrados judiciales y adem�s que se allan� a los cargos formulados en las audiencias preliminares, evitando desgastes procesales innecesarios al sistema, lo cual, en la opini�n de la representante de la defensa, ratific� el buen comportamiento de la se�ora MD, inclusive desde antes de estar inmersa en el presente asunto, pues indic� que la encartada carec�a de antecedentes penales.

Cuestion� que, el prove�do impugnado se encaus� �nicamente en las funciones de prevenci�n especial y retribuci�n justa, desconociendo el principio de funci�n de la pena y en espec�fico la resocializaci�n, pues en su concepci�n, la A quo se enfoc� estrictamente en la valoraci�n que se realiz� en la sentencia de condena, respecto de la conducta punible desarrollada por la filiada.

En ese sentido, arguy� que la Jueza de conocimiento no tuvo en cuenta las funciones de prevenci�n especial positiva, excluyendo as� la aplicaci�n de la normatividad vigente que regula los derechos de precedencia, lo cual la llev� a considerar que los procesos de resocializaci�n se ven truncados cuando el legislador permite que los jueces de ejecuci�n de penas limiten el acceso de los penados a la libertad condicional con fundamento en valoraciones de la conducta punible que indiquen que no se ha cumplido los fines de retribuci�n y prevenci�n especial de la pena.

En cuanto a la solicitud de prisi�n domiciliaria por haber cumplido su prohijada la mitad de la pena, argument� que la A quo guard� profundo silencio respecto de �ste t�pico, por lo tanto iter� la apoderada que con suficiencia la se�ora MFMD, al haber demostrado una conducta ejemplar y haber cumplido con parte de la condena, as� como por haber redimido pena, es acreedora del sustituto contemplado en el art�culo 38G del C�digo Penal.

Como colof�n, solicit� que se estudie nuevamente la posibilidad de conceder a la filiada el sustituto de libertad condicional por cumplimiento de las tres quintas (3/5) partes de la pena y subsidiariamente se despache favorablemente la concesi�n de prisi�n domiciliaria, al no estar la �ltima condicionada a la valoraci�n de la conducta punible realizada en el fallo condenatorio.

CONSIDERACIONES DE LA SALA 1.-Competencia. De conformidad con lo establecido en el numeral 1 del art�culo 34 de la Ley 906 de 2004, �sta Corporaci�n es competente para conocer del presente asunto. 2.-Problema jur�dico a resolver �Tiene derecho la se�ora MFMD al sustituto de libertad condicional contemplado en el art�culo 64 del C�digo Penal, por cumplimiento de las tres quintas (3/5) partes de la pena, habiendo sido condenada por el delito de COHECHO POR DAR U OFRECER, en concurso con el delito de INTER�S IL�CITO EN LA CELEBRACI�N DE CONTRATOS? 3.-Cuestiones Preliminares.

Antes de resolver el recurso de apelaci�n impetrado por la apoderada de la defensa de los interes jur�dicos de la se�ora MFMD, �sta Corporaci�n advierte necesario aclarar que �nicamente auscultar� la petici�n inicial reclamada en la misiva de tres (3) de marzo de la calenda, respecto de la concesi�n del sustituto de libertad condicional por cumplimiento de las tres quintas (3/5) partes de la pena, determinado en el art�culo 64 del Estatuto Punitivo, ello en raz�n a que la Jueza A quo en el Auto Interlocutorio adiado el 15 de marzo siguiente injustificadamente omiti� pronunciarse sobre el segundo t�pico solicitado subsidiariamente en la petici�n, cual es el de la sustituci�n de la prisi�n intramural por la domiciliaria siendo asi, la Colegiatura no ha adquirido competencia para resolver este t�pico. 4.-An�lisis de la normatividad vigente aplicable para conceder el subrogado del art�culo 64 del C�digo Penal.

Sea lo primero precisar que como los hechos materia de investigaci�n tuvieron ocurrencia en los meses de marzo y abril del a�o 2013, data en la que a�n se encontraba vigente la Ley 1453 de 2011, ser�a del caso aplicar el articulado 25 de la aludida ley, que para la concesi�n del sustituto de libertad condicional limitaba su otorgamiento a los siguientes factores: (1) valoraci�n previa de la gravedad de la conducta punible, (2)haber cumplido el justiciado las dos terceras (2/3) partes de la pena y haber desempe�ado buena conducta durante el tratamiento penitenciario en el centro de reclusi�n, (3) haber realizado el pago total de la multa y la reparaci�n a la v�ctima, o el aseguramiento de las anteriores mediante garant�a personal, prendar�a, bancaria o mediante acuerdo de pago, y, (4)cuando el tiempo faltante para el cumplimiento de la pena fuere inferior a tres (3) a�os, el juez pod�a aumentarlo en otro tanto.

Sin embargo, posteriormente, con la expedici�n de la Ley 1709 de 2014, la cual reform� algunas disposiciones normativas preexistentes, y que se cre� con la finalidad de evitar el hacinamiento que presenta en el Sistema Penitenciario y Carcelario en Colombia, se produjo una modificaci�n al art�culo 64 del Estatuto Punitivo, determinando en su art�culo 30 que el Juez puede conceder la libertad condicional (1)previa valoraci�n de la conducta punible, (2) cuando el condenado haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de la pena, (3) siempre que el adecuado desempe�o del justiciado permita inferir que no existe necesidad de continuar con la ejecuci�n de la pena, y (4)que se demuestre el arraigo familiar y social del sentenciado.

Aunado a lo anterior, la misma disposici�n normativa elimin� la exigencia del pago total de la multa impuesta en la sentencia de condena, cuando se demuestre la insolvencia del encartado. As�, al encontrarnos en presencia de dos leyes que pueden ser aplicables al caso, corresponde determinar cu�l es la Ley que por favorabilidad se debe aplicar al caso en concreto; al respecto, refulge importante se�alar que el m�ximo �rgano de Jurisdicci�n Constitucional ha sido enf�tico al manifestar que: �La aplicaci�n del principio de favorabilidad es tarea que compete al juez de conocimiento, en cada caso particular y concreto, pues solo a �l le corresponde determinar cu�l es la norma que m�s beneficia o favorece al procesado�, (�).

En virtud de lo anterior, al realizar un an�lisis de tipo objetivo de las normas precedentes, se vislumbra que la Ley 1709 de 2014 estableci� un requerimiento de pago de prisi�n menor al determinado en la Ley 1453 de 2011, adem�s de que obliga al Juez de conocimiento a aplicar la concesi�n de sustitutos penales cuando se cumplan los requisitos fijados en la norma, pues ya no le corresponde valorar solamente la gravedad de la conducta punible sino tambi�n tener en cuenta cada uno de los elementos, aspectos y dimensiones de la conducta desplegada por el sentenciado.

Por lo anterior, la Sala concluye que por favorabilidad, la Ley aplicable al caso es la contenida en el C�digo Penitenciario y Carcelario, toda vez que puede alcanzar los requisitos previstos en el art�culo 30 de la ley 1709 de 2014 con m�s facilidad a las determinaciones establecidas en la Ley 1453 de 2011. 4.1.-Sobre la libertad condicional como mecanismo sustitutivo de la ejecuci�n de la pena.

Lo primero que se debe indicar es que, seg�n la doctrina nacional el instituto punitivo de la LIBERTAD CONDICIONAL, establecido en el art�culo 64 del C�digo Penal (ley 599 de 2000), ��es un suced�neo de la pena privativa de la libertad impuesta; tambi�n se le denomina liberaci�n condicional o suspensi�n del resto de la pena (�) que a su vez, act�a en favor del sentenciado que ha cumplido parte de la condena, pues le permite recobrar la libertad de manera provisional durante un periodo de prueba en el que debe cumplir ciertas exigencias, satisfechas las cuales obtiene su liberaci�n definitiva; se trata en realidad de un lapso de transici�n entre la prisi�n y la reincorporaci�n a la vida en sociedad, de un aprendizaje de la vida en libertad�.

De tal manera que, el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014, que ser�a la norma aplicable por favorabilidad, permite acceder al beneficio del sustituto, siempre que se cumplan con unos elementos objetivos y subjetivos, los cuales se derivan de la valoraci�n que realice el A quo frente al caso en concreto. Ahora, es f�cilmente perceptible que esta figura jur�dica aplica normalmente para casos dram�ticos o graves, en los que hay aplicaci�n de penas privativas de la libertad de larga duraci�n, cuya mayor parte debe haber sido efectivamente purgada intra-muralmente en los establecimientos penitenciarios y carcelarios administrados por el INPEC o en el domicilio del penado; se trata de eventos en los que no ha operado la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena por raz�n del volumen de sanci�n impuesta, de suerte que su finalidad no es diferente a brindar un est�mulo o premio al condenado que durante un importante periodo de reclusi�n -no inferior a las 3/5 partes de la pena impuesta - observe buena conducta al interior del sitio que le sirve de reclusi�n efectiva, para que pueda acceder a la rebaja de las 2/5 partes restantes de la pena y recobre la libertad de locomoci�n condicionada o sometida a prueba o vigilancia; todo como una recompensa social a su propio esfuerzo, a su inter�s por obtener la readaptaci�n social, hasta cuando pueda acceder a la liberaci�n definitiva.

Pero esta modalidad especial de pago de parte de la pena de prisi�n en condici�n no privativa de la libertad, no puede ser vista como un acto de gracia judicial, ni implica una disminuci�n de los t�rminos punitivos impuestos por el Juez de Conocimiento, sino como un mecanismo para asegurar el fin resocializador y de reinserci�n social que tiene la pena conforme el art�culo 4 del C�digo Penal; todo esto a trav�s de una forma especial de cumplimiento de la �ltima parte de la sanci�n privativa de la libertad por fuera de reclusi�n, pero con estricta vigilancia estatal.

Resulta pertinente indicar que los efectos de la LIBERTAD CONDICIONAL solo aplican para los aspectos penales considerados en la sentencia definitiva, porque el pen�ltimo inciso del mismo art�culo 64 establece tajantemente que la concesi�n del beneficio o subrogado est� supeditada a la reparaci�n a la v�ctima o al aseguramiento del pago de la indemnizaci�n mediante cualquier tipo de garant�a � real, personal, bancaria o acuerdo de pago- ��salvo que se demuestre insolvencia del condenado�; de suerte que el incumplimiento de �sta carga deriva inexorablemente en la revocatoria del beneficio 469 del Estatuto Procesal Penal.

De lo dicho deviene inocultable que el sustituto de la �LIBERTAD CONDICIONAL� debe asumirse como un �DERECHO � CONDICI�N� para ciudadanos condenados, pero para nada se trata de una garant�a absoluta, porque la concesi�n y/o mantenimiento de los beneficios libertarios impl�citos se encuentra supeditada al cumplimiento efectivo de una buena parte de la pena impuesta (no inferior a las 3/5 partes de la prisi�n determinada judicialmente), adem�s que durante la reclusi�n se haya observado buena conducta en el establecimiento carcelario (funci�n preventiva y resocializadora), demostraci�n de que no existe necesidad concreta de m�s ejecuci�n de la pena (prevenci�n especial positiva), el cumplimiento de una variedad de obligaciones que han de constar en un acta compromisoria y, como desarrollo importante de un modelo de justicia restaurativa, tambi�n debe el condenado comprometerse a reparar los da�os y perjuicios morales y materiales a que haya sido condenado, so pena de disponerse la revocatoria de dicho beneficio y proceder a la ejecuci�n del resto de la pena respectiva, como si la sentencia no se hubiere suspendido condicionalmente, a menos que se demuestre una justa causa para no solucionar los perjuicios morales y materiales, que no puede ser otra que la insolvencia. 6.-Instrumentos jur�dicos internacionales en materia penal.

Tanto la Constituci�n Pol�tica de 1991, como los Tratados Internacionales ratificados por Colombia, constituyen un l�mite inalterable al ejercicio del poder p�blico, por consagrar valores superiores, principios constitucionales y derechos fundamentales que impiden al �rgano encargado de crear leyes, esto es al Congreso, ir m�s all� del derecho del cual es encargado de proteger el Estado a trav�s de sus agentes.

Por lo tanto, si bien la acci�n penal va encaminada a castigar los punibles por los cuales se ha condenado a un sujeto, a fin de evitar en la sociedad de cierto modo una sensaci�n de impunidad, la misma no puede desconocer los derechos constitucionales y adem�s la aplicaci�n de convenios y compromisos internacionales de derechos humanos que buscan garantizarle al penado sus prerrogativas; ello, en virtud a lo consignado en el art�culo 93 superior que reconoce su prevalencia en el orden interno.

En ese sentido, �sta Judicatura advierte que si bien nuestro ordenamiento jur�dico busca garantizar los derechos de las v�ctimas, previniendo, investigando, juzgando y, consecuentemente, sancionando la grave criminalidad, lo cual va acorde con la pol�tica criminal fijada en el marco normativo interno y adem�s internacional, Colombia, al estar constituido como un Estado Social de Derecho, pretende adem�s en materia penal lograr la resocializaci�n o reinserci�n social del condenado como una funci�n especial positiva, fundando este derecho como presupuesto de la dignidad humana regulado en el art�culo primero (1) Constitucional.

Lo anterior, apoyado en el advenimiento y posterior ratificaci�n del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol�ticos de las Naciones Unidas (aprobado mediante Ley 74 de 1968), y la Convenci�n Americana de Derechos Humanos de 1969 ( ratificada mediante la Ley 16 de 1972), que determinaron en igual sentido propender, como una de las finalidades de la pena privativa de la libertad, que los justiciados tengan el derecho a una reforma personal o readaptaci�n social, lo cual de suyo implica la posibilidad que tiene el sujeto activo de la presente acci�n de regresar e integrarse a la vida social a causa del buen comportamiento que haya mantenido durante la ejecuci�n de la condena.

Al respecto, la Corte Constitucional en Sentencia C-144 de 1997, con ponencia del Magistrado ALEJANDRO MART�NEZ CABALLERO, manifest� sobre el t�pico objeto de an�lisis lo siguiente: �(�) El objeto del derecho penal en un Estado de este tipo no es excluir al delincuente del pacto social sino buscar su reinserci�n en el mismo. Por ello, es l�gico que los instrumentos internacionales de derechos humanos establezcan esa funci�n resocializadora del tratamiento penitenciario.� As�, de manera expresa, el art�culo 10 numeral 3� del Pacto de Derechos Civiles y Pol�ticos de las Naciones Unidas, aprobado por Colombia por la Ley 74 de 1968, consagra que "el r�gimen penitenciario consistir� en un tratamiento cuya finalidad esencial ser� la reforma y la readaptaci�n social de los penados(subrayas no originales).

En ese orden de ideas s�lo son compatibles con los derechos humanos penas que tiendan a la resocializaci�n del condenado, esto es a su incorporaci�n a la sociedad como un sujeto que la engrandece, con lo cual adem�s se contribuye a la prevenci�n general y la seguridad de la coexistencia, todo lo cual excluye la posibilidad de imponer la pena capital(�)�.

(Subrayas fuera del texto original) Al margen de lo expuesto, evidente resulta inferir que las disposiciones normativas vigentes no pueden alejarse de los par�metros internacionales que, como ya se dijo en precedencia, buscan lograr un equilibrio entre las v�ctimas de una conducta punible y el delincuente que ha forjado un proceso de cambio a trav�s de la ejecuci�n de la condena y que le permite acceder a un proceso resocializador y de readaptaci�n, como fines determinados en el art�culo 4 del Estatuto Punitivo.

Interpretaci�n y alcances de la funci�n de la pena. Bajo lo dispuesto en el art�culo 4 del C�digo Penal, la pena debe cumplir las funciones de (1)prevenci�n general, (2)retribuci�n justa, (3)prevenci�n especial, (4)reinserci�n social y (5)protecci�n al condenado, teniendo en cuenta que la prevenci�n especial y la reinserci�n social operan en el momento de la ejecuci�n de la pena de prisi�n. Aunado a lo anterior, y de la mano del Estatuto Penal, la Ley 1709 de 2014 �actual C�digo Penitenciario y Carcelario� en igual sentido estableci� la resocializaci�n y la reintegraci�n social como componentes b�sicos del marco jur�dico penal, que propende establecer garant�as a los sujetos que se encuentran privados de la libertad mediante una sentencia de condena.

A su turno, el Instituto Penitenciario y Carcelario INPEC a trav�s de la Resoluci�n n�mero 7302 de noviembre 23 de 2005 expidi� las pautas para la atenci�n integral y el tratamiento penitenciario, determinando como aspectos �lgidos de la funci�n de la pena que: �el Tratamiento Penitenciario tiene la finalidad de alcanzar la resocializaci�n del infractor(a) de la Ley Penal, mediante el examen de su personalidad a trav�s de la disciplina, el trabajo, el estudio, la formaci�n espiritual, la cultura, el deporte y la recreaci�n, bajo un esp�ritu humano y solidario;

(�) el objetivo del Tratamiento Penitenciario es preparar al condenado mediante su resocializaci�n para la vida en libertad; (�)�. Lo anterior, deviene de la acogida de las Reglas M�nimas para el Tratamiento de los Reclusos, adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas, sobre Prevenci�n del delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955 lo cual dispuso al tenor literal lo siguiente: �60.2) Es conveniente que, antes del t�rmino de la ejecuci�n de una pena o medida, se adopten los medios necesarios para asegurar al recluso un retorno progresivo a la vida en sociedad.

Este prop�sito puede alcanzarse, seg�n los casos, con un r�gimen preparatorio para la liberaci�n, organizado dentro del mismo establecimiento o en otra instituci�n apropiada, o mediante una liberaci�n condicional, bajo una vigilancia que no deber� ser confiada a la polic�a, sino que comprender� una asistencia social eficaz. 61. En el tratamiento no se deber� recalcar el hecho de la exclusi�n de los reclusos de la sociedad, sino, por el contrario, el hecho de que contin�an formando parte de ella.

Con ese fin debe recurrirse, en lo posible, a la cooperaci�n de organismos de la comunidad que ayuden al personal del establecimiento en su tarea de rehabilitaci�n social de los reclusos. Cada establecimiento penitenciario deber� contar con la colaboraci�n de trabajadores sociales encargados de mantener y mejorar las relaciones del recluso con su familia y con los organismos sociales que puedan serle �tiles.

Deber�n hacerse, asimismo, gestiones a fin de proteger, en cuanto ello sea compatible con la ley y la pena que se imponga, los derechos relativos a los intereses civiles, los beneficios de los derechos de la seguridad social y otras ventajas sociales de los reclusos�. (Subrayas de Sala). Bajo el anterior panorama, la funci�n de la pena tiene como uno de sus fines primordiales la rehabilitaci�n del condenado, ello con base al respeto a la dignidad humana y dem�s prerrogativas fundamentales determinadas en la Constituci�n Pol�tica de Colombia, las cuales se desarrollan en la actualidad mediante mecanismos que permiten corregir la conducta punible a trav�s de medidas resocializadoras, encaminadas a incidir en la conducta o comportamiento desplegado por el justiciado, sin sobrepasar el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad de cada individuo.

As�, como mecanismos de correcci�n de la conducta punible, actualmente opera el Plan de Direccionamiento Estrat�gico � PDE con vigencia 2015 - 2018 elaborado por el Instituto Nacional y Penitenciario � INPEC, de la mano con el Ministerio de Justicia y del Derecho, quienes a trav�s de �ste proyecto incorporaron como uno de los fines el siguiente: �el Inpec en el a�o 2019 ser� reconocido por su contribuci�n a la justicia mediante la prestaci�n de los servicios de seguridad penitenciaria y carcelaria, atenci�n b�sica, resocializaci�n y rehabilitaci�n de la poblaci�n reclusa, soportadas en una gesti�n efectiva, innovadora y transparente e integrada por un talento humano competente y comprometido con el pa�s y la sociedad�, y que desarrolla adem�s todo un plan de acci�n encaminado a lograr las metas propuestas en el periodo referenciado en la b�squeda de la resocializaci�n del sentenciado, determinando adicionalmente que: �(�)el servicio que presta el SPC, tiene como objetivo preparar al condenado, mediante su resocializaci�n para la vida en libertad.

Se realiza conforme a la dignidad humana y necesidades espec�ficas de la personalidad del sujeto, involucra acciones de educaci�n, instrucci�n, trabajo, actividad cultural, recreativa, deportiva y v�nculos familiares�. De esta manera, la disquisici�n realizada conlleva a determinar que la funci�n de la pena no solamente est� encaminada a lograr una reparaci�n a la v�ctima de la conducta punible a trav�s de mecanismos trazados para tal efecto, cuando ello sea posible, sino tambi�n lograr la rehabilitaci�n del sujeto activo de la acci�n delincuencial para que regrese a la sociedad civil de forma inclusiva, de tal manera que el sujeto se sienta acoplado a la normatividad aplicable en materia delictual, evitando incidir en conductas punibles que desencadenen la acci�n penal. 7.- Caso concreto.

Descendiendo al caso sub judice, encontramos que el aspecto jur�dico fundamental planteado por la apoderada de la defensa en su recurso de alzada, se encuentra orientado a la posibilidad de obtener para su cliente MFMD la concesi�n del sustituto de libertad condicional por cumplimiento de las tres quintas (3/5) de la pena, como sustituto de la prisi�n intramural, el cual ha sido negado por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Pasto con el argumento toral de que la valoraci�n de la conducta punible realizada en la sentencia de condena, impide al aparato judicial el otorgamiento del sustituto rogado.

As�, contrario a lo que coligi� la Jueza A quo en el auto interlocutorio adiado el 15 de marzo hoga�o, la Doctora GABY MARCELA TORO MONCAYO consider� que a su prohijada le asiste el sustituto determinado en el art�culo 64 del Estatuto Punitivo no s�lo por haber cumplido las tres quintas (3/5) partes de la pena, sino adem�s por haber redimido pena por trabajo y haber demostrado una conducta ejemplar durante el periodo de la ejecuci�n de la pena.

De esta manera, �sta Sala al hacer una revisi�n detallada del auto recurrido que neg� la libertad condicional de la sentenciada, encontr� que la A quo valor� la conducta punible desplegada por la se�ora MD bas�ndose en unos apartes obtenidos de la Sentencia C-757 de 2014, con Ponencia de la Magistrada GLORIA STELLA ORT�Z DELGADO, en donde se determin� que: �(�) Las valoraciones de la conducta punible que hagan los jueces de ejecuci�n de penas y medidas de seguridad para decidir sobre la libertad condicional de los condenados debe tener en cuenta todas las circunstancias, elementos y consideraciones hechas por el juez penal en la sentencia condenatoria, sean �stas favorables o desfavorables al otorgamiento de la libertad condicional.� Empero, despu�s de una lectura atenta de la providencia aludida, �sta Corporaci�n corrobor� que si bien la Corte estableci� que la expresi�n �previa valoraci�n de la conducta punible� se encuentra limitada a la valoraci�n realizada en la sentencia de condena, en la misma providencia se indic� adem�s lo que a continuaci�n se expone: �(�) Para la Corte, aunque hay identidad de persona, no existe ni identidad de hechos, ni identidad de causa.

No existe una identidad total de hechos en la medida en que si bien el juez de ejecuci�n de penas debe valorar la conducta punible, debe analizarla como un elemento dentro de un conjunto de circunstancias. S�lo una de tales circunstancias es la conducta punible. Adem�s de valorar la conducta punible, el juez de ejecuci�n de penas debe estudiar el comportamiento del condenado dentro del penal, y en general considerar toda una serie de elementos posteriores a la imposici�n de la condena.

Con fundamento en este conjunto de circunstancias, y no s�lo en la valoraci�n de la conducta punible, debe el juez de ejecuci�n de penas adoptar su decisi�n. Al respecto dijo la Corte: � �Tal como ya se explic�, en este punto la Corte entiende que el Juez de Ejecuci�n de Penas y Medidas de Seguridad no cumple un mero papel de verificador matem�tico de las condiciones necesarias para conceder el beneficio de la libertad condicional.

Tal vez ello ocurra con los requisitos objetivos para conceder tal beneficio �el cumplimiento de las dos terceras partes de la condena y el pago de la multa, m�s la reparaci�n a la v�ctima- pero, en trat�ndose de los requisitos subjetivos (confesiones; aceptaci�n de los cargos; reparaci�n del da�o; contribuci�n con la justicia; dedicaci�n a la ense�anza, trabajo o estudio; trabas a la investigaci�n; indolencia ante el perjuicio; intentos de fuga; ocio injustificado; comisi�n de otros delitos, etc.), dicha potestad es claramente valorativa.

Ello significa que es el juicio del Juez de Ejecuci�n de Penas y Medidas de Seguridad el que determina, en �ltimas, si el condenado tiene derecho a la libertad condicional. (�)� (Subrayas de Sala) Concluyendo adem�s que: �Finalmente, la Corte concluye que�los jueces de ejecuci�n de penas y medidas de seguridad deben aplicar la constitucionalidad condicionada de la expresi�n �previa valoraci�n de la conducta punible� contenida en el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014, en todos aquellos casos en que tal condicionamiento les sea m�s favorable a los condenados�.

Por lo tanto, emerge claro que en el caso sub examine la juzgadora de instancia no interpret� de manera favorable para la justiciada la sentencia auscultada, ya que s�lo se ci�� al factor impeditivo determinado en la providencia, analiz�ndolo restrictivamente; en ese orden de ideas corresponde a esta instancia judicial determinar si la condenada MD cumple con los requisitos fijados en la norma para la concesi�n del sustituto de libertad condicional solicitado el tres (3) de marzo corriente.

Al margen de lo anterior y, siguiendo los par�metros trazados por el m�ximo �rgano de cierre jurisdiccional (valoraci�n de los aspectos, conducta y dimensiones de la conducta desplegada por la encartada), �sta Judicatura encuentra que seg�n los elementos de convicci�n aportados y apreciables en el cuaderno del proceso, los siguientes son los requisitos objetivos y subjetivos que ha cumplido la se�ora MFMD para la concesi�n del sustituto de libertad condicional determinado en el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014: El tiempo de privaci�n efectiva de la libertad de la encartada, que se contabiliza desde el 23 de diciembre de 2014 hasta el auto interlocutorio calendado el 15 de marzo hoga�o, es de 813 d�as.

Ahora, la condenada, en virtud del derecho de redenci�n de pena determinado en el art�culo 38E de la Ley 1709 de 2014, descont� por trabajo un total de 118, d�as los cuales fueron reconocidos a trav�s de auto interlocutorio adiado el 1 de febrero de los corrientes. En ese sentido, sumado el tiempo de privaci�n de libertad (813) m�s el tiempo redimido (118 d�as), arroja un resultado de 931 d�as que supera el requisito objetivo previsto en la norma, es decir los 918 d�as equivalentes a las tres quintas (3/5) partes de la pena impuesta en la sentencia de condena.

En cuanto al adecuado desempe�o y comportamiento durante el tratamiento penitenciario determinado en el numeral 2o del art�culo 64 del C�digo Penal, se encuentra en el expediente que a folio 132 y 133 reposa la certificaci�n de cumplimiento de prisi�n domiciliaria expedido por la Coordinaci�n de Domiciliarias del EPMSC-RM de Pasto (N) y la certificaci�n del aval emitido por el Instituto Carcelario y Penitenciario � INPEC que resolvi�: �PRIMERO: EMITIR CONCEPTO FAVORABLE EN EL FACTOR OBJETIVO, para el tr�mite de la LIBERTAD CONDICIONAL, a favor de MU�OZ D�AZ MAR�A FERNANDA.� La existencia del arraigo familiar y social determinado en el numeral 3o de la norma en cita, se encuentra claramente acreditado con las declaraciones extra proceso obrantes en los folios 10 a 17 y adem�s de las certificaciones contenidas en los folios 21 y 22 del cuaderno del expediente.

(4) Ahora, en cuanto al elemento subjetivo fijado en la norma, encontramos que de la carpeta del expediente se extrae la buena conducta desarrollada por la condenada en el t�rmino de ejecutoria de la pena, pues en la certificaci�n ut supra se decidi�: �SEGUNDO: EMITIR CONCEPTO FAVORABLE EN EL FACTOR SUBJETIVO, por cuanto el interno en menci�n se encuentra en grado de conducta EJEMPLAR�.

(5) Finalmente, en cuanto a la �previa valoraci�n de la conducta punible�, debe indicarse que en la sentencia de primera instancia este precepto fue calificado como de entidad mayor, al manifestarse que: �la intencionalidad del dolo en esas condiciones refulge a flore de piel, como quiera que la procesada hizo parte del engranaje delictivo, con total indiferencia a que con su accionar terminar�a socavando garant�as fundamentales de una poblaci�n merecedora de especial protecci�n�.

Este an�lisis de gravedad tiene como �nico fundamento la calidad de los beneficiarios de los dineros estatales esquilmados, que no pod�an ser otros que los menores de bajos recursos econ�micos que se atienden a trav�s de los programas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). No dudamos que se conjug� desvalor de acci�n en el comportamiento irregular de la condenada (dolo) y desvalor de resultado por el da�o causado (antijuridicidad material), pero no puede desconocerse que todo el itinerario criminal aparece orquestado por su �compa�ero sentimental� HFQ, a la saz�n, Director Regional del ICBF, respecto de quien todo indica fue el que realmente goz� de las mieles del delito.

Adem�s fue este quien abusando de un poder dominante no solo direccionaba los contratos del ICBF, como que indicaba a quien se le deb�an atribuir, y hasta presionaba irregularmente a los contratistas cuando no se le pagaban las �coimas�. MFMD actu� en desarrollo de los delitos por los cuales fue condenada, de ello no hay duda porque los acept� en allanamiento a cargos, pero su actuar no fue ni tan relevante, ni tan grotesco, en t�rminos de la coautor�a impropia que se le atribuy�.

Es claro para la Sala que la se�ora MD ha cumplido con los dem�s requisitos establecidos en el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014, permitiendo superar los principios de prevenci�n general, retribuci�n justa y prevenci�n especial fijados en el art�culo cuarto (4) del Estatuto Punitivo; as�, siendo que la funci�n de la pena tambi�n se encuentra encaminada a una readaptaci�n y resocializaci�n del condenado, al haber superado la justiciada la mayor�a del conjunto de los principios auscultados, esta Corporaci�n en aplicaci�n de la constitucionalidad condicionada de la expresi�n �valoraci�n de la conducta punible� fijado por la Corte Constitucional en la Sentencia C-757 de 2014, proceder� a revocar el auto interlocutorio calendado el 15 de marzo hoga�o y, en consecuencia, resolver� conceder el sustituto de libertad condicional elevado por la apoderada judicial de la prenombrada, conforme las motivaciones precedentes.

Para gozar de los privilegios inherentes al mentado beneficio, deber� suscribir acta compromisoria con las obligaciones del art�culo 65 del C�digo Penal, las cuales se garantizar�n con la prestaci�n de cauci�n prendaria, a la cuenta de dep�sitos judiciales del juzgado de conocimiento, que se fija en dos (2) SMLMV. El tiempo que le faltare por cumplir la pena impuesta se tendr� como periodo de prueba.

Sin m�s consideraciones al respecto, el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Pasto, en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley.

RESUELVE

PRIMERO: REVOCAR el auto proferido en audiencia de 15 de marzo de 2017 por el Juzgado Cuarto (4�) Penal del Circuito de Pasto � Nari�o, y en su lugar CONCEDER a la se�ora MFMD el sustituto de libertad condicional previsto en el art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014. Para la materializaci�n del beneficio deber� la procesada suscribir acta compromisoria con las obligaciones del art�culo 65 del C�digo Penal, las cuales se garantizar�n con la prestaci�n de cauci�n prendaria, a la cuenta de dep�sitos judiciales del juzgado de conocimiento, que se fija en dos (2) SMLMV.

El tiempo que le faltare por cumplir la pena impuesta se tendr� como periodo de prueba.

SEGUNDO: Contra esta decisi�n no procede recurso alguno. C�PIESE, NOTIF�QUESE y C�MPLASE SILVIO CASTRILL�N PAZ Magistrado JOS� AN�BAL MEJ�A CAMACHO FRANCO SOLARTE PORTILLA Magistrado Magistrado JUAN CARLOS �LVAREZ L�PEZ Secretario  ARTICULO��122.�No habr� empleo p�blico que no tenga funciones detalladas en ley o reglamento, y para proveer los de car�cter remunerado se requiere que est�n contemplados en la respectiva planta y previstos sus emolumentos en el presupuesto correspondiente Ning�n servidor p�blico entrar� a ejercer su cargo sin prestar juramento de cumplir y defender la Constituci�n y desempe�ar los deberes que le incumben.

Antes de tomar posesi�n del cargo, al retirarse del mismo o cuando autoridad competente se lo solicite deber� declarar, bajo juramento, el monto de sus bienes y rentas. Dicha declaraci�n s�lo podr� ser utilizada para los fines y prop�sitos de la aplicaci�n de las normas del servidor p�blico. Modificado por el art. 4, Acto Legislativo 01 de 2009.�El nuevo texto es el siguiente:�Sin perjuicio de las dem�s sanciones que establezca la ley, no podr�n ser inscritos como candidatos a cargos de elecci�n popular, ni elegidos, ni designados como servidores p�blicos, ni celebrar personalmente, o por interpuesta persona, contratos con el Estado, quienes hayan sido condenados, en cualquier tiempo, por la comisi�n de delitos que afecten el patrimonio del Estado o quienes hayan sido condenados por delitos relacionados con la pertenencia, promoci�n o financiaci�n de grupos armados ilegales, delitos de lesa humanidad o por narcotr�fico en Colombia o en el exterior.

Tampoco quien haya dado lugar, como servidores p�blicos, con su conducta dolosa o gravemente culposa, as� calificada por sentencia ejecutoriada, a que el Estado sea condenado a una reparaci�n patrimonial, salvo que asuma con cargo a su patrimonio el valor del da�o.  Art�culo��30.�Modif�case el art�culo�64�de la Ley 599 de 2000 el cual quedar� as�: Art�culo 64.�Libertad condicional.�El juez,�previa valoraci�n de la conducta punible, conceder� la libertad condicional a la persona condenada a pena privativa de la libertad cuando haya cumplido con los siguientes requisitos: 1.

Que la persona haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de la pena. 2. Que su adecuado desempe�o y comportamiento durante el trata miento penitenciario en el centro de reclusi�n permita suponer fundadamente que no existe necesidad de continuar la ejecuci�n de la pena. 3.�Que demuestre arraigo familiar y social. Corresponde al juez competente para conceder la libertad condicional establecer, con todos los elementos de prueba allegados a la actuaci�n, la existencia o inexistencia del arraigo.

En todo caso su concesi�n estar� supeditada a la reparaci�n a la v�ctima o al aseguramiento del pago de la indemnizaci�n mediante garant�a personal, real, bancaria o acuerdo de pago, salvo que se demuestre insolvencia del condenado. El tiempo que falte para el cumplimiento de la pena se tendr� como periodo de prueba. Cuando este sea inferior a tres a�os, el juez podr� aumentarlo hasta en otro tanto igual, de considerarlo necesario.  Art�culo 38G.�La ejecuci�n de la pena privativa de la libertad se cumplir� en el lugar de residencia o morada del condenado cuando haya cumplido la mitad de la condena y concurran los presupuestos contemplados en los numerales 3 y 4 del art�culo 38B del presente c�digo, excepto en los casos en que el condenado pertenezca al grupo familiar de la v�ctima o en aquellos eventos en que fue sentenciado por alguno de los siguientes delitos: genocidio; contra el derecho internacional humanitario; desaparici�n forzada; secuestro extorsivo; tortura; desplazamiento forzado; tr�fico de menores; uso de menores de edad para la comisi�n de delitos; tr�fico de migrantes; trata de personas; delitos contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales; extorsi�n; concierto para delinquir agravado; lavado de activos; terrorismo; usurpaci�n y abuso de funciones p�blicas con fines terroristas; financiaci�n del terrorismo y de actividades de delincuencia organizada; administraci�n de recursos con actividades terroristas y de delincuencia organizada; financiaci�n del terrorismo y administraci�n de recursos relacionados con actividades terroristas; fabricaci�n, tr�fico y porte de armas y municiones de uso restringido, uso privativo de las fuerzas armadas o explosivos; delitos relacionados con el tr�fico de estupefacientes, salvo los contemplados en el art�culo 375 y el inciso 2� del art�culo 376 del presente c�digo.  Sentencia C- 757 de 2014, M.P. GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO.

Respecto de la interpretaci�n al art�culo 30 de la Ley 1709 de 2014 que modific� el art�culo 64 del C�digo Penal estableci� que: �(�) la Corte consider� prudente condicionar la exequibilidad de la expresi�n �previa valoraci�n de la gravedad de la conducta punible�. Es as� como en la parte resolutiva de la Sentencia, la Corte resolvi� que dicha expresi�n resulta exequible solamente �en el entendido de que dicha valoraci�n deber� atenerse a los t�rminos en que fue evaluada la gravedad de la conducta en la sentencia condenatoria por parte del juez de la causa.� (�) En conclusi�n, la redacci�n actual el art�culo 64 del C�digo Penal no establece qu� elementos de la conducta punible deben tener en cuenta los jueces de ejecuci�n de penas, ni les da una gu�a de c�mo deben analizarlos, ni establece que deben atenerse a las valoraciones de la conducta que previamente hicieron los jueces penales.

Este nivel de imprecisi�n en relaci�n con la manera como debe efectuarse la valoraci�n de la conducta punible por parte de los jueces de ejecuci�n de penas afecta el principio de legalidad en la etapa de la ejecuci�n de la pena, el cual es un componente fundamental del derecho al debido proceso en materia penal. Por lo tanto, la redacci�n actual de la expresi�n demandada tambi�n resulta inaceptable desde el punto de vista constitucional.

En esa medida, la Corte condicionar� la exequibilidad de la disposici�n acusada. Las valoraciones de la conducta punible que hagan los jueces de ejecuci�n de penas y medidas de seguridad para decidir sobre la libertad condicional de los condenados debe tener en cuenta todas las circunstancias, elementos y consideraciones hechas por el juez penal en la sentencia condenatoria, sean �stas favorables o desfavorables al otorgamiento de la libertad condicional.�  Art�culo 34.�De los tribunales superiores de distrito.�Las salas penales de los tribunales superiores de distrito judicial conocen: 1.

De los recursos de apelaci�n contra los autos y sentencias que en primera instancia profieran los jueces del circuito y de las sentencias proferidas por los municipales del mismo distrito.  VELASQUEZ VELASQUEZ, Fernando. �MANUAL DE DERECHO PENAL - PARTE GENERAL�. Ediciones Jur�dicas ANDRES MORALES. Cuarta Edici�n. Bogot� D.C. 2010. P�gina 782  Sentencia C-387 de 2014 M.P. JORGE IV�N PALACIO PALACIO  ARTICULO�93.�Los tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que reconocen los derechos humanos y que proh�ben su limitaci�n en los estados de excepci�n, prevalecen en el orden interno. Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretar�n de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia.

Adicionado por el Acto Legislativo 02 de 2001,�con el siguiente texto:�El Estado Colombiano puede reconocer la jurisdicci�n de la Corte Penal Internacional en los t�rminos previstos en el Estatuto de Roma adoptado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas y, consecuentemente, ratificar este tratado de conformidad con el procedimiento establecido en esta Constituci�n. La admisi�n de un tratamiento diferente en materias sustanciales por parte del Estatuto de Roma con respecto a las garant�as contenidas en la Constituci�n tendr� efectos exclusivamente dentro del �mbito de la materia regulada en �l.�  Art�culo 1�.

Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de Rep�blica unitaria, descentralizada, con autonom�a de sus entidades territoriales, democr�tica, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del inter�s general.  Art�culo 10 1.

Toda persona privada de libertad ser� tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano. 2. a) Los procesados estar�n separados de los condenados, salvo en circunstancias excepcionales, y ser�n sometidos a un tratamiento distinto, adecuado a su condici�n de personas no condenadas; b) Los menores procesados estar�n separados de los adultos y deber�n ser llevados ante los tribunales de justicia con la mayor celeridad posible para su enjuiciamiento. 3.

El r�gimen penitenciario consistir� en un tratamiento cuya finalidad esencial ser� la reforma y la readaptaci�n social de los penados. Los menores delincuentes estar�n separados de los adultos y ser�n sometidos a un tratamiento adecuado a su edad y condici�n jur�dica.  Art�culo 5.� Derecho a la Integridad Personal �1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad f�sica, ps�quica y moral. �2.

Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.� Toda persona privada de libertad ser� tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano. �3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente. �4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en circunstancias� excepcionales, y ser�n sometidos a un tratamiento adecuado a su condici�n de personas no condenadas. �5.

Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos y llevados ante tribunales especializados, con la mayor celeridad posible, para su tratamiento. �6. Las penas privativas de la libertad tendr�n como finalidad esencial la reforma y la readaptaci�n social de los condenados.  Art�culo�4�.�Funciones de la pena. La pena cumplir� las funciones de prevenci�n general, retribuci�n justa, prevenci�n especial, reinserci�n social y protecci�n al condenado.

La prevenci�n especial y la reinserci�n social operan en el momento de la ejecuci�n de la pena de prisi�n.  A su vez: �Se entiende por Tratamiento Penitenciario el conjunto de mecanismos de construcci�n grupal e individual, tendientes a influir en la condici�n de las personas, mediante el aprovechamiento del tiempo de condena como oportunidades, para que puedan construir y llevar a cabo su propio proyecto de vida, de manera tal que logren competencias para integrarse a la comunidad como seres creativos, productivos, autogestionarios, una vez recuperen su libertad.

Dando cumplimiento al Objetivo del Tratamiento de preparar al condenado(a) mediante su resocializaci�n para la vida en libertad�.  Sistema Penitenciario y Carcelario.     MFMD Inter�s il�cito en la celebraci�n de contratos Cohecho por dar u ofrecer 2015-00043-2 N.I.12625 PAGE  PAGE 20 � ������OPQimx����������藉�q[qFqFq(h *@�CJ OJQJ\�^JaJ $h�HI5�@�CJ OJQJ\�^JaJ !h� �@�CJ OJQJ\�^JaJ 'hK�h�HI@�CJ OJQJ\�^JaJ h0�@�CJ OJQJ^JaJ $h0�h0�@�CJ OJQJ^JaJ $h�HI6�@�CJ OJQJ\�^JaJ !h�HI@�CJ OJQJ\�^JaJ �;�;�;�;� D�G�G���������������� $dha$gd� � $dh�xa$gd�HI$�jd5$7$8$H$]�ja$gd�HI$�j��d5$7$8$H$]�j^��a$gd�HI$�j� dh��]�j^� a$gd�HI � dhgd�HI $dha$gd�HI�;�;�;�;�;�;�;�;~ �>0@�Խ������wdSB/B$h�HI6�@�CJ OJQJ\�^JaJ !h�HI@�CJ OJQJ\�^JaJ !h� �@�CJ OJQJ\�^JaJ $h�HI5�>*@�CJ OJPJQJaJ h�HI6�@�OJPJQJ^J#h�t!h�HI6�@�OJPJQJ^J!h�HI6�@�OJPJQJmH sH 'h�t!h�HI6�@�OJPJQJmH sH -h�/�h�HI5�6�@�CJOJQJ\�^JaJ-h/�h�HI5�>*@�CJ OJQJ\�^JaJ 'hgJ�h�HI@�CJ OJQJ\�^JaJ 0@4@�@�@BB+BKBLBOB�B�B�B C%C�C�C=D>D�E�EFF��ij�������w�a���P�:�:*h�7�h�HI@�CJ H*OJQJ\�^JaJ !h� �@�CJ OJQJ\�^JaJ *h�G4h�HI>*@�CJ OJQJ\�^JaJ $h�HI@�CJ H*OJQJ\�^JaJ $h�HI>*@�CJ OJQJ\�^JaJ *h�6�h�HI@�CJ H*OJQJ\�^JaJ !h�HI@�CJ OJQJ\�^JaJ $h�HI5�@�CJ 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