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AUDIENCIA PREPARATORIA � DECRETO DE PRUEBAS: Deber de acreditar pertinencia, conducencia y admisibilidad. CONDUCENCIA - Quien alega la falta de conducencia de un EMP, deber� indicar cu�l es el fundamento jur�dico que consagra la obligaci�n de usar un determinado medio de prueba para demostrar el hecho que debe probarse. PRUEBA DOCUMENTAL - HISTORIA CL�NICA: Testigo de Acreditaci�n - La introducci�n al juicio podr� efectuarse a trav�s de los m�dicos que han realizado las respectivas anotaciones y de los profesionales de la salud que de una u otra manera han intervenido en ella, en donde se incluye, el personal de enfermer�a, al no existir norma alguna que establezca la obligaci�n legal de introducirla �nicamente con los galenos tratantes o la prohibici�n de efectuarse a trav�s de otro profesional diferente a �ste.
Imponer como gravamen que para introducir al juicio las historias cl�nicas, �nicamente se pueda hacer a trav�s de los galenos tratantes o de aquellos m�dicos que hubiesen intervenido en la confecci�n de la misma, constituye una tarifa inexistente en el ordenamiento legal, la que a su vez constituye un quebrantamiento del principio de Libertad Probatoria que rige nuestro sistema procesal penal./ TRIBUNAL SUPERIOR DE DISTRITO JUDICIAL SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: Dr. Jos� An�bal Mej�a Camacho Proceso N�: 520016000485200904495-1 No. Interno: 17677 Conducta: Acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os Acusado: FJCP Decisi�n: Auto I. revoca el recurrido Aprobado: Acta N� 23 del 12 de julio de 2017 San Juan de Pasto, diecisiete de julio de dos mil diecisiete (Hora: 10:00 a.m.) I. OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO Decide la Sala el recurso de apelaci�n interpuesto por el Fiscal 52 Seccional Delegado Caivas de Pasto, contra el auto de 13 de febrero de 2017, por medio del cual el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pasto en funci�n de conocimiento durante el desarrollo de la audiencia preparatoria neg� la pr�ctica de una prueba. 1.
Providencia impugnada En tr�mite de la audiencia preparatoria la se�ora Juez de conocimiento, al examinar las pruebas solicitadas por la Fiscal�a, neg� por inconducente la pr�ctica del testimonio de la enfermera jefe ANA MAR�A BASTIDAS, a trav�s de quien se pretende acreditar que la v�ctima con ocasi�n a los hechos recibi� atenci�n en salud e introducir al juicio la historia cl�nica de la menor v�ctima del delito investigado contra su integridad sexual.
Al efecto, la juez de primera instancia estim� inconducente la pr�ctica del testimonio, pues consider� que permitir la incorporaci�n de este documento a trav�s del testimonio de la enfermera, ser�a tanto como dejar al juzgado sin la posibilidad de conocer su contenido, por cuanto el mismo debe ser expuesto y explicado pero por los galenos tratantes o aquellos que en subsidio lleguen a explicar la base cient�fica y m�dica del embarazo que se pretende demostrar, quienes son los que se consideran con la idoneidad profesional para ello, de la cual y en ese sentido carece la profesional de enfermer�a. Afianz� su decisi�n, en el rol asistencial que cumple el personal de enfermer�a que le impide dar un concepto cient�fico, siendo de esta manera, inocuo decretar tales medios probatorios. 2.
Sustentaci�n del recurso 2.1. Inconforme con la determinaci�n el fiscal interpuso y sustent� verbalmente el recurso de apelaci�n, afirmando que la postura asumida por la a quo tiende a fijar indirectamente una tarifa legal que se encuentra proscrita en el C�digo de Procedimiento Penal, toda vez que en ninguna norma se establece que las historias cl�nicas deban ser incorporadas por los profesionales de la medicina que hubieren intervenido en ella, m�xime cuando la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS intervino directamente en la atenci�n de la v�ctima.
Alude a la suficiente capacidad profesional y conocimientos de la testigo, para explicar las anotaciones que ella misma hubiere realizado, dando a conocer aspectos que no requieren especiales conocimientos. Asevera que es totalmente diferente la valoraci�n que se har� sobre la credibilidad del testimonio, punto que en nada tiene que ver con la admisibilidad de la prueba.
Para terminar, asegura que la conducencia en el C�digo de Procedimiento Penal no est� prevista expresamente porque en Colombia rige el sistema de la libertad probatoria, y en ese sentido, no se contempla como un presupuesto que debe examinar el juez al momento de decretar o no una prueba, al punto que la normatividad se refiere tan solo a la pertinencia y admisibilidad.
Bajo esa �ptica, reclama el decreto del testimonio de la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS y de la historia cl�nica como documento aut�nomo que ser�a introducido por ella. Intervenci�n de los no recurrentes La representante de v�ctimas, se adhiere a los argumentos expuestos por la fiscal�a, indicando que las partes pueden probar sus pretensiones a trav�s de los medios l�citos que libremente decidan para que sean debidamente aducidos al proceso, y por tanto, es el juez quien de acuerdo a las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en el C�digo de Procedimiento Penal debe ordenar la pr�ctica de las mismas.
Por su parte, la defensa solicita se confirme la decisi�n tomada por la juez de primera instancia, por cuanto su argumentaci�n no estrib� de manera alguna en el sistema de la tarifa legal. Explica que la regla general es la libertad probatoria para demostrar hechos y circunstancias, la cual como todo principio en el derecho no es absoluta, est� relativizada por la conducencia, m�s a�n en un sistema penal acusatorio, donde se privilegia la prueba t�cnica y la prueba cient�fica.
As�, como quiera que el objeto de la prueba es de car�cter cient�fico, a saber, el estado de embarazo, dicha condici�n cl�nica requiere un medio de prueba id�neo para ser acreditado. Asegura que de nada servir�a introducir una historia cl�nica sin el testigo de acreditaci�n que la va a interpretar, m�xime cuando la testigo no cuenta con los conocimientos suficientes y estudios en medicina, que le permitan acreditar la condici�n cl�nica del embarazo e interpretar el contexto de una historia cl�nica, por cuanto su rol conforme a la lex artis, es inminentemente asistencial y solo ser� el m�dico, la persona llamada hacer lo propio.
II. PARA RESOLVER SE CONSIDERA 1.- Los problemas planteados Debe la Sala determinar si el juez al momento de decretar una prueba, debe atender a la conducencia de tal medio probatorio, o si por el contrario tan solo le es dable referirse a su pertinencia y admisibilidad. Adicionalmente, si la historia cl�nica de la menor v�ctima solo puede ser introducida al juicio a trav�s del profesional de la medicina que realiz� las anotaciones en ella, pese a no existir norma que as� lo determine, y en caso de encontrar este cuestionamiento negativo, determinar si resulta admisible el testimonio de la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS con quien el ente acusador pretende su incorporaci�n al juicio. 2.- Desarrollo de los problemas propuestos 2.1.- Lo primero que debe precisar la Sala, es que en el ordenamiento procesal penal est� descartada, por regla general, la tarifa legal, por cuanto rige el principio de libertad probatoria, consagrado en el art�culo 373 de la Ley 906 de 2004, seg�n el cual �los hechos y circunstancias de inter�s para la soluci�n correcta del caso, se podr�n probar por cualquiera de los medios establecidos en este c�digo o por cualquier otro medio t�cnico o cient�fico, que no viole los derechos humanos�.
Por el contrario existe una cl�usula pero que se ocupa de la tarifa legal negativa, contenida en el inciso segundo del art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, seg�n la cual la sentencia condenatoria no podr� fundamentarse exclusivamente en pruebas de referencia. Esta restricci�n se ofrece en tiempo procesal de manera preferencial al momento de emitir sentencia, sin que sea viable su aplicaci�n o anticipaci�n a otros estadios del proceso.
Por consiguiente, la excepci�n a este axioma del derecho penal, se expone por la Corte Suprema de Justicia, al hablar sobre la tarifa legal, en los siguientes t�rminos: ��Lo relevante en este sistema es verificar si el legislador le ha otorgado un determinado valor a una prueba en particular, como sucede con el excepcional evento consagrado en el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, que le otorga un valor probatorio menguado a la prueba de referencia y, en consecuencia, proh�be que la condena est� basada exclusivamente en este tipo de declaraciones.�.
De ah� que, de manera antag�nica es regla que gobierna todo el proceso penal colombiano que siempre habr� de tenerse presente que el debate probatorio est� regido por el principio de libertad probatoria, conforme al cual los elementos estructurales del delito, la responsabilidad del procesado y todas las dem�s circunstancias que rodean estos pilares son susceptibles de ser acreditados por cualquiera de los medios de prueba enlistados en el ordenamiento adjetivo o por cualquiera otro que no afecte las garant�as fundamentales.
Lo anterior significa que no existe par�metro que consagre expresamente con qu� medios se puede probar un determinado hecho o circunstancia, o cu�les medios de prueba est�n prohibidos. Lo anterior involucra y tiene relaci�n con la previsi�n contenida en el art�culo 382 de la obra procesal penal, en que se catalogan como medios de conocimiento ��la prueba testimonial, la prueba pericial, la prueba documental, la prueba de inspecci�n, los elementos materiales probatorios, evidencia f�sica, o cualquier otro medio t�cnico o cient�fico, que no viole el ordenamiento jur�dico�.
En trat�ndose de los documentos, justamente, el art�culo 424, �dem, enumera de manera no taxativa, cuales medios probatorios tienen la calidad de tales; como es el caso de las historias cl�nicas, manuscritas por los m�dicos tratantes en los centros asistenciales en general, o transcritas por medios electr�nicos. La determinaci�n de su naturaleza permite atender la forma en que deben incorporarse al juicio oral, puesto que la introducci�n de los documentos se cumple, b�sicamente, a trav�s de un testigo de acreditaci�n, quien se encargar� de afirmar en audiencia p�blica que una evidencia, elemento, objeto o documento es lo que la parte que lo aporta dice que es, sin que con ello, la atestaci�n se convierta necesariamente, como lo cree entender el a quo, que todas las veces en que se incorpora un documento a trav�s del testigo de acreditaci�n, per se, se convierta en perito sobre las declaraciones de ciencia, arte o t�cnica que contenga, pues es un escenario totalmente diferente a la acreditaci�n de la existencia del documento.
Y es que, los defectos en la acreditaci�n de la prueba documental, podr�n menguar su eficacia, credibilidad o asignaci�n del m�rito probatorio, que por expresa disposici�n del art�culo 273 del C�digo de Procedimiento Penal, se fijar� al momento de su valoraci�n, como bien lo aleg� el recurrente, lo cual impide que tal escenario se anticipe inadecuadamente en la audiencia preparatoria.
As�, al momento de decretarse una prueba, el juez admitir� la pr�ctica de las solicitadas cuando ellas se refieran a los hechos de la acusaci�n que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en el C�digo de Procedimiento Penal, y atender� tambi�n a la conducencia de tal medio probatorio. La conducencia de la prueba en palabras de la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia se refiere ya no a una relaci�n f�ctica entre la solicitud probatoria y el contenido del medio de conocimiento, sino que m�s bien corresponde a un punto de derecho que apunta a: �(i) la obligaci�n legal de probar un hecho con un determinado medio de prueba;
(ii) la prohibici�n legal de probar un hecho con un determinado medio de prueba, y (iii) la prohibici�n de probar ciertos hechos, aunque en principio puedan ser catalogados como objeto de prueba.�. En ese entendido, no le asiste raz�n al recurrente cuando asegura que la conducencia con ocasi�n al C�digo de Procedimiento Penal contenido en la Ley 906 de 2004 no est� prevista, pues si bien acierta parcialmente en que la norma al autorizar al juzgador para disponer la pr�ctica de la prueba debe analizar su pertinencia y admisibilidad, tambi�n lo es que la jurisprudencia nacional con criterio de autoridad de manera reiterada y pac�fica ha precisado que la conducencia de la prueba es un presupuesto que como elemento se debe consultar para disponer la admisibilidad, como qued� evocado.
No obstante, es claro para esta Judicatura que quien alega la falta de conducencia de un EMP, deber� indicar cu�l es el fundamento jur�dico que consagra la obligaci�n de usar un determinado medio de prueba para demostrar el hecho que debe probarse en cada caso particular. De esa manera lo ha explicado la Corte Suprema de Justicia, cuando frente al tema expuso: �La audiencia preparatoria es el escenario establecido por la ley 906 de 2004, para que la fiscal�a y la defensa soliciten las pruebas que requieran y aducir�n en el juicio oral, en orden a sustentar la pretensi�n que postular�n de conformidad con su teor�a del caso.
Naturalmente y seg�n lo ha reiterado la Sala, la petici�n que en tal sentido hagan debe ce�irse a unos par�metros relacionados con la pertinencia, conducencia y utilidad, todo en relaci�n con la acusaci�n, pues no debe perderse de vista que este medio de postulaci�n de las partes, ha de orientarse, seg�n el caso, a consolidar, atemperar o desvirtuar el pliego de cargos.
Por manera que, si no se satisfacen esos presupuestos, el requerimiento de medios de conocimiento para la fase del juicio no tendr� vocaci�n de prosperar.�. Para este prop�sito la Fiscal�a al momento de elevar la solicitud probatoria objeto de estudio de forma rigurosa y detallada expres� su pertinencia y utilidad, cuando de manera puntual expres� sobre la admisibilidad del testimonio de ANA MAR�A BASTIDAS Y el documento que contiene la historia cl�nica de la v�ctima que: �As� mismo la fiscal�a solicita se decrete el testimonio de la se�ora ANA MAR�A BASTIDAS persona esta quien dar� cuenta de la atenci�n profesional en salud que se le brind� inicialmente a la menor v�ctima, ella habr� de incorporar la historia cl�nica que se realiz� de esta menor ofendida, una vez que fuera atendida en un centro de salud de esta ciudad y tambi�n dar� cuenta de las anotaciones que se efectu� en ese documento, por ello, es pertinente este testimonio en atenci�n de que all� se consignan anotaciones de transcendental importancia para conocer los hechos y en especial para establecer una de las causales por las cuales se agrav� la conducta punible de acuerdo al escrito de acusaci�n, en concreto, el hecho de que la v�ctima result� en embarazo y a trav�s del dicho de la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS y dando cuenta de las anotaciones que hizo en esta historia cl�nica podr� establecerse si efectivamente se produjo ese embarazo en la v�ctima, por ello este testimonio, resulta pertinente en atenci�n a que tiene esa relaci�n directa con los hechos y tiende a acreditar la materialidad de la conducta punible atribuida al acusado, resulta adem�s admisible por cuanto no existe peligro de causar perjuicio indebido, no hay probabilidad de generar confusi�n con la informaci�n que suministre esta profesional de la enfermer�a y no resulta injustamente dilatoria del procedimiento, por �ltimo solicitamos tambi�n se permita o se admita y decrete como prueba documental la historia cl�nica de la menor ofendida, documento este que como ya lo dijimos habr� de ser incorporada por la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS y cuyo contenido resulta importante para conocer hechos relevantes para este juicio en atenci�n que en esta historia cl�nica se podr� apreciar las anotaciones sobre el tratamiento que se le dio a la menor v�ctima, las fechas en que acudi� a esa atenci�n hospitalaria, cu�l fue el motivo de la consulta y el diagn�stico que se consigna en esas anotaciones por eso este documento resulta pertinente tambi�n por cuanto a trav�s del mismo podr� corroborarse la ocurrencia material de la conducta punible de acceso carnal abusivo y en especial las circunstancias del embarazo que ha sido deducida como agravante de pena por parte de la fiscal�a, tambi�n este documento resulta admisible en esta oportunidad en atenci�n de que no existe peligro de causar perjuicio indebido a la actuaci�n, no hay la probabilidad de generar confusi�n al contrario dar� mayor claridad sobre los hechos en atenci�n a que es un documento oficial en el cual se hace anotaciones m�dicas y que registran cu�les fueron las razones por las cuales la menor ofendida asiste a un centro de salud luego de ocurridos estos hechos y no injustamente dilatoria del procedimiento sino que por el contrario es un elemento que permite establecer con mayor certeza el delito que se est� investigando en esta oportunidad.� Son varios los temas por los que se solicitan los dos medios de prueba, entre ellos, acreditar que: i) la menor recibi� atenci�n m�dica; ii) la fecha en que recibi� la atenci�n m�dica; iii) los motivos por los cu�les recibi� atenci�n m�dica; iv) las anotaciones que se hicieron en la historia cl�nica sobre su estado de salud; y v) su estado de gravidez al momento de la atenci�n m�dica, soporte factual que satisface a plenitud la debida argumentaci�n sobre la pertinencia y utilidad de estos dos medios de prueba.
En contraste con lo anterior observa la Sala que tanto el a quo en la decisi�n recurrida y negar su pr�ctica, como la defensa como no recurrente al coadyuvar la decisi�n que se revisa, para efectos de la conducencia de la prueba no aducen el soporte legal que proh�be probar los hechos que relaciona la Fiscal�a con el testimonio de la enfermera que asisti� en la atenci�n m�dica a la v�ctima al igual, que de la historia cl�nica que se dice se elabor� con ocasi�n a esas circunstancias objeto de investigaci�n, acusaci�n y ahora se pretende juzgar.
Considera la Sala que imponer como gravamen que para introducir al juicio las historias cl�nicas de las personas tratadas en salud �nicamente a trav�s de los galenos tratantes o de aquellos m�dicos que hubiesen intervenido en la confecci�n de la misma, constituye una tarifa inexistente en el ordenamiento legal la que a su vez constituye un quebrantamiento del principio de libertad probatoria que rige nuestro sistema procesal penal, como lo alega la defensa.
Incluso, en trat�ndose de historias cl�nicas, la jurisprudencia de la Corte de manera puntual, ha mencionado que ��son documentos especiales surgidos en la relaci�n m�dico-paciente, que recogen datos necesarios para diagn�stico, tratamiento y evoluci�n, desde el instante en que el paciente ingresa al servicio de salud o centro asistencial hasta que es dado de alta.
Por ello, a menudo, varios son los m�dicos y profesionales de la salud responsables de anotaciones de diversa �ndole en las historias cl�nicas.�. (Subrayado de la Sala). As�, es claro para la Sala que la introducci�n al juicio de la historia cl�nica, podr� efectuarse a trav�s de los m�dicos que han realizado las respectivas anotaciones, de los profesionales de la salud que de una u otra manera han intervenido en ella, en donde se incluye, sin lugar a dudas, el personal de enfermer�a, por ser parte del equipo de salud que interviene en la prestaci�n del servicio, o en �ltimas de los testigos que como peritos vayan a emitir una opini�n con base en el contenido de la misma historia cl�nica, al no existir norma alguna que establezca la obligaci�n legal de introducirla �nicamente con los galenos tratantes o la prohibici�n de efectuarse a trav�s de otro profesional diferente a �ste.
Y es que si esta prueba documental que pretende ser incorporada al juicio oral por el fiscal, tiene como objeto dar a conocer su contenido, espec�ficamente, las anotaciones realizadas en ella sobre el tratamiento brindado a la menor v�ctima, las fechas en que acudi� a la atenci�n hospitalaria, el motivo de la consulta y el diagn�stico de la paciente, que permitan demostrar la ocurrencia material de la conducta punible y ante todo la circunstancia de agravaci�n punitiva endilgada al acusado, sobre un presunto embarazo, ser�n las personas id�neas para el efecto, aquellas que hayan intervenido en ella de una y otra manera.
Luego, el testimonio de la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS, con el cual se pretende dar a conocer la atenci�n en salud que se le brind� inicialmente a la v�ctima y las anotaciones que aparecen en el aludido documento, resulta completamente h�bil sin perjuicio de las valoraciones que el juzgador deba realizar sobre temas que hagan o no parte de su formaci�n profesional, escenario que como ya se acot� se escapa del momento propio de la audiencia preparatoria.
Bajo esa �ptica, el segundo problema jur�dico planteado por esta Judicatura, ser� respondido negativamente, al concluirse que la historia cl�nica de la v�ctima, en este caso, puede ser introducida al juicio por la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS, quien en primera instancia le brind� atenci�n, resultando, de igual manera pertinente y por tanto admisible el testimonio de la precitada, para los fines se�alados por el ente acusador en su solicitud probatoria.
Bajo estos par�metros se revocar� la decisi�n recurrida, para que en su lugar se decreten los elementos materiales probatorios aludidos. III. LA DECISI�N Por lo expresado, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, en Sala de Decisi�n Penal, Resuelve: 1�. Revocar el auto recurrido, y en su lugar Decretar el testimonio de la enfermera ANA MAR�A BASTIDAS, para los fines se�alados por el se�or Fiscal.
As� mismo, como prueba documental, la introducci�n de la historia cl�nica de la menor v�ctima la cual se realizar� a trav�s del testimonio de ANA MAR�A. 2�. Regresar la actuaci�n para que contin�e el tr�mite correspondiente por el juzgado de conocimiento. 3�. Esta providencia se notifica en estrados y se hace saber que contra ella no procede recurso alguno. Notif�quese y c�mplase, JOS� AN�BAL MEJ�A CAMACHO Magistrado Ponente FRANCO SOLARTE PORTILLA Magistrado BLANCA ARELLANO MORENO Magistrada JUAN CARLOS �LVAREZ L�PEZ Secretario CD continuaci�n de A. Preparatoria Minuto 36:17 y siguientes CD continuaci�n de A. Preparatoria Minuto 56:50 y siguientes CD continuaci�n de A. Preparatoria 1:02:04 y siguientes CD continuaci�n de A. Preparatoria 1:02:52 y siguientes Auto 30 septiembre de 2015.
Rad. 46153. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal. Sentencia 21 de febrero de 2007. Rad. 25920. C. S. J., auto de 30 de septiembre de 2016, radicaci�n No. 46153. �dem. Auto 03 mayo de 2017. Rad. 49307. Registro de la audiencia preparatoria 17:52 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Penal. Sentencia 21 febrero de 2007.
Rad. 25920. CD continuaci�n de A. Preparatoria Minuto 17:56 y siguientes Proceso N�: 520016000485200904495-1 No. Interno: 17677 Conducta: Acceso carnal abusivo con menor de catorce a�os Acusado: FJCP P�gina PAGE \* MERGEFORMAT2 de 14 PQ|}~������ � � � � � � � � � E G ��������Ѻ�ݣ����ŀŀuj_jTIh�q@h�fnCJaJh�q@h��CJaJh�q@hs!PCJaJh�q@h�L�CJaJh�q@hN5CJaJh�q@h1$'5�CJaJh�q@h@ 5�CJaJh�q@h��CJaJh�q@h��5�CJaJh�q@hc07CJaJh�q@h-8�CJaJh�q@hN55�CJaJh�q@h-8�5�CJaJh�q@hv�CJaJh�q@h�roCJaJh�q@h�ro5�CJaJQ�� B C Z [ \ � � � -Q�����67����������������������$�n^�na$gd�� $dha$gd�� $dha$gd��$&dP��a$gd�fn $7$8$a$gd),���������� B C Z \ q r � � � � � � � � � � � � � � � � �������������̾������y����q�e\eq����h�p�5�CJaJh0;h��5�CJaJh��CJaJ*h0;h��CJaJh0;h��CJaJh0;h��5�CJ\�aJh�p�5�CJ\�aJh0;h��h0;h��5�CJ\�aJh0;h��5�CJ\�aJh�`z5�CJ\�aJh�q@h1$'CJaJh�DCJaJh�q@h�fnCJaJh�q@h�q@CJaJ$� � (,-FJLPQ[egou�����������������������������̋��|maUIh�p�CJaJmH sH h��CJaJmH sH h�U�CJaJmH sH h��h��CJaJmH sH h0;h��h�U�CJaJh�p 5�CJ\�aJh0;h��>*CJaJh$4Uh��CJ\�aJh�p 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Char Char Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char,Footnote reference,FA Fu,texto de nota al pie,Footnote Text Char Char Char,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Ref. de nota al pie1CJ^JaJtHX�/��AX��0Texto nota pie CarCJOJPJQJ^JaJtH �/��Q���Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car1,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,texto de nota al pie Car,Footnote Text Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Car CarCJOJPJQJ^JaJtHF&`��aF��Ref. de nota al pieH*^JL�rL 2X�0Texto de globoCJOJQJ^JaJX�/���X2X�0Texto de globo CarCJOJPJQJ^JaJtH PK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� ��ð�_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6_rels/.rels���j�0���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ 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