Micelio
UN10139Corte Suprema de Justicia · Sala Penal1997

Magistrado ponente: Carlos Augusto Gálvez Argote

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACION PENAL Magistrado Ponente: Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote Aprobado: Acta No. 24 Santafé de Bogotá D.C., trece (13) de marzo de mil novecientos noventa y siete (1997) VISTOS: Se pronuncia la Corte sobre la procedencia de apertura de investigación, dentro de las presentes diligencias en las que el Dr. Alvaro Buitrago Góngora formuló querella contra el Congresal EMILIO MARTINEZ ROSALES por los delitos de “calumnia, injuria y/ó otros que puedan probarse en el proceso”.

Da respuesta así la Corporación a los memoriales de querellante y querellado, en los que solicitan una definición en el referido sentido.

ANTECEDENTES: El 11 de noviembre de 1994, Alvaro Buitrago Góngora, formuló querella ante la Unidad de Fiscalía del Espinal, contra el parlamentario MARTINEZ ROSALES, por los delitos a que acaba de hacerse referencia, con base en los siguientes hechos: “ tanto en privado como en público, ha aseverado en forma temeraria, a) que a Alvaro Buitrago Góngora le suspendieron la tarjeta profesional por faltas contra la ética; b) que Alvaro Buitrago Góngora es indigno social porque lleva una vida personal desordenada; c) que Alvaro Buitrago Góngora es persona deshonesta porque manifestó su interés de asistir a la Cámara de Representantes en su condición de tercero en la lista encabezada por Alfonso Uribe Badillo, quien perdió su investidura parlamentaria por fallo de la Honorable Corte de Justicia; d) que Alvaro Buitrago Góngora no puede explicar el paradero de un préstamo hecho a la Asociación de vivienda representada por él y destinado a la compra de un lote de terreno; e) que Alvaro Buitrago Góngora lo ha amenazado con secuestrarlo y que si algo le llega a suceder a EMILIO MARTINEZ ROSALES denuncia de antemano de ese delito a Alvaro Buitrago Góngora; f) que Alvaro Buitrago Góngora es deshonesto, inmoral, corrupto, indigno, en fin, cuanto epíteto despectivo halló en su nutrido léxico de agravios sin medir el alcance de su temerario proceder.” Comprobado que el Dr. MARTINEZ ROSALES se desempeñaba como Representante a la Cámara, el expediente se remitió a la Corte, por competencia. Ya en esta sede se ordenaron diligencias preliminares.

En la División de Criminalística, Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, se transcribió a texto mecanográfico el casete que había presentado el querellante que, en el lado ‘A’, contiene la intervención de MARTINEZ ROSALES el 8 de octubre de 1994, y en el lado ‘B’, la del 24 del mismo mes y año. De esa transcripción se destaca lo siguiente, del primer lado: “ el señor Alvaro Buitrago, pues yo lo respeto hasta cierto punto, pero qué se puede esperar que se haya constituído prácticamente en el jefe de debate de la campaña de Vanegas Dávila, cuando fue destituído del Hospital Regional San Rafael, él demandó ante el Tribunal contencioso del Consejo de Estado y ambas instancias le negaron, o sea que le confirmaron las faltas contra la ética profesional, tengo entendido que le suspendieron por un lapso de tiempo que ya venció, e -sic- la tarjeta profesional como médico, tuvo que renunciar al Seguro Social y como Médico Legista, por situaciones de todos los espinalunos conocida, o sea que no es el hombre transparente ”.

Y, del lado segundo: “ De verdad yo pienso que afortunadamente el país, el Espinal y el Tolima se han dado cuenta en poco tiempo de las calidades morales, éticas, profesionales y políticas de EMILIO MARTINEZ ROSALES, y si he salido por los medios de comunicación, no he salido por lo que anda diciendo un hombre de baja condición moral y de bajo perfil profesional, sino todo lo contrario, porque me he caracterizado de ser un hombre de una sola pieza, porque yo sí lo que aprendí en mi casa, que fue a ser honesto, a ser vertical, lo he puesto en práctica; el presidente Ernesto Samper, el Ministro de Gobierno Horacio Serpa Uribe, el señor Fiscal General de la Nación Alfonso Valdivieso Sarmiento, el Ministro de Justicia el doctor Néstor Humberto Martínez, son plenos, son conscientes, están plenamente concientizados de quiénes somos los parlamentarios que hemos dado la pelea, para que el proyecto en mención al que usted hace alusión no pase, estamos inclusive exponiendo nuestra vida, nuestra integridad, para que un hombre deshonesto, que ojalá me esté grabando, un hombre de bajo perfil, un hombre que no tiene más que lanzar la diatriba porque no es capaz de mostrarse ante la opinión pública como lo que es y como el esfuerzo que hizo su familia de sacarlo médico, para que ni siquiera pueda ejercer en debida forma su profesión, porque ya le quedó el lastre de su vida de lo que le señalaron oportunamente cuando desempeñaba los cargos, se atreva a pretender mancillar mi nombre, yo mañana a primera hora estaré presentando la denuncia penal por injuria y calumnia, para que con intervención directa de la Procuraduría, se entre a evaluar inmediatamente esta situación porque uno no puede permitir que la honra y el honor que uno ha construído durante tanto tiempo se lo venga a mancillar una persona que no tiene la más mínima credibilidad moral, el proyecto sigue, las audiencias públicas, ustedes bien saben que la Comsión Primera trató de aprobar ese proyecto donde afortunadamente yo en esa Comisión no estaba al momento de la votación como lo voy a demostrar con las actas y logramos reabrir la discusión y junto con la Directora del partido, la Dra. Yolima Espinosa, una mujer preclara, transparente, la Dra. Vivian Morales, una mujer de intachable conducta del Partido Cristiano, perteneciente de igual manera al liberalismo, hemos dado la pelea y estamos en unas audiencias públicas, la Comisión Primera no ha aprobado el proyecto, lo aprobó el Senado de la República, donde se encuentran dos Senadores Tolimenses en la Comisión Primera, que lo aprobaron en una mañana a los pupitrazos y a las carreras y posteriormente en plenaria, nosotros estamos dando el debate, todo lo contrario para que el país conozca y si los medios de comunicación no han metido el dedo en la llaga es porque nosotros los parlamentarios de la Comisión Primera no hemos querido aprobar el proyecto,de tal manera que no se venga a engañar al Espinal y al Tolima,con una serie de diatribas.Cómo duele que una persona que dice ser honesto, no solo ha sido capaz de pretender engañarse a sí mismo, sino engañar a una colectividad, venga ahora con unos comunicados de última hora a decir que es un hombre que pasa de honesto, qué se puede esperar de un hombre que tan pronto se habla de la desinvestidura de por quien votó, el señor Alfonso Uribe, sale a los cuatro vientos a decir que va a ser parlamentario, o sea, que se alegra con el dolor de su propio amigo, qué se puede esperar de una persona que sale a los cuatro vientos a decir que es honesto y que lo único que ha hecho es engañar a la gente con un plan de vivienda, que le diga a los Espinalunos y a los viviendistas, dónde están los dineros que hace más de dos años viene recogiendo, los mil pesos que le pagan sagradamente esos pobres usuarios, que diga qué los ha hecho y en qué los ha invertido,, que le diga a los viviendistas dónde están los dineros del préstamo grande que hicieron para la compra de ese lote y lo que sobró en qué lo han invertido, así es que uno no puede hablar de honestidad, que le diga al Espinal por qué lo suspendieron en el ejercicio de la profesión, por qué siendo médico del Hospital San Rafael lo destituyeron, cuando a uno lo destituyen es porque uno ha cometido faltas, y demanda, y en las dos instancias ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Ibagué y ante el Consejo de Estado perdió, o sea que el Estado reconoció que él era una persona deshonesta, antiética y yo creo que es lo más grave que le puede pasar a un médico que jura, hace el juramento a Hipócrates, faltar a la verdad y faltar a sus comportamientos éticos, que le diga al Espinal por qué tuvo que renunciar a su condición de médico legista, que le diga al Espinal por qué tuvo que renunciar al Instituto de los Seguros Sociales y por qué no siguió ejerciendo en debida forma la profesión de médico y se lanzó a la profesión de político,, eso es lo que él tiene que aclararle al Espinal, ese tipo de conductas y no decir que EMILIO MARTINEZ es un narcoparlamentario y que pertenece a una narcocomisión, yo como afortunadamente tengo la frente en alto, tengo la tranquilidad de conciencia voy a colocar mañana, la denuncia penal por injuria y calumnia porque cuando yo le he dicho al Espinal que Alvaro Buitrago no tiene credibilidad, moral ni ética para presentarse es porque tengo las pruebas a la mano de que fue destituído y de que fue suspendido en el ejercicio de su profesión, si no las tuviera no lo haría, y le voy a demostrar que él no tiene la verdad porque él no puede decir que la Comisión más importante de la Cámara como es la Comisión Primera, es la Comisión de la narcodemocracia afortunadamente ‘El Tiempo’ me sacó en todos los despliegues y Q.A.P. y C.M.I. porque fui de los parlamentarios que tuvo el � valor civil de exigirle rectificación a Q.A.P., él anda diciendo que se va a encargar de que EMILIO MARTINEZ deje de ir al Congreso, y de que falle por lo menos un mes, vamos a ver de qué manera lo va a hacer porque si se produce el secuestro Alvaro Buitrago no puede mancillar la honorabilidad de las personas no se puede permitir a un hombre de las calidades morales y profesionales tan claramente cuestionadas, como el señor Alvaro Buitrago que salga a los cuatro vientos a posar de hombre digno, cuando el Espinal afortunadamente lo conoce porque tiene rabo de paja y no se puede arrimar a la candela..”.

Lo que acaba de señalarse fue manifestado por el parlamentario MARTINEZ ROSALES, en respuesta a una intervención radial que el mismo 24 de octubre de 1994 y,momentos antes, había tenido Alvaro Buitrago Góngora, por la misma Emisora ‘Radio Avenida’ del Espinal, así: “ EMILIO MARTINEZ es una persona que pregona, que en política se puede hacer de todo, y también hay que partir del principio de quien cree que en la política se puede hacer de todo, está dispuesto a hacerlo todo por la política, no es de extrañar que EMILIO MARTINEZ haga cualquier cosa, es que él es capaz de todo, lo único que no ha sido capaz fue aprender buenos modales, a elevar su nivel personal a mostrarse en el país como un parlamentario, a sacar el buen nombre del Espinal.

Nosotros sabemos que sólamente necesitó dos meses para ir a la galería de los famosos por el cinismo y la corrupción de la Comisión Primera, la prensa de todo el país lo -sic- ha señalado como la narco-comisión, El Tiempo, El Espacio, lo -sic- señalan como los � narcoparlamentarios, y este ciudadano en dos meses de parlamento ya nos tiene a nosotros en la galería de los deshonestos, los cínicos, los corruptos a nivel nacional, quien -sic- más va a suceder en el término de los cuatro años de mandato.

Lo que suceda de aquí en adelante hay que preguntárselo al oráculo, porque definitivamente EMILIO MARTINEZ es un hombre de sorpresas, pero de sorpresas negativas, todo le ha fallado en la vida y ni siquiera su propio comportamiento ha sido acorde con lo que quisieron sus padres, ni lo que quiso la sociedad, ni lo que queremos los amigos, por eso sería bueno que EMILIO MARTINEZ, algún día asumiera el papel que le asignó la vida y que dejara de ser tan bajo, una persona de un perfil moral tan pequeño, que no respeta ni a los muertos, ni a los ancianos ni a las futuras generaciones que lo están conociendo de cuerpo entero.” A los cargos de Buitrago Góngora, respondió MARTINEZ ROSALES, al rendir su versión preliminar, así: “.Ya en plena campaña de las elecciones de octubre me encontraba visitando unas personas en el barrio Rondón de la ciudad del Espinal, como a eso de las seis de la tarde, con los señores Hernando Durán, candidato al Concejo de nuestra colectividad, don Carlos Suárez, no recuerdo su otro apellido, entre otros, cuando las personas que visitábamos y que hasta ahora conocía yo me dijeron, mire doctor lo que andan diciendo de usted, le pusieron más volumen a la radio de la casa donde nos encontrábamos y prendieron el radio del vehículo donde me desplazaba y la verdad yo veía una cara de sorpresa en la gente que estaba a mi alrededor como cuestionándome, yo no podía creer lo que oía, el señor Alvaro Buitrago Góngora decía en la emisora Radio Avenida,a los cuatro vientos, entre otras cosas que yo era un narcoparlamentario, que era un cínico, un corrupto, algo así como que yo era casi una verguenza para mis padres y que en solo dos meses de actividad parlamentaria había hecho aparecer el Espinal en la Galería de los Pícaros y de los Corruptos, algo así, yo lo único que hice al ver la cara de quienes me rodeaban y sentir una lesión profunda en mi ser, en mi patrimonio moral, en mi integridad, lo único que atiné a hacer fue decirle a a Hernando Durán que prendiera su carro y me llevara a la Emisora Radio Avenida inmediatamente, cuando llegué a ese sitio Buitrago Góngora acababa de salir, llegué extremadamene ofendido y lo único que busqué fue defenderme de tan bajos improperios que atentaban contra mi honra y mi integridad moral y por eso le dije al periodista a pesar de lo ofuscado que me encontraba ya que la reacción fue inminente que me dejara hablar que yo quería contarle a la sociedad espinaluna que eso que él acababa de decir no era cierto y que además yo consideraba que él no tenía credibilidad moral para cuestionarme, porque yo sabía algunas cosas de él y nunca me había atrevido a decirlas pero en ese momento yo consideré que los espinalunos tenían derecho a saber que quien me cuestionaba no era ningún santo y se trataba de alguien cuestionado moralmente; por eso señor Magistrado yo dije que él no tenía ninguna credibilidad moral para cuestionarme ya que había sido destituído de su cargo como médico en el Hospital San Rafael del Espinal porque según se lo demostró la Dirección de ese Hospital y en segunda instancia la Secretaría de Salud del Tolima al adelantarle un proceso disciplinario que terminó con su destitución y suspensión en el ejercicio de funciones públicas porque pese a que varias enfermeras cuando estaba él de turno lo llamaron dada su condición de médico para que le prestase la colaboración a una paciente que había sido remitida de un hospital en estado delicado, no prestó su concurso, se negó a atenderla y murió o nació muerto el bebé, no tengo claro, eso para mi -me reafirmo- es no tener credibilidad moral, le dije también que dónde estaban las platas de la Asociación de Vivienda que él había creado y sabe doctor en qué va a la fecha ese plan de vivienda, pues que muchos de los viviendistas asociados lo denunciaron penalmente, la Fiscalía Seccional le dictó este año resolución de acusación por estafa y constreñimiento ilegal y está el proceso en los Juzgados Penales del Circuito del Espinal para la etapa del juicio.

Es más, llegó a tal punto sus ofensas contra mi integridad que comencé a recibir amenazas y tuve que comenzar a solicitar protección del DAS, no digo que fueron de él pero los hechos derivaron en una situación muy tensa a mi alrededor y por eso sin pérdida de tiempo yo le formulé denuncia por injuria y calumnia ante la Fiscalía Local del Espinal, con gran sorpresa mía en primera instancia prácticamente lo absolvieron,interpuse recurso de apelación y la Fiscalía Delegada ante el Tribunal derogó la providencia en primera instancia, le abrió investigación, actualmente tiene medida de aseguramiento también por este delito.

Esa situación me hace entender hasta la fecha que no puede aceptar nada diferente al veredicto de la justicia en este caso, porque el señor Buitrago, a través inclusive de un amigo común el señor Carlos Suárez me ha mandado a decir que quiere que arreglemos ésto, y yo vuelvo y me ratifico en lo que dije ese día, máxime cuando gran parte del país conoce mis posturas frente al tema del narcotráfico y los famosos narcomicos así llamados por la opinión pública que han tenido su trámite en el Congreso de la República, yo siempre he votado en contra de ellos, como lo demuestran las actas de la Comisión Primera de la Cámara en octubre y noviembre de 1994 y en la plenaria de la misma Corporación vuelvo y me ratifico, un profesional de la medicina que según se demostró no acude al llamado desesperado de varias enfermeras para que se salve una criatura que está por nacer y que por el contrario se va al cuarto de descanso como allí aparece consignado y finalmente muere esta criatura, para mi y para la sociedad objetivamente no puede ser considerado como digno de credibilidad., entré a ese sitio (la Emisora Radio Avenida) con el pleno convencimiento de defenderme de tan bajas e injuriosas expresiones que acababan de lanzar contra mi integridad moral y personal y para ello consideré que el mejor canal era esa emisora y que yo tenía el deber moral para con la sociedad espinaluna de restarle credibilidad a las expresiones de Buitrago Góngora contándoles y a lo mejor recordándoles a los espinalunos qué clase de persona era él y nunca pretendiendo injuriarlo, todo lo contrario, mi ánimo era defenderme para salvar mi reputación que estaba totalmente enlodada, ya que a esa hora el programa goza de la más alta atención en la región, es más me dirigí inmediatamente a la emisora porque pensé abordarlo directamente para que en público aclarara tan bajas imputaciones y como ello no fue posible pues me tocó en el programa siguiente explicarle a la sociedad espinaluna y de la región quién era Alvaro Buitrago, por eso lo que digo a folio 32 de que es un hombre deshonesto que no pudo ejercer en debida forma su profesión me ratifico, como lo he reiterado oportunamente con el fallo de segunda instancia proferido por la Secretaría de Salud del Tolima ya que si a uno le establecen una inhabilidad de un año para ejercer funciones públicas como profesional del área respectiva, eso significa no poder ejercer en debida forma su profesión, por ello presumo que además de la destitución debió renunciar a los cargos que como médico tenía ante la Gobenación del Departamento como Médico Legista y ante los Institutos Sociales como médico adscrito a ese ente.

Respecto a lo manifestado al folio 33 es cierto, él dijo que iba a entrar al Congreso porque ya Alfonso Uribe había perdido su investidura y eso no es ninguna imputación. Respecto a que lo único que ha hecho es engañar a la gente con un plan de vivienda que le diga a los espinalunos y a los viviendistas, dónde están los dineros y la plata que le pagan los pobres usuarios o viviendistas, me ratifico plenamente respecto a lo que aparece al folio 35 sí es cierto que lo que él manifiesta sobre un atentado ya que él manifestó que Edgar Barreto Hernández le estaba lanzando amenazas contra su vida, de igual manera sí es cierto que él manifestó que no me iba a dejar ir al Congreso y que yo fallaría por lo menos un mes, ahora bien, por eso ante el temor que me asaltaba por lo que ya me habían manifestado en ese entonces respecto a lo que él había dicho, consideré que lo más prudente en defensa a mi vida, a mi integridad personal, era contarle a la ciudadanía vuelvo y repito mi intención frente a este caso una vez más no fue otra situación que defenderme de las ofensas que había recibido sin la más mínima intención de causarle ningún tipo de injuria o deshonra al señor Buitrago Góngora siempre mi intención y mi ánimo fue el de defenderme ante la audiencia y ante la sociedad espinaluna de que yo era honesto y que no debían darle credibilidad a Buitrago Góngora por las razones que expuse, pese a todo ello la duda quedó en el ambiente y todavía han existido algunas personas que se han atrevido a manifestarme aún personalmente en tono de sorna que soy un narcoparlamentario, teniendo que obsequiarles las Gacetas del Congreso para que vean cuál ha sido mi posición..”.

LOS MEMORIALES: En el del querellante éste se limita a solicitar que se abra investigación penal y el de la defensa se refiere a que se le reconozca a su representado la legítima defensa de su honra. Se sostiene que, admitiendo que su representado, en la campaña electoral hubiera realizado comentarios que disgustaron al aquí querellante, éstos no fueron de la entidad “de las frases degradantes expresadas por Buitrago Góngora el día 24 de octubre de 1994”.

El Doctor MARTINEZ, al momento de ejecutar el hecho no tenía otra alternativa para evitar la lesión de su integridad moral que desplazarse -como lo hizo- inmediatamente a la Emisora por la que Buitrago lanzaba las expresiones degradantes de aquella, para contrarrestar así “el impacto negativo que tales hechos producían en sus electores y en la misma comunidad, máxime si las afirmaciones se hacían en la ciudad que lo había adoptado políticamente, a las masas que creían en él como político y como representante de la ciudad espinaluna, a la comunidad que lo respetaba por su honra, honor, prestigio profesiohal, en su buen nombre”.

La agresión -continúa la defensa- de Buitrago a MARTINEZ se prolongó “luego de consumada por el quejoso y aún perdura”. Hay, además, “una equivalencia relativa entre la reacción del imputado y la agresión por parte del quejoso, los ataques y la defensa se hicieron respecto a bienes jurídicos de la misma entidad, los dos pesonajes eran hombres dedicados a la vida política, las circunstancias temporales no eran las más apropiadas para que Buitrago Góngora lanzara las frases injuriosas y calumniosas, por lo que mi prohijado no tenía otra alternativa para restarle credibilidad a las afirmaciones del quejoso que utilizar el mismo medio de comunicación que estaba usando Buitrago y hacerlo inmediatamente, defendiendo su honor, pues de haber esperado el daño hubiese sido mayor”.

Del Dr MARTINEZ afirmó el Dr. Buitrago que había dado su voto positivo al conocido como narcoproyecto, cuando la verdad es que siempre votó en contra. Está probado que de inmediato se trasladó a la Emisora por la cual se difundían los agravios, para defenderse de los mismos, utilizando expresiones contentivas de la verdad, “como se demostró con los documentos que aportamos”.

CONSIDERACIONES: 1. Hoy por hoy, doctrinariamente no se discute la admisibilidad de la legítima defensa de uno de los derechos más preciados del ser humano, cual es el del honor, exigiéndose -eso sí- en todo caso que la respuesta a la agresión sea únicamente la necesaria y la proporcionada y admitiéndose la reacción violenta sólo en casos extremadamente graves y cuando no exista otro medio de defensa. 2.

Lo primero que debe aquí analizarse es si la conducta desarrollada por EMILIO MARTINEZ ROSALES es típica, para entonces sí entrar a precisar si está o no justificada. Dicho de otro modo, como quiera que la eximente que se alega por la defensa no puede invocarla quien no realiza conducta penalmente relevante, es éste el primer factor a determinarse ya que si resulta que la conducta no es típica, se cae de su peso lo inoportuno de cualquier estudio sobre la antijuricidad o la justificación del hecho. 3.

La conducta que se cuestiona se realizó en la ciudad del Espinal, días antes a las elecciones cumplidas el 30 de octubre de 1994, para Alcaldes. Y los protagonistas de los hechos, doctores MARTINEZ ROSALES y Buitrago Góngora, estaban enfrentados políticamente pues cada quien tenía su candidato a desempeñar tal cargo y en la referida localidad.

Los ánimos -como es apenas natural en tales eventos- se encontraban caldeados y cada quien buscaba motivar de la mejor manera a los electores. En circunstancias así el grado de credibilidad de los líderes combatientes en la pugna civil es cuestión sustancial, pues de ello depende en gran medida el resultado electoral. Por ello resulta obvio que el político busque resguardarla y que el derecho lo proteja cuando la defienda al ser la misma -injustamente- atacada.

Pero -se reitera- el interrogante central a descifrar aquí es el de establecer si cuando el Dr. EMILIO MARTINEZ ROSALES respondió a los ataques a su honra, lo hizo injuriando o calumniando a Buitrago Góngora, o simplemente, dando a conocer hechos veraces de éste, dirigidos a restarle credibilidad a los ataques a la integridad moral del parlamentario y sin que su conducta llegara a la esfera de la tipicidad delictiva.

Las primeras expresiones lanzadas por MARTINEZ ROSALES el 24 de octubre de 1994, por Radio Avenida del Espinal y en respuesta a las instantes antes pronunciadas por Buitrago Hurtado, comienzan señalando que si ha salido por los medios de comunicación no es “por lo que anda diciendo un hombre de baja condición moral y de bajo perfil profesional”.

Apréciese, pues, que no menciona el nombre de aquél, mas no puede dudarse de que a él se refiere. Y, entra luego a precisar que él no votó el conocido como narcoproyecto. A continuación expresa, sin especificar el nombre aún, pero incuestionablemente refiriéndose a Buitrago Góngora -que es quien acaba de endilgarle el epíteto de narcoparlamentario- que debe explicarle a los Espinalunos dónde están los dineros que viene recibiendo de los componentes de la Asociación Comunitaria de Interés Social de la que es su representante; el porqué lo destituyeron del Hospital San Rafael y la razón por la que tuvo que renunciar al Instituto de los Seguros Sociales; en fin, lo ya sabido.

En la versión preliminar -y la Corte encuentra lógico y creíble lo allí expuesto- el imputado asegura que su única intención fue la de defenderse, la de explicarle a la sociedad Espinaluna que quien lo tildaba de narcoparlamentario, no era digno de crédito y que lejos estuvo de querer inferir injuria o daño a quien ahora se querella en su contra.

Para la Corte las primeras expresiones (“hombre de baja condición moral y de bajo perfil profesional”), en principio podrían calificarse de injuriosas. Pero, recuérdese que ya desde Carrara se viene diciendo que la verdadera esencia de la injuria está totalmente puesta en el ánimo del injuriante. Se requiere, pues, el animus injuriandi o sea -como lo dice conocido autor nacional- la conciencia del carácter injurioso de la acción. La doctrina y la jurisprudencia -consecuentemente- también son claras en señalar que no se configura el delito de injuria cuando las expresiones que podrían constituírla son proferidas para defenderse de quien ha calumniado o injuriado.

El mismo Carrara al respecto señala: “Este animus no sirve solamente para excusar la imputación de embustero y mentiroso hecha a quien anduvo propalando malas voces en contra nuestra; sino que favorece también a aquel que haya atacado al ofensor en algo distinto a su veracidad; porque también en este caso se puede considerar (en términos debidos) que el ánimo estaba dirigido a desacreditar a nuestro acusador por medio del argumento implícito de que sus malas costumbres lo hacen indigno de crédito.” (‘Programa de Derecho Criminal’, 1760) Queda, pues, claro que, en tratándose de la hipótesis de la injuria, esta no se dio ya que solo se buscó por el imputado MARTINEZ anular o disminuír la autoridad o credibilidad que la sociedad Espinaluna le hubiera podido otorgar al Dr. Buitrago Góngora, cuando lanzó vocablos calumniosas contra aquél. La conducta analizada, entonces, desde esta óptica, es atípica. 4.

Las expresiones supuestamente constitutivas del delito de calumnia, estrictamente no lo son, por cuanto el aquí imputado en momento alguno manifestó por la radio que Buitrago Góngora hubiera dado muerte a determinado menor, de manera culposa, sino que simplemente se limitó a señalar que el querellante debía decirle a los Espinalunos porqué lo habían destituído del Hospital San Rafael y porqué había tenido que renunciar a los otros cargos a que ya se ha hecho referencia. O sea, que ni siquiera lo tildó de manera general de homicida.

Tampoco dijo de él que fuera un estafador en la persona de los viviendistas, sino que debía explicarles a éstos que se habían hecho los dineros que, en su condición de representante de la Asociación Comunitaria de Vivienda de Interés Social Bele ‘ACVISB’, que él había contribuído a crear, había recibido. Las otras cosas que manifestó como aquello de que Buitrago habia comentado que iba a entrar al Congreso porque su amigo Alfonso Uribe había perdido su investidura, es una cuestión tan intrascendente que mal podría constituír un cargo injurioso y -menos- calumnioso.

Lo del presunto secuestro del que podría llegar a ser víctima, fue expresado más bien para curarse en salud, ante los informes que le habían dado de que se estaba diciendo que iba a dejar de asistir un mes al Congreso. Cargo, en concreto, de trascendencia sobre este particular no existe. Pero -en lo otro primeramente referido- lo importante está en que las locuciones empleadas no llevan en sí el contenido propio de la expresión calumniosa; que el animus con que fueron lanzadas fue exclusivamente ‘defendendi’; que lo dicho correspondía a la verdad y con ese convencimiento fue expresado y solo para aniquilar o aminorar la credibilidad del ofensor.

Así las cosas, la atipicidad del comportamiento -desde esta otra cara del asunto- es patente. Hay que señalar-finalmente- que los autos son claros en demostrar que a Alvaro Buitrago Góngora se le adelantó un proceso disciplinario por parte del Jefe de la Unidad Regional de Salud del Tolima que, en esa sede, terminó con “DESTITUCION del cargo de Médico General del Hospital San Rafael del Espinal, Tolima” y con la sanción accesoria de “INHABILIDAD para el ejercicio de funciones públicas por el término de un año”, resolución esta sobre la que interpuso recurso de reposición y, subsidiariamente, de apelación el interesado; negado, el primero, se desató el segundo por el Jefe del Servicio Seccional de Salud del Tolima, impartiéndole confirmación integral a la decisión impugnada, con lo que quedó agotada la vía gubernativa.

Presentada demanda ante el Contencioso Administrativo por el sancionado, se le rechazó por vicios de forma y, apelada la determinación ante el Consejo de Estado, la confirmó. Hay que decir -también- que los hechos investigados dentro del proceso disciplinario refieren que, encontrándose el Dr. Buitrago Góngora como médico de turno en la noche del diez 10) de agosto a amanecer el once (11), no concurrió a la sala de partos del hospital, para atenderlos, ni una sola vez en la noche, no obstante habérsele requerido en tal sentido por parte de las enfermeras y siendo que la obligación era suya de él y no de ellas.

Pero, forzadas por la inasistencia de Buitrago Góngora, las enfermeras debieron atender en tal noche cinco (5) partos, sin que en ninguno de ellos el aquí querellante acudiera a cumplir con su deber. Y aconteció, entonces, que a la primigestante de 15 años, quien había ingresado proveniente de otro hospital con su feto vivo, le sobrevino el parto, en cuyo caso también se llamó al Dr. Buitrago Góngora, pero éste que se encontraba en el cuarto de descanso sólo acudió cuando ya el niño había muerto.

También es del caso consignar que está debidamente comprobado que a Alvaro Buitrago Góngora se le decretó medida de aseguramiento de caución prendaria, por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Ibagué, por el delito de injuria. Igualmente está demostrado que la Unidad Seccional de Fiscalías Delegadas ante los Juzgados del Circuito del Espinal, Tolima, profirieron resolución de acusación en contra del aquí querellante por el delito de estafa en concurso con el de constreñimiento ilegal, según denuncia de miembros de la Asociación Comunitaria de Vivienda de Interés Social Bele ‘ACVISB’.

Para la Corte, entonces, lo procedente es el proferimiento de auto inhibitorio, ya que se encuentra cabalmente demostrada la atipicidad de la conducta materia de examen. Por lo expuesto la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, -SALA DE DECISIÓN PENAL-

RESUELVE

DECLARAR que no hay lugar a proferimiento de apertura de investigación contra el Congresista EMILIO MARTINEZ ROSALES, según querella de Alvaro Buitrago Góngora y por las razones señaladas en la parte motiva del presente proveído.

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL JORGE E. CORDOBA POVEDA JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO CARLOS E. MEJIA ESCOBAR DIDIMO PAEZ VELANDIA NILSON PINILLA PINILLA JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA Patricia Salazar Cuéllar Secretaria �PÁGINA � �PÁGINA �17� Unica Instancia. R. No. 10139 Emilio Martínez Rosales Unica Instancia. Rad.

No. 10139 Emilio Martínez Rosales