Micelio
T-7375 (07-02-02)Corte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2002

Magistrado ponente: Carlos Isaac Nader

Decreto 2351 de 1991Decreto 2591 de 1991

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Corte Suprema de Justicia 4 2 República de Colombia Corte Suprema de Justicia Radicación No.7375 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACION LABORAL Magistrado Ponente: CARLOS ISAAC NADER Acta No. 05 Radicación No. 7375 Bogotá D.C., siete (7) de febrero de dos mil dos (2002). Resuelve la Corte la impugnación interpuesta por LIRIA AREVALO RODRIGUEZ quien actúa en su propio nombre, contra el fallo proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., el 3 de diciembre de 2001, dentro de la acción de tutela interpuesta por el recurrente contra el BANCO CAJA SOCIAL y su presidente. 1.

ANTECEDENTES Liria Arévalo Rodríguez, obrando en su propio nombre, instauró acción de tutela contra el BANCO CAJA SOCIAL y su presidente, con el fin de que le fueran amparados sus derechos constitucionales al debido proceso y a la retribución justa y equitativa de su trabajo, y en consecuencia, se condenara a la demandada a pagar la suma de $120.000,oo que como curador ad-litem le fijó el Juzgado Séptimo Civil Municipal de Bogotá como estipendio de su función. Además la reliquidación de sus honorarios, por considerar que no son los dignos a que tiene derecho dada la actividad procesal desplegada a lo largo del proceso en el cual el banco recuperó la suma de $2.518.137,46, más los intereses.

Adujo impugnante en los hechos con los que fundamenta su acción, que fue designada como curadora ad litem de la parte demandada dentro del proceso ejecutivo adelantado por el Banco Caja Social contra Javier Orlando García y Bernardo García Pinilla, y que gracias a su solicitud obtuvo el desembargo del bien inmueble por perención del proceso, dándose éste por finalizado, sin lograr hasta ahora que se le paguen los honorarios fijados.

2. DECISION DEL TRIBUNAL Señaló la Sala, que la acción de tutela no podía ser utilizada para obtener el pago de emolumentos u honorarios, por cuanto en tales eventos su acreedor cuenta con otros mecanismos de defensa. Que en lo atinente a los honorarios reclamados, tanto la fijación de su monto como su cobro, tienen procedimientos legales perfectamente establecidos en las normas del Código de Procedimiento Civil.

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE La acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Carta Política, otorga facultad a cualquier persona para acudir ante los jueces, en todo momento y lugar, con el fin de obtener la protección de sus derechos fundamentales de estirpe constitucional, por vulneración o amenaza de ellos ante las acciones u omisiones de una autoridad pública o de particulares en los casos expresos que prevé el art. 42 del Decreto 2591 de 1991.

De otro lado, esta acción solo procede cuando el afectado no disponga de otros recursos o medios de defensa judiciales, a menos que exista, probadamente, un perjuicio irremediable que haga imperioso el amparo constitucional como mecanismo transitorio. Desde que fue instituida esta figura en el artículo 86 de la Constitución Política, se ha sostenido que uno de sus caracteres esenciales es el de la subsidiariedad, lo que significa que la acción de tutela no constituye un dispositivo paralelo o alternativo, ni complementario, para alcanzar la protección de los derechos, habiendo otra vía judicial idónea para controvertirlos y hacerlos valer.

Existiendo por lo tanto otro medio judicial de defensa no es viable el amparo constitucional deprecado, criterio que ha venido sosteniendo esta Corporación y que reitera en este asunto así: “(…) Conforme con los parámetros previstos por el artículo 86 de la Constitución Nacional, la acción de tutela es improcedente en aquellos casos en que los afectados disponen de otro medio de defensa judicial, salvo cuando se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.

“Por ello, se ha estimado que no es viable su ejercicio si se pretermiten las acciones judiciales ordinarias o especiales que las leyes han consagrado como los mecanismos más idóneos para que las personas puedan lograr el reconocimiento de sus derechos, cuando consideren que los mismos han sido vulnerados o amenazados, pues es de su naturaleza el carácter subsidiario o supletorio”.

Por último, ni siquiera como mecanismo transitorio es viable el amparo solicitado, no solo por lo dicho, sino porque no están probados los supuestos del perjuicio irremediable, que debe ser cierto, determinado y debidamente comprobado por el juez de tutela, quien, además, debe llegar a la convicción de que tiene la característica de irremediable, elementos que no se dan en el caso sub lite.

En consecuencia se impone la confirmación de la sentencia impugnada. En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, RESUELVE 1. Confirmar la sentencia dictada el 3 de diciembre de 2001, por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. dentro de la acción de tutela instaurada por LIRIA AREVALO RODRIGUEZ contra LA PRESIDENTA DEL BANCO CAJA SOCIAL, Y EL BANCO CAJA SOCIAL. 2.

Comunicar a los interesados este proveído en la forma prevista por el artículo 30 del Decreto 2351 de 1991. 3. Enviar el expediente a la Corte Constitucional, para su eventual revisión.

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE CARLOS ISAAC NADER FRANCISCO ESCOBAR HENRIQUEZ JOSE ROBERTO HERRERA VERGARA LUIS GONZALO TORO CORREA GERMAN G. VALDES SANCHEZ ISAURA VARGAS DÍAZ FERNANDO VASQUEZ BOTERO JESÚS ANTONIO PASTAS PERUGACHE S e c r e t a r i o