CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Tutela No. 51.807 SAAD SALIM BARHOUM FARAI. Corte Suprema de Justicia CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL Magistrado Ponente: Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ Aprobado Acta No. 423. Bogotá, D.C., quince de diciembre de dos mil diez. VISTOS Decide la Corte la acción de tutela instaurada, a través de apoderado, por SAAD SALIM BARHOUM FARAI, en garantía de sus derechos fundamentales, presuntamente vulnerados por la FISCALÍA DÉCIMA DELEGADA ANTE EL TRIBUNAL SUPERIOR DE CALI.
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN Y ANTECEDENTES: 1. En contra del accionante SAAD SALIM BARHOUM FARAI y de FRANCISCO ANTONIO MOSCOTE MOSCOTE, ante la FISCALÍA CATORCE SECCIONAL DE CALI, bajo las ritualidades procesales de la Ley 600 de 2000, se le adelanta un proceso penal por el delito de homicidio culposo al que también fue vinculada la sociedad EXTENSIÓN VITAL CENTRO DE ESTÉTICA PROFESIONAL LIMITADA en calidad de tercero civilmente responsable, derrotero en el cual luego de surtido el trámite correspondiente se emitió resolución de acusación el 28 de mayo de 2010. 2.
En contra de la citada decisión se interpuso recurso de reposición y en subsidio apelación por el apoderado del tercero civilmente responsable, profesional que también representa al accionante en este trámite constitucional, asimismo solicitó la nulidad de la actuación y la prescripción de la acción penal. 3. La Fiscalía de conocimiento mediante proveído del 16 de julio del año que avanza negó la reposición, la nulidad y prescripción deprecadas, además, concedió el recurso de apelación. 4.
El mismo recurrente interpuso nuevamente recurso de reposición y apelación contra esa providencia, concretamente contra las decisiones respecto a la nulidad y prescripción invocadas, impugnación que fue declarada desierta el 18 de agosto del presente año. 5. El mencionado pronunciamiento fue recurrido en queja, alzada que fue resuelta el 25 de octubre de 2010 por la demandada Fiscalía Décima Delegada ante el Tribunal Superior de Cali, declaró la nulidad de lo actuado a partir, inclusive, de las diligencias de notificación de la decisión interlocutoria del 16 de julio del año que transcurre. 6.
El accionante SAAD SALIM BARHOUM FARAI, por medio de su abogado, considera que la Fiscalía de segunda instancia demandada desconoce sus garantías fundamentales, toda vez que en su criterio, con su decisión cercenó la posibilidad que los numerales segundo y tercero fueran recurridos en reposición y apelación, a pesar que esas postulaciones no habían sido deprecadas o decididas en resolución anterior.
Solicitó se le amparen sus derechos fundamentales, afirmando que no existen otros mecanismos de defensa idóneos, invocando por vía de la acción de tutela se deje sin efecto la reseñada resolución del 25 de octubre de 2010. 7. En el trámite de esta acción constitucional intervinieron las autoridades accionadas, quienes rindieron informes sobre lo ocurrido en el caso seguido en contra del procesado.
La Fiscalía de segundo grado afirmó que su determinación de nulidad obedeció a que frente a la decisión del 16 de julio del presente año, no se corrió en debida forma el traslado de tres días a los sujetos procesales, es decir, no se negó a conocer las impugnaciones en contra de la resolución de acusación o peticiones adicionales, sólo que como indicó en su providencia, antes de abordar ese estudio debía cumplirse con el citado traslado, por lo que aseguró, no existe vía de hecho que haga procedente la intervención del Juez de Tutela.
Agregó que el 12 de noviembre de 2010, la actuación el retornó nuevamente a ese Despacho para desatar los recursos de apelación pendientes de resolver. CONSIDERACIONES DE LA CORTE La Sala es competente para conocer de este asunto conforme a lo previsto en el artículo 1º, numeral 2º, del Decreto 1382 de 2000, toda vez que en el curso del proceso penal cuestionado por vía de tutela, interviene la Sala Penal del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Cali, del cual se tiene la calidad de superior funcional.
Ahora bien, recuérdese que la acción de tutela opera como un mecanismo eficiente de protección de los derechos fundamentales cuando quiera que ellos resulten vulnerados por la acción u omisión de las autoridades públicas o de los particulares en los casos que determina la ley. Instrumento constitucional que guarda armonía con los artículos 2º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Siendo la tutela un mecanismo de protección excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va ligada al cumplimiento de “ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad” que implican una carga para el actor, no sólo en su planteamiento, sino también en su demostración, como lo ha expuesto la propia Corte Constitucional.
Tan exigente es, que según la doctrina constitucional los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra decisiones judiciales, ameritan: a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional. b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable. c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración. d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que afecta los derechos fundamentales de la parte actora. e. “Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible.”. f. Que no se trate de sentencias de tutela.
Los anteriores requisitos, se insiste, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido ratificados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590 de 08 de junio de 2005, luego en las decisiones T-332, T-780 y T-212 de 2006, reforzando lo dicho en la primera de las mentadas providencias, en el sentido de que, cuando se trata de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas sólo pueden tener cabida “… si se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad.
Dentro de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una vez interpuesto ” (C-590 de 2005) –Subrayas fuera del original- Su cualidad habilitadora, en el caso de los primeros, hace que su ausencia repercuta en la declaratoria de improcedencia de la acción. Para la Sala, no está por demás indicar que cuando la acción de tutela se dirige contra providencias judiciales, su procedencia no es excepcional, sino excepcionalísima, pues corre el demandante con la carga de demostrar la presencia de una o varias de las causales de procedibilidad que esta Corporación ha venido acogiendo, en posición compartida con la Corte Constitucional, que en reciente pronunciamiento expresó: “ La eventual procedencia de la acción de tutela contra sentencias judiciales y otras providencias que pongan fin al proceso tiene connotación de excepcionalísima, lo cual significa que procede siempre y cuando se cumplan unos determinados requisitos muy estrictos que la jurisprudencia se ha encargado de especificar ” –Negrillas y subrayas fuera del original- Sentencia T-780 de 2006, M.P. Nilson Pinilla Pinilla.
Baste entonces con que se incumpla uno de los requisitos de habilitación tan profusamente expuestos en esta providencia, para relevar al juez de tutela del estudio de fondo del asunto puesto a su conocimiento. La acción de tutela presentada, a través de apoderado, por SAAD SALIM BARHOUM FARAI, está encaminada a cuestionar la actuación procesal penal en curso seguida en su contra y otra persona por el delito de HOMICIDIO CULPOSO, diligencias que desestima porque supuestamente la Fiscalía Décima Delegada ante el Tribunal Superior de Cali, con su decisión del 25 de octubre de 2010 le cercenó la posibilidad de recurrir y contradecir los pronunciamientos que deprecó con la finalidad que se declarara la nulidad y/o prescripción de la acción. En orden a resolver la pretensión de amparo, la Sala de manera reiterada ha puntualizado que las especiales características de este instituto subsidiario y residual de protección imposibilitan que se acuda a él para obtener que el juez constitucional intervenga de manera indebida en procesos en curso, pues tal proceder desnaturaliza la filosofía que inspiró el mecanismo, desconociendo los principios de independencia y autonomía que rigen la actividad de la Rama Judicial de acuerdo con lo previsto en el artículo 228 de la Carta Política.
En el asunto que ocupa la atención de la Sala, la actuación procesal a la cual se refiere el accionante se encuentra en trámite, motivo suficiente para la improcedencia del amparo demandado puesto que, dentro de dicho proceso penal cuenta con medios idóneos de defensa judicial para reclamar el amparo de las garantías que considera conculcadas, para lo cual bien puede insistir ante la Fiscalía demandada en la decisión frente a los recursos incoados contra las determinaciones que negaron sus nuevas solicitudes de nulidad y prescripción, mecanismos con los que cuenta en el curso del proceso penal adelantado bajo las ritualidades de la Ley 600 de 2000, escenarios en el cual puede exponer todos postulados que considere de interés frente al desarrollo del proceso.
En la actualidad el proceso penal adelantado en contra del accionante SAAD SALIM BARHOUM FARAI por el delito de HOMICIDIO CULPOSO, se encuentra en trámite, razón por la que no es posible la intervención del Juez Constitucional en sede de tutela, pues debe agotar todos los mecanismos con los que cuenta al interior de ese derrotero, correspondiendo entonces a los Jueces de conocimiento la definición del asunto, sometiendo sus determinaciones a la Constitución, la Ley y la jurisprudencia que sobre cada asunto se encuentre vigente.
Conforme a lo anterior, la acción de tutela deviene impropia cuando en el decurso de un trámite procesal, ordinario o especial, se alega el presunto quebranto de algún derecho fundamental, cuyo restablecimiento es imperioso buscar al interior del mismo proceso mediante los mecanismos allí dispuestos, como en efecto puede hacerlo SAAD SALIM BARHOUM FARAI, directamente o a través de su apoderado, más no por la vía de la acción de tutela que, por su naturaleza residual y subsidiaria, no es constitutiva de una instancia adicional y menos puede converger a manera de instrumento paralelo o alternativo desquiciador de los procedimientos ordinarios.
Y es que no se puede pasar por alto que la decisión cuestionada de la Fiscalía demandada, de manera alguna niega al accionante y su apoderado el ejercicio de sus derechos de defensa, contradicción, doble instancia y debido proceso, por el contrario buscó que sus garantías fueras salvaguardadas mediante la corrección del acto irregular, es decir, dicha determinación tiene el propósito que el traslado de los recursos incoados se surta en debida forma, subsanada tal circunstancia, sí se procederá al estudio de fondo de sus inconformidades, aspecto éste que se hubiera podido detectar con una lectura detenida de la providencia desestimada, sin acudir al Juez de tutela inútilmente congestionando aún más la administración de justicia. Si se admitiera que el Juez de tutela verifique la juridicidad de los trámites, o los supuestos desaciertos en la apreciación de las pruebas o en la interpretación de las normas jurídicas por los funcionarios judiciales, no sólo se desconocerían los principios que disciplinan la actividad de los jueces ordinarios, de independencia y sujeción exclusiva a la ley, previstos en los artículos 228 y 230 de la Carta Política, sino además los del juez natural, y las formas propias del juicio penal contenidos en el artículo 29 Superior.
Recuerda la Corte que la acción pública no constituye un mecanismo adicional ni alternativo a los consagrados en la legislación ordinaria; por el contrario, se trata de un instrumento residual, preferente y sumario para la protección inmediata de los derechos constitucionales fundamentales ante su menoscabo actual o una amenaza inminente por la acción u omisión antijurídica de cualquier autoridad pública o de los particulares en los casos previstos en la ley; y en este orden de ideas, procede cuando el afectado no dispone de otro medio eficaz de defensa, salvo que se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, conjunto de hipótesis que en el caso que se examina no convergen.
Al respecto es necesario tener en cuenta que conforme a las previsiones establecidas en el inciso 4° del artículo 86 de la Constitución Política, la acción de tutela “Solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”.
En el mismo sentido, el numeral 1º del artículo 6º del Decreto 2591 de 1991 “Por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política”, dispuso: “ La acción de tutela no procederá (…) Cuando existan otros recursos o medios de defensa judiciales, salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.
La existencia de dichos medios será apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias en que se encuentra el solicitante.” En virtud de las disposiciones indicadas, se tiene que la acción de tutela se funda en el principio de subsidiariedad, es decir, que por regla general la acción de tutela sólo procede cuando el o la accionante haya agotado oportunamente todos y cada uno de los recursos o medios de defensa judiciales previstos por el legislador para obtener la protección de los derechos presuntamente vulnerados.
Vistas así las cosas, se reitera que en este evento la acción de tutela resulta ser manifiestamente improcedente como quiera que lejos está de ser concebida como un procedimiento paralelo del medio judicial ordinario previsto en la ley, criterio igualmente sostenido por la Corte Constitucional al establecer que: “La acción de tutela no es procedente frente a procesos en trámite o ya extinguidos en los cuales el ordenamiento jurídico tiene establecido medios de defensa judiciales idóneos y eficaces para asegurar la protección de los derechos y las garantías fundamentales, pues en el evento de desconocer esta situación, se estaría quebrantando el mandato del artículo 86 superior y desnaturalizando la figura de la acción de tutela. ” El juez de tutela no puede desbordar el ámbito de su competencia dada la naturaleza residual de esta acción, por lo que, se reitera, no es procedente ante la existencia de otros mecanismos de defensa judiciales idóneos en el curso de un proceso legítimo, porque la situación concreta no encuadra dentro de ninguno de los criterios de procedibilidad de la misma contra actuaciones y decisiones judiciales, conforme a los lineamientos dados por la jurisprudencia que al respecto se ha emitido.
Según lo expuesto, en ese asunto no se cumplen con los requisitos de procedibilidad de la acción cuando se formula frente a una providencia o actuación judicial, de manera que se negará el amparo constitucional solicitado, por medio de apoderado judicial, por SAAD SALIM BARHOUM FARAI. En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, RESUELVE:
PRIMERO: NEGAR la tutela de los derechos constitucionales fundamentales invocados, a través de apoderado, por SAAD SALIM BARHOUM FARAI.
SEGUNDO. NOTIFICAR esta decisión de conformidad con lo dispuesto en el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.
TERCERO. REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Cópiese, notifíquese y cúmplase. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ ALFREDO GÓMEZ QUINTERO AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN TERESA RUIZ NÚÑEZ Secretaria � Aprobado mediante Ley 74 de 1968 � Aprobada mediante Ley 16 de 1972 � Fallo C-590 de 08 de junio de 2005 y T-332 de 2006. � Ibídem. � Ibídem. � CORTE CONSTITUCIONAL.
Sent. T-1343/01| _1247636078.doc