CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Tutela de primera instancia No. 50355 Ancizar Peña. Corte Suprema de Justicia República de Colombia Tutela de primera instancia No. 50355 Ancizar Peña. Corte Suprema de Justicia CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE DECISIÓN PENAL DE TUTELAS Magistrado Ponente: YESID RAMÍREZ BASTIDAS Aprobado Acta No. 302.
Bogotá, D. C., septiembre veintitrés (23) de dos mil diez (2010) VISTOS: Decide la Sala la acción de tutela instaurada por Ancizar Peña, contra los Juzgados Primero Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Soacha y Dieciocho Penal del Circuito de Bogotá, actuación que se hace extensiva a la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, por la presunta conculcación de su derecho fundamental al debido proceso.
ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN: 1. A solicitud de la Fiscalía General de la Nación, ante un Juez con funciones de control de garantías se adelantaron las audiencias preliminares de legalización de captura, formulación de imputación e imposición de medida de aseguramiento consistente en detención preventiva contra Ancizar Peña por las conductas punibles de falsedad material en documento público, fraude procesal, estafa, falsedad personal y obtención y uso de documento público falso, como quiera que el procesado se allanó a las tres primeras, ello originó la ruptura de la unidad procesal para continuar la investigación respecto de los delitos que no fueron objeto de aceptación. 2.
El Juzgado Primero Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Soacha después de verificar que el allanamiento se hubiera realizado con respeto de las garantías constitucionales, mediante sentencia que data 5 de octubre de 2007 lo condenó a la pena principal de cuarenta y nueve (49) meses de prisión y multa 117.5 s.m.l.m.v. como coautor de los delitos de falsedad material en documento público, fraude procesal y estafa. 3.
Inconforme con la pena de prisión impuesta en el fallo de primera instancia, el defensor del procesado lo recurrió, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca el 29 de noviembre siguiente accedió parcialmente a sus pretensiones y lo modificó en el sentido de reducir la sanción a cuarenta y cuatro (44) meses y quince (15) días de reclusión y fijó la inhabilitación de derechos y funciones públicas en treinta y dos (32) meses.
En lo demás lo confirmó. 4. El Juzgado Dieciocho Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Bogotá, el 16 de diciembre de 2008 condenó a Ancizar Peña a la pena principal de sesenta y dos (62) meses y quince (15) días de prisión y multa de 115 s.m.m.l.v. como autor de los delitos de fraude procesal, concierto para delinquir y falsedad en documento privado por el uso. 5.
El Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja a través del interlocutorio del 30 de octubre de 2009 decretó la acumulación jurídica de penas, fijándola en siete (7) años y veintidós (22) días de prisión. 6. Como quiera que Ancizar Peña no está de acuerdo con la pena de multa impuesta en los fallos de instancia, acude al juez de tutela en procura de amparo de su derecho fundamental al debido proceso, y en consecuencia, solicita se modifiquen las sanciones ya referenciadas, especialmente porque no se le tuvo en cuenta su situación económica.
TRÁMITE DE LA ACCIÓN: 1. Esta Corporación asumió el conocimiento del asunto y comunicó a las autoridades judiciales accionadas y vinculó a los terceros que pudieran verse afectados con la solicitud de amparo elevada por Ancizar Peña. 2. El doctor Luis Alberto Aconcha Cuadrado, Juez Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja, luego de hacer referencia a las decisiones que se mencionaron en el acápite de antecedentes que hace parte de esta providencia, señaló que el demandante no ha elevado ningún tipo de solicitud relacionada con la imposibilidad de pagar la multa impuesta en los fallos que hoy se encuentran acumulados.
CONSIDERACIONES DE LA SALA: 1. El artículo 86 de la Constitución Política consagró la acción de tutela como un mecanismo extraordinario, preferente, subsidiario y residual para la protección de los derechos constitucionales fundamentales ante el menoscabo o la amenaza derivados de acción u omisión atribuible a las autoridades públicas o a los particulares en las situaciones específicamente precisadas en la ley. 2.
De la acción presentada se establece el planteamiento al juez que efectúa la lectura constitucional del ordenamiento jurídico, que resuelva sobre la supuesta vulneración de los derechos fundamentales invocados por Ancizar Peña, frente a las decisiones proferidas por los despachos judiciales que conocieron de las actuaciones penales en las cuales fue condenado como autor de los delitos de falsedad material en documento público, fraude procesal y estafa, y otros. 3.
Pertinente es señalar que como a través de la sentencia C-543 del 1º de octubre de 1992, la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo 40 del Decreto 2591 de 1991, ello torna improcedente dirigir esta acción contra sentencias o providencias que pongan término a un trámite judicial porque sus especiales características de subsidiariedad y residualidad impiden que pueda ser ejercitada como mecanismo para conseguir la intervención del juez de tutela a fin de derribar la res iudicata que aquéllas adquieren, cometido que desnaturaliza su esencia y agrede postulados constitucionales como la independencia y la autonomía funcionales que rigen la actividad de los servidores judiciales de conformidad con la preceptiva contenida en el artículo 228 superior. 4.
No obstante, este postulado general encuentra excepción en tratándose de decisiones que por involucrar una manifiesta y ostensible contradicción con la Constitución Política o la ley, en cuanto resultado de la conducta arbitraria o caprichosa de los funcionarios judiciales, constituyan verdaderas vías de hecho que conculquen o amenacen los derechos fundamentales del actor frente a las cuales no disponga de otro medio judicial idóneo y eficaz, porque en estos eventos la protección resulta imprescindible para evitar la consumación de un perjuicio irremediable. 5.
Encuentra la Sala que el amparo solicitado es improcedente porque al revisar las copias que hacen parte de este trámite constitucional la Sala infiere que contrario a lo manifestado por Ancizar Peña en el trámite del proceso que cursó en su contra por los delitos de falsedad material en documento público, fraude procesal y estafa se le garantizaron sus garantías constitucionales, porque siempre estuvo asistido por su procurador judicial de confianza quien utilizó los recursos que la ley establece para la protección de sus derechos fundamentales, tanto así que frente a la sentencia proferida por el Juzgado Primero Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Soacha interpuso y sustentó el recurso de apelación, sin que hubiera hecho referencia a las presuntas irregularidades que ahora pone de presente el accionante en la demanda de tutela, además el Tribunal al decidir al alzada le redujo la pena de 49 meses a 44 meses y 15 días de prisión, proceder que lejos está de ser catalogado de ser arbitrario o caprichoso que amerite la intervención del juez de tutela, pues como ya se dijo el fallo resultó ser más favorable a sus pretensiones. 6.
Precisión que cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que basta leer la sentencia proferida el 29 de noviembre de 2007 por el Tribunal ad quem accionado para establecer que de manera razonada, con base en el estudio del acervo probatorio y en las previsiones establecidas en el ordenamiento jurídico, expuso los motivos por los cuales consideró ajustada a derecho la sentencia de primera instancia a través de la cual se encontró responsable a Ancizar Peña de los delitos de de falsedad material en documento público, fraude procesal y estafa. 7.
De otra parte, si su defensor o el mismo procesado no estaban de acuerdo con los argumentos del Tribunal debieron aprovechar la oportunidad que tenían para interponer el recurso extraordinario de casación que en este caso procedía, comportamiento procesal que constituye razón adicional para concluir la improcedencia del amparo solicitado, debido precisamente a su carácter subsidiario, motivo por el cual no puede ahora el actor por vía de la acción de tutela pretender enmendar la negligente y despreocupada postura procesal que adoptó en su momento, toda vez que admitió la actitud asumida por su procurador judicial y permitió que la sentencia de segundo grado adquiriera firmeza. 8.
Así pues, el libelista olvidó que este trámite constitucional no es una tercera instancia, no está instituido como una jurisdicción paralela a la establecida en el ordenamiento jurídico y tampoco es la sede a la que se acude como última opción cuando los resultados de acudir a las vías ordinarias han sido desfavorables, porque no puede existir concurrencia de medios judiciales toda vez que siempre prevalece la acción ordinaria, y de ahí que se afirme que la tutela no es un camino adicional o complementario, pues su carácter y esencia es ser único medio de protección que al presunto afectado en sus derechos fundamentales le brinda el ordenamiento jurídico. 9.
En este punto precisa la Sala que similar situación se presentó respecto al fallo proferido 2008 a través del cual el Juzgado Dieciocho Penal del Circuito de Bogotá condenó a Ancizar Peña a la pena principal de sesenta y dos (62) meses y quince (15) días de prisión y multa de 115 s.m.m.l.v. como autor de los delitos de fraude procesal, concierto para delinquir y falsedad en documento privado por el uso, toda vez que contra esa decisión se abstuvo de interponer recurso alguno. 10.
Entonces: al haber contado el procesado con los mecanismos judiciales adecuados para debatir el trámite y las decisiones proferidas al interior del proceso penal que cursó en su contra, el presente amparo no tiene vocación de prosperidad toda vez que la tutela no establece una jurisdicción paralela a la ordinaria y no es la sede a la que se acude como última opción cuando se desechan los recursos establecidos en el ordenamiento jurídico para corregir posibles errores de los operadores judiciales, criterio igualmente sostenido por la jurisprudencia constitucional al señalar que: “Es necesario que quien alega la vulneración de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa disponibles en la legislación para el efecto.
Esta exigencia responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí misma una instancia más en el trámite jurisdiccional, ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales ordinarios.
Es incorrecto pensar que la acción de tutela puede asumirse como un medio de defensa judicial paralelo al sistema de jurisdicciones y competencias ordinarias y especiales. El juez de tutela no puede entrar a reemplazar a la autoridad competente para resolver aquello que le autoriza la ley, especialmente si los mecanismos que permiten conjurar las posibles falencias que se suscitan durante los trámites procesales no han sido utilizados ni ejercidos por las partes, conforme a las atribuciones y competencias que consagra la ley.
El agotamiento efectivo de los recursos y mecanismos ordinarios de defensa judicial, resulta ser entonces, no sólo una exigencia mínima de diligencia de los ciudadanos frente a sus propios asuntos procesales, sino un requisito necesario para la procedibilidad de la acción de tutela, salvo que por razones extraordinarias no imputables a quien alega la vulneración la persona se haya visto privada de la posibilidad de utilizar los mecanismos ordinarios de defensa dentro del proceso judicial; circunstancia que deberá ser debidamente acreditada en la acción de tutela”. 11.
La Sala Pone de presente que el excepcional mecanismo de amparo no fue concebido para remediar las fallas de gestión en las que incurren los ciudadanos en la defensa de sus garantías de tipo fundamental. Admitir lo contrario conllevaría a sustituir los cauces ordinarios de solución de las problemáticas y la jurisdicción constitucional abordaría el estudio de aspectos que no se compadecen con su existencia, en absoluto detrimento e irrespeto de los órganos judiciales de otras especialidades. 12.
A lo anterior se suma que tal como lo tiene precisado la jurisprudencia constitucional, el presupuesto de la inmediatez constituye un requisito de procedibilidad de la tutela, de tal manera que la acción debe ser interpuesta dentro de un plazo razonable, oportuno y justo, pues con tal exigencia se pretende evitar que este mecanismo de defensa judicial se emplee como herramienta que premie la desidia, negligencia o indiferencia de los actores, o se convierta en un factor de inseguridad jurídica. 13.
Precisión que está contemplada en el artículo 86 de la Carta Política como una de las características de este trámite constitucional cuyo objeto es precisamente la protección inmediata de los derechos constitucionales fundamentales de quien acuda en busca de su amparo, razón adicional para declarar la improcedencia de la presente acción de tutela toda vez que las decisiones últimas objeto de reproche fueron proferidas el 29 de noviembre de 2007 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca y 16 de diciembre de 2008 por el Juzgado Dieciocho Penal del Circuito de Bogotá, respectivamente, por ende, no puede entenderse cómo después de transcurrido tanto tiempo apenas ahora Ancizar Peña considere que se le han vulnerado sus derechos fundamentales.
Criterio nada novedoso toda vez que la jurisprudencia nacional sobre el tema referenciado ha señalado que: “Es requisito de procedibilidad de la acción de tutela que su interposición sea oportuna, esto es, se realice dentro de un plazo razonable. Si con la acción de tutela se busca protección inmediata de los derechos constitucionales fundamentales, frente a su vulneración o amenaza, la petición ha de ser presentada en marco temporal de ocurrencia de la amenaza o violación de los derechos.
Al no limitar en el tiempo la presentación de la demanda de amparo constitucional, se burla el alcance jurídico dado por el Constituyente a la acción de tutela, y se desvirtúa su fin de protección actual, inmediata y efectiva de tales derechos”. 14. No obstante, como quiera del escrito de tutela se desprende que la inconformidad está dirigida a que se redosifique o exonere del pago de la multa impuesta en las actuaciones penales en que resultó condenado por los delitos de de falsedad material en documento público, fraude procesal y estafa, anota esta Corporación que Ancizar Peña cuenta con otro medio de defensa judicial para solicitar se le amparen los derechos que dice le asisten y que hace aún más improcedente el amparo solicitado, pues si a bien lo tiene, puede acudir a la autoridad judicial competente y solicitar estudie su situación, efectos para los cuales podrá apoyarse en los numerales 6° y 7° del artículo 39 de la Ley 599 de 2000 que establecen mecanismos sustitutivos de pago, decisión que de ser adversa a sus pretensiones puede ser objeto de los recursos previstos en el ordenamiento jurídico. 15.
Así, pues, concluye la Sala que en este caso no se presentó desconocimiento de ningún derecho fundamental invocado por el demandante, y que -se le avisa-, si a bien lo tiene, puede acudir al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y proceder de la manera atrás referenciada, efecto para el cual la Secretaría de la Sala le remitirá al centro de reclusión donde se encuentra detenido copia de este pronunciamiento.
A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Decisión Penal de Tutelas, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
RESUELVE
1. NEGAR, por improcedente, la acción de tutela promovida por Ancizar Peña. 2. Por la Secretaría de la Sala remítasele al demandante al centro de reclusión en donde se encuentra detenido copia del presente proveído para que, si a bien lo tiene, acuda al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad competente para que estudie su caso.
Y, 3. En caso de no ser impugnada la presente decisión, remitir las diligencias a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE: YESID RAMÍREZ BASTIDAS MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS TERESA RUIZ NÚÑEZ Secretaria Fls. 24 y SS. c. Corte Suprema de Justicia. � CORTE CONSTITUCIONAL. Sent. 086 de 2007. � CORTE CONSTITUCIONAL. Sent. T-551 de 2009. 8 11