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T-44575 (15-10-09)Corte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2009

Magistrado ponente: Jorge Luis Quintero Milanes

Decreto 2127 de 1945Decreto 2591 de 1991

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA TUTELA N° 44575 SATENA República de Colombia Corte Suprema de Justicia TUTELA N° 44575 SATENA República de Colombia Corte Suprema de Justicia CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL SALA SEGUNDA DE DECISIÓN DE TUTELAS Magistrado Ponente: JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS Aprobado acta N° 327 Bogotá D. C., octubre quince (15) de dos mil nueve (2009).

V I S T O S Se pronuncia la Sala sobre la impugnación interpuesta por el apoderado de la EMPRESA COMERCIAL DEL ESTADO – SERVICIO AÉREO A TERRORIOS NACIONALES “SATENA”, contra la decisión adoptada el 1º de septiembre de 2009 por la Sala Laboral de esta Corporación, por cuyo medio negó el amparo constitucional que reclama frente a la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá.

ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN Según lo refieren las diligencias, el señor JOSÉ GUSTAVO DÍAZ ARANDA promovió proceso ordinario laboral contra la Empresa Comercial del Estado – Servicio Aéreo a Territorios Nacionales – “SATENA”, dirigido a que se declare que entre las partes existió una relación laboral, que la demandada incumplió con la clausula séptima estipulada en el contrato de trabajo al no comunicar al trabajador con 30 días de antelación al vencimiento, su decisión de no prorrogar el contrato, consecuencialmente se condene a la demandada a pagar a favor del actor los salarios y demás prestaciones a título de indemnización por terminación unilateral del contrato de trabajo, correspondiéndole la prórroga automática desde el 1º de febrero de 2006, hasta el 31 de agosto de 2006.

Asimismo, se declare que el contrato entre las partes recobró vigencia toda vez que no se cancelaron todas las acreencias laborales dentro del término de 90 días siguientes a su terminación. Correspondió conocer de la actuación al Juzgado Segundo Laboral del Circuito de Bogotá, despacho que emitió sentencia el 5 de diciembre de 2007 en el sentido de absolver a la demandada de todas las pretensiones formuladas en su contra, al estimar que la terminación del contrato de trabajo objeto de la litis obedeció a una causal objetiva, esto es, dada posibilidad que tiene la empleadora de manifestar su voluntad de no prorrogar el contrato de trabajo antes de la expiración del plazo presuntivo, lo que no configura una terminación del vínculo de manera unilateral y sin justa causa que dé lugar a la indemnización. Recurrida la anterior determinación por la parte demandante, la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá mediante proveído del 27 de mayo de 2009 la revocó parcialmente, en el sentido de declarar que la demandada dio por terminado el contrato de trabajo de manera unilateral y sin justa causa, por lo que la condenó a pagar la suma correspondiente a la indemnización, en tanto que absolvió a la empleadora de las demás pretensiones incoadas en su contra.

Se sabe además que la parte demandada propuso el recurso extraordinario de casación, no obstante lo cual el Tribunal lo negó en razón de la cuantía. En tales condiciones, la Empresa Comercial del Estado – Servicio Aéreo a Territorios Nacionales – “SATENA”, acude por conducto de apoderado al mecanismo excepcional de la tutela en procura de amparo para los derechos fundamentales al debido proceso y defensa que considera trasgredidos con la providencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá. Como sustento de la demanda refiere el apoderado de la actora, se incurrió en una vía de hecho en la interpretación de las normas aplicables al asunto, por cuanto el Tribunal no atendió la regulación existente sobre el contrato de duración presuntiva en el Decreto 2127 de 1945 y además, no hizo distinción alguna entre el plazo presuntivo, como forma natural de terminación del contrato laboral y el despido unilateral para el caso de los trabajadores oficiales, de modo que si bien aceptó que la terminación de la relación laboral se dio por aplicación del plazo presuntivo, le dio los efectos jurídicos que le son propios a la terminación unilateral del contrato.

Aspira entonces, que se brinde protección a las garantías constituciones invocadas y en tal virtud se adopten los correctivos del caso. EL FALLO IMPUGNADO La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia negó por improcedente el amparo constitucional invocado, señalando para ello que al analizar las actuaciones procesales de la Colegiatura accionada no se evidencia vulneración de derecho fundamental alguno, por el contrario, en las mismas se vislumbra un análisis de las circunstancias fácticas propias del conflicto planteado, acompañado de una revisión juiciosa de las probanzas aportadas al desarrollo del proceso.

LA IMPUGNACIÓN El apoderado de la empresa accionante impugnó la sentencia de tutela retomando para el efecto los argumentos de la demanda. CONSIDERACIONES DE LA CORTE De conformidad con lo establecido en el artículo 4º del Decreto 1382 del 12 de julio de 2000, en concordancia con el artículo 44 del Reglamento General de la Corte Suprema de Justicia, es competente esta Sala para pronunciarse sobre la impugnación interpuesta, en tanto lo es en relación con la sentencia de tutela adoptada en primera instancia por la Sala de Casación Laboral de esta Corporación. Referente a la acción pública que nos ocupa, ha de precisarse que el artículo 86 de la Constitución Política establece que se trata de un mecanismo concebido para la protección inmediata de los derechos fundamentales, cuando estos resulten amenazados o vulnerados por cualquier acción u omisión, siempre que no exista otro recurso o medio de defensa judicial, a menos que se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.

La doctrina constitucional ha sido clara y enfática en señalar que cuando se trata de providencias judiciales, la acción de tutela solamente resulta procedente de manera excepcional, pues como regla general la inconformidad de las partes con lo resuelto por los funcionarios judiciales ha de ser planteada y debatida en forma oportuna, acudiendo para ello a los medios de impugnación instituidos en los códigos de procedimiento.

No obstante, por vía jurisprudencial se ha venido decantando el alcance de tal postulado, dando paso a la procedencia de la acción de tutela cuando se trate de actuaciones que carezcan de motivación o fundamento objetivo, contrariando su voluntad para hacer imperar la arbitrariedad y el capricho del funcionario, o resulten manifiestamente ilegales, de ahí que, por excepción se permitirá que el juez de tutela pueda intervenir en orden a hacer cesar los efectos nocivos que la vía de hecho detectada puede ocasionar en relación con los derechos fundamentales.

En el presente asunto, es claro que la petición de amparo formulada por el apoderado de la Empresa Comercial del Estado – Servicio Aéreo a Territorios Nacionales – “SATENA”, se orienta a censurar la providencia a través de la cual La Sala de Descongestión Laboral del Tribunal Superior de Bogotá, definió el proceso ordinario laboral que promovió en su contra el ciudadano JOSÉ GUSTAVO DÍAZ ARANDA, pues considera que dicho pronunciamiento se edificó bajo una evidente vía de hecho.

De acuerdo con la jurisprudencia, se incurre en vía de hecho cuando, (i), la decisión que se reprocha se funda en una norma absolutamente inaplicable (defecto sustantivo); (ii), resulta manifiesto que el juez carece del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión (defecto fáctico); (iii), el funcionario carece de competencia para proferir la decisión (defecto orgánico); y, (iv), el juez actuó completamente por fuera del procedimiento establecido (defecto procedimental).

En la primera circunstancia hay que tener en cuenta que para que se incurra en vía de hecho la norma a que acude el juez debe ser claramente inaplicable. En consecuencia, no hay defecto sustantivo cuando ello no es evidente, o simplemente cuando es el actor quien da a la norma una interpretación o un alcance distinto al sentado por el funcionario judicial.

Quien administra justicia tiene autonomía para interpretar la norma que más se ajuste al caso, para valorar las pruebas y para decidir el asunto con fundamento en las prescripciones legales y constitucionales pertinentes. La labor de interpretación, como consecuencia de la autonomía judicial que reconoce la Carta Política, permite que la comprensión que se llegue a tener de una misma norma por distintos operadores jurídicos sea diversa, pero ello, per se, no hace procedente la acción de tutela.

En efecto, y así se ha reconocido en reiterada jurisprudencia constitucional, cuando una disposición o un problema jurídico admiten varias y diferentes interpretaciones y soluciones, la selección que haga el fallador de una de ellas, siempre que sea el resultado de un juicio serio, prudente y motivado, no puede ser cuestionada a través de la acción de tutela, so pena de afectar la independencia y la autonomía judicial.

En el caso particular, no podría afirmarse que los motivos expuestos por la demandante se configuren en una de las circunstancias a las que alude la jurisprudencia, siendo que, la providencia censurada se sustenta en motivos razonables que eliminan cualquier viso de arbitrariedad que le haga perder legitimidad o su condición de verdadera decisión judicial, pues las razones que esgrimió el Tribunal accionado para acceder parcialmente a las súplicas de la demanda se advierten serias y sensatas, en cuanto resolvió el asunto de cara a la normatividad aplicable, las pruebas allegadas al proceso y la jurisprudencia vigente, sin que se perciba que a la prueba se le hubiere cambiado su valor suasorio o alcance determinado por Ley, o que la sentencia esté fundada en conceptos irrazonable o arbitrarios que tengan la trascendencia de edificar un defecto -como lo anuncia el peticionario-, que deba ser conjurado mediante este excepcional instrumento de amparo para los derechos fundamentales.

Corolario de lo expuesto, lejos estaría, como sucede en el sub judice, de cumplir con los requisitos de habilitación la demanda de tutela que gira únicamente en torno a cuestionar la interpretación o aplicación normativa y valoración de las pruebas que el juez ordinario vertió en la resolución del caso concreto, pues en ella se consignaron las razones que dan legitimidad a la misma y sobre las cuales la parte accionante sólo aporta consideraciones personales que si bien respetables, no alcanzan a plantear un asunto de estricto contenido constitucional con la capacidad de afectar los mismos, al punto de derruir la doble presunción de legalidad y acierto que a tal proveído es inherente, razón por la cual se reitera, el amparo demandado es improcedente en los términos que lo precisó el juez constitucional de primer grado.

Bajo tales consideraciones, se impartirá confirmación a la sentencia impugnada. Por las razones consignadas, La Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sala Segunda de Decisión de Tutelas, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, R E S U E L V E: 1.- CONFIRMAR el fallo recurrido. 2.- Notifíquese de acuerdo con lo previsto en el artículo 30 del decreto 2591 de 1991. 3.- Ejecutoriada esta decisión, remítase el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Notifíquese y cúmplase.

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS PERMISO MARIA DEL ROSARIO GONZALÉZ DE LEMOS YESID RAMÍREZ BASTIDAS TERESA RUIZ NÙÑEZ Secretaria � Sentencias T-167 y T-780 de 2006. 8 10