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T-13008 (16-11-05) Decisión judicialCorte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2005

Magistrado ponente: Gustavo José Gnecco Mendoza

Decreto 2591 de 1991Ley 171 de 1961

Doctor República de Colombia Corte Suprema de Justicia Radicación No. 13008 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN LABORAL Magistrado Ponente: GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA Radicación No. 13008 Acta No. 99 Bogotá, D. C., dieciséis (16) de noviembre de dos mil cinco (2005). Decide la Corte la acción de tutela instaurada por RAFAEL CELY CELY contra la SALA LABORAL del TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE IBAGUÉ y CEMENTOS DIAMANTE DE BUCARAMANGA S. A. I.

ANTECEDENTES Rafael Cely Cely instauró la acción de tutela por considerar vulnerados sus derechos fundamentales “a la irrenunciabilidad de los beneficios o derechos mínimos establecidos en la ley laboral –irrenunciabilidad a la pensión sanción- y a la protección por mi especial condición física que me apareja debilidad manifiesta, mediante el imperio de las normas constitucionales y legales, en virtud del debido proceso, frente a decisiones judiciales.” En sustento de sus pretensiones adujo como hechos, entre otros, que Cementos Diamante le otorgó pensión sanción a partir del 20 de agosto de 1985; que una vez otorgada la pensión de vejez por el Instituto de Seguros Sociales, “la empresa, a partir de 1998, resolvió de una pensión acumulada de $570.112, conformada por $363.223 de la pensión sanción, pagarle únicamente esta cantidad y no aquélla.”; que demandó a Cementos Diamante ante el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Ibagué el cual, mediante sentencia del 2 de marzo de 2004, “reconoció la existencia del acuerdo y el reconocimiento de la pensión voluntaria de jubilación desde agosto de 1995.”; que la decisión fue apelada por la sociedad demandada y el Tribunal Superior de Ibagué, Sala Laboral, en sentencia del 24 de agosto de 2005, la revocó. Sostiene que no está en condiciones económicas para recurrir en casación y tampoco pudo hacerlo; que no ha renunciado al derecho a su pensión sanción y que la decisión cuestionada es equivocada, lo cual afectó gravemente sus derechos, porque no tomó en cuenta el artículo 8º de la Ley 171 de 1961, vigente para agosto de 1985, que consagró la pensión antes de la vigencia del artículo 6º del Acuerdo 029 de 1985, que permite la coexistencia indefinida de la pensión sanción con la pensión de vejez.

Pretende con esta acción, que se amparen los derechos fundamentales invocados. De los Magistrados accionados y de Cementos Diamante de Bucaramanga S. A. ninguna respuesta recibió la Corte durante el término concedido para el efecto. El Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Ibagué también guardó silencio. II. CONSIDERACIONES Esta Sala de la Corte ha explicado que por razón de los principios constitucionales de cosa juzgada, separación de jurisdicciones y autonomía judicial, en ejercicio de su función constitucional carece el juez de tutela de facultades para interferir asuntos que son de exclusiva competencia de otros funcionarios judiciales y para modificar las providencias por ellos dictadas, pues no le es posible invadir el ámbito que la propia Constitución Política ha fijado a jurisdicciones como la ordinaria y la de lo contencioso administrativo ni decidir puntos de derecho cuyo conocimiento les ha sido a ellas reservado; por manera que, independientemente de su jerarquía, el juez que decide una acción de amparo no está legalmente habilitado para revisar un proceso ya resuelto por la autoridad judicial competente.

Por tal motivo, en la sentencia del 12 de diciembre de 1996, precisó la Sala que: “ al juez de tutela le está vedado injerirse en actuaciones de competencia de otro juez, dado que las decisiones de uno y otro son independientes y autónomas, conforme a lo previsto por los artículos 228 y 230 de la Constitución Nacional, los que instituyeron independencia y autonomía para los jueces al proferir sus decisiones judiciales.” En consecuencia no le corresponde a esta Corporación, en sede de tutela, modificar la sentencia del 24 de agosto de 2005, de la SALA LABORAL del TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE IBAGUÉ, proferida dentro del proceso ordinario laboral promovido por RAFAEL CELY CELY contra CEMENTOS DIAMANTE DE BUCARAMANGA S. A., pues, como lo ha explicado la Sala de manera uniforme, el excepcional mecanismo de la tutela no puede ser utilizado para dejar sin efectos sentencias o providencias judiciales, como la citada, que el accionante considera le vulneró los derechos fundamentales invocados.

Lo anterior, en acatamiento de lo dispuesto por el artículo 243 de la Constitución Política y para respetar los efectos de cosa juzgada de la sentencia C-543 del 1º de octubre de 1992, mediante la cual la Corte Constitucional, en ejercicio del control de constitucionalidad, declaró inexequibles los artículos 11, 12 y 40 del Decreto 2591 de 1991.

En casos como el presente, la Sala se ha pronunciado de la siguiente manera: “…el inexorable efecto de cosa juzgada de la sentencia de 1° de octubre de 1992 tiene el efecto obligatorio, erga omnes, de hacer inaplicables las normas que autorizaban el ejercicio de la acción de tutela contra sentencias y providencias judiciales, estándole vedado a cualquier autoridad “reproducir el contenido material del acto jurídico declarado inexequible por razones de fondo”, mientras subsistan en la Constitución Política las disposiciones que sirvieron para hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la “norma de normas”.

“Una decisión jurisdiccional adoptada como culminación de un proceso será siempre una sentencia judicial y nunca podrá configurar una “vía de hecho”. Ello será así aun en aquellos casos en que pudiera pensarse que el fallo resulta equivocado, pues de la probabilidad del error no está exenta ninguna decisión humana…” (Sentencia del 2 de marzo de 1998, radicado 3103).

Y en la sentencia del 11 de abril de 2002, radicación 7542, consideró: “El artículo 1º de la Carta consagra como principios fundamentales del Estado Social de Derecho los del respeto a la dignidad humana y la prevalencia del interés general. El primero de ellos implica la posibilidad de obtener definiciones en materia de justicia sin la presencia perturbadora de renovadas instancias que hagan inciertos los derechos deducidos en juicio.

Al segundo se opone la inestabilidad provocada en el seno de la colectividad por el desconocimiento de la seguridad jurídica. “La efectividad de los derechos consagrados en la Constitución tiene su mejor prenda en la culminación de las controversias sobre la base de una verdad discernida previa la garantía de los derechos procesales. Por el contrario, resulta vulnerada cuando esa verdad, varias veces debatida, no se establece con certidumbre.” Las anteriores breves reflexiones tornan improcedente el amparo constitucional y obligan a denegar la tutela impetrada.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral,

RESUELVE

1.-Denegar la tutela impetrada. 2.-Enterar de esta decisión a los interesados en la forma prevista en el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991. 3.-Ordenar la remisión del expediente a la Corte Constitucional para la eventual revisión del fallo pronunciado, si de éste no se impugnare.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA CARLOS ISAAC NADER EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS LUIS JAVIER OSORIO LÓPEZ FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ CAMILO TARQUINO GALLEGO ISAURA VARGAS DÍAZ MARÍA ISMENIA GARCÍA MENDOZA Secretaria PAGE 6