Micelio
T-12899 (18-05-05)Corte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2005

Magistrado ponente: Francisco Javier Ricaurte Gómez

Decreto 1278 de 2002Decreto 2591 de 1991Ley 715 de 2001Ley 716 de 2001

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Corte Suprema de Justicia República de Colombia Corte Suprema de Justicia Tutela No.12899 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACION LABORAL Radicación Nº. 12899 Acta Nº 51 Magistrado Ponente: FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ Bogotá D. C., dieciocho (18) de mayo de dos mil cinco (2005). Resuelve la Corte la impugnación interpuesta por GUILLERMINA SOFÍA PÉREZ MEDERO, contra la providencia proferida por la Sala Civil-Familia-Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Riohacha, el 11 de marzo de 2005, mediante la cual se negó la acción de tutela instaurada por el impugnante contra LA NACIÓN-MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL, EL ICFES Y EL DEPARTAMENTO DE LA GUAJIRA.

ANTECEDENTES Afirmó la accionante que fue designada como docente al servicio del Departamento de la Guajira mediante el Decreto No. 018 de 1997, tomó posesión del cargo y se encuentra escalafonada en el Escalafón Nacional Docente desde 11 de diciembre de 2001, en la categoría 8 mediante Resolución No. 2339; que la entidad territorial tutelada en cumplimiento de la Resolución 4700 de 2004 expedida por el Ministerio accionado, a través del Decreto 101 del mismo año, convocó a concurso el cargo de docente que venía desempeñando desde el 18 de febrero de 1997, decisión que no le fue notificada; que como en el momento de ingresar al citado servicio público cumplía todas las exigencias que determina la ley para desempeñar el cargo actual, estima que no debe presentarse al concurso de méritos que convocó la entidad territorial, porque esto implica que se le apliquen retroactivamente la Ley 715 de 2001, los Decretos 1278 de 2002 y la Resolución No. 4700 del mismo año, normas que reglamentan el actual concurso docente, atentando contra sus garantías sustanciales laborales y defraudando el principio constitucional de confianza legítima y buena fe; que en la convocatoria en mención no se establecieron la procedencia de los recursos, sus actos recurribles y sus efectos, ni el procedimiento para los mismos, sin que hasta la fecha el legislador lo haya reglamentado, lo que viola el debido proceso y se constituye en una verdadera vía de hecho administrativa, y además se omitió tener en cuenta la sentencia C-794 de 2003, que declaró inexequibles algunos apartes del Decreto 1278 de 2002; que a la fecha de la convocatoria y de las etapas de inscripción, no se ha reglamentado el funcionamiento de la autoridad que por ley le corresponde desatar las reclamaciones en segunda instancia, cual es la Comisión Nacional del Servicio Civil, lo que constituye vulneración al debido proceso, al derecho de contradicción, de impugnación y de doble instancia; que las entidades tuteladas conociendo la inconstitucionalidad del concurso de méritos para proveer cargos docentes del sector oficial, realizan la convocatoria, inscriben a los posibles concursantes y practican las pruebas con graves irregularidades, a saber: que el ICFES decide cambiar la fecha de la práctica de las pruebas con vulneración de su derecho a la igualdad.

Solicitó a través de la queja constitucional la protección de los derechos constitucionales fundamentales al debido proceso, al trabajo en condiciones dignas y justas, a la igualdad y al principio constitucional de confianza legítima, vulnerados por las entidades gubernamentales accionadas y como consecuencia de lo anterior, se le ordene a dichas autoridades que tomen las medidas pertinentes para suspender el proceso de selección del personal docente, reglamentado por los Decretos 3238 y 4235 de 2004 y la Resolución No. 4700 del mismo año, hasta tanto el legislador defina el procedimiento para tramitar las reclamaciones por irregularidades en las diferentes etapas del citado concurso y, en subsidio de ello, pide que se invalide todo lo actuado dentro del proceso de convocatoria a concurso para proveer cargos docentes del sector oficial.

El Tribunal Superior de Riohacha mediante auto de 1o de marzo de 2005 avocó el conocimiento de la presenta acción y ordenó su notificación a los entes gubernamentales accionados para que se pronunciara sobre los hechos en que se fundamentó la misma. El apoderado del Departamento de la Guajira al responder la tutela solicitó que se le absolviera de la responsabilidad en la vulneración grave de los derechos y principios alegados por la tutelante, por cuanto la entidad territorial realizó la convocatoria al concurso público de méritos para proveer cargos docentes y directivos docentes, según las directrices impartidas y cronogramas fijados por el Ministerio de Educación Nacional, a través de la Resolución 065 de 20 de octubre de 2004 modificada posteriormente por la Resolución 101 de 20 de diciembre de 2004 y ajustada nuevamente por la Resolución 093 de 9 de diciembre de 2004.

Con la sentencia impugnada se denegó el amparo constitucional reclamado, para lo cual se adujo que lo que pretende en últimas la accionante es atacar la legalidad de los actos administrativos proferidos con ocasión de la convocatoria para proveer cargos de personal docente y directivos docentes; que por consiguiente, no es la tutela el mecanismo idóneo o adecuado para cuestionar la legalidad, el contenido y los efectos de tales actos, pues en principio se entienden que están amparados de la presunción de legalidad, la que es desvirtuable mediante la acción de nulidad y restablecimiento del derecho ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa, la misma que permite incluso, solicitar la suspensión provisional del acto.

Afirmó que la Sala no encuentra vulnerado el derecho fundamental al trabajo, pues a contrario sensu a lo que piensa la accionante, el concurso de méritos tiende o está encaminado a su protección efectiva; que para el caso de la actora, si ella está adscrita a la carrera administrativa especial señalada en la ley para los docentes, cosa que no ha demostrado en este asunto, el concurso que censura de ninguna manera puede afectar su derecho al trabajo o el salario que viene percibiendo la accionante por la prestación de sus servicios laborales, toda vez que los artículos 34 y 38 de la Ley 716 de 2001, le garantiza su permanencia en el cargo y en la carrera administrativa; que la convocatoria del concurso en lugar de perjudicarla, le abre la posibilidad de figurar en el listado de elegibles para la provisión de vacantes que se presenten en cualquier nivel, cargo o área del sector educativo estatal; que no se presenta la conculcación del derecho constitucional del debido proceso, como lo sostiene la actora, por cuanto no necesariamente cuando el legislador no prevé recursos dentro de un proceso o procedimiento, ello quiera significar que se vulnera dicho derecho fundamental; que, sin embargo, el concurso que rige la carrera administrativa docente, contempla mecanismos y organismos para su vigilancia, control e impugnación de las decisiones; que además, debe recordarse que todas las decisiones que toma la administración pública dentro del concurso de méritos, se hacen mediante pronunciamientos que jurídicamente ostentan la condición de actos administrativos, y al tenor de lo previsto por el Código Contencioso Administrativo, todos ellos admiten el recurso de reposición; que la accionante incluye entre los derechos infringidos el de la igualdad, por cuanto afirma que algunos concursantes conocieron anticipadamente las preguntas y respuestas de los cuestionarios, no obstante, tal dicho posee el carácter eminentemente subjetivo de quien lo expresa, sin que exista prueba alguna que lo acredite, por lo que no se vislumbra la vulneración de ese derecho.

Por último, sostuvo que tampoco se está ante la presencia de un perjuicio irremediable, ya que en este asunto se tiene plenamente establecido que por causa directa del concurso convocado, la actora no perderá su empleo o se desmejorará su situación laboral o salarial porque ella, incluida o no en carrera administrativa, continuará laborando hasta cuando jurídicamente le sea posible ocuparlo.

Inconforme con la anterior decisión la actora presentó escrito de impugnación sin sustentación alguna. SE CONSIDERA Esta Sala de la Corte ha venido sosteniendo en forma reiterada que de acuerdo con el artículo 86 de la Constitución Nacional, la acción de tutela tiene por objeto la protección inmediata, mediante un procedimiento preferente y sumario, de los derechos constitucionales fundamentales de toda persona, cuando quiera que éstos resulten vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública, siempre y cuando, el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial o, teniéndolo, se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.

Así mismo, que no puede ejercitarse como una alternativa judicial para reemplazar los procedimientos ordinarios, también previstos para administrar justicia y reconocer los derechos consagrados en la Carta Política. En el presente caso, le asiste razón al Tribunal al denegar la tutela impetrada, por cuanto la impugnante al cuestionar la reglamentación del concurso público para docentes convocado a nivel Nacional mediante los Decretos 3238 y 4235 de 2004 y la Resolución No. 4700 del Ministerio de Educación Nacional, ataca actos de carácter general, impersonal y abstracto, lo que al tenor de lo dispuesto en el numeral 5º del artículo 6º del Decreto 2591 de 1991, resulta improcedente por vía de tutela.

Y ello porque, es apenas obvio que la reglamentación de los concursos que rigen para la carrera docente y a través de los cuales se determinan los criterios, contenidos y procedimientos para su aplicación, debe hacerse siempre mediante un acto de carácter general, impersonal y abstracto, pues no resulta concebible que la determinación de tales aspectos pueda llevarse a cabo únicamente respecto de una determinada y particular persona, es decir, un acto de tal naturaleza no puede crear situaciones jurídicas subjetivas y concretas, ya que se trata de una norma jurídica que contiene situaciones genéricas y comprende a un conjunto indeterminado de personas que se someten a su mandato o prohibición y a las características abstractas que consagra.

Ahora bien, si la accionante controvierte la legalidad de tales actos administrativos, ya que a través de ellos se reglamentó la convocatoria a concurso del cargo de docente que venía desempeñando, normatividad que en su sentir la perjudica, por cuanto se halla vinculada al servicio público de educación de la entidad territorial, Departamento de la Guajira, y escalafonada en el Escalafón Nacional Docente, es por lo que, tal como lo afirma el fallo impugnado, cuenta con otro mecanismo judicial de defensa, cual es el de acudir a la jurisdicción de lo contencioso administrativo, debido a que tales actos se encuentran debidamente ejecutoriados y gozan de la presunción de legalidad, por lo que cualquier reclamo o controversia que gire en torno a los mismos debe ventilarse ante la autoridad judicial competente, y ello porque el juez de tutela no puede arrogarse la competencia judicial de dirimir conflictos que corresponden a aquella jurisdicción. Por lo tanto, la petente puede acudir a la vía ordinaria y obtener la suspensión provisional de aquellos actos que estime violatorios de sus derechos, ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo, cual es la autoridad competente para impugnar los actos administrativos que ahora se atacan.

Por consiguiente, no es la tutela el mecanismo idóneo para cuestionar la constitucionalidad e ilegalidad de los citados Decretos, así como tampoco para solicitar la suspensión de tales actos administrativos, que es lo que en últimas alega la accionante, al sostener que con los mismos se le infringen los derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad, al trabajo en condiciones dignas y al principio constitucional de confianza legítima, ya que para ello debe acudir, al ser decretos reglamentarios, a la acción de nulidad ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo.

Resumiendo, entonces, se tiene que las dos razones que se exponen, es decir, el de ser los actos que se señalan como violatorios de los derechos fundamentales, de carácter general, impersonal y abstracto y el contar la actora con otro mecanismo judicial de defensa, bastan para sostener que no es viable invocar el mecanismo de la tutela para hacer valer sus derechos.

En conclusión, en este asunto la tutela es improcedente conforme a lo previsto por la norma constitucional antes citada y por los decretos que reglamentaron su ejercicio, sin que, de otro lado, se esté en presencia de un perjuicio irremediable, porque, en primer lugar, es indudable, que no se demostró el daño ocasionado con las actuaciones de las autoridades gubernamentales accionadas; y, en segundo lugar, tampoco se puede alegar un perjuicio irremediable, porque si a consecuencia del concurso la accionante es privada del empleo que afirma desempeña, también podría demandar la ilegalidad de tal determinación y obtener el resarcimiento de sus derechos laborales a que haya lugar, de haber alguna irregularidad en el acto administrativo que disponga la separación de su empleo.

Por consiguiente, se confirmará la decisión impugnada. En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, RESUELVE:

PRIMERO: CONFIRMAR la decisión impugnada.

SEGUNDO: NOTIFICAR a los interesados en la forma prevista por el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.

TERCERO: REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión.

NOTIFÍQUESE Y CUMPLASE. FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA CARLOS ISAAC NADER EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS LUIS JAVIER OSORIO LÓPEZ CAMILO TARQUINO GALLEGO ISAURA VARGAS DÍAZ MARÍA ISMENIA GARCÍA MENDOZA Secretaria PAGE 12