Micelio
T 7600122030002001-1723-01Corte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2001

Magistrado ponente: José Fernando Ramírez Gómez

Decreto 2591 de 1991Decreto 306 de 1992

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACION CIVIL Bogotá, D.C., nueve (9) de mayo de dos mil uno (2001). Ref: Exp. No. T- 7600122030002001-1723-01 Sería del caso entrar a desatar la impugnación propuesta por el apoderado judicial del Municipio de Santiago de Cali, dentro de la acción de tutela que a solicitud de dicho ente territorial se adelanta en contra del JUZGADO QUINCE CIVIL de esa misma ciudad, sino fuera porque se observa que en la primera instancia surtida ante la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santiago de Cali, se incurrió en causal de nulidad que afecta lo actuado, como pasa a examinarse.

ANTECEDENTES 1. El Municipio de Santiago de Cali, actuando por intermedio de apoderado judicial, solicita que mediante el amparo del debido proceso se ordene " la suspensión de la aplicación total" de la sentencia de tutela No. 014 proferida el 5 de marzo del presente año por el despacho judicial accionado, "para en su lugar negar las pretensiones de los accionantes" y " llamar al orden jurídico que se encuentra flagrantemente agraviado por la misma orden judicial, la cual causa un perjuicio grave a la Administración Central Municipal como consecuencia de la violación al debido proceso y a la doble instancia, toda vez que el Juez de instancia incurrió en un error al no observar las pruebas aportadas por la Entidad, resolver asuntos no decididos por la primera instancia, interferir en el presupuesto municipal de Santiago de Cali, en ascenso de servidores públicos, asignación de prestaciones sociales, entre otras, violación de preceptos constitucionales y legales en materia del régimen de empleados públicos": 2.

Por auto del 21 de marzo de 2001, el a quo admitió la solicitud de tutela, decisión que ordenó poner en conocimiento de la titular del despacho judicial accionado amén de convocar a " todos los actores en la acción de tutela de CLAUDIA LEONOR AGUDELO y OTROS contra el Municipio de Cali, en la que ya se emitieron sentencias de primera y segunda instancia, para que si lo estiman pertinente intervengan en el trámite de la presente, convocatoria que, por economía procesal, se hace a través de su apoderado, el abogado GUSTAVO ADOLFO SAAVEDRA LENIS", (fl. 344, c.1).

CONSIDERACIONES 1. El debido proceso constituye un conjunto de garantías fundamentales, de acuerdo a las cuales nadie puede ser juzgado o investigado sino conforme a las leyes preexistentes, al acto que se le imputa, ante funcionario competente y con observancia de las formas propias de cada juicio, entre las que se destaca el derecho del interesado a aducir pruebas y controvertir las allegadas en su contra, conjunto de garantías que por su cardinal importancia están consagradas como derecho fundamental en el artículo 29 de la Constitución Política. 2.

La acción de tutela como proceso judicial de defensa de los derechos superiores, no obstante caracterizarse por la brevedad y sumariedad, no es ajena a las reglas del debido proceso, dentro de las cuales se contempla la obligación de notificar a las partes o intervinientes las providencias que se dicten, por así ordenarlo los artículos 16 del Decreto 2591 de 1991 y 5º del Decreto 306 de 1992, mandato que cobra mayor relevancia cuando se trata de informar sobre la iniciación del trámite, y que cobija al tercero con un interés legítimo en el resultado del proceso, debido a que esa es la oportunidad para que esos sujetos ejerzan su derecho de defensa.

Sobre el tema se ha dicho: “Una vez formulada la petición de tutela debe iniciarse el procedimiento correspondiente y el juez debe buscar - con miras a la garantía del debido proceso - que se notifique, acerca de la acción instaurada, aquel contra quien se endereza. Así lo ha dispuesto el Decreto 2591 de 1991 en su artículo 16 ( ). “El objeto de tal notificación es el de asegurar la defensa de la autoridad o del particular contra quien actúa el peticionario y la protección procesal de los intereses de terceros que puedan verse afectados con la decisión. “En cuanto alude específicamente a la persona sindicada de violar o amenazar derechos fundamentales, debe tener la oportunidad de dar sus razones e inclusive de desvirtuar lo afirmado en su contra”.

(El destacado no es original). Criterio que posteriormente fue retomado por la misma fuente, así: “ Es cierto que en tratándose de la acción de tutela, no existe una norma expresa que ordene la notificación de las providencias judiciales a los terceros con interés legítimo en el resultado del proceso; pero nuestra Carta Fundamental, en su artículo 2, consagra como uno de los principios y fines esenciales del Estado: ‘facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan ’.

A su turno, y específicamente en lo relativo al trámite de la acción de tutela, los artículos 13, inciso final y 16 del Decreto 2591 de 1991 contemplan: el primero, que ‘quien tuviere un interés legítimo en el resultado del proceso podrá intervenir en él como coadyuvante del actor o de la persona o autoridad pública contra quien se hubiere hecho la solicitud’.

Y el segundo, que ‘las providencias que se dicten se notificarán a las partes o intervinientes, por el medio que el juez considere más expedito y eficaz’. “Estas normas son suficientes para que el juez, como autoridad de la República encargada de velar por la protección de los derechos fundamentales de los asociados - artículo 2º.-, garantice a los terceros determinados o determinables, con interés legítimo en un proceso, su derecho a la defensa mediante la comunicación, a los mismos, de las providencias que se dicten en el trámite de la tutela.

Así, ellos pueden intervenir oportunamente en el proceso aportando las pruebas y controvirtiendo las que se presenten en su contra para hacer efectivo el derecho fundamental al debido proceso - artículo 29 Superior“. 3. La irregularidad consistente en no vincular debidamente al proceso a un tercero que pueda resultar afectado con la decisión, está contemplada por la ley como causal de nulidad en el numeral 9º. del artículo 140 del Código de Procedimiento Civil, preceptiva que resulta aplicable a la acción de tutela en virtud de lo dispuesto por el artículo 4º. del Decreto 306 de 1992. 4.

En el caso concreto, si bien es cierto la demanda se enfila de manera exclusiva en contra del JUZGADO QUINCE CIVIL DEL CIRCUITO DE SANTIAGO DE CALI, de la pretensión formulada, se establece sin mayor esfuerzo, que de salir avante la acción de tutela podrían resultar afectados los intereses de las personas que resultaron amparados mediante la sentencia de tutela cuya revocatoria se pretende obtener por esta vía. 5.

Por tanto, como dichas personas no fueron vinculadas debidamente al presente trámite, habida cuenta que el doctor GUSTAVO ADOLFO SAAVEDRA LENIS, no funge en este proceso como su apoderado judicial, lo cierto es que se les vulneró su derecho de defensa y contradicción, el cual no se puede desconocer so pretexto de la " economía procesal", generándose así la nulidad de lo actuado a partir del auto que imprimió trámite a la tutela, vicio no saneado y que, por ende, se declarará, para que el Tribunal cumpla con la formalidad omitida.

Por lo demás, su vinculación en esta instancia no resulta procedente, porque de hacerlo se incurriría en otra causal de nulidad, insaneable por cierto, cual sería la pretermisión total de la instancia anterior (Art. 140 numeral 3º. del C. de P. Civil). 6. Consecuentemente, corresponde al a quo resolver la solicitud de medida cautelar formulada por el accionante, mediante el memorial que precede.

DECISION En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil,

RESUELVE

Primero: Declarar la nulidad de todo lo actuado en la presente acción de tutela, a partir del auto que ordenó darle trámite a la misma. Segundo: En consecuencia, se ordena devolver el expediente al Tribunal de origen, para que se reponga la actuación, procurándose la notificación oportuna de todos los demandantes en la acción de tutela promovida por CLAUDIA LEONOR AGUDELO y otros, contra el Municipio de Santiago de Cali, conforme a lo expuesto en la parte motiva de esta providencia. Ofíciese.

Tercero: Reconócese al doctor NESTOR RAUL CORREA HENAO como apoderado judicial del Municipio de Santiago de Cali, en los términos del poder a él conferido. Consecuentemente, se entiende terminado el mandato conferido al doctor RICARDO YATE VILLEGAS. Cuarto: Comuníquese lo aquí resuelto a las partes mediante telegrama.

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ Magistrado. � Corte Constitucional, Sentencia T-293 de 1994. � Auto 001 de 1996. 9 8 JFRG. Exp. 7600122030002001-1723-01