CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil República de Colombia Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL Magistrado Ponente: CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE Bogotá, D. C., veinticuatro (24) de agosto de dos mil nueve (2009). Ref. exp. 1100102030002009-01439-00 Asdrúbal Ricardo Rangel Villalba, diciendo ser apoderado judicial de la Cooperativa de Transportadores Tucura y Edwin Paternina Torres, formuló acción de tutela contra la Sala Civil – Familia - Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería, extensiva al Juzgado Cuarto Civil del Circuito de esa ciudad, por violación, entre otros, del derecho fundamental al debido proceso.
Ha de observarse que para tener acceso a la acción de amparo constitucional, establecida para cuando se estén sometiendo a serio peligro o hayan sido quebrantados derechos fundamentales, siempre que la víctima no tenga otros medios propicios de defensa, no es menester la satisfacción de requisitos particulares como, por ejemplo, la autenticación del libelo, el señalamiento de la disposición trasgredida ni instaurarla mediante apoderado, tal y como se infiere con claridad de lo establecido en el artículo 14 del Decreto 2591 de 1991.
Es evidente que el artículo 10 del mencionado decreto, al precisar que " la acción de tutela podrá ser ejercida en todo momento y lugar, por cualquiera persona vulnerada o amenazada en uno de sus derechos fundamentales, quien actuará por sí misma o a través de representante …", que se pueden agenciar derechos ajenos y que igualmente podrán ejercerla el Defensor del Pueblo y los personeros municipales, señala las personas a través de las cuales es viable hacerla valer, en caso de que el titular no pueda o no quiera iniciarla en forma directa.
En este asunto, examinado el escrito incoativo de la pretensión tutelar y sus anexos, prima facie, se corrobora la ausencia de legitimación para activar el mencionado instrumento, en vista de que el signatario, a pesar del poder que le fue otorgado, no demostró en legal forma la especial condición sine qua non para abogar en esta causa por las prerrogativas de las personas directamente agraviadas, cual es la de ser profesional del derecho, debido a que para ello, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 63 del Código de Procedimiento Civil, se exige hacerlo por intermedio de apoderado con calidad de abogado, aspecto que ha desatendido aquél, no obstante el requerimiento que en tal sentido le fue hecho mediante auto de 13 de agosto último (fol. 74), pues no se encuentra probado que haya exhibido la respectiva tarjeta profesional, único documento idóneo para comprobar la aludida calidad.
Por consiguiente, al no tener la posibilidad de representar en este trámite a quienes sus derechos fundamentales afirma les han sido vulnerados la persona que sin demostrar la calidad de abogado aduce estar facultada por aquéllos para procurar la protección extraordinaria, emerge ostensible la falta de legitimidad e interés de su promotor y, por tanto, su improcedencia, habida cuenta que no es apoderado judicial hábil constituido en debida forma ni se interpuso, como es factible, a través de funcionarios expresamente facultados para ello; a lo anterior cabe añadir que no se alegó ni acompañó prueba de que los sedicentes afectados estén imposibilitados para interponer de manera directa la acción de tutela.
En resumen, por ser incuestionable la falta de legitimación e interés del suscriptor de la demanda para promover el referido mecanismo tutelar, originada en el aludido defecto, se impone su rechazo, sin perjuicio de que las presuntas víctimas, una vez subsanada la irregularidad, puedan instaurarla con posterioridad. Con base en lo expuesto, recházase la tutela aludida.
Devuélvanse los anexos sin necesidad de desglose. Notifíquese telegráficamente a los accionantes. CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE Magistrado PAGE 3 C.J.V.C. Exp. 1100102030002009-01439-00