República de Colombia Corte Suprema de Justicia República de Colombia Radicación n° 74732 Corte Suprema de Justicia CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS N° 2 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ Magistrada Ponente STP9338-2014 Radicación n° 74732 (Aprobado Acta No. 228) Bogotá, D. C., diecisiete (17) de julio de dos mil catorce (2014).
OBJETO DE LA DECISIÓN Decidir la acción de tutela presentada por CARLOS HUMBERTO RODAS CORREA y GERMÁN ALONSO CASTRO PATIÑO, dirigida contra la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, en actuación que comprende al Juzgado 3° Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad y a la Fiscalía 3° Especializada UNAIM, por el presunto desconocimiento de los derechos fundamentales al debido proceso y libertad.
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN Los memorialistas censuran el contenido de la decisión emitida el 29 de mayo de 2014 por el Tribunal accionado, a través de la cual revocó el auto del 12 de noviembre de 2013 proferido por el Juzgado 3° Penal del Circuito Especializado de Cali y, en su lugar, ordenó librar orden de captura en su contra, luego de manifestar que no había lugar a conceder la libertad por vencimiento de términos. En dicho sentido, consideran que la decisión de segunda instancia atacada carece de fundamentos fácticos y jurídicos razonables, al tiempo que desconoce el contenido de tratados internacionales ratificados por Colombia, en la medida en que pasa por alto la noción de plazo razonable como garantía extraída de la Convención Americana de Derechos Humanos y soslaya el artículo 10 de la Ley 906 de 2004.
En ese orden, luego de considerar acreditadas las causales de procedencia de la acción de tutela contra decisiones judiciales, para el restablecimiento de las garantías superiores que estiman quebrantadas, piden se decrete la nulidad de la decisión proferida el 29 de mayo de 2014 y, en su lugar, se ordene nuevamente la libertad inmediata.
TRÁMITE DE LA ACCIÓN Con auto de 14 de julio del año en curso, esta Sala asumió el conocimiento de la tutela y ordenó notificar esa determinación a la autoridad demandada, como también al Juzgado 3° Penal del Circuito Especializado de Cali y a la Fiscalía 3° Especializada UNAIM. CONSIDERACIONES DE LA SALA De conformidad con la preceptiva del artículo 1º, numeral 2º del Decreto 1382 de 12 de julio de 2000 es competente la Sala para decidir la acción de tutela dirigida en contra de la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, en actuación que comprende al Juzgado 3° Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad y a la Fiscalía 3° Especializada UNAIM.
El artículo 86 de la Constitución Política establece que toda persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales cuando por acción u omisión le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública o por particulares, en los casos previstos de forma expresa en la ley, siempre que no exista otro medio de defensa judicial o existiendo cuando la tutela se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio de carácter irremediable.
La parte actora cuestiona el contenido de la decisión proferida el 29 de mayo de 2014, mediante la cual la autoridad judicial accionada revocó la determinación de conceder la libertad por vencimiento de términos adoptada por el a quo, por considerar que se erige en vía de hecho susceptible de corrección por vía constitucional. En orden a adoptar la decisión que en el plano constitucional corresponda, debe decirse que la Sala ha sido del criterio que no puede acudirse a la tutela para reemplazar los procedimientos ordinarios de defensa, cuando el amparo se concibió para suplir la ausencia de éstos y no para desconocerlos, por tanto, no es viable considerarla como medio alternativo o paralelo de defensa o instancia adicional al cual acudir para enderezar actuaciones judiciales supuestamente viciadas.
En dicho sentido, de manera reiterada se ha sostenido que no es procedente acudir al juez de tutela para que intervenga en procesos en curso, no sólo porque desconoce la independencia y la autonomía de que está revestido el juez natural para tramitar y resolver los asuntos de su competencia, sino porque, tal proceder desnaturaliza la filosofía que inspiró el mecanismo de amparo para la protección de derechos superiores, mas no para su declaración. En el asunto examinado, la actuación procesal a la cual se refiere la parte accionante se encuentra en curso, pues tal y como lo revela la actuación a la fecha se encuentra pendiente de continuar la audiencia de juicio oral, por tanto, se insiste, será en ese proceso donde la parte actora deberá ejercer todas las facultades que le otorga la codificación procesal penal vigente.
Lo anterior, se constituye en motivo suficiente para declarar la improcedencia del amparo demandado, puesto que dentro de dicha actuación penal los demandantes cuentan con medios de defensa judicial para reclamar el amparo de las garantías fundamentales que consideran conculcadas. En consecuencia, al existir un escenario natural de discusión, la tutela demandada se torna improcedente, en los términos previstos por el numeral 1° del artículo 6°, del Decreto 2591 de 1991.
Respecto a este particular aspecto, la Corte Constitucional en sentencia T- 418 de 2003 ha señalado: De acuerdo, también, con la amplia jurisprudencia de la Corte, la acción de tutela es improcedente cuando el proceso no ha concluido y se pide la protección del juez constitucional para atacar providencias judiciales en trámite en las que se alegue una vía de hecho, por la sencilla razón de que no obstante la posible irregularidad que se hubiere presentado en el trámite del proceso correspondiente, al no estar culminada la actuación, existen normas en el procedimiento para que el afectado alegue oportunamente estas deficiencias, bien sea, pidiendo nulidades, interponiendo recursos, interviniendo en el proceso, todo con el fin de defender sus derechos.
Es decir, la improcedencia de la acción de tutela, en estos casos, radica en la existencia de otro medio de defensa judicial, dentro del propio proceso. De allí que la Corte ha señalado que no toda irregularidad en el trámite de un proceso constituye una vía de hecho amparable a través de esta acción. En la sentencia T-296 de 2000 se dijo: Para analizar cada uno de estos puntos, se tomará como parámetro la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre la vía de hecho.
Esta Corporación ha señalado que cuando en la acción de tutela se alega tal situación en relación con las distintas etapas de un proceso, o en la propia sentencia, la intervención del juez de tutela, por ser estrictamente excepcional, debe estar encaminada a determinar si a pesar de existir errores o faltas en los procesos, éstos pueden ser corregidos en el propio proceso, a través de los distintos mecanismos que prevé la ley.
Es decir, si para su corrección se pueden proponer recursos, pedir nulidades, etc. En otras palabras, no toda irregularidad en el trámite de un proceso, o en la sentencia misma, constituye una vía de hecho amparable a través de la acción de tutela. Este rigor para conceder la acción de tutela cuando se alegan vías de hecho, obedece al debido entendimiento del artículo 86 de la Constitución, en cuanto al carácter excepcional de la acción de tutela, su procedencia únicamente cuando no exista para el afectado otro medio de defensa judicial y por el respeto por la cosa juzgada por parte del juez constitucional.
(sentencia T-296 de 2000, MP, Alfredo Beltrán Sierra). Asumir una postura como la pretendida, implicaría desconocer y pretermitir las decisiones que en ejercicio de su competencia emiten los funcionarios judiciales en el trámite de los procesos adelantados conforme al procedimiento previsto para el caso concreto en la Ley 906 de 2004 y abordar, en abierta contraposición a la finalidad y alcance de la tutela, el estudio de las decisiones judiciales proferidas en una actuación todavía en curso y que eventualmente pueden ser de conocimiento de esta Corporación, en sede de casación. Adicionalmente, tampoco se probó la existencia de situación alguna que haga pensar en la inminencia de sufrir un daño irreversible o un perjuicio que tenga la virtualidad de comprometer o amenazar de manera concreta, grave y específica los derechos fundamentales de los actores.
Lo argumentado es el fundamento para negar por improcedente el amparo constitucional demandado. En mérito de lo expuesto, la Sala de Decisión de Tutelas N° 2, de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, RESUELVE 1. NEGAR por improcedente la tutela interpuesta por CARLOS HUMBERTO RODAS CORREA y GERMÁN ALONSO CASTRO PATIÑO, por las razones contenidas en la anterior motivación. 2.
NOTIFICAR esta providencia de conformidad con el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991. 3. REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Notifíquese y cúmplase, MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA Secretaria TUTELA PRIMERA INSTANCIA ACCIONANTE: CARLOS HUMBERTO RODAS CORREA y GERMÁN ALONSO CASTRO PATIÑO ACCIONADO: Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, en actuación que comprende al Juzgado 3° Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad y a la Fiscalía 3° Especializada UNAIM.
ASUNTO: La parte actora cuestiona el contenido de la decisión proferida el 29 de mayo de 2014, mediante la cual la autoridad judicial accionada revocó la determinación de conceder la libertad por vencimiento de términos adoptada por el a quo, por considerar que se erige en vía de hecho susceptible de corrección por vía constitucional. DECISIÓN Negó por improcedente el amparo constitucional en atención al carácter subsidiario y residual de la acción de tutela, pues considera que los actores pretenden utilizar la acción de tutela como un mecanismo adicional a los estatuidos de forma ordinaria al interior del proceso penal para la defensa de sus intereses, lo cual no resulta admisible cuando el proceso esté en curso, como en este evento.
Con todo, descartó la existencia de un perjuicio irremediable. Vence: Julio 24 Sala: Julio 24 PAGE 9