CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Corte Suprema de Justicia Tutela No. 79244 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS N° 2 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ Magistrada ponente STP5405-2015 Radicación n° 79244 (Aprobado Acta No. 160) Bogotá D.C., seis (6) de mayo de dos mil quince (2015). ASUNTO Resolver la impugnación presentada por JAIRO ENRIQUE ACERO contra la sentencia de tutela proferida el 17 de marzo último por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, mediante la cual negó el amparo de sus derechos fundamentales presuntamente vulnerados por el Juzgado Penal del Circuito de Puerto Boyacá.
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN Según se desprende del trámite, el ciudadano referido fue absuelto del cargo por homicidio que la Fiscalía formuló en su contra, pero en segunda instancia la decisión fue revocada para en lugar condenarlo y emitir la respectiva orden de captura, que se materializó el 6 de noviembre de 2013. Instauró demanda de casación, cuya admisión no se ha resuelto aún por la Sala de Casación Penal.
El 18 de diciembre de 2014, el Juzgado de primer grado denegó varias solicitudes elevadas por el procesado, incluyendo una de prisión domiciliaria. Apelada la decisión, el plenario fue remitido al ad quem. El memorialista acude ante la jurisdicción constitucional deprecando exclusivamente la negativa frente al sustituto penal aludido, que en su criterio quebranta sus prerrogativas superiores y las de su familia.
TRÁMITE DE LA PRIMERA INSTANCIA Con auto del 4 de marzo de este año, el juez plural de primer grado admitió el libelo inicial y corrió el respectivo traslado al juzgado accionado, el cual, defendió la legalidad de su decisión y destacó que aún no se encuentra en firme, pues la impugnación vertical no ha sido resuelta. El a quo negó el amparo.
Consideró incumplidos los requisitos de procedencia cuando se propone respecto de providencias judiciales, concretamente, por cuanto la apelación impetrada contra el auto reprochado, está pendiente de decisión. No obstante, agregó que dicho pronunciamiento resultaba razonable y debidamente fundamentado. El censor impugnó el fallo. Además de referirse a algunos aspectos expuestos en la demanda, criticó también la conducta de la Sala Penal del Tribunal de Manizales, por haber revocado la sentencia absolutoria, y confirmado en anteriores oportunidades algunos interlocutorios desfavorables a sus intereses.
Finalmente, censuró que en su caso no se hubiera atendido el criterio sentado en la sentencia C – 792 de 2014, y deprecó su aplicación. CONSIDERACIONES DE LA CORTE Conforme lo consagra el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, la Sala es competente para desatar la segunda instancia respecto de la decisión adoptada por la Sala de Penal del Tribunal Superior de Manizales.
Dispone el artículo 86 de la Constitución Política, y así lo reitera el artículo 1º del Decreto en cita, que la acción de tutela tiene por objeto la protección efectiva e inmediata de los derechos fundamentales, cuando sean amenazados o vulnerados por la conducta activa u omisiva de las autoridades públicas o los particulares. Se caracteriza por ser un trámite subsidiario e informal que tiene lugar ante la ausencia de otro medio de defensa o su falta de idoneidad, o excepcionalmente para evitar un perjuicio irremediable.
En el presente asunto, el actor censuró inicialmente la negativa frente a su petición de prisión domiciliaria, adoptada, entre otras determinaciones, en el auto del 18 de diciembre anterior, por el Juzgado accionado. En la impugnación, adicionó reproches contra la Sala Penal del Tribunal de Manizales por haber revocado la sentencia absolutoria de primer grado, y haber confirmado en anteriores oportunidades algunos interlocutorios desfavorables a sus intereses.
También criticó que en su caso no se hubiera atendido el criterio sentado en la sentencia C – 792 de 2014, y deprecó su aplicación. Estos últimos hechos y argumentos no fueron contemplados en la demanda de amparo, por lo que no pueden ser considerados en esta sede; pues ello atentaría contra el principio de doble instancia y los derechos a la contradicción y defensa de la autoridad convocada al procedimiento constitucional, que no tuvo la posibilidad de controvertir tales afirmaciones en el trámite de primer nivel.
(Cfr. CSJ STP, 02 Oct 2014, Rad. 76181). En cuanto al interlocutorio confutado, debe recordarse que ha sido criterio definido y reiterado de la Sala de Casación Penal de la Corte que no es procedente acudir a la solicitud de protección constitucional para intervenir dentro de procesos en curso, no sólo por cuanto ello desconoce la independencia de que están revestidas las autoridades judiciales para tramitar y resolver los asuntos de su competencia, sino porque tal proceder desnaturaliza la filosofía que inspiró la acción de amparo como mecanismo residual de defensa de los derechos superiores, mas no para su declaración. Las críticas puestas de presente constituyen un aspecto ajeno al ámbito de injerencia del juez de tutela, que se limita a ejercer un control constitucional, pero de ninguna manera extensivo al acierto de las instancias, pues la acción de amparo ha sido instituida para garantizar la indemnidad de los derechos fundamentales, pero no constituye una instancia adicional o paralela a la de las autoridades competentes.
En el asunto bajo examen, la actuación se encuentra en trámite, concretamente, ad portas de la resolución de la alzada instaurada por el actor, contra la decisión negativa de primer grado. En consecuencia, al existir un escenario natural de discusión sobre el asunto sometido al conocimiento del juez constitucional, la tutela demandada se torna improcedente, en los términos previstos por el artículo 6-1 del Decreto 2591 de 1991.
Respecto a este particular aspecto, ha señalado la jurisprudencia: […] Cuando el proceso no ha concluido y se pide la protección del juez constitucional para atacar providencias judiciales en trámite en las que se alegue una vía de hecho, por la sencilla razón de que no obstante la posible irregularidad que se hubiere presentado en el trámite del proceso correspondiente, al no estar culminada la actuación, existen normas en el procedimiento para que el afectado alegue oportunamente estas deficiencias, bien sea, pidiendo nulidades, interponiendo recursos, interviniendo en el proceso, todo con el fin de defender sus derechos.
Es decir, la improcedencia de la acción de tutela, en estos casos, radica en la existencia de otro medio de defensa judicial, dentro del propio proceso. De allí que la Corte ha señalado que no toda irregularidad en el trámite de un proceso constituye una vía de hecho amparable a través de esta acción. En la sentencia T-296 de 2000 se dijo: «Para analizar cada uno de estos puntos, se tomará como parámetro la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre la vía de hecho.
Esta Corporación ha señalado que cuando en la acción de tutela se alega tal situación en relación con las distintas etapas de un proceso, o en la propia sentencia, la intervención del juez de tutela, por ser estrictamente excepcional, debe estar encaminada a determinar si a pesar de existir errores o faltas en los procesos, éstos pueden ser corregidos en el propio proceso, a través de los distintos mecanismos que prevé la ley.
Es decir, si para su corrección se pueden proponer recursos, pedir nulidades, etc. En otras palabras, no toda irregularidad en el trámite de un proceso, o en la sentencia misma, constituye una vía de hecho amparable a través de la acción de tutela. Este rigor para conceder la acción de tutela cuando se alegan vías de hecho, obedece al debido entendimiento del artículo 86 de la Constitución, en cuanto al carácter excepcional de la acción de tutela, su procedencia únicamente cuando no exista para el afectado otro medio de defensa judicial y por el respeto por la cosa juzgada por parte del juez constitucional».
(Sentencia T – 418 de 2003). Asumir una postura como la pretendida por la parte actora, implicaría desconocer y pretermitir las decisiones que en ejercicio de sus funciones emiten las autoridades competentes en el trámite de los procesos adelantados conforme la normativa aplicable en cada caso; y abordar, en abierta contraposición a la finalidad y alcance de la tutela, el estudio de la naturaleza de las supuestas irregularidades acaecidas en una actuación todavía en curso.
Los precedentes razonamientos constituyen fundamento suficiente para confirmar la decisión de primera instancia. En mérito de lo expuesto, la Sala de Decisión de Tutelas N° 2, de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, RESUELVE 1. CONFIRMAR el fallo impugnado, por las razones expuestas en la anterior motivación. 2.
REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Notifíquese y Cúmplase, MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA Secretaria 1 PAGE 8