República de Colombia Corte Suprema de Justicia Radicación No. 76566 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL SALA SEGUNDA DE DECISIÓN DE TUTELAS JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO Magistrado Ponente STP15256-2014 Radicación N° 76566 Aprobado acta N° 370 Bogotá, D.C., seis (6) de noviembre de dos mil catorce (2014). V I S T O S Se pronuncia la Sala sobre la impugnación interpuesta por el apoderado del accionante DAGOBERTO LAMOS CAÑARTE, contra la decisión adoptada el 17 de septiembre de 2014 por la Sala Laboral de esta Corporación, por cuyo medio negó el amparo constitucional que reclama frente a la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Cali.
I.
ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN Según lo refieren las diligencias, DAGOBERTO LAMOS CAÑARTE promovió proceso ordinario laboral contra Coolaboramos C.T.A. y solidariamente contra la empresa Frutales Las Lajas S.A., dirigido a que se declare la existencia de un contrato de trabajo entre las partes, en el periodo comprendido entre el 27 de mayo de 2008 y el 1º de marzo de 2010 y, en consecuencia de ello, se condene a las demandadas a pagarle al actor las sumas correspondientes a las prestaciones sociales, indemnización moratoria, sanción del artículo 99 de la Ley 50 de 1990 y agencias en derecho.
Correspondió conocer de la actuación al Juzgado Laboral del Circuito de Roldanillo, despacho que emitió sentencia el 18 de abril de 2013 en el sentido de declarar la existencia de un contrato de trabajo entre las partes. En consecuencia, condenó a las demandadas a pagarle en forma solidaria al actor las sumas de $ 1.796.689,69 por concepto de prestaciones sociales, $ 453.486,11 por vacaciones, $ 1.164.600 por auxilio de transporte, $ 11.660.533,32 por concepto de sanción por no consignación de las cesantías, $ 17.166,66 diarios como sanción moratoria y $ 3.353.428,96 por las costas procesales.
Recurrida la anterior determinación por las demandadas, la Sala de Descongestión Laboral del Tribunal Superior de Cali mediante proveído del 29 de noviembre de 2013 la revocó íntegramente, al considerar que no se concretaron los extremos temporales del vínculo laboral que unió al actor a la demandada Frutales Las Lajas S.A. Agotado el trámite reseñado el ciudadano DAGOBERTO LAMOS CAÑARTE acudió mediante apoderado judicial al mecanismo excepcional de la tutela, en procura de amparo para los derechos fundamentales de confianza legítima, seguridad jurídica e igualdad que estimó conculcados por la Sala de Descongestión Laboral del Tribunal Superior de Cali, por razón de la sentencia de segunda instancia proferida dentro del proceso ordinario laboral que viene de referirse.
En criterio del libelista, la Corporación judicial accionada incurrió en vía de hecho concretamente: i) al apartarse de los precedentes judiciales sin argumentar debidamente, desbordando su discrecionalidad interpretativa, ii) omitir apreciar y valorar la totalidad de las pruebas allegadas al proceso, tales como el certificado de tiempo laborado y los testimonios que daban cuenta de la prestación de los servicios de su representado para la Frutales Las Lajas S.A. y, iii) existir dos casos “fácticamente idénticos” en los cuales el Juzgado Laboral del Circuito de Roldanillo y los Tribunales de Cali y Buga, acogieron las pretensiones incoadas por Hugo Núñez Sáenz y Justo Germán Varela Lorza.
Aspira, entonces, que se brinde protección a las garantías fundamentales invocadas dejando sin efecto la sentencia reprobada y, en su lugar, se emita la decisión que en derecho corresponda “respetando los derechos y principios fundamentales conculcados observando el precedente judicial vertical y horizontal que regula casos similares…”. II.
EL FALLO IMPUGNADO La Sala de Casación Laboral negó el amparo invocado, señalando para el efecto que en el caso bajo estudio el juez colegiado accionado no vulneró los derechos fundamentales alegados por el accionante, toda vez que su decisión se fundamentó en el análisis razonado y admisible de las pruebas aportadas, por lo que es insuficiente el solo desacuerdo con las decisiones adoptadas en una determinada controversia, en tanto que el juez de tutela no puede interferir en los procesos adelantados por los jueces naturales.
Por lo demás, precisó que una vez examinados los fallos allegados y cotejados con las providencias proferidas en el caso objeto de estudio, puede afirmarse que del análisis de las pruebas aportadas en dichos casos, los jueces encontraron que Hugo Núñez Sáenz y Justo Germán Varela Lorza tenían un contrato con Frutales Las Lajas S.A., aspecto que difiere del proceso del accionante y, por tanto, el derecho a la igualdad no se denota violentado.
III. LA IMPUGNACIÓN El apoderado del accionante impugna el fallo de tutela insistiendo en la procedencia del amparo, efecto para el cual señala que el juez constitucional de primer grado desconoció los presupuestos generales y específicos de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales, los cuales pasa a exponer detalladamente.
IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE De conformidad con lo establecido en el artículo 4º del Decreto 1382 del 12 de julio de 2000, en concordancia con el artículo 44 del Reglamento General de la Corte Suprema de Justicia, es competente esta Sala para pronunciarse sobre la impugnación, en tanto lo es en relación con la sentencia de tutela adoptada en primera instancia por la Sala de Casación Laboral de esta Corporación. Referente a la acción pública que nos ocupa, ha de precisarse que el artículo 86 de la Constitución Política establece que se trata de un mecanismo concebido para la protección inmediata de los derechos fundamentales, cuando estos resulten amenazados o vulnerados por cualquier acción u omisión, siempre que no exista otro recurso o medio de defensa judicial, a menos que se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.
La doctrina constitucional ha sido clara y enfática en señalar que cuando se trata de providencias judiciales, la acción de tutela solamente resulta procedente de manera excepcional, pues como regla general la inconformidad de las partes con lo resuelto por los funcionarios judiciales ha de ser planteada y debatida en forma oportuna, acudiendo para ello a los medios de impugnación instituidos en los códigos de procedimiento.
No obstante, por vía jurisprudencial se ha venido decantando el alcance de tal postulado, dando paso a la procedencia de la acción de tutela cuando se trate de actuaciones que carezcan de motivación o fundamento objetivo, contrariando su voluntad para hacer imperar la arbitrariedad y el capricho del funcionario, o resulten manifiestamente ilegales, de ahí que, por excepción se permitirá que el juez de tutela pueda intervenir en orden a hacer cesar los efectos nocivos que la vía de hecho detectada puede ocasionar en relación con los derechos fundamentales.
En el presente asunto, es claro que la petición amparo formulada por el ciudadano DAGOBERTO LAMOS CAÑARTE, se orienta a censurar la sentencia a través de la cual se definió el proceso ordinario laboral promovido en contra de la Cooperativa de Trabajo Asociado Coolaboramos C.T.A. y la empresa Frutales Las Lajas S.A., en tanto considera el peticionario que dicho pronunciamiento comporta evidentes vías de hecho.
De acuerdo con la jurisprudencia, se incurre en vía de hecho cuando, (i), la decisión que se reprocha se funda en una norma absolutamente inaplicable (defecto sustantivo); (ii), resulta manifiesto que el juez carece del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión (defecto fáctico); (iii), el funcionario carece de competencia para proferir la decisión (defecto orgánico); y, (iv), el juez actuó completamente por fuera del procedimiento establecido (defecto procedimental).
En la primera circunstancia hay que tener en cuenta que para que se incurra en vía de hecho la norma a que acude el juez debe ser claramente inaplicable. En consecuencia, no hay defecto sustantivo cuando ello no es evidente, o simplemente cuando es el actor quien da a la norma una interpretación o un alcance distinto al sentado por el funcionario judicial.
Quien administra justicia tiene autonomía para interpretar la norma que más se ajuste al caso, para valorar las pruebas y para decidir el asunto con fundamento en las prescripciones legales y constitucionales pertinentes. La labor de interpretación, como consecuencia de la autonomía judicial que reconoce la Carta Política, permite que la comprensión que se llegue a tener de una misma norma por distintos operadores jurídicos sea diversa, pero ello, per se, no hace procedente la acción de tutela.
En efecto, así se ha reconocido en reiterada jurisprudencia constitucional (CC T-67 y T-780/06) cuando una disposición o un problema jurídico admiten varias y diferentes interpretaciones y soluciones, la selección que haga el fallador de una de ellas, siempre que sea el resultado de un juicio serio, prudente y motivado, no puede ser cuestionada a través de la acción de tutela, so pena de afectar la independencia y la autonomía judicial.
En el caso particular, no podría afirmarse que los motivos expuestos por la parte actora se configuren en una de las circunstancias a las que alude la jurisprudencia, siendo que la providencia censurada se sustenta en motivos razonables que eliminan cualquier viso de arbitrariedad que le haga perder legitimidad, pues las razones que esgrimió el Tribunal accionado para revocar el fallo de primer grado son serias y sensatas, en cuanto resolvió el asunto de cara a la normatividad aplicable y los elementos de juicio allegados al proceso, sin que se perciba que a la prueba se le hubiere cambiado su valor suasorio o alcance determinado por ley, o que la sentencia de segunda instancia esté fundada en conceptos irrazonables o arbitrarios que tengan la trascendencia de edificar un defecto que deba ser conjurado mediante este excepcional instrumento de amparo para los derechos fundamentales.
Corolario de lo expuesto, lejos estaría, como sucede en el sub judice, de cumplir con los requisitos de habilitación la demanda de tutela que gira únicamente en torno a cuestionar la interpretación o aplicación normativa y valoración de las pruebas que el juez ordinario vertió en la resolución del caso concreto, pues en ella se consignaron las razones que dan legitimidad a la misma y sobre las cuales la parte actora sólo aporta consideraciones personales que si bien respetables, no alcanzan a plantear un asunto de estricto contenido constitucional con la capacidad de afectar los mismos, al punto de derruir la doble presunción de legalidad y acierto que a tal proveído es inherente, razón por la cual, se reitera, el amparo demandado es improcedente.
Por último, tampoco puede concluirse que en el presente asunto se está frente a una vía de hecho por desconocimiento del precedente judicial en los términos que lo plantea el actor, pues para que válidamente se pueda hablar de tal irregularidad es necesario que exista una línea jurisprudencial que constituya un derrotero a seguir. Así, puede hablarse de precedente horizontal, cuando en una misma Corporación existe una posición consolidada y unánime por parte de las salas que la componen respecto a una materia, y de precedente vertical cuando ello tiene lugar en relación con decisiones del superior funcional del funcionario que ha de aplicarlo.
Al respecto la Corte Constitucional ha sostenido (CC T-1086/03): (…)Para tal efecto se entiende insuficiente sostener que se ha desconocido el precedente y limitarse a acompañar citas o copias de las sentencias que contienen los precedentes que se estiman desconocidos. Resulta indispensable mostrar que (i) los hechos relevantes son iguales o similares, (ii) que el problema jurídico de ambos casos es igual o similar en lo relevante, (iii) que la providencia infractora del precedente no ofrece explicación alguna para justificar el cambio o que dicha justificación resulta absolutamente inadmisible.
Sin embargo, no es suficiente con que el actor plantee ese hecho de manera aislada para que prospere la tutela, pues debido a la autonomía judicial y al amplio margen de apreciación con que cuenta el juez (artículo 228 de la Constitución Política), es imprescindible que formule una carga argumentativa suficiente, la cual en el presente asunto no se cumplió por parte de quien acudió a la acción constitucional, máxime que las sentencias frente a las cuales pretende el accionante el reconocimiento del derecho a la igualdad, fueron proferidas por las Salas de Decisión integradas por funcionarios diferentes a los aquí accionados.
Bajo tales consideraciones, se impartirá confirmación a la sentencia impugnada. Por las razones consignadas, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sala Segunda de Decisión de Tutelas, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, R E S U E L V E 1.- CONFIRMAR el fallo recurrido. 2.- Notifíquese de acuerdo con lo previsto en el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991. 3.- Ejecutoriada esta decisión, remítase el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Notifíquese y cúmplase.
JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA Secretaria 8 2