Micelio
ATC719-2025Corte Suprema de Justicia · Sala Tutelas2025
Decreto 2591 de 1991Decreto 306 de 1992Ley 527 de 1999

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA Rad. n.° 47001-22-13-000-2025-00047-01 ATC719-2025 Radicación n.° 47001-22-13-000-2025-00047-01 Bogotá, D.C., veintiocho (28) de abril de dos mil veinticinco (2025). 1. Correspondería decidir sobre la impugnación interpuesta por la convocante frente a la sentencia del pasado 27 de marzo, proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, en la acción de tutela promovida por Odin Petroil - Administradora S.A.S. (OPSA-A S.A.S.) contra el Juzgado Segundo Civil del Circuito de esa misma ciudad, si no fuera porque en el trámite de la primera instancia se incurrió en la causal de nulidad prevista en el numeral 8° del artículo 133 del Código General del Proceso, aplicable en virtud de lo normado en el precepto 4° del Decreto 306 de 1992, como pasa a verse. 2.

Revisadas las diligencias, concluye la Corte que el Tribunal a-quo omitió la vinculación directa al debate supralegal de Andrés Felipe Velásquez Fernández y la empresa Baresi Investment S.A., en sus calidades de co-ejecutante (el primero) y ejecutada (la última), en la contienda hipotecaria materia de la querella de amparo, pese a que así fue ordenado en el auto admisorio.

Ningún tipo de enteramiento efectivo se observa en el sub examine con relación a las personas natural y jurídica en mención, máxime si les asiste serio interés en torno a lo que llegare a zanjarse en la presente controversia, al punto de que se les quiso hacer « emplazamiento » sin previamente intentar su citación e involucramiento de modo directo, así la sociedad ejecutada estuviere representada en el hipotecario por curador ad litem (tampoco vinculado), y acerca del señor Velásquez Fernández no obre correo electrónico.

Es de resaltar que la notificación echada de menos no se restringe a una determinada manera de comunicación, pues, a la luz del canon 16 del Decreto 2591 de 1991, lo importante es que se logre « por el medio (…) más expedito y eficaz » (físico, electrónico, digital, etc.); labor que, se insiste, no desplegó el Tribunal. 3. No por nada, el artículo en cuestión establece que las actuaciones que se surten dentro de la tutela deben ser notificadas « a las partes o intervinientes », con lo que se otorga a los terceros interesados la protección de sus garantías, ante cualquier decisión que les afecte. 4.

Dicha norma pretende preservar la intervención al rito constitucional de los sujetos determinados o determinables con interés legítimo, en procura de que puedan ejercer su defensa y, por ende, se dé cumplimiento al debido proceso. Vinculación que debe efectuarse de manera directa, sin que sea válido hacerlo, por ejemplo, a través de apoderado, pues cuando resulte imposible emprenderla, como último remedio incluso existirían otras formas de notificación, en los términos que con reiteración han sido expuestos por la jurisprudencia. Al respecto, la Corte Constitucional, (…) ha hecho énfasis en la necesidad de notificar a las personas directamente interesadas, la iniciación del trámite que se origina con motivo de la instauración de la acción de tutela, (…), lo cual, lejos de ser un acto meramente formal o procedimental, constituye la garantía procesal (…).

Si bien es cierto que esta Corporación ha afirmado que la obligación de notificar, naturalmente, en cabeza del Juez de tutela, es una obligación de medio, la cual no requiere, necesariamente, hacer uso de un determinado medio de notificación, ello no implica que la imposibilidad de llevar a cabo la notificación personal al demandado sea óbice para que el juez intente otros medios de notificación eficaces, idóneos  y conducentes a asegurar el ejercicio del derecho de defensa y la vinculación efectiva de aquel contra quien se dirige la acción. La eficacia de la notificación, en estricto sentido, solo puede predicarse cuando el interesado conoce fehacientemente el contenido de la providencia. Lo anterior no se traduce obviamente, que en el eventual escenario en el cual la efectiva integración del contradictorio se torne particularmente difícil, el juez se encuentre frente a una obligación imposible.

No obstante, en aras de garantizar el debido proceso y el derecho a la defensa de aquel contra quien se dirige la acción, el juez deberá actuar con particular diligencia; así, pues, verificada la imposibilidad de realizar la notificación personal, el juez deberá acudir, subsidiariamente, a otros medios de notificación que estime expeditos, oportunos y eficaces (…).

“La Corte ha hecho énfasis en que lo ideal es la notificación personal y en que a falta de ella y tratándose de la presentación de una solicitud de tutela se proceda a informar a las partes e interesados ‘por edicto publicado en un diario de amplia circulación, por carta, por telegrama, fijando en la casa de habitación del notificado un aviso, etc.’, y adicionalmente, valiéndose de una radiodifusora e incluso, como recurso último, mediante la designación de un curador… (CSJ AT-018, 31 en. 2005, reiterado en ATC208-2021, ATC915-2022 y ATC1444-2023, entre otros). 5.

La circunstancia que viene de advertirse genera la nulidad de lo actuado a partir del momento en que, admitida la acción, debió producirse el enteramiento del caso, toda vez que no se les permitió a los interesados intervenir en este particular escenario, exponer sus argumentos y, de estimarlo viable, aportar las pruebas que pretendieran hacer valer. 6.

En consecuencia, se retornarán las actuaciones a la Colegiatura de primera instancia, para que agote nuevamente la actuación que por esta vía se declara nula. DECISIÓN Con base en lo expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil, Agraria y Rural,

RESUELVE

1. Declarar la nulidad de lo actuado en la presente tutela desde el momento en que, admitida la acción, debió vincularse y efectuarse la apropiada notificación de Andrés Felipe Velásquez Fernández y Baresi Investment S.A., sin perjuicio de la validez de las pruebas en los términos del inciso 2° del artículo 138 del Código General del Proceso. 2.

En consecuencia, devuélvase el expediente a la Corporación de origen para que rehaga la actuación, conforme a lo considerado en este proveído. Comuníquese y cúmplase, FERNANDO AUGUSTO JIMÉNEZ VALDERRAMA Magistrado 1 5