CORTE SUPREMA DE JUSTICIA República de Colombia Casación fallo W 29902 HuóciALassao QUINTERO LARA. Corte Suprema de Justicia CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN PENAL Magistrado ponente: ALFREDO GÓMEZ QUINTERO Aprobado Acta N°411. Bogotá, D. C., diciembre nueve (9) de dos mil diez (2010). VISTOS: Procede la Sala a resolver el recurso extraordinario de casación interpuesto por el defensor del procesado HUGO ALBERTO QUINTERO LARA, contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de lbagué por medio de la cual confirmó la dictada por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de esa misma ciudad que lo condenó en forma anticipada como autor responsable de la conducta punible de hurto agravado.
HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL: 1. Los primeros fueron denunciados el 11 de diciembre de 2002 por PATRICIA CABALLERO Ruiz, Gerente de BANCAFÉ de la Sucursal San Roque de lbagué, teniendo en cuenta que Km ALBERTO QUINTERO LARA, en su función de cajero auxiliar \ \N\ Casación fallo N' 29902 HuGo &auno QUINTERO LAPA. República de Colombia e. Corte Suprema de Justicia encargado, al tramitar las consignaciones y retiros en las cuentas de ahorros de algunos de los clientes de esa oficina, efectuó retiros sin autorización de sus titulares, logrando apropiarse de $325.095.930. 2.
Abierta la investigación y vinculado al proceso a través de indagatoria HUGO ALBERTO QUINTERO LARA antes de la ejecutoria de la resolución que cerró la investigación solicitó sentencia anticipada, efectos para los cuales el 18 de diciembre de 2006 la Fiscalía Trece Seccional de lbagué le formuló imputación como autor responsable del delito de hurto agravado, cargo que el sindicado asistido por su defensor aceptó. 3.
El 19 de septiembre de 2007 el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de esa ciudad condenó anticipadamente al procesado a la pena de cuarenta y seis (46) meses y veinte (20) días de prisión -reconociéndole el descuento de la tercera parte previsto en el artículo 40 de la ley 600 de 2000-, inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la sanción privativa de la libertad, al pago de perjuicios materiales a favor de BANCAFÉ en la cuantía de lo apropiado, más los intereses legales que se causen hasta la fecha de su pago, le negó la condena de ejecución condicional y le otorgó la prisión domiciliaria, como autor responsable del delito aceptado. 4.
Esa providencia fue recurrida por el procesado quien reclamó la rebaja de la pena en la mitad de acuerdo con lo previsto en el artículo 351 de la ley 906 de 2004, precepto 2 República de Colombia Casación fallo W 29902 HuG0 ALBERTO QUINTERO LANA. Corte Suprema de Justicia aplicable por favorabilidad, y el 17 de enero de 2008 el Tribunal Superior de lbagué la confirmó al acoger la entonces posición mayoritaria de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia adoptada en decisiones como la del 23 de agosto de 2005, radicado 21954, y los fallos de tutela del 6 de septiembre y 14 de noviembre de 2007, radicados 32842 y 26190 de esta misma Corporación, en el sentido que el allanamiento de cargos difiriere de la sentencia anticipada. 5.
El fallo de segundo grado fue objeto del recurso extraordinario de casación interpuesto y sustentado por el defensor del acusado, demanda que fue admitida por auto del 30 de mayo siguiente, en el cual se dispuso correr traslado al Procurador Delegado en lo Penal para que rindiera su concepto que se ha producido el 29 de noviembre de 2010 a través del Procurador Segundo Delegado para la Casación Penal, ingresando el asunto al Despacho el 2 de diciembre siguiente.
LA DEMANDA: Un cargo único formuló el libelista contra la sentencia proferida por el Tribunal, acusándola de violación directa por falta de aplicación del articulo 351 de la ley 906 de 2004, artículo 29 de la Constitución Política y artículo 6° de la ley 599 de 2000. En la sustentación del reparo planteó que el ad quem negó a su asistido la rebaja de la pena en un 50 por ciento establecida en 3 República de Colombia Casación fallo W 29902 HuGo ALBERTO OuerrERo LAR& Corte Suprema de Justicia el artículo 351 del cpp de 2004, con base en posiciones mayoritarias de la Corte Suprema de Justicia que pregonaron la imposibilidad jurídica de asimilar las figuras de la sentencia anticipada a la aceptación de cargos.
Por lo anterior, solicitó casar la sentencia impugnada, para en su lugar imponer a su defendido las penas definitivas de veintitrés (23) meses y diez (10) días de prisión, producto de aplicar la rebaja del 50% a la sanción de cuarenta y seis (46) meses y veinte (20) días de prisión impuesta por los jueces de instancia y a la inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo lapso.
CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO: El Procurador Segundo Delegado para la Casación Penal es del criterio que la censura formulada por el casacionista está llamada a prosperar porque la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia a partir de la sentencia de casación del 8 de abril de 2008, radicado 25306, varió su jurisprudencia en tomo a la aplicación del articulo 351 de la ley 906 de 2004, de preferencia sobre el artículo 40 de la ley 600 de 2000.
Luego de algunos comentarios sobre el precedente en mención, precisó que si bien para el momento que el Tribunal Superior de lbagué profirió la sentencia contra el procesado sus argumentos estaban respaldados por repetida jurisprudencia de 4 República de Colombia \N\ Casación fallo N°29902 •! uy.: Huelo ALBERTO QUINTERO LARA. Corte Suprema de Justicia esta Sala, esa situación ha variado de manera favorable para el acusado y, en consecuencia, se debe aplicar la interpretación posterior en su beneficio, con la consiguiente rebaja de hasta un cincuenta por ciento de la pena.
Por lo anterior, solicitó casar el fallo y realizar la redosificación de la pena conforme lo prescribe el artículo 351 de la ley 906 de 2004. CONSIDERACIONES DE LA CORTE: 1. El cargo formulado por el casacionista está llamado a prosperar, por las siguientes razones: 2. Esta Corporación en decisiones mayoritarias venía negando la posibilidad de aplicar por favorabilidad la rebaja punitiva contemplada en el artículo 351 de la ley 906 de 2004 a casos tramitados en vigencia del artículo 40 de la ley 600 de 2000, al considerar que la sentencia anticipada es una institución diferente al allanamiento o aceptación de cargos que prevé el sistema acusatorio imperante, lo cual no permitía consecuencia favorable alguna. 3 Esa tesis jurisprudencial fue variada en providencia del 8 abril de 2008, radicado 25306, con posterioridad a la sentencia dictada en este asunto por el Tribunal (enero 17 de 2008), fecha a partir de la cual Sala en criterio igualmente mayoritario viene República de Colombia Casación fallo W 29902 HUGO ALBERTO QUINTERO LARA.
Corte Suprema de Justicia aceptando que el instituto del allanamiento a cargos guarda similitud con la antigua sentencia anticipada y, por tanto, es factible reconocer la rebaja de pena consagrada en el artículo 351 de la ley 906 de 2004, respecto de hechos cometidos en vigencia de la ley 600 de 2000. En ese pronunciamiento, sobre el particular, esto dijo la Sala en decisiones que se han venido reiterando con posterioridad: Ante la coexistencia de dos sistemas jurídico-procesales distintos se presentan varias inquietudes: en primer lugar, si es procedente la favorabilidad en la simultaneidad de normas procesales; y, en segundo lugar, si es procedente aplicar, por vía de benignidad, disposiciones de la ley 906 del 2004 a casos regidos por la ley 600 del 2000, siendo sus instituciones de tan diversa naturaleza.
En conclusión, como lo expuso el Ministerio Público, las normas que regulan la reducción de la pena tienen efectos sustantivos, pues disciplinan la libertad personal del procesado. Por lo tanto, el inciso primero del artículo 351 de la ley 906 del 2004, ab initio, puede ser aplicado retroactivamente a situaciones gobernadas por la ley 600 del 2000, en virtud del postulado de la favorabilidad. 6 República de Colombia Casación fallo N* 29902 HUGO AU3ERTO QUINTERO LARA.
Corte Suprema de Justicia Según los artículos 206 de la ley 600 del 2000 y 180 de la ley 906 del 2004, la casación penal tiene como una de sus finalidades la unificación de la jurisprudencia nacional, entre otras razones, para garantizar principios como los de igualdad y de previsibilidad de los ciudadanos frente a la ley, propósito que se erige en baluarte desde los albores del recurso en Colombia.
En el caso que ocupa la atención de la Sala, resulta más cara al ser humano la interpretación que permite la aplicación retroactiva, por vía de favorabilidad, del artículo 351 del nuevo Estatuto procesal. Reconoce esta decisión que en esta modalidad de Estado, pueden coexistir interpretaciones diversas sobre un mismo punto de derecho, en cuyo caso para garantizar el principio de igualdad y la efectividad misma del principio de favorabilidad, debe primar la opción que más identifique los postulados del sistema jurídico vigente, que en nuestro caso y según los artículos 1,6, 7, 93 de la Constitución Política, es el reconocimiento de la dignidad humana, a partir de la libertad y la igualdad.
Lo anterior para indicar que es con la figura del allanamiento a cargos que la sentencia anticipada guarda similitud, en donde entre el imputado y la fiscalía no ha 7 República de Colombia Casación fallo be 29902 HUGO Mauro QUINTERO LARA. Corte Suprema de Justicia mediado consenso y las consecuencias de ese acto unilateral libre y voluntario no dependen sino del juez dentro del marco de movilidad que la ley confiere hasta la mitad-.
Desde esta observación sí parece que la invocación al principio de favorabihdad es correcta, porque el supuesto de hecho es idéntico: se trata de un ciudadano que admite su culpabilidad en unos hechos y releva al Estado del esfuerzo de la demostración probatoria en juicio; en las dos situaciones la pena no se acuerda, literalmente hablando, porque aquella se dosifica por el juez, conforme a los criterios para su fijación y dentro del marco de movilidad que le confiere el artículo 351 ejusdem, en ninguno de los dos eventos se pactan situaciones procesales sobre la libertad, como subrogados penales; es decir, el fiscal no acuerda con el imputado, la alegación de culpabilidad de aquél, previo conocimiento de los cargos formulados por la fiscalía, lo pone en directa relación con el juez, no con el fiscal, con quien no se estima ni pena, ni subrogados, esto es lo que ocurre también con la sentencia anticipada.
Tampoco es correcto afirmar que el allanamiento a cargos esté condicionado a la reparación integral de los perjuicios ocasionados, lo que se ha destacado como nota diferenciadora para imposibilidad la aplicación del principio de favorabilidad. Lo que ocurre es que esta situación condiciona la relación jurídica entre fiscal e imputado para acordar, pero cuando el ciudadano se allana a los cargos República de Colombia \—\ Casación fallo N 29902 vp,1 HUGO ALBERTO OURIREFt0 LARA.
Corte Suprema de Justicia sin mediar acuerdos ni pactos con su acusador, es el juez el que decide, por ejemplo que no es acreedor a una rebaja de la mitad de la pena, sino de una significativamente menor, según se satisfagan los presupuestos axiológicos que se persiguen con la terminación anticipada del proceso. 4. Acorde con lo anotado, resulta procedente conceder al procesado HUGO ALBERTO QUINTERO LARA la rebaja de pena contemplada en el inciso 1° del artículo 351 de la ley 906 de 2004, no en el porcentaje solicitado por el demandante, sino en uno menor como enseguida se precisa.
Ante la presencia de fenómenos post delictuales como los descritos, la jurisprudencia ha señalado unas pautas para establecer el monto de la rebaja de pena, dependiendo de la eficaz colaboración para lograr los fines de la justicia en relación con la economía procesal, la celeridad y la oportunidad, tales como: (i) la significativa economía en la actividad estatal orientada a demostrar el delito y la responsabilidad del procesado;
(ii) la importancia de la ayuda sobre la acreditación probatoria; (iii) la colaboración en el descubrimiento de otros partícipes o delitos; (iv) diversos factores análogos, sin ponderar los criterios definidos por el legislador en el artículo 61 de la ley 599 de 2000 para individualizar la pena, porque para tal momento ya fueron 9 República de Colombia \-\ Casación fallo N° 29902 HUGO ALBERTO QUINTERO LARA Corte Suprema de Justicia apreciados al establecer la sanción a la cual se le aplicará la rebaja en razón del allanamiento a cargos'.
En el asunto tratado, si bien el sindicado solicitó la realización de diligencia de formulación de cargos para sentencia anticipada, en la cual aceptó su responsabilidad como autor del delito de hurto agravado, no menos evidente resulta que ello lo pidió cuando la fase instructiva había culminado, eso si antes de la ejecutoria de la resolución que la clausuró, esto es cuando el ante investigador acopió abundante prueba sobre la conducta punible investigada y la determinación de uno de sus responsables, a lo que se sumó que guardó silencio sobre la identidad de otros copartícipes y tampoco mostró interés en reparar los perjuicios.
Bajo ese contexto, resulta razonable colegir que si el inciso 1° del articulo 351 de la ley 906 de 2004 establece una rebaja de hasta la mitad' de la pena imponible, lo pertinente es otorgar al procesado una disminución, no del cincuenta por ciento (50%) como lo reclama su defensor, y menos aplicable a la sanción finalmente fijada por los jueces de instancia luego de la rebaja de una tercera parte por el acogimiento a sentencia anticipada, sino del cuarenta por ciento (40%), los cuales aplicados a setenta (70) meses de prisión que fue la sanción que se dedujo en los fallos de primero y segundo grado antes de la rebaja de una tercera parte prevista en el inciso 4° del artículo 40 de la ley 600 de 2000, la 1 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, sentencies junio 29 de 2006. radicado 24529; febrero 21 de 2007, radicado 25726, entre otras. 10 República de Colombia Casación fallo N° 29902 HUGO ALBERTO QUINTERO LAPA Corte Suprema de Justicia pena que corresponde imponer al acusado será la de cuarenta y dos (42) meses de prisión y a la inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término. En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE
1.- CASAR PARCIALMENTE la sentencia impugnada. 2.- DECLARAR que el procesado HuGo ALBERTO QUINTERO LARA, queda condenado como autor responsable del delito de hurto agravado, a la pena de cuarenta y dos (42) meses de prisión y a la inhabilitación de derechos y funciones públicas por el mismo término. 3.- En los demás aspectos, el fallo proferido en las instancias permanece incólume.
Contra esta providencia no procede recurso alguno. República de Colombia Casación fallo N 29902 HUGO ALBERTO QUINTERO LAR& Corte Suprema de Justicia Cópiese, comuníquese y devuélvase al Tribunal de origen. Cúmplase. GONZÁLEZ DE LEMOS JOSÉ ALFREDO GÓMEZ QUINTERO rar/ 40/74e;a1 JOR I -101,11": • MILANÉS Salvam nto de voto Ija ÁtIllgailVern J - r" • 41Ikr• HA • LAMANCA 12 República de Colombia \\N \ aCasación fallo tr 29902 HUGO ALBERTO QUINTERO LAPA Corte Suprema de Justicia,,,,...,4 -,,.,.., TE s \ A RUIZ NÚÑEZ 7 \ e retada 13 Ftad. 29902.
CASACIÓN? SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia SALVAMENTO DE VOTO Procedo a consignar los motivos que me llevaron a salvar el voto en este caso, con el respeto que siempre he profesado por las opiniones y el criterio de la Sala mayoritaria Considero que resultaba improcedente haber aplicado en este asunto la figura consagrada en el inciso primero del articulo 351 de la Ley 906 de 2004, es decir, que se hubiese concedido al procesado la rebaja de pena allí contemplada, cuando es evidente que dicha norrnatividad resultaba inaplicable en la medida en que la antigua sentencia anticipada contemplada en la Ley 600 de 2000 no encuentra igualdad en el nuevo juicio oral que, sin duda alguna, varió radicalmente el sistema procesal penal colombiano. Surge evidente que la comparación institucional de las dos figuras, es decir, la sentencia anticipada del sistema procesal anterior y la aceptación de cargos actualmente reglada en la citada Ley 906 de 2004 no son iguales, toda vez que pertenecen a sistemas procesales de enjuiciamiento contrapuestos, conclusión lógica y juridica que necesariamente conlleva a excluir la aplicación del principio de favorabilidad, pues si bien es cierto que la jurisprudencia de Sala ha admitido la operancia de la favorabilidad frente a la 'coexistencia de legislaciones, también lo es que ella se verifica siempre y cuando los Rad. 29902.
CASACIÓN. SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia institutos partan de los mismos supuestos jurídicos de hecho, evento que en este caso no ocurre. Es verdad que en la legislación anterior (Ley 600 de 2000) y en la actual (Ley 906 de 2004) se contempló la terminación anticipada del proceso. No obstante, estos institutos no coinciden en sus estructuras, pues si bien ambos finalizan la actuación de manera "anormal' o "abreviada', también hay reconocer que tal como fueron concebidos obedecen a una mecánica jurídica distinta pues contemplan desarrollos y alternativas procesales disímiles.
Y si bien es cierto que la sentencia anticipada y la aceptación de cargos tienen génesis en el derecho penal premial, también lo es que cada una guarda características propias que adheridas a un sistema determinado las hacen diferentes. Recuérdese que en el Decreto 2700 de 1991, modificado por la Ley 81 de 1993, y de acuerdo con el sistema mixto que operaba para ese entonces, se incorporaron los institutos de sentencia anticipada y de audiencia especial, según los artículos 37 y 37A, respectivamente.
En el primero, el procesado podía manifestar la aceptación de cargos tanto en la etapa de instrucción como en la del juicio, posición que le hacía acreedor a una determinada rebaja de pena; mientras que en el segundo, el fiscal y el sindicado, luego de haberse resuelto la situación jurídica de éste y antes del cierre de la etapa de la instrucción, llegaban a 2 Rad. 29902.
CASACIÓN SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia un acuerdo en tomo a "la adecuación típica, el grado de participación, la forma de culpabilidad, la circunstancias del delito, la pena y la condena de ejecución condicional, la preclusión por otros comportamientos sancionados con pena menor, siempre y cuando exista duda probatoria sobre su existencia", acuerdo de voluntades que debía ser aprobado por el juez de conocimiento, llegando incluso su competencia a formular observaciones acerca de la legalidad del mismo o dictar el correspondiente fallo de mérito, dentro del cual determinaba el quantum punitivo.
Luego con la entrada en vigencia de la Ley 600 de 2000, en su articulo 40 se consagró la sentencia anticipada, excluyéndose la llamada audiencia especial, instituto aquél que mantuvo la estructura inicialmente prevista por el legislador, toda vez que la iniciativa siguió siendo un acto unilateral y voluntario del procesado y la consecuencia penológica debidamente delimitada, según la etapa procesal en que se presentara la solicitud, es decir, una tercera parte en la investigación y una octava en la causa.
Posteriormente, expedida la Ley 906 de 2004, normatividad que no sólo comportó la simple promulgación de un nuevo Código de Procedimiento Penal, sino un cambio estructural del modelo de procesamiento en materia penal, según la reforma constitucional que al respecto se llevó a cabo a través del Acto Legislativo 03 de 2002, conllevando la inclusión de 3 Rad. 29902.
CASACIÓN. SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia trascendentales principios e institutos para su cabal funcionamiento que, sin duda, difieren notoriamente del anterior sistema, contempló las modalidades de la aceptación de cargos y los preacuerdos entre la fiscalía y el imputado o acusado, según el Título II, capítulo Único, artículos 348 a 354).
De igual modo, consecuente con la filosofia de la nueva legislación penal, debe precisarse que el actual sistema se encuentra edificado sobre varios principios fundamentales, dentro de los cuales se halla el de celeridad y eficacia de la administración de justicia, postulados que necesariamente llevan a la búsqueda de una actuación que implique el menor desgaste de la justicia sin desconocer lo valores superiores de justicia, equidad y efectividad del derecho material y que, al mismo tiempo, se constituya en un instrumento que prevenga y combata de manera eficaz la criminalidad en todos sus órdenes.
Siendo ello así, el sistema está diseñado para que el derecho penal premial sea, en gran medida, parte estructural de la solución de los conflictos que conoce el derecho penal. Por ello es que el legislador previó en este nuevo modelo de proceso penal el Titulo de 'PREACUERDOS Y NEGOCIACIONES ENTRE LA FISCALÍA Y EL IMPUTADO O ACUSADO', institutos jurídicos de los cuales tanto la fiscalía y el imputado o acusado, según el caso, podrán utilizar como una manera de terminar de manera "abreviada" el proceso. 4 Rad. 29902.
CASACIÓN SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia En otros términos, el novedoso sistema está diseñado para que a través de las modalidades del allanamiento o aceptación de cargos y las negociaciones y acuerdos se finiquiten los procesos penales, previendo que estas alternativas sean las que en mayor porcentaje resuelvan tos conflictos, obviamente sin desconocer los derechos de las víctimas y de los terceros afectados con la comisión de la conducta punible, partes que en este esquema recobran un mayor protagonismo dentro del marco de justicia restaurativa.
Teniendo en cuenta la estructura del proceso penal, la idea es que el mismo se finiquite de manera "anormal', es decir, a través de la "terminación abreviada", procurándose que ésta sea la via que normalmente de fin a la actuación con sentencia condenatoria, ya que, insisto, la concepción filosófica que constitucional y legalmente sustentan el sistema conduce a que asi se culminen la mayoría de las actuaciones.
Y no hay duda que el allanamiento o aceptación de cargos se puede presentar en varias ocasiones procesales, identificables y precisas en su invocación, dentro de las cuales el legislador de manera expresa regula la intervención tanto del fiscal como del juez, al punto que, según su regulación en cada momento procesal, necesariamente se impone entender que las consecuencias jurídicas de éste difieren notoriamente de la sentencia anticipada contemplada en la Ley 600 de 2000, premisa que me permite concluir que la Sala no debió dar aplicación en este caso del mencionado artículo 351 de la Ley 906 de 2004.
Rad. 29902. CASACIÓN. SALVAMENTO DE VOTO República de Colombia Corte Suprema de Justicia Dejo plasmados los argumentos que me llevaron a disentir de la mayoría de la Sala. Cordialmente, 41 _pago, ii01.1/Zord nr LUIS ERO MILANÉS Arstrado Fecha, ut supra. 1%511W~ air Canina& arfe 0:finn 44~ %goa 1 de 21 Casación Pe 29.90M HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte SaNamento de voto SALVAMENTO DE VOTO Con el respeto que siempre he profesado por las decisiones de la Sala, estimo necesario salvar mi voto respecto de lo decidido en el presente asunto, comoquiera que sigo convencido, como se analizó en muchas decisiones anteriores en las cuales la tesis primó, que no es posible aplicar por favorabilidad el porcentaje de atemperación punitiva que para el allanamiento a cargos consagra el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, a hechos tramitados dentro de los presupuestos procesales de la Ley 600 de 2000.
Para mejor comprensión de las razones que facultan persistir en los motivos que de antaño justificaron decidir de manera contraria a como se hace hoy, estimo necesario abordar en esta aclaración tres puntos concretos: 1. Naturaleza y efectos de los principios de favorabilidad e igualdad. 2 Disimilitud entre los institutos de la sentencia anticipada (artículo 40 de la Ley 600 de 2000) y los acuerdos y preacuerdos que contempla el Capítulo único del Título II de la Ley 906 de 2004. 3.
Vulneración del principio de igualdad a través de la aplicación, por favorabilidad, del artículo 351 de la Ley 906 de 2004. 1. Ya en aclaración de voto anterior, cuando apenas se comenzaba a discernir sobre la aplicación de la nueva grgda/Ma ta4nditz Página 2 da 21] Casación N° 29.90f HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Atfredo Gómez Quin Salvamento de voto sistemática acusatoria, estimé pertinente glosar la afirmación de la Sala mayoritaria referida a la posibilidad de aplicar algunas normas de la Ley 906 de 2004 a asuntos tramitados en seguimiento de lo dispuesto por la Ley 600 de 2000, en aplicación del principio de favorabilidad, de la siguiente manera': "1.2.
El principio de favorabilidad y sus akances constitucionales. La favorabilidad es un principio rector del derecho punitivo que aparece consagrado en el artículo 29 de la Constitución Nacional como parte esencial del debido proceso, en los siguientes términos: "Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio.
"En materia penal, la ley permisiva o favorable, aún cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable". Corresponde por tanto, por su pertinencia, establecer cuáles son los alcances que la Constitución le asigna al mismo. Pero antes, es necesario aclarar que aunque el concepto 'derecho penar, en sentido amplio, es comprensivo del sistema penal y, por tanto, abarca al derecho penal sustantivo o material, al derecho penal procesal y al derecho penal de ejecución, sin embargo, de ello no puede seguirse que el legislador constituyente hubiera querido cobijar bajo el alcance del principio de favorabilidad a todas las normas del sistema penal; empero, tampoco de ello puede concluirse en el sentido de que el principio sólo alcanzada a los preceptos contenidos en el derecho penal material (Código Penal y leyes penales especiales), por lo que conviene precisar lo siguiente: • El principio nace de la idea de que ley penal expresa la política de defensa social que adopta el Estado en un determinado momento histórico, en su luche contra la delincuencia. Sentencia de segunda instancia, radicado 23.567 Casación No 29 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M P. Dr Alfredo Gómez ~le Salvamento de voto gjigAvlbaalinntériz awrte *Arre •kilállivitr • Que toda modificación de las normas penales expresa un cambio en la valoración ético-social de la conducta delictiva, en el cómo y en la forma en que ha de ejecutarse la acción represora del Estado frente a la realización del hecho delictivo y en las reglas de ejecución de la consecuencia jurídica del delito, esto es, la sanción penal. • Consiguientemente, como lo ha admitido pacificamente doctrina y jurisprudencia nacional, la aplicación del principio de favorabilidad no puede estar limitado sólo a supuestos en los que la nueva norma penal descriminaliza la conducta típica o disminuye el quantum de su pena, sino también, cuando la nueva ley (ley penal material, procesal o de ejecución) beneficie al procesado, en el ámbito de su esfera de libertad; siendo comprensiva de tal ámbito, entre otras, las medidas cautelares personales y los parámetros de prescripción de la acción penal.
Por lo tanto, el baremo o medida de valoración para la determinación de la aplicación retroactiva de la ley penal favorable no está en que el precepto invocado forme parte del derecho penal material, sino en que el mismo afecte esferas de libertad del individuo, por lo que es frecuente encontrar en los códigos de procedimiento penal normas de indiscutible naturaleza sustantiva.
Del análisis que precede se extraen las siguientes conclusiones: • La prohibición de aplicación retroactiva de la ley penal se extiende a las normas de contenido sustantivo que se encuentren en leyes tanto materiales como procesales y de ejecución. • Una norma tendrá carácter sustantivo, cuando afecte las esferas de libertad del imputado o condenado, entendiéndose a la libertad aquí aludida, como la facultad de autodeterminarse que tienen los hombres, sin sujeción a una fuerza o coacción proveniente del exterior, en este caso, del sistema penal.
Conforme a ello, aquellas normas contenidas en leyes penales que afecten restrinjan o limiten los derechos fundamentales de las personas, tendrán carácter sustantivo. Ahora bien, los principios de favorabilidad y retroactividad benigna de las normas penales y en particular de las penas, han sido positivizados como expresión de la tutela de los derechos básicos y fundamentales de las personas en los Estados que se reclaman democráticos de derecho, por lo que además hallan sustento en algunos tratados internacionales de protección a los derechos humanos, así: «oran Ildandia -wat Casación N 29.90 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Qointeçf Salvamento de amé- 029.44over 4,411Árar A) El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuyo articulo 15.1 en su parte final Indica que si la ley posterior dispone una pena mas leve, el penado será beneficiado con los alcances de dicha norma. 8) El Pacto de San José de Costa Rica, cuyo artículo 9° en su última parte expresamente declara que debe aplicarse la pena más leve si la nueva ley así lo dispone.
Y siendo que de acuerdo con el artículo 93 de la Carta Política, los tratados y convenios internacionales sobre derechos humanos, prevalecen en el orden interno, es decir, que se encuentran incorporados a nuestra legislación a través de la teoría francesa del 'bloque de constitucionalidad", es claro que tanto la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos2, imponen como obligación el respeto del principio de favorabilidad en la aplicación de la ley penal.
( ) 1.3. Materialización del principio de igualdad en la aplicación de la ley penal favorable. La igualdad se halla instalada en el ordenamiento jurídico supremo como principio y regla y a partir de tal recepción configura un derecho y una garantía. En su condición de principio irradia al resto del ordenamiento, constituye una guía de apreciación y, al mismo tiempo, se define como un mandato de optimización. Mandato que no es disponible para los poderes constituidos, y que por tanto conforma una directriz fuerte en la aplicación de la Ley a un caso concreto.
El principio de igualdad constitucional se integra con el concepto de ser mirado como igual y con el de igual tratamiento. En su condición de derecho habilita a los individuos dentro del sistema la facultad de fonnular oposición frente a normas o actos violatorios de aquel principio en términos generales o francamente discriminatorios desde lo especifico, estatus negativo, o de exigir algún comportamiento determinado de los poderes públicos, estatus positivo. 2 Incorporados a nuestra legislación interna, por vinud de la Ley 16 de 1972 y de la Ley 74 de 1968, respectivamente.
Casación N° 29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte Salvamento de %ya.. 1. t4n,6n 05451,7417 /7$tuAtirif Y, finalmente, en su condición de garantía, aunque sustantiva y no meramente procesal, en tanto constituye un presupuesto para la efectividad de las diversas libertades o derechos. Por lo tanto, la igualdad como principio y garantla tiende a condicionar a los poderes públicos en cuanto al grado de su consideración a la hora de reglar, omitir o actuar La igualdad como derecho interielaciona con el resto de los derechos fundamentales, es presupuesto de su ejercicio y está alcanzado por el principio constitucional que establece que no hay derechos en su ejercicio absoluto.
En el campo específico del derecho procesal, la jurisprudencia constitucional tiene establecido que "El someter las controversias a procedimientos preestablecidos e iguales no sólo garantiza el derecho de defensa: realiza, en primer lugar y principalmente, el principio de igualdad ante la ley, en el campo de la administración de justicia. Y asegura eficazmente la imparcialidad de los encargados de administrar justicia, mediante la neutralidad del procedimiento -. 3 Pero el texto de la ley no es, por sí mismo, susceptible de aplicarse mecánicamente a lodos los casos, y ello justifica la necesidad de que el juez lo interprete y aplique, integrándolo y dándole coherencia, de tal forma que se pueda realizar la igualdad en su sentido constitucional más completo.
A este respecto, la Corte Constitucional ha resaltado, que el contenido del derecho de acceso a la administración de justicia implica también el derecho a recibir un tratamiento igualitario. Dijo: TI artículo 229 de la Carta debe ser concordado con el artículo 13 idem, de tal manera que el derecho a 'acceder igualitariamente ante los jueces implica no sólo la idéntica oportunidad de ingresar a los estrados judiciales sino también el idéntico tratamiento que tiene derecho a recibirse por parte de jueces y tribunales ante situaciones similares.
Ya no basta que las personas gocen de iguales derechos en las normas positivas ni que sean juzgadas por los mismos órganos. Ahora se exige además que en la aplicación de la ley las personas reciban un tratamiento igualitario. La igualdad en la aplicación de la ley impone pues que un mismo órgano no pueda modificar ' Sentencias de la Corte Constitucional C-409 de 1999 y C-040 de 2002. gryiraÉret ir gin m'in Página 6 de421 Salvamento de 4` 'y i 15.
Casación N° 29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Quintero am- Orrerna aft,Ctirit arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos sustancialmente iguales -1. Finalmente, no puede desconocerse que la aplicación de la ley penal favorable materializa el principio de igualdad en la aplicación de la ley, en la medida en que es posible que a situaciones lácticas similares se les de tratamientos normativos diferentes en el transcurso del tiempo por fuerza de la cambiante política criminal del Estado, los cuales pueden resultar Más o menos gravosos para sus destinatarios, quienes estallan en ciernes de invocar a su favor aquellos preceptos creados en otros contextos para regular de manera benévola situaciones semejantes, a fin de ser receptores de igual merced. Véase cómo en tales eventos el trato favorable realiza el concepto de igualdad en los términos aquí analizados.' 2.
No se discute ya que precisamente en seguimiento de las pautas atrás trazadas, es posible aplicar por favorabilidad algunas normas de la Ley 906 de 2004, a procesos adelantados en seguimiento de lo dispuesto por la Ley 600 de 2000. No es ello algo que hoy pueda ser objeto de discusión. Sin embargo, en tratándose de dos sistemáticas completamente diferentes, comoquiera que la Ley 906 de 2004 busca implementar en el país el modelo acusatorio, en contraposición a los dispositivos anteriores, de corte inquisitivo o mixto, esa aplicación favorable sólo opera respecto de institutos similares, de manera que aquellos propios del tipo de procedimiento novedoso resultan de imposible entronización en el régimen anterior.
Y ello es lo que sucede con esa forma de terminación anticipada que con el rótulo de allanamiento a cargos regula la Ley 906 de 2004, pues, como se había sostenido invariablemente por la Sala 4 Sentencia C-I04/93, M.P. Alejandro ManInez Caballero firroi4Ina gokmérit -711 C.asaciOn 21902 HUGO HUMBERTO OUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte Salvamento S vot 9.~ *ama mayoritaria hasta ahora, sin que existan nuevos desarrollos legislativos o argumentos distintos a los que para esa época soportaban la posición disidente, que obliguen cambiar lo dicho, no se trata de un mecanismo independiente que por si mismo se entienda compartir las aristas básicas o presupuestos fundamentales de la sentencia anticipada regulada en la Ley 600 de 2000, a la manera de entender ambas figuras hermanadas en su naturaleza y efectos.
Se dijo antes, y ahora debo reiterarlo, que el allanamiento a cargos no opera en calidad de figura aislada o refractaria a las características específicas del sistema acusatorio, sino como instituto connatural al mismo y, en especial, a esa forma de justicia consensuada o premial que se busca hacer valer, en el entendido, desde luego eficientista, de que por su naturaleza resulta imposible tabular a través del juicio oral un porcentaje muy alto de procesos.
Por ello precisamente la Ley 906 de 2004 consagra institutos claramente dirigidos a buscar esa terminación anticipada o extraordinaria de las investigaciones penales, dentro de los cuales destacan el principio de oportunidad y lo que en el Título II se reseña bajo el epígrafe de "PREACUERDOS Y NEGOCIACIONES ENTRE LA FISCALÍA Y EL IMPUTADO O ACUSADO".
Bajo ese rótulo genérico del Título segundo en cita, cabe relevar, se insertan tanto las negociaciones propiamente dichas, como el allanamiento a cargos, no sólo porque la simple revisión exegética Página 8 Oe Casación N' 29.90f HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gámez Quinte Salvamento de gerviiira a-- 09.,.2k ir"? de la normatividad así lo informa, sino en atención a que no se entienden ambas como figuras disonantes o siquiera alternativas, sino propias de esa teleología premial arriba destacada.
No en vano, el inciso primero del artículo 351 de la Ley 906 de 2004, expresamente se refiere al allanamiento a cargos operado en la audiencia de formulación de imputación, para significar que en ese momento procesal puede aspirar la persona a una rebaja de "hasta la mitad de la pena imponible", para, a renglón seguido, determinar como el consecuente escrito de acusación que por congruencia servirá de base a la necesaria sentencia de condena, ha de consignar el acuerdo, no otro distinto, debe señalarse, a aquel en el cual se definió entre las partes —fiscalía y defensa-, cual, dentro del ámbito de atemperación regulado por la norma será el porcentaje concreto a aplicar a favor del procesado.
Ahora bien, en el auto del cual discrepo se pretende controvertir el argumento exegético, significándose que el allanamiento a cargos se encuentra regulado, dentro de la Ley 906 de 2004, en capítulo distinto o independiente al único del Titulo II, en el cual se detalla lo concerniente al campo de preacuerdos y negociaciones, agregándose que lo contemplado en el inciso primero del artículo 351 se establece apenas para "trazar" los efectos de ese allanamiento.
No parece que sea así, pues, en primer lugar, si el tema apenas remitiese a un aspecto instrumental, nada obsta para que allí @roan de 90/~42 ave $ttnya akire~ SÍ Casación It 2190 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M.P. Dr. Ailled0 Gómez Clemt Salvamento de vo mismo, cuando se regula la audiencia de formulación de imputación y su trámite, se dejara sentado ese porcentaje de reducción, en lugar de deferido a un Título y Capítulo que contempla un aspecto eminentemente sustancial, propio, como se viene anotando, de la teleología consignada en la Ley 906 de 2004.
La evaluación, entonces, es la contraria, si se trata de respetar los valores y diferencias entre lo sustancial y lo simplemente procedimental consagrado por la nueva normatividad. Vale decir, si el allanamiento a cargos se relacionó expresamente en el Título referido al instituto de los preacuerdos y negociaciones, no apenas para "traza?' el porcentaje de reducción de pena, sino entendiéndolo mecanismo propio de la justicia premial y consensuada desarrollada en su único capítulo, lo lógico es comprender que la reiteración accesoria instituida en otros capítulos, busca apenas establecer procedimentalmente la forma (momento y modalidad) como ese mecanismo se hace efectivo en el estado procesal en el cual se hace la manifestación de voluntad del procesado.
Es que, se olvida en la providencia aprobada, que ese allanamiento a cargos no tiene apenas un momento procesal de materialización: la audiencia de formulación de imputación -quizás porque se tuvo en mente la aplicación por favorabilidad del máximo del 50% permitido para esta forma extraordinaria de terminación del proceso-, obrando también posible que ello suceda en la audiencia Cesación N' 29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte Salvamento de voto PirVallea Cél30/41714I2 ayr.- afrnweart jrfonte preparatoria (articulo 356, numeral 5°), permitiendo la reducción de pena de "hasta en la tercera parte", y al comienzo de la audiencia de juicio oral (artículo 367), aquí con una sola opción de atemperación punitiva de una sexta parte.
Esa auscultación normativa permite apreciar que no se trata de que el legislador buscase ubicar el allanamiento a cargos en un apartado diferente del Titulo destinado a los preacuerdos y negociaciones, sino apenas de establecer cómo opera procesalmente la figura dentro de los tres estadios o momentos que la permiten. No es posible, tampoco, examinar aislada y descontextualizadamente el allanamiento a cargos, como si se tratase apenas de una reiteración de lo que bajo la denominación de sentencia anticipada consagraba el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, dado que además de hacer parte de esa teleología propia del sistema acusatorio, encaminada a facultar soluciones anticipadas del conflicto, irradia los motivos que impelieron la expedición de la Ley 890 de 2004, en el entendido que las generosas rebajas establecidas en la novísima sistemática, obligaban, para hacer valer los principios de legalidad de la pena y retribución justa inserta en la misma, incrementar los montos sancionatorios definidos para la generalidad de los delitos en el Código Penal vigente, Ley 599 de 2000.
Papos 11 de 2 01 Casación he 29 90 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M.P. Dr. Albedo Gómez Ouin Salvamento de yo gne51/44ivi ole CaliAntérks ave 09—mrapirw,~7 Entonces, para equilibrar los conceptos en pugna, como fiel de la balanza, a la par con el alto porcentaje de reducción producto de los acuerdos, sea por la vía de la negociación o de la aceptación de cargos, se estableció el incremento generalizado de penas, en una proporción de la tercera parte para su mínimo y la mitad del máximo (artículo 14 Ley 890 de 2004).
Por manera que, inescindiblemente, cuando se trata de aplicar la atemperación punitiva posibilitada de entregar por ocasión del allanamiento a cargos ocurrido en la audiencia de formulación de imputación, para hacerlo valer en la tramitación seguida dentro de los derroteros de la Ley 600 de 2000, ello se encuentra atado a la pena legal establecida respecto del delito, que no es otra diferente a la consignada en el Código Penal, incluido el incremento ordenado por el artículo 14 de la ley 890 de 2004, pues, solo así se respeta la filosofía del mecanismo, junto con los principios de legalidad de la pena, retribución justa e igualdad, aunque este último aspecto lo abordaremos en líneas posteriores, de manera más detenida.
Desde otra perspectiva argumental, aunque parezca simplemente instrumental, no puede soslayarse cómo respecto de las figuras en contrastación, sentencia anticipada y allanamiento a cargos, existe una postulación diferente en la forma de aplicar la reducción punitiva, pues, mientras en el primer caso esa atemperación opera automática, con un porcentaje fijo de la tercera parte, el segundo establece una progresión (que ya la Corte significó comienza en una tercera parte y un día, y culmina en el cincuenta por ciento). grrillira az„n&1i Casación N9 29.90 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M P Dr. ~do Gómez Quiree Salvamento de voto a.re offrweakiripmir De ello se sigue que no necesariamente la proporción a reducir es la máxima establecida en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, corriendo de cargo del funcionario judicial —o de las partes a través del acuerdo que regula el artículo en cita- señalar cuál en concreto será esa atemperación. Ello no ocurre con la sentencia anticipada que estatuye el articulo 40 de la Ley 600 de 2000, en la cual ningún arbitrio del funcionario judicial o negociación entre las partes faculta hacer reducción diferente a la única que permite la ley.
De allí que ninguna similitud consustancial pueda pregonarse de institutos disimiles en su naturaleza, objeto y consecuencias y forma de aplicarlas. Porque, si se trata de que, en seguimiento del principio de favorabilidad, se aplique a casos rituados por la Ley 600 de 2000, la forma de atenuación punitiva establecida en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, ya de entrada se está exigiendo del funcionario judicial un arbitrio o injerencia que de ninguna manera permite la primera de las normatividades citadas y que, además, implica hacer apreciaciones, ora objetivas, ya subjetivas, que por ninguna parte consagra esa tramitación penal.
Y, basta apreciar la forma en que la Corte Constitucional trata de solucionar el problema, ofreciendo al Juez de Ejecución de Penas y Casacten N°29 904 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA P Dr Alfredo Gómez Salvamento de voto «Ivan al. 93,/nonka I n ailde 05411Wit 44efit0fra Medidas de Seguridad, alternativas que le permitan determinar el porcentaje a reducir en el caso concreto, para advertir cómo el asunto comporta bastantes dificultades s, que radican, debe repetirse, en la diversa naturaleza y efectos de las figuras que pretenden homogeneizarse.
Ahora, han tratado la que hasta hace poco era posición minoritaria de la Sala de significar similar la figura de la sentencia anticipada, con el mecanismo de allanamiento a cargos, a partir de la elaboración más o menos detallada de un listado de factores comunes a ambos institutos. Empero, pienso que no es esa una adecuada forma de abordar el punto, simplemente porque siempre habrá posibilidad, no importa cuán disímiles sean las figuras en confrontación, de hallar muchos factores comunes, sin que ello, desde luego, signifique igualación o similitud.
Lo importante no es, al respecto, cuántas circunstancias afines se hallen, sino definir en concreto una naturaleza y efectos que por su trascendencia delimiten equiparables los institutos. Asunto que, estimamos dista mucho de ocurrir en lo que respecta al parangón intentado realizar entre la figura consagrada en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, y el mecanismo establecido en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, dado que, si bien Sentencia T-098 de 1996, páginas 27 y 28. grridira ob 93nhamit» Página / 4 de 21 elf Casación N°29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR Mi>.
Dr Adrede Gámez Quinte Salvamento da va orpsnY0 44X/411111(2 comportan muchas o pocas características comunes, es lo cierto que ellas son insuficientes para desvirtuar un hecho cierto, referido a que se insertan dentro de sistemáticas diferentes, verifican una teleología también distinta y producen efectos prácticos incompatibles. Al efecto, apenas para referir a título de ejemplo cómo asoman deleznables algunos de los factores comunes destacados para concluir en la simbiosis supuestamente existente entre la sentencia anticipada y el allanamiento a cargos, resulta cuando menos• controversial sostener que ambos institutos se hermanan porque en la sentencia anticipada antes de aceptarse esa postulación del procesado, éste ya ha tenido la oportunidad de haber sido oido dentro del proceso, en diligencia de indagatoria, y de ejercer los derechos de defensa y de contradicción, algo que supuestamente también ocurre con el allanamiento a cargos, dado que ya existe formulación de imputación. Una tal afirmación olvida que en su naturaleza ese acto de formulación de imputación es de comunicación por parte de la fiscalía, pero, en estricto sentido, no implica que el imputado haya sido oido (por la razón obvia de que no existe indagatoria), ni que se ejerza amplia y materialmente el derecho de contradicción, entre otras cosas, porque allí, como lo han sostenido de consuno la Corte constitucional y ésta Corporación, no existe obligación para la fiscalía de que haga algún tipo de descubrimiento probatorio.
Casación N* 29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LARA M.P. Dr. Alftedo Gómez Quinte Salvamento de vo tit Ofiraira 010 940/1414 3591 fgOrneve akirahle Asi, no puede ser lo mismo, por mucho que se pretenda ejercitar la dialéctica, que el procesado, en la sistemática de la ley 600 de 2000, pueda conocer todas las pruebas (plenamente vigente el principio de permanencia de las mismas) y además exponga su particular visión de lo ocurrido, remitida a contradecir esas pruebas, a que, cual ocurre en la sistemática de la Ley 906 de 2004, se le cite a una audiencia en la que, en términos estrictos, el fiscal simplemente le comunica cuáles son los hechos por los que se le investiga, y su significación jurídica, sin posibilidad de pronunciarse respecto de ellos en aras de pregonar inocencia o ausencia de participación (para ejercer la inexistente defensa que pregona la sentencia de tutela), ni mucho menos ejercer el derecho de contradicción respecto de unos elementos materiales probatorios, evidencia física o informes que no conoce o puede exigir conocer.
Algo similar ocurre con la manifestación efectuada en la sentencia de revisión de tutela, atinente a que la sentencia anticipada comporta la confesión simple del procesado, y otro tanto debe entenderse ocurre con el allanamiento a cargos. Para quienes conocen la naturaleza del sistema acusatorio consagrado en la Ley 906 de 2004, no puede significar más que un despropósito la afirmación de que el allanamiento a cargos traduce la confesión simple del procesado, por la potisima razón que ésta normatividad no consagra como prueba, o siquiera evidencia, esa manifestación unilateral de responsabilidad penal.
Página 16 ele 21 Casación M 29.902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M.P. Dr. Alfredo Gómez Quintero SaNamento da voto «roa:rex dr alondhz a.- 09,4jral0vir Se busca, sí, superar esa evidente dificultad, señalándose que 'se trata de una idea de confesión en sentido natural". ¿Qué es una confesión, si nos hallamos dentro de un procedimiento penal, en 'sentido natura?, vaya uno a saber, pero asoma claro que si esa confesión no tiene efectos jurídicos o procesales, pues, sencillamente, de nada sirve para fundamentar la posición encaminada a definir equiparables los institutos de la sentencia anticipada y allanamiento a cargos, bajo el argumento de que ambos comportan una confesión, que finalmente asoma completamente disímil en su naturaleza y efectos.
Por último, en lo que a la crítica del método de equiparación compete, no puede ser argumento válido para parangonar como similares ambos institutos de terminación anticipada del proceso, acudir a los principios que informan el proceso penal en general (lealtad, publicidad, eficiencia, presunción de inocencia), como quiera que ellos, por su naturaleza general permean todas cuantas instituciones consagran ambos sistemas (dado que son soporte de los dos) y, en consecuencia, una inferencia lógica obtenible a partir de allí, perfectamente llevaría a conclusiones tales como que el principio de oportunidad es similar a la sentencia anticipada, y todas las demás que quieran hacerse.
En suma, no se ha ofrecido un argumento contundente que signifique efectivamente similares o asimilables los institutos de la sentencia anticipada, disciplinado en el artículo 40 de la Ley 600 de girréliaz dell/and*, A Palana 17d 21 Casación at 29 902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M P Dr. Alfredo Gómez Quinte SaNamenfo de are' 05,49%9VIt 44L,"•;2' 2000, y el allanamiento a cargos que consagra la Ley 906 de 2004.
Y, en contrario, sigue siendo válido sostener que el segundo de los mecanismos opera consustancial a la teleología propia de la sistemática acusatoria pretendida implementar en el pais, con una naturaleza, efectos y aplicación material que en mucho se apartan de la sentencia anticipada. 3. Se anotó en el primero de los puntos tratados, que el principio de favorabilidad constituye desarrollo, o mejor, efectivización del principio de igualdad, dado que, finalmente, lo que se busca con la aplicación ultractiva o retroactiva de la norma no vigente para el momento de los hechos, es equiparar la condición del procesado a la de aquellos otros a quienes se aplica esta en toda su extensión. En este sentido, a lo largo de la providencia se sostiene que la decisión de aplicar a favor del procesado, para el caso concreto, el porcentaje de atemperación punitiva dispuesto en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, no obstante ocurrir los hechos y vehficarse su tramitación en vigencia de la Ley 600 de 2000, obedece a la necesidad de dar aplicación a ese principio de igualdad.
Supone el argumento, para trasladarlo al campo práctico, que se advierte en las personas sometidas al procedimiento establecido en la Ley 600 de 2000, quienes, acogiéndose al instituto de la sentencia anticipada durante el período de la instrucción, solo recibieron un descuento punitivo de la tercera parte, una especie de trato desfavorable o desigual frente a lo que sucede con aquellos Casación N
29. HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M. P. Or Alfredo Gómez Salvamento de wat 592tWiert di. SElinnikt que al día de hoy se allanan a cargos en sede de lo dispuesto por el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, razón que amerita la intervención de la judicatura, en seguimiento del principio de favorabilidad, para otorgarles un trato que equipare esas dos condiciones disímiles.
Sucede, sin embargo, como paradoja fundamental que la decisión de aplicar el principio de favorabilidad lejos de respetar o hacer material el principio de igualdad, instituye una desigualdad odiosa que termina por deslegitimar el argumento de fondo en el cual se soporta lo consignado en la providencia. Es que, cuando menos contradictorio debe asumirse que para favorecer a la persona juzgada bajo los parámetros de la Ley 600 de 2000, se termine inclinando tanto el fiel de la balanza, que en lugar de igualar su condición a la de los imputados sometidos al imperio de la nueva sistemática acusatoria, termina ella obteniendo beneficios mayores a los que se otorgan a quienes se allanan a cargos en curso de la audiencia de formulación de imputación regulada por la Ley 906 de 2004.
En efecto, para objetivarlo con un ejemplo elemental, si para el delito por el cual se juzga a la persona se establece en el Código Penal una pena mínima de 2 años, y esa persona se acoge al mecanismo de la sentencia anticipada establecido en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, durante la fase de investigación, el porcentaje de rebaja de pena (suponiendo que se parta del mínimo Casación N° 29 902 HUGO HUMBERTO QUINTERO LAR M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte Salvamento de voto - iffrimn 93,4,,as aittenwa akfttaWa de la sanción) de la tercera parte, implicará que la sanción derive en 16 meses de prisión. Pero, si se le aplica por favorabilidad lo dispuesto por el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, en su mayor cantidad de reducción, esa pena se ve disminuida a 12 meses de prisión. Cosa distinta ocurre con la persona juzgada bajo la férula de la Ley 906 de 2004, pues, en el mismo ejemplo, el delito debe incrementarse en una tercera parte por ocasión de lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, hasta delimitar su minimo en 32 meses, los cuales, disminuidos en el mayor porcentaje de rebaja por allanamiento a cargos, descienden a 16 meses.
Evidente surge, entonces, que la aplicación retroactiva del principio de favorabilidad, no iguala a las personas, sino que establece una ventaja caprichosa e incluso ilegal (en términos de la pena y su función retributiva). Nótese que, en el ejemplo propuesto, la pena a la cual accede el procesado que se acoge a sentencia anticipada en la sistemática derogada (16 meses), resulta igual a los 16 meses que debe purgar el imputado que recibe el máximo beneficio por allanarse a cargos, por manera que, huelga anotarlo, ningún provecho, en términos reales, puede aspirar a recibir el primero de los mencionados, simplemente porque, examinada en todo su contexto la figura, no gWV./tfitMat4 ca4m1Pa PAgMa 20 de.
Casación N°2t9. HUGO HUMBERTO QUINTERO LARJ M.P. Dr. Alfredo Gómez OuMte Salvamento de vot ave 09— resulta más conveniente para él acceder a lo establecido en la novísima normatividad. Es que, precisamente, la imposibilidad ostensible de igualar las condiciones de los procesados en ambos sistemas, obedece a que necesariamente debe examinarse el tópico de la favorabilidad desde una óptica contextualizada que tome en consideración no solo la teleología del instituto de allanamiento a cargos establecido en la Ley 906 de 2004, sino su inescapable vinculación con lo dispuesto por la Ley 890 de 2004.
En estas condiciones, si de verdad se tratase de hacer valer el principio de favorabihdad desde una postura que en lugar de sacrificar el principio de igualdad que es su norte y finalidad, lo haga válido y operativo, indispensablemente habría que incrementar la pena de la forma prevista por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, para luego hacer la reducción permitida por el articulo 351 de la Ley 906 de 2004, en los casos en los cuales la persona cuyo proceso se tramitó por lo dispuesto en la Ley 600 de 2000, aspire a que se aplique en su beneficio el principio en cuestión. Pero ello, como se habrá advertido, no representa en la práctica ninguna diferencia (en ambos casos, dentro del ejemplo ideal propuesto, la pena será de 16 meses), sencillamente porque no es necesario igualar, a través del fenómeno de la favorabilidad, lo que el legislador ya ha igualado.
Mucho menos, si bajo ese prurito Página 210e 21 Casación n P 29 90 HUGO HUMBERTO QUINTERO LA M.P. Dr. Alfredo Gómez Quinte Salvamento de voto lieraiibw119/49,,S2 ave inmr alkirrartize se termina discriminando de manera odiosa a quienes vienen siendo juzgados dentro de la órbita del sistema acusatorio. De los señores Magistrados, SIGIFR 9 de diciembre de 2010.