ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIA JUDICIAL / IMPROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIA JUDICIAL POR LA FALTA DEL REQUISITO DE INMEDIATEZ / REQUISITO DE INMEDIATEZ - Término estricto y riguroso tratándose de tutela contra providencia judicial / INTERPOSICIÓN TARDÍA E INJUSTIFICADA DE LA ACCIÓN DE TUTELA - Superó los seis meses a partir de la ejecutoria de la providencia tutelada / PERJUICIO IRREMEDIABLE - Inexistencia Comoquiera que la sentencia de 20 de marzo de 2018, que dirimió el recurso extraordinario de anulación que motivó el sub judice, quedó en firme el 11 de abril de 2018, el plazo para interponer la acción constitucional feneció el 11 de octubre de 2018, mientras que la actora radicó su escrito de tutela ante la Secretaría General del Tribunal Administrativo de Magdalena el 17 de junio de 2019, es decir, ocho (8) meses y seis (6) días después de haber vencido dicho lapso, razón por la cual no se cumple con el requisito de inmediatez.
( ) la accionante no justificó su inactividad en el período transcurrido entre la ejecutoria de la providencia de la cual solicita su revocatoria y el momento de la interposición de la acción constitucional. De igual manera, se destaca que una vez revisados los documentos obrantes en el plenario no se avizora un perjuicio irremediable que amerite la intervención del juez constitucional atenuando su interposición tardía; tampoco el accionante hace manifestación alguna en ese sentido.
( ) la acción de tutela fue interpuesta en forma extemporánea, sin que a ese efecto el [actor] haya justificado su inactividad, con el fin de propender por la protección de los derechos fundamentales invocados; por el contrario, se tiene que tuvo conocimiento oportuno de la decisión tomada por el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B, por los medios legalmente establecidos a este efecto.
FUENTE FORMAL: CONSTITUCIÓN POLÍTICA - ARTÍCULO 86 / DECRETO 1069 DE 2015 - ARTÍCULO 2.2.3.1.2.1 / DECRETO 1983 DE 2017 NOTA DE RELATORÍA: Sobre el requisito de inmediatez, consultar la sentencia de 5 del agosto de 2014, exp. 11001-03-15-000-2012-02201-01 (IJ), M.P. Jorge Octavio Ramírez Ramírez, de esta Corporación. CONSEJO DE ESTADO SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO SECCIÓN SEGUNDA SUBSECCIÓN B Consejero ponente: CÉSAR PALOMINO CORTÉS Bogotá, D.C., siete (7) de octubre de dos mil diecinueve (2019) Radicación número: 11001-03-15-000-2019-02865-01(AC) Actor: CONSORCIO KUMBRE Demandado: CONSEJO DE ESTADO, SECCIÓN TERCERA - SUBSECCIÓN B Y CÁMARA DE COMERCIO DE BOGOTÁ - TRIBUNAL DE ARBITRAMENTO Acción de tutela – Fallo de segunda instancia La Sala decide la impugnación presentada por la parte actora, contra el fallo de 9 de agosto de 2019, proferido por la Sección Primera de esta Corporación, que rechazó por improcedente la tutela interpuesta por el Consorcio Kumbre.
I.
ANTECEDENTES 1. La solicitud y las pretensiones El Consorcio Kumbre, integrado por las sociedades XIE S.A., Edivial Ingeniería S.A.S. y Sevilla y Martínez Ingenieros C.S.A. - Semaica, a través de apoderado judicial, en ejercicio de la acción prevista en el artículo 86 de la Constitución Política, acudió ante esta Corporación, con el fin de obtener la protección de los derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y de acceso a la administración de justicia, que estimó lesionados por el Tribunal Arbitral de la Cámara de Comercio de Bogotá y el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B, con ocasión de las decisiones contenidas en el laudo arbitral de 9 de agosto de 2017 y la sentencia de 20 de marzo de 2018, providencias mediante las cuales esas autoridades, respectivamente, dirimieron el proceso arbitral y el posterior recurso extraordinario de anulación incoadas.
En amparo de los derechos invocados, solicitó: “Con fundamento en lo antes expuesto y en inciso 2º del artículo 23 del Decreto 2591 de 1991, solicito de manera respetuosa: 1. Se declare la nulidad del laudo arbitral proferido el 9 de agosto de 2017 y de las actuaciones procesales surtidas a partir del 2 de noviembre de 2016 en el trámite arbitral promovido por el Consorcio Kumbre contra FONADE, por defecto sustantivo por la aplicación de norma procesal distinta a aquella que ordena la norma procesal vigente, esto es, el Código General del Proceso. 2.
Se ampare el derecho del Consorcio Kumbre al debido proceso, y en consecuencia, a partir del auto de decreto de pruebas librado el 2 de noviembre de 2016 ye n el curso del debate probatorio, se declare que son aplicables las normas contenidas en el Código de Procedimiento Civil, razón por la cual son aplicables los arts. (sic) 233 y ss (sic) C.P.C. (sic).
Lo anterior por mandato expreso del art. (sic) 625, numeral 1) literal a) del CGP (Sic). 3. Se declare la nulidad del laudo arbitral proferido el 9 de agosto de 2017 en el trámite arbitral promovido por Consorcio (sic) Kumbre contra FONADE, por defecto fáctivo (sic) negativo por el desconocimiento de lo pactado entre las partes en contrato (sic) modificatorio No. 10 de 31 de marzo de 2010 lo que constituye una violación a los principios de autonomía de la voluntad y pacta sunt servanda; violación al derecho a la defensa, al debido proceso, a aportar pruebas y que éstas sean valoradas por el operador judicial por la no valoración de esta prueba pro parte del panel arbitral. 4.
Se declare la nulidad de la sentencia proferida el 20 de marzo de 2018 pro el honorable Consejo de Estado por defecto sustantivo y fáctico, según lo expuesto”. 2. Hechos La anterior solicitud se sustentó en los hechos y consideraciones que se resumen a continuación[1]: El Consorcio Kumbre, mediante escrito de 12 de agosto de 2013 radicado ante la Cámara de Comercio de Bogotá, solicitó la convocatoria de un Tribunal de Arbitramento contra el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (en adelante FONADE), con el fin de obtener el pago de los mayores valores surgidos en la ejecución del contrato de obra número 2071792 de 31 de octubre de 2007, cuyo objeto consistía en la construcción de una cárcel de mediana seguridad en Florencia (Caquetá).
Así las cosas, la Cámara de Comercio de Bogotá dio trámite a la solicitud y designó como árbitros a los abogados Gloria María Borrero Restrepo, Libardo Rodríguez Rodríguez y Gabriel de Vega Pinzón, quienes asumieron conocimiento del caso, lo tramitaron y decidieron. El Tribunal de Arbitramento, mediante laudo de 9 agosto de 2017 denegó las pretensiones de la demanda, al advertir que el consorcio convocante había renunciado sucesivamente a las reclamaciones surgidas en la ejecución contractual, con la suscripción de las respectivas adiciones al acuerdo original.
Inconforme con la decisión, el Consorcio Kumbre presentó recurso extraordinario de anulación, que fue negado por el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B, mediante sentencia de 20 de marzo de 2018 (C.P. Danilo Rojas Betancourth). El accionante afirmó que las autoridades judiciales accionadas incurrieron en defectos sustantivo y fáctico.
En ese sentido, indicó que el Tribunal Arbitral tramitó la etapa probatoria con arreglo a lo dispuesto en el Código General del Proceso, disposiciones que resultaban ajenas a esta, comoquiera que debía seguirse lo reglado en el Código de Procedimiento Civil. A ese efecto, sostuvo que con la convocatoria al tribunal de arbitramento solicitó la práctica de un dictamen pericial, en orden a obtener un estudio contable de los mayores costos en que incurrió en cumplimiento del contrato celebrado con FONADE, prueba que se amplió con posterioridad, en aras de obtener un concepto de la especialidad de ingeniería civil, el cual fue rechazado por la autoridad judicial, por no ser procedente en los términos de la Ley 1564 de 2012.
Advirtió que esa decisión desconoció lo dispuesto en el Código General del Proceso en cuanto a su vigencia, toda vez que esa codificación dispuso que los procesos iniciados en aplicación del Código de Procedimiento Civil continuarían con observancia de esa norma, hasta la conclusión de la etapa probatoria, hecho desconocido por la autoridad judicial.
En ese orden, refirió que se pretermitió la etapa probatoria sin justificación alguna, circunstancia que igualmente fue obviada por el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B, al decidir el recurso extraordinario de anulación. Por otra parte, aseguró que las autoridades judiciales no se refirieron a la adición contractual de 31 de marzo de 2010, en la cual las partes convinieron que no existía renuncia alguna a adelantar procesos litigiosos surgidos por el cumplimiento de la obra.
Arguyó que contrario a ello, las autoridades judiciales (Tribunal de Arbitramento y Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B) concluyeron que no había lugar a hacer reclamación alguna, en la medida que cada adición contractual suponía la renuncia a llevar las controversias surgidas a instancias judiciales, hecho que desconoce lo probado en el proceso. 3.
Trámite El Consejo de Estado - Sección Primera, mediante auto de 18 de julio de 2019[2], admitió la demanda y ordenó la notificación a las autoridades accionadas, para que hicieran las consideraciones que estimaran pertinentes. Asimismo, vinculó a FONADE, por tener interés directo en las resultas del proceso. 4. Intervenciones El Tribunal de Arbitramento[3], se opuso a las pretensiones de la acción constitucional.
Indicó que el laudo a través de esta acción de tutela es congruente con las pruebas arrimadas al proceso, y con la jurisprudencia y la normativa aplicable al caso en concreto. Por otra parte, indicó que valoró el acervo probatorio, aplicando la autonomía judicial que le es inherente como órgano investido transitoriamente de función jurisdiccional.
Concluyó que la acción constitucional fue interpuesta con desconocimiento del requisito de inmediatez. Los demás sujetos procesales guardaron silencio. 5. La providencia impugnada La Sección Primera de esta Corporación, mediante sentencia de 9 de agosto de 2019[4], rechazó por improcedente la acción de amparo incoada por el Consorcio Kumbre, en atención a que no satisfacía el requisito de inmediatez.
A ese efecto, abordó el estudio en relación con el lapso transcurrido entre la sentencia de 20 de marzo de 2018 (C.P. Danilo Rojas Betancourth), mediante la cual el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B negó el recurso extraordinario de anulación interpuesto por la parte actora, contra el laudo arbitral de 9 de agosto de 2017, por ser aquella la que fue expedida en fecha más reciente.
Señaló que el actor interpuso la acción constitucional sin observar ese presupuesto, que en tratándose de tutela contra providencias judiciales, se ha entendido que corresponde a 6 meses, desde la ejecutoria de la decisión censurada. En ese contexto, destacó que la tutela pierde su carácter de urgente cuando es presentada por fuera de un plazo razonable.
Concluyó que no se avizoraba la existencia de un perjuicio irremediable, que sustentara la intervención del juez constitucional. 6. La impugnación El Consorcio Kumbre impugnó la sentencia de primera instancia y solicitó que se revocara la decisión y se accediera a las pretensiones de la tutela, con fundamento en los siguientes argumentos[5].
Indicó que el a quo debió estudiar el fondo del asunto, en la medida que se acreditó la vulneración de los derechos fundamentales invocados, con ocasión de las decisiónes atacadas, lo cual en su concepto, comporta un motivo suficiente para que el juez de tutela profiera una decisión favorable. Adicionalmente, argumentó que no es posible predicar la inobservancia del requisito de inmediatez, por cuanto la sentencia censurada se encuentra produciendo efectos jurídicos.
Concluyó que dadas las circunstancias fácticas, convocó a un segundo proceso arbitral con ocasión del contrato de obra celebrado con FONADE, mismo que motivó el trámite del asunto aquí cuestionado. En ese contexto, expuso que aguardó a que la entidad convocada contestara la demanda, con el fin de radicar la tutela de la referencia, a fin de reforzar los argumentos esgrimidos en esta.
CONSIDERACIONES Competencia De conformidad con lo dispuesto en el artículo 86 de la Constitución Política y el Acuerdo 377 de 11 de diciembre de 2018, esta Sala es competente para conocer la presente impugnación contra el fallo de tutela proferido el 9 de agosto de 2019, por el Consejo de Estado - Sección Primera. 1. Problema Jurídico La Sala debe decidir si se confirma, modifica o revoca, la decisión de primera instancia proferida por el Consejo de Estado - Sección Primera, por medio de la cual se rechazó por improcedente la acción de amparo interpuesta por el Consorcio Kumbre, motivo por el que centrará su estudio en el cumplimiento del requisito de inmediatez. 2.
Procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales Tratándose de la acción de tutela contra providencias judiciales la postura reiterada y uniforme de la Corte Constitucional[6] y el Consejo de Estado[7] ha sido admitir su procedencia excepcional, siempre que se cumplan los requisitos generales de procedibilidad (exigencias generales) y las causales específicas de procedencia (defectos).
Al respecto, la Corte Constitucional en las sentencias C-543 de 1992 y T- 079 de 1993, analizó la procedibilidad de la tutela contra providencias judiciales en los eventos que se prueba la configuración de una vía de hecho. Dicha posición fue redefinida por la misma Corporación a través de la sentencia C-590 de 2005, decisión en la cual se fijaron las reglas de procedibilidad de este mecanismo constitucional contra decisiones judiciales como se conocen actualmente.
Por su parte, el Consejo de Estado, en sentencia de unificación por importancia jurídica del 5 de agosto de 2014, con ponencia del Doctor Jorge Octavio Ramírez, precisó que la acción de tutela procede contra providencias judiciales, siempre y cuando se respete el principio de autonomía del juez natural, y se cumplan los requisitos generales y específicos precisados por la Corte Constitucional.
Así: Requisitos generales: Los requisitos generales de procedibilidad son exigibles en su totalidad, porque la ausencia de alguno de ellos impide el estudio de fondo de la acción de tutela. Estos requisitos son los siguientes: (i) La cuestión que se discute tiene relevancia constitucional; (ii) Se agotaron todos los medios de defensa judicial con los que cuenta la persona afectada;
(iii) Se cumple el requisito de inmediatez; (iv) no se argumentó una irregularidad procesal; (v) Se expresaron de manera clara los hechos y argumentos que controvierten la providencia bajo estudio; y; (vi) La providencia objeto de la presente acción no fue dictada dentro de una acción de tutela. Causales específicas: Las causales específicas de procedencia de la acción de tutela contra providencia judicial son aquellos defectos o errores en los cuales puede incurrir la decisión cuestionada.
Son las siguientes[8]: a) Defecto orgánico, que se presenta cuando el juez carece de competencia; b) Defecto procedimental, el cual ocurre cuando la autoridad judicial actuó al margen del procedimiento establecido; c) Defecto fáctico, esto es, cuando el juez no tuvo en cuenta el material probatorio obrante en el expediente para proferir decisión; d) Defecto material o sustantivo, el cual se origina en el evento en que se decida con fundamento en normas inexistentes o inconstitucionales, en contravía de ellas, o existe una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión; e) Error inducido, cuando la autoridad judicial es víctima de engaño por terceros y el mismo lo condujo a tomar una decisión que afecta derechos fundamentales; f) Decisión sin motivación; g) Desconocimiento del precedente judicial y h) Violación directa de la Constitución Política.
Es importante advertir que si la decisión judicial cuestionada incurrió en alguna de las causales específicas, podrá ser razón suficiente para conceder el amparo constitucional. 3. El Defecto Sustantivo La jurisprudencia Constitucional ha considerado que el funcionario judicial incurre en defecto sustantivo cuando: “[…] (i) la decisión impugnada se funda en una disposición que ha sido derogada, subrogada o declarada inexequible;
(ii) la aplicación o interpretación que se hace de la norma en el asunto concreto desconoce la sentencia con efectos erga omnes que ha definido su alcance; (iii) la decisión impugnada se funda en una disposición que indiscutiblemente no es aplicable al caso; (iv) cuando la norma pertinente para el asunto en concreto es desatendida y, por ende, inaplicada;
(v) se interpreta una disposición normativa desbordando el sentido de la misma; y (vi) la interpretación de ésta se hace sin tener en cuenta otras disposiciones aplicables al caso y que son necesarias para efectuar una interpretación sistemática […]”.[9] La Corte Constitucional, en sentencia T-284 de 2006 al referirse a la limitación que del principio de la autonomía de los jueces para aplicar e interpretar las normas, consideró: “[…] Puede, entonces, señalarse que la función otorgada a los funcionarios judiciales en su labor de administrar justicia y concretamente de aplicación e interpretación de las normas jurídicas que encuentra su soporte en el principio de autonomía e independencia judicial no es absoluta por cuanto se encuentra sujeta a los valores, principios y derechos previstos en la Constitución. Por ello, “pese a la autonomía de los jueces para elegir las normas jurídicas pertinentes al caso concreto, para determinar su forma de aplicación y para establecer la manera de interpretar e integrar el ordenamiento jurídico, en esta labor no le es dable apartarse de las disposiciones de la Constitución o la ley, ya que la justicia se administra con sujeción a los contenidos, postulados y principios constitucionales que son de forzosa aplicación […]”[10].
En las sentencias T- 092 de 2008 y T-686 de 2007 la Corte Constitucional, indicó: “[…] una decisión judicial adolece de un defecto material o sustantivo en los siguientes eventos (…) Cuando a pesar del amplio margen interpretativo que la Constitución le reconoce a las autoridades judiciales, la aplicación final de la regla es inaceptable por tratarse de una interpretación contraevidente[11] (interpretación contra legem) o perjudicial para los intereses legítimos de una de las partes[12] (irrazonable o desproporcionada) […]”. 4.
El Desconocimiento del Precedente Para la Corte Constitucional el Desconocimiento del Precedente consiste en que una autoridad judicial modifique su posición frente a determinado asunto, o se separe del criterio establecido por su superior jerárquico, haciendo caso omiso al precedente en la materia, y aún más, que a pesar de reconocer la existencia de éste, se aparte total o parcialmente del mismo sin cumplir con la carga argumentativa que le corresponde en esos casos, toda vez que con ese proceder se desconocen principios de relevancia constitucional como la igualdad, la seguridad jurídica, la confianza legítima, entre otros, que están directamente relacionados con el respeto del precedente.
Sobre el particular, en la sentencia T-446 de 2013 la Corte Constitucional señaló: “[…] es la ratio decidendi que es la base jurídica directa de la sentencia, el precedente judicial que, en virtud del derecho a la igualdad, tiene efectos vinculantes y debe ser aplicado para resolver casos similares, esto por cuanto ella constituye el conjunto de argumentos jurídicos que permiten solucionar el problema debatido en el caso y explicar la decisión adoptada a la luz de los hechos que lo fundamentan.
De manera que la ratio decidendi expresada en el precedente judicial constituye un importante límite a la autonomía judicial que no puede ser desconocido por los jueces. Ahora bien, es importante resaltar que la jurisprudencia ha distinguido entre precedente horizontal y precedente vertical para explicar, a partir de la estructura orgánica del poder judicial, los efectos vinculantes del precedente y su contundencia en la valoración que debe realizar el fallador en su sentencia. En este sentido, mientras el precedente horizontal supone que, en principio, un juez –individual o colegiado- no puede separarse del precedente fijado en sus propias sentencias; el precedente vertical implica que los jueces no se pueden apartar del precedente establecido por las autoridades judiciales con atribuciones superiores, particularmente por las altas cortes.
En esta óptica, la Corte ha reconocido que es preciso hacer efectivo el derecho a la igualdad, sin perder de vista que el juez goza de autonomía e independencia en su actividad, al punto que si bien está obligado a respetar el precedente fijado por él mismo y por sus superiores funcionales, también es responsable de adaptarse a las nuevas exigencias que la realidad le impone y asumir los desafíos propios de la evolución del derecho.
En consecuencia, un juez puede apartarse válidamente del precedente horizontal o vertical si (i) en su providencia hace una referencia expresa al precedente conforme al cual sus superiores funcionales o su propio despacho han resuelto casos análogos, pues “sólo puede admitirse una revisión de un precedente si se es consciente de su existencia” (requisito de transparencia); y (ii) expone razones suficientes y válidas a la luz del ordenamiento jurídico y los supuestos fácticos del caso nuevo que justifiquen el cambio jurisprudencial, lo que significa que no se trata simplemente de ofrecer argumentos en otro sentido, sino que resulta necesario demostrar que el precedente anterior no resulta válido, correcto o suficiente para resolver el caso nuevo (requisito de suficiencia).
Satisfechos estos requisitos por parte del juez, en criterio de la Corte, se entiende protegido el derecho a la igualdad de trato ante las autoridades y garantizada la autonomía e independencia de los operadores judiciales […]”[13]. Por ello, la Corte Constitucional permite, siempre y cuando se justifique de manera razonada la decisión que en uno y otro sentido toma un juez en virtud del principio de autonomía, que las autoridades judiciales se aparten de un precedente pues la interpretación y aplicación del ordenamiento jurídico no es absoluta.
Y en caso de que el cambio de postura no se justifique expresamente, se produce una violación a los derechos fundamentales a la igualdad, al acceso a la administración de justicia y al debido proceso, que puede ser reclamada a través de la acción de tutela. 5. Caso concreto Análisis de los requisitos generales de procedibilidad Relevancia constitucional: La Sala advierte que la cuestión que se discute reviste relevancia constitucional, toda vez que los defectos alegados pueden llevar consigo la vulneración de los derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y de acceso a la administración de justicia, que constituyen bienes jurídicos constitucionalmente amparados.
Inmediatez: En este punto, la Sala advierte que debe estudiar si la acción constitucional cumple con el requisito de inmediatez, teniendo en cuenta el lapso transcurrido entre la sentencia de 20 de marzo de 2018, por medio del cual el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B negó el recurso extraordinario de anulación interpuesto contra el laudo arbitral de 9 de agosto de 2017 y la interposición de la acción constitucional.
Lo anterior, en consideración a que esa fue la providencia expedida en una fecha más reciente y que, el escrito de impugnación no hace reproche alguno al estudio efectuado por el a quo sobre el particular. El Consejo de Estado Sección Tercera - Subsección B, mediante sentencia de 20 de marzo de 2018, negó el recurso extraordinario de anulación formulado por la parte actora, contra el laudo de 9 de agosto de 2017 proferido por el Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá. En ese sentido, la citada providencia se notificó en estado fijado el 5 de abril de 2018[14], y quedó en firme el 11 del mismo mes y año; por su parte la acción de tutela se presentó el 17 de junio de 2019[15]; por lo cual se estima que la solicitud de amparo no fue interpuesta dentro de un plazo razonable desde que se presentó el presunto hecho vulnerador.
Así las cosas, aun cuando el término prudencial es un concepto abstracto, se entiende que si la interposición de la acción de tutela dista excesivamente en el tiempo del presunto hecho vulnerador, es posible inferir que la protección solicitada carece de la urgencia requerida La Sala Plena de esta Corporación en sentencia de 5 de agosto de 2014 (C.P. Jorge Octavio Ramírez Ramírez)[16], estimó que en tratándose de tutelas contra providencia judicial, la acción constitucional se debe interponer en un término razonable de seis (6) meses a partir de la ocurrencia del presunto hecho vulnerador; al efecto se lee: “(…) Por eso, la Sala Plena, como regla general, acoge un plazo de seis meses, contados a partir de la notificación o ejecutoria de la sentencia, según el caso, para determinar si la acción de tutela contra providencias judiciales se ejerce oportunamente.
Se ha estimado como aceptable ese plazo, teniendo en cuenta la naturaleza del acto jurisdiccional, los plazos previstos en la ley para la interposición de los recursos ordinarios y extraordinarios contra las mismas, el derecho a la tutela judicial efectiva y la necesidad de que las situaciones jurídicas resueltas logren certeza y estabilidad.
(…)” Comoquiera que la sentencia de 20 de marzo de 2018, que dirimió el recurso extraordinario de anulación que motivó el sub judice, quedó en firme el 11 de abril de 2018, el plazo para interponer la acción constitucional feneció el 11 de octubre de 2018, mientras que la actora radicó su escrito de tutela ante la Secretaría General del Tribunal Administrativo de Magdalena el 17 de junio de 2019, es decir, ocho (8) meses y seis (6) días después de haber vencido dicho lapso, razón por la cual no se cumple con el requisito de inmediatez.
No obstante, la Sala estima que el presupuesto de inmediatez encuentra unas atenuaciones cuando se observen situaciones específicas que así lo ameriten; sobre el particular la Corte Constitucional a través de la sentencia T-079 de 2018 (M.P. Carlos Bernal Pulido) dispuso: “A su turno, esta Corporación, de manera reiterada, ha identificado algunos aspectos que permiten determinar la razonabilidad del tiempo transcurrido entre el desconocimiento de la atribución fundamental y el reclamo ante el juez constitucional, entre las cuales se destacan las siguientes: i) Que existan razones válidas para justificar la inactividad de los accionantes.
Pueden ser situaciones de fuerza mayor, caso fortuito y en general la incapacidad del accionante para ejercer la acción en un tiempo razonable. ii) Que la amenaza o la vulneración permanezca en el tiempo, a pesar de que el hecho que la originó sea antiguo. iii) Que la carga de la interposición de la acción de tutela en un plazo razonable, no resulte desproporcionada por una situación de debilidad manifiesta del accionante, por ejemplo, en casos de interdicción, minoría de edad, abandono, o incapacidad física.” Se advierte que la accionante no justificó su inactividad en el período transcurrido entre la ejecutoria de la providencia de la cual solicita su revocatoria y el momento de la interposición de la acción constitucional.
De igual manera, se destaca que una vez revisados los documentos obrantes en el plenario no se avizora un perjuicio irremediable que amerite la intervención del juez constitucional atenuando su interposición tardía; tampoco el accionante hace manifestación alguna en ese sentido. Por otra parte, se advierte que no asiste razón al Consorcio Kumbre cuando afirma que existe un daño continuado, en atención a que la decisión cuestionada está produciendo efectos actualmente; en ese sentido, se destaca que la parte actora conoció oportunamente del contenido de la providencia proferida por el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B; no obstante, observó una conducta omisiva con el fin de acudir a la acción constitucional y permitió que se concretara el presunto daño alegado.
De igual manera, no es de recibo el argumento relacionado con la existencia de un segundo proceso arbitral que retrasó la radicación de la acción constitucional. En tal virtud, si el Consorcio Kumbre en ejercicio del derecho de acción que le asiste, promovió un nuevo trámite ante la Cámara de Comercio de Bogotá, no puede entenderse como una atenuante a acudir al amparo constitucional.
Contrario a ello, el hecho de cuestionar los presuntos incumplimientos surgidos en la ejecución del contrato de obra 2071792 de 31 de octubre de 2007 en una nueva causa judicial, fundamentado en similares supuestos fácticos y jurídicos del proceso arbitral y posterior recurso de anulación censurados en esta tutela, en nada afecta la firmeza de las decisiones tomadas por las autoridades tuteladas.
En tal caso, corresponderá a las personas investidas transitoriamente con función judicial resolver ese nuevo proceso, con las consideraciones que allí se expongan, hecho que se reitera, no influye en el objeto de la tutela. Se enfatiza que el carácter extraordinario de la acción de tutela lleva implícito el hecho de que no se pueda interponer tardíamente desde el momento de la vulneración alegada; toda vez que la protección pretendida debe ser inmediata a la consumación del perjuicio o la amenaza de daño. En Suma, la Sala destaca que la acción de tutela fue interpuesta en forma extemporánea, sin que a ese efecto el Consorcio Kumbre haya justificado su inactividad, con el fin de propender por la protección de los derechos fundamentales invocados; por el contrario, se tiene que tuvo conocimiento oportuno de la decisión tomada por el Consejo de Estado, Sección Tercera - Subsección B, por los medios legalmente establecidos a este efecto.
Por lo expuesto, la Sala no encuentra mérito para continuar con el estudio de los requisitos generales de procedencia de tutela contra providencia; en cambio, es claro que el amparo invocado por el Consorcio Kumbre se torna improcedente. II. DECISIÓN En conclusión, la Sala confirmará la sentencia de 9 de agosto de 2019 proferida por el Consejo de Estado - Sección Primera, mediante la cual se rechazó por improcedente el amparo de los derechos fundamentales deprecados por el Consorcio Kumbre.
En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Subsección B, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley: FALLA CONFIRMAR la sentencia de 9 de agosto de 2019, proferida por la Sección Primera de esta Corporación, dentro de la tutela de la referencia, por las razones expuestas en la parte motiva de esta decisión. Remítase a la Corte Constitucional para su eventual revisión. Envíese copia de esta providencia al Despacho de origen.
La anterior providencia fue discutida y aprobada por la Sala en sesión de la fecha. CÓPIESE,
COMUNÍQUESE,
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE CÉSAR PALOMINO CORTÉS SANDRA LISSET IBARRA VÉLEZ CARMELO PERDOMO CUÉTER ----------------------- [1] Folios 1 a 25. [2] Folios 93 a 98. [3] Folios 111 a 118. [4] Folios 106 a 113. [5] Folios 129 a 131. [6] Al respecto ver, entre otras, sentencias T-573 de 1997, T-567 de 1998, T-001 de 1999, T-377 de 2000, T-1009 de 2000, T-852 de 2002, T-453 de 2005, T-061 de 2007, T-079 de 1993,T-231 de 1994, T-001 de 1999, T-814 de 1999,T-522 de 2001, T-842 de 2001, SU-159 de 2002, T-462 de 2003,T-205 de 2004, T-701 de 2004, T-807 de 2004, T-1244 de 2004, T-056 de 2005, T-189 de 2005, T-800 de 2006, T-061 de 2007, T-018 de 2008, T-051 de 2009, T-060 de 2009, T-066 de 2009, T-889 de 2011, T- 010 de 2012, T- 1090 de 2012, T-074 de 2012, T- 399 de 2013, T-482 de 2013, T- 509 de 2013,, T- 254 de 2014, T- 941 de 2014 y T-059 de 2015. [7] Sentencia de unificación por importancia jurídica, proferida por la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo el 5 de agosto de 2014.
M.P: Jorge Octavio Ramírez Ramírez. Exp. n. º 11001-03-15-000-2012-02201-01 (IJ) Demandante: Alpina Productos Alimenticios S.A. [8] Sentencias T-352 de 2012, T-103 de 2014, T-125 de 2012, entre otras. [9] Sobre el particular puede apreciarse la sentencia T-474 de 2008 de la Corte Constitucional, M.P. Clara Inés Vargas Hernández [10] Sentencia T-284 de 2006.
M.P. Clara Inés Vargas Hernández. [11] Cfr. Sentencia T-567 de 1998. [12] Cfr. Sentencia T-001 de 1999. [13] Sentencia de 11 de julio de 2013, M.P. Luis Ernesto Vargas Silva. [14]http://servicios.consejodeestado.gov.co/testmaster/nue_actua.asp?mindice =11001032600020170016100 [15] Folio 1. [16] Radicado: 11001-03-15-000-2012-02201-01; Accionante: Alpina Productos Alimenticios S.A;
Accionado: Consejo de Estado – Sección Primera.