Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 1 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co CONSEJO DE ESTADO SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO SECCIÓN QUINTA Magistrado Ponente: LUIS ALBERTO ÁLVAREZ PARRA Bogotá, D. C., veintitrés (23) de marzo de dos mil veintitrés (2023) Referencia: ACCIÓN DE TUTELA Radicación: 11001-03-15-000-2023-00897-00 Demandante: MARICELLA PALACIOS PALACIOS Demandado: TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DEL CHOCÓ TEMA: Tutela de fondo.
Mora judicial SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA La Sala resuelve la solicitud de amparo de la referencia de conformidad con los Decretos 2591 de 1991 y 1069 de 2015, modificado por el Decreto 333 de 2021 y, el Acuerdo 080 de 2019 de la Sala Plena de esta Corporación. 1.
ANTECEDENTES 1.1. La demanda Mediante escrito presentado el 20 de enero de 2023, la señora Maricella Palacios Palacios, en nombre propio, instauró acción de tutela con el fin de obtener el amparo de sus derechos fundamentales al debido proceso, a la seguridad social, al mínimo vital y de petición. Las referidas garantías constitucionales las consideró vulneradas con ocasión de la presunta mora del Tribunal Administrativo del Chocó en dar trámite al incidente de desacato ejercido contra el Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, por el incumplimiento de la orden dictada por dicho tribunal el 7 de diciembre de 2022, dentro del expediente tutelar n.° 27001-23-33-000-2022-00128- 00. 1.2.
Peticiones de amparo constitucional Las pretensiones de la demanda de tutela son las siguientes: 1. Se reconozca mi derecho fundamental de petición al cual tengo derecho en virtud del artículo 29, y 48 de la Constitución Política Colombia. Que se ordene al TRUBUNAL ADMINISTRATIVO DE QUIBDO, dar comunidad al trámite procesal de Desacato de acción de Tutela del proceso con radiado Nro. 27001233300020220012800, con el fin de que la JUZGADO PRIMERO ADMINISTRATIVO DE QUIBDÓ cumpla con el fallo de tutela del 07 de diciembre del 2022.1 1 Transcripción de conformidad con el texto original, con posibles errores.
Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 2 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co 1.3. Hechos De la solicitud de tutela y de las pruebas allegadas al proceso, se advierten los siguientes supuestos fácticos que, a juicio de la Sala, son relevantes para la decisión que se adoptará en esta providencia: 1.3.1.
La señora Maricella Palacios Palacios, por conducto de apoderado judicial, presentó demanda en ejercicio del medio de control de nulidad y restablecimiento del derecho, con el fin de que le fuera reconocida y pagada una pensión de sobrevivientes. 1.3.2. El Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, autoridad que conoció del proceso en primera instancia, en audiencia celebrada el 5 de mayo de 2022, dispuso que la sentencia se dictaría, por escrito, dentro de los 30 días siguientes a la realización de esta. 1.3.3.
El 25 de noviembre de 2022, la señora Palacios Palacios interpuso acción de tutela por la falta de respuesta del referido despacho judicial a los requerimientos que le formuló respecto de la decisión definitiva de su proceso. 1.3.4. El Tribunal Administrativo del Chocó, como juez constitucional, en fallo de 7 de diciembre de 2022, amparó el derecho fundamental de petición de la actora y le ordenó al Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de la providencia, brindara una respuesta de fondo, clara, precisa y de manera congruente con las solicitudes de 1° de julio y 18 de octubre de 2022. 1.3.5.
El 30 de enero de 2023, la tutelante impetró incidente de desacato contra el Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, por el incumplimiento de la orden antes referida. 1.3.6. A la fecha de presentación de la tutela, el Tribunal Administrativo del Chocó no había dado inicio al referido trámite. 1.4. Fundamentos de la solicitud La parte accionante consideró vulnerados sus derechos constitucionales al debido proceso, a la seguridad social, al mínimo vital y de petición por parte de la autoridad judicial accionada, en atención a la falta de trámite, para el momento de interposición de la solicitud de amparo, del incidente de desacato que presentó contra el Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó por incumplimiento de lo ordenado en el fallo de 7 de diciembre de 2022, que concedió la protección de su derecho fundamental de petición. 1.5.
Trámite de la acción Con auto de 22 de febrero de 2023, el consejero ponente de esta decisión admitió la tutela y ordenó notificar a los magistrados del Tribunal Administrativo del Chocó, en calidad de accionados y, les otorgó el término de dos (2) días para que rindieran el informe de que trata el artículo 19 del Decreto 2591 de 1991.
Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 3 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co Asimismo, vinculó como tercero con interés al Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó y, ordenó a la Oficina de Sistemas de la Corporación realizar la publicación de la información relativa al proceso de la referencia en la página web del Consejo de Estado. 1.6.
Contestaciones Efectuadas las notificaciones correspondientes a través de mensajes enviados por correo electrónico, se presentó la siguiente intervención: 1.6.1. Tribunal Administrativo del Chocó Mediante correo electrónico de 27 de febrero de 2023, el magistrado que tiene a su cargo el expediente pendiente del trámite que es objeto de esta acción, indicó que si bien la tutelante remitió un memorial con la solicitud de la apertura del incidente de desacato del fallo de tutela de 7 de diciembre de 2022, lo cierto, es que este fue enviado a la dirección electrónica sgtadmincho@notificacionesjr.gov.co la cual es de uso exclusivo para notificaciones, en el que, cuando es redactado un correo, se advierte que cualquier mensaje que reciba en dicho buzón, no será leído.
Aseveró igualmente que, debido al referido error, solo hasta que le fue notificado el auto que admitió el presente mecanismo constitucional, tuvo conocimiento de la petición de la actora, razón por la que, con auto de 27 de febrero de 2023, se requirió al incidentado para que informara sobre las acciones realizadas para el cumplimiento de la orden de la tutela de 7 de diciembre de 2022.
Finalmente, manifestó que no se presentó vulneración alguna de los derechos fundamentales de la accionante, sumado a que fue por la equivocación de ella misma que se pudo configurar la presunta violación; indicó que, si se estudia de fondo, se declare el hecho superado.
2. CONSIDERACIONES DE LA SALA 2.1. Competencia Esta Sala es competente para conocer en primera instancia de la acción de tutela presentada por la señora Maricella Palacios Palacios contra el Tribunal Administrativo del Chocó, de conformidad con lo establecido por el artículo 2.2.3.1.2.1., del Decreto 1069 de 2015, modificado por el Decreto 333 de 2021 y el Acuerdo 080 de 2019, artículo 25, de la Sala Plena de esta Corporación. 2.2.
Problema jurídico Corresponde a la Sala determinar si, en el caso concreto, se presenta la vulneración de los derechos fundamentales deprecados por la tutelante por parte del Tribunal Administrativo del Chocó, por presuntamente haber incurrido en una tardanza injustificada en dar trámite al incidente de desacato formulado contra el Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, por el incumplimiento de la orden dictada por dicho tribunal el 7 de diciembre de 2022, dentro del expediente tutelar n.° 27001-23-33-000-2022-00128-00.
Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 4 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co Para resolver este problema, se analizarán los siguientes aspectos: (i) la naturaleza de la acción de tutela;
(ii) las generalidades de los derechos al debido proceso y de acceso a la administración de justicia; (iii) la mora judicial justificada; y (iv) el caso concreto. 2.3. Naturaleza de la acción de tutela Según el artículo 86 de la Constitución Política, toda persona puede ejercer la acción de tutela para reclamar ante los jueces la protección inmediata de sus derechos fundamentales siempre que sean violados o amenazados por la acción u omisión de las autoridades públicas o de los particulares en los precisos casos en que indica el Decreto 2591 de 1991.
La jurisprudencia constitucional de manera enfática y uniforme ha señalado que la acción de amparo fue instituida como un instrumento de defensa judicial de los derechos fundamentales, dotada de un carácter subsidiario y residual. Lo anterior implica que su ejercicio solo es procedente de manera supletiva, es decir, cuando no sea posible acudir a otro medio de defensa, salvo que se promueva para precaver la ocurrencia de un perjuicio irremediable2. 2.4.
Derecho al debido proceso y de acceso a la administración de justicia Considera la Sala necesario recordar que de acuerdo con una interpretación armónica de los artículos 2293 y 294 de la Constitución, y de los principios de la Carta Política, se ha otorgado el carácter de fundamental al derecho de acceso a la administración de justicia5.
El derecho mencionado ofrece al individuo la garantía de acudir ante el juez para que resuelva «[…] las controversias que surjan con otros individuos u organizaciones y con el mismo Estado, ante un juez, con miras a obtener una resolución motivada, ajustada a derecho, y dictada de conformidad con el procedimiento y las garantías constitucionales previstas en la Constitución y en la ley […]»6.
Sobre el punto, la Corte Constitucional ha señalado que esta garantía «[…] no puede concebirse dentro de los estrechos moldes de una posibilidad formal de llegar ante los jueces, o en la simple existencia de una estructura judicial lista a atender las demandas de los asociados, puesto que su esencia reside en la certidumbre de 2 Ver, entre otras, las sentencias de la corte constitucional SU-037 de 2009 y T-764 de 2010. 3 “Se garantiza el derecho de toda persona para acceder a la administración de justicia. La ley indicará en qué casos podrá hacerlo sin la representación de su abogado”. 4 “Artículo 29.
El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio. En materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable.
Toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un debido proceso público sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho.
Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso”. 5 Sentencia T-006 de 1992. 6 Sentencia T-476 de 1998. Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 5 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co que, ante los estrados judiciales, serán surtidos los procesos a la luz del orden jurídico aplicable, con la objetividad y la suficiencia probatoria que aseguren un real y ponderado conocimiento del fallador acerca de los hechos materia de su decisión […]»7.
Frente a esto, debe además recordarse que de los artículos 228, 229 y 230 de la Constitución Política y el desarrollo de la jurisprudencia constitucional se desprende que el derecho a tutela judicial efectiva implica de una parte, que cuando el «[…] ciudadano acude a la jurisdicción de lo contencioso administrativo, encuentre una respuesta rápida y efectiva a su pretensión de protección de sus derechos y garantías”8, y de otro lado, “la obligación correlativa de las autoridades judiciales de promover e impulsar todas las condiciones que sean necesarias para que el acceso de los particulares a dicho servicio público sea real y efectivo, con lo cual se deben descartar las actuaciones nominales que no logren tal finalidad.
Se entiende por lo tanto que el derecho extraído por la Corte involucra la necesidad de que los jueces deriven en sus providencias la dimensión pro actione, lo que representa un avance significativo en la protección de los derechos de las personas […]»9. Por ello, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 1° de la Ley 270 de 1996, Estatuaria de la Administración de Justicia10 y con sustento en los principios de celeridad, eficiencia y respeto de los derechos que rigen la función judicial, el juez, como director del proceso, debe velar por la rápida solución del caso con el fin de evitar el desgaste que representa adelantar todo un proceso para terminarlo con una sentencia inhibitoria o que termine por vulnerar los derechos fundamentales de las partes.
Estas obligaciones del juez se derivan directamente del papel que cumple en el Estado Social de Derecho, en el que «[…] ha dejado de ser el frío funcionario judicial que aplica irreflexivamente la ley, convirtiéndose en el funcionario –sin vendas- que se proyecta más allá de las formas jurídicas, para así atender la agitada realidad subyacente y asumir su responsabilidad como servidor vigilante, activo y garante de los derechos materiales.
El juez que reclama el pueblo a través de su Carta Política ha sido encomendado con dos tareas imperiosas: (i) la obtención del derecho sustancial y (ii) la búsqueda de la verdad. Estos dos mandatos a su vez constituyen el ideal de la justicia material […]»11. 2.5. La mora judicial justificada La Corte Constitucional ha señalado que el fenómeno de la mora judicial puede llegar a violar el derecho fundamental de acceso a la administración de justicia, en aquellos casos en los que la dilación en el trámite de una actuación es originada no en la complejidad del asunto o en la existencia de problemas estructurales de exceso de carga laboral de los funcionarios, sino en la falta de diligencia y en la 7 Corte Constitucional.
Sentencia C-1027 de 2002. Magistrada Ponente: Clara Inés Vargas Hernández. 8 Corte Constitucional C-796 de 2006. Magistrado Ponente: Rodrigo Escobar Gil. 9 Ibídem. 10 Ley 270 de 1996. “Artículo 1° La administración de justicia es la parte de la función pública que cumple el Estado encargada por la Constitución Política y la ley de hacer efectivos los derechos, obligaciones, garantías y libertades consagrados en ellas, con el fin de realizar la convivencia social y lograr y mantener la concordia nacional. 11 Corte Constitucional.
Sentencia SU-768 de 2014. Magistrado Ponente. Jorge Iván Palacio Palacio. Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 6 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co omisión sistemática de sus deberes.12 Asimismo, el Máximo Tribunal Constitucional ha considerado que «atendiendo la realidad del país, en la gran mayoría de casos el incumplimiento de los términos procesales no es imputable al actuar de los funcionarios judiciales»13.
En esa línea esa Corporación frente al particular, precisó que: […] por ejemplo, existen procesos en los cuales su complejidad requiere de un mayor tiempo del establecido en las normas y en la Constitución para su estudio, para valorar pruebas o para analizar la normatividad existente. Por ello, la jurisprudencia ha destacado que cuando la tardanza no es imputable al actuar del juez o cuando existe una justificación que explique el retardo, no se entienden vulnerados los derechos al debido proceso y al acceso a la administración de justicia. En este sentido, en la Sentencia T-803 de 2012, luego de hacer un extenso recuento jurisprudencial sobre la materia, esta Corporación concluyó que el incumplimiento de los términos se encuentra justificado (i) cuando es producto de la complejidad del asunto y dentro del proceso se demuestra la diligencia razonable del operador judicial;
(ii) cuando se constata que efectivamente existen problemas estructurales en la administración de justicia que generan un exceso de carga laboral o de congestión judicial; o (iii) cuando se acreditan otras circunstancias imprevisibles o ineludibles que impiden la resolución de la controversia en el plazo previsto en la ley. Por el contrario, en los términos de la misma providencia, se está ante un caso de dilación injustificada, cuando se acredita que el funcionario judicial no ha sido diligente y que su comportamiento es el resultado de una omisión en el cumplimiento de sus funciones.
Por su parte, la Sección Quinta del Consejo de Estado tiene una posición reiterada en relación con la existencia de mora judicial14, según la cual sólo se predica si hay dilación injustificada al resolver los asuntos sometidos a la competencia del juez. En el evento de acreditarse esta conducta, constituye violación al derecho de acceso a la administración de justicia y de contera, al debido proceso de las partes en un proceso. 2.6.
Caso concreto En el sub examine, la señora Palacios Palacios alegó que el Tribunal Administrativo del Chocó vulneró sus derechos fundamentales al debido proceso, a la seguridad social, al mínimo vital y de petición, por presuntamente haber incurrido en una tardanza injustificada en dar trámite al incidente de desacato presentado contra el Juzgado Primero (1.°) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, por el incumplimiento de la orden dictada por dicho tribunal el 7 de diciembre de 2022, en la acción de tutela con radicado n.° 27001-23-33-000-2022-00128-00.
Ahora bien, esta Colegiatura encuentra que la autoridad judicial accionada, por intermedio del magistrado que tiene a su cargo el proceso, rindió informe en el cual indicó que, en efecto, la tutelante remitió un memorial con una solicitud de desacato, pero a una dirección electrónica de la Secretaría General que únicamente es de 12 Corte Constitucional.
T-1019 de 2010. Magistrado Ponente: Nilson Pinilla Pinilla. 13 Corte Constitucional. T-230 de 2013. Magistrado Ponente: Luis Guillermo Guerrero Pérez. 14 Entre otras, consultar las sentencias de: (i) 10 de agosto de 2012, Rad. No: 11001-03-15-000- 2012-01093-00(AC). Actor: Domingo Enrique de Jesús Ramírez Duque. Demandado: Tribunal Administrativo de Antioquia.
Magistrado Ponente: Alberto Yepes Barreiro (E) y (ii) 19 de junio 2014, Rad. No.: 25000-23-41-000-2014-00415-01(AC). Actor: Mario Aristizábal Muñoz. Demandado: Procuraduría General de la Nación. Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 7 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co notificaciones, razón por la cual, solo hasta que se tuvo conocimiento de la presente acción constitucional se enteró de dicho requerimiento.
Asimismo, señaló que por auto de 27 de febrero de 2023, se le pidió al incidentado que informara sobre las acciones realizadas para dar cumplimiento al fallo de tutela de 7 de diciembre de 2022. Revisado por parte de esta Colegiatura, en el aplicativo SAMAI del Consejo de Estado, por el criterio de búsqueda “Corporación” y seleccionando “Tribunal Administrativo de Chocó” en el expediente 27001-23-33-000-2022-00128-00, correspondiente a la tutela de Maricella Palacios Palacios contra el Juzgado Primero (1.º) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, se advierte en el índice 16, el registro del auto de 27 de febrero de 2023, que requiere al incidentado; asimismo, se observa en el índice 18 la respuesta allegada por parte del referido despacho judicial con la que se adjunta la sentencia que resuelve el proceso ordinario de nulidad y restablecimiento del derecho que adelantó la demandante contra el Departamento del Chocó – Secretaría de Educación y la Fiduprevisora S.A.15 En ese orden, es preciso resaltar que, encontrándose en curso la tutela de la referencia, el Tribunal Administrativo del Chocó, en cabeza del magistrado que funge como ponente en el expediente de la tutela donde es incidentante la señora Palacios Palacios, dio trámite al incidente de desacato con la expedición del auto de 27 de febrero de 2023, con el cual se requirió al Juzgado Primero (1.º) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó, para que informara sobre las actuaciones realizadas para dar cumplimiento al fallo de tutela de 7 de diciembre de 2022.
Visto lo anterior, esta Colegiatura destaca que en anteriores oportunidades16 se ha referido a la acción de tutela y ha explicado que este mecanismo de defensa judicial ha sido instituido como un instrumento preferente y sumario, dirigido a la protección 15 Captura de pantalla a la consulta del proceso en el aplicativo SAMAI del Consejo de Estado: 16 Ver, por ejemplo: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Quinta.
Sentencias de: (i) 15 de noviembre de 2017, Rad. No. 2017-00085-01, M.P. Alberto Yepes Barreiro; (ii) de 19 de octubre de 2017, Rad. No. 2017-2365-00, M.P. Rocío Araújo Oñate, (iii) 6 de junio de 2019, Rad. No. 11001-03-15-000-2019-00591-01, M.P. Alberto Yepes Barreiro. Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 8 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co de derechos fundamentales que sean vulnerados o amenazados de una manera actual e inminente.
Asimismo, se ha señalado que existen eventos en los que la amenaza o efectiva vulneración al derecho fundamental desaparece en el transcurso de la acción de tutela, como sucede en el caso concreto, o la vulneración del derecho fundamental amenazado se materializa en el curso del proceso, de suerte que el instrumento pierde efectividad, lo que hace inane la intervención del juez constitucional tendiente a impartir órdenes para que cese la vulneración de los derechos fundamentales.
En efecto, la Corte Constitucional ha sostenido que la terminación del proceso de tutela por carencia actual de objeto puede proceder en tres supuestos de hecho: (i) por hecho superado; (ii) por daño consumado; y, (iii) por una situación sobreviniente. En ese sentido, dicha Alta Corporación, en la sentencia T-481 de 2016, que la Sala cita como criterio auxiliar, señaló que: La acción de tutela fue concebida como un mecanismo para la protección efectiva de los derechos fundamentales que son objeto de una amenaza o afectación actual.
Por lo tanto, se ha sostenido en reiterada jurisprudencia que, ante la alteración o el desaparecimiento de las circunstancias que dieron origen a la vulneración de los derechos fundamentales objeto de estudio, la solicitud de amparo pierde su eficacia y sustento, así como su razón de ser como mecanismo extraordinario y expedito de protección judicial.
Lo antedicho, pues, al desaparecer el objeto jurídico sobre el que recaería la eventual decisión del juez constitucional, cualquier determinación que se pueda tomar para salvaguardar las garantías que se encontraban en peligro, se tornaría inocua y contradiría el objetivo que fue especialmente previsto para esta acción.17 A partir de los anteriores razonamientos, en sentencia T-494 de 1993 se destacó sobre este respecto, que: “La tutela supone la acción protectora del Estado que tiende a proteger un derecho fundamental ante una acción lesiva o frente a un peligro inminente que se presente bajo la forma de amenaza.
Tanto la vulneración del derecho fundamental como su amenaza, parten de una objetividad, es decir, de una certeza sobre la lesión o amenaza, y ello exige que el evento sea actual, que sea verdadero, no que haya sido o que simplemente -como en el caso sub examine- que se hubiese presentado un peligro ya subsanado” (negrillas inexistentes en el texto original).
Es por esto, que la doctrina constitucional ha desarrollado el concepto de la “carencia actual de objeto” para identificar este tipo de eventos y, así, denotar la imposibilidad material en la que se encuentra el juez de la causa para dictar alguna orden que permita salvaguardar los intereses jurídicos que le han sido encomendados. Sobre el particular, se tiene que éste se constituye en el género que comprende el fenómeno previamente descrito, y que puede materializarse a través de las siguientes figuras: (i) “hecho superado”, (ii) “daño consumado” o (iii) de aquella que se ha empezado a desarrollar por la jurisprudencia denominada como el acaecimiento de una “situación sobreviniente18. 17 «El pasaje bajo transcripción presenta la siguiente nota de pie de página, bajo el número 5, la cual se transcribe literalmente: “Sentencias: SU-225 de 2013;
T-317 de 2005”». 18 «El pasaje bajo transcripción presenta la siguiente nota de pie de página, bajo el número 6, la cual se transcribe literalmente: “Ver sentencias T-988 de 2007, T-585 de 2010 y T-200 de 2013”». Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 9 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co Con base en el anterior marco referencial, el Máximo Tribunal Constitucional ha sostenido que: (i) El hecho superado obedece a lo regulado en el artículo 26 del Decreto Ley 2591 de 1991, atinente a la cesación de la actuación impugnada, la cual se materializa cuando en el trámite de una acción de tutela se demuestra que la autoridad demandada ha realizado las acciones necesarias para eliminar la vulneración de los derechos fundamentales.
(ii) El daño consumado se produce cuando la vulneración del derecho fundamental que se pretendía evitar se materializa, antes de la interposición de la solicitud de amparo constitucional o en el trámite de la acción de tutela, por lo que no es posible retrotraer los efectos de la vulneración pues el daño resulta perenne. Al respecto ha sostenido el Tribunal Constitucional: «[l]a segunda de las figuras referenciadas [daño consumado], consiste en que a partir de la vulneración ius- fundamental que venía ejecutándose, se ha consumado el daño o afectación que con la acción de tutela se pretendía evitar, de forma que ante la imposibilidad de hacer cesar la vulneración o impedir que se concrete el peligro, no es factible que el juez de tutela dé una orden al respecto».19 (iii) Por último, la Corte Constitucional ha distinguido el supuesto de hecho correspondiente a la situación sobreviniente, caso en el cual la vulneración de los derechos fundamentales cesa luego de la interposición de la acción de tutela, pero por una circunstancia que no se encuadra en los conceptos de daño consumado y hecho superado.
La citada Corporación ha indicado, sobre este supuesto de hecho para declarar la carencia actual de objeto, que: El hecho sobreviniente ha sido reconocido tanto por la Sala Plena como por las distintas Salas de Revisión. Es una categoría que ha demostrado ser de gran utilidad para el concepto de carencia actual de objeto, pues por su amplitud cobija casos que no se enmarcan en los conceptos tradicionales de daño consumado y hecho superado.
El hecho sobreviniente remite a cualquier ‘otra circunstancia que determine que, igualmente, la orden del juez de tutela relativa a lo solicitado en la demanda de amparo no surta ningún efecto y por lo tanto caiga en el vacío’. No se trata entonces de una categoría homogénea y completamente delimitada20. En ese orden, en atención a que el Tribunal Administrativo del Chocó dio trámite al incidente de desacato con el auto de 27 de febrero de 2023, en el que requirió al Juzgado Primero (1.º) Administrativo del Circuito Judicial de Quibdó para que informara sobre las acciones realizadas para el cumplimiento del fallo de tutela de 7 de diciembre de 2022, cualquier orden que se dicte por parte de esta Sala de Decisión resultaría inane, dado que la presunta vulneración cesó debido a la actuación de dicha Corporación durante el trámite de esta acción. 19 «Corte Constitucional.
Sentencia T-030/2017, M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado». 20 «Corte Constitucional. Sentencia SU-522/2019, M.P. Diana Fajardo Rivera». Demandante: Maricella Palacios Palacios Demandado: Tribunal Administrativo del Chocó Radicado: 11001-03-15-000-2023-00897-00 10 Calle 12 No. 7-65 – Tel: (57) 601350-6700 – Bogotá D.C. – Colombia www.consejodeestado.gov.co En efecto, el estudio que en este caso debería realizar el juez de tutela carece de objeto actualmente, habida cuenta que lo pretendido por la accionante se circunscribía llanamente a que la judicatura cuestionada hiciera lo correspondiente para dar inicio al incidente, lo cual efectivamente sucedió con la expedición de la providencia de requerimiento referida en el párrafo anterior. 2.7.
Conclusión Así las cosas, y conforme con lo expuesto, la Sala declarará la carencia actual de objeto por hecho superado, toda vez que, al momento de fallar la presente acción de tutela, se encontró que la autoridad judicial accionada realizó la acción que en derecho correspondía para atender el pedimento de desacato. 3. DECISIÓN En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Quinta, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, FALLA:
PRIMERO: DECLARAR la carencia actual de objeto por hecho superado de la presente acción de tutela.
SEGUNDO: NOTIFICAR a las partes y a los intervinientes en la forma prevista en el artículo 30 del Decreto No. 2591 de 1991.
TERCERO: Si no fuere impugnada esta decisión dentro de los tres (3) días siguientes a su notificación, REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE (Firmado electrónicamente) LUIS ALBERTO ÁLVAREZ PARRA Presidente (Firmado electrónicamente) ROCÍO ARAÚJO OÑATE Magistrada (Firmado electrónicamente) CARLOS ENRIQUE MORENO RUBIO Magistrado (Firmado electrónicamente) PEDRO PABLO VANEGAS GIL Magistrado (Salva voto) Esta providencia fue generada con firma electrónica, la cual tiene plena validez y efectos jurídicos, conforme con lo dispuesto en la Ley 527 de 1999 y el Decreto 2364 de 2012.