No se podrá abrir crédito alguno para el pago de objetos ya suministrados o por servicios ya prestados. La apertura del crédito ha de preceder siempre a los actos o contratos que dan origen al gasto.
Se prohíbe igualmente abrir créditos para pagar contratos que deban someterse a la aprobación del Congreso.
Tampoco se podrá abrir créditos para atender a gastos decretados por Legislaturas anteriores y que se hubieren suprimido en el Presupuesto, ni incluirse en la liquidación de éste.