Los centros de Capacitación beneficiarán a la niñez y a la juventud, teniendo en cuenta el siguiente orden de prelación:
Los niños abandonados por causa de la violencia;
Los huérfanos sin padre conocido y sin hogar;
Los huérfanos de padre y madre, sin protección económica ni familiar, y
Los niños de hogares sin recursos económicos suficientes para su formación adecuada.