Se considerarán en todo caso, como infracciones muy graves a las reglas de juego o competición o a las normas deportivas generales las siguientes:
Los abusos de autoridad;
Los quebrantamientos de sanciones impuestas;
Las actuaciones dirigidas a predeterminar, mediante precio, intimidación o simples acuerdos, el resultado de una prueba o competición;
La falsificación o adulteración de documentos o la suplantación de personas, para habilitar o participar en competición nacional o internacional;
La promoción, incitación o utilización de sustancias y métodos prohibidos en el deporte como el “doping”, así como la negativa a someterse a los controles exigidos por órganos y personas competentes o cualquier acción u omisión que impida o perturbe la correcta realización de dichos controles;
La promoción, incitación o utilización de la violencia en el deporte;
La inasistencia no justificada a las convocatorias de las selecciones deportivas nacionales;
La participación en competiciones organizadas por países que promuevan la discriminación racial o contra deportistas que presentan a los mismos.