Como sujeto procesal, el disciplinado tiene los siguientes derechos:
Acceder a la actuación.
Designar apoderado.
Ser oído en versión libre, en cualquier etapa de la actuación, hasta antes del traslado para presentar alegatos previos al fallo de primera o única instancia.
Solicitar o aportar pruebas y controvertirlas e intervenir en su práctica, para lo cual se le remitirá la respectiva comunicación.
Rendir descargos.
Impugnar y sustentar las decisiones cuando hubiere lugar a ello.
Obtener copias de la actuación.
Presentar alegatos antes de la evaluación de la investigación y antes del fallo de primera o única instancia.